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11

Capítulo 11
Nutrición y
recomendaciones
alimenticias para
niños de 0 a 5 años
Capítulo 11
Nutrición y recomendaciones
alimenticias para niños de 0 a 5 años
nn Diana E. Forero y Diana P. García Ayala
Fundación Universitaria Konrad Lorenz

Introducción
La alimentación de los niños en la primera infancia la decide el padre o el cuidador,
por lo que los padres o cuidadores son las personas encargadas de la formación de
hábitos nutricionales de los niños; ellos eligen la cantidad de alimentos a ingerir,
la variedad, los horarios de alimentación y la edad a partir de la cual se les dan
nuevos alimentos. Sin embargo, a medida que el niño va creciendo, va formando
sus patrones alimenticios teniendo como base sus experiencias directas; por esta
razón, complementa o sustituye sus hábitos iniciales. En ese momento la super-
visión se hace necesaria, para asegurar una buena formación de hábitos y una
ingesta de alimentos adecuada para la edad, el peso y la estatura.

En la primera infancia, los niños además imitan los modelos de comportamiento


de sus cuidadores más cercanos, así como la disponibilidad de los alimentos y los
rituales del entorno familiar; por esta razón, las tradiciones que se sigan en el ho-
gar, las ideas sobre los alimentos, la forma de consumirlos, van a ser aprendidas
por los integrantes más pequeños del hogar. La imitación es una de las principales
formas de aprender en esta edad, por lo que no es suficiente con decirles qué o
cómo comer, es necesario mostrárselos para que sean consistentes las palabras con
lo que pueden observar y de esa forma puedan formar hábitos saludables alrede-
dor de la alimentación, los cuales serán adoptados por el niño para la mayor parte
de su vida (Abellán, Hidalgo, Sotos, López & Jiménez, 2016).

En este capítulo se abordan algunos aspectos de lo que sería una buena nutrición
para los niños en las distintas etapas de su desarrollo, y se hacen recomendacio-
nes de prevención, muy asociadas a los hábitos de alimentación saludable. Debe

317
PREVENCIÓN DE LA ENFERMEDAD Y LA MUERTE EN EL EMBARAZO Y LA PRIMERA INFANCIA

recordarse que la alimentación previene enfermedades y la posibilidad de muerte


infantil, porque alimentarse bien fortalece al niño, mejora su sistema inmunoló-
gico, ayuda a que no se presenten o si se presentan el organismo pueda afrontar
enfermedades comunes pero de alto impacto como la diarrea, el sarampión, las
infecciones respiratorias, el paludismo y otras muchas, que pueden afectar de di-
versas formas cuando no hay un buen balance nutricional en el niño (Donoso-Ber-
nales & Oyarzún, 2012).

El uso del biberón, el chupete y el destete

El biberón puede usarse desde corta edad para suministrar leche materna almace-
nada, o leches formuladas. Aunque la madre puede seguir lactando y es recomen-
dable hacerlo hasta los dos años o más, es posible que antes de ese tiempo se dis-
minuya la cantidad de leche materna, por lo que puede ser necesario suministrar
leche complementaria, preferiblemente recetada por el médico. El biberón es un
objeto que fácilmente es adoptado por el bebé y que en muchas ocasiones puede
ayudarle a manejar su ansiedad, e incluso ayudarlo a calmarse. Por tal motivo, se
pueden presentar usos inadecuados, tiempos excesivos de uso y se pueden formar
hábitos de dependencia hacia este objeto, que luego son difíciles de erradicar.

El niño condiciona la realización de muchos comportamientos como comer, dor-


mir, calmarse, con tener un biberón o un chupo (objeto que solo tiene la parte
superior del biberón). Estos hábitos pueden traer consecuencias negativas para el
desarrollo del bebé, por lo que debe usarse este objeto con precaución.

En algunas ocasiones más que la preferencia o las necesidades del bebé, las razo-
nes por las que se usan los biberones para dar leche al bebé, están relacionadas
con la conveniencia para las madres. Por ejemplo, porque el biberón puede ser su-
ministrado por otras personas, o porque las madres tienen experiencia con su uso
previo y consideran que es más sencillo dar leche de esa forma; también porque
no les gusta la idea de amamantar o simplemente les avergüenza no poder calmar
al bebé o amamantar en lugares públicos donde el bebé pide comer y no son los
hogares (Thompson, 1988).

Por consiguiente, el uso del biberón puede ser inconveniente, pues genera hábitos
en el niño, llevándolo hacia comportamientos inadecuados cuando es retirado o no
es suministrado. Estos comportamientos pueden ser evitables, junto con las con-
secuencias negativas, si se da un uso racional y no permanente o indiscriminado.

318
Nutrición y recomendaciones alimenticias para niños de 0 a 5 años

Una de las consecuencias negativas más comunes es la presencia de bacterias,


porque se usa constantemente, pero no se lava con la misma frecuencia y se pue-
de convertir en un transmisor de gérmenes y virus. El uso del biberón debe ser
para leche y no otros líquidos, con el fin de evitar riesgos de enfermedades por
transmisión de bacterias y virus como las diarreicas y respiratorias. También se ha
encontrado que la introducción rápida del biberón reduce el tiempo de la lactan-
cia materna exclusiva, que es lo más recomendable para el niño menor del año,
especialmente en los primeros seis meses (Bouquet & Londoño, 2011). El biberón
empieza a retirarse a los seis meses, momento en el cual se inicia el uso de un vaso
entrenador para la administración de otros líquidos (Asociados, 2007).

Al reducir el uso del biberón y la lactancia materna exclusiva, se va dando progre-


sivamente el destete. Este proceso puede darse de forma abrupta; por ejemplo, por
el viaje de la madre separada de su bebé, o por otras razones como el ingreso al
trabajo, o el menor interés del niño por amamantar. El proceso puede hacerse de
manera menos abrupta para evitar cambios hormonales en la madre y el rechazo
de los otros alimentos por el niño, seguido por el llanto. Para identificar cuándo
iniciar el destete después de los seis meses, es necesario fijarse en los comporta-
mientos que se describen en la tabla 1.

