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Paranormal : Capítulo 1

El documento presenta el inicio de una historia sobre una estudiante llamada Liz que puede ver espíritus. Describe su trabajo y estudio, y cómo conoce a un misterioso chico nuevo que la observa constantemente.
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Paranormal : Capítulo 1

El documento presenta el inicio de una historia sobre una estudiante llamada Liz que puede ver espíritus. Describe su trabajo y estudio, y cómo conoce a un misterioso chico nuevo que la observa constantemente.
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CAPÍTULO 1

Paranormal…

Una palabra realmente intrigante, interesante y espeluznante.

Las personas se sienten atraídas a lo Paranormal, de alguna manera u otra. Hay quienes
no les importa, claro, pero están los que desearían ver espíritus, fantasmas y todo aquello
que puede existir en un plano dimensional al nuestro, el famoso “Más allá”, y no pueden
hacerlo, y están los que pueden ver y desearían No hacerlo.

Ese es mi caso.

Puedo ver el plano paranormal desde que tengo memoria y es desagradable,


desgastante y terrorífico. Con el pasar de los años he aprendido a ignorarlos, a hacerles
pensar que no puedo ver más que cualquier otro humano normal, hay quienes me ignoran
y otros un poco más persistentes como el que flota justo a mi lado por encima de mi
hombro.

Un espíritu del viento; casi transparente, casi inexistente, pero ahí estaba.

─ Él, finalmente ha llegado aquí ─ Su suave susurro me puso la piel de gallina, su voz
era apenas audible, pero mi cerebro lo captó muy bien, aun así, mantuve mi rostro de
póker mientras seguía cocinando─ Sé que me escuchas. El viento lo sabe todo, lo ve todo,
lo escucha todo…

Esta clase de espíritus eran inofensivos, casi nunca venían a mi encuentro y era raro
de que éste hubiera entrado en mi trabajo sólo para decirme estas tonterías que no
entendía. Bueno, quizás se sintió solo y quería venir a hablar.

─ No te acerques a él, él es el que no puede morir, el que no verá el perdón ─Seguí


ignorándolo mientras saltaba a preparar otro pedido, pero sus palabras comenzaron a
hacer eco en mí ─ Te lo advertí, te lo advertí…viene por ti.

Y se fue. Me permití soltar una gran cantidad de aire que estaba reteniendo y traté de
que mi corazón tomara un ritmo calmado de nuevo. ¿Vendría por mí? ¿Quién? ¿Por qué?
¡Ashhh! Odiaba cuando hablaban como en acertijos.
─ ¡Lizz! ─ La voz de una de las camareras retumbó en la cocina─ Una ensalada César
con aderezo para llevar, por fis.

─ ¡Preparando!

Sacudí los pensamientos innecesarios y seguí cocinando como loca. Amaba este
trabajo, ser la chef principal de este pequeño restaurante era uno de mis sueños cumplidos.
Pero eso no quitaba el hecho de que era bastante agotador. Trabajar y estar en el último
año de la Universidad no era fácil. Sin embargo, no tenía opción. Debía trabajar. Gracias
al cielo encontré un buen empleo donde hago lo que me gusta, aunque no tenga que ver
con mi carrera en lo absoluto.

─ ¡Mary! Listo. ─La chica de más o menos mi edad vino y tomó el plato en sus manos
para irse y guiñarme un ojo en el proceso.

─ Gracias Lizz, todos están alabando tus platos allá afuera, como siempre. Bueno este
es nuestro último pedido.

─ Bien porque muero por una ducha y por dormir hasta el mediodía de dos días más.

─ Como si fueras a perderte las clases.

─ No, ni que estuviera loca.

Reímos, ella salió y yo guardé mis cosas y salí del restaurante directo a mi
Wolkswagen Beattle. Mi pequeño compañero de hojalata color vino. Llegué al
apartamento y mi compañera y mejor amiga estaba esperando en el sofá viendo el
televisor y comiendo helado de vainilla y chocolate con una súper cuchara.

