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Annotation

Subtitulado: dietas espirituales para equilibrar el cuerpo


No es un libro más para combatir el exceso de peso y las alteraciones de
la alimentacion. En esta obra, la famosa renacedora y terapeuta Sondra Ray,
creadora del LRT (Seminario de Relaciones con Amor), llega directamente
hasta la raíz de nuestros hábitos alimenticios negativos enseñándonos a
lograr nuestro peso ideal sin peleas ni conflictos.
La teoría es sorprendentemente sencilla: pensamos que somos poco
atractivos o poco sanos debido a nuestros malos hábitos dietéticos; sin
embargo, la verdadera causa profunda se encuentra en nuestros
pensamientos y sentimientos negativos. Cuando leas esta obra, te
sorprenderás y además, te alegrarás cuando averigües que no sólo vas a
perder (o a ganar) peso, sino que también vas a descubrir un excitante
camino de realización y crecimiento personal. He aquí un libro que
cambiará tu vida.
SONDRA RAY

La unica dieta

Traducción de Roger Fuchs

Neo-Person
Sinopsis

Subtitulado: dietas espirituales para equilibrar el cuerpo


No es un libro más para combatir el exceso de peso y las
alteraciones de la alimentacion. En esta obra, la famosa
renacedora y terapeuta Sondra Ray, creadora del LRT (Seminario
de Relaciones con Amor), llega directamente hasta la raíz de
nuestros hábitos alimenticios negativos enseñándonos a lograr
nuestro peso ideal sin peleas ni conflictos.
La teoría es sorprendentemente sencilla: pensamos que somos
poco atractivos o poco sanos debido a nuestros malos hábitos
dietéticos; sin embargo, la verdadera causa profunda se encuentra
en nuestros pensamientos y sentimientos negativos. Cuando leas
esta obra, te sorprenderás y además, te alegrarás cuando
averigües que no sólo vas a perder (o a ganar) peso, sino que
también vas a descubrir un excitante camino de realización y
crecimiento personal. He aquí un libro que cambiará tu vida.

Título Original: The Only Diet There Is


Traductor: Fuchs, Roger
Autor: Ray, Sondra
©1982, Neo-Person
ISBN: 9788488066022
Generado con: QualityEbook v0.84
Sondra Ray
La única dieta

Dietas espirituales para dominar el cuerpo

Neo Person ®
Madrid
1989

© SONDRA RAY, 1981


© CELESTIAL ARTS
Edición en español
© GRAN VÍA GESTIÓN ARTISTICA Y EDITORIAL, S.A.
I.S.B.N.: 84-87201-03-02
Depósito legal: M. 41612/1909
Fotocomposición e impresión:
FERNÁNDEZ CIUDAD, S.L.
Encuadernación HERMANOS RAMOS
Traducción ROGER FUCHS
Cubierta JOSÉ L. MARTÍNEZ MASSA
Ilustración DIS BERLÍN
Es una producción de
Gran Vía
GESTIÓN ARTISTICA Y EDITORIAL, S.A.
Gran Vía, 16 28013 Madrid

Mi mayor placer es dedicarte este libro a ti, Robert Rosellini, Rey de mi


cocina.

Me das festines gloriosos, dignos de un santo, y soy espiritualmente


nutrida.
Me llevas más allá de mis límites de expansión, y soy exaltada.
Me llenas con el néctar del fuego,
y me convierto en la respiración de la respiración.
Te quiero.

Veo tu belleza,
siento tu corazón, degusto tu esencia, huelo tu aroma, toco tu alma,
escucho tu melodía.

Bebo de ti en cada respiración.


Bebo de lo Divino.

ALIMENTO PARA MEDITAR: PENSAMIENTOS SOBRE EL


ALIMENTO

Prólogo por Fred Lehrman

Ciertamente, la nutrición es el menos reconocido de los milagros


cotidianos. La alquimia de la digestión y la formación de células nuevas
están en la fuente del proceso vital.
Un amigo mío ha concluido un largo experimento con las dietas.
Después de crecer sobre la base de una dieta típica de un estudiante de la
Universidad de Columbia nacido en Brooklyn, emigró a Idaho donde
ingirió durante un año «tantas drogas modificadoras de estados de
conciencia como fuera posible». Pasó esta prueba en buena forma. Luego
fue a un monasterio Zen en California donde se convirtió en monje,
sirviendo como jefe de cocina y jardinero. Por primera vez en dos años
siguió un estricto sistema macrobiótico, sin dulces ni carne, limitándose
gradualmente al arroz integral, ciruelas pasas y algunas verduras cocidas.
Su salud era muy buena.
Después de casi tres años de esta dieta, se pasó repentinamente a otra
dieta, que consistía solamente en frutas frescas y zumos. Desde el punto de
vista macrobiótico, esto tendría que haberle provocado efectos drásticos y
desagradables tanto en la mente como en el cuerpo. Pero él se sentía
maravillosamente. De hecho, cuanto menos comía, mejor se sentía. Llegó al
punto en que, durante varios meses, se limitaba a masticar una o dos
manzanas por día, tragando solamente el zumo y deshaciéndose de la pulpa.
En este régimen descubrió que podía regular su peso a voluntad con sólo
concentrarse en ello. Continuó el régimen hasta el invierno, cuando agregó
algunas verduras para mantener el calor de su cuerpo.
Un día, sentado a la mesa con los demás monjes, se dio cuenta
súbitamente de que la «discriminación» que hacía con respecto a sus
alimentos era un obstáculo a su práctica Zen. Entonces colocó cara arriba su
cuenco invertido y aceptó la comida del monasterio que había rechazado
tanto tiempo. Posteriormente continuó aceptando cualquier alimento que se
le ofreciese como lo mejor para él. Más adelante abandonó el monasterio
para comprar una granja en el norte de California y dedicarse al cultivo de
hortalizas y el cuidado de ganado. Su mesa era servida con lo que estuviese
listo para cosechar en el día.
Le pregunté qué había aprendido sobre la dieta «adecuada». Reflexionó
un instante y me dijo: «Es un estado de la mente.» Su teoría era que, cuando
uno come una zanahoria, no son las células de zanahoria las que se
transmutan en nuestro cuerpo para convertirse en materia viviente. Sobre la
base de su experiencia con las manzanas pensaba que el alimento que
ingerimos pone nuestros sistemas en sintonía con un código vibratorio.
Entonces absorbemos energía vital pura a través de la respiración y creamos
nuevos tejidos sobre la base directa del pensamiento. La zanahoria o
manzana sirve a modo de auxiliar catalítico. Mencionó muchos casos
documentados de gente como Theresa Neuman que han vivido durante años
en un estado de éxtasis religioso sin comer absolutamente nada. Asimismo,
los hallazgos de la medicina homeopática indican que un remedio
administrado en forma altamente diluida puede tener un efecto más potente
que una dosis masiva de la misma sustancia. Pudiera ser que con solamente
pensar «zanahoria» de la manera adecuada se activasen las mismas
funciones que se ponen en marcha cuando la comemos.
Este libro, La única dieta, encara esta premisa y ofrece un método
práctico que se puede poner a prueba con toda seguridad. Vivenciamos
aquello que creemos. Al cambiar nuestras actitudes, el cuerpo utilizará
nuestro alimento de otra manera. Sin embargo, la prueba de esta premisa
está en su degustación. Prueba la dieta de Sondra y observa lo que ocurre.
SONDRA, TE SALUDO.

PRÓLOGO por Linda Thistle.


Ph. D., Psicoterapeuta-Renacedora

SONDRA ME leyó el texto de este libro una gloriosa mañana de


invierno mientras conducía por la costa californiana. Era maravilloso y,
sin embargo, su mensaje era tan sencillo, tan verdadero, que me pregunté
por qué no había sido escrito antes. Me ofrecí como voluntaria para el
primer «caso experimental» comprobado y verificado. ¿Daría resultado?
El día siguiente comencé esta dieta. Mi vida nunca volvió a ser igual que
antes. Al final de la primera semana había perdido varias libras, pero más
importante aún, sentía tanto amor por la vida y por mí misma que tenía la
autoestima suficiente para crear un cuerpo hermoso. En un mes había
perdido 15 libras y logrado mi peso perfecto. Y puesto que cuando soy más
delgada tengo más poder, también hubo efectos secundarios: una
importante relación quedó sanada y una agrupación de mujeres
comprometidas con la transformación personal y global fue creada y
establecida con todo éxito. Desde entonces he recomendado esta «dieta» a
clientes y amigos. Muchos la han puesto a prueba con resultados
mancillosos.
Desde luego que este libro no se ocupa de una «dieta» común. No se
concentra en los alimentos o en el comer. Es un enfoque extraordinario
sobre la reducción de peso, una «dieta del perdón», un «ayuno de
pensamientos negativos». Siguiendo esta dieta se puede lograr la
perfección física.
La teoría es sencilla. Si bien podemos pensar que somos pocos
atractivos o sanos debido a nuestros hábitos alimentarios negativos, en
realidad la causa está en nuestros pensamientos y sentimientos-negativos.
Son estos últimos los que debemos cambiar, porque esto es lo que nos
envejece y nos mata. Si lo hacemos, si perdonamos el pasado,
abandonamos los pensamientos negativos y el resentimiento, si dejamos de
ser víctimas, también abandonamos nuestras grasas, porque el mecanismo
que s$ aferra a los pensamientos y sentimientos negativos es el mismo que
se aferra a las grasas.
Al desprendernos del exceso de peso en la mente y el corazón, nos
desprendemos del exceso de peso en el cuerpo. Asimismo, toda la energía
del resentimiento, el hecho de dirigir nuestros pensamientos, sentimientos y
atención a un pasado que ya no es real es un desgaste, una pérdida de
energía. Cuando abandonamos el resentimiento, liberamos energía para el
presente. Puesto que la energía es un fenómeno físico real que fluye por el
cuerpo, quema calorías, disuelve grasas y podemos comenzar a vibrar en
nuestros peso corporal perfecto.
Liberados de la negatividad, seremos liberados de la sobre-
alimentación a la que nos hemos habituado para no sentir la culpa y el
dolor y suprimir la ira y el odio. Liberados de la auto-conmiseración, el
auto-odio y la costumbre de culpar a los demás, seremos liberados de la
incapacidad que nos ha impedido la maestría sobre nuestro cuerpo.
Seremos liberados de los abultamientos e hinchazones que creemos que nos
protegen del dolor del pasado y el posible dolor del presente. Seremos
liberados del hambre constante que nos impulsa a atiborrarnos hasta no
poder más. Seremos liberados de los apetitos nunca satisfechos por
alimentos que no pueden nutrirnos porque nuestras resistencias, temores y
resentimientos han bloqueado la experiencia del amor. Finalmente,
estaremos satisfechos y colmados, seremos plenos y libres.
El mensaje de este libro es transformador, no sólo física y
personalmente, sino espiritual y socialmente. Esta es una época crítica de
la historia humana. Hemos acumulado suficiente conocimiento físico y
metafísico para quebrar la continuidad con las limitaciones del pasado. Si
queremos, podemos crear un ser humano nuevo, una era nueva, un mundo
nuevo. Podemos crear el cielo en la tierra. Pero para hacerlo debemos
retirar el poder del pasado por medio del perdón.
Ya no podemos utilizar nuestras relaciones para mantenernos atados al
pasado. Ya no podemos permitirnos achacar las circunstancias y fracasos
del pasado a los padres¿las instituciones, a nosotros mismos por nuestra
situación actual. El proceso del perdón y de dejar partir nuestros
pensamientos negativos, que nos libera de nuestro pasado, de nuestros
temores, es el mismo proceso que nos libera de nuestras grasas.
¿Cómo imaginamos nuestro posible paraíso? Ciertamente sin gente
triste y enojada, quejándose sobre sus abultamientos y gimiendo indefensos
frente a sus patrones alimenticios. ¡No, en absoluto! Imaginamos el paraíso
poblado con especímenes de perfección física. Es posible convertirse en
uno de esos especímenes físicamente perfectos si dominamos nuestra
realidad presente, porque en el poder y la paz del presente liberamos
nuestro futuro, nuestro potencial. El perdón libera energía para el Ahora,
nos libera para realizar milagros ahora. Esto incluye remodelar nuestro
cuerpo a la salud perfecta, la belleza perfecta, el peso perfecto.
Sondra Ray es una mujer del futuro. Cuando la vi por primera vez,
exclamé: «¡Oooh, es una diosa!» Es la expresión material del mensaje de
este libro: alta, delgada, radiante de amor y vitalidad. No sólo tiene un
aspecto perfecto, sino que parece haber desarrollado un talento para crear
técnicas sabias y sencillas que nos ayudan a liberarnos de nuestras
limitaciones.
Personalmente, el empleo de sus sugerencias y herramientas liberó en
mí talentos musicales hasta entonces ocultos y que aún florecen. El dinero,
que en el pasado era causa de temor e incomodidad, es ahora algo
divertidísimo y abundante. Y la ansiedad, el sufrimiento y el dolor que
bloqueaban con demasiada frecuencia mi fuerza vital y felicidad
virtualmente han desaparecido. Y, desde luego, el mensaje y las técnicas de
este libro continúan enseñándome la maestría sobre mi cuerpo. Sondra, te
saludo, te amo, lo has logrado otra vez. Recomiendo a Sondra y este libro
sin reservas a todos.
No hay duda de que el tema de este libro será de gran interés. Las listas
de los libros más vendidos incluyen, a menudo, el libro más reciente sobre
la dieta. Sin embargo, este libro no es solamente para aquellos que aspiran
a lograr su peso físico perfecto. Es para todos. Para que todos perdamos
los «pesos» mentales, emocionales y espirituales que nos han hecho
pesados de mente, corazón y espíritu.
Así, cuando este libro llegue al número 1 de ventas (debería hacerlo),
podría transformar no sólo nuestro cuerpo, sino un país entero y un mundo,
porque el perdón restaura el estado del amor incondicional y nos devuelve
a nuestra verdadera naturaleza. Despertaremos como dioses que realmente
somos, bellezas físicas y espirituales, que fluyen con la savia, el néctar, del
amor liberado.
A MIS AMIGOS

¡ESTE LIBRO es para llegar hasta el fin!


