Anestesia Intrabucal: Material y Uso
Anestesia Intrabucal: Material y Uso
Aguja
La aguja dirige la solución anestésica desde la jeringa hacia
el interior de los tejidos. De las agujas hay que tener en
cuenta su calibre y longitud. El calibre se refiere al diámetro
interno del lumen de la aguja; a menor número, mayor es el
diámetro interno; así por ejemplo una aguja de calibre 35
tiene un diámetro interno menor que una de 30. Se supone que las agujas de pequeño calibre son menos
traumáticas, aunque las de mayor calibre impiden su flexión al atravesar los tejidos, existe menos
probabilidad de rotura y la aspiración es más fácil y fiable. En cuanto a la longitud, las agujas pueden ser
cortas o largas, entre 25 y 40 mm. En el mercado podemos encontrar fundamentalmente 2 tipos de agujas:
a) Agujas desechables para jeringas tipo Carpule, son las más recomendables por numerosos motivos:
Punción poco molesta por su fino calibre. Sin embargo, esto exige una técnica delicada con el fin de
evitar movimientos bruscos que puedan fracturar la aguja.
Existen distintas longitudes (agujas cortas y agujas largas) que se distinguen gracias a un código de
colores (25,27, 30, 38 mm, diámetros 0,3 ó 0,4 mm).
La punta de la aguja está biselada. Es preferible el bisel corto (45°) al bisel largo (5°-7°) por ser más
atraumático respecto a las estructuras vasculares y nerviosas aunque la punción puede ser más
dolorosa.
Las agujas se enroscan en la jeringa por un acoplamiento de plástico o metálico que llevan incorporadas.
La extremidad anterior o elemento activo se introducirá en los planos anatómicos deseados. La
extremidad posterior está destinada a perforar el diafragma de goma del tubo o vial Carpule.
Todas las agujas son desechables y se proporcionan estériles dentro de envoltorios o capuchones
especiales.
b) Agujas hipodérmicas de un solo uso. Se utilizan con las jeringas de cristal clásico aunque en la actualidad
son preferibles las de plásticos desechables.
Deben ser desechables, de un solo uso. Su longitud y diámetro varía según su uso, siendo las usadas para
técnicas tronculares de 0.4 x 38 mm, y las de técnicas infiltrativas periapicales de 0,3 x 25 mm. Existen unas
ultracortas de 0,3 x 12 mm, que se utilizan para técnicas intraligamentarias, aunque también pueden usarse
para infiltrar
Cartucho o Carpule
El cartucho dental es un cilindro de cristal preparados comercialmente que contiene el anestésico
seleccionado, entre otros ingredientes con y sin vasoconstrictor. Los profesionales de la odontología suelen
denominar el cartucho dental carpule. Este término es en realidad una marca registrada para el cartucho
dental fabricado por Cook-Waite Laboratories, que lo comercializó para odontología en 1920. Consta de:
Tubo cilíndrico de cristal.
Tapón (embolo): Extremo del cartucho que recibe el arpón de la jeringa de aspiración.
Capuchón de aluminio: Extremo Opuesto del embolo, encaja cómodamente alrededor del cartucho.
Diafragma: Membrana semipermeable, de goma de látex a través de la cual la aguja penetra en el
cartucho.
Instrumental Adicional
Anestésicos tópicos: Aplicación recomendable antes de la penetración de la aguja en la mucosa.
Aplicadores: Empleados para aplicar anestésicos tópicos y comprimir el tejido durante las inyecciones
palatinas.
Gasas de algodón: Limpiar la zona de inyección, secar la mucosa y mejorar la visibilidad a aplicar la
anestesia.
Pinza hemostática: Extraer agujas rotas dentro del tejido (raro).
Anestesia Local: es la acción del fármaco que se hace a unos niveles totalmente periférico, ya sea por los
propios receptores o sobre las ramificaciones terminales más pequeñas.
Anestesia Regional: es la zona insensibilizada que corresponde al territorio de inervación de un nervio o de
alguna rama importante colateral o terminal de este nervio.
Indicaciones de la anestesia Locoregional: están indicada cuando es deseable o necesario que el paciente
permanezca consciente manteniendo una ausencia de sensibilidad tanto de los dientes como de las
estructuras de soporte de los mismos y debe ser la anestesia siempre de elección.
Ventajas
1. El paciente permanece consciente y capaz de colaborar.
2. Su morbilidad es mínima y su mortalidad muy excepcional.
3. El paciente puede salir inmediatamente por sus propios pies de la consulta.
4. No es necesario disponer de personal especial entrenado.
5. El porcentaje de fracasos es muy pequeño.
6. Comprenden técnicas fáciles de aprender y ejecutar.
Inconvenientes
1. El paciente por miedo a aprensión puede rehusarla.
2. Posibilidad de alergia algún componente de la anestesia.
3. Pacientes de corta edad no toleran dichas técnicas.
4. Cuando existe un déficit mental importante, la cooperación será imposible.
5. Puede haber anomalías anatómicas o de otro tipo que hagan imposible la práctica de la anestesia
locorregional.
Variedades de anestesia Locorregional
Tópica: algunos anestésicos locales aplicados sobre los tegumentos en especial las mucosas; tienen la
capacidad de atravesarlos y actuar sobre las terminaciones sensoriales.
Infiltrativas: el anestésico local se inyecta alrededor de las terminaciones nerviosas o de aquellas fibras
nerviosas terminales que no son macroscópicamente identificables.
Bloqueo de campo: se obtiene cuando se impiden la propagación de los impulsos de las fibras nerviosas
terminales con la condición de que estas sean macroscópicamente identificables. Cuando se trabaja en partes
blandas suele requerir varios puntos de inyección alrededor de la zona donde se va a intervenir.
Bloqueo nervioso: se obtiene cuando la inyección del anestésico local se hace lejos de las terminaciones
nerviosas ya sea en un tronco nervioso importante (bloqueo troncal) o en un ganglio nervioso (bloqueo
ganglionar) obviamente el efecto anestésico es muy superior a las técnicas infiltrativas.
