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Recopilación de Jurisprudencia

El documento presenta una recopilación de jurisprudencia sobre el abandono del procedimiento entre los años 2010 y 2013. Contiene 13 secciones que abordan diversos aspectos como el fundamento y objetivo del abandono, los presupuestos, las gestiones útiles, el impulso procesal y su aplicación en juicios especiales. En total se incluyen 111 doctrinas de tribunales superiores que establecen criterios sobre la interpretación y aplicación de esta figura procesal.
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Recopilación de Jurisprudencia

El documento presenta una recopilación de jurisprudencia sobre el abandono del procedimiento entre los años 2010 y 2013. Contiene 13 secciones que abordan diversos aspectos como el fundamento y objetivo del abandono, los presupuestos, las gestiones útiles, el impulso procesal y su aplicación en juicios especiales. En total se incluyen 111 doctrinas de tribunales superiores que establecen criterios sobre la interpretación y aplicación de esta figura procesal.
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Departamento de Estudios

RECOPILACIÓN DE JURISPRUDENCIA

“ABANDONO DEL PROCEDIMIENTO”

2010 - 2013

1
ÍNDICE

MATERIA PÁGINA

I. INTRODUCCIÓN………………………………………………………..…..………....4

II. JURISPRUDENCIA……………………………………………………………………5

II.1. FUNDAMENTO Y OBJETIVO DEL ABANDONO DEL PROCEDIMIENTO....5

II.2. CÓMPUTO DEL PLAZO……………………………………………………………6

Doctrina (Ley Nro. 20.436)……………………………………………………………..6

II.3. PRESUPUESTOS DEL ABANDONO DEL PROCEDIMIENTO……………….6

II.3.1. Doctrina (Existencia de un juicio)…………………………………………….6


II.3.2. Doctrina (alcance de la expresión “cesación”)…………………………….7
II.3.3. Doctrina (pasividad culpable).…………………………………………………7
II.3.4. Doctrina (paralización del proceso por incidente de previo
y especial pronunciamiento)………………………………………………………….8

II.4. GESTIÓN ÚTIL……………………………………………………………………...9

II.4.1. Doctrina (notificación de la resolución que recibe la causa a prueba)..9


II.4.2. Doctrina (gestiones a favor de la realización del peritaje y vencimiento
de término para observaciones a la prueba)……………………………………….9
II.4.3. Doctrina (utilidad y práctica de la diligencia)……………………………….10
II.4.4. Doctrina (falta de notificación y utilidad)…………………………………….10
II.4.5. Doctrina (notificación de la resolución que recibe la causa a prueba y
término común)…………………………………………………………………………11
II.4.6. Doctrina (resolución que acoge excepción dilatoria)……………………..12
II.4.7. Doctrina (notificación de la resolución que recibe la causa a prueba y
término común)…………………………………………………………………………12
II.4.8. Doctrina (notificación de la resolución que recibe la causa a prueba y
término común)…………………………………………………………………………12
II.4.9. Doctrina (gestiones a favor de la realización del peritaje)………………13
II.4.10. Doctrina (falta de notificación y utilidad)………………………………….13
II.4.11. Doctrina (No constituyen gestiones útiles los escritos de delegación de
poder y de certificación del vencimiento del probatorio)……………………….13
II.4.12. Doctrina (notificación de la resolución que recibe la causa a prueba y
término común)…………………………………………………………………………14
II.4.13. Doctrina (Interrupción del término del abandono del procedimiento en
el caso de plazos comunes)………………………………………………………….14

II.5. IMPULSO PROCESAL....................................................................................15

II.5.1. Doctrina (carga de citar a las partes a oír sentencia)……………………..15


II.5.2. Doctrina (carga de citar a las partes a oír sentencia)……………………..15
II.5.3. Doctrina (deber de dictar sentencia)…………………………………………16
II.5.4. Doctrina (cambio en la delegación de poder y continuidad de la
representación procesal)……………………………………………………………...16
II.5.5. Doctrina (carga de citar a las partes a oír sentencia)……………………..17

2
II.5.6. Doctrina (iniciativa probatoria)………………………………………………..17
II.5.7. Doctrina (resolución de reposición)………………………………………….17
II.5.8. Doctrina (carga de notificar sentencia de primera instancia)……………17
II.5.9. Doctrina (resolución de incidente)……………………………………………18
II.5.10. Doctrina (presentación de un tercero – perito)……………………………18
II.5.11. Doctrina (resolución de incidente)………………………………………….18
II.5.12. Doctrina (litis pendencia)……………………………………………………..19
II.5.13. Doctrina (abandono y citación para oír sentencia)………………………19

II.6.IMPULSO PROCESAL Y TRÁMITES DE PRUEBA........................................20

II.6.1. Doctrina (notificación de la resolución que recibe la causa a prueba y


término común)…………………………………………………………………………20
II.6.2. Doctrina (resolución que recibe la causa a prueba)………………………20
II.6.3. Doctrina (Impulso procesal en el caso de terminado el período de
observaciones a la prueba)..................................................................................20
II.6.4. Doctrina (impulso procesal en el caso de estar los autos para recepción
de la causa a prueba)…………………………………………………………………..21
II.6.5. Doctrina (Impulso procesal en el caso de terminado el período de
observaciones a la prueba).…………………………………………………………..22

II.7. NATURALEZA DE LA RESOLUCIÓN JURÍDICA QUE RESUELVE EL


ABANDONO DEL PROCEDIMIENTO………………………………………………...22

II.7.1. Doctrina (naturaleza jurídica de resolución que se pronuncia sobre el


abandono del procedimiento)………………………………………………………...22
II.7.2. Doctrina (abandono del procedimiento, sentencia que rechaza una
solicitud de abandono del procedimiento es apelable)………………………….22
II.7.3. Doctrina (naturaleza jurídica de resolución que rechaza el abandono del
procedimiento)………………………………………………………………………….23
II.7.4. Doctrina (pluralidad de demandados)……………………………………….23

II.8. ABANDONO DEL PROCEDIMIENTO Y JUICIOS ESPECIALES……………23

II.8.1. Doctrina (abandono del procedimiento y juicio ejecutivo)………………23


II.8.2. Doctrina (Abandono del procedimiento en juicio ejecutivo, tercería de
prelación)………………………………………………………………………………...24
II.8.3. Doctrina (Abandono del procedimiento en juicio ejecutivo, impulso e
inactividad procesal)…………………………………………………………………...25
II.8.4. Doctrina (Abandono del procedimiento en juicio ejecutivo,
compensación reconocimiento de deuda)…………………………………………25
II.8.5. Doctrina (Abandono del procedimiento en materia de divorcio)……….26
II.8.6. Doctrina (tardanza inexcusable de la Tesorería en el cobro de
impuestos)…………………………………………………………………………….…26
II.8.7. Doctrina (Abandono del procedimiento en juicio minero, caducidad de
pertenencias mineras)…………………………………………………………………27
II.8.8. Doctrina (Abandono del procedimiento en juico ejecutivo, inactividad
administrativa, “juicio cobro pesos”)………………………………………………28
II.8.9. Doctrina (Decaimiento del procedimiento obligaciones tributarias,
aplicación plazo de prescripción)………………………………………….………..28
II.8.10. Doctrina (abandono del procedimiento y expropiaciones)……………..29
II.8.11. Doctrina (cobro de impuestos)………………………………………………29

III. BIBLIOGRAFÍA………………………………………………………………………30

3
I.- INTRODUCCIÓN

El presente informe contiene una compilación de jurisprudencia, ordenada temática


y cronológicamente, correspondiente a los años 2010 a 2013, la cual tiene por
objetivo conocer los criterios de los tribunales superiores de justicia sobre el
abandono del procedimiento, actualizando, de este modo, informes previos sobre la
materia.

Las principales fuentes consultadas son las bases de jurisprudencia del CDE, así
como las bases Microjuris y Thomson Reuters, además de doctrina reciente sobre
la materia.

Lo anterior se enmarca en el propósito del Departamento de Estudios y del


Subdepartamento de Legislación y Biblioteca consistente en indagar e investigar,
sistematizadamente y considerando un tiempo muestral acotado, nuevas
tendencias y criterios en la jurisprudencia, en particular de la proveniente de los
tribunales de alzada.

Sin otro particular y esperando aportar con este material compilado de carácter
consultivo para que sirva al trabajo de los abogados y funcionarios de este Consejo
de Defensa del Estado, les saluda atentamente,

Departamento de Estudios
Subdepartamento de Legislación y Biblioteca

4
II. JURISPRUDENCIA

II.1. FUNDAMENTO Y OBJETIVO DEL ABANDONO DEL PROCEDIMIENTO

II.1.1. Doctrina (fundamento del abandono del procedimiento): De conformidad


con el artículo 152 del Código de Procedimiento Civil, “El procedimiento se entiende
abandonado cuando todas las partes que figuran en el juicio han cesado en su
prosecución durante seis meses, contados desde la fecha de la última resolución
recaída en alguna gestión útil para dar curso progresivo a los autos”. El siguiente
artículo agrega que “El abandono podrá hacerse valer sólo por el demandado,
durante todo el juicio y hasta que se haya dictado sentencia ejecutoriada en la
causa”. Se trata, entonces, de una sanción que se aplica por la inactividad de las
partes que han cesado en la prosecución del juicio por más de seis meses. Lo puede
invocar sólo el demandado y se cuenta desde la fecha de la última resolución
recaída en alguna gestión útil para el curso de proceso (Sentencia de la Corte
Suprema, pronunciada con fecha 30 de noviembre de 2010, en los autos
caratulados “Vásquez Salazar, Darío con Fisco de Chile”, rol ingreso corte
Nro. 7832-2008, cita online Thomson Reuters: CL/JUR/10221/2010).

II.1.2. Doctrina (objetivo del abandono del procedimiento): La sanción en


estudio (abandono del procedimiento) se basa en la pasividad de las partes y
pretende otorgar certeza jurídica procesal, es decir, evitar la vigencia en el tiempo
de un litigio, desconociéndose indefinidamente su resolución, con el consecuente
desgaste para el Estado y los litigantes, especialmente para el sujeto contra quien
se dirige la acción. Asimismo, es dable anotar que se trata, en la especie, de las
partes que figuren en el juicio, vale decir, de aquellos que han sido llamados a litigar,
convocatoria que debe realizarse de manera legal, es decir, poniendo en
conocimiento del sujeto pasivo, destinatario del reclamo, las pretensiones del sujeto
activo o demandante en la forma que la ley lo determina. Sin duda, que trabada así
la relación procesal ha surgido entre los contrincantes la contienda o debate, es
decir, existe el juicio.

Se hace necesario consignar que el objetivo del legislador a propósito del abandono
del procedimiento, es evitar la dilación innecesaria y la incertidumbre procesal que
genera la pasividad negligente de las partes y resulta de suyo contradictorio con esa
finalidad pretender que existió inutilidad por la declaración de ineficacia de las
gestiones realizadas por la demandante o que se paralizó el procedimiento, no
obstante la actuación de la demandada, que es parte sin duda alguna para los
efectos de que se trata (Sentencia de la Corte Suprema, pronunciada con fecha
25 de abril de 2013, en los autos rol Nro. 4.600-2012, cita online Thomson
Reuters: CL/JUR/910/2013; 64901).

II.1.3. Doctrina (fundamento y objetivo del abandono del procedimiento): La


falta de actividad de las partes en aquellas etapas del procedimiento donde el
impulso de éste se encuentra librado a su responsabilidad, junto con afectar el
dinamismo que naturalmente debe impregnar al proceso, lesiona el interés social,
que exige la pronta solución de los litigios y evita la dispersión de los recursos
empleados en el ejercicio de la función jurisdiccional. Específicamente el instituto
del abandono del procedimiento previsto en el artículo 152 del Código de
Procedimiento Civil tiende a precaver y sancionar las conductas de omisión en que
los litigantes puedan incurrir en este ámbito, el cual acarrea como consecuencia,

5
según lo dispone el artículo 156, la pérdida del derecho a continuar el procedimiento
en que ha incidido el abandono y la posibilidad de hacerlo valer en un nuevo juicio.
En el presente caso el impulso procesal claramente se encontraba radicado en una
de las partes, la actora, desde que el tribunal otorgó “traslado” al demandante para
que expusiera lo que estimara conveniente respecto de la reposición de la
resolución que recibe la causa a prueba trasladando de ese modo el impulso a ella.
Si bien el tribunal se encontraba igualmente obligado a resolver la incidencia
planteada una vez transcurrido el plazo de tres días, lo cierto es que la actora tenía
el deber de advertir que no se había evacuado el traslado por lo que se encontraba
forzada a velar porque el proceso se encaminara a su próximo estadio procesal,
esto es, que comenzara a correr el término probatorio; sin embargo nada hizo, ya
que no sólo no evacuó el traslado -cuestión válida dentro de una estrategia procesal-
sino que además no instó de forma alguna porque el tribunal resolviera el incidente
advirtiéndole al juez de la causa que tal traslado -como se dijo- no había sido
evacuado faltando a la lealtad procesal que le debe al tribunal, de suerte que ha de
estimarse -como lo hace la sentencia impugnada- que no cumplió con la carga
procesal de darle impulso al procedimiento, por lo que es dable atribuirle la falta de
diligencia, inacción e inactividad que es precisamente la conducta sancionada con
el instituto del abandono del procedimiento (Sentencia de la Corte Suprema,
pronunciada con fecha 7 de octubre de 2013, en los autos caratulados
“Municipalidad de Antofagasta con Fuente Valdivia Alfredo”, rol ingreso corte
Nro. 4762-2013, cita online Thomson Reuters: CL/JUR/2214/2013; 66370).

