Lectura N° 2 PLANES, METAS Y OBJETIVOS
Extracto del libro: Cambio total en 24 horas
Autor: Jim Hartness y Neil Eskelin
Hora 4
Una nueva mirada a sus metas
Es un hecho bien conocido que si usted no sabe a dónde se dirige, nunca reconocerá su
destino cuando llegue. Para la gran mayoría de la gente una meta es nebulosa y difusa,
más parecida a una densa neblina que a un objetivo concreto y expresado sucintamente.
Sería grandioso pensar que todos tenemos la preparación necesaria para crear planes
maestros para la vida, pero ese no es el caso. La tragedia de nuestro sistema educativo
es que podemos asistir a la escuela por dieciocho años y no tener nunca ni una sola hora
de instrucción sobre cómo fijar metas.
Bryan Tracy, el autor de The Psychology of Achievement [Sicología del logro], dice:
«De acuerdo a las mejores investigaciones, menos del tres por ciento de los ciudadanos
estadounidenses tienen metas escritas, y menos del uno por ciento las revisan y vuelven
a escribir basados en el día».
¿Qué haría usted? ¿Cómo respondería a la pregunta: «¿Qué planea hacer de aquí a diez
años?»
Charles F. Kettering, el inventor del motor de arranque de los automóviles y de otros
muchos equipos industriales, sabía la importancia de mirar hacia adelante. Expresó: «Mi
interés está en el futuro, porque voy a pasar allí el resto de mi vida».
Fijar metas no es propiedad exclusiva del empresario o el que alcanza gran éxito. No es
un talento dado por Dios, sino una habilidad aprendida que cualquiera puede dominar.
La mayoría de las personas, sin embargo, sólo escarban la superficie de su potencial
porque evitan visualizar su futuro.
En esta hora se le pide concentrarse en sus ambiciones y aspiraciones. Los siguientes
son siete objetivos específicos.
Objetivo uno: Mi meta es específica
A los quince años John Goddard fijó ciento veintisiete metas para su vida. Cuando tenía
cuarenta y siete años había alcanzado ciento tres de ellas. Como resultado de objetivos
claros, Goddard exploró el Nilo, ascendió el Kilimanjaro, aprendió a volar y fotografió
las cataratas Victoria en el África.
¿Cuál fue su secreto? Cada una de las metas de Goddard se orientó tanto a la acción
como a aspectos concretos. Por ejemplo, la lista incluía: «alcanzar el grado de Águila
en los Boy Scouts, escribir a máquina cincuenta palabras por minuto, bucear hasta una
profundidad de quince metros sosteniendo la respiración por dos minutos y medio bajo
el agua, tocar la flauta y el violín, aprender jujitsu, saltar un metro cincuenta en salto
alto, construir mi propio telescopio, ver una ceremonia de caminar sobre el fuego en
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Balí».
Goddard, quien llegó a ser un célebre aventurero y conferencista, pasó su vida como
sólo otros sueñan. Esto sucedió debido a que sus metas fueron precisas.
Usted no tiene que empezar con ciento veintisiete metas, apenas unos cuantos objetivos
claros le servirán igualmente. Lo importante es que los objetivos a los cuales apunta
sean específicos.
Objetivo dos: Mi meta es medible
Muchos confunden una meta con un propósito. Si usted dice: «Quiero ser feliz», o:
«Quiero tener mucho dinero», es más bien difícil determinar el momento de la victoria.
Las metas claras se miden por cantidad, no por calidad. Es importante apuntar a cosas
que tienen un propósito elevado, pero poder marcar su progreso en relación al propósito,
es casi imposible.
Algunas personas hacen una decisión de Año Nuevo que dice: «Este año voy a leer
más». Una meta más medible sería: «Este año voy a leer diariamente dos capítulos de
un libro». Sólo entonces puede cuantificarse y medirse su progreso.
Al empezar a formular sus objetivos pregúntese: «¿Es esta meta cuantificable?»