3- Dosis máxima
Solución Anestésica Dosis Máxima DMR (mg)
Lidocaína (Sin vasoconstrictor) 3 mg/kg 300
Lidocaína (Con Vasoconstrictor) 7 mg/kg 500
Mepivacaina (con y sin vasoconstrictor) 4.4 mg/kg 300
Articaína (con vasoconstricor) 7 mg/kg 500
Bupivacaina (con vasoconstrictor) 1.3 mg/kg 90
Prilocaína (Con vasocontrictor) 6 mg/kg 400
Prilocaína (sin vasoconstrictor) 6 mg/ kg 400
En _____ mg hay ______ ml, cuantos mg hay en ____mL (mL del cartucho)
X= 9.7 cartuchos
Para este cálculo de dosis se toma en cuenta la reserva cardiaca (Es la capacidad del corazón para aumentar el
gasto cardíaco)
Reserva Cardiaca pg/ kg Dosis Máxima Recomendada
Alta 3 200pg
Media 1.5 100pg
Baja 0.75 40pg
Px con riesgo cardiaco 0.75 40pg
Nota: Máxima dosis recomendada para el vasoconstrictor. No se debe superar esta dosis independientemente
del peso del paciente.
X= 120 pg
Nota: La DMR de Vasoconstrictor en Reserva Cardiaca Media es de 100 μg, como el calculo dio mayor (120 μg)
se procede a utilizar la DMR como limite (100 μg)
X= 4,4 cartuchos
Nota: Siempre redondear la catidad de cartucho, es decir que el resultado seria 4 caruchos.
El resto del material, como el referente a la anestesia tópica, o las agujas dentro de su contenedor plástico,
será servido por el ayudante. A partir de este momento conviene seguir esta secuencia de actos:
Anestesia Tópica
A continuación, se hace la anestesia tópica preferiblemente mediante una torunda impregnada de anestésico.
Recordemos que la espera para obtener el efecto anestésico óptimo variará según la presentación; así para el
spray hacen falta 2-3 minutos, mientras que para las cremas o geles se necesitan entre 4 y 5 minutos.
Anestesia Parenteral
Una vez transcurrido este tiempo, se pasa a inyectar la solución anestésica; es idóneo tener una buena
prensión de la jeringa (figura 5.32). El odontólogo tiene que saber el grado de sensibilidad de las estructuras
que son atravesadas por la aguja ya que mucosa, músculos y sobre todo periostio son muy sensibles; para
obviar esta molestia es conveniente inyectar una pequeña cantidad del anestésico antes de puncionar y
atravesar dichas estructuras.
Debemos tener, como mínimo, un punto de apoyo sobre el paciente, ya que el acto anestésico debe hacerse
con la máxima precisión posible; este contacto físico lo facilita sensiblemente aunque debe ser breve,
prácticamente sólo cuando puncionemos y penetremos con la aguja, y finaliza justo cuando hayamos
empezado a inyectar.
Es necesario aspirar antes de inyectar la solución anestésica aunque esta maniobra sólo tiene sentido cuando
la aguja ha llegado al punto final de su recorrido. Si con la aspiración se obtiene sangre en cantidad apreciable,
con toda seguridad la aguja estará dentro de un vaso, y Es la por tanto, retrocederemos y volveremos a
avanzar para adoptar otra posición que no presente este peligro de inyección intravascular. Debe advertirse
que el hecho de no aspirar sangre no nos da una seguridad absoluta de estar fuera de la luz de un vaso.
En cuanto a la cantidad de anestésico a inyectar dependerá, como es psicológico, de múltiples factores de los
cuales destacaríamos la solución anestésica empleada, la zona del maxilar donde trabajemos, y el tipo de
tratamiento odontológico a realizar; queda claro que se requerirá una dosis superior-más del doble- para
procedimientos como una pulpectomía o una exodoncia en comparación con otros menos traumáticos como
una les obturación sencilla.
Reanestesia
El refuerzo de la anestesia en la misma sesión -reanestesia- se debe hacer dentro de unos límites racionales; si
no se logra el efecto deseado después de un segundo reintento, nuestra opinión es posponer la manipulación
quirúrgica. Después de un tratamiento adecuado -antibiótico, tranquilizante, etc.- de la situación que se
supone que dificulta la acción de la anestesia, la repetición de la anestesia al cabo de pocos días suele tener el
éxito deseado.
Una de las normas de seguridad para no provocar una infección vehiculada por la aguja, es cambiar la aguja
cuando se efectúa una reanestesia; este consejo es imperativo cuando hay una clara evidencia de infección, y
sobre todo cuando en la reanestesia se quiere hacer una técnica más profunda -por ejemplo un bloqueo
troncal- y previamente se ha in filtrado la zona infectada.
Inyección supraperióstica
La inyección supraperióstica, conocida más comúnmente (pero de modo incorrecto) como infiltración local, es
la técnica empleada con mayor frecuencia para lograr la anestesia pulpar de las piezas dentarias maxilares.
Otros términos empleados: Infiltración local, inyección paraperióstica.
Nervios anestesiados: Ramos terminales mayores del plexo dentario.
Áreas anestesiadas: Toda la zona inervada por los ramos terminales mayores de este plexo: pulpa y raíces
dentarias, periostio bucal, tejido conjuntivo y mucosas,
Técnica:
1. Se recomienda emplear una aguja corta de calibre 27G.
2. Punto de inyección: en el pliegue mucobucal por encima de la región apical de la pieza dentaria que se
quiere anestesiar.
3. Área de actuación: región apical de la pieza que se desea anestesiar.
4. Puntos de referencia: a. Pliegue mucobucal. b. Corona dentaria. c. Raíz dentaria.
5. Orientación del bisel*: hacia el hueso.
Bloqueo del nervio alveolar superior anterior (bloqueo del nervio infraorbitario)
El bloqueo del nervio ASA no goza de la aceptación del bloqueo del nervio ASP, principalmente debido a que
en general no existe experiencia con esta técnica, a pesar de que su tasa de éxito es elevada y es una técnica
muy segura. Proporciona una anestesia profunda de la pulpa y de los tejidos blandos bucales desde el incisivo
central maxilar.
