INTERPONE RECURSO DE CASACIÓN
Excmo. Tribunal:
Carlos Alberto Manuel ATTÍAS, a cargo de la defensa
técnica de Alejandro Rafael Valiente, interpretando la voluntad
recursiva de mi representado en esta causa FSM 163.012, con domicilio
en Melian 2292 de la C. A. B. A., ante la Excma. Cámara Federal de
Casación Penal me presento y con la debida consideración digo:
I.- EXORDIO
De conformidad con lo dispuesto por los artículos 456,
incisos 1 y 2 del CPPN, sus subsiguientes y concordantes, por medio de
esta presentación interpongo en representación de mi asistido recurso
de casación contra el fallo dictado el 2 de diciembre de 2022, cuya
lectura de fundamentos se efectuara el 6 de marzo del corriente año,
notificando al recurrente de dicha resolución en su lugar de detención
el 8 de marzo ppdo. mediante el cual el Tribunal Oral en lo Criminal
Federal nro. 3 de San Martín resolviera condenar a Alejandro Rafael
Valiente la pena de ocho (8) años de prisión y multa de 300 unidades
fijas, accesorias legales y costas por considerarlo coautor penalmente
responsable del delito de tráfico de estupefacientes, en su modalidad
de tenencia de estupefacientes con fines de comercialización, agravado
por la intervención de tres o más personas en forma organizada; todo
ello según los arts. 5°, inc. “c”, y 11°, inc. “c”, y “d” de la ley 23.737; 5,
12, 29, inc. 3°, 40, 41, 45 del C.P.; y 398, 399, 530, 531 y cc. del C.P.P.N.-
Como corolario, mediante este recurso se pretende casar la
sentencia recurrida, solicitando al máximo tribunal penal federal de la
Nación que anule el pronunciamiento recurrido, resolviendo la libre
absolución de Alejandro Rafael Valiente.
Sin perjuicio de lo solicitado, y para el hipotético caso en
que V. E. así lo considere, case la sentencia por errónea aplicación de la
ley sustantiva en cuanto incurre en una inadecuada subsunción típica
de la conducta reprochada a mi asistido, en el tipo penal previsto en los
arts. 5 inc. “c” y 11 inc. “c” y “d” de la ley 23.737 imponiendo la solución
normativa sugerida por la defensa en la audiencia de debate.
II.- ADMISIBILIDAD DEL RECURSO – CUMPLIMIENTO DE
LOS REQUISITOS.-
El recurso de casación que se impetra resulta formalmente
admisible porque cumple con las prescripciones del artículo 438 y ss.
del C.P.P.N, observándose la legitimación procesal para interponerlo,
por cuanto impugno una decisión definitiva expresamente recurrible de
conformidad a lo establecido por los artículos 457 y 459, inc. 2, C.P.P.N.-
Sin perjuicio de la procedencia formal justificada en el
marco de las previsiones legales apuntadas en el párrafo inmediato
anterior, la sentencia recurrida soslaya arbitrariamente las garantías
constitucionales de legalidad, intimidad, reserva, debido proceso legal y
pleno ejercicio de la defensa en juicio.-
La sentencia que se busca casar resulta contraria a Derecho
por cuanto carece en lo que a mi pupilo procesal respecta, de todo
fundamento. Pues el que se ha esgrimido en el argumento jurídico que
se autodenomina “fundamento del veredicto”, cohonesta el debido
proceso penal, contradiciendo los hechos demostrados durante el
debate al subsumir arbitrariamente la conducta obrada y probada en el
proceso a un tipo penal completamente inadecuado.
Esta impugnación la fundamento en la previsión del
segundo inciso del art. 456 del código de rito, con el objeto de obtener
una revisión integral de la sentencia por la Excma. Cámara Federal de
Casación Penal, con el fin de demostrar que la sentencia carece de
motivación suficiente, ha incurrido en inconsistencias y contradicciones,
y omitido el tratamiento de las pertinentes impugnaciones planteadas
por esta parte, limitándose al relato de las constancias del debate sin
juicio crítico o análisis racional alguno, incurriendo demostradamente
en un sesgo de confirmación, ya que no aplicó en la sentencia las reglas
de la sana crítica en la valoración de los hechos demostrados durante el
debate, sino que se limitó a reproducir las argumentaciones efectuadas
desde la Fiscalía General.