Este libro no es sólo para perder peso. Puedes utilizar cada verdad en él
para sanar cualquier problema en tu vida.
Disfrutarás este libro, aunque no tengas la intención de bajar de peso.
Disfrutarás este libro, aunque no tengas un problema ahora mismo.
Disfrutarás tu relación conmigo mientras lees este libro.
Una dieta espiritual siempre es disfrutable.
Con amor
PRÓLOGO

ESTE LIBRO comenzó en una antigua y tranquila mansión de Cape Cod, el


hogar de Lucy McRowell. La noche antes de empezar a escribirlo estaba en
la cocina con mis amigos Bobby B. y Phil Laut. Compartíamos lo que
habíamos aprendido sobre el peso en nuestras consultas con clientes.
Phil comentaba sobre la influencia que tienen las modelos de la moda
en nuestros conceptos de belleza femenina. Las primeras modelos de
vestimenta femenina eran mujeres curvilíneas y voluptuosas. Sus cuerpos
recibían más atención que los modelos que lucían. Para resolver este
problema, los diseñadores seleccionaron como modelos a mujeres muy
delgadas para que el público admirase sus vestimentas antes que los cuerpos
que las llevaban. El resultado es que la modelo de antaño, elegida porque su
cuerpo era ignorado, se ha convertido en el tipo ideal de hoy.
«Aquí estamos», decía, «persiguiendo algo que es ridículo por las
razones erróneas».
Más tarde recordé que es más divertido abrazar a una mujer blanda y un
poco voluptuosa. De hecho, no disfruto mucho abrazar a una mujer delgada
y huesuda. Entonces, ¿por qué estoy tratando de ser delgada y huesuda?
¿Quiero ser menos sensual, incluso poco sana, debido a los mensajes de los
medios de comunicación?
Phil también relataba sus observaciones de los bebés. En cuanto
terminan de comer se los hace eructar y, mientras tienen el estómago lleno,
se los mantiene erguidos. El resultado es que, desde muy temprana edad,
nos acostumbramos a recibir amor cuando nuestros estómagos están llenos.
Aun ahora tenemos esta asociación entre la comida y el amor en nuestras
vidas. Me pareció una observación muy astuta.
También hablamos sobre una conexión que Phil observó entre las
mujeres excedidas de peso y las que le resulta difícil decir «no» a los
hombres. Es bastante sabido que la gente engorda para evitar las relaciones
sexuales o la intimidad en general. Phil notó que la mayoría de las mujeres
gordas a las que les costaba decir «no» a los hombres tampoco podían decir
«no» a sus padres. Muchas de estas mujeres temen que si se tornan
demasiado atractivas recibirán muchas proposiciones sexuales de los
hombres sin poder rehusarlas. Entonces Phil recomendaba que las mujeres
practiquen decir NO a los hombres, incluso sobre con respecto a tonterías.
Yo también recomendaría la afirmación: «Puedo decir NO a la gente sin
perder su amor.»
Estas fueron algunas ideas que intercambiamos el día que comencé este
libro. Esta conversación, y otras con amigos y clientes, me ayudaron a
aclarar algunas ideas que mucha gente tiene sobre su peso y-su dieta.
Mucha gente no está feliz con su peso. Prefieren ser más delgadas de lo
que son, aun si no son gordas. Intentan que sus cuerpos logren un peso o
forma ideal por medio de distintos tipos de castigos. Les niegan comida a
sus cuerpos, se aprisonan en diversos regímenes o ayunos y se obligan a
hacer ejercicios que no. les gustan. Siguen adelante porque creen que si
pueden cambiar sus cuerpos, su aspecto exterior, estarán más satisfechas
consigo mismas. Puede que pierdan algo de peso y sientan que han tenido
éxito por algún tiempo, pero eventualmente la -mayoría de estas personas
fracasan y entonces son aun más infelices con su cuerpo.
Cuando esta gente intenta cambiar sus cuerpos físicos en primer lugar,
están empezando por el final. Tu cuerpo no puede ser separado de tu auto-
imagen. Para comenzar por el principio, es necesario desarrollar un
concepto íntegro y positivo de ti misma. Es necesario estar en paz contigo
misma, agradarte a ti misma y a los demás, y tratarte con amor en vez de
castigarte. La forma que adopta tu cuerpo físico no es una consecuencia
directa de lo que haces con él, es decir de lo que comes o del ejercicio que
le das. Tu cuerpo físico responde a la actitud que tienes hacia él. Cuando tu
auto-imagen mejora, puede comenzar a reducir el estrés interno y liberar a
tu cuerpo de su grasa externa. Tu cuerpo es el efecto de tu mente; en otras
palabras, tu mente siempre gobierno tu cuerpo.
Este libro te demostrará que, al cambiar tu pensamiento y tus actitudes,
puedes cambiar tu peso y tu aspecto. Puedes aprender a amar el ser que eres
y, al amar ese ser, convertirte en el ser que quieres ser.
INTRODUCCIÓN

PUEDES tener varias razones para querer adelgazar. Puede que quieras
ser más delgado para atraer o complacer a tu pareja o simplemente porque
piensas que tu aspecto sería mejor. Tal vez hayas acumulado algunos
centímetros con los años. No es ninguna sorpresa que asocies la
acumulación de peso con el envejecimiento. No puedes detener el
calendario, pero sí puedes detener la balanza.
Tal vez sientas que un peso adicional demuestra falta de disciplina y
madurez. Se considera generalmente que la gente obesa no puede controlar
sus deseos y se supone que sus cuerpos lo demuestran. Seguramente te
dirás para ti: «¡No soy yo!»
También hay riesgos en la obesidad. Si te interesa la ciencia, el hecho
es que tener solamente 8 hilos más que tu peso promedio puede reducir
cuatro años tu expectativa de vida. Algunas autoridades científicas han
afirmado que tener cinco kilos de más involucra un riesgo para la salud
mayor que fumar veinte cigarrillos por día.
Se han dicho muchas cosas sobre el exceso de peso, porque la
obsesidad o meramente pensar en los kilos de más es muy común en
nuestra sociedad. Según el doctor Hamburger, un psicólogo, casi todos los
desórdenes digestivos son síntomas de depresión, soledad, aburrimiento,
tristeza, incapacidad, culpa y auto-rechazo. Un sentimiento lleva a otro en
un círculo del que parece difícil salir. «Yo como porque estoy deprimida.
Me deprimo cuando me siento sola. Es aburrido estar sola...» ¿Te resulta
familiar este razonamiento?
La gente obesa tiene con frecuencia un sentimiento de fracaso con
respecto a poder cambiar su condición. Es muy posible que se conviertan
en esclavos de un régimen tras otro. ¡Esto es una conspiración contra tu ser!
Junto con los regímenes, la gente se tortura físicamente de otras
maneras. Jim Fadiman, un psicólogo, sostiene que un ejercicio realizado
.exclusivamente para perder peso no tendrá éxito. Si no haces ejercicio por
placer, es una. tortura y el mero hecho de hacerlo es un recordatorio de que
estás gordo.
Las investigaciones que hemos hecho a través del Renacimiento, que
condujeron al Curso de Relaciones con Amor (L. R. T.), han demostrado
que el exceso de peso también se debe al trauma natal, al síndrome de
desaprobación paterna, al impulso inconsciente de muerte y a los patrones
de pensamiento negativo. Estos cuatro conceptos son importantes para una
comprensión del problema del peso.
El trauma natal es tu introducción al mundo, a la vida fuera del vientre
materno. Antes de nacer, te encontrabas en un ambiente ideal que cubría
todas tus necesidades: amor, calor, refugio, alimento. Para la mayoría, el
nacimiento ha sido una experiencia violenta de mucho dolor y sentimiento
de pérdida. Como resultado de esta experiencia, mucha gente siente que el
mundo es un lugar hostil y desagradable donde son atacados por gente de
la que no se pueden fiar. Así, pueden ir por el mundo disculpándose por
estar vivos y deseando regresar al vientre materno. Este libro te ayudará a
ver la relación entre el trauma natal y la alimentación excesiva.
Asimismo, el síndrome de desaprobación paterna te condiciona aún más
a los pensamientos negativos sobre ti mismo y la vida. Tus padres
recibieron deSÜpT0b(lCÍÓ7l 611 tu infancia y, al crecer, te la
transmitieron. El origen de este síndrome es que tus padres no pudieron
satisfacer las exigencias de sus padres, que eran exigentes y retuvieron el
amor y el afecto de ellos. Así, tus padres dedicaron mucho tiempo a
desquitarse de sus padres por la desaprobación que recibieron o intentando
ganar su amor. Con el fracaso de estos intentos, suprimieron su amargura o
transfirieron su resentimiento a otras figuras de autoridad, como los
maestros, las parejas o los jefes.
Después de tu nacimiento, tus padres tuvieron la oportunidad de verter
sobre ti la hostilidad que heredaron y con la que convivieron tanto tiempo.
Este libro te mostrará la forma en. que tu alimentación excesiva está
relacionada con el síndrome de desaprobación paterna.
El impulso inconsciente de muerte es la aceptación de la inevitabilidad
de la muerte causada por fuerzas «allí fuera». Cuando la gente se niega a
cuestionar la muerte, aceptan su poder sobre ellos. Muchos científicos
informan de remisiones espontáneas e incluso curaciones de enfermedades
incurables, especialmente el cáncer, en pacientes que se niegan a decir si a
la muerte. Nunca se podrá determinar la cantidad de curas definidas como
milagrosas que han ocurrido a través de los siglos en personas que se han
negado a-decir sí a la muerte. Muchos científicos admiten ahora que no se
debe subestimar la mente y su poder sobre la muerte. Algunos de ellos se
han dedicado a estudiar a los maestros espirituales y reafirman lo que estos
maestros han predicado desde hace siglos: que hay una alternativa a la
muerte física, la extensión de la vida o inmortalidad, incluso la capacidad
de desmaterializar y rematerializar el cuerpo. Más adelante en este libro
verás la conexión entre el comer excesivamente y el impulso inconsciente
de muerte.
Jesucristo, reconocido como un gran maestro espiritual por pensadores
cristianos y no cristianos, dijo que «aquel que coma de mi cuerpo vivirá
para siempre». El cristianismo, junto con otros pensamientos religiosos,
contempla el hecho de compartir alimento como un símbolo de una unión
más profunda y espiritual de almas. Compartir el pan con los demás es
realmente un sacramento. Pero abusar de los alimentos comiendo
excesivamente es una forma de suicidio y un deseo implícito de morir.
Los patrones de pensamiento negativo son todos los pensamientos
negativos con los que te encanta castigarte periódicamente. Estos
pensamientos pueden ser como «nunca tengo el aspecto adecuado», «nunca
puedo tener un buen cuerpo» o #nadie podrá amarme jamás porque soy
demasiado gordo». Para empezar a liberarte de la tiranía del peso, debes
comenzar por cambiar tus pensamientos. Debes aprender á convertir todos
estos pensamientos al positivo para reemplazar el fracaso por el éxito. No
es necesario estar atascado en la futilidad y la desesperanza. El exceso de
peso no es natural a menos que creas que lo es. Puedes cambiar todo lo que
creas con tu mente. Debes cambiar los pensamientos «pesados» que te
hacen pesado.
La mayoría de los que tienen exceso de peso han estado así durante
muchos años por más de una razón. De cuando en cuando experimentan un
gran auto-rechazo o vergüenza y deciden HACER ALGO con respecto a
ello. Comienzan una dieta, hacen ejercicios y se ponen en contacto con una
variedad de supuestas autoridades en el tema. Durante algún tiempo
pierden unos kilos y sienten que han tenido éxito. Se agradan a sí mismos y
a los demás. Después los kilos y la antigua silueta regresan. Este patrón se
sucede una y otra vez. Si tú eres una de estas personas, ¿te sorprende sentir
que el esfuerzo es inútil y que tu caso no tiene solución?
La razón por la que las dietas y otros castigos autoinflingidos no
funcionan para ti y para mucha otra gente es que nunca has llegado a la
causa del problema. Después de concluir una dieta, tu peso regresará si lo
utilizas como protección para ti o como un arma contra alguien. Esta
utilización proviene de algún temor que primero debes descubrir y luego
resolver. Cuando el temor desaparece por medio del uso de afirmaciones,
Renacimiento, Rolfing, seminarios o cualquier medio que funcione, podrás
dejar que tu peso se reduzca naturalmente.
Comencemos por considerar el problema del peso desde otro punto de
vista. Aquí hay algunas opiniones para meditar, extraídas de la
«Psychologist’s eat-anything diet» (La dieta del psicólogo de comer lo que
sea) por el doctor Leonard Pearson:
La pérdida permanente de peso ocurre en un ambiente de libertad.
Los dietistas crónicos se encarcelan cuando inician una dieta y son
aprisionados por dictadores de dietas.
Llevar la cuenta de las calorías perpetúa un estado de guerra inútil
contigo mismo.
Una causa común del exceso de peso es no comer suficiente de lo que te
gusta y deseas.
¿Has estado perdiendo las mismas veinte libras desde hace veinte
años? Si tienes el síndrome del dietista, es decir perder un poco de peso,
entrar en el pánico, recuperarlo, entrar en la auto-conmiseración, iniciar
otra dieta, etc., está demostrando lo inadecuado e incompetente que eres y
así tu culpa te traerá más peso.
¿Tienes un síndrome de «persona versus alimento»?
¿Comes a través de un filtro de culpabilidad?
Recomiendo este libro del doctor Pearson, que te informa cómo salir de
la tiranía en la que te has metido. Puede ayudarte a reconsiderar tu
enfoque al problema del peso.
A continuación hay algunas formas positivas, exentas de castigo, para
empezar a pensar sobre los alimentos y la alimentación:
Come los alimentos que «vibran» para ti.
Las comidas que «vibran» para ti son las que satisfacen un apetito
determinado en un momento determinado.
La culpa y el disfrute son malos compañeros.
La acción de comer debe proporcionar satisfacción y placer; de lo
contrario no es efectiva.
La libertad de comer también te dará la libertad de no comer.
La única dieta trata sobre una dieta diferente, una dieta que se puede
hacer solamente en la cama. De hecho, te recomiendo que la hagas en la
cama. Esta dieta NO requiere que renuncies a comer ni hagas ejercicios
físicos, pero SÍ requiere que te abstengas dé pensamientos negativos y
hagas ejercicios mentales. Esta dieta te puede ayudar a cambiar tus
pensamientos, tus sentimientos y tu aspecto. Te puede hacer sentir bien
sobre ti misma y. tu vida. ¿Acaso no es esto lo que todos queremos?
PRIMERA PARTE
SOBRE LA ÚNICA DIETA

