0% encontró este documento útil (0 votos)
208 vistas65 páginas

Instituto Nacional de Uluazapa

Este documento presenta un reporte de investigación realizado por cuatro estudiantes sobre los escritores románticos salvadoreños. El reporte fue realizado para la asignatura de Lenguaje y Literatura del Instituto Nacional de Uluazapa y fue entregado el 28 de junio de 2022. El documento incluye una introducción sobre el Romanticismo y sus características, así como objetivos y preguntas de investigación sobre este movimiento literario.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
208 vistas65 páginas

Instituto Nacional de Uluazapa

Este documento presenta un reporte de investigación realizado por cuatro estudiantes sobre los escritores románticos salvadoreños. El reporte fue realizado para la asignatura de Lenguaje y Literatura del Instituto Nacional de Uluazapa y fue entregado el 28 de junio de 2022. El documento incluye una introducción sobre el Romanticismo y sus características, así como objetivos y preguntas de investigación sobre este movimiento literario.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

INSTITUTO NACIONAL DE ULUAZAPA

Asignatura: Lenguaje y Literatura

Docente: José Arístides Hernández

Reporte de Investigación del tema: Escritores Románticos

salvadoreños.

Integrantes:
Katherine Fernanda Gutiérrez Rivera
Yanira Alexandra Benítez Del Cid
Ronald Alberto Pérez Alvarenga
Christian Alexander Morales Silva

Bachillerato: General

Grado: 2º Sección: “B”

1
Instituto Nacional de Uluazapa, 28 de junio del 2022.

INTRODUCCIÓN

El Romanticismo, nace como una reacción contra el racionalismo y la


ilustración en el siglo XVIII, originado en Alemania, le da importancia al
sentimiento moderno, sus inicios se basan en el estudio del ser
humano contrarrestando el pensamiento de la ilustración; se basó en
el pensamiento cartesiano donde todo fue llevado por los sentimientos.

El romanticismo fue una de las corrientes filosóficas más


transcendentales de la historia, dejo de lado la época clasicista y dio
paso a la época moderna, desarrollo diferentes tendencias con el paso
del tiempo, se basó en muchas otras corrientes como el comunismo, el
socialismo, y así mismo en el pensamiento de grandes filósofos como
Marx, su concepción se fundamentó en el hombre romántico y su
relación con la naturaleza.

Esta nueva corriente filosófica hizo que surgieran algunas críticas con
relación a temas expuestos por Hegel y la posición del estado frente al
individuo y su relación; así como sus implicaciones sociales con
algunas revoluciones en países como Rusia, Cuba y China.

2
OBJETIVO

¿Cuál es el objetivo principal del Romanticismo?

El Romanticismo es una reacción contra el espíritu racional y crítico de


la Ilustración y el Clasicismo, y favorecía, ante todo: La conciencia del
Yo como entidad autónoma y, frente a la universalidad de la razón
dieciochesca, dotada de capacidades variables e individuales como la
fantasía y el sentimiento.

Se exaltaba la subjetividad, los sentimientos y los estados de ánimo


sobre la objetividad y el racionalismo del arte neoclásico. Se enfocaron
en los sentimientos intensos y místicos, como miedo, pasión, locura y
soledad. Imaginación vs. inteligencia.

3
¿QUE ES EL ROMANTICISMO?

Primero os introduciremos en el tema con una explicación de que es el


romanticismo:

Como Romanticismo se conoce el movimiento cultural que se


desarrolló desde las últimas décadas del siglo XVIII y que se prolongó
durante buena parte del siglo XIX. Surgió principalmente en Alemania,
el Reino Unido y Francia, y de allí se extendió a otros países de
Europa y América.

El Romanticismo se caracterizó por la exaltación de la libertad, la


individualidad, la subjetividad y la sentimentalidad, frente a la
objetividad y el racionalismo del pensamiento de la Ilustración, además
de un fuerte rechazo a la tradición clásica proveniente del
Neoclasicismo.

Se expresó en distintos campos de la actividad humana, no solo en el


arte, con la música, la literatura y la pintura, principalmente, sino
también en el campo de la política y las ideas, con el liberalismo.

Por otro lado, como romanticismo también se denomina la cualidad de


romántico o cierta sentimentalidad excesiva característica de los
amantes.

Cuando la palabra se usa para referirse al periodo histórico y al


movimiento cultural, debe escribirse en mayúscula.
4
El Romanticismo fue un movimiento cultural (originado en Alemania y
el Reino Unido a finales del siglo XVIII) que privilegió los sentimientos,
la individualidad artística y la libertad auténtica del hombre como una
búsqueda constante.

Esta idea rompía con el racionalismo, movimiento popular en esa


época, que proponía una realidad formulada a partir de la razón
humana y el buen gusto.

El Romanticismo se extendió por Europa durante la mitad del siglo


XIX, reafirmando la idea de lo nacional, las tradiciones y el folklore en
contra del cosmopolitismo de la Ilustración. Esta corriente dio origen a
numerosas vertientes estéticas y literarias que sembraron el camino
para el surgimiento de vanguardias artísticas y del modernismo
latinoamericano.

Sus principales aportes artísticos ocurrieron en el campo de la pintura,


la música y la literatura.

5
CARACTERISTICAS DEL ROMANTICISMO
También tenemos las características del romanticismo las cuales nos
ayudan a diferenciar este genero literario de los demas y las cuales lo
hacen totalmente únicos:

El Romanticismo se caracteriza por ser un movimiento cultural entre


los siglos XVIII y mediados del siglo XIX que se opone a la lógica y al
racionalismo impuesto en la Ilustración. En este sentido, el
romanticismo defiende la libertad por sobre todas las cosas, tanto en
lo emocional, social, político y económico rescatando así el
nacionalismo (folclore) e introduciendo el liberalismo.

Las expresiones artísticas del Romanticismo tienen componentes que


muestran una perspectiva subjetiva llena de emocionalidad y
provocación.

El movimiento romántico se caracterizó por la sensibilidad emocional y


la subjetividad de sus obras. Fue una corriente que rechazó los
preceptos de orden, calma y racionalidad de la época clásica y
neoclásica de fines del siglo XVIII. El romántico exaltaba la belleza y
los ideales, dando libertad a los sentimientos.

El movimiento romanticista se caracteriza por dar rienda suelta a las


fantasías, los sueños, lo sobrenatural y la provocación tanto en las
expresiones artísticas como en la literatura.

6
La literatura romántica se hizo eco del llamado “Espíritu romántico”,
que contrapuso a los lineamientos racionalistas un énfasis claro en las
subjetividades artísticas, en la inspiración y lo onírico, lo original como
evidencia del espíritu irrepetible del hombre.

La literatura romántica privilegió las temáticas preindustriales, viendo


en la vida rural y la vuelta a la campiña un refugio para la originalidad y
la pasión artística, contrapuesto a la frialdad racional de las ciudades
homogéneas.

Sus relatos a menudo echaron mano a tradiciones folklóricas, a la


tradición mitológica grecolatina o a imaginarios similares.

El Romanticismo literario se basaba en los sentimientos y las


emociones. Se hace especial referencia, a modo de recurso literario, a
la melancolía y los paisajes abruptos y faltos de interacción humana.
Es más, sabiendo que la Ilustración se centraba en la sabiduría y lo
verosímil, resulta obvio intuir que las obras del Romanticismo se
movían por la inverosimilitud, fantasía o incredulidad.
En este movimiento artístico se busca más la individualidad que en la
Ilustración, que al ser su literatura más científica y que rehuía de los
sentimientos, se podría decir que solía ser más colectiva o plural. Por
tanto, y en general, el Romanticismo aboga por la subjetividad del
individuo y sus sentimientos, donde ese individuo es más libre a la
hora de expresarse. Esa libertad es emblema del Romanticismo, ya
que el autor es libre de compartir sus emociones o sentimientos sin
necesidad de buscar un mensaje objetivo en la obra.

7
¿CÓMO SURGIÓ EL ROMANTICISMO?
A finales del siglo XVIII ya estaban bien instaurados los ideales de la
Ilustración y el Clasicismo (o Neoclasicismo). Por un lado, la Ilustración
se caracterizaba especialmente en la razón y el empleo del
conocimiento y educación para cambiar la sociedad de la época. Por
supuesto, estamos hablando de una tendencia más social, filosófica y
política que también tenía su influencia en el arte y, por tanto, en la
literatura. Tratamos, consiguientemente, un arte dirigido a combatir la
ignorancia, que se aleja de los sentimientos y se encamina más al
conocimiento y la sabiduría.
Por otro lado, y en conjunto a la Ilustración, nos encontramos con la
tendencia neoclasicista del arte predominante de finales del siglo
XVIII. Este Neoclasicismo es una reacción artística a los pensamientos
ilustrados. Es por ello por lo que se pretendía representar la literatura
(y el arte en general) alejada de los estándares religiosos y más
centrada en los aspectos naturales del mundo real, científicos y
educativos. Esta literatura era sencilla y clara, sin artificios y creado
con el fin de iluminar el camino de la sabiduría al lector y combatir la
ignorancia. Por todo ello, se conoce común mente este siglo como el
Siglo de las Luces.
¿Y qué tiene todo esto que ver con el Romanticismo? Pues bien, el
origen del Romanticismo lo debemos entender como una reacción
directa a los cánones artísticos del Neoclasicismo y, por tanto, de la
Ilustración.

En concreto, el Romanticismo nació en Alemania y el Reino Unido,


aunque se extendió con el tiempo por todo el continente europeo. De
hecho, se considera este movimiento como el primero en ser

8
compartido por toda Europa como canon artístico. Veamos, pues,
cómo fue el momento exacto del nacimiento del Romanticismo.

¿Cuándo empieza el Romanticismo?


Ya hemos visto una cronología muy escueta del origen del
Romanticismo. ¿Pero cuándo empieza como tal el movimiento? Pues
bien, como decíamos, anteriormente los pensamientos culturales de la
sociedad europea se regían por tendencias basadas en la Ilustración
y, como consecuencia artística, del Neoclasicismo. En estas vertientes
del pensamiento se centraban exclusivamente en aspectos naturales y
científicos, dejando de lado todo lo demás. Es decir, buscaban el
conocimiento y la sabiduría para combatir los pensamientos que, para
ellos, conducían a la ignorancia.

Es en ese preciso momento, entre finales del siglo XVIII y principios


del XIX, cuando nace en Reino Unido y Alemania una corriente
artística que pretendía alejarse, a modo de revolución, de lo
establecido en el Neoclasicismo. Es así como nace lo que hoy
conocemos como Romanticismo.

Nos encontramos, entonces, en una época convulsa donde la


burguesía estaba en pleno auge. Los ideales de la Ilustración
condujeron a la Revolución Francesa como reacción a lo que les
resultaba incompatible con lo que ellos pensaban y promovían. Por
ello, se puede decir que el Romanticismo es una reacción a la
reacción, no por ello más pacifista tampoco. Sin embargo, este nuevo
movimiento trata de alejarse de lo natural y tangible y busca centrarse
más en los sentimientos.

9
Referentes del Romanticismo

Hay, de hecho, existen un par de autores británicos que son


considerados los principales referentes del origen del Romanticismo.
Estos autores de los que hablamos son Samuel Coleridge (1772-1834)
y William Wordsworth (1770-1850).