─ Oh, volviste. Ven ─dio unas palmadas en el asiento a su lado y obedecí no sin antes
arrastrar un pie tras otro─ mierda, te ves como… bueno como una mierda.

─ Sólo estoy cansada… ¿en serio? ¿Legalmente Rubia?

─ ¿Qué? Es una buena peli. Lo sabes Liz.

─ Ajá. No tiene nada que ver con que seas adinerada, rubia y estudies derecho… ¿No?

─ Bueno, mis padres son adinerados… pero podríamos decir que siento gran afinidad
con ella.

─ Lo que digas Tessa. Me iré a dar una ducha y moriré hasta mañana temprano.
Y así fue.

La luz de la mañana golpeó en mi cara y mis marrones ojos se achicaron, y por un


momento pensé en cómo sería faltar a un día de clase. Dormiría quizás unas tres horas
más, desayunaría con calma, vería televisión y luego quizás me faltaría también el día del
trabajo y volvería a dormir. Pero no, no tenía tiempo para perder, mis prioridades incluían
estudiar sin descanso y trabajar al mismo ritmo. Nada que un expresso y un redbull no
arreglaran.

Después de ducharme, vestirme y arreglarme me encaminé con Tessa a la Universidad.


Ella estudiaba para ser abogada y yo, bueno Literatura. Amaba mi carrera y ya me faltaba
poco para terminarla, encontraría un buen trabajo con una buena paga y todo en mi vida
comenzaría a arreglarse.

─ Escucha, antes de ir a clases vamos a desayunar un poco. Sé que tengo una


despampanante figura que mantener ─ Y sí que la tenía─, pero voy a morir si no tomo un
buen café y me como un gran sandwiche de pavo.

Asentí rodando los ojos, desayunamos y estacionamos en la universidad. Suprimí un


bostezo, realmente estaba cansada, pero si dejaba que ese estado de ánimo se apoderara
de mí, estaría frita en un segundo. Quizás me dormiría por siete días seguidos en el asiento
de mi Wolskwagen, con mi cara babeante en el volante. Tessa, sin embargo, estaba
radiante, claro, ella no trabajaba.

─ Ni creas que no me di cuenta que impediste que un bostezo saliera de tu boca Liz.
─Sus verdes ojos me miraban como si se tratara de un policía atrapando a un ladronzuelo
en el acto─ Te lo he dicho muchas veces, necesitas divertirte nena. Tienes 21 años y ni
siquiera un novio decente has tenido.

─ ¿Y eso qué tiene que ver con mi bostezo? ─Nos detuvimos en la entrada del edificio
principal, ella puso su mano en su cadera y frunció los labios y levanto una ceja.

─ ¡Por amor al cielo, Liz! ─ Levantó sus manos dramáticamente─ Este año por favor,
piensa un poco en ti.

Iba a responderle mordazmente, pero algo me detuvo. Una sensación pesada recorrió
mi columna vertebral con un toque eléctrico. Era sofocante, abrumador. Algo o Alguien
me estaba observando, pero qué o quién, no lo sé. Sabía que Tessa estaba parloteando
como loca sobre mi nula vida romántica, pero yo no la escuchaba, estaba tratando de
encontrar quién me observaba de esta manera y emanaba esta presencia tan extraña hacia
mí. Por un momento desistí, pensando que, quizás sí estaba desesperadamente
necesitando ese descanso, cuando lo vi. Era un chico, que no pude detallar muy bien,
estaba sentado en el suelo con su espalda recostada en uno de los árboles del campus. Su
mirada estaba fija en mí con tanta energía que mis manos se crisparon involuntariamente,
hasta que noté que la mano de Tessa se movía una y otra vez frente a mi cara.

─ ¿Liz, siquiera me estabas escuchando?

─ Eh… ─volví a mirar, pero el chico ya no estaba y la extraña presencia tampoco─


creo que dejé de escuchar cuando dijiste que este año pensara en mí.

