NOMBRE: AXEL CORDONEZ
CURSO: 1 RO BT “A”
EL SALVADOR
El Salvador, oficialmente República de El Salvador, es un país soberano de América Central
ubicado en el litoral del océano Pacífico con una extensión territorial de 21 041 km².12 En el
año 2021 contaba con una población estimada en 6 486 023 habitantes según una estimación
realizada por la Dirección General de Estadísticas y Censos en compañía de la CEPAL, por su
densidad demográfica aproximada de 300 hab./km2 es el país más densamente poblado del
continente americano, sin incluir algunas islas en el mar Caribe. Su clima es cálido tropical pero
debido al contraste geográfico el clima puede variar. El Salvador limita con Guatemala al oeste
y con Honduras al norte y al este, al sureste el golfo de Fonseca lo separa de Nicaragua, y
flanqueado al sur por el océano Pacífico. Su territorio está organizado en 14 departamentos,
39 distritos y 262 municipios.1415San Salvador es la capital y la ciudad más poblada del país;
su área metropolitana incluye 14 municipalidades cercanas, y concentra la actividad política y
económica de la república. Las ciudades de San Miguel y Santa Ana son otros centros
importantes del país.
El actual territorio de El Salvador comprende lo que antes fuera la Alcaldía Mayor de
Sonsonate y lo que fue la Intendencia de San Salvador que conformó la mayor parte del
territorio. Ambas provincias adquirieron su independencia de España en 1821 junto a la
Capitanía General de Guatemala y en 1824 se unieron para formar el Estado del Salvador,16
como parte de la República Federal de Centro América. En la época precolombina, existía un
importante núcleo indígena conocido como el Señorío de Cuzcatlán (que en lengua Náhuat
significa ‘lugar de joyas’ o ‘lugar de collares’).17
Desde su independencia hasta avanzada la década de los años veinte, El Salvador fue
gobernado por conservadores y liberales. Sin embargo, sería hasta la década de los treinta que
la Fuerza Armada concentraría el poder político con el respaldo de la oligarquía local, hasta
finales de los años setenta, cuando un golpe de Estado finalizó esa etapa de la historia
nacional. Una guerra civil, que se desarrolló entre 1980 y 1992, dejó como resultado la muerte
de un aproximado de 75 000 habitantes. Dicha guerra culminó cuando el gobierno y la
guerrilla firmaron los acuerdos de paz en 1992, este acuerdo dio paso a reformas militares,
sociales y políticas en el país.
Posteriormente, durante 30 años, el poder político fue ejercido por los partidos ARENA y
FMLN, quienes a medida que pasaron los años perderían apoyo popular debido a su
involucramiento en fuertes casos de corrupción. Esto llevó a que, en 2019, Nayib Bukele
asumiera la presidencia, rompiendo con el bipartidismo.
TOPONIMIA
Durante la Conquista de América y más específicamente, durante la conquista de las ahora
tierras salvadoreñas, se llevaron a cabo una serie de luchas contra los nativos del lugar, para
luego fundar poblaciones españolas que se encargaran de mantener dominada la región.
Después de la conquista de Tenochtitlán, Hernán Cortés envió al clan Alvarado al mando del
adelantado Pedro de Alvarado para que sometiera las regiones al Sur del Imperio azteca. La
primera región en ser conquistada fueron los territorios que ahora componen Guatemala.
Estando allí, Pedro de Alvarado decide incursionar en las tierras del Oriente, territorios que
estaban sometidos a una especie de vasallaje del Señorío de Cuzcatlán. Allí, los iberos y sus
aliados, los llamados «indios amigos», se encontraron con aguerridos pobladores que hicieron
cruentos frentes en contra de los invasores, como ocurrió en la batalla de Acajutla, así como en
la batalla de Tacuzcalco y la batalla de Cuzcatlán. Todo esto acaeció en 1524. Infructuoso el
cometido de Pedro de Alvarado de someter a los naturales de estas tierras, regresa este a la
recién fundada Ciudad de Guatemala.
Al año siguiente, en 1525, Pedro de Alvarado envió a un grupo de españoles al mando de
Gonzalo de Alvarado con órdenes expresas de que fundase en estas tierras una villa con el
nombre de San Salvador, para que controlara a los nativos del lugar. No obstante, al año
siguiente, debido a la resistencia de los lugareños, la efímera Villa de San Salvador es
despoblada y sus vecinos regresaron a Guatemala. Sería hasta 1528 que se refundó la Villa de
San Salvador en el Valle de la Bermuda, a 8 km al sur del poblado indígena de Suchitoto. Hacia
1540, se creó la Alcaldía Mayor de San Salvador. Para entonces ya existía otra población de
origen español en la región, San Miguel de la Frontera. La sede de las autoridades de la
Alcaldía Mayor se establecerían en la Villa de San Salvador. La mencionada Alcaldía abarcaría
gran parte de lo que hoy es la nación salvadoreña, con excepción de los ahora departamentos
de Ahuachapán y Sonsonate. Con ello, al territorio se le comenzaría a identificar con el nombre
de provincia de San Salvador. He aquí los inicios primigenios del nombre de esta república.