Nervios anestesiados:
1) Nervio alveolar superior anterior.
2) Nervio alveolar superior medio.
3) Nervio infraorbitario:
4) Palpebral inferior.
5) Nasal lateral.
6) Labial superior.
Áreas anestesiadas:
1. Pulpas dentarias desde el incisivo central maxilar hasta el canino del lado de la inyección.
2. En el 72% de los casos se anestesian las pulpas de los premolares maxilares y la raíz mesiobucal
del primer molar.
3. El periodonto bucal (labial) y el hueso que rodea a estas piezas dentarias.
4. El párpado inferior, la superficie lateral de la nariz y el labio superior.
Técnica:
1. Se recomienda emplear una aguja larga de calibre 25G o 27G, aunque en los niños y en los adultos de
menor complexión también puede utilizarse una aguja corta de calibre 27G.
2. Punto de inyección: a la altura del pliegue mucobucal por encima del primer premolar.
Nota: La aguja puede introducirse a la altura del pliegue mucobucal, por encima de cualquier pieza dentaria
comprendida entre el segundo premolar y el incisivo central. La dirección de avance de la aguja es hacia el
área de actuación, el agujero infraorbitario. El primer premolar suele constituir la ruta más corta para alcanzar
dicha zona.
3. Área de actuación: agujero infraorbitario (por debajo de la escotadura infraorbitaria).
4 Puntos de referencia: a. Pliegue mucobucal. b. Escotadura infraorbitaria. c. Agujero infraorbitario.
5. Orientación del bisel: hacia el hueso.
ANESTESIA PALATINA
La anestesia del paladar duro es necesaria en los procedimientos dentales en los que hay que manipular
tejidos duros o blandos del paladar. En un número elevado de pacientes, las inyecciones palatinas resultan
una experiencia muy traumática. Para muchos odontólogos, la administración de este tipo de anestesia es uno
de los procedimientos más traumáticos que realizan en su práctica habitual. Los pasos que hay que seguir
para la administración atraumática de anestesia palatina son los siguientes:
1. Emplee anestesia tópica en el punto de introducción de la aguja.
2. Consiga un efecto anestésico ejerciendo presión en el punto de la inyección tanto antes como durante la
introducción de la aguja y de la solución anestésica.
3. Controle la posición de la aguja.
4. Inyecte la solución anestésica lentamente.
5. Confíe en usted… se puede completar el procedimiento de modo atraumático
Otros términos empleados: Bloqueo del nervio incisivo, bloqueo del nervio esfenopalatino.
Nervios anestesiados: Ambos nervios nasopalatinos.
Áreas anestesiadas: La porción anterior del paladar duro (los tejidos blandos y los duros) bilateralmente,
desde el lado mesial del primer premolar derecho hasta el lado mesial del primer premolar izquierdo
Técnica (inyección única en el paladar):
1. Se recomienda emplear una aguja corta de calibre 27G.
2. Punto de inyección: en la mucosa del paladar, inmediatamente por fuera de la papila incisiva (localizada en
la línea media, por detrás de los incisivos centrales). El tejido en esta zona es más sensible que en el resto de
la mucosa del paladar.
3. Área de actuación: agujero incisivo, por debajo de la papila incisiva
4. Puntos de referencia: los incisivos centrales y la papila incisiva.
5. Trayecto de la aguja: acometa el punto de inyección con un ángulo de 45° hacia la papila incisiva.
6. Orientación del bisel: hacia los tejidos blandos del paladar (revise la técnica de inyección básica en el
paladar).
Topografía de la región del orificio mandibular: El nervio alveolar inferior (dentario inferior) entra en el
interior dela mandíbula por el agujero mandibular; éste está situado en la cara interna de la rama ascendente,
protegido delante por la espina de Spix, y se continúa por el conducto alveolar inferior. Realmente no se trata
de un orificio brusco -tipo ventana- sino que más bien sería un surco o depresión llamado canal mandibular.
Conocer su topografía es imprescindible para conseguir la anestesia troncal del nervio alveolar inferior,
aunque también puede irse a buscar el nervio antes -más superiormente- de que penetre en el orificio óseo.
Hemos de ayudarnos de una serie de detalles anatómicos que sean accesibles por palpación, y que nos
permitan situar espacialmente este agujero mandibular; estos elementos son el músculo masetero y el
ligamento pterigomandibular, pero sobre todo las líneas oblicuas externa e interna, el borde posterior de la
mandíbula, y también el plano que forman las caras oclusales de los molares inferiores. Veamos los datos que
permiten orientarnos:
El orificio está situado en la mitad de la dimensión anteroposterior, medida ésta desde la línea oblicua interna
(cresta temporal) hasta el borde posterior de la rama ascendente mandibular. El orificio está situado en la
prolongación de un plano imaginarioque pasa por la superficie triturante de los molares inferiores, o
ligeramente por encima de este plano oclusal. Sin embargo tanto para López Arranz como para Donado
estaría l cm por encima del plano oclusal de los molares inferiores.
Para el plano vertical: Según López Arranz, se coloca el índice de la mano izquierda de forma que su
borde radial repose sobre el fondo del vestíbulo inferior; su cara dorsal contactará con la superficie
vestibular de los molares –o de los premolares si no hay molares-, mientras que su cara palmar se
apoyará sobre la mucosa yugal: la uña queda pues encarada a lingual. Se hace avanzar el dedo hasta
que, llegando al trígono, toque la línea oblicua interna. La altura teórica del punto de punción se
obtiene si prolongamos hacia atrás una línea imaginaria que empiece justo en el medio de la uña.