De ellos se destaca la obra conjunta conocida como Lyrical Ballads,


with a Few Other Poems (Baladas líricas y otros poemas). Aquí los
autores escapan de lo concebido en los cánones neoclasicistas y se
acercan más al mundo sentimental, sirviendo como pistoletazo de
salida a un nuevo movimiento que hoy conocemos como
Romanticismo. Sin embargo, aunque consideramos estos poemas
clave en su inicio, algunos estudiosos consideran que esta obra fue
publicada unos diez años más tarde de que el movimiento romántico
encontrara su origen.

Conociendo la relación que existe entre la Revolución Francesa, la


Ilustración y el pensamiento romántico, es relevante subrayar el hecho
de que, tras este suceso que marcó el mundo a finales de siglo, el
Romanticismo viajó a Francia, influyendo notablemente en las obras
de autores tan relevantes como Víctor Hugo. Es más, este conocido
autor publicó una obra teatral titulada Cromwell cuyo prefacio resulta

10
ser uno de los escritos más importantes del Romanticismo, si no el que
más. Y es que es considerado este prefacio como el manifiesto
fundador del Romanticismo.

ESCRITORES
ROMÁNTICOS
DE
EL SALVADOR
11
Ahora nos centraremos en el tema principal de esta investigación la
cual es sobre los escritores románticos en El Salvador:

ALFREDO ESPINO

Biografía
Edgardo Alfredo Espino Najarro nació en el Departamento de
Ahuachapán, zona occidental de El Salvador, el 8 de enero de 1900.
Fue el segundo de los ocho hijos de la educadora Enriqueta Najarro y
Alfonso Espino, ambos profesores y poetas, creció en un hogar que
respiraba poesía y amor al arte.

12
En 1920 ingresó a la Universidad de El Salvador, inscribiéndose en la
Facultad de Jurisprudencia. Durante su instancia en la Ciudad
Universitaria, fue parte de tantas actividades dentro de la misma,
incluso de manifestaciones hechas por estudiantes para evitar el alza
de los precios de pasaje en tranvía.

Los últimos años de su vida se volvieron muy adversos; la negativa de


sus padres para consentir su casamiento con ciertas jóvenes lo
condujo a constantes desequilibrios emocionales y amorosos. Para
mitigarlos, se entregó a largos ratos de bohemia, en bares y burdeles
de la capital del país.
Fue durante una de estas crisis alcohólicas que él mismo puso fin a su
vida, en la madrugada del 24 de mayo de 1928 en la ciudad de San
Salvador.
Sepultado primero en el Cementerio General capitalino —donde los
discursos de estilo corrieron a cargo del doctor y escritor Julio Enrique
Ávila y los entonces bachilleres Manuel F. Chavarría y Rafael Vásquez
—, desde hace unos años los restos de Espino fueron trasladados a la
Cripta de los Poetas, en el camposanto privado Jardines del
Recuerdo, al sur de la ciudad de San Salvador.

Su único libro, Jícaras tristes, una recopilación de 96 poemas —


publicado póstumamente con la colaboración de varios amigos y
prologada con un texto esclarecedor de Alberto Masferrer—, es
considerado como un poemario nacional por sus contemporáneos; su
autor es de los más leídos y comentados, pero no estudiado o
analizado en su expresión.
Tiene una poética delicada; buscó plasmar su terruño con una visión
lírica; la que presentó con un estilo sencillo, fácil de captar, por lo
tanto, sin complicaciones formales; escribió sonetos, romances y
versos libres.
Llamado por unos “el poeta niño”, Alfredo Espino es reconocido por
poetizar la realidad salvadoreña y sus paisajes. Su obra fue conocida

13
hasta su temprana muerte en 1928 bajo el libro “Jícaras Tristes”. A
pesar de que existen dudas sobre su muerte, de si fue suicidio o no,
Alfredo Espino aún es gran referente de la poesía de inicios del siglo
XX en El Salvador.
Algunas de las obras románticas del autor alfredo espino son:
 Jícaras tristes  Plombagina  La Estrella en
 Casucas  Luna en el el Río...
 Cantemos lo Rancho  Cañal en Flor
Nuestro  Al  Serenata
 Ascención entreabrirse  Chichontepec
 Los Vientos la Flor del  La Cruz de
de Otubre (A Coyol Mayo
la luz del  El Retorno  Luna en las
Fogón)  Ropa Blanca Ondas
 Balsa de  Árbol de  Bajo el
Flores fuego Tamarindo
 Un rancho y  A un Volcán  Cielo entre
un lucero de mi Terruca Ramas
 El Nido  Madrugada  Un Árbol en
 La mataron  La Cruz el Camino
un día  Auras del  El Río
 Allá Bohío  El Árbol
 Los Ojos de  Acuarela  El Estero
los Bueyes Salvaje  Mugido
 Huertos  Los Potros Lejano
Nativos  Retorno  Con los
 La Tarde en  Camino de la Cántaros
el Pueblo Quebrada  Quezaltepec
 Los Ojos de  Mañanitas en  Lamatepec
la Criolla los Cerros  Dulcedumbre
 Aires  La Casita  Las Manos
Poblanos Blanca de mi Madre
 El Salto

14
 El Dulce  Después de  Las Garzas
Anhelo la lluvia del llano
 Con el Alma  La Mañanita  Dichosofuí
descalza  Cuando  Los pericos
 Desde lejos pasas... pasan...
 Consuelo  De entonces  El Alma del
 Nocturno  La tórtola Barrio
 Para  Pescador de  Suburbio
entonces Estrellas  La
 Viaje  Musa Fluvial Muchachita
Romántico  Acuarela pálida
 Misiva íntima  Ritmos  El Puente
 Checa Matutinos  Tarde
 Eglógicas  ¡Cantan los poblana
 Un Angelito Gallos!  La fiesta del
 Invierno  Canción sin Barrio
 Acero Palabras  Alegría de
 Atlacatl  Vesperal Arrabal
 Panoramas y  Tarde  Jueves Santo
Aromas  Pájaros de  Viento en
 Música Leyenda popa
Indiana  La Chiltota  Siempre
 Tardecitas  La Garza  Stechetti en
 Neblinas  El Clarinero Soneto
 Remanso  Alma cándida
 Idilio

15
ROQUE DALTON

Biografía
Infancia y juventud
El padre de Roque Dalton fue Winnal Dalton, Jr., nacido en Tucson,
Arizona, Estados Unidos, en 1894. Él provenía de una familia que
había caído en la ruina económica, y abandonó su país probablemente
en 1916 con rumbo a la América Central. Vivió en Honduras y
posteriormente se trasladó a El Salvador, donde contrajo matrimonio
con Aída Ulloa. En este país se convirtió en un terrateniente y logró
relacionarse con la élite local.
El temperamento irascible era una de las características de Winnal.
Precisamente, un altercado con el banquero Benjamín Bloom por

16
disputas de un préstamo, le mandó al hospital con heridas de bala por
parte de los guardaespaldas del empresario. Mientras estaba
ingresado, conoció a la enfermera María García, con quien acabó en
un romance del que nacería Roque Antonio el 14 de mayo de 1935.

Roque creció en la casa materna ubicada en la calle 5 de Noviembre


de la capital del país, San Salvador, en la que también había una
tienda de nombre «La Royal». Su padre, de quien se dice no lo
reconocería legalmente hasta los diecisiete años, le inscribió en el
kindergarten Santa Teresita de Jesús, ubicado en una casa antigua
del centro de San Salvador. Dicha casa de estudios era de educación
católica y reservada para familias pudientes. Posteriormente estudió
en el Colegio Bautista de San Salvador y desde 1946 en el Externado
de San José, otra institución exclusiva y tradicional.
Ya desde su juventud, Dalton realizaba sus primeros trabajos de
poesía y uno de sus profesores, el sacerdote jesuita Alfonso de María
Landarech, le animaba para seguirse educando en la literatura. Por
otra parte, no era ajeno a las peleas estudiantiles o discusiones en
partidos de fútbol; de hecho, terminó con su nariz fracturada al recibir
un golpe con un ladrillo de parte de un jugador costarricense por
discutir un tiro de penalti. Ese percance lo dejó plasmado en el poema
«No, no siempre fui tan feo».
Obtuvo el título de Bachiller en 1952, y por su destacado rendimiento
académico fue elegido para dar el discurso en nombre de los
estudiantes. Según Claribel Alegría, aprovechó la ocasión para criticar
a las autoridades de la institución por la discriminación a los hijos
naturales y su sumisión ante las familias de los estudiantes de grandes
recursos económicos.

Viaje a Chile

17
Al terminar sus estudios de secundaria, Roque se decidió a estudiar
Leyes. Su padre le brindó el apoyo para dirigirse a Chile, y hacia allá
viajó en 1953 junto a su madre de quien se despidió en Panamá. Ya
en Santiago, pretendía ingresar a la Universidad Católica, pero el
decano de la facultad de Teología de esa institución le recomendó
inscribirse en la Universidad de Chile que podría venirle mejor para
alejarse de la educación católica que había conocido desde su
infancia.
En la Universidad de Chile, Dalton entró en conocimiento de diversas
ideologías, especialmente la comunista. La experiencia fue muy
importante para su vida:
Me puse en contacto con los comunistas, tuve amigos comunistas, y al
principio sin saber que lo eran, luego con un poco más de conciencia,
por lo menos di un paso de avance en Chile y de católico conservador
que era pasé a ser un católico progresista, un socialcristiano; en ese
momento, esa corriente de pensamiento en Chile me pareció
sumamente atractiva.
Además el joven empezó a colaborar en una revista universitaria, y
como parte de su trabajo sostuvo una memorable entrevista con el
muralista mexicano Diego Rivera. Sucedió que en dicho encuentro el
artista le preguntó por su filiación política, si había leído sobre
marxismo, así como por su edad, a lo que el salvadoreño respondió
que era social cristiano con dieciocho años de vida y que nunca había
leído de esa doctrina. Rivera, sin ambages, le espetó que tenía
dieciocho años «de ser un imbécil» y le echó del lugar. Se dice que
pese a sentirse contrariado por el incidente en un primer momento,
Dalton, movido por la curiosidad, empezó a adentrarse tanto en el
marxismo como en la obra del mexicano. Se sabe también que en este
periodo viajó a Buenos Aires y Montevideo.

Retorno a El Salvador

18
Tras once meses de estadía en Chile, retornó a El Salvador. Con
nuevos instrumentos ideológicos para conocer la realidad del país, se
incorporó a la Universidad de El Salvador donde ingresó a la
Asociación General de Estudiantes Universitarios (AGEUS) en 1954.
Su padrino político en ese entonces era el historiador Jorge Arias
Gómez, dirigente del Partido Comunista Salvadoreño (PCS).

En ese tiempo el país era gobernado por el general Óscar Osorio,


quien, a pesar de otorgar cierta apertura democrática, conformaba el
estamento militar que había regido al país desde Maximiliano
Hernández Martínez. Por su parte, Dalton comenzó a destacar como
activista estudiantil y articulista defensor de los principios de la
AGEUS. Para 1955 colaboraba con el periódico El Independiente que
se convirtió en una tribuna crítica de la realidad del país. Para el mes
de marzo de ese año, y con 19 años de edad, contrajo matrimonio con
Aída Cañas con quien procrearía tres hijos: Roque Antonio, Juan José
y Jorge.

