ETNOMATEMÁTICA
MSc. Lucía Goyes
Antecedentes
Después de la segunda guerra mundial, se
generó un especial interés por promulgar y
defender los derechos civiles y políticos de
grupos étnicos y minoritarios, y se abrió el
debate sobre la equidad de géneros.
Sumado a esto, se buscaba el papel de la ciencia y las
instituciones en el bienestar de los seres humanos y la
conservación del medio ambiente y esto dio origen a nuevas
disciplinas como la etno-botánica, etno-filosofía, etno-
musicología, etno-medicina, etc. que rse presentan como la
relación entre varias disciplinas como la antropología, la
etnografía, la historia, etc., de forma interdisciplinaria.
Sin embargo la matemática no ingresó a este grupo
de ciencias , ya que esta se asumía como
“universal” y se aceptaba implícitamente una única
manera de desarrollarla, por lo que los estudios
etnográficos que documentaban aspectos
relacionados con la matemática propia de una
cultura determinada como por ejemplo: la
numeración maya, el quipu, etc., eran reducidos a
simple curiosidad, por no encontrar un respaldo
teórico.
En todas las culturas, a lo largo de la historia, los registros
de actividades desarrolladas por el hombre, denotan la
existencia y necesidad de algún tipo de conocimiento
matemático. Este conocimiento es empírico, utilizado en el
ejercicio de varias profesiones, pasado por generaciones y
utilizado, a menudo, sin que la gente se dé cuenta de esta
presencia.
En las últimas décadas del siglo XX se
plantea una reconceptualización de la
educación desde corrientes constructivistas,
que empiezan a resaltar la importancia del
ambiente sociocultural en el que se
desenvuelven los estudiantes para el
aprendizaje, reconociendo a su vez la
importancia e influencia que tiene la
educación para la configuración de dichos
ambientes sociales.
Introducción
Desde siempre la investigación en
comunidades indígenas y afrodescendientes
generalmente se ha realizado desde lo
cultural, desde la antropología y la lingüística,
pero poco se ha explorado el pensamiento
científico, matemático y las lógicas que
manejaban estos pueblos.
ETNOMATEMÁTICA
VARIOS AUTORES :
- Marcia Ascher la concibe como estudio serio de las ideas matemáticas de pueblos no-letrados
(no alfabetizados),
- Hunting es la matemática usada por un grupo cultural definido para lidiar con problemas y
actividades de su medio.
- Borba la etnomatemática puede ser vista como un campo de conocimiento intrínsecamente
ligado a los grupos culturales y a sus intereses, siendo expresado por un lenguaje también
ligado a la cultura del grupo, lenguaje que es usualmente diferente al usado por la matemática
como ciencia.
- Knijnik plantea una “consideración etnomatemática” en la educación matemática, para
referirse a las investigaciones sobre concepciones, tradiciones y prácticas matemáticas de un
grupo social subordinado y al trabajo pedagógico que se desarrolla en la perspectiva de que el
grupo interprete y codifique su conocimiento, adquiera el conocimiento producido por la
matemática académica, y cuando se afronten situaciones reales, haga uso de aquel que le
parezca más adecuado.
Según D’Ambrósio (2001), la Etnomatemática es
el área de la educación que busca reflexionar
sobre el conocimiento matemático que se genera
a partir de la interacción en un grupo cultural en
particular.
También etimológicamente señala:
ETNO: Ambiente natural, MATEMA : Enseñar, explicar, TICAS: Modos, estilos, artes,
cultural social atender, comprender técnicas
IMPORTANCIA
Entonces la importancia radica en que
la Etnomatemática se interesa en
estudiar los factores sociales y
culturales que afectan la enseñanza y
aprendizaje de las matemáticas en
contextos escolares y extraescolares en
diversos ambientes sociales,
económicos, políticos y multiculturales.
Propósitos de la
Etnomatemática
■ El principal propósito de la Etnomatemática es
estudiar cómo un sujeto aprende matemáticas,
razona matemáticamente en contextos sociales y
culturales diferentes, es decir, cómo genera
habilidades y competencias matemáticas en la
escuela y fuera de ella.
■ Conceptualizar las matemáticas como un proceso
y no como un resultado.
■ Observar la enseñanza y el aprendizaje en
diferentes ambientes culturales.
■ Incorporar técnicas autóctonas de grupos
culturales al currículo de matemáticas.
Términos axiológicos y ontológicos de la
Ciencia Andina
Términos epistemológicos:
Implicaciones científicas filosóficas de la
lógica andina
Simbología Andina: ciencias , filosofía, arte
y espiritualidad
Estudio del espacio tiempo: Pacha
EMRA
Espacio
Matemático De
Representación
Andino
INSTRODUCCIÓN
• El espacio matemático de representación es un
espacio abstracto, que hace posible la existencia de
construcciones a través de estructuras geométricas
existenciales. Las grandes civilizaciones Occidental y
Andina guardan un vasto conocimiento sobre
espacio matemático de representación que se
usaron para determinar medidas, actividades,
lenguajes y el espacio tiempo.
DEFINICIÓN
Marcos Guerrero (2004)
“Cuerpo topológico construido según
determinada estructura geométrica y esta
puede ser: puntiforme si está construida por
puntos, reticular si es en forma de malla,
ramiforme o en árbol, de cuerda, como su
nombre lo dice EMR, es todo lo que podemos
percibir a través de nuestros sentidos.
PERMITE:
• La creación del pensamiento científico,
transformándose en fuerza productiva,
como verdadero agente de la evolución.
• La aparición de la conciencia espacio-
tiempo o simplemente conciencia
científica.
EJEMPLOS DE EMROcc.
• Descartes con su sistema de
referencia absoluto, el estudio de
las curvas.
• Isaac Newton y su modelo
mecánico del mundo.
E.M.R. Occidental
• Trascendente y abstracto,
deductivo va de la idealidad a la
realidad.
• Constituido por puntos.
• Se caracteriza por ser una
representación cuantitativamente
pura.
E.M.R. Precolombina
• Sensible y concreto, es inductivo,
va de la realidad a la idealidad.
• Constituidas por segmentos.
• Son en forma de red cuadriculada,
trabajan con objetos fractales.
¿QUÉ ES UN FRACTAL?
Un fractal es un objeto geométrico en el que se repite el mismo
patrón a diferentes escalas y con diferente orientación.
E.M.R. Occidental E.M.R. Precolombina
lo utilizaban en: construcciones arquitectónicas, tenían su propio sistema de numeración
y realizaban varias operaciones.
MATEMÁTICA INCA
LAS MEDICIONES EN EL CONTEXTO
SOCIOCULTURAL ANDINO
ESTIMACIÓN DE MEDIDAS EN EL MUNDO ANDINO.
• El hombre andino al estar en contacto con la naturaleza estableció una relación
de interdependencia de vida entre si, plasmando este hecho en su cosmovisión;
matematizó su realidad para que pueda convivir, en armonía y respeto mutuo,
con la naturaleza porque ésta da vida y se debe responderse con vida. Estableció
una relación biunívoca de vida, por esta razón no tuvieron en cuenta que, el
hombre debe conocer a la naturaleza para dominarla mediante sus
conocimientos para luego transformarla debido a que la naturaleza no tiene alma
y no se puede comparar con el hombre.
• El hombre andino se preocupó por medir el cosmos
porque dependía de él para las faenas agrícolas.
Creando, en su afán de medición, el calendario solar y
las estimaciones de medición de la astronomía nació
en el tiawanaku como registro del cielo = hanaq
pacha, este calendario es muy difícil de comprender,
por lo que cada investigador pone su punto de
vista,para Julio Valladolid este calendario representa a
Wiracocha y que su manifestación se plasma en
la chakana y se ubica en la vía láctea definida por
cuatro estrellas brillantes. (alfa y gamma de cruz del
sur, épsilon y beta del centauro).
La estimación del tiempo – espacio fueron cíclicos
de allí surgen las acepciones de la medición del día
y la noche como: “La concepción del tiempo y del
espacio está asociada bajo la noción de “tiempo
circular”. Se hace referencia a ambos mediante la
palabra pacha. “Tiempo circular” quiere decir que el
tiempo y el espacio, pacha, al avanzar hacia delante,
están dando la vuelta y, al dar la vuelta, están
regresando hacia atrás, aunque nunca al mismo
punto sino a otro nuevo, diferente.
LONGITUD, ÁREA, VOLUMEN, MASA, CAPACIDAD.
Las estimaciones de las medidas en el mundo andino fue producto del contacto con la
naturaleza y la sociedad. Es así que la medición de la longitud es prioritaria porque la relación
con mama pacha genera la distancia = chika, debido a la medición de la distancia por la
caminata del hombre = huk punchaw purina chika hina. Entonces las distancias se
establecieron de acuerdo a la jornada de caminata de un día. Así: distante era = karu kaq,
está muy distante = llumpay karum. Otra de las acepciones de logitud es sunin (imapapas
huk hawaqllaman tupuynin). A la línea se le denominó siqi.
Las medidas de longitud de acuerdo al investigador Víctor Mazzi Huaycucho fueron:
el yuku (aproximadamente 16 centímetros), kapa (aproximadamente 20
centímetros), sikya (aproximadamente 80 centímetros), riqra (aproximadamente 1
metro), wasqa (aproximadamente 16 metros), kuchuq tupuq (aproximadamente 4000
metros), inka tupuq (aproximadamente 8000 metros). Estas aproximaciones sirvieron para la
construcción de caminos, puentes, fortalezas, palacios, canales de irrigación, andenes, el
radio de moray (granja experimental). Por ejemplo en la arquitectura estimaron a paralelo
= chaymankama churakuq (siqikuna rakisqa kanku maykama rispapas manapuni tupanakuq
kanqa), a cierta pequeña inclinación en los muros como en las puertas y ventanas o
pendiente = qatanchasqa (a la pendiente que trata de suspendido en el aire o colgado
es warkurayasqa).
En las estimaciones de área, se empleó más
el “tupu” siendo una medida de superficie de la tierra
destinada para la producción de la familia = ayllu;
el tupu no tiene una medida fija en unidades cuadradas,
sino era unidad de superficie que se establece por el
tiempo que utiliza un hombre o familia en trabajarlos en
una jornada.
Por eso, un tupu en suelo horizontal no era igual a uno
escarpado y difícil, un suelo fértil no era igual a uno
árido.
La estimación de la medición en volumen se estableció en el tamaño de los cuerpos = hatun kaynin, qipi.
SISTEMAS DE CONTABILIDAD
El khipu (quipu) fue un sistema constituido por cuerdas
de lana o algodón, dichas cuerdas poseían unos nudos
de uno o varios colores, estos nudos indicaban un
sistema de contabilidad, muchos khipus fueron
quemados y/o destruidos por los conquistadores porque
lo relacionaron a algo diabólico,
De acuerdo a los gráficos presentados, el khipu tiene de
una cuerda principal (sin nudos) que sirve de eje o
sostén, en la penden otras (cuerdas colgantes) cuerdas
secundarias, de diversos colores, que sí ya presentan
nudos de diferentes tamaños como formas.
Se considera que los incas fueron los que más utilizaron
este sistema. Los investigadores afirman que los nudos
simples indican las decenas, las centenas y los millares,
por lo que se ubican en la parte superior y media de la
cuerda.
Mientras que los nudos denominados flamencos indican
a las unidades por lo que se ubican en la parte inferior.
YUPANA
En el caso de la información numérica, las operaciones
matemáticas eran realizadas previamente en
los ábacos o yupanas. Estos podían ser de piedra tallada
o de barro, tenían casilleros o compartimentos que
correspondían a las unidades decimales y se contaba o
señalaba con la ayuda de piedrecitas o granos de maíz o
quinua.
Se podían indicar unidades, decenas, centenas, etc. de
acuerdo a si estaban implícitas en cada operación.
