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Este documento describe la ciudad en el Renacimiento. Resume que durante este período se buscó aplicar los ideales urbanísticos clásicos de Grecia y Roma, con trazados regulares y geométricos. Sin embargo, hubo pocas ciudades nuevas debido a la peste negra, por lo que las intervenciones se centraron en reformar las ciudades medievales existentes. También describe las características de la ciudad renacentista ideal según tratadistas como Alberti, con calles rectas, plazas y barrios separados por función.

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Este documento describe la ciudad en el Renacimiento. Resume que durante este período se buscó aplicar los ideales urbanísticos clásicos de Grecia y Roma, con trazados regulares y geométricos. Sin embargo, hubo pocas ciudades nuevas debido a la peste negra, por lo que las intervenciones se centraron en reformar las ciudades medievales existentes. También describe las características de la ciudad renacentista ideal según tratadistas como Alberti, con calles rectas, plazas y barrios separados por función.

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Tema 8.

La ciudad en el renacimiento

1 LA CIUDAD EN EL RENACIMIENTO

▪ Es un regreso a los ideales urbanísticos que habían inspirado los modelos greco-helenísticos
(el plano hipodámico) y romanos (el castrum).

▪ Se vuelve, o se intenta, aplicar el racionalismo y su expresión geométrica en los nuevos


modelos de ciudad que se crean o imaginan, pues apenas se construyen ciudades nuevas.

▪ La arquitectura se verá muy influida por la reinterpretación de los modelos clásicos, pero no
tanto en el urbanismo, pues la peste negra del s. XIV, había casi vaciado las ciudades. Son
operaciones de reforma

▪ El urbanismo renacentista no nace para dar respuesta a las necesidades de expansión de la


ciudad, sino como una extensión de los ideales clasicistas que cimentan el Renacimiento como
proceso o etapa histórica y cultural.

1.1 El renacer del Humanismo

El Renacimiento surge en Italia en el siglo XV de la mano del Humanismo, mientras que en el


resto de Europa perdura el gótico tardío medieval. Tras la toma de Constantinopla por los
Turcos el 1453, eruditos y artistas griegos emigran a Italia, donde perdura el lejano recuerdo de
la Antigüedad y quedan sus grandes ruinas. Distinguimos dos etapas dentro del Renacimiento
italiano, la primera, en el siglo XV, denominada Quattrocento, y el Cinquecento, en el siglo XVI.

Los rasgos esenciales son el redescubrimiento de la cultura clásica griega y romana, el


Humanismo y el antropocentrismo. El arte renacentista girará en torno al ser humano, pero eso
no significa que deje de ser religioso, sino que además de la Iglesia, aparecerán nuevos
mecenas como, por ejemplo, los ricos comerciantes o la monarquía.

Por Europa se difunde en el siglo XVI, y aunque seguirá los modelos del Renacimiento italiano,
al salir fuera de Italia, sufre las influencias de las distintas regiones, por lo que en cada país
tendrá personalidades distintas.

En España se desarrolla en tres fases. El Plateresco, caracterizado por una abundante


ornamentación muy minuciosa de influencia florentina y lombarda. El periodo greco - romano,
durante el reinado de Carlos I, que da mayor relevancia a lo arquitectónico, a las estructuras y
elementos constructivos empleados en Grecia y Roma. Y el periodo Herreriano, que se centra
en la estructura y deja de lado todo tipo ornamentación

▪ En el renacimiento no se conocen las ciudades romanas [Pompeya y Herculano se excavarán


mucho después], aunque si se conoce la arquitectura de Roma por las ruinas y por los libros de
Vitrubio.

▪ Las ciudades medievales incluyen extensiones vacías en su interior y la epidemia de peste del
siglo XIV disminuye más de 25% la población europea, especialmente en las ciudades por lo
que no hay necesidad de crear nuevas ciudades, se reforman y adaptan las existentes.
▪ Salvo la extraordinaria obra de España en América son pocas las ciudades nuevas, entre ellas
las creadas por motivos defensivos, como Palmanova, o políticos como Versalles o de ambos
como San Petersburgo.

▪ Dado el escaso número de nuevas ciudades, la mayoría de las obras son de


acondicionamiento de partes de la ciudad: apertura de calles, plazas, construcción de palacios,
iglesias, etc., que conllevan la demolición de edificios antiguos.

▪ Se actúa sobre la Ciudad Medieval, escenificando la “Ciudad del Príncipe” como organización
piramidal del poder. [Papel simbólico de los elementos configurantes]

▪ La ciudad renacentista sigue siendo la ciudad medieval, pero con intervenciones impulsadas
por las élites burguesas, eclesiásticas y aristocráticas, que aunque están muy localizados y son
puntuales la embellecen y configuran de los espacios más emblemáticos y de calidad de la
ciudad de la edad moderna.

▪ Podemos decir que las intervenciones renacentistas, y luego las barrocas, configuran
definitivamente los cascos históricos de la ciudad actual, y su gran calidad.

▪ La Arquitectura configura los espacios públicos y vuelve ha adquirir una enorme relevancia
ciudadana, iglesias y palacios adquieren valores universales que identifican el poder de la
ciudad-estado, del Papado o de la monarquía que camina hacia el absolutismo.

