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Conflictos y Batallas en La Ilíada

La Ilíada comienza con la enemistad entre Aquiles y Agamenón. Agamenón toma como esclava a la hija de un sacerdote, provocando la ira de los dioses. Para calmarla, debe devolverla, por lo que le quita a Aquiles su esclava Briseida. Esto enfurece a Aquiles, quien se niega a luchar más. Mientras tanto, Paris propone un duelo con Menelao para decidir el destino de Helena y Troya.
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Conflictos y Batallas en La Ilíada

La Ilíada comienza con la enemistad entre Aquiles y Agamenón. Agamenón toma como esclava a la hija de un sacerdote, provocando la ira de los dioses. Para calmarla, debe devolverla, por lo que le quita a Aquiles su esclava Briseida. Esto enfurece a Aquiles, quien se niega a luchar más. Mientras tanto, Paris propone un duelo con Menelao para decidir el destino de Helena y Troya.
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Agamenón se puso furioso; dijo que solo devolvería a la doncella si

LA ILÍADA antes no le diesen otra mujer de entre las que tenían cautivas. Pero ningún
jefe aceptó esto. Comenzó entonces una discusión terrible entre Agamenón
y Aquiles, en la que se profirieron mutuos insultos y agravios. Estuvieron a
punto de irse a las manos; pero la diosa Atenea, de manera invisible, contuvo
a tiempo a Aquiles.

Agamenón le hizo saber a Aquiles que le arrebataría a su esclava


BRISEIDA, a cambio de Criseida; Aquiles, lleno de cólera y amargura, dijo
que en adelante no desenvainaría su espada contra los troyanos, lo cual
significaba un rudo golpe para los griegos ya que se trataba de su mejor
guerrero. Todos los jefes se fueron a sus tiendas, irritados y violentos.

Agamenón, en una nave en medio del mar, hizo una hoguera, donde
quemó cien reses (hecatombe). Designó a Ulises para que devolviese a
Criseida. Crises, agradecido, oró al dios Apolo para que calmase la peste.
Personajes de la Iliada
Los heraldos de Agamenón fueron a la tienda de Aquiles y le
quitaron a su esclava Briseida. Llorando, Aquiles se fue a la orilla del mar,
I.- ENEMISTAD DE AQUILES CON AGAMENÓN llamando a su madre Tetis, a quien le contó la causa de su pesar. Tetis
prometió ayudarle y se dirigió al Olimpo, donde habló con Zeus para que
Conquistar Troya no era nada sencillo. La guerra entre griegos y ayudara a su hijo. Zeus prometió hacerlo: los griegos experimentarían en
troyanos duraba ya casi diez años, con muchas calamidades y sufrimientos carne propia cuán insustituible era Aquiles en la guerra. La diosa Hera,
en ambas partes. esposa de Zeus y amiga de los griegos, al escuchar esta promesa, empezó a
dirigir a su marido palabras mordaces; Zeus, irritado, la hizo callar, y le dejó
La Ilíada, monumental obra de Homero, se abre en esta situación. en claro que no debía inmiscuirse en sus asuntos.

Cerca de Troya, tenía sus estados CRISES, venerable sacerdote de En adelante, Aquiles no salió de su tienda y solo permitió la
Apolo. Tenía una hija muy hermosa, CRISEIDA. Agamenón se apoderó de compañía de su fiel Patroclo.
ella como botín de guerra. Con un rico rescate, Crises fue donde Agamenón
para pedir a su hija. Pero Agamenón se negó a devolverla. II.- LOS EJÉRCITOS RIVALES

Lleno de dolor, el anciano pidió a Apolo que castigara la ofensa. El Aquella noche, Hipnos, por orden de Zeus, tomó la forma de Néstor
dios, irritado, bajó del Olimpo, y disparando sus flechas invisibles, causó la e hizo despertar a Agamenón. Este saltó de la cama y reunió a los jefes
peste en el ejército griego. griegos.

Los griegos, a petición de Aquiles, consultaron al adivino CALCAS. Como ya era muy larga la lucha, acordaron todos regresar a la patria.
Este hizo saber que la desgracia era por el abuso de Agamenón y que la ira Corrieron hacia las naves; pero Ulises, aconsejado por Atenea, los detuvo,
del dios no se calmaría si antes no devolviese a la doncella al atribulado avergonzándoles de aquella retirada poco honrosa. Reuniéronse en Consejo,
padre y se hiciese una hecatombe (sacrificio de cien bueyes). y llenos de ardor guerrero, se prepararon para la lucha.
Un mensajero de Iris tomó la forma de Polites, hijo de Príamo, y Los dos combatientes salieron a batirse en duelo. Menelao arrojó su
corrió avisar a los troyanos que los griegos se preparaban para la lucha. lanza sobre Paris, pero éste logró esquivarlo; sacó entonces Menelao su
Príamo convocó entonces a los jefes en asamblea. Entro ellos destacaban espada y le dio a su rival un formidable golpe en su casco, pero el arma se
Héctor, Eneas y Pándaro, este último un gran arquero a quien Apolo había rompió como si fuese de vidrio. Sian armas, Menelao cogió a Paris por el
cedido su arco. Estaban también Adrasto y Anfio, hijos de un adivino, y caso y comenzó a arrastrarle, pero las correas se rompieron. Paris se levantó
Anfímaco, todo cubierto de oro. e iba ya a clavarle Menelao su lanza, cuando apareció la diosa Afrodita
(amiga de los troyanos), que envolvió a Paris en una nube rosa y se lo llevó
Los aliados de los troyanos eran los Tracios, tribus guerreras del al “cuarto perfumado” del palacio de Troya.
norte de la Grecia continental; los Licios, que se vestían con pieles y usaban
mazas, y cuyo rey era SARPEDÓN, hijo de Zeus y Europa; los Frigios, Paris apareció ante Helena, palpando sus armas que, a su decir, le
infatigables jinetes; los Peonios; y los Carios. habían dado un “gran triunfo”. Pero la princesa no se dejó engañar y se
lamentó: “Ahora los dioses nos han enviado esta desgracia. ¡Que yo no tenga
III.- ENCUENTRO DE PARIS CON MENELAO un esposo valiente, sensible a los reproches y afrentas de los hombres!”.