Investigaciones recientes en relación a los yupanas
sugieren que eran capaces de calcular cifras
considerables basándose en un sistema probablemente
no decimal, sino basados en relación al número 40.
PROPORCIONALIDAD.
• Por las pocas evidencias que se tiene, es difícil con exactitud la
proporcionalidad manejada por el poblador andino, pero se considera que
formó parte de una aritmética práctica más que abstracta, como también
de la geometría, pero generalmente se sabe a cabalidad que la idea de
proporcionalidad y semejanza se dio en las figuras establecidas en la
cerámica y textilería. De la misma forma se emplearon en las
transformaciones en el plano como: simetrías, traslaciones y reflexiones.
• En los tejidos y en la cerámica se encuentran figuras geométricas que
tienen la misma forma pero no el mismo tamaño, por ejemplo en
el tokapus inca, notamos dos rombos (se dice que el rombo se usó para
representar al sol), uno interior y otro exterior, estas dos figuras las
podemos comparar para determinar en cuánto contiene la primera figura a
la segunda o en cuánto está contenida la segunda figura a la primera,
entonces se genera una razón geométrica.
La espiral del
tiempo
INTRODUCCIÓN
La doctora Alloa P. Mercier (2009) dice:
“Después de todo, nosotros tenemos ritmos naturales y
ciclos en el núcleo de nuestra existencia tridimensional,
como los latidos del corazón […] la gestación humana y los
ciclos menstruales de las mujeres”
Se trata, en palabras de Mercier (2009) de un movimiento
cíclico que se puede hallar también : en el estudio de las
hormigas en el hormiguero, en los cometas, en una serpiente
cambiando de piel, en los huracanes y en una abeja en la
colmena.
LA ESPIRAL DEL TIEMPO EN LAS CULTURAS ANDINAS
Entonces nuestros pueblos, vieron que existía un plan mejor:
La vida cotidiana confirmaba que el mundo natural que les
rodeaba hospedaba un fenómeno en espiral y utilizaban la
espiral como elemento decorativo y pedagógico, evidente en
todas las representaciones esculpidas que adornaban un gran
número de templos a lo largo y ancho de nuestras tierras, en
tejidos y ritualidades comunes.
La espiral del tiempo como una sucesión de acontecimientos cíclicos de los ritmos fenoménicos de la
naturaleza, permitió ir marcando momentos culturales como la elaboración de los calendarios
agrícolas, los sistemas de riegos y cosechas, la domesticación de animales y plantas en distintos
niveles altitudinales, las construcciones monumentales, así como también las ritualidades y la
organización comunitaria.
La Tawa Pacha es una representación de estos ciclos muy
utilizados para los sembríos, cosechas, etc.
En la dirección Este-Oeste, está la ubicación
de la sombra en dos momentos: en los referidos días de
marzo (verano o solar) y los de septiembre (invierno o lunar),
que son los días de El Sol Recto o equinoccios, fenómeno
singular pues a medio día el Sol está en su máxima
perpendicularidad ecuatorial respecto de la Tierra.
En la vertical corresponde a la proyección (a medio día) de la
sombra el 21 de junio (hacia el Sur) y el 21 de diciembre (hacia
el Norte), que son los solsticios.
También cabe indicar que estas fecha (y las intermedias) son
de alta celebración colectiva como representaciones culturales
concernientes al funcionamiento o movimiento cósmico y al
ejercicio humano sobre la tierra; es decir de veneración al Sol y
agradecimiento a la Madre Tierra y así mismos, debido a la
productividad obtenida y al abastecimiento de alimentos.
Tales celebraciones simbolizan en sus rituales la espiral del
tiempo:
El florecimiento (Paukar Raymi, Mushuc Nina o fuego nuevo, en
marzo), las cosechas (Inti Raymi, en junio), la fecundidad (Kolla
Raymi, en septiembre) y la germinación (Kapak Raymi, en
diciembre), de todo cuanto existe en la naturaleza.
Eliade, 1998 señala que estas celebraciones constituyen la
“reanudación del tiempo en su comienzo […], la restauración
del tiempo primordial” para la regeneración de los individuos y
la sociedad.
TALLER GRUPAL
1. En grupos de 3 personas realizar un esquema conceptual sobre el artículo
científico en el siguiente enlace.
https://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1
665-12002019000200165#f4
2. Enviar en formato PDF al ayudante de cátedra
FUNDAMENTO
GEOMETRICO- MATEMÁTICO
DE LA ESPIRAL
LA SUCESIÓN DE FIBONACCI
Historia:
El matemático Leonardo de Pisa, más conocido como Fibonacci,
publica su Liber Abaci (1202), donde es presentada la solución al
siguiente problema sobre la cría de conejos:
“Cierto hombre tenía una pareja de conejos en un lugar cerrado y
deseaba saber cuántos se podrían reproducir en un año a partir de la
pareja inicial, teniendo en cuenta que de forma natural tienen una
pareja en un mes, y que a partir del segundo se empiezan a reproducir”
La sucesión de Fibonacci:
Se trata de una secuencia infinita de números
naturales; a partir del 0 y el 1, se van sumando a
pares, de manera que cada número es igual a la
suma de sus dos anteriores, así:
0, 1, 1, 2, 3, 5, 8, 13, 21, 34, 55…
Fundamento Matemático
Después, con el paso de los siglos, fue estudiada por muchos
otros matemáticos, como Kepler o Édouard Lucas. Este último
es el responsable del descubrimiento de muchas de las
propiedades de la sucesión de Fibonacci, de la fórmula para
hallar su enésimo término y de bautizarla con el apodo en honor
matemático italiano.
La sucesión de Fibonacci es una sucesión definida por
recurrencia. Esto significa que para calcular un término de la
sucesión se necesitan los términos que le preceden.
Se proporcionan los dos primeros términos:
Los siguientes se calculan con la siguiente fórmula:
CARACTERÍSTICAS
1. No es una sucesión ni aritmética ni geométrica.
Aritmética d ≠ k Geométrica r ≠ k
2. Es una sucesión creciente porque los dos primeros
términos son 0 y 1. Como cada término (a partir del
tercero) se obtiene sumando los dos términos anteriores,
cada término es mayor o igual que el anterior.
Fundamento Geométrico
La sucesión de Fibonacci y el número áureo:
La relación entre la sucesión de Fibonacci y el número áureo fue descubierta Johannes Kepler, este matemático
y astrónomo alemán observó que los cocientes resultantes al dividir cada uno de los términos por su anterior se
iban aproximando al número áureo conforme mayores eran los valores de n.
Cuando hacemos cuadrados con anchos de igual De hecho esta secuencia está muy presente en la
magnitud que los números de la sucesión de naturaleza, como se puede observar en las
Fibonacci, obtenemos una espiral así: siguientes imágenes.
Pero no sólo la encontramos en la naturaleza, sino en el diseño y el arte, se pueden observar numerosos
ejemplos de esta fascinante espiral.
LOS NÚMEROS DE FIBONACCI EN LA
NATURALEZA
Hay muchos elementos relacionados con la sección
áurea en la naturaleza, estos son ejemplos donde los
números de Fibonacci están presentes:
1. La relación entre la cantidad de abejas macho y
abejas hembra en un panal.
2. La relación entre la distancia entre las espiras del
interior de cualquier caracol.
3. La relación entre los lados de un pentáculo.
4. La disposición de los pétalos de las flores (el papel
del número áureo en la botánica recibe el nombre
de Ley de Ludwig).
5. La distribución de las hojas en un tallo.
6. La relación entre las nervaduras de las
hojas de los árboles.
7. La relación entre el grosor de las ramas
principales y el tronco, o entre las ramas
principales y las secundarias.
8. La distancia entre las espirales de una piña.
La anatomía de los humanos se basa en una relación ϕ exacta,
esto corresponde a:
a) la relación entre la altura del humano y la altura de su ombligo;
b) la distancia del hombro a los dedos y la distancia del codo a los
dedos;
c) la distancia entre la altura de la cadera y la altura de la rodilla;
d) la distancia del primer hueso de los dedos (metacarpiano) y la
primera falange, o entre la primera y la segunda, o entre la
segunda y la tercera, en todos los casos el cociente es ϕ;
e) la relación entre el diámetro de la boca y el de la nariz;
f) el diámetro externo de los ojos y la línea interpupilar;
g) cuando la tráquea se divide en sus bronquios, si se mide el
diámetro de los bronquios por el de la tráquea se obtiene ϕ.
Está comprobado que a mayor cantidad de estas relaciones en el
cuerpo y en el rostro hacen que la mayoría de las personas
reconozcan a esos individuos como lindos, bellos y
proporcionados.
RELACIONES GEOMÉTRICAS
A PARTIR DE LA CRUZ
CUADRADA
LA PROPORCIÓN SAGRADA
La constelación de la Cruz del Sur, formada por cuatro
estrellas: Alfa, Beta, Gamma y Delta en el firmamento
se encuentran dispuestas de tal forma que sus extremos
están casi orientados hacia los cuatro puntos cardinales
en su culminación superior.
La conformación de las cuatro estrellas que dan vida a
la cruz del sur, curiosamente, encierra en si misma una
proporcionalidad sorprendente; la longitud del brazo
menor formado por Beta y Delta Cruxis, así como el
segmento originado por Alfa y Gama Cruxis, que es el
brazo mayor se hallan dentro de un cuadrado en una
relación especial.
Los ancestros andinos en su esfuerzo de
imaginación por aprehender, inventó espejos de
agua para capturar la imagen de las estrellas y
reproducirlas en piedra con respectiva forma
Cruciforme y su correspondiente proporción.
Entonces su oficio de observar lo llevó pronto
a encontrar la relación entre los brazos de la
Cruz del Sur: si el lado de un cuadrado era el
brazo menor, el mayor salía siendo la diagonal
exacta. Así halló el cuadrado y su diagonal; la
proporción sagrada, la proporción Andina, que
también es el origen de la Cruz Cuadrada: La
Chakana.
En la observación de la constelación HUCHUY
CHAKANA, nuestros Ancestros andinos,
obtuvieron un patrón de medida (TUPU) o
"Proporción Sagrada".
A la diagonal del cuadrado le llamaron
CHEQALUWA (Cheqaq= lo Verdadero), y la cual
corresponde a la Raíz Cuadrada de 2.
Tomando este cuadrado unitario, y al girar su
diagonal sobre su punto medio, se crea un círculo,
cuyo diámetro constituye el lado de un nuevo
cuadrado, conteniendo al primer cuadrado y
círculo creados. Realizando tres veces más esta
operación, y proyectando el primer cuadrado
hacia las cuatro direcciones, se obtiene una
expresión Ritual de la Chakana.
Esta expresión es conocida como
“Chakana“, “Tawa Chakana“,
“Tawa Paqa” o “Cruz Escalonada
Andina”, en donde entra 3,16 (PI)
veces la transversal de dicho
cuadrado, en el perímetro del
círculo creado.
Innumerables representaciones
Esta expresión Ritual expresa el principio armónico
andino simbolizado por la Constelación Huchuy
Chakana (Cruz del Sur).
Este diseño se observa en tejidos, cerámicas y diversos
testimonios arqueológicos, como Centros (Templos)
Científicos Ceremoniales Ancestrales, pinturas
rupestres, etc., a lo largo y ancho de la Cordillera de los
Andes.
Además, es el principio de resolución de la Raíz
cuadrada de dos, la Cuadratura de la Circunferencia, la
Rectificación del Círculo, y el uso del valor 3,16 (PI).
Geoglifo
En el desierto de Chao (entre los valles del Virú y Santa, en
Perú), el Arq. Carlos Milla Villena, ubicó un geoglifo que
representa la Constelación HUCHUY CHAKANA
(Cruz del Sur), asociada a un yacimiento precerámico de 6 000
años de antigüedad.
