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Recurso de Casación en Caso Valiente

El documento presenta un recurso de casación contra una sentencia que condenó a Alejandro Rafael Valiente a 8 años de prisión por tráfico de estupefacientes. El abogado defensor argumenta que la sentencia carece de fundamentos y que la conducta de Valiente no encuadra en el delito por el que fue condenado. Solicita que la Cámara Federal de Casación Penal anule la sentencia condenatoria y resuelva la absolución de Valiente.

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Recurso de Casación en Caso Valiente

El documento presenta un recurso de casación contra una sentencia que condenó a Alejandro Rafael Valiente a 8 años de prisión por tráfico de estupefacientes. El abogado defensor argumenta que la sentencia carece de fundamentos y que la conducta de Valiente no encuadra en el delito por el que fue condenado. Solicita que la Cámara Federal de Casación Penal anule la sentencia condenatoria y resuelva la absolución de Valiente.

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INTERPONE RECURSO DE CASACIÓN

Excmo. Tribunal:

Carlos Alberto Manuel ATTÍAS, a cargo de la defensa

técnica de Alejandro Rafael Valiente, interpretando la voluntad

recursiva de mi representado en esta causa FSM 163.012, con domicilio

en Melian 2292 de la C. A. B. A., ante la Excma. Cámara Federal de

Casación Penal me presento y con la debida consideración digo:

I.- EXORDIO

De conformidad con lo dispuesto por los artículos 456,

incisos 1 y 2 del CPPN, sus subsiguientes y concordantes, por medio de

esta presentación interpongo en representación de mi asistido recurso

de casación contra el fallo dictado el 2 de diciembre de 2022, cuya

lectura de fundamentos se efectuara el 6 de marzo del corriente año,

notificando al recurrente de dicha resolución en su lugar de detención

el 8 de marzo ppdo. mediante el cual el Tribunal Oral en lo Criminal

Federal nro. 3 de San Martín resolviera condenar a Alejandro Rafael

Valiente la pena de ocho (8) años de prisión y multa de 300 unidades

fijas, accesorias legales y costas por considerarlo coautor penalmente


responsable del delito de tráfico de estupefacientes, en su modalidad

de tenencia de estupefacientes con fines de comercialización, agravado

por la intervención de tres o más personas en forma organizada; todo

ello según los arts. 5°, inc. “c”, y 11°, inc. “c”, y “d” de la ley 23.737; 5,

12, 29, inc. 3°, 40, 41, 45 del C.P.; y 398, 399, 530, 531 y cc. del C.P.P.N.-

Como corolario, mediante este recurso se pretende casar la

sentencia recurrida, solicitando al máximo tribunal penal federal de la

Nación que anule el pronunciamiento recurrido, resolviendo la libre

absolución de Alejandro Rafael Valiente.

Sin perjuicio de lo solicitado, y para el hipotético caso en

que V. E. así lo considere, case la sentencia por errónea aplicación de la

ley sustantiva en cuanto incurre en una inadecuada subsunción típica

de la conducta reprochada a mi asistido, en el tipo penal previsto en los

arts. 5 inc. “c” y 11 inc. “c” y “d” de la ley 23.737 imponiendo la solución

normativa sugerida por la defensa en la audiencia de debate.

II.- ADMISIBILIDAD DEL RECURSO – CUMPLIMIENTO DE

LOS REQUISITOS.-
El recurso de casación que se impetra resulta formalmente

admisible porque cumple con las prescripciones del artículo 438 y ss.

del C.P.P.N, observándose la legitimación procesal para interponerlo,

por cuanto impugno una decisión definitiva expresamente recurrible de

conformidad a lo establecido por los artículos 457 y 459, inc. 2, C.P.P.N.-

Sin perjuicio de la procedencia formal justificada en el

marco de las previsiones legales apuntadas en el párrafo inmediato

anterior, la sentencia recurrida soslaya arbitrariamente las garantías

constitucionales de legalidad, intimidad, reserva, debido proceso legal y

pleno ejercicio de la defensa en juicio.-

La sentencia que se busca casar resulta contraria a Derecho

por cuanto carece en lo que a mi pupilo procesal respecta, de todo

fundamento. Pues el que se ha esgrimido en el argumento jurídico que

se autodenomina “fundamento del veredicto”, cohonesta el debido

proceso penal, contradiciendo los hechos demostrados durante el

debate al subsumir arbitrariamente la conducta obrada y probada en el

proceso a un tipo penal completamente inadecuado.