Comenzó la batalla. Los troyanos marchaban gritando y los griegos IV.- SE REINICIA EL COMBATE
en silencio, pero con valor.
Mientras tanto, en el Olimpo, los dioses deliberaban acerca de la
Paris iba al frente de las tropas, “orgulloso como un pavo real”. Al guerra. Atenea quería que continuase la lucha. Zeus, que no quería seguir
divisarlo, Menelao se le lanzó encima; Paris, lleno de miedo, corrió a discutiendo, ordenó a Atenea que incitase a los troyanos a faltar el
ocultarse. Héctor increpó a su hermano: juramento. La diosa tomó la forma de Laodoco e incitó a Pándaro que hiriese
con su arco a Menelao.
“Maldito Paris, presumido, libertino, sobornador, ojalá mueras sin
descendencia y sin conocer el lazo conyugal… En verdad, sonríen los aqueos Indignados los griegos, se prepararon para la lucha. Agamenón
de cabezas melenudas, ellos que te creían un paladín incomparable, puesto arengó a sus tropas y Néstor dispuso al ejército de la mejor manera.
que poseías una bella presencia. Pero ni vigor ni valentía hay en tu corazón”. Diómedes estaba con su amigo Capaneo, pálido, pensando en el choque que
se avecinaba. Agamenón le reprendió, con lo que se animó.
Paris se reanimó con estas palabras. Hizo detener a los guerreros y
propuso un duelo entre él y Menelao; el vencedor se llevaría a Helena y así Empezó el combate. Griegos y troyanos se enfrentaron derrochando
acabaría la guerra. Griegos y troyanos acogieron con entusiasmo esta valor; Atenea y Ares los guiaban, respectivamente. Antíloco hirió al troyano
propuesta. Equepolo con su lanza en la frente. Ayax Telamonio mató a Simios y le
despojó de sus armaduras. Antifo, hijo de Príamo, mató a Leuco, amigo de
Iris, tomando la forma de Laodicea, una hija de Príamo, avisó a Ulises; éste, furioso, acometió con rabia a los troyanos, matando a Deconte,
Helena acerca del duelo. Helena salió de su cuarto y observó el campo de otro hijo de Príamo. El dios Apolo, viendo que los troyanos retrocedían, les
batalla desde una torre. Los troyanos comentaron su hermosura, pero dio ánimo. Fue entonces que el troyano Pirro mató a Diores con una pedrada
deseaban verla marcharse. que le partió el tobillo y lo remató con su lanza. A su vez, Pirro fue muerto
por Toante.
Llamaron a Príamo para que hiciese los juramentos respectivos.
Montado en su carro, el anciano rey llegó al campo de batalla. Degolló reses V.- LAS HAZAÑAS DE DIÓMEDES
y derramó vino en la tierra, pronunciando la fórmula sagrada: “Si alguno
viola este juramento, vea derramarse así sus sesos y los de sus hijos y sus Aquel día, hubo un griego que se destacó sobre todos: Diómedes.
esposos caigan en poder de extraños.” Atenea hizo que su casco refulgiera una llama sobrenatural, para atraer
sobre él todas las miradas. Dos hijos de Dares se arrojaron sobre él; pero
Diómedes mató a uno de ellos, Fegeo. Hefestos protegió al otro, Por su parte, Ulises seguía causando bajas al enemigo, aunque
envolviéndole en una nube. Héctor le ganaba en lo mismo. Cuando Hera y Atenea vieron que Ares
mataba por el solo gusto de hacerlo, se enojaron sobremanera. Pidiendo
Atenea se enojó con Ares y ambos salieron sentándose a orillas del permiso a Zeus, ambas diosas bajaron del Olimpo.
Escamandro, dejando que Zeus diese la victoria a quien mejor le pareciese.
Hera hizo reanimar a los jefes griegos y Atenea aconsejó a
Los troyanos comenzaron a huir. Agamenón mató al corpulento Diómedes que hiriera a Ares. Entusiasmado, el héroe griego se metió a la
Odeo; Menelao al flechador Estrofo, discípulo de Artemisa; Meriones a lucha. Cogió su lanza e hirió al mismo dios de la guerra en el costado. Ares
Tectón, que había construido las naves con que Paris había raptado a exhaló un rugido que aterró a todos los combatientes. Al ver Zeus herido a
Helena. su hijo, lo reprendió severamente y lo mandó a que se curase donde Peón, el
médico de los dioses.
Diómedes sembraba el pánico entre el enemigo. El arquero Pándaro
le hirió en el hombro. El griego se fue a su carro y pidió a sus amigos que le VI.- HÉCTOR Y ANDRÓMACA
sacaran la flecha sin ninguna contemplación. Atenea lo reanimó y lo
aconsejó herir a la propia Afrodita si esta la atacase. Al ver que la suerte le era contraria, Héctor, en su carro, regresó a la
ciudad para implorar a los dioses.
Diómedes se lanzó de nuevo a la pelea, causando estragos en el
enemigo. Eneas quiso acometer al griego. Montó en su carro, tirado de Mientras que en el combate, Menelao capturó a Adrasto, hijo de un
caballos que eran descendientes del que Zeus había regalado al pastor Cros. hombre rico que le imploró que le dejase libre y que a cambio, su padre le
Hizo subir en el al arquero Pándaro. Los dos juntos enfrentaron a Diómedes. daría un rico rescate. Apareció entonces Agamenón y con su lanza mató al
Pándaro arrojó su lanza pero falló en el tiro; el griego arrojó la suya y logró pobre Adrasto, que ya estaba convenciendo a Menelao.
matarlo. Eneas, furioso, saltó de su carro, pero Diómedes le hirió con una
gran piedra. Y hubiera perecido, si es que no apareciera Afrodita que En medio de la pelea se encontraron Diómedes y Glauco. Antes de
envolvió en una nube rosada a su hijo. combatir se preguntan quienes han sido sus padres y se enteran que ellos
han sido huéspedes uno del otro. Por eso se abstuvieron de pelear e
El griego, al reconocer a la diosa y recordar el consejo de Atenea, la intercambiaron armaduras.
persiguió y la hirió en la mano. “¡Hijo de Zeus!, -le gritó Diómedes.- ¿No
tienes bastante con engañar a las débiles mujeres? ¡Vete del campo de Por las Puertas Esceas Héctor entró a Troya. Pidió a su madre
batalla, que aquí solo verás horrores!”. Afligida y avergonzada, Afrodita se Hécuba que implorara a Atenea para que calmara su ira. Encontró a su
retiró al Olimpo; su madre Dione la consoló. hermano Paris escondido en el palacio y le afeó su conducta. Luego se dirigió
donde se esposa Andrómaca con la que tenía un pequeño hijo llamado
Mientras tanto, Apolo protegió a Eneas. Diómedes se retiró, ASTIANACTE o ASTIANAX. Homero ha hecho de Andrómaca el
temiendo irritar al dios. Apolo llevó al príncipe a la ciudad, donde Latona y símbolo del amor conyugal.
Artemisa le curaron.
Héctor regresó al combate, seguido de su hermano Paris.
Apolo colocó en medio del campo un cadáver con la forma de Eneas,
para que los troyanos se reanimasen y defendieran el supuesto cuerpo del VII.- COMBATE SINGULAR ENTRE HÉCTOR Y AYAX
héroe. No contento con eso, llamó a Ares en su auxilio.
Paris mató a Menestio, hijo del rey Areitoó y de Filomedusa. Héctor
Sarpedón hizo animar a Héctor, y éste, guiado por Ares, hizo que mató a Eyoneo; Glauco, príncipe de los licios, mató a Ifínoo.
los suyos empezaran a ganar terreno.
Cuando Atenea vio que los troyanos mataban a muchos aqueos bajó
en raudo vuelo a Troya. Apolo le pidió que suspendiera el combate a cambio VIII.- LUCHAS ENTRE AQUEOS (GRIEGOS) Y TEUCROS
de que Héctor desafiara al más valiente de los troyanos. Atenea, tomando (TROYANOS)
la forma del adivino Heleno, aconsejó de tal manera a Héctor.
Zeus, enojado, pidió a los dioses que no se mezclaran en las disputas
Héctor hizo parar la pelea y desafió al más valiente de los griegos de los hombres. Con su carro, bajó al bosque de Ida. Cogió una balanza y
para que saliera a luchar con él. Al oír esto, los griegos quedaron mudos e echó en los platillos la suerte de ambos bandos. Aquel día, el destino
inmóviles. Menelao se levantó entonces y les hizo afear su conducta, favorecía a los troyanos.
disponiéndose él mismo a combatir al troyano. Pero Agamenón, que era
más prudente, lo detuvo, haciéndole ver que sería una pelea desigual ya que Para prevenir a los griegos de la inminente derrota, mandó un rayo
Héctor era mucho más joven. a su campamento; el rayo hirió al caballo de Néstor y el carro quedó
atascado. Al percatarse de ello, Héctor avanzó hacia Néstor. Diómedes fue
Entonces el anciano Néstor se levantó y con lágrimas gritó: “¡Ay, si entonces a socorrer a su compañero y lo hizo subir en su carro. Temiendo el
yo tuviera la fuerza de mi juventud! ¡Ya había quien contestase a este reto! augurio, los jefes griegos se retiraron a sus naves. Al verlos, Héctor los llenó
¡Tendré que ver cómo tembláis ante un troyano!”. de injurias y sarcasmos.