LA ÚNICA dieta es, abstenerse de pensamientos negativos. Es una dieta de


perdón y amor.
Si te amas a ti mismo y amas tu cuerpo y tu comida, esta dieta siempre
funcionará. No es nada cara y es muy fácil, porque todo lo que tienes que
hacer es quedarte en cama y seguir los pasos.
Es la última palabra sobre las dietas, porque el amor es lo más elevado
que existe y Dios es amor y Dios es lo más elevado que existe.
PRINCIPIOS A DOMINAR EN PRIMER
LUGAR

1. EL pensamiento es creativo y los pensamientos producen resultados. Los


pensamientos positivos producen resultados positivos para ti. Los
pensamientos negativos producen resultados negativos para ti. Es así de
sencillo-.
2. No es lo que comes lo que te puede hacer daño. Lo que CREES
acerca de lo. que comes es lo que te puede hacer daño.
3. Por tanto, los alimentos no te «engordarán» por sí mismos. Los
pensamientos que tienes acerca de la comida son lo que hace que te
«engorden».
a. Un estudio realizado con gente que pesaba exactamente lo que quería
demostró que todos ellos podían comer lo que quisieran sin preocupación
alguna.
b. Podían hacerlo porque todos ellos tenían una cosa en común. Tenían
el pensamiento de que podían comer cuanto quisiesen en cualquier
momento sin subir de peso. «Nunca subo de peso» es lo bastante sencillo.
4. De hecho, nuestra única nutrición nos llega de la luz de Dios y no de
la comida.
5. Cualquier técnica física, como los ayunos o las dietas especiales,
funcionan' porque tu mente lo cree así. Lamentablemente, mientras no
resuelvas la CAUSA de tu [Link] de peso es muy probable que recuperes
el peso perdido.
6. Tu cuerpo siempre obedece las instrucciones de tu mente. Lo que
importa son las instrucciones que le das a tu cuerpo acerca de la comida.
7. La actitud y las creencias son los denominadores comunes de todas
las causas de obesidad.
a. La causa de tu exceso de peso está en tus creencias.
b. La causa que nunca deja de producir resultados todo el tiempo es el
pensamiento.
8. Debes abstenerte de los pensamientos negativos sobre tu cuerpo y los
alimentos y ti mismo. Esta es la única forma de conseguir resultados
permanentes. Para tener éxito, debes utilizar pensamientos positivos.
Estas son tres afirmaciones importantes para probar:

Yo me amo a mí mismo.
Mi cuerpo procesa automáticamente cualquier alimento que como para
mantener mi peso perfecto de kilos.
Todo lo que como se convierte en salud y belleza

Si no has utilizado afirmaciones antes, o si no las utilizaste


recientemente, lee esta sección con atención. La clave del pensamiento
positivo es el uso de afirmaciones. Mediante el uso de afirmaciones puedes
programar tu mente y tu cuerpo para el éxito.
Una afirmación es un pensamiento positivo que eliges conscientemente
para introducir en su subconsciente con la finalidad de producir un
resultado determinado que deseas.
Lo que haces es dar a tu mente una idea para actuar sobre ella. Tu mente
crea lo que tú quieres si le das la oportunidad de hacerlo. Tú creas aquello
que crees que es verdad. Mediante la repetición puedes programar tu mente
para pensar positivamente y lograr así el objetivo que deseas. Se pueden
utilizar las afirmaciones de vanas formas.

Inicialmente, escribe cada afirmación diez o veinte veces en una hoja de


papel, dejando un espacio en el lado derecho para las respuestas negativas.
Al escribir la afirmación en la izquierda, anota tus respuestas negativas o
negaciones en la derecha. Al seguir escribiendo la afirmación, observa
cómo cambian tus respuestas a ella. Una afirmación clave hará surgir más
respuestas negativas de tu subconsciente, lo que te da la oportunidad de ver
qué se interpone entre ti y tu objetivo.
Cuando finalmente puedes escribir la afirmación con una respuesta
neutral, sólo entonces tu subconsciente está preparado para la acción. Estos
ejercicios te ayudarán a tomar conciencia de lo que se encuentra ahora en tu
subconsciente y hacia dónde estás preparado para ir.
Después de aproximadamente una semana de escribir una afirmación, o
cada vez que se aquietan tus respuestas negativas, puedes dejar de utilizar la
columna de respuestas y escribir solamente la afirmación. También puedes
utilizar una cinta de cassette, que me ha dado los mismos resultados, o
escribirlas a máquina. Para mí, escribirlas de esta manera me permite
escribir diez afirmaciones por cada una que escribiría a mano.
También puedes repetirte las afirmaciones en voz alta. Si bien esto
ocupa menos tiempo, tiene menos efecto porque involucra el empleo de
menos sentidos que cuando las escribes.
La capacidad de escribir afirmaciones es importante para tu éxito con
este programa. Intenta disfrutar el conocerte a ti mismo mientras lo haces.

EJEMPLOS: RESPUESTAS:
Yo merezco mantener No me lo creo.
mi peso perfecto de 57 kilos,
coma lo que coma.

Yo merezco mantener Eso sería demasiado bueno


mi peso perfecto de 57 kilos, para ser verdad.
coma lo que coma.

Yo merezco mantener Si fuera perfecto, no sabría


mi peso perfecto de 57 kilos, qué hacer. ¿De qué me
coma lo que coma. preocuparía?

Yo merezco mantener Sí, es una buena idea. ¿Pero mi peso perfecto de


57 kilos, cómo?
coma lo que coma.

Es fácil para mí mantener ¡Ja!


mi peso perfecto de 57 kilos si
lo pienso así.
PASOS BÁSICOS PARA LA DIETA

ANTES de comenzar esta dieta, debes prepararte para ella por medio de
estar dispuesto a renunciar a tus problemas con tu peso ahora mismo. ¿Estás
dispuesto a dejar partir todas esas compensaciones, esas recompensas reales
y secretas que obtienes de tus problemas con el peso? ¿Estás dispuesto a
renunciar a conseguir atención o evitar recibirla? ¿Estás dispuesto a dejar
partir tu miseria? ¿Estás dispuesto a abandonar todo eso ahora y ser libre?
Si te preguntas, «¿estoy dispuesto a renunciar a todo esto ahora?», y la
respuesta que viene es «No», ni siquiera esta dieta funcionará. En ese caso
no estás preparado para ella. Incluso puede que te sientas triste por
abandonar algo que te es tan familiar, aunque sea neurótico.
El primer paso siempre es decir la verdad. Puedes empezar a
preguntarte cuáles son las compensaciones que obtienes. Es decir, piensa en
lo que realmente consigues con tu exceso de peso, qué es lo que logras
demostrar. Aquí tienes algunos ejemplos. Puedes hacer tu propia lista.

¿Cuáles son mis compensaciones por mi exceso de peso?

EJEMPLOS:
1. Demuestro que no soy perfecto.
2. Demuestro que mi madre estaba equivocada.
3. Consigo enojarme conmigo mismo.
4. Consigo castigarme.
5. Consigo permanecer fuera del Cielo.
6. Logro impedir que muchos hombres o muchas mujeres deseen hacer
el amor conmigo.
7. Logro tener un problema para obtener atención.
8. Logro sentirme incapaz sobre este problema.
9. Consigo tener una razón para fracasar.
10. Consigo quejarme.
La siguiente parte en tu preparación es estar dispuesto a renunciar a
todas estas compensaciones. Puedes convertir cada una de ellas en una
afirmación.

1. Está bien que yo, sea perfecto.


2. Yo, ya no necesito vengarme de mi madre y demostrar que estaba
equivocada.
3. Yo, me perdono a mí mismo y por lo tanto no me enojo conmigo
mismo.
4. Yo, me niego a castigarme de aquí en adelante.
5. Yo, estoy dispuesto a permanecer en el Cielo ahora mismo.
6. Está bien que haya muchos hombres o mujeres que deseen hacer el
amor conmigo. Puedo decir que no si así lo deseo.
7. Yo, no necesito un problema para obtener atención.
8. Yo, ya no me siento incapaz con respecto a este problema.
9. Yo, tengo éxito y por eso ya no necesito una explicación para
fracasar.
10. Yo, he renunciado a quejarme.

Si no estás dispuesto a renunciar ahora, entonces cultiva la disposición a


estar dispuesto. Te sentirás más
dispuesto después de hacer las afirmaciones referidas a tus
compensaciones.

Mis compensaciones por estar excedido de peso son:

Mis nuevas afirmaciones son:

Primer paso: abstención de pensamientos negativos.

A continuación hay algunos ejemplos de pensamientos negativos.


Escribe tus propios pensamientos en la columna de la derecha.
EJEMPLOS:

1. No puedo perder peso 1.


solamente con pensarlo.

2. es difícil perder peso. 2.

3. Si engordo, me sucederá 3.
algo terrible.

4. Debo cuidarme de lo 4.
que como porque engordaré.

5. Nunca dará resultados. 5.


Ninguna dieta funciona.

6. No puedo lograr que mi 6.


cuerpo sea como. yo quiero.

7. Esto tarda demasiado. 7.

8. No hay esperanza. 8.

9. Nada sirve cuando se 9.


trata de perder peso.

10. Si no entiendo esto, 10.


es que hay algo mal en mí.
No estoy iluminado.

Estos son todos mis pensamientos negativos acerca de la


comida:

EJEMPLOS:
1. No puedo ganar con la 1.
comida.
2. El pan engorda. 2.

3. El helado engorda. 3.

4. Las comidas más 4.


placenteras engordan.

5. Debo comer una cierta 5.


cantidad de nutrientes o
de lo contrario moriré.

6. La comida es lo más 6.
importarle que hay.

7. Una mujer siempre 7.


debe preparar la comida
y servirla a un hombre.

8. La comida es peligrosa. 8.

9. Renuncio porque odio. 9.

10. Primero viene la comida 10.


y después el amor.

Segundo paso: Darse un festín de afirmaciones

El segundo paso es convertir tus pensamientos negativos en


afirmaciones. Abstente de lo negativo y aliméntate de los pensamiento
positivos. Recuerda que éstos son los únicos ejercicios que te prometí que
harías. Más abajo hay algunos ejemplos de afirmaciones. Escribe tus
respuestas a la derecha.

Estas son todas mis afirmaciones sobre mi cuerpo y mi peso:

EJEMPLOS:
1. Yo, puedo perder 1.
peso sólo con el poder
de mi mente,

2. Es fácil para mí, perder 2.


peso.

3. No me sucederá nada 3.
terrible, pese lo que pese.

4. Yo, ahora como _ 4.


para adelgazar.

5. Esta dieta siempre funciona. 5.

6. Yo, ahora puedo 6.


lograr que mi cuerpo sea
como yo quiero.

7. Esto tarda el tiempo 7.


adecuado.
8. ¡Esto funciona ahora! 8.

9. Yo, estoy muy 9.


bien pase lo que pase.

10. Yo, puedo resolver 10.


este problema sin duda alguna.

Estas son todas mis afirmaciones sobre la comida:

EJEMPLOS:

1. Yo, siempre 1.
gano con la comida.
2. El pan no engorda. Yo, 2.
puedo comer pan y ser delgado.

3. Yo, puedo ser 3.


delgado y permanecer delgado
comiendo helado.

4. Las comidas más placenteras 4.


no me engordan. En realidad, me
adelgazan.

5. Yo, no moriré, 5.
coma o no coma.

6. La comida no es lo más 6.
importante para mí.

7. Yo, no tengo 7.
que preparar y servir comida
sólo porque soy mujer.
Yo, puedo preparar y
servir comida, aunque sea un
hombre.

8. La comida es segura 8.
para mí,

9. Yo, amo 9.
la comida, pero puedo tomarla
o dejarla.

10. El amor siempre viene 10.


primero para mí, y
no necesito comida para
conseguir amor.
Te sentirás más a gusto con algunas afirmaciones que otras. Por tanto,
funcionarán mejor para ti. Las mejores afirmaciones generales sobre la
comida son las siguientes:

Mi cuerpo procesa automáticamente todo lo que yo,


como para mantener mi peso perfecto
de kilos.
Yo, merezco el placer que recibo de comer.
Yo, estoy perdiendo peso y ganando en
belleza ahora mismo.
Yo, soy agradable para mí mismo, coma o
no coma.
La Inteligencia Infinita en mí siempre hace lo adecuado para mantener
mi peso perfecto de kilos.
Lo que es placentero para mí ya no tiene consecuencias indeseables.
Cuanto más satisfacción experimento, menos vacío siento.
Mi vida y salud son sostenidas en realidad por la Luz de Dios.
Toda la comida que yo, atraigo es buena
para mí y como por placer. No atraigo comida que no sería buena para
mí.
Mi metabolismo responde a las nuevas instrucciones que yo, le estoy
dando.
Yo, tengo el derecho de cambiar las reglas
establecidas por mis padres con respecto a la comida.
Yo, estoy dispuesto a ver la verdad sobre
mi problema con el peso.,
Yo, estoy bien, esté delgado o no.
Yo, puedo obtener amor, coma o no coma.
Yo, puedo decir que no sin perder el amor
de los demás.
Yo, estoy totalmente sanado de este problema.
Las calorías tienen el poder que solamente yo,
les doy.
Mi mente gobierna mi cuerpo.

Practica estas afirmaciones diariamente.

1. Escribe las más significativas al menos diez veces por día.


2. Pégalas a una pared o espejo donde las puedas ver.
3. Medita sobre ellas.
4. Dilas en voz alta a un amigo o amiga sentado frente a ti y pídele que
te diga «gracias» al terminar de decirlas cada vez.
5. Grábalas en una cinta de cassette en la primera y tercera persona y
escúchalas cada noche.

Asimismo, te recomiendo que leas el capítulo acerca del peso en el libro


Reconocimiento en la Nueva Era1. Escucha las cassettes de Leonard Orr
sobre el peso. Puedes pedirlas a «Inspiration University», Box 324,
Sierraville, California 96126, EE. UU. de N. A.