En 1956 se integró al grupo conformado por los literatos Manlio


Argueta, José Roberto Cea, Roberto Armijo y Tirso Canales, entre
otros, que tomó por nombre Círculo Literario Universitario. Los trabajos
de este grupo aparecerían de forma asidua en el suplemento Sábados
de Diario Latino de Juan Felipe Toruño. Ellos también formaron parte
de los desfiles bufos que ridiculizaban al régimen en turno.

Ese mismo año Dalton ganó el Premio Centroamericano de Poesía de


la universidad con el trabajo Mía junto a los pájaros, y en el mes de
mayo salió publicado el cuento «La espera» en la revista Letras de
Cuscatlán. También escribió, junto al guatemalteco Otto René Castillo,
refugiado en El Salvador tras el derrocamiento de Jacobo Árbenz, el
poemario Dos puños por la tierra que ganó el premio Francisco

19
Gavidia. Ambos cultivaron una amistad mutua y se dice que fue
Castillo quien le animó a abrazar la militancia comunista.

Exilio en Cuba
En los primeros años de su exilio el poeta viajó a Cuba por breve
tiempo. En 1962 se trasladó nuevamente para asistir a la Conferencia
de los Pueblos como delegado salvadoreño, y se quedó viviendo en
La Habana por un año. En este país terminó de formarse como
escritor:
Como poeta, fue en Cuba donde adquirí conciencia de lo que significa
escribir en serio, de ser (para emplear una palabra ya vieja) un escritor
profesional, alguien que escoge la literatura como oficio.

20
Roque Dalton como representante del país en la Conferencia de
los Pueblos en La Habana, 1962.

En el país caribeño trabajó además en la Radio Habana Cuba, Casa


de las Américas y en la Unión de Escritores y Artistas de Cuba. Por su
amistad con Fayad Jamís, colaboró en el periódico Hoy y también
publicó la obra El mar en la editorial La Tertulia. También se dio tiempo
para relacionarse con los trabajadores de la zafra cubana. El mexicano
Eraclio Zepeda, quien le conoció en ese tiempo, le describía de esta
forma:

Esta primera larga estancia en Cuba [...] fue para Roque Dalton una
viva academia. Aprendió e inventó muy diferentes áreas del interés
humano. Es sin duda el hombre más vital que yo haya conocido: gran
poeta y excelente centro delantero en el fútbol, serio estudioso de
materias militares y excelente bailarín de mambos, cuidadoso
investigador de historia y bebedor de trago largo y risa pronta en los
sitios más inauditos de La Habana; comentarista de muy serios
asuntos en la radio y dueño de la más amplia colección de cuentos
para reír que yo recuerde...

Otra de las actividades que había ocupado el tiempo de Dalton en


Cuba, junto a Castrorrivas, fue el adiestramiento militar en 1961. Esa
era una labor que formaba parte de la estrategia del PCS para la lucha
armada, aparte de apoyar a la isla contra cualquier invasión desde los
Estados Unidos como la ocurrida en Bahía de Cochinos. Sin embargo,

21
el mismo Castrorrivas fue testigo de la ineptitud del poeta para dichas
tareas.38 Por el contrario, existe la versión que debido a su aplicación
durante la instrucción logró ser entrenado para convertirse en agente
de la Dirección General de Inteligencia cubana (DGI). Por otra parte,
su trabajo literario se volvía infatigable: en 1963 ganó una mención
honorífica por parte de Casa de las Américas con el poemario El turno
del ofendido y salió a la luz su monografía El Salvador. Además
conoció en Cuba a su hermana por parte de padre, Margarita Dalton.

El año 1964 retornó a El Salvador, pero cayó capturado por la policía.


En ese lapso no reportó ninguna actividad a la DGI y acabó expulsado
del territorio.39 Retornó en junio y volvió a caer preso el 4 de
septiembre mientras departía en un bar con otros amigos. Fue
trasladado a Cojutepeque y sometido a interrogatorio en el que
intervino el agente de la CIA Harold F. Swenson, quien le cuestionó
sobre sus vínculos con Cuba y de paso le propuso trabajar como espía
para la agencia, pero el poeta se negó.

Las largas jornadas se extendieron incluso en la casa de un militar


salvadoreño en un ambiente más relajado pero sin provecho alguno
para Swenson, pese a que Dalton fue careado con un desertor cubano
de la DGI. El poeta, quizás alargando el tiempo para que afuera de la
cárcel se pidiera por su liberación, negaba cualquier vínculo con el
gobierno cubano. Se envió nuevamente a Cojutepeque, de donde,
según contó a la prensa salvadoreña, el 25 de octubre se escapó
«aprovechando una debilidad en la pared de mi celda ocasionada por
temblores y trabajos de construcción en las cercanías», después llegó
por su cuenta a San Salvador.39 La versión de Castrorrivas, muy por
el contrario, aseguraba que salió por intermediación del antropólogo
Geoffroy Rivas.

22
Pese a que pudo escabullirse a Guatemala fue atrapado por los
agentes de seguridad de este país quienes le trasladaron a la frontera
con México, donde, casi en harapos, también fue sometido a
interrogatorio. Al lograr retornar a Cuba, fungió como parte de consejo
de colaboración de Casa de las Américas.

En Checoslovaquia
El año 1965 se trasladó a Checoslovaquia. Allí ejerció como
representante del PCS ante el Consejo de Redacción de la Revista
Internacional, órgano de difusión de los partidos comunistas a nivel
mundial; y también se instalaría en Praga junto a su esposa y sus tres
hijos. De acuerdo a Jorge Arias Gómez, quien le visitó en ese tiempo,
la familia vivía en estrechez económica por el modesto salario que
recibía Dalton. Aparte de esto, el poeta fue vapuleado tras ser objeto
de un asalto que le dejó con graves lesiones.

En Checoslovaquia conoció al sindicalista salvadoreño Miguel Mármol,


y fruto de sus conversaciones surgió el libro Miguel Mármol. Los
sucesos de 1932 en El Salvador. En 1967 se enteró de la muerte de
Ernesto Guevara, de quien escribió:
Su desaparición física es un hecho irreparable para el cual no
debemos escatimar lágrimas de hombres y revolucionarios; la actitud
fundamental a que nos obliga su actual inmortalidad histórica es la de
hacernos verdaderamente dignos de su ejemplar revolucionario.

23
Poeta Roque Dalton escribe el testimonio de Miguel Mármol,
sobreviviente de la masacre de 1932, en Praga, durante 1966. En
1972 se publica «Miguel Mármol: los sucesos de 1932 en El
Salvador».
Asesinato

La pugna entre la corriente militarista del ERP y sus opositores, tuvo


como resultado el apresamiento de Dalton y su compañero Pancho
(José Armando Arteaga) —a quien supuestamente instigó una
conducta en «rebeldía»— el día 13 de abril. Se dice que ante la
peligrosa situación, Eduardo Sancho y Lil Milagro Ramírez, su
compañera de vida en ese tiempo, trataron de convencerle de huir
para salvar su vida, pero él se negó, incrédulo, sobre la base de que
aún tenía confianza en sus compañeros.

Para el 1 de mayo se escindió la llamada Resistencia Nacional del


ERP, lo que provocó que la dirigencia de este grupo ordenara la
ejecución de varios de ellos, que al parecer fueron fallidos. En
consecuencia, se decidió la ejecución de Dalton y Pancho,
presuntamente el 10 de mayo. La orden partió de Alejandro Rivas

24
Mira. Un comunicado del ERP después del hecho consigna estas
palabras: «La ejecución de Dalton desencadenó una furiosa campaña
de parte de la “intelectualidad” pequeño burguesa... piensan colocarse
ellos como sector a través de la bandera de Dalton, poeta y escritor,
ya que es esto lo que vuelve importante su muerte y lo convierte en el
héroe cuando la verdad es que fue víctima y hechor de su propia
muerte».

Se sabe que se le realizó un juicio sumario en el que Eduardo Sancho


fungió como su defensor. Además, se dice que la acusación de
pertenecer a la CIA se fundamentó en hechos imprecisos, como un
relato del libro Pobrecito poeta que era yo..., en el que Dalton describe
su captura y posterior interrogatorio por parte de agentes
estadounidenses.

Hasta ese momento, la misma familia de Dalton desconocía su


paradero, hasta que en el mes de septiembre un comunicado de Casa
de las Américas, a través de Radio Habana, confirmó su muerte. Un
periódico salvadoreño recogió esa noticia con esta descripción:
«Dalton ingresó con instrucciones de La Habana a la célula
salvadoreña, pero aquí (en El Salvador) lo encontraron muy
moderado, “revisionista”, “vendido al imperialismo”, “al servicio de la
CIA” [...] Los informantes enfatizaron que los asesinos son maoístas, o
cheguevaristas, quienes encontraron al poeta fuera de su línea, y
como traidor, cosa inexplicable, concluyeron». En documentos
posteriores de la organización guerrillera, se reconoció que el
señalamiento de pertenecer a la CIA había sido «un montaje para
eliminar a alguien a quien solo podían acusar de ser un intruso y un
aventurero. “Un indisciplinado que era perjudicial y dañino para el
proceso revolucionario salvadoreño”».

25
De acuerdo a un informe de la Misión de observadores de las
Naciones Unidas en El Salvador (Onusal) Dalton habría sido ejecutado
en El Playón, una zona de restos volcánicos del volcán de San
Salvador. Su cadáver y el de Pancho fueron dejados a la intemperie
donde los animales salvajes los devoraron. En contraparte, la familia
del poeta ha aseverado que el crimen tuvo lugar en una casa del
barrio Santa Anita de San Salvador y posteriormente abandonaron los
cuerpos en aquel lugar. Arias Gómez también dejó el testimonio que
ambos fueron adormecidos con somníferos y posteriormente
asesinados. Hasta el mes de mayo de 1998 la Alcaldía de San
Salvador extendió la partida de defunción a los familiares del poeta.

La de Dalton no fue una muerte cualquiera. No fue una más de la


colección en la escalada de violencia política que por esos años
sacudía a El Salvador. La muerte de Dalton fue un "punto de quiebre"
de las divisiones dentro del mismo movimiento guerrillero.

Los involucrados en la decisión de ejecutar al poeta nada han revelado


sobre las circunstancias en que se desarrollaron los hechos. Para el
mes de mayo de 2010, los hijos de Dalton, Jorge y Juan José,
interpusieron una denuncia en contra de dos de los sobrevivientes de
la dirigencia del ERP de aquellos años, Jorge Meléndez y Joaquín
Villalobos, alegando un crimen de lesa humanidad, cargo que
consideraban no era de exclusivo del Estado como sujeto activo. Pero
dos años después la demanda fue desestimada por un juzgado de
primera instancia y ratificado por un tribunal de apelación, porque se
consideró un delito común y por tanto ya prescrito.
Libros publicados:
 Mía junto a los pájaros, plaquette, San Salvador, 1957.
 La ventana en el rostro, poesía, Ediciones de Andrea, México,
1962.
26
 El turno del ofendido, poesía Casa de las Américas, La Habana,
1962.
 El mar. Variaciones, poesía, Ediciones La Tertulia, La Habana,
1962.
 El Salvador, monografía, Casa de las Américas, La Habana,
1963.
 César Vallejo, Cuadernos de la Casa de las Américas, La
Habana, 1963.
 Los testimonios, poesía, Ediciones Unión, La Habana, 1964.
 Taberna y otros lugares, Casa de las Américas, La Habana,
1969.
 Miguel Mármol. Los sucesos de 1932 en El Salvador, testimonio,
Editorial Universitaria Centroamericana, Costa Rica, 1972.
 Pobrecito poeta que era yo..., novela, Editorial Universitaria
Centroamericana, Costa Rica, 1975.
 Poemas clandestinos, El Salvador, 1975 (Universidad Autónoma
de Puebla, México, 1980).
 Las historias prohibidas del Pulgarcito, Siglo XXI, México, 1974.
 Un libro levemente odioso, con prólogo de Elena Poniatowska,
La Letra Editores, México D.F., 1988.
 Un libro rojo para Lenin, Editorial Nueva Nicaragua, Managua,
1986.
 Últimos poemas, Nuestra América, Buenos Aires, 2005.

