Sotelo, gracias K.
Cross & Botton
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
Tabitha
Juro que esta es la última vez que dejo que mis amigas me metan en
problemas. Cuando hicimos un pacto para conquistar nuestros
mayores miedos, nunca pensé que acabaría en un escenario, en un
club de striptease de Las Vegas, de verdad y en directo, vestida con un
maldito y diminuto trozo de tela. Oh, esto es tan malo. Tengo toda la
gracia y elegancia de un ñu borracho cuando intento bailar, y estoy a
punto de hacer un striptease delante de una sala llena de hombres
borrachos. Mejor dicho, mafiosos.
Deja que me tropiece en medio de una convención del crimen
organizado. Oh, mi... Mis vacaciones han dado un giro inimaginable.
Definitivamente estoy en problemas.
Marco
Una mirada al pequeño ángel curvilíneo en el escenario e
inmediatamente sé dos cosas. Que sean tres. Una, nunca se ha
quitado la ropa delante de una sala llena de hombres. Dos, de ninguna
manera voy a dejar que se desnude esta noche. Y lo más importante,
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
después de azotar a mi pequeña alma gemela, voy a imponer la ley:
nada de desnudarse, nada de otros hombres, y nada de correr por ahí
en pequeños trozos de nada, dejando que otros hombres vean mi
propiedad.
Marco Dean tiene mucho trabajo cuando decide hacer suya a Tabitha.
La testaruda señorita le hará la vida imposible al gran jefe de la mafia.
Si te gustan los romances entre multimillonario, jefe de la mafia, chica
con curvas, hombre mayor y mujer joven, ¡este corto de Loni Ree es tu
libro!
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
Capítulo 1
TABITHA
Mi teléfono zumba en el bolsillo y lo saco con cuidado. Cuando
consigo liberarlo, lo sostengo bajo el borde del escritorio y miro a mí
alrededor para asegurarme de que el señor Winston no se da cuenta.
He perfeccionado este truco. Sujeto el teléfono cerca de mi costado y
leo el mensaje mientras finjo examinar los datos en la pantalla de mi
ordenador.
No me sorprende ver aparecer el mensaje de grupo de mis amigas
del club de lectura. Aunque estamos repartidos por todo el país,
charlamos a menudo y quedamos siempre que podemos.
Gem: San Valentín es una mierda.
Cordy: No. De ninguna manera. Este año no vamos a estar deprimidas en San
Valentín.
Yo: Siempre estamos deprimidas en San Valentín.
Consigo teclear mi respuesta mientras mi entrometido jefe
atiende una llamada telefónica. Cuando termino mi mensaje, veo que
los ojos brillantes del Sr. Winston siguen todos mis movimientos y
decido no tentar a la suerte. Me vuelvo a meter el teléfono en el bolsillo
y vuelvo a la pantalla del ordenador.
Durante los siguientes minutos, siento cómo mi teléfono baila en
mi bolsillo y, aunque me muero por saber de qué están hablando mis
amigas, no quiero arriesgarme a que me atrapen, como dice mi
anticuado y estirado jefe.
Cuando por fin el Sr. Winston se va a comer, saco el móvil y me
pongo a mirar rápidamente el chat, sabiendo que a mis amigas no les
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
ha sorprendido que me haya quedado callada de repente. Suelo
hacerlo a menudo.
Cleary: Es lo nuestro.
Devyn: Por eso tomamos vino.
Gem: Tienes vino. Yo me quedo con mis licores de chocolate. Alcohol y
chocolate sin resaca.
Mandy: ¡Y pastel! El pastel es imprescindible.
Peyton: No te olvides de los novios de libros. Ayudan a aliviar el dolor.
Cleary: Especialmente cuando se combina con “la rosa”.
Cordy: Tengo una idea.
Peyton: Espera. Tengo que coger un chaleco antibalas.
Gem: ¡Oh, Dios! La última vez que tuviste una idea, casi nos detienen. Y
nunca encontré mi delfín hinchable.
Devyn: Eso fue la noche que llegué a casa con un zapato. Probablemente tu
delfín esté con mi tacón de aguja brillante perdido.
Mandy: El ron y yo rompimos después de la última vez que nos juntamos. No
puedo ver una botella sin sentir un poco de náuseas.
Peyton: ¿Ves? Por eso tengo la nariz metida en un libro. Las chicas son
peligrosas.
Cordy: No soy tan mala.
Cleary: ¡SÍ, LO ERES!
Peyton: Cordy, te quiero, pero tú estás a otro nivel.
Cleary: Peyton no se equivoca, dulzura. Deberías venir con una etiqueta de
advertencia especial.
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
Cordy: De cualquier manera. Creo que deberíamos hacer un pacto.
Mandy: ¿Qué clase de pacto?
Gem: Más vale que no requiera un sacrificio de sangre.
Cordy: Vamos a pasar el día de San Valentín haciendo algo que nunca
haríamos.
Devyn: ¿Cómo qué?
Cordy: Lo que tú quieras. Esta mañana he visto un anuncio en el periódico de
un hombre de montaña que busca ayudante para dos semanas. A lo mejor llamo.
Cleary: No lo dirás en serio.
Cordy: Lo digo completamente en serio.
Gem: Me gusta la idea. A lo mejor me animo con esa exposición de joyas que
hay en la ciudad la semana que viene. Mostraré algunas de mis creaciones.
Peyton: Es una locura, pero me gusta.
Mandy: ¿Algo que nunca haríamos? ¡Es una idea terrible! No hacemos las
cosas porque sí.
Devyn: Bien. Me apunto. Una de las voluntarias del rescate sigue queriendo
emparejarme con su sobrino. La próxima vez que me lo ofrezca, prometo decir que sí.
Cleary: ¿Pero conoces las estadísticas de cuántas mujeres salen a hacer algo
por su cuenta y son objetivo de un depredador? Tengo estadísticas. ¡Tantas
estadísticas!
Gema: Ya sabes lo que dicen: no creces si te quedas en tu zona de confort.
Mandy: Gem, ¡es una idea increíble! Tus piezas son preciosas. Quizá tengas
razón. No puedo creer que esté diciendo esto, ¡pero me apunto! Voy a reservar esa
sesión boudoir en la que he estado pensando.
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
Peyton: Bueno, si ustedes se apuntan, yo también lo haré. Iba a enviar el
último informe de conservación al promotor inmobiliario, ¡pero voy a enfrentarme a
él en persona!
Cordy: Entonces, ¿vamos a hacerlo?
Cleary: Tengo una conferencia de trabajo en Las Vegas durante San Valentín.
Pero supongo que podría salir de mi zona de confort.
Peyton: Defiendo lo que creo y no pienso echarme atrás.
Gem: ¡Sí!
Cleary: Quizá deje la oficina del sheriff y me convierta en corista.
Mandy: Odio las charlas de vino.
Devyn: Aw, Mandy, no culpes al vino. Pase lo que pase, ¡todo será culpa de
Cordy! Ya me estoy arrepintiendo.
Cordy: Ahora estoy deseando que llegue San Valentín. ¡Bien! ¡Va a ser muy
divertido!
Trago saliva y miro la pantalla del teléfono, consciente de que
todo esto es una mala idea. Épicamente mala. En una escala del uno
al diez, esta idea es un tres mil cuarenta. Pero lo haré porque quiero
a mis amigas y tiendo a lanzarme de cabeza cuando se trata de ellas.
Oh, hombre. Según la experiencia pasada, no hay escapatoria
una vez que Cordy tiene una idea. Generalmente me desvanezco en el
fondo y rezo para que no terminemos tras las rejas. Nuestro pequeño
club de lectura está formado por un montón de personalidades que
van desde extravagantes y extrovertidas a extravagantes y tímidas.
Todas tenemos en común nuestra rareza y nuestro amor por los libros.
Ahora tengo que pensar en algo emocionante que hacer. Estoy
harta de ser la amiga aburrida. Es hora de que demuestre a las chicas
lo creativa y aventurera que puedo ser. No debería ser difícil pensar
en algo que nunca he hecho pero que siempre he querido hacer. ¿No
es cierto?
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
Incorrecto. Es difícil. Realmente difícil. Imposible. Soy una
contable callada y nerd sin apenas experiencia en el mundo real. Mi
idea de una noche emocionante es pedir Door Dash y ver el último
reality show. Entonces, ¿qué truco impactante puedo hacer?
Una hora más tarde, todavía estoy debatiendo mis opciones
cuando la asistente personal del Sr. Winston pasa por mi mesa.
—El Sr. Winston quería que te diera esto. — Sheila me entrega
un sobre. —Dijo que me envíe un correo electrónico si tiene alguna
pregunta.
Abro el sobre y siento que el suelo cae bajo mis pies. Es una
señal de Dios. O tal vez del diablo. El Sr. Winston quiere que ocupe su
lugar en el New Methods in Accounting Seminar en Las Vegas la
próxima semana.
Seguro que puedo encontrar algo que hacer en la Ciudad del
Pecado que se pueda calificar como algo nuevo y emocionante. Miro
fijamente el billete de avión que tengo encima de la mesa mientras se
me va formando un plan.
¿Puedo hacerlo? Antes de que pueda convencerme a mí misma
de que no es una idea descabellada, abro el navegador de mi
ordenador y me muerdo el labio inferior mientras tecleo clubes de
striptease amateur en Las Vegas.
¿Qué podría salir mal?
Resulta que muchas cosas.
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
Capítulo 2
MARCO
—Hagamos esta mierda rápido. — le digo a Tony mientras
entramos en Fresh, el nuevo club de striptease que hay al final de la
calle de mi oficina. Odio los mercados de carne, pero Ralph Rollen
insistió en que nos reuniéramos en su sórdido local de striptease para
discutir la posibilidad de que lo dejara vivir. Supongo que el mierda
para el cerebro pensó que estaría demasiado atrapado en los cuerpos
calientes para recordar cómo me jodió. No es probable.
—Este imbécil hizo todo lo posible, tratando de disculparse. —
Tony sacude la cabeza, mirando alrededor del oscuro y sórdido club
nocturno lleno de hombres de Ralph altamente ebrios. —Obviamente
no fue lo suficientemente listo como para investigar a quién estaba
apuñalando por la espalda. Estos bromistas no podrán ayudarle si
decides no aceptar sus disculpas.
Mi mano derecha no se equivoca. —Tenemos que educar al
imbécil rápidamente. — Sacudo la cabeza y miro alrededor de la
oscura habitación llena de humo, intentando encontrar a mi víctima.
—Tengo dos perros esperando en casa para su baño vespertino. —
Tony sonríe mientras le recuerdo por qué me apresuro a llegar a casa.
Mis dos pastores alemanes, Bert y Ernie, están esperando a que los
lleve a nadar. Es la única forma que tengo de agotar a los perros
crecidos para poder dormir un poco, pero mis enemigos no tienen por
qué saber nada de mi otra cara.
Se me eriza la piel viendo a las mujeres a medio vestir,
obviamente inexpertas, dar tumbos por los tres escenarios dispuestos
alrededor de la sala. —Ralph la ha cagado —mi amigo niega—. Estas
bailarinas son todas aficionadas. — Casi siento lástima por ese
imbécil.