Expuestos los argumentos que justifican la admisibilidad
del recurso, paso ahora a expresar las disposiciones legales que
considero violadas y el error in iudicando que ostenta la decisión en
crisis.
III.- DECONSTRUCCIÓN DE LA SENTENCIA
III.1 LOS HECHOS Y LA PRUEBA
En los fundamentos de la sentencia recurrida, el Tribunal A
Quo sostuvo que “se desprende con claridad la participación de …
Valiente… de las conversaciones interceptadas – ya sea en llamados,
mensajes de textos o mensajes vía WhatsApp-, que a cambio de sumas
de dinero que recibía periódicamente a través de Gonzalo Leandro
Lobo, no solo permitía que se desarrollara la actividad ilegal, sino que le
brindaba protección para evitar que sea descubierto”
Sin embargo, a la hora de observar y confrontar la prueba
rendida en el debate, como asimismo la incorporada por lectura de la
instrucción, lejos de comprobarse que el Oficial de policía Alejandro
Rafael Valiente formaba parte de la organización de Lobo, como
destacó esta defensa en su alegato, se acreditó la orfandad probatoria
de la acusación en dicho sentido.
La sentencia pretende en sus fundamentos tener por
acreditada la participación de Valiente a través de “conversaciones
interceptadas”, sin embargo en ninguna de ellas se colige que mi
defendido fuera parte de una organización criminal, le brindara
cobertura o permitiera el comercio de estupefacientes en su
jurisdicción.
Del material ilícito incautado en los distintos
procedimientos realizados en la causa, de los dispositivos incautados y
peritados, de las anotaciones encontradas en los procedimientos, de los
números de teléfono contenidos en esas anotaciones, de las fotografías
tomadas por personal policial a cargo de la pesquisa, de las filmaciones
y de los trabajos de campo realizados en el marco de la investigación
que llevó al debate celebrado, se advierte que contrariamente a lo
afirmado por el Tribunal en su sentencia, Valiente nunca estuvo
vinculado a la organización criminal dirigida por Lobo.
De la causa surge que desde el 1° de octubre de 2018 se
comenzó a investigar al grupo de Ruiz y Lobo a raíz de las denuncias
anónimas. Intervino la fiscalía y ordenó la realización de las tareas de
campo, en primer lugar, a la Gendarmería Nacional y luego a la Unidad
Operacional de Control de Narcotráfico de Delitos Complejos de la
Policía de Seguridad Aeroportuaria.
En primer término, se interceptó el teléfono de Delelis, a
través del cual se llegó a Lobo, a Ruiz, a Moyano, a Juárez, a Tauvaf, a
Flores, a Sabedra y a otros. Los policías aeroportuarios recorrieron la
zona en diferentes horarios, extrajeron fotografías, filmaciones,
realizaron informes, grabaron conversaciones que luego transformaron
en informes, de allí identificaron a los vendedores, registraron la llegada
de vehículos al lugar en el que estaban haciendo las tareas de campo,
determinaron la asignación de roles, etc. En todas esas
investigaciones, el nombre de Alejandro Rafael Valiente brilla por su
ausencia.
Alejandro Valiente apareció mencionado por los
investigadores solamente un mes antes de su detención. Y su
explicación ha sido debidamente justificada por el propio imputado en
sus declaraciones, ya que como policía sabía que algunos de sus
superiores daban cobertura al grupo ilegal, por lo que sin poder
denunciarlo intentó aproximarse a Lobo una vez que este previamente
intentó contactar a su compañero Antequera.
Se acreditó en el debate que la tarea que realizó el oficial
Valiente en los albores del 2018 consistió en detener a personas que
vendían estupefacientes en aquel lugar en el que estaba originalmente
determinado y conocido, en la jerga policial, como Zona 7, motivo por el
cual sus superiores ordenaron su traslado a la zona 11.
III.2 LOS TESTIMONIOS
Cabe señalar de modo liminar que ninguno de los
numerosos testigos que comparecieron al debate vinculó a Valiente con
el tráfico de estupefacientes ni le atribuyó participación alguna en la
organización criminal.