II.2. CÓMPUTO DEL PLAZO

Doctrina (Ley Nro. 20.436): El 23 de abril de 2010 se publicó la Ley Nro. 20.436
que modifica plazos en materias de actuaciones judiciales, disponiendo, en lo que
interesa a la especie, que los plazos que se encontraban pendientes al 27 de febrero
de 2010 se entenderán prorrogados desde la fecha indicada hasta 30 días después
de la publicación de dicha ley.

El demandado contabiliza el lapso de abandono del procedimiento desde el 20 de


octubre de 2009, fecha en que se dictó la resolución que recibe la causa a prueba,
por lo que al 27 de febrero de 2010 no habían transcurrido más de 6 meses desde
la última resolución recaída en una gestión útil para dar curso progresivo a los autos
(Sentencia de la Corte de Apelaciones de Santiago, de 20 de agosto de 2010,
pronunciada en los autos caratulados “VALENCIA OYARZO ELIECER/FISCO
DE CHILE”, rol ingreso corte Nº 2.257-2010) (resolución ejecutoriada).

II.3. PRESUPUESTOS DEL ABANDONO DEL PROCEDIMIENTO

II.3.1. Doctrina (Existencia de un juicio): Con fecha veintitrés de agosto de dos


mil diez, acogiendo recurso de reposición impetrado por la demandante, el tribunal
a quo, dejó sin efecto tanto la resolución de fecha 17 de mayo de 2010, que acogió
a tramitación la demanda, como la notificación de ésta hecha a la demandada, sin
que la misma fuera objeto de recurso alguno, motivo por lo cual, e incluyendo dicha
anulatoria la mentada notificación, no existe relación procesal, por cuanto la
demandada no ha sido válidamente emplazada.

El artículo 152 del Código de Procedimiento Civil señala que “El procedimiento se
entiende abandonado cuando todas las partes que figuran en el juicio han cesado

6
en su prosecución durante seis meses, contados desde la fecha de la última
resolución recaída en alguna gestión útil para dar curso progresivo a los autos”.
De la atenta lectura del precedente artículo, se desprende que para que opere la
institución del abandono, éste debe interponerse dentro del contexto de un “juicio”
esto es, en el entendido de que existe una relación procesal válida entre las partes,
lo que en la especie no ocurre, precisamente por lo expuesto en el considerando
primero (Sentencia de la Corte de Apelaciones de Santiago, pronunciada con
fecha 27 de julio de 2012, en los autos caratulados “AGUILERA QUINTUMAN
REINALDO ANTONIO con CONSEJO DE DEFENSA DEL ESTADO”, rol ingreso
corte Nro. 8569-2011) (resolución ejecutoriada).

II.3.2. Doctrina (alcance de la expresión “cesación”): Que en relación con el


incidente de abandono del procedimiento, tal como quedó consignado en la
sentencia que viene recurrida, éste fue acogido por estimarse que concurría el
presupuesto fáctico del lapso legal de seis meses de inactividad de las partes en el
proceso. Para ello, los jueces del fondo reflexionan acerca de la naturaleza de la
última resolución recaída en una gestión útil para dar curso progresivo a los autos,
asignándole tal calidad a la interlocutoria de prueba de fecha 5 de noviembre de
2010, cuya notificación data el día 9 de mayo de 2011; no acogiendo la alegación
del demandante en orden a considerar el encargo de la diligencia al receptor como
de aquellas que tengan el efecto procesal de proseguir la sustanciación de los autos.

En el análisis de la expresión “cesación”, la doctrina la asimila al silencio en la


relación jurídica, inactividad motivada por su desinterés por obtener una decisión de
los tribunales sobre el conflicto sometido a su conocimiento.

“Podemos afirmar que se habrá cesado en la tramitación del juicio cuando,


existiendo la posibilidad de que las partes del proceso realicen actos procesales
útiles a la prosecución del mismo, omiten toda gestión o actuaciones tendientes a
preparar los elementos que permiten llegar al estado de sentencia”. “Por
consiguiente, sólo cabe decir que todas las partes de un juicio han cesado en su
prosecución, cuando teniendo los medios conducentes a instar por la terminación
del pleito se niegan a utilizarlos, sea por negligencia u otra causa dependiente de
su voluntad” (Del abandono del proceso, Alma Wilson Gallardo, Página 20 Editorial
Jurídica de Chile).

Por consiguiente es dable atribuirle falta de diligencia, inacción e inactividad, que es


precisamente la conducta sancionada con el instituto del abandono del
procedimiento, la cual se impone al no existir fecha del retiro del proceso por el
receptor, con mayor razón si el actor expresa a fojas 96 que encargó la diligencia
de notificación el día 2 de mayo de 2011, esto es, solo tres días antes que
transcurriera el plazo del artículo 152 del Código de Procedimiento Civil (Sentencia
de la Corte Suprema, pronunciada con fecha 4 de junio de 2012, en los autos
caratulados “ESPINOZA REYES CARLOS CON FISCO DE CHILE”, rol ingreso
corte Nro. 9.596-2011).

II.3.3. Doctrina (pasividad culpable): El abandono del procedimiento es una


institución de carácter procesal que tiene lugar cuando todas las partes que figuran
en el juicio han cesado en su prosecución durante el tiempo que la ley señala.
Constituye una sanción para el litigante que, por su negligencia, inercia o
inactividad, detiene el curso del pleito, impidiendo con su paralización que éste
tenga la pronta y eficaz resolución que le corresponde. La doctrina asimila la
“cesación de las partes en la prosecución del juicio” al silencio en la relación jurídica,
a la inactividad de las partes, motivado por su desinterés en llegar a obtener una

7
decisión de parte de los tribunales respecto del conflicto sometido a su
conocimiento. Sin embargo, tal pasividad debe ser culpable, esto es, advirtiéndose
y aceptándose las consecuencias perjudiciales que pudieren derivarse de la desidia,
no obstante lo cual nada se hace por activar el procedimiento. Entonces, se habrá
cesado en la tramitación del juicio cuando, existiendo la posibilidad de que las partes
del proceso realicen actos procesales útiles a la prosecución del mismo, omiten toda
gestión o actuaciones tendentes a preparar los elementos que permiten llegar al
estado de sentencia, sea por negligencia u otra causa dependiente de su voluntad.
Por consiguiente, si no existía ninguna gestión útil pendiente que el ejecutante
pudiere haber realizado para dar curso progresivo a los autos, toda vez que el
procedimiento ejecutivo especial establecido en el artículo 103 de la Ley General de
Bancos se agota en el remate del inmueble hipotecado o su entrega en prenda
pretoria al banco acreedor, sin perjuicio de la competencia del juez para dictar con
posterioridad las resoluciones indispensables para hacer efectivo el resultado del
procedimiento que terminó en virtud del referido remate o entrega en prenda
pretoria, se concluye que era improcedente dar lugar al abandono del
procedimiento. En efecto, esta sanción se funda en la negligencia, inercia o
inactividad del litigante y, en la especie, el procedimiento alcanzó plenamente una
de las formas previstas en la ley para dar término al mismo el remate del inmueble
hipotecado, no habiendo gestiones útiles pendientes para dar curso progresivo a los
autos, sin perjuicio de la competencia del juez para materializar las consecuencias
del remate (Sentencia de la Corte Suprema, pronunciada con fecha 12 de
octubre de 2012, en los autos caratulados “Banco de Chile con Arie Hebel
Weschler”, rol ingreso corte Nro. 5407-2012, cita Thomson Reuters online:
CL/JUR/2275/2012; 62936).

II.3.4. Doctrina (paralización del proceso por incidente de previo y especial


pronunciamiento): La situación normativa está circunscrita en lo que dispone el
legislador en el artículo 87 inciso 1º del Código de Procedimiento Civil, en orden a
que el procedimiento se suspende: “Si el incidente es de aquellos sin cuya previa
resolución no se puede seguir substanciando la causa principal, se suspenderá el
curso de ésta, y el incidente se tramitará en el misma pieza de autos”.

Así, se debe determinar si era procedente declarar el abandono de procedimiento


durante el tiempo que el juicio estuvo suspendido por resolución de 20 de diciembre
de 2010 del juez a quo, y hasta que el actor pide se resuelva la excepción
interpuesta por el demandado.

Conforme a lo precedentemente reseñado y de los hechos asentados en el


considerando cuarto de esta sentencia, no es posible concluir que en el caso de
autos se decretara el abandono del procedimiento porque tal institución es una
sanción cuando las partes han cesado en la prosecución del juicio por el lapso de
seis meses.

Conforme a lo reflexionado precedentemente, no obstante haberse producido la


paralización del proceso por el término de seis meses, al encontrarse suspendida la
tramitación por la interposición de un incidente de previo y especial pronunciamiento
-como es el de nulidad de lo obrado- por la parte demandada, no era pertinente la
aplicación de la sanción contenida en el artículo 152 del Código de Procedimiento
Civil porque el abandono alegado se funda en una supuesta inactividad durante el
período en que el proceso estaba suspendido (Sentencia de la Corte Suprema,
pronunciada con fecha 13 de noviembre de 2012, en los autos caratulados
“ROJAS BONILLA MARIO CON SERVICIO DE SALUD DE COQUIMBO”, rol
ingreso corte Nro. 1538-2012).

8
II.4. GESTIÓN ÚTIL

II.4.1. Doctrina (notificación de la resolución que recibe la causa a prueba): De


conformidad al artículo 152 del Código de Procedimiento Civil, el procedimiento se
entiende abandonado cuanto todas las partes que figuran en el juicio han cesado
en su prosecución durante seis meses, contados desde la fecha de la última
resolución recaída en alguna gestión útil para dar curso progresivo a los autos.

En este caso, con fecha 26 de septiembre de 2008 se dictó resolución rechazando


el incidente de abandono del procedimiento promovido por el demandado a fojas
137 de los originales, y a partir de esa fecha el proceso quedó en estado de
continuar su tramitación, correspondiendo en tal sentido resolver la reposición al
auto de prueba formulada por la parte demandante.

Con posterioridad al 26 de septiembre de 2008, la siguiente resolución recaída en


gestión útil para dar curso progresivo a los autos corresponde a la dictada el 31 de
marzo de 2009, que resolvió la reposición del auto de prueba.

Como puede claramente advertirse, entre las fechas anteriormente indicadas, 26 de


septiembre de 2008 y 31 de marzo de 2009, transcurrió en exceso el plazo de seis
meses requerido por la ley para tener por abandonado el procedimiento.
En todo caso, con anterioridad a la última resolución señalada, el demandado ya
había solicitado la declaración de abandono del procedimiento con fecha 27 de
marzo de 2008, esto es, al día siguiente de vencido el referido plazo de seis meses,
como consta de su presentación compulsada a fojas 62.

Las notificaciones del auto de prueba estampadas a fojas 58 de estas compulsas,


practicadas con fecha 24 de marzo de 2009, carecen en absoluto de validez por
cuanto ambas partes ya se encontraban notificadas de dicha resolución, como
consta a fojas 26 y 31 y, además, no constituyen la actuación procesal que enerva
el plazo del abandono del procedimiento, ya que sólo lo es la “resolución” que haya
recaído en gestión útil para avanzar en la tramitación de la causa dejándola en
estado de que el tribunal se pronuncie en definitiva.

Por consiguiente, procede acoger el incidente deducido por el demandado y, por


ello, se revoca la resolución apelada (Sentencia de la Corte de Apelaciones de
Santiago, pronunciada con fecha 15 de marzo de 2010, en los autos
caratulados “ESTEVA HERMANOS Y CIA. LIMITADA CON COMISION
NACIONAL DE ENERGIA”, rol ingreso corte Nº 6.819-2009) (resolución
ejecutoriada).