Los griegos se animaron entonces y nueve juntos se levantaron para Al ver todo aquello, Hera quiso enviar a Poseidón en ayuda de los
responder al desafío: Agamenón, Diómedes, los dos Ayaces, Idomeneo y su griegos, pero éste se negó. Los troyanos ya avanzaban a incendiar las naves,
escudero Meriones, Eurípilo, Toante y Ulises. cuando Agamenón, con ardientes lágrimas, clamó ayuda a Zeus. El dios,
conmovido, mandó un águila que llevaba un cervatillo. Era su señal de que
La suerte recayó sobre Ayax Telamonio. “Como un furioso león”, apoyaría a los griegos.
Ayax salió al encuentro de Héctor. Es de destacar el escudo de Ayax, hecho
de siete pieles de buey y una pieza de bronce. De ambas partes llovieron Diómedes fue el primero en entender la señal; montado en su
golpes y cuando el sol ya se ocultaba, Taltibio e Ideo, heraldos de Zeus, caballo, arremetió contra el enemigo; los demás héroes griegos le siguieron.
suspendieron la lucha. Entre ellos se destacó el arquero Teucro, protegido por Ayax, que mató a
muchos troyanos; enfurecido, Héctor cogió una enorme piedra y con ella
Los griegos se retiraron a su campamento y los troyanos a su ciudad. mató a Teucro.
Ayax fue agasajado en la tienda de Agamenón. Mientras tanto, los troyanos
tenían una reunión agitada y turbulenta. Antenor aconsejó que se devolviera Los troyanos empezaban a recobrar terreno. Los griegos buscaron
a Helena a los griegos. Pero Paris se negó a ello y aceptó dar solamente sus refugio en sus naves. Hera y Atenea quisieron socorrerlos, pero Zeus, por
riquezas. medio de Iris, les advirtió que no lo hicieran.

