UNIVERSIDAD PRIVADA ANTENOR ORREGO
ESCUELA DE CIENCIAS DE LAS COMUNICACIONES
“CRÍTICA LITERARIA DE ANTENOR ORREGO”
INTEGRANTES:
CASTAÑEDA CASTRO, JAZMINNE
GUZMAN LOZANO, LUCIANA
RODRIGUEZ BACILIO, ANGIE
RODRIGUEZ OLIVO, CAMILA
RONCAL GALVEZ, FERNANDO
TRUJILLO - PERÚ
2022
ÍNDICE
I. CRÍTICA LITERARIA…………………………………………………..……………ii
A. Mi encuentro con Cesar Vallejo ……………………………………………....ii
B. Simposio de Cordova…………………………………………………..…..…iii
II. PERIODISMO………………………………………………………………………...4
A. Periodismo y poesía en Orrego…………………………………………...…...5
B. Orrego y el diario "La Reforma"………………………………………….…...6
C. Orrego y el diario "La Libertad"……………………………………….……...8
D. Orrego y el diario "El Norte"……………………………………………..…...8
E. Orrego y el diario "La Tribuna"…………………………………………..…..10
F. Orrego y la revista “Amauta”…………………………………………….…..11
III. BIBLIOGRAFÍA……………………………………………………………………..14
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I. CRÍTICA LITERARIA
Antenor Orrego mostró preocupación, por una expresión cultural con creatividad, identidad y
sentido de pertenencia, nos dice que el escritor tiene que cumplir una función crítica, social,
también él tiene que encontrar su propia expresión con un sentido liberador, de
alumbramiento y cultura colectiva, producto del esfuerzo personal de sus pensadores, de sus
poetas, artistas.
El escritor es el intérprete o creador del nuevo lenguaje del presente con vigencia histórica, de
eso que puede llamar el inconsciente colectivo, sólo él es capaz de crear los modelos y los
giros, símbolos verbales, imágenes, metáforas, alegorías, comparaciones que se ajustan
adecuadamente a las realidades vitales de su época.
A. Mi encuentro con Cesar Vallejo
Este es el título de un libro póstumo de Orrego. En la segunda edición de
“Pueblo-Continente” en 1957, se anunció su próxima publicación, lo cual ocurrirá,
después del fallecimiento de su autor, el año de 1989 en Bogotá. Se trata de una obra
autobiográfica: en cierta forma, pero centrada en las relaciones con los miembros del
Grupo Norte, y de modo especial con el poeta César Vallejo. Gracias a este libro se
conocen muchas facetas del propio autor, así como de Vallejo y de su grupo en conjunto.
Los editores han incluido artículos periodísticos, cartas y fotografías atinentes al
contenido de la obra, así como el prólogo a “Trilce”. (Tomo 1, Obras completas de
Orrego).
Es una reivindicación del vate y una guía para los jóvenes. Vallejo tuvo muchos
detractores. La crítica literaria había maltratado fuertemente al poeta de Santiago de
Chuco, pero nadie en forma tan despectiva como lo hizo Clemente Palma en la revista
“Variedades” de Lima. Este personaje, cuando comenzó a producir la nueva generación
de intelectuales del país, fungía como el crítico mayor en temas literarios. En la citada
publicación, dirigida por él, insertó un poema de Vallejo (“El poeta a su amada”) acerca
del cual descargó terribles calificativos: “tonterías poéticas más o menos desafinadas o
cursi “adefesio”, “burradas”, “mamarracho”, y además dijo que el autor era “la deshonra
de la colectividad trujillana” y ésta debería echarle lazo y amarrarlo “en calidad de
durmiente en la línea de ferrocarril Malabrigo”
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B. Simposio de Cordova
Del 12 al 15 de agosto de 1959, tuvo lugar el simposio "César Vallejo, poeta
trascendental de Hispanoamérica", organizado por La Facultad de Filosofía y
Humanidades de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) de Argentina, junto con el
instituto de Literatura Argentina e Hispanoamérica y el instituto Nuevo Mundo.
