Instituto Nacional de Uluazapa
Instituto Nacional de Uluazapa
salvadoreños.
Integrantes:
Katherine Fernanda Gutiérrez Rivera
Yanira Alexandra Benítez Del Cid
Ronald Alberto Pérez Alvarenga
Christian Alexander Morales Silva
Bachillerato: General
1
Instituto Nacional de Uluazapa, 28 de junio del 2022.
INTRODUCCIÓN
Esta nueva corriente filosófica hizo que surgieran algunas críticas con
relación a temas expuestos por Hegel y la posición del estado frente al
individuo y su relación; así como sus implicaciones sociales con
algunas revoluciones en países como Rusia, Cuba y China.
2
OBJETIVO
3
¿QUE ES EL ROMANTICISMO?
5
CARACTERISTICAS DEL ROMANTICISMO
También tenemos las características del romanticismo las cuales nos
ayudan a diferenciar este genero literario de los demas y las cuales lo
hacen totalmente únicos:
6
La literatura romántica se hizo eco del llamado “Espíritu romántico”,
que contrapuso a los lineamientos racionalistas un énfasis claro en las
subjetividades artísticas, en la inspiración y lo onírico, lo original como
evidencia del espíritu irrepetible del hombre.
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¿CÓMO SURGIÓ EL ROMANTICISMO?
A finales del siglo XVIII ya estaban bien instaurados los ideales de la
Ilustración y el Clasicismo (o Neoclasicismo). Por un lado, la Ilustración
se caracterizaba especialmente en la razón y el empleo del
conocimiento y educación para cambiar la sociedad de la época. Por
supuesto, estamos hablando de una tendencia más social, filosófica y
política que también tenía su influencia en el arte y, por tanto, en la
literatura. Tratamos, consiguientemente, un arte dirigido a combatir la
ignorancia, que se aleja de los sentimientos y se encamina más al
conocimiento y la sabiduría.
Por otro lado, y en conjunto a la Ilustración, nos encontramos con la
tendencia neoclasicista del arte predominante de finales del siglo
XVIII. Este Neoclasicismo es una reacción artística a los pensamientos
ilustrados. Es por ello por lo que se pretendía representar la literatura
(y el arte en general) alejada de los estándares religiosos y más
centrada en los aspectos naturales del mundo real, científicos y
educativos. Esta literatura era sencilla y clara, sin artificios y creado
con el fin de iluminar el camino de la sabiduría al lector y combatir la
ignorancia. Por todo ello, se conoce común mente este siglo como el
Siglo de las Luces.
¿Y qué tiene todo esto que ver con el Romanticismo? Pues bien, el
origen del Romanticismo lo debemos entender como una reacción
directa a los cánones artísticos del Neoclasicismo y, por tanto, de la
Ilustración.
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compartido por toda Europa como canon artístico. Veamos, pues,
cómo fue el momento exacto del nacimiento del Romanticismo.
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Referentes del Romanticismo
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ser uno de los escritos más importantes del Romanticismo, si no el que
más. Y es que es considerado este prefacio como el manifiesto
fundador del Romanticismo.
ESCRITORES
ROMÁNTICOS
DE
EL SALVADOR
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Ahora nos centraremos en el tema principal de esta investigación la
cual es sobre los escritores románticos en El Salvador:
ALFREDO ESPINO
Biografía
Edgardo Alfredo Espino Najarro nació en el Departamento de
Ahuachapán, zona occidental de El Salvador, el 8 de enero de 1900.
Fue el segundo de los ocho hijos de la educadora Enriqueta Najarro y
Alfonso Espino, ambos profesores y poetas, creció en un hogar que
respiraba poesía y amor al arte.
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En 1920 ingresó a la Universidad de El Salvador, inscribiéndose en la
Facultad de Jurisprudencia. Durante su instancia en la Ciudad
Universitaria, fue parte de tantas actividades dentro de la misma,
incluso de manifestaciones hechas por estudiantes para evitar el alza
de los precios de pasaje en tranvía.
13
hasta su temprana muerte en 1928 bajo el libro “Jícaras Tristes”. A
pesar de que existen dudas sobre su muerte, de si fue suicidio o no,
Alfredo Espino aún es gran referente de la poesía de inicios del siglo
XX en El Salvador.
Algunas de las obras románticas del autor alfredo espino son:
Jícaras tristes Plombagina La Estrella en
Casucas Luna en el el Río...
Cantemos lo Rancho Cañal en Flor
Nuestro Al Serenata
Ascención entreabrirse Chichontepec
Los Vientos la Flor del La Cruz de
de Otubre (A Coyol Mayo
la luz del El Retorno Luna en las
Fogón) Ropa Blanca Ondas
Balsa de Árbol de Bajo el
Flores fuego Tamarindo
Un rancho y A un Volcán Cielo entre
un lucero de mi Terruca Ramas
El Nido Madrugada Un Árbol en
La mataron La Cruz el Camino
un día Auras del El Río
Allá Bohío El Árbol
Los Ojos de Acuarela El Estero
los Bueyes Salvaje Mugido
Huertos Los Potros Lejano
Nativos Retorno Con los
La Tarde en Camino de la Cántaros
el Pueblo Quebrada Quezaltepec
Los Ojos de Mañanitas en Lamatepec
la Criolla los Cerros Dulcedumbre
Aires La Casita Las Manos
Poblanos Blanca de mi Madre
El Salto
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El Dulce Después de Las Garzas
Anhelo la lluvia del llano
Con el Alma La Mañanita Dichosofuí
descalza Cuando Los pericos
Desde lejos pasas... pasan...