Tabla 1. Clases de destete y señales


Clase de destete Señales
Sin preparación ni aviso previo, puede ser difícil para la madre en lo psicológico;
Destete abrupto llevarla a la depresión por cambios hormonales, y puede presentarse mastitis.
Puede ser traumático para el niño.
Gradualmente se va eliminando una toma cada pocos días. En vez de la lactancia se
Destete planeado
ofrece alimentación, distracción y mucho cariño.
La madre elimina la mayoría de las tomas que son difíciles para ella y deja una o dos
Destete parcial
tomas que son las más necesarias para el niño.

El niño tiene por lo menos un año.


El niño muestra menos interés por amamantar.
El niño come una buena variedad de comida.
Acepta otras maneras de contenerse además de amamantar.
Destete natural
Puede entender y negocia no amamantar en determinados momentos y sitios.
A veces se queda dormido sin amamantar.
Muestra poca ansiedad cuando la madre le anima a no amamantar.
Cuando puede elegir prefiere jugar, leer o hacer algo con sus padres en vez de amamantar.

Fuente: adaptada de Roy (2006).

319
PREVENCIÓN DE LA ENFERMEDAD Y LA MUERTE EN EL EMBARAZO Y LA PRIMERA INFANCIA

La alimentación de los seis meses al primer año

La alimentación en los primeros seis meses es exclusivamente de leche materna.


Para profundizar este tema puede revisarse el capítulo de amamantamiento. A par-
tir de los seis primeros meses, la leche materna no satisface por completo las nece-
sidades nutricionales del niño; por tal razón, es necesario introducir alimentos di-
ferentes a la leche materna en la dieta del bebé (Flores-Huerta, Martínez-Andrade,
Toussaint, Adell-Gras & Copto-García, 2006; Hernández-Aguilar, 2006). Al cumplir
los seis meses, el bebé llega a un punto en su crecimiento, donde necesita mayor
variedad de alimentos y diversidad de nutrientes; por este motivo, la dieta debe
ajustarse para ese crecimiento que va a irse consolidando a lo largo de su infancia
y adolescencia. Para este momento, los sistemas digestivo, inmune, psicomotor y
renal del bebé se han desarrollado (Hernández-Aguilar, 2006) y al tener su sistema
digestivo más maduro es posible empezar a incorporar alimentos diferentes de la
leche materna.

En caso de que no se haya dado leche materna exclusiva por alguna razón y no se
dé el nivel de crecimiento ideal en el niño, debe asistirse al pedíatra para identificar
algunas soluciones que mejoren el desarrollo del bebé.

Las leches y la alimentación complementaria

Uno de los problemas centrales que generan enfermedades e incluso la muerte


en niños menores de un año, es el manejo inadecuado de la lactancia exclusiva.
Esta debería darse al menos hasta los seis meses; sin embargo, las familias intro-
ducen otros alimentos y bebidas antes de esa edad, generando graves problemas
en el niño y las consecuentes enfermedades que
van desde gastrointestinales hasta la obesidad
A partir de los seis primeros (Olaya & Borrero, 2011). En estudios realizados
meses, la leche materna no en todo el mundo, este mismo resultado se repi-
te, y en este estudio se observó que los hogares
satisface por completo las
no perciben el riesgo de alimentar con bebidas
necesidades nutricionales u otros alimentos a los menores de seis meses;
del niño; por tal razón, por lo que el mayor riesgo de desnutrición y de
necesidades nutricionales especiales, se deben a
es necesario introducir
este comportamiento inadecuado de la alimen-
alimentos diferentes a la leche tación a los niños.
materna en la dieta del bebé.

320
Nutrición y recomendaciones alimenticias para niños de 0 a 5 años

Para ilustrar el efecto negativo del uso de otros alimentos cuando debería emplear-
se lactancia exclusiva, estudios como el de Jiménez, Curbelo & Peñalver (2005)
evidencian que el promedio de presencia de episodios de enfermedades respirato-
rias altas es de 4,3 episodios, respecto a 1,3 de los niños lactados con leche mater-
na; y de asma bronquial es de 3,2 respecto a 0,98 de los lactados exclusivamente
con leche materna. También encuentran que el peso ganado al terminar el primer
año es menor así como la talla en quienes fueron alimentados con otros alimentos
distintos a la leche materna. Por lo anterior, la decisión de iniciar la alimentación
complementaria en el primer año, es una de las más críticas para el desarrollo del
niño en toda su vida. Este es un paso que debe consultarse con los profesionales
de la salud y que no puede tomarse con apresuramiento.

Leches formuladas

Las leches formuladas son cada vez más usadas por las familias para suplir la le-
che materna. Estas leches tienen serias deficiencias respecto a la leche materna,
por lo que no la reemplazan. Sin embargo, por diferentes motivos, cada vez más
hogares las usan, pudiendo causar daños en el desarrollo del niño, enfermedades e
incluso la muerte. Las leches formuladas deben ser medicadas, no pueden autoad-
ministrarse o automedicarse; además, su empleo es exclusivamente si no existen
alternativas que permitan la alimentación adecuada con leche materna (Grummer-
Strawn et al, 2017).

En estudios realizados con expertos en nutrición, no se encuentran consensos so-


bre la edad de inicio para las leches formuladas, aunque en general, no se prescri-
ben antes de los cuatro meses de vida del bebé. No existe ninguna leche formulada
mejor que otra, puesto que cada leche tiene distintas composiciones que tendrán
diferentes efectos en el bebé. Las composiciones de las leches varían según la etapa
de desarrollo del bebé, por lo que no existe consenso acerca de la edad de inicio,
aunque sí existe consenso en que la alimentación después de los seis meses del
niño no puede basarse solo en leches formuladas y que es mejor iniciar con leches
formuladas de continuación, a partir del primer año de edad (Barrio, Díaz-Martín,
Manrique, Martínez & Ortega, 2015). Se debe recordar que las leches formuladas
pueden ser de inicio y de continuación, la diferencia entre ellas está en sus compo-
nentes y en la etapa en la que se administran.