▪ Los nuevos sistemas defensivos que derivan de la introducción de la artillería de metal en una
Europa en permanente guerra son elementos de extraordinaria potencia que configuran la
imagen urbana. Leonardo Da Vinci dedicará gran parte de su actividad a su diseño.

Características de la Ciudad renacentista

1. TRAZA REGULAR: Reticular o Radioconcéntrica en las escasas nuevas ciudades, salvo aquellas
españolas en América, excepcional obra de creación urbana heredera del ideal renacentista y la
ciudades regulares españolas.

2. LA PERSPECTIVA Y SIMETRÍA se incorporan como estrategias de formalización del escenario


urbano en el que se cierra el fondo con edificios monumentales, estatuas u obeliscos.

3. CREACION DE EJES VIARIOS ESTRUCTURANTES siempre rectos, ligeramente curvos en calles


secundarias y pueblos que permiten unir distintas zonas, jerarquizar el sistema viario,
singularizar puntos de la ciudad y conectar con las salidas y los caminos comarcales

4. ESPACIO URBANO SINGULAR ante la Iglesia y Palacios para significarlos y ponerlos en valor,
en los que la arquitectura domestica se subordina al conjunto, repitiendo modelos básicos.

5. SISTEMAS DEFENSIVOS por las nuevas armas de artillería, las murallas engrosan y adoptan
otras geometrías para resistir los ataques, constituyendo estructuras muy complejas y
demandando grandes espacios vacíos en su entorno.

6. ESTETICISMO: la belleza como elemento constructivo. En este campo se desarrollará una


importante arquitectura paisajística que tratará de combinar e integrar construcciones y
naturaleza. En las calles y plazas la arquitectura doméstica se subordina al conjunto, repitiendo
modelos básicos.
7. MEDIDAS DE HIGIENE: las ciudades que se proyectan han de mejorar la salubridad urbana,
calles más anchas, desagües, fuentes, Las leproserías y edificios que desprenden olores se
sitúan en la zona por donde sale el aire de la ciudad, etc…

8. ORDEN: Cada cosa está en su sitio. La ciudad se construye de forma regular , desde su
centro, cada barrio se dedica a una cosa, los nuevos barrios de los vacíos de la ciudad medieval
se ordenan en retícula.

9. PLAZAS: para reunión y contemplación de edificios. La plaza recuerda el antiguo foro o


ágora; sigue siendo, en las ciudades, el espacio donde se concentra y se hace visible la vida
ciudadana.

2 LA CIUDAD IDEAL DEL RENACIMIENTO

• Planteamiento teórico que refleja el ideal utópico de una sociedad estable, culta y reflejo
de un orden cósmico, que se plasma en modelos geométrico formales, prácticamente
nunca construidos.
• La ciudad es un gran escenario, donde se desarrolla una escenografía basada en la
perspectiva y los focos visuales, es decir en las calles y los monumentos

Los tratadistas

- Alberti.
Nace en 1404, arquitecto y secretario personal de tres papas, además de matemático,
poeta y filósofo. Alberti, como referente teórico del Quattrocento, fue uno de los
impulsores del nuevo urbanismo. Alberti toma como referente la obra del romano Vitrubio
y escribe su tratado “Re Aedificatoria”
• Concebía la ciudad como un ente con carácter regular y unitario, amurallada • construida
a base de calles principales articuladas alrededor de plazas porticadas, siguiendo el modelo
de los foros romanos.
• Ciudad circular, proponiendo calles ligeramente curvas para las ciudades pequeñas y
calles rectas para las ciudades grandes.
• El centro de la ciudad es destinado a la actividad comercial, así pues, las tiendas se
situarían alrededor del foro.
• La ciudad estaría separada en barrios que corresponderían con los diferentes estamentos
sociales.
• Alberti también atiende a temas como la higiene, el abastecimiento del agua y las
comunicaciones con el entorno. Parte de la filosofía urbanística desarrollada por Alberti fue
llevada a cabo por Bernando Rossellino en el proyecto urbano de la ciudad de Pienza, en la
Toscana.

- Sebastiano Serlio

Fue discípulo de Baldassare Peruzzi. Su tratado más significativo son los “Siete libros de
arquitectura”. La primera edición data de 1.540, París. Es un tratado sencillo, práctico, con
multitud de diseños para los artistas y con ilustraciones. Fue muy influyente en España,
pues rápidamente se tradujo al castellano. También es importante en Francia porque es el
primero que introdujo la arquitectura romana ya que trabajó para Francisco I. Modelo de la
fachada de iglesia, Serilo, 1527.

- Andrea Palladio.

Nació en Padua en 1. 508. En 1 Andrea Palladio. Nació en Padua en En publicó “Los cuatro
libros de la arquitectura”, Venecia. En el primer libro trata los órdenes arquitectónicos y sus
medidas, el segundo libro habla sobre sus propias obras, las casas privadas que construyó
en Vicenza y sus alrededores. El tercer libro trata de las construcciones urbanas (casas,
plazas, puentes, palestras y basílicas) y el cuarto libro sobre los templos de Roma. Los libros
que más nos interesan son el segundo porque nos habla de sus propias obras y el cuarto
porque habla de los restos de Roma.

- Vincenzo Scamozzi.