Siglos después, con la implementación de las Reformas borbónicas en América se crearían
intendencias. Estas eran entidades político-administrativas bien delimitadas con una autoridad
muy fortalecida. La antigua Alcaldía Mayor de San Salvador se convertiría en la Intendencia de
San Salvador en 1785 con capital en la ya ciudad de San Salvador. La creación de esta
intendencia será muy importante para la consolidación futura de la idea de una nación
salvadoreña, ya que permitió a las élites sansalvadoreñas tener una conciencia o identidad
particular, independiente de Guatemala, que era vista con recelo.
Hacia 1821, en el territorio de la Intendencia de San Salvador se crea la provincia de San
Salvador, oficialmente así llamada, ahora completamente independiente de Guatemala. Esto
fue producto de la restauración del régimen constitucional en España, el cual decretó que
todas las intendencias se convertirían en provincias completamente independientes de
cualquier otra autoridad para tener sus propias autoridades. No obstante, esto sería bastante
efímero, ya que el 15 de septiembre de 1821 la Capitanía General de Guatemala declararía su
independencia de España, hecho que ratificaron el resto de provincias del Reino de Guatemala.
De tal suerte que durante toda la época de dominio español en América, a lo que hoy es El
Salvador se le identificaría con el nombre de provincia de San Salvador. Pero hacia finales de
1823 y comienzos de 1824, en dos partes, la Alcaldía Mayor de Sonsonate decide integrarse a
la provincia de San Salvador para fundar juntos el Estado salvadoreño como parte de las
Provincias Unidas del Centro de América, proclamadas el 1 de julio de 1823, y que más tarde,
el 22 de noviembre de 1824, se convertirían en la República Federal de Centro América.
Debido a esta unión, para evitar que el nombre sonara a un Estado encabezado por la ciudad
de San Salvador, la primera asamblea constituyente del naciente Estado decide cambiar su
tradicional nombre.
Es así que, producto de la unión de las provincias de Sonsonate y San Salvador, el nombre
oficial de El Salvador fue aceptado en la primera Constitución del Estado, promulgada el 12 de
junio de 1824. Sin embargo, la usanza de hacer contracción de la primera palabra provocó que
fuera escrito como Estado del Salvador. Incluso, esa misma Carta Magna estipulaba que el
Estado se denominaría Estado del Salvador (art. 7).
El Estado conservaría este nombre durante toda la existencia de la República Federal de Centro
América e incluso después de la desintegración de esta. Sin embargo, el 2 de febrero de
184120 El Salvador abandona oficialmente la unión, pero será hasta el 25 de enero de 1859
que oficialice su calidad de república libre, soberana e independiente.
De acuerdo al historiador Alejandro Marure, el 30 de enero de 1841, una Asamblea
Constituyente declaró que el nombre oficial del Estado sería República de San Salvador; pero
dicha denominación nunca fue usada ni por la misma Asamblea Constituyente que la había
establecido.
Hacia comienzos del siglo xx, por medio del Decreto Legislativo del 7 de junio de 1915,
publicado en el Diario Oficial N.º 133, Tomo N.º 78, del 9 de junio de 1915,23 fue establecido
definitivamente como nombre oficial El Salvador.
A pesar del precepto, en documentos oficiales internacionales continuaba la práctica de omitir
la primera parte del nombre oficial de la república. Por gestiones del Subsecretario de Cultura,
Jorge Lardé y Larín, se emitió el Decreto Legislativo N.º 2737, del 23 de octubre de 1958,
publicado en el Diario Oficial N.º 210, Tomo N.º 181, del 11 de noviembre de 1958, en el que
se añadió al texto del 7 de junio de 1915 la prohibición de suprimir la palabra El cuando fuera
asociado a las palabras República o Estado . Asimismo, se determinó la reserva del derecho a
contestar cualquier documento o suscribir cualquier convenio donde apareciese escrito
incorrectamente el nombre oficial de la república.
Es así como, finalmente, el nombre oficial de este país centroamericano se consolida como
República de El Salvador.
De acuerdo al historiador Pedro Escalante Arce, el cambio de San Salvador a Estado del
Salvador se realizó para significar que, a partir de la formación como Estado, abarcaría tanto a
la provincia de San Salvador, como a la de Sonsonate, que desde 1823 era parte de ella.
Historia
Época precolombina
Joya de Cerén, antiguo asentamiento maya.
Tazumal Ruinas en Santa Ana, El Salvador.
