LA FILOSOFÍA DE LA EDUCACIÓN Y
LA EVALUACIÓN
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Audio: La Filosofía de la educación y la evaluación
Reflexionando sobre evaluación con el Dr. Manuel Carrero
La Filosofía de la educación y la evaluación
Estudiosa: Msc. Delia Rodríguez Fernández
Facilitador: Dr. Manuel Carrero Murillo
Aspectos introductorios
En los últimos tiempos, estoy trabajando con el Dr. Manuel Carrero. El Dr. Carrero
recibe mis escritos y realiza observaciones que me han permitido ir profundizando
en la reflexión sobre la evaluación. Se inicia esta actividad con el artículo publicado
en el Sol de Margarita, del cual el Dr. expreso su pensar y sentir en relación con el
proceso de evaluación del aprendizaje. Basándome en sus excelentes acotaciones,
realice un escrito que lo intitule Reflexionando sobre evaluación con el Dr. Manuel
Carrero. Resalta la necesidad de que los docentes en servicio –en todos los niveles
educativos, desde educación inicial hasta el doctoral- reciban talleres, cursos,
seminarios que los lleve a reflexionar el cómo están realizando el proceso de
evaluación.
Del escrito Reflexionado sobre evaluación con el Dr. Manuel Carrero, Recibí la
siguiente reflexión que se transcribe a continuación:
Hola Delia, la saludo. Mire: me gustó que reflexionara sobre los planteamientos que
le hice. El tema evaluación para quien trata de enseñar, es una complejidad y gran
responsabilidad, porque quienes aplican tipos y formas de evaluación, pueden caer
en tentaciones de generalizar a los evaluados y eso no es correcto ni justo.
Generalmente, en esto se peca con los “resabios” que se arrastraran. Por suerte tuve
a un filósofo por profesor cuando me tocó cursar Evaluación durante la carrera en
el Pedagógico, y nos dijo que se debía ver antes: Filosofía de la Educación para
saber qué era eso y cómo entender a cada evaluado. No es fácil, y si le generé
dudas, me alegro porque eso sirve para reflexionar, y también dice de su apertura
para comprender planteamientos que pueden chocar con lo que uno tiene ya
establecido sin ensoberbecerse víctima de la soberbia. Me alegro y le recomiendo
que de cuando en cuando se interrogue en sus propios planteamientos.
Gracias… Prof. Carrero Murillo.
Así que, de los planteamientos expresando por el Dr. Carrero, sobresale: la
“filosofía de la educación, para saber qué era eso y cómo entender a cada evaluado”
y “le recomiendo que de cuando en cuando se interrogue en sus propios
planteamientos”.
En este escrito, continuo la reflexión teniendo como puntos de partida la filosofía
de a educación, para saber que es la evaluación y como entender a cada evaluado y
cierro con unas interrogantes sobre mis propios planteamientos.
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La Filosofía de la educación y la evaluación
Al iniciar la búsqueda de información sobre qué se entiende por filosofía de la
educación, no se encontró en los diccionarios filosóficos ninguna definición al
respecto. Pues, la filosofía de la educación pertenece a la Filosofía Práctica[1] o a
la Filosofía Analítica [2] mediante la cual se aborda la comprensión de la educación.
Amilburo[3] explica que “la Filosofía de la Educación puede definirse como la
aproximación al mundo de los fenómenos educativos desde una perspectiva
filosófica. Se encuadra, por tanto, en el ámbito de la Filosofía Práctica pues
constituye un saber de la acción, para la acción y desde la acción. En consecuencia,
su fin principal no es tanto la contemplación de la realidad educativa como su
mejora” (Amilburu 2010). Tiene como fin inmediato la elaboración de un cuerpo de
doctrina que facilite a los profesionales de la educación la comprensión del sentido
y las implicaciones antropológicas y éticas de su tarea, para mejorar su actividad
práctica.
Al relacionar lo anteriormente planteado, con la evaluación, están presente dos
aspectos el primero que la evaluación o lo que me gustaría llamar la “filosofía de la
evaluación” también se puede ubicar en la Filosofía Práctica, pues es un saber en
acción, para la acción y desde la acción.