Discípulo de Palladio publicó “Idea universal de la arquitectura” en 10 libros en Esta obra


nos sirve para completar la de Palladio, para conocimiento de la obra de Palladio y para
conocer los monumentos antiguos porque también hace un estudio de los restos antiguos
de Roma.

- Vignola.

Se llama en realidad Giacomo Barozzi pero tomó el apodo de su ciudad natal. Fue uno de
los arquitectos más importantes de la segunda mitad del s. XVI (manierismo). Su tratado se
llama “Reglas de los cinco órdenes de arquitectura” se publica en Roma en y se tradujo a
todos los idiomas. Iglesia de Gesu.

En España el peso del Gótico hizo que llegaran muy tarde estas ideas, y estos tratados no
tuvieron mucho peso en principio aunque si tenemos ejemplos de tratadistas españoles
como Diego Salgado que escribió “Medida de lo romano” Toledo, Inspirado en Vitrubio. Se
trata de un manual muy sencillo para los arquitectos, decoradores y ornamentistas que se
les encargaban obras parecidas a las italianas

Modelos de ciudades ideales

Sforzinda , Filarete 1465

Antonio Averlino, "Il Filarete“. Es la primera ciudad planificada. En ella se puede ver una
estructura que consta de un área central con tres plazas, y dieciséis vías radiales con plazas
secundarias, unidas por una vía secundaria circular, toda rodeada de una muralla poligonal
basada en la rotación del cuadrado

Palmanova V. Scamozzi 1593

Los siglos del Renacimiento fueron prolíficos en la concepción de proyectos de ciudades


ideales. En Europa, muy pocos se materializaron en la realidad, pero una de esas
excepciones fue Palmanova, localizada en la República de Venecia en el siglo XVI y diseñada
por Scamozzi. Este arquitecto italiano partió de la ciudad ideal de Sforzinda, de Filarete, así
como de los preceptos del tratadista romano Vitruvio y las bases arquitectónicas del
tratado de Alberti, De re aedificatoria.

Palmanova

Palmanova es una ciudad fortificada, erigida ante el peligro turco en el Mediterráneo. La


ciudad presenta una planta de estrella, con nueve puntas y organizada espacialmente a
través de una gran plaza hexagonal de la que parten las calles principales. Estas
desembocan en las puertas de acceso y en los torreones, que escapan al modelo
semicircular medieval. En su lugar, los torreones defensivos tienen una forma curiosa, en
punta de lanza, más difíciles de derribar con la nueva artillería de la época moderna.
Asimismo, la ciudad queda resguardada de los vientos dominantes. Es una ciudad creada
para el hombre, a su medida. Las edificaciones mantienen una altura uniforme y las vías
secundarias son curvas, para que el espectador descubra las edificaciones a medida que
recorre sus amplias y ordenadas calles, tal como manifestaba en su famoso tratado el
arquitecto renacentista Alberti. Valores de la Antigüedad clásica como el orden, la
proporción, la armonía y el equilibrio, se retoman en el Renacimiento, y están presentes en
esta ciudad construida ex novo. La influencia de la traza italiana de Palmanova la hallamos
en fortificaciones como Villa Bourtange y Naarden, ambas en Holanda, o Neuf-Brisach, en
la región de Alsacia, en Francia.

3 URBANISMO EN EL RENACIMIENTO

• Se construyen pocas ciudades, así que las actuaciones urbanas más importantes del
Renacimiento son: La apertura de ejes urbanos, asociados a monumentos La creación de
nuevas plazas regulares y geométricas Creación de barrios de trazado reticular
Fortificaciones
• Mientras en Italia se formalizan estas intervenciones, España estructura territorialmente
en América dos continentes, fundando cientos [miles] de nuevas ciudades, en una obra
urbanizadora extraordinaria

3.1 El espacio urbano

En el siglo XV y XVI Comienzan las primeras reflexiones sobre el espacio público, que será
objeto de proyecto y se buscarán una serie de objetivos: proporciones geométricas,
axialidad y paisaje. Se buscará el control del espacio urbano público, las plazas y las calles.
Será en esta época cuando deje de considerarse exclusivamente la arquitectura del edificio
para tener en cuenta la conformación del espacio urbano. Se establecen normativas para
regular las fachadas de las plazas. Los foros romanos serán objeto de estudio de los
urbanistas, que las tomarán como referencia en proporciones y dimensiones. El espacio
público es así objeto de proyecto en su integridad, concebido de forma unitaria donde cada
edificio, cada giro de la traza, la ubicación de monumentos, etc.. está diseñado para
generar una escenografía ideal, una emoción estética. Pero este espacio púbico, elitista en
cierta forma, no es posible sin el cambio sustancial en la sociedad y la economía del final
del medievo. El crecimiento del comercio y la interrelaciones económicas que generan el
ascenso de la clase social de los comerciantes y los profesionales y artistas, el poder del
príncipe y su deseo de evidenciarlo , la existencia de una corte ilustrada y sobre todo el
incremento de la actividad pública y civil y seglar reúnen las condiciones para el desarrollo
de una incipiente ciudadanía que usa y disfruta el espacio urbano.