Consuelo De entonces El Alma del
Nocturno La tórtola Barrio
Para Pescador de Suburbio
entonces Estrellas La
Viaje Musa Fluvial Muchachita
Romántico Acuarela pálida
Misiva íntima Ritmos El Puente
Checa Matutinos Tarde
Eglógicas ¡Cantan los poblana
Un Angelito Gallos! La fiesta del
Invierno Canción sin Barrio
Acero Palabras Alegría de
Atlacatl Vesperal Arrabal
Panoramas y Tarde Jueves Santo
Aromas Pájaros de Viento en
Música Leyenda popa
Indiana La Chiltota Siempre
Tardecitas La Garza Stechetti en
Neblinas El Clarinero Soneto
Remanso Alma cándida
Idilio
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ROQUE DALTON
Biografía
Infancia y juventud
El padre de Roque Dalton fue Winnal Dalton, Jr., nacido en Tucson,
Arizona, Estados Unidos, en 1894. Él provenía de una familia que
había caído en la ruina económica, y abandonó su país probablemente
en 1916 con rumbo a la América Central. Vivió en Honduras y
posteriormente se trasladó a El Salvador, donde contrajo matrimonio
con Aída Ulloa. En este país se convirtió en un terrateniente y logró
relacionarse con la élite local.
El temperamento irascible era una de las características de Winnal.
Precisamente, un altercado con el banquero Benjamín Bloom por
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disputas de un préstamo, le mandó al hospital con heridas de bala por
parte de los guardaespaldas del empresario. Mientras estaba
ingresado, conoció a la enfermera María García, con quien acabó en
un romance del que nacería Roque Antonio el 14 de mayo de 1935.
Viaje a Chile
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Al terminar sus estudios de secundaria, Roque se decidió a estudiar
Leyes. Su padre le brindó el apoyo para dirigirse a Chile, y hacia allá
viajó en 1953 junto a su madre de quien se despidió en Panamá. Ya
en Santiago, pretendía ingresar a la Universidad Católica, pero el
decano de la facultad de Teología de esa institución le recomendó
inscribirse en la Universidad de Chile que podría venirle mejor para
alejarse de la educación católica que había conocido desde su
infancia.
En la Universidad de Chile, Dalton entró en conocimiento de diversas
ideologías, especialmente la comunista. La experiencia fue muy
importante para su vida:
Me puse en contacto con los comunistas, tuve amigos comunistas, y al
principio sin saber que lo eran, luego con un poco más de conciencia,
por lo menos di un paso de avance en Chile y de católico conservador
que era pasé a ser un católico progresista, un socialcristiano; en ese
momento, esa corriente de pensamiento en Chile me pareció
sumamente atractiva.
Además el joven empezó a colaborar en una revista universitaria, y
como parte de su trabajo sostuvo una memorable entrevista con el
muralista mexicano Diego Rivera. Sucedió que en dicho encuentro el
artista le preguntó por su filiación política, si había leído sobre
marxismo, así como por su edad, a lo que el salvadoreño respondió
que era social cristiano con dieciocho años de vida y que nunca había
leído de esa doctrina. Rivera, sin ambages, le espetó que tenía
dieciocho años «de ser un imbécil» y le echó del lugar. Se dice que
pese a sentirse contrariado por el incidente en un primer momento,
Dalton, movido por la curiosidad, empezó a adentrarse tanto en el
marxismo como en la obra del mexicano. Se sabe también que en este
periodo viajó a Buenos Aires y Montevideo.
Retorno a El Salvador
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Tras once meses de estadía en Chile, retornó a El Salvador. Con
nuevos instrumentos ideológicos para conocer la realidad del país, se
incorporó a la Universidad de El Salvador donde ingresó a la
Asociación General de Estudiantes Universitarios (AGEUS) en 1954.
Su padrino político en ese entonces era el historiador Jorge Arias
Gómez, dirigente del Partido Comunista Salvadoreño (PCS).
19
Gavidia. Ambos cultivaron una amistad mutua y se dice que fue
Castillo quien le animó a abrazar la militancia comunista.
Exilio en Cuba
En los primeros años de su exilio el poeta viajó a Cuba por breve
tiempo. En 1962 se trasladó nuevamente para asistir a la Conferencia
de los Pueblos como delegado salvadoreño, y se quedó viviendo en
La Habana por un año. En este país terminó de formarse como
escritor:
Como poeta, fue en Cuba donde adquirí conciencia de lo que significa
escribir en serio, de ser (para emplear una palabra ya vieja) un escritor
profesional, alguien que escoge la literatura como oficio.
20
Roque Dalton como representante del país en la Conferencia de
los Pueblos en La Habana, 1962.
Esta primera larga estancia en Cuba [...] fue para Roque Dalton una
viva academia. Aprendió e inventó muy diferentes áreas del interés
humano. Es sin duda el hombre más vital que yo haya conocido: gran
poeta y excelente centro delantero en el fútbol, serio estudioso de
materias militares y excelente bailarín de mambos, cuidadoso
investigador de historia y bebedor de trago largo y risa pronta en los
sitios más inauditos de La Habana; comentarista de muy serios
asuntos en la radio y dueño de la más amplia colección de cuentos
para reír que yo recuerde...
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el mismo Castrorrivas fue testigo de la ineptitud del poeta para dichas
tareas.38 Por el contrario, existe la versión que debido a su aplicación
durante la instrucción logró ser entrenado para convertirse en agente
de la Dirección General de Inteligencia cubana (DGI). Por otra parte,
su trabajo literario se volvía infatigable: en 1963 ganó una mención
honorífica por parte de Casa de las Américas con el poemario El turno
del ofendido y salió a la luz su monografía El Salvador. Además
conoció en Cuba a su hermana por parte de padre, Margarita Dalton.