Al día siguiente, los troyanos avisaron a los griegos sobre la oferta Al llegar la noche, Héctor y sus compañeros regresaron a la ciudad,
de Paris, pero estos lo rehusaron y aceptaron solamente una tregua para dar celebrando el triunfo con abundante bebida y comida.
sepultura a los muertos.
IX.- AQUILES INSISTE EN NEGARSE A COMBATIR
Al terminar los funerales, los griegos levantaron murallas para
proteger el campamento y las naves, así como un foso delante de ellas. Ya por la noche, en el campamento griego todo era confusión y
Terminada la obra, trajeron vino de la isla de Lemnos, obsequio del rey llanto. Agamenón reunió a todos los jefes y les mostró su opinión:
Euneo, para celebrar. Pero Zeus, al ver que los griegos olvidaban en demasía abandonar Troya. Pero Diómedes y los demás jefes no aceptaron pues para
a los dioses, lanzó un formidable trueno. Ya era muy avanzada la noche, ellos era “cuestión de honor tomar Troya”.
cuando los griegos se fueron a acostar.
Néstor aconsejó a Agamenón que se reconciliase con Aquiles. Hubo signo de buen augurio para los griegos: resonaron truenos y comenzó
Mandaron entonces una embajada al héroe, compuesta de Ulises, Fénix, a llover gotas teñidas de sangre.
Ayax y los heraldos Odeio y Euribates. Aquiles les recibió en un alegre
banquete, pero al enterarse del verdadero propósito de sus huéspedes, se Agamenón mató a muchos valientes guerreros: Bianor; el jinete
negó rotundamente a luchar. Muy irritados, los enviados regresaron donde Oileo; Iso y Antifo, hermanos que iban en el mismo carro; Pisandro. A
Agamenón y le informaron de la respuesta de Aquiles. Hipóloco, que huía, lo alcanzó y le cercenó la cabeza y los brazos.

X.- LAS HAZAÑAS DE ULISES Y DIÓMEDES Héctor recibió un mensaje de Zeus, por intermedio de Iris: cuando
viera a Agamenón herido, podría atacar fácilmente.
Rendidos por el sueño durmieron los griegos, más no así Agamenón,
preocupado por la situación. Se levantó y buscó consejo en Néstor. Éste hizo Agamenón seguía causando estragos. De un lanzazo mató al tracio
reunir nuevamente a los guerreros. Ifidamante, valiente y de gran estatura. Al verle Coón, hermano de la
víctima, hirió de una lanzada el codo del griego. Éste, ya cansado, subió a su
Néstor pidió si habría algún voluntario que fuese como espía al carro y se retiró a las naves. Al ver esta escena, Héctor se acordó del consejo
campamento troyano. Ulises y Diómedes aceptaron serlo. El argivo se puso de Zeus y atacó decididamente a los griegos, logrando matar a muchos
su casco de piel de toro y cogiendo sus armas, marchó junto con Ulises al valientes. A la cabeza de los troyanos habría llegado a las naves griegas, si
campamento enemigo. En el trayecto oyeron el graznido de una garza, señal es que Diómedes no reaccionase y con su lanza le diera un fiero golpe en el
de buen augurio. casco. Héctor cayó sin sentido, pero se recobró y subió a su carro, logrando
huir.
Héctor había tenido el mismo plan de los griegos: mandó al veloz
Dolon como espía al campamento griego. Si regresaba Dolon vivo, en Mientras despojaba una rica armadura, Diómedes fue herido de un
recompensa le serían dados los caballos de Paladión. Pero para su infortunio, flechazo en el pie por el cobarde Paris. Ulises amparó a Diómedes, quien,
Dolon fue visto por dos griegos y Diómedes logró capturarlo. El veloz contrariado, tuvo que retirarse.
corredor le suplicó por su vida a cambio del rescate que con seguridad le
daría su padre. Diómedes no le hizo caso y le hundió la espada en la Ulises quedó rodeado por los enemigos. Uno de ellos, Cárope, le
garganta. hirió en el costado. Pero el griego reaccionó y de un lanzazo mató a su
ofensor.
Los dos héroes griegos penetraron finalmente en el campamento de
los tracios. El rey de estos se llamaba Reso. Diómedes mató a muchos Ayax Telamonio fue en auxilio de Ulises. “Como si fuesen moscas”,
tracios, entre ellos al mismo Reso: trece en total. Mientras que Ulises desató apartó a diez troyanos mientras que los otros huían. Pero Ayax, creyendo
los caballos y los ató a un carro; ambos subieron en el y se dieron a la fuga. que las naves se incendiaban, empezó a retirarse. Al verlo, los troyanos
El guerrero tracio Hipocoon, despertado por Apolo, avisó a los troyanos de regresaron y lo atacaron con piedras y jabalinas. Eurípilo corrió en su ayuda
lo sucedido. y mató a Episaón. Pero Paris atravesó con una flecha el muslo de Eurípilo.
Los griegos debieron entonces ir en auxilio de Ayax.
La alegría de los griegos fue inmensa al ver retornar a Diómedes y
Ulises. Ofrecieron libaciones a los dioses que se habían mostrado propicios. Otra hazaña de Paris fue herir a Macaón, hijo de Asclepios y médico
de los griegos, quien, junto con Néstor, debió abandonar el combate.
XI.- HAZAÑAS DE AGAMENÓN Y AYAX Aquiles, que observaba la lucha, envió a Patroclo para que los auxiliase.