El territorio salvadoreño forma parte del área de Mesoamérica, y se encuentra ubicado en una
región que sirvió de paso de objetos e ideas a través del tiempo.
Las primeras evidencias culturales en El Salvador se remontan a ocho mil años, justamente en
el período arcaico (8000 a 1500 a. C.), época de grandes migraciones a diversas zonas
mesoamericanas, una de ellas en la costa del Pacífico del país.
Entre el período preclásico temprano (1500—900 a. C.) y medio (900—500~400 a. C.), se
asentaron grupos protomayas en la región occidental.
Para el caso, en el área de Chalchuapa se han encontrado restos de antiguos asentamientos,
probablemente emigrados de Chiapas y Guatemala
Desde esta zona partieron grupos hacia lugares como Jayaque o Antiguo Cuscatlán en el
período preclásico medio.
En el preclásico tardío (500~400 a. C.—200~250 d. C.), existió desarrollo cultural y relaciones
de tipo lingüística, escultórica y comercial con las tierras altas de Guatemala, especialmente
con la cerámica Usulután y la obsidiana.
Además, las tres zonas del país (occidental, central y oriental) se encontraban pobladas; y se
incrementó la construcción de montículos como en Quelepa, Atiquizaya y El Trapiche.
Sin embargo, el florecimiento se vio interrumpido en varios sectores por la erupción del volcán
de Ilopango en el 260 d. C.
En el período clásico temprano (200~250—400 d. C.), en Quelepa —poblado por Lencas y que
no fue afectado por la erupción de Ilopango— hubo progreso notable y se establecieron
relaciones con poblaciones de tierras altas y del sur del istmo. Para el período clásico medio
(400 a 650 d. C.) existió repoblación del occidente y centro del territorio por grupos mayas-
chortí. Una de las localidades era Joya de Cerén, ocupada en el siglo VI y cuyos habitantes se
vieron afectados por la erupción del volcán Caldera; también la zona del Lago de Güija fue un
lugar de intercambio importante con el occidente de Honduras, valle de Motagua y Petén.
Por otra parte, en esa época se establecieron los Cacaoperas en la región oriental.
En el período clásico tardío (del 600 al 950 d. C.), se manifestó un desarrollo cultural
evidenciado por la construcción de complejos arquitectónicos, siendo los más representativos:
Tazumal, Cara Sucia, Cihuatán,37 Quelepa y San Andrés, que también tuvo sus años de
esplendor entre los años 600~650 y 900~1000.
El período posclásico (950-1521) es caracterizado por los estados seculares. Sitios como
Tazumal y Laguna Seca son abandonados después del año 1200; aunque posteriormente
arribaron grupos multiétnicos de influencia nahua: los nonoalca-pipiles,39 que ocuparon un
estimado de tres cuartas partes del territorio salvadoreño.
En esta fase existió la construcción de obras de ingeniería y el comercio a larga distancia; por
otra parte, la sociedad se vio marcada por la estratificación, el dominio de un gobernante
supremo y la presencia de órdenes militares. Entre los núcleos indígenas más importantes se
encontraban los izalcos y principalmente el Señorío de Cuscatlán, que se considera el modelo
del desarrollo local en este período.
La época colonial
El año 1522, cinco navíos españoles partieron desde Panamá para explorar las costas del litoral
pacífico. El piloto mayor era Andrés Niño quien bautizó al golfo de Fonseca y el 31 de mayo
desembarcó en una isla a la que llamó «Petronila» (Meanguera)
Para junio de 1524 el conquistador Pedro de Alvarado atravesó el río Paz con tropas españolas
acompañadas de indios auxiliares, e inició el sometimiento de los nativos en el actual territorio
salvadoreño. Los colonizadores establecieron en los años posteriores diversas poblaciones: San
Salvador, erigida en 1525 pero que tuvo su asiento definitivo en 1545; San Miguel, cuyo primer
asentamiento surgió en 1530; y la villa de la Trinidad (Sonsonate), fundada en 1553. Todo el
territorio comprendería las Alcaldías Mayores de Sonsonate y San Salvador, ambas parte del
Reino de Guatemala. Junto a la conquista española también se desarrolló el mestizaje, el
proceso de evangelización católica, la enseñanza del idioma español, y el arribo de esclavos
africanos.
Por la escasez de oro y plata, el Reino no tenía la preponderancia de otras posesiones
americanas, por lo que sustentó su economía en la agricultura. Para la creación de riqueza era
aprovechado el trabajo de los indígenas, así como la apropiación de tierra.43Además, los
nativos, reducidos a pueblos de indios,44eran sujetos a tributos, y no fueron raras las quejas
por abusos de autoridad.