22
Pese a que pudo escabullirse a Guatemala fue atrapado por los
agentes de seguridad de este país quienes le trasladaron a la frontera
con México, donde, casi en harapos, también fue sometido a
interrogatorio. Al lograr retornar a Cuba, fungió como parte de consejo
de colaboración de Casa de las Américas.
En Checoslovaquia
El año 1965 se trasladó a Checoslovaquia. Allí ejerció como
representante del PCS ante el Consejo de Redacción de la Revista
Internacional, órgano de difusión de los partidos comunistas a nivel
mundial; y también se instalaría en Praga junto a su esposa y sus tres
hijos. De acuerdo a Jorge Arias Gómez, quien le visitó en ese tiempo,
la familia vivía en estrechez económica por el modesto salario que
recibía Dalton. Aparte de esto, el poeta fue vapuleado tras ser objeto
de un asalto que le dejó con graves lesiones.
23
Poeta Roque Dalton escribe el testimonio de Miguel Mármol,
sobreviviente de la masacre de 1932, en Praga, durante 1966. En
1972 se publica «Miguel Mármol: los sucesos de 1932 en El
Salvador».
Asesinato
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Mira. Un comunicado del ERP después del hecho consigna estas
palabras: «La ejecución de Dalton desencadenó una furiosa campaña
de parte de la “intelectualidad” pequeño burguesa... piensan colocarse
ellos como sector a través de la bandera de Dalton, poeta y escritor,
ya que es esto lo que vuelve importante su muerte y lo convierte en el
héroe cuando la verdad es que fue víctima y hechor de su propia
muerte».
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De acuerdo a un informe de la Misión de observadores de las
Naciones Unidas en El Salvador (Onusal) Dalton habría sido ejecutado
en El Playón, una zona de restos volcánicos del volcán de San
Salvador. Su cadáver y el de Pancho fueron dejados a la intemperie
donde los animales salvajes los devoraron. En contraparte, la familia
del poeta ha aseverado que el crimen tuvo lugar en una casa del
barrio Santa Anita de San Salvador y posteriormente abandonaron los
cuerpos en aquel lugar. Arias Gómez también dejó el testimonio que
ambos fueron adormecidos con somníferos y posteriormente
asesinados. Hasta el mes de mayo de 1998 la Alcaldía de San
Salvador extendió la partida de defunción a los familiares del poeta.
Legado
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Monumento a Roque Dalton en la plaza de la Cultura de la
Universidad de El Salvador.
La creación literaria de Dalton comprende 13 poemarios, una novela,
un testimonio, alrededor de tres piezas de teatro, cuentos, reseñas
críticas, ensayos literarios y políticos, gran parte de ellos dispersos en
revistas. Parte de su poesía ha sido traducida al inglés, francés,
checo, ruso e italiano.79 Para Luis Melgar Brizuela su mayor influencia
abarcó el periodo desde 1967 hasta la finalización de la guerra civil
salvadoreña en 1992,45 especialmente en sectores literarios e
intelectuales de izquierda, entre ellos los grupos literarios Piedra y
Siglo, La Masacuata y Xibalbá; así como en el contenido de revistas
Abra y Taller de Letras de la Universidad Centroamericana «José
Simeón Cañas», así como el Suplemento literario 3000 de Diario Co
Latino; y las revistas Amate, y La Universidad.
CLAUDIA LARS
Primeros años
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Sus padres fueron el ingeniero estadounidense de origen irlandés
Peter Patrick Brannon y la salvadoreña Manuela Vega Zelayandía.
Durante su infancia fue amiga de Consuelo Suncín, quien se casaría
con Antoine de Saint-Exupéry. Inició su educación en su propio hogar,
a cargo de la educadora Mercedes Mendoza, y posteriormente estudió
en el Colegio de La Asunción de la ciudad de Santa Ana. En su
adolescencia, a los 17 años, y gracias al general Juan José Cañas,
logró que un cuadernillo de poemas de su autoría fuera publicado con
el nombre Tristes mirajes. No se conserva ninguna copia del mismo.2
Asimismo, inició una relación sentimental con el poeta nicaragüense
Salomón de la Selva en 1919, pero sus padres rompieron la relación3
y enviaron a la joven a Estados Unidos, donde conoció a Le Roy
Beers, su primer esposo. En el país enseñó castellano en la Escuela
Berlitz de Brooklyn.
Viajes y publicaciones
Carmen Brannon Vega, conocida por su pseudónimo de Claudia Lars.
Ella impregnó el amor en su obra poética con delicadeza y perfección
lírica. Sus obras han alcanzado a situarse junto a las de Gabriela
Mistral y Juana de Ibarborou, con quienes sostuvo una buena amistad.
Claudia Lars promulgó, incontables textos en el Repertorio Americano:
98 colaboraciones desde 1921 hasta 1948.
Claudia Lars regresó a El Salvador junto a su esposo en 1927 al haber
sido nombrado el señor Beers cónsul de Estados Unidos, y ese mismo
año la escritora dio a luz a su único hijo, Leroy Beers Brannon. Al
mismo tiempo, departió con los intelectuales de la época, entre ellos
Salarrué, Alberto , Serafín Quiteño y Alberto Masferrer. En 1933
comenzó a usar el seudónimo Claudia Lars. Publicó el libro Estrellas
en el Pozo en 1934 y también participó en programas líricos
radiofónicos para público infantil. De igual manera, colaboró en la
Página de los niños de El Diario de ayer antier y antier.