Esto nos indica no sólo el conocimiento de esa constelación en
ese entonces, sino además la importancia que le daban a ella los
Pueblos Ancestrales.
Planificación Territorial Geodésica
Cada “cultura” estaba planificada en el tiempo
y en el espacio, desde 5000 a.C. teniendo en
cuenta la curvatura (espacio-temporal)
terrestre.
Si se traza la Cruz “Cuadrada” (CHAKANA) a
lo largo del Tawantinsuyu (Tawa = cuatro;
_ntin = conjunto; suyu = región;
Tawantinsuyu = Conjunto de Cuatro
Regiones) a partir de Tiyawanaku
(Tiahuanaco), en los puntos de intersección de
las rectas del cuadrado con las circunferencias,
estarán ubicados los Centros Ritualísticos y
Ceremoniales.
Mediante este método se pueden encontrar los
restos de muchísimos pueblos olvidados.
El QHAPAQ ÑAN
Esta representación geodésica de la Chakana
determina la llamada Ruta de Viracocha, que hoy
es estudiada por los arqueólogos y recibe el
nombre de QHAPAQ ÑAN (El Camino de
Poder, El Camino Magnánimo, El Camino de la
Virtud).
A lo largo de esta misma recta (la proyección de
la diagonal del cuadrado unitario),
encontraremos ubicados, a Oruro, Potosi,
Tiyawanaku, Qosqo, Machu Piqchu, Pukara,
Kajamarca, y distribuidos geométricamente.
Lo interesante, es que entre el
QHAPAQ ÑAN y el Eje
Magnético Terrestre se encuentra
la Gran Diagonal o KATARI
(Serpiente), que une los tres
cuadrados (que a su vez
representan el KINSAPACHA o
Tres Mundos y que conforman el
Brazo vertical del diseño
escalonado).
Esta Diagonal está alineada con el
antiguo eje de la Tierra (22º 30’).
La actual inclinación del eje
terrestre es de 23° 30′
https://webs.um.es/jmz/DiseGrafSimula/alumnos_0
8_09/german_ros/index.files/fractal1_Intro%201.ht
ml
La pieza del mes. 27 de septiembre de 2014
Museo Arqueológico Municipal de Jerez / Asociación de Amigos del Museo
La cerámica pintada geométrica tartésica
D. Diego Ruiz Mata
Universidad de Cádiz
Página 2 La pieza del mes. 27 de septiembre de 2014
más, que en esta ocasión le tocó a la necrópolis más
Mi modesto homenaje a dos arqueólogos sin- importante del Bajo Guadalquivir, junto a la del Cas-
gulares y de distinta fortuna: D. Manuel Este- tillo de Doña Blanca, ambas muy cercanas y diferen-
ve Guerrero y D. Juan de Mata Carriazo Arro- ciadas en sus manifestaciones externas, ambas a cielo
quia, que han tenido mucho que ver con la his- abierto y las dos se habían salvado de las apetencias y
toria que vamos a desarrollar. El primero del pico y la pala de los arqueólogos aficionados de
buscó y no tuvo suerte, mientras que el segun- fines del siglo XIX y los primeros decenios del XX. Al
do la tuvo sin buscarla. Es el destino simple- menos, una –CDB– está protegida. No es exactamente
mente. un consuelo ni una disculpa. Es un hecho que la inves-
tigación tiene que afrontar.
Es preciso conocer que fue en 1992, creo recordar,
cuando nos enteramos de una triste noticia: unos ara- Conocida la triste e irreparable noticia por el Museo
dos mecánicos, inoportunos, con rejas de uñas de casi Arqueológico de Jerez – y saben muy bien que el patri-
1 m habían removido, a gran profundidad, un conjun- monio destruido no se puede reponer–, su directora y
to de colinas cercanas a la ciudad romana y más anti- sus arqueólogos se pusieron de inmediato en acción y
gua de Mesas de Asta para su aprovechamiento agrí- a salvar lo que se pudiera para obtener el mayor bene-
cola, no utilizadas hasta ese momento. Desgraciada-
mente para la historia antigua de la zona y del occi-
dente mediterráneo, habían arrasado sin piedad, y con
el mayor descuido posible, las necrópolis protohistóri-
cas y romanas asentadas sobre cuatro pequeñas eleva-
ciones.
Al parecer, no se apercibieron en ningún momento de
las dificultades que el arado tenía bajo el suelo, como
las numerosas piedras y mampuestos con las que se
construyeron la mayoría de los enterramientos, ni vie-
ron los miles de fragmentos de cacharros que emer-
gían rotos del suelo revueltos con la tierra, ni las ceni-
zas de los muertos incinerados, ni los huesos de los
inhumados, ni todo lo extraño que puede llamar la
atención a alguien acostumbrado a trabajar con la tie-
rra cultivable. Increíble, pero cierto: las anomalías de
un suelo que conocen y acostumbran a trabajarlo no
llamó la atención a nadie o consideraron normal lo
que a todas luces era algo incomprensible para un
suelo sin restos arqueológicos. No es este material el
que surge de la tierra normalmente cuando se ara, y
el ojo del que maneja el arado está perfectamente
habituado a observar cada mancha, cada color, cada
dificultad, cada cosa rara…. Un hecho consumado
Prospección micro-espacial. Necrópolis de Mesas de Asta.
1992-93. Planimetría general. Autor: F. J. Barrionuevo
ficio científico y museístico en circunstancias tan ad-
versas. Se inició una investigación en las cuatro coli-
nas arqueológicas afectadas, consistente en cuadricu-
lar un espacio de casi 40 Ha y delimitando y trasla-
dando al papel milimetrado las huellas que pudieron
ser tumbas o relacionadas con la necrópolis, recogien-
do con paciencia infinita los vasos partidos, los huesos
Vista general del estero y las elevaciones de Mesas de Asta.
Foto MAMJ diseminados y otros ajuares relacionados con los posi-
Página 3 La pieza del mes. 27 de septiembre de 2014
bles enterramientos. Un trabajo descomunal e impa- fragmentos de formas a mano: copa tipo B.1. Olla,
gable. Así transcurrió mucho tiempo y se trabajó mu- fragmento de cazuela y fragmento de vaso bicónico,
cho para unos resultados siempre en el aire de la du- además de un hombro y asa de ánfora.
da, pero necesarios. Y de este modo se conocen muchos
datos de esta necrópolis en un esfuerzo en el que hay Pues bien, este pequeño fragmento autóctono de vaso
que reconocer la paciencia y tenacidad de los que allí bicónico, decorado con diseños geométricos, y recogido
consumieron muchos días y miles de horas en esta en un contexto poco explícito e incompleto, pero sufi-
tarea. De ello hablaré en el día de La Pieza del Mes. ciente, se exalta hoy como la pieza del mes y me pro-
porciona la entrada para hablar sobre el Bronce Final,
Una de esas piezas recogidas, que se expone en este esa sociedad autóctona prefenicia tan olvidada a veces
Museo, es la que se conmemora en este mes de setiem- cuando se habla de la colonización semita, que ostenta
entre sus manifestaciones arqueológicas el uso en mu-
chos de sus vasos de diseños pintados sencillos y, a
veces, muy complejos, de lenguaje geométrico.
El Bronce Final Tartésico. Cuestiones que con-
viene conocer
Es una etapa de la protohistoria del suroeste peninsu-
lar, y sobre todo del Bajo Guadalquivir y Huelva, an-
terior a los primeros contactos e instalaciones fenicias
en la costa atlántica peninsular, cuya sociedad de or-
ganización tribal tuvo su mayor actividad entre los
siglos X y VIII a.C. Pese a que se ha avanzado en el
conocimiento de su cultura material, extensión ge-
Mesas de Asta. Conjunto 557. La flecha y el círculo señalan ográfica y fases de desarrollo, quedan aspectos signifi-
la pieza objeto de análisis in situ. Foto MAMJ cados por conocer, como sus sistemas políticos y socia-
les, las bases reales de su economía, que suponemos
bre. Se trata de un fragmento de vaso a mano, autóc- de escasos excedentes, y sus manifestaciones funera-
tono, del Bronce Final tartésico. Los datos que constan rias –al menos, las más tempranas– y religiosas. De
en el estudio en curso de M. Torres y F. J. Barrionue- todos modos, se han creado los cimientos para el cono-
vo son los siguientes: cimiento de esta sociedad que, junto a la llegada feni-
Conjunto: 557 (ROS 3) / Cuadrícula: F 54 / Des- cia, y en un proceso de hibridación, hicieron posible el
cripción: Mancha gris de planta circular de 1.30 m de surgimiento de Tartesos, la primera sociedad comple-
diámetro en la que se observan piedras de pequeño ja, monárquica, según las fuentes, y estatal occidental,
tamaño. Fragmentos de huesos y muergos / Crono- basada, al principio, en la explotación y comercio de la
logía: Bronce Final, siglo IX a.C. / Ajuar: Borde de plata demandada en el Próximo Oriente por el imperio
cazuela del tipo A.I.f de Ruiz Mata con decoración tipo asirio. Los productos que sostuvieron su sistema
Carambolo. A mano. Pasta de color gris negro con file- económico son más variados, pero la metalurgia de la
tes castaño oscuro. Superficie exterior bruñida de co- plata constituyó su sector primario. Y se advierte en
lor castaño con decoración pintada en rojo consistente las referencias en los textos y en los registros arque-
en una metopa de cérvidos y aves alternando, delimi- ológicos.
tada en su parte superior por una banda de líneas
oblicuas. Superficie interior alisada excepto el interior Desde una visión historiográfica, y sintetizando para
del labio, bruñido. Desgrasantes finos de mica. Otros 4 centrarnos en lo esencial, los primeros hallazgos ar-
queológicos de esta cultura se exhumaron, sin saberlo,
entre finales del siglo XIX y 1958. Mas el 30 de se-
tiembre de 1958 acaeció el hallazgo, por ese azar afor-
tunado a veces para la arqueología, del conocido
“tesoro del Carambolo”, en la ejecución de unas
obras de última hora en la Real Sociedad de Tiro a
Pichón, un edificio social asentado sobre un cerro co-
nocido por ese nombre, junto a las aguas del antiguo
estuario del río Guadalquivir.
A este hallazgo de gran trascendencia nacional e in-
ternacional, desde el comienzo, siguió la excavación
del lugar, al que por suerte visitó durante unos días el
Dibujo de la sección y decoración de la pieza
profesor Maluquer de Motes, dibujando y describiendo
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Distribución de los poblados del Bronce Final en Andalucía Occidental según D. Ruiz Mata (1982)
las estratigrafías con mucho detalle. El tesoro se ex- Tartessos como síntesis de integración o hibridación.
humó en la zona donde posteriormente se excavó el Málaga y Huelva ofrecieron los primeros datos rele-
conocido “fondo de cabaña”, que tantas interpreta- vantes sobre los fenicios en época arcaica y El Caram-
ciones han tenido sus estratos y los criterios cronológi- bolo sobre la sociedad indígena prefenicia. Lo que con-
cos, los contenidos arqueológicos y su sentido funcio- dujo al prof. Maluquer de Motes, en setiembre de
nal. 1968, en un momento tan conveniente y oportuno, a
congregar y a participar con sus novedades a numero-
Lo que es preciso saber es que de aquí procede un sos investigadores en el V Congreso Internacional de
elenco variado de formas y decoraciones geométricas Prehistoria Peninsular, celebrado en Jerez. Los resul-
pintadas en rojo, que el excavador las identificó como tados, publicados en 1969, constituyeron la primera
tartésicas y situó en los siglos IX y VIII a.C. El avance expresión científica del conocimiento real de la esencia
de las investigaciones en el Congreso de Jerez, en de la Protohistoria del Bajo Guadalquivir y de Tartes-
1968, y la publicación definitiva de los resultados, en sos. Más tarde, en 1994, Jerez, por iniciativa de su
1973, centraron el problema del Bronce Final y pro- Museo Arqueológico y Universidad de Cádiz, preparó
porcionaron un conocimiento imprescindible de su cul- el congreso conmemorativo del celebrado en 1968
tura material, hasta ese momento desconocido. El veinticinco años después, que tuvo también gran tras-
hallazgo supuso la génesis del conocimiento y estudio cendencia científica al precisar y aportar información
sistemático de esta etapa tan importante en la Pro- renovada sobre este tema. Entre ambas fechas ha
tohistoria peninsular. Ha pasado el tiempo y conoce- habido una notoria actividad arqueológica en todos
mos mucho más del espacio, de su cultura material, sus campos –excavaciones y estudios de territorio– y
fases y cronologías. Pero este hallazgo continúa siendo que han precisado muchos de los aspectos planteados
el hito de referencia. tras el Congreso de Jerez. No es posible, en este oca-
sión, hablar con detalle de todo ello. Sólo mencionaré,
Los primeros años de la década de los sesenta del siglo por su importancia, que en 1979 comenzó la investiga-
XX fueron de extraordinaria importancia por abordar ción en el Castillo de Doña Blanca, en El Puerto de
categórica y científicamente el problema básico de Santa María, que marcó otro hito clave para el conoci-
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miento de la sociedad autóctona, de los fenicios y de la
protohistoria de la Bahía gaditana durante la mayor
parte del milenio I a.C.