Los riesgos de la lactancia artificial se presentan en la tabla 2. Es recomendable


desestimular su uso en los primeros meses de vida del bebé, particularmente si

321
PREVENCIÓN DE LA ENFERMEDAD Y LA MUERTE EN EL EMBARAZO Y LA PRIMERA INFANCIA

es un bebé sano y es posible la lactancia materna. Las leches artificiales, en su


mayoría, son creadas a partir de la leche de vaca, y esta en sí misma tiene proble-
mas para la nutrición del bebé por sus características proteicas y su composición
que no favorece el metabolismo incipiente del bebé; aun así debe anotarse que las
leches formuladas pueden contener menor cantidad de colesterol y grasas satura-
das que la leche de vaca y que según su composición puede aportar para algunos
problemas digestivos del bebé mayor del año o sustituir la leche materna en casos
excepcionales, aun con el riesgo de malnutrición.

Tabla 2. Riesgos de la lactancia artificial


Problema Riesgo

La técnica para lactar no es instintiva y se cometen errores en la cantidad


de tomas o uso excesivo de biberones.
Es fácil cometer errores en la programación de las tomas.
La mala elección de una fórmula o marca de leche puede dar una nutri-
ción incorrecta del lactante.
La preparación de la leche artificial debe hacerse siguiendo normas de
higiene precisas para evitar infecciones y trastornos digestivos.
Si no se siguen estrictamente las instrucciones de dilución en las leches en
Errores en la administración polvo, se generan graves riesgos para la salud del lactante.
y elección de la leche
La administración de leches formuladas a concentración elevada puede
causar deshidratación (demasiada cantidad en una onza).
Dar la fórmula a menor dilución disminuye el aporte de nutrientes y pue-
de ser causa de subnutrición (muy poca cantidad en una onza).
El uso de agua con alta mineralización, con nitritos (agua de pozo) o no
higienizada supone riesgos para el lactante.
La falta de consulta o atender la publicidad por encima de la recomen-
dación médica es fuente de errores en la programación de la dieta de los
lactantes.
El desbalance en la composición de algún tipo de leche artificial que no
cumple la normativa legal en su composición puede tener efectos nocivos
a largo plazo.
El aporte de proteínas de las leches artificiales para lactantes debe ajus-
tarse.
Composición de la leche
El exceso de proteínas en la dieta del lactante predispone al padecimiento
de enfermedades como la obesidad, la diabetes mellitus tipo 2 o la escle-
rosis renal.
A partir del sexto mes, los nutrientes aportados por la leche artificial no
son suficientes, por lo que hay que introducir otros alimentos.

(Continúa)

322
Nutrición y recomendaciones alimenticias para niños de 0 a 5 años

Tabla 2. Riesgos de la lactancia artificial (continuación)


Problema Riesgo

La intervención nutricional inadecuada puede tener un efecto negativo


sobre enfermedades no transmisibles o con determinado “riesgo genéti-
co” como la obesidad, la diabetes o enfermedades cardiovasculares.
Los primeros meses de vida son una etapa de gran vulnerabilidad y la
alimentación mal reglada (tomas) puede determinar malnutrición fácil-
mente.

Enfermedades asociadas a La introducción de alimentos distintos de la leche materna puede desen-


la mala nutrición con leches cadenar reacciones alérgicas.
artificiales y leche de vaca Es desaconsejable la administración de leche de vaca sin modificar duran-
te el primer año de vida por su alto contenido proteico, puede provocar
microhemorragias intestinales que favorecen la pérdida de hierro.
La leche de vaca no se adapta a las necesidades del lactante ni a sus limi-
taciones metabólicas.
En los primeros meses de vida, es muy importante minimizar el riesgo de
padecer alergia.
La falta de información puede crear falsas expectativas en la población en
relación con la alimentación artificial de los niños en los primeros meses
de vida.
El desarrollo de fórmulas que cada vez se aproximan más en su composi-
ción a la leche de la mujer, genera en la población la idea de que pueden
ser superiores a la leche materna.
Creencias, hábitos y estilos
de vida La incorporación de la mujer al trabajo dificulta la lactancia, especialmen-
te la lactancia al seno materno.
El deseo de la mujer de mantener su figura después del parto le induce a
rechazar, por ignorancia, la alimentación al pecho.
En familias con muchos miembros, la madre puede disponer de poco
tiempo para criar a su hijo.

Fuente: adaptada de Martín y De Celis (2015).

Cabe anotar que debe tenerse cuidado con el uso del microondas para la prepara-
ción de estas leches y la limpieza del biberón. El microondas no debe usarse para
el proceso de esterilización de los biberones, excepto que tenga una unidad para
ese fin; esto se debe a que en el centro del biberón puede producirse un alza de
temperatura peligrosa. En cuanto a las leches, las proteínas pueden cambiar en el
proceso de calentamiento en el microondas, también es necesario probar la tempe-
ratura, pues la leche puede producir quemaduras (Thompson, 1998).

323
PREVENCIÓN DE LA ENFERMEDAD Y LA MUERTE EN EL EMBARAZO Y LA PRIMERA INFANCIA

Introducción de la alimentación complementaria

El inicio de la alimentación complementaria es un proceso en donde se va avan-


zando en la introducción de alimentos poco a poco, cucharada a cucharada. Las
cantidades iniciales son pequeñas, de 10 a 15 g, que es equivalente a dos o tres
cucharadas. Al empezar, se deben mantener esas cantidades por los tres primeros
días para ver la reacción del bebé a los nuevos alimentos (Flores-Huerta et al.,
2006), de esta forma se podrán observar posibles alergias o intolerancias. Luego
puede aumentarse la cantidad, poco a poco, según la edad y la tolerancia del niño
(Flores-Huerta et al., 2006; Hernández-Aguilar, 2006). Cuando al niño le salgan los
primeros dientes, los alimentos pueden ser de mayor consistencia, pero durante el
primer año es mejor no añadir sal ni azúcar a ninguna comida, es preferible la pre-
paración de la fruta natural o las cocciones del alimento a introducir, sin adicionar
otros alimentos (Hernández-Aguilar, 2006). Para el primer año se recomienda, pri-
mero, dar la comida en forma de purés, papillas, picados y trocitos (Flores-Huerta
et al., 2006).

La higiene en la preparación es fundamental; es importante que los alimentos que


se le den al bebé sean lavados y bien cocidos, de lo contrario, pueden convertirse
en fuentes de infecciones o producir enfermedades diarreicas en el bebé.