A inicios de la siguiente década, Claudia Lars obtuvo el segundo lugar
de los Juegos Florales de la Feria Novembrina en Guatemala,
realizado en 1941, gracias a su obra Sonetos del arcángel. También
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serían publicadas algunas de sus creaciones como La casa de vidrio
(Santiago de Chile, 1942), Romances de Norte y Sur (1946), Sonetos
y Ciudad bajo mi voz (1947), ganadora del certamen conmemorativo
del IV Centenario del título de Ciudad de San Salvador. En estos años,
Lars, como agregada cultural de la embajada de El Salvador, partió
hacia Guatemala en 1948, donde conoció a su segundo esposo,
Carlos Samayoa Chinchilla, de quien se divorciaría en 1967. Antes de
contraer nupcias, trabajó empacando duraznos en Estados Unidos,
traduciendo historietas para Walt Disney y colaborando para
periódicos antifascistas salvadoreños.
Narrativa
Claudia Lars destaca por su lirismo y por un dominio impecable de la
métrica y un estilo evolucionando hacia una madurez en el campo de
la poesía.
Influencias marcadas de Claudia:
"Influencias: Inolvidable y tempranera, la de Amado Nervo, el místico...
Después, la de Francis Thompson y Christina Rossetti. Más tarde, la
de Gabriela Mistral (en mis temas maternales e infantiles) y quizá, en
algunas composiciones o inspiraciones, la de Juan Ramón Jiménez.
No digo con esto que esos poetas se adivinen detrás de mis versos.
Solamente quiero decir que de ellos brota lo mio —con su propio color
y movimiento—, como brota el manantial pequeño del agua invisible y
maternal que está escondida allá dentro...en las profundidades de la
tierra...
Años Últimos
De regreso a El Salvador, trabajó en el Departamento Editorial del
Ministerio de Cultura (actual Dirección de Publicaciones e Impresos)
donde dirigió la revista Cultura. Publicaciones de esta época fueron:
Donde llegan los pasos (1953), Escuela de pájaros (1955), Fábula de
una verdad (1959) y las memorias Tierra de infancia.
30
Otras obras suyas resultaron galardonadas en los años siguientes,
tales como Sobre el ángel y el hombre, segundo lugar del Certamen
Nacional de cultura de 1962, y Del fino amanecer, primer premio
compartido de los Juegos Florales de Quezaltenango en 1965.
Asimismo, una recopilación de su obra fue elaborada por Matilde
Elena López con el nombre Obras escogidas. Antes de su muerte
obtuvo un doctorado Honoris Causa de la Universidad
Centroamericana José Simeón Cañas, siendo además distinguida con
la Orden José Matías Delgado.
Algunas obras
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Estrellas en el Pozo (1934).
Canción redonda (1937).
La casa de vidrio (1942).
Romances de Norte y Sur (1946).
Sonetos (1946).
Ciudad bajo mi voz (1946).
Donde llegan los pasos (1953).
Escuela de pájaros (1955).
Fábula de una Verdad (1959).
Tierra de Infancia (1959).
Presencia en el Tiempo (1960).
Girasol (1962).
Sobre el ángel y el hombre (1962).
Del fino amanecer (1964).
Nuestro pulsante mundo (apuntes sobre una nueva edad)
(1969).
Obras escogidas (1973).
Poesía última (1974).
FRANCISCO GAVIDIA
32
Biografía
33
Un sinnúmero de libros en español y francés pasaron por sus manos.
A fin de recuperarse de la enfermedad provocada por el exceso de
trabajo y el cansancio mental producto de su intensa actividad
intelectual, fue enviado a París por orden del presidente Rafael
Zaldívar. Gavidia poseía un amplio acervo cultural y se menciona que
dominaba a la perfección el alemán, francés, inglés, italiano,
portugués, hebreo, latín y el griego, además del maya-quiché, lengua
para la que llegó a desarrollar una gramática con el objeto de
popularizar el idioma. Desarrolló también un idioma, llamado
«Salvador», que buscaba se universalizara, pero recibió muy poco
apoyo por parte de los intelectuales de su época, a pesar de todo,
Gavidia publicó algunos poemas en «Idioma Salvador», entre los que
se destacan Los Argonautas y A Marconi.
El año 1887 contrajo matrimonio con la hija del periodista Carlos
Bonilla. Un año después, fundó el periódico El semanario noticioso,
que salía cada jueves, así como la Academia de Ciencias y Bellas
Artes de San Salvador. Tras el derrocamiento del general Francisco
Menéndez, Gavidia se exilió del país, y continuó su actividad
periodística en Costa Rica, donde fue director de La Prensa Libre
entre 1891 y 1892; y posteriormente en Guatemala trabajó como
corredactor de El bien público de la ciudad de Quetzaltenango.
Cuando retornó a El Salvador, fungió como redactor del Diario Oficial
(1894), Director de Educación Pública Primaria (1896), y Ministro de
Instrucción Pública (1898). En 1895 fundó el Partido Parlamentarista, y
también se desempeñó como catedrático de la Escuela Normal de
Señoritas, del Instituto Nacional de Varones, y la Universidad de El
Salvador. En 1904 fundó la revista Los Andes, de la que solo llegaron
a verse cuatro números. De 1906 a 1919, ocupó el cargo de Director
titular de la Biblioteca Nacional. En 1912, se convirtió en miembro del
Ateneo de El Salvador.