PLAZAS

La plaza del mercado de la ciudad medieval dará lugar a la plaza ceremonial, que
complementará al edificio singular al que acompaña: basílica, palacio... La fachada de la plaza
se volverá unitaria y porticada, y el pavimento será objeto de diseño. Asimismo, se incorporará
mobiliario urbano. Las plazas procurarán acentuar la atención en el edificio singular, que se
destaca sobre el resto. Son plazas centralizadas. Será en esta época cuando deje de
considerarse exclusivamente la arquitectura del edificio para tener en cuenta la conformación
del espacio urbano. Se establecen normativas para regular las fachadas de las plazas. Los foros
romanos serán objeto de estudio de los urbanistas, que las tomarán como referencia en
proporciones y dimensiones. En el caso de la Corona de Aragón, el eje medieval de las
principales ciudades, conocido habitualmente como Calle Mayor, se convertirá en las nuevas
Plazas Mayores, presididas por la Casa Consistorial, evolución de las Casas Comunes de las
universidades o concejos medievales, y junto a las cuales solía estar una lonja. Un ejemplo de
esta evolución podemos encontrarlo en Alcañiz (España), en la conocida actualmente como
Plaza de España.

CALLES

La calle también será objeto de proyecto. Al igual que en la plaza, también surgirán ordenanzas
reguladoras de fachadas. Ejemplos claros son la Galería Uffizi, en Florencia, llevada a cabo por
Giorgio Vasari en 1560, y la Strada Nuova de Génova, proyectada por Bernardino de Cabio. En
la ciudad de Palermo, la calle se utiliza a escala de ciudad, trazándose desde el antiguo palacio
hasta la vía Maqueda. Otro ejemplo de calle renacentista será la Via Giulia, construida por
Bramante en 1506 completamente recta, para canalizar las peregrinaciones a San Pedro del
Vaticano

Nuevos ejes abiertos por los Papas. Roma

Será la culminación del urbanismo renacentista y la perspectiva, la creación de una gran capital
para los Estados Pontificios y para la Iglesia católica, la "Roma de las siete vías"[cita requerida],
por Domenico Fontana y Sixto V. Se busca crear un nuevo orden urbano utilizando los
elementos de la perspectiva renacentista, a partir del trazado de grandes rectas sobre el tejido
de la ciudad medieval, conectando los puntos fuertes, las siete grandes iglesias de
peregrinación: San Pedro del Vaticano, Santa María la Mayor, San Lorenzo Extramuros, San
Juan de Letrán, Santa Cruz de Jerusalén, San Pablo Extramuros y San Sebastián. El nuevo centro
urbano será la basílica de San Pedro, y los subcentros las otras grandes basílicas. Para unirlas,
se abren calles de enormes dimensiones, y se organizará el tejido urbano con otras calles y
plazas.
3.2 Los nuevos barrios

Las operaciones de renovación urbana en los espacios vacantes de la ciudad medieval y en las
zonas extramuros de la antigua ciudad amurallada son los centros de las nuevas operaciones
residenciales en los siglos XV y XVI.

Son relativamente escasas estas operaciones ya que en general, como en el caso de la Strada
nuova de Génova , se actuaciones puntuales que no llegan a conformar piezas urbanas de
mayor entidad.

Como características de estos nuevos barrios que están enlazados con el resto de la ciudad, no
son piezas autónomas, la geometría de la trama ortogonal, la aparición de plazas y
monumentos, así como una regulación de la arquitectura de las fachadas.

Ferrara

Ampliación ciudad medieval. La ampliación urbana será ahora proyectada, con criterios
geométricos. El caso paradigmático será el de la Addizione Erculea de Ferrara, ensanche de
1492 encargado por Ercole I d'Este a Biagio Rossetti. En este ensanche, se traza un eje hacia
una de las puertas de la nueva extensión (Corso Ercole I d'Este), quedando las otras dos
puertas unidas por otro eje (Corso Biagio Rossetti). En el cruce de ambos, el "Quadrivio degli
Angeli", se sitúan tres palacios: Palacio de los Diamantes, Palazzo Prosperi Sacrati y Palazzo
Turchi di Bagno. La cruz divide la ciudad en cuatro cuadrantes, en los que inscribe una retícula,
en la que se introducirán los otros elementos singulares y la plaza importante, la Piazza
Ariostea. Para romper la continuidad de la edificación, se insertan parques en la trama. El
Castillo de los Este pasa a ser el nuevo centro de la ciudad.

3.3 Las fortificaciónes

El desarrollo de la artillería, utilizada desde el siglo XIV y generalizada ya en el XV y XVI, había