El simposio, como su nombre lo indica, se trató de temas sobre el gran poeta originario
de Santiago de Chuco, se habló de su vida, obra y lo que significaron ambas en el campo
de la cultura y la literatura. A estas sesiones asistieron importantes escritores y
representantes de universidades del Perú, Chile, Argentina, Uruguay, Bolivia y Estados
Unidos, como también de la Sociedad de Escritores de Uruguay y del Instituto Hispánico
de Nueva York. Dentro de ellos están:
● Ángel del Río: docente de la Universidad de Columbia en Estados Unidos.
● Guillermo de Torre: crítico literario español.
● Saúl Yurkievich: docente de la Universidad Nacional del Nordeste en Argentina.
● Xavier Abril: escritor peruano.
● Alcides Spelucín: poeta peruano, docente de la Universidad Nacional del Sur en
Argentina.
● Antenor Orrego: exrector de la Universidad Nacional de Trujillo, autor del prólogo a
Trilce y representante de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.
Tanto Alcides Spelucín como Antenor Orrego, fueron íntimos amigos del poeta
Vallejo, desde su juventud, cuando juntos conformaron el grupo intelectual más
representativo de la región, el Grupo Norte. Las intervenciones de ambos, Spelucín y
Orrego, fueron aplaudidas con fervor, tanto por las capacidades de exposición que
ambos poseían como por el conocimiento de la vida y obra de César Vallejo.
La ponencia de Antenor Orrego se tituló "Sentido americano y universal de la poesía
de César Vallejo", con la cual llegó a las siguientes conclusiones:
● Primera: Lo fundamental en la obra poética de Vallejo son sus raíces metafísicas, que
retraen el ser a su esencia original.
● Segunda: César Vallejo es uno de los prototipos de la Nueva América que está
surgiendo, con una nueva conciencia histórica de carácter universal.
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● Tercera: Es el poeta en lengua española que expresa, con más estremecida
profundidad, la injusticia social de la época y su sentimiento de solidaridad con el
dolor humano de nuestros días.
Al finalizar su ponencia, el mentor, Antenor Orrego fue ovacionado por el auditorio
puesto de pie.
El simposio de "César Vallejo, poeta trascendental de Hispanoamérica" culminó
acordando dedicar un aula del Departamento de Letras de la Universidad Nacional de
Córdoba al poeta peruano, César Vallejo.
II. PERIODISMO
Orrego fue periodista desde temprana edad. A los 22 años ya era jefe de redacción del diario
“La Reforma” y luego director. Consecutivamente trabajó en los diarios La Libertad, El Norte
y La Tribuna. También dirigió la Revista La semana y publicó artículos en revistas de Lima
Amauta, que estaba dirigida por Jose Carlos Mariategui y colaboró con otras en el extranjero.
Él vio al periódico como el instrumento más apropiado para traducir el ritmo acelerado de la
vida contemporánea. Práctico el periodismo de opinión para centrarse en los hechos
importantes de las actividades humanas, defender la justicia social y las libertades públicas,
analizar problemas y proponer alternativas de solución, presentar ideas nuevas.
A Orrego como pensador le interesa la exposición de ideas y la solidez de la argumentación,
su prosa nutre de estética y alcanza ciertos ribetes poéticos.
Vallejo escribió que orrego era un gran poeta en prosa y el pensador más grande y generoso
de la juventud peruana.
Federico Esquerre Cedron lo vio como un poeta por su vida y obra.
Luis Alberto Sánchez anotó que orrego era fundamentalmente un poeta, por tanto un creador.