La conquista centroamericana tuvo una etapa inicial de extracción de materias primas, a la que
siguió la dependencia de un producto de exportación: primero fue el cacao cuyo cultivo de
grandes plantaciones empezó desde 1540 en la provincia salvadoreña, principalmente en la
región sonsonateca;4546 y después el tinte de añil que desde 1600 era de gran importancia
para la economía del Reino y de San Salvador especialmente, ya que era su principal producto
de exportación.
En contraste, su proceso de elaboración perjudicaba la salud de los obreros indígenas46 lo que
provocó la incorporación de la mano de obra de africanos esclavizados.48 A estos artículos se
añadían el hierro de Metapán y también el denominado bálsamo del Perú cuya exportación,
como sucedió con el añil, perduró una vez terminado el dominio español.49
Sin embargo, en este período existieron factores que menoscababan el dinamismo de la
economía, tales como: la merma de la población indígena por enfermedades, el abuso de los
recursos naturales resultando en cosechas débiles, recesiones provocadas por las guerras en
las que se enfrascaba la corona española, pésimas vías de comunicación, plagas de chapulín, y
el dominio del comercio en la región por los ricos comerciantes afincados en la Ciudad de
Guatemala, entre otros. Para 1785, en virtud de las reformas borbónicas, se instituyó la
Intendencia de San Salvador.
LA INDEPENCIA Y REPUBLICA FEDERAL
Desde la primera década del siglo XIX, en las posesiones americanas de la corona española,
comenzaban a surgir movimientos con inquietudes independentistas. San Salvador no era
ajena a los sucesos, ya que la situación económica y política era desfavorable para los
habitantes de la provincia. La élite local conformada por criollos y religiosos deseaban lograr la
autonomía y sacudirse el dominio de la aristocracia guatemalteca, por lo que el 5 de
noviembre de 1811 estalló una sublevación en contra de las autoridades europeas. La revuelta,
que fue la primera en el Reino, no halló respaldo en las autoridades de las demás poblaciones,
por lo que terminó en fracaso. Sin embargo, otro alzamiento tendría lugar en 1814. El gobierno
de la Capitanía logró mantener el control sobre los amotinados hasta el año 1821, cuando en la
región se conoció la firma del Plan de Iguala en el Virreinato de Nueva España, y la
proclamación de independencia de Ciudad Real; que motivó a los independentistas a presionar
al Jefe Político Gabino Gaínza para que convocase a la Diputación Provincial y firmar el Acta de
Independencia que tuvo lugar el 15 de septiembre.
Sin embargo, y a pesar de que en dicha acta se estipulaba la convocatoria a un congreso para
decidir el gobierno de las provincias, las autoridades guatemaltecas y adeptos al Plan de Iguala
dispusieron la anexión al Imperio Mexicano el 5 de enero de 1822. La facción salvadoreña se
opuso a la decisión por sus ideas republicanas,51 pero no pudo impedir que San Salvador
acabara anexada al Imperio, aunque por breve tiempo, ya que Agustín de Iturbide abdicaría del
trono. El 1 de julio de 1823 se proclamó la independencia absoluta de las antiguas provincias
del Reino de Guatemala que pasaron a llamarse Provincias Unidas del Centro de América y
cuya Asamblea Constituyente era presidida por José Matías Delgado. A finales de ese año y
principios de 1824, la Alcaldía Mayor de Sonsonate y posteriormente la localidad de
Ahuachapán, se anexaron a la provincia salvadoreña.
La República Federal de Centro América se constituyó el día 22 de noviembre de 1824, y el
estado del Salvador era uno de sus cinco Estados. No obstante, el 12 de junio de ese mismo
año los salvadoreños se habían apresurado a emitir su propia constitución, para contrarrestar
cualquier acechanza del centralismo guatemalteco.
A pesar del régimen federal, en el territorio aún prevalecía la vieja rivalidad entre los
provincianos, que deseaban mantener la autonomía ante el mismo poder federal, y los
conservadores guatemaltecos, que pretendían conservar su hegemonía en la región. Tal
antagonismo, sumado a la economía precaria, deficientes sistemas de comunicación, y una
fuerza armada frágil, dificultó la existencia de la República hasta provocar dos guerras civiles
entre los años 1826-1829, y 1830-1842. También en El Salvador ocurrió un levantamiento
indígena acaudillado por Anastasio Aquino.
Con el éxodo de Francisco Morazán en 1840 —presidente centroamericano que tenía
simpatizantes en El Salvador y quien se esforzó en implantar medidas liberales extremas en la
nación—, acabó la República Federal. El 2 de febrero de 1841, El Salvador se proclamó como
Estado soberano e independiente.54
Época del autoritarismo militar
El general Maximiliano Hernández Martínez gobernó El Salvador entre 1931 y 1944 en calidad
de dictadura militar y fue el presidente que inauguró el período de gobiernos militares y
autoritarios en este país por casi 50 años.