dejado obsoletos los viejos castillos y murallas protectoras, pensados para resistir ataques con
armas más rudimentarias y que requerían, por lo tanto, una resistencia mucho menor. En
consecuencia, serían pronto sustituidos por los frentes abaluartados, pensados para frenar a la
nueva maquinaria de guerra: en éstos se daba protagonismo al carácter defensivo de la
fortificación, intentando alejar lo más posible el frente de batalla, con muros de menor altura
pero mucho más resistentes a los impactos gracias a su mayor espesor y más fáciles de vigilar
por sus formas, que serían sometidas a un constante análisis y que se irían perfeccionando
desde ese momento. Aún en el siglo XV, en el comienzo de este proceso de transformación,
tendrían lugar algunas innovaciones de forma espontánea y experimental, pero ya en el siglo
XVI la ciencia y los conocimientos técnicos se pondrían al servicio de la arquitectura militar, y
pronto ésta sería objeto en sí misma de estudio y discusión, llegando a convertirse en el tema
central de algunos tratados especializados. La necesidad de responder eficazmente a una
función concreta convirtió a la ingeniería militar en una ciencia casi exacta que hizo que pronto
se desligara de muchos condicionantes estéticos y simbólicos que en otros modelos
arquitectónicos eran parámetros esenciales, por lo que acabaría siendo el campo del diseño
que experimentaría un mayor impulso renovador, con la andadura inicial de un camino propio
que, no obstante, discurriría paralelo al de la arquitectura de su tiempo; esto fue así por su
estrecha relación con otras materias, especialmente la del urbanismo, dando lugar a multitud
de ejemplos en los que las necesidades militares se asociaban perfectamente con los trazados
de la ciudad ideal. (de la muestra sobre fortificaciones COAM)

LA TERRAZA Y ELEMENTOS

La traza italiana era un estilo de fortificación desarrollado en Italia a finales del [Link] y principios
del [Link] en respuesta al intento de invasión francés de la península itálica. El ejército francés,
equipado con nuevos cañones, fue capaz de destruir fácilmente las fortificaciones de estilo
medieval en el norte de Italia, razón por la cual surgió este cambio en la arquitectura militar. La
traza italiana es realmente una estructura con forma de estrella, siendo la punta de las mismas
denominadas revellines defendidos por cañones. La estructura saliente se denomina bastión ,
lo que obligaba a la artillería atacante a retrasar sus posiciones con respecto al muro principal
de la fortaleza y además, siendo estos bastiones generalmente defendidos por foso. Los
baluartes son estructuras sobresalientes y avanzadas respecto de las murallas que permitían
ubicar la artillería para abatir enemigos a larga distancia. Normalmente eran de forma
pentagonal para evitar que los atacantes se situaran fuera del alcance de la artillería defensiva.
Así desde otro baluarte se podría disparar contra quien se situara al pie de las fortificaciones.
Las principales piezas de artillería se ubicaban en las casamatas (bóvedas muy resistentes para
instalar una o más piezas de artillería. Otro elemento importante a subrayar es el hecho de la
transformación o remodelación de los muros medievales en Europa, pasando a ser estos más
bajos y ancho, construidos generalmente con piedra y arena que absorbía mejor el impacto de
los proyectiles lanzados por la artillería.

4 ROMA CIUDAD DEL RENACIMIENTO

Martín V vuelve a Roma el 30 de septiembre de 1420. Por primera vez desde 1309, un papa
volvía a residir en la ciudad de San Pedro y su legitimidad era reconocida en toda Europa. Su
regreso a Roma tenía como objetivo tratar de restablecer la autoridad del papado, marcando
una etapa decisiva en el destino de la ciudad.

Durante el exilio de Aviñón, Roma pasó por una larga fase de estancamiento tanto económico
como artístico que los papas posteriores, durante el siglos XV y fundamentalmente en el XVI y
XVII, convirtieron en la capital del mundo

Será la culminación del urbanismo renacentista y la perspectiva, la creación de una gran capital
para los Estados Pontificios y para la Iglesia católica, la "Roma de las siete vías" por Domenico

Fontana y Sixto V.

Se busca crear un nuevo orden urbano utilizando los elementos de la perspectiva renacentista,
a partir del trazado de grandes rectas sobre el tejido de la ciudad medieval, conectando los
puntos fuertes, las siete grandes iglesias de peregrinación: San Pedro del Vaticano, Santa María
la Mayor, San Lorenzo Extramuros, San Juan de Letrán, Santa Cruz de Jerusalén, San Pablo
Extramuros y San Sebastián. El nuevo centro urbano será la basílica de San Pedro, y los
subcentros las otras grandes basílicas. Para unirlas, se abren calles de enormes dimensiones, y
se organizará el tejido urbano con otras calles y plazas.
Después del Cisma de Occidente, los papas habían abandonado Roma. El papado se restaurará
cuando Martín V se instale definitivamente en Roma en 1420. Entonces comenzarán las
actuaciones urbanísticas sobre la ahora capital de la Cristiandad. En 1425, Martin V reforma el
cargo de los maestros de las vías y los pone al servicio de los Papas para que rectifiquen calles y
abran otras nuevas. Nicolás V, entre 1447 y 1455, se plantea un programa de actuaciones con
el que se dotaría de una fortaleza (el castillo de Sant'Angelo), un palacio (Palacio Vaticano)
como sede del poder papal, y una iglesia (la basílica de San Pedro, entonces proyectada por
Alberti).

Este papa construirá en la Colina Vaticana una ciudad propia, la Ciudad de la Curia, con área
residencial, administración y gobierno

Cada Papa abrira una calle nueva en Roma, ya sea enderezando un trazado existente (Via
Pettinari), recuperando un trazado en desuso (Via Lungara) o abriéndolas ex novo (Via
Lungaretta, Via dei Banchi...). La trama urbana se vuelve más compleja, con intersecciones de
calles en cruz (Quattro Fontane), en tridente (Piazza del Popolo), en estrella.. todo ello a una
escala de ciudad, con límites perspectivos que alcanzan 4km de longitud.