─ Ashh ─meneó su liso cabello rubio y volvió a caminar hacia el edificio ─ no puedo
contigo Liz.

Giré mi cabeza una vez más para ver si volvía a ver al chico, pero no. Había
simplemente desaparecido. Acomodé unos mechones castaños de mi cabello detrás de mi
oreja y caminé hasta mi clase de Literatura Inglesa, tomé mi asiento predilecto y en un
momento el profesor ya estaba iniciando la clase. De pronto esta sensación volvió a
apoderarse de mí, levanté mi vista y ahí estaba el mismo chico en la puerta del aula. El
profesor lo invitó a que tomara asiento justo a mi lado. Mierda. Él caminó hacia mí sin
apartar su mirada de la mía, de cerca pude detallarlo mejor, cabello oscuro casi negro y
sus ojos eran de un azul tan claro que eran casi transparentes, usaba un peinado
desordenado. Era alto y se notaba que su cuerpo estaba cincelado por los dioses. Su estilo
de vestir era como de un chico metalero estudioso. No sé si realmente esa combinación
existiera, pero usaba esta camisa negra de tela suave que se adhería a sus músculos y estos
vaqueros bien cuidados, con unas botas negras también. Simplemente era súper guapo y
parece que él lo sabía, caminaba con una seguridad increíble, se sentó a mi lado en silencio
y me obligué a no verlo más, aunque sentía cómo su aura se envolvía en mi garganta
dificultando mi respiración.

─ Bien chicos, este es nuestro último año. Hagamos de estas clases algo interesante y
comunicativo.

El señor Blackwood habló bastante en la clase, lo cual era normal. Pero yo no presté
suficiente atención y eso sí era anormal. Estaba hiper consciente del chico sentado a mi
lado y de sus ojos en mí. ¿Por qué me veía tanto? Es decir, yo no era lo que digamos fea,
pero tampoco era “despampanante” como Tessa. Creo que normal era el término más
adecuado para mí. Cabello castaño, ojos cafés, 1,60 de alto, copa B, trasero que al menos
me servía para sentarme y estar algo cómoda… NORMAL. Así que dudo que estuviera
viéndome tanto porque era toda una belleza. Así que quedaba la pregunta en el aire de
nuevo “¿Por qué me ve tanto?

─ Entonces ─ Hice un esfuerzo de obviar esta opresión que sentía y prestarle atención
al profesor─ Van a tener un trabajo de análisis con su compañero de al lado ─ ¿Qué? ─
Analizarán un libro y me redactarán un informe del mismo y luego aquí en clase lo
defenderán.

Cuando la hora terminó salí casi corriendo de ahí, con un fuerte dolor de cabeza y un
trabajo de análisis con el chico nuevo, porque nunca lo había visto, sobre Orgullo y
Prejuicio. Genial, como si no pudiera añadirle más estrés a mi vida. Corrí a mis demás
clases libres de chicos guapos y con Auras pesadas y sentí que mi día era uno más, nada
fuera de lo común. Y así estaba más que perfecto para mí. Al mediodía estaba con Tessa
en los bancos frente al edificio principal, ella comía una ensalada y yo no había probado
más que un bocado de mi lasaña. Mi cabeza reposaba en la mesa de madera mientras
sentía la suave brisa que decía que dentro de poco el otoño llegaría. Dormité un poco
hasta que me sobresalté, él venía en nuestra dirección. Mierda era bastante guapo este
chico. Enfócate Elizabeth, no tienes tiempo para embobarte por chicos, pensé que ya
habíamos acordado esto antes. Mi otro yo me bufó sacándome la lengua.

─ Hey. ─Su voz era, Dios, como que la voz más sexy que yo hubiera escuchado jamás,
pero mantuve mi rostro lo más inexpresivo que podía ─ ¿Podemos hablar un minuto?