Objetivo tres: Mi meta es un desafío, pero con todo alcanzable
Las metas que fije deben ser exigentes, aunque factibles. Tal vez no pueda alcanzarla en
una hora o en un día. A decir verdad, si puede hacerlo, no es en realidad una meta. Tal
vez no logre conseguirla durante un tiempo antes del éxito. Pero recuerde, sus fracasos
pueden ser sus mejores maestros.
La persona triunfadora ve el fracaso como un elemento vital en el éxito final. Las caídas
que sufrió cuando era un niño pequeño no le impidieron que aprendiera a caminar.
Cuando se muerde la lengua, eso no le hace dejar de comer.
Conseguir algo requiere una disposición para poner cara al viento y moverse hacia
adelante. No dará pasos grandes si sigue la vía del menor esfuerzo.
Un jugador de fútbol estadounidense que recibió el codiciado trofeo Heisman dijo: «He
esperado muchos años por este día». Pero eso era una afirmación con demasiada
modestia. En realidad había trabajado por muchos años para ese momento.
La victoria, sin embargo, siempre vale la pena. Como el capitán de fútbol
estadounidense Joe Namath señaló: «Cuando uno gana, nada duele».
La máquina voladora de Orville y Wilbur Wright no se empinó a los cielos azules de
Carolina en el primer intento. Su diminuto aeroplano de alas dobles y con motor de
doce caballos de fuerza se sostuvo en el aire apenas tres segundos y medio. Pasaron los
siguientes dos días reparando los daños provocados por el desastroso aterrizaje. Más
tarde, el 17 de diciembre de 1903, hicieron volar por doce segundos su artefacto de
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armazón de madera y recubierto de tela. Luego quince segundos. Después cincuenta y
nueve. Y la suerte quedó echada en los anales de la historia mundial. Pero, ¿de qué
servía un aeroplano que podía elevarse tan solo unos pocos metros y volar apenas por
un minuto? Kitty Hawk fue sólo el comienzo. Llevó años perfeccionar una aeronave que
pudiera volar lo bastante alto y lo suficiente lejos como para que fuera práctica. La saga
fue de prueba y error, con muchos más fracasos que triunfos.
Asegúrese de que su meta no sea repetir algo que ya ha hecho, sino perseguir un nuevo
desafío.
Objetivo cuatro: Es mi meta, de nadie más
Al fijar la agenda para su futuro cerciórese de que usted mismo ha puesto sus objetivos.
Simplemente porque su padre o su jefe quieren algo, o porque usted es bueno para eso,
no quiere decir que debe convertirse en su meta.
Todos los días los noticieros están llenos de historias de jóvenes que caen víctimas de
las drogas, del alcohol y del fracaso moral porque permiten que las presiones de los
compañeros reemplacen su propia determinación. Saben la diferencia entre el bien y el
mal, pero siguen el consejo de otros en lugar de los dictados de su propio corazón.
Cuando usted lo siente por dentro, sus posibilidades de éxito se mejoran enormemente.
También es peligroso permitir que sus metas sean prescritas por las circunstancias, No
debe dejar que el ambiente de su juventud, o el estado de su cuenta de cheques limite
sus aspiraciones. Al fijar objetivos piense creativamente respecto a ampliar los límites
de sus posibilidades, Desde el momento que se visualiza en una nueva situación ocurre
una profunda transformación en sus acciones. No se puede negar el vínculo entre las
expectativas y los logros personales.
No obstante, cuando las personas miden su progreso, es importante hacer las preguntas
correctas. En lugar de: «¿Cómo me va en contra de la competencia?» pregúntese:
«¿Cuánto he avanzado desde la primera vez que lo intenté?»
Es su avance lo que da la medida de su éxito.
Objetivo cinco: Todas mis metas se refuerzan mutuamente
Es algo raro y peligroso tener sólo una meta. Una vida balanceada debe incluir un plan
de logros en la arena entera de la existencia: personal, familiar, financiera, académica,
física y espiritual.