Cuanto antes le aclare las cosas, antes podré irme a casa a pasar
la noche jugando con mis alborotados perros. ¿Qué quieres que te
diga? Soy un hombre muy complejo. La mayoría de la gente me ve
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
como el “hombre de negocios” intocable, pero en realidad soy un
blando para mi familia.
Hace varios años, todo mi mundo cambió cuando mi hermana
mayor y su esposo murieron en un accidente de coche, dejando
huérfana a su hija de quince años. Inmediatamente intervine y me
traje a Hunter a Las Vegas a vivir conmigo. Vivir con una adolescente
puso mi vida patas arriba en el buen sentido. Antes de eso, solo me
había tenido que preocupar de mí mismo. Inmediatamente me di
cuenta de lo que era preocuparse por la seguridad de otra persona.
Al principio, me pasé un poco con mis medidas de seguridad. De
acuerdo, me pasé mucho, pero Hunter era toda la familia que me
quedaba. Hace un tiempo, mi sobrina conoció y se enamoró
instantáneamente de Brendan Russo. Al principio no estaba muy
seguro de él, pero acabó demostrándome lo mucho que ama a Hunter.
Antes de darme cuenta de lo que estaba pasando, ese imbécil se metió
en mi piel y empecé a considerarlo de la familia. Una vez que Brendan
puso su anillo en el dedo de Hunter, de alguna manera heredé dos
cachorros de pastor alemán y todo el clan Russo.
Estoy feliz y contento con mi vida, y sinceramente pensé que el
amor no estaba en las cartas para un viejo solitario como yo. —No hay
chica viva que pueda convertirme en un imbécil como tú. — Las
palabras que murmuré al nuevo esposo de mi sobrina hace años
pasan por mi mente mientras miro fijamente al pequeño ángel con
curvas que camina tímidamente por el escenario principal. Mía
resuena en mi mente en un bucle constante mientras sigo sus
movimientos.
El maldito Karma debe haber decidido que hoy es el día para que
me trague mis palabras y dejó caer a mi hermosa y pequeña alma
gemela en mi regazo. Verla mirar nerviosa por la habitación me acelera
el pulso mientras mi polla se despierta de golpe y palpita en mis
pantalones de vestir.
Está jodidamente impresionante y medio vestida. Mientras mis
ojos devoran cada centímetro de sus deliciosas curvas, me pican las
palmas de las manos por querer azotar su culo perfecto por atreverse
a subir con casi nada. Me froto la nuca, consciente de que estoy
perdiendo la cabeza. De repente me doy cuenta de que esta hermosa
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
chica piensa que se va a quitar la puta ropa. Oh, diablos, no. Cuando
se lleva la mano al cinturón de su bata negra, salto la barrera ineficaz
y subo al escenario.
Little Miss Five Feet Nothing está a punto de averiguar qué
sucede cuando se mete con el toro. Sus ojos azul agua se cruzan con
los míos y se agrandan cuando atravieso el escenario. La sala se queda
en silencio mientras miro por encima del hombro y gruño a Tony: —
Nuestros planes para esta noche acaban de cambiar. — Mis planes de
asistir a esta aburrida reunión de negocios y volver a casa temprano
por la noche se han esfumado, pero no estoy molesto. No, estoy más
emocionado de lo que he estado en mucho tiempo.
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
Capítulo 3
TABITHA
Oh, hombre. Ahora estoy en un maldito problema. Sabía que
esto era una mala idea. Tan mala. ¿Cómo demonios he acabado en
medio de una convención de mafiosos? me pregunto mientras echo un
vistazo a la sala llena de hombres de aspecto severo con oscuros trajes
de negocios. Cuando uno de ellos se abre la chaqueta para sentarse,
estoy segura de haber visto una pistola bajo el brazo. Estupendo. Mi
impulsiva decisión de confiar en los consejos de una corista que
encontré paseando por Las Vegas va a hacer que me maten. Al menos
las chicas de mi club de lectura sabrán que morí intentando seguirles
el ritmo.
Mi vida pasa ante mis ojos cuando veo a un hombre mayor,
furioso y muy atractivo, subir al escenario y acercarse a mí. Estoy a
punto de morir, pero a mis partes femeninas no les importa. Están
despiertas y jadean ante el espectáculo que tengo delante. Mi cerebro
me grita que corra, pero mis pies escuchan a mis partes femeninas. El
que pronto será mi asesino es caliente. Es decir, humeantemente
caliente. Su pelo negro azabache está salpicado de canas. Debería
parecer mayor, pero es francamente guapo.
Cuando se acerca, parpadeo y entrecierro los ojos para verlo
mejor. Mis gafas no hacían juego con el ridículo atuendo de striptease
que llevo, así que las dejé en la maleta, lo que resultó ser una decisión
muy desafortunada. Maldita sea mi hipermetropía. Esta noche he
tomado muchas decisiones equivocadas, y todas ellas se están
volviendo en mi contra.
Mi mirada sorprendida se cruza con la suya y me doy cuenta de
que sus ojos son marrón oscuro, quizá incluso negros. Veo cómo los
músculos de sus piernas se ondulan bajo el caro material negro a cada
paso que da hacia mí y siento que me derrito por dentro.
Se acerca y miro hacia arriba. Es enorme. Como un monstruo y
todo músculo.
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
— ¿Qué...?— consigo chillar cuando el hombre enojado rodea
mis caderas con las manos y me levanta. Lo siguiente que sé es que
estoy mirando al suelo de espaldas a él mientras salta del escenario y
corre por la oscura discoteca.
—Cállate o te azotaré el culo delante de todos estos hombres. —
¿Eh? ¿Acaba de amenazarme el muy imbécil con azotarme? Me asusta
no estar tan indignada como debería. De hecho, mis partes de chica
loca están listas para que cumpla su amenaza, mientras que mi lado
precavido agradece que no me haya amenazado con matarme.
Levanto la cabeza y veo que un hombre alto vestido de negro nos
sigue de cerca. Su expresión ligeramente divertida me hace pensar que
no estoy a punto de morir. O quizá al muy imbécil le encanta su
trabajo enterrando mujeres después de que su jefe las asesine.
Joder. He leído demasiados libros, se me pasa por la cabeza
mientras debato mis opciones. Como huir no es una posibilidad,
tendré que esperar a poder salir de este desastre hablando.
Llegamos al fondo de la sala y mi secuestrador se detiene junto
a la barra. Su voz profunda me produce escalofríos cuando gruñe al
calvo de aspecto sospechoso que se encuentra a unos metros. —Ralph,
voy a utilizar tu despacho.
—Cualquier cosa por usted, Sr. Dean. — El sórdido imbécil
sonríe mientras nos apresuramos a pasar.
—Tony. — El Sr. Alto, Oscuro y Peligroso se gira ligeramente y
ordena al otro hombre guapo: —Vigila la puerta mientras me encargo
de esta situación.
Supongo que yo soy la situación de la que tiene que ocuparse.
Estoy fuera de mi alcance.
— ¿En qué demonios estabas pensando? — me pregunta mi
secuestrador mientras su mano vuelve a caer sobre mi pobre trasero
otras dos veces. —Pavoneándote medio desnuda en una habitación
llena de extraños. — En realidad me estaba haciendo exactamente la
misma pregunta justo antes de que me arrastrara fuera del escenario.
Cuando me pone en pie, me doy la vuelta y empiezo a
defenderme. —Mis amigas me convencieron de esta tontería. Tenía
que hacer algo que nunca había hecho. — Esto suena aún peor a mis
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
oídos, pero dejo volar el vómito de palabras. —Soy muy descoordinada
y no sé bailar, así que pensé que desnudarme sería una buena idea.
— Sus ojos oscuros brillan de confusión mientras me mira fijamente.
—No tenía ni idea de dónde encontrar un sitio que me permitiera hacer
un número de striptease. — de acuerdo, probablemente esta no haya sido la
mejor idea, pienso para mis adentros antes de continuar. —Estaba
paseando por el strip cuando tuve la brillante idea de pedir ayuda a
una de las coristas que estaban paradas en el arcén.
Los ojos de mi secuestrador se entrecierran mientras se frota el
labio inferior. Antes de que pueda interrumpirme, suelto el resto de mi
historia. —Me aconsejó que probara en Ralphie's Place. — Me encojo
de hombros, sabiendo que mi explicación parece una locura, pero he
llegado hasta aquí. —Y aquí estoy.
—Y aquí estás. — repite, y luego señala el sofá al otro lado de la
habitación. —Ahora sienta tu culito y escucha con atención.
¿De verdad este imbécil me acaba de decir que me siente? Abro
la boca para discutir, pero luego decido que me conviene escucharlo,
ya que espero salir viva de aquí. Miro fijamente sus ojos castaños
oscuros, me acerco al sofá y me siento con cuidado, esperando que la
ajustada falda de cuero en la que me he metido antes aguante la
presión. No sé de dónde viene esta parte valiente de mí, pero empieza
a gustarme.
Un repentino golpe en la puerta hace que mi secuestrador
murmure en voz baja mientras se quita el abrigo. Me sobresalta
cuando me pone en pie y me pasa el abrigo por los hombros. —No te
lo quites. — me dice antes de llamar: —Pasa.
—Siento molestarte, Marco —es el hombre que nos siguió por la
discoteca. Sus ojos se abren un poco cuando me ve ahí de pie con mi
disfraz de stripper y el abrigo de su jefe sobre los hombros—. Pero
vamos a tener un problema si no salimos de aquí. Parece que has
robado el espectáculo principal y el público se está alborotando. Hice
que trajeran tu coche a la puerta trasera.
—Gracias, Tony —mi secuestrador suspira antes de girarse
hacia mí—. Tendremos que continuar esta conversación más tarde.
Por favor, ven conmigo. — me dice, y estoy bastante segura de que
acabo de pasar de la sartén al fuego. Parece que mi secuestrador no
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
va a dejarme ir así como así. No voy a mentir; una parte de mí, la parte
valiente bien escondida, estaba realmente decepcionada ante la idea
de que me enseñara la puerta.
Salimos por la puerta trasera del club y mi situación pasa de ser
mala a realmente horrible. Mi inútil sentido de la auto-preservación
finalmente entra en acción y me dice que estoy en todo tipo de
problemas aquí. Estoy sola en un callejón oscuro con dos mafiosos.
Con suerte, no termino viajando en el maletero.
—Por favor, no me metas en el maletero —expreso mi
preocupación mientras mi secuestrador me lleva a la parte trasera del
coche—. Me marearé en el coche y vomitaré por todas partes. — añado
con la esperanza de convencerlo.
—Tienes una imaginación muy activa. — me dice mi
secuestrador antes de abrir la puerta trasera.
—Leo mucho. — se me escapa, y apenas resisto el impulso de
darme un manotazo en la frente. Como si a este mafioso le importara
tanto leer.
—A mí también me gusta leer —me sobresalta antes de darme
un empujoncito hacia el asiento trasero del coche—. Ahora, sube. —
Se me eriza la piel cuando me da órdenes, una vez más, pero de algún
modo consigo guardarme mi respuesta sarcástica.