Al día siguiente, la Discordia hacía animar a los griegos para entrar Patroclo llegó a la tienda de Néstor, quien departía amigablemente
en la pelea. Encabezados por Agamenón, se lanzaron sobre los troyanos. con Macaón. Hecamede, bella esclava de Néstor, que parecía una diosa, les
atendía. En ese momento llegó Eurípilo, sangrando. Patroclo, que había
aprendido el arte de curar de Aquiles, sacó con sumo cuidado la flecha de la
herida de Eurípilo y le aplicó una raíz machacada. Idomeneo, el rey de Creta, se encontró en las naves con Meriones y
juntos atacaron con ímpetu. Idomeneo mató a Ostrioneo, prometido de
XII.- LUCHA ANTE LAS MURALLAS DE LOS GRIEGOS Casandra, lo mismo que a Asio, que había ido a defender el cadáver de
Ostrioneo.
Los troyanos consiguieron llegar hasta las murallas que los griegos
habían levantado. Como estaba defendida por un foso, los de caballería se Deífobo acometió contra Idomeneo, pero su lanza falló, yendo a caer
lanzaron a pie para tomar las fortalezas. en el pecho de Hispensor. Llamó entonces en su auxilio a Eneas, pero los
dos tuvieron que retirarse ante la valentía del cretense.
Desde lo alto, los griegos lanzaban grandes piedras, dardos y armas
arrojadizas contra el enemigo. En las puertas, dos hombres altos hacían de XIV.- LOS GRIEGOS REACCIONAN
centinelas: Polipetes y Leonteo.
Heridos y cansados, Agamenón, Ulises y Diómedes llegaron a la
De pronto vieron toda una señal en el cielo: un águila llevaba una tienda de Néstor. Diómedes aconsejó que los heridos se situaran fuera del
serpiente, pero el reptil fue capaz de matar al ave. Era un buen augurio para alcance de las flechas troyanas, pero sin dejar de combatir.
los griegos. Polidamante avisó de ello a Héctor, pero éste no hizo caso y
junto con los suyos siguió atacando. Poseidón, tomando la forma de un viejo, aseguró a Agamenón que
la suerte para ellos cambiaría. Una vez dicho esto, dejó la forma de viejo y
Los dos Ayaces recorrían las torres reanimando a sus compañeros. corrió dando un gran alarido que hizo animar a los griegos.
Apareció entonces el licio Sarpedón, que se subió en una almena y arrancó
muchos bloques de muralla. Ayax Telamonio de un lanzazo le hizo Pero Hera vio que Zeus tramaba la derrota de los griegos, por lo que
retroceder, aunque el licio volvió a la carga con nuevos compañeros, aunque decidió apelar a la astucia. Hizo que Hipnos hiciera caer a Zeus en un
no lograron romper el cerco. profundo sueño, lo que sería aprovechado por Poseidón para ponerse al
frente de los griegos. De esa manera, los griegos cobraron mayor ánimo.
La puerta de las murallas era de fuerte madera de encina y reforzada
de enormes cerrojos. Héctor, cansado de la lucha, cogió una gran piedra y Héctor se enfrentó con Ayax, pero éste cogió una gran piedra y lo
con ella destrozó la puerta. Así, guiando a sus compañeros, penetró adentro arrojó contra aquel; el héroe troyano quedó desmayado. Los troyanos
e hizo huir a los griegos a las naves. lograron rescatar su cuerpo, creyéndole muerto y lo condujeron a la ciudad.

XIII.- LUCHAS DE IDOMENEO A falta de su jefe, los troyanos empezaron a retroceder.

Cansado de espectar la lucha, Zeus decidió ocuparse de otros XV.- LOS TROYANOS CONTRAATACAN
asuntos. Lo que fue aprovechado por Poseidón para ayudar a los griegos.
Tomó la forma del adivino Calcas e hizo reanimar a todos los guerreros Zeus, al despertarse, se percató del engaño de su esposa. Furioso,
tocándoles con su cetro. El primero en darse cuenta que un dios les ayudaba regresó al Olimpo y reprendió severamente a Hera; luego envió a Iris para
fue Ayax de Oileo. Los griegos se dispusieron a resistir hasta sus últimas que ordenase a Poseidón que se retirara de la batalla y mandara a Apolo que
fuerzas. reanimase a Héctor.

El griego Meriones atacó a Deífobo, pero se le rompió la lanza y fue Ares había perdido un hijo en la lucha, Ascálafo, pero Atenea le
a las naves por otra. Teucro dio un lanzazo en la cabeza a Imerio; Héctor le retuvo para que regresara al campo de batalla.
arrojó su lanza, pero esta falló y fue a caer a Anfímaco, matándolo. Ayax
hizo retroceder a Héctor y pudo rescatar el cadáver de Anfímaco.
Iris cumplió el encargo. Poseidón se retiró y Apolo reanimó a Derramando una gran copa de vino, Aquiles pidió a Zeus que trajera
Héctor. Los troyanos, al ver reaparecer a su jefe, cobraron ánimo y buena suerte a los griegos. Al ver a Patroclo, los troyanos creyeron que era
contraatacaron. Aquiles y solo pensaron en huir. La situación se volteó a favor de los griegos.
Todos los troyanos que habían incendiado la nave fueron exterminados.
Empujados los griegos, empezaron a retirarse. Ayax, Idomeneo, Algunos que huyeron atropelladamente, cayeron en el foso y hallaron
Teucro y Meges formaron un pelotón para contener a Héctor, mientras que horrible muerte, ensartados en las filudas estacas.
la infantería griega se retiraba a las naves.
Patroclo causó infinidad de bajas al enemigo: Areilico, Prónoo,
Héctor ordenó a sus hombres que incendiasen las naves. Para Téstor, Erimantes, Exaltes, Tlepólemo, Equies, Pires, Ifeo y Polimelo se
ayudarlos, Apolo cegó con tierra el foso y derribo parte de la muralla. contaron entre sus víctimas.
Entonces Néstor dirigió sus plegarias a Zeus. De inmediato, la bóveda del
cielo vibró con un lejano tronar, lo que fue considerado de buen augurio. Al ver dicha matanza, Sarpedón bajó de su carro y se atrevió a
desafiar a Patroclo. El licio arrojó primero su lanza; pero esta falló cayendo
Los troyanos se acercaban ya a las naves, provistos de antorchas. En en el caballo Pegaso. Tiró luego su jabalina, pero también falló y se hundió
su propia nave, Áyax guerreaba sin descanso, ensartando con su larga lanza en el suelo. Patroclo reaccionó y tiró su lanza con certero tiró en el pecho de
a todo enemigo que se le acercaba. Héctor mató a Licofrón de Citerea, amigo Sarpedón, quien murió en el acto. Glauco, amigo del muerto, animado por
de Áyax; éste, irritado, ordenó al arquero Teucro que dirigiera sus flechas al Apolo, fue a llamar a Héctor para que le ayudase a rescatar el cadáver.
troyano. Pero Zeus protegió al héroe troyano haciendo que el arco de Teucro
se rompiera. Los troyanos se entristecieron por la muerte de Sarpedón, hijo de
Zeus, ya que, aunque no era troyano, era tenido como un gran aliado y
Los griegos que estaban en tierra resistían la embestida. Entonces baluarte. Se trabó una brava lucha entre griegos y troyanos por el cadáver
Héctor, de un gran salto, se arrojó encima de ellos; los griegos, llenos de de Sarpedón. Pero de pronto, Héctor tuvo un mal presentimiento y decidió
pánico, dejaron una brecha por donde los troyanos se lanzaron hacia las retirarse seguido de sus hombres. Los griegos, encabezados por Patroclo, les
naves. Ya todo parecía perdido para los griegos. siguieron. Zeus ordenó a Apolo que retirara el cadáver de Sarpedón y lo
llevara a un lugar oculto; los combatientes ni se percataron del prodigio pues
XVI.- MUERTE DE PATROCLO se hallaban enfrascados en otros menesteres.