Esta impugnación la fundamento en la previsión del

segundo inciso del art. 456 del código de rito, con el objeto de obtener

una revisión integral de la sentencia por la Excma. Cámara Federal de

Casación Penal, con el fin de demostrar que la sentencia carece de

motivación suficiente, ha incurrido en inconsistencias y contradicciones,

y omitido el tratamiento de las pertinentes impugnaciones planteadas

por esta parte, limitándose al relato de las constancias del debate sin

juicio crítico o análisis racional alguno, incurriendo demostradamente

en un sesgo de confirmación, ya que no aplicó en la sentencia las reglas

de la sana crítica en la valoración de los hechos demostrados durante el

debate, sino que se limitó a reproducir las argumentaciones efectuadas

desde la Fiscalía General.

Expuestos los argumentos que justifican la admisibilidad

del recurso, paso ahora a expresar las disposiciones legales que

considero violadas y el error in iudicando que ostenta la decisión en

crisis.

III.- DECONSTRUCCIÓN DE LA SENTENCIA

III.1 LOS HECHOS Y LA PRUEBA


En los fundamentos de la sentencia recurrida, el Tribunal A

Quo sostuvo que “se desprende con claridad la participación de …

Valiente… de las conversaciones interceptadas – ya sea en llamados,

mensajes de textos o mensajes vía WhatsApp-, que a cambio de sumas

de dinero que recibía periódicamente a través de Gonzalo Leandro

Lobo, no solo permitía que se desarrollara la actividad ilegal, sino que le

brindaba protección para evitar que sea descubierto”

Sin embargo, a la hora de observar y confrontar la prueba

rendida en el debate, como asimismo la incorporada por lectura de la

instrucción, lejos de comprobarse que el Oficial de policía Alejandro

Rafael Valiente formaba parte de la organización de Lobo, como

destacó esta defensa en su alegato, se acreditó la orfandad probatoria

de la acusación en dicho sentido.

La sentencia pretende en sus fundamentos tener por

acreditada la participación de Valiente a través de “conversaciones

interceptadas”, sin embargo en ninguna de ellas se colige que mi

defendido fuera parte de una organización criminal, le brindara

cobertura o permitiera el comercio de estupefacientes en su

jurisdicción.
Del material ilícito incautado en los distintos

procedimientos realizados en la causa, de los dispositivos incautados y

peritados, de las anotaciones encontradas en los procedimientos, de los

números de teléfono contenidos en esas anotaciones, de las fotografías

tomadas por personal policial a cargo de la pesquisa, de las filmaciones

y de los trabajos de campo realizados en el marco de la investigación

que llevó al debate celebrado, se advierte que contrariamente a lo

afirmado por el Tribunal en su sentencia, Valiente nunca estuvo

vinculado a la organización criminal dirigida por Lobo.

De la causa surge que desde el 1° de octubre de 2018 se

comenzó a investigar al grupo de Ruiz y Lobo a raíz de las denuncias

anónimas. Intervino la fiscalía y ordenó la realización de las tareas de

campo, en primer lugar, a la Gendarmería Nacional y luego a la Unidad

Operacional de Control de Narcotráfico de Delitos Complejos de la

Policía de Seguridad Aeroportuaria.

En primer término, se interceptó el teléfono de Delelis, a

través del cual se llegó a Lobo, a Ruiz, a Moyano, a Juárez, a Tauvaf, a

Flores, a Sabedra y a otros. Los policías aeroportuarios recorrieron la

zona en diferentes horarios, extrajeron fotografías, filmaciones,


realizaron informes, grabaron conversaciones que luego transformaron

en informes, de allí identificaron a los vendedores, registraron la llegada

de vehículos al lugar en el que estaban haciendo las tareas de campo,

determinaron la asignación de roles, etc. En todas esas

investigaciones, el nombre de Alejandro Rafael Valiente brilla por su

ausencia.

Alejandro Valiente apareció mencionado por los

investigadores solamente un mes antes de su detención. Y su

explicación ha sido debidamente justificada por el propio imputado en

sus declaraciones, ya que como policía sabía que algunos de sus

superiores daban cobertura al grupo ilegal, por lo que sin poder

denunciarlo intentó aproximarse a Lobo una vez que este previamente

intentó contactar a su compañero Antequera.