II.4.2. Doctrina (gestiones a favor de la realización del peritaje y vencimiento


de término para observaciones a la prueba): El recurso acusa que incurre en
error de derecho el tribunal al contar el plazo para determinar el abandono del
procedimiento desde el vencimiento del término probatorio, el 18 de noviembre de
2005, y no considerar la solicitud de designación de perito que efectuó por realizarla
fuera del término probatorio y del de observaciones a la prueba. Que la sentencia
impugnada ha hecho una falsa aplicación del artículo 152 del Código de
Procedimiento Civil toda vez que la fecha de término del período de observaciones
a la prueba, en este caso el 18 de noviembre de 2005 según se establece en el fallo
en cuestión, no es un hito para resolver el abandono planteado. En efecto, según lo
establece tal disposición, el plazo de seis meses de inactividad requerido para
determinar el abandono del procedimiento se cuenta desde la fecha de última
resolución recaída en alguna gestión útil para dar curso progresivo a los autos, y no
desde la fecha del vencimiento del término probatorio.

9
Es un hecho no controvertido que la solicitud de designación de perito efectuada
por la parte demandante lo fue dentro del término probatorio, solicitud a la que
accedió el tribunal, de manera que las peticiones posteriores a esa etapa, siendo la
última el 5 de junio de 2006, tienen por objeto la realización de la pericia decretada
en su oportunidad.

En consecuencia, al acoger los jueces del mérito el incidente de abandono del


procedimiento planteado el 18 de junio del año 2006, computando el plazo para ello
desde la fecha del vencimiento de la época para formular observaciones a la prueba
y no desde la última resolución que recayó en una gestión útil para dar curso
progresivo a los autos, han incurrido en un error de derecho, el que influyó
sustancialmente en lo dispositivo del fallo (Sentencia de la Corte Suprema,
pronunciada con fecha 30 de marzo de 2010, en los autos caratulados
“VELÁSQUEZ HORMAZÁBAL, JOSÉ con FISCO DE CHILE”, rol ingreso corte
Nº 3.625-2008).

II.4.3. Doctrina (utilidad y práctica de la diligencia): Que son hechos establecidos


en la sentencia impugnada, que desde el 13 de noviembre de 2008 fecha en que el
demandante solicita se fije nuevo día y hora para la celebración del comparendo de
prueba, hasta la petición de abandono de procedimiento realizada el 12 de junio de
2009, el actor ha hecho diversas presentaciones requiriendo igual diligencia, siendo
la última de 11 de mayo de 2009, proveída el 12 del mismo mes y año,
determinándose como data el 26 de mayo de igual anualidad para su desarrollo.

Conforme con los hechos narrados, los jueces del grado estimaron que la resolución
de 12 de mayo de 2009 que señaló nuevo día y hora para la audiencia de prueba,
no tuvo la virtud de proseguir la tramitación del juicio, sobre todo si se considera que
el comparendo no se realizó, de modo que habiendo transcurrido el plazo
establecido en el artículo 152 del Código de Procedimiento Civil y que hace
procedente el abandono del procedimiento, acogieron esta petición.

La sanción en estudio se basa en la pasividad de las partes y pretende otorgar


certeza jurídica procesal, es decir, evitar la vigencia en el tiempo de un litigio,
postergándose indefinidamente su resolución, con el consecuente desgaste para el
Estado y los litigantes, especialmente para el sujeto contra quien se dirige la acción.
Asimismo, es dable anotar que se trata, en la especie, de dar curso progresivo a los
autos, es decir, llevar a cabo “el conjunto de trámites o actuaciones procesales que
deban verificarse como un medio de poner la causa en el estado de pronunciar
sentencia en el juicio en que se ha deducido la acción”.

Que, en armonía con lo reflexionado, se impone como aserto que las gestiones
realizadas por el demandante en la presente causa han sido aptas para la
prosecución del juicio, de modo que al no resolverse de esa manera, en la sentencia
atacada, se han cometido los errores de derecho denunciados por el recurrente, lo
cual lleva, en definitiva, a acoger el recurso de casación en el fondo (Sentencia de
la Corte Suprema, pronunciada con fecha 13 de abril de 2010, en los autos
caratulados “SOBARZO P. HÉCTOR contra EMPRESA CONSTRUCTORA
CARLOS GÓMEZ MORA”, rol ingreso corte Nro. 1.242-2010).

II.4.4. Doctrina (falta de notificación y utilidad): Son hechos de la causa los


siguientes: a) con fecha 13 de noviembre de 2008 se dictó una resolución que fijó
nueva audiencia de avenimiento y prueba, la que no fue notificada por cédula a las
partes; y b) a solicitud de la parte demandante, se dictó la resolución de 12 de mayo

10
de 2009, que fijó, para la celebración de la misma audiencia, el día 27 del mismo
mes y año, sin que tampoco se notificara en forma a los litigantes.

El artículo 152 del Código de Procedimiento Civil, aplicable a esta clase de proceso,
establece lo siguiente: “El procedimiento se entiende abandonado cuando todas las
partes que figuren en el juicio han cesado en su prosecución durante seis meses,
contados desde la fecha de la última resolución recaída en gestión útil para dar
curso progresivo a los autos”.

Del tenor de la disposición transcrita se desprende, sin lugar a dudas, que el plazo
de seis meses debe computarse desde “la fecha de la última resolución recaída en
gestión útil”, en este caso, desde el 13 de noviembre de 2008, que es la fecha que
el propio Fisco de Chile señala, careciendo de relevancia para estos efectos el
hecho de no haber sido ella notificada por cédula. Ahora bien, el tiempo de
inactividad que la ley sanciona con el abandono del procedimiento se interrumpe si
el litigante realiza cualquiera gestión útil para dar curso progresivo a los autos, es
decir, cualquier diligencia tendiente a llevar a efecto los trámites o actuaciones
procesales necesarias para la “prosecución” del juicio.

De acuerdo a lo antes razonado, cabe concluir que las gestiones realizadas por el
demandante han sido útiles para la prosecución del juicio, de modo que al resolver
los jueces del fondo que carecieron de utilidad por falta de notificación han exigido
un requisito no previsto por el artículo 152 del Código de Procedimiento Civil,
incurriendo así en error de derecho que conduce a acoger el recurso de casación
para la corrección necesaria, desde que ello condujo a sancionar al demandante
con una inactividad procesal inexistente (Sentencia de la Corte Suprema,
pronunciada con fecha 29 de abril de 2010, en los autos caratulados
“CEBALLOS CHAVEZ BERNARDINO con EMPRESA CONSTRUCTORA
CARLOS GÓMEZ MORA”, rol ingreso corte Nro. 1.241-2010).

II.4.5. Doctrina (notificación de la resolución que recibe la causa a prueba y


término común): Que, en la sentencia cuestionada, los jueces del grado han
concluido que la presentación de la demandante, en la cual se da por notificada de
la resolución que recibe la causa a prueba, no es una diligencia que tenga la virtud
de interrumpir la inactividad del procedimiento, por cuanto tratándose de la
resolución mencionada el acto de comunicación a una de las partes es ineficaz y no
determina por sí solo la continuación o prosecución de la causa, ya que mientras no
se practique la notificación a todos los litigantes no podrá comenzar a correr el
término probatorio, toda vez que éste se trata de un término común.

Que, de conformidad con lo reseñado en el motivo que precede, se observa que los
sentenciadores, al declarar el abandono del procedimiento, han efectuado una
correcta aplicación de la normativa aplicable al caso de que se trata ya que del
mérito de los antecedentes no aparece que el demandante, quien conservaba el
impulso procesal del pleito, haya practicado diligencias útiles conducentes a la
prosecución del juicio (Sentencia de la Corte Suprema, pronunciada con fecha
29 de julio de 2010, en los autos caratulados “COTELSA S.A con SECRETARÍA
REGIONAL MINISTERIAL DE SALUD DE LA REGION METROPOLITANA” rol
ingreso corte Nro. 2.017-2010).

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II.4.6. Doctrina (resolución que acoge excepción dilatoria): Del mérito de autos
se advierte que la resolución dictada el 8 de octubre de 2008, por la que se acogen
las excepciones dilatorias de ineptitud del libelo opuestas por los demás
demandados del juicio, se constituye en la última recaída en una gestión útil, puesto
que las dictadas con posterioridad no han podido dar curso progresivo a los autos.

Que, de otra parte, con la presentación del recurrente de 2 de abril de 2009 no


puede entenderse que ha renunciado tácitamente al plazo de abandono, ya que a
esa fecha no había transcurrido aún el necesario para sancionar al actor por su
inactividad y, por ende, no tenía el demandado el derecho a alegarlo (Sentencia de
la Corte de Apelaciones de Santiago, pronunciada con fecha 20 de agosto de
2010, en los autos caratulados “TRAY SYSTEM INGENIERIA ELECTRICA /
CONSTRUCTORA V.C.G.P CHILE S.A.”, rol ingreso corte Nro. 2.159-2010)
(resolución ejecutoriada).

II.4.7. Doctrina (notificación de la resolución que recibe la causa a prueba y


término común): Según se desprende de autos, la resolución recurrida por la
presente vía precisó que la reposición del auto de prueba promovida por el actor no
tuvo la virtud de dar curso progresivo a los autos, no constituyendo una
manifestación de voluntad en orden a obtener la resolución del conflicto, pues el
término probatorio solamente comenzará a correr desde la notificación del último de
los demandados, lo que en la especie ocurrió el 5 de diciembre de 2009.

La actuación que invoca la recurrente -solicitud de reposición con apelación en


subsidio- efectuada el 15 de julio de 2009 constituye una notificación tácita del auto
de prueba, conforme a lo dispuesto en el inciso primero del artículo 55 del Código
de Procedimiento Civil.

Por aplicación de lo dispuesto en los artículos 320 y 65 del Código de Procedimiento


Civil, para que el término probatorio empiece a correr las partes del juicio tienen que
estar notificadas del auto de prueba. En el presente caso, para que el juicio siguiera
su curso, la notificación tácita del auto de prueba constituyó una gestión útil para
dar curso progresivo a los autos, por lo que desde esa fecha 15 de julio de 2009 al
10 de diciembre de 2009 no había transcurrido el plazo de seis meses contemplado
en el artículo 152 del Código de Procedimiento Civil (Sentencia de la Corte
Suprema, pronunciada con fecha 31 de julio de 2012, en los autos caratulados
“OVALLE ALDUNATE JOSE MIGUEL con FISCO DE CHILE”, rol ingreso corte
Nro. 4.453-2010).

II.4.8. Doctrina (notificación de la resolución que recibe la causa a prueba y


término común): A la luz del artículo 38 del Código de procedimiento Civil ha de
concluirse que la sentencia interlocutoria que recibió la causa a prueba solamente
pudo producir sus efectos a partir de la data en que se hubiese noticiado la
antedicha actuación a ambas partes –trámite que el tribunal ordenó practicar por
cédula– ya que sólo notificadas a todas las partes del pleito esa resolución, se
puede dar curso progresivo a los autos, pudiendo continuarse el procedimiento
hasta la siguiente etapa; a saber, la de prueba.

En consecuencia, la actuación invocada por la recurrente no puede ser considerada


como gestión útil para la prosecución del procedimiento y no ha podido interrumpir
el plazo a que alude el artículo 152 del Código de Enjuiciamiento Civil, que, por
expresa mención del artículo 40 del Decreto Ley Nro. 2.186, resulta aplicable a la
especie, sin ser posible coincidir, por todo lo ya reflexionado, con la tesis que
propone el recurrente respecto del contenido y alcance que corresponde otorgar al

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artículo 14 de la Ley Orgánica de Expropiaciones (Sentencia de la Corte Suprema,
pronunciada con fecha 11 de marzo de 2013, en los autos caratulados
“CUMINAO CALFIÑIR LINA con C.D.E.”, rol ingreso corte Nº 171-2013).

II.4.9. Doctrina (gestiones a favor de la realización del peritaje): El recurrente


argumenta que resulta erróneo considerar que las gestiones a favor de la realización
del peritaje, con la importancia y especial tratamiento que la ley les otorga, no
correspondan a gestiones útiles.

Tal como señala el sentenciador de segundo grado, debe entenderse por gestión
útil para dar curso progresivo a los autos aquélla que permite hacer avanzar el
proceso por los distintos estadios que éste contempla para arribar a su resolución,
por lo que siendo así, una vez concluido el período de discusión la única gestión
que tuvo el efecto de hacer avanzar el proceso al estadio siguiente, el de la prueba,
era la notificación por cédula a las partes de la resolución que abría el
correspondiente término probatorio. Esta actuación no fue llevada a efecto por el
reclamante, por lo que la resolución referida no ha producido sus efectos conforme
el claro tenor del artículo 38 del Código de Procedimiento Civil.