Al ver todas esas desgracias en que se sumían los griegos, Patroclo Los griegos, persiguiendo a los troyanos, hubieran entrado aquel día
fue a ver a Aquiles, reprochándole su conducta de no querer combatir. a la ciudad de Troya, si es que Apolo no desistiera de su propósito a Patroclo,
pues el Destino ya había decidido que ni él ni Aquiles conquistarían dicha
Mientras tanto, Ayax se hallaba rendido de tanta lucha. Héctor, de ciudad. Patroclo obedeció al dios y se retiró, pero vio que contra él venía el
un fiero golpe, le rompió la lanza. El héroe griego tuvo que retirarse y los auriga Cebrión, medio hermano de Héctor, a quien llevaba en su carro.
troyanos incendiaron la nave. Ocurrió que el mismo Apolo había alentado a Héctor a que dejara de
retroceder y enfrentase a los griegos, asegurándole la victoria.
Al ver todo ello, Aquiles ordenó a Patroclo que se pusiera su
magnífica armadura y montara su carro, tirados por los divinos caballos Patroclo no se amilanó ante Héctor y cogió una enorme piedra con
Janto y Balio, hijos de Eolo y la arpía Podarga, además del caballo Pegaso. la que mató al auriga Cebrión de un recio golpe en su frente. Luego enfrentó
Ordenó también a los mirmidones, que hasta entonces solo se habían a Héctor, trabándose un rudo combate. Apolo sabía que el fin de Patroclo
divertido disparando el disco en las playas, que salieran a combatir a órdenes había llegado y decidió avisarle: hizo que su casco cayera y se rompieran las
de Patroclo. correas de su coraza. Patroclo se aterró ante tales señales; en ese mismo
instante, el troyano Euforbo, al verle sin armadura, le hundió su lanza en la
espalda, para enseguida sacarla y retirarse con los suyos, rehuyendo trabar
combate singular con el griego. Patroclo, gravemente herido, se dirigió Aquiles tenía un negro presentimiento. Cuando, por medio de
donde sus compañeros, pero Héctor logró alcanzarle y acabó por rematarlo Antíloco, se enteró de la desgracia, enloqueció de dolor, cogió cenizas y se
de un lanzazo en el vientre. Jactancioso de su hazaña, arrebató al caído sus ensució el rostro, se tiró al suelo y se arrancó los pelos de la cabeza.
armaduras, que eran de Aquiles.
Las lamentaciones de Aquiles llegaron hasta donde estaba su madre
XVII.- DEFENSA DEL CADÁVER DE PATROCLO Tetis, quien salió de su gruta, rodeada de las nereidas. Aquiles juró no dar
sepultura a su amigo si antes no mataba a Héctor. Tetis le prometió que le
Como Patroclo había sido un valiente guerrero, los griegos trabaron haría una nueva armadura.
un terrible combate para rescatar su cuerpo.
Los troyanos habían vuelto a acorralar a los griegos. Al ver las cosas
Áyax fue uno de los primeros en acercarse al lugar; al solo verle, como iban, Hera envió a Iris para incitar a Aquiles que volviera al campo
Héctor se llenó de terror y huyó en su carro. Sus mismos compañeros le de batalla. Salió el héroe caminando con aspecto sobrenatural y profirió un
avergonzaron a Héctor su conducta. Héctor se puso entonces las armaduras terrible alarido que hizo huir a los troyanos en desbandada. El sol empezó a
de Aquiles que había quitado a Patroclo y dirigió a los suyos al ataque. Los ocultarse.
dos ejércitos se pusieron a pelear por el cadáver de Patroclo. Hipóloco tenía
atado al cadáver por una correa de la que tiraba, pero Menelao, de un El cadáver de Patroclo se había conseguido rescatar. Tras el, Aquiles
lanzazo, le puso fuera de combate. Mientras que el auriga Automedonte iba llorando. Toda la noche los griegos pasaron en dolor. Mientras que los
trataba de hacer retirar a los caballos Janto y Balio, pero los pobres animales troyanos pensaban en la difícil situación que debían afrontar en la mañana
lloraban a Patroclo, hasta que Zeus los hizo reanimar; los bravos caballos se siguiente. Polidamante aconsejó que se hiciesen fuertes en la ciudad, pero
precipitaron entonces a la lucha. Pero el griego Alcimedonte, viendo que su nadie tomó en cuenta el consejo.
compañero Automedonte temerariamente se adentraba en las filas
enemigas sin llevar arma alguna, se subió al carro para suplantarlo y Tetis fue a visitar a Hefaistos y le pidió que hiciera nuevas
Automedonte saltó a tierra. armaduras para su hijo. El dios le hizo un escudo multicolor, donde se
retrataban escenas de la vida cotidiana. También fabricó otros tipos de
Héctor y Eneas planearon apoderarse de aquellos caballos armas.
inmortales, y seguidos de Areto y Cromio, se lanzaron a la empresa. Pero
Ayax y Menelao se los impidieron. Automedonte mató a Areto, y Héctor y XIX.- AQUILES SE RECONCILIA CON AGAMENÓN
Eneas se dieron a la fuga. Atenea, tomando la forma del anciano Fénix,
reanimó a Menelao, que logró matar a Podes, amigo de Héctor. Por su parte, Cuando ya empezaba a amanecer, llegó Tetis con las armas para
Apolo tomó la forma de Fénope e hizo reanimar a Héctor, quien furioso Aquiles. Este se las puso, mientras que la diosa ponía gotas de ambrosía y
penetró en la lucha. néctar en la nariz de Patroclo para que el cadáver no se corrompiera.