Para el plano horizontal: López Arranz va a buscar la depresión o foseta pterigotemporal de Lindsay
que se forma lateralmente al ligamento pterigomandibular cuando éste se pone tenso coincidiendo
con la abertura forzada de la boca. Malamed hace el cálculo mental para el punto de inserción de la
aguja situándolo entre los 2/3 y las 3/4 partes de la distancia entre el dedo endobucal colocado
tocando la cresta oblicua externa y el dedo que está apoyado sobre el borde posterior de la rama
ascendente de la mandíbula. Esto sería bastante complicado si no fuese porque este punto coincide
con el relieve del ligamento pterigomandibular; de todas formas la punción se hará ligeramente por
fuera del ligamento pterigomandibular. Una vez situada mentalmente la intersección de estos dos
planos, debe introducirse la aguja de forma lo más perpendicular posible a la superficie mucosa; por
esto se debe avanzar desde el otro lado, apoyando el cuerpo de la jeringa sobre los premolares
contralaterales y desplazando hacia atrás la comisura labial contralateral. El recorrido de la aguja una
vez atravesada la mucosa es de unos 20-25 mm.
B) Técnica intrabucal indirecta: Se basa en ir siguiendo un trayecto en todo momento pegado a la cara
interna de la rama ascendente; los cambios de posición se hacen para salvar los escollos que
representan las crestas o prominencias óseas que se van encontrando conforme que la punta de la
aguja se acerca a la espina de Spix. Como es lógico, hay numerosas descripciones de esta técnica, con
ligeras variantes, todo dependiendo desde donde se hace el primer punto de punción. Esta técnica
indirecta es la que recomendamos para el odontólogo inexperto a pesar de que hay quien la
conceptúa despectivamente como "antigua"; a medida que se vaya adquiriendo experiencia en esta
técnica, él solo -de forma espontánea- pasará a efectuar la técnica directa que es bastante menos
traumática. Debe valorarse que en la técnica indirecta los desplazamientos forzados de la aguja -que
ha de ser gruesa para no doblarse- suponen una agresión para los tejidos. Además, es una técnica
menos fiable que la directa ya que siempre existe la posibilidad de que la aguja se tuerza, y que por
tanto la inyección se efectúe en un punto alejado del deseado.
C) Técnicas extrabucales: Derivan de la descrita por La guardia en 1940, son de uso excepcional, y tienen
como objetivo anestesiar los nervios alveolar inferior y lingual cuando el paciente no puede abrir la
boca, debido por ejemplo a la existencia de trismo, constricción o anquilosis de la articulación
temporomandibular. Durante el paso de los años se ha aportado una serie de variantes, con cierto
confusionismo, ya que por ejemplo también se ha incluido dentro de éstas la de Akinosi, cuando ésta
es una técnica intrabucal. Donado refiere que la vía más corriente es la inferior o suprahioidea, en la
que la aguja se introduce a nivel del gonión, unos 15 mm por delante del borde posterior de la rama
ascendente mandibular, técnica también conocida como de Berg-Klein-Sicher-Kantorowicz. Debe
siempre situarse y dibujarse con un lápiz dermográfico la ubicación teórica de la espina de Spix, ya que
a partir de este punto de entrada, la aguja irá ascendiendo lo más enganchada posible a la cara interna
de la rama ascendente. El recorrido ideal ha de ser prácticamente paralelo al borde posterior de la
rama ascendente de la mandíbula, y no suele exceder de 3,5 cm. Otra posibilidad es utilizar la vía
retromandibular o técnica de Wustrow. En este caso la penetración de la aguja se hace por dentro de
la rama ascendente de la mandíbula.
Estructuras anestesiadas: Se obtiene la anestesia de pulpa y periodonto de todos los dientes de una
hemiarcada, corticales externa e interna, periostio vestibular y lingual, mucosa vestibular -con la excepción de
la mucosa de la zona de molares que va a cargo del nervio bucal- y partes blandas correspondientes al labio
inferior y mentón. El paciente siempre nos ha de referir el entumecimiento del labio y mentón, señal
inequívoca de la anestesia del nervio alveolar inferior pero mala indicadora de su grado de profundidad.
Nervio lingual
Muchas veces se hace de manera sistemática conjuntamente con la del nervio alveolar inferior; sin embargo
es importante considerar que cuando no es necesaria, la anestesia del nervio lingual representa una molestia
para el paciente que se debería evitar. Igualmente, puede darse la situación inversa: se requiere la anestesia
del nervio lingual pero no la del alveolar inferior, situación que el odontólogo tiene que conocer y saber
resolver.
Técnica básica:
Recordemos que el nervio lingual es una estructura más anterior y más medial que el nervio alveolar
inferior; por tanto la profundidad de la penetración de la aguja ha de ser inferior -15 mm- y el cuerpo
de la jeringa debe quedar apoyado en las caras vestibulares de los premolares contralaterales.
También es factible la anestesia por difusión del nervio lingual durante la técnica directa de bloqueo
del nervio alveolar inferior. Algunos autores recomiendan guardar una cantidad de 0,3 cc e ir
inyectando -una vez hayamos depositado la mayor parte de solución anestésica a nivel de la espina de
Spix- mientras se va retrocediendo para retirar la aguja.
Por debajo del nivel teórico del ápice del tercer molar inferior; para otros autores transcurriría más
alto, a sólo unos 5 mm por debajo la cresta alveolar. Eclécticamente podríamos optar por una
situación intermedia -algo por encima de los ápices- y efectuar una inyección poco profunda -
submucosa- sin llegar a tocar la cortical interna mandibular. La cantidad a inyectar no debe superar
aquí los 0,5 cc.
En el transcurso de la técnica troncal directa "baja" del nervio alveolar inferior puede también
anestesiarse el nervio lingual al inyectar medio carpule mientras se va retirando la jeringa.
Una vez ya ha abandonado la relación con la mandíbula; no es prudente intentar esta anestesia al no
existir referencias anatómicas fiables.
Estructuras anestesiadas: Se consigue la anestesia de los 2/3 anteriores de la hemilengua, del surco
gingivolingual, de la mucosa que recubre la cortical interna, y de la encía (por lingual); recordemos que la
inervación en la línea media será doble. El paciente nos refiere el entumecimiento o el hormigueo de la punta
de la lengua.
Nervio bucal
Representa una ayuda muy válida aunque no tiene que ser utilizada de forma rutinaria; a pesar de tener una
morbilidad bastante baja, se debe reservar para aquellos casos en que realmente esté indicada.