El nuevo planeamiento propuesto por Sixto V poseía tres objetivos prioritarios. Repoblar las
colinas de Roma proporcionando el suministro continuo de agua: crear una ciudad estética que
superara la frecuente configuración de calles y espacios públicos como resultado de la
agregación de edificios dispares e integrar en un único sistema de calles principales las obras
realizadas por sus predecesores enlazando puntos clave de la ciudad.

Las intervenciones de Alejandro VI y Julio II, y finalmente las intervenciones realizadas por Sixto
V, cuyo plan urbanístico es más extenso y complejo serán la base de las intervenciones del siglo

XVII.

Los planes propuestos bajo el Papado de Sixto IV que ostentará el puesto entre 1471 y 1484
continuarán con algunos de los proyectos de Nicolás V, como es la restauración del Acqua Virgo
en línea de mejora de la salubridad de la ciudad y en general la restauración y adecentamiento
de Roma. Trasladó los mercados del Campidoglio a la Piazza Navona en 1447 y en la bula de
1448 decretó en ensanche de las calles, iniciándose con él las obras de apertura de una red de
calles principales de trazado rectilíneo que conectaban las principales iglesias de la ciudad. A
nivel de trazado urbanístico destaca la realización de la vía Sixtina en 1475 con ocasión del año
santo y del puente Sixtino, primer puente de la Antiguedad que cruzaba el Tíber y cuya función
era la mejora de la comunicación entre el Vaticano y el centro de Roma. Ambos Papas, sus
proyectos e intervenciones, serán la base conceptual y proyectual de las reformas llevadas a
cabo por los

posteriores Papas.

Dejando ahora atrás los precedentes y tras el Papado de Inocencio VIII ocupó el trono papal
Rodrigo de Borgia, conocido como el Papa Alejandro VI, cuyo pontificado se extenderá entre
1492 y 1503 y cuya obra más destacada a nivel urbanístico es la denominada vía Alessandrina,

hoy conocida como Borgo Nuovo.

Bajo el pontificado de Julio II serán dos las principales vías que se reformarán en Roma, vía
Lungara, una vía cuyas obras se sitúan entre 1507 y 1515 aunque ya se habia convertido entre
1473 y 1476 en una de las principales vías de Roma. Dejando a un lado vía Lungara una
segunda vía también importante en este momento fue la vía Giulia, una vía trazada de manera
rectilínea y destinada a unir el puente Giulio con el puente Sisto. De este proyecto se ocupó el
propio

Bramante (asi como de enderezar la via Lungara)

Será la culminación del urbanismo renacentista y la perspectiva, la creación de una gran capital
para los Estados Pontificios y para la Iglesia católica, la "Roma de las siete vías" por Domenico

Fontana y Sixto V.

Se busca crear un nuevo orden urbano utilizando los elementos de la perspectiva renacentista,
a partir del trazado de grandes rectas sobre el tejido de la ciudad medieval, conectando los
puntos fuertes, las siete grandes iglesias de peregrinación: San Pedro del Vaticano, Santa Maria
la Mayor, San Lorenzo Extramuros, San Juan de Letrán, Santa Cruz de Jerusalén, San Pablo
Extramuros y San Sebastián. El nuevo centro urbano será la basílica de San Pedro, y los
subcentros las otras grandes basílicas. Para unirlas, se abren calles de enormes dimensiones, y
se organizará el tejido urbano con otras calles y plazas.

Después del Cisma de Occidente, los papas habían abandonado Roma. El papado se restaurara
cuando Martín V se instale definitivamente en Roma en 1420. Entonces comenzarán las
actuaciones urbanísticas sobre la ahora capital de la Cristiandad. En 1425, Martin V reforma el
cargo de los maestros de las vías y los pone al servicio de los Papas para que rectifiquen calles y
abran otras nuevas. Nicolás V, entre 1447 y 1455, se plantea un programa de actuaciones con
el que se dotaría de una fortaleza (el castillo de Sant'Angelo), un palacio (Palacio Vaticano)
como sede del poder papal, y una iglesia (la basílica de San Pedro, entonces proyectada por
Alberti).

Este papa construirá en la Colina Vaticana una ciudad propia, la Ciudad de la Curia, con área
residencial, administración y gobierno.

Cada Papa abrirá una calle nueva en Roma, ya sea enderezando un trazado existente (Via
Pettinari), recuperando un trazado en desuso (Via Lungara) o abriéndolas ex novo (Via
Lungaretta, Via dei Banchi...). La trama urbana se vuelve más compleja, con intersecciones de
calles en cruz (Quattro Fontane), en tridente (Piazza del Popolo), en estrella.. todo ello a una
escala de ciudad, con limites perspectivos que alcanzan 4km de longitud

: El nuevo planeamiento propuesto por Sixto V poseía tres objetivos prioritarios. Repoblar las
colinas de Roma proporcionando el suministro continuo de agua; crear una ciudad estética que
superara la frecuente configuración de calles y espacios públicos como resultado de la
agregación de edificios dispares e integrar en un único sistema de calles principales las obras
realizadas por sus predecesores enlazando puntos clave de la ciudad.

