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Edad Media

1. La Edad Media abarcó desde el siglo V hasta el XV, tras la caída del Imperio Romano. 2. En sus inicios, Europa occidental mantuvo una cultura primitiva sobre los restos de Roma, sin un gobierno unitario. La Iglesia fue la única institución universal. 3. La Edad Media vio el desarrollo de la sociedad estamental, la vida urbana y las bases del capitalismo, aunque gran parte de Europa permaneció rural y dependiente de los señores feudales.

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Edad Media

1. La Edad Media abarcó desde el siglo V hasta el XV, tras la caída del Imperio Romano. 2. En sus inicios, Europa occidental mantuvo una cultura primitiva sobre los restos de Roma, sin un gobierno unitario. La Iglesia fue la única institución universal. 3. La Edad Media vio el desarrollo de la sociedad estamental, la vida urbana y las bases del capitalismo, aunque gran parte de Europa permaneció rural y dependiente de los señores feudales.

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Edad Media

1 Introducción
Edad Media, término utilizado para referirse a un periodo de la historia europea que
transcurrió desde la desintegración del Imperio romano de Occidente, en el siglo V, hasta el
siglo XV. No obstante, las fechas anteriores no han de ser tomadas como referencias fijas: nunca ha
existido una brusca ruptura en el desarrollo cultural del continente. Parece que el término lo empleó
por vez primera el historiador Flavio Biondo de Forlì, en 1438. El término implicó en su origen una
parálisis del progreso, considerando que la edad media fue un periodo de estancamiento cultural,
ubicado cronológicamente entre la gloria de la antigüedad clásica y el renacimiento. La
investigación actual tiende, no obstante, a reconocer este periodo como uno más de los que
constituyen la evolución histórica europea, con sus propios procesos críticos y de desarrollo.

2 Inicios de la Edad Media


Ningún evento concreto determina el fin de la Antigüedad y el inicio de la Edad Media: ni el
saqueo de Roma por los godos dirigidos por Alarico I en el 410, ni el derrocamiento de Rómulo
Augústulo (último emperador romano de Occidente) en 476, fueron sucesos que sus
contemporáneos consideraran iniciadores de una nueva época.
La culminación a finales del siglo V de una serie de procesos de larga duración, entre ellos la grave
dislocación económica y las invasiones y asentamiento de los pueblos germanos en el Imperio
romano, hizo cambiar la faz de Europa. Durante los siguientes 300 años Europa occidental mantuvo
una cultura primitiva aunque instalada sobre la compleja y elaborada cultura del Imperio romano,
que nunca llegó a perderse u olvidarse por completo.
2.1 Fragmentación de la autoridad
Durante este periodo no existió realmente una maquinaria de gobierno unitaria en las distintas
entidades políticas, aunque la poco sólida confederación de tribus permitió la formación de reinos.
El desarrollo político y económico era fundamentalmente local y el comercio regular desapareció
casi por completo, aunque la economía monetaria nunca dejó de existir de forma absoluta. En la
culminación de un proceso iniciado durante el Imperio romano, los campesinos comenzaron a
ligarse a la tierra y a depender de los grandes propietarios para obtener su protección y una
rudimentaria administración de justicia, en lo que constituyó el germen del régimen señorial. Los
principales vínculos entre la aristocracia guerrera fueron los lazos de parentesco aunque también
empezaron a surgir las relaciones feudales. Se ha considerado que estos vínculos (que relacionaron
la tierra con prestaciones militares y otros servicios) tienen su origen en la antigua relación romana
entre patrón y cliente o en la institución germánica denominada comitatus (grupo de compañeros
guerreros). Todos estos sistemas de relación impidieron que se produjera una consolidación política
efectiva.
2.2 La Iglesia
La única institución europea con carácter universal fue la Iglesia, pero incluso en ella se había
producido una fragmentación de la autoridad. Todo el poder en el seno de la jerarquía eclesiástica
estaba en las manos de los obispos de cada región. El papa tenía una cierta preeminencia basada en
el hecho de ser sucesor de san Pedro, primer obispo de Roma, a quien Cristo le había otorgado la
máxima autoridad eclesiástica. No obstante, la elaborada maquinaria del gobierno eclesiástico y la
idea de una Iglesia encabezada por el papa no se desarrollarían hasta pasados 500 años.
La Iglesia se veía a sí misma como una comunidad espiritual de creyentes cristianos, exiliados del
reino de Dios, que aguardaba en un mundo hostil el día de la salvación. Los miembros más
destacados de esta comunidad se hallaban en los monasterios, diseminados por toda Europa y
alejados de la jerarquía eclesiástica.
En el seno de la Iglesia hubo tendencias que aspiraban a unificar los rituales, el calendario y las
reglas monásticas, opuestas a la desintegración y al desarrollo local. Al lado de estas medidas
administrativas se conservaba la tradición cultural del Imperio romano. En el siglo IX, la llegada al
poder de la dinastía Carolingia supuso el inicio de una nueva unidad europea basada en el legado
romano, puesto que el poder político del emperador Carlomagno dependió de reformas
administrativas en las que utilizó materiales, métodos y objetivos del extinto mundo romano.
2.3 Vida cultural
La actividad cultural durante los inicios de la edad media consistió principalmente en la
conservación y sistematización del conocimiento del pasado y se copiaron y comentaron las obras
de autores clásicos. Se escribieron obras enciclopédicas, como las Etimologías (623) de san Isidro.