Técnica básica:
El punto de anestesia está en relación a los efectos que se deseen obtener; al cirujano bucal le interesa
sobre todo porque inerva la encía y la mucosa vestibular de la región del trígono retromolar y de los
molares inferiores, así como la mucosa yugal hasta casi bien cerca de la comisura labial.
Los puntos de punción más posteriores lograrán la anestesia de la mucosa de la región de los molares -
por vestibular- que en sí tiene bien pocas aplicaciones; una de ellas es la cirugía del cordal incluido.
Estos puntos posteriores son:
La fase 1 de la técnica indirecta (1 -2-3) para el bloqueo del nervio alveolar inferior; la cantidad a
inyectar será 0,3 cc.
Hay autores que prefieren ir a buscarlo en el punto donde cruza el borde anterior de la rama
ascendente. Aquí el nervio es muy superficial, encontrándose 1 mm por debajo la mucosa. El borde
anterior de la rama ascendente es fácilmente palpable. La altura teórica es 1 cm por encima de la cara
oclusal del tercer molar mandibular aunque hay autores que lo sitúan más alto, a nivel de la superficie
oclusal de los molares superiores cuando el paciente tiene la boca bien abierta. La cantidad también es
de 0,3 cc.
También se obtienen los mismos efectos infiltrando submucosamente el fondo de saco vestibular de la
región de los molares inferiores; con ello se anula la conducción sensitiva de sus pequeñas
ramificaciones terminales, sin posiblemente tantas elucubraciones. En este caso, al ser una zona más
difusa, se requerirá más cantidad de solución anestésica, pero sin exceder 1 cc.
Estructuras anestesiadas: El paciente puede notar la sensación típica de entumecimiento en la mejilla pero
que no llega al labio tal como algunos autores pretenden. Esta confusión puede explicarse, según Vreeland y
cols., por la cantidad de solución anestésica administrada: se ha observado que, en un bloqueo troncal puro
del nervio alveolar inferior, al incrementar el volumen inyectado también se consigue anestesiar en cierta
medida el nervio bucal.
Nervio mentoniano
Recordemos de entrada que el nervio alveolar inferior se divide en dos terminales, el nervio mentoniano que
proporciona filetes sensitivos para la mucosa y la piel del labio inferior y del mentón, y el nervio incisivo
inferior que inerva las estructuras periodontales de la región incisivo-canina y las pulpas de estos dientes. Aquí
se suscita la misma polémica conceptual que para los nervios infraorbitario y alveolar superior anterior.
Habitualmente se hace la anestesia del nervio mentoniano, o sea por fuera del conducto mentoniano, y de
paso -por difusión ósea- se obtiene una cierta anestesia del nervio incisivo. La anestesia del nervio incisivo
inferior, propiamente dicho, se conseguirá únicamente cuando se introduzca la aguja dentro del agujero
mentoniano, lo cual no es muy aconsejable.
Técnica básica:
El nervio mentoniano, una vez ha emergido por su foramen, tiende a hacerse superficial y a exteriorizarse
hacia la mejilla; por tanto cuando deseemos bloquear este nervio lo haremos puncionando el fondo del
vestíbulo, siempre por fuera y por delante de su foramen de salida. Así pues, iremos a buscar este nervio a la
altura del primer premolar o entre las raíces de los dos premolares (figura 5.66). Será suficiente una
profundidad de penetración de unos 5 mm ya que la difusión del tejido submucoso es excelente; la relajación
muscular -boca entreabierta- facilita la punción.
Estructuras anestesiadas: El paciente nota de forma muy clara el adormecimiento del labio inferior y del
mentón.
Técnica básica:
Se han descrito dos variantes según la vía utilizada, la intrabucal y la extrabucal, esta última descritas con
motivo de la dificultad para penetrar dentro del conducto por vía oral; recordemos que el conducto
mentoniano sigue una dirección hacia afuera, hacia arriba y hacia atrás. La topografía exacta del agujero
mentoniano se debería determinar en cada caso mediante una radiografía periapical. Los estudios anatómicos
nos muestran que su situación más frecuente es:
Relación muy estrecha con el ápice del segundo premolar (53%); entre los dos premolares (32%);
posterior al segundo premolar (14%).
En cuanto a la profundidad, estaría a unos 15 mm del cuello del segundo premolar o bien a unos 7 mm
de la basilar de la mandíbula. De forma no tan numérica, se sitúa justo por debajo del ápice del
segundo premolar.
Vía intrabucal: Para acceder dentro del conducto mentoniano la aguja ha de seguir un camino de detrás hacia
delante, con una angulación teórica de 45°, abierta hacia distal, respecto al eje del segundo premolar. Esta
inclinación queda reducida sólo a 15° por el impedimento que supone la comisura labial. Por este motivo
interesa obtener la máxima flacidez de las estructuras perilabiales, razón por la que la boca del paciente debe
estar entreabierta. La penetración de la aguja se hará prácticamente en el fondo del vestíbulo lo más
posteriormente posible, aunque la comisura labial y los dientes superiores impiden generalmente pasar del
segundo premolar. Aunque quisiéramos, es prácticamente imposible adentrarnos en el interior del conducto,
y así se consigue una penetración de unos pocos milímetros; concretamente la penetración ideal debería ser
de 10 mm, y en la práctica nos hemos de conformar, en el mejor de los casos, con sólo 6 mm.
Vía extrabucal: Con la vía transcutánea se superan los problemas que representan la dirección y la angulación
del conducto pero sus indicaciones son limitadas, y han quedado reducidas al diagnóstico y/o tratamiento
paliativo de neuralgias de este territorio.
Estructuras anestesiadas: Advertimos que no se debe confundir los efectos anestésicos sobre el nervio
mentoniano -partes blandas- con los del nervio incisivo –por ejemplo sobre las pulpas de los incisivos
inferiores-, y que la obtención de lo primero no significa que se haya obtenido también lo segundo. Además
insistimos en que la inervación de las estructuras de la línea media es doble: homolateral y contralateral. El
paciente siempre nota el síntoma propio de la anestesia del nervio mentoniano, es decir, el adormecimiento
del labio, cuando de hecho los efectos anestésicos propios del nervio incisivo inferior afectan pulpa,
periodonto, corticales externa e interna, periostio vestibular y lingual, así como la encía vestibular pero no
mucosa libre -ésta pertenece al nervio mentoniano- de la zona que va del incisivo central hasta el primer.