El gobierno salvadoreño declaró a Francisco Gavidia como
«salvadoreño meritísimo» en 1933, y en 1939 la ciudad de San Miguel
le rindió un homenaje que incluyó el bautizo con su nombre del teatro
34
de la ciudad. El año 1937, Gavidia fue miembro de la Comisión de
Cooperación Intelectual de El Salvador, dependencia de la Sociedad
de Naciones, y en 1941 la Universidad de El Salvador le otorgó el
Doctorado Honoris Causa. Al final de su vida le fue otorgada la
máxima condecoración nacional de El Salvador, la orden «José Matías
Delgado», la que recibió de manos del presidente de la República
Oscar Osorio en su lecho de enfermo en el Hospital Rosales, pocos
días antes de morir.
En el 7 de febrero de 1945, la Secretaría de Instrucción Pública acordó
reorganizar el Comité de Investigaciones del Folklore Nacional y de
Arte Típico Salvadoreño con Francisco Gavidia como presidente del
comité.
OBRA
La obra de Gavidia alcanza proporciones enciclopédicas. Trabajó en la
poesía, teatro, historia, música, ensayo, pedagogía, filosofía, política,
periodismo, crítica literaria, y la traducción. Su vasto conocimiento se
nutrió de la literatura clásica, el siglo de oro español, la cultura
francesa y su lengua, y la lectura de autores alemanes, italianos y
orientales. Llegó a crear un nuevo idioma para ser entendido
universalmente, el cual tenía por nombre «Idioma Salvador». Además,
fue precursor en el tratamiento de los temas indígenas, e ideólogo del
unionismo centroamericano.
En un país cuyo arte recibía una fuerte influencia europea, Gavidia
honró la identidad y valores étnicos salvadoreños, rompió con ese
patrón y a partir de él, otros escritores decidieron seguir esa línea
literaria; se puede observar su influencia en artistas como Salarrué,
Claudia Lars y Arturo Ambrogi. Introdujo el cuento con una identidad
literatura propia de su realidad, una amalgama de temas indigenistas
precolombinos como leyendas y mitos, también se le considera el
precursor del teatro salvadoreño. Entre su dramaturgia se destaca
Ursino, La torre de marfil y Júpiter. El anhelo de identidad, de libertad y
justicia también está plasmado en su poesía, que en su momento
35
muchos no lograron asimilar pues el anhelo de universalizar la
idiosincrasia salvadoreña era un hecho poco comprensible para su
época y para su coetáneos.
Es también conocido por ser el orientador del poeta Rubén Darío,
alumno que compartió penas y alegrías con el maestro salvadoreño,y
quien conoció el experimento de Gavidia para adaptar el verso
alejandrino a la métrica castellana,14 que dio origen a la renovación
modernista de la poesía hispanoamericana. Darío escribió en su
autobiografía:
“Fue con Gavidia, la primera vez que estuve en aquella tierra
salvadoreña, con quien penetran en iniciación ferviente, en la
armoniosa floresta de Víctor Hugo; y de la lectura mutua de los
alejandrinos del gran francés, que Gavidia, el primero seguramente,
ensayara en castellano a la manera francesa, surgió en mí la idea de
renovación métrica, que debía ampliar y realizar más tarde.”
La vida de Rubén Darío XVIII
36
Teatro Francisco Gavidia en San Miguel
ALBERTO MASFERRER
38
Hijo de una ciudadana salvadoreña, Leonor Mónico, y de un español
afincado en El Salvador, Enrique Masferrer, su padre se negó en un
principio a reconocerlo como vástago; posteriormente se avino a
reconocer su paternidad y Alberto pasó a vivir a la casa de su
progenitor. Cursó sus primeras letras en la escuela de Jucuapa y, a los
diez años de edad, ingresó colegio que había fundado en San
Salvador la pedagoga francesa Agustine Charvin.
En 1883 fue enviado por su padre a Guatemala en represalia por
haberse negado a cumplir un castigo que le había impuesto. El
jovencísimo Masferrer rechazó la custodia paterna y vagabundeó por
Guatemala, Honduras y Nicaragua, trabajando en oficios como el de
buhonero.
39
permaneció un año, y en 1886 regresó a su país natal y fue profesor
en El Carrizal, donde residió durante tres años. En 1889 fue nombrado
director de la escuela de Jucuapa, la misma en que el propio Masferrer
había recibido sus primeras clases.
En 1890 fue nombrado subdirector escolar en Sensutepeque y
archivero de la Contaduría Mayor en San Salvador; dos años después
asumió la dirección del Diario Oficial, y en 1900 se convirtió en
secretario del Instituto Nacional, cargo que abandonó un año más
tarde, cuando fue nombrado cónsul de El Salvador en Buenos Aires
(Argentina). Inició así una carrera diplomática que lo llevaría a ocupar
los consulados salvadoreños en Santiago de Chile (1902), San José
de Costa Rica (1907) y Amberes (Bélgica, 1910). Fue delegado de El
Salvador en la Conferencia de La Haya (1912), colaborador en el
Segundo Congreso Científico celebrado Washington en 1915, asesor
del Ministerio de Instrucción Pública y director del Instituto Ixeles
(1916).