los planes urbanísticos propuestos por Sixto V, que serán la base de laque partirán los futuros
proyectos urbanísticos del siglo XVII, perdiendo la centralidad de estas intervenciones de la
figura del Papa y pudiendo así mostrar el fin evolutivo de la relación entre entramado urbano y
palacios de Roma entrando en el Barroco. Los planes sixtinos no son únicamente de
construcción de nuevas vías de comunicación y reforma del entramado urbano romano, sino
que también lleva a cabo otras intervenciones para adecentar la ciudad a partir de la
colocación de fuentes y obeliscos, convirtiendo Roma en un gran escenario que daba respuesta
a la teatralidad barroca

Siendo los planes de reforma viaria base importante y de interés en este trabajo cabe decir que
las intervenciones sixtinas en la ciudad de Roma se diferencian de las intervenciones que
hemos visto hasta ahora por ser un proyecto de planificación total y no una simple actuación
circunstancial. Como apunta Guillermo Randle en su obra El hombre: sentido de la arquitectura
y del urbanismo las calles trazadas por Sixto V hacen de Roma la primera ciudad Europea, al
disponer de un sistema vial claramente proyectado con la finalidad de unir los principales
centros de peregrinación. Este era el primer motivo del plan sixtino, unir las 7 principales
iglesias de peregrinación y no los principales centros de poder burocrático, apuntando así a los
principios de la Contrareforma - para que el peregrino pudiera caminar con facilidad de una a
otra en una jornada diaria. Pero este no era el único motivo, ya que Sixto V pretendió también
extender unas vías de comunicación totalmente rectas más allá de los actuales asentamientos
poblacionales de Roma, es decir, más allá de las murallas aurelianas y este repoblamiento no
solo pretendió conseguirlo con el trazado de calles, sino también con la mejora de las
infraestructuras de conducción del agua proporcionando así un suministro continuo.

Domenico Fontana, arquitecto bajo las órdenes del Papa, será el encargado de llevar a cabo los
planes que éste propone. En 1585, el mismo año en que Sixto V es nombrado Papa, se inician
las obras de la vía Felice. Esta vía recta de 4 kilómetros de longitud cruzará alguno de los
principales montes de la ciudad y comunicará de manera directa las iglesias de Trinità dei
Monti, Santa María Maggiore, eje central del plan sixtino, y Santa Croce in Gerusalemme. vía
Felice es el principal eje viario de este proyecto.

En esta época se llevará también a cabo la sistematización del tridente, en el cual se han
realizado intervenciones desde tiempos de Sixto IV y ahora tomará forma a partir de la
confluencia de las vías Babuino, del Corso y Ripetta en la Piazza del Popolo, convirtiéndose la
vía del Corso en una importante vía de tránsito que conecta la denominada plaza con la Piazza
Venecia. En 1587 se mejorará la vía Gregorio la cual conecta la iglesia de Santa María la Mayor
con San Giovanni in Laterano .Junto a estas intervenciones destacan otras de menor magnitud
como puede ser la obertura de la vía Panisperna que comunica la strada del Corso con la
ciudad medieval, o la intervención en la zona de las termas de Diocleziano con la obertura de
dos vías rectas, una hasta la Puerta Salaria y la otra hasta la puerta Triburtina. Interesa el
proyecto de Sixto V por la creación de un sistema radial de vías, con centro en Santa María la
Mayor, a partir de vías rectas de conexión situadas muchas donde hasta ahora no había nada
construido. Muchas otras calles se alargan y ensanchan creando plazas frente a edificios
religiosos o palaciegos de gran importancia. Este pontificado se junta con la intervención de
algunos de los mayores artistas de la época como son Bernini, Borromini o Rafael, los cuales
están a su vez bajo el mecenazgo de las más importantes familias del momento, como pueden
ser los Médicis, los Farnese o los Borghese. Se gesta en este momento lo que conoceremos
desde ahora y se desarrollará a lo largo del XVII como la ciudad barroca, aquella que impone el
carácter escenográfico por encima del carácter funcional. En esta ciudad las plazas adquirirán
un nuevo significado como centros urbanos y lugar de concentración de la vida social, en el que
podemos encontrar edificios de gran relevancia junto a elementos que decoran estos espacios
tales como fuentes u obeliscos, todos contribuyendo a convertir la ciudad de Roma en un todo,
el escenario de Europa, la sede espiritual y política de la cristiandad.
5. RENACIMIENTO EN ESPAÑA

• Se construyen pocas ciudades, así que las actuaciones urbanas más importantes del
Renacimiento son: La apertura de ejes urbanos, asociados a monumentos La creación de
nuevas plazas regulares y geométricas Creación de barrios de trazado reticular Fortificaciones

• Mientras en Italia se formalizan estas intervenciones, España estructura territorialmente en


América dos continentes, fundando cientos [miles] de nuevas ciudades, en una obra
urbanizadora extraordinaria

Entre las aportaciones más singulares del urbanismo español a la general historia de la ciudad,
se encuentra, sin duda alguna, la Plaza Mayor. Sus orígenes y definición formal no resultan muy
claros hasta los años finales de la Edad Media, siendo desde el siglo XVI una realidad urbana
que dio lugar a una serie ininterrumpida de modelos y variantes, hasta llegar a las últimas
plazas del siglo XIX, con las que se cierra este original episodio de la Plaza Mayor en España.