En 1929 la economía del país entró en crisis como consecuencia de la caída de los precios del
café en el mercado internacional. En 1931 el General Maximiliano Hernández Martínez llegó al
poder tras un golpe de Estado contra el presidente civil Arturo Araujo. Martínez estableció un
gobierno ultraconservador y autoritario. El dirigente indígena Feliciano Ama acaudilló el
levantamiento campesino en Izalco de 1932. Tras la derrota de la rebelión fue capturado y
ejecutado. El General Martínez reprimió con el ejército dicho levantamiento campesino en el
occidente del país, lo que resultó en muerte de miles de personas. El número de víctimas
mortales de estos hechos aún se debate. Las cifras de muertos difieren según los autores: van
desde 7000 hasta 30 000 personas.
Los historiadores todavía debaten la influencia de los miembros del Partido Comunista
Salvadoreño en la insurrección y del dirigente comunista Agustín Farabundo Martí. El general
Martínez fue depuesto por una huelga general en 1944, llamada «huelga de los Brazos
Caídos». Pero su gobierno marcó el inicio de una serie de gobiernos militares autoritarios
sucesivos, que finalizarían en 1979 con un golpe de Estado al general Carlos Humberto
Romero, del PCN y la instauración de la Junta Revolucionaria de Gobierno. En 1982 se eligió
una Asamblea Constituyente a la que la Junta entregó el poder; posteriormente se celebraron
en 1984 las primeras elecciones presidenciales de la era democrática.
En tema económico, El Salvador logró estabilidad y reconocimiento en los años 50, cuando
llegó a ser el país más industrializado de la región y el tercer mayor exportador de café del
mundo. La inversión extranjera, principalmente estadounidense, hizo que El Salvador fuera
una promesa de la revolución verde debido a la agroindustria. National Geographic situó a El
Salvador entre los mejores países para vivir en la época. Además, era el país que más turistas
recibía en América Central. No obstante, la época vivió mucha desigualdad social y
autoritarismo. En 1970, después de la guerra contra Honduras, la situación en El Salvador se
agudizó profundamente.
En 1969 se produjo una breve guerra con Honduras, cuyo nombre formal, según el gobierno
del presidente Fidel Sánchez Hernández, fue «la guerra de la legítima defensa»; pero llegó a
ser conocida también como la «Guerra de las 100 horas», o equivocadamente como la «Guerra
del Fútbol». La razón del conflicto armado radicó en una iniciativa de las autoridades de
Honduras de llevar a cabo una reforma agraria dentro de sus fronteras; tal distribución de
tierras favorecía solamente a hondureños. De tal modo, lo miles de salvadoreños radicados en
Honduras se vieron obligados a volver a su país luego de haber sido expropiados de sus tierras.
En respuesta a esta situación, El Salvador declaró la guerra a Honduras.66
Educación
Alfabetización
Según el Ministerio de Educación Ciencia y Tecnología (MINEDUCYT), el 93 % de la Población
sabe leer y escribir
De acuerdo a datos del Gobierno, existen 28 municipios en los que el analfabetismo ha sido
erradicado.188 Esto implica que al menos el 96 % de los habitantes sabe leer y escribir.
Niveles del sistema educativo formal
De acuerdo con la legislación salvadoreña, la educación formal corresponde a los niveles
inicial, parvulario, básico, medio y superior.189 Pero la ley establece también que la educación
inicial, parvularia, básica, media y especial será gratuita y obligatoria.190
La educación inicial comienza desde el alumbramiento del niño hasta antes de cumplir los
cuatro años de edad. La educación parvularia tiene una duración de tres años y atiende a niños
de cuatro a seis años de edad.
La educación básica se ofrece normalmente a estudiantes de siete a quince años de edad y es
obligatoria y también gratuita cuando la imparta el Estado. Se puede admitir alumnos de seis
años, siempre que bajo criterio pedagógico demuestren madurez y aptitud apropiadas de
acuerdo a los criterios y mecanismos de evaluación establecidos por el Ministerio de
Educación. La educación básica comprende nueve grados de estudio divididos en tres ciclos de
tres años cada uno
La educación media ofrece la formación en dos modalidades, una general y otra vocacional.
Los estudios de educación media culminan con el grado de bachiller. El bachillerato general
tiene una duración de dos años, mientras que el bachillerato técnico-vocacional es de tres
años. El tiempo de duración del bachillerato nocturno es de tres y cuatro años para las
modalidades general y vocacional, respectivamente.
Para obtener el grado de Bachiller es indispensable haber cursado y aprobado el plan de
estudios correspondiente, incluyendo el servicio social estudiantil; además de someterse a una
prueba obligatoria establecida por el Ministerio de Educación para medir el aprendizaje y las
aptitudes de los estudiantes. Dicho examen, aplicado desde 1997, fue conocido con el nombre
oficial de Prueba de Aprendizaje y Aptitudes para Egresados de Educación Media (PAES); pero
en 2020 se sustituyó por la prueba Avanzo. Los centros educativos oficiales que imparten la
educación media se definen como Institutos Nacionales, mientras que las instituciones
privadas son llamadas colegios o liceos.