Las gestiones y actuaciones procesales que invoca el recurrente no han tenido la


virtud de interrumpir el plazo a que alude el artículo 152 del Código de
Procedimiento Civil, porque la única actuación que debía instar la parte
demandante, era la de hacer notificar la resolución que recibió la causa a prueba, al
ser la única indispensable para proseguir el curso regular del procedimiento
(Sentencia de la Corte Suprema, pronunciada con fecha 19 de junio de 2013,
en los autos caratulados “BERNAT APARICIO MARTIN con FISCO DE CHILE”,
rol ingreso corte Nº 8.263-2011).

II.4.10. Doctrina (falta de notificación y utilidad): La sola petición de nuevo día y


hora para el trámite de conciliación y la resolución recaída en ella no importa ni da
cuenta de un actuar eficaz para continuar con la tramitación del proceso hacia la
sentencia definitiva, pues la única manera en que esto podía ocurrir era con la
correspondiente notificación por cédula –o personal–, cuyo impulso radicaba en la
actora. La inacción de esta última permitió la paralización del curso del pleito.

Que lo expuesto hace evidente que, al negar los tribunales de la instancia el carácter
de útiles a las solicitudes de nuevo día y hora y, en consecuencia, a la interrupción
del término legal necesario para declarar abandonado el procedimiento, dieron una
correcta aplicación e interpretación a la normativa que lo rigen razón por la cual
resulta acertado el acogimiento del incidente deducido por el demandado
(Sentencia de la Corte Suprema, pronunciada, con fecha 15 de julio de 2013,
en los autos caratulados “ROCHA FIERRO Y OTRO con FISCO DE CHILE”, rol
ingreso corte Nro. 5.561-2011).

II.4.11. Doctrina (No constituyen gestiones útiles los escritos de delegación de


poder y de certificación del vencimiento del probatorio): Gestión útil para dar
curso progresivo a los autos es aquélla que permite hacer avanzar el proceso por
los distintos estadios que éste contempla para arribar a su resolución. En el caso de
autos, una vez concluido el período de discusión la única gestión que tuvo el efecto
de hacer avanzar el proceso al estadio siguiente, el de la prueba, era la notificación
por cédula a las partes de la resolución que abría el correspondiente término
probatorio, actuación que fue llevada a efecto por el demandante cuando ya habían
transcurrido más de seis meses contados desde la última resolución recaída en

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alguna gestión útil para dar curso progresivo a los autos, razón por la cual
corresponde acoger el incidente de abandono del procedimiento deducido por la
demandada. En efecto, ni el escrito de delegación de poder del actor ni aquel en
que solicita que se certifique que el probatorio se encontraba vencido -el que por lo
demás fue dejado sin efecto, precisamente por no haberse notificado la
interlocutoria de prueba-, tienen la facultad de promover la prosecución del
procedimiento y, por consiguiente, no interrumpen el término de inactividad de seis
meses (considerandos 4º y 5º de la sentencia de la Corte Suprema) (Sentencia de
la Corte Suprema, pronunciada con fecha 15 de julio de 2013, en los autos
caratulados “EDGARDO GALLEGOS GALLEGOS con SERGIO ACUÑA
JARAMILLO”, rol ingreso corte Nro. 9268-2012, cita online Thomson Reuters:
CL/JUR/1520/2013; 65608).

II.4.12. Doctrina (notificación de la resolución que recibe la causa a prueba y


término común): La sentencia recurrida aplica correctamente el derecho al acoger
el incidente de abandono del procedimiento. En efecto, la actuación a que se refiere
el presente recurso, -notificación de la interlocutoria de prueba al apoderado de la
demandante- no constituye una diligencia útil en los términos del artículo 152 del
Código de Procedimiento Civil en atención a que no da curso progresivo a los autos
toda vez que ésta, por sí sola, no permite la prosecución del juicio. En la especie,
para dar curso progresivo a los autos era necesaria la notificación a la parte
demandada de la resolución que recibió la causa a prueba, requisito indispensable
para dar comienzo al término probatorio, gestión que fue realizada el día 30 de
noviembre de 2011, luego de transcurridos los seis meses a que se refiere el artículo
152 antes citado, contados desde el 1° de diciembre de 2010, época en que se dictó
la resolución que recibió la causa a prueba según se estableció en el fallo
impugnado.

Voto disidente: El término probatorio comienza a correr: a) desde la última


notificación por cédula de la resolución que recibió la causa a prueba, o b) desde la
notificación por el estado diario de la resolución que se pronuncia sobre la última
solicitud de reposición del auto de prueba. De lo anterior se deducen diversas
consecuencias: a) Por ser un plazo común, según el inciso segundo del artículo 65
del citado Código, el término probatorio comienza a correr desde la última
notificación a las partes; b) No es posible que el término probatorio comience a
correr si no están notificadas todas las partes del juicio, y c) Es indispensable que
se notifique a todas las partes para que comience a correr el término probatorio. En
tales circunstancias resulta indispensable para dar curso progresivo a los autos,
esto es para que comience a correr el término probatorio que ambas partes en el
presente juicio hayan sido notificadas, de lo anterior se sigue que ambas son útiles,
puesto que solamente una de ellas no tiene la virtud de dar inicio al término
probatorio (Sentencia de la Corte Suprema, pronunciada, con fecha 30 de julio
de 2013, en los autos caratulados “ALFARO LAGOS MARIO ARMANDO con
SERVICIO DE SALUD METROPOLITANO”, rol ingreso corte Nº 410-2013).

II.4.13. Doctrina (Interrupción del término del abandono del procedimiento en


el caso de plazos comunes): La notificación de la interlocutoria de prueba que el
recurrente se hiciera mediante la presentación de 20 de junio de 2012, resuelta por
el tribunal al día siguiente, no pudo interrumpir el plazo de seis meses exigido para
que opere el abandono del procedimiento, toda vez que el término probatorio es
común, de manera que para que éste se inicie es necesario que la aludida
resolución se notifique a todas las partes que intervienen en el juicio. En la especie,
vencida la etapa de discusión, procedía avanzar hacia la fase de recepción de la
prueba a través de la apertura de un término probatorio que sólo se inicia con la

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notificación de las partes de la resolución que recibe la causa a prueba, por lo que
cabe resaltar que de conformidad con lo dispuesto en el artículo 38 del Código de
Procedimiento Civil que dispone que las resoluciones judiciales producen efectos
en virtud de la notificación hecha con arreglo a la ley, el único acto que manifiesta
inequívocamente la voluntad de las partes de continuar el juicio es la notificación de
la mencionada resolución a todas ellas, para así iniciar la etapa probatoria dando
curso progresivo a los autos (Sentencia de la Corte Suprema, de fecha 3 de
septiembre de 2013 pronunciada en los autos caratulados “CONSTRUCTORA
SIERRA NEVADA S.A. con DIRECCIÓN REGIONAL DE VIALIDAD”, rol ingreso
corte Nº 5.127-2013).

II.5. IMPULSO PROCESAL

II.5.1. Doctrina (carga de citar a las partes a oír sentencia): No puede decretarse
el abandono del procedimiento cuando el impulso procesal está radicado en el juez.
Demandado en juicio ordenado solicita el abandono del procedimiento, estando la
causa en etapa de citarse a las partes a oír sentencia, pese a lo cual el incidente es
acogido, conformando la resolución el tribunal de alzada. Recurriendo de casación
la parte afectada, la Corte de apelaciones acoge el recurso, aun cuando se infiere
claramente que a la fecha de interposición del incidente había transcurrido el
término probatorio, el especial y las observaciones a la prueba, de manera que le
juez de la instancia se encontraba en situación de cumplir con lo dispuesto en los
artículos 431 y 432 del Código de Procedimiento Civil, y citar para oír sentencia. A
su turno y las modificaciones introducidas por la Ley N° 18.882 de 20 de diciembre
de 1989, es meridianamente claro que la carga de citar a las partes a oír sentencia
corresponde también al juez de la causa, en los términos del inciso primero del
artículo 432 y relacionado con el artículo 430 del Código de Procedimiento Civil
respectivamente. De lo anterior se concluye que el demandante se encontraba
eximido de la carga de dar impulso al proceso, en consecuencia, ningún reproche
ni menos aún sanción se puede imponer a los litigantes, cuando el impulso para dar
continuidad al procedimiento se encuentra radicado en ellos, sino en el propio
tribunal quien debió asumir tal responsabilidad de conformidad con los contenidos
actuales de la disposición legal antes citada. Que la errónea aplicación del artículo
152 del Código de Procedimiento Civil, ha tenido influencia en lo dispositivo del fallo
al acogerse un incidente de abandono del procedimiento en circunstancia que debió
desestimarse, lo que lleva a esta Corte a dar acogida al recurso de casación en el
fondo interpuesto en contra la sentencia de doce de marzo de dos mil ocho
(Sentencia de la Corte Suprema, pronunciada con fecha 14 de enero de 2010,
en los autos caratulados “SALINAS HENRY, MARÍA Y OTROS contra GUZMÁN
ZENTENO NICOLÁS”, rol ingreso corte Nro. 5039-2008, cita Thomson Reuters
online: CL/JUR/570/2010).

II.5.2. Doctrina (carga de citar a las partes a oír sentencia): El impulso procesal
corresponde al juez en ciertas instancias procesales. Demandante eximido de la
carga de impulsar el proceso que se en contra en estado de citar a las partes a oír
sentencia, vencido el término probatorio el impulso procesal corresponde al juez,
obligado el juez de citar a las partes a oír sentencia. El procedimiento civil reposa
sobre el principio de pasividad, consagrado en el artículo 10 del Código Orgánico
de Tribunales, a saber, los tribunales no podrán ejercer su ministerio sino a petición
de partes, salvo los casos en que la ley los faculte para proceder de oficio.
Actualmente el legislador ha hecho compatibles los principios de la pasividad y
oficialidad, reglando el campo de acción de las partes y de los jueces, siendo la

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tendencia legislativa en materia procesal, tanto en procedimientos ejecutivos, como
ordinario, plasmar en las disposiciones del Código de Procedimiento Civil el interés
y la intención social de que sea el juez, quien en ciertas instancias procesales,
asuma la responsabilidad de instar por la prosecución y término del juicio. Con el
mismo espíritu la ley N° 18.882 dispuso que el trámite de citación para oír sentencia
en el juicio ordinario queda entregado en su iniciativa en forma preeminente, al juez,
al estatuir que, luego de vencido el plazo que tienen las partes para realizar su
observaciones a la prueba, hayan o no presentados escritos y existan o no
diligencias pendientes, el tribunal citará a las partes para oír sentencia (artículo 432
inc. 1° del Código de Procedimiento Civil) (Sentencia de la Corte Suprema,
pronunciada con fecha 4 de mayo de 2010, en los autos caratulados
“INMOBILIARIA E INVERSIONES BRUKAPHI S.A. con LUIS ORELLANA
QUIROGA Y OTROS”, rol ingreso corte Nro. 8.718-2009, cita Thomson Reuters
online: CL/JUR/9773/2011).

II.5.3. Doctrina (deber de dictar sentencia): Conforme al tenor literal de la regla


prevista en el artículo 14 del Decreto Ley Nº 2.186, es de cargo del juez de la causa
el deber de dictar sentencia. Dicha disposición lo faculta para decretar medidas para
mejor resolver pero establece que éstas deberán evacuarse en un plazo no superior
a veinte días y vencido éste el juez deberá fallar la causa sin más trámite.

En consecuencia, no existe gestión alguna que corresponda realizar a la parte


demandante para que los autos queden en estado de fallarse, de manera que no se
ha producido la inactividad de las partes que sanciona el artículo 152 del Código de
Procedimiento Civil (Sentencia de la Corte Suprema, pronunciada con fecha 27
de julio de 2010, en los autos caratulados “NAJLE HAYE HUGO con FISCO DE
CHILE”, rol ingreso corte Nro. 4.893-2008).

II.5.4. Doctrina (cambio en la delegación de poder y continuidad de la


representación procesal): El cambio en la delegación de poder, por parte del
demandante, se considera una gestión útil que impide la declaración de abandono
del procedimiento. Se acoge el recurso de apelación deducido por la demandante,
rechazándose la declaración de abandono del procedimiento, esto pues el
demandante habría realizado, como gestiones útiles, la solicitud de recepción de la
causa a prueba y la delegación de poder. Surge una característica esencial de la
representación procesal, su continuidad, esto es, la vigencia durante toda la relación
procesal, y si ésta cesare, por cualquiera causa, deberá reemplazarse el
representante por otro, de conformidad a las normas generales so pena de obrarse
en rebeldía o someterse a las sanciones que la ley estableciéndose en los artículos
395 y 528 del Código Orgánico de Tribunales. Al haber obrado con las solemnidades
legales, hubo autorización ante el secretario del juzgado, esta actuación o gestión
aparece como útil a la prosecución del litigio y, consecuencialmente, como apta para
interrumpir el plazo requerido como para tener por abandonado el procedimiento.
Debe concluirse, entonces, que la delegación de poder en la forma como se produjo
en la causa, es una gestión útil (Sentencia de la Corte Apelaciones de
Coyhaique, pronunciada con fecha 26 de julio de 2011, en los autos
caratulados “OPORTO AGÜERO Y OTROS con DELGADO HUALA IRIS Y
OTROS”, rol ingreso corte Nro. 75-11, cita Microjuris, online: MJJ/28616)
(resolución ejecutoriada).