3. Aspectos fundamentales
La Edad Media, Medievo o Medioevo es el período histórico de la civilización occidental
comprendido entre el siglo V y el XV. Su comienzo se sitúa convencionalmente en el año 476 con la
caída del Imperio Romano de Occidente y su fin en 1453 con la caída del Imperio Bizantino, fecha
que coincide, además, con la invención de la imprenta (Biblia de Gutenberg).
Suele dividirse en dos grandes períodos:
Temprana o Alta Edad Media (siglo V a siglo X, sin una clara diferenciación con la Antigüedad
Tardía); y
Baja Edad Media (siglo XI a siglo XV), que a su vez puede dividirse en un periodo de plenitud, la
Plena Edad Media (siglo XI al siglo XIII), y los dos últimos siglos que presenciaron la Crisis de la
Edad Media o del siglo XIV.
En este largo periodo de mil años hubo todo tipo de hechos y procesos muy diferentes entre sí,
diferenciados temporal y geográficamente, respondiendo tanto a influencias mutuas con otras
civilizaciones y espacios como a dinámicas internas.
Muchos de ellos tuvieron una gran proyección hacia el futuro, entre otros los que sentaron las bases
del desarrollo de la posterior expansión europea, y el desarrollo de los agentes sociales que
desarrollaron una sociedad estamental de base predominantemente rural pero que presenció el
nacimiento de una incipiente vida urbana y una burguesía que con el tiempo desarrollarán el
capitalismo. Lejos de ser una época inmovilista, la Edad Media, que había comenzado con
migraciones de pueblos enteros, y continuado con grandes procesos repobladores, vio cómo en sus
últimos siglos los antiguos caminos (muchos de ellos vías romanas decaídas) se reparaban y
modernizaban con airosos puentes, y se llenaban de toda clase de viajeros (guerreros, peregrinos,
mercaderes, estudiantes, goliardos) encarnando la metáfora espiritual de la vida como un viaje.
El choque de civilizaciones entre Cristiandad e Islam, manifestado en la ruptura de la unidad del
Mediterráneo, la Reconquista española y las Cruzadas; tuvo también su parte de fértil intercambio
cultural (escuela de Traductores de Toledo, Escuela Médica Salernitana) que amplió los
horizontes intelectuales de Europa, hasta entonces limitada a los restos de la cultura clásica salvados
por el monacato altomedieval y adaptados al cristianismo.
4. La Ciencia en la Edad Media
La ciencia medieval no respondía a una metodología moderna, pero tampoco lo había hecho la de
los autores clásicos, que se ocuparon de la naturaleza desde su propia perspectiva; y en ambas
edades sin conexión con el mundo de las técnicas, que estaba relegado al trabajo manual de
artesanos y campesinos, responsables de un lento pero constante progreso en las herramientas y
procesos productivos.
La diferenciación entre oficios viles y mecánicos y profesiones liberales vinculadas al estudio
intelectual convivió con una teórica puesta en valor espiritual del trabajo en el entorno de los
monasterios benedictinos, cuestión que no pasó de ser un ejercicio piadoso, sobrepasado por la
mucho más trascendente valoración de la pobreza, determinada por la estructura económica y social
y que se expresó en el pensamiento económico medieval.

