Solicita Excarcelación
Sr. Juez:
Dr. Felipe David Coronel, Abogado, inscripto al T° XXVII F° 396 C.A.L.Z, con
D.N.I. 29.735.936, C.U.I.T. N° 20-29735936-4, Responsable Monotributo, con domicilio
procesal en estrados judiciales, domicilio electrónico
[email protected] - (Mail: [email protected], teléfono
3878398363), abogado defensor del imputado JOSÉ ADRIÁN BARRETO en las IPP 19-
00-027246-21/00 y 19-00-692-22 - Barreto, José Adrián s/lesiones leves agravadas por
el vínculo y por mediar violencia de género, amenazas agravadas y desobediencia, en
concurso real, a tenor de los artículos 45, 55, 89 y 92 en función del art. 80 inc. 1 y 11,
149 bis primer párrafo segunda parte y 239 CP, que tramita por ante la Unidad Funcional
de instrucción y Juicio N°5 de Moreno y por ante el Juzgado de Garantías N° 3 Moreno -
General Rodríguez, me presento y respetosamente digo:
En primer lugar es dable manifestar, aun sin ser esta la oportunidad procesal
adecuada para plantearlo, pero es estrictamente necesario que V.S tenga en cuenta el motivo
verdadero por el cual mi asistido fue detenido, que es “La supuesta desobediencia a la
prohibición de acercamiento” , desobediencia que no existió, y solo con una mirada seria
de las pruebas que constan en el expediente se puede acreditar:
1. Fue la supuesta víctima quien violo la prohibición de acercamiento al ser ella
la que se apersono al domicilio de mi pupilo procesal el Sr. Barreto José.
2. Como consta en la declaración indagatoria, la supuesta victima buscaba tener
contacto con el imputado, y como no pudo conseguir el contacto deseado, lo
denuncio nuevamente, agravando a sabiendas su situación procesal, relatando
una historia novelesca, expresando que el imputado le exigía saber de testigos,
no siendo esto cierto.
3. Las capturas de pantallas de supuestos mensajes enviados por mi asistido, se
nota claramente que no tiene fotos de perfil, que esta agendado con el nombre
de “Adrián”, cuando el primer nombre del imputado es José, y que la que se
expresa es siempre la víctima, sobre los testigos y sobre todo lo que perjudica
a mi asistido.
En síntesis, sin haber tenido el más mínimo cuidado en la valoración de las pruebas, árbitramente
se le impuso a mi defendido la imputación de desobediencia de la medida cautelar, incluso
castigándolo anticipadamente con una detención que nunca se debió dictar. Además, como bien se
sabe, la medida cautelar de prohibición de acercamiento es mutua, y quien no la cumplió por
apersonarse a la casa de mi defendido es la Sra. Gisela Alejandra Lucero, por lo cual se debería
extraer testimonio e imputar el delito de desobediencia a la Sra. Lucero
SOLICITO LA EXCARCELACIÓN DE MI PUPILO SEGÚN LAS PREVISIONES
DEL ART. 169 Y/O 170 DEL CPP.
Teniendo en cuenta lo dispuesto por La Corte Suprema de Justicia de la Nación
en el pronunciamiento "Estevez" del 3/10/97 afirmó que es arbitraria la resolución en la cual
se denegó la excarcelación sobre la base de fórmulas genéricas y abstractas, y destaca que
"....la sola referencia a la pena establecida por el delito por el que ha sido acusado y la condena
anterior que registra, sin que se precise cuáles son las circunstancias concretas de la causa
que permitiera presumir, fundadamente, que el mismo intentará burlar la acción de la justicia
no constituye fundamento válido de una decisión de los jueces que sólo trasunta la voluntad
de denegar el beneficio solicitado".