Se acreditó en el debate que la tarea que realizó el oficial

Valiente en los albores del 2018 consistió en detener a personas que

vendían estupefacientes en aquel lugar en el que estaba originalmente

determinado y conocido, en la jerga policial, como Zona 7, motivo por el

cual sus superiores ordenaron su traslado a la zona 11.


III.2 LOS TESTIMONIOS

Cabe señalar de modo liminar que ninguno de los

numerosos testigos que comparecieron al debate vinculó a Valiente con

el tráfico de estupefacientes ni le atribuyó participación alguna en la

organización criminal.

A.- Mariano Ignacio Stabile Villalustre

Al prestar declaración testimonial durante el debate el

comisionado Stábile, jefe de los preventores e investigadores, dijo que

en los domicilios en los que se hacía el trabajo de campo se veía entrar

y salir permanentemente a los integrantes de la organización, sin

embargo, nunca se lo vio a Valiente ni se lo relacionó con ese lugar. En

base a ello Stábile no mencionó a Valiente como parte de la pesquisa ni

lo ubicó dentro de la organización.

B.- Yamila Yanet Dell

La oficial de la Policía de Seguridad Aeroportuaria Yamila

Dell dijo, al prestar declaración testimonial en el debate, que lo que se

desprendía de su investigación era que Lobo y Ruiz eran los jefes de ese

grupo, que se había determinado que las personas encargadas de la


comercialización eran Tauvaf y Ledesma, que algunos integrantes de la

familia Sabedra ayudaban a Lobo a fraccionar y guardar la droga. Al ser

preguntada por la defensa respecto de Valiente dijo que sabía que era

policía y que la declarante y su grupo no estaban autorizados para

investigarlo.

La testigo Dell señaló en su declaración durante el debate

que de las escuchas efectuadas a Lobo surgía que se comunicaba con

uno de los policías, que no era Valiente. Que ella fue la encargada,

dentro del grupo de investigadores, de elaborar los informes, a los que

unía las filmaciones, fotos y las transcripciones de las escuchas

telefónicas, sobre lo que no había control pues los grababan ellos, los

desgrababan ellos mismos y los elevaban a la Fiscalía sin ningún tipo de

control o medida que asegurara la intangibilidad de la prueba.

A preguntas de la defensa, Dell Ella manifestó que ocupó

un rol central en determinar la función de cada uno de los miembros de

la organización criminal. Dijo además que nunca vio a Valiente en el

lugar y que Lobo y Ruiz conseguían las sustancias y se las daban al resto

de la organización para fraccionar y vender, pero dentro de ese grupo

no estaba Valiente.-
Además Dell afirmó que de las escuchas surgía que

personal policial (sin identificar persona concreta alguna) desplazaba a

esos móviles para que las ventas continuaran.

Con respecto a este último tópico es pertinente

aclarar que, si bien no ha sido considerado en la sentencia como prueba

de cargo relevante, constituye un elemento de peso a la hora de revisar

la sentencia que los móviles policiales se encuentran monitoreados,

controlados y supervisados por la superioridad a través de un sistema

denominado A.V.L., similar al rastreo satelital G.P.S., es decir, que desde

la central se sabe en todo momento dónde se encuentra cada móvil por

lo que un patrullero no puede salir de la zona sin que se active la alarma

que le comunique ese dato a la central, y sólo puede desplazarse si

tiene autorización dada por el 911.

Con lo expuesto precedentemente dejo aclarado que

Valiente no podía ver desde su zona, la 7, los patrulleros que

transitaban en la zona 11 pues ambas estaban separadas por las zonas 9

y 8, es decir, por aproximadamente cuatro kilómetros de distancia.


La Policía de la Provincia de Buenos Aires tiene una

estructura jerárquica y funcional que determina qué y quién tiene cada

función. Se encuentra dentro de esta estructura la policía local, el

comando de patrulla, las comisarías y las brigadas. Lo que tienen en

común es que todas ellas se encuentran dirigidas por un jefe o

comisario y dependen de un jefe de la departamental. Por ende se

deduce sin mayor esfuerzo interpretativo que un simple agente de

policía de patrulla, no podría dar cobertura a un narcotraficante que

opera en una zona distante, ni desviar patrullas para que no interfieran

con su actividad ilícita.