Muchas personas tienen objetivos que son incompatibles. Por ejemplo, se dejan
gobernar por una filosofía implacable en los negocios que dice: «Llegare a ser el
presidente de mi compañía y nadie va a interponerse en mi camino». Luego, en la
iglesia, profesan creer: «Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con
vosotros, así también haced vosotros con ellos».
Si quiere garantizar el progreso Continuo y rápido hacia cualquier objetivo individual,
asegúrese de que todas sus metas fijadas se encaminan en la misma dirección.
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Objetivo seis: Mi meta incluye un plan para lograrla
Un destino fijo no tiene ningún sentido sin un mapa del camino que muestre la mejor
ruta. Una vez que esté en camino puede pasar cualquier cosa. Quizás aparezca de pronto
una señal de desvío, pero no lo detendrá si sabe a dónde se dirige.
Después de determinar su meta, elabore un plan específico para llevarla a cabo. Las
listas del «A, B, C», o del «1, 2, 3» pueden parecer que consumen su tiempo, pero son
la guía de su futuro.
Este es el punto importante: Su meta tal vez cambie muy rara vez, pero suplan siempre
debe ser flexible. Si el plan uno no da resultado, no se deje vencer por el pánico, usted
ha descubierto información vital: Ahora es el momento de probar la variante dos. Como
Peter Drucker dijo: «El planeamiento a largo plazo no trata con decisiones futuras, sino
con el futuro de las decisiones presentes».
Asegúrese de que su estrategia incluye un calendario de acción. Sin él nunca empezará.
Algunas personas dicen que alcanzarán sus metas cuando los hijos se gradúen de la
universidad, o cuando acaben de pagar la hipoteca de su casa.
La gran satisfacción no está en llegar a su meta final, sino en el gozo del viaje. No se
preocupe si su blanco parece estar siempre moviéndose como un espejismo en el
desierto.
Disfrute de lograr cada pequeño hito en el escenario de la ruta que recorre. Empiece
cada día con el desafío: «Este es el día que hizo Jehová; nos gozaremos y alegraremos
en Él» (Salmos 118.24).
Objetivo siete: Pondré por escrito mi meta
La manera más rápida de ver sus sueños y deseos convertirse en algo tangible es buscar
papel y lápiz y empezar a escribir. El momento en que ve lo que busca, aunque sea en
ese pedacito de papel cobra una apariencia física.
En su libro The Self-Talk Solution [La solución de hablarse uno mismo] el investigador
de la conducta Shan Helmstetter expresa palabras específicas que usted necesita decir
cuando va a fijar metas. Ellas incluyen: «En cualquier momento en que quiero hacer un
cambio o lograr algo en mi vida, lo escribo, junto con mi plan para alcanzar la meta y
cuándo la alcanzaré. De esta manera convierto en acción cada una de mis metas».
También pide que digamos: «Al escribir mis metas, en realidad redacto mi propio
libreto para la historia de mi futuro. Al seguir mi plan específico de acción, convierto
mis sueños en realidad».
¡Empiece a escribir!
Los siete objetivos para fijar las metas no tienen significado a menos que usted los
ponga en acción. En cada uno trate de leer el propósito en voz alta y vea cómo se aplica
a su meta escrita. Pero más importante todavía, haga todos los días algo específico que
le acerque a su objetivo. Al mirar al «blanco» en lugar de a las distracciones habrá
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recorrido la mitad del camino. Un ganador no está orientado a los problemas, sino a las
soluciones.
En las veinticuatro horas reclamadas hoy, tiene 86.400 segundos a su disposición.
¿Cómo los va a usar? ¿Desperdiciará los tictacs del reloj soñando despierto, estando
ocioso, o indeciso? ¿O estarán llenos de la emoción de alcanzar su meta? Un letrero que
colgaba sobre el mostrador de un almacén de venta de armas decía: «Tener un gran
blanco en la vida es importante. También lo es saber cuándo apretar el gatillo».
¡Listo! ¡Apunte! ¡Fuego!