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II.5.5. Doctrina (carga de citar a las partes a oír sentencia): Corresponde acoger
el recurso de casación en el fondo interpuesto por la parte demandante en contra
de la sentencia de segunda instancia que, revocando la de primera, hizo lugar al
incidente de abandono del procedimiento deducido por la demandada. Lo anterior,
por cuanto el fallo recurrido yerra al aplicar los artículos 152, 430 y 432 del Código
de Procedimiento Civil, ya que una vez vencido el termino probatorio y cumplido el
plazo para hacer observaciones a la prueba, hayan diligencias pendientes o no, el
tribunal citará a las partes a oír sentencia y en ese período no podrá decretarse
abandonado el procedimiento, por lo que según el estado en que se encontraba la
tramitación del proceso en el periodo en que las demandadas imputan de diligencia
al demandante, el impulso procesal le correspondía, por imperativo legal, al juez y
no a aquella parte (Sentencia de la Corte Suprema, pronunciada con fecha 27
de julio de 2011, en los autos caratulados “BENAVENTE TOLEDO HÉCTOR
con BENAVENTE TOLEDO MARÍA”, rol ingreso corte Nro. 3.512-10, cita
Microjuris online: MJJ/28576).

II.5.6. Doctrina (iniciativa probatoria): Queda meridianamente expuesta la utilidad


de las gestiones realizadas por el actor en procura del avance del procedimiento,
puesto que, asumiendo la carga de probar que le viene dada por disposición del
artículo 1698 del CC, presentó al tribunal sus peticiones en tal sentido, ya
rindiéndola derechamente- la instrumental-, o iniciando los pasos necesarios para
producir otras- la testimonial, exhibición de documentos y confesional-; todo lo cual
es clara demostración del interés del litigante en mención en instar por el avance
del procedimiento en lo que a la fase probatoria refiere (Sentencia de la Corte
Suprema, pronunciada con fecha 19 de diciembre de 2011, en los autos
caratulados “JARA ARIAS, VÍCTOR con INVERSIONES MUNDO VERDE”, rol
ingreso corte Nro. 2.190-11, cita Microjuris online: MJJ/30230).

II.5.7. Doctrina (resolución de reposición): El fallo acoge recurso de casación en


el fondo interpuesto en contra de sentencia que declaró el abandono del
procedimiento en una causa en que se encontraba pendiente la resolución de una
reposición interpuesta en contra del auto de prueba. La sentencia considera que el
impulso procesal se encontraba radicado en el tribunal. El fallo fue acordado con el
voto en contra de los ministros Sres. Pierry y Brito, quienes estimaron que la falta
de actividad del órgano jurisdiccional no puede servir de justificación a la inactividad
de la demandante quien debió instar por la prosecución del juicio (Sentencia de la
Corte Suprema, de fecha 30 de diciembre de 2011, pronunciada en los autos
caratulados “MARTÍNEZ JIMÉNEZ, JOSÉ con FISCO DE CHILE”, rol ingreso
corte Nº 6.403-2009).

II.5.8. Doctrina (carga de notificar sentencia de primera instancia): El fallo


rechaza el recurso de casación de la expropiada en contra de la sentencia que dio
lugar al abandono del procedimiento promovido por el Fisco y confirma la reiterada
jurisprudencia de la Corte en cuanto a que la carga procesal de notificar la sentencia
de primera instancia -siempre que se haya anotado su dictación en el estado diario-
es de la demandante (Sentencia pronunciada por la Corte Suprema, con fecha
27 de marzo de 2012, en los autos caratulados “AGRÍCOLA LLAIMA LIMITADA
CON FISCO DE CHILE”, rol ingreso corte Nro. 5420-2009).

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II.5.9. Doctrina (resolución de incidente): El abandono del procedimiento
constituye sanción para la inactividad de las partes en un proceso judicial, el
demandante no puede justificar su negligencia basada en la inactividad del tribunal.
Así pues la parte recurrente no puede justificar su propia negligencia basada en la
inactividad en que se mantuvo por el periodo que antes ha indicado, atribuyendo la
responsabilidad al tribunal a cargo del proceso sobre la base de sostener que éste
no había resuelto el incidente correspondiente, porque no obstante que le tribunal
incurrió en la omisión de no resolver la corrección del procedimiento que le fuera
solicitada-como debía hacerlo-, el demandante debió poner remedio oportuno a la
misma, instando a su prosecución del juicio, lo que no hizo. Por tanto, no se habría
incurrido en la infracción del artículo 152 del Código de Procedimiento Civil, como
tampoco las demás normas legales denunciadas, tales como 19, 20, 21, 22, 1448 y
2164 N° 4 del Código Civil; 89,160 y 153 del mismo cuerpo legal y 295 del Código
Orgánico de Tribunales; por cuanto y a lo preceptuado en las normas legales al
efecto y a los artículos 765 y 767 del Código de Procedimiento Civil, se rechaza el
recurso de casación en el fondo.

Sin embargo, hay un voto en contra del ministro señor Héctor Carreño S., quien
estuvo por acoger el recurso de casación en el fondo interpuesto teniendo presente
para ello que en la especie, conforme a lo expuesto en el motivo tercero de este
fallo, el impulso del proceso era de cargo del tribunal (Sentencia de la Corte
Suprema, pronunciada con fecha 29 de noviembre de 2012, en los autos
caratulados “PINTO PARRA, LUCIANO con COOPERATIVA DE VIVIENDA Y
SERVICIOS HABITACIONALES LOS MAQUIS LTDA.”, rol ingreso corte Nro.
606-2012, cita Thomson Reuters online: CL/JUR/2728/2012).

II.5.10. Doctrina (presentación de un tercero – perito): La gestión invocada por


la parte recurrente (demandante) no puede atribuirse la potestad de provocar la
interrupción del término procesal, por cuanto aquélla carece del carácter de útil
exigido para hacer procedente el incidente de abandono entablado. En efecto, la
presentación efectuada por el perito, quien no es parte en este juicio, sino un
tercero, consistente en fijar una nueva data para la visita a terreno no importa ni da
cuenta de un actuar de la demandante o de la demandada destinado efectivamente
a la continuación en la tramitación del proceso con el objeto de obtener finalmente
la dictación de la sentencia definitiva que decida el asunto controvertido. La
antedicha inacción permitió, indefectiblemente, la paralización del curso del pleito.
(Sentencia de la Corte Suprema, pronunciada con fecha 28 de diciembre de
2012, en los autos caratulados “FORESTAL CELCO S.A. con ZAPURA
ESPINOZA, YAMIL”, rol ingreso corte Nro. 9966-11, cita Microjuris online:
MJJ/34023).

II.5.11. Doctrina (resolución de incidente): El artículo 152 del Código de


Procedimiento Civil señala: “El procedimiento se entiende abandonado cuando
todas las partes que figuran en el juicio han cesado en su prosecución durante seis
meses, contados desde la fecha de la última resolución recaída en alguna gestión
útil para dar curso progresivo a los autos”.

Que la aplicación de dicha norma debe tener en cuenta no solamente el transcurso


del plazo y la calidad de las gestiones intermedias si las hubiere, sino especialmente
determinar en quién se encontraba radicado el impulso del proceso.
Que resulta inconcuso en este caso que la resolución de 14 de enero de 2000,
dando tramitación a un incidente de excepción dilatoria, asignaba al tribunal la
obligación de dictar la resolución respectiva, para dar continuidad al juicio, en
cumplimiento de la obligación que impone el artículo 89 del Código de

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Procedimiento Civil (Sentencia de la Corte Suprema, pronunciada con fecha 13
de marzo de 2013, en los autos caratulados “CASANUEVA CARRASCO,
MARÍA con FISCO DE CHILE”, rol ingreso corte Nro. 3.389-2011).

II.5.12. Doctrina (litis pendencia): Que, de acuerdo a lo expresado, en la medida


que la impulsión procesal radique en las partes, la dejación que éstas hagan de la
actividad que así lo permita, lleva el germen de la sanción del abandono del
procedimiento; en cambio, si el deber de actuar para que el juicio avance hacia la
solución de la contienda descansa sobre el tribunal, los litigantes -en especial el
actor- no se ven apercibidos con la pérdida del derecho a continuar el procedimiento
abandonado y de hacerlo valer en otro juicio, según dispone el artículo 156 de la
codificación procesal civil, habida cuenta de las excepciones legales que esta norma
prevé.

Que sentada la premisa que la excepción de litis pendencia había sido admitida por
el tribunal a quo y resaltado el efecto suspensivo ligado a ella, a la espera que el
primero de los reclamos finalizara por medio de una sentencia firme no queda más
que concluir- a la luz de lo estatuido en el artículo 174 del Código de Procedimiento
Civil- que mientras no se decretar el “cúmplase”, no cabía que ninguno de los
sujetos procesales instara por que se reactivara la substanciación del segundo
reclamo concerniente a la misma indemnización por expropiación.

Que conforme a lo razonado, se hace evidente la infracción a lo dispuesto en el


artículo 152 del Código de Procedimiento Civil en la interlocutoria impugnada, al
haberlo hecho regir en el caso de autos, en circunstancias que el estado de
tramitación del proceso no permitía sancionar con el abandono del procedimiento la
inactividad de los litigantes y, más específicamente, la del actor (Sentencia de la
Corte Suprema, pronunciada con fecha 13 de noviembre de 2013, en los autos
caratulados “NAHUELQUIN con FISCO DE CHILE”, rol ingreso corte Nro.
7.557-2012).

II.5.13. Doctrina (abandono y citación para oír sentencia): El procedimiento civil


reposa sobre el principio de la pasividad, consagrado en el artículo 10 del Código
Orgánico de Tribunales, conforme al cual los órganos jurisdiccionales no podrán
ejercer su ministerio sino a petición de parte, salvo en los casos en que la ley los
faculte para proceder de oficio. Esta norma entrega a las partes la iniciación, la
dirección, el impulso procesal, tanto en lo relativo al curso del juicio como a la
prueba, los recursos e incluso su terminación. Sin embargo, una serie de
modificaciones al Código de Procedimiento Civil han hecho compatibles los
principios de pasividad y oficialidad, reglando el campo de acción de las partes y de
los jueces. En efecto, la tendencia legislativa en materia procesal ha sido plasmar
en el Código respectivo el interés de que sea el juez quien en ciertas instancias
procesales asuma la responsabilidad de velar por la prosecución y término del juicio.
Ilustra lo señalado la modificación al trámite de citación para oír sentencia en el
juicio ordinario, el cual queda entregado en su iniciativa de forma preeminente al
juez, eliminándose la antigua referencia a que tal diligencia se dispondría a petición
de parte de manera escrita o verbal.
En consecuencia, una vez vencido el término para hacer observaciones a la prueba,
el demandante quedaba eximido de la carga de dar impulso al proceso, puesto que
debía el tribunal, de propia iniciativa, citar a las partes a oír sentencia. No transfiere
el impulso procesal desde el tribunal a las partes el haberse decretado una diligencia
de conciliación de manera previa a la dictación de la sentencia, como tampoco
puede imputarse inactividad al actor por el hecho de haber tolerado que los autos
estuvieran cerca de dos años en otro tribunal, puesto que dicha remisión escapa de

19
su esfera de control, correspondiéndole únicamente a los jueces involucrados velar
por la pronta y oportuna devolución del expediente (”, rol ingreso corte Nro. ,

II.6. IMPULSO PROCESAL Y TRÁMITES DE PRUEBA

II.6.1. Doctrina (notificación de la resolución que recibe la causa a prueba y


término común): La mera presentación por la cual el demandante solicita se le
tenga por notificado de la resolución que recibe la causa a prueba no importa ni da
cuenta de un actuar destinado efectivamente a la continuación en la tramitación del
proceso con el objeto de obtener finalmente la dictación de la sentencia definitiva
que decida el asunto controvertido; desde que no se adoptaron por el demandante
las medidas pertinentes para proceder a efectuar igual notificación al demando,
oportunidad a partir de la cual recién comienza a correr el término probatorio. De
este modo, no habiendo cumplido el demandante con la carga de dar impulso al
proceso en esta etapa que es común para todas las partes del proceso, su inacción
permitió, indefectiblemente, la paralización del curso del pleito (Sentencia de la
Corte Suprema, pronunciada con fecha 10 de noviembre de 2011, en los autos
caratulados “CRUZAT JIMÉNEZ, JORGE con FIGUEROA HORMAZÁBAL,
LUIS”, rol Nro. 434-11, cita Microjuris online: MJJ/30668).