El otro aspecto, es la necesidad de formación –no de información- discusión y
reflexión que los docentes en servicio deben realizar para poder desarrollar su labor
docente. Más adelante en las reflexiones finales contaré algunas vivencias, en las
cuales logro evidenciar la falta de formación y reflexión del profesional docente en
el proceso de evaluación.
En concreto, una de las cuestiones filosóficas fundamentales que han de abordarse
al tratar el tema de la educación consiste en clarificar qué se entiende por un ser
humano educado; porque el ideal de humanidad que se asume es el motor que pone
en marcha todo el proceso educativo. Particularmente, para la evaluación tener
perfilada la cuestión del ideal al que se tiende, permite la formulación de estrategias
coherentes entre las actividades educativas y los procesos evaluativos. Considero,
que la reflexión de carácter filosófico-antropológico es una de las tareas
fundamentales para el desarrollo de una “Filosofía de la evaluación”.
Amilburo (2010) plantea las “ideas filosóficas sobre temas educativos” se pueden
dividir entre las tradicionales y las actuales. Las cuatro grandes tradiciones de
pensamiento: la aristotélica –incluyendo en ésta el pensamiento clásico y las
aportaciones cristianas—; el racionalismo postcartesiano; la filosofía empirista y el
idealismo. En la actualidad, esta las Filosofías de la Educación de corte Analítico,
influida por la filosofía Crítica, el Deconstruccionismo, la Fenomenología, el
Neomarxismo, el Existencialismo, el Personalismo, la Hermenéutica, o el
Neoaristotelismo. Emulando los planteamientos de Amilburo, es necesario
puntualizar cuales son las ideas filosóficas en relación con los procesos de
evaluación.
Es probable, que el lector considere, que los dentro de los temas educativos esta la
evaluación, y por lo tanto, no es necesario extraer a la evaluación de los temas
educativos. En la realidad educativa –sin importar nivel educativo- se presentan tres
escenarios, (a) el profesional docente que desconoce los fundamentos filosóficos
inherentes a la actividad educativa; (b) el docente que conoce de los fundamentos
filosóficos pero no los relaciona con su labor educativa; (c) el docente que conoce
los fundamentos filosóficos educativos, reflexiona y aplica en su labor educativa.
Este último se divide en dos. Los que son coherentes entre su labor educativa y el
proceso evaluativo. Los que manifiestan incoherencia entre lo que dicen y hacen en
su labor educativa y la actividad evaluativa que aplican.
Por lo tanto, establecer la Filosofía de la evaluación con base a la Filosofía Práctica
y la Filosofía Analítica, permita sacar al proceso evaluativa del aspecto
administrativo de calificación.
Siguiendo con la autora anteriormente mencionada, ella indica que se puede hablar
de seis grandes metodologías utilizadas para elaborar la Filosofía de la Educación,
que son las que diferencian unos estilos filosóficos. Cada una de estas metodologías
abre las puertas a la reflexión que se debe hacer en el ámbito de la evaluación.
1. La Filosofía de la Educación descriptiva analiza filosóficamente lo que sucede en el
proceso educativo. Lo cual, también debe ser abordado por los especialistas y
magister en evaluación educacional. Respondiendo a la interrogante ¿qué sucede en
los procesos evaluativos?
2. La “Filosofía de la Educación para educadores” elabora una especie de antología de
cuestiones filosóficas que se consideran de interés para los profesionales. Esta
metodología, igualmente puede ser utilizada para establecer la concepción de
evaluación del educador y su coherencia con las actividades que desempeña.
3. Se ha cultivado también una Filosofía de la Educación como análisis Metafísico de
cuestiones educativas y agrego que debe también desarrollarse las cuestiones
evaluativas con respecto a la estructura entitativa del ser educacional, la esencia de
la educación y sus causas, la teleología ordenadora de todo el proceso.