Legado

27
Monumento a Roque Dalton en la plaza de la Cultura de la
Universidad de El Salvador.
La creación literaria de Dalton comprende 13 poemarios, una novela,
un testimonio, alrededor de tres piezas de teatro, cuentos, reseñas
críticas, ensayos literarios y políticos, gran parte de ellos dispersos en
revistas. Parte de su poesía ha sido traducida al inglés, francés,
checo, ruso e italiano.79 Para Luis Melgar Brizuela su mayor influencia
abarcó el periodo desde 1967 hasta la finalización de la guerra civil
salvadoreña en 1992,45 especialmente en sectores literarios e
intelectuales de izquierda, entre ellos los grupos literarios Piedra y
Siglo, La Masacuata y Xibalbá; así como en el contenido de revistas
Abra y Taller de Letras de la Universidad Centroamericana «José
Simeón Cañas», así como el Suplemento literario 3000 de Diario Co
Latino; y las revistas Amate, y La Universidad.

CLAUDIA LARS

Primeros años

28
Sus padres fueron el ingeniero estadounidense de origen irlandés
Peter Patrick Brannon y la salvadoreña Manuela Vega Zelayandía.
Durante su infancia fue amiga de Consuelo Suncín, quien se casaría
con Antoine de Saint-Exupéry. Inició su educación en su propio hogar,
a cargo de la educadora Mercedes Mendoza, y posteriormente estudió
en el Colegio de La Asunción de la ciudad de Santa Ana. En su
adolescencia, a los 17 años, y gracias al general Juan José Cañas,
logró que un cuadernillo de poemas de su autoría fuera publicado con
el nombre Tristes mirajes. No se conserva ninguna copia del mismo.2
Asimismo, inició una relación sentimental con el poeta nicaragüense
Salomón de la Selva en 1919, pero sus padres rompieron la relación3
y enviaron a la joven a Estados Unidos, donde conoció a Le Roy
Beers, su primer esposo. En el país enseñó castellano en la Escuela
Berlitz de Brooklyn.
Viajes y publicaciones
Carmen Brannon Vega, conocida por su pseudónimo de Claudia Lars.
Ella impregnó el amor en su obra poética con delicadeza y perfección
lírica. Sus obras han alcanzado a situarse junto a las de Gabriela
Mistral y Juana de Ibarborou, con quienes sostuvo una buena amistad.
Claudia Lars promulgó, incontables textos en el Repertorio Americano:
98 colaboraciones desde 1921 hasta 1948.
Claudia Lars regresó a El Salvador junto a su esposo en 1927 al haber
sido nombrado el señor Beers cónsul de Estados Unidos, y ese mismo
año la escritora dio a luz a su único hijo, Leroy Beers Brannon. Al
mismo tiempo, departió con los intelectuales de la época, entre ellos
Salarrué, Alberto , Serafín Quiteño y Alberto Masferrer. En 1933
comenzó a usar el seudónimo Claudia Lars. Publicó el libro Estrellas
en el Pozo en 1934 y también participó en programas líricos
radiofónicos para público infantil. De igual manera, colaboró en la
Página de los niños de El Diario de ayer antier y antier.
A inicios de la siguiente década, Claudia Lars obtuvo el segundo lugar
de los Juegos Florales de la Feria Novembrina en Guatemala,
realizado en 1941, gracias a su obra Sonetos del arcángel. También
29
serían publicadas algunas de sus creaciones como La casa de vidrio
(Santiago de Chile, 1942), Romances de Norte y Sur (1946), Sonetos
y Ciudad bajo mi voz (1947), ganadora del certamen conmemorativo
del IV Centenario del título de Ciudad de San Salvador. En estos años,
Lars, como agregada cultural de la embajada de El Salvador, partió
hacia Guatemala en 1948, donde conoció a su segundo esposo,
Carlos Samayoa Chinchilla, de quien se divorciaría en 1967. Antes de
contraer nupcias, trabajó empacando duraznos en Estados Unidos,
traduciendo historietas para Walt Disney y colaborando para
periódicos antifascistas salvadoreños.

Narrativa
Claudia Lars destaca por su lirismo y por un dominio impecable de la
métrica y un estilo evolucionando hacia una madurez en el campo de
la poesía.
Influencias marcadas de Claudia:
"Influencias: Inolvidable y tempranera, la de Amado Nervo, el místico...
Después, la de Francis Thompson y Christina Rossetti. Más tarde, la
de Gabriela Mistral (en mis temas maternales e infantiles) y quizá, en
algunas composiciones o inspiraciones, la de Juan Ramón Jiménez.
No digo con esto que esos poetas se adivinen detrás de mis versos.
Solamente quiero decir que de ellos brota lo mio —con su propio color
y movimiento—, como brota el manantial pequeño del agua invisible y
maternal que está escondida allá dentro...en las profundidades de la
tierra...

Años Últimos
De regreso a El Salvador, trabajó en el Departamento Editorial del
Ministerio de Cultura (actual Dirección de Publicaciones e Impresos)
donde dirigió la revista Cultura. Publicaciones de esta época fueron:
Donde llegan los pasos (1953), Escuela de pájaros (1955), Fábula de
una verdad (1959) y las memorias Tierra de infancia.

30
Otras obras suyas resultaron galardonadas en los años siguientes,
tales como Sobre el ángel y el hombre, segundo lugar del Certamen
Nacional de cultura de 1962, y Del fino amanecer, primer premio
compartido de los Juegos Florales de Quezaltenango en 1965.
Asimismo, una recopilación de su obra fue elaborada por Matilde
Elena López con el nombre Obras escogidas. Antes de su muerte
obtuvo un doctorado Honoris Causa de la Universidad
Centroamericana José Simeón Cañas, siendo además distinguida con
la Orden José Matías Delgado.

De manera póstuma sería divulgada Poesía última, impresa por la


Editorial Universitaria, y también David Escobar Galindo elaboró Sus
mejores poemas, editada por la Dirección de Publicaciones en 1976.
En 1999, en conmemoración del centenario de su nacimiento, el
Consejo Nacional para la Cultura y el Arte publicó dos volúmenes de
su Poesía Completa, recopilada por Carmen González Huguet.

Tumba de Claudia Lars en el


cementerio de los Ilustres en San
Salvador.

Algunas obras

31
 Estrellas en el Pozo (1934).
 Canción redonda (1937).
 La casa de vidrio (1942).
 Romances de Norte y Sur (1946).
 Sonetos (1946).
 Ciudad bajo mi voz (1946).
 Donde llegan los pasos (1953).
 Escuela de pájaros (1955).
 Fábula de una Verdad (1959).
 Tierra de Infancia (1959).
 Presencia en el Tiempo (1960).
 Girasol (1962).
 Sobre el ángel y el hombre (1962).
 Del fino amanecer (1964).
 Nuestro pulsante mundo (apuntes sobre una nueva edad)
(1969).
 Obras escogidas (1973).
 Poesía última (1974).

FRANCISCO GAVIDIA

32
Biografía

Hijo de Francisco Antonio Gavidia y de Eloísa Guandique de Gavidia y


bisnieto del prócer Gregorio Melara, nació en el municipio de
Cacahuatique, hoy Ciudad Barrios, departamento de San Miguel, El
Salvador. Debido al extravío de la partida de nacimiento original, hubo
un debate sobre el año de su nacimiento. De acuerdo a Hugo Lindo, el
año de 1865 se eligió debido a que existían indicios que soportaban
esta teoría, pero existen otros datos que acercan el año a 1863. De
hecho, de acuerdo a un Decreto de la Asamblea Legislativa de El
Salvador, se reconoce esta última como la fecha de su nacimiento.
Debido a la muerte de su madre, cuando contaba con 8 años de edad,
Francisco Gavidia se trasladó a la finca de su padre ubicada en el
norte del departamento de San Miguel, en el actual municipio de
Ciudad Barrios. En 1880 obtuvo el grado de Bachiller en Ciencias y
Letras, y luego se trasladó a San Salvador donde ingresó a la Facultad
de Jurisprudencia de la Universidad de El Salvador. Sin embargo, dejó
la carrera después de un año, para convertirse en un autodidacta.
Para 1882, era miembro del grupo literario La Juventud, y ya entonces
mostraba un fuerte interés por los versos franceses. Fue en ese mismo
año, de acuerdo a numerosas fuentes, que conoció a Rubén Darío.
Ambos desarrollaron una fuerte amistad hasta el punto que en 1890,
Gavidia fue padrino de bodas de Darío.

33
Un sinnúmero de libros en español y francés pasaron por sus manos.
A fin de recuperarse de la enfermedad provocada por el exceso de
trabajo y el cansancio mental producto de su intensa actividad
intelectual, fue enviado a París por orden del presidente Rafael
Zaldívar. Gavidia poseía un amplio acervo cultural y se menciona que
dominaba a la perfección el alemán, francés, inglés, italiano,
portugués, hebreo, latín y el griego, además del maya-quiché, lengua
para la que llegó a desarrollar una gramática con el objeto de
popularizar el idioma. Desarrolló también un idioma, llamado
«Salvador», que buscaba se universalizara, pero recibió muy poco
apoyo por parte de los intelectuales de su época, a pesar de todo,
Gavidia publicó algunos poemas en «Idioma Salvador», entre los que
se destacan Los Argonautas y A Marconi.
El año 1887 contrajo matrimonio con la hija del periodista Carlos
Bonilla. Un año después, fundó el periódico El semanario noticioso,
que salía cada jueves, así como la Academia de Ciencias y Bellas
Artes de San Salvador. Tras el derrocamiento del general Francisco
Menéndez, Gavidia se exilió del país, y continuó su actividad
periodística en Costa Rica, donde fue director de La Prensa Libre
entre 1891 y 1892; y posteriormente en Guatemala trabajó como
corredactor de El bien público de la ciudad de Quetzaltenango.
Cuando retornó a El Salvador, fungió como redactor del Diario Oficial
(1894), Director de Educación Pública Primaria (1896), y Ministro de
Instrucción Pública (1898). En 1895 fundó el Partido Parlamentarista, y
también se desempeñó como catedrático de la Escuela Normal de
Señoritas, del Instituto Nacional de Varones, y la Universidad de El
Salvador. En 1904 fundó la revista Los Andes, de la que solo llegaron
a verse cuatro números. De 1906 a 1919, ocupó el cargo de Director
titular de la Biblioteca Nacional. En 1912, se convirtió en miembro del
Ateneo de El Salvador.
El gobierno salvadoreño declaró a Francisco Gavidia como
«salvadoreño meritísimo» en 1933, y en 1939 la ciudad de San Miguel
le rindió un homenaje que incluyó el bautizo con su nombre del teatro

34
de la ciudad. El año 1937, Gavidia fue miembro de la Comisión de
Cooperación Intelectual de El Salvador, dependencia de la Sociedad
de Naciones, y en 1941 la Universidad de El Salvador le otorgó el
Doctorado Honoris Causa. Al final de su vida le fue otorgada la
máxima condecoración nacional de El Salvador, la orden «José Matías
Delgado», la que recibió de manos del presidente de la República
Oscar Osorio en su lecho de enfermo en el Hospital Rosales, pocos
días antes de morir.
En el 7 de febrero de 1945, la Secretaría de Instrucción Pública acordó
reorganizar el Comité de Investigaciones del Folklore Nacional y de
Arte Típico Salvadoreño con Francisco Gavidia como presidente del
comité.

