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Untitled

La mujer está esperando ser evaluada psiquiátricamente para determinar si es apta para ver a sus hijos nuevamente. Se separó de su esposo hace más de un año luego de que él comenzara una relación con otra mujer durante unas vacaciones familiares. Desde entonces, su exesposo ha hecho todo lo posible para castigarla y evitar que vea a los niños, diciéndoles que los abandonó. Ella extraña enormemente a sus hijos y desea poder compartir tiempo con ellos nuevamente.

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La mujer está esperando ser evaluada psiquiátricamente para determinar si es apta para ver a sus hijos nuevamente. Se separó de su esposo hace más de un año luego de que él comenzara una relación con otra mujer durante unas vacaciones familiares. Desde entonces, su exesposo ha hecho todo lo posible para castigarla y evitar que vea a los niños, diciéndoles que los abandonó. Ella extraña enormemente a sus hijos y desea poder compartir tiempo con ellos nuevamente.

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Hasta aquí.

Estoy aquí sentada ya hace rato. El tiempo parece no pasar. Solo siento
como se me van enfriando los pies. Este pasillo es muy frio. En la cartera
tengo un espejo, es de esos chiquitos que traen los lápiz de labios, estoy
tentada a sacarlo y tratar de ver mis ojos, para asegurarme que no se me
nota. No me gustaría que se den cuenta que estoy rota, derrotada, hecha
añicos y casi destrozada.
Esta espera es de nunca acabar. Ahora es un examen psiquiátrico para ver
si soy apta para estar con mis hijos. Hasta este punto llegamos…. ¿Cómo
es que llegamos hasta aquí? Solo por que dije basta…
Vine prolija, así que esta mañana me di un baño, me maquille, trate de no
usar mucho maquillaje, solo abuse un poco en el lápiz de labio. Es rojo. De
un rojo no tan oscuro como la sangre. Solo rojo. Rojo.
Vine de vestido y un chaquetón con botones marrones. Y me puse una
chalina. Es de manchas de colores y termina en flecos. Ojala que no la
tenga que usar para esconder el temblor de mis manos si es que llego a no
saber qué contestar a alguna de las preguntas que me va a hacer ese
psicólogo que en cualquier momento me va a entrevistar.
Aquí estoy, sigo esperando. Apague el celular, prefiero tenerlo apagado,
me deja más tranquila. Seguro que todos me están llamando o mandando
mensajes para saber cómo estoy y como me fue.
Abren una puerta y gritan: Inés Verdad!!!! A lo que yo contesto: aquí
estoy, pero soy Inés Berda, sin D y con B larga.
Pase, me dice un señor, un poco más bajo de lo que mi había imaginado,
de pantalón azul, camisa celeste y zapatos marrones. Me hace una sonrisa
en el límite entre lo agradable y lo falluto. Entre estoy contigo y el voy a
hacer todo lo posible para que te declaren loca. Entre el quedar de este
lado o saltar al otro lado de la frontera.
Se sienta del otro lado de un escritorio, madera vieja y llena de cicatrices.
Papeles y carpetas por toda la superficie. Al alcance de la vista un folio con
mi nombre, con un subtitulo: “Valoración psicológica”. Como si una

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persona del otro lado de un escritorio te pueda dar la luz verde para poder
ver y estar con mis hijos.
¿Cómo está? , otra vez esa sonrisa indefinida.
Y como quiere que este… hace más de un año no veo a los chiquilines. Mi
ex hizo, hace y hará todo lo posible para castigarme.
¿Castigarla?, el viejo truco de los psicólogos de repetir la última palabra
que una dice, con todo interrogativo.
Si, por no querer estar más con él, por pedirle el divorcio.
¿Quiere contarme como fue?

Nos conocimos en el año 1998. Yo tenía 24 años y él 26. Yo estudiaba


diseño y él para ser contador. Al final yo tengo con una amiga un negocio
de bijouterie y el tiene una distribuidora de productos de limpieza de
baños. En 2001 nos casamos. Y en el 2005 nació Pepe y en el 2007,Nacho.
Recién hace 6 años logramos instalarnos con mi amiga y nos está yendo
bien, el continuamente tiene problemas con los proveedores, con las
deudas, los bancos y los prestamistas. Pero un día se quejaba de que no
tenía un podrido peso pero al otro parecía con un auto nuevo, con pasajes
para irnos de viaje y regalos para los chiquilines. A mí nunca me regalo
nada, ni para mis cumpleaños.
Nos mudamos y nuestra vida era ideal. Un verano nos fuimos de
vacaciones a Miami. Estuvimos 15 días haciendo playa, divirtiéndonos con
los chiquilines, él les dio permiso para darse todos los gustos. Salíamos de
compras, se tiraron en paracaídas, fueron a navegar y nos divertimos
mucho.
¿Por que usted no se tiro en paracaídas y no fue a navegar?
No sé, me parece porque era muy caro y riesgoso.
¿Pero si permitió que sus hijos corrieran ese riesgo?