Rotura de la aguja
Desde el uso de las agujas dentales de acero inoxidable desechables para la anestesia local, la rotura de agujas
se ha convertido en una complicación poco frecuente. Las agujas dentales largas tienen más probabilidades de
romperse durante la inyección. Sin embargo, dado que es sumamente improbable que la aguja larga se
introduzca por completo (aproximadamente 32mm) en las partes blandas, parte de la aguja permanecería
visible en la boca del paciente. La aguja podría romperse por:
1) el acodamiento intencionado de la aguja por parte del médico antes de la inyección
2) un movimiento brusco e inesperado por parte del paciente mientras la aguja está incrustada en el tejido
3) un contacto forzado con el hueso.
Rara vez puede conocerse la causa exacta de la rotura de la aguja. En los casos en los que se ha extraído
quirúrgicamente no se han demostrado pruebas de defectos de fabricación en las agujas.
Tratamiento: El tratamiento de la rotura de una aguja dental supone la remisión inmediata del paciente al
especialista más idóneo (cirujano oral o maxilofacial) para su evaluación y posiblemente para su intento de
extracción.
Prevención:
No usar agujas cortas ni de calibre 30G para el bloqueo del nervio alveolar inferior en adultos o niños
mayores.
No doblar las agujas al insertarlas en partes blandas.
No insertar una aguja en partes blandas hasta su cono a menos que sea absolutamente imprescindible
para el éxito de la inyección.
Actuar con mucha precaución al insertar agujas en los niños pequeños o en adultos o niños con fobias
extremas.
Causas: Cualquier traumatismo nervioso puede producir parestesias. Las parestesias no son complicaciones
infrecuentes de los procedimientos quirúrgicos orales.
• La inyección de una solución de anestésico local contaminada con alcohol o con solución esterilizante cerca
de un nervio produce irritación, lo que provoca edema y un aumento de la presión en la región del nervio.
• Hemorragia dentro de una fibra nerviosa.
• Solución anestésica por ser neurotóxicos (articaina y prilocaina)
Prevención: El estricto cumplimiento del protocolo de inyección, así como el cuidado y la manipulación
adecuados de los cartuchos dentales, disminuyen el riesgo de parestesias
Tratamiento: La mayoría de las parestesias se resuelven en las 8 semanas posteriores al incidente sin
tratamiento. La parestesia sólo será permanente cuando el daño nervioso sea grave, esto sucede en contadas
ocasiones.
Causa: Se produce una parálisis facial transitoria al introducir anestésico local en el interior de la cápsula de la
glándula parótida, que se localiza en el borde posterior de la rama de la mandíbula, envuelta por los músculos
pterigoideo medial y masetero. Si se dirige la aguja en dirección posterior o se desvía de forma inadvertida
hacia una dirección durante el BNAI o una inserción excesiva durante un bloqueo nervioso de Vazirani-Akinosi,
puede colocar la punta de la aguja dentro del cuerpo de la glándula parótida. Si se deposita anestésico local,
puede producirse una parálisis transitoria.
Problema: La pérdida de la función motora de los músculos de la mímica facial. No dura más allá de varias
horas, en función de la formulación de anestésico local empleada, del volumen inyectado y de la proximidad
al nervio facial. Habitualmente el déficit sensitivo es mínimo o nulo.
Un problema secundario es que el paciente es incapaz de cerrar voluntariamente un ojo. El reflejo palpebral
protector del ojo está abolido. El guiño y el parpadeo resultan imposibles. No obstante, la córnea retiene su
inervación, por lo que es irritada, el reflejo corneal está intacto y las lágrimas lubrican el ojo.
Prevención: Con un cumplimiento estricto del protocolo de los bloqueos del nervio alveolar inferior y de
Vazirani-Akinosi
Trismo
Es un espasmo tetánico prolongado de los músculos mandibulares por el que la apertura normal de la boca
está restringida. Aunque el dolor pospunción es la complicación local más frecuente de la anestesia local, el
trismo puede llegar a ser uno de los problemas más crónicos y complicados de tratar
Causas:
• Un traumatismo muscular o vascular en la fosa infratemporal asociado a las inyecciones de anestésicos
locales en odontología.
• Las soluciones de anestésicos locales que han sido diluidas con alcohol o soluciones estériles frías producen
irritación tisular (p. ej., del músculo), lo que potencialmente conduce all trismo.
• Hemorragias, grandes volúmenes de sangre extravasada pueden producir irritación tisular, lo que conduce a
la disfunción muscular mientras la sangre se reabsorbe lentamente (a lo largo de aproximadamente 2
semanas).
• Volúmenes excesivos de solución de anestésicos locales depositados en un área restringida producen
distensión tisular, que puede dar lugar a trismo pospunción.
Problema: Aunque habitualmente la limitación de movimiento asociada al trismo pospunción es menor, es
posible que pueda producirse una limitación mucho más grave. La distancia media de apertura entre los
incisivos en casos de trismo es de 13,7mm.
Prevención:
1) Utilizar una aguja puntiaguda estéril y desechable.
2) Conservar y manipular correctamente los cartuchos de anestesia dental.
3) Emplear una técnica aséptica.
4) Realizar una técnica de punción e inyección atraumática.
5) Evitar punciones repetidas e inserciones múltiples dentro de la misma zona mediante el conocimiento de
la anatomía y de una técnica adecuada. Utilizar bloqueos nerviosos regionales en vez de una infiltración
local (inyección supraperióstica) siempre que sea posible y razonable.
6) Emplear los volúmenes mínimos efectivos de anestésico local. El trismo no siempre es evitable.
Tratamiento: En la mayoría de los casos de trismo, el paciente refiere dolor y cierta dificultad para abrir la
boca al siguiente día del procedimiento odontológico en el que se realizó un bloqueo del nervio alveolar
posterosuperior o con mayor frecuencia del nervio alveolar inferior. El inicio del trismo se producía 1-6 días
después del tratamiento, el grado de molestias y de disfunción es variable, pero habitualmente es leve.