II.6.2. Doctrina (resolución que recibe la causa a prueba): Que la esencia del
problema planteado radica en determinar si puede o no considerarse abandonado
un procedimiento en que el Tribunal quedó expresamente en resolver la petición de
que se reciba la causa a prueba hecha por la demandante.

Que en atención a lo expuesto y a que la demandante solicitó expresamente se


recibiera la causa a prueba a fin de darle curso progresivo a los autos, y aun cuando
no lo hubiera solicitado, debió el tribunal de propia iniciativa, recibir la causa a
prueba; puesto que ni aun la falta de diligencia de la actora, es motivo para eximir
al tribunal de dicha carga. Por consiguiente, en un juicio ordinario la carga de
proseguir el juicio queda en manos del tribunal una vez que se rechaza la
conciliación o no se efectúa el comparendo o en su caso, una vez cumplido el trámite
de la dúplica (Sentencia de la Corte Suprema, pronunciada con fecha 17 de
agosto de 2012, en los autos caratulados “FISCO DE CHILE con GTD
TELEDUCTOS S.A.”, rol ingreso corte Nro. 8.701-2010).

II.6.3. Doctrina (Impulso procesal en el caso de terminado el período de


observaciones a la prueba): La resolución que abre un término especial de prueba
de conformidad al inciso 4° del artículo 339 del Código de Procedimiento Civil no es
aquella que “recibe la causa a prueba” prevista en el artículo 318 del mismo cuerpo
legal.

De ello se sigue que por no encontrarse la resolución de que se trata comprendida


dentro de las que enumera el artículo 48 del Código de Procedimiento Civil, respecto
de las cuales se dispone expresamente su notificación por cédula, se debe aplicar
lo prescrito en el artículo 50 del mismo texto que establece que “las demás
resoluciones no comprendidas en los artículos precedentes…” serán notificadas por
el estado diario, modalidad que constituye.

En concordancia con este mismo propósito, la Ley N° 18.882 de 20 de diciembre de


1989 dispuso que el trámite de citación para oír sentencia en el juicio ordinario
queda entregado en su iniciativa de forma preeminente al juez, al estatuir que luego

20
de vencido el plazo que tienen las partes para realizar sus observaciones a la
prueba, “hayan o no presentado escritos y existan o no diligencias pendientes, el
tribunal citará a las partes a oír sentencia” (inciso 1° del artículo 432 del Código de
Procedimiento Civil). Se eliminó entonces la antigua referencia a que tal diligencia
se dispondría a petición de parte de manera escrita o verbal.

Que en atención a lo dicho el demandante se encontraba eximido de la carga de


dar impulso al proceso en esta etapa, puesto que debía el Tribunal, de propia
iniciativa, citar a las partes a oír sentencia vencido el término para hacer
observaciones a la prueba.

Acordada con el voto en contra de la Ministra señora Sandoval, quien estuvo por
rechazar el recurso de casación en examen y declarar que la sentencia impugnada
no es nula, en virtud de las siguientes consideraciones:

Que si bien el artículo 432 del Código de Procedimiento Civil dispone que una vez
vencido el término probatorio, el tribunal, de inmediato, citará a las partes a oír
sentencia, en concepto de la disidente ello no significa que, en dicho estadio
procesal, las partes queden liberadas de realizar las gestiones pertinentes para
instar por la prosecución del juicio (Sentencia de la Corte Suprema, pronunciada
con fecha 13 de mayo de 2013, en los autos caratulados “CONSEJO DE
DEFENSA DEL ESTADO con EMPRESA PLÁSTICOS TUMANI”, rol ingreso
corte Nro. 6.991-2012).

II.6.4. Doctrina (impulso procesal en el caso de estar los autos para recepción
de la causa a prueba): Que el apelante en su recurso, si bien no es el fundamento
principal, deja entrever que era al tribunal a quien correspondía dar curso progresivo
a los autos, sin embargo el impulso procesal, conforme al principio dispositivo, sigue
estando radicado en las partes, el que se prolonga hasta que las mismas son citadas
a oír sentencia, lo anterior se justifica en el entendido que la actuación oficiosa del
tribunal civil es una facultad y no un imperativo, estando siempre las partes
obligadas a hacer avanzar el juicio, incluso ante la inactividad del tribunal, teniendo
como único límite la citación para oír sentencia, lo que excluye la posibilidad de
reprocharle a la parte demandante su inactividad.

Que, a mayor abundamiento, las formas verbales que se empleen en la norma no


excluye la obligación de los litigantes de reclamar o exigir la dictación del auto de
prueba, toda vez que la institución del abandono del procedimiento es “evitar la
incertidumbre que para la certeza y estabilidad de las relaciones jurídicas genera
inevitablemente la existencia de un litigio, aun cuando aparezca carente de
fundamento, sancionando con la pérdida de lo obrado a quien promovió su inicio o
ejerció un determinado derecho y no realizó las actuaciones tendientes a ponerle
término”.

Acordada contra el voto del abogado integrante don Robert Morrison Munro, quien
teniendo únicamente presente que la prosecución del juicio le correspondía al
tribunal fue de parecer de revocar la aludida sentencia y negar el abandono del
procedimiento reclamado por la parte demandada (Sentencia de la Corte de
Apelaciones de Talca, pronunciada con fecha 25 de septiembre de 2013, en
los autos caratulados “ESPINOZA con CENTRO DENTAL SANTA MARTA”, rol
ingreso corte Nro. 182-2013) (resolución ejecutoriada ya que se declara
desierto recurso de casación en el fondo interpuesto ante la Corte Suprema,
con fecha 23 de diciembre de 2013, en los autos rol Nro. 15.186-13).

21
II.6.5. Doctrina (Impulso procesal en el caso de terminado el período de
observaciones a la prueba): La controversia radica en determinar si puede
considerarse abandonado un procedimiento que se encuentra en estado de citar a
las partes a oír sentencia o, lo que es lo mismo, desde que en un juicio ordinario
venció el término probatorio y el de observaciones a la prueba.

Que sin embargo y pese a que, como resulta evidente, ha mediado en autos una
indiscutible lenidad tanto de parte del actor como del tribunal, conforme a lo prescrito
en el ya citado artículo 432 del Código de Procedimiento Civil debía este último,
atendida la etapa procesal en que se hallaba la causa, y de propia iniciativa, citar a
las partes a oír sentencia vencido el término para hacer observaciones a la prueba,
de manera que, pese a su negligencia, el demandante se encontraba eximido de la
carga de dar impulso al proceso en esta etapa.

Acordada contra el voto del Ministro señor Pierry, quien estuvo por rechazar el
recurso de casación en examen y declarar que la sentencia impugnada no es nula,
en virtud de –entre otras consideraciones– que si bien el artículo 432 del Código de
Procedimiento Civil dispone que una vez vencido el término probatorio, el tribunal,
de inmediato, citará a las partes a oír sentencia, en concepto del disidente ello no
significa que, en dicho estadio procesal, las partes queden liberadas de realizar las
gestiones pertinentes para instar por la prosecución del juicio (Sentencia de la
Corte Suprema, pronunciada con fecha 17 de octubre de 2013, en los autos
caratulados “SUL INGENIERIA LTDA. con COMISION NACIONAL DE RIEGO”,
rol ingreso corte Nro. 586-2013).

II.7. NATURALEZA DE LA RESOLUCIÓN JURÍDICA QUE RESUELVE EL


ABANDONO DEL PROCEDIMIENTO

II.7.1. Doctrina (naturaleza jurídica de resolución que se pronuncia sobre el


abandono del procedimiento): Que la resolución que se pronuncia sobre el
abandono del procedimiento afecta la tramitación del juicio, por lo que resulta
apelable.

Por estas consideraciones y visto lo dispuesto en los artículos 203 y 205 del Código
de Procedimiento Civil, se acoge el recurso de hecho deducido en lo principal de
fojas 1 por el Fisco de Chile y, en consecuencia, se declara admisible la apelación
materia de tal recurso, la que queda concedida en el solo efecto devolutivo
(Sentencia de la Corte de Apelaciones de Santiago, pronunciada con fecha 26
de agosto de 2010, en los autos caratulados “FISCO DE CHILE con NOVENO
JUZGADO CIVIL DE SANTIAGO, rol ingreso corte Nro. 3108-2010).

II.7.2. Doctrina (abandono del procedimiento, sentencia que rechaza una


solicitud de abandono del procedimiento es apelable): Corresponde acoger el
recurso de hecho interpuesto y se declara admisible, en el sólo efecto devolutivo el
recurso de apelación deducido en contra de la resolución que rechazó el abandono
del procedimiento, toda vez que interpretar el artículo 189 del CPC, sobre la base
que, en sede de admisibilidad sea al tribunal a quo quien determine si efectivamente
se está ante una resolución que ha alterado la substanciación regular del juicio
llevaría siempre a que el recurso fuera inadmisible pues, salvo que el juez incurra
en un absurdo lógico, si estima que se ha producido la mencionada alteración,
ciertamente debería acoger la reposición y en caso contrario rechazarla y negar la
concesión del recurso de apelación por la misma razón. Debe estarse con el
recurrente cuando estima que la resolución que rechaza una solicitud de abandono

22
del procedimiento es apelable. En efecto, aun asumiendo su posición que la
resolución constituye un auto y no una sentencia interlocutoria, aun cuando la
misma ratifica la validez y utilidad del procedimiento actuando, desde que ya no será
menester hacer valer sus acciones y excepciones en un nuevo juicio, la pertinencia
de su impugnación, vía apelación, debe mensurarse a la luz de la posición subjetiva
del recurrente sobre la base del agravio sufrido y que funda su recurso. Luego, si
desde su óptica visualiza la alteración en la substanciación regular del juicio y ello
es debidamente fundado fáctica como jurídicamente, conforme a lo dispuesto en el
inciso primero del artículo 189 del CPC, el recurso debe ser concedido y sólo en
sede de apelación, el tribunal ad quem, determinará la efectividad de la alteración
de la regularidad procedimental que autoriza la alzada (Sentencia de la Corte
Suprema, pronunciada con fecha 10 de enero de 2011, en los autos
caratulados “SOCIEDAD QUÍMICA Y MINERA DE CHILE con S.C.M. VIRGINIA”,
rol Nro. 354-10, cita Microjuris online: MJJ/25941).

II.7.3. Doctrina (naturaleza jurídica de resolución que rechaza el abandono del


procedimiento): Que a fojas 2 recurre de Hecho doña Irma Soto Rodríguez,
Procurador Fiscal, en contra del Noveno Juzgado Civil de Santiago en Autos
caratulados “Carvajal Bonilla con Fisco”, Rol 6646-2007.Recurre en contra de la
resolución de 14 de septiembre de 2011, por la cual no se dio lugar a la apelación
interpuesta por su parte en contra de la resolución de 8 de Septiembre de 2011 que
rechazó el incidente de abandono del procedimiento. Que atendida la naturaleza
jurídica de la resolución recurrida, esto es, sentencia Interlocutoria que establece
derechos permanentes a favor de las partes, resolución contra la cual procede el
recurso de apelación, el presente recurso de hecho deberá ser acogido (Sentencia
de la Corte de Apelaciones de Santiago, de fecha 24 de mayo de 2012,
pronunciada en los autos caratulados “SOTO RODRIGUEZ IRMA CON
NOVENO JUZGADO CIVIL DE SANTIAGO”, rol ingreso corte Nº 6.625-2011)
(resolución ejecutoriada).

II.7.4. Doctrina (pluralidad de demandados): La resolución recurrida consistente


en declarar la falta de legitimación pasiva de uno de los demandados no ha tenido,
en la especie, la aptitud de terminar ni impedir la prosecución del pleito, puesto que
de hecho el procedimiento ha proseguido respecto del otro demandado, el Fisco de
Chile. En efecto, el proceso no ha concluido ni ha quedado paralizado con motivo
de la dictación de la sentencia que se cuestiona, pues no ha impedido a los otros
litigantes seguir actuando en él, continuando con su tramitación (Sentencia de la
Corte Suprema, pronunciada con fecha 7 de noviembre de 2013, en los autos
caratulados “PÉREZ TAPIA, HUGO AMADOR con FISCO DE CHILE”, rol
ingreso corte Nro. 5.824-2013, cita Thomson Reuters online:
CL/JUR/2555/2013; 66644).

II.8. ABANDONO DEL PROCEDIMIENTO Y JUICIOS ESPECIALES

II.8.1. Doctrina (abandono del procedimiento y juicio ejecutivo): Que a los


requisitos señalados por el a quo para la procedencia del abandono del
procedimiento, debe agregarse el natural y obvio de estar la tramitación disponible
para las partes, esto es, que esté ella radicada o no exclusivamente en el tribunal
por mandato legal.