─ Eh ─Miré a Tessa y ella a mí con su boca abierta y en sus ojos gritaba “Liz, habla
todo lo que quieras con él, maldición está caliente”, pero solo asintió y se levantó del
asiento frente a mí sin decir nada, muy raro en ella. ─ Claro, dime.

─ Saliste huyendo del salón y no pudimos concretar nuestro horario de reunión para
“analizar” el libro. Soy Kyan, por cierto.

─Elizabeth. Ok, Kyan, es un nombre extraño.

─ Es un anagrama.

─ Ya veo. Bien, escucha, podemos reunirnos mañana aquí, y mientras almorzamos Comentado [M1]: vv

analizamos al menos el primer capítulo. ¿Te parece?


─ Perfecto.

Lo vi alejarse y decidí observar un poco más. Los colores de su Aura empezaron a


mostrarse, abarcaba una circunferencia bastante amplia a su alrededor, era oscura, y
emanaba un sufrimiento increíble. Antes de que doblara en una esquina pude detallar que
peligro, envidia, sangre y muerte eran bastante fuertes en su aura. No entendí nada,
excepto que él era alguien a quien no debía acercarme más de lo que este estúpido trabajo
de Literatura inglesa me había obligado.

Cocinar me hacía olvidar un poco el estrés acumulado que seguramente tenía y en el


que no quería pensar más de la cuenta. Trabajé como de costumbre, cocinando y
asesorando en algunos platos a mi ayudante de la cocina. Cumplí mi horario y llevé algo
de comida para Tessa y para mí. Después de un largo baño y de comer agresivamente,
Tessa y yo estábamos sentadas en el sofá viendo “La Propuesta”.

─ Amo a Ryan Reynolds ─comí otra galleta y suspiré un poco por este amor platónico.

─ ¿Quién no? El tipo es perfecto.

─ Lo es. Y Sexy como el infierno.

─ Sí… ¿Sabes quién más es Sexy como el infierno?

─ Mmm, Henry Cavill, él es malditamente sexy como el infierno.

─ Sí, lo es. Pero me refería a este chico nuevo con el que hablaste hoy.

─ Tessa ─La miré con una advertencia que ella olímpicamente ignoró ─ sé el camino
que quieres tomar en esta conversación, pero yo no estoy entrando ahí. Ni siquiera estoy
pensando en abrir esa puerta.

─ Por favor, Liz ─Exclamó con fastidio─ El tipo es muy guapo y tiene este exceso de
confianza que se le nota en la manera en que camina. Si no me gustara Chase estuviera
yendo en esa dirección. ¿Y tú no quieres?

─ No.

─ Has rechazado a todos los chicos que se te han acercado desde la secundaria.
Entiendo que quieras enfocarte para ayudar a tu abuela, pero dudo que ella quiera que lo
hagas de esta manera.
─ Tessa, los chicos son una distracción. Sobre todo, Kyan. Todo está bien y de la nada
comienzas a preguntarte dónde está, o qué hace, o comienzan los celos, si hoy no me dijo
nada bonito, o peleas. No quiero nada de eso en mi vida. La quiero organizada y
planificada. Con un objetivo general, y los objetivos específicos que estoy a punto de
terminar de cumplir.

─ Ok. Olvídalo. No te dije nada. Sólo sigamos viendo a Ryan Reynolds.

─ Bien, estoy de acuerdo contigo.

Respiré hondo y solté el aire silenciosamente. Sé que ella lo decía de buena gana. Pero
realmente el romance no era para mí. Al menos no ahora. No hasta que tuviera un buen
lugar con el que vivir con mi abuela y que no le faltara absolutamente nada. Ella era la
única familia que me quedaba y no la dejaría sola. No importa si eso significaba eliminar
el amor de mi lista de cosas por tener antes de morir.

Los asientos estilo picnic estaban cerca de algunos árboles por lo que se sentía bastante
fresco y relajante. Tessa estaba sentada a mi lado comiendo simplemente una barra
energética mientras veía en todas direcciones imagino que buscando a Chase.