Todos mis pensamientos negativos sobre mi cuerpo son:

Todos mis pensamientos negativos sobre mi peso son:

Todos mis pensamientos negativos sobre la comida son:

Mis nuevas afirmaciones sobre mi cuerpo son:

Mis nuevas afirmaciones sobre mi peso son:

Mis nuevas afirmaciones sobre la comida son:

Tercer paso: Utilizar visualizaciones


Si te resulta fácil visualizar cuando cierras los ojos, aprovecha esta
capacidad e imagínate a ti mismo en tu figura ideal y con tu peso ideal.
Cada día medita unos minutos acostado o sentado y visualiza tu cuerpo tal
como quieres que sea. Aquello en lo que piensas aumenta.
Si piensas en tu cuerpo excedido de peso, esto aumentará y engordarás.
Si piensas en el cuerpo ideal que quieres, esto también aumentará y tendrás
más de ello.
Si te resulta difícil visualizar, coloca delante de ti una foto de cuando
tenías tu peso ideal y estabas feliz. Mírala unos momentos cada día. Y si no
tienes una foto así, recorta de una revista una foto de alguien con un cuerpo
como el que deseas. Puedes pegar una foto de tu cara sobre ella. Mírala
todos los días.
Y cuando veas a-alguien que tiene el mismo aspecto que deseas para ti,
no sientas celos ni te resientas con esta persona. Por el contrario, piensa
«¡Eso es para mí!»
Con la visualización puedes cambiar tanto tu peso como tu aspecto, tu
figura y tu aspecto general.

Cuarto paso: Libérate de la ira

Antes de liberarte de tu ira, pregúntate lo siguiente: «¿A quién consigo


culpar por medio de este problema?» El nombre de esa persona ya ha
surgido en tu mente. Esa persona debe ser perdonada sin demora.
Un curso en milagros explica que la causa de todos los problemas es no
perdonar y que el perdón es nuestra única función. El perdón también es el
«gran borrador). Perdonar significa perdonarte a ti mismo y también a los
demás. Significa conocer la razón por la que estás enojado y luego dejarla
partir. El perdón es recordar selectivamente. Es recordar nada más que los
pensamientos de amor que has recibido y dado. Todo lo demás debe ser
olvidado. Perdona y verás las cosas de manera distinta. Perdona y el
problema desaparecerá.
Puedes empezar a dejar partir tu ira haciéndote la siguiente pregunta y
responderla luego con toda honestidad.
¿Por qué estoy enfadado?

1. Estoy enfadado con mi padre por


2. Estoy enfadado con mi madre por
3. Estoy enfadado conmigo mismo por
4. Estoy enfadado con las mujeres por
5. Estoy enfadado con los hombres por
6. Estoy enfadado conmigo mismo por fallar en

Ahora continúa con las siguientes declaraciones sobre ti mismo.


Algunas respuestas pueden ser similares a las anteriores.

1. No me he perdonado a mí mismo por


2. Otra cosa por la que no me he perdonado es
3. No me he perdonado por comer
4. No me he perdonado por ser
5. No me he perdonado por pensar que
6. No me he perdonado por decir que
7. No me he perdonado por hacer
8. No me he perdonado por culpar a los demás con respecto a
9. No me he perdonado por hacer daño a
10. No me he perdonado por no dar:

¿Por qué no he perdonado aún a los demás?

1. No he perdonado a mi padre por


2. No he perdonado a mi madre por:
3. No he perdonado a mis hermanos o hermanas por
4. No he perdonado a mi pareja por
5. No he perdonado a por hacerme daño.
6. No he perdonado a por no hablarme.
7. No he perdonado a por negarse a
prestarme dinero.
8. No he perdonado a por mentirme.
9. No he perdonado a por calumniarme.
10. No he perdonado a por abandonarme.

Todas estas personas deben ser perdonadas, aunque no lo quieras.


Comienza ahora a dejar partir tu ira perdonándote a ti mismo y a los
demás. Escribe cada declaración en la forma que más te agrade.
1. Me perdono a mi mismo por
2. También me perdono a mí mismo por
3. Me perdono por comer
4. Me perdono, por ser
5. Me perdono por pensar que
6. Me perdono por decir
7. Me perdono por hacer
8. Me perdono por culpar a los demás por
9. Me perdono por hacer daño a
10. Me perdono por no dar

1. Perdono a mi padre por


2. Perdono a mi madre por
3. Perdono a mi hermano o hermana por:
4. Perdono a mi pareja por .
5. Perdono a por hacerme daño.
6. Perdono a por no hablarme.
7. Perdono a por negarse a prestarme
dinero.
8. Perdono a por mentirme.
9. Perdono a por ofenderme.
10. Perdono a por abandonarme.

En el nombre de Jesús, todo está perdonado. Pido al Espíritu Santo que


corrija todo mi pensamiento erróneo ahora mismo.
A continuación tienes cinco pasos indicados por Catherine Ponder para
el perdón completo. Medita sobre ellos.

1. Tú perdonas a los demás.


2. Los demás te perdonan a ti.
3. Tú te perdonas a ti mismo.
4. Renuncias a cualquier deseo de venganza.
5. Restableces la armonía como era antes del hecho que has perdonado.

La mayoría de las personas ventilan su ira sobre los demás de manera


violenta y perjudicial. Hay maneras más aceptables e incluso amorosas de
liberarse de la ira. Puedes meterte en el coche, en el garaje o en algún paraje
solitario y gritar. Puedes dar un paseo por un bosque, una playa o algún
lugar apartado y gritar. Si prefieres quedarte en casa, puedes golpear
cojines. También puedes quedarte en .cama (te prometí que todo este
proceso se podía hacer en la cama) y golpear con tus talones, cada vez más
alto, con tus rodillas rectas, hasta que ventiles toda la ira. También puedes
utilizar palos de espuma de poliuretano y ventilar la ira en una pelea
«arreglada» con otra persona.
Todas estas formas de liberarte de la ira te hacen sentir
maravillosamente bien. Pon en práctica las que te resulten mejores, pero
hazlo a diario. No te sorprendas si luego te dan ganas de llorar. Esto es muy
buena señal. También puedes gritar tus afirmaciones a voz en cuello.
Ten en cuenta que expresas tu ira para desprenderte de ella. No te
aferres a tu ira. Puedes expresarla en cinco minutos o prolongarla cinco
horas. Es mejor renunciar a ella.

Quinto paso: Anotar los sentimientos

En este proceso es muy bueno anotar todos tus sentimientos en un


cuaderno, especialmente cuando te sientes alterado. De esta manera lograrás
un conocimiento de ti mismo muy profundo. Podrás dilucidar los patrones
que determinan tus acciones y sentimientos. Comenzarás a comprenderte a
ti mismo y podrás elegir otras formas para resolver tus problemas.
El mejor momento para escribir es cuando sientes ganas de comer,
aunque no tengas hambre. En lugar de comer, la próxima vez coge tu
cuaderno y anota tus sentimientos. Describe cómo te sientes realmente.
Recuerda que estás escribiendo sólo para ti y sobre .ti.
Luego lee tus anotaciones y escribe afirmaciones sobre tu peso y otras
afirmaciones que se apliquen a lo que has escrito. Una vez que has hecho
esto, y no antes, puedes comer si aún lo deseas. Lo más probable es que ya
no te apetezca.

El siguiente es un ejemplo de estas anotaciones:

«Martes por la tarde. ¡Quiero comer pan! ¡Mucho pan! Quiero comer
pan porque estoy enojada. Mi abuela se enojaba con frecuencia y hacía
mucho pan. ¿Acaso me estoy comportando como mi abuela? ¡Pues sí!
Estoy cuidando de todo y a todos, igual que ella. ¿Seré libre algún día?
¡No tengo nada de disciplina! Estoy enojada conmigo misma por no
tener disciplina. Pero esto no es verdad. He tenido disciplina en el pasado.
No la tengo ahora porque quiero estar enojada. El hecho de castigarme por
interrumpir un ayuno es una buena manera de permanecer enojada. Incluso
es posible que ayune solamente para interrumpirlo. ¡No, eso es absurdo! ¿0
será verdad? ¿Qué puedo hacer?
Tengo las siguientes alternativas:
Ayunar y mantener la disciplina (esto no servirá);
Ayunar, interrumpir el ayuno y perdonarme (esto no dio resultados);
Perdonarme primero y luego comer (no quiero hacer esto);
Perdonarme primero y luego ayunar (no lo sé).
¿Qué quiero realmente? Quiero comer, o rio comer, y sentirme bien de
cualquier manera. Ahora como las cosas que me prohíbo (pan, mantequilla,
helado) para así enojarme conmigo misma.
En realidad, estoy muy enojada con los hombres (Dios es un hombre).
Ahora me duele el costado. Todo parece inútil. Me siento como una
alcohólica. No quiero renunciar, pero estoy harta. ¿Podré salir de esto
alguna vez?»

Algún tiempo después de esta primera sesión de anotaciones podrías


reflexionar acerca de tu ira. Esta es una anotación posterior.
«Yo no soy mi abuela. No necesito estar enojada solamente porque ella
lo estaba. No tengo que comer pan y mantequilla pero, si elijo hacerlo,
puedo lograr que no me engorden. Ambas posibilidades están bien.
No estoy indefensa ante esto. Tengo disciplina. Estoy cultivando mi
disciplina ahora mismo. No tengo que hacer un ayuno para resolver esto. Lo
estoy resolviendo ahora mismo. Ya no necesito ayunar con la exclusiva
finalidad de interrumpirlo para luego enojarme conmigo misma. Ya no
necesito enojarme conmigo misma. No me castigaré nunca más. Estoy bien,
coma o no coma. Ahora apruebo de mí misma todo el tiempo.
Perdono a todos los hombres. Me perdono por pensar que Dios me ha
hecho daño. Dios sólo espera para ayudarme en esto y ahora le permito
hacerlo.»
Otra manera de anotar tus sentimientos es enviarte una carta, ¿Quién
sabe mejor que tú que mereces un poco de reconocimiento? Felicítate por
carta por el progreso que sabes que estás realizando y envíatela por correo.

Querida Sondra,
Me alegra saber de tu progreso. Noto que tienes un aspecto más joven y
bello y que has perdido peso. ¡Estás magnífica! Creo que realmente debes
reconocerte a ti misma por lograr el dominio sobre tus pensamientos y dejar
partir los temores que causaban tu exceso de peso. Nunca más tendrás que
temer el exceso de peso, porque has llegado a la CAUSA. ¡Estoy orgullosa
de ti! Mereces una recompensa y por tanto te regalo un masaje. Mereces tu
peso ideal de 57 kilos.

Con amor,
Una amiga

Sexto paso: bendecir la comida

Cuando comas, ama tu comida y ella te amará a ti. Comienza por


bendecirla. El alimento es una forma de energía que no puede dañarte ni
hacerte nada que no quieras. Puedes decirte que «esta comida se convierte
sólo en salud y belleza».
Disfruta la belleza de tu comida. Quita de la mesa todo lo que no tenga
relación con la comida, como los periódicos, libros o cuadernos. Utiliza
platos o fuentes para que cada alimento sea más atractivo. De esta forma
puedes apreciar la salud y belleza que estás a punto de consumir.
Convierte tus comidas en un acontecimiento espiritual. Disfruta de tu
comida, ya sea sólo o en compañía. Disfruta de la conversación con los
demás o recordando un momento agradable del día. No comas mientras lees
o miras la televisión e ignoras la comida. Mírala, siente su aroma y sabor y
piensa en lo que estás haciendo. Tómate el tiempo para relajarte mientras
comes y saborea cada bocado. Cada vez que te llevas comida a la boca,
toma una respiración profunda.

Séptimo paso: amar tu cuerpo

Si amas tu cuerpo, éste colaborará con tu mente. Cultiva una relación de


amor con tu cuerpo. Trátalo como tratarías a tu amigo más querido. Si dices
que tu cuerpo no colabora contigo, nunca podrás lograr tu peso perfecto,
porque te encuentras en un estado continuo de no cooperación con él.
Entiende que si dices «no me gusta mi cuerpo», tu cuerpo hace todo lo que
NO QUIERES que haga con el propósito de darte la razón. El resultado es
que tu cuerpo se hará más y más pesado.
Debes amar tu cuerpo, aunque tenga un exceso de peso porque está
haciendo lo que quieres que haga. En algún nivel quieres tener más peso y
tu cuerpo te da lo que deseas en secreto. Tu cuerpo siempre obedece a tu
mente. Si le dices a tu cuerpo que pierda peso y NO lo hace, es que hay una
INTENCION OPUESTA más profunda que interpone tu mente.
Verifica si esto es así para ti.
Si piensas que podrías estar en un estado de no cooperación contigo
misma, analiza tus respuestas a la siguiente afirmación hasta encontrar la
intención opuesta:

AFIRMACION: RESPUESTA:
Yo, ahora estoy dispuesto Aun no porque sería perfecto.
a perder peso. No es seguro ser delgado.

Octavo paso: complacerte

Es muy importante que te des placer mientras haces esta dieta. Esta es
una dieta de amor. Debes amar tu cuerpo, amar el alimento que comes y
amar a aquellos con los que estás enfadado. Pero más^ que nada debes
amarte a ti mismo en todos los aspectos. Por tanto, es importante darte
algunos grandes y sensuales placeres. Por ejemplo, un masaje frecuente o
incluso diario sería ideal.
Nunca te digas que no puedes permitirte algún placer especial como un
masaje. Si te das cuenta de que en un masaje se trata de recibir y que tu
situación financiera también está relacionada con recibir, te abrirás más a
recibir todo, incluso dinero. De modo que los masajes ciertamente pueden
aumentar tu prosperidad. Incluso puede que te llegue una idea para hacer
millones durante un masaje, pero lo más importante es darte cuenta que el
masaje es también una forma de amar tu cuerpo.
Otra forma de complacerte es darte un baño a todo lujo. Recomiendo
bañarse dos veces por día. Tómate el tiempo para dar la temperatura exacta
al agua. Coge un libro para leer o música para escuchar y prepara una buena
cantidad de suaves toallas. Esta es una forma maravillosa de amarte a ti
mismo y también de meditar.
Debes hacer lo que sea que te da placer durante este período. La
mayoría de la gente se trata duramente durante una dieta. Recuerda que ésta
no es una dieta de negación. ¡Ni siquiera te niegues alimento! Esta es una
dieta de amor y sería una buena idea -ponerte en contacto con lo que te da
placer y la forma en que quieres ser amado. Puedes determinar esto
preparando una lista de tus placeres.
Tienes cinco sentidos, cinco maneras claves de recibir placer: por medio
de la vista, el olfato, el gusto, el tacto y el oído. Intenta incluir en tu lista un
placer para cada uno. También puedes obtener placer de otras formas, tal
vez recordando o a través de la imaginación.