Su labor literaria y ensayística se desarrolló paralelamente. En 1923
se convirtió en uno de los editorialistas del periódico El Día, y en 1928,
en compañía de los escritores y periodistas Alberto Guerra Trigueros y
José Bernal, fundó en la capital salvadoreña el rotativo Patria, donde
se hizo cargo de la sección editorial y de una aplaudida columna
titulada Vivir. Sus trabajos periodísticos publicados en este diario
fueron recopilados al cabo de varios años por el poeta y crítico literario
Pedro Geoffroy Rivas, y publicados por la editorial de la Universidad
de El Salvador. Masferrer brilló también como periodista en territorio
chileno, donde, bajo el pseudónimo de "Lutrín", firmó una columna
humorística que aparecía en los rotativos El Chileno, de Santiago, y El
Mercurio, de Valparaíso.
40
derrocado por el golpe de estado del general Maximiliano Hernández
Martínez. Las matanzas posteriores a manos del ejército salvadoreño
desengañaron a Masferrer, quien hubo de partir a Guatemala y a
Honduras sumido en la pobreza y la enfermedad.
41
Otros títulos de su producción son Naderías (1900), Recortes (1908),
¿Qué debemos saber? (1913), Pensamientos y formas (1921), El
buitre se tornó calandria (1922), Ensayos y figuraciones sobre la vida
de Jesús (1927), Helios (1928), La religión universal (1928) y El libro
de la vida (1932). Póstumamente se publicó El rosal deshojado (1935).
Su copiosa producción literaria le valió un asiento en la Academia
Salvadoreña de la Lengua, donde ocupó la silla N, en sustitución del
poeta y militar Juan José Cañas.
Inicios
42
Chileno y El Mercurio, de Santiago de Chile; el semanario La Reforma,
diario Los obreros unidos; en las revistas La República de
Centroamérica, Actualidades, Bibliográfica Científico-Literaria, El
Simiente y otros.
En el 13 de abril de 1905, propuso un reglamento de la Oficina de
Estadística Escolar que fue aprobado por acuerdo ejecutivo el
siguiente día 14 de abril.
Inició su carrera política al ser nombrado cónsul de El Salvador en
Argentina (1901), Chile (1902), Costa Rica (1907) y Bélgica (1910),6
así como en la Corte Internacional de Justicia en 1912; además se
desempeñó como archivero de la contaduría mayor de la nación en
sustitución del señor don Juan de Dios Iraheta por el acuerdo ejecutivo
del 17 de diciembre de 1889,7 redactor y director del Diario Oficial
(1892),8 Secretario del Instituto Nacional (1890) y Asesor del
Ministerio de Instrucción Pública (1916). Bajo la premisa fundamental
de la lucha pacífica por los derechos de cada individuo, se convirtió en
el ideólogo y director de la campaña política que en 1930 llevó a la
presidencia al ingeniero Arturo Araujo. Ese mismo año fue elegido
como diputado nacional, y se separó políticamente del presidente y de
sus posturas.
Pese a su oposición a la llegada a la presidencia del general
Maximiliano Hernández Martínez, la toma del poder del militar fue
inevitable. Desde ese momento, Masferrer trató de contener la
violencia que se desataría meses después, en el levantamiento
campesino de 1932, que dejaría como saldo la muerte de miles de
indígenas y el exilio de Masferrer a Honduras. Su relación con el
Partido Comunista Salvadoreño es poco clara, aunque sí hay
referencias de la influencia pacifista que el escritor, de manera fallida,
intentó ejercer.
43
Familia de Masferrer
44
social del país. ( Don Alberto Masferer Con su esposa, FOTO
LIZETTE MORENO)
Muerte
45
30 de agosto de 1949, la tumba de Masferrer se considera monumento
nacional.
(Partida de defunción de
Alberto Masferrer.)
Obras publicadas
Páginas (1893)
Niñerías (1900)
Las Nuevas Ideas (1910)
¿Qué debemos saber? (ensayo epistolar, 1913)
Leer y escribir (ensayo sociológico, 1915)
Una vida en el cine (1922)
Ensayo sobre el destino (1925)
Las siete cuerdas de la lira (ensayo filosófico, 1926)
El dinero maldito ( ensayo moral, 1927)
Helios (ensayo, 1928)
La religión universal (ensayo, 1928)
El minimum vital (ensayo político-social, 1929)
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Estudios y figuraciones de la vida de Jesús (ensayo filosófico,
1930)
El rosal deshojado (versos publicados póstumamente en 1935)
Biografía
Infancia y juventud de Salarue
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literaria; pero fue Luz, después de Miranda (ya cuando la familia
residía en El Salvador) quien logró que el periodista Román Mayorga
Rivas la incluyera en la antología de poesía Guirnalda salvadoreña.
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Su vocación artística ya se manifestaba a los once años cuando una
de sus composiciones se publicó en el Diario del Salvador de Román
Mayorga Rivas. El logro no fue fortuito, puesto que en la casa de los
Núñez Arrué debió relacionarse con personajes de la intelectualidad
local que visitaban la vivienda.
Primeros pasos como artista
Luis Salvador se interesó en la pintura, y junto a su primo Toño se
inscribió en la escuela de Spiro Rossolimo de San Salvador. A pesar
de que no pudo continuar costeándose los estudios, gracias a la
influencia política de su familiar César Virgilio Miranda logró una beca
del presidente Carlos Meléndez para formarse en los Estados Unidos,
donde partió en 1916.
En dicho país estudió en la escuela jesuita Rock Hill College, cerca de
Baltimore, pero el ambiente religioso del centro de estudios no era de
su agrado. Posteriormente, y con ayuda del embajador salvadoreño en
Washington, D.C., ingresó en una escuela de Danville, Virginia, donde
mejoró el aprendizaje del idioma inglés. En 1917 se matriculó en la
Corcoran School of Arts de la capital estadounidense, en la que recibió
una educación formal, pero alejada de las tendencias del arte
moderno. En ese tiempo su obra era influenciada por Ignacio Zuloaga
y logró exponer sus cuadros en la galería de un negociante japonés de
apellido Hisada.
