AUTORA:
Carmen L. Rodríguez Velasco
Este documento se orienta a ofrecer algunas pautas, a modo de consejos,
que puedan resultar de utilidad para quienes se enfrentan a la difícil tarea
de realizar búsquedas en Internet, en el marco de la elaboración de trabajos
científicos.
Hablar de búsqueda, implica una acción intencionada de encontrar algo. Es
en este sentido que nos posicionamos, de conjunto con Carles Monereo
(2009): la búsqueda como una actividad de encontrar una información de un
modo intencional, consciente, estratégico, en contraste con el encontrar un
dato sin querer, por azar o casualidad.
Ahora bien, el realizar una búsqueda activa, crítica y reflexiva no es un
hábito o automatismo que nos viene dado. Supone una formación o
entrenamiento que en la mayoría de los casos no hemos aprendido a lo
largo de nuestro ciclo formativo.
De ahí que este apartado se enfoque en ofrecer pautas que buscan cubrir
déficits en este sentido. Mas es solo un recurso, no una guía exhaustiva y
válida para cualquier circunstancia. Corresponde a cada uno de nosotros
entrenarnos en una práctica intencionada, reflexiva y crítica.
1. ¿Qué tipo de buscador/a soy?
Adquirir nuevos aprendizajes, a manera de recursos personales y
estrategias para realizar búsquedas en Internet, supone percatarnos del
lugar en que estamos, del tipo de buscador que somos hoy. Más que
engrosar una clasificación, o colocarnos una etiqueta, esta autoevaluación
nos permite advertir el camino que hemos de transitar para ser un buscador
estratégico.
De acuerdo a investigaciones citadas por Monereo (2008), se identifican
básicamente cuatro perfiles de conductas en el momento de realizar una
búsqueda:
Buscador/a pasivo/a
Buscador/a activo/a
Buscador/a selectivo/a
Buscador/a estratégico/a
Una persona que se considere un buscador/a pasivo/a encuentra la
información de forma accidental, sin poner en acción planes o guías
específicas para encontrarla. Mediante una suerte de zapping, visita distintos
puntos de información y de manera casual va recopilando datos para la
tarea que está realizando en ese momento. Realiza la búsqueda más
común, por una palabra o frase vinculada al tema, o bien por un autor o
título, y a partir de ahí “se deja llevar” o fluye entre la información que va
apareciendo, sin aplicarle filtros discriminatorios intencionadamente.
Una persona que se considere un buscador/a activo/a, en cambio, sí busca
intencionadamente la información, pero lo hace de manera rígida, partiendo
de rutinas de búsqueda y de puntos informativos ya conocidos a los que
siempre acude (por ejemplo: Wikipedia1). Por ejemplificar un
comportamiento afín a este perfil de buscador/a, sería una persona que
cuando va a iniciar la investigación sobre un tema que le resulta nuevo,
acude a la Wikipedia como primer referente que lo ubique en la materia. Ahí
consigue orientarse acerca de autores, enfoques, temas relacionados,
contextos en los que más se ha trabajado. Con este primer sondeo, puede
efectuar luego búsquedas más afines con un perfil selectivo o estratégico.
El buscador/a selectivo/a también es propositivo en su búsqueda, pero
además tiene en cuenta ciertos elementos conocidos de calidad para
escoger la información que finalmente recopilará. Esto supone que para
realizar sus búsquedas elabore primero ciertos criterios acerca de dónde
buscar la información para que esta resulte de calidad, qué fuentes pueden
ser aportadoras, y cuáles ofrecerían una información a “tomar con pinzas”, o
cuestionable. Con estos criterios, orienta su búsqueda más focalizada,
específica, o selectiva. En términos de ejemplo, un buscador selectivo se
documentaría inicialmente sobre el tema, por fuentes diversas, una de ellas
podría ser la wikipedia. A partir de ahí, diseñaría unos criterios para buscar
la información, como podrían ser: sitios web de universidades de contextos
donde más se ha trabajado la temática, congresos o conferencias que
hayan trabajado el tema o temas vinculados, autores iniciadores y
contemporáneos, etc.
A diferencia de los anteriores, el buscador/a estratégico/a se caracteriza por la
flexibilidad con que ejecuta el proceso de búsqueda, partiendo de pocos
elementos prefijados, y tratando de diseñar estrategias ajustadas a la
peculiaridad de cada contexto de búsqueda. Esta persona puede funcionar
de manera similar a la que hemos descrito como buscador/a selectivo/a, la
particularidad de su comportamiento radica en la flexibilidad con que asume
cada proceso de búsqueda. Para cada caso, se enfoca en elaborar
estrategias que puedan ofrecerle el acceso a materiales que cumplan con
criterios de calidad, como el selectivo/a, pero no sigue las mismas pautas
para cada caso, si no que reflexiona inicialmente, para el caso concreto,
cuáles pueden ser las fuentes sensibles de ofrecer información relevante.