5. Uso del término "feudalismo"


Se denomina feudalismo a la organización social, política y económica basada en el feudo que
predominó en la Europa occidental entre los siglos IX y XV. Se trataba de propiedades de terrenos
cultivados principalmente por siervos, parte de cuya producción debía ser entregada en concepto de
"censo" (arriendo) al amo de las tierras, en la mayoría de los casos un pequeño noble (señor)
nominalmente leal a un rey.
Dos instituciones eran claves para el feudalismo: por un lado el vasallaje como relación jurídico-
política entre señor y vasallo, un contrato sinalagmático (es decir, entre iguales, con requisitos por
ambas partes) entre señores y vasallos (ambos hombres libres, ambos guerreros, ambos nobles),
consistente en el intercambio de apoyos y fidelidades mutuas (dotación de cargos, honores y tierras -
el feudo- por el señor al vasallo y compromiso de auxilium et consilium -auxilio o apoyo militar y
consejo o apoyo político-), que si no se cumplía o se rompía por cualquiera de las dos partes daba
lugar a la felonía, y cuya jerarquía se complicaba de forma piramidal (el vasallo era a su vez señor
de vasallos); y por otro lado el feudo como unidad económica y de relaciones sociales de
producción, entre el señor del feudo y sus siervos, no un contrato igualitario, sino una imposición
violenta justificada ideológicamente como un quid pro quo de protección a cambio de trabajo y
sumisión.

Los privilegiados
El vasallaje era un pacto entre dos miembros de la nobleza de distinta categoría. El caballero de
menor rango se convertía en vasallo (vassus) del noble más poderoso, que se convertía en su señor
(dominus) por medio del Homenaje e Investidura, en una ceremonia ritualizada que tenía lugar en la
torre del homenaje del castillo del señor. El homenaje (homage) -del vasallo al señor- consistía en la
postración o humillación -habitualmente de rodillas-, el osculum (beso), la inmixtio manum -las
manos del vasallo, unidas en posición orante, eran acogidas entre las del señor-, y alguna frase que
reconociera haberse convertido en su hombre.

Los no privilegiados
En cualquier caso, lo que les distingue como estamento, como siervos, es su situación de
dependencia frente a un señor que no han elegido y que tiene sobre ellos el poder de distribuir la
tierra, administrar justicia, determinar los tributos, exigirles obligaciones militares de custodia y
protección del castillo y los bienes del señor y apropiarse como renta feudal de una parte sustancial
del excedente, en trabajo, en especie (porcentajes de la cosecha) o dinero, e incluso el abusivo
derecho de pernada.
6. El final
El final de la Edad Media llega con el comienzo de la transición del feudalismo al capitalismo,
otro periodo secular de transición entre modos de producción que no finalizará hasta el final del
Antiguo Régimen y el comienzo de la Edad Contemporánea, con lo que tanto este último periodo
medieval como la Edad Moderna entera cumplen un papel similar y cubren una similar extensión
temporal (500 años) a lo que significó la Antigüedad Tardía para el comienzo de la Edad Media.
La ley de rendimientos decrecientes empezó a mostrar sus efectos a medida que el dinamismo de los
campesinos forzó la roturación de tierras marginales y las lentas mejoras técnicas no podían
sucederse a un ritmo semejante. La coyuntura climática cambió, acabando con el denominado
óptimo medieval que permitió la colonización de Groenlandia y el cultivo de vides en Inglaterra.
Las malas cosechas condujeron a hambrunas que debilitaron físicamente a las poblaciones,
preparando el terreno para que la Peste Negra de 1348 fuera una catástrofe demográfica en Europa.
La repetición sucesiva de epidemias caracterizó un ciclo secular.

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