El hombre llamado Tony se desliza en el asiento delantero junto
al conductor, mientras mi secuestrador se sienta a mi lado. —Llévanos
a casa. — le dice al conductor mayor.
¿A casa? ¿Su casa? Oh, no. Ahora sí que tengo problemas.
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
Capítulo 4
MARCO
Es oficial. He perdido la maldita cabeza por esta chica, y nunca
he sido tan feliz.
La exuberante belleza se muerde el labio inferior y pregunta: —
¿Planeas matarme?
No en esta puta vida. Planeo amar y proteger a mi pequeña y
curvilínea alma gemela el resto de nuestras vidas. —No, pero puede
que te dé unos azotes en el culo por hacer algo así. — le digo. Mi polla
casi hace un agujero en la parte delantera de mis pantalones ante la
idea de ponerle el culo rojo.
No sé quién está más sorprendido por mis palabras. Ella o yo.
—No creo que sea necesario. — resopla y se aleja de mí. No me
gusta la distancia cada vez mayor que nos separa. Necesito acercarme
a ella y, con un poco de suerte, controlar esta loca situación. Me
aprieto contra su costado, atrapando sus dulces curvas entre mi
cuerpo y la puerta del coche. Su delicado aroma floral me envuelve,
causándome aún más dolor.
— ¿Por qué no empezamos de nuevo? —Me mira con las cejas
arqueadas, pero no se resiste cuando me llevo la mano a la boca.
Después de besar su suave piel, sonrío. —Soy Marco Dean.
La repentina palidez de su impresionante tez aceitunada y la
vena palpitante de su cuello me dicen que ha oído hablar de mí. Joder.
Esperaba que me conociera un poco antes de soltarle cualquier
bomba.
—Tabitha Sheldon —me sorprende levantando su barbilla
puntiaguda y sonriéndome—. Encantada de conocerlo, Sr. Dean.
—Igualmente. — Al menos no intenta saltar del coche.
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
Hablamos durante los veinte minutos que nos separan de mi
casa, a las afueras de la ciudad. Tengo mucho que decirle a mi chica,
pero me niego a hacerlo con Tony y Martin, mi chófer, escuchando.
Sus expresivos ojos se abren de par en par cuando llegamos a
las verjas que rodean mi propiedad. — ¿Vives aquí? — pregunta.
—Sí —le digo—. Mi sobrina y su esposo tienen una casa al final
de la calle.
— ¿Son cercanos? — pregunta, y salto al tema seguro.
—Mucho. — Le explico cómo acogí a Hunter cuando murieron
mi hermana y mi cuñado. —Viven a menos de un kilómetro. — Llevo
su suave mano a mis labios antes de colocarla sobre mi muslo.
—Qué bien. —Su voz ahumada se quiebra mientras me mira
fijamente a los ojos. —Estar cerca de tu familia. — Se encoge de
hombros. —Mi madre vive en la costa este con mi padrastro y no los
veo mucho. — Por la triste inclinación de sus hombros, me doy cuenta
de que hay algo más en la historia. Algún día conoceré todos sus
secretos y me aseguraré de que nada en el mundo pueda volver a
hacerle daño.
Martin llega a la entrada y me doy cuenta de que tenemos que
terminar la conversación dentro de casa. —Vamos —salgo del coche y
me inclino para tenderle la mano a Tabitha—. Podemos terminar de
conocernos en privado.
—Voy a comprobarlo con seguridad y luego me dirijo a mi casa.
— me llama Tony mientras conduzco a Tabitha hasta la puerta
principal.
—Buenas noches. — le respondo sin darme la vuelta.
— ¿Hay algún problema con la seguridad?— me pregunta
Tabitha mientras la conduzco a mi gran salón.
—En absoluto —nunca dejaré que se preocupe por su
seguridad—. Comprueba todo cada noche antes de acostarse. —
Parece relajarse mientras le explico. —Tony tiene una casa en la parte
trasera de mi complejo. — Eso es un eufemismo. Tiene una maldita
mansión casi tan grande como la casa principal.
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
—Siéntate y te traeré algo de beber. — le digo, señalando el gran
sofá de cuero negro que hay en medio de la habitación.
—Gracias —Tabitha traga saliva y me mira mientras atravieso la
habitación hacia el bar—. ¿Por qué me has traído aquí? Podrías
haberme dejado en mi hotel.
—Quiero conocerte. Si quieres irte después de nuestra charla,
haré que alguien te lleve a tu hotel. — Incluso cuando las palabras
salen de mi boca, sé que son mentira. Es imposible que pierda de vista
a mi chica. Ahora, solo tengo que convencerla de que quiera quedarse
conmigo. Si no, puede que tenga que recurrir al secuestro.
—De acuerdo. — Mi oferta parece relajar a Tabitha. — ¿De qué
quieres hablar?
—De cómo acabaste en Ralphie's Place medio desnuda delante
de una habitación llena de hombres.
—Ya te lo he contado. — Tabitha pone los ojos en blanco, y mis
manos se crispan por azotar su perfecto culo por su insolencia. —Fue
nuestro pacto de San Valentín. — Me bebo la mitad del whisky y vuelvo
a escucharla explicar su descabellada idea.
—A ver si lo he entendido. — Me froto la nuca, preguntándome
si lo he entendido bien. — ¿Perteneces a un club de lectura? — asiente
mientras pregunto, así que continúo. — ¿Y una de las otras chicas
decidió que todas deberían hacer algo escandaloso el día de San
Valentín?
—No escandaloso. — argumenta. —Algo que nunca nos
habíamos planteado hacer.
Nada de esto tiene sentido ahora mismo. No estoy seguro de si
es el hecho de que mi polla está tan dura que podría clavar clavos de
ferrocarril a través de la madera con ella, o si esto es realmente una
locura.
— ¿Y decidiste que desnudarte era lo que querías hacer?—
Realmente podría azotar su perfecto trasero si no contesta esto de la
manera correcta.
—Verás —se apresura a explicar Tabitha—. Soy descoordinada.
Ni siquiera pude ir a clases de baile en la universidad porque era
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
peligrosa para las demás bailarinas. Y odio ponerme delante de otras
personas. — Agita adorablemente las manos en el aire mientras
balbucea nerviosa. —Así que pensé en combinar dos de mis mayores
defectos en uno. — Dios mío, me froto la nuca mientras se me forma
un dolor de cabeza detrás de las sienes. —Ya sabes, conquistar todos
mis miedos a la vez.
Me froto el labio inferior, buscando en mi mente una respuesta
que no moleste a mi gatita. — Si alguna vez te atrapo semidesnuda y
haciendo alarde de tu hermoso cuerpo frente a otros hombres, te
azotaré hasta que no puedas sentarte durante una semana. — Cuando
termino, me doy cuenta de que no eran las palabras adecuadas. Oh,
joder.
— ¿Y quién te crees que eres?— Se levanta de un salto y me mira
fijamente. Es tan jodidamente impresionante que apenas resisto el
impulso de estrecharla entre mis brazos y silenciarla con mi boca.
—Soy el único hombre que te verá desnuda el resto de tu vida.
— Mi filtro me falla por completo. ¿Dónde demonios se ha metido mi
frialdad habitual?
—Toda esta situación es una locura. Me gustaría irme ya. —
resopla Tabitha y se lleva las manos a las caderas.
Cierro los ojos y cuento lentamente hasta veinte mientras me
pregunto cómo actuar. —Mira —respiro hondo y exhalo el aire,
pidiendo paciencia—. Me gustaría conocerte. ¿Qué te parece si
prometo no azotarte más y tú prometes darme la oportunidad de
arreglar las cosas entre nosotros?
Me mira fijamente en silencio durante unos minutos, y puedo
ver cómo se le revuelve el estómago mientras debate sus opciones. —
¿Por qué quieres conocerme? — Supongo que mi Tabby Cat sigue
sospechando de mis motivos. Al menos, no me lo ha negado
rotundamente.
—Porque algo se despertó en mí cuando te vi en ese escenario
esta noche, algo que nunca había sentido antes, y quiero tener la
oportunidad de explorarlo. — Pongo las cartas sobre la mesa,
esperando que no me fuerce. No me gustaría empezar nuestra relación
de por vida con un secuestro.
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
— ¿Y puedo irme si las cosas no funcionan? — Se nota que mi
chica es independiente y tan jodidamente desconfiada.
—Claro. — Cruzo los dedos detrás de la espalda y lo prometo,
pero estoy bastante seguro de que los dos sabemos que no tengo
intención de dejar que se vaya nunca.
—Te diré una cosa —mis habilidades de negociación están
mejorando—. Se está haciendo tarde. ¿Por qué no pasas la noche en
una de mis habitaciones, y podemos pasar el día de mañana
conociéndonos?
Tabitha se me queda mirando unos instantes, y puedo ver cómo
se le mueven los hilos detrás de sus expresivos ojos. —No tengo mi
maleta. — suelta.
—No hay problema —la tranquilizo y cojo el móvil para enviarle
un mensaje a Tony y decirle que venga ahora mismo—. Podemos
conseguirte lo que necesites. — Le pago mucho dinero para
asegurarme de que esté siempre cerca cuando lo necesito.
Envuelvo mi mano en su sedoso pelo y miro fijamente sus ojos
azul agua. —Por favor, dame una oportunidad. Prometo dedicarte todo
el tiempo que necesites. — En voz baja, añado dentro de lo razonable.
—De acuerdo. — Tabitha me dedica una tímida sonrisa. —Esto
puede contar como mi algo que normalmente no haría. — Frunzo el
ceño, tratando de entender a qué se refiere. —Estoy segura de que
ninguna de mis amigas puede superar conocer a un mafioso. —
Tabitha se tapa la boca con la mano y se pone roja. —No puedo creer
que haya dicho eso.
Finalmente me doy cuenta de dos cosas. Una: me ha llamado
mafioso. Y dos: está hablando del pacto del club de lectura.
—Pienso asegurarme de que me conozcas muy bien. — Muevo
las cejas, tratando de aligerar el ambiente. —Y no soy un mafioso. Soy
un jefe de la mafia. — Es inútil andarse con rodeos. Después de todo,
está a punto de convertirse en mi princesa de la mafia.
—Me alegro de que lo hayamos aclarado. — se burla mi chica, y
me doy cuenta de que sus comentarios sarcásticos van directos a mi
polla. Joder.
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
Tony me devuelve el mensaje unos instantes después,
interrumpiéndonos.
Tony: Así que ahora soy tu chico de los recados.
Yo: Sip.
Le devuelvo el mensaje de texto con mis solicitudes y un dedo
medio. El imbécil tendrá que superarlo.
Tony: Dame una hora.
Una hora más tarde, mi amigo aparece con todo lo que le pedí.
Rebusco en la bolsa y veo que incluso se ha asegurado de incluir una
de mis camisetas. Llámame loco, pero quería saber que iba a pasar la
noche llevando algo mío.
Después de coger la bolsa de Tony, conduzco a Tabitha a la
habitación de invitados más cercana a mi propia suite. —Espero que
esto sea todo lo que necesitas. — Dejo la bolsa sobre la cama grande
y me giro hacia ella. —Pero si falta algo, llámame por el teléfono de la
casa y haré que te lo envíen enseguida.