En el caso de dolor y disfunción leves, el paciente refiere una dificultad mínima para abrir su boca. Se hace
una cita para examinarlo. Mientras tanto, se prescribe calor local, enjuagues con sueros salinos tibios,
analgésicos y relajantes musculares si fueran necesarios para el tratamiento.
•Terapia con calor: Toallas humedecidas calientes en el área afectada durante 20min/h aproximadamente.
• Enjuagues salinos tibios, se añade una cucharada pequeña de sal a un vaso de agua tibia y mantiene en el
lado afectado de la boca (y se escupe).
• El AAS suele ser adecuado para controlar dolor asociado al trismo.
• El diazepam (10mg cada 12 horas) u otra benzodiazepina
• Se debe recomendar al paciente que inicie fisioterapia con ejercicios de apertura y cierre de la mandíbula,
así como desplazamientos laterales de la misma durante 5 minutos cada 3-4 horas.
• Masticar chicle
Causa:
• Más frecuente que se produzcan en niños o personas con discapacidad física o psíquica, así como en
personas de edad avanzada
• La anestesia en las partes blandas dura más que la anestesia pulpar.
Prevención:
• Debería seleccionarse el anestésico local de la duración apropiada si las citas para el tratamiento
odontológico son breves.
• Colocar un rollo de algodón entre los labios y los dientes si continúan anestesiados en el momento del alta.
• El paciente no debería comer ni ingerir líquidos
Tratamiento:
Analgésicos para el dolor, si fueran necesarios.
Antibióticos si se produce una infección.
Los enjuagues salinos templados ayudan a disminuir cualquier inflamación que pueda presentarse.
Cubrir con vaselina u otro lubricante una lesión labial para disminuir la irritación.
Hematoma
La salida de sangre a espacios extravasculares puede producirse por la laceración inadvertida de un vaso
(arterial o venoso) durante la infiltración de un anestésico local, generalmente aumenta de tamaño de forma
rápida hasta que se aplica el tratamiento debido.
Causa:
• Debido a la densidad tisular en el paladar duro y a su adherencia firme al hueso, rara vez se produce un
hematoma tras una infiltración palatina. Puede producirse un hematoma bastante grande tras una punción
arterial o venosa por un bloqueo del nervio alveolar posterosuperior o del nervio alveolar inferior.
• Los hematomas tras un bloqueo del nervio alveolar inferior suelen ser visibles sólo intraoralmente, mientras
que los hematomas por bloqueo del nervio alveolar posterosuperior son visibles extraoralmente.
Prevención: • Es importante conocer la anatomía normal afectada en la infiltración propuesta. Ciertas técnicas
se asocian a un riesgo mayor de hematoma visible.
Tratamiento: Inmediato. Cuando la inflamación se hace evidente durante o inmediatamente después de una
infiltración de anestésico local, debería aplicarse una presión directa de 2min el lugar de la hemorragia.
Bloqueo del nervio alveolar inferior. Se aplica presión sobre la cara medial del ramo mandibular. Las
manifestaciones clínicas que son visibles intraoralmente, consisten en una posible decoloración tisular y
una probable inflamación tisular.
Bloqueo del nervio alveolar anterosuperior (infraorbitario). Se aplica presión sobre la piel directamente
sobre el agujero infraorbitario. La manifestación clínica es una decoloración de la piel por debajo del
párpado inferior. Poco probable porque la técnica quiere la aplicación de presión en el lugar de la
infiltración durante toda la administración del fármaco y después durante al menos 1-2 minutos.
Bloqueo del nervio incisivo (mentoniano). Se aplica presión directamente sobre el agujero mentoniano,
directamente sobre la piel o en la mucosa por dentro de la boca. Las manifestaciones clínicas son una
decoloración de la piel de la barbilla
Bloqueo del nervio bucal o cualquier infiltración palatina. Se aplica presión en el lugar de la hemorragia.
Las manifestaciones clínicas del hematoma son visibles normalmente sólo dentro de la boca.
Bloqueo del nervio alveolar posterosuperior, suele producir los hematomas de mayor tamaño y de peor
aspecto estético. Habitualmente no se reconoce el hematoma hasta que aparece una inflamación
incolora sobre un lado de la cara alrededor de la zona de la ATM Ésta progresa en un período de días la
región inferior del pómulo. En este caso es difícil aplicar presión. En la zona de la hemorragia debido a la
localización de los vasos sanguíneos afectados. Se debe advertir al paciente sobre la posibilidad de
molestias y una cierta limitación de la movilidad (trismo). No debe aplicarse calor en la zona durante al
menos 4-6 horas tras el incidente. El calor produce vasodilatación, lo que puede aumentar aún más el
tamaño del hematoma. El hielo actúa como analgésico y como vasoconstrictor, y puede ayudar a reducir
el tamaño del hematoma. Con o sin tratamiento, un hematoma estará presente durante 7-14 días.
Prevención:
1) Cumplir estrictamente las técnicas de inyección, tanto anatómicas como psicológicas.
2) Utilizar agujas bien afiladas.
3) Emplear anestesia tópica adecuadamente
4) Usar soluciones de anestésicos locales estériles.
5) Inyectar el anestésico local lentamente.
6) Asegurarse de que la temperatura de la solución es la adecuada.
7) Se ha demostrado que los anestésicos locales tamponados, a un pH aproximado de 7,4, provocan menos
incomodidad durante su administración.
Problema: Aunque es transitoria, la sensación de quemazón durante la inyección indica que se está
provocando irritación tisular. Si esto se produce por el pH de la solución, desaparece cuando el anestésico
comienza a hacer efecto. Hay una probabilidad mayor de daño tisular cuando se inyecta rápidamente, puede
surgir trismo postanestésico, edema o posibles parestesias.
Prevención:
Con una solución anestésica local que contiene un vasopresor tamponando la solución hasta un pH
aproximado de 7,4 inmediatamente antes de la inyección.