En el período de los seis a los doce meses, las comidas procesadas como refres-
cos o bebidas gaseosas, jugos saborizados, hamburguesas, paquetes, snakcs y,
en general, las bebidas y comidas procesadas no son recomendadas, ya que no
pueden aportarle ningún nutriente al bebé; además, se relacionan con la obesidad,
el sobrepeso y el desarrollo de caries. El Instituto Colombiano de Bienestar Fami-
liar (ICBF) en sus guías alimentarias enfatiza en este aspecto, pues los alimentos
procesados deberían nunca emplearse en la dieta de los niños menores de un año
(ICBF, 2013).

En cuanto a la leche entera de vaca, se debe sumar a la dieta del niño luego de
los seis meses, ya que si la consume antes, existe la posibilidad de producir aler-
gias; igualmente, si es consumida en grandes cantidades, puede producir anemia
(Flores-Huerta et al., 2006).

Para cumplir los objetivos nutricionales del bebé entre los seis meses y el año
(véase tabla 3), se han llevado a cabo diversos estudios. Sin embargo, en la po-
blación colombiana se destaca el de Olaya y Borrero (2011), donde se dan algunas

324
Nutrición y recomendaciones alimenticias para niños de 0 a 5 años

recomendaciones específicas para la alimentación complementaria en el primer


año de vida. Para comenzar, de los seis a los ocho meses se van introduciendo ali-
mentos como la fruta preparada en forma de puré o compota, sin adición de azúcar.
De la misma forma se introducen algunas porciones de carnes también con pre-
paración en puré, molidas o en trozos muy pequeños. Los diferentes alimentos se
ofrecen en cuchara sopera, y se introduce uno en cada comida, por ejemplo, cuatro
cucharadas de fruta en una comida, una de pollo en otra y así sucesivamente. No es
necesario dar grandes volúmenes de estos alimentos en el sexto mes. En el séptimo
mes se aumenta un poco la porción y se introducen otros alimentos como la papa
y los plátanos hartones. Debe cuidarse no suministrar alimentos como el huevo o
el arroz a esta edad. Por su parte, a los ocho meses y hasta los diez, se aumentan
las pociones pasando de 1 a 2 cucharadas en la mayoría de los alimentos, según la
tolerancia del niño. En ese caso, se da un alimento por comida, pero puede irse
cambiando la consistencia e ir pasando del puré a trocitos. Siempre se mantiene
una cocción lo más libre de sal, azúcar y condimentos. A los diez meses se intro-
ducen el fríjol y la lenteja con una preparación no en grano sino macerada y con
mayor consistencia que puede ir pasando de trocitos a alimentos desmechados o
en trozos un poco más grandes. En la preparación se puede agregar un poco de gra-
sa producida por los alimentos, animal o vegetal para dar consistencia, pero evitar
al máximo el uso de sal y azúcar. El aumento de las porciones depende de la tole-
rancia del niño. Estas recomendaciones pueden
darle al lector una idea de la forma de ir intro-
duciendo alimentos y lo que no debe usar en la Para comenzar, de los seis
alimentación del niño pequeño, aunque siempre a los ocho meses se van
lo mejor es acudir a expertos en nutrición para
introduciendo alimentos como
definir una buena dieta.
la fruta preparada en forma de
Los alimentos mencionados en la tabla 3, deben puré o compota, sin adición de
consumirse de 4 a 5 veces durante el día por el azúcar. De la misma forma se
niño. Esta es una alimentación complementaria a
la lactancia materna, debe mantenerse la lactan-
introducen algunas porciones
cia, ya que el bebé se encuentra en una etapa de de carnes también con
conocimiento y exploración, por tanto es proba- preparación en puré, molidas
ble que rechace algunos alimentos.
o en trozos muy pequeños. Los
diferentes alimentos se ofrecen
en cuchara sopera, y se
introduce uno en cada comida

325
PREVENCIÓN DE LA ENFERMEDAD Y LA MUERTE EN EL EMBARAZO Y LA PRIMERA INFANCIA

Tabla 3. Alimentos recomendados para la etapa de 6-12 meses


Porciones en Alimentos no
Edad Alimentos recomendados
cucharadas recomendados

Frutas: Fruta 4 Huevo


papaya común y hawaiana, guayaba,
Papa
manzana y mango en compota, puré
o en su jugo. Arroz cocido
Verdura 1-2 Pasta cocida
Verduras:
ahuyama, espinaca, brócoli, coliflor Lenteja
y zanahoria en puré
Fríjol
Carnes: Carne de res 1-2
6-8 meses Pan
carnes de res, hígado de res, hígado de Hígado de res 1-2
pollo, pernil y pierna de pollo (molida Plátano hartón
Hígado de pollo 1-2
sin adición de sal ni condimentos y (antes de los
con adición de grasa para favorecer Pollo 1-2 7 meses)
consistencia y aporte energético). Galletas (antes de
A partir del séptimo los 7 meses)
Tubérculos:
mes:
al séptimo mes se recomienda adicionar
tubérculos como la papa y plátano Papa 1
hartón (puré y trocito) y galleta. Plátano hartón 1

Cereales: Fruta 4 Huevo


pasta (espagueti, cabello de ángel Verdura 1-2 Lenteja
y conchitas); arroz (sin adición de
sal, ni condimentos). Carne de res 1-2 Fríjol
Hígado de res 2 Pan
Hígado de pollo 1-2

8-10 meses Pollo 2


Papa 2
Plátano hartón 1
Arroz cocido 1-2
Pasta cocida 1
Galleta 1

(Continúa)

326
Nutrición y recomendaciones alimenticias para niños de 0 a 5 años

Tabla 3. Alimentos recomendados para la etapa de 6-12 meses (continuación)

Porciones en Alimentos no
Edad Alimentos recomendados
cucharadas recomendados

Leguminosas: Fruta 4 Huevo


lenteja y fríjol con cáscara o sin ella Verdura 2
(maceradas).
Carne de res 4
Hígado de res 4
Hígado de pollo 3
Pollo 3
10-12 me-
Papa 2
ses
Plátano hartón 1,5
Arroz cocido 2
Pasta cocida 2-3
Galleta 1
Fríjol 1
Lenteja 1-2
Fuente: adaptada de Olaya y Borrero (2011).