Sin embargo, fue en Nueva York donde sucedió un hecho
trascendental en su vida artística, ya que tuvo un «encuentro» con la
literatura de su país en la librería Brentano. En ese lugar conoció la
obra costumbrista El libro del trópico de Arturo Ambrogi, la cual le llenó
de nostalgia por su tierra. Años después, afirmaría que llegó a
memorizar el índice del libro como si fuera un poema.
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regalando. Pese a todo, en el país se vivía el auge del periodismo de
los años 1920, por lo que se dedicó a colaborar con ilustraciones y
artículos en diversos periódicos para ganarse el sustento. Sus
artículos los firmaba con el seudónimo «Salarrué».
En 1923, contrajo matrimonio con Zélie Lardé, también dedicada a la
pintura. La pareja procreó tres hijas: Olga Teresa, María Teresa y Aída
Estela. En esos años Salvador trabajaba como oficial de la Cruz Roja
en San Marcos, departamento de San Salvador, población que había
sido afectada por inundaciones en 1922. Allí decidió montar su estudio
de pintura, y residía en un galerón prestado por esa misma
organización. También comenzó a rodearse de artistas e intelectuales
de la época, como Serafín Quiteño, Claudia Lars y Alberto Guerra
Trigueros, quien se convertiría en su mejor amigo.
Salarrué y su madre.
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En el marco de la depresión económica mundial, la década de los
años 1930 fue de agitación social en El Salvador. En 1931, se llevaron
a cabo las elecciones presidenciales, en la que Masferrer y Guerra
Trigueros apoyaban al ingeniero Arturo Araujo del Partido Laborista, el
cual tenía postulados de la doctrina vitalista del mismo Masferrer.
Salarrué recibió una invitación para formar parte del movimiento, pero
prefirió mantenerse alejado de la política, y en una carta expuso sus
motivos:
«Soy un hombre antigregario, mi naturaleza de artista me hace
apartarme de todo lo que es grupo, casta, secta, partido,
conciudadanía e ismos en general..quiero ir libremente, sin
compromisos de partido, reservándome el derecho de estar al margen
de todo lo que sea reglamentación, canon o condición; mi calidad de
artista me da tal derecho».
Las elecciones fueron ganadas por Araujo, pero terminó derrocado por
un golpe de Estado en el que participó el general Maximiliano
Hernández Martínez, también teósofo como Salarrué y quien además
fue protagonista de la dura represión a los insurrectos del
Levantamiento campesino de 1932. Este infame episodio de la historia
salvadoreña formaría parte de algunas de las obras del escritor, sea
de manera explícita o implícita. Sin embargo, Salarrué continuaría
sustrayéndose del frenesí político del país, ya que se aferraba a un
concepto «primigenio» para entender el mundo, como lo demuestra en
un escrito llamado Mi respuesta a los patriotas, probablemente
influenciado por el libro Las fuerzas morales de José Ingenieros, y que
fue publicado en el semanario Repertorio Americano de Joaquín
García Monge:
«Yo no tengo patria, yo no sé lo que es patria. ¿A qué llamáis patria
vosotros los hombres entendidos por prácticos? Sé que entendéis por
patria un conjunto de leyes, una maquinaria de administración, un
parche en un mapa de colores chillones...no tengo patria pero tengo
un terruño...No tengo El Salvador...tengo Cuscatlán, una región del
mundo y no una nación».
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Cabe agregar que en dicha declaración Salarrué manifestaba su
desacuerdo con los objetivos del Partido Comunista Salvadoreño,
involucrado en el movimiento campesino; pero guardaría un buen
recuerdo de su dirigente Agustín Farabundo Martí de quien se declaró
amigo en un artículo publicado en Patria, en el que también le llamó
«hombre ideal» que merecía la admiración por su «entereza».
Por otra parte, y en cuanto a su trabajo literario, una de las obras más
conocidas de Salarrué comenzó a divulgarse en el extranjero. Sucedió
que en 1931 la chilena Gabriela Mistral había realizado una breve
visita a El Salvador, y tras conocer la obra de Salarrué entregó a
García Monge parte de los Cuentos de barro que serían publicados en
el Repertorio Americano. Dichos relatos los había comenzado a
publicar desde 1928 en la Revista Excélsior, y también en Patria junto
a otros llamados Cuentos de cipotes, que a su vez tenían como
antecedentes una sección llamada Noticias para niños. En 1934 la
obra Cuentos de barro aparecería como edición definitiva con
ilustraciones de José Mejía Vides.
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Salarrué se desempeñó como jefe de redacción. Él mismo se encargó
de la dirección del rotativo cuando Guerra Trigueros era perseguido
por el régimen y también entró en conflicto con Arturo Ambrogi, el
mismo autor que le había deslumbrado con El libro de trópico, pero
quien ostentaba el cargo de Censor de Prensa en el régimen de
Hernández Martínez quien había asumido la presidencia del país
desde 1931.
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También su situación económica tuvo cierta holgura con los honorarios
devengados.
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Por otra parte, el año 1960 los Cuentos de Barro formaron parte de la
colección Festival del Libro centroamericano que constaba de diez
volúmenes y un tiraje de 200 mil ejemplares, lanzados por iniciativa del
peruano Manuel Scorza; y el cuento Matraca fue elegido para
publicarse en el suplemento internacional Hablemos magazine de
Nueva York, que tenía difusión internacional.