A.- Mariano Ignacio Stabile Villalustre
Al prestar declaración testimonial durante el debate el
comisionado Stábile, jefe de los preventores e investigadores, dijo que
en los domicilios en los que se hacía el trabajo de campo se veía entrar
y salir permanentemente a los integrantes de la organización, sin
embargo, nunca se lo vio a Valiente ni se lo relacionó con ese lugar. En
base a ello Stábile no mencionó a Valiente como parte de la pesquisa ni
lo ubicó dentro de la organización.
B.- Yamila Yanet Dell
La oficial de la Policía de Seguridad Aeroportuaria Yamila
Dell dijo, al prestar declaración testimonial en el debate, que lo que se
desprendía de su investigación era que Lobo y Ruiz eran los jefes de ese
grupo, que se había determinado que las personas encargadas de la
comercialización eran Tauvaf y Ledesma, que algunos integrantes de la
familia Sabedra ayudaban a Lobo a fraccionar y guardar la droga. Al ser
preguntada por la defensa respecto de Valiente dijo que sabía que era
policía y que la declarante y su grupo no estaban autorizados para
investigarlo.
La testigo Dell señaló en su declaración durante el debate
que de las escuchas efectuadas a Lobo surgía que se comunicaba con
uno de los policías, que no era Valiente. Que ella fue la encargada,
dentro del grupo de investigadores, de elaborar los informes, a los que
unía las filmaciones, fotos y las transcripciones de las escuchas
telefónicas, sobre lo que no había control pues los grababan ellos, los
desgrababan ellos mismos y los elevaban a la Fiscalía sin ningún tipo de
control o medida que asegurara la intangibilidad de la prueba.
A preguntas de la defensa, Dell Ella manifestó que ocupó
un rol central en determinar la función de cada uno de los miembros de
la organización criminal. Dijo además que nunca vio a Valiente en el
lugar y que Lobo y Ruiz conseguían las sustancias y se las daban al resto
de la organización para fraccionar y vender, pero dentro de ese grupo
no estaba Valiente.-
Además Dell afirmó que de las escuchas surgía que
personal policial (sin identificar persona concreta alguna) desplazaba a
esos móviles para que las ventas continuaran.
Con respecto a este último tópico es pertinente
aclarar que, si bien no ha sido considerado en la sentencia como prueba
de cargo relevante, constituye un elemento de peso a la hora de revisar
la sentencia que los móviles policiales se encuentran monitoreados,
controlados y supervisados por la superioridad a través de un sistema
denominado A.V.L., similar al rastreo satelital G.P.S., es decir, que desde
la central se sabe en todo momento dónde se encuentra cada móvil por
lo que un patrullero no puede salir de la zona sin que se active la alarma
que le comunique ese dato a la central, y sólo puede desplazarse si
tiene autorización dada por el 911.
Con lo expuesto precedentemente dejo aclarado que
Valiente no podía ver desde su zona, la 7, los patrulleros que
transitaban en la zona 11 pues ambas estaban separadas por las zonas 9
y 8, es decir, por aproximadamente cuatro kilómetros de distancia.
La Policía de la Provincia de Buenos Aires tiene una
estructura jerárquica y funcional que determina qué y quién tiene cada
función. Se encuentra dentro de esta estructura la policía local, el
comando de patrulla, las comisarías y las brigadas. Lo que tienen en
común es que todas ellas se encuentran dirigidas por un jefe o
comisario y dependen de un jefe de la departamental. Por ende se
deduce sin mayor esfuerzo interpretativo que un simple agente de
policía de patrulla, no podría dar cobertura a un narcotraficante que
opera en una zona distante, ni desviar patrullas para que no interfieran
con su actividad ilícita.
C.- Esteban Nicolás GAYOL
El testigo Gayol dijo que realizó las tareas de campo en José
León Suárez por órdenes de su jefe, quien le encomendó la vigilancia en
la calle 9 de Julio al 700 (que correspondía a la zona 7) y que nunca vio a
un móvil de la Policía de la Provincia de Buenos Aires por el lugar.