La forma como se introducen los alimentos y los alimentos introducidos puede


generar algunas reacciones de intolerancia o de alergia. La intolerancia no es una
reacción alérgica pero puede producir síntomas clínicos como irritabilidad, exci-
tabilidad, cefalea, vómitos, distensión abdominal, diarrea, dolor, asma o urticaria
(Thompson, 1998) o irritación (Saito, 2007). Las reacciones alérgicas se caracte-
rizan por ser reacciones inmunológicas como respuesta exagerada a un alimento
dado (Saito, 2007). La leche de vaca es una de las principales causales de into-
lerancia y alergias; el consumo de este alimento ya sea como leche pura o como
fórmulas de leches especiales aumenta el riesgo de estas respuestas, especialmente
cuando los padres tienen historial de alergias. También son causantes de estas
respuestas la introducción de alimentos sólidos antes de los cuatro meses, la intro-
ducción de alimentos potencialmente alérgicos antes del año y tener mascotas o
polvo en la casa. Otros alimentos que generan reacciones alérgicas o de intoleran-
cia son los huevos, el trigo, el maní, la soya y el pescado (Saito, 2007). Las frutas y
verduras sin cocción pueden generar reacciones alérgicas, pero no son comunes en
niños menores de cinco años. Las alergias pueden causar síndromes muy variados
de prurito o angioedema de labios, lengua y paladar, glositis, gingivitis, queílitis
y faringitis, hipersensibilidad gástrica que consiste en náusea, dolor abdominal,

327
PREVENCIÓN DE LA ENFERMEDAD Y LA MUERTE EN EL EMBARAZO Y LA PRIMERA INFANCIA

vómito y posteriormente diarrea, deposiciones con moco y sangre, vómitos, re-


chazo al alimento y disfagia; en el caso del estómago, dolor abdominal y llenura
precoz, cólico, constipación crónica y enfermedades por reflujo (Saito, 2007). Si se
presentan estos síntomas después de la ingesta de alimentos, incluso dos horas o
más, es necesario consultar al personal de salud.

Alimentación del primer año a los tres años

En esta edad, se presenta una desaceleración del crecimiento, puesto que se están
madurando algunas funciones de los órganos digestivos; además, se pierde agua y
grasa por lo que disminuyen las necesidades calóricas, pero aumentan las de pro-
teínas para el desarrollo de músculos, huesos y tejidos, por esto, es necesaria una
dieta variada para suplir las diversas necesidades nutricionales del niño (Quintana,
Mar, Santana & González, 2010). Se recomienda dar una dieta variada y alimentos
que sean preferidos por el niño más que obligar a comer alimentos no deseados.
Debe cuidarse el balance nutricional y también el consumo excesivo de alimentos
bajos en nutrientes o excesivos en sal y azúcar; por ejemplo, muchos alimen-
tos como snacks, bebidas colas, gaseosas, dulces, etc., que tienen una alta prefe-
rencia por los niños de esta edad (Quintana et al., 2010; Rico, Ruano & Higuero,
2008). En esta edad, el consumo excesivo de azúcar lleva a la desmineralización de
los dientes y después a enfermedades dentales y la aparición de caries.

Algunas características del consumo de alimentos en esta edad se describen a con-


tinuación (Quintana et al., 2010):
– Aumento de las extremidades inferiores, disminución de la cantidad de agua
y grasa, y aumento de la masa muscular y del depósito mineral óseo.
– Puede ingresar gran cantidad de energía en unas comidas en detrimento de
otras, con un consumo calórico global normal, por lo que hay que cuidar el
consumo de todos los grupos alimenticios.
– Necesidades calóricas bajas por desaceleración del crecimiento.
– Aumento de las necesidades proteicas, por el crecimiento de los músculos y
otros tejidos.
– Período madurativo con rápido aprendizaje del lenguaje, de la marcha y
de la socialización.
– Ingreso de muchos niños a la guardería o escuela donde una gran parte de
ellos aprenden a comer y prueban nuevos alimentos.

328
Nutrición y recomendaciones alimenticias para niños de 0 a 5 años

– Influencia de los educadores y otros niños en la alimentación.


– A los tres años hay madurez de la mayoría de los órganos y sistemas, simila-
res a los del adulto.
– Finalización de la erupción dentaria temporal.
– Saben utilizar los cubiertos y beben en vaso.
– Cambio negativo en el apetito y en el interés por los alimentos.

El consumo de alimentos en esta edad se fundamenta en proveer la energía y las


calorías necesarias para el desarrollo del niño, pero además en introducirlo a la ali-
mentación adulta; aquí, consumir huevos, leche de vaca ya no será una amenaza
en el mismo sentido de la etapa anterior. Por el contrario, el consumo de alimentos
aumenta y se empiezan a dar porciones con alimentos complementarios entre sí
para conformar una comida nutritiva. En esta edad se recomienda el consumo de
cereales, frutas, hortalizas, verduras, legumbres, leche, entre otros, y que su con-
sumo sea diario; el huevo y la carne pueden consumirse de forma más ocasional
y los snacks deben consumirse en pequeñas porciones dado que contienen grasa
saturada, colesterol y sal (Quintana et al., 2010; Rico et al., 2008). El consumo de
energía es superior en niños que en niñas dado que la masa muscular es mayor
(Thompson, 1998).

El consumo de alimentos que provean fibra es importante en esta edad y controlar


el consumo de proteínas y de calorías o consumo energético. En estudios compa-
rados se ha encontrado que los niños a esta edad pueden estar consumiendo mu-
cha más proteína y más calorías de las que requieren, por lo que se pueden estar
generando tendencias hacia la obesidad cuando sean adultos e incluso obesidad
infantil (Dalmau et al., 2015). La formación de hábitos de consumo bajos en sal y
azúcar es fundamental en esta edad. Algunas recomendaciones para formar hábi-
tos adecuados son las siguientes (Thompson, 1998):

– Limitar la frecuencia de suministro de los alimentos que sean bebidas azuca-


radas o alimentos azucarados y no consumirlos en períodos prolongados.
– No usar alimentos dulces o salados como recompensas o como sobornos
para que hagan alguna actividad o consuman otro alimento. Tampoco usar
esos alimentos como consolaciones.
– Reemplazar alimentos altos en azúcar o sal por otros menos azucarados o
salados.