El cartucho de anestésico debería almacenarse a temperatura ambiente, ya sea en el contenedor que
no contenga alcohol ni otros productos esterilizantes.
Infección
Poco frecuente desde la introducción de las agujas estériles desechables y de los cartuchos de cristal.
Prevención:
1) Utilizar agujas estériles desechables.
2) Conservar y manipular las agujas de manera apropiada.
3) Conservar y manipular correctamente los cartuchos dentales de anestésico local.
a. Utilizar un cartucho sólo una vez
b. Almacenar los cartuchos de forma aséptica en su contenedor original, tapado en todo momento.
c. Limpiar el diafragma con una torunda de alcohol
4) Preparar de manera adecuada los tejidos antes de la punción. Secarlos y aplicar un antiséptico tópico.
Tratamiento: El paciente refiere habitualmente dolor y disfunción tras la inyección, uno o más días después
del tratamiento dental. El tratamiento consiste en los procedimientos utilizados para el tratamiento del
trismo.
Edema
La inflamación de los tejidos no es un síndrome, es un signo clínico de la presencia de algún trastorno.
Causas:
Traumatismo durante la inyección.
Infección.
Alergia: El angioedema es una respuesta posible a los anestésicos tópicos
Hemorragia
Inyección de soluciones irritantes
Nota: El angioedema hereditario es un cuadro caracterizado por el inicio súbito de un edema sin fóvea no
depreciable afecta a la cara, las extremidades y las superficies mucosas del intestino y del aparato
respiratorio, a menudo sin factores precipitantes obvios.
La administración de anestésicos locales, puede precipitar una crisis. Los labios, los párpados y la lengua están
a menudo afectados.
Problema: El edema relacionado con la administración de anestésicos locales no suele tener la intensidad
suficiente como para provocar problemas clínicos significativos como una obstrucción de la vía respiratoria. La
mayoría de los casos de edema relacionado con anestésicos locales producen dolor y disfunción de la zona y
son un motivo de preocupación para el paciente.
El edema angioneurótico provocado por un anestésico tópico en personas alérgicas, aunque es sumamente
infrecuente, puede comprometer la vía respiratoria. Se produce un edema de la lengua, la faringe o la laringe,
y esto representa una situación potencialmente mortal que requiere un tratamiento enérgico.
Prevención: Completar una evaluación médica adecuada del paciente antes de la administración del fármaco.
Tratamiento: Cuando se ha producido por una inyección traumática o por introducción de soluciones
irritantes, el edema es habitualmente de grado mínimo y se resuelve en varios días sin un tratamiento formal.
Puede ser necesario prescribir analgésicos para el dolor.
Si el edema se produce en algún área donde pudiera comprometer la respiración, el tratamiento consiste en
lo siguiente:
1) Paciente está inconsciente en decúbito supino.
2) A-B-C (airway, breathing, circulation) Se aplica el protocolo de soporte básico, si fuera necesario.
3) D (tratamiento definitivo): es necesario avisar a los servicios médicos de urgencia.
4) Se administra epinefrina: 0,3mg (0,3ml de una solución de epinefrina al 1:1.000) (adultos), 0,15mg
(0,15ml de una solución de epinefrina al 1:1.000) (niños [15-30 kg]), por vía intramuscular o 3ml de una
solución de epinefrina al 1:10.000 por vía intravenosa (adultos), cada 5 minutos hasta que se resuelva el
compromiso respiratorio.
5) Se administra un antihistamínico por vía i.m. o i.v.
6) Se administra un corticoide por vía i.m. o i.v.
7) Se realizan los preparativos para una cricotirotomía en caso de sospecha de que se esté desarrollando
una obstrucción total de la vía respiratoria.
8) La situación del paciente debe evaluarse de manera exhaustiva antes de la cita siguiente para determinar
la causa de la reacción.
Reblandecimiento tisular
La irritación o la isquemia prolongadas de partes blandas gingivales pueden provocar una descamación
epitelial y abscesos estériles.
Causas:
Descamación epitelial
Aplicación de un anestésico tópico a los tejidos gingivales durante un período prolongado.
Hipersensibilidad tisular al anestésico local tópico o inyectable.
Absceso estéril:
1) Secundario a isquemia prolongada, producida por el uso de un anestésico local con un vasoconstrictor
(por lo general norepinefrina).
2) Normalmente se produce en el paladar duro.
Problema: El dolor a veces intenso, puede ser una consecuencia de la descamación epitelial o de un absceso
estéril. Existe una posibilidad remota del desarrollo de una infección en estas áreas.
Prevención:
1) Utilizar los anestésicos tópicos como se recomiendan. Permitir que la solución contacte con las mucosas
durante 1-2min para potenciar al máximo su eficacia y minimizar la toxicidad.
2) Cuando se empleen vasoconstrictores para hacer hemostasia, no usar soluciones excesivamente
concentradas.
Tratamiento: Por lo general no es necesario un tratamiento formal para la descamación epitelial ni para un
absceso estéril. Para aliviar el dolor se recomiendan analgésicos, una pomada de aplicación tópica con el fin
de disminuir la irritación en la zona. La descamación epitelial se resuelve en unos días; un absceso estéril
puede evolucionar durante 7-10 días.
Causas: Se puede producir una estomatitis aftosa recurrente o un herpes simple dentro de la boca.
La estomatitis aftosa recurrente, es el cuadro más habitual de patología mucosa conocida en el ser
humano, se observa con más frecuencia que el HS y se desarrolla de forma característica sobre los tejidos
de la encía que no están adheridos al hueso subyacente. Su etiología es desconocida en gran medida, las
úlceras no pueden prevenirse y el tratamiento es sintomático.
Las lesiones por herpes simple también pueden desarrollarse dentro de la boca, aunque se observan con
mayor frecuencia fuera de la boca.
Prevención: Por desgracia, no hay forma de prevenir el desarrollo de estas lesiones intraorales en pacientes
sensibles. Los antivirales para el herpes como el aciclovir, aplicado cuatro veces al día en el área afectada,
reducen de forma eficaz la fase aguda de este proceso.