Pero los trabajos más importantes sobre la cultura
material, y especialmente en lo que atañe a las tipo-
logías cerámicas, sus fases y a la configuración del
territorio del Bronce Final, fueron las excavaciones en
el Cabezo de San Pedro (1977-78), en Huelva, en Al-
monte (1979-1982) y las prospecciones efectuadas en
la década de los setenta y mediados de los ochenta en
el suroeste peninsular, que se concretaron en mi Tesis
Doctoral, titulada “Las cerámicas del Bronce Final
Tartésico”, defendida en la Universidad Autónoma de
Madrid en 1982, y cuyos resultados permanecen ac-
tuales y vigentes en lo esencial.
A partir de aquí, se han realizado excavaciones y estu-
dios de territorio, que han aumentado los conocimien-
tos existentes. Y en lo que atañe a la zona occidental
de la provincia gaditana, las excavaciones en el CDB,
Pocito Chico, Campillo, necrópolis de Mesas de Asta y
en otros puntos, acompañados de intensos y metódicos
estudios de territorio desde perspectivas económicas,
políticas, sociales, étnicas y paleogeográficas, han re-
llenado una laguna importantísima en la geografía y
arqueología del Bronce Final. Los investigadores del
Museo Arqueológico de Jerez y los de El Puerto de
Santa María han tenido un papel importante en esto.
Tipos cerámicos característicos del Bronce Final/ Fase I
según D. Ruiz Mata (1982)
El Bronce Final Tartésico: fases, características
y el territorio
rio en el extrarradio onubense. Pero conocemos muy
Para las fases del Bronce Final me baso en los resulta- poco de sus rituales funerarios. La mejor oportunidad
dos de mi tesis doctoral mencionada. En síntesis, y se ha perdido en la necrópolis de Mesas de Asta, como
como consecuencia de las excavaciones en asentamien- he lamentado. Y, como punto destacable, desde la tec-
tos bien estratificados, se pudieron definir tres mo- nología bélica, esta sociedad está inmersa en la pro-
mentos esenciales con claridad. ducción y tráfico de material bélico de bronce –caso de
la Ría de Huelva– y la metalurgia atlántica, como se
La Fase I, que corresponde a la sociedad existente a expresa en las Estelas Decoradas del Suroeste. Esta
la llegada de los primeros fenicios y con los que man- etapa es la del apogeo de los vasos decorados con dise-
tuvieron los primeros contactos, se data con anteriori- ños geométricos.
dad al 800 a.C., y su comienzo puede establecerse en
el siglo X a.C. Sin embargo, la época mejor conocida es Hacia el 800 / 775-50 a.C. se advierten los primeros
la más reciente, la de plena consolidación, como suce- contactos y asentamientos fenicios en la Bahía gadita-
de con frecuencia en los procesos históricos. Los oríge- na y Málaga, que habían tenido lugar decenios antes
nes quedan en la mayoría de las ocasiones en el terre- en la ciudad de Huelva, como se ha sabido reciente-
no de la especulación e hipótesis más o menos afortu- mente. Se inicia la Fase I-II, que supone los comien-
nadas. Conocemos con bastante detalle aspectos de su zos de este proceso de hibridación autóctona y semita,
cultura material, especialmente los tipos cerámicos y por necesidades productivas y convivencia, lo que su-
sus decoraciones pintadas, bruñidas e incisas. Y la puso los inicios de determinados cambios estructura-
expansión de estos materiales denota una ocupación les en el territorio y en la ciudad, en el seno de la so-
intensa y jerarquizada territorial en el Bajo Guadal- ciedad indígena, en la cultura material, comercio,
quivir, Huelva capital y aledaños. Las decoraciones, mundo funerario y religioso. Y el comienzo de la deca-
objeto de esta exposición, ofrecen un lenguaje estruc- dencia de los estilos decorados de la Fase I y las intro-
turado y geométrico, conectado con un marco más am- ducciones de nuevos diseños también geométricos, pe-
plio mediterráneo y atlántico. Se conocen estructuras ro diferenciados en su expresión conceptual.
de habitación en extensión en San Bartolomé en Al-
monte (Huelva) y Vista Alegre-Universidad y Semina- Entre mediados del siglo VIII y comienzos o mediados
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del VI a.C., se sitúa el Período Orientalizante en toda retirada del Guadalquivir, como en los asentamientos
su plenitud –Fase II–. Se advierten cambios sustan- conocidos de la costa y campiña desde Rota a la Bahía.
ciales en los hábitats, surgiendo la ciudad al estilo La cuestión puede ser aleatoria, pero no lo parece. Es
oriental, que se generaliza por este ámbito, y los cam- probable que estemos en otra área étnica y política.
bios socio-políticos que conlleva, el desarrollo tecnoló- Las excavaciones de Pocito Chico, Campillo y Castillo
gico y comercial –economía de mercado– de carácter de Doña Blanca, que han suministrado un material
internacional hacia el Atlántico e interior peninsular, considerable cuantitativa y cualitativamente, no ofre-
el fin de la sociedad tribal en aras de una nueva rela- cen muchos ejemplos del uso de esta modalidad deco-
ción política de principado y clientela basada en la rativa. Otro caso es el de Mesas de Asta, que pudo es-
cualificación y diversificación del trabajo, y adopciones tar más vinculada en el ámbito del Guadalquivir y no
significativas de deidades, creencias religiosas y mi- en el de la campiña.
tos. Los templos de este momento son ejemplos explí-
citos de este fenómeno religioso sincrético, pero basa- Entre las formas abiertas, abundan las decoraciones
dos en los modelos fenicios. Los más significativos y en las cazuelas de carenas pronunciadas, siempre por
ampliamente excavados proceden precisamente del el exterior. Son muy escasas en las pequeñas copas
Carambolo, después de la modesta cabaña-templo. En carenadas y bruñidas, de paredes muy finas. Sin em-
resumen, el apogeo de Tartesos. La antigua cerámica bargo, en la Fase I-II, y sobre todo en los inicios de la
decorada geométrica va siendo sustituida por nuevos II, son prácticamente las copas las únicas que osten-
conceptos simbólicos y decorativos, introduciéndose tan las decoraciones pintadas geométricas. Son fre-
una iconografía figurada con trasuntos e ideologías cuentes también, en la fase I, los soportes decorados y
estrictamente orientales. los vasos bicónicos. El fragmento de la pieza del mes
corresponde a uno de estos vasos. Pero las decoracio-
Las cerámicas pintadas geométricas autóctonas
Actualmente se posee una documentación importante
tipológica y decorativa de la fase de plenitud o Fase I,
procedente por su importancia del “fondo de cabaña”
del Carambolo, Valencina de la Concepción, Universi-
dad Laboral de Sevilla, de los cabezos onubenses y de
otros lugares del Bajo Guadalquivir, que parece el
núcleo de este estilo. Señalemos que escasea, por los
datos existentes hasta ahora, en el área gaditana más
Gran vaso con decoración pintada procedente de El Caram-
bolo (1973)
nes más complejas, desde una concepción estructural
tectónica u holística, consistente en la suma de partes
independientes unidas en un todo significado, se desa-
rrollaron en los vasos de gran capacidad, como vere-
mos en la exposición. Y en esto consiste la decoración
geométrica del Bronce Final I, en la agregación de mo-
tivos para conformar el tema de una metopa central,
de carácter abstracto y simbólico. Los motivos son
siempre geométricos y se desarrollan en este lenguaje,
en el que tiene escasa cabida el repertorio animalístico
Distribución de los distintos tipos de cerámicas pintadas en
y floral.
la Península Ibérica. Según D. Ruiz Mata
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Nos hallamos, pues, en una concepción y metalengua- ámbitos culturales y temporales se relaciona? Es difí-
je geométrico puro, conectado en el ámbito del Medi- cil contestar estas preguntas y han surgido por ello
terráneo y Centroeuropa, y desde luego en la tradición varias hipótesis basadas en las analogías formales. En
el espacio geográfico del Bajo Guadalquivir, se cono-
cen desde la Edad del Cobre un conjunto considerable
de platos de gran diámetro que se decoran con cierta
frecuencia mediante diseños simples geométricos bru-
ñidos –es el caso de Valencina de la Concepción– y
vasos cerrados, no muchos, que ostentan decoraciones
geométricas muy simples. Este lenguaje constituyó la
expresión más significativa de la etapa posterior que
conocemos como Horizonte o Fase Campaniforme, que
usó ampliamente, mediante la incisión o la impresión
de un peine, esta expresión decorativa y conceptual.
Todo ello sucede antes del 1800-1700 a.C. Más tarde,
durante el Bronce Pleno, la decoración es muy escasa,
prácticamente inexistente. Y en los últimos siglos del
II milenio, en un momento bastante desconocido en
este ámbito, que denominamos Bronce Tardío, se
hallan decoraciones geométricas en cerámicas no loca-
les, procedentes de la Meseta, conocidas como Cogo-
tas. Hasta ahora tampoco se han hallado importantes
manifestaciones en el Bajo Guadalquivir y Bahía gadi-
tana, aunque son conocidas. Y de golpe, sin que poda-
mos rastrear su gestación, el esplendor tipológico y
decorativo de las cerámicas del Bronce Final del suro-
este, o tartésicas, que ofrecen un amplio repertorio
complejo y acabado, y no en formación, sino en su cul-
minación. Aquí estriba el problema de esta decoración
y, en general, de la arqueología: el escaso conocimien-
to que tenemos en determinadas etapas históricas de
sus inicios y desarrollo, y las dificultades para atisbar-
los entre los variados restos arqueológicos de los asen-
tamientos.