─ Oye Liz, quería preguntarte algo.

─ Ajá ─Saqué mis papas horneadas rellenas de queso crema y pollo, junto a mi libro
de Orgullo y Prejuicio de Jane Austen.

─ ¿Tendré alguna oportunidad con Chase?

─ ¿Eh? ─La miré antes de sorber un poco de mi jugo de naranja─ ¿Por qué me
preguntas eso?

─ Es que las veces que te hago estas preguntas ─masticó y movió sus manos en
círculos como buscando las palabras exactas que decirme antes de tragar─ tú piensas un
poco y luego me das unas respuestas que en realidad sí pasan.

─ Dame un ejemplo ─ La miré escéptica.

─ Como cuando salí aquella vez con Mia y me dijiste que ella no te daba buena espina
y resultó ser una perra que me humilló en el restaurante con mi ex. O como cuando
teníamos diez años y fuimos a jugar al parque y te pregunté qué pasaría si me tiraba del
columpio desde arriba, y me dijiste que me rompería el brazo y así fue. Tienes como una
habilidad o algo así. Ahora responde mi pregunta.

─ Ok ─ comí dos bocados y luego dije lo primero que se me vino a la mente, nada más
para que dejara de preguntarme cosas sin sentido─ El viernes en la noche, él irá al
apartamento. Porque tienen una actividad que hacer juntos sobre algo de Derecho, cuando
estén estudiando, la electricidad se va a ir por unos minutos. Vas a tener miedo y lo vas a
abrazar y él hará lo mismo. Cuando la electricidad vuelva, él te va a besar y boom, listo,
ya serán novios, o lo que sea. ¿Feliz?

─ ¡Muchísimo! Woah Liz, eres la mejor.

─ ¿Sabes que acabo de inventar todo eso, no?

─ No me importa ya verás que sí sucederá. Ahora me voy, ya llegó tu cita.

Giré mi rostro y ahí estaba Kyan. Se sentó frente a mí y sacó su almuerzo. Saludó con
la barbilla a Tessa quien le dio una sonrisa y un guiño para mí. Quise gritarle que no era
mi cita, pero sabía que de nada serviría.

─ Hola Elizabeth.

─ Hola Kyan ─ ¿Mi nombre siempre se oía tan bien?

─ Bien, deberíamos comenzar. Sé que tienes que ir a tu trabajo.

─ Sí.

Él sacó el libro y empezó a leer el primer capítulo. Su voz sonaba suave, pausada como
si cada palabra saliera con todo el propósito del mundo de ser escuchada. Su labio inferior
era un poco más grueso que el superior y me pareció totalmente besable. Creo que podría
descansar plácidamente si escuchara esa voz al dormir… o al despertar. Ajá Elizabeth,
dijiste que no estabas abriendo esa puerta nena.

─ Muy bien ─dije, al momento de que terminara de leer, saqué mi laptop con un
documento en blanco para empezar a escribir─ ¿qué piensas de este primer capítulo?

─ Creo que la sra. Bennett tiene mal organizadas sus prioridades aquí ─me vio con una
sonrisa ladina y sus ojos pálidos parecieron brillar─ es obvio que es una interesada. En
cambio, el sr. Bennett me cae mejor.
─ ¿En serio? ─Había escrito todo lo que me había dicho y no eran ni dos líneas, alcé mi
ceja y lo miré dándole otro sorbo a mi jugo─ ¿Es todo lo que dirás?

─ Sí, ahora es tu turno ─tomó la laptop y me miró esperando a que yo empezara─ me


imagino que tú tienes todo un discurso de esto. ¿No?

─ ¿Qué significa eso?

─Pues tienes esta característica que te hace explicar las cosas, observas mucho, lees un
párrafo de seis líneas como mil veces y luego escribes diez mil líneas sobre eso.

─ Eh ─detuve mi bocado de papas

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