Manifestó en su declaración que en el lugar donde se
comercializaban los estupefacientes vio movimientos constantes, es
decir que la organización tenía la posibilidad de trabajar las 24 horas,
los 7 días de la semana. Sin embargo respecto de Valiente sólo dijo que
era uno de los policías investigados sin realizar juicio incriminatorio o
señalamiento alguno. No lo fotografió, ni filmó ni registró conversación
alguna en relación a que Valiente haya participado de una venta,
distribución, tenencia o comercialización de droga o hubiera sabido de
esa actividad.
El testigo dijo que tomó conocimiento de hechos ilícitos,
distintos a los investigados, a través de estas escuchas y que se lo
manifestó a Stábile. Recordó que el fiscal de instrucción dio la orden de
que a los policías no se los investigue, no se lo delegó a la P.S.A., sino
que lo iba a hacer él mismo y a través de Asuntos Internos de la Policía
de la Provincia de Buenos Aires.
D.- Rocío GUASSARDI
La oficial de policía Guassardi cuyo testimonio fue
incorporado por lectura, dijo que conoce a Alejandro Rafael VALIENTE
porque fueron compañeros en la fuerza civil armada de la Provincia de
Buenos Aires.
Que cada uno patrullaba una zona diferente, por lo que
nunca compartieron el móvil policial en el que se desplazaban. Que
hasta que Valiente quedó detenido en el marco de la presente causa, la
dicente nunca tomó conocimiento ni sospechó que el imputado haya
tenido participación criminal en los hechos que se le atribuyen.
Que Valiente nunca le solicitó o hizo insinuación alguna a
la dicente para que dejara de cumplir su tarea de prevención respecto
de cualquier persona que pudiera estar involucrada en el comercio de
estupefacientes. Que, como ella era quien tenía que patrullar y
controlar el barrio en el que los imputados supuestamente
comercializaban estupefacientes, hubiera podido suceder o resultar
previsible que Valiente le insinuara o sugiriera que ella dejara de
cumplir su tarea o, como se dice en la jerga “liberara la zona”. Pero
eso jamás sucedió. Y, de haber sucedido, la dicente lo hubiera hecho
saber de inmediato a sus superiores jerárquicos o realizado la denuncia
correspondiente. Que tiene buen concepto de Alejandro Valiente
como asimismo de su hermano, Cristian Valiente, quien actualmente se
desempeña como numerario de la Policía de la Provincia de Buenos
Aires.
E.- Pablo Evaristo Gayoso
Gayoso dijo que su superior Mariano Stábile le dio las
directivas para realizar las tareas de campo y para transcribir las
escuchas telefónicas. Que recibió, por parte de la fiscalía de
instrucción, el sumario con la investigación llevada a cabo por
Prefectura y que en el lugar donde se comercializaban los
estupefacientes vio movimientos constantes. Sin embargo respecto de
Alejandro Valiente sólo dijo que era uno de los policías investigados sin
realizar juicio incriminatorio. No lo fotografió, ni filmó ni registró
conversación alguna en la que Valiente haya participado.-
III.3 Las comunicaciones telefónicas.
La sentencia recurrida pretende centrar la prueba de la
participación de Alejandro Rafael Valiente en una organización delictiva
dedicada al narcomenudeo en transcripciones de supuestas escuchas
telefónicas. Las mismas no son legítimas y han sido impugnadas por
esta defensa y el restante elenco de defensores, a cuyos fundamentos
remito en aras a la brevedad.
Aún cuando la autenticidad de las transcripciones fuera
tenida por válida – a lo que esta defensa se ha opuesto rotundamente -,
las mismas no reflejan la participación de Valiente en la organización de
Lobo.
Adentrándonos en el análisis de las dos transcripciones, en
las que el “personaje” atribuido a mi pupilo habría mantenido una
conversación con Lobo, se comprueba que la misma no es con finalidad
de comercializar estupefacientes ni tampoco lo es para seguir alguna
supuesta instrucción del jefe mafioso en busca de tutela policial. Lejos
de ello se ve que quien dice ser Alejandro Valiente pretende ganarse la
confianza de “Lobo” al blufear en la transcripción hecha del llamado del
nro.: 11 3763-2682 al 11 3890-5844 el 09/08/2019 a las 14:42:39: “Ahí
ya te espanté la gente” aclarando seguidamente: “ahí ya te espante los
dos móviles que estaban rompiendo las bolas”. Aclarando, ante la
atónita respuesta de “Lobo” que los móviles eran de Suarez.