Motivos geométricos de Bronce Final, según P. Cabrera Sobre el repertorio complejo decorativo de la cerámica
autóctona del Bronce Final, en su momento de culmi-
formal autóctona. Es en este sistema conceptual –y no nación, como cabía esperar, han surgido varias hipóte-
tanto en lo formal– en donde hay que ver las analogías sis sobre su origen, modelos analógicos y cronologías,
que nos acerquen lo más posible a su lenguaje simbóli- que resumimos de este modo. CARRIAZO ARRO-
co y a sus raíces culturales. Como no disponemos de QUIA, el primero que afrontó el problema ante un
representaciones figuradas, siquiera esquemáticas, contexto explícito y abundante material, relacionó sus
que nos conduzcan a una comprensión más explícita, similitudes con las decoraciones locales campanifor-
hay que ahondar en el territorio de la abstracción mes, más las del geometrismo chipriota, datándolas
simbólica, del significado conceptual del geometrismo. ampliamente entre los siglos IX y V a.C. PELLICER
Estamos seguros que en el tiempo en que nos move- insistió en el origen local campaniforme y en las seme-
mos –y diría que en todos– cuando se habla de decora- janzas posteriores con las decoraciones de la Grecia
ciones nos referimos a un lenguaje y a unos signos Oriental y Chipre, entre el 725 y 670 a.C. En este sen-
comunicativos, a veces difícil de comprender, pero re- tido, le sigue AMORES, incidiendo en la procedencia
lacionado y con significación entre los ámbitos étnicos de la Grecia del Este en la segunda mitad del siglo
y culturales afines y a su categoría de valores. Una VIII a.C. ALMAGRO GORBEA advirtió sus concomi-
decoración es ante todo una expresión ideológica, so- tancias con el Geométrico, desde comienzos del siglo
cial y cultural no inocente y legible, comunicación en IX a mediados del VIII a.C. Y CABRERA es partidaria
suma. de esta procedencia y en la adaptación e innovación
local, como proceso de aculturación. BENDALA vis-
Hipótesis sobre su procedencia lumbra un origen impreciso mediterráneo, de origen
micénico o submicénico, del que genera el Geométrico
¿De dónde procede este concepto geométrico y con qué griego y la decoración tartésica, que sitúa en los siglos
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recedoras en lo que atañe a sus orígenes y al tiempo
de uso.
Reservo mi opinión para el final, y que no se interpre-
te que juego con ventaja. Tengo que manifestar varias
observaciones, consecuencias de mis trabajos de estos
años, sin profundizar demasiado en tema tan comple-
jo: 1) que se trata de una decoración muy elaborada,
acabada y estructurada, como el resultado final de un
proceso cuyos orígenes se nos escapan en el registro
arqueológico, diferente de las evoluciones de las fases
y estilos de la cerámica geométrica griega, que se si-
gue con bastante exactitud; 2) conceptualmente, desde
la estructura de este lenguaje, hallo concomitancias
con las producciones del Geométrico Medio griego,
desde los inicios del siglo IX a mediados del VIII a.C.;
3) que la influencia griega, en el caso de que así fuese,
Metopas con decoración geométrica de vasos de gran capa- sólo se limitó a la imitación e interpretación de las
cidad, según D. Ruiz Mata (1982) decoraciones y no hay ni un solo vaso griego cuya for-
ma se refleje en el repertorio conocido autóctono, lo
X y IX a.C. Por su parte, CASTRO-LULL-MICÓ la que es bastante significativo; 4) que se habla con faci-
creen más sincrónica con el Protogeométrico que con lidad de contactos e influjos griegos y no se explican ni
el Geométrico griego, sin más razones, datando su ges- el cómo ni el cuándo, pues nada se percibe en los re-
tación en los siglos X y IX a.C. BUERO las relaciona gistros arqueológicos; 5) que según el conocimiento de
con las cerámicas griegas geométricas traídas por los la presencia más antigua fenicia en Occidente y su
fenicios como dones o intercambios con los jefes locales proceso posterior, la cerámica que analizamos de la
y las imitaciones que de ellas surgieron en las cerámi- Fase I no perduró más allá del 800 / 775-50 a.C., y es
cas autóctonas, situándolas a fines del siglo VIII y en este espacio temporal anterior donde hay que si-
principios del VII a.C. Y AUBET, más incrédula, duda tuar sus similitudes formales y conceptuales, coinci-
de su ascendencia oriental calificándola de “una mera dentes con el Geométrico Medio, y, en este sentido,
hipótesis dudosa”, pero no se decanta por ninguna hay que desechar las hipótesis que hallan correspon-
hipótesis. Recientemente, GONZÁLEZ DE CANALES, dencias analógicas con cerámicas griegas más tardías;
SERRANO y LLOMPART, los estudiosos y publicado- 6) no hay que obviar que el Bronce Final I Tartésico se
res de los estratos más antiguos conocidos fenicios oc- halla inmerso a su vez en las relaciones atlánticas eu-
cidentales, hallados en Huelva, sugieren que esta ropeas, reflejadas también en el norte peninsular, que
cerámica decorada –y en general esta cultura– surge se sirvió de un lenguaje decorativo también geométri-
co; 7) que no hay que mezclar las diferentes fases ad-
vertidas en el Bronce Final y, en consecuencia, las de-
coraciones de estos momentos, que es lo que advierto
en varias de las hipótesis esbozadas. Y algunos aspec-
tos más que no merecen exponerse en esta ocasión.
En efecto, es en el siglo IX a.C., y con probabilidad en
los decenios finales del X a.C., donde hay que situar
esta expresión decorativa, cuya procedencia constituye
por ahora un problema necesario de investigación con
más intensidad. Las teorías que ofrecen dataciones
posteriores a lo dicho deben referirse, en mi opinión, a
otra época y a otros temas, mezclando las diferentes
etapas en las que se advierten “decoraciones geométri-
cas” sin distinguir sus características.
Desarrollo de metopas en vasos de almacenamiento del
Los contextos, tan necesarios e incompletos
Bronce Final, según P. Cabrera
Me refiero a los contextos en los que aparecen estos
con la llegada fenicia y quizás aquí tenga su origen, lo vasos bellamente decorados sean religiosos, sociales o
que sucede en la segunda mitad del siglo IX a.C. Una funerarios. Se debe partir de la base que no se trata
hipótesis muy difícil de admitir. Como se ha podido de una cerámica común, sino de lujo y empleada en
advertir, las conclusiones son divergentes y poco escla- ocasiones adecuadas. Hay que ser cauteloso en su
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apreciación, pues no poseemos aún suficiente informa- y prestigio de determinados asentamientos autócto-
ción arqueológica contextual que permita deducir nos, si consideramos la jerarquización del espacio cen-
hipótesis consistentes. Sólo voy a insinuar algunas tro-periferia, como parece posible.
cuestiones para su futura verificación.
Como he reiterado en estas páginas, el denominado Y dos ejemplos me sugieren esta hipótesis: el de la
“fondo de cabaña” del Carambolo es el primero conoci- ciudad de Huelva contrastado con el poblado metalúr-
do con entidad y abundante material y el que ha origi- gico de San Bartolomé en Almonte. Las excavaciones
nado la discusión de su función. Voy a reflejar directa- efectuadas en el Cabezo de San Pedro proporcionaron,
mente, sin ambages, mi interpretación y opinión sobre en un espacio pequeño y de relleno, suficiente mate-
aspectos que aún son motivo de discusión. Primero, el rial pintado de esta época, y un número más impor-
problema de la estratigrafía. Durante mucho tiempo tante se recogió en los depósitos de los niveles freáti-
se ha hablado del “fondo de cabaña” y de los cuatro cos de la calle Méndez Nuñez y Plaza de las Monjas,
estratos que lo componen, mezclándose los fragmentos junto a las cerámicas fenicias, griegas y sardas más
más antiguos y los más recientes. En suma, como fon- antiguas conocidas hasta el momento en Occidente.
do de cabaña deben entenderse los estratos IV y III, Pese a que el material ha sido sólo recogido y no exca-
bien reflejados en la estratigrafía que dibujó Malu- vado sistemáticamente y bien contextualizado, las
quer de Motes, y los materiales que le acompañan, cerámicas fenicias señalan claramente que se hallan
pertenecientes a la Fase I, entre los que destacan los en un centro indígena muy importante, económica y
vasos abiertos y cerrados con decoración monocroma políticamente. El caso de Almonte es diferente. Los
geométrica. Los estratos II y I, en los que se excavó el materiales proceden de la excavación de casi una
hoyo para el vaso que contenía el tesoro de oro, no de- treintena de habitaciones, almacenes y lugares de tra-
ben considerarse como pertenecientes al fondo de ca- bajo, y aquí no se hallan las cerámicas decoradas ge-
baña y cronológicamente posteriores. Interpretación ométricas. ¿Dónde está la diferencia? En mi opinión,
que ya expuse en mi tesis doctoral en 1982. en el carácter jerárquico y político de ambos asenta-
mientos, en la distinción de centro y periferia, que
Carriazo no consideró la función del fondo, y a él se pueden ser el paradigma de otros casos en el ámbito
refiere simplemente como “fondo de cabaña” sin expli- de la extensión de esta cerámica. Por los cabezos onu-
car el sentido de los ricos contextos cerámicos arque- benses se extendían numerosas cabañas que sugieren
ológicos. Y por ello, Blanco Freijeiro los interpretó pos- la existencia allí de un centro político que controlaba
teriormente como pertenecientes a un posible santua- una periferia productiva y dependiente, con mucha
rio indígena, asociándolo a las cabañas-santuarios probabilidad en relación al comercio de la plata. Es la
griegas del Geométrico, con plantas y estructuras mu- razón de la llegada de los primeros fenicios orientales
rales y de techumbres muy simples de barro, maderas a Occidente y, seguramente, la del hallazgo de las es-
y vegetales. Hay numerosos ejemplos en el área griega padas y utensilios de bronce de la Ría de Huelva, jun-
y constituyen el origen, al menos en planta, de los to a los cabezos. El caso de Almonte sugiere el de una
templos más elaborados arcaicos. En estos últimos periferia productiva. Lo que podría explicar la ausen-
años, con motivo de las excavaciones en extensión en cia de estos vasos decorados de lujo. Una hipótesis
el cerro y el hallazgo de los santuarios superpuestos probable que hay que contrastar.
de época orientalizante, el fondo de cabaña se inter-
pretó como un foso votivo o depósito de ofrendas, muy No quiero terminar esta exposición breve sin otra con-
difícil de aceptar y por razones que no puedo desarro- sideración, que atañe al macro-espacio. En suma, la
llar aquí. En mi opinión, atendiendo a las característi- cerámica geométrica, en el panorama del Bronce Final
cas de la cabaña, sus estratos, contexto material y del Suroeste, alcanza su mayor expresión en el Bajo
faunístico –un tema desatendido pero muy importante Guadalquivir y Huelva capital y cercanías, como se ha
–, y riqueza de los materiales decorados, se trata, co- dicho. Y quedan al margen otras zonas, entre las que
mo sugirió Blanco Freijeiro, de una cabaña-santuario se encuentran las más próximas a la Bahía gaditana.
en un medio que posteriormente iba a alcanzar su El caso de Mesas de Asta, en lo que atañe a la necró-
apoteosis religiosa en la desembocadura del Guadal- polis, requiere para formular hipótesis consistentes de
quivir y frente a la antigua Spal sevillana. Tal vez, el un conocimiento de los materiales que no poseo. Lo
fondo de la Universidad Laboral pudo haber tenido más probable es que se halle en el ámbito del Guadal-
idéntica función en la desembocadura del río Guadai- quivir. Pero el poblamiento indígena del Castillo de
ra en el estuario del Guadalquivir. Doña Blanca y el de los poblados de la campiña por-
tuense excavados, en los que escasean o están ausen-
No hay que desechar, pues, la hipótesis de cabañas- tes estos vasos decorados, sugieren la hipótesis seña-
santuarios en el Bronce Final I prefenicio y su expre- lada.
sión material rica en vasos de lujo pintados con deco-
ración geométrica. Otra cuestión es la posibilidad de En este contexto, ¿cómo responden, qué representan
que estos objetos hayan sido manifestaciones de poder estas cerámicas en los conjuntos funerarios? Es muy
Página 10 La pieza del mes. 27 de septiembre de 2014
difícil contestar la pregunta por falta de enterramien- Mediterráneo y significados específicos, en las que no
tos exhumados de la Fase I. Y cuando los ha habido no voy a ahondar en esta ocasión para no hacer prolija
están presentes. Así sucede en el Túmulo 1 de la esta exposición. Valga por ahora conocer que es un
necrópolis de Las Cumbres o los túmulos A y B de Se- fragmento muy especial, que muestra elementos sim-
tefilla (Sevilla), por citar unos ejemplos. ples, figurados y explicables, en un contexto funerario
del que nos faltan datos para una interpretación co-
El fragmento que constituye la pieza del mes en el rrecta.