La Educación Superior se regirá por una Ley Especial y tiene los objetivos siguientes: formar
profesionales competentes con fuerte vocación de servicio y sólidos principios morales;
promoverla investigación en todas sus formas; prestar un servicio social a la comunidad; y
cooperar en la conservación, difusión y enriquecimiento del legado cultural en su dimensión
nacional y universal. Esta integra tres funciones: la docencia, la investigación científica y la
proyección social. La educación superior se imparte en institutos tecnológicos, institutos
especializados de nivel superior y universidades.
La educación especial es un proceso de enseñanza-aprendizaje que se ofrece, a través de
metodologías dosificadas y específicas, a personas con necesidades educativas especiales.
Educación superior
La Universidad de El Salvador, fundada el 16 de febrero de 1841
La Universidad de El Salvador (UES) fue fundada el 16 de febrero de 1841, por Decreto
Legislativo de la Asamblea Constituyente, emitido durante el mandato del presidente de la
República, Juan Lindo, ante la decidida intervención del general Francisco Malespín. La UES fue
erigida con el objetivo de proporcionar un centro de educación superior para la juventud
nacional, y así evitar que los salvadoreños que tenían la posibilidad y el deseo de cursar
estudios superiores, decidieran emigrar a Guatemala o a Nicaragua para completar su
formación académica, respectivamente, en la Universidad de San Carlos o en la Universidad de
León, tal como lo hacían desde la época colonial. En sus primeros años, la UES tuvo una
existencia precaria por el exiguo apoyo económico que recibía por parte del Estado.
Durante el gobierno del presidente Santiago González fueron erigidas otras dos instituciones
públicas de educación superior: las Universidades de Occidente y de Oriente, con sus
respectivas sedes en las ciudades de Santa Ana y San Miguel. La Universidad de Occidente fue
creada mediante Decreto Ejecutivo del 22 de septiembre de 1874, publicado en el Boletín
Oficial201 N.º 14, Tomo N.º 3, del 26 de septiembre de 1874. Y, por su parte, la Universidad de
Oriente fue creada mediante Decreto Ejecutivo del 15 de octubre de 1874, publicado en el
Boletín Oficial201 N.º 18, Tomo N.º 3, del 17 de octubre de 1874. No obstante, estas
instituciones educativas fueron suprimidas por el gobierno del presidente Rafael Zaldívar a
través de la Ley Orgánica y Reglamentaria de Instrucción Pública, aprobada mediante Decreto
Ejecutivo del 30 de enero de 1885, publicado en el Diario Oficial N.º 26, Tomo N.º 18, del 30 de
enero de 1885. Con la desaparición de estas dos universidades públicas, la UES volvió a tener
el monopolio de la educación superior en el país hasta 1965, cuando nace la Universidad
Centroamericana José Simeón Cañas (UCA) como la primera universidad privada salvadoreña.
Desde la década de 1950, la Universidad de El Salvador se convirtió en el principal referente de
pensamiento de la izquierda salvadoreña y fue uno de los núcleos más importantes de
oposición a los gobiernos autoritarios y militaristas del país, y fue por esta actitud que muchos
de sus estudiantes y catedráticos fueron víctimas de la represión militar.
La primera universidad privada que surge es la Universidad Centroamericana José Simeón
Cañas, cuyo antecedente más significativo se remonta a los inicios de la década de los sesenta,
cuando monseñor Luis Chávez y González, Arzobispo de San Salvador, expresó la idea de
fundar una universidad católica dirigida por jesuitas, como hay muchas en diferentes países.
Cultura popular
En el territorio salvadoreño se encuentran 7 pueblos indígenas los cuales son: los Pocomanes,
los Chortis, los Nonualcos, los Cacaopera, los Úluas, los Lencas y los Nahuat-Pipil. Todas estas
culturas luchan para que sus costumbres y tradiciones no sean olvidadas por las futuras
generaciones y esperan que ellos las sigan durante mucho tiempo.
La cultura popular de El Salvador comprende tradiciones y costumbres ancestrales,
provenientes de las culturas prehispánicas, que se fusionaron con las costumbres españolas y
africanas.
Entre las expresiones materiales del folclore salvadoreño, se incluyen elementos como la
artesanía, en la que existen importantes centros de producción en Nahuizalco, La Palma o
Ilobasco; y los objetos incluyen diversos tipos de alfarería, cerámica, arcilla, cestería, barro
cocido, juguetes, pirotecnia, etc.