En base a esta transcripción el tribunal de juicio consideró a
Valiente miembro de la organización criminal, subsumiendo su
conducta en los arts. 5 inc. “c” y 11 incs. “c” y “d”de la ley 23.737.-
No existe prueba independiente que acredita la posibilidad
que esta conversación tuviera visos de verosimilitud. Por el contrario,
se ha acreditado en el debate que Valiente no podría dar este tipo de
cobertura estatal aunque Lobo se lo hubiera pedido, o retribuido
económicamente: sin embargo ello tampoco ocurrió. Citando a un
colega preopinante es necesario aplicar el criterio de razonabilidad y
legalidad que debe imperar en todas las resoluciones sin caer en una
exacerbación en las calificaciones legales para poder inculpar a
personas y pedir cada vez más cantidad de años de pena simplemente
por razones de política criminal. Hay que ceñirse a una estricta
taxatividad de la norma respecto de las conductas que una persona
realmente desplegó.-
En la transcripción de esa conversación se advierte, a poco
que se la examine, que quien aparece mencionado como Alejandro
Valiente está relatando un hecho cuyo acaecimiento no existió ni pudo
haber existido. Porque como resulta sabido un simple oficial de
patrulla, en el menor escalafón policial, no puede direccionar móviles
policiales de su cuadrante, y mucho menos de otro a cuyo patrullaje es
ajeno.
No existe prueba independiente de la que se desprenda
que Valiente haya recibido dinero de Lobo para algún fin ilícito, o que
haya liberado la zona para que pudiera comercializar su mercancía
ilícita.
Al ampliar su declaración indagatoria en la audiencia,
Valiente desmintió los dichos de Lobo en tal sentido y dijo sospechar
que éste estaba en connivencia con funcionarios policiales de alta
jerarquía, a quienes nunca se investigó. Que esa fue la razón por la
cual no denunció el hecho ante la superioridad. También afirmó que su
intención era detenerlo ya que el trabajo de aproximación hacia él fue
para congraciarse y así obtener información que permitiera su arresto,
como lo hizo en otras oportunidades. De ahí la inquina de Lobo hacia
él.
IV.- ARBITRARIEDAD DE LA SENTENCIA
Las acciones desplegadas por mi pupilo procesal de ningún
modo guardan relación con la posible concreción o no del fin de esta
supuesta banda criminal.
Frente a lo que se lleva asentado resulta claro que la
sentencia del tribunal A Quo respecto de la concreta situación de
Alejandro Rafael Valiente devino absolutamente arbitraria, toda vez
que justificó la atribuibilidad del ilícito basándose en la transcripción de
una supuesta conversación entre Lobo y Valiente, con interpretación
sesgada en contra del imputado. La exorbitada calificación penal y la
cuantía de la pena impuesta demuestras asimismo la arbitrariedad de la
sentencia recurrida.
Con respecto a este tópico tiene dicho la más reputada
doctrina judicial que “Son arbitrarias las sentencias que se limitan a
efectuar un análisis parcializado y aislado de los elementos de juicio
obrantes en la causa sin integrarlos ni armonizarlos en su conjunto,
circunstancia que desvirtúa la eficacia que, según las reglas de la sana
crítica, corresponde a los distintos medios probatorios” (conf. CSJN,
“Benzadón”, Fallos 321:1909)
Priva de sus efectos al fallo recurrido la omisión de los
elementos de prueba expresamente invocados por la defensa, y la
presunción en contra del imputado hecho por el tribunal al momento
de la sentencia. Pruebas estas que tienen una decisiva influencia en la
decisión de la causa, por lo que su omisión en la ponderación de los
hechos torna arbitraria la decisión recurrida.
Se advierte con lo expuesto que ha quedado expuesta la
arbitrariedad denunciada, toda vez que la sentencia ostenta una
motivación solo aparente, indeterminando la manera concreta la
conducta atribuida. Tampoco la sentencia recurrida indicó de qué
manera Valiente concretó su atribuida participación responsable, ni se
tuvo por debidamente acreditado el hecho con el grado de certeza que
el decisorio recurrido requiere.