4. La Filosofía Analítica de la Educación trata de clarificar el contenido conceptual de
los términos del lenguaje que se emplea en el contexto de la educación. Una reflexión
importante, es clarificar el contenido conceptual de los términos utilizados en
evaluación. Pues, los profesionales docentes tienden a confundir términos
fundamentales como evaluación con calificación…
5. Hay autores que defienden una Filosofía de la Educación “reflexiva”, sobre los
supuestos profundos de la educación, que integre un buen conocimiento de la
Historia, y las conclusiones de la Antropología Filosófica. Si se vincula la
antropología filosófica con el valor de la libertad y sus límites, la parte espiritual del
ser humano, su naturaleza, la reflexión esté ante las siguientes interrogantes: (a) Por
qué se califica; (b) ¿el ser humano pierde su libertad bajo el yugo de la evaluación
docente?; (c) cuales son los límites del profesional docente en el desarrollo
evaluativo?…
6. El enfoque deductivo en la Filosofía de la Educación, o estudio de las Escuelas de
Filosofía —llamado coloquialmente “de los -ismos”—, busca explicitar las
consecuencias educativas que se pueden extraer de los principales sistemas
filosóficos —racionalismo, empirismo, existencialismo, etc.
En el cuadro N° 1, se muestra los principales sistemas filosóficos racionalismo,
empirismo, existencialismo (Rodríguez, 2016)
Centrado en la corriente filosófica racionalista la evaluación es entendimiento, del
profesional docente y estudiante. Lo cual sustenta la autoevaluación que debe ser
un pilar para los procesos en la evaluación del aprendizaje.
En la corriente empirista la evaluación es experiencia lo cual permite el
intercambio, la coevaluación y la heteroevaluación. Desde la experiencia se debe
valora un docente.
Desde el escepticismo, la evaluación no evalúa nada, lo cual como ya se mencionó
aguijonea el proceso evaluativa, los instrumentos, los criterios, exigiendo que los
seres humanos que participan expresen sus dudas e ideas, antes durante y al final
del continuo evaluativo.
En una aproximación de las consecuencias de las corrientes filosóficas en la
evaluación, nuevamente está la necesidad de que el profesional docente y el
estudiante, en la interacción del proceso educativa, comprehendan desde que
corriente se desarrolla la enseñanza y el aprendizaje.
El cuadro N° 2, se muestra desde distintos enfoques filosóficos, indicando: el fin de
la educación, cómo se aprende, cómo se enseña y qué se enseña. Considero que falta
el cómo se evalúa y para qué se evalúa. Porque no puede evaluarse de la misma
manera, con los mismo criterios, instrumentos, estrategias…
Fin de la
Educación Cómo se aprende Cómo se enseña Qué se enseña
Formar virtudes
intelectuales y Disciplina Mostrando la Verdades
Realismo clásico morales intelectual verdad y el bien fundamentales
Demostración Disciplina de la Matemáticas.
Teísmo dualista Salvación eterna racional inteligencia Lógica
Estímulo-
respuesta y Desde fuera. Ciencias
Empirismo Eficacia refuerzo Estimular naturales
Examinar Enseñar a
Filosofía creencias para Refinando el razonar Proposiciones
analítica ser racionales razonamiento lógicamente verificables
Autorrealización Despertar la
del individuo. Cultivando responsabilidad Lo que quiera el
Existencialismo Autoconciencia sentimientos personal alumno
Formar patrones Haciendo, Seleccionar Estudios
intelectuales y de resolviendo experiencias. sociales,
Conductismo conducta problemas Interés experimentos
Reconstruir la Suscitar y
vida cambiando resolver A construir el
patrones de Cambio en problemas. proceso de
Cognitivismo pensamiento comportamientos Investigar aprendizaje.
Amilburu – García 2012: 118
La adecuación del proceso de evaluación en el realismo clásico, del conductismo
y teísmo, se puede realizar con rigidez memorística, respondiendo a los criterios
personales del profesional docente. Pues, lo que busca enseñar es la verdad y el
bien, disciplina de la inteligencia o mediante la selección de experiencias
respectivamente.
Pero, al querer enseñar mediante la estimulación externa (empirismo), a razonar
lógicamente (filosofía analítica), despertar la responsabilidad personal
(existencialismo) y a suscitar y resolver problemas de investigación (cognitivismo)
no es posible si la evaluación debe responder a unos criterios establecidos por el
profesional docente. Debido a que el estudiante no aprende el contenido a
desarrollar, sino a conocer que quiere el docente para que lo apruebe.