329
PREVENCIÓN DE LA ENFERMEDAD Y LA MUERTE EN EL EMBARAZO Y LA PRIMERA INFANCIA

– Evitar reforzar el consumo de alimentos altos en azúcar o salados a través


del suministro de postres o de helados y evitar los alimentos preparados que
tienen combinaciones de sabores altas en contenido de azúcar o sal como los
alimentos empacados tipo snacks.
– Establecer hábitos de limpieza dental periódicos y con uso de crema o pasta
dental.
– Ser consciente de los diferentes tipos de azúcares y que en los alimentos
vienen varios azúcares, ya sea como componente intrínseco del alimento o
como extrínseco. Algunos nombres de los azúcares son glucosa, fructosa,
galactosa, sacarosa (azúcar de mesa común), lactosa (azúcar de la leche) y
maltosa (producto de la digestión del almidón).
Dada la amplia gama de alimentos con exceso de sal y azúcar, entre ellos las comi-
das rápidas y los snacks, las bebidas procesadas, los dulces y helados, debe tenerse
cuidado con su suministro regular. En particular, cuidarse de suministrar aguas
azucaradas, leches con adición de azúcar, té o café con azúcar, leches saborizadas,
jugos de frutas procesados para niños, salsas, mieles o bebidas de fruta azucara-
das, aguas saborizadas, con fructosa u otros azúcares, snacks salados, hamburgue-
sas, perros calientes u otros ali-
mentos preparados con exceso
En particular, cuidarse de suministrar aguas de sal (Thompson, 1998). Aun-
azucaradas, leches con adición de azúcar, té que no es necesario retirar total-
o café con azúcar, leches saborizadas, jugos mente estos alimentos, se debe
cuidar el exceso de proteínas,
de frutas procesados para niños, salsas, azúcares y sales que pueden al-
mieles o bebidas de fruta azucaradas, aguas terar el adecuado desarrollo de
los niños y formar hábitos difíci-
saborizadas, con fructosa u otros azúcares,
les de erradicar.
snacks salados, hamburguesas, perros
calientes u otros alimentos preparados con Dado que se forman hábitos
exceso de sal (Thompson, 1998). Aunque alimenticios, se han encontra-
do factores contextuales que
no es necesario retirar totalmente estos pueden ser importantes en la
alimentos, se debe cuidar el exceso de alimentación de los niños; por
proteínas, azúcares y sales que pueden ejemplo, debido a la dificultad
para masticar algunos alimen-
alterar el adecuado desarrollo de los niños tos, es necesario ofrecer alterna-
y formar hábitos difíciles de erradicar. tivas de alimentos con diferentes

330
Nutrición y recomendaciones alimenticias para niños de 0 a 5 años

sabores, texturas y colores, sin forzarle el consumo. Puede ser necesario hacer 8
o 10 intentos para lograr que se consuman los alimentos introducidos, por eso es
indispensable dedicar un tiempo prudente a la alimentación, para que aprenda a
comer con disfrute y sea más sencillo generar hábitos adecuados frente al consumo
de alimentos variados y con diferencias en sabores. Estas acciones pueden facilitar
la introducción de verduras, cereales y otros alimentos, sin necesidad de usar ex-
cesos de azúcar, sal o grasas (Quintana et al., 2010).

Desarrollo de habilidades de alimentación

Para los niños pequeños en esta edad se desarrollan las habilidades de alimenta-
ción, no solo aprenden a comer, sino también a socializar a través de la alimen-
tación, a tener comportamientos socialmente aceptables frente a los alimentos,
los sabores, etc.; no es un proceso sencillo, por lo que se requiere de paciencia
y de mucha práctica para la formación de tales habilidades. Las habilidades para
alimentarse se desarrollan en la medida que se van dado cambios estructurales en
el cuerpo, desarrollo de la anatomía del niño y desarrollo de su sistema nervioso
central (Stevenson & Allaire, 1991); por esta razón, no se puede pedir a un niño
de seis meses que coma de la misma forma que uno de dos años, o pedirle que
coja una cuchara y la manipule solo a los seis meses, tampoco que mastique los
alimentos. Es importante comprender esta evolución para ayudarle al niño a que
tenga una mejor experiencia con los alimentos y, asimismo, evitar que se enferme
por malas manipulaciones de los padres.

Entre el año y los dos años se logran avances en la motricidad fina, lo que le per-
mite a los niños agarrar la cuchara o un vaso. Uno de los aspectos más importantes
es poder hacer los movimientos para el agarre de pinza, con lo que puede pasar
los alimentos de un lado al otro, el cual se logra entre los 10 y 14 meses de edad.
Luego el niño logra la coordinación ojo-mano, lo que le permite llevarse alimentos
a la boca por sí solo y después la coordinación del movimiento tronco-brazo, con
lo que finalmente puede acercarse los alimentos y consumirlos según su interés.
Este proceso requiere mucha madurez del sistema nervioso y de la estructura ana-
tómica, por lo que puede tardar entre los 15 y 20 meses (Carruth & Skinner, 2002).
La progresión en el desarrollo de las habilidades para alimentarse se presenta
en la tabla 4.

331
PREVENCIÓN DE LA ENFERMEDAD Y LA MUERTE EN EL EMBARAZO Y LA PRIMERA INFANCIA

Tabla 4. Progresión de las habilidades para alimentarse


Habilidad Rango de meses

Abre la boca cuando la cuchara se acerca o toca los labios 0,50-9,0

La lengua se mueve suavemente hacia adelante y hacia atrás cuando la comida entra
2,0-10,0
en la boca
La lengua es utilizada para mover los alimentos a la parte posterior de la boca para
2,0-7,5
tragar

Mantiene la comida en la boca y no se vuelve a alimentar 0,50-10,5

Usa la lengua y la boca para explorar formas y texturas de juguetes 3,5-9,5

Trae el labio superior hacia abajo sobre la cuchara para quitar la comida 4,0-16,0

Come alimentos en pequeños trozos sin amordazarlos 4,8-15,5

Mastica alimentos más suaves, mantiene la mayor parte dentro de la boca 6,0-14,0

Mastica alimentos más firmes, mantiene la mayor parte dentro de la boca 4,0-16,0

Mastica y traga alimentos más firmes sin asfixia 7,5-20,0

Mastica alimentos que producen jugo 9,5-23,0

Fuente: adaptada de Carruth & Skinner (2002).