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Iban con su padre, y yo no quise ser una piedra en el zapato, ¿cuando iban
a tener otra oportunidad de hacer eso? Que pregunta mal intencionada la
del psicólogo.
Bien.
Una noche salieron a comer y volvieron con el cuento de una tan Tammy.
Una panameña que conocieron. Muy divertida y según Nacho me va a
caer muy bien. A la tarde fuimos a un shopping, les compro championes y
un celular nuevo a cada uno de los chiquilines y un collar para Tammy, yo
quise comprarme un bikini nuevo pero me dijo que a mi edad no estoy
como para bikini, es mejor que no me compre nada.
De noche la conocí, vino a cenar con nosotros, los chiquilines estaban muy
contentos y hacían chistes entre los cuatro. Parece que ya la habían visto
cuando fueron a navegar.
¿Por qué les dice chiquilines y no mis hijos?
No sé, es una forma de hablar. Dije pensando en el espejito que está
dentro de mi cartera. Que pregunta de hijo de puta.
¿Una forma de hablar?
Me quede en silencio, impactada. Tiene razón, pensé, ya hace tiempo que
no les digo mis hijos, son los chiquilines. Desde que recibí la noticia.
Si tiene razón, dije. Ya hace tiempo que me refiero a ellos como mis
chiquilines y no como mis hijos. No me había dado cuenta. Creo que fue
desde que recibí la noticia. Fue horrible.
¿Por qué horrible?
Podría ser hace un año, en su cumpleaños. Lo trate de ver, lo llame
muchas veces, le escribí mil mensajes. Quería verlo, necesita decirle que lo
quiero que es parte de mi y que aunque no quisiera verme… yo soy la
madre y quería abrazarlo y llevarle un regalo.
¿Y cuál fue el mensaje que recibió?
Ninguno, nada. Nada de nada.
Note el cambio en la cara de psicólogo, quede en silencio, sin saber que
decir por unos segundos.

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Sí, me imagino lo difícil que debe ser no recibir un mensaje, dijo.
Si. Un horror.
¿Quiere que le muestre el celular? Lo tengo en la cartera. Lo prendo y se
lo muestro.
No, no es necesario.
Igual mandaron a hacer un estudio de mis contactos y los contenidos de
mi celular. Uso esa palabra, contenidos…
Usa mucho el celular, ¿cómo se lleva con la tecnología?
Me parece que lo uso, como cualquier persona de mi edad. Supongo que
lo normal, para comunicarme con mi familia y con mis amigos y hasta que
me bloquearon trataba de comunicarme con los chiquilines, mis hijos y
con el padre de ellos. Ahora solo puedo atreves de los abogados. Creo
que cada vez lo uso menos, cada vez tengo menos intereses, antes usaba
más las redes, ahora solo pienso como estarán, que estarán haciendo, que
habrían cenado, si se habrían abrigaron, si en la práctica se habrían
lastimaron. Solo pienso en ellos y en todo lo que me están obligando a
perder.
No logro entender por qué se llego a esta situación. Sería tan fácil
ponernos de acuerdo. Me gustaría que vivan unos días conmigo y otros
con el padre, que compartamos los gastos y que cada uno pueda hacer su
vida como quiera. Ahora solicitaría que le pase 70000 pesos por mes
como cuota alimenticia, cuando en los meses en que los tuve conmigo el
padre colaboro una sola vez con 15000 pesos.
Siento como que el padre solo piensa como hacer para castigarme por no
querer mas estar con él. Es un estratega. Ya hace tiempo que no sentía
nada cada vez que teníamos intimidad y la última vez que lo pretendió
sentí asco.
¿Fue violento alguna vez con usted?
Si me pregunta si me pagaba, si me dejaba moretones y los huesos rotos,
no eso nunca paso, casi no discutíamos, porque yo no preguntaba, yo
aceptaba todo. Las llegadas tarde. Los problemas de dinero. Las llamadas.
Siempre eran proveedores y acreedores. Nunca dude. Siempre fui una
mujer dócil.

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Ser violento, no solo se es a las piñas.
¿Hace terapia?