Museo Arqueológico de Jerez, procedente de la necró-
polis, parece indicar que es un producto de la Fase I-
II, con presencia de material fenicio –hombro y asa de Diego Ruiz Mata
ánfora– y una iconografía simple pero muy significati-
va, consistente en una hilera de aves y cérvidos alter-
nados, que es el tema principal. Esta asociación y al-
ternancia, ave/ciervo u otro animal terrestre tiene co-
rrespondencias iconográficas en vasos geométricos del
DESCRIPCIÓN
Fragmento de vaso bicónico con decoración de tipo Carambolo. A mano. Cocción reductora. Pasta de color gris
negruzco entre filetes castaño oscuro. Superficie exterior bruñida de color castaño con decoración pintada en
rojo consistente en una metopa de cérvidos y aves alternando delimitada en su parte superior por una banda de
líneas oblicuas. Superficie interior alisada excepto el interior del labio, bruñido. Desgrasantes finos de mica.
Dimensiones
Diámetro de boca: 13,4 cm. Diámetro máximo: 16,2 cm. Altura conservada: 5,3 cm.
Cronología
Protohistoria. Bronce Final. Siglo IX a.C.
Procedencia
Mesas de Asta. Jerez de la Frontera. Cádiz. Campaña de prospección micro-espacial 1992-93.
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Condori-Viza, C., Navarrete-Álvarez, M., Aguirre-Cipe, I., & Chamorro-Pérez, A. (2017). Cultura Arica: Un
caso para el estudio y educación de la geometría presente en textiles prehispánicos. Revista Latinoamericana
de Etnomatemática, 10(2), 8-25.
Artículo recibido el 26 de marzo de 2017; Aceptado para publicación el 11 de junio de 2017
Cultura Arica: Un caso para el estudio y educación de la
geometría presente en textiles prehispánicos
The Cultura Arica: A case of research study and education of the
geometric elements present in prehispanic textiles
Carolina Condori-Viza 1
Mónica Navarrete-Álvarez2
Iván Aguirre- Cipe 3
Andrea Chamorro-Pérez4
Resumen
A partir de un trabajo interdisplinario, presentamos una revisión de los estudios de Etnomatemáticas
desarrollados en el área andina, y analizamos los elementos geométricos presentes en piezas textiles
prehispánicas pertenecientes al Periodo Intermedio Tardío (ca. 900/1.200- 1.430 d.C.) o “Cultura Arica” (norte
de Chile). A partir de esta evidencia, presentamos la experiencia de la Academia de Etnomatemáticas - Arica;
estrategia pedagógica que buscó desarrollar actividades teórico-prácticas y que a partir del análisis geométrico
permitieron desarrollar la apreciación y valoración del pensamiento matemático presente en los diseños
iconográficos de los textiles y tecnología prehispánica.
Palabras claves: Etnomatemática, Patrimonio arqueológico, Chuspas, Transformaciones isométricas.
Abstract
From an interdisciplinary work, we present a review of the studies of Ethnomathematics developed in the
Andean area, and we analyze the geometric elements present in prehispanic textiles belonging to the Late
Intermediate Period (ca. 900 / 1,200-1,430 AD). The "Culture Arica" (northern Chile). From this evidence, we
present the experience of the first version of the Academy of Ethnomathematics - Arica; Pedagogical strategy
that sought to develop theoretical practical activities and based on the geometric analysis allowed to develop
the appreciation and assessment of mathematical thinking present in the iconographic designs of prehispanic
textiles and technology.
Key words: Ethnomathematics, Archaeological heritage, Chuspas, Isometric transformations.
1
Magíster en Dirección y Gestión de Empresas de la Universidad de Tarapacá, Chile; y Profesora de
matemáticas y computación, Universidad de Tarapacá, Arica, Chile, Email: [email protected]
2
Doctora en Economía de la Universidad Autónoma de Madrid, España; y Directora del programa Explora de
CONICYT: Región de Arica y Parinacota, Universidad de Tarapacá, Arica, Chile, Email: [email protected]
3
Magíster en Ciencias, Área Matemática Aplicada de la Universidad de Sao Paulo, Brasil; y Profesor del
Departamento de Matemática, Universidad de Tarapacá, Arica, Chile, Email: [email protected]
4
Doctora (c) en Antropología de la Universidad Católica del Norte; y Profesora del Departamento de
Antropología, Universidad de Tarapacá, Arica, Chile, Email: [email protected]
Los autores agradecen los aportes realizados por los referees anónimos del artículo quienes contribuyeron a
mejorar sustancialmente el trabajo y agradecen el financiamiento del Proyecto Investigación de Postgrado
otorgado por la Universidad de Tarapacá, Chile.
8
Revista Latinoamericana de Etnomatemática Vol. 10, No. 2, junio-septiembre de 2017
1. ETNOMATEMÁTICA EN LOS ANDES
En la perspectiva de que la Etnomatemática es un campo de investigación que busca
comprender las matemáticas como un producto construido por los seres humanos, estando
presente en diversas prácticas sociales y culturales (Micelli & Crespo, 2011; Miarka &
Viggiani, 2012; Damázio, 2014; D’Ambrosio, 2014) realizamos una revisión de los estudios
etnomatemáticos desarrollados en el área andina.
En los Andes, estos estudios se han orientado a conocer las diversas prácticas sociales y
culturales mantenidas por los pueblos indígenas, así como a contribuir, preservar y valorar
estos saberes a través del desarrollo de estrategias pedagógicas. Cabe destacar que la mayoría
de ellos se basa en la exploración, análisis y conocimiento del patrimonio arqueológico
dejado por las culturas prehispánicas, sentando unos precedentes para la identificación de las
continuidades y transformaciones del conocimiento respecto de las sociedades actuales.
Destacan las exploraciones de los principios matemáticos presentes en tecnologías
prehispánicas tales como arquitectura, técnicas y diseños textiles, cerámicas, andenerías,
entre otros, pertenecientes en la mayoría de los casos a la sociedad Inca. Siendo
especialmente relevantes los estudios referidos a dos importantes instrumentos de
contabilidad y registro: el quipu o khipu y la yupana. El primero cuya traducción del quechua
significa “nudo”, corresponde a un instrumento de contabilidad que se compone de un cordel
principal y numerosos cordeles verticales secundarios con nudos que representan unidades,
decenas y centenas. Su principal función fue mantener un registro cuantitativo de las
actividades productivas de las distintas regiones del imperio Inca (número de vasallos,
ingresos y salidas de almacenes, tributos en especies, cantidad de tierras asignadas, entre
otros)5.
5
Un ejemplo de la presencia incaica en la región de Tarapacá (norte de Chile), territorio que correspondía al
Collasuyu o parcialidad austral del Tahuantinsuyo, se manifiesta en la edificación de diferentes instalaciones
(centros administrativos, sitios de almacenaje, postas y cementerios), así como en la presencia de uno de los
quipus más complejos y extensos hasta ahora encontrados (586 cuerdas). Fue hallado hace aproximadamente
450 años en el cementerio de Mollepampa, y se cree que registra información de la población en la zona de
Arica sujeta al Imperio Inca (Berenguer, 2009; Urton, 2003). En perspectiva de la conexión de Arica respecto
del Tahuantinsuyo, son los vestigios de vestimenta pertenecientes Quipucamayoc (Museo Chileno de Arte
Precolombino, 1997).
9
Condori-Viza, C., Navarrete-Álvarez, M., Aguirre-Cipe, I., & Chamorro-Pérez, A. (2017). Cultura Arica: Un
caso para el estudio y educación de la geometría presente en textiles prehispánicos. Revista Latinoamericana
de Etnomatemática, 10(2), 8-25.
Por su parte, la yupana cuyo vocablo quechua significa “contar”, corresponde a un ábaco que
permitía realizar operaciones aritméticas (Rojas & Stepanova, 2015); sin embargo, se han
encontrado pocos ejemplares y no ha recibido mayor investigación, salvo algunos intentos
pedagógicos por introducir su método de cálculo en la enseñanza de las matemáticas.
No obstante a la preponderancia cultural de este legado, podemos argumentar -siguiendo las
reflexiones de Tun & Díaz (2015)- que las contribuciones matemáticas de las sociedades
prehispánicas y de las actuales comunidades indígenas han sido relegadas o invisibilizadas y
muchas veces discriminadas, por lo que “las contribuciones históricas que se describen son
demasiadas veces eurocéntricas, rindiendo homenaje a los griegos de piel clara como los
proveedores de la mayoría de los conocimientos matemáticos de importancia” (D’Ambrosio
2001, citado en Tun & Díaz, 2015, p. 82).
En este sentido, muchos de los estudios Etnomatemáticos andinos se han dirigido a crear
estrategias pedagógicas que permitan rescatar el pasado prehispánico, difundir sus aportes y
técnicas, y valorar las prácticas culturales asociadas. En esta dirección, Huapaya & Salas
(2008) sugieren actividades didácticas de reconocimiento de patrones y formas geométricas
(paralelismo, perpendicularidad, polígonos, ángulos, semejanzas y proporcionalidad) en
diversas expresiones culturales y tecnológicas que dejó la sociedad Inca, contribuyendo de
este modo a la valoración del patrimonio y saberes ancestrales andinos. Del mismo modo,
Mamani Apaza (2009) en el contexto del pueblo Aymara, elabora propuestas de actividades
pedagógicas, uno de estos es la confección de quipus artesanales para practicar la aritmética
básica (sumar y restar) y reforzar el cálculo mental.
En el caso de Chile y, especialmente en el norte del país, los estudios Etnomatemáticos son
escasos; sin embargo, si bien éstos retoman los antecedentes de las matemáticas presentes en
la tradición prehispánica andina, destacan por el interés de valorar la presencia de las
matemáticas en los contextos socioculturales de las actuales comunidades indígenas.
Interesándose en las prácticas cotidianas, productivas y artísticas del pueblo aymara; y en la
generación de propuestas educativas tendientes al rescate de sus saberes tradicionales.
En relación con la geometría presente en el arte andino, Jiménez (2009) realiza una
recopilación de los elementos geométricos presentes en el patrimonio cultural (tejidos,
danzas, petroglifos y geoglifos) de la región de Arica y Parinacota (Chile), y propone
10
Revista Latinoamericana de Etnomatemática Vol. 10, No. 2, junio-septiembre de 2017
desarrollar una estrategia de enseñanza-aprendizaje de la geometría (transformaciones
isométricas) basada en la contextualización de problemas. Por su parte, Mamani & Patty
(2004) sugieren insertar la Etnomatemática en el currículo escolar, en la perspectiva de
integrar a las poblaciones indígenas al sistema chileno.
Para el caso de las prácticas culturales, Álvarez (2013) examina las formas de matematizar
que emplean las mujeres de Isluga (comunidad altiplánica, región de Tarapacá) en la
elaboración de los tejidos; actividad que, según la autora, permiten representar conceptos e
identificar las bases de un pensamiento lógico andino que emplea un código binario análogo
del quipu. En la misma dirección, Rivas & Vásquez (2005) exploran los textiles de la
comunidad de Guacollo (región de Tarapacá, Chile) realizando una recopilación de técnicas
y prácticas textiles de acuerdo a las narraciones de tejedoras aymaras. Asimismo, proponen
una clasificación de la iconografía presente en el textil etnográfico, destacando la importante
presencia de diseños geométricos y de naturaleza.
En vista de estos precedentes, y considerando que la arqueología desarrollada en el norte de
Chile, especialmente en la región de Arica y Parinacota, ha proporcionado conocimientos
culturales respecto del pasado prehispánico que, pese a no referirse directamente al
pensamiento matemático andino, permiten deducir una lógica matemática singular.