OBRA
La obra de Gavidia alcanza proporciones enciclopédicas. Trabajó en la
poesía, teatro, historia, música, ensayo, pedagogía, filosofía, política,
periodismo, crítica literaria, y la traducción. Su vasto conocimiento se
nutrió de la literatura clásica, el siglo de oro español, la cultura
francesa y su lengua, y la lectura de autores alemanes, italianos y
orientales. Llegó a crear un nuevo idioma para ser entendido
universalmente, el cual tenía por nombre «Idioma Salvador». Además,
fue precursor en el tratamiento de los temas indígenas, e ideólogo del
unionismo centroamericano.
En un país cuyo arte recibía una fuerte influencia europea, Gavidia
honró la identidad y valores étnicos salvadoreños, rompió con ese
patrón y a partir de él, otros escritores decidieron seguir esa línea
literaria; se puede observar su influencia en artistas como Salarrué,
Claudia Lars y Arturo Ambrogi. Introdujo el cuento con una identidad
literatura propia de su realidad, una amalgama de temas indigenistas
precolombinos como leyendas y mitos, también se le considera el
precursor del teatro salvadoreño. Entre su dramaturgia se destaca
Ursino, La torre de marfil y Júpiter. El anhelo de identidad, de libertad y
justicia también está plasmado en su poesía, que en su momento
35
muchos no lograron asimilar pues el anhelo de universalizar la
idiosincrasia salvadoreña era un hecho poco comprensible para su
época y para su coetáneos.
Es también conocido por ser el orientador del poeta Rubén Darío,
alumno que compartió penas y alegrías con el maestro salvadoreño,y
quien conoció el experimento de Gavidia para adaptar el verso
alejandrino a la métrica castellana,14 que dio origen a la renovación
modernista de la poesía hispanoamericana. Darío escribió en su
autobiografía:
“Fue con Gavidia, la primera vez que estuve en aquella tierra
salvadoreña, con quien penetran en iniciación ferviente, en la
armoniosa floresta de Víctor Hugo; y de la lectura mutua de los
alejandrinos del gran francés, que Gavidia, el primero seguramente,
ensayara en castellano a la manera francesa, surgió en mí la idea de
renovación métrica, que debía ampliar y realizar más tarde.”
La vida de Rubén Darío XVIII

Rubén Darío, gran amigo de Gavidia desde su juventud

36
Teatro Francisco Gavidia en San Miguel

Ya en su obra Versos, se sirve de algunas de las principales


características léxicas, rítmicas y métricas que, poco tiempo después,
habría de codificar y consagrar magistralmente Rubén Darío.
Posteriormente, Gavidia fue evolucionando en la particular modulación
de su propia voz poética, hasta llegar al cultivo de una reflexión
conceptual que alcanza su máximo esplendor en el poemario titulado
Sóteer o Tierra de preseas (1949), un moderno canto épico que, en
buena medida, constituye su obra maestra y su gran legado literario.
Pero entre aquella etapa romántica inicial y esta honda introspección
lírica de su edad provecta cabe una copiosa producción creativa y
ensayística que pasó por muy diversas etapas y se contagió de
múltiples tendencias estéticas.

En efecto, también en su condición de dramaturgo supo Gavidia


evolucionar desde un romanticismo tardío (o un atisbo premodernista)
presente en dramas como Júpiter (1885) o Ursino (1889), hasta una
37
épica conceptual manifiesta en el poema dramático titulado La
princesa Citalá (1944). En media, quedan algunas obras teatrales tan
diferentes entre sí como Conde de San Salvador o El Dios de las
Cosas (1901), Lucía Lasso o Los piratas (1914), La torre de marfil
(1920) o Héspero (1931).
Algunas de sus obras son:
 Poesía (cuadernillo poético, 1877).
 Versos (poesía, 1884).
 Ursino (teatro, 1887).
 Júpiter (teatro, 1895).
 El encomendero' y otros cuentos (1901)
 Estudio y resumen del Discurso sobre el método de Descartes
(1901).
 Tradiciones (sobre la obra homónima de Ricardo Palma, 1901).
 Conde de San Salvador o el Dios de Las Casas (novela, 1901).
 1814 (ensayo, 1905).
 Obras (tomo I, 1913).
 Historia moderna de El Salvador (dos tomos, 1917 y 1918).
 Cancionero del Siglo XIX (¿1929-1930?).
 Cuentos y narraciones (1931).
 Héspero (teatro, 1931).
 Discursos, estudios y conferencias (1941).
 La princesa Citalá (teatro, 1946).
 Cuento de marinos (1947).

ALBERTO MASFERRER
38
Hijo de una ciudadana salvadoreña, Leonor Mónico, y de un español
afincado en El Salvador, Enrique Masferrer, su padre se negó en un
principio a reconocerlo como vástago; posteriormente se avino a
reconocer su paternidad y Alberto pasó a vivir a la casa de su
progenitor. Cursó sus primeras letras en la escuela de Jucuapa y, a los
diez años de edad, ingresó colegio que había fundado en San
Salvador la pedagoga francesa Agustine Charvin.
En 1883 fue enviado por su padre a Guatemala en represalia por
haberse negado a cumplir un castigo que le había impuesto. El
jovencísimo Masferrer rechazó la custodia paterna y vagabundeó por
Guatemala, Honduras y Nicaragua, trabajando en oficios como el de
buhonero.

Ejerció luego la docencia en el departamento nicaragüense de Rivas,


desde donde fue enviado a la isla de Ometepe para que impartiera
clases en el presidio que allí se levantaba. Posteriormente se trasladó
a San Rafael del Sur, donde asumió la dirección de la Escuela de
Varones. En 1885 se trasladó a Costa Rica, donde apenas

39
permaneció un año, y en 1886 regresó a su país natal y fue profesor
en El Carrizal, donde residió durante tres años. En 1889 fue nombrado
director de la escuela de Jucuapa, la misma en que el propio Masferrer
había recibido sus primeras clases.
En 1890 fue nombrado subdirector escolar en Sensutepeque y
archivero de la Contaduría Mayor en San Salvador; dos años después
asumió la dirección del Diario Oficial, y en 1900 se convirtió en
secretario del Instituto Nacional, cargo que abandonó un año más
tarde, cuando fue nombrado cónsul de El Salvador en Buenos Aires
(Argentina). Inició así una carrera diplomática que lo llevaría a ocupar
los consulados salvadoreños en Santiago de Chile (1902), San José
de Costa Rica (1907) y Amberes (Bélgica, 1910). Fue delegado de El
Salvador en la Conferencia de La Haya (1912), colaborador en el
Segundo Congreso Científico celebrado Washington en 1915, asesor
del Ministerio de Instrucción Pública y director del Instituto Ixeles
(1916).
Su labor literaria y ensayística se desarrolló paralelamente. En 1923
se convirtió en uno de los editorialistas del periódico El Día, y en 1928,
en compañía de los escritores y periodistas Alberto Guerra Trigueros y
José Bernal, fundó en la capital salvadoreña el rotativo Patria, donde
se hizo cargo de la sección editorial y de una aplaudida columna
titulada Vivir. Sus trabajos periodísticos publicados en este diario
fueron recopilados al cabo de varios años por el poeta y crítico literario
Pedro Geoffroy Rivas, y publicados por la editorial de la Universidad
de El Salvador. Masferrer brilló también como periodista en territorio
chileno, donde, bajo el pseudónimo de "Lutrín", firmó una columna
humorística que aparecía en los rotativos El Chileno, de Santiago, y El
Mercurio, de Valparaíso.

En los últimos años de su vida, Alberto Masferrer se implicó en la


política de su país. Participó ardientemente en la campaña electoral de
1929 y 1930 a favor del partido laborista, apoyando al candidato Arturo
Araujo, quien, elegido presidente en 1931, resultó inmediatamente

40
derrocado por el golpe de estado del general Maximiliano Hernández
Martínez. Las matanzas posteriores a manos del ejército salvadoreño
desengañaron a Masferrer, quien hubo de partir a Guatemala y a
Honduras sumido en la pobreza y la enfermedad.

Según sus propias palabras, él quería "Luchar contra todas las


injusticias; declarar la guerra a la miseria y la ignorancia; meter el
hombro a las clases desheredadas sin humillar a las favorecidas;
consagrar nuestro esfuerzo al triunfo de la verdad y de la virtud (...).
Considerado de esta manera, el socialismo es la más santa de las
doctrinas: es el cristianismo en sus más avanzadas consecuencias. En
este sentido, nuestra literatura debe ser socialista", palabras que
operan como una especie de poética o al menos de programa cultural
y social. Este episodio sumió al escritor en una amarga decepción que
se agravó por sus problemas de salud y por el agotamiento que le
produjo el viaje a Guatemala. De regreso a El Salvador, muy mermado
de facultades, falleció en la capital del país el 4 de septiembre de
1932.

El magisterio de Alberto Masferrer dejó una honda huella en la


juventud de su país; basta citar como ejemplos dos de las principales
figuras de la literatura salvadoreña del siglo XX: la poetisa Claudia
Lars y el narrador Salarrué [Salvador Salazar Arrué]. Su obra se
caracteriza por una mezcla de socialismo y misticismo religioso y por
una visión un tanto ambigua de los problemas sociales. Su primer
libro, Páginas (1893), a pesar de estar enclavado en el modernismo,
se destacó por su impronta social. Entre sus obras más importantes
figuran La nuevas ideas (1910), Ensayo sobre el destino (1926), El
dinero maldito (1927) y El minimun vital (1929). La obra Las siete
cuerdas de la lira (1926) ahondó en los misterios del cosmos, la
psicología y las fuerzas sobrenaturales.

41
Otros títulos de su producción son Naderías (1900), Recortes (1908),
¿Qué debemos saber? (1913), Pensamientos y formas (1921), El
buitre se tornó calandria (1922), Ensayos y figuraciones sobre la vida
de Jesús (1927), Helios (1928), La religión universal (1928) y El libro
de la vida (1932). Póstumamente se publicó El rosal deshojado (1935).
Su copiosa producción literaria le valió un asiento en la Academia
Salvadoreña de la Lengua, donde ocupó la silla N, en sustitución del
poeta y militar Juan José Cañas.

Inicios

Alberto Masferrer en su oficina (c. 1915).