— ¿Cómo te llamo?— se muerde el labio. —Quiero decir, por si
acaso.
Me acerco al teléfono de la mesita y señalo el botón superior. —
Esto te conectará con mi habitación.
—Gracias. —Sonríe y veo el adorable hoyuelo que aparece en su
mejilla derecha. Antes de cometer la estupidez de besarla hasta casi
matarla, le doy las buenas noches y me largo de ahí. Me tienta
demasiado. No tengo ningún control cuando mi Tabby Cat está cerca
de mí.
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
Después de asegurarme de que todo está bien, desvío la línea de
mi habitación al móvil por si me llama mi chica y bajo a dar un paseo
con los perros. Espero que el ejercicio tardío me ayude a mí y a los
enérgicos cachorros a conciliar el sueño.
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
Capítulo 5
MARCO
A la mañana siguiente, me despierto agarrado al borde de la
cama con dos pastores alemanes acostados espalda con espalda en
medio de mi puta cama. Retiro las mantas y escucho a Bert y Ernie
refunfuñar mientras salto de la cama y me dirijo a la ducha. Soy un
maldito madrugador. Normalmente, mi incapacidad para dormir más
allá de las seis de la mañana es un gran inconveniente, pero hoy me
viene bien. Debería tener tiempo de sobra para ducharme y controlar
mi revoltosa polla antes de salir a despertar a mi chica dormida.
Después de una larga noche de sueños sucios con mi Tabby Cat,
mi polla está despierta y lista para la acción. Lástima que la única
acción que va a ver esta mañana sea el chorro helado de mi ducha.
Pongo el agua a cero y me pongo bajo el chorro, con la esperanza
de que me refresque un poco la polla. Al cabo de unos minutos, me
doy cuenta de que el agua helada por sí sola no va a ser suficiente. O
me paso todo el día con la polla erecta o me tomo la justicia por mi
mano. Literalmente. Apoyo la cabeza en la fría pared de mármol y
cierro los ojos. Mientras envuelvo mi erección con la mano, imagino el
puchero descarado de Tabitha y sus deliciosos labios alrededor de mi
erección.
Tres fuertes golpes y mi polla se retuerce mientras me corro.
Sintiéndome insatisfecho y fuera de mí, me apresuro a darme el resto
de la ducha. Mientras me visto, repaso mis planes para mi gatita.
Estoy segura de que en los próximos días me va a hacer saltar por los
aires, pero estoy deseando que llegue cada segundo.
Después de ducharme, bajo las escaleras y me encuentro a Tony
y a mi ama de llaves, Rosita, en la puerta de la cocina.
— ¿Cómo has dormido? — me pregunta el cabrón como si no
supiera ya que he pasado una noche inquieta echando de menos a mi
chica.
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
—De maravilla. — gruño y veo a los dos perros bajar corriendo
las escaleras y dirigirse directamente a la cocina. Los imbéciles bien
descansados se persiguen mientras mi ama de llaves les prepara el
desayuno canino.
—Sé lo que quieres decir. — se lamenta Tony. —Anoche un
imbécil me sacó de la cama para hacer recados. — Sonríe satisfecho
antes de dar un sorbo a su café.
—Vete a la mierda. — le digo y cojo mi propia taza. Espero que
la cafeína me ayude a mejorar el humor.
—Al menos los perros están de buen humor. — Tony se ríe
mientras los vemos girar en círculos mientras esperan a que Rosita les
ponga el desayuno en sus cuencos.
—Claro que están de buen humor. Los cabrones durmieron en
medio de mi cama y robaron todas las malditas mantas. Están
jodidamente descansados y listos para el día. — gruño.
Noto que Tony se muerde el interior de la mejilla antes de
responder: —Joder. Estás más gruñón que de costumbre.
—Ve a buscar trabajo antes de que te enseñe lo gruñón que
puedo llegar a ser. — Los dos sabemos que solo estoy echando humo.
No podría sobrevivir sin la ayuda de mi mano derecha, pero no quiero
que el cabrón se vuelva demasiado complaciente.
—Estaré en mi despacho si me necesitas. — Tony sonríe y se
dirige al pasillo trasero. Tenemos un ala entera de oficinas en el ala
trasera de la planta principal.
Una vez que me controlo, me dirijo a Rosita. —Me gustaría
llevarle a mi invitada el desayuno a la cama. — Mi ama de
llaves/cocinera parece momentáneamente aturdida por mi petición,
pero se recompone rápidamente y se apresura a preparar la comida.
Quince minutos más tarde, subo la bandeja por las escaleras traseras,
esperando que ninguno de mis hombres esté viendo el espectáculo en
los monitores.
De algún modo, mantengo la bandeja en equilibrio con una mano
mientras golpeo con la otra. —Uh. — Oigo murmullos detrás de la
puerta cerrada. — ¿Quién es?— La voz de mi chica hace que el hambre
me recorra la sangre. Siento la tentación de soltar la bandeja y entrar
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
a empujones en su habitación, pero consigo contenerme. Anoche le
prometí que le daría tiempo, siempre y cuando me diera una
oportunidad, y pienso cumplir mi palabra.
—Tengo tu desayuno. — digo a través de la puerta y contengo la
respiración hasta que oigo girar el pomo.
Los ojos azules de Tabitha se abren de par en par al ver la
bandeja llena en mis manos. —Oh mi... — Se aparta para que pueda
entrar en su habitación y casi me tropiezo con lo que veo. —Es mucha
comida.
La camiseta larga que le regalé anoche cuelga hasta la mitad del
muslo, dejándome entrever la piel bronceada que hay debajo. Mis ojos
se centran en sus impresionantes tetas, que suben y bajan bajo la tela
blanca con cada respiración.
Mi polla se une a la acción y se convierte en piedra detrás de mí
cremallera. El rubor rojo que le sube por el cuello y las mejillas me
dice que mi gatita se ha dado cuenta de mi situación.
—Iré corriendo a ponerme la ropa y luego podemos comer. —
Tabitha entra corriendo en el baño antes de que pueda detenerla.
Prefiero verla vestida solo con mi camiseta, pero es mejor que se
cambie de ropa. No sé cuánto tiempo podré mantenerme bajo control
con sus deliciosas curvas a la vista.
Vuelve unos minutos más tarde, vestida con la ropa nueva que
Tony trajo anoche. —Gracias por prestarme ropa. — Señala la ropa
nueva. —Lo lavaré y te lo devolveré antes de volver a Colorado.
Sonrío y sacudo la cabeza sin responder, sabiendo que de
ninguna manera la dejaré volver a Colorado y que la ropa es suya. —
Podemos hablar de todo eso más tarde. Ahora mismo, ¿por qué no
desayunamos y hablamos?
Mientras comemos, recibo una llamada de Hunter. Vendrá con
sus gemelos un poco más tarde. En otras palabras, ya se ha enterado
de lo de mi huésped y quiere venir a ver a Tabby Cat. Maldita sea.
Nada permanece en secreto en este maldito complejo.
En el fondo de mi mente, me doy cuenta de que este es un muy
buen giro de los acontecimientos. Hunter tiene más o menos la edad
de Tabitha. Deben tener mucho en común.
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
—Mi sobrina y sus gemelos van a venir esta mañana. — le digo
a Tabitha y veo cómo palidece.
—Oh. —Se enrosca un mechón de pelo castaño en la punta del
dedo. — ¿Quieres que me esfume mientras están aquí?
—Claro que no. — Sus ojos se abren de par en par al oírme y
respiro hondo para controlarme. Cojo su suave mano y me la llevo a
los labios para besarla. —Quiero que Hunter te conozca.
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
Capítulo 6
TABITHA
Estoy nerviosa. Las cosas van muy deprisa y no sé cómo
frenarlas. Ni siquiera sé si quiero hacerlo. Me digo a mí misma que
tengo que calmarme y dejarme llevar, y dejo que Marco me lleve al
patio para conocer a sus perros.
—Son preciosos. — Me arrodillo y froto a uno de los enormes
perros de color marrón y fuego bajo la barbilla. El otro pastor alemán
decide que no le gusta que lo dejen de lado y se abre paso entre
nosotros. Me río viendo a los dos animales pelearse por mi atención.
—Los dos tienen que dejar de jugar con mi chica. — gruñe Marco
juguetonamente antes de coger un enorme juguete para perros y
lanzarlo al otro lado del patio.
Ambos animales miran cómo se aleja el hueso naranja antes de
girarse hacia Marco con expresiones que dicen: ‘¿Quién esperas que
persiga eso?’
—Vagos de mierda. — refunfuña Marco en voz baja antes de
coger otro juguete e intentarlo de nuevo. Finalmente da con la
combinación adecuada para atraer a los quisquillosos cachorros, y
todos acaban revolcándose en la hierba peleándose por el juguete. Ver
al malhumorado jefe de la mafia en el suelo jugando con los dos
enormes pastores alemanes es demasiado para mi corazón y mis
ovarios. En ese instante, caigo perdidamente enamorada y lujuriosa
del sexy jefe de la mafia. Estoy en tantos problemas aquí.
—Tío Mawco. — dos vocecitas resuenan en el patio trasero, y me
giro para ver a una preciosa mujer que se dirige hacia nosotros
mientras dos chiquillos corren directos hacia Marco. —Venimos a
verte. — Me estallan los ovarios viendo a la jefa de la mafia reírse
mientras dos chiquillos le saltan encima.
—Hola. — la mujer me sonríe. —Soy Hunter Russo. — Me
sorprende acercándome para darme un abrazo.
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
—Encantada de conocerte. —Doy un paso atrás, dándome
cuenta de que esta familia no se parece en nada a la mía, fría y estéril.
—Soy Tabitha Sheldon.
Marco me sobresalta cuando se acerca y me rodea la cintura con
un brazo antes de dirigirse a su sobrina. —Me alegro de que hayan
venido. — Me abraza mientras intento apartarme antes de que su
sobrina se haga una idea equivocada.
—Brendan tenía que venir a ver a Tony, así que pensé que
podríamos acompañarlo y conocer a tu chica. — Me mira y sonríe
disculpándose. —Espero que no te moleste nuestra interrupción.
—Te equivocas. — Intento explicarle esta loca situación.
—No, no se equivoca. — interrumpe Marco. —Están
interrumpiendo, y tú eres mi chica.
—No te preocupes. — Hunter me mira y sonríe. —Pronto te
acostumbrarás a sus maneras autoritarias.
— ¿Autoritarias?— Marco mira a su sobrina.
—Así es. Eres autoritario y sobreprotector, y de todas formas te
quiero.
—Se nota. — sacude la cabeza y se ríe.
Oigo pasos detrás de nosotros y miro por encima del hombro
para ver a otro hombre caminando por el patio. —Rosita me dijo que
los encontraría aquí afuera.
— ¡Papi! — gritan los gemelos a unos decibelios ensordecedores,
y me pregunto si me sangran los tímpanos por el daño.
—Actúan como si llevaran años sin verme. — El hombre se ríe
antes de tenderme la mano. —Soy Brendan Russo, el esposo de
Hunter.