El desorden es inevitable, así que hay que prepararse para él, tener listos los baberos,
papel en el piso o protectores de piso como tapetes que se puedan limpiar fácilmente,
no usar mangas largas o tenerlas enrolladas (Thompson, 1998). Tampoco podrá evi-
tarse que coman con los dedos. Parte de la forma de reconocer las características de
los alimentos es tocarlos y eso aumenta el interés por ellos. Hacia los dos años es más
limpio al comer, mastica la comida bien, se alimenta con cuchara y puede tomar bebi-
das con pitillos. A los tres años ya puede maniobrar los tenedores y empezar a cortar
la carne con cuchillo, si le ayudan y logra ser más ordenado y regar menos los alimen-
tos (Thompson, 1998). A los tres años ya logra sentarse a la mesa, pero hay que estar
atentos, pues a esa edad en cualquier momento sale a correr o a dar vueltas alrededor
y hay que irle enseñando a comer socialmente y no levantarse. Para mantenerlos aten-
tos a la alimentación se recomienda dar porciones pequeñas y distribuidas en un plato
y usar alimentos con diferentes colores. Finalmente, debe recordarse que los niños a
esta edad aún no logran clasificar bien los alimentos, identificar si son frescos o no, así
que hay que tener cuidado con que consuman cosas que pueden creer son alimentos
o que se intoxiquen por consumir alimentos dañados o en descomposición, ellos están
desarrollando también sus habilidades cognoscitivas para reconocer los alimentos y
generar sus preferencias (DeJesus, Kinzler & Shutts, 2018).

332
Nutrición y recomendaciones alimenticias para niños de 0 a 5 años

Alimentación de los tres años a los cinco años

En esta etapa inicia la edad del preescolar; durante este período el niño aumenta de
peso cerca de 2 kg y 7 cm de talla al año y consume alimentos cinco veces al día.
Esta edad es de gran importancia para distintos procesos de desarrollo en el niño;
además, en esta edad se expresa la relación de la talla de los niños con la de sus
padres, entonces es cuando se regula el crecimiento y este varía de acuerdo con
factores heredados (de los padres o familiares) y de factores ambientales (hábitos
alimenticios) (Santiago, Fernández, Esquirol & Sánchez, 2007).

A partir de los alimentos que el niño ya ha probado y los alimentos que frecuen-
temente se comen en su familia, el niño preescolar consolida sus hábitos alimen-
ticios; es decir, que se fortalece el consumo de algunos alimentos como parte de
su dieta y probablemente esta será su dieta en la adultez. Se debe tener en cuenta
que en la edad preescolar, los niños reciben alimentos en el colegio y también estos
tienen un papel influyente en la formación de hábitos (Silva, 2004).

Uno de los riesgos es que tanto en la alimentación en casa como los alimentos que
se envían en la lonchera, sean alimentos ultraprocesados (endulzados, comidas
rápidas, grasas, alimentos fritos, gaseosas y alimentos de paquete), lo que provoca
un exceso de energía almacenada y contribuye al aumento de peso (Guzmán &
Pérez, 2015). Esto se agrava a la luz de estadísticas de nutrición en donde un alto
porcentaje de colombianos no consumen a diario ni cereales, frutas y tampoco ver-
duras; sin embargo, si consumen al menos una comida rápida a la semana, a dia-
rio consumen gaseosas, alimentos de paquete, golosinas y alimentos fritos (ICBF,
2015). También debe tenerse en cuenta la sal, esta se encuentra naturalmente en
los alimentos y también se encuentra en los alimentos procesados industrialmen-
te, algunos de estos son los embutidos (salchichón, mortadela, chorizo, salami,
salchichas, etc.), salsas, carnes, entre otros. El alto consumo de sal, el sobrepeso
y el sedentarismo hacen más probable sufrir de hipertensión arterial y son riesgos
para morir por enfermedades cardiovasculares (Saieh & Lagomarsino, 2009). Como
en la edad anterior, la formación de hábitos es crucial para que los niños crezcan
sanos y sin secuelas nutricionales para su adolescencia y adultez.

En esta edad se estabiliza el crecimiento de los niños, teniendo bajas necesidades


energéticas. Es posible que los niños manifiesten poco interés por los alimentos
y tengan ingestas bajas. También inician el uso de cuchillos para cortar los ali-
mentos, con lo que pueden consolidarse hábitos de consumo de alimentos en la

333
PREVENCIÓN DE LA ENFERMEDAD Y LA MUERTE EN EL EMBARAZO Y LA PRIMERA INFANCIA

mesa familiar (Quintana et al., 2010). Los niños en esta edad tienden a imitar los
comportamientos de sus familiares, por lo que la alimentación es una oportunidad
para educar en muchos aspectos, pero también de formar comportamientos inade-
cuados de nutrición, así que se deben considerar estos aspectos del desarrollo al
momento de planear la alimentación.

A esta edad puede consultarse la pirámide alimenticia recomendada para indicar


los alimentos y porciones; sin embargo, debe tenerse en cuenta el balance nutri-
cional y las calorías necesarias según el nivel de actividad del niño y la relación
de talla y peso corporal. En la tabla 5 se mencionan las porciones generalmente
recomendadas.

Tabla 5. Porciones diarias recomendadas para niños entre los 3 y 5 años


Grupo alimenticio Porciones

Carne, pescados y alternativas 2

Leche y derivados lácteos 3

Pan, otros cereales y papas 4

Frutas y vegetales 2 frutas y 2 vegetales

Grasas y azúcares 2 cantidades moderadas de grasas

Fuente: adaptada del ICBF (2015).

Es importante considerar (como los snacks) algunos alimentos que proveen valor
nutricional y pueden ser suministrados fácilmente cuando el niño quiere comer
entre comidas principales o para llevar en la lonchera. Dentro de los snacks sa-
ludables se encuentran las tajadas de pan y tostadas, galletas, preparaciones con
avena, alimentos envueltos en forma de bollos, rollos o con cobertura de harina,
zanahorias, bananas, manzana, kiwi, productos preparados con pasas, maní, entre
otros (Thompson, 1998).