En lo que respecta a vestimenta, las prendas tradicionales son utilizadas en su mayor parte en
eventos culturales, aunque ocasionalmente puede observarse como parte de la vestimenta
diaria en ciertas poblaciones como Izalco, Nahuizalco o Panchimalco.
Uno de los bailes más conocidos en el territorio es el torito pinto, usualmente se baila en
eventos culturales del país, la danza se realiza en pareja cada uno con su respectivo traje
típico, puede tener varias coreografías dependiendo del evento en el que se está presentando
y representar varios escenarios.
En el campo de las expresiones sociales, resaltan las cofradías y hermandades. Las localidades
adonde se encuentran las de mayor tradición, incluyen a Cacaopera, Izalco, Panchimalco,
Jayaque, San Pedro Nonualco, o Santo Domingo de Guzmán. Por otra parte, en el comercio
popular, existe el tiangue, y sobreviven juguetes tradicionales como el yo-yo, el trompo, el
capirucho, las chibolas y juegos como el palo ensebado, arranca cebolla, escondieron, la
carrera de cintas a caballo, etc.
En la cultura popular concerniente al aspecto espiritual y mental, cabe destacar a las fiestas
patronales que tienen lugar en todos los municipios, entre ellas resaltan las de San Miguel, en
la que tiene lugar un reconocido carnaval, así como en San Salvador, con las fiestas agostinas,
o Santa Ana con las fiestas julias. Otras expresiones son las danzas, y una breve lista
comprende a El Torito Pinto, Los Historiantes, Los Chapetones, El Tigre y El Venado, y Los
Emplumados.
También existe un acervo de mitos, siendo representativas La Siguanaba, El Cipitío, la
Descarnada, La Carreta Chillona, Las Burletas, El Cadejo, entre otras.
Gastronomía
Artículo principal: Gastronomía de El Salvador
Pupusas
El maíz, que es igualmente utilizado por muchos pueblos de América, es el ingrediente
principal de la cocina típica salvadoreña. El platillo por excelencia es la pupusa, que tiene un
día nacional que se celebra cada segundo domingo de noviembre.
Otros alimentos populares elaborados de maíz son: las tortillas, muy importantes en la
alimentación diaria de los salvadoreños; así como los tamales; variedades de atoles como el de
atol de elote, piñuela, shuco o chilate; y bocadillos como las riguas; tustacas y totopostes; y la
chicha de maíz como bebida.
Además, existen festivales del maíz, también conocidos como atoladas, que son celebrados en
el segundo semestre de cada año en diversas poblaciones del país, usualmente en agosto.
Estos festines pueden tener un carácter familiar.
Aparte del maíz, el frijol es otro ingrediente muy utilizado en la cocina salvadoreña.
Otros platillos tradicionales son: gallo en chicha, sopa de gallina, sopa de patas, consomé de
garrobo, sopa de frijoles con cerdo y masitas, caldereta (guiso de pescado), nuegados de yuca,
buñuelos de huevo, yuca con chicharrón, ayote en miel, torrejas en miel, y pan con pavo, entre
otro.
También existe una variedad de dulces artesanales, y poblaciones como Santa Ana y San
Vicente son importantes en su elaboración. Se comercializan principalmente en las fiestas
patronales del país, y una breve lista comprende: conservas de coco, coco rallado, melcochas,
chilacayote, dulce de leche, dulce de nance, dulce de tamarindo, dulce de panela, entre
muchos otros.
Otra importante oferta gastronómica tradicional, dentro del pan dulce, incluye la semita,
viejitas, salpores, pichardines, quesadillas de queso, torta de yema, marquesote, etc.
Bebidas tradicionales calientes son el chocolate, el café, leche poleada, y las ya mencionadas
que son elaboradas a partir del maíz. Bebidas frías populares, llamados frescos, son: horchata,
tamarindo, cebada, ensalada, arrayán, chan, y el tiste, por mencionar algunos.
Literatura
Salvador Salazar Arrué (Salarrué) (izquierdad) y Roque Dalton (derecha).
Durante la época independentista en la provincia de San Salvador predominaba la oratoria, y
en los primeros años de la república se desarrolló una etapa Neoclásica cuyos iniciadores
fueron Miguel Álvarez Castro, Enrique Hoyos e Ignacio Gómez Menéndez. Ya a mediados del
siglo XIX existió una primera generación romántica con autores como Juan José Cañas,
Francisco Esteban Galindo, y Antonia Galindo. La segunda corriente romántica tuvo entre sus
exponentes a Francisco Gavidia, quien fue también uno de los iniciadores del Modernismo en
Centroamérica; así como Román Mayorga Rivas, y Vicente Acosta, entre otros.