Digamos que se toma un tiempo para diseñar una ruta para realizar sus
búsquedas, que va evaluando durante su puesta en marcha, y
reelaborándola, o modificándola mientras navega por la red.
De acuerdo a estos perfiles… ¿cuál se ajusta más a ti? ¿cómo podrías
intencionar búsquedas más efectivas o afines a un perfil del buscador/a
selectivo/a o estratégico/a? Los apartados siguientes ofrecen algunos
consejos que podrían resultar de utilidad para tales fines.
1. Es una enciclopedia en Internet donde cualquiera de sus visitantes puede hacer sus aportaciones o bien introducir nuevo
respecto. Esta manera de diseño y gestión compartida y colaborativa resulta una herramienta potente, aunque también susc
trata de usarla como fuente académica rigurosa. No obstante, en la actualidad, muchos autores la consideran un punto de p
el desarrollo de los temas que trabajen.
2. Aprendiendo a buscar en internet: algunas
pautas
Si bien el apartado anterior nos ofrece pistas para realizar búsquedas más
efectivas en la Red, en el presente, nos enfocaremos en ofrecer algunos
consejos o pautas que pueden resultar útiles. No son recetas mágicas, ni
caminos únicos. Justamente como se explicaba al caracterizar al
buscador/a estratégico/a, su particularidad es precisamente la flexibilidad
con que asume cada nueva búsqueda. De ahí que resulte una tarea
desacertada pretender estandarizar maneras óptimas de buscar en Internet.
No obstante, entre una búsqueda pasiva y una búsqueda estratégica,
existen un conjunto de posibilidades. En este espectro de alternativas nos
centraremos, para ofrecer algunas pautas o consejos a buscadores/as
noveles.
En estudios realizados con expertos en búsquedas, desde la Psicología de
la Educación Virtual, coinciden en destacar cinco fases típicas (Monereo,
2009):
1. búsqueda activa a través del encadenamiento de links.
2. exploración y revisión de los documentos encontrados
3. diferenciación y etiquetado de la información clave.
4. disposición de señales para detectar nueva información relevante.
5. extracción y uso de la información recopilada.
Como puede apreciarse, el proceso de búsqueda no obedece a una lógica
lineal, si no que una vez obtenidos avances, pueden conducirnos a reiniciar
nuevas búsquedas, más particularizadas, marcadas por el carácter
relevante que le otorga la información hallada previamente. Esto hace el
proceso complejo. Diríamos que supone un entrenamiento mental para
mantener varias ventanas abiertas a la vez, para ir conectando información
extraída de una y otra fuente, y a su vez, nueva apertura de ventanas,
derivada de temas emergentes. Ello supone una formación o entrenamiento.
Sobre estos procesos pedagógicos o formativos se han desarrollado
diversos estudios y propuestas. Para elaborar estas recomendaciones, nos
hemos basado en el modelo de Carles Monereo (2009)2 así como en las
pautas ofrecidas por David Molero (2009)3, como fuente documental básica.
[Link]: MONEREO, C. (2009) “Aprender a encontrar y seleccionar información: De Google a la toma de apuntes” En: Psi
formación en competencias. Juan Ignacio Pozo Municio, María Puy Pérez Echeverría (coords.), 2009, ISBN 978-84-7112-
3. Ver: MOLERO, D. (2009) “Documentación y búsqueda de información”. En: Manual básico para la realización de tes
investigación. Pantoja Vallejo, Antonio (Coord.). Editorial EOS: Madrid, 2009. pp. 101-125.
Momento 1: planificación de la búsqueda
Buscar en Internet es un proceso que no se inicia con encender el
ordenador, abrir un motor de búsqueda, y colocar un término. Para buscar
con acierto, es importante planificar primero. De lo contrario, podemos estar
navegando durante largo tiempo, haciendo zapping, recopilando una
información que posiblemente luego no vayamos a usar.
En ocasiones pensamos que planificar es un gasto de tiempo. Invitamos a
entender la planificación como una inversión: invertir tiempo para ganar
tiempo.
En el momento de planificación debemos considerar:
Finalidad de la información: ¿Por qué y para qué necesitamos localizar
determinada información?
Nuestros propósitos con la búsqueda pueden tener diferentes grados de
complejidad. Podemos ir desde la simple definición de un término, a la
comprensión de un enfoque, que supone elaborar definiciones, contextos,
árbol de temas asociados, etc.