Ayax pidió a Menelao que avisara a Aquiles de la muerte de Con voz de trueno, el héroe convocó a todos sus soldados. En medio
Patroclo. Menelao, a su vez, encargó el mensaje a Antíloco, el hijo de de las aclamaciones de todos, se reconcilió con Agamenón. A pedido de
Néstor. Los griegos lograron recuperar el cadáver de Patroclo, y protegidos Ulises, sacaron todos los regalos que el rey había ofrecido a Aquiles. A este
por los dos Ayax, retrocedieron lentamente. le devolvieron su esclava Briseida y otras siete esclavas más.

XVIII.- AQUILES SE ENTERA DE LA MUERTE DE Los guerreros se prepararon para la lucha. Aquiles subió a su carro
PATROCLO junto con su cochero Automedonte. Enganchó a los caballos Janto y Balio;
instigado por la Furia, Janto dijo a su dueño: “Tu última hora se acerca, esta
vez vamos a conducirte a la muerte.” “Lo sé – respondió el héroe— pero no
me vuelvo atrás”. Y dando un grito, lanzó su carro al fragor de la lucha.
La lucha fue tan feroz que los mismos dioses, que hasta entonces
XX.- AQUILES VUELVE A LA LUCHA solo habían ayudado a sus protegidos, ahorra llegaban a las manos. Atenea
hizo tumbar a Ares con un enorme pedrusco, y a Afrodita le dio un
Viendo Zeus que al intervenir Aquiles la lucha tomaba un aspecto tremendo puñetazo. Pero Poseidón y Apolo, conscientes de su poderío,
decisivo, convocó a los dioses. Atenea, Poseidón, Hera, Hefaistos y Hermes rehusaron pelear. Artemisa se burló de su hermano; vino entonces Atenea,
estaban de parte de los griegos, mientras que Ares, Apolo, el río Janto, que con su carcaj golpeó en el rostro a la diosa cazadora. Desde su trono,
Latona y Afrodita estaban con los troyanos. Zeus se divertía viendo tal espectáculo.

