El retorno a clases presenciales trajo consigo muchas emociones, sin embargo,
se hicieron presentes algunos problemas, uno de ellos es el insomnio que es un trastorno
frecuente del sueño, en el cual los estudiantes tienen dificultades para conciliar el sueño,
para mantenerse dormido o para lograr un sueño de buena calidad, esto ocurre incluso
cuando tiene el tiempo y el entorno correcto para dormir bien. Manifiesta (Lobos, 2021)
“El insomnio es un trastorno del sueño el cual consiste en la imposibilidad para iniciar o
mantener el sueño, conseguir una duración y una mejor eficacia del sueño a fin de
restaurar la energía y el estado de vigilia normal”. La calidad del sueño cambió en los
jóvenes debido a la pandemia y al regresar a clases presenciales se pudo constatar todos
los rasgos que dejó ese cambio radical, lo cual repercute en la vida universitaria de
manera negativa afectando el estado físico como mental. El sueño tiene un importante
papel en la consolidación de la memoria, aprendizaje, procesos restaurativos y
codificación, por ello, es importante la buena calidad del sueño en los estudiantes para
que puedan enfrentar las exigencias académicas que les obligan a pasar menos tiempo
en cama, con lo cual se altera la relación del ciclo de sueño/vigilia. Se concluye que el
insomnio es un trastorno que afecta a los estudiantes debido a que los cambios en los
patrones de sueño hacen que experimenten desmotivación, angustia y cansancio, en
consecuencia, interfiere en las actividades diarias y hace que los universitarios sientan
somnolencia durante el día.
Los estudiantes universitarios tienden a padecer problemas de regularidad,
cantidad y calidad de sueño, que pueden afectar a su rendimiento académico, los cuales
se relacionan con cambios propios de la fase del ciclo vital en la que se encuentran
debido a diversos factores: madurativos, desarrollo psicosocial asociados con los
procesos de socialización y académicos. Según (Monterrosa, Ulloque, & Carrazo, 2014)
“Es alta la prevalencia de mala calidad del sueño en estudiantes universitarios, los
disturbios del dormir repercuten de manera negativa en la salud mental, física y en la
calidad de vida”.
Los estudiantes universitarios están expuestos a padecer con más frecuencia los
problemas de sueño, en esta población se añaden algunos factores específicos, por un
lado, las exigencias académicas inherentes a los estudios universitarios, que suponen
más dedicación y esfuerzo que en las etapas precedentes, por otro, las extraacadémicas
que implican un esfuerzo añadido, el uso de sustancias psicotrópicas y de algunas
tecnologías modernas son también factores a tener en cuenta en la génesis de dichos
problemas de sueño. El no encontrar la manera de quedarse dormido puede afectar en
diferentes aspectos de la vida universitaria, entre los efectos negativos que ocasiona el
insomnio está: la depresión, irritabilidad, estrés, cansancio, mala toma de decisiones,
desgaste mayor de energía, sentirse desorientado y mareos. Finalmente el insomnio
causa desórdenes que disminuyen las funciones y la memoria de los universitarios, así
como la consolidación de los aprendizajes, dormir no solo es una necesidad básica del
cuerpo, también es un factor que incide directamente en el rendimiento escolar.
Dormir es el acto más sencillo y efectivo que tienen los humanos para recargar
el cuerpo y la mente día tras día ya que hace parte de la vida cotidiana, dormir bien tiene
un impacto directo en la energía, la atención y en el aprendizaje, el sueño enriquece
funciones fundamentales en el educación de cualquier persona, por lo tanto, se
evidencia en la memoria, en retener conocimientos y en fomentar la creatividad, que son
aspectos fundamentales de cualquier proceso educativo. Menciona (Buttazzoni &
Casadey, 2018) “La calidad del sueño influye significativamente en el rendimiento
académico de los estudiantes universitarios. Por lo que, a mejor calidad de sueño, mejor
rendimiento académico”. Es muy común que los estudiantes universitarios se queden
despiertos hasta altas horas de la noche para terminar un trabajo práctico, para preparar
un examen o simplemente para llevar al día sus materias, puesto que, la acción de
dormir bien ayuda al aprendizaje, porque cuando se duerme, el cerebro y cuerpo entran
en un estado de reposo, restauración y reparación, es entonces cuando se produce una
función de regeneración en la mente y el cuerpo, por eso es sustancial adquirir un punto
de equilibrio entre las horas de estudio y las horas de descanso. Para concluir es
necesario que los estudiantes adquieran un hábito saludable de sueño para que los
resultados sean favorables, en caso de que no sea así, se notará al día siguiente con un
bajo rendimiento, falta de energía, poca concentración, agotamiento y disminución de la
memoria, por tanto, se tendrá que aumentar la exigencia tanto física como mental.
Lobos, M. (2021). Prevalencia de síntomas de insomnio en estudiantes universitarios de
la carrera de Licenciatura en Psicología. Revista Psykhé.
Monterrosa, A., Ulloque, L., & Carrazo, S. (2014). Calidad del dormir, insomnio y
rendimiento académico en estudiantes de medicina. Duazary.
Buttazzoni, M., & Casadey, G. (2018). Influencia de la calidad del sueño y el estrés
académico en el rendimiento académico de estudiantes universitarios. Obtenido
de Repositorio UCA:
https://repositorio.uca.edu.ar/bitstream/123456789/559/1/influencia-calidad-
sueno-estres.pdf