De ahí que nuestra búsqueda pueda reducirse a una palabra o frase, o bien
suponer una o varias cadenas de conectores, e incluso llegar a suponernos
diferentes itinerarios de búsqueda, a partir de diferentes parámetros.
Conocimientos previos: sobre el tema y sobre el proceso de búsqueda mismo
Paralelamente a interrogarnos sobre la finalidad de la búsqueda, es preciso
que nos preguntemos acerca de: ¿qué sabemos sobre el tema que
queremos buscar? ¿qué experiencias tenemos en procesos de búsquedas
similares y en relación a los diferentes sistemas de búsqueda en Internet?
La respuesta a estas interrogantes nos irá guiando acerca de cómo
organizar el proceso de búsqueda.
Dónde buscar
Obviamente las fuentes documentales a consultar pueden ser diversas. En
este texto nos estamos centrando en aquellas disponibles a través de
Internet. Aun cuando Internet es solo uno de los recursos o fuentes de
información, sus posibilidades son infinitas. De ahí la importancia de
planificar el dónde buscar.
Podemos, por ejemplo, utilizar algún motor de búsqueda genérico (Google)
o específico, según la disciplina o materia que estemos buscando. Podemos
buscar en una base de datos especializada (TESEO), o en una creada por
los propios usuarios de la red, como es la Wikipedia; así como en directorios
especializados o directamente en una web temática.
Pero para decidir acerca de estas variantes, es preciso que conozcamos
previamente sobre sus características y opciones, para, de acuerdo a
nuestros propósitos, organizar la búsqueda siguiendo uno u otro itinerario y
recursos. En este apartado no haremos una descripción exhaustiva de cada
una de ellas, solo mencionaremos algunas, como incentivo a una lectura
más detallada por parte de quienes pretendan realizar búsquedas más
efectivas y estratégicas.
El tratar este tema en los marcos del presente documento obedece al uso
frecuente y de ahí, la utilidad, que suelen tener las bases de datos
documentales en los trabajos de postgrado, debido a la validez y
credibilidad de los contenidos, así como al prestigio de los autores. Si bien
el acceso a algunas de ellas puede ser restringido nos permiten obtener
datos básicos de documentos que pueden ser consultados in situ en
bibliotecas universitarias. Como ya hemos expresado, Internet es una
posible fuente de búsqueda, no es la única. Esto hemos de tenerlo presente
para no sobredimensionar su uso, así como tampoco menospreciar o
ignorar la potencialidad de otras fuentes de recursos documentales como
pueden ser bibliotecas, centros estadísticos, instituciones especializadas en
temas.
Bases de datos documentales
Las bases de datos documentales son como una especie de bibliotecas
virtuales, aunque no siempre contengan los textos íntegros, si no una
referencia a estos. Muchas de ellas son especializadas, según el campo
disciplinar que se trate, con lo cual es importante informarnos acerca de
cuáles son aquellas bases de datos referidas al ámbito de estudios nuestro.
A su vez, el acceso no siempre es libre, y en algunos casos, tampoco
gratuito. Aspectos de esta naturaleza también son tenidos en cuenta cuando
planificamos dónde buscar. Asimismo, pueden existir bases de datos en
diferentes idiomas, y de acuerdo a nuestra competencia de lectura,
valoraremos si orientar nuestra búsqueda en una de ellas.
Como anexo en este texto, colocamos una guía para realizar búsquedas en
la base de datos TESEO, perteneciente al Ministerio de Ciencia e Innovación
de España (Anexo 1). Dicha fuente alberga tesis doctorales leídas desde el
año 1976, el acceso para consultas es libre y gratuito, con lo cual, puede ser
una fuente válida para nuestras búsquedas.
También se anexa una guía para realizar búsquedas en Dialnet, el portal de
difusión de la producción científica en lengua española (Anexo 2). Su
acceso es libre y fue creada por la Universidad de La Rioja. Según refiere
Molero (2009), contiene el vaciado de los índices de la mayor parte de las
revistas científicas y humanísticas de España y Latinoamérica, incluyendo
también libros, tesis doctorales y otros tipos de documentos (Universidad de
la Rioja, 2008, citado por Molero, 2009). En febrero de 2009, estaban
disponibles en la misma 1927463 documentos, 5266 revistas diferentes y
más de 17300 tesis doctorales de 36 universidades españolas; muchos de
estos documentos están disponibles los textos al completo.
Criterios de calidad
Realizar una búsqueda en la Red en los marcos de un trabajo de
investigación supone considerar una serie de criterios que sirven como
filtros de calidad acerca de la información. No se trata de que todo lo que
hallamos es válido, con lo cual, hemos de aprender a discriminar la
información, en función de su calidad para la investigación científica.