Aquiles solo tenía un pensamiento: vengar a su amigo. Y sembró el Príamo ordenó que abriesen las puertas para que entraran los
terror y el luto entre los troyanos. fugitivos y lo cerraran no bien hubiesen entrados todos. Mientras que
Apolo, para distraer a Aquiles, tomó la forma del guerrero Agenor. El griego
Apolo, ocultándose bajo la forma de Licaón, hijo del rey Príamo, se lanzó a perseguirlo en dirección opuesta a las murallas; así, sin peligro,
incitó a Eneas a que desafiara al héroe griego. Pero Poseidón, al ver que todos los troyanos pudieron refugiarse.
Aquiles era mucho más fuerte que Eneas, arrebató a éste y lo apartó del
lugar. XXII.- LA MUERTE DE HÉCTOR
Aquiles siguió combatiendo y mató a Ifitión e Hipodamante,
además de Polidoro, hijo de Príamo, quien se le había burlado corriendo Cuando Aquiles se dio cuenta del engaño de Apolo, ya todos los
velozmente ante su vista. troyanos se habían refugiado. Príamo y Hécuba, desde lo alto de las
murallas, rogaba a su hijo Héctor que no saliese de la ciudad.
Furioso al ver a Héctor, Aquiles se dirigió contra éste, pero Apolo
envolvió al troyano en una nube negra y lo apartó del lugar. Pero Héctor no se conmovió y salió dispuesto a luchar. Cuando vio
a Aquiles con su terrible lanza y su armadura de bronce resplandeciente, se
XXI.- LUCHAS DE AQUILES sobrecogió y se echó a la fuga. Tres veces dieron ambos, corriendo, Aquiles
Con su empuje, Aquiles había dividido al enemigo. Algunos en pos de Héctor, la vuelta a la ciudad. Para alentar a Héctor, Atenea tomó
entraron a la ciudad; otros, enloquecidos, se arrojaban a las aguas del Janto, la forma de Deífobo; animado Héctor al ver a su hermano, dejó de huir y
o se escondían en las peñas. Aquiles sacó su espada y se internó en el río, dispuso a luchar contra el griego. Los dos arrojaron primeramente sus
donde siguió causando estragos al enemigo. Sacó de las aguas a 12 troyanos venablos, sin alcanzarse. Con un valor desesperado, Héctor sacó la espada
y los amarró en una encina, reservándolos para el sacrificio que haría en los y se precipitó furiosamente sobre Aquiles; comenzó entonces una lucha
funerales de Patroclo. Se encontró también con Licaón, a quien hundió su terrible, que culminó cuando el griego hundió su espada en el cuello de su
espada hasta la empuñadura. rival, pero sin tocarle la garganta, lo que le permitía hablar. Moribundo, el
héroe troyano rogó que su cadáver fuera entregado a sus padres y no echado
El río Janto incitó a Esteropeo para que luchara contra Aquiles. a los perros. Pero Aquiles, “mirándole con torva faz”, le respondió:
Después de un intercambio de lanzas y jabalinas, Aquiles mató a su
contrincante clavándole la espada en el vientre. “No me supliques, ¡perro!, por mis rodillas ni por mis padres. Ojalá
el furor y el coraje mi incitara a comer tus carnes todas crudas. ¡Tales
Janto, al ver esta carnicería se enojó muchísimo y reprochó al héroe agravios me has inferido! Nadie podrá apartar tu cabeza a los perros ni
griego que manchara de sangre sus aguas. Al ver que Aquiles insistía en la aunque Príamo Dardánida me ofrezca diez o veinte veces el debido rescate;
carnicería, Janto unió sus aguas con las de su hermano Simios y ambos ni aún así, la veneranda madre que te dio a luz te pondrá en un lecho para
atacaron al griego con sus olas. Hefaistos acudió en ayuda de Aquiles, llorarte, sino que los perros y las aves de rapiña destrozaran tu cuerpo.”
enviando un fuego devastador, sin tomar en cuenta las súplicas del río para
que se detuviese. Entonces Hera intervino y calmó al dios del fuego.
El alma del muerto, dando un doloroso gemido, partió a la sombra atravesó a la paloma que ya empezaba a volar. El primero se llevó como
morada. Aquiles le arrebató la armadura y perforándole los tobillos, las premio diez hachas grandes y el segundo diez hachas pequeñas.
atravesó con unas correas y las ató a su carro.
Terminado el certamen, se disolvió la gran reunión y todos se
Así, hubo de arrastrar delante de los muros de Troya, el cadáver del fueron a dormir.
valiente guerrero. Desde lo alto, Príamo y Hécuba lamentaron su desgracia.
Toda la ciudad gemía de dolor. XXIV.- FUNERALES DE HÉCTOR
Aquiles no pudo dormir toda la noche. Inmerso en un hondo dolor,
XXIII.- FUNERALES DE PATROCLO arrastraba a cada rato el cadáver de Héctor, aunque Apolo hacía que este no
Aquiles regresó al campamento, abandonando el cuerpo de Héctor se corrompiese.
para que fueran pasto de los perros y las aves rapiñas. En cambio, dispuso
solemnes exequias en honor de Patroclo. Al fin los dioses tuvieron piedad de Héctor y su familia. Zeus, por
medio de Iris, rogó a Tetis que persuadiese a su hijo a que entregara el cuerpo
Cansados, una vez de terminar de cenar, los guerreros reposaron. a sus deudos. Aquiles se mostró dispuesto a ello.
Durmiendo Aquiles, en sueños se le apareció su amigo rogándole que pronto
le celebraran los funerales pues su alma vagaba a orillas de Estix. Aquiles se Entonces Iris fue donde el rey Príamo y le aconsejó que fuera donde
despertó y de inmediato ordenó levantar una colosal pira, en donde se Aquiles a pedir que le entregara el cadáver de su hijo.
incineró al muerto junto con sus caballos y perros preferidos. Además,
sacrificó a los doce troyanos que había capturado. Lleno de alegría, el anciano rey se alistó, cogió grandes riquezas y
por la noche se dirigió en su carro a la tienda del guerrero. El dios Hermes
Al principio, la hoguera no ardía. Entonces, Aquiles invocó a Boreas le ayudó, haciéndole invisible a los ojos de los centinelas. El lugar donde se
y Céfiro. Iris, la mensajera de los dioses, se dirigió a la mansión de los hallaba Aquiles estaba trancado con una enorme barra, pero Hermes lo sacó
vientos, quienes se hallaban en un festín. Los dos, Boreas y Céfiro, fácilmente y a sí pudo entrar Príamo.
acudieron presurosos e hicieron avivar la hoguera.
El anciano se acercó silencioso ante el héroe, se postró a sus pies y
Al día siguiente se celebraron juegos atléticos en honor al héroe tomándole de las manos, exclamó sollozando:
muerto. En la carrera de carros participaron Eumelo, Diómedes, Menelao,
Antíloco y Meriones. Diómedes fue el primero en llegar. A Eumelo se le “¡Calcula la inmensidad de mi dolor, pues beso la mano de aquel que
rompió el yugo y cayó precipitadamente; Menelao, que iba detrás, tuvo que acaba de matar a mi propio hijo!”
ceder el paso a Antíloco. Como premio, Diómedes ganó una bellísima
esclava y un trípode con asas. Aquiles tenía un corazón de hierro, sin embargo, se ablandó y
satisfizo los deseos del infortunado padre. Cenaron ambos y establecieron
Después, hubo un concurso de pugilato, en la que tomaron parte una tregua de once días, para los funerales de Héctor.
Ulises y Ayax. Los jueces declararon a ambos iguales. Luego esta misma
pareja contendió en la carrera. Ganó Ulises. Muy de noche, el anciano rey salió de la tienda, cargó el cadáver de
Héctor y atravesó otra vez el campo sin ser visto. Troya se llenó de
Otro concurso fue el lanzamiento de una enorme bola de hierro, lamentaciones cuando los despojos del héroe penetraron en la ciudad.
prueba en la que Polipotes sobrepasó al resto de los concursantes.
Los funerales duraron nueve días. Al décimo, se incineró el cuerpo
Luego vino una competición de tiro de flecha, que tenía como blanco en medio de una solemnísima pompa y el llanto de Dardania.
una paloma atada a una cuerda. Participaron Teucro y Meriones, los dos
mejores arqueros del ejército. Teucro logró cortar la cuerda, pero Meriones Así termina la ILIADA.

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