Desde que no puedo ver a los chiquilines, no ¿para qué? Si no fuera por mi
hermana, mi socia, algunos amigos, creo que me hubiera enloquecido.
¿Enloquecido? otra vez el recurso.
Por mi cabeza pasan distintos pensamientos contradictorios. Primero me
digo que por mi culpa me está pasando todo esto, que nunca debí de
querer divorciarme. Pero también pienso que mi ex es la peor persona
que existe, que hace todo esto como castigo por no querer estar más con
él y no haber ido. Entonces me doy cuenta que viví y estuve enamorada de
una bestia.
Baje las manos a mi regazo y comencé a jugar con los flecos de la chalina.
Sentía como me temblaban las manos. Trate de disimular la rabia que
siento hacia José Ignacio.

¿Y cuándo fue la última vez que vio a sus hijos?


El 24 de diciembre de hace dos años. Invente.
¿En navidad?
Si después de la separación, habíamos llegado al acuerdo de que en
navidad pasaban con él y fin de año conmigo. Pero eso tampoco lo
cumplió.
Esos días son los días de mas trabajo del año, fue increíble la cantidad de
encargos que tuvimos, pareciera que todos querían regalar un producto
nuestro. Nos quedamos hasta tarde en el local. Y como no iba a pasar con
lo chiquilines.
¿Chiquilines?
Bueno, con mis hijos no me apure en volver a casa, me quede cargando la
tablet que había comprado para navidad con fotos de ellos, de la familia,
les puse música y juegos que a ellos les podría llegar a gustar. Fue un rato
que lo recuerdo como muy feliz, cansada por el trabajo, por el
reconocimiento de los demás hacia mi trabajo, por la ilusión de hacerles

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un regalo. Esa noche tenía pensado volver a mi casa, estar sola y
esperarlos para darles los regalos. No tenia apuro.
Mi ex desde la separación se mudo a un hotel en el centro y nos
quedamos en el apartamento.
Cuando volví a casa, la cerradura estaba trancada. Se habían ido y me
había dejado afuera. Llame a mi ex, a la abuela de los chiquilines, digo mis
hijos, a todo el mundo que pudiera darme con mi ex para que me explique
qué pasó. A las 12 en punto, recibí un mensaje de texto de José, decía:
“tus cosas están en la portería”.
Por lo que luego supe, el padre les dijo que yo los había abandonado, que
me había ido, que me interesaba más la plata que a ellos. Ese tipo de
mentiras. Y no los pude ver nunca más. Aun no entiendo como Pepe y
Nacho creyeron en todo eso.
El portero volvió al edificio recién el 26 y yo tuve que irme a casa de mi
hermana, solamente con la tablet envuelta para regalo.
Y después dice que la loca soy yo. ¿A usted que le parece? ¿Soy yo o es él?
Yo no puedo darle esa respuesta. Aquí estamos para hablar de usted.

¿Y que la llevo a pedir el divorcio?


Fue en un instante, casi sin darme cuenta. Fue la noche de la última cena.
Yo después de volver de trabajar cocine la cena. Lo clásico, llegue a casa y
estaba mirando televisión, ni se movió al verme. Ni saludo. Me di un baño
y serví la comida. Comió atento al celular. Mi ex recibió varios mensajes.
Sonrisas. Y yo no sé, pero me canse de esa situación.
Cuando nos fuimos a acostar le dije que ya no quería estar casada con él.
Que me había cansado de esa vida que teníamos juntos. Me dijo que
estaba en otro de mis ataques de locura. Que como iba a poder vivir sin él.
Que como me iba a mantener, que no me iba a pasar ni un peso.
Se fue al baño, mientras se desnudaba tiraba para el dormitorio la ropa,
luego de bañarse volvió desnudo, excitado, se tiro en la cama y dijo:
“vení, vení, no seas tontita”. Pienso y pienso y no lo puedo creer. ¿Qué
creen los hombres que somos las mujeres?

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Luego me dijo que le dolía la espalda y que no pensaba ir a dormir al living
así que fui yo quien agarro la almohada y una frazada y se acostó en el
sillón que esta frente a la televisión grande.
Yo ahora creo que tendría que haberme puesto más fuerte y haberme
quedado en el dormitorio, ahora dice que yo hice abandono de vida
marital. Pero fue todo por esa especie de culpa que sentí por romper ese
matrimonio que teníamos y por no haber estado.
Pero no podía seguir. Ya no. Quería otras cosas. Ahora quiero ver y estar
con mis hijos.
Bueno, por hoy, hasta aquí.
Pero antes de despedirla me gustaría preguntarle algo más.
Si, dígame.
¿Quien piensa que pidió esta evaluación?
Mi ex, quien mas…
No señora, su hermana.
¿Mi hermana? No lo puedo creer. Dije decidida a sacar de la cartera el
espejo chiquito que tengo junto al lápiz de labio. Necesito ver si se me ve
en los ojos.
Desde el accidente usted ya no es la misma.

Y aquí estoy, después de tanto tiempo, con los pies helados esperando
que un desconocido, le de a mi vida un APROBADO.

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