—Tabitha Sheldon. — Cuando alcanzo su mano, Marco gruñe
por lo bajo y me da un pequeño tirón, impidiéndome estrechar la mano
de su sobrino político.
—Esto es como Navidad en Disneylandia. — Brendan se ríe. —
Ver caer tu culo intratable es un espectáculo para la vista.
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
De acuerdo. Toda esta familia está loca. Loca. Una locura. Estoy
bastante segura de que he encontrado mi hogar para siempre.
Mientras los hombres se ocupan de los niños revoltosos, Hunter
y yo nos sentamos bajo el patio y hablamos. Es inteligente y
extravagante, y al instante sé que podríamos ser grandes amigos. —
¿Te gustaría ir a comer mañana? — me pregunta, y de repente me doy
cuenta de que estoy en Las Vegas por mi trabajo. Tengo que estar en
el Accounting Seminar a primera hora de la mañana.
—Me encantaría, pero mañana tengo que asistir a una
conferencia. — De repente el trabajo suena aburrido y poco apetecible.
—Oh. — Hunter se sienta y da un sorbo a su bebida. —Entonces
quizá en otro momento.
—Definitivamente. — miento. No estoy segura de que vaya a ser
así. Me muero por conocer a Hunter, pero mi tiempo en Las Vegas es
limitado. La idea de volver a casa y no volver a ver a Marco y a su
familia me oprime el corazón.
Estamos de pie en el pasillo delantero despidiéndonos de ellos
cuando Hunter se gira hacia mí. —Espero que podamos reunirnos una
vez que termines tu trabajo.
— ¿Trabajo?— Marco interrumpe. — ¿Qué trabajo?
Todos los ojos de la sala se giran y me miran, esperando mi
respuesta. Me siento como un insecto bajo un microscopio, respiro
hondo y explico: —Estoy en la ciudad para el seminario sobre nuevos
métodos de contabilidad. Empieza mañana por la mañana.
— ¿Eres contable?— Parece un poco sorprendido por mi elección
de carrera.
—Soy CPA. — le digo con orgullo. Tardé seis años en terminar la
universidad mientras tenía dos trabajos, pero me las arreglé sola.
—Tenemos que hablar. — me dice Marco antes de despedirse de
los gemelos y de su sobrina. Me calienta el corazón ver la forma en que
el gruñón jefe de la mafia trata a su familia, pero no hay nada que
pueda decir que me haga perder mi seminario. No puedo permitirme
perder mi trabajo. Aunque no sea el trabajo de mis sueños, tengo
facturas que pagar.
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
Capítulo 7
MARCO
El mundo real está interrumpiendo demasiado rápido. Sabiendo
que se me va a acabar el tiempo si no hago algo rápido, le mando un
mensaje a Tony y le digo que traiga su culo a mi oficina en una hora.
—Ven a la sala de estar. — Tomo su suave mano y la conduzco
por el pasillo. —Tenemos que terminar nuestra charla.
Cuando se sienta en el sofá, me dejo caer a su lado y le tomo la
mano. —Háblame de tu trabajo. — Es hora de averiguar todo lo que
hay que saber sobre mi chica para poder hacer planes.
—Trabajo para una pequeña empresa de contabilidad en
Sweetbriar, Colorado. — Mientras me lo explica, paso de estar
jodidamente impresionado a estar dispuesto a matar a algunos hijos
de puta. Mi chica se pagó los estudios sin la ayuda de su inútil madre
y su padrastro. Los imbéciles se negaron a apoyarla cuando se dieron
cuenta de que no iba a seguir la carrera que habían elegido para ella.
—De ninguna manera podría llegar a ser médico como mi
padrastro. — Tabitha se estremece. —Me desmayo al ver sangre.
—Siento que esos imbéciles te trataran así. — Lo siento más que
eso. Quiero vengarme por mi chica. Cómo se atreven esos imbéciles a
tratarla así. Me horroriza que su madre se volviera a casar tan pronto
después de la muerte de su padre. Y eligió a un maldito imbécil de la
alta sociedad que no quería tratar con la hija de otro.
—Está bien. — Tabitha rodea mi cintura con sus suaves manos
y me abraza con fuerza. —Solo tuve que lidiar con ellos durante tres
años. Una vez que terminé el instituto, encontré una universidad que
me daría una gran beca y encontré trabajo. No fue fácil, pero lo hice
todo por mi cuenta. Hice prácticas en el bufete del Sr. Winston el
verano siguiente a graduarme en la universidad, y él me ofreció un
trabajo a tiempo completo cuando acabaron mis prácticas. — Me dan
ganas de estampar el puño contra la pared al pensar en mi chica
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
luchando, pero estoy orgulloso de cómo se ha valido por sí misma. —
Es un jefe gruñón, pero paga bien e incluso pude ahorrar lo suficiente
para comprarme mi propia casa. — Mi Tabby Cat es una mujer dura
y mi alma gemela perfecta.
—Estoy orgulloso de ti. — Cubro sus suaves labios con los míos
y casi auto combustiono cuando se derrite contra mí. Cuando su
lengua se enreda con la mía, mi mente se queda en blanco mientras
mi polla se despierta de una puta vez y se une a la fiesta. Me recorren
impulsos eléctricos mientras froto mi mano por su suave costado.
Cuando mi pulgar roza la parte inferior de una de sus deliciosas tetas,
ambos gemimos. Antes de que la cosa vaya demasiado lejos, retrocedo
un poco, pero no suelto a mi chica.
—Gracias. —Tabitha se pone roja. No sé si es por el beso o por
el cumplido.
—Quiero poner las cartas sobre la mesa para que luego no haya
confusiones. — le digo y veo cómo Tabitha traga saliva. —Nunca he
sentido esto por nadie en mi vida. — Tiene que saber a qué atenerse.
—Haré lo que sea necesario para que esta relación funcione. — Chico,
eso es un maldito eufemismo. Daría mi huevo izquierdo por tenerla
conmigo. —Sé que tenemos mucho que trabajar, pero estoy dispuesto
a hacer lo que sea para que te enamores de mí. — Estupendo. Sueno
como un maldito imbécil inseguro. Estoy a punto de echarme atrás
cuando mi chica me sorprende.
—No estoy segura de cómo podemos hacer que esto funcione.
Quiero decir, vivo en Colorado y tú aquí, pero me gustaría intentarlo.
—Eso es un alivio —no puedo resistirme a pinchar a Tabby Cat—
. Porque odiaría tener que retenerte como rehén hasta nuestro
vigésimo aniversario de boda. — Sus ojos se abren cómicamente. De
hecho, parece uno de esos pequeños juguetes de goma con grandes
ojos saltones.
— ¿Aniversario? — balbucea.
—No creerás que hago todo esto por un pequeño revolcón,
¿verdad? — Es hora de que se dé cuenta de que planeo hacerla mía.
Para siempre.
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
—No tengo ni idea de a dónde va esto o qué está pasando. —
Tabitha levanta las manos. —Está pasando muy rápido. En un
momento estoy a punto de hacer el ridículo delante de un grupo de
borrachos y al siguiente estoy pasando la noche en la habitación de
invitados de un jefe de la mafia. Han sido veinticuatro horas confusas.
—Bueno, déjame dejártelo perfectamente claro. — Es inútil
contenerse ahora. Ya he llegado hasta aquí. —Me enamoré de ti en
cuanto apareciste en ese puto escenario, y haré lo que haga falta para
que seas mía. Quiero que te mudes y vivas conmigo para siempre. —
Espero que haya quedado lo suficientemente claro para mi pequeña
escéptica.
—Oh. — Mi chica vuelve a sentarse y mira alrededor de la
habitación durante unos segundos, y empiezo a preocuparme de que
las cosas no vayan como quiero hasta que me sonríe. —Tendrás que
dejarme hacer algunos cambios por aquí. — Señala el salón lleno de
antigüedades. —Este no es mi estilo. Necesito añadir un poco de color
y arreglar las cosas.
—Lo que haga falta para hacerte feliz. — Eso es jodidamente
fácil. Ella puede cambiar lo que quiera. Joder, viviría en una puta casa
naranja y verde aguacate de los setenta si eso significara tener
contenta a mi Tabby Cat.
Miro el reloj y me doy cuenta de que llego quince minutos tarde
a la reunión con Tony. —Siento dejarte sola un rato, pero tengo que
ocuparme de unos asuntos. — Abrazo a Tabitha y me inclino para
darle un beso en la frente. —No debería llevarme más de una hora o
así.
—Está bien. —Me sonríe. —Tengo que revisar mis correos
electrónicos y enviar mensajes a mis amigas. Como mi ordenador está
en el hotel, ¿tienes uno que pueda usar?
—Hay un ordenador en el aparador de ahí. — Señalo el mueble
antiguo que hay contra la pared. —Ven aquí y te conectaré. — La
conecto mientras Bert y Ernie se acomodan en su cama frente al gran
ventanal. Mientras mi chica revisa su correo electrónico, me dirijo a
mi despacho para reunirme con Tony.
— ¿Qué pasa?— Tony está recostado en el sillón reclinable de
cuero con un vaso en la mano.
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
—Necesito que crees un puesto en la organización para Tabitha.
— Sus cejas se disparan hasta su frente. —Es contable. — La idea se
me ocurrió mientras hablábamos. Es obvio que mi chica trabajó duro
para obtener su título y tiene un trabajo que le encanta. No puedo
quitárselo y quiero que sea feliz, así que la convertiré en mi contable
personal. Es un ganar-ganar para mí. Tendré una contable de
confianza y mi futura esposa tendrá su carrera. Al menos, hasta que
lleguen los niños. Entonces tendremos que rehacer las cosas. De
repente, me doy cuenta de a dónde ha ido a parar mi mente. Todos
estos cambios deberían aterrorizarme, pero estoy demasiado
enamorado de mi chica para preocuparme por cómo está cambiando
mi vida.
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
Capítulo 8
TABITHA
Cuando Marco sale de la habitación, compruebo mis mensajes
de texto y veo que no pasa nada en nuestro chat. Supongo que todas
mis amigas están ocupadas cumpliendo nuestro pacto de San
Valentín.
Probablemente sea algo bueno, ya que todas pensarían que he
perdido la cabeza si les dijera que me he enamorado de un jefe de la
mafia. Y me estoy quedando en su casa, haciendo planes de futuro
con él. Enviarían a la policía para asegurarse de que no he sido
secuestrada. No, no. Es mucho mejor si mantengo mi pequeño secreto
por un tiempo más.
A continuación, reviso los correos electrónicos del trabajo para
asegurarme de que no hay nada urgente. Envío un par de correos
rápidos para apagar fuegos antes de cerrar el ordenador.
No sé cuánto tardará Marco, así que decido ver un programa en
su televisor ridículamente grande. Me cuesta un poco, pero consigo
encenderlo y veo mi reality favorito. Bert y Ernie vienen y se acurrucan
a mi lado en el sofá.
En algún momento, me quedo profundamente dormida junto a
mis nuevos amigos. Mis fantasías eróticas con Marco haciéndome un
striptease se ven interrumpidas cuando suena mi teléfono. Imagino
que es un mensaje de mis amigas, lo saco y veo un número
desconocido en la pantalla.