Realizamos la revisión de estudios arqueológicos desarrollados en torno a la “Cultura Arica”
(ca. 900/1.200- 1.430 d.C.), sociedad que hoy en día está desaparecida pero cuya iconografía
textil permanece como un testigo de lo que fuera su imaginario y cosmovisión (Ulloa, 1981;
1985; Focacci, 1997; Horta, 1997; 2005; Carmona, 2006). Para centrarnos en la revisión y
análisis de los elementos geométricos presentes en la composición y estructura de los diseños
o iconografía de piezas textiles denominadas chuspas o bolsas rituales. Lo cual, suponemos
y esperamos, proporcione insumos para profundizar en el conocimiento de este lenguaje del
pasado.
2. LA “CULTURA ARICA”: GEOMETRÍA EN LOS DISEÑOS TEXTILES
La ocupación humana de lo que hoy corresponde al territorio de la Región de Arica y
Parinacota (Chile) se remonta al 10.000 a.C., periodo durante el cual se vivieron diferentes
sociedades que ocuparon la costa, los valles y la cordillera; dejando restos materiales
11
Condori-Viza, C., Navarrete-Álvarez, M., Aguirre-Cipe, I., & Chamorro-Pérez, A. (2017). Cultura Arica: Un
caso para el estudio y educación de la geometría presente en textiles prehispánicos. Revista Latinoamericana
de Etnomatemática, 10(2), 8-25.
(geoglifos, petroglifos, cerámicas y textiles), que sorprenden por su belleza, manufactura y
simbolismo. En el caso de los valles, destaca la denominada “Cultura Arica” -
correspondiente al Período Intermedio Tardío6 (ca. 900/1.200- 1.430 d.C.), sociedad agro-
marítima que habitó los valles occidentales: Valles de Azapa y Camarones y una parte en la
costa del Pacífico (Carmona, 2006). La economía en los valles se expandió mediante la
construcción de terrazas de agricultura en conjunto con canales de riego, mientras que en la
costa utilizaron balsas para la pesca en lugares profundos. Esta sociedad se destacó por su
alta calidad técnica y estética, presentando textiles, cerámicas y geoglifos con diseños
antropomorfos, zoomórficos y geométricos con características “locales”, vale decir que se
trata de iconografía que solo posee manifestación material en esta pequeña área.
En lo que corresponde a la textilería, destacan las Chuspas -que es el objeto de nuestro
estudio-, consistentes en bolsas policromas (azul, verde y ocre) cuyo tamaño bordea entre los
9 cm x 12 cm hasta 20 cm x 24 cm (Ulloa, 1981), de uso productivo y/o ritual, que presentan
complejos y enigmáticos diseños. Desde el punto de vista de los estudios arqueológicos
realizados por Horta & Agüero (1997), los atributos de las chuspas son: forma trapezoidal7,
presencia de color crema en el juego de colores positivo y negativo de las franjas decoradas,
complejas y variadas terminaciones bordadas en las costuras y orillas, variadas iconografías
figurativa y abstractas realizadas mediante la utilización de urdimbres complementarias. El
6
Importa considerar que los estudios arqueológicos regionales han podido establecer fases y cronologías que
permiten comprender el desarrollo prehispánico local (Carmona, 2006). Estas son:
PERIODO ARCAICO (ca.9.000 - 1.700 a.C.), caracterizado por la presencia de pescadores, cazadores y
recolectores de recursos marinos, cuyos recursos tecnológicos eran redes, bolsas y recipientes.
PERIODO FORMATIVO (1.700/ 1.400 a.C. y 300/500 d.C.), se mantienen los sistemas de recolección marina
y vegetal, pero se desarrolla la agricultura y aparecen cerámicas y textiles (rojo, azul y café) con decoración
geométrica.
PERIODO MEDIO (ca. 300/500 - 900/1.100 d.C.), destaca la influencia de Tiwanaku (márgenes del lago
Titicaca, actual Bolivia) en el desarrollo artístico local (cucharas de madera, finos textiles con motivos
geométricos policromos -rojo, azul, verde, amarillo y café-, cerámica con elementos geométricos).
PERIODO INTERMEDIO TARDÍO (ca. 900/1.200- 1.430 d.C.), caracterizado por la expansión de la economía
en los valles a través de la construcción de terrazas agrícolas y canales de riego, mientras que en la costa
utilizaron balsas para la pesca. Destaca por su alta calidad técnica y estilo con decoraciones antropomorfas,
zoomórficas y diseños geométricos.
PERIODO TARDÍO (1.400- 1.535 d.C.), destaca la influencia del Tawantisuyo o Imperio Inca en la cerámica,
textilería y metales, y diseños tipo camélidos.
7
Cabe destacar que las mismas autoras especifican que finalizando el Intermedio Tardío la forma de la chuspa
empieza a perder su forma trapezoidal y empieza a encontrarse en forma cuadrada (Carmona, 2010).
12
Revista Latinoamericana de Etnomatemática Vol. 10, No. 2, junio-septiembre de 2017
carácter ritual de este tipo de bolsas se vería confirmado por la presencia de restos de hojas
de coca en el interior de las mismas (Belmonte, Ortega, Arévalo, Cassman & Cartmell, 2001).
2.1. Relevancia iconográfica
La complejidad iconográfica expresada en la confección de textiles (Ulloa, 1985; Horta,
2005), especialmente chuspas, inkuñas y bolsas-fajas; fue fruto de la utilización de técnicas
derivadas de faz de urdimbre: urdimbre complementaria y urdimbre suplementaria; lo cual
permitió una cadena de diseños visuales expresados en figuras antropomorfas, zoomorfas y
ornitomorfas, los cuales hacen parte de los motivos presentes en las franjas de la estructura
física de textiles (Ulloa, 1981). Motivos que Horta (2005) clasifica del siguiente modo:
Figuras antropomorfas que en analogía con el cuerpo humano presentan tocados,
extremidades en forma de piernas-brazos y representación frontal, además las hay con
rasgos faciales y sin rasgos faciales.
Figuras zoomorfas que representan serpientes, felinos antropomorfizados, pájaros,
simios, camélidos, lagartijas y zorros.
Figuras geométricas independientes que aparecen generalmente acompañando a
figuras antropomorfas y zoomorfas, se representan como: ganchos y volutas en “S”.
Figuras de composiciones geométricas o de conjunción de elementos geométricos, se
representan como: franja diagonal aserrada con o sin extremos hexagonales,
composiciones con escalerado diagonal y composiciones geométricas variadas.
Figuras de patrones geométricos, se describen mediante un cuadrángulo dividido en
cuatro partes iguales, con un centro en forma de rombo también cuatripartito, su
representación no se especifica.
Vale destacar que por tratarse de motivos visuales que han sido especialmente significativos
en la creación de referentes identitarios locales; consideramos que su apreciación y estudio
matemático resulta especialmente significativo en miras a promover procesos de valoración
y aprendizaje pedagógico entre niños y jóvenes indígenas y no indígenas.
13
Condori-Viza, C., Navarrete-Álvarez, M., Aguirre-Cipe, I., & Chamorro-Pérez, A. (2017). Cultura Arica: Un
caso para el estudio y educación de la geometría presente en textiles prehispánicos. Revista Latinoamericana
de Etnomatemática, 10(2), 8-25.
3. ANALISIS DE MUESTRAS TEXTILES
Para esta investigación hemos contado una muestra textil de 29 Chuspas8, las cuales están
depositadas en el Museo Arqueológico de San Miguel de Azapa y provienen de los sitios
arqueológicos PLM-3 y PML-4 ubicados en Playa Miller-Arica. A partir de este universo,
elegimos tres chuspas que, por presentar una gran complejidad iconográfica, resultan
representativas del periodo y ejemplares en términos de su composición geométrica (ver
Tabla 1). Desde un punto de vista antropológico y matemático, realizamos dos análisis
complementarios: uno iconográfico y otro geométrico. El primero, buscará reconocer
algunos diseños clasificados por Horta (2005) (ver Tabla 2). El segundo, realizará una
especificación de los elementos geométricos que se pueden observar en la muestra.
Textil Observaciones
Pieza N° 1 Esta pieza presenta en sus franjas laterales una misma serie de
Sitio PLM3. Tumba 7. Nº94 patrones con respecto a los iconos, a diferencia de la franja
central que está compuesta de una serie de iconos diferente las
laterales. La configuración positivo y negativo se presenta
tanto en las franjas laterales como en la central. La forma de la
bolsa presenta una estructura trapezoidal.
Longitudes: ancho 19,5cm y largo 17-19cm
Pieza N° 2 La franja central se presenta como eje simétrico. La estructura
Sitio PLM3. Tumba 55. Nº732 de la bolsa presenta solamente una clasificación iconográfica,
en este caso la de Composiciones Geométricas. La forma de la
bolsa presenta una estructura trapezoidal.
Longitudes: ancho 23,7cm y largo 18-20,6cm
Se percibe iconografía distinta en ambas partes frontal y
Pieza N° 3
trasera. Esta pieza es una de los ejemplares que presenta
Sitio PLM3. Tumba 55. Nº734
borlas. La forma de la bolsa presenta una estructura
8
Muestra que fue previamente analizada por Horta & Agüero (1997) y Horta (2005).
14
Revista Latinoamericana de Etnomatemática Vol. 10, No. 2, junio-septiembre de 2017
rectangular.
Longitudes: ancho 21cm y ancho 20,2cm
Tabla 1. Piezas textiles para el análisis.
3.1. Resultados de análisis iconográfico y geométrico
Pieza Nº 1.- Clasificación iconográfica: Figura geométrica independiente
Se verifica la existencia de dos ejes de simetría uno horizontal y vertical (ver figura 1). Los
íconos centrales que componen la figura, el hexágono irregular superior, central (positivo y
negativo) e inferior presentan dos ejes de simetría respectivamente. Con respecto al hexágono
irregular central compuesto por un positivo y negativo al parecer se generaron por una
homotecia.
Figura 1. Izquierda, icono presente en el textil. Derecha, icono representado como dibujo.
Caso aplicación: Llámese 𝑂 el punto de origen. Ubiquemos dentro del icono el punto 𝐴,
trazamos un segmento ̅̅̅̅
𝐴𝑂 cuya distancia es 𝑑, sobre la prolongación de ̅̅̅̅
𝐴𝑂 trazamos una
recta en la cual tiene que existir otro punto a la misma distancia 𝑑 y en este caso encontramos
el punto 𝐵 que está a la misma distancia 𝑑 de 𝑂. Por lo tanto, podemos decir que existe una
simetría central cuyo origen es 𝑂, con respecto a los puntos 𝐴 y 𝐵. Lo mismo para los puntos
𝐶 y 𝐷 respectivamente. Por otra parte, también podemos observar simetría vertical y
horizontal con respecto al origen O (ver figura 2).
15
Condori-Viza, C., Navarrete-Álvarez, M., Aguirre-Cipe, I., & Chamorro-Pérez, A. (2017). Cultura Arica: Un
caso para el estudio y educación de la geometría presente en textiles prehispánicos. Revista Latinoamericana
de Etnomatemática, 10(2), 8-25.
Figura 2. Izquierda: Aplicación de simetría central. Derecha: aplicación simetria vertical y
horizontal.
Pieza Nº 2
Clasificación iconográfica: Figura de composiciones geométricas
Enfocándonos en la parte derecha de la figura 3, podemos percibir que esta presenta dos ejes
de simetría uno horizontal y vertical. Se verifica una traslación con respecto a un vector en
dirección SE en el icono de triple “S” positivo, igualmente con el negativo. Haciendo énfasis
al textil completo este presenta dos franjas anchas y una central, de las franjas anchas
podemos verificar la existencia de una teselación irregular en cada una de estas.
