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El Mayordomo Fiel y Prudente

La parábola del mayordomo fiel describe a un mayordomo prudente y fiel a quien el señor le encarga administrar su casa y dar la ración a tiempo. Jesús dice que el mayordomo fiel y prudente al que el señor encuentre cumpliendo con su tarea cuando regrese será bendecido. Dios nos ha encargado ser mayordomos fieles y prudentes de nuestros cuerpos, familias, trabajo y cualquier responsabilidad que nos ha dado, para que podamos ser dignos de mayores responsabilidades.

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El Mayordomo Fiel y Prudente

La parábola del mayordomo fiel describe a un mayordomo prudente y fiel a quien el señor le encarga administrar su casa y dar la ración a tiempo. Jesús dice que el mayordomo fiel y prudente al que el señor encuentre cumpliendo con su tarea cuando regrese será bendecido. Dios nos ha encargado ser mayordomos fieles y prudentes de nuestros cuerpos, familias, trabajo y cualquier responsabilidad que nos ha dado, para que podamos ser dignos de mayores responsabilidades.

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EL MAYORDOMO FIEL Y PRUDENTE.

“42 Y dijo el Señor: ¿Quién es el mayordomo fiel y prudente al cual su señor pondrá
sobre su casa, para que a tiempo les dé su ración? / 43 Bienaventurado aquel siervo al
cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así. / 44 En verdad os digo que le
pondrá sobre todos sus bienes.”
San Lucas 12:42-44

Un fragmento de la Parábola del Mayordomo Fiel.

Todos queremos ser buenos mayordomos de las cosas de Dios, todos queremos
administrar lo mejor posible nuestras familias, nuestro trabajo, nuestra vida, nuestras
iglesias, nuestra sociedad.

Dios nos ha encargado un trabajo, una misión que realizar a cada uno, sea esta
pequeña, mediana o grande; puede abarcar quizás solamente nuestro entorno, quizás
nuestra casa o tal vez nuestro barrio, nuestra ciudad y quién sabe si el país o el
mundo.

A cada uno Dios le ha encargado una mayordomía y en primer lugar la mayordomía de


su cuerpo, de su alma, de su mente, de su espíritu. ¡Cuánto necesitamos saber
administrar nuestro cuerpo, nuestra salud, qué es lo que consumimos, qué es lo que
bebemos, qué es lo que respiramos, hacia dónde vamos y hacia dónde no debemos ir!

Aquí la Palabra del Señor nos dice ¿Quién…? Es una pregunta. “¿Quién es el
mayordomo fiel y prudente…” Dos virtudes importantísimas que el Señor quiere que
nosotros desarrollemos: la fidelidad y la prudencia.

Fidelidad, una palabra interesante, una palabra que significa firmeza y constancia en
los compromisos que adquirimos con nosotros mismos, con los demás y también con
Dios. Ser fieles en el matrimonio, ser fieles como padres, como trabajadores, ser fieles
a nuestra labor, ser fieles a la nación como ciudadanos y por supuesto ser fieles a
Dios, quien es tan Fiel con nosotros.

Y lo otro que nos dice es la prudencia. ¿Qué es prudencia? Es prevenir los riesgos
para no perjudicarse ni perjudicar a otros.

Ser prudentes ante cualquier circunstancia de la vida: en lo que hablamos, ser


prudentes en las decisiones que tomamos, en lo que escribimos; ser prudentes en
todas las cosas y eso es una característica de un buen mayordomo, de un buen
administrador, administrador de cosas, de personas, pero por sobre todo de su propia
vida.

“¿Quién es el mayordomo fiel y prudente al cual su señor pondrá sobre su casa, para
que a tiempo les dé su ración? / Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor
venga, le halle haciendo así.”

El Señor vendrá en algún momento como Él lo prometió. Volverá a esta Tierra, pero
para cada uno quizás Dios pueda volver en cualquier momento.

En cualquier situación podríamos perder la vida y ser nuestra venida de Dios, nuestro
encuentro con el Señor. Y qué bueno sería que en todo momento pudiésemos estar
cumpliendo con nuestra mayordomía. “Haciendo así” dice la Palabra.

“Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo


así”, le halle fiel y prudente. Es lo que la Palabra del Señor nos aconseja: Un
mayordomo que es capaz de cumplir su cometido. Eso es lo que Dios nos pide en este
día.

El último versículo, el verso 44 de este fragmento, porque la parábola es larga.


Ustedes la pueden leer y analizar en casa, en familia, es muy interesante. El versículo
44 dice: “En verdad os digo que le pondrá sobre todos sus bienes.”

Usted si tiene un empleado, una persona a cargo y le da un trabajo, una misión, y esa
persona lo cumple a medias ¿Lo responsabilizará de algo mayor? ¿Confiará en aquel?
No, ¿no es cierto? Pues lo mismo pasa con Dios.

Él nos ha encargado una misión: Cuidar de nuestra familia, de nuestro cónyuge, de


la relación de amor que hay entre ambos, cumplir un trabajo como estudiante o ya en
la labor profesional. Nos encarga Dios.

También puede ser algo dentro de la Iglesia, una tarea, una responsabilidad. Pues,
tenemos que cumplirla con fidelidad y con prudencia, como Él nos indica en Su
Palabra.

¿Confiará Dios en alguien que no es fiel del todo y que no es prudente? Obviamente
no le va a encargar tareas mayores. En otro texto dice: “En lo poco fuiste fiel, sobre
mucho te pondré”.

Cuidémonos de ser fieles aún en los detalles mínimos, para que el Señor nos premie
dándonos algo más. Un día tendremos que dar cuenta ante Él en los cielos y serán
pesadas nuestras obras y Dios nos podrá en algún aspecto decir: Allí estuviste mal, no
lo hiciste bien.

No nos va a condenar para eternidad, pero no me gustaría pasar una vergüenza tal
delante del Señor y prefiero… Preferimos ¿no es cierto? vivir lo más correctamente
posible en esta Tierra siendo fieles y prudentes, siendo buenos mayordomos con la
obra –pequeña o grande, no importa– el trabajo que el Señor nos ha encargado.

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