Número desconocido: Hola, soy Hunter
Yo: Hola.
Me pregunto cómo habrá conseguido mi número.
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
Número desconocido: Espero no molestarte, pero quería saber si quieres
salir un poco más tarde. Podríamos cenar algo rápido y conocernos.
¿Cómo le contesto? La verdad es que me encantaría salir con
ella. Me daría la oportunidad de averiguar más cosas sobre su tío, pero
prefiero pasar la última noche antes de volver al trabajo con el propio
Marco.
Yo: Tendré que ver si a Marco le parece bien.
Borro el mensaje antes de enviarlo. Suena demasiado a que estoy
dejando que dirija mi vida.
Yo: Tendré que ver si Marco tiene planes para nosotros esta noche. Si esta
noche no funciona, ¿podría dejarlo para otro día?
Eso suena mejor. Contenta con el mensaje, lo envío y espero su
respuesta.
Número desconocido: Suena genial. Avísame.
Unos minutos después, Marco entra paseando en la sala de
estar. —Hola, Tabby Cat. — Se sienta a mi lado y me rodea los
hombros con un brazo.
— ¿Tabby Cat?— no sé si me gusta el apodo.
—Cuando te pones nerviosa, me recuerdas a una gatita siseante.
— Marco se encoge de hombros. —Mi gatita siseante.
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
—Tendré que pensarlo y ver si puedo soportar ese apodo a largo
plazo. — le digo.
—Podemos negociarlo más tarde. — me dice. —Me ha surgido
algo con el trabajo y tendré que pasar la tarde apagando fuegos. — Se
me cae el corazón al escuchar sus palabras. El poco tiempo que
tenemos juntos antes de que tenga que volver al mundo real y al
trabajo se acaba rápidamente. —Pero mañana pasaremos todo el día
juntos.
Marco se está olvidando completamente de mi seminario de
mañana o simplemente lo ignora. Abro la boca para corregirlo, pero
me pasa el dedo por los labios. —Tengo planes. — Me sonríe. —
Necesito que confíes en mí.
Pastelito de chocolate. No tiene sentido, pero confío en él.
Completamente. Con mi corazón y mi vida.
—Tendré que decirle al Sr. Winston que no puedo ir al seminario
mañana. — Estoy bastante segura de que mi estirado jefe me va a
despedir por esto. Bueno, vale la pena correr el riesgo de estar con
Marco.
—No te preocupes. —Marco me abraza y siento cómo se
despiertan mis partes de chica virgen. Abajo chicas, les digo. Marco y yo
tenemos mucho que arreglar antes de que podamos pedirle a Marco
que ejercite mis partes femeninas.
—Yo me encargo de todo. Ve a cenar con Hunter y deja que yo
me ocupe de todo. — Mis ojos sorprendidos se encuentran con los
suyos.
Así es como mi nueva amiga consiguió mi número. Espera un
momento. ¿Cómo consiguió Marco mi número?
—Lo sé todo sobre ti. — responde, y estoy bastante segura de
que además de jefe de la mafia lee la mente.
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
Estoy segura de que en mi cerebro están sonando martillos
neumáticos. Abro los párpados irritados y echo un vistazo a la
habitación. Sí, definitivamente es la habitación de invitados de Marco.
Qué bien. Pequeños retazos de memoria se cuelan en mi mente
resacosa mientras permanezco inmóvil, esperando que la habitación
deje de dar vueltas. El primer pensamiento coherente que tengo es: Al
menos no acabé en un callejón o algo peor después de mi noche salvaje con Hunter.
Encontré un alma gemela en la sobrina de Marco. Ninguna de
las dos conoce el significado de la moderación. Empezamos la noche
en uno de los lujosos restaurantes italianos de Marco. Después de una
comida alucinante, dejé que mi nueva amiga me convenciera para ir
al club nocturno más nuevo de la zona.
Fue un poco intimidante pasar por delante de cientos de
personas en la cola y entrar por la puerta. A partir de ahí, las cosas
fueron cuesta abajo rápidamente. Realmente rápido. Hunter y yo nos
desinhibimos y terminamos bebiendo nuestro peso en alcohol caro.
Oh, hombre. Nunca volveré a hacer esto. Gimo para mis adentros mientras la
habitación se acelera a mí alrededor.
En mi borrosa memoria, tengo un leve recuerdo de Marco
subiéndome por las escaleras y ayudándome a acostarme. Uf. Estoy
bastante segura de que mi sexy jefe mafioso va a tener unas palabras
para mí en cuanto sea capaz de arrastrarme fuera de la cama.
Mi teléfono suena en la mesita de noche y me alegro de poder
distraerme de mis pensamientos.
Miro el mensaje de mis amigas y me cuesta entenderlo.
Cleary: Tengo una confesión.
Cleary: Les he estado mintiendo y lo siento mucho.
Tengo un montón de preguntas, pero la habitación gira
demasiado rápido para que pueda responder.
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
Peyton: ¿Cómo que mintiendo?
Mandy: Sabes que puedes contarnos cualquier cosa. Nunca tienes que
pedirnos perdón. Somos tu gente.
Yo: ¿Recuerdan ese libro que leímos hace unos meses para el club de lectura?
¿El del nuevo autor?
Gem: ¿El de la mafia o el de los extraterrestres lagartos verdes con dos 🍆🍆?
Yo: No voy a mentir. Me encantaron los alienígenas lagartos verdes.
Peyton: ¡Espera! Podría haber sido el de la banda de asesinos.
Cleary: Esa misma.
Devyn: ¡Oh, sí, esa estaba tan buena!
Gem: ¡Santo cielo, ese libro estuvo caliente!
Cleary: Si, bueno, esa soy yo.
Cordy: Espera, llego tarde a la conversación. Estúpidas montañas. ¿Qué eres
tú?
Por eso Cordy no ha contestado mis mensajes. Le he estado
mandando mensajes a mi amiga, esperando que pudiera aconsejarme
sobre mis locas circunstancias. Al menos, ahora sé que no está metida
en algún lío.
Cleary: Quiero decir, esa soy yo, ese es mi libro.
Pensé que el libro era el favorito de todos nosotros. ¿De qué
demonios está hablando Cleary?
Yo: ¿Cuál es tu libro? Estoy muy confusa. En realidad, todavía tengo resaca y
no entiendo nada de esta conversación.
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
Renuncio a seguir la conversación y dejo caer el teléfono sobre
la cama. Me quedo tumbada debatiendo si me estoy muriendo o no
cuando vuelven a sonar el teléfono.
Gem: ¡OMD! ¡Por fin lo has conseguido!
Mandy: ¿Qué ha hecho?
Cordy: ¿Qué está pasando?
¿Qué está pasando? Me estoy muriendo, eso es lo que está
pasando. Y todo es culpa mía. Debería haber parado después del
quinto chupito de tequila.
Yo: Me estoy muriendo. Lo juro. Nunca volveré a beber.
Cleary: Yo escribí ese libro. Y los otros dos de la serie.
Cleary: Yo soy Anita Dix.
Vaya. Mi amiga es Anita Dix. Me alegraría por ella si no estuviera
lista para conocer a Jesús. Necesitando apoyarla, me obligo a escribir
un mensaje rápido.
Yo: Santa vaca eso es tan impresionante. Me emocionaré por ti cuando la
habitación deje de dar vueltas.
Segundos después de enviar mi mensaje, mi estómago comienza
a rodar a lo grande. Uf. Parece que voy a tener que mantener una larga
conversación con el trono de porcelana antes de poder terminar esta
charla con mis amigas.
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
Vuelvo y veo que Cordy me ha devuelto los mensajes. Estoy
demasiado cansada y enferma para hacer mucho caso de sus
comentarios sobre montañeses locos, Babe el Buey Azul y la ausencia
de torres de telefonía móvil, pero me digo a mí misma que lo resolveré
una vez que mi estómago deje de intentar subir por mi garganta.
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
Capítulo 9
MARCO
Si mi Tabby Cat no estuviera tan patética ahora mismo, le daría
unos azotes en el culo por el numerito que hizo anoche. Veo que vamos
a tener que tener una larga charla sobre dejar que Hunter la convenza.
Pero esperaré hasta que se recupere de su pequeño error de juicio.
— ¿Estás bien, nena?— Mojo una toallita y se la pongo en la
frente sudorosa.
—Me estoy muriendo. — gime patéticamente. —Tu sobrina es
una amenaza, pero la quiero.
—Me alegro de que se lleven bien. — De verdad. No podía
soportar la idea de tener que elegir entre mi querida sobrina y mi alma
gemela. —Pero estoy preocupado por ti. No puedo creer que Hunter te
haya dejado beber tanto.
—Por favor, no te enojes con Hunter. — gime Tabby y apoya la
frente contra la fría baldosa mientras le froto la espalda. —Nunca he
sido capaz de beber. Estoy bastante segura de que un recién nacido
tiene más tolerancia al alcohol que yo.
—Entonces, ¿por qué bebiste tanto? — Para mí no tiene sentido.
—Era la primera vez en mucho tiempo que me divertía. —
Tabitha me dedica una débil sonrisa. —Hunter es una sirena, y no
quería ser una aguafiestas. — Apenas le salen las palabras, su
estómago se rebela de nuevo y acabo dándole palmaditas en la espalda
mientras le entran arcadas.
Una vez que se calma, la llevo a través del dormitorio y por todo
el pasillo hasta mi habitación.
— ¿Qué hacemos aquí?— Tabitha levanta la cabeza de mi
hombro y mira a su alrededor un segundo antes de volver a
acurrucarse en mis brazos.
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
—Estarás más cómoda aquí. — le digo. En realidad, estaré más
contento sabiendo que está tumbada en mi cama. —Deja que te cuide,
luego llamaremos para ver cómo está mi sobrina.
Mi pequeña y curvilínea alma gemela pasa el resto de la mañana
durmiendo la siesta. Mientras descansa, le pido a Rosita que prepare
un almuerzo ligero y me encargo de que Tony se ocupe él mismo de
las reuniones de negocios de hoy. Puedo prever que se va a encargar
de más asuntos mientras yo me concentro en mi Tabby Cat.
Estoy a punto de ver cómo está Tabitha cuando suena mi
teléfono y veo la cara de Brendan en la pantalla.
— ¿Hunter está viva?— le pregunto, queriendo asegurarme de
que mi sobrina ha sobrevivido a las escapadas de anoche.
—Apenas. — gruñe Brendan. —Planeo tener una discusión con
ella sobre conocer nuestros límites una vez que deje de vomitar.
—Ya me contarás qué tal. — Sacudo la cabeza, sabiendo que no
tiene ninguna posibilidad contra mi testaruda sobrina. Pobre cabrón.
¿Pero qué mierda...? De repente me doy cuenta de que estoy tan tonto
como Brendan.
—Seguro que irá tan bien como tu charla con Tabitha. — El
imbécil me restriega mis nuevas circunstancias por la cara. Y me
encanta.
Mi Tabby Cat me ha convertido de león en ratón. Bueno, solo
para ella. El resto del mundo tiene que lidiar con mi verdadero yo.
