Trasporte marítimo/fluvial en Colombia
El transporte fluvial data de siglos atrás, en el momento en que el hombre emprende actividades de
agricultura, ganadería y manufactura, con lo cual surge la necesidad de transportar y comercializar
la mercancía y utilizar los ríos para lograrlo. En las cuencas del Magdalena, Atrato, Orinoco y
Amazonas inicialmente las embarcaciones eran fabricadas con materiales vegetales, a diferencia del
Pacífico Sur y de las costas de Perú y Chile, donde se empleaba la piel de algunos animales. Con la
llegada de los españoles, los métodos y materiales que servían para fabricar las barcas mejoraron,
como en el caso de la aparición de los champanes, embarcaciones construidas a partir de troncos de
gran tamaño cuyo interior se vaciaba con ayuda del fuego. Estas posibilitaron la conquista en la
navegación por el río Magdalena y el Bajo Cauca y el paso de canoas de guadua a balsas para la
navegación en el Alto Cauca (Silva, 2009, pp. 15-16; 22, 25).
Luego al paso de los años en Colombia se diseñaron rutas con mejor calidad y Logistica: Cartagena
fue la principal ciudad promotora del crecimiento del transporte fluvial con la creación del canal del
dique, creación que se dio a cabo por indígenas y españoles, gracias a esto se dio paso a la futura
oposición del transporte férreo debido a los tramos extensos y la engorrosa topografía, aunque para
aquel entonces no se planeara el diseño de líneas férreas por otro lado en 1825 se dieron a conocer
las primeras dos embarcaciones innovadoras de la época, que tuvieron por nombre "Santander" y
"Gran Bolívar", las cuales navegaron por el río Magdalena, al principio con pocos viajes y luego se
puso en marcha el trasporte par pasajeros. Sin embargo, para el cargamento de mercancía este
medio fue propicio e impulsó el crecimiento de la economía interna fortaleciendo la comunicación
del centro del país con el norte en la costa Atlántica (Cardozo, 2015, pp. 4, 9).
A finales de los años cuarenta estas embarcaciones se reemplazaron por otras que tenían motor
diésel, hasta 1956, cuando se realizaban cargas hasta de dos millones de toneladas por año y
aproximadamente 360 mil pasajeros (Felfle, 2013, p. 3). A partir del siglo xx, pese a que se
desarrollaron los transportes aéreo y terrestre, el fluvial siguió siendo un medio efectivo para llevar
y traer mercancías pesadas, trabajando en combinación con el transporte férreo. Con la llegada del
Ministerio de Obras Públicas en 1905 (Ministerio de Transporte, 2011) perdió fuerza
proporcionalmente porque los esfuerzos se dirigieron a la mejora de la malla vial. Sin embargo, no
desapareció del todo gracias a que se integraron otros sistemas y a la necesidad de comunicación en
lugares aislados, para ofrecer un servicio intermodal que se consideraba más completo y se
adaptaba a las necesidades de cada actividad. En la actualidad aún se realizan viajes por este
sistema de transporte en lugares del suroriente y suroccidente, donde es más difícil generar una
malla vial debido a las condiciones climáticas y de vegetación de estas regiones. A escala
económica los sistemas actuales permiten desarrollos importantes en cuanto al comercio en
Colombia, teniendo como medio de transporte el río Atrato cuyo origen se da al noroeste del país, el
río Magdalena que beneficia la zona central, el río Orinoco y el río Meta que pertenecen al sistema
oriental y en la parte sur los ríos Amazonas, Caquetá y Putumayo que comunican a Colombia con
Brasil.
Por otro lado, este medio de trasporte en Colombia ha tenido un impacto más grande por distintos
problemas y fallos en la administración de este país. El principal problema es el uso ineficiente del
transporte, De ese problema principal se derivan problemas como la falta de infraestructura que se
evidencia a lo largo de toda la nación, donde existen interrupciones en la navegación de ríos tan
importantes como el río Magdalena, los cuales dependen en muchos sectores de las lluvias para
obtener las condiciones de navegación adecuadas. Otro problema influyente es la contaminación de
las aguas, en donde el 90% de los ríos colombianos se encuentran afectados, y un 5% restante están
en peligro de contaminación, generada por acciones como vertimientos de aguas residuales
domésticas e industriales y la deforestación de cuencas y microcuencas los cuales disminuyen los
caudales de los ríos. La falta de conclusión y realización de proyectos de mejora en cuanto a muelle,
falta de mentalidad emprendedora e innovadora es otro impedimento para el aprovechamiento
exitoso del recurso hídrico del país. El estado debería centrar sus proyectos e inversiones en este
trasporte para así poder alcanzar el un mejor rendimiento y que nos de paso a un desarrollo mejor.
Proyectos de infra estructura como diseño y creación de muelles y puertos más grandes donde se
pueda llevar acabo todo tipo de embarcaciones en distintas partes del mundo, proyectos
ambientalistas para evitar la contaminación de los ríos y mares en porcentaje considerable y así
evitar que las embarcaciones que transitan por nuestras fuentes hídricas sufran accidentes; ampliar
negociaciones a distintos puertos del país y de otros países, adoptar estrategias logísticas de otros
puertos importantes para asi llegar a tener un buen impacto por medio de este transporte.
en conclusión el trasporte marítimo/fluvial en Colombia no se está usando o aprovechando en un
100% como se debería de usar para poder penetrar o traer beneficios a el país y el estado no hace
nada por ello.