Últimos años
Tras retirarse del cargo gubernamental, Salarrué residió de forma
permanente en la Villa Monserrat en Los Planes de Renderos, ubicada
al sur de San Salvador y la cual había adquirido con sus ahorros. El
ambiente semirural y el clima agradable de la zona era ideal para que
el escritor se aislara.29 Como lo describe Sergio Ramírez:
«Su moral teosófica...no participa sólo de esa parafernalia esotérica,
sino que se cimenta más profundamente en una ética que mucho tuvo
que ver con su modo de vida, casi claustral, de los últimos años,
sacerdote de sus misterios atlántidos, vegetariano irreductible, que
cuando salía al mundo desde su refugio en los Planes de Renderos,
en las afueras de San Salvador, lo hacía con asombro y temor...»
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Salarrue en el comedor de su casa en los planes de renderos 1970s.
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En 1974 fallecieron su esposa Zélie y su amiga Claudia Lars, ambas
de cáncer. De acuerdo al pintor Ricardo Aguilar, amigo de Salarrúe,
para costear el tratamiento de Zélie se vieron en la necesidad de
pagarle al médico con cuadros. El mismo escritor también sufría de
cáncer en el páncreas, y a principios de 1975 fue sometido a una
operación. Sin embargo, no quiso enfrentar el padecimiento. Según
Aguilar, aceptaba con serenidad esos últimos meses de vida con estas
palabras: «Si a mí la vida me ha puesto esto es porque lo merezco y lo
tengo que vivir y lo quiero vivir». El día 27 de noviembre murió sumido
en la pobreza en el lecho de su hogar. Cabe agregar que se negó a
recibir pensión por parte del gobierno. Pese a todo, esa condición no
era incómoda para el artista, quien dejó su juicio al respecto:
«Vivimos una época en que la nobleza está diluida entre las castas y
en la cual un mentecato tiene permiso de enriquecerse y hacerse una
grandeza comprada. Creo firmemente que el sostener con gozo la
pobreza es signo de la fuerza y que es débil aquél que la teme y la
evade cobardemente. La pobreza aguarda en ella riquezas enormes.
La libertad es más factible en la pobreza que en la opulencia. El amor
que a ella se acerca es siempre auténtico y uno lo sabe».
Reconocimientos
En sus años postreros, Salarrué se hizo acreedor a varios
reconocimientos y distinciones: en 1962 recibió la Orden José Matías
Delgado en grado de Comendador. La de grado de Gran Cruz de
Plata, junto a su primo Toño Salazar y el poeta Raúl Contreras, la
obtendría en 1973. En noviembre de 1967, fue reconocida su obra
artística, junto a Claudia Lars y Vicente Rosales y Rosales, por parte
de la Asamblea Legislativa. Con pocos días de diferencia, el gobierno
mexicano le distinguió con el Premio Nacional Benito Juárez junto a la
folclorista María de Baratta. Dos años después recibió distinciones de
la Academia Salvadoreña de la Lengua, junto a Claudia Lars. Se dice
que rechazó el doctorado honoris causa por parte de la Universidad de
El Salvador.
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La escritora salvadoreña Dora Guerra y Salvador Salazar Arrué (Salarrue)
participan en la II Bienal Internacional de Poesía, en Bélgica. (circa 1954).
Obras literarias
Literatos como Hugo Lindo y Sergio Ramírez, dividen la obra de
Salarrué en dos ámbitos: la costumbrista y la esotérica. La primera de
ellas es la que ha tenido más difusión, gracias a los libros Trasmallo,
Cuentos de cipotes, y especialmente Cuentos de barro de trama
folclórica o reflejo de las duras condiciones del campesino, según el
juicio que se haga de la obra. La otra temática comprende una
«cosmópolis teosofal», expuesta en textos como El señor de la
burbuja, Eso y Más y O-Yarkandal, en las que se plasman la relación
del bien y el mal, y de cómo este desempeña el papel de «redentor»
para librar a otros caigan en el pecado, así como la existencia de
experiencias astrales y mundos míticos.
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indistintamente lo culto y lo popular, que termina en una forma de
«dignificar a la gente humilde, de revelarlos dotados de sensibilidad,
de capacidad artística».
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«Creo que no hay pintor que no tenga una percepción consciente del
mundo astral, porque el ojo se va haciendo a medida que uno trabaja
en la pintura; se va tornando capaz de percibir el color como lo ve uno
directamente en el mundo astral».
Salarrué.
Legado
El Museo de la Palabra y la Imagen de El Salvador ha resguardado el
archivo personal y artístico de Salarrué desde el año 2005. El acervo
del artista comprende 108 piezas de pinturas, bocetos, dibujos y
esculturas; 300 piezas pertenecientes a su esposa Zelié Lardé y sus
hijas; registro fotográfico; y biblioteca personal de 2 000 títulos.
Todo el legado fue entregado al Registro Memoria del Mundo de El
Salvador, auspiciado por la Organización de las Naciones Unidas para
la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), el día 6 de junio de
2013 en un acto que tuvo lugar en el Palacio Nacional de dicho país,
para su incorporación oficial el día 25 de noviembre de 2016 durante la
decimoséptima reunión anual del Comité Regional para América
Latina y el Caribe del Programa Memoria del Mundo de la Unesco.
Busto De Salazar
Arrué(Salarrue) Situado En
El Teatro Presidente En San
Salvador.
CONCLUSIÓN
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que quedaran plasmadas en la historia de la literatura de El
Salvador
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