Un autor de otra generación, Eduardo Paz Esquerre escribe al respecto:
Antenor Orrego hace periodismo literario en el artículo y en el ensayo periodístico, en la
reflexión sociológica y filosófica, como otros lo hacen en el reportaje y la entrevista para
conseguir una representación más vivencial de los hechos o las ideas. Es decir, cuando el tipo
de texto periodístico que escribe lo permite, en su prosa se fusionan el periodismo y la
literatura para dar forma a su material ideológico, con libertad de estilo, elevandolo a modos
conceptuales con lo que busca expresar los hilos finos de sus agudas observaciones, en el
propósito de expresar amplios sentidos y significaciones.
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Son cinco las formas o especies periodísticas que utilizó para expresar su opinión: el
editorial, la crónica opinativa, el artículo, el ensayo periodístico y la columna de opinión.
Junto con el libro y la disertación pública, son los instrumentos que utilizó para expresarse
como periodista, filósofo, político y maestro.
A través del editorial, interpretó y valoró hechos y noticias importantes del momento para
presentarlas como el punto de vista institucional del medio en que escribió, en virtud de la
confianza depositada en él. Analizó y enjuició los acontecimientos, a fin de ayudar o influir
en el público en la formación de determinadas opiniones, presentadas como la opinión oficial,
corporativa, del órgano de prensa.
Por medio de la crónica opinativa efectuó la narración o el relato de cómo ocurrieron
determinados hechos públicos o históricos, pero interpretando o enjuiciando los hechos que
iba narrando. Los acontecimientos sociales y políticos de la época tienen en la crónica
Orreguiana un retrato comentado de valor.
Con el artículo, de una manera más personal, sintetizó los hechos, identificó sus esencias
para, a partir de ellas, exponer ideas, interpretar, explicar, relacionar con otros hechos,
valorar, deducir consecuencias, extraer conclusiones, sostener determinadas opiniones y tesis
o comentar determinados acontecimientos o ideas actuales para su tiempo que estimó de
interés público.
Produjo numerosos ensayos periodísticos, como trabajos de investigación doctrinal referidos
a cuestiones filosóficas, políticas, artísticas o ideológicas en general. Se afanó en meditar
sobre determinadas realidades sociales y en analizar la situación de la cultura de su tiempo,
expuestos con brevedad, y sin el rigor sistemático del ensayo académico que incluye la cita
de fuentes, pero con el sello personal de su hondura, madurez y sensibilidad. Algunos de
estos ensayos, que aparecen en prestigiosas revistas del Perú y de América, son después
piezas importantes en la organización del tercer y último libro que logra publicar en vida:
Pueblo-continente. Ensayos para una interpretación de América Latina (1939), Santiago de
Chile, Editorial Ercilla.
A. Periodismo y poesía en Orrego
Orrego era fundamentalmente un poeta; por tanto un creador. Los tres libros que publicó
reúnen un conjunto de larvas, de gérmenes, que no alcanzó a desarrollar porque la vida le
impidió dar término a lo que, sin embargo, florecerá en sus discípulos. Utilizó a menudo
un lenguaje cerrado, no oscuro, pero sí denso, cuajado de metáforas, de hipérbatos, como
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buen chimú que era, y los chimús siempre fueron barrocos, o pre barrocos, según se
advierte en sus parientes mayas y zapotecas; y como buen descendiente de españoles del
siglo de oro, fue arcaizante él mismo, a fuer de moderno, como ocurre con Darío y en
Vallejo, grandes manejadores de arcaísmos y neologismos, de palabras raigales que
nunca acaban de ser nuevas ni dejan de ser antiguas"
Orrego, ante todo, es un pensador, maneja ideas, es un caso en la generación presente. En
su ritmo estético, el estilo es lo secundario. No le seduce el cuidado colorista, la bien
labrada túnica. Ama algo más que la flor; la melodiosa insinuación del grano y la aurora
preñada de sol naciente; ama la idea entrevista o cuajada ya. No le interesa el cristal que
la transparenta. Busca la solidez máxima, la intensidad, que es la forma fecunda, absoluta
y eterna de la belleza.