Es ahora, cuando se puede entender porque el profesor de Dr. Carrero afirma que
la filosofía de la educación debe permitir cómo entender a cada evaluado.
La filosofía para comprender a cada evaluado
En la revisión del material existente sobre filosofía encontré una entrevista
realizada a Ellen Durthie[4], titulada la Filosofía es rebeldía. En la lectura se enfatizan
algunos aspectos de cómo la filosofía puede apoyar para que cada estudiante
comprenda que es la evaluación y su posición como evaluado, a la vez está la
necesidad de que el docente reflexione sobre su rol como evaluador.
La misma, afirma que “cuando filosofamos nos atrevemos a cuestionar todas las
certezas que nos vienen dadas y las que creemos haber construido hasta el momento
sobre el mundo y sobre nuestra relación con el mundo”. Como estudiante, es
necesario el cuestionar los resultados de las calificaciones obtenidas, -en un curso,
tarea o actividad-. Además tener claro cuál es el fin último, aprender o
aprobar; esto amerita una toma de decisión por parte del estudiante. Así, responde
a la relación con el mundo –mundo educativo-. El docente por muchos años que lleve
en el ámbito educativo y poseer títulos postdoctorales, debe atreverse a cuestionar
todas las certezas que tiene en el proceso evaluativo.
Por lo tanto, el estudiante y el docente, cuando reflexione sobre el proceso
evaluativo debe hacerlo como lo plantea la autora mencionada, la cual afirma que
“cuando hacemos filosofía debemos asegurarnos primero de que tenemos todas las
piezas del puzle sobre la mesa. Luego podemos ver cuáles encajan. Con las piezas
que no encajan, debemos pensar si podemos prescindir de ellas o si debemos
dejarlas a un lado para tratar de incorporarlas la próxima vez que juguemos a esa
pregunta o puzle”. Así, que para reflexionar sobre evaluación, se debe asegurar: (a)
que se tiene todas las piezas del puzle sobre la mesa -toda la información necesaria-
; (b) revisar cuáles informaciones encajan y sustentan el proceso evaluativo; (c) con
las informaciones que no encajan, se debe pensar si puede prescindir de ellas o si
deja a un lado para tratar de incorporarlas la próxima vez que se participe en un
hecho educativo.
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Es necesario tal y como se hace en la filosofía en evaluación se debe formular las
preguntas precisas, ordenar las posibles respuestas a esas preguntas y someterlas a
examen. Luego ver con cuáles nos podemos ir quedando para construir sentido y
cuáles hay que ir desechando. (Durthie, 2017).
La filosofía, es valiosa porque interroga al mundo y a todas las demás disciplinas,
formulando buenas preguntas y exigiendo respuestas pausadas y razonadas.
(Durthie, 2017). La evaluación es valiosa, porque permite también interrogarse
sobre los procesos que ocurren en el ámbito educativo en general –Aquí se evidencia
la afirmación de que la “concepción de evaluación interacciona todo proceso
contenido en el contexto educativo”- exigiendo igualmente respuestas pausadas y
razonadas que permitan avanzar en educación.
Así, que “la filosofía nos obliga a someter a examen nuestras convicciones, creencias
y prejuicios. Nos obliga a pensar sobre la calidad de nuestro razonamiento, a
examinar nuestra propia mente y a conocernos mejor. Es valiosa porque nos exige
pensar por nosotros mismos”. Esto mismo sugiere el Dr. Carrero “le recomiendo
que de cuando en cuando se interrogue en sus propios planteamientos”. Por lo
tanto, estudiantes y docentes deben someter a examen sus convicciones, creencias
y prejuicios.
Nuevamente, en cuanto a comprender al estudiante, el Dr. Carrero indica que se
“pueden caer en tentaciones de generalizar a los evaluados y eso no es correcto ni
justo. Generalmente, en esto se peca con los “resabios” que se arrastraran” en este
caso, la filosofía aporta, un sentido de la perspectiva sobre qué es lo que importa y
qué es lo que no importa tanto para nuestro mundo y para nuestra vida (Durthie,
2017).