Considerando las figuras que componen la composición geométrica, podemos observar que
se presentan en las esquinas, laterales e interior polígonos irregulares, ya sea de seis, siete,
nueve lados. Fijándonos en las figuras centrales podemos percibir la composición de un
rombo cuyos laterales están compuestos por cuatro romboides.
Figura 3. Izquierda icono presente en el textil. Derecha icono representado como dibujo.
Caso aplicación: De la siguiente figura a la que omitimos los colores, si cuatriseccionamos
la figura 4, podemos identificar diversas reflexiones que se realizan con respecto al eje de
16
Revista Latinoamericana de Etnomatemática Vol. 10, No. 2, junio-septiembre de 2017
simetría horizontal y el vertical respectivamente. Esto se muestra en la tabla 2, la cual
identifica las reflexiones que se realizan con respecto a los ejes de simetría.
Figura 4. icono de figura de composiciones geométricas.
Icono Descripción Transformación Eje de
isométrica simetría
Reflexión con respecto a Reflexión Vertical
la recta L en forma
vertical.
Reflexión con respecto a Reflexión Horizontal
la recta L en forma
horizontal.
Reflexión con respecto a Reflexión Vertical
la recta L en forma
vertical.
Reflexión con respecto a Reflexión Horizontal
la recta L en forma
horizontal.
Tabla 2. representación de reflexiones con respecto a los ejes vertical y horizontal.
Pieza Nº3
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Condori-Viza, C., Navarrete-Álvarez, M., Aguirre-Cipe, I., & Chamorro-Pérez, A. (2017). Cultura Arica: Un
caso para el estudio y educación de la geometría presente en textiles prehispánicos. Revista Latinoamericana
de Etnomatemática, 10(2), 8-25.
Clasificación iconográfica: Figura Patrones Geométricos
Para el caso de la parte derecha del icono de la figura 5, podemos observar que las figuras
aserradas en forma diagonal compuestas por cuadrados escalerados, presentan una simetría
central con respecto al centro del rombo central.
Ahora, considerando la figura total, podemos seccionarla en cuatro partes que podrían
asemejarse a los cuadrantes del plano cartesiano. Se verifica una traslación con respecto a un
vector en dirección SO en el icono de “S” positivo, igualmente con el negativo en sentido
SE, el eje X corresponde a un eje de simetría horizontal que permite obtener los cuadrantes
III y IV a partir de los cuadrantes I y II, sin considerar los colores.
Figura 5. Izquierda icono presente en el textil. Derecha icono representado como dibujo.
Caso aplicación: Considerando el cuadrante I si llegamos a realizar una rotación de 180º en
sentido horario, obtenemos el cuadrante III, el mismo caso sucede con el cuadrante I sobre
el III (ver figura 6).
Figura 6. Representación de una rotación de 180º.
4. ACADEMIA ETNOMATEMÁTICA: TEXTIL Y PEDAGOGÍA
18
Revista Latinoamericana de Etnomatemática Vol. 10, No. 2, junio-septiembre de 2017
Considerando la relación existente entre la Etnomatemática y la Educación como “un campo
cuyo propósito es cuestionar y analizar la enseñanza y el aprendizaje de las matemáticas en
diversos escenarios” (Blanco-Álvarez, Higuita & Oliveras, 2014 p. 248); así como la idea de
generar intervenciones Etnomatemáticas en el currículum escolar y/o propuestas pedagógicas
(Peña-Rincón 2014). Además, la idea de la Etnomatemática como una nueva práctica
pedagógica, con aspectos dinámicos y estimulantes, cercana al contexto cotidiano de los
estudiantes (D’Ambrosio, 2014), y las ideas de García (2014) que enfoca y propone la
resolución de problemas matemáticos contextualizados, refiriéndose a las situaciones que
hacen memoria en los términos familiares del estudiante y que son pertinentes a sus propias
prácticas culturales, construimos una propuesta didáctica para la enseñanza de las
matemáticas, específicamente la geometría, en relación al contexto histórico, cultural y
sociocultural de los estudiantes (Urbano, 2010).
Dicha propuesta educativa combinó aspectos de la arqueología y las matemáticas, y se
materializó en una Academia de Etnomatemática; siendo su principal reto el generar una
alternativa pedagógica que vinculara los principios matemáticos y el patrimonio
arqueológico. En este caso, quisimos valorar la práctica textil pues es una actividad
generadora de conocimiento matemático, el cual compone un rico lenguaje simbólico que un
análisis geométrico como el propuesto podría contribuir a comprender.
Es así como surge, al alero de la Universidad de Tarapacá (UTA), la Academia
Etnomatemática “Comunicándonos con la Geometría desde ayer” año 2016, cuyo objetivo
general fue contribuir a la valoración y fortalecimiento de la identidad regional mediante la
identificación de la presencia de las matemáticas en la historia regional.
4.1. Metodología de la academia Etnomatemática
La metodología de trabajo constó de dos etapas; la primera, consistió en un levantamiento de
información, fue una actividad realizada por académicos del Departamento de Antropología
y el Departamento de Matemática de la UTA. En las primeras sesiones, se definió el concepto
de Etnomatemática y el período prehispánico a profundizar; en este caso, escogimos el
denominado Periodo de “Desarrollo Regional o Cultura Arica”, debido a la enorme riqueza
de los vestigios arqueológicos presentes a nivel local.
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Condori-Viza, C., Navarrete-Álvarez, M., Aguirre-Cipe, I., & Chamorro-Pérez, A. (2017). Cultura Arica: Un
caso para el estudio y educación de la geometría presente en textiles prehispánicos. Revista Latinoamericana
de Etnomatemática, 10(2), 8-25.
Posteriormente, diseñamos una serie de herramientas didácticas para ejecutar en salidas a
terreno y en aula, destacan: fichas de trabajo en terreno, guías de aprendizaje (ver figura 7),
dinámicas de interacción grupal y juegos multimedia Kahoot!9. Desde la perspectiva de un
aprendizaje por descubrimiento, se buscó que los estudiantes lograran identificar y relacionar
la forma de vida de sus antepasados con soluciones matemáticas a problemas de alta
complejidad (construcciones de terrazas de cultivo y canales de regadíos, tamaño y diseños
de piezas textiles, entre otros). Es por esto que una de las preguntas centrales y claves de esta
etapa fue ¿Somos capaces de identificar la presencia de las matemáticas en los vestigios
arqueológicos de nuestra Región?
Figura 7. Ejemplo de ficha de trabajo de textiles
La segunda etapa o Ejecución de la actividad, contempló la organización de cuatro sesiones
temáticas en torno a la textilería y arquitectura prehispánica, donde los estudiantes pudieron
observar y hacer análisis matemáticos aplicados. Al respecto, destacamos la sesión de textil
pues generó una mayor predisposición de aprendizaje entre los estudiantes, ya que jamás
habían visto los diseños iconográficos presentes en textiles desde un punto de vista
matemático, relacionado a una de las áreas de las matemáticas, como lo es la geometría.
4.2. Los textiles y su impacto en la comunidad educativa
Esta sesión comenzó con la introducción al mundo de la textilería andina, enfocándose sobre
los orígenes de esta tecnología en la zona sur andina. La transición de periodos culturales por
los que pasó nuestra región, permitió exponer en una dinámica educativa las vestimentas de
9
Herramienta educativa multimedia cuya utilización utiliza el soporte de internet. https://getkahoot.com/ .
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Revista Latinoamericana de Etnomatemática Vol. 10, No. 2, junio-septiembre de 2017
los diferentes grupos culturales, enfocándonos principalmente en el periodo Intermedio
Tardío que corresponde a la Cultura Arica.
Con respecto al análisis del textil prehispánico, se realizó una exposición de un análisis a la
interpretación de la iconografía presente en los textiles Arica (ver figura 8), los cuales
motivaron a realizar un análisis desde los aspectos geométricos como los descritos en los
Casos de Aplicación expuestos anteriormente. Diversos elementos de geometría, tales como:
transformaciones isométricas, ángulos, polígonos, etc. fueron identificados en el ámbito del
textil prehispánico por los estudiantes.
Figura 8. Exposición del analisis antropologico y matemático.
Ligado a esto se realizó una actividad donde los estudiantes tenían que replicar este análisis
en fichas de trabajo que mostraban textiles similares correspondientes al periodo cultural que
estábamos estudiando. En el ámbito matemático, los conceptos que más lograron identificar
fueron las transformaciones isométricas presentes en cada pieza textil. Además se utilizó la
sala de computación de la UTA, en donde los estudiantes trabajaron con algunas de las
fotografías de las piezas textiles que se pueden obtener del Catálogo digital de la colección
de textiles del MASMA10. Producto de esto, fue la presentación de un grupo de estudiantes
que expusieron a sus compañeros las transformaciones isométricas que pudieron identificar
en una pieza textil (ver figura 9).
10
Ver http://masma.uta.cl/.
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Condori-Viza, C., Navarrete-Álvarez, M., Aguirre-Cipe, I., & Chamorro-Pérez, A. (2017). Cultura Arica: Un
caso para el estudio y educación de la geometría presente en textiles prehispánicos. Revista Latinoamericana
de Etnomatemática, 10(2), 8-25.
Figura 9. Diapositiva confeccionada por un grupo de estudiantes.
Otra de las dinámicas de aula que logró que los estudiantes pudieran valorizar el patrimonio
textil, fue la participación de una tejedora aymara, quien compartió su experiencia dando a
conocer las prácticas matemáticas y técnicas textiles que heredó de sus antepasados (ver
figura 10).
Figura 10. Tejedora aymara representando la práctica del telar.
Desde el ámbito educacional la opinión de los estudiantes con respecto a ver la matemática
escolar de una forma abstracta ligada a un enfoque occidental, el cual difiere de su realidad
y contexto cultural, permitió que estos pudieran enriquecer sus conocimientos y pudieran
percibir que dentro de su propio patrimonio cultural existen nociones de matemática, de los
cuales nuestros antepasados lograron utilizar.
En suma, y considerando que la asignatura de matemática provoca rechazo entre los
estudiantes debido a su supuesta complejidad, esta experiencia educativa permitió que los
estudiantes se identificaran con su entorno y comprendieran que dentro de éste hubo una
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Revista Latinoamericana de Etnomatemática Vol. 10, No. 2, junio-septiembre de 2017
sociedad que utilizó nociones de matemáticas para resolver sus necesidades, que aplicaron
técnicas para resolver problemas cotidianos y que, sobre todo, generaron un conocimiento
que quedó plasmado en textiles prehispánicos como las chuspas.
5. CONCLUSIONES
La Academia de Etnomatemática buscó experimentar con los medios y soportes del
patrimonio arqueológico a fin de explorar una nueva forma de ver las matemáticas con
elementos del propio contexto. Como resultado podemos señalar que los estudiantes no sólo
pudieron identificar diversos elementos de geometría tales como: transformaciones
isométricas, ángulos, polígonos, teleselaciones, etc., sino que se trató de una experiencia
educativa que generó procesos de identificación con el territorio y patrimonio arqueológico,
y la comprensión de las nociones de matemática presentes en contextos sociales y culturales
distintos. Con ello, no estamos afirmando que especialistas de la Cultura Arica definieran y
aplicaran exactamente los mismos principios de las TI (rotación, simetría, traslación), sino
que estos factores se evidencian de acuerdo a nuestras técnicas y procedimientos matemáticos
formales. En esta dirección, realizaremos una segunda versión de la Academia de
Etnomatemáticas, enfocada a estudiantes de enseñanza básica y que sea implementada en
establecimientos de educación rural, con el fin de integrar en totalidad a la comunidad
educativa de nuestra región. Asimismo, Consideramos que esta investigación podría abrir
futuros estudios etnográficos con escuelas rurales, pues allí se vive y contextualiza la práctica
textil.
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