Periodismo y literatura son compatibles, con prosa y estética poética Vallejo dijo que
Orrego era un gran poeta en prosa y el pensador más grande y generoso de la juventud
peruana, Federico Esquerre lo vio como poeta por su vida y obra y Luis A. Sánchez,
anotó que Orrego era fundamentalmente un poeta; por tanto, un creador, siendo el primer
crítico en vislumbrar el talento del entonces joven e ignorado vate peruano.
B. Orrego y el diario "La Reforma"
El primer número del diario “La Reforma” aparece a fines de 1910, fundado por el
filántropo Victor Larco Herrera. En 1914, Antenor Orrego inicia su larga experiencia
como periodista para que después al año siguiente se haga cargo de la jefatura del diario
“La Reforma” de Trujillo, teniendo amplia autoridad y orientación intelectual del
periódico.
En 1914 César Vallego y Antenor Orrego se conocen por intermedio de Haya de la Torre,
para a partir de allí ser amigos de toda la vida. César Vallejo visita muchas veces la
redacción de La Reforma al encuentro de su amigo, numerosos poemas se publican y
alrededor de la página literaria del periódico, fomentada por Orrego, comienza a
formarse el movimiento literario y periodístico que alcanza su mayor brillo e influencia
más adelante.
En el diario “El Norte”, en 1930, Orrego cuenta su paso por el diario “La Reforma”:
"Yo debuté el año 1915 en el periodismo trujillano como jefe de redacción del diario "La
Reforma", siendo director el doctor Cox. Después el periódico pasó a propiedad del señor
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Urquiaga y entonces fue que me hice cargo de la dirección. Fue en "La Reforma"
precisamente que yo inicié el primer movimiento intelectual destacándose en él César Vallejo,
Eloy Espinoza, Xandoval, Federico Esquerre, Imaña, Cucho Haya de la Torre y Juan Manuel
Sotero (...) En "La Reforma" también debutaron Carlos Manuel Cox y Alberto Larco, que
murió" (Orrego, 1995, tomo V: 229).
Llega el octavo aniversario de la fundación del diario, en diciembre de 1918, donde
Orrego publica un editorial titulado “Nuestro Aniversario”, donde da su opinión sobre lo
que es un diario:
"El diario tiene una ideal prolongación que se extiende más allá de su recinto material, más
allá de chibaletes, de cajas y de mesas de redacción, tal vez a centenares de leguas, allí
donde se posan dos pupilas sobre sus columnas de lectura y de información. Es un hogar
ilimitado que se fortifica y se dilata a medida del favor de sus lectores, de cuya vida espiritual
participa y de cuya cooperación recibe no solamente su subsistencia material, sino también y,
principalmente, sus más profundas, valiosas, leales y ennoblecidos sugestiones en pro del
bienestar y mejoramiento social" (Orrego, 1995; tomo I: 411).
En 1920, Orrego describe esta vez lo que es la labor del periodista y el periodismo:
"Los periodistas estamos encadenados al instante que pasa raudamente; tenemos la
obligación de aprehender el leve rastro o la leve huella que traza al realizarse, para darlo
reflejado a nuestros lectores. Hemos de exprimir su significación justa, su sustancia más
íntima, su médula más entrañada y sutil; estamos obligados, en cierta manera, a condensar
los acontecimientos para transfundir su esencia en el espíritu de los que nos leen.
"No nos está permitido desentendernos de nada. El periódico, para cumplir su alta misión
social, ha de ser inmediata resonancia del ambiente en que se desenvuelve, presta
repercusión de lo que sucede cada día. Es como un registro de la historia, en el cual ésta va
marcando sus vibraciones más profundas y verdaderas"(...) El periodismo "...es un poder
público cuya influencia y eficacia sirve de control y supera a todos los demás poderes del
Estado. Por eso se dice una profunda verdad cuando se afirma que la aptitud vital de un
pueblo, se mide por la potencialidad espiritual de su prensa, que constituye el reflejo y la
condensación más evidente de su energía nacional. Allí palpitan y se traslucen las fuerzas
que permanecen latentes, o que actúan más decididamente en el conglomerado social.