Que, según fluye del mérito de autos, el demandado opuso excepciones el


30.08.2005, las que fueron proveídas -a reiterada instancia del ejecutante- el

23
24.03.2006, y contestadas el 04.04.2006, teniéndose por evacuado el traslado, por
parte del ejecutante, el 13.04.2006, misma parte que solicitó el 08.05.2006 se diera
curso progresivo a los autos, aludiendo expresamente al artículo 466 del Código de
Procedimiento Civil.

Que la norma recién citada dispone textualmente: “Del escrito de oposición se


comunicará traslado al ejecutante, dándosele copia de él, para que dentro de cuatro
días exponga lo que juzgue oportuno. Vencido este plazo, haya o no hecho
observaciones el demandante, se pronunciará el tribunal sobre la admisibilidad o
inadmisibilidad de las excepciones alegadas. Si las estima inadmisibles, o si no
considera necesario que se rinda prueba para resolver, dictará desde luego
sentencia definitiva. En caso contrario, recibirá a prueba la causa.”

Que, como se aprecia de la lectura del texto legal transcrito, éste contiene un
mandato expreso para el tribunal: pronunciarse, vencido el plazo de cuatro días
dado al ejecutante para sus observaciones, las haya formulado o no, sobre la
admisibilidad o inadmisibilidad de las excepciones alegadas, dictando enseguida las
resoluciones que sean procedentes.

Que, la causa se encontraba en estado de cumplir el tribunal con su obligación, a lo


cual fue requerido por el ejecutante, en una actuación que no le es exigible,
análogamente con lo que sucede, por ejemplo, luego de vencido el término para
observaciones a la prueba en el juicio ordinario, en que no es necesario que las
partes pidan citación para sentencia, pues ello debe hacerlo –en forma exclusiva y
sin necesidad de requerimiento- el Tribunal.

Que, en consecuencia, en el caso de que se trata la iniciativa para dar a los autos
el curso progresivo ordenado por la ley en el procedimiento ejecutivo, estaba de
exclusivo cargo del tribunal, incluso habiéndolo instado la parte ejecutante a cumplir
con su deber, por lo que no cabe acoger el abandono postulado por la parte
demandada.

Se revoca la sentencia interlocutoria, que hizo lugar a la incidencia de abandono del


procedimiento promovida a fs. 239 del original; decidiéndose, en cambio, que se
rechaza dicho incidente (Sentencia de la Corte de Apelaciones de Santiago,
pronunciada con fecha 14 de enero de 2010, en los autos caratulados “FISCO
DE CHILE con ESTAY NAVARRETE, ALBERTO y OCTAVIO NAVARRETE
MEHECH”, rol ingreso corte Nro. 3.983-2009) (resolución ejecutoriada).

II.8.2. Doctrina (Abandono del procedimiento en juicio ejecutivo, tercería de


prelación): El juicio de apremio y la tercería de prelación tiene objetos diferentes,
la segunda no se encuentra en los artículos 522 y 523 del CPC, las que pueden
llegar a suspender la tramitación del cuaderno de apremio. Siendo el juicio ejecutivo
un procedimiento especial de compulsión, sólo pueden tenerse por útiles aquellas
gestiones que propendan hacia el cumplimiento forzado de la obligación que se
reclama. Lo serán: solicitud de ampliación del embargo; solicitud de retiro de
especies, solicitud de tasación; la presentación de base del remate, con que se
obtendrán la realización en pública subasta de las cosas embargadas y luego con
el producto de la misma, el cumplimiento de la obligación. La tercería de prelación,
en cambio, persigue un objetivo distinto y este no es otro que el de obtener del
tribunal el reconocimiento del derecho del tercerista a ser pagado con preferencia a
los derechos del demandante ejecutivo, de ahí que el art. 525 del CPC, tenga por
compatible el desarrollo de ambos cuadernos, sin que por interposición de una
tercería de prelación se paralice el tramitación del cuaderno de apremio, al menos
hasta antes de que se verifique el pago. En efecto fluye de lo establecido en el

24
artículo 153 del CPC, es decir, sólo las actuaciones tendientes y dirigidas al
cumplimiento forzado de la obligación como la entrega del o los bienes embargados,
es menester que se trate de gestiones que se verifican en el cuaderno de apremio,
rechazando el recurso de casación en el fondo (Sentencia de la Corte Suprema,
pronunciada con fecha 28 de enero de 2010, en los autos caratulados “BANCO
SANTANDER-CHILE con M.C.G. INGENIERÍA Y CONSTRUCCIÓN S.A.”, rol
Nro. 5088-2008, cita Microjuris online: MJJ/23226).

II.8.3. Doctrina (Abandono del procedimiento en juicio ejecutivo, impulso e


inactividad procesal): Corresponde revocar la resolución que rechazó el abandono
del procedimiento y, en su lugar, se declara que se acoge el mismo, perdiendo las
partes el derecho de continuar este procedimiento abandonado y de hacerlo valer
en un nuevo juicio, en tanto en el caso sublite se dan los presupuestos señalados
en el artículo 153 del Código de Procedimiento Civil, ya que han transcurridos más
d tres años contados de la última gestión efectuada en el procedimiento de apremio,
referida a la notificación, requerimiento de pago y acta de embargo, de modo que
debe declararse abandonado este procedimiento. El artículo 153 del Código de
Procedimiento Civil, en su inciso segundo previene que en los procedimientos
ejecutivos ele ejecutado podrá, además, solicitar el abandono del procedimiento,
después de ejecutoriada la sentencia definitiva o en el caso del artículo 472. En
estos caso, el plazo para declarar el abandono del procedimiento será de 3 años
contados desde la fecha de la última gestión útil, hecha en el procedimiento de
apremio, destinado a obtener el cumplimiento forzado de la obligación, luego de
ejecutoriada la sentencia definitiva o vencido el plazo para oponer excepciones en
su caso (Sentencia de la Corte Apelaciones de Antofagasta, pronunciada con
fecha 25 de mayo de 2010, en los autos caratulados “FLOTA BARRÍOS S.A.”,
rol ingreso corte Nro. 12-10, cita Microjuris, online: MJJ/23878) (resolución
ejecutoriada, la Corte Suprema rechaza el recurso de casación en el fondo
deducido en autos, con fecha 6 de agosto de 2012, en los autos rol ingreso
corte Nro.4.777-2010).

II.8.4. Doctrina (Abandono del procedimiento en juicio ejecutivo,


compensación reconocimiento de deuda): debe rechazarse el recurso de
casación en el fondo deducido por el ejecutado contra la sentencia que rechazó las
excepciones opuestas por el ejecutado y mandó llevar adelante la ejecución, toda
vez que la obligación indubitada que el ejecutado pretende hacer valer, asociada a
un título ejecutivo creado en aquella gestión preparatoria que sirvió de fase previa
a un juicio del que pasó a formar parte, pero cuyo procedimiento se declaró
abandonado, ya no presenta la idoneidad que había adquirido para los efectos de
ese pleito, dado que el actor allá y ejecutado en este proceso no tiene permitido
hacer valer aquel logro en este nuevo litigio, como tampoco presenta las
particularidades a que se refiere la excepción prevista por el legislador. Con la
declaración de abandono del procedimiento, aunque las partes no ven extinguirse
sus acciones o excepciones, pierden el derecho de continuarlo e , igualmente, de
hacerlo valer en un nuevo juicio; subsistirán, sin embargo, con todo su valor los
actos y contratos de que resulten derechos definitivamente constituidos, asimismo
y a pesar de los esfuerzos argumentativos del recurrente, surge que, al momento
de notificarse la demanda ejecutiva al demandado y a la época en que éste opuso
sus excepciones, no había siquiera presentado a tramitación la gestión preparatoria
de citación a confesar deuda, situación que desde luego permite comprender el que
los basamentos que sustentan el arbitrio de nulidad sólo se haya recurrido a ellos al
apelar, con lo cual no cabe sino concluir que se hizo una alegación nueva, ajena el
planteamiento de las excepciones a la ejecución en el curso del procedimiento

25
especial que ha guiado el curso de esta Litis. No encontrándose la situación
planteada por el ejecutado en la hipótesis de la compensación que es posible
promover en un juicio ejecutivo, a objeto de rebajar o extinguir la deuda que se
persigue, puesto que, al momento de plantear esta defensa el ejecutado no era
titular de una obligación indubitada y actualmente exigible, la que tampoco adquirió
después con la aptitud de hacerla valer en juicio diverso, no cabe sino concluir que
no ha quedado demostrado el error de derecho que sirve de fundamento al recurso
de nulidad sustantiva. Se rechaza recurso casación en el fondo. (Sentencia de la
Corte Suprema, pronunciada con fecha 27 de septiembre de 2010, en los autos
caratulados “ARÁNGUIZ ROJAS, ORIETA con BERNALES SANTANDER,
JOSÉ”, rol ingreso corte Nro. 3.271-09, cita Microjuris online: MJJ/24888).

II.8.5. Doctrina (Abandono del procedimiento en materia de divorcio):


Corresponde acoger el recurso de casación en la forma por la causal del artículo
768 N°9 del CPC, toda vez que no proceda continuar el procedimiento si no ha
habido audiencia de juicio; no puede fallarse sin alterar el procedimiento. De
continuar el procedimiento, llevándose a cabo la audiencia de juicio y fallarse el
asunto controvertido, no se habrá permitido el emplazamiento de las partes,
alterando los principios del debido proceso. La no concurrencia de las partes a la
audiencia de juicio, no faculta al juez a dictar sentencia definitiva tova vez que su
naturaleza no es el de pronunciarse acerca de las materias debatidas resolviendo
la controversia, siendo su real contenido el de una resolución- sanción que se aplica
a las partes por su no comparecencia. Ante la ausencia de ambas partes a la
audiencia de juicio y sólo ante la ausencia de petición de una nueva audiencia, el
juez puede decretar al abandono del procedimiento y archivar los antecedentes a
forma de apercibimiento. Se acoge el recurso de casación en el fondo (SENTENCIA
DE LA CORTE SUPREMA, PRONUNCIADA CON FECHA 14 DE DICIEMBRE DE
2010, EN LOS AUTOS CARATULADOS “OSSES MONTECINOS, AQUILES CON
KLAPP MALMUS ERICA”, ROL INGRESO CORTE NRO. 213-10, CITA
MICROJURIS ONLINE: MJJ/25764).

II.8.6. Doctrina (tardanza inexcusable de la Tesorería en el cobro de


impuestos): La tardanza inexcusable de la Tesorería Regional de Antofagasta ha
excedido todo límite de razonabilidad, contrariando diversos principios del derecho
administrativo obligatorios para la Administración, los que además tienen
consagración legislativa. La vulneración de los principios señalados ha de tener un
efecto jurídico en el procedimiento administrativo. El efecto jurídico aludido
precedentemente no puede ser otro que una especie de "decaimiento del
procedimiento ejecutivo especial de cobro de impuestos", esto es, su extinción y
pérdida de eficacia El decaimiento se ha definido como la extinción de un acto
administrativo, en este caso de un procedimiento, provocada por circunstancias
sobrevinientes de hecho o de derecho que afectan su contenido jurídico, tornándolo
inútil o abiertamente ilegítimo. El elemento de hecho sobreviniente en el caso de
autos es el tiempo excesivo transcurrido desde la notificación y requerimiento de
pago al deudor hasta la fecha en que se planteó el incidente de abandono del
procedimiento que alcanzó a más de ocho años, lo que ha afectado el contenido
jurídico del procedimiento administrativo tornándolo ilegítimo, sin perjuicio que el
propio órgano de la Administración con su inacción atenta gravemente contra los
intereses patrimoniales del Estado, llamado precisamente a resguardar. En la
búsqueda de un criterio rector para dar por establecido el decaimiento del
procedimiento administrativo por el transcurso del tiempo en esta materia, habrá de
estarse a los plazos que el Código Tributario contempla para situaciones que
puedan asimilarse. De acuerdo a lo dispuesto en los artículos 200 y 201 de dicho
código, la regla general en materia de prescripción es de tres años, por lo que resulta

26
lógico sostener que pasado el plazo de tres años sin que el Servicio de Tesorerías
haya realizado en el procedimiento gestión alguna para proseguir con el cobro de
los impuestos adeudados, se produce el decaimiento del procedimiento
administrativo y la extinción del cobro ejecutivo de la obligación tributaria.
Después de más de tres años sin actuación administrativa alguna, más de ocho
años en este caso, carece de eficacia el procedimiento de cobro de impuestos,
siendo estéril para el fin señalado, quedando vacío de contenido y sin fundamento
jurídico que lo legitime, pues, como se expuso, son manifiestas las vulneraciones a
los principios de derecho administrativo que se producen con la dilación indebida e
injustificada (Sentencia de la Corte Suprema, pronunciada con fecha 4 de mayo
de 2012, en los autos caratulados “TESORERÍA REGIONAL DE
ANTOFAGASTA con LYONS VALDÉS, LETICIA ESTER”, rol ingreso corte Nro.
5920-2012, cita Thomson Reuters online: CL/JUR/869/2012; 60642) (En similar
sentido, ver: Sentencia de la Corte Suprema, pronunciada con fecha 25 de
mayo de 2012, en los autos caratulados “TESORERÍA REGIONAL DE
ANTOFAGASTA con YÁÑEZ IRIARTE, MARISEL MAGALY”, rol ingreso corte
Nro. 1.205-201, cita Thomson Reuters online: CL/JUR/956/2012; 60984;
sentencia de la Corte Suprema, pronunciada con fecha 11 de mayo de 2012,
en los autos caratulados “FISCO DE CHILE con ROSSEL VARGAS,
BENJAMÍN”, rol ingreso corte Nro. 2.577-2012, cita Thomson Reuters online:
CL/JUR/895/2012, 60754).