C.- Esteban Nicolás GAYOL

El testigo Gayol dijo que realizó las tareas de campo en José

León Suárez por órdenes de su jefe, quien le encomendó la vigilancia en

la calle 9 de Julio al 700 (que correspondía a la zona 7) y que nunca vio a

un móvil de la Policía de la Provincia de Buenos Aires por el lugar.

Manifestó en su declaración que en el lugar donde se

comercializaban los estupefacientes vio movimientos constantes, es

decir que la organización tenía la posibilidad de trabajar las 24 horas,


los 7 días de la semana. Sin embargo respecto de Valiente sólo dijo que

era uno de los policías investigados sin realizar juicio incriminatorio o

señalamiento alguno. No lo fotografió, ni filmó ni registró conversación

alguna en relación a que Valiente haya participado de una venta,

distribución, tenencia o comercialización de droga o hubiera sabido de

esa actividad.

El testigo dijo que tomó conocimiento de hechos ilícitos,

distintos a los investigados, a través de estas escuchas y que se lo

manifestó a Stábile. Recordó que el fiscal de instrucción dio la orden de

que a los policías no se los investigue, no se lo delegó a la P.S.A., sino

que lo iba a hacer él mismo y a través de Asuntos Internos de la Policía

de la Provincia de Buenos Aires.

D.- Rocío GUASSARDI

La oficial de policía Guassardi cuyo testimonio fue

incorporado por lectura, dijo que conoce a Alejandro Rafael VALIENTE

porque fueron compañeros en la fuerza civil armada de la Provincia de

Buenos Aires.
Que cada uno patrullaba una zona diferente, por lo que

nunca compartieron el móvil policial en el que se desplazaban. Que

hasta que Valiente quedó detenido en el marco de la presente causa, la

dicente nunca tomó conocimiento ni sospechó que el imputado haya

tenido participación criminal en los hechos que se le atribuyen.

Que Valiente nunca le solicitó o hizo insinuación alguna a

la dicente para que dejara de cumplir su tarea de prevención respecto

de cualquier persona que pudiera estar involucrada en el comercio de

estupefacientes. Que, como ella era quien tenía que patrullar y

controlar el barrio en el que los imputados supuestamente

comercializaban estupefacientes, hubiera podido suceder o resultar

previsible que Valiente le insinuara o sugiriera que ella dejara de

cumplir su tarea o, como se dice en la jerga “liberara la zona”. Pero

eso jamás sucedió. Y, de haber sucedido, la dicente lo hubiera hecho

saber de inmediato a sus superiores jerárquicos o realizado la denuncia

correspondiente. Que tiene buen concepto de Alejandro Valiente

como asimismo de su hermano, Cristian Valiente, quien actualmente se

desempeña como numerario de la Policía de la Provincia de Buenos

Aires.
E.- Pablo Evaristo Gayoso

Gayoso dijo que su superior Mariano Stábile le dio las

directivas para realizar las tareas de campo y para transcribir las

escuchas telefónicas. Que recibió, por parte de la fiscalía de

instrucción, el sumario con la investigación llevada a cabo por

Prefectura y que en el lugar donde se comercializaban los

estupefacientes vio movimientos constantes. Sin embargo respecto de

Alejandro Valiente sólo dijo que era uno de los policías investigados sin

realizar juicio incriminatorio. No lo fotografió, ni filmó ni registró

conversación alguna en la que Valiente haya participado.-

III.3 Las comunicaciones telefónicas.

La sentencia recurrida pretende centrar la prueba de la

participación de Alejandro Rafael Valiente en una organización delictiva

dedicada al narcomenudeo en transcripciones de supuestas escuchas

telefónicas. Las mismas no son legítimas y han sido impugnadas por

esta defensa y el restante elenco de defensores, a cuyos fundamentos

remito en aras a la brevedad.


Aún cuando la autenticidad de las transcripciones fuera

tenida por válida – a lo que esta defensa se ha opuesto rotundamente -,

las mismas no reflejan la participación de Valiente en la organización de

Lobo.