Adquieren allí una segunda vida y, acaso también, una mayor depuración y lucimiento al ser
expresada.
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"El periodismo constituye, pues, por propia virtud, una poderosísima fuerza social que bien
dirigida y encauzada es factor determinante de la mayor o menor sustancialidad material o
espiritual de un Estado" (Orrego, 1995; tomo I: 417-418).
Con Antenor Orrego fuera, el diario es cerrado por motivos de las fuertes lluvias en
1925, donde se caen los techos de la imprenta y todo se vuelve un desastre.
Al final, se conservan 58 textos, conformados por 38 crónicas, trece artículos, dos
editoriales, dos glosarios líricos, una entrevista, un ensayo periodístico y prólogo
anticipado a un libro no publicado, escritos y publicados de Antenor Orrego entre 1918 y
1920 en el diario “La Reforma”.
C. Orrego y el diario "La Libertad"
Antenor Orrego dirige en 1921 el periódico “La Libertad”. Este se encuentra al mando
del periódico alrededor de un año hasta que fue cerrado por el Prefecto de La Libertad,
ya que las páginas de este periódico apoyaban las luchas reivindicatorias de los
trabajadores del valle Chicama y Santa Catalina. Molina Derteano, quien fue el prefecto
del departamento, gracias a las huelgas ocasionadas en el valle de Chicama, pretende que
Antenor Orrego, director en ese momento de “La Libertad”, firme un papel donde se
comprometa a abstenerse de tomar parte de cualquier movimiento público o huelguístico.
Sin embargo, Orrego se niega y lo toman como preso. En consecuencia, el periódico
queda clausurado y su director sufre su primera visión y destierro de Trujillo.
"El feudalismo entero del departamento se concitó contra mí, incluyendo a los alemanes de la
hacienda Casa Grande. Diariamente las oficinas de redacción estaban rebosantes con las
delegaciones obreras que venían a exponer sus quejas y formular sus peticiones. Los
latifundistas presionaron a las autoridades, obligándolas a clausurar el diario.
Inmediatamente se ordenó, también, mi apresamiento. Luego, viajé por orden prefectural, a
medias desterrado de Trujillo" (Orrego, 1995; tomo III: 49).
Lamentablemente no se conservan artículos publicados por Orrego en este diario.
D. Orrego y el diario "El Norte":
A fines de 1922, Antenor Orrego y César Vallejo se reencuentran en Lima con su amigo
Alcides Spelucín, que acaba de regresar de un largo viaje por Cuba y Estados Unidos,
con el proyecto de organizar y editar un periódico en Trujillo, el logra convencer a
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Orrego a fin de que le acompañe en el proyecto, Alcides compra la impresora y el
material de imprenta necesario para que así sea posible publicar el primer número del
diario El Norte el jueves 1 de febrero de 1923 y en su logotipo muestra dos epígrafes en
latín:
"Discite justitiam moniti, et non temnere divos" (Aprende a cultivar la justicia y a no
menospreciar a los dioses); y "De omni re scibili et quibusdam aliis" (De todas las cosas
que se pueden saber y de algunas otras).
Se edita en formato mayor, a un precio de 10 centavos el ejemplar, este tiene una muy
buena acogida del público. Se inicia con cuatro páginas y aparece con seis a partir del 18
de marzo, a excepción de los días domingos tiene ocho, ya que incluye la página literaria.
En el contexto social, Augusto B. Leguía inicia, con el cuartelazo del 4 de julio de 1919,
un segundo mandato que se prolonga hasta 1930. Durante ese mismo año Luis M.
Sánchez Cerro se levanta en armas y toma el poder. Se forma una Junta de Gobierno que
convoca a elecciones para el 11 de octubre de 1931, en las que participan como
candidatos Sánchez Cerro y Víctor Raúl Haya de la Torre. Las elecciones dan como
ganador a Sánchez Cerro, sin embargo, se acusa de fraude, ello genera numerosos brotes
de descontento a nivel nacional. Empieza la represión. Se captura y se manda al exilio a
los constituyentes apristas de 1931.