Estoy sentado en el patio viendo a Bert y Ernie pelearse por un
hueso de cuerda cuando la puerta trasera se abre detrás de mí. —
Siento ser un problema. — Mi chica camina detrás de mí y se inclina
para rodearme el pecho con sus suaves brazos.
—Nunca podrías ser un problema. — Miro por encima del
hombro y suspiro de alivio cuando veo que el color vuelve a sus
mejillas.
— ¿Tienes hambre? —pregunto y veo cómo palidece.
—Por favor, no vuelvas a mencionar la comida. — Se sienta a mi
lado y apoya la cabeza en mi hombro. —Al menos hasta que mi
estómago me perdone.
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
—Lo que haga falta para que te sientas mejor. — le digo.
—Gracias. — Tabitha suspira y mira cómo los perros pasan
ladrando a algún pobre conejito que tomó la mala decisión de correr
por el patio.
—Lo que sea por ti.
Acabamos pasando el resto de la tarde tranquilos para que mi
chica se recupere.
—Ni siquiera le he mandado un mensaje al señor Winston. — se
lamenta Tabby mientras vemos la televisión con los perros. —Sobre el
seminario. — añade. —Que me he perdido hoy.
—Le hice saber que no volverías a su empleo. — le digo,
calculando que no puede darme mucha guerra en el estado en que se
encuentra.
— ¿Qué?— Mi chica me sorprende cuando se incorpora y me
fulmina con la mirada. — ¿Qué has hecho? —Su boca se abre y se
cierra varias veces, recordándome a un adorable pez.
Me inclino y le doy un suave beso antes de encogerme de
hombros. —No estoy dispuesto a dejarte marchar, así que me he
ocupado de tu empleo. Le ofrecí a tu antiguo jefe un trato que no podía
rechazar. Él te liberará de tu contrato y yo lo dejaré vivir. — le digo
burlón y veo cómo se queda con la boca abierta. —En realidad, le
pagué para que te liberara del contrato y le dije que vendrías a trabajar
para mí.
— ¿Trabajar para ti? —Tabitha se sienta y apoya su suave mano
en mi pecho. — ¿Qué tipo de trabajo podría hacer para ti?
—Se me ocurren varias cosas. — Muevo mis cejas hacia ella, sin
querer dejar de molestarla. —Estoy bastante seguro de que todavía me
debes un baile de striptease privado. — Voy por todas.
—Podemos hablar de un striptease privado cuando me digas qué
trabajo tienes pensado para mí. — Mi chica con mentalidad
profesional no se va a mover, así que termino explicando mis planes.
—Me ha costado encontrar contables en los que confiar. —
Alguna vez. Me he deshecho de más contables de los que puedo contar.
Si tengo el más mínimo indicio de sospecha, corto por lo sano y sigo
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
adelante. Mi negocio es demasiado importante para confiárselo a
cualquiera.
— ¿Quieres ser mi contable? Prometo darte los mejores
beneficios del negocio. — le pregunto, sabiendo ya que no aceptaré un
no por respuesta.
—De acuerdo. — Mi Tabby Cat me sorprende cuando acepta de
inmediato. —Ya que me lo has pedido tan amablemente.
—Gracias. —Me inclino y beso la venita que late en su cuello. —
Tony te ayudará a ponerte al día de todo cuando te sientas mejor. —
Ya he arreglado que mi amigo pase tiempo enseñándole a mi chica
nuestro negocio.
—No puedo creer lo rápido que está pasando esto. —exhala su
aliento. —Hace unos días, ni siquiera te conocía.
—Sucedió instantáneamente para mí. Te eché un vistazo y supe
que tenía que tenerte de por vida. Me metiste la mano en el pecho y
me robaste el corazón en el acto. — Planeo decirle esto todos los días
por el resto de nuestras vidas. —Te amo, Tabby Cat.
Me mira fijamente a los ojos sin pestañear. —No puedo creer que
esté a punto de decir esto, pero yo también te amo.
—Necesito que sepas todo sobre mí. No pienso ocultarte nada. —
Tenemos mucho que aprender el uno del otro, y pienso empezar a
educarla de inmediato.
—Estoy deseando saberlo todo. — Tabitha apoya la cabeza en mi
hombro y se relaja.
Los sucesos de la noche anterior vuelven a atormentarla y acaba
quedándose dormida antes de que se ponga el sol. La llevo a mi
habitación y la meto en la cama antes de darme una larga ducha fría.
Pasa la noche acurrucada a mi lado y tengo que sobornar a mi
puta polla para que se comporte. Estoy bastante seguro de que mi
chica sabe el efecto que está teniendo en mí, ya que mis finos bóxers
no hacen casi nada por ocultar mi erección.
Una vez que su respiración se estabiliza, paso la mayor parte de
la noche despierto sintiendo sus suaves curvas apretadas contra mi
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
costado, prometiéndome a mí mismo que no volveré a dejar que
duerma lejos de mí.
A la mañana siguiente me despierto en una cama vacía. Retiro
las sábanas y salto de la cama con la intención de ir a buscar a mi
chica, pero ella tiene otros planes. Casi me trago la lengua cuando se
abre la puerta del baño y Tabitha sale con el mismo disfraz que llevaba
la noche que nos conocimos.
—Siéntate y mira. — me dice, y me dejo caer en el borde de la
cama.
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
Capítulo 10
TABITHA
Casi se me sale el corazón del pecho mientras avanzo a
trompicones por su enorme dormitorio con unos tacones de diez
centímetros. Me concentro en las instrucciones que encontré en línea
para hacer un baile de striptease improvisado.
Los ojos oscuros de Marco siguen cada uno de mis movimientos,
haciendo que se me ponga la piel de gallina. Cuando cojo el pequeño
cinturón de seda negra que sujeta el sedoso albornoz corto, gruñe mi
nombre.
Invoco a la diosa que llevo dentro y le hago un gesto con el dedo.
—Paciencia.
—Paciencia, mi culo. — refunfuña Marco y se reclina contra el
cabecero. —Estoy a punto de autocombustionar.
—Yo también. — admito antes de continuar con mi pequeño
espectáculo. Sus ojos castaño oscuro se vuelven negros cuando me
quito la bata de los hombros y la dejo caer al suelo. No estaba muy
segura de que mis abundantes curvas quedaran bien con el sujetador
push-up negro de encaje y el tanga que llevo debajo, pero a Marco no
parece importarle. Más bien al contrario. De repente parece el gran
oso malo listo para atacar a su presa. A mí.
Le doy la espalda y meneo las caderas mientras deslizo los
tirantes del sujetador por mis brazos. El feroz gemido de Marco llena
la habitación un segundo antes de que sienta sus cálidas palmas
deslizándose lentamente sobre mis nalgas casi desnudas. Me da un
pequeño tirón del hilo dental que me sube por la raja del culo y me
recorren chispas de placer inesperado.
—Se suponía que tenías que sentarte y mirar. — consigo
murmurar cuando me pone una mano sobre el trasero desnudo.
—Eres demasiado tentadora. — gruñe Marco y se arrodilla detrás
de mí. Cruzo los ojos mientras me pasa la lengua por el punto caliente
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
que acaba de golpear. —Por favor, sigue bailando. — gime y vuelve a
sentarse sobre las rodillas para ver cómo doy vueltas y me quito los
tacones. No sirve de nada caerse en estas tonterías y hacerse daño
antes de que las cosas se pongan realmente interesantes.
Marco me acaricia el muslo con una de sus cálidas manos y casi
me olvido de lo que estoy haciendo. Respiro hondo, me desabrocho el
sujetador y lo dejo caer. La humedad gotea sin cesar de mi interior
mientras miro fijamente sus ojos hambrientos y continúo con mi
rutina.
—Eres tan jodidamente hermosa. — gruñe y me rodea las tetas
con las manos. Mi mente se apaga por completo mientras me frota los
pezones con los pulgares.
Lo siguiente que recuerdo es estar tumbada en su mullida cama
mientras Marco me pasa la lengua por el interior del muslo. — Eso se
siente bien. — gimo sin poder contener el nudo en la garganta.
—Veamos si esto se siente mejor. — Me mira fijamente a los ojos
mientras baja la mano para apartar el fino tanga de seda de mis labios
íntimos. Casi hiperventilo cuando desliza lentamente su lengua por mi
húmedo centro.
—Definitivamente, mejor. — Se me cierran los ojos y estallan
fuegos artificiales detrás de los párpados.
— ¿Y esto? — pregunta antes de deslizar la punta de su dedo por
mi húmeda abertura.
—Cada vez mejor. — Intento murmurar las palabras adecuadas,
pero estoy segura de que a estas alturas balbuceo incoherencias.
Marco continúa su asalto a mis sentidos mientras cierra los
labios alrededor de mi clítoris y chupa con fuerza mientras presiona
su dedo más profundamente en mi interior. Cuando una pequeña
punzada de dolor me saca de mi estupor inducido por la pasión, me
concentro en relajar mis músculos internos.
En poco tiempo, su dedo entra y sale de mi coño virgen un poco
más deprisa mientras mi sangre corre a toda velocidad por mis venas.
Cuando Marco me muerde suavemente el clítoris, veo las estrellas.
Literalmente. Echo la cabeza hacia atrás y dejo que el placer fluya a
través de mí como nunca antes lo había hecho.
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
—Wow. — jadeo cuando la habitación deja de girar a mi
alrededor.
—Estoy de acuerdo. —Marco besa mi cuerpo flácido. —Gracias
por mi show privado de striptease. — Me sonríe.
—Gracias por mi primer orgasmo. — No puedo creer que se me
hayan escapado esas palabras. Realmente necesito trabajar en el filtro
entre mi boca y mi cerebro.
—Planeo darte muchos más esta noche. — Mi jefe mafioso es
definitivamente un superdotado. —Y cada noche por el resto de
nuestras vidas. — Pero me encanta lo ambicioso que es.
Su dura erección roza mi costado, y me agacho para ver que
Marco se ha quitado los calzoncillos mientras yo estaba ocupada. Le
rodeo la polla con la mano y noto la humedad en el dedo. Utilizo el
pulgar para extenderla y noto que Marco se pone rígido a mi lado. —
Estoy a punto de correrme. — gime contra mi cuello.
Su cálido aliento roza el lóbulo de mi oreja, provocándome
escalofríos. —Dime si lo estoy haciendo bien. — le digo.
—No puedes hacerlo mal. Todo lo que haces es perfecto. — Su
polla salta en mis manos cuando la aprieto suavemente. Deslizo
lentamente la mano arriba y abajo y noto cómo su enorme cuerpo se
pone rígido a mi lado.
Marco me besa el cuello y la clavícula. Cuando cierra los labios
sobre uno de mis duros pezones, casi vuelvo a correrme. Estoy tan
absorta en las sensaciones que me provocan sus labios y su lengua
que no veo cómo cambia de posición.
Marco me separa las piernas y separa mis labios íntimos con los
dedos. Contengo la respiración cuando coloca su dura polla en mi
entrada. Un orgasmo inesperado se apodera de mí cuando me penetra
lentamente de un solo empujón. Ignoro el pequeño pinchazo y echo la
cabeza hacia atrás para gritar su nombre mientras él me penetra
lentamente hasta el clímax.