Adentrándonos en el análisis de las dos transcripciones, en

las que el “personaje” atribuido a mi pupilo habría mantenido una

conversación con Lobo, se comprueba que la misma no es con finalidad

de comercializar estupefacientes ni tampoco lo es para seguir alguna

supuesta instrucción del jefe mafioso en busca de tutela policial. Lejos

de ello se ve que quien dice ser Alejandro Valiente pretende ganarse la

confianza de “Lobo” al blufear en la transcripción hecha del llamado del

nro.: 11 3763-2682 al 11 3890-5844 el 09/08/2019 a las 14:42:39: “Ahí

ya te espanté la gente” aclarando seguidamente: “ahí ya te espante los

dos móviles que estaban rompiendo las bolas”. Aclarando, ante la

atónita respuesta de “Lobo” que los móviles eran de Suarez.

En base a esta transcripción el tribunal de juicio consideró a

Valiente miembro de la organización criminal, subsumiendo su

conducta en los arts. 5 inc. “c” y 11 incs. “c” y “d”de la ley 23.737.-
No existe prueba independiente que acredita la posibilidad

que esta conversación tuviera visos de verosimilitud. Por el contrario,

se ha acreditado en el debate que Valiente no podría dar este tipo de

cobertura estatal aunque Lobo se lo hubiera pedido, o retribuido

económicamente: sin embargo ello tampoco ocurrió. Citando a un

colega preopinante es necesario aplicar el criterio de razonabilidad y

legalidad que debe imperar en todas las resoluciones sin caer en una

exacerbación en las calificaciones legales para poder inculpar a

personas y pedir cada vez más cantidad de años de pena simplemente

por razones de política criminal. Hay que ceñirse a una estricta

taxatividad de la norma respecto de las conductas que una persona

realmente desplegó.-

En la transcripción de esa conversación se advierte, a poco

que se la examine, que quien aparece mencionado como Alejandro

Valiente está relatando un hecho cuyo acaecimiento no existió ni pudo

haber existido. Porque como resulta sabido un simple oficial de

patrulla, en el menor escalafón policial, no puede direccionar móviles

policiales de su cuadrante, y mucho menos de otro a cuyo patrullaje es

ajeno.
No existe prueba independiente de la que se desprenda

que Valiente haya recibido dinero de Lobo para algún fin ilícito, o que

haya liberado la zona para que pudiera comercializar su mercancía

ilícita.

Al ampliar su declaración indagatoria en la audiencia,

Valiente desmintió los dichos de Lobo en tal sentido y dijo sospechar

que éste estaba en connivencia con funcionarios policiales de alta

jerarquía, a quienes nunca se investigó. Que esa fue la razón por la

cual no denunció el hecho ante la superioridad. También afirmó que su

intención era detenerlo ya que el trabajo de aproximación hacia él fue

para congraciarse y así obtener información que permitiera su arresto,

como lo hizo en otras oportunidades. De ahí la inquina de Lobo hacia

él.

IV.- ARBITRARIEDAD DE LA SENTENCIA

Las acciones desplegadas por mi pupilo procesal de ningún

modo guardan relación con la posible concreción o no del fin de esta

supuesta banda criminal.


Frente a lo que se lleva asentado resulta claro que la

sentencia del tribunal A Quo respecto de la concreta situación de

Alejandro Rafael Valiente devino absolutamente arbitraria, toda vez

que justificó la atribuibilidad del ilícito basándose en la transcripción de

una supuesta conversación entre Lobo y Valiente, con interpretación

sesgada en contra del imputado. La exorbitada calificación penal y la

cuantía de la pena impuesta demuestras asimismo la arbitrariedad de la

sentencia recurrida.

Con respecto a este tópico tiene dicho la más reputada

doctrina judicial que “Son arbitrarias las sentencias que se limitan a

efectuar un análisis parcializado y aislado de los elementos de juicio

obrantes en la causa sin integrarlos ni armonizarlos en su conjunto,

circunstancia que desvirtúa la eficacia que, según las reglas de la sana

crítica, corresponde a los distintos medios probatorios” (conf. CSJN,

“Benzadón”, Fallos 321:1909)

Priva de sus efectos al fallo recurrido la omisión de los

elementos de prueba expresamente invocados por la defensa, y la

presunción en contra del imputado hecho por el tribunal al momento

de la sentencia. Pruebas estas que tienen una decisiva influencia en la


decisión de la causa, por lo que su omisión en la ponderación de los

hechos torna arbitraria la decisión recurrida.