El Norte es uno de los periódicos más importantes en la historia del periodismo de la
ciudad de Trujillo, por la calidad de quienes escriben, se integran y se superan
intelectualmente a través de él. Alrededor de su director, Orrego, como lo habían hecho
antes en La Reforma, una generación de jóvenes desarrolla una intensa actividad literaria
y cultural, conocidos entonces como la Bohemia de Trujillo. Su presencia activa como
redactores o colaboradores en el diario El Norte, hace que fueran conocidos por la
posteridad como el Grupo Norte, cuya vigencia se estima duraría hasta 1931 o la primera
mitad de 1932. El nombre de Grupo Norte viene del periódico dirigido por Orrego.
Conforman el Grupo Norte, inicial, entre los más notables, junto con Orrego, José
Eulogio Garrido, César Vallejo, Víctor Raúl Haya de la Torre, Alcides Spelucín, Federico
Esquerre, Oscar Imaña, Domingo Parra del Riego, Carlos Valderrama, Leoncio Muñoz,
Juan Espejo Asturrizaga, Macedonio de la Torre, Eloy Espinoza, Juan Sotero, Francisco
Xandóval, y Julio Esquerre (Esquerriloff). A este grupo se incorporan nuevos nombres,
artistas, profesionales y políticos a lo largo de más de quince años, entre los que está Ciro
Alegría. Es bueno destacar que César Vallejo es quien envía a Orrego constantemente
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diversas publicaciones francesas desde París; además envía artículos para que se
publiquen en "El Norte".
E. Orrego y el diario "La Tribuna"
El diario “La Tribuna” publicó su primer número el 16 de mayo de 1931, originado y
lanzado por el Partido Aprista Peruano y con el fin de propiciar la candidatura de Víctor
Raúl Haya de la Torre a las elecciones presidenciales de esos años. Tuvo como fundador
y director, en sus inicios, a Manuel Seoane Corrales y a Luis Alberto Sánchez, como
subdirector. También, cabe destacar que “La Tribuna”, a lo largo de su existencia, sufrió
múltiples ataques y censuras por las ideas políticas que defendía, tal como nos menciona
Antenor Orrego, en un artículo publicado en 1957 en el diario:
"(…) Pese a todas las contingencias adversas nuestro diario no calló jamás. Ha sido el
baluarte firme de ese grito airado del pueblo contra la demencia de las dictaduras que
hizo tabla rasa de la Carta Fundamental. (...) La Tribuna estuvo presta y se dejó escuchar,
luego, desde la clandestinidad contra los opresores. La historia de esta voz, yugulada
siempre por las tiranías y siempre articulada ante la opinión pública, es una de las
hazañas más aguerridas que se hayan producido en América en resguardo de la libertad
de expresión. No lo han dicho las agencias oficiales, pero es un hecho irrecusable"
(Orrego, 1995; tomo IV: 13-14).
Al año siguiente de su fundación, en 1932, “La Tribuna” sufrió su primera clausura al
expresar su postura con respecto a los resultados del proceso electoral que darían como
ganador a Sánchez Cerro sobre Haya de la Torre. Tiempo después se iniciaría la
persecución aprista, donde Antenor Orrego es detenido en diferentes cárceles limeñas.
Dentro de los acontecimientos sufridos por el diario y los representantes apristas en el
lapso de 1931 a 1945, se pudo contar con 17 artículos escritos y publicados por Orrego
en “La Tribuna”, contando tanto publicaciones regulares como clandestinas, y desde los
años 1946 al 1948, Orrego publicó 19 artículos que tocaban tanto temas políticos como
reflexiones educacionales, problemas universitarios y la función creativa del escritor.