Lo señalado por la Corte Suprema en "Estevez", fue analizado y puesto con
luminosidad por la Cámara del Crimen de la Capital en el fallo "Ruy Barbara" donde se dejó
sentado que las reglas en materia de encarcelamiento preventivo no puede construir una
presunción "iure et de iure", sino que deben interpretarse armónicamente con el principio de
inocencia, por lo cual constituyen un indicio, una presunción más a valorar, que corresponde
se analice con otros indicios para determinar la existencia en el caso de un real peligro
procesal.
Estos pronunciamientos se afianzaron en el precedente de la C.S.J.N. en el fallo "Massera",
donde se indicó entre otras cosas que; "la extrema gravedad de los hechos que constituyen el
objeto de este proceso, o de otros similares, no puede constituir el fundamento para desvirtuar
la naturaleza de las medidas cautelares ni para relajar las exigencias de la ley procesal en
materia de motivación de las decisiones judiciales, a riesgo de poner en tela de juicio la
seriedad de la administración de justicia, justamente , frente a casos en los que encuentra la
responsabilidad del Estado argentino frente al orden jurídico internacional.
Asimismo, teniendo en cuenta varios pronunciamientos de la Corte IDH y de la
Comisión IDH, en cuanto a los casos en que se debe restringir la libertad de una persona
sometida a un proceso penal, y la existencia cierta de peligro procesal para hacerlo, el
máximo tribunal en octubre del año 2008 por acuerdo plenario, la Cámara Nacional Penal,
en el fallo "Diaz Bessone", declara como doctrina plenaria que "....no basta en materia de
excarcelación o eximición de prisión para su denegación la imposibilidad de futura condena
de ejecución condicional, o que pudiere corresponderle al imputado una pena privativa de la
libertad superior a ocho años, sino que deben valorarse en forma conjunta con otros
parámetros tales como los establecidos en el art. 319 del ordenamiento ritual a los fines de
determinar la existencia de riesgo procesal.
A pesar que en nuestra jurisprudencia local, en general, no se ha expedido en
materia de restricción de la libertad durante el proceso, haciéndose eco del acuerdo plenario
del Tribunal Nacional de Casación Penal "Diaz Bessone", ni de la analizada jurisprudencia,
lo cual no puede ser aceptado en tanto y en cuanto nos encontramos en el mismo país y bajo
la misma supremacía constitucional.
Por otra parte, entiendo que la medida de coerción en su caso de dictarla sobre mi
asistido resulta ilegítima, atento contraponerse con el principio de “excepcionalidad”.
Dicho principio vincula medio a fin, es decir que no se deberá decretar la medida
de coerción contra la libertad del imputado, si los fines buscados por el poder estatal pueden
ser obtenidos por otros medios menos gravosos. Entiende esta Defensa que una interpretación
del art. 169 (iure et de iure) otorgando una presunción absoluta de riesgo procesal que impida
la libertad, es inconstitucional a la luz del principio de inocencia (arts. 14, 18 y 75 inc. 22 de
la C.N.) pues se aceptaría la existencia de delitos inexcarcelables (solo por la calificación
legal y sin que se puedan evaluar en el caso concreto si existe un real riesgo procesal), es
decir que todo aquel que sea acusado de alguno de los delitos perdería instantáneamente la
garantía constitucional de inocencia.
A los fines expuestos mi asistido aporta como domicilio real en la calle Bongiovani
Nro. 2998, Ed. 911 planta baja, Dpto. 2 “B”, (Las Catonas de Moreno). Por lo expuesto y lo
señalado precedentemente, sostengo que valorando lo que se encuentra plasmado en el acta
de procedimiento donde consta la aprehensión de mi asistido y lo expuesto anteriormente que
corresponde otorgarle la excarcelación a mi asistido según las previsiones del art. 169 y o
170 del C.P.P.
Proveer de conformidad
Sera Justicia
FELIPE DAVID CORONEL
ABOGADO
T° 136 F° 311 Mat Fed
T° XXVII F° 396 C.A.L.Z.
T° 137 F° 921 C.P.A.C.F.