Pierdo la noción del tiempo mientras Marco me lleva a un
orgasmo tras otro. Estoy segura de que he dejado de contar a los tres,
pero podrían haber sido cuatro o incluso más. Estoy a punto de gritar
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
cuando sus movimientos se vuelven erráticos. Marco empuja dos
veces más antes de echar la cabeza hacia atrás y gritar mi nombre.
Su erección se sacude varias veces en lo más profundo de mi ser
antes de que sienta que la cálida humedad se escapa. Upss. Menos
mal que ya me ha prometido que se quedará conmigo para siempre.
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
Capítulo 11
MARCO
Me despierto y veo a mi chica deslizando su lengua por la parte
delantera de mi polla dolorosamente dura. Cuando cierra los labios
alrededor de la cabeza y chupa, el placer se apodera de mí. Tengo que
cerrar los ojos y contar hasta diez para contener el orgasmo que me
sale de los huevos. —Me vas a matar. — gimo. —Mi viejo cuerpo no
aguantará tantas descargas. — me burlo de ella antes de agacharme
para enredar mi mano en su sedoso pelo y acercarla más a mí. —Pero
vaya manera de irse.
— ¿Quieres que pare? — me pregunta, y casi me corro cuando
las vibraciones de sus palabras excitan mis nervios, ya demasiado
sensibilizados.
—Nunca. — gimo y me recuesto para disfrutar de sus esfuerzos.
Cuando llego al punto de no retorno, saco mi polla de su dulce boca y
nos doy la vuelta. Da un pequeño chillido de sorpresa cuando me
inclino para besar sus suaves labios.
—No me correré en tu boca hasta que golpee tu hermoso trasero.
— susurro contra sus labios antes de alinear mi polla con su estrecho
orificio y presionar hasta el fondo de un solo empujón.
—Marco. — El sonido de su voz pronunciando mi nombre en
medio de la pasión casi me hace perder el control. Levanto uno de sus
deliciosos muslos sobre mi brazo, cambiando el ángulo y la
profundidad de la penetración. Me agacho y golpeo una de sus
deliciosas nalgas, y sus apretadas paredes se estrechan en torno a mi
polla. Juro que voy a tener moretones permanentes en la polla, pero
no me importa. Hacer el amor con mi Tabby Cat merece la pena.
Antes de ayer, había pensado que era muy probable que no la
hubieran tocado, pero no quería pensar en ello. En cuanto lo confirmé,
mi forma de pensar cambió y me convertí en un puto neandertal con
una única misión en la vida: preñar a mi gatita.
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
—Te amo. — gimo contra su dulce garganta mientras acelero. La
respiración de Tabby se entrecorta en su garganta cuando sus sedosas
paredes empiezan a agitarse alrededor de mi polla. Cierro los ojos y,
mientras me corro en lo más profundo de su coño, veo detrás de mis
párpados cerrados visiones de muñequitas parecidas a mi chica.
Utilizo mis últimas fuerzas para darnos la vuelta y acercarla a
mi lado.
—Yo también te amo. —Me pasa las manos por el pecho. —Y me
encantaría que me dejaras embarazada.
—Bien. —Respiro contra su suave piel. —Entonces tendrás que
casarte conmigo, ya que me niego a vivir en pecado.
Tabitha levanta la cabeza y me mira con el ceño fruncido. —Tira
de la otra pierna.
—Si insistes. — Me encojo de hombros y tiro de su pierna hasta
la cintura. Cuando se ríe y se recuesta a mi lado, le paso los dedos por
su suave pelo. —Nunca dejaré que te alejes de mí. — le digo. —Así que
mejor cásate conmigo y sácame de mi miseria.
—De acuerdo. Siempre y cuando prometas azotarme a menudo.
— Adoro a mi Tabby Cat. Está decidida a mantenerme de pie y nunca
duda en pedir lo que quiere. Mi obstinada señorita va a ser la perfecta
princesa de la mafia.
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
Epílogo
MARCO
Tardo dos meses en llevarla por fin ante un juez para hacerlo
oficial. Mi obstinada señorita se negó a casarse hasta que se las arregló
para vender su casa de Colorado y trasladar aquí todas sus cosas. Mi
chica inteligente aprendió rápido y ya está haciendo una gran
contribución a mi organización. Puede que mis hombres sepan que no
deben cuestionar mis decisiones, pero es fácil ver que Tabitha se ha
ganado hasta al más escéptico de mis hombres.
He conocido a la mayoría de las amigas de su club de lectura a
través de video llamadas, e incluso me he enterado de que Tabby ha
conseguido que Hunter se interese por los libros tórridos que escribe
una de sus amigas. Por fin he aceptado la sugerencia de Tony y me he
aficionado al golf para tener un motivo para salir de casa cuando el
grupo de chateo está en video llamada.
La verdad es que he intentado leer un par de libros de Anita Dix,
y vaya. Todo lo que puedo decir es que esa chica tiene imaginación.
No estoy seguro de que mi gusto por la lectura se preste a
extraterrestres con múltiples pollas, pero oye, cada uno a lo suyo.
Tony y yo hemos estado comprando en secreto libros románticos y
leyéndolos para ver por qué tanto alboroto.
Mi amigo me juró silencio y amenazó con matarme mientras
dormía si alguna vez divulgaba nuestro pequeño secreto a alguien.
Excepto Tabitha. Mi Tabby Cat lo sabe absolutamente todo. Le prometí
que nunca guardaría secretos, y pienso cumplir mi promesa pase lo
que pase.
Decidimos celebrar una ceremonia sencilla en el despacho del
juez Ashford para poder controlar quién sabe de mi nuevo matrimonio.
Mis enemigos han estado callados últimamente, pero me niego a
arriesgar la seguridad de mi familia. Tengo demasiado que perder
ahora.
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
Anoche atrapé a Tabby vomitando por tercera vez en una
semana, y por fin admitió que había cumplido mi objetivo de dejarla
preñada antes de la boda. La vida no puede ser mejor que esto.
Tras la rápida ceremonia, nos dirigimos al coche que nos espera
con Hunter y Brendan. Tony me indica que va a ir adelante con mi
chófer, y yo asiento para hacerle saber que lo entiendo. He intentado
convencer a mi mano derecha de que debe estar con nosotros, pero se
niega a cambiar cómo se han hecho siempre las cosas. Eso es algo de
lo que me ocuparé otro día. Tal vez algún día Tony encuentre a una
mujer que lo enrede tanto como mi Tabby Cat a mí y lo entienda.
Cuando la puerta del coche se cierra detrás de nosotros, mi
sobrina se gira hacia mí y me pregunta: — ¿Podemos llevarlos a comer
para celebrarlo? — Antes de responder, miro a mi nueva esposa y veo
el ligero tinte verde de su piel.
Definitivamente, no es una buena idea. —No creo que podamos
hacerlo hoy. — le digo a Hunter. — ¿Quizá podamos quedar este fin
de semana?
—Pero. — Mi sobrina empieza a discutir hasta que su esposo le
pone una mano en el brazo para detenerla.
—Creo que lo que tu tío intenta decir es que tu primita está
poniendo enferma a Tabitha.
— ¿Prima?— Hunter lanza varias miradas entre Tabby y yo antes
de gruñirle a mi esposa: — ¿Por qué no me lo has dicho?
—Por favor, no te enojes. — suplica Tabitha. —Quería decírselo
primero a Marco.
—No estoy enojada contigo. — resopla Hunter antes de dedicarle
una gran sonrisa a mi esposa. —Pero no puedo creer que no me diera
cuenta antes de ahora. Supongo que mi pequeño ya me está volviendo
papilla el cerebro a mí también.
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
— ¿Qué? —Brendan casi salta del asiento de la limusina. —
¿Qué pequeño? —De repente se le pone la cara tan verde como a
Tabitha. — ¿Por qué no me lo has dicho? — Se gira hacia mi sobrina
y tira de ella en sus brazos.
—Quería darte una sorpresa. — Hunter se encoge de hombros.
—Sorpresa. — Ella levanta las manos.
—Vamos a tener una charla sobre tu sentido de la oportunidad
en las sorpresas. — gruñe Brendan.
—Estoy impaciente por nuestra —mi sobrina se gira hacia su
esposo y hace signos de comillas con los dedos— “charla”. — Me giro
hacia mi esposa, intentando distraerme de su conversación. —Tu idea
de hablar es lo que nos ha metido en esta situación.
—Hablaremos —Brendan hace la misma seña— “cuando
lleguemos a casa”.
Los dejamos de camino al complejo y Tabby se acurruca a mi
lado durante el resto del trayecto. Por suerte, el trayecto de su casa a
la nuestra es lo bastante largo como para que me olvide por completo
del tema de mi sobrina embarazada. Aunque lleva años casada y tiene
gemelos, no quiero pensar en que Hunter tenga vida sexual.
Nos dirigimos directamente a nuestro dormitorio en cuanto
llegamos a casa. —La amo, Sra. Dean. — Me agacho y paso la mano
por la barriga de Tabitha. Puede que eso me convierta en un cerdo
machista, pero me encanta la idea de que mi hijo crezca en su vientre.
—Y también amo a este pequeño.
—Yo también te amo. Por favor, dile a tu hijo que se lo tome con
calma. — gime mi esposa. —Este va a ser un maldito embarazo largo
si sigo vomitando cinco veces al día.
Me arrodillo frente a ella y me inclino para posar mis labios junto
a su suave vientre. —Hola, pequeño. Este es tu padre. Tenemos que
hablar de tu tendencia a hacer vomitar a tu mamá. ¿Por qué no te
tranquilizas con ella y te compro un Porsche por tu decimosexto
cumpleaños?
— ¿Qué?— Mi esposa retrocede un paso. —No puedes prometerle
a nuestro hijo un deportivo. — insiste, así que me encojo de hombros
y me inclino cerca de su vientre.
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
—Supongo que tendré que regalarle una furgoneta, ya que a
mamá no le gusta la idea de un deportivo. — bromeo.
— ¿Una furgoneta? —Tabitha parece confusa. — ¿Te has vuelto
loco?
—No. —Me río. — ¿A qué adolescente no le gustaría tener su
propia furgoneta del amor? — Se nota que mi esposa nunca ha estado
muy rodeada de chicos, porque tengo que explicarle esto.
— ¿Furgoneta del amor? Sé que me estás tomando el pelo. —
Tabitha sacude la cabeza antes de poner los ojos en blanco. —Eres
demasiado, pero te amo.
—Nunca nada es demasiado para ti. Te lo mereces todo. — La
miro fijamente a los ojos. —Te amo hasta la muerte. — Me pongo en
pie y estrecho a mi esposa entre mis brazos antes de salir a
demostrarle lo mucho que significa para mí.
Esa noche, me quedo despierto mirando al techo, reflexionando
sobre mi buena suerte. Soy el hijo de puta más afortunado de la
historia. No solo encontré a mi alma gemela, sino que ahora puedo
tener todos sus shows privados de striptease. Para el resto de nuestras
vidas. La vida no podría ser mejor.
Fin…
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
Sotelo, gracias K. Cross & Botton