Mis diez placeres favoritos son:

1. Me encanta remojarme durante horas en agua tibia.


2.
3.
4.
5.
6.
7.
8.
9.
10.

Después de preparar tu lista de placeres, piensa en la relación que tienen


estos placeres con recibir amor de ti mismo y los demás. Ahora traduce tus
placeres en formas específicas de amar y ser amado.

Diez formas en que puedo amarme son:


1. Comenzaré a darme una sauna al menos una vez por semana. '
1.
2.
3.
4.
5.
6.
7.
8.
9.

Diez formas eh que puedo permitir que los demás me amen son:

1. Invitaré a un amigo a tornar una sauna conmigo.


2.
3.
4.
5.
6.
7.
8.
9.
10.
Cuanto más amor das y recibes, más se desbloquea la energía en tu
cuerpo.

Noveno paso: entregarlo todo a Dios

Pide a Dios que corrija tu pensamiento sobre estos temas. Pide ayuda a
Dios para liberarte de todos tus pensamientos negativos acerca de la comida
y el peso. Cultiva la disposición de recibir ayuda. Cada vez que te descubres
regodeándote en pensamientos negativos como «No tiene sentido», «esto no
funcionará», «nunca podré perder peso», convierte estos pensamientos en
afirmaciones. Si pareciera que no puedes desprenderte de ellos,
sencillamente di «entrego esto a Dios» o «entrego esto al Espíritu Santo» o
«permito al Espíritu Santo que deshaga todos mis pensamientos erróneos
sobre mi cuerpo, la comida y el peso».
También puedes utilizar el mantra OM NAMAHA SHIVA YA, que es el
mantra definitivo. Significa «Oh Señor Shiva, me inclino ante ti en
reverencia» que en una acepción se traduce como «me entrego a la parte de
Dios que destruye la ignorancia». Shiva es el destructor de la ignorancia.
De esta manera puedes destruir los pensamientos ignorantes que causan tu
exceso de peso. Este mantra también significa «Espíritu infinito, Ser
infinito y manifestación infinita».
Ernest Holmes desarrolló un método denominado «La llave de oro» que
consiste en que, cada vez que estás atascado, deja de pensar en el problema
y piensa en Dios. Si no encuentras la manera de pensar en Dios, piensa en
las palabras paz, armonía, éxtasis, júbilo y cualquier otra palabra que
produzca estos resultados para ti. Dios es
Reza para que sea retirado el temor de renunciar a este problema.
Después de todo, si no tuvieses algún temor a renunciar a él, es probable
que ya lo habrías hecho con toda facilidad.
Ten conciencia de la dinámica de los milagros indicada en Un curso en
milagros.

1. Admite que debe ocurrir una sanación. (Perder peso es una sanación
y es el resultado que deseas.)
2. Luego pide orientación al Espíritu Santo.
3. Escucha la respuesta que recibirás.
4. Confía con fe en la segura orientación del Espíritu Santo.

Décimo paso: dar gracias

Da gracias a Dios que el problema ya está resuelto. Básate en la certeza


y la fe. El amor y la relajación te dan poder. Tienes el poder de tratar con
éste y otros problemas. Ahora, tu ser superior quiere reconocer este poder y
dar gracias por ello. Agradecer te traerá siempre resultados inmediatos.
¡Siempre!

Escribe tu peso ideal en un papel y pégalo al espejo.

¡No
comas
cuando
estás
alterado!

¡Piensa
ligeramente las 24 horas del día!
SEGUNDA PARTE
EL COMIENZO

HE aquí de nuevo los pasos de «la única dieta»:

1. Abstenerse de pensamientos negativos.


2. Darse un festín de afirmaciones.
3. Utilizar visualizaciones.
4. Liberarse de la ira.
5. Anotar los sentimientos.
6. Bendecir la comida.
7. Amar tu cuerpo.
8. Darse placer.
9. Entregarlo todo a Dios.
10. Dar gracias a Dios.

No puedo darte una indicación con respecto al tiempo que necesitarás


para concluir estos diez pasos. Sólo tu cuerpo sabe cuánto tiempo fue
necesario para llegar al estado físico y mental en que te hallas ahora. Debes
iniciar una nueva relación con tu cuerpo y dilucidar tus problemas con él.
Tardé entre seis y ocho meses para aclararme con la Segunda Parte de
este libro. Me llegó después de rezar por la maestría y sobre la base de las
investigaciones realizadas conmigo misma y mis clientes y estudiantes. Esta
parte del libro te ayudará con bloqueos específicos que podrías tener en el
transcurso de los diez pasos de la dieta.
. Esta dieta se desarrolla en el ámbito de los pensamientos, porque la
mayor parte de tu problema con tu cuerpo está relacionado con problemas
de tu pensamiento. Para ayudar a tu cuerpo a cambiar, primero debes
cambiar tus pensamientos. Ese cambio puede ocurrir más fácilmente
mediante el uso de afirmaciones. Por esta razón cada capítulo termina con
algunas afirmaciones para ayudarte a superar determinados bloqueos
mentales. Practica las afirmaciones según lo veas necesario de acuerdo con
el Plan propuesto en el capítulo «Principios a dominar en primer lugar».
Incluye tu nombre en las afirmaciones cada vez que las dices o escribes.
Practícalas en la primera, segunda y tercera persona, de esta manera:

«Yo, Sondra, puedo tener éxito con La Única Dieta.»


«Tú, Sondra, puedes tener éxito con La Única Dieta.»
«Sondra puede tener éxito con La Única Dieta.»

Practica una afirmación en las tres personas porque tu pensamiento ha


sido condicionado de esta forma y de los mensajes que has recibido de los
demás. Acuérdate de involucrar tantos sentidos como puedas: escríbelas,
repítelas en voz alta, leelas y escúchalas.
MEREZCO MI PESO IDEAL

YO, merezco mi. peso ideal.

Cuando practiqué otras afirmaciones, como «Yo estoy perdiendo peso


ahora» o «puedo mantener una dieta», nunca dieron resultados porque las
palabras perder y dieta tenían una carga muy grande para mí. Pero las
palabras peso ideal fueron lo bastante placenteras para que esta afirmación
diera resultados excelentes.
Incluí la palabra merezco porque quería asimilar que merecía tener lo
que quería. Merecía un aspecto atractivo y recibir elogios sobre mi cuerpo.
Merecía el placer de llevar ropa elegante. Merecía superar mi neurosis de
preocupación sobre mi peso.
En otras palabras, tuve que convencerme que merecía ser feliz. Era una
hija de Dios y me amaba a mí misma. Jesús dijo Ama a tu vecino COMO A
TI MISMO. Para amar a tu vecino, primero debes saber lo que es el amor
por medio de amarte a ti mismo.
La medida en la que pienses que no mereces tu peso ideal es la medida
en que te odias a ti mismo. Una razón por la que la gente se odia a sí misma
es porque se perciben separados de Dios. Percibirte apartado de Dios te deja
en una situación de aislamiento y total incapacidad. El resultado de esto es
que piensas «no puedo perder peso» o «no puedo perder peso sin hacer un
régimen». Cualquier frase que incluye las palabras «no puedo» te coloca de
inmediato en la incapacidad total. Es evidente que lo que sirve es pensar
«yo puedo, con la ayuda de Dios, tener mi peso ideal».
Siempre intento verme a mi misma como parte de Dios, una célula en el
cuerpo de Dios. Por lo tanto tengo todo el poder de Dios, la fuente, para
ayudarme a resolver lo que sea. La verdad es que ya soy perfecta y
completa en Dios y, cada vez que pienso de otra manera, ese pensamiento
es algo que he inventado, una ilusión. Por esto, cuando tenía un exceso de
peso, era algo que había inventado porque tenía miedo.
AFIRMACIONES SOBRE MI-PESO IDEAL:

1. Yo, merezco tener un cuerpo fantástico.


2. Yo, merezco un aspecto maravilloso
con cualquier ropa que lleve.
3. Yo, merezco recibir elogios sobre mi
aspecto.
4. Yo,, merezco ser feliz.
5. Puesto que yo, soy una hija de Dios me
amo a mí misma.
6. Yo, ahora soy perfecta y completa
porque soy parte de Dios.
7. Como parte de Dios, yo también soy
parte de la Divina Fuente de poder.
8. Yo, tengo el poder para tener éxito con
lo que elija hacer.
9. Con la ayuda de Dios, yo fácilmente.
puedo tener mi peso ideal.
10. Yo, . merezco mi peso ideal.
EL EXCESO DE PESO ES ODIO RETENIDO

EL amor es fluido, móvil y ligero. El odio es pesado, denso y oscuro. Lo


más probable es que tu exceso de peso, que no es más que energía atascada,
sea el exceso de odio que llevas contigo. Todas las condiciones que se
alejan de lo ideal surgen del no perdón, como se puede apreciar en Un curso
en milagros. Si tu exceso de peso es algo que no quieres cambiar, es que no
es una condición ideal. Entonces te debes preguntar: «¿A quién consigo
echar la culpa por aferrarme a este peso?» Deja que la verdad salga a la
superficie. «¿A quién odio?» Esa persona debe ser perdonada.
El exceso de peso también es un reflejo del propio odio a sí mismo.
¿Por qué razón te odias? Puedes hacer una lista de las ocasiones en que
sentiste vergüenza de ti mismo o te enojaste contigo mismo. Luego debes
empezar a olvidar esas cosas y a perdonarte a ti mismo. Cambia tus críticas
por elogios y afirmaciones. Si tienes la costumbre del odio hacia ti mismo o
alguna otra persona, solamente decir «le perdono» o «me perdono a mí
mismo», podría no ser suficiente. Debes utilizar las afirmaciones
continuamente, repitiéndolas hasta que el perdón es total.
Cuando hayas perdonado totalmente, lo sabrás por los resultados. Tus
resultados son tu maestro. Cuando tengas tu peso ideal, habrás perdonado.
Es bueno decir en una plegaria «estoy preparado para perdonar, ayúdame».
Esto significa que estás preparado para renunciar al resentimiento y a
culparte a ti mismo y a los demás.
He visto que la mayoría de la gente quiere perdonar el odio y la ira de
su pasado, todas esas cosas que creen que «les han hecho», pero no pueden
hacerlo. 0 bien no saben cómo perdonar o tienen miedo de hacerlo. Esos
sentimientos se han incorporado tanto a sus vidas que son como una
costumbre. Esta gente también tiene la costumbre de culpar a los demás. En
tanto culpes a los demás por algo que te ocurre a ti, no podrás resolverlo o
entender la lección que el universo intenta enseñarte. El asunto volverá a ti
más adelante con mayor intensidad. Tal vez engordes hasta que te hartes del
problema y te veas FORZADO a contemplar la verdad.
Si pides resultados y ayuda para perdonar pero sientes que no te llegan,
no le eches la culpa a Dios. Sencillamente no estás preparado; eso es todo.
Probablemente aún tengas mucho temor. El Espíritu Santo nunca agregará
energía a tu temor. Entonces deberías pedir la liberación del TEMOR de
renunciar a tu exceso de peso en lugar de pedir directamente tu peso ideal.
Tus deseos de reducir tu peso podrían estar bloqueados por varios temores.
Podría ser que temas - renunciar al exceso de peso porque lo utilizas
para protegerte. Si no lo tuvieses, te podrías sentir «demasiado bien» y, de
algún modo, podrías interpretar esto como peligroso. Muchas veces la gente
cree que está mal sentirse demasiado bien. De hecho temen la felicidad
porque la miseria parece una condición más natural.
También puede que temas renunciar al exceso de peso porque los demás
se interesarían sexualmente por ti. Si esto fuese así, recibirías muchos
ofrecimientos sexuales y te podría resultar de algún modo «malo» o
«temible». Puede que temas renunciar al exceso de peso porque, sin la carga
de esos kilos de más, te podrías sentir demasiado ligero y demasiado bien.
Puede que creas que. esas sensaciones agradables no durarán porque temes
que alguien o algo te hará «bajar» y, por tanto, razonas que es más seguro
«bajarte» a ti mismo antes. Tu ego insistirá que es más seguro tener algo dé
que preocuparse y que, si vuelas muy alto o eres demasiado perfecto, algo
malo te podría suceder.
La moraleja de esta historia es que es SEGURO abandonar el odio, es
seguro dejar de echar la culpa a los demás y es seguro dejar de temer tus
propias sensaciones agradables. La gente sabe intuitivamente que si
renuncian al odio y perdonan todo tendrían mucha más energía. Mucha
más. Tendrían mucho más de Dios. Si alguien teme a la energía, que es
Dios, entonces él o ella no querrá más e intentará evitarla aferrándose al
odio. Es importante entender esto.
También es importante darse cuenta de que una cantidad mayor de
energía no representa-peligro alguno y que Dios no es peligroso porque
Dios no mata a la gente. La gente se mata a sí misma y por tanto toda
muerte es suicidio. Una vez más,, cuando entiendes lo que es Dios, no
temes recibir más. Porque Dios es energía agregada a nuestros
pensamientos; todos nuestros pensamientos se hacen más y más poderosos
con el transcurso del tiempo. Así, los pensamientos de odio suprimido
también tendrán más energía y, al aumentar el exceso de peso, el dolor se
hace más intenso.