Como he dicho más arriba, en todas las tareas de campo,
en los registros domiciliarios, libretas, documentos, cuentas personales
o registros telefónicos, o de los testimonios escuchados en el debate, se
desprende Valiente no ha sido individualizado no se le ha atribuido
alguna conducta ilícita, relacionada con la comercialización de
estupefacientes o con organización alguna.
Ninguno de los miembros lo conocía ni mantenía con él
vínculo alguno que no sea laboral, además de Lobo. A quien Valiente
tenía en la mira para su arresto.
A esta altura considero acreditada la arbitrariedad de la
sentencia, por lo que la misma deberá ser revocada por este alto
Tribunal: (CN 1, 18, 33 y 75.22; DADyDH 26; DUDH 10 y 11; CPPN, arts.
123, 166, 167, inc.3, 168, segundo párrafo), puesto que tal como lo
tiene dicho nuestra CSJN “son descalificables como actos judiciales
válidos aquellas sentencias que omiten pronunciarse sobre cuestiones
oportunamente propuestas y conducentes para ello, o lo hacen
mediante breves afirmaciones genéricas sin referencia a los temas
legales suscitados y concretamente sometidos a su apreciación” (Fallos:
314:1366 y 1434; 318:2678).-
La decisión recurrida trasgrede el umbral de lo grotesco al
mostrar su desinterés por brindar una respuesta satisfactoria a los
planteos defensistas, puesto que de una conversación entre Ruiz y Lobo
vinculada con el supuesto aumento del arancel percibido por el
personal policial para dar cobertura a las tropelías de los protagonistas
de este liderazgo, se puede inferir a quién le pagaban. Sin embargo en
esa conversación no existió mención alguna en relación a Alejandro
Rafael Valiente y sí se hizo alusión al jefe de brigada de narcóticos y al
jefe de la departamental, ninguno de los cuales fue llevado a juicio.
Ciertamente se torna aplicable el fallo de la CSJN al
entender en un caso análogo: “de tal manera, esta forma de resolver no
ha permitido brindar adecuada respuesta al planteo … resultaban
esenciales para la dilucidación de la cuestión, más allá de su razón o no”
por lo que “frente a la seriedad de los planteos introducidos por la parte
que remitían al examen de cuestiones susceptibles de tener influencia
decisiva para la solución, se imponía su consideración por el a quo, so
consecuencia de arriesgar la correcta resolución del pleito” (conf.
“Tarditi, Matías Esteban” del 16/9/2008 y Fallos 327:5970 y su cita),
sino que también porque expone una grosera afectación de los
principios constitucionales y convencionales de proporcionalidad e
igualdad ante la ley.-
VI.- LA DECISIÓN PRETENDIDA
De conformidad a lo establecido por el art. 463 CPPN,
expondré a continuación la solución pretendida.
En cuanto al planteo nulificante de la sentencia recurrida
por inobservancia de las normas procesales previstas bajo pena de
nulidad, se impone dicha solución, en atención a lo previsto por el
legislador en el art. 471 del Código Procesal Penal de la Nación y por las
concretas garantías y razones apuntadas, por lo que solicito a la Excma.
Cámara Federal de Casación Penal que anule lo actuado y por aplicación
de la doctrina de los autos “Mattei” de la CSJN y en atención al
importante lapso de trámite del proceso, disponga la libre absolución
de Alejandro Rafael Valiente y su inmediata libertad.
Subsidiariamente, establezca la consecuente reducción de
la penalidad decidida en la sentencia recurrida tanto en lo que hace al
monto punitivo, como a la multa impuesta, de acuerdo a la correcta
significación jurídica y grado de participación atribuible que
corresponde aplicar al caso.
VII.- DEJA HECHA LA RESERVA DEL CASO FEDERAL
En virtud de la afectación demostrada a las garantías de
orden constitucional y convencional, dejo hecha la reserva prescrita en
el art. 14 de la ley 48.-
VIII.- COLOFÓN
Solicito de V. E.:
a) Se haga ha lugar el recurso de Casación.
b) Se tenga hecha la reserva del caso federal.
Será Justicia.-