Se advierte con lo expuesto que ha quedado expuesta la

arbitrariedad denunciada, toda vez que la sentencia ostenta una

motivación solo aparente, indeterminando la manera concreta la

conducta atribuida. Tampoco la sentencia recurrida indicó de qué

manera Valiente concretó su atribuida participación responsable, ni se

tuvo por debidamente acreditado el hecho con el grado de certeza que

el decisorio recurrido requiere.

Como he dicho más arriba, en todas las tareas de campo,

en los registros domiciliarios, libretas, documentos, cuentas personales

o registros telefónicos, o de los testimonios escuchados en el debate, se

desprende Valiente no ha sido individualizado no se le ha atribuido

alguna conducta ilícita, relacionada con la comercialización de

estupefacientes o con organización alguna.

Ninguno de los miembros lo conocía ni mantenía con él

vínculo alguno que no sea laboral, además de Lobo. A quien Valiente

tenía en la mira para su arresto.


A esta altura considero acreditada la arbitrariedad de la

sentencia, por lo que la misma deberá ser revocada por este alto

Tribunal: (CN 1, 18, 33 y 75.22; DADyDH 26; DUDH 10 y 11; CPPN, arts.

123, 166, 167, inc.3, 168, segundo párrafo), puesto que tal como lo

tiene dicho nuestra CSJN “son descalificables como actos judiciales

válidos aquellas sentencias que omiten pronunciarse sobre cuestiones

oportunamente propuestas y conducentes para ello, o lo hacen

mediante breves afirmaciones genéricas sin referencia a los temas

legales suscitados y concretamente sometidos a su apreciación” (Fallos:

314:1366 y 1434; 318:2678).-

La decisión recurrida trasgrede el umbral de lo grotesco al

mostrar su desinterés por brindar una respuesta satisfactoria a los

planteos defensistas, puesto que de una conversación entre Ruiz y Lobo

vinculada con el supuesto aumento del arancel percibido por el

personal policial para dar cobertura a las tropelías de los protagonistas

de este liderazgo, se puede inferir a quién le pagaban. Sin embargo en

esa conversación no existió mención alguna en relación a Alejandro

Rafael Valiente y sí se hizo alusión al jefe de brigada de narcóticos y al

jefe de la departamental, ninguno de los cuales fue llevado a juicio.


Ciertamente se torna aplicable el fallo de la CSJN al

entender en un caso análogo: “de tal manera, esta forma de resolver no

ha permitido brindar adecuada respuesta al planteo … resultaban

esenciales para la dilucidación de la cuestión, más allá de su razón o no”

por lo que “frente a la seriedad de los planteos introducidos por la parte

que remitían al examen de cuestiones susceptibles de tener influencia

decisiva para la solución, se imponía su consideración por el a quo, so

consecuencia de arriesgar la correcta resolución del pleito” (conf.

“Tarditi, Matías Esteban” del 16/9/2008 y Fallos 327:5970 y su cita),

sino que también porque expone una grosera afectación de los

principios constitucionales y convencionales de proporcionalidad e

igualdad ante la ley.-

VI.- LA DECISIÓN PRETENDIDA

De conformidad a lo establecido por el art. 463 CPPN,

expondré a continuación la solución pretendida.

En cuanto al planteo nulificante de la sentencia recurrida

por inobservancia de las normas procesales previstas bajo pena de

nulidad, se impone dicha solución, en atención a lo previsto por el


legislador en el art. 471 del Código Procesal Penal de la Nación y por las

concretas garantías y razones apuntadas, por lo que solicito a la Excma.

Cámara Federal de Casación Penal que anule lo actuado y por aplicación

de la doctrina de los autos “Mattei” de la CSJN y en atención al

importante lapso de trámite del proceso, disponga la libre absolución

de Alejandro Rafael Valiente y su inmediata libertad.

Subsidiariamente, establezca la consecuente reducción de

la penalidad decidida en la sentencia recurrida tanto en lo que hace al

monto punitivo, como a la multa impuesta, de acuerdo a la correcta

significación jurídica y grado de participación atribuible que

corresponde aplicar al caso.

VII.- DEJA HECHA LA RESERVA DEL CASO FEDERAL

En virtud de la afectación demostrada a las garantías de

orden constitucional y convencional, dejo hecha la reserva prescrita en

el art. 14 de la ley 48.-

VIII.- COLOFÓN

Solicito de V. E.:
a) Se haga ha lugar el recurso de Casación.

b) Se tenga hecha la reserva del caso federal.

Será Justicia.-

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