Joel Kerth
Panorama del A. T. 1
Ensayo 1
Desarrollo del pacto Abrahámico en Génesis
El libro de Génesis pone un marcado énfasis en un hombre llamado Abraham, escogido por Dios
para ser la cabeza de una línea genealógica beneficiada por un pacto que el mismo Dios establece
con él. Abordaremos el desarrollo del pacto Abrahámico en el libro de Génesis y para ello
comenzaré estableciendo el marco histórico en el que se produce, luego trazaré las etapas que lo
componen y concluiré describiendo los elementos que lo componen.
Desde el comienzo del libro de Génesis queda contundentemente establecida la autoría de Dios
respecto al universo creado (Gn 1-2) y no pasa mucho tiempo hasta que el pecado irrumpe en el
huerto de Edén y trastorna la experiencia de comunión que existió originalmente entre el Creador
y Sus criaturas (Gn 3). En los relatos posteriores se empiezan a vislumbrar los efectos de la caída
del hombre, producto de su desobediencia, y el progreso de la narración se vuelve más y más
trágica en adelante (Gn 4-6, 11). A pesar de la gravedad del atentado, Dios interviene
misericordiosamente proveyendo numerosos medios de reconciliación (Gn 3:21, 4:6-7, 7:1-
10:32), y demostraciones de justicia al administrar diversos juicios en respuesta a la creciente
maldad del hombre (3:14-19, 4:11-12, 6:3, 11:7-8). Es en este marco de degradación humana que
surge la necesidad de una intervención divina especial y es entonces cuando Dios decide escoger
a un hombre para hacer un pacto con él y con su descendencia.
El capítulo 12 de Génesis introduce al beneficiario de este pacto, en ese momento llamado
Abram, y su primer encuentro con Dios. En este encuentro Dios convoca a Abram a irse de su
tierra y de su familia, con la promesa de Dios de que sus generaciones constituirían una gran
nación en la tierra que sería portadora de una bendición divina única, recibida por propia
voluntad de Dios en beneficio de Abram y su descendencia. Este evento y la obediencia de
Abram constituyen las bases del pacto que sería celebrado y formalizado en el capítulo 15.
Al llegar el capítulo 15 Dios vuelve a aparecer a Abram de noche en revelación y reafirma las
promesas hechas en el capítulo 12, delineando los elementos del pacto con precisión e indicando
los requisitos para su celebración (15:9-10). Una vez cumplido todo eso, Dios despliega su señal
de confirmación y el pacto queda realizado y confirmado de acuerdo con los rituales
correspondientes. Es aquí cuando el elemento de la fe de Abram queda resaltado perpetuamente
en la expresión “creyó Abram a Dios y le fue contado por justicia”. Esa fe es el elemento
humano que se vincula con la promesa divina para unir al hombre con su creador en una relación
de pacto.
En el capítulo 16 el relato cuenta cómo Abram, en un intento desesperado, consiente a la voz de
su mujer, hasta ese momento llamada Sarai, y tiene un hijo con la sierva de ésta, entendiendo que
de este modo se cumpliría el propósito divino prometido diez años atrás. Pero en el capítulo 17
Dios vuelve al encuentro de su siervo para corregir su perspectiva y reafirmar la promesa de su
pacto de bendecir su linaje legítimo, un hijo de su esposa, engendrado a su vejez por medio del
cual su bendición sería transmitida a todas las familias de la tierra.
En el capítulo siguiente (18:17-19) se revela al lector el propósito del pacto, la razón por la que
Dios elije bendecir a un hombre, su familia y su linaje eternamente. “Porque yo lo he escogido
para que mande a sus y a su casa después de él que guarden el camino del Señor, haciendo
justicia y juicio, para que el Señor cumpla en Abraham todo lo que Él ha dicho acerca de él”. El
propósito es recuperar un pueblo justo que llene la tierra y con su justicia honre a su Creador
Justo.
Luego de una extrema prueba de confianza (capítulo 22), en la que Abraham es convocado a
sacrificar a su hijo único, nacido de su esposa conforme a la promesa del pacto, pero el Ángel de
Dios interviene para detener al siervo que, confiando en el poder de Dios “para levantar aun de
entre los muertos” (He 11:19), estuvo a punto de clavarle un puñal; y Dios, viendo la fidelidad
de Abraham, ratifica las bendiciones prometidas, la multiplicación de su descendencia, la
victoria en la guerra contra los cananeos que habitaban en la tierra que le correspondía a
Abraham y la extensión de la bendición a todas las familias de la tierra.
Ya que el propósito del pacto es la institución de una nación “que guarde los caminos del Señor,
haciendo justicia y juicio” fue necesario reafirmar las promesas hechas a Abraham ahora a su
hijo Isaac (26:2-5). Dios le aparece en medio de una situación de dificultad social (26:1, “hubo
hambre en la tierra”) y le dice que no descienda a Egipto (potencia mundial, tierra de
abundancia) y permanezca en la tierra de Canaán, pues Dios la había prometido a su padre. Se
reafirman las promesas hechas a Abraham para sembrar en Isaac la confianza que éste necesitaba
(v. 24). Lo mismo sucede con el resto de los hijos de Abraham hasta la cuarta generación: Jacob,
hijo de Isaac (28:10-17, 35:9-12, a partir de aquí ahora llamado Israel), y José, hijo de Jacob
(ahora llamado Israel, 50:24). Esta última ratificación antes de la mención de la muerte de José,
hijo de Jacob (Israel), hijo de Isaac, hijo de Abraham, constituye el final del desarrollo del pacto
Abrahámico en el despliegue del libro de Génesis.
Para concluir mencionaré los tres elementos centrales que constituyen el pacto Abrahámico: 1.
Bendiciones personales para Abraham (12:2), 2. Una gran nación, tanto en territorio como en
identidad con Dios (12:1, 2, 7, 15:5, 18-21, 17:4-6, 18:18, 25:23, 35:11, 46:3), 3. Una bendición
universal (12:3, 18:18, 22:18, 26:4, 28:14).