En cualquier caso parece más una evolución de las plazas regulares de las ciudades medievales
que una traslación de la tradición clásica del ágora o el foro. Con la introducción del
Renacimiento estas olazas se formalizaron con una geometría y una arquitectura propias ya de
la época. El desarrollo de la plaza mayor tuvo su continuidad en América, extendiéndose por
todo el continente hasta culminar en el Zócalo de la ciudad de Méjico

A partir del siglo XVI la Plaza Mayor española regular y ordenada se convierte en una realidad
urbana que daría lugar a toda una serie continua de ejemplos, con distintos modelos y
variantes, y cuya evolución se sucede en el tiempo hasta llegar a las últimas creaciones de esta
creación hispana, ya en pleno siglo XIX.

La Plaza Mayor española de estructura regular y ordenada constituye una de las creaciones
más singulares y personales del urbanismo hispano. Sus origenes no son ciertos, y su
configuración formal, tal como hoy se la entiende, no aparece definida sino hasta los últimos
años de la Edad Media.

Atendiendo a su forma se puede decir que esta Plaza Mayor, llevada a sus extremos más
evolucionados y tópicos de plaza rectangular cerrada con soluciones porticadas y estudiadas
fachadas repetitivas y uniformes, permite hacer comparaciones con otras tantas plazas
regulares que se han dado en otros lugares a lo largo de la historia; si bien el significado y el
uso a que hace referencia nuestra Plaza Mayor difícilmente podrian llevar hasta el final esa
comparación.

Se ha citado el uso de la Plaza Mayor española como plaza de armas y también como plaza de
mercado. Pero nuestra Plaza Mayor tiene además el uso esencial de escenario público de todo
tipo de representaciones festivas, políticas y religiosas, incluso las más crudas como pueden ser
los actos de ajusticiamientos realizados con hogueras o con horcas por motivos políticos o por
Autos de Fe de la Inquisición. Son conocidos los casos de Madrid, Valladolid o Toledo, donde
estos actos se celebraban en sus Plazas Mayores convertidas para la ocasión en cadalsos con
tribunas, tablados, colgaduras, etc. Y por supuesto, también para actos más amables como
procesiones religiosas, desfiles reales, torneos y juegos de cañas, o Autos sacramentales,
siendo entre todos ellos la lidia y el rejoneo de toros los espectáculos que le darían su más
hondo significado. El uso de este espacio como "escenario" llevó consigo una adecuación y
regularización de la Plaza Mayor española para su uso como espectáculo, principalmente el
taurino, tan popular por entonces , ya que las plazas de toros no se tratarían como lugar
específico e independiente hasta el siglo XIX; siendo así que desde el XVI todas nuestras Plazas
Mayores, regulares o no, servirían para espectáculos de toros, desde las más importantes como
Madrid, Valladolid o Salamanca, hasta otras más modestas e irregulares como las de Pedraza,
Chinchón o Peñafiel, en ocasiones de una belleza sorprendente en sus elementales estructuras
de madera. Tanto es así, que algunas de ellas se disponen con balcones corridos, para su mejor
acceso y acomodo, con estructura contínua similares a los existentes en los corrales de
comedias. Ejemplo de esto son los casos de Tembleque en Toledo, o San Carlos del Valle en
Ciudad Real. Esta vocación de plaza para espectáculo se vería reforzada por la aparición de
balcones volados, creados para presidir o contemplar los festejos desde un lugar privilegiado,
dando lugar a un mayor desarrollo del balcón municipal que a veces no estaba en la propia
Casa Consistorial, como ocurre en la Plaza Mayor de León, que construyó para ello un nuevo
edificio, "El Mirador". Otros ejemplos son los balcones del Pabellón Real sobre el Arco de San
Fernando de la Plaza Mayor de Salamanca, o los "miraderos" creados sobre edificios anteriores
como en las iglesias de los Santos Juanes o de San Antolín, en Nava del Rey y Medina del
Campo, respectivamente.

Otro de los caracteres fundamentales de nuestra Plaza Mayor es la de contener en lugar


preferente la Casa Consistorial, máximo representante del poder político de la ciudad, algo
lógico si se piensa que la plaza es el núcleo más activo de la ciudad, lugar de mercaderes,
talleres de artesanos o banqueros; creándose junto a ella otras dependencias municipales o de
justicia como la alhóndiga, la cárcel o las escribanías. Esto se fue afianzando de modo general a
partir del siglo XVI, cuando se llevaron a cabo anteriores disposiciones reales, como la que
dictaran los propios Reyes Católicos en el año 1480 ordenando levantar edificios de
Ayuntamiento que vinieran a sustituir con prestancia tradicionales lugares de reunión,
afirmando el creciente poder municipal con un Concejo que se convertiría en principal
exponente del crecimiento económico de la villa. Como paradójica excepción a esta norma
habitual está el caso de la Plaza Mayor de Madrid, que no contiene en ella a su edificio
consistorial, establecido en la actual Plaza de la Villa. No obstante, su Plaza Mayor queda
convenientemente presidida por la Real Casa de la Panadería, que en su amplia fachada cuenta
con un formidable miradero para disfrute de los miembros de la familia real durante los
festejos que se desarrollaran en la plaza.

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