El final del siglo vio nacer a Alberto Masferrer quien destacó con un pensamiento social,233 el
cual dejó plasmado en su obra periodística, oratoria, y ensayística. En esa época también
figuraban Arturo Ambrogi, notable autor del impresionismo literario; y José María Peralta
Lagos, conocido costumbrista. Poetas de la época fueron: Ramón de Nunfio, Alfonso Espino,
Alberto Rivas Bonilla, o Sarbelio Navarrete; y entre los prosistas: Francisco Herrera Velado,
Carlos Serpas, Miguel Ángel Espino y Alberto Guerra Trigueros, entre otros. Literatos de la
generación de los años 1910 y 1915 fueron: Alfredo Espino, Vicente Rosales y Rosales, Raúl
Contreras, o Julio Enrique Ávila.
A partir de los años 1920 apareció otra generación de autores salvadoreños, entre los que
destacan Salvador Salazar Arrué (Salarrué), que es considerado el mejor cuentista salvadoreño;
Claudia Lars, una de las mejores voces femeninas de la lírica hispanoamericana del siglo XX; así
como Serafín Quiteño, o Lilian Serpas. Otros autores del siglo XX son: Quino Caso, Pedro
Geoffroy Rivas, Hugo Lindo, Alice Lardé de Venturino, Ricardo Trigueros de León, Matilde Elena
López, y el fabulista León Sigüenza.
Asimismo, existió el grupo denominado de la «Generación comprometida», que incorporaba a
Ítalo López Vallecillos, Waldo Chávez Velasco, Irma Lanzas, Álvaro Menen Desleal, José Roberto
Cea, Eugenio Martínez Orantes y Tirso Canales, entre otros; y el Círculo Literario Universitario
Salvadoreño de Roque Dalton, Jorge Arias Gómez, Manlio Argueta y Roberto Armijo; tras estas
generaciones surgieron poetas como David Escobar Galindo, y provenientes de grupos
literarios como Luis Melgar Brizuela, Julio Iraheta Santos o Jaime Suárez Quemain. Otros
literatos contemporáneos son: Horacio Castellanos Moya, Francisco Andrés Escobar, Miguel
Huezo Mixco, Berne Ayalá, Jacinta Escudos, Carmen González Huguet, Ricardo Lindo, Rafael
Menjívar Ochoa, Otoniel Guevara, Claudia Hernández y Jorge Galán; por mencionar algunos.
Artes plásticas
Valero Lecha Es considerado, el padre de la pintura salvadoreña. Junto a Claudia Lars Es
considerada como una de las mejores voces femeninas del siglo xx.
En la rama de la pintura, el primer artista conocido en El Salvador fue Wenceslao Cisneros.
Posteriormente surgieron nombres como Marcelino Carballo, oriundo de Zacatecoluca; y
Pascasio González, que también figuró en la arquitectura. Ya en el siglo XX, artistas con
influencia europea fueron: Carlos Alberto Imery, formador de generaciones de pintores;
Miguel Ortiz Villacorta, que también tuvo a su cargo una academia; así como Pedro Ángel
Espinoza, de origen humilde.
De características costumbristas, surgidos del primer tercio del siglo XX, son el mismo Salarrué,
Zélie Lardé y José Mejía Vides. Notable personaje que dejó escuela en el país fue el español
Valero Lecha, formador de reconocidos pintores como: Julia Díaz, Raúl Elas Reyes y Noé
Canjura. Opuestos a la corriente academicista, llamados Los independientes, son: Camilo
Minero, Luis Ángel Salinas y Carlos Cañas. También se encuentra en esta época a Rosa Mena
Valenzuela, representante del expresionismo espiritualista en el país. Durante los años 1970,
época de agitación social, surgieron varias figuras entre las que se puede mencionar a Roberto
Huezo, Armando Solís, Antonio García Ponce, Fernando Llort, Salvador Llort y César Menéndez,
entre otros. Parte de una fecunda lista de artistas contemporáneos son: Antonio Bonilla,
Roberto Galicia, Giovanni Gil, Sonia Melara, Mayra Barraza, y Walterio Iraheta. A partir del año
2000 comienzan a surgir numerosos colectivos artísticos como ADOBE (2000), ETERO (2002),
LA FABRI-K (2007), entre otros, que se encuentran conformados por artistas como Antonio
Romero, Mauricio Esquivel, Carmen Elena Trigueros, Danny Zavaleta, Natalia Domínguez o
Dalia Chévez.
En la rama de la caricatura, resalta Toño Salazar, y otros artistas del género son Rigo, Bollani y
Ruz.
En el campo de la escultura, resalta el nombre de Valentín Estrada, que es considerado el
primer «escultor nacional». Para los años 1970 ejerció influencia en el país el español Benjamín
Saúl; otros escultores son: Enrique Salaverría, Rubén Martínez, Leónidas Ostorga, Miguel
Martino, Ana Beatriz Deleón, Negra Álvarez, Tití Escalante, Mauricio Álvarez, Verónica Vides y
Guillermo Perdomo.