AFIRMACIONES SOBRE EL ODIO Y EL PERDÓN:

1. Yo, estoy dispuesto a dejar de tener


miedo a sentirme demasiado bien.
2. Yo, estoy dispuesto a renunciar a temer
que los demás se sientan atraídos sexualmente por mí.
3. Yo, estoy dispuesto a aceptar sentirme
ligero y feliz como mi estado natural.
4. Ahora es seguro para mí, sentirme bien sobre mí mismo todo el
tiempo.
5. Es seguro para mí, perdonar totalmente a todos en mi pasado y mi
presente.
6. Es seguro para mí, renunciar a todo temor y odio.
7. Yo, estoy dispuesto a perdonarme a mí mismo por mi exceso de peso.
8. Yo, estoy dispuesto a perdonar a los
demás y dejar de culparles, especialmente a ,por mi exceso de peso.
9. Yo, estoy dispuesto a dejar de resentir-
me y culparme a mí mismo por mi exceso de peso.
10. Yo, estoy dispuesto a perdonarlo todo
ahora, Dios. Por favor, ayúdame.
ES SEGURO SER FELIZ

UN día me di cuenta de que era muy infeliz con mi preocupación constante


sobre la comida y el exceso de peso. Estas dos cosas me perseguían todo el
tiempo. Puesto que pensamos en comer tantas veces por día, yo tenía
muchas oportunidades para ser infeliz. Me preguntaba por qué elegía una y
otra vez la infelicidad con mi preocupación constante sobre la comida o mi
cuerpo. ¿Por qué no elegía dejar de preocuparme y ser feliz? Entonces me
di cuenta de que temía ser completamente feliz porque parecía que los
momentos de gran felicidad eran seguidos por algo terrible. Así, era mejor
permanecer en un estado de relativa infelicidad en vez de volar alto para
luego estrellarse.
¡Solamente el ego es capaz de inventar semejante locura! Cuando tuve
conciencia de que me había engañado a mí misma al permanecer infeliz por
medio de la preocupación con la comida y mi cuerpo, me di cuenta de que
lo hacía por miedo. Pero el miedo es un atributo del ego, es decir que el
miedo es algo que había inventado y me estaba haciendo a mí misma.
Entonces llegué a la conclusión de que no necesito aferrarme al temor, o ser
relativamente feliz, o preocuparme de que algo terrible me sucedería si
fuese «demasiado feliz». Todo lo que debía entender es que estoy a salvo y
soy inmortal ahora mismo, si así lo declaro. También es seguro para mí ser
feliz. Un curso en milagros dice que «la voluntad de Dios para mí es la
perfecta felicidad».
Sin embargo, antes de poder aceptar tu derecho natural a la felicidad, es
necesario renunciar a la CULPA.
La culpa también te hace pesado. La culpa, igual que el odio, es una
tapadera para el temor. 'Como explica Un curso en milagros, tanto la culpa
como el odio están en la categoría del temor. O estás en el ego, que es
temor, o en Dios, que es amor. Por tanto, si te sientes culpable cada vez que
comes algo, estás en el ego. Si te dices a ti mismo, «no debería comer esto»,
estás en la culpa y el temor y el castigo de ti mismo. Desde luego que así
engordarás, y probablemente con ese mismo bocado.
Si dices, «me amo a mí mismo por comer esto», la energía fluirá y
transmutarás el alimento en amor y energía y no se quedará atascado en
forma de grasa. Sin embargo, si utilizas tu grasa para alejar el sexo o lo que
fuere, no te permitirás dejar de decir «no debería comer esto», porque tu
compensación es demasiado grande.
Con tu exceso de peso, tus regímenes torturantes, tus preocupaciones
acerca de volver al peso anterior, y tu odio por ti mismo cada vez que
comes, has elaborado una estructura de auto-castigo. Para desprenderte de
esta estructura, debes estar totalmente dispuesto a dejar partir TODO el
síndrome. Esto incluye las compensaciones que recibes ahora de él. Por
tanto, sugiero que hagas un pequeño ejercicio de veracidad contigo mismo.
Se necesitan tres hojas de papel, un lápiz o un bolígrafo y la disposición de
ser totalmente honesto.
En la parte superior de la primea página escribe la siguiente oración y
luego agrega tus propias razones.

Tengo este peso adicional por las siguientes razones:

1. No me agrado a mí mismo.
2.
3.
4.
5.

En la segunda página enumera las compensaciones reales que obtienes


de tu problema con el exceso de peso:

Las compensaciones que obtengo de este peso adicional son:

1. Demuestro que no valgo lo suficiente.


2.
3.
4.
5.
Luego, en la tercera página, anota las razones por las que temes
cambiar.

Los temores que tengo con respecto a dejar partir este problema son:

1. Sería demasiado perfecto sin él.


2.
3.
4.
5.

Cuando hayas dicho la verdad TOTAL, probablemente tengas un racimo


de pensamientos negativos en tus tres listas. Conviértelos en afirmaciones
para tu uso personal. Por ejemplo, en la primera lista tenemos el
pensamiento siguiente:
Mi compensación más grande para seguir con el exceso de peso es que
demuestro que soy feo o fea y que nadie me quiere.
Este pensamiento se puede convertir en una afirmación como la
siguiente:

Yo ahora estoy dispuesto a permitir que surja mi belleza y a que todos


me quieran.
Tal vez esta afirmación sea la mejor:
Puesto que yo, soy uno con Dios, es seguro para mí tener mi peso ideal.
Recuerda siempre que Dios es amor y el amor es la única seguridad que
existe.
Afirmaciones sobre la seguridad y la felicidad:

1. Yo, puedo comer lo que quiera sin sentirme culpable o infeliz.


2. Yo, estoy seguro y feliz cuando como.
3. Yo, me aprecio a mí mismo por comer
lo que me hace feliz.
4. Yo, estoy a salvo y no tengo temor a ninguna comida que como.
5. Yo, estoy a salvo y no tengo ningún temor de renunciar a mi
problema con el peso.
6. Yo, ahora estoy dispuesto a agradarme a mí mismo y a ser feliz.
7. Es seguro para mí, permitirme gustar a los demás.
8. Es seguro para mí, permitir el acerca miento de los demás.
9. Yo, estoy dispuesto a permitir que mi atractivo natural se manifieste y
que los demás vean lo atractivo que soy.
10. Como yo, soy uno con Dios, es seguro
para mí tener mi peso ideal.
ADELGAZAR POR MEDIO DEL PLACER

SI tu objetivo es la delgadez, el placer te llevará allí más pronto. Sin


embargo, lo que hace la mayoría de la gente es evitar el placer y castigarse
por su exceso de peso, lo que de por sí agrega más kilos. (Los pensamientos
pesados te pueden hacer «pesado».) Cuanto más se castiga la gente con
pensamientos como «No deberías hacerlo», «¡Qué estúpido soy por comer
eso!» y «Tengo un aspecto terrible», tanto más se odian a sí mismos, más
nerviosos se ponen y más comen. Si aún creen que la comida engorda,
desde luego que engordarán.
¿Eres tú una de estas personas? ¿Te dices a ti mismo que «este trampa
de sufrimiento no tiene fin»?
Bueno, pues prueba un sistema completamente nuevo. Enfócate en el
placer. Haz lo que sepas que te da placer y te hace feliz. Entonces te amarás
a ti mismo. Recuerda que el amor fluye y se mueve. Si eres feliz, tus
moléculas comenzarán a moverse y tu peso adicional, o tus moléculas
atascadas, se pondrán en movimiento. Date un masaje, más sexo, vete a una
sauna, hazte un regalo: tú sabes lo que es mejor para ti.
Mientras odies a tu cuerpo por no ser lo que piensas que debería ser,
tendrás una tendencia a NO hacer las cosas que te- dan placer. Si no rompes
esta cadena y comienzas a proporcionarle cosas buenas a tu cuerpo,
seguirás atascado en el odio. En ese estado, ninguna dieta funcionará para
ti. Meramente recuperarás el peso perdido al poco tiempo porque nunca has
dejado totalmente de odiarte a ti mismo.
La respuesta es más placer, más amor. Por tanto, comer las cosas que te
gustan es más inteligente que embarcarse en una dieta dolorosa. Si te niegas
las comidas que te gustan y te niegas lo que quieres, te estás odiando a ti
mismo. Esta negación es muy sutil pero, cuando te privas de algo, tu mente
lo sabe. Entonces te sientes estafado y enojado. El enojo, que fue la causa
inicial de tu exceso de peso, es. pesado, y al aumentar te atascará aún más.

AFIRMACIONES SOBRE EL PLACER


1. Yo, me amo a mí mismo y quiero darme amor y placer.
2. Yo, merezco todo el amor y el placer que me puedo dar.
3. Puesto que yo, como por placer, la comida no me engorda.
4. Puesto que yo, me amo a mí mismo, me siento feliz y ligero.
5. Cuanto más placer me doy, más adelgazo.
6. Puesto que estoy adelgazando, yo, merezco aún más placer.
7. Mi cuerpo sabe qué comidas me darán el mayor placer.
8. Mi cuerpo quiere comer sólo las comidas que son
seguras y placenteras para mí.
9. Yo, amo mi cuerpo tal como es ahora.
10. Puesto que yo, amo mi cuerpo, quiero darle más placer cada día.
COMER A SOLAS

MIENTRAS realizas esta dieta, es una buena idea comer una vez por día a
solas y en silencio para degustar totalmente la comida. Mi amigo Jim
Morningstar me dio esta sugerencia, que me ha resultado muy valiosa. .
Si en tu infancia las comidas en casa estaban rodeadas de
desaprobación, tensión y odio o temor suprimidos, comer en compañía no
era muy placentero. Quizás no podías esperar a levantarte de la mesa,
especialmente si la hora de comer era cuando se comunicaban todas las
malas noticias. Si era así, probablemente no hayas tenido una experiencia
con el placer que da la comida. Tal vez estabas tan ocupado hablando o
intentando hacerte oír por los demás que nunca te has permitido saborear lo
que estabas masticando. Y ahora, en tu vida adulta, puede que nunca te
hayas sentido verdaderamente nutrido por la comida ni te hayas permitido
sentir el placer de comer. Sigues escapándote de la mesa, sintiéndote
estafado.
Comer a solas te puede ayudar a tomarte tu tiempo, sin ser molestado
por nada ni nadie, para disfrutar realmente de la comida. Cuando vivencias
el placer de comer, no tienes que comer tanto (esto es para los que aún
creen que la comida engorda). Alternativamente, puede que sientas tanto
placer que te permitas comer mucho (esto es para los que han integrado el
pensamiento de que la comida no engorda sino que siempre obedece sus
instrucciones).
Una vez conocí a un masajista de «Rolfing», llamado Barry, que
generalmente comía a solas. Su mesa lucía porcelana de primera calidad y
velas. Quedé muy impresionada con su amor por sí mismo. Obviamente,
Barry conocía la diferencia entre estar sólo y estar a solas consigo mismo.
Te sientes sólo cuando te sientes privado de la compañía de otras personas o
rechazado por ellas. Pero" cuando eliges estar sólo tienes la oportunidad de
disfrutar de tu propia compañía y apreciar tu valía. Recomiendo explorar la
alegría de estar a solas.
A .veces, la. gente que come a solas prefiere comer de pie en una barra
antes que enfrentarse a una silla vacía del otro lado de la mesa. Esta es la
gente que dice, «no vale la pena poner la mesa solamente para mí», A ellos
les hago la siguiente pregunta: ¿Quién más que tú lo merece más y lo
apreciará más? Comer a solas no es algo vergonzoso que debe ser evitado a
toda costa, como un estigma secreto. Sugiero explorar la GLORIA y el lujo
de comer a solas. Mucha gente envidiaría el placer de darte tu propia
compañía y la libertad de elegir lo que tú quieres comer y cuando tú lo
quieres comer.

AFIRMACIONES SOBRE COMER A SOLAS

1. Yo, soy valioso y placentero cuando


estoy a solas o en compañía.
2. Cuando estoy solo, yo, estoy con mi mejor amigo que me quiere y
cuida de mí mejor que nadie.
3. Yo, merezco las deliciosas comidas que me preparo y sirvo.
4. Cuando yo, como a solas, soy un comensal valorado y agasajado en
la mesa.
5. Yo, elijo comer a solas para apreciar plenamente el sabor de la
comida.
6. Yo, disfruto del tiempo que me tomo para preparar y comer las
comidas a solas.
7. Yo, soy nutrido por el alimento que preparo y como a solas.
8. Yo, puedo elegir sentarme a la mesa en silencio o meditar cuando
como a solas.
9. Mis comidas a solas me dan tanto placer que yo, ahora como mucho
menos y pierdo peso. Mis comidas a solas me dan tanto placer que yo, hora
como más y pierdo peso.
10. Yo, contemplo con placer el lujo de una comida a solas.
CUANDO TE DAS UN ATRACÓN

SI te olvidas de todo y te das un festín, comes cuando no quieres comer, te


atiborras sin disfrutar y te odias por hacerlo, ¡PARA! Agradécete por parar
antes de comer tres cajas de chocolate. Para y piensa en Dios. Puedes
decirte, «gracias a Dios que me detuve, ahora me perdono a mí mismo». En
vez de pensar lo mal que has hecho, perdónate. Considera los pensamientos
siguientes:
Me perdono por comer cuando no tenía hambre.
Me perdono por «picar» sin ser consciente de lo que estaba haciendo.
Me perdono por estar nervioso.
Me perdono por reprocharme.
Me perdono por retornar al ego.
Me perdono por pensar que estaba mal comer esta comida.
Me perdono por pensar que no podía comer esta comida:
Me perdono por no darme placer con esta comida.
Me perdono por utilizar este síndrome como defensa.
Y luego ten la disposición de sentarte con toda calma para dilucidar lo
que estabas suprimiendo. ¿Te has dado un festín por algún temor? ¿Te has
dado un festín porque querías reafirmar algún pensamiento negativo?
Recuerda que la mente piensa y luego demuestra lo que piensa.
Cualquier cosa que pienses, tu mente procurará demostrar que es CIERTO.
Por tanto, lo que crees que es cierto es lo que se manifiesta en tu vida.
Supongamos que tienes el pensamiento de que «esta dieta nunca funcionará
para mí». Para demostrar este pensamiento irás a la nevera y la vaciarás
para demostrar que nunca puedes desprenderte de esta costumbre. No
cambiarás mientras no cambies el pensamiento negativo por otro positivo.
Puedes empezar ahora mismo pensando y manifestando este pensamiento:

AFIRMACIONES PARA DESPUÉS DEL FESTÍN


1. Yo, puedo elegir las ocasiones en que voy a comer o abstenerme de
ello.
2. Cuando estoy nervioso o alterado, yo puedo resolverlo sin comer.
3. Mi mente crea sólo pensamientos positivos y de apoyo para mí.
4. Yo, me agrado, aunque me dé un festín o evite comer.
5. Yo, merezco comer cualquier comida que quiera.
6. Yo, puedo dejar de comer cualquier comida a pesar de que no la haya
terminado.
7. Yo, como solamente cuando mi cuerpo necesita comida.
8. Mi cuerpo quiere lo que es mejor para mí.
9. Mi cuerpo me ayuda en la resolución de mi exceso de peso.
10. Esta dieta funciona para mí, porque yo quiero que sea así.
JUGAR CON LA COMIDA

UN buen día confesé mi nerviosismo acerca de la comida a mis amigos Jim


y Joan Morningstar en Milkwaukee. Decidieron ayudarme sirviendo en la
mesa mi comida pecaminosa favorita: las salchichas. Joan cortó seis trozos
para mí y dijo que estaba dispuesta a sentarse conmigo, observar cómo las
comía y ayudarme a superar mi temor. Dije que no podía comer porque
tenía demasiado miedo y la única forma en que podía comer salchichas era
jugando. El juego que inventamos entonces fue realmente gracioso.
Primero elaboramos algunas reglas para determinar lo que se podía
hacer con las salchichas. Como yo tenía tanto miedo al supuesto poder de
las salchichas, imaginamos que tenían voluntad y vida propias. Algunas
instrucciones partían de la base de que la salchicha era un objeto y otras de
que estaba viva. Luego anotamos cada una de las instrucciones en una
tarjeta, las colocamos cara abajo y nos turnamos para coger una. El juego
era que debíamos seguir las instrucciones en cada tarjeta. Las instrucciones
eran las siguientes:

—Come dos.
—Tira una.
—Ama una.
—Háblale durante cinco minutos.
—Come una.
—Empuja una por la mesa con la nariz.
—Dásela de comer a otro jugador.
—Inventa una fantasía con una.