En este sentido, hemos de atender a:
a) la validez y credibilidad de un documento,
b) su actualidad o ritmo de actualización de la fuente que nos lo aporta,
c) el prestigio o reconocimiento de los autores,
d) su nivel de pertinencia con el contenido buscado y los objetivos
perseguidos
Poder distinguir en términos de calidad, supone experiencia en la materia o
temática buscada. No obstante, para investigadores noveles, existen
algunos recursos que pueden ser de utilidad.
Uno de ellos es el índice de impacto de revistas. Su cálculo nos sirve para
conocer cuáles son las revistas más consideradas según los temas, los
autores y las autoras con mayor número de citas y las instituciones
educativas más presentes en la producción científica, a través de la
publicación de estudios en revistas de carácter científico (Molero, 2009).
Esta información resulta de gran valor para orientar nuestras búsquedas, y a
su vez filtrar lo encontrado atendiendo a los criterios de calidad. Como
anexo a este material (Anexo 3), se presentan algunos ejemplos de cómo
calcular el índice de impacto, en revistas de ciencias sociales y ámbitos de
educación4.
Así como contamos con criterios para evaluar la calidad de determinadas
fuentes, existen fuentes no confiables, o de dudosa valía para un estudio o
investigación científica. Sin creer posible listar detalladamente URLs o sitios
webs que posean esta característica (la lista podría muy extensa), sí
añadiremos a los criterios antes mencionados, otras cuestiones a considerar
cuando evaluamos qué puede ser información válida o no, en la web.
Al respecto, algo que podemos hacer es chequear la fuente: verificar que la
información que estamos leyendo proviene de una fuente original o bien
conocer cuál es su origen. En este sentido, podremos confiar, si se trata de
sitios especializados en determinados temas, aun cuando no se sea una
fuente original. Encadenamientos de mails, o bien foros públicos, blogs, u
otros espacios en los que podemos leer información en Internet, aun cuando
pueden sugerirnos reflexiones fértiles, no constituyen fuentes de
documentación confiable para abordajes científicos.
4. Aunque el ejemplo está restringido a estos campos de conocimiento, puede ser de utilidad para otras disciplinas, pues op
manera similar.
Momento 2: realización de acciones de búsqueda
Este momento se distingue por realizar las acciones de búsqueda
propiamente dichas. Una vez que en la fase anterior hemos elaborado
estrategias de búsqueda, hemos incluso realizado consultas en la web para
identificar autores relevantes dentro del tema investigado, o bien
instituciones o contextos donde más se trabajen temáticas afines a nuestro
objeto de estudio, procedemos en este segundo momento a emprender las
búsquedas de fuentes primarias (textos originales) o secundarias, relativos
a nuestros propósitos de búsqueda.
En cuanto a los procedimientos de búsqueda, autores como Marchionini,
citado por Monereo (2009), describen tres categorías: movimientos (moves),
tácticas (tactics) y estrategias (strategies).
Tal como señala el citado autor: los movimientos son acciones conductuales
discretas, como escribir una dirección en una caja URL, o regresar a una
página anterior; las tácticas consisten en decisiones puntuales sobre la
búsqueda, como modificar la palabra clave inicial, o copiar y pegar un dato;
mientras las estrategias implican el uso consciente y deliberado de un
conjunto organizado de tácticas, como escoger un sistema específico para
la búsqueda, o afinar mucho mejor la palabra clave.
La tabla que a continuación se muestra ilustra con mayor precisión y
amplitud la descripción anterior.
Movimientos (Moves) Tácticas (Tactics) Estrateg
· C
búsqued
· K
· Scroll: utilizar la barra de desplazamiento amplia o
para revisar la información. · K
· Return: volver a una información anterior. precisa o
· Frame: cambiar de cuadro para encontrar · T
información categorí
· Type: escribir una dirección URL. · Review: revisar el material en la pantalla árbol).
· Arrow: uso de los hyperlinks. para comprobar si esa información resulta · L
· Keyboard: uso del teclado para necesaria solventa
seleccionar. · Query: modificar la búsqueda, cambiando · V
· Menus: uso de menús desplegables para o añadiendo términos en el cuadro de diálogo encontra
buscar. correspondiente · P
· Right click: uso de la tecla derecha del · Switch: cambio a otro tipo de recurso de previam
mouse para conservar información. búsqueda. · B
· Print: uso de la función imprimir. · Copy: copiar información desde otro boleano
· Home: uso del botón “home”. recurso y usarlo en uno nuevo. búsqued