Manejo de las dificultades para comer

En los niños suelen presentarse algunas dificultades para comer, en la mayoría son
episodios esporádicos a los que se puede dar soluciones sencillas como intentar
suministrar el alimento en otro momento, o ayudarle a disfrutar el alimento al mo-
mento de consumirlo. Sin embargo, en algunos casos, las dificultades para alimen-
tar al niño se vuelven más frecuentes y más severas; por esta razón, hay que estar
atento al tipo de problemática que se está presentando y consultar al personal de

334
Nutrición y recomendaciones alimenticias para niños de 0 a 5 años

salud. Para ilustrar los tipos de dificultades a las que tenemos que prestar más aten-
ción, usaremos la clasificación propuesta por Kerzner et al. (2015) (véase tabla 6).

Tabla 6. Clasificación de dificultades para comer en niños


Dificultad y subtipos Descripción Recomendación de manejo

Niño con apetito limitado Parecen comer poco respecto a Es necesario que los cuidadores dife-
los que comen normalmente, en rencien entre sus percepciones de ham-
1. Percepción errónea
algunos casos están más interesa- bre y saciedad del niño. Es necesario
2. Niños enérgicos y activos dos en jugar que en comer y no que se identifique si el crecimiento es
con apetito limitado se logra fácilmente que se sienten normal para el niño con esa ingesta.
a comer. En los apáticos pueden Formar hábitos de horarios de alimen-
3. Niños apáticos y retirados
ser niños inactivos, desintere- tación para facilitar la aparición de
4. Niños con enfermedad sados y se observa desnutrición hambre. No dar más de cinco comidas
orgánica evidente al día, solo con agua entre ellas. Limi-
tar el horario de alimentación a 20 min
o 30 min por ingesta. Aplicar tiempos
si se levanta de la mesa. Revisar la ali-
mentación apropiada para la edad. Dar
soporte emocional. Introducir nuevos
alimentos.
Niños selectivos Se encuentran los niños que son Enseñar expectativas razonables a los
juzgados como que comen menos padres sobre los consumos de alimen-
1. Percepción errónea
alimentos que los demás y recha- to. Introducir nuevos alimentos, pre-
2. Selectividad leve zan alimentos pero su consumo sentándolos 8 o 10 veces sin presiones
es adecuado para su desarrollo y hasta que se logre la prueba. Usar sal-
3. Selectividad alta
peso, pueden verse un poco más sas para mejorar el sabor de las verdu-
4. Niños con trastorno pequeños y pueden catalogarse ras. Dar nombres a los alimentos para
orgánico como quisquillosos al comer hacerlos atractivos. Encadenar alimen-
tos para que se introduzcan nuevos o
no deseados con deseados. Ensayar
nuevos sabores y preparaciones. No
dar siempre el mismo alimento y de la
misma forma, pues se generan fobias.
Niños con miedo a alimentarse Es una reacción severamente Tranquilizarse. Evaluar qué causa la
aversiva asociada a alguna expe- ansiedad en el niño. Aliviar la ansiedad
1. Percepción errónea
riencia de alimentación. Puede en el que alimenta. Tranquilizar al niño
2. Miedo a alimentarse en presentarse por miedo a alimen- para reducir su ansiedad. Modificar el
el infante tarse después de un solo evento, ambiente en que se alimenta. Tratar el
notablemente aversivo; miedo de dolor si está asociado. Realizar peque-
3. Miedo a alimentarse
alimentarse cuando ha sido so- ñas recompensas por comer. Usar dis-
en otros niños mayores
metido a dolor o procedimientos tractores. Detectar la comida retenida
4. Niños con trastorno orgánico orales desagradables; y miedo de en las mejillas. Puede requerirse trata-
alimentarse por falta de experien- miento médico para evitar desnutrición.
cia, o sentirse amenazado cuan-
do la comida es dada por vía oral.
(Continúa)

335
PREVENCIÓN DE LA ENFERMEDAD Y LA MUERTE EN EL EMBARAZO Y LA PRIMERA INFANCIA

Tabla 6. Clasificación de dificultades para comer en niños (continuación)

Dificultad y subtipos Descripción Recomendación de manejo

Estilo de alimentación del Existen estilos de alimentación Divida la responsabilidad, el alimenta-


cuidador en los cuidadores que facilitan o dor determina dónde, cuándo y de qué
inhiben la disposición a comer: se alimenta el niño; el niño determina
controlador, indulgente y negli- cuánto comer. Guíe al niño comiendo
gente. en lugar de controlarlo. Establezca lí-
mites, no alimente cada vez que lo
demande el niño, dé un modelo apro-
piado para comer, hable de manera
positiva sobre la comida y responda a
las señales del niño. Arregle el hora-
rio para inducir apetito y recompense
el logro de metas, pero no recurra a lo
desagradable o coercitivo.

Fuente: adaptada de Kerzner et al. (2015).

El manejo de las situaciones depende, en mucho, del tipo de dificultad que se pre-
sente. Debe tenerse en cuenta que algunas dificultades son, en realidad, percepcio-
nes erróneas de los padres. Es una percepción errónea si el niño está avanzando
adecuadamente en su desarrollo, motivo por el cual es necesario hacer controles
pediátricos para descartar un problema de alimentación si no lo hay. También se
pueden presentar percepciones erróneas cuando se dan etapas de menor apetito,
esto ocurre después de los dos años y puede variar mucho entre edades, días y
actividades. Si no es una expectativa errónea o una percepción equivocada, es
necesario descartar un problema orgánico. Si el problema es orgánico, deberá re-
currirse al personal de salud. Si el problema no es orgánico, es necesario hacer
los ajustes comportamentales del caso, un psicólogo puede ayudar en esa tarea,
aunque también se pueden hacer ajustes directamente por los cuidadores. Lo que
sí es importante es evitar que las dificultades de alimentación se conviertan en
cuadros de desnutrición o en problemas alimentarios de mayor gravedad que van
a afectar el resto de la vida al individuo, pudiendo convertirse en trastornos, anore-
xia, obesidad u otras enfermedades como las cardiovasculares, gastrointestinales,
respiratorias, etc. Para una revisión de posibles desencadenantes de trastornos,
véanse Taylor, Wernimont, Northstone y Emmett (2015).

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