No hace falta decir que después de este juego perdí mi temor a las
salchichas porque ¿cómo puedes temer algo cuando te estás riendo de ello?
Me reí tanto que perdí un kilo allí mismo. Y también me aclaré con las
salchichas. Al otro día comí muchas sin miedo alguno.
Puedes inventar tu propio juego con cualquier comida que temes. Tal
vez tu mente diga que las comidas más «malas» son las que tienen más
calorías y por tanto les temes. Si has creado estos alimentos monstruosos y
temibles, prepárate para destruir su poder con la risa.
En otra ocasión inventé un juego llamado «Cambiar el significado de las
calorías». Las calorías me controlaban. Las odiaba y temía. Creía que las
calorías eran trozos .deliciosos e invisibles de grasa ocultos en los alimentos
que más me gustaban. Cuando los comía, asumía la carga de esas calorías
que se manifestaban visiblemente en mi cuerpo en forma de «michelines» y
rollos de grasa. Puesto que yo había creado este efecto con mi mente, decidí
crear lo opuesto para sustituirlo. Decidí que iba a considerar las calorías
como unidades de energía producidas por mi propio cuerpo para consumir
alimentos y hacer otras cosas. Es decir que las calorías no son algo que está
allí fuera, esperando para cogerme. Son algo que mi cuerpo decide crear por
su propia sabiduría para utilizar como mejor le resulte. Así, decidí pensar en
las calorías como energía que crea mi cuerpo para mantenerme abrigada,
crear piel y cabellos, hacer funcionar todos los órganos que mi cuerpo
necesita para seguir sano y permitir mi libre movimiento para trabajar, jugar
y amar según yo elija.
Esa tarde tenía que leer la correspondencia, escribir algunas cartas y
lavar la ropa, y no me apetecía hacer ninguna de estas cosas. Cuando me
senté a comer, decidí contemplar la comida desde el nuevo punto de vista,
como unidades de energía que me dan poder. La comida no consta de
calorías temibles, sino de combustible y energía.
Por lo tanto la grasa no es más que energía atascada.

AFIRMACIONES SOBRE LA COMIDA Y LAS CALORÍAS

1. Yo, puedo crear mis propias ideas


acerca de cuáles comidas son seguras para mí.
2. Yo, puedo reírme de cualquier comida sin tener miedo a engordar.
3. Ninguna comida es peligrosa para mí si yo, me puedo reír de ella.
4. Los alimentos son mis amigos cuando yo, me relajo y lo permito.
5. Yo, puedo elegir mirar la comida y reírme sin comerla.
6. Yo, soy amiga de las calorías porque no
me engordan.
7. Yo, jamás he probado, oído, olido o sentido una caloría.
8. Las calorías no pueden dañarme si no lo permito.
9. Mi cuerpo procesa las calorías sabiamente para las muchas
necesidades que tengo para vivir.
10. Las calorías le dan a mi cuerpo solamente poder y energía en vez de
grasa.
LA DIETA DEL PERDÓN

TAL vez tu mente siga adicta a pensar que necesita abstenerse de algún
alimento. Entonces, ¿por qué no hacer una dieta completamente distinta,
que no tenga nada que ver con renunciar a ciertos alimentos ni a las
calorías?
Un día en la playa hablaba con una amiga que tenía un serio problema
con su peso. Estaba muy molesta y alterada. En esa época yo también
quería dilucidar este tema para mí. Recé por esto para ambas y luego cogí
un libro de mi bolso, un resumen de Un curso en milagros.
Ya había hecho sesiones de Renacimiento con ella y sabía que una parte
de su problema era que estaba atascada en el resentimiento. Empecé a leer
las siguientes palabras de Jesús: «Perdona setenta veces siete.» Me pregunté
por qué había dicho precisamente eso y cuál sería su significado. Lo pensé
un poco, en busca de una* respuesta. Llegué a la conclusión de que quizá el
número 490, que es setenta por siete, es la cantidad de veces que habría que
escribir afirmaciones de perdón para desprenderse de la ira retenida desde
hace muchos años. Obviamente, repetir una afirmación de perdón dos o tres
veces no sería suficiente para liberar la mente. Aun setenta veces no sería
suficiente. Tal vez setenta veces siete bastaría.
En otra ocasión mi amigo Jim, de la Iglesia de la Ciencia Religiosa en
Seattle, me dijo que setenta veces siete significa completación. Me gustó la
idea y me gustó la palabra completación, que no significa terminación sino
plenitud, sin carencias o perfectamente provisto. Entonces supe que quería
la completación. Quería ayudar a mis
amistades y clientes para que la tuvieran. Quería que todos nos
sintiésemos en plenitud, libres de culpa y temor.
Estaba dispuesta a hacer lo que fuese necesario para sentirme completa
y dejar de preocuparme. Decidí que esta vez iba en serio. Entonces me senté
y comencé una nueva dieta. Seguramente estarás de acuerdo conmigo en
que es mucho más divertido que negarse comida.
Pensé que si haces algo setenta veces siete, es una expresión de la
firmeza de tu intención. Es como reprogramar tu ordenador con la
suficiente intensidad para que Dios sepa que tu intención es verdadera y que
realmente estás preparada para ello. Así, recibirías toda la energía necesaria
para ayudarte a lograr un resultado permanente.
Obviamente, cuando el perdón es completo, surge una energía fluida
que es el amor total y será fácil guiar a tus moléculas hacia el exacto peso
corporal deseado. Las moléculas sencillamente responderán de inmediato a
tu mente. Pero mientras estás atascada en el odio y la ira, tu cuerpo
reaccionará como un niño travieso y no seguirá tus instrucciones.
Así, en cualquier momento de cada día, cuando tuviese ganas, me
sentaba y escribía esta afirmación: «Yo, Sondra, perdono completamente a
mi padre.» La escribí. setenta veces por día durante siete días. Escribí esta
afirmación en la máquina de escribir porque puedo hacerlo con gran
rapidez. Pero de no ser así hubiera estado dispuesta a escribirla a mano.
Estaba totalmente dispuesta a dejar partir mi ira.
Cuando comencé esta dieta, decidí hacer un experimento y comer
cualquier comida que me gustara. Esta idea me asustó un poco y entonces
decidí no pensar en la comida en absoluto. Decidí comer solamente si tenía
hambre. Intenté separar la comida de la dieta. Ahora, la dieta era de
palabras, me alimentaba con palabras y meramente jugaba con la comida.
Este truco realmente me sirvió.
Después de hacer setenta afirmaciones, me sentía tan bien que me
acostaba a respirar en un estado de éxtasis. En algunas ocasiones me dio
miedo porque me estaba llegando mucha energía amorosa de Dios. No
estaba acostumbrada a tanta energía, pero me relajé en ella y me recordaba
que «estoy a salvo». A veces meditaba en la afirmación «es seguro perdonar
a mi padre».
Una noche cené patatas al horno con nata y además spaguetti. ¡No me
engordó un gramo! Ahora estaba en libertad para comer cuando mi cuerpo
me pedía comida. Había perdonado totalmente a mi padre y mi cuerpo y
mente se sentían completos sin comer.

La dieta del perdón Primera semana:


Escribe una afirmación setenta veces por día durante siete días. Puedes
hacer treinta y cinco por la mañana y treinta y cinco por la tarde. Utiliza una
afirmación aplicada a ti. Por ejemplo, yo utilicé la siguiente:
Yo, perdono a mi padre completa mente.

Segunda semana:

Escribe otra afirmación setenta veces por día durante siete días. Esta es
la que utilicé:
Yo, perdono a mi madre completa mente.

Tercera semana:

Escribe esta afirmación sobre ti mismo de la misma manera, setenta


veces por día durante siete días:
Yo, me perdono completamente.

Cuarta semana:

Ahora escribe esta afirmación setenta veces por día durante siete días
para liberarte de cualquier trauma o ira con respecto a tu propio nacimiento:
Yo, perdono al equipo médico/la matrona de mi nacimiento
completamente.
El hecho de liberar energía constantemente de esta manera producirá
milagros en tu mente, tu cuerpo y tu vida. Todos mis amigos y estudiantes
que han hecho esta dieta han confirmado que es así.

AFIRMACIONES SOBRE EL PERDÓN

1. Yo, ahora estoy preparado para perdonarme.


2. Yo, estoy preparado para perdonar a los que culpaba por hacerme
daño por cualquier razón.
3. Ahora es seguro para mí, perdonarme completamente.
4. Es seguro para mí, perdonar a los que culpaba por hacerme daño.
5. Yo, ahora merezco y quiero la completación.
6. Yo, estoy dispuesta a hacer afirmaciones las veces que sea necesario
para lograr la completación.
7. Ya que ahora me alimento de palabras, ya no necesito comer todo el
tiempo.
8. Yo, ahora estoy dispuesto a renunciar a toda mi ira y resentimiento.
9. Yo, estoy dispuesto a relajarme y aceptar la energía del amor total.
10. Yo, puedo aceptar con seguridad el amor para mí y ofrecer el perdón
a mí y a los demás.
11. Yo, ahora soy nutrido por el espíritu.
12. Yo, permito al Espíritu Santo que deshaga todo mi pensar erróneo
que me mantiene atascada.
AFIRMACIONES PARA LA ÚNICA DIETA

UNA contribución de Phil Laut

1. Me perdono por aceptar comida cuando quería amor.

2. Estoy seguro de que hay suficiente comida y amor para mí.


Para la mayoría de la gente, una actividad que producía la aprobación
segura de los padres era limpiar el plato. Cuando comías todo en tu plato,
eras alabado y aprobado por los adultos. El resultado es que el hecho de
comer puede ser una respuesta emocional que llevas desde tu infancia. De
adulto, los sentimientos de soledad o rechazo te impulsan a acercarte a la
nevera, a un kiosco de caramelos o al restaurante de comida rápida más
cercano. Al comer, tienes la esperanza de recuperar ese sentimiento de
calidez y amor que era la consecuencia de vaciar el plato cuando eras niño.

3. Perdono a mi madre por su resistencia a nutrirme en mi nacimiento y


sus intentos por sobre-alimentarme más adelante.
Todos hemos recibido condicionamientos sobre la comida. Este
condicionamiento comenzó a temprana edad, a la edad de algunos minutos
para algunos, y se repitió varias veces por día durante muchos años. En
muchos hogares la hora de comer conlleva una alta carga emocional. La
familia se reúne para comer la comida preparada por un miembro de ella
como expresión de amor. Rechazar la comida es rechazar el amor de esta
persona. En muchas familias es obligatorio estar presente en la comida. Las
advertencias acerca de la obligatoriedad de comer van acompañadas por
amenazas de las graves consecuencias de no hacerlo. Así, la comida y la
acción de comer son temas cargados de emotividad.

4. Mi cuerpo está a salvo, coma o no coma.

5. Mi cuerpo tiene una tendencia natural a la salud y a la belleza, coma


o no coma.
La gente que predica la práctica de comer tres veces por día nunca ha
probado otra manera de comer. No hay ninguna prueba científica que
corrobore el hecho de que comer tres comidas por día permitirá a una
persona permanecer sana para siempre. Me gusta lo que dicen los médicos
con respecto a esto: que los médicos viven en un setenta y cinco por ciento
de lo que los demás comen y sus pacientes del veinticinco por ciento
restante.

6. Puesto que yo soy el que más sabe sobre mi cuerpo, es fácil para mí
sanarlo o cambiarlo.
La comida no tiene nada que ver con el peso. Si la sobre-alimentación
fuese la verdadera causa del exceso de peso, todos los que comen en exceso
serían gordos. Son los pensamientos y actitudes sobre uno mismo, sobre la
comida y sobre su cuerpo lo que causa el exceso de peso. Solamente
cambiando tus pensamientos y actitudes sobre ti mismo, la comida y tu
cuerpo podrás liberarte de la tiranía de la preocupación constante y las
dietas interminables.

7. Me gusta mi cuerpo y, cuanto más me gusta, más agradable y bello


es.

8. Puesto que yo he creado mi cuerpo, es fácil para mí amarlo.


Un primer paso importante para lograr el dominio del cuerpo es amarlo,
amarlo exactamente como es ahora mismo. Si tienes pensamientos de
desaprobación sobre tu cuerpo, le estás diciendo que no crees que está bien.
Tu cuerpo representará esas órdenes o pensamientos, negándose a cooperar
contigo. Si no puedes amar a tu cuerpo tal como es, esta incapacidad es una
indicación del poder que tu cuerpo tiene sobre ti. La capacidad de amar tu
cuerpo, tal como es ahora mismo, es el primer paso hacia el dominio sobre
él.