Alberto Masferrer nació en Tecapa, hoy llamada Alegría, en el
departamento de Usulután, una población del oriente de El Salvador,
de origen pipil y dominado posteriormente por los lencas. Su padre no
se casó con su madre. Su educación fue autodidacta en combinación
con educación formal. Su gusto por la lectura le llevó a escoger la
docencia como carrera. Al respecto, Arturo Ambrogi expresaba:
«Pocas veces he visto un lector tan tremendo como Alberto».
Carrera
Como periodista y político
Entre 1928 y 1930 fundó y dirigió el periódico Patria,2 en el cual hacía
denuncia social y abogaba por la justicia para con los más necesitados
en el marco de la pobreza generalizada del país. Trabajó en periódicos
y revistas nacionales e internacionales, fue redactor de los diarios El

42
Chileno y El Mercurio, de Santiago de Chile; el semanario La Reforma,
diario Los obreros unidos; en las revistas La República de
Centroamérica, Actualidades, Bibliográfica Científico-Literaria, El
Simiente y otros.
En el 13 de abril de 1905, propuso un reglamento de la Oficina de
Estadística Escolar que fue aprobado por acuerdo ejecutivo el
siguiente día 14 de abril.
Inició su carrera política al ser nombrado cónsul de El Salvador en
Argentina (1901), Chile (1902), Costa Rica (1907) y Bélgica (1910),6
así como en la Corte Internacional de Justicia en 1912; además se
desempeñó como archivero de la contaduría mayor de la nación en
sustitución del señor don Juan de Dios Iraheta por el acuerdo ejecutivo
del 17 de diciembre de 1889,7 redactor y director del Diario Oficial
(1892),8 Secretario del Instituto Nacional (1890) y Asesor del
Ministerio de Instrucción Pública (1916). Bajo la premisa fundamental
de la lucha pacífica por los derechos de cada individuo, se convirtió en
el ideólogo y director de la campaña política que en 1930 llevó a la
presidencia al ingeniero Arturo Araujo. Ese mismo año fue elegido
como diputado nacional, y se separó políticamente del presidente y de
sus posturas.
Pese a su oposición a la llegada a la presidencia del general
Maximiliano Hernández Martínez, la toma del poder del militar fue
inevitable. Desde ese momento, Masferrer trató de contener la
violencia que se desataría meses después, en el levantamiento
campesino de 1932, que dejaría como saldo la muerte de miles de
indígenas y el exilio de Masferrer a Honduras. Su relación con el
Partido Comunista Salvadoreño es poco clara, aunque sí hay
referencias de la influencia pacifista que el escritor, de manera fallida,
intentó ejercer.

43
Familia de Masferrer

Como maestro y escritor


Ejerció la docencia en Guatemala, El Salvador, Honduras, Costa Rica,
Chile y Argentina, siendo bautizado como «maestro y director de
multitudes» por Claudia Lars.
Como escritor, su obra se caracterizó fundamentalmente por tratar
temas sociales, exigiendo un mínimo de derechos para cada persona,
dignificando al ser humano a través del uso de palabras
fundamentalmente duras, polemizando sobre las costumbres
socialmente aceptadas. Utilizó ocasionalmente el seudónimo "Lutrin".

(José Bernal y Alberto Masferrer fundaron el


diario Patria, uno de los medios más críticos
con el quehacer gubernamental, empresarial y

44
social del país. ( Don Alberto Masferer Con su esposa, FOTO
LIZETTE MORENO)

Muerte

Tras su derrota política y moral por el estallido de la violencia que trató


de contener, se exilió en Honduras, pero falleció víctima de su endeble
salud y por parada cardiorrespiratoria en San Salvador. Durante toda
su vida adoleció de diversas enfermedades como severas neumonías
y una serie de serios accidentes cardiovasculares los cuales lo dejaron
postrado en una silla de ruedas por periodos cortos en más que
numerosas ocasiones, pasando casi la mitad de su vida en una de
ellas. Carlos Cañas Dinarte, escritor, licenciado en Letras y miembro
de número de la Academia Salvadoreña de la Historia, en su libro
Diccionario de autoras y autores de El Salvador, afirma, en la página
320 de dicha obra: «Aquejado por la parálisis y por cierto nivel de
lagunas mentales, su vida estuvo en peligro al retornar a El Salvador,
cuando el avión que lo conducía tuvo que realizar un aterrizaje de
emergencia en la hacienda La Carrera (Usulután), el 24 de agosto de
1932». Y más adelante, dice el mismo autor: «Falleció en la ciudad de
San Salvador, en la noche del domingo 4 de septiembre de 1932.
Considerado una verdadera manifestación nacional de duelo, su
sepelio tuvo lugar en la tarde del día siguiente, en el Cementerio
General capitalino».

En homenaje a Masferrer, existen diversas escuelas, universidades,


plazas y monumentos que llevan su nombre, honrándole a nivel oficial
y reconociendo su fuerte influencia sobre las generaciones de
educandos y literatos nacionales. Además, por decreto legislativo del

45
30 de agosto de 1949, la tumba de Masferrer se considera monumento
nacional.

(Partida de defunción de
Alberto Masferrer.)

Obras publicadas

Pese a la prolifera publicación de ensayos y escritos aislados, las


obras completas publicadas por Masferrer son:

 Páginas (1893)
 Niñerías (1900)
 Las Nuevas Ideas (1910)
 ¿Qué debemos saber? (ensayo epistolar, 1913)
 Leer y escribir (ensayo sociológico, 1915)
 Una vida en el cine (1922)
 Ensayo sobre el destino (1925)
 Las siete cuerdas de la lira (ensayo filosófico, 1926)
 El dinero maldito ( ensayo moral, 1927)
 Helios (ensayo, 1928)
 La religión universal (ensayo, 1928)
 El minimum vital (ensayo político-social, 1929)

46
 Estudios y figuraciones de la vida de Jesús (ensayo filosófico,
1930)
 El rosal deshojado (versos publicados póstumamente en 1935)

SALVADOR SALAZAR ARRUÉ

Biografía
Infancia y juventud de Salarue

Estado actual de la partida de nacimiento de Salarrué, en el registro


civil de la Alcaldía Municipal de Sonsonate.

En el siglo XIX, el pedagogo de origen vasco, Alejandro de Arrué y


Jiménez, quien había trabajado en varios países hispanoamericanos,
desposó en Guatemala a la señorita Lucía Gómez, oriunda de
Sensuntepeque, El Salvador. El matrimonio Arrué Gómez procreó
varios hijos, entre ellos Luz y María Teresa. Ambas tenían vocación

47
literaria; pero fue Luz, después de Miranda (ya cuando la familia
residía en El Salvador) quien logró que el periodista Román Mayorga
Rivas la incluyera en la antología de poesía Guirnalda salvadoreña.

Por su parte, María Teresa contrajo matrimonio con Joaquín Salazar


Angulo, un incipiente músico de honorable familia. Sin embargo, la
relación no prosperó por diversas circunstancias, por lo que la joven
madre debió mantener sola a sus hijos Joaquín y Luis Salvador Efraín,
quien nació en una finca familiar ubicada en el cantón El Mojón que se
convertiría en parte de la zona urbana del municipio de Sonzacate, en
Sonsonate. En los años siguientes, los Salazar Arrué vivieron con
apuros económicos, aunque recibían el apoyo de familiares cercanos,
ya que su respetable ascendencia les favorecía.
La infancia de Luis Salvador transcurrió en medio del esplendor de la
naturaleza tropical de Sonsonate. Aunque tímido y alejado de los
juegos bruscos, se distinguía por su habilidad para inventar historias.
Cuando tenía ocho años, los problemas de dinero obligaron a su
madre a mudarse, por lo que el jovencito alternó su domicilio entre
San Salvador y Santa Tecla donde vivió en la residencia de sus primos
Núñez Arrué, entre los que se encontraba Toño Salazar, futuro
caricaturista de renombre. Por su parte, su madre trabajaba como
costurera y llegó a tener una academia de corte y confección. Toño
dejó una descripción de su primo en esos años:
«Efraín era largo, alto, con un cabello ondulante color de naranja y
miel...A Salazar Arrué le miraba algo de arcángel, un aura rara lo
ponía en soledad...Tenía algo del aire de la palma de Sonsonate y
algo de infancia retenida»
Luis Salvador cursó la primaria en la institución de abolengo Liceo
Salvadoreño. La secundaria la realizó en el Instituto Nacional de
Varones y posteriormente en la Academia de Comercio, donde no
concluyó los estudios, pero logró buenas calificaciones.

48
Su vocación artística ya se manifestaba a los once años cuando una
de sus composiciones se publicó en el Diario del Salvador de Román
Mayorga Rivas. El logro no fue fortuito, puesto que en la casa de los
Núñez Arrué debió relacionarse con personajes de la intelectualidad
local que visitaban la vivienda.
Primeros pasos como artista
Luis Salvador se interesó en la pintura, y junto a su primo Toño se
inscribió en la escuela de Spiro Rossolimo de San Salvador. A pesar
de que no pudo continuar costeándose los estudios, gracias a la
influencia política de su familiar César Virgilio Miranda logró una beca
del presidente Carlos Meléndez para formarse en los Estados Unidos,
donde partió en 1916.
En dicho país estudió en la escuela jesuita Rock Hill College, cerca de
Baltimore, pero el ambiente religioso del centro de estudios no era de
su agrado. Posteriormente, y con ayuda del embajador salvadoreño en
Washington, D.C., ingresó en una escuela de Danville, Virginia, donde
mejoró el aprendizaje del idioma inglés. En 1917 se matriculó en la
Corcoran School of Arts de la capital estadounidense, en la que recibió
una educación formal, pero alejada de las tendencias del arte
moderno. En ese tiempo su obra era influenciada por Ignacio Zuloaga
y logró exponer sus cuadros en la galería de un negociante japonés de
apellido Hisada.
Sin embargo, fue en Nueva York donde sucedió un hecho
trascendental en su vida artística, ya que tuvo un «encuentro» con la
literatura de su país en la librería Brentano. En ese lugar conoció la
obra costumbrista El libro del trópico de Arturo Ambrogi, la cual le llenó
de nostalgia por su tierra. Años después, afirmaría que llegó a
memorizar el índice del libro como si fuera un poema.

Por tanto, decidió retornar a El Salvador en 1919. Allí el joven se


propuso vivir de la pintura, pero debió enfrentar la realidad del
inexistente mercado artístico y algunos de sus cuadros los terminó

49
regalando. Pese a todo, en el país se vivía el auge del periodismo de
los años 1920, por lo que se dedicó a colaborar con ilustraciones y
artículos en diversos periódicos para ganarse el sustento. Sus
artículos los firmaba con el seudónimo «Salarrué».
En 1923, contrajo matrimonio con Zélie Lardé, también dedicada a la
pintura. La pareja procreó tres hijas: Olga Teresa, María Teresa y Aída
Estela. En esos años Salvador trabajaba como oficial de la Cruz Roja
en San Marcos, departamento de San Salvador, población que había
sido afectada por inundaciones en 1922. Allí decidió montar su estudio
de pintura, y residía en un galerón prestado por esa misma
organización. También comenzó a rodearse de artistas e intelectuales
de la época, como Serafín Quiteño, Claudia Lars y Alberto Guerra
Trigueros, quien se convertiría en su mejor amigo.

En medio de la estrechez económica, pero reconocido dentro del


ambiente cultural salvadoreño, publicó su primer libro en 1926: El
Cristo negro, el cual recibió buenas críticas. También realizó una
exposición pictórica en la Sociedad de Empleados de Comercio de
San Salvador. El año siguiente recibió el premio regional de narrativa
por parte del diario El Salvadoreño con la obra El señor de la burbuja,
celebrada por varios intelectuales, entre ellos el guatemalteco Rafael
Arévalo Martínez.