II.8.7. Doctrina (Abandono del procedimiento en juicio minero, caducidad de


pertenencias mineras): En el marco de un proceso de oposición de mensura, el
tribunal de primera instancia rechaza la solicitud de caducidad de pertenencias
mineras. La C. Apelaciones confirma tal veredicto, se impugna ante la C. suprema,
la cual rechaza no es esta en presencia de supuestos para aplicar la institución de
la caducidad. Que dicha institución se encuentra en el inciso 1° del art. 70 del
Código de Minería, esto es, si procede paralizar por más de tres meses, en un
estado en que le corresponde al tribunal dar curso progresivo a los autos, en
consecuencia, establece: “Desde que quede presentada una demanda de oposición
conforme al art. 61, y hasta que quede ejecutoriada la correspondiente sentencia,
las partes no podrán paralizar el juicio por más de tres meses”. En la especie no se
dio este presupuesto, toda vez que la obligación estaba radicada en el juez, al
momento de resolver “autos para los efectos de resolver derechamente la
presentación de fojas 186”, informe que hiciera el Servicio Nacional de Geología y
Minería”, la carga destinada a impulsar el avance del proceso, radica
exclusivamente en el juez y mientras penda la resolución del tribunal en los términos
a los que se aludieron, no tiene cabida la institución de la caducidad prevista en el
artículo 70 del Código de Minería. Por lo razonado, sólo cabe concluir que los jueces
del fondo al rechazar declarar la caducidad no han infringido el artículo 70, sino que
por el contrario, le ha dado una correcta aplicación (Sentencia de la Corte
Suprema, pronunciada con fecha 14 de diciembre de 2012, en los autos
caratulados “MINERA HEMISFERIO SUR S.C.M. con COMPAÑÍA MINERA
LINDEROS”, rol ingreso corte Nro. 7.023-2012, cita Thomson Reuters online:
CL/JUR/2834/2012).

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II.8.8. Doctrina (Abandono del procedimiento en juico ejecutivo, inactividad
administrativa, “juicio cobro pesos”): Se han vulnerado los preceptos contenidos
en los artículos 2, 168, 179 y 190 del Código tributario, al estimar aplicable el
abandono del procedimiento en la etapa administrativa de cobranza de obligaciones
tributarias que se siguen en el Servicio de Tesorería. Por cuanto el abandono del
procedimiento y decaimiento suponen una inactividad, importando ambas
instituciones una sanción a la misma, la tardanza inexcusable de la Tesorería
General de la República ha excedido todo límite de razonabilidad, contrariando
diversos principios del derecho administrativo obligatorios para la Administración.
No obstante no existir plazos establecidos para la actuación de la Tesorería General
de la República y que el plazo de seis meses mencionado en el artículo 27 de la Ley
N° 19.880, no es un plazo fatal y que en un principio su incumplimiento sólo podrá
generar las responsabilidades admirativas correspondientes, esto es una especie
de decaimiento del procedimiento ejecutivo especial de cobro de impuestos”, esto
es, su extinción y pérdida de eficacia. El decaimiento se ha definido, como la
extinción de un acto administrativo, en este caso de un procedimiento, provocada
por circunstancias sobrevinientes de hecho o derecho que afectan su contenido
jurídico, tornándolo inútil o abiertamente ilegítimo. Así las cosas ha de estarce laos
plazo del Código Tributario en materia de prescripción, siendo de tres años, que en
la especie fueron en demasía (cinco años), produciéndose el decaimiento del
procedimiento administrativo conforme las reglas ordinarias. Por cuanto se advierte
nítidamente el carácter jurisdiccional del procedimiento sustanciado ante la
autoridad administrativa, en consecuencia se le aplican las normas del Título XVI
del libro I del CPC, por lo que se encuentran habilitados los tribunales de justicia
para declarar el abandono del procedimiento conforme a las reglas ordinarias,
cumplidos sean los requisitos legales.

En el mismo sentido, con consideraciones: EspinozaSe previene, modificando el


parecer sostenido en los primeros meses del presente año, hasta ahora el Ministro
señor Sergio Muñoz G., a saber: Se aplican las normas del Título XVI del libro I del
CPC, por lo que se encuentran habilitados los tribunales de justicia para declarar el
abandono del procedimiento conforme a las reglas ordinarias, cumplidos sean los
requisitos legales (Sentencia de la Corte Suprema, pronunciada con fecha 6 de
agosto de 2012, en los autos caratulados “TESORERÍA REGIONAL DE
ANTOFAGASTA FISCO DE CHILE con FLOTA BARRÍOS S.A.”, rol 4777-10, cita
Microjuris online: MJJ/32846).

II.8.9. Doctrina (Decaimiento del procedimiento obligaciones tributarias,


aplicación plazo de prescripción): El abandono no se encuentra contemplado en
el evento que la actividad de la Administración ha sido generada por ella misma,
motivo suficiente para desestimar la aplicación de este incidente especial que regula
el CPC. Sin embargo, además del contexto de las normas reproducidas en las
consideraciones anteriores, en lo relativo al procedimiento de cobro ejecutivo de
obligaciones tributarias el legislador ha regulado precisamente las etapas
administrativas y jurisdiccionales. Teniendo en consideración que la primera de ellas
el órgano administrativo que sustancia el procedimiento forma parte de la
administración del estado, no se ve compelido por plazos fatales en la duración de
los trámites, sin perjuicio del derecho de la partes para obtener un pronunciamiento
en términos reducidos. De tal manera al no estar compelido imperativamente para
actuar en forma útil para poner término al procedimiento, que no sea por aquellas
normas generales, igualmente no le resulta aplicable la institución del abandono del
procedimiento (considerando 9° de la sentencia de la Corte Suprema), se ha
vulnerado la preceptiva contenida en los artículos 2,168, 179 y 190 del Código
Tributario al contravenirla formalmente e igualmente el artículo 152 del Código de
Procedimiento Civil, por falsa aplicación, al estimar que es aplicable el abandono

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del procedimiento en la etapa administrativa de cobranza de las obligaciones
tributarias, rechazando el recurso de casación en el fondo (Sentencia de la Corte
Suprema, pronunciada con fecha 4 de mayo de 2012, en los autos caratulados
“TESORERÍA REGIONAL DE ANTOFAGASTA con LETELIER LYONS
VALDÉS”, rol Nro. 35.920-2010, cita Thomson Reuters online:
CL/JUR/869/2012).

II.8.10. Doctrina (abandono del procedimiento y expropiaciones): Que si bien el


artículo 152 del Código de Procedimiento Civil, establece como sanción a la
inactividad de las partes, el abandono del procedimiento; en concepto de estos
sentenciadores, en la especie no ha transcurrido el plazo establecido en la
disposición legal citada, puesto que tratándose de un procedimiento especialísimo,
como es la reclamación judicial del monto fijado como indemnización de un acto
expropiatorio, la actuación de los peritos, no obstante no tener la calidad de partes,
ha de considerarse como gestión útil para dar curso progresivo a los autos, como si
se tratara de las propias partes, pues ellos actúan precisamente conforme a lo
solicitado por éstas, siendo su participación de tal relevancia que su designación y
objeto de la pericia, se efectúa, en cada caso, en la primera presentación que se
hace ante el Tribunal.

Así las cosas, y conforme a lo establecido en el considerando precedente, cabe


colegir que en la especie no han transcurrido los seis meses exigidos por la norma
en comento, para decretar el abandono del procedimiento (Sentencia de la Corte
de Apelaciones de Talca, pronunciada con fecha 28 de agosto de 2013, en los
autos caratulados “HURTADO PREISLER con CONSEJO DE DEFENSA DEL
ESTADO”, rol ingreso corte Nro. 634-2013).

II.8.11. Doctrina (cobro de impuestos): Encontrándonos ante acciones ejecutivas


vigentes, promovidas en procesos de carácter judicial, sin que la parte interesada
hubiera incoado en la oportunidad prevista por la ley la excepción de prescripción
con que contaba o la alegación correspondiente al abandono del procedimiento,
ambas instituciones vinculadas a la inactividad del demandante y cuyo objetivo es
cuestionar la vigencia de su pretensión, no resulta procedente pretender la
declaración de prescripción de la acción de cobro de los impuestos en una sede
distinta, en este caso, ante la justicia ordinaria civil, y siendo esta la sostenida
jurisprudencia de esta Corte no resulta procedente rever el conflicto jurídico,
sobradamente resuelto, soslayando el hecho cierto de haberse cobrado los tributos
respectivos en virtud de la ritualidad prevista en los artículos 168 y siguientes del
Código Tributario (Sentencia de la Corte Suprema, pronunciada con fecha 30
de mayo de 2013, en los autos caratulados “AGUIRRE GAMBOA, CRISTIÁN
con TESORERÍA GENERAL DE LA REPÚBLICA PROVINCIA DE MAIPO”, rol
ingreso corte Nro. 1.959-2013, cita Thomson Reuters online:
CL/JUR/2143/2013; 65202).

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BIBLIOGRAFÍA - ABANDONO DEL PROCEDIMIENTO

LIBROS

347.9 - C824cdp
1.-Curso de Derecho Procesal. Correa Selamé, Jorge D. Santiago, Chile:
Ediciones Jurídicas de Santiago, 2006. 151 p. Vol. V

347.91 - S871d
2.-De las disposiciones comunes a todo procedimiento y de los incidentes.
Stoehrel Maes, Carlos Alberto. Santiago, Chile: Jurídica de Chile, 1995. 210 p.

347.91 - C824a
3.-El abandono del procedimiento. Correa Selamé, Jorge D. Santiago, Chile:
Jurídica ConoSur, 2000. 127 p.

347.91 - R173a
4.-El abandono del procedimiento en el Código de Procedimiento Civil:
Doctrina y Jurisprudencia (1903 - 1998). Ramírez Herrera, Rodrigo. Santiago,
Chile: Congreso, 2000. 10444 p. Vol. I-Materias:

336 - G643j
5.-Juicio ejecutivo tributario. González Orrico, Jaime. Santiago, Chile: Librotecnia,
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6.-Jurisprudencia de la Nulidad Procesal. LexisNexis Ediciones. Santiago, Chile:
LexisNexis Conosur, 2003. 141 p.

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En: Actualidad Jurídica. Santiago, Chile: Universidad del Desarrollo, Enero 2002.
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R000428
9.-El abandono del procedimiento en la ejecución hipotecaria. Piedrabuena Richard,
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En: Revista Chilena de Derecho. Santiago, Chile: Pontificia Universidad Católica
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R000053
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Parés, Francoise
En : Revista de Derecho. Universidad de Concepción. Santiago, Chile: Universidad
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DOCUMENTOS

D01175
11.-Análisis crítico del fallo pronunciado por la Corte Suprema en los autos
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D00424
12.-Estudio sobre el Abandono del Procedimiento durante los años 1995-1999.
Consejo de Defensa del Estado. Departamento de Estudios. Subdepartamento de
Legislación y Biblioteca. Santiago, Chile. 04 abril 2000. 28 p.

INF/EST.2000/11
D01076
13.-Estudio sobre el Abandono del Procedimiento durante los años 1995-1999.
Consejo de Defensa del Estado. Departamento de Estudios. Santiago, Chile. 06
De abril de 2000. 28 p.

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Estado. Santiago, Chile. 30/04/2008. 33 p.

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INF/EST.2005/07
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15.-Jurisprudencia sobre el abandono del procedimiento entre los años 2000-2004.
Consejo de Defensa del Estado. Departamento de Estudios. Santiago,
Chile. 12 mayo de 2005. 82 p

BASES JURISPRUDENCIALES EXTERNAS A CONSULTAR EN LA WEB:

1.- Microiuris
2.- Thomson Reuters Jurídica y Tributaria.
3.- vLex

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