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A la par con su vida como periodista de opinión, Antenor Orrego, en 1938 se incorpora
en el Comité Ejecutivo Nacional del APRA como Secretario de Cultura, cargo en el que
permanece hasta 1945, ya que ese mismo año es elegido Senador por el Departamento de
La Libertad. Y un año después, en 1946, es elegido Rector de la Universidad Nacional de
Trujillo. Lamentablemente en 1948, tras la dictadura militar de Manuel Odría, fue
despojado de sus cargos y nuevamente apresado.
En 1957 “La Tribuna” reaparece después de la censura provocada por el mandato del ex
presidente Manuel Odría, desde entonces Orrego asumió la dirección del diario hasta
1958, publicando su reconocida columna de opinión inter diaria llamada “Efigie del
Tiempo”, la cual fue publicada 228 veces desde comienzos de julio de 1957 hasta el 7 de
julio de 1960, y que constaba de temas variados, como los asuntos locales, regionales,
nacionales, continentales o internacionales, como también de asuntos político-sociales,
educacionales, estéticos, filosóficos, literarios, éticos, jurídicos, económicos,
humanísticos y comunicacionales.
F. Orrego y la revista “Amauta”
La revista Amauta fue una de las mayores empresas culturales del siglo XX, tuvo una
onda de repercusión en nuestro medio intelectual por enorme valor para el estudio del
arte, la literatura, la ciencia, la política, etc. que representaba sus trabajos. El artífice de
esta obra fue José Carlos Mariátegui, que se propuso a través de las páginas de la revista
realizar un análisis serio y crítico de la Realidad Nacional del Perú y sus múltiples
problemas.
Entre los colaboradores de la Revista Amauta se encuentra Antenor Orrego, importante
filósofo y ensayista que cumplía una acción similar de las páginas del Diario el Norte,
del cual era el director. Los artículos que escribe Orrego en la revista amauta abordan
temas diferentes y se relacionan con la literatura, fisiología, sociología, estética.
Los artículos que publicó para esta revista fueron reunidos bajo el título de estación
primera, que es lo que se publicó próximamente en 1961.
Amauta representó como sabemos en historia de nuestro país una forma consciente y
crítica de enjuiciar la cultura, el arte, la política, la educación, la economía, no solo el
Perú sino también de otras naciones. El nacimiento de Amauta tuvo un contexto especial,
marco social y económico, pues el Perú vivía una serie de circunstancias políticas y
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sociales que exigía una respuesta reflexiva por parte de los intelectuales, en ese contexto
emerge ese pensamiento lúcido y conocedor de la Amauta mariátegui que en concreto su
proyecto de contribuir al estudio y análisis de la problemática nacional a través de las
páginas de la revista Amauta. En la presentación de la revista mariátegui expone el
propósito de dicha publicación. Citó que el objeto de esta revista es el de plantear,
esclarecer, y conocer los problemas peruanos desde el punto de vista doctrinarios y
científicos, pero consideramos siempre al Perú dentro del panorama del mundo.
Estudiaremos todos los grandes movimientos de renovación políticos, filosóficos,
artísticos y literarios .Todo lo humano es nuestro. Esta revista vincula a los hombres
nuevos del Perú. Primero con los otros pueblos de América, enseguida con los otros
pueblos del mundo , fin de cita. Amauta fue una revista de gran actualidad y de rigor
intelectual. En sus páginas hallamos variados temas relacionados con la cultura, la
ciencia, y la técnica de las primeras décadas del siglo xx. Los artículos asistimos al fragor
de los años de la vanguardia y de la renovación estética en el arte, la pintura, la música, y
la literatura.
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III. BIBLIOGRAFÍA
1. Robles E. (2011) Cátedra Antenor Orrego, Perú, MantissSudio. ISBN 2011-02559, p.
246.
2. Obras Completas (1995). Lima, Instituto de Investigaciones Cambio y Desarrollo,
Editorial Pachacútec, 5 tomos.
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