Asimismo, su actividad artística incluyó el teatro, cuando el 5 de


octubre de 1928 desempeñó un papel en la obra Quo Vadis? con el
personaje de Petronio, y además estrenó el drama La cadena. Días
después, el periódico Patria mostraba esta crítica del artista: «Salarrué
es para nosotros la cabeza más destacada y la personalidad más
completa de la joven generación, siempre que a cuestiones de artes o
letras hayamos de referirnos». Cabe agregar que desde 1929 se
desempeñaba como profesor de mitología y arte decorativo indígena
en la Escuela Nacional de Bellas Artes. Cimentado su prestigio como
escritor, continuó escribiendo en los periódicos nacionales y
50
centroamericanos, tales como: Para todos, El amigo del pueblo, El
salvadoreño, Queremos, y especialmente Patria, dirigido por Alberto
Masferrer.

Alrededor de los treinta años de edad, Salarrué comenzó a sentir el


desdoblamiento extracorporal. La búsqueda de una explicación
satisfactoria para dicha experiencia le llevó a estudiar la Teosofía, por
medio de su amigo Guerra Trigueros. En este contexto, en 1929 la
editorial de Patria empezó a publicar los relatos fantásticos de O-
Yarkandal, y en 1932 se imprimió Remontando el Uluán de similares
características.

Salarrué y su madre.

Los años 1930 y el «martinato»

51
En el marco de la depresión económica mundial, la década de los
años 1930 fue de agitación social en El Salvador. En 1931, se llevaron
a cabo las elecciones presidenciales, en la que Masferrer y Guerra
Trigueros apoyaban al ingeniero Arturo Araujo del Partido Laborista, el
cual tenía postulados de la doctrina vitalista del mismo Masferrer.
Salarrué recibió una invitación para formar parte del movimiento, pero
prefirió mantenerse alejado de la política, y en una carta expuso sus
motivos:
«Soy un hombre antigregario, mi naturaleza de artista me hace
apartarme de todo lo que es grupo, casta, secta, partido,
conciudadanía e ismos en general..quiero ir libremente, sin
compromisos de partido, reservándome el derecho de estar al margen
de todo lo que sea reglamentación, canon o condición; mi calidad de
artista me da tal derecho».

Las elecciones fueron ganadas por Araujo, pero terminó derrocado por
un golpe de Estado en el que participó el general Maximiliano
Hernández Martínez, también teósofo como Salarrué y quien además
fue protagonista de la dura represión a los insurrectos del
Levantamiento campesino de 1932. Este infame episodio de la historia
salvadoreña formaría parte de algunas de las obras del escritor, sea
de manera explícita o implícita. Sin embargo, Salarrué continuaría
sustrayéndose del frenesí político del país, ya que se aferraba a un
concepto «primigenio» para entender el mundo, como lo demuestra en
un escrito llamado Mi respuesta a los patriotas, probablemente
influenciado por el libro Las fuerzas morales de José Ingenieros, y que
fue publicado en el semanario Repertorio Americano de Joaquín
García Monge:
«Yo no tengo patria, yo no sé lo que es patria. ¿A qué llamáis patria
vosotros los hombres entendidos por prácticos? Sé que entendéis por
patria un conjunto de leyes, una maquinaria de administración, un
parche en un mapa de colores chillones...no tengo patria pero tengo
un terruño...No tengo El Salvador...tengo Cuscatlán, una región del
mundo y no una nación».

52
Cabe agregar que en dicha declaración Salarrué manifestaba su
desacuerdo con los objetivos del Partido Comunista Salvadoreño,
involucrado en el movimiento campesino; pero guardaría un buen
recuerdo de su dirigente Agustín Farabundo Martí de quien se declaró
amigo en un artículo publicado en Patria, en el que también le llamó
«hombre ideal» que merecía la admiración por su «entereza».

Salarrué y Gabriela Mistral a principios de la década de 1930.

Por otra parte, y en cuanto a su trabajo literario, una de las obras más
conocidas de Salarrué comenzó a divulgarse en el extranjero. Sucedió
que en 1931 la chilena Gabriela Mistral había realizado una breve
visita a El Salvador, y tras conocer la obra de Salarrué entregó a
García Monge parte de los Cuentos de barro que serían publicados en
el Repertorio Americano. Dichos relatos los había comenzado a
publicar desde 1928 en la Revista Excélsior, y también en Patria junto
a otros llamados Cuentos de cipotes, que a su vez tenían como
antecedentes una sección llamada Noticias para niños. En 1934 la
obra Cuentos de barro aparecería como edición definitiva con
ilustraciones de José Mejía Vides.

El 4 de septiembre de 1932, falleció el director de Patria, Alberto


Masferrer. Guerra Trigueros asumió la dirección del periódico y

53
Salarrué se desempeñó como jefe de redacción. Él mismo se encargó
de la dirección del rotativo cuando Guerra Trigueros era perseguido
por el régimen y también entró en conflicto con Arturo Ambrogi, el
mismo autor que le había deslumbrado con El libro de trópico, pero
quien ostentaba el cargo de Censor de Prensa en el régimen de
Hernández Martínez quien había asumido la presidencia del país
desde 1931.

Precisamente, la administración del general Hernández Martínez se


caracterizó por la censura de los medios radiales, la prensa escrita y
los espectáculos públicos. Era el mismo Estado el que se encargaba
de las políticas culturales, a través de un proyecto presidencial que
fomentaba el aprecio a la nación, al encanto del terruño, y la
promoción del indigenismo. Salarrué, según Álvaro Rivera Larios,
también nutrido de «ideas estéticas y de unos modelos formales con
los que ya habían trabajado otros artistas en Latinoamérica», que
tenían como temática el lenguaje popular, el campesino y el paisaje
nativo, desarrolló su trabajo artístico en ese entorno como lo hicieron
otros intelectuales del país.
En los años siguientes, Salarrué trabajaría cercano a los regímenes
militares. Se dice que en 1935, junto a otros comunicadores teósofos
afines a Hernández Martínez, trató de organizar la llegada de Jiddu
Krishnamurti al país; además, aceptó por parte del gobierno la
designación como representante oficial en la primera Exposición
Centroamericana de Artes Plásticas que tuvo lugar en Costa Rica. En
1937 fue parte de la Comisión de Cooperación Intelectual de El
Salvador, adscrita a la Sociedad de Naciones, y gracias a estos cargos
logró mostrar sus cuadros en varias exposiciones internacionales
como Guatemala, Estados Unidos y Canadá.

En 1938, trabajó en una comisión que se encargaría de seleccionar


libros que serían publicados con fondos estatales, y dos años después
ocupó el cargo de director de la revista Amatl de la Secretaría de
Instrucción Pública. Sin embargo, según refiere el historiador Carlos
Cañas Dinarte, el ánimo para participar en estos programas
54
gubernamentales comenzó a decaer cuando era parte del grupo
Amigos del Arte, que entre 1935 y 1940 había organizado
exposiciones en el país, pero que se interrumpieron debido a que los
miembros de esa agrupación se oponían a la presentación de un busto
en mármol del general Hernández Martínez. Por otra parte, en 1941
fue invitado a un congreso de educación en Ann Arbor, Míchigan,
Estados Unidos, y en una sesión dedicada a la literatura infantil disertó
sobre los Cuentos de Cipotes que venían siendo publicados en los
periódicos nacionales.

Ya en 1942, en la etapa final del «martinato», renunció al


nombramiento de secretario del Comité de Investigaciones del Folklore
Nacional y de Arte Típico. Pese a todo, en agosto de ese año terminó
una pintura mural, considerada la primera en la historia del país, en la
Escuela Municipal Eduardo Martínez Monteagudo, nombre de uno de
los hijos del general Hernández Martínez.

En este período, Salarrué ganó un certamen nacional de pintura


organizado por el Club Rotario en 1938, y en 1940 se adjudicó un
premio literario con el cuento Matapalo por parte del periódico La
Nación de Argentina. Además, un óleo de su autoría fue seleccionado
para representar a El Salvador en la Exposición de la Unión
Panamericana del mes de abril de este mismo año.

Viaje al exterior y retorno a El Salvador


El año 1946, durante el gobierno de Salvador Castaneda Castro,
Salarrué fue nombrado agregado cultural de la Embajada de El
Salvador en Estados Unidos.
Además, logró que su residencia
se estableciera en Nueva York
junto a su familia, y no en
Washington D. C., lo que le
favoreció por el dinámico ambiente
cultural de aquella ciudad.

55
También su situación económica tuvo cierta holgura con los honorarios
devengados.

Salarrué en un puerto de Nueva York en el tiempo en que trabajó con


el gobierno de Salvador Castaneda Castro como agregado cultural
para la Embajada de El Salvador en Estados Unidos.

Precisamente, en Nueva York retomó su pasión por la pintura. En


1947 expuso en Knoedler Galleries que recibió buena crítica por parte
del New York Times, pero también en la literatura recibió una mención
honorífica en Cuba, con el relato Tocata y fuga en el concurso
internacional de cuentos «Alfonso Hernández Catá». El siguiente año
mostró sus cuadros en San Francisco, y en 1949 organizó una
exposición individual de óleos, acuarelas y dibujos de vuelta en Nueva
York.

Durante su estadía en Estados Unidos volvió a encontrarse con


Gabriela Mistral, con quien estrechó los lazos de amistad. Sostendría
además una relación sentimental con Leonora Nichols, parte de la
aristocracia y de la élite cultural neoyorquina con quien intercambiaría
cartas y poemas.

Mientras tanto, en 1950 asumía la presidencia de El Salvador el


teniente coronel Óscar Osorio, quien creó instituciones de promoción
cultural que le dieron impulso a las artes en el país. En esos años,
algunas obras de Salarrué fueron nuevamente reimprimidas por la
editorial estatal, tales como El Cristo negro, El señor de la burbuja, y
Eso y más, ya publicado en 1940; así como Trasmallo en 1954, que
incorpora el cuento El espantajo, ambientada en levantamiento
campesino de 1932. Salarrué retornó a El Salvador en 1958 y una
exposición de su obra pictórica se organizó en el Hotel El Salvador
Intercontinental.

56
Por otra parte, el año 1960 los Cuentos de Barro formaron parte de la
colección Festival del Libro centroamericano que constaba de diez
volúmenes y un tiraje de 200 mil ejemplares, lanzados por iniciativa del
peruano Manuel Scorza; y el cuento Matraca fue elegido para
publicarse en el suplemento internacional Hablemos magazine de
Nueva York, que tenía difusión internacional.

En 1961, la Editorial Universitaria, dirigida por Ítalo López Vallecillos,


realizó la edición definitiva de Cuentos de cipotes con ilustraciones de
Zélie Lardé, mientras que las posteriores lo serían por su hija María
Teresa quien firmaría como Maya. El año siguiente, una nueva
exposición de sus cuadros se montó en la Galería Forma de Julia
Díaz, los cuales habían sido realizados durante su estadía en Nueva
York. En 1963, Salarrué fungió en el cargo de director general de
Bellas Artes del Ministerio de Educación, pero renunció debido al
escaso apoyo recibido.