La autora anteriormente mencionada cierra la entrevista afirmando que “el sistema
educativo dominante, desde hace mucho tiempo, ha eliminado cualquier rastro de
reflexión sobre lo que se está aprendiendo, especialmente en las edades más
tempranas. Si llevamos toda la vida practicando la irreflexión, es difícil de repente
empezar a pensar en profundidad en las cosas y es normal que dé no sólo miedo,
sino también pereza. Aquí valdría la pena preguntase si no se está llevando una
práctica reflexiva, ¿cómo se puede tener un proceso de evaluación del estudiante?,
¿de qué manera se le enseña?, ¿se le está permitiendo ser y aprender?
Queda claro, que si la filosofía es rebeldía, la evaluación debe ser revolución, que
lleve al docente y al estudiante al cambio permanente. Donde exista un respeto
mutuo del estudiante a su docente, y del docente a su estudiante.
A manera de cierre con unas interrogantes sobre mis propios planteamientos
Una de las observaciones del Dr. Carrero es interrogarme sobre mis propios
planteamientos. Lo cual me llevo a pensar en mi experiencia como evaluada.
En una de mis peores experiencias como evaluada, pude evidenciar incongruencias
entre los planteamientos del profesional docente durante el proceso educativo y la
evaluación (que en este caso fue de calificación). Lo cual, me llevo a preguntarme:
¿Por qué el profesor mencionaba una evaluación abierta y pública?, ¿Por qué solo
calificaba?, ¿Cuál fue su fundamento filosófico?, ¿Cuáles fueron sus metas para lograr
el aprendizaje?, ¿Por qué no revisa las correcciones realizadas?, ¿Cómo me afecto la
situación?, ¿Realmente aprendí?. Finalmente, tuve que dedicar el tiempo a buscar
las estrategias para que el profesor, no me aplazara el curso.
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Ahora, también tengo experiencias evaluativas que me permiten ir desarrollando
paso a paso, con el apoyo del profesor. Un ejemplo, de esas experiencias se muestra
la evolución y análisis de los aspectos a tener en cuenta para fundamentar desde la
filosofía la concepción de la evaluación. Como se mencionó en los aspectos
introductorios, primero elaboré un escrito para un periódico Sol de Margarita donde
desarrolle, ¿Hasta cuándo nos van a tener subyugados con la calificación? Se puede
aprecia la calidad de las observaciones. Puedo considerar que el Dr. Carrero, está en
la enfoque de la filosofía analítica. Pues, el profesor te lleva como fin a examinar
creencias para ser racionales, para que en mi proceso de aprendizaje sea refinando
por el razonamiento. Aplicando como estrategia de enseñar el razonar lógicamente.
Lo cual permita alcanzar proposiciones verificables en la temática que estoy
desarrollando.
La base, que debe fundamentar el proceso evaluativo, está en la filosofía de la
educación Con lo cual, se hace necesario desarrollar una filosofía de la evaluación.
En este momento vuelvo a pensar en Emmanuel Kant desde la crítica, entendida
como “el examen del alcance y los límites de nuestros poderes cognitivos” (Kant,
1984).
Referencia
Amilburu, M. G. (2010) Aprendiendo a ser humanos. Una Antropología de la
Educación, Eunsa, Pamplona.
Amilburu, M. García, J. (2012). Filosofía de la Educación. Cuestiones de hoy y de
siempre, Narcea, Madrid.
Duthie, Ellen. (2017) La filosofía es rebeldía. Entrevista a Pág. 23-24. Edición: El
Culturista Enlace: [Link]
content/uploads/2017/01/culturista14_internet.pdf
Kant, Emmanuel. (1984) Crítica de la razón pura. Edición integra. Volumen I.
Ediciones Orbis. Traducción José del Perojo.
Rodríguez, Delia. (2016) La comprensión de la evaluación, un abordaje personal.