Últimos años
Tras retirarse del cargo gubernamental, Salarrué residió de forma
permanente en la Villa Monserrat en Los Planes de Renderos, ubicada
al sur de San Salvador y la cual había adquirido con sus ahorros. El
ambiente semirural y el clima agradable de la zona era ideal para que
el escritor se aislara.29 Como lo describe Sergio Ramírez:
«Su moral teosófica...no participa sólo de esa parafernalia esotérica,
sino que se cimenta más profundamente en una ética que mucho tuvo
que ver con su modo de vida, casi claustral, de los últimos años,
sacerdote de sus misterios atlántidos, vegetariano irreductible, que
cuando salía al mundo desde su refugio en los Planes de Renderos,
en las afueras de San Salvador, lo hacía con asombro y temor...»

57
Salarrue en el comedor de su casa en los planes de renderos 1970s.

Sin embargo, llegaron los homenajes y reconocimientos a su persona,


los cuales recibía con cierta incomodidad. Por otra parte, quienes le
visitaban en su residencia, conocerían a un Salarrué sencillo,
bondadoso, amable y modesto.

Para 1967, Salarrué volvió a reencontrarse con la pintura, ya que


fundó y dirigió la Galería Nacional de Arte en el Parque Cuscatlán, que
desde 2008 se conoce como Sala Nacional de Exposiciones Salarrué.
El mes de octubre de ese mismo año, realizó una exposición
retrospectiva en el Centro Cultural El Salvador-Estados Unidos.
Además, desde 1973 trabajó como asesor cultural del director general
de cultura, Carlos de Sola.

En cuanto a su obra literaria, varias publicaciones fueron impresas en


esos años: las Obras escogidas con selección, prólogo y notas de
Hugo Lindo, que incluye la noveleta Íngrimo, los relatos La sombra y
otros motivos literarios, así como Vilanos y El libro desnudo;
posteriormente lo serían La sed de Slig Bader, Catleya Luna y la
colección de poemas Mundo nomasito. También en Cuba se realizó
una antología de los cuentos de Salarrué en 1968, editada y prologada
por Roque Dalton.

58
En 1974 fallecieron su esposa Zélie y su amiga Claudia Lars, ambas
de cáncer. De acuerdo al pintor Ricardo Aguilar, amigo de Salarrúe,
para costear el tratamiento de Zélie se vieron en la necesidad de
pagarle al médico con cuadros. El mismo escritor también sufría de
cáncer en el páncreas, y a principios de 1975 fue sometido a una
operación. Sin embargo, no quiso enfrentar el padecimiento. Según
Aguilar, aceptaba con serenidad esos últimos meses de vida con estas
palabras: «Si a mí la vida me ha puesto esto es porque lo merezco y lo
tengo que vivir y lo quiero vivir». El día 27 de noviembre murió sumido
en la pobreza en el lecho de su hogar. Cabe agregar que se negó a
recibir pensión por parte del gobierno. Pese a todo, esa condición no
era incómoda para el artista, quien dejó su juicio al respecto:
«Vivimos una época en que la nobleza está diluida entre las castas y
en la cual un mentecato tiene permiso de enriquecerse y hacerse una
grandeza comprada. Creo firmemente que el sostener con gozo la
pobreza es signo de la fuerza y que es débil aquél que la teme y la
evade cobardemente. La pobreza aguarda en ella riquezas enormes.
La libertad es más factible en la pobreza que en la opulencia. El amor
que a ella se acerca es siempre auténtico y uno lo sabe».

Reconocimientos
En sus años postreros, Salarrué se hizo acreedor a varios
reconocimientos y distinciones: en 1962 recibió la Orden José Matías
Delgado en grado de Comendador. La de grado de Gran Cruz de
Plata, junto a su primo Toño Salazar y el poeta Raúl Contreras, la
obtendría en 1973. En noviembre de 1967, fue reconocida su obra
artística, junto a Claudia Lars y Vicente Rosales y Rosales, por parte
de la Asamblea Legislativa. Con pocos días de diferencia, el gobierno
mexicano le distinguió con el Premio Nacional Benito Juárez junto a la
folclorista María de Baratta. Dos años después recibió distinciones de
la Academia Salvadoreña de la Lengua, junto a Claudia Lars. Se dice
que rechazó el doctorado honoris causa por parte de la Universidad de
El Salvador.

59
La escritora salvadoreña Dora Guerra y Salvador Salazar Arrué (Salarrue)
participan en la II Bienal Internacional de Poesía, en Bélgica. (circa 1954).

Obras literarias
Literatos como Hugo Lindo y Sergio Ramírez, dividen la obra de
Salarrué en dos ámbitos: la costumbrista y la esotérica. La primera de
ellas es la que ha tenido más difusión, gracias a los libros Trasmallo,
Cuentos de cipotes, y especialmente Cuentos de barro de trama
folclórica o reflejo de las duras condiciones del campesino, según el
juicio que se haga de la obra. La otra temática comprende una
«cosmópolis teosofal», expuesta en textos como El señor de la
burbuja, Eso y Más y O-Yarkandal, en las que se plasman la relación
del bien y el mal, y de cómo este desempeña el papel de «redentor»
para librar a otros caigan en el pecado, así como la existencia de
experiencias astrales y mundos míticos.

Sin embargo, el editor Ricardo Roque Baldovinos hace dos


importantes valoraciones de la obra de Salarrué. Una tiene que ver
con la diferencia existente entre el costumbrismo «clásico», y el
salarrueriano. En aquel, se distingue el lenguaje literario del popular,
que pertenece al pueblo y se caracteriza por ser descuidado, aunque a
veces simpático. Salarrué, por el contrario, realiza una síntesis de
ambos estilos y experimenta con un «juego estilístico» que toma

60
indistintamente lo culto y lo popular, que termina en una forma de
«dignificar a la gente humilde, de revelarlos dotados de sensibilidad,
de capacidad artística».

En la otra valoración, Baldovinos señala que las dimensiones


costumbristas y esotéricas de Salarrué, son complementarias. Ambas
rechazan tanto el proceso de modernización de la sociedad
salvadoreña derivado del proyecto liberal iniciado en la segunda mitad
del siglo XIX; así como cualquier doctrina política, llámese capitalista o
comunista, cuyos intereses giran alrededor del dinero, y acaban
desintegrando a la comunidad ancestral representada en la comunidad
campesina.

Por ello, Salarrué se acogió a la Teosofía, como lo hicieron otras


figuras latinoamericanas de la época como Francisco I. Madero o
Augusto César Sandino, junto a otras doctrinas orientales para hacer
frente a la «crisis de la sociedad moderna», y encontrar en otras
creencias un sentido de la vida diferente al materialista que dominaba
la clase política salvadoreña. Por eso, también se afirma que para el
escritor salvadoreño el arte tenía un profundo sentido religioso, que le
servía para restablecer el vínculo con el mundo, roto por el
estancamiento impuesto por la cultura occidental.
Salarrué trabajó en varios campos de la literatura, como el verso, la
prosa, y el ensayo; y especialmente la narrativa en la que abarcó
relatos fantásticos, de aventuras y novelas. Por los años de
publicación de los títulos más reconocidos, parece que dejó de escribir
a principios de los años 1960. Sin embargo, existe una cantidad no
determinada de textos inéditos, especialmente de su obra lírica y
también de ensayos dispersos en periódicos y revistas, algunos de
ellos ya desaparecidos. Los títulos de Salarrué que abarcan su
creación narrativa más importante comprenden (entre paréntesis el
año de publicación definitiva): El Cristo negro (1926), El señor de la
Burbuja (1927), O-Yarkandal (1929), Remontando el Uluán (1932),
Cuentos de barro (1934), Eso y más (1940), Trasmallo (1954),
Cuentos de cipotes (1945/61), La espada y otras narraciones (1962),
61
Íngrimo (1970), La sombra y otros motivos literarios (1970), La sed de
Sling Bader (1971), y Catleya luna (1974). Otras publicaciones:
Conjeturas en la penumbra (ensayo, 1934); Algunos poemas de
Salarrué (poesía, 1971); y Mundo nomasito: una isla en el cielo
(poesía, 1975).
En El Salvador se le considera el narrador más importante entre los
escritores de dicho país; así como uno de los precursores de la nueva
narrativa latinoamericana. Su trabajo no pasó desapercibido en la
América Latina, ya que constan cartas intercambiadas y dedicatorias
de libros con personajes de la talla de Juan Rulfo, Claribel Alegría,
Miguel Ángel Asturias, Rogelio Sinán y Mario Monteforte Toledo.
«No me preocupa que mi obra sea reconocida universalmente. Me
interesa que la conozcan mis paisanos». Salarrué

Se afirma que Salarrué se consideraba más un artista plástico que un


literato. Para el caso, su regreso de Estados Unidos coincidió con la
interrupción de su trabajo literario, y la razón era que había un
ambiente más propicio para exhibir y vender sus pinturas en El
Salvador. Para los expertos, las pinturas de Salarrué, a pesar de
abarcar una temática vernácula, lo que ocupa sus trabajos es
fundamentalmente la fantasía, un reflejo del mundo mítico creado en
O-Yarkandal y Remontando el Uluán. De esta manera, existen
«puntos de encuentro» entre su prosa lírica, suntuosa y tropical, y su
obra pictórica. Para la crítica de arte Astrid de Bahamon, Salarrué
podría ser «el primer artista latinoamericano cuya abstracción no es
influenciada por las corrientes europeas». También se dice que
antecedió a la pintura psicodélica de los años 1960. Para Camilo
Minero, Salarrué era el «más revolucionario del color».

Para Ricardo Lindo, quien fue curador de una exposición de la obra de


Salarrué en el 2006, sus creaciones superan cualquier influencia y
corresponden más a su propio «mundo onírico» que de hecho tenía
una estructura política, paisajes, costumbres y lenguas.

62
«Creo que no hay pintor que no tenga una percepción consciente del
mundo astral, porque el ojo se va haciendo a medida que uno trabaja
en la pintura; se va tornando capaz de percibir el color como lo ve uno
directamente en el mundo astral».
Salarrué.

Legado
El Museo de la Palabra y la Imagen de El Salvador ha resguardado el
archivo personal y artístico de Salarrué desde el año 2005. El acervo
del artista comprende 108 piezas de pinturas, bocetos, dibujos y
esculturas; 300 piezas pertenecientes a su esposa Zelié Lardé y sus
hijas; registro fotográfico; y biblioteca personal de 2 000 títulos.
Todo el legado fue entregado al Registro Memoria del Mundo de El
Salvador, auspiciado por la Organización de las Naciones Unidas para
la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), el día 6 de junio de
2013 en un acto que tuvo lugar en el Palacio Nacional de dicho país,
para su incorporación oficial el día 25 de noviembre de 2016 durante la
decimoséptima reunión anual del Comité Regional para América
Latina y el Caribe del Programa Memoria del Mundo de la Unesco.

Busto De Salazar
Arrué(Salarrue) Situado En
El Teatro Presidente En San
Salvador.

Poemas de Salvador Salazar Arrué (Salarrué)


63
 El chucho
 El matadero
 El ojo de agua
 La brisa
 Lo que dice el caracol

CONCLUSIÓN

Con ésta investigación podemos concluir en la gran


importancia que han tenido estos personajes en la literatura
salvadoreña, dejando así un legado en la literatura
salvadoreña.
Estos personajes quedarán en la historia como pilares de la
literatura, al haber aportado significativas obras románticas

64
que quedaran plasmadas en la historia de la literatura de El
Salvador

65

También podría gustarte