[1] Filosofía Práctica. Parte ética de los sistemas clásicos de filosofía, teoría sobre los
principios y leyes de la acción (por ejemplo, la «Ética» de Spinoza, la «Crítica de la
razón práctica» de Kant, &c.). Amplia corriente, orientada contra el materialismo y
la ciencia, en la filosofía burguesa contemporánea. Pueden incluirse en la filosofía
práctica el nietzscheanismo, el pragmatismo, la filosofía de la vida (Bergson), el
existencialismo y otras escuelas que les son afines y que conciben el conocer como
«instrumento» para alcanzar resultados prácticos. La renuncia al pensar teórico y a
la verdad objetiva, el culto al subconsciente, van ligados en la filosofía práctica a la
disolución del pensamiento en la función biológica de la adaptación: la veracidad de
una idea no se determina por lo que en ella se refleje de la realidad objetiva, sino por
su validez práctica, por su utilidad: todas las ideas (entre ellas las religiosas) son
«verdaderas» si conducen al éxito. De este modo, el relativismo y el agnosticismo de
la filosofía práctica se encubren con una referencia al hacer práctico entendido en
un sentido extremadamente subjetivista. Rosental-IUDIN. (2004). Diccionario
filosófico. Ediciones Universales. Bogotá, Colombia.
[2] Filosofía analítica. Amplia corriente, bastante heterogénea, de la filosofía
burguesa moderna; une distintos grupos, direcciones y filósofos que ven en el
análisis del lenguaje el objetivo de la filosofía. [1] Actualmente, la filosofía analítica
se cultiva sobre todo en los Estados Unidos e Inglaterra; cuenta, asimismo ciertos
partidarios y grupos en los países escandinavos, Finlandia, Australia, etc. En los
Estados Unidos, esta corriente se halla representada por los filósofos del empirismo
lógico y el neopragmatismo (Williard van Quine, N. Goodman, M. White). Existen,
asimismo, varios analíticos americanos independientes, que no pertenecen a
ninguna dirección determinada (Rog Wood Sellars y otros). En Inglaterra, la forma
dominante de la filosofía analítica es la filosofía lingüística. Mantienen una posición
próxima al empirismo lógico Ayer y Karl Popper. Todas esas tendencias de la
filosofía analítica aparecen como variedades del neopositivismo. Caracteriza a la
mayor parte de quienes la cultivan el trasladar el centro de gravedad, en la
investigación, de los problemas gnoseológicos generales a las formas y a los recursos
concretos del análisis del lenguaje. En este terreno pueden señalarse dos maneras
fundamentales de enfocar las cuestiones: 1) se construyen lenguas artificiales
«modélicas» de estructura lógica fijada con precisión (empirismo lógico,
neopragmatistas, varios analíticos «independientes»). Tales investigaciones se
basan en la lógica y en la semántica lógica; 2) Se investigan las lenguas naturales
históricamente dadas (filosofía lingüística). En gran medida, los trabajos de los
representantes modernos de la filosofía analítica dedicados al análisis del lenguaje
pierden el carácter de investigaciones filosóficas o gnoseológicas en el sentido
estricto de la palabra y se convierten en investigaciones concretas sobre lógica,
acerca de problemas específicamente metodológicos o de lingüística, las cuales
poseen, sin duda alguna, contenido científico. En cuanto a los problemas filosóficos
generales, la filosofía analítica en realidad se aparta de ellos o bien les da una
solución idealista equivocada. Rosental-IUDIN. (2004). Diccionario filosófico.
Ediciones Universales. Bogotá, Colombia.
[3] Amilburu, María G. Profesora titular de Filosofía de la Educación Facultad de
Educación. UNED Madrid, España. Página web personal en la UNED Autora de las
voces: Ernst Cassirer, Cultura, Educación, Filosofía de la Educación y Clifford
Geertz. Philosophica: Enciclopedia filosófica on line © 2006-2017
[4] Duthie, Ellen. Es autora, traductora, editora y profesora. Creadora del proyecto
Wonder Ponder de Filosofía visual para niños y autora de los blogs “Lo leemos así»,
«Filosofía de cuento» y «Filosofía a la de tres». Su trabajo se centra en los campos de
literatura infantil y filosofía para niños, a veces por separado pero normalmente
revueltos.