9. Todo lo que como se convierte en salud y belleza.


La popularidad de la creencia de que la sobrealimentación causa exceso
de peso puede hacer que esto se convierta en una profecía auto-realizada. Si
tú tienes esta creencia, sugiero que empieces cualquier buena dieta en
combinación con las técnicas de este libro. Esta combinación te permitirá
alejar de tu mente la idea de que la comida y el peso están relacionadas
entre sí y te dará una experiencia de la verdad. Aun si crees que la comida y
el peso están relacionadas, la relación entre ambas nunca han sido
determinada con toda claridad.
Por ejemplo, supongamos que consumes un kilo de comida y líquido
como promedio diario. Tu consumo supera las SIETE TONELADAS en un
período de veinte años. La ciencia nunca ha podido determinar si tu
consumo debería reducirse a CINCO TONELADAS o TRES
TONELADAS para perder los cinco kilos que te gustaría bajar.
Otra incongruencia de la ciencia es que las características productoras
de grasa de la comida se miden en calorías, que son unidades de calor.
Nunca me quedó clara la manera en que las calorías producen grasa.
Siempre me ha parecido que si una persona come más calorías que las
necesarias para vivir, debería tener más calor en vez de más grasa.

10. Tengo el derecho de decir NO sin perder el amor de las personas,


El temor al sexo es una causa común del exceso de peso. Por ejemplo,
supongamos que eres una mujer que piensa que tiene diez kilos de más y
recibe tres proposiciones sexuales por mes. Tal vez te preocupe la
posibilidad de que, si pierdes esos diez kilos, recibirás diez o veinte veces
más proposiciones sexuales. Si no tienes la certeza de tu derecho a decir
que NO, esta posibilidad seguramente te causará temor.

11. Ya no me comparo con los demás para saber, si soy suficientemente


bueno.
Algunas mujeres nunca están felices con el aspecto de sus cuerpos
porque los comparan constantemente con los cuerpos de las modelos que
ven en las revistas de moda. Mí versión de la historia de la fotografía de
modas puede ayudarte a volcar a tu favor estas comparaciones.
En el siglo pasado, cuando nació la fotografía de modas, las mujeres
mejor miradas eran de cuerpo voluptuoso y abundante. Cuando se las
empleaba para lucir modelos, la gente fijaba más su atención en ellas que en
los modelos que lucían. Si bien esto era muy placentero para los
espectadores, no aumentaba la venta de la ropa. Entonces se les ocurrió a
los diseñadores emplear mujeres menos voluptuosas y más planas para
obligar a la gente a mirar la vestimenta que usaban en vez de sus cuerpos.
Tal vez este breve relato te permita dejar de compararte con las mannequin
de moda.

12. Mi cuerpo es una expresión individual de mí. Ya no necesito


representar los-patrones familiares en mi cuerpo.
Para alguna gente, tener un exceso de peso es sencillamente parte de la
tradición familiar. Si tu familia siempre te ha dicho que eras idéntica a tu
madre, y si tu madre estaba un poco gorda, te estaban dando las
instrucciones para tener el mismo aspecto. Puedes hacer dietas eternamente
sin efecto alguno mientras no cambies la creencia de que debes parecerte a
tu madre.

AFIRMACIONES PARA LA ÚNICA DIETA

1. Yo, me perdono por aceptar comida cuando quería amor.


2. Yo, estoy seguro de que hay suficiente comida y amor para mí.
3. Yo, perdono a mi madre por su resistencia a nutrirme en mi
nacimiento y sus intentos por sobrealimentarme más adelante.
4. Mi cuerpo está a salvo, coma o no coma.
5. Mi cuerpo tiene una tendencia natural hacia la salud y la belleza,
coma o no coma.
6. Puesto que yo, soy el que más sabe sobre mi cuerpo, es fácil para mí
sanarlo o cambiarlo.
7. Me gusta mi cuerpo y, cuanto más me gusta, más agradable y bello
es.
8. Puesto que yo, he creado mi cuerpo, es fácil para mí amarlo.
9. Todo lo que yo, como se convierte en salud y belleza.
10. Yo, tengo el derecho a decir que no sin perder el amor de los demás.
11. Yo, ya no me comparo con los demás para saber si soy
suficientemente bueno.
12. Mi cuerpo es una expresión individual de mí. Yo, ya no necesito
representar los patrones
familiares en mi cuerpo.
LA RELACIÓN ENTRE EL TRAUMA DEL
NACIMIENTO Y EL EXCESO DE PESO

DESPUÉS de haber dado muchas sesiones de Renacimiento y orientado a


mucha gente con problemas de peso, empecé a descubrir la siguiente
secuencia: la gente que ha tenido un nacimiento más bien violento y
traumático tiene más miedo en todas las situaciones de su vida. Temen ser
maltratados, golpeados o virtualmente privados de vida, porque así fue su
experiencia del nacimiento. Fueron tratados rudamente, golpeados para
hacerlos respirar y traumatizados hasta el punto de temer por sus vidas. La
memoria de estos acontecimientos, almacenada íntegramente en el
subconsciente, es suficiente para mantenerles asustados el resto de sus
vidas.
A menudo, la gente con tales traumas de nacimiento asocian recibir
amor con el daño. Más adelante en la vida, para protegerse de un nuevo
daño, un nuevo castigo, se rodean de capas de grasa. Según creen, esta capa
protectora les mantendrá a salvo del peligro. Pero estas capas de grasa
también actúan como coraza contra el amor, que les resulta igualmente
peligroso y temible.
Mucha gente tiene pensamientos al respecto. Algunos identifican el
amor con el dolor o el amor con la muerte. Es posible que esta gente se
relaje lo suficiente para atraer una pareja, pero luego tienden a resistir su
amor o incluso intentar librarse de Si bien este temor puede estar suprimido
al principio de la relación, con el transcurso del tiempo y al aumentar la
intensidad del amor que hace surgir todo lo opuesto, estos temores del
nacimiento comienzan a salir a la superficie. A
menos que, por medio del Renacimiento o algún otro método, resuelvan
su trauma natal, estos temores del nacimiento pueden surgir con tanta
intensidad que la única solución aparente es abandonar la relación que trae
todo esto a la conciencia. El amor es así, hace surgir todo lo opuesto a sí
mismo.
Pude ver claramente este patrón de comportamiento ' cuando
experimenté con muchas variedades del proceso de la verdad referida al
exceso de peso con las personas que tomaban sesiones de Renacimiento
conmigo. Por medio de las preguntas llegaban a la verdad, que es «el temor
de ser dañado». Este temor era la razón por la que debían usar el exceso de
peso para protegerse, tanto como acolchamiento físico como un medio para
mantener alejado el potencialmente peligroso amor.
Después de cinco años de practicar el Renacimiento, estoy convencida
de que el trauma natal es un factor en el exceso de peso. He visto a algunas
personas perder dos kilos o más allí mismo, en el transcurso de la sesión.
No solamente dejaban partir con la respiración los pensamientos «pesados»,
sino que también dejaban partir el temor que les había obligado a crear un
acolchado protector en torno al cuerpo.
Cuando comenzaban a estudiar sus traumas natales, a veces les
sorprendía descubrir que los acontecimientos en torno al nacimiento habían
sido tan violentos y que el nacimiento en sí había tenido un efecto tan
profundo y global en sus vidas. A menudo, atravesaban un largo período de
resentimiento por la forma en que fueron manipulados (o abusados) al
nacer. En otras ocasiones existía la tendencia a culpar al equipo médico o a
sus madres por el dolor que experimentaron al nacer. Las afirmaciones de
perdón y las plegarias son muy útiles para disolver este resentimiento.

Sin embargo, la verdadera sanación del trauma natal viene cuando se


asume la TOTAL responsabilidad por la creación de todo en tu vida, incluso
el tipo de nacimiento que has tenido. El concepto del «karma» de vidas
pasadas significa que cada uno es responsable incluso de elegir la
concepción y los padres, el tiempo en el útero y el nacimiento.
Si el nacimiento se produce con plena conciencia del bebé, y es así en la
mayoría de los casos hoy día, es más probable que el nacimiento esté en
concordancia con las expectativas del bebé. De esta manera los padres, el
equipo médico y todas las personas que están presentes en el nacimiento
responden a los pensamientos del bebé y a su energía. Contrariamente a las
apariencias, el bebé tiene procesos de pensamiento muy sofisticados y llega
a conclusiones muy sofisticadas. Estas capacidades se forman en el útero e
incluso antes. Toda la investigación realizada ha comprobado esto, como se
puede ver en el libro Renacimiento en la nueva era.
De todos modos, lo importante aquí no es enfocarse en vidas pasadas, ni
siquiera considerar si existen o no. Lo importante es entender que no se
puede achacar el exceso de peso a los participantes en el nacimiento,
porque, de alguna forma, cada uno lo ha creado así. El hecho de entender
esto y estar dispuesto a aprender más acerca del nacimiento y aceptarlo
facilita la resolución de los problemas de exceso de peso. Es muy difícil
resolver cualquier problema si se culpa a los demás.
Para mí, la respuesta definitiva es hacer Renacimiento. La liberación del
trauma de nacimiento elimina la mayor parte de este temor y te sentirás más
seguro para resolver por ti mismo cualquier otro temor. Siempre practico el
Renacimiento durante una relación sexual o un masaje. El hecho de
desprenderse del temor a la muerte al
tiempo que te proporcionas placer es una práctica espiritual muy
elevada. Es por esto que hacer el amor es una comunión con Dios y
totalmente contrario a lo que se puede considerar pecaminoso.

AFIRMACIONES SOBRE EL TRAUMA NATAL

1. Yo, perdono a todos en mi nacimiento por la forma en que fui


manipulado.
2. Yo, estoy preparado para aceptar el
amor libre de pensamientos de dolor o muerte.
3. Con la ayuda de Dios, sé que estoy a salvo en un mundo que desea
solamente mi bien.
4. Ahora es seguro para mí, desprenderme de mi exceso de peso.
5. Yo, estoy ahora preparado para sentirme a salvo con la aceptación del
amor.
6. Yo, estoy preparado para aceptar la responsabilidad por crear a mis
padres y a mi familia.
7. Yo, estoy preparado para aceptar la responsabilidad por haber elegido
mi nacimiento.
8. Yo, estoy ahora preparado para aceptar la responsabilidad por mi
exceso de peso.
9. Puesto que yo, he creado mi vida y mi exceso de peso, también puedo
cambiarlos.
10. Yo, estoy ahora preparado para aprender a crear la vida que quiero
realmente.
EJERCICIOS DE RESPIRACIÓN

EN una época mi vida estaba tan condicionada que creía que debía hacer
ejercicios para bajar de peso. Antes de integrar el pensamiento de que podía
bajar de peso sin hacer ejercicios, decidí hacer los ejercicios más suaves que
podía imaginar. El ejercicio más fácil que conozco es quedarme en la cama
y ¡respirar profundamente!
Cada vez que te sientes lleno o incómodo después de comer, acuéstate y
respira mucho. Más adelante puedes practicar Renacimiento en cualquier
circunstancia. Mientras tanto, sencillamente puedes acostarte y respirar
suave y profundamente. La respiración profunda te ayudará a convertir
rápidamente la comida en energía en vez de grasa. Si tu estómago está
alterado, la respiración te hará sentir mejor porque es probable que esa
sensación de malestar se deba a la culpa o a pensamientos negativos que has
tenido mientras comías y no a la comida en sí. Un malestar dé estómago o
la sensación de estar demasiado lleno también se puede deber a la supresión
de ira en la comida. La respiración profunda te ayudará con respecto a la ira
suprimida porque, en cada exhalación, la liberas. El libro Renacimiento en
la nueva era contiene las mejores instrucciones sobre la respiración.
En cada ocasión en que respiras profundamente, incorporas más
vitalidad y, por tanto, más delgadez. He visto a personas desprenderse de 2
o más kilos en el transcurso de una sesión de Renacimiento. Una mujer
estableció un récord en uno de los «Loving Relationships Trainíng» (L. R.
T. o Curso de Relaciones con Amor) en Nueva York. En los dos días y
medio del curso expresó intensamente sus sentimientos, respiró y lloró
mucho y se liberó de 15 kilos de masa mental negativa.
Otro ejercicio fácil para perder peso es salir a dar una vuelta en el
coche, o meterte en un bosque, y gritar. Gritar tu ira al espacio te conduce
generalmente a un período de respiración rica y plena. Es aferrarte a tu ira
lo que te hace pesado.
El ejercicio clave que recomiendo para esta dieta, y en cualquier
momento de estrés, es respirar profundamente. El hecho de entender que no
es necesario atiborrarse de comida cuando estás nervioso, enojado o triste
marca una gran diferencia en tu vida. En lugar de comer, puedes acostarte y
respirar profundamente, dejando partir estas emociones densas. Con toda
honestidad y desde el fondo de mi corazón, sé que no hay NINGUN
problema que no se pueda resolver por medio de cambiar los pensamientos,
perdonar, respirar, practicar Renacimiento, rezar y amar.. La respiración
profunda es como una limpieza interior que purifica tu cuerpo de
sentimientos negativos y amenazadores, al tiempo que te nutre de Dios y
amor.

AFIRMACIONES SOBRE LOS EJERCICIOS RESPIRATORIOS

1. Yo, estoy dispuesto a aceptar que no necesito hacer ejercicios físicos


para bajar de peso.
2. Con cada inhalación, yo, inhalo amor y energía divina para mi
nutrición.
3. Con cada exhalación, yo, dejo partir el temor, la duda y la
incomodidad.
4. Yo, puedo controlar mis malestares estomacales por medio de la
respiración profunda y la toma de conciencia.
5. Yo, puedo tratar con mi ira consciente y suprimida por medio de
exhalarla.
6. Mi cuerpo obedece las órdenes que yo, le doy.
7. Yo, merezco ser Ubre de la ira y nutrido por el amor.
8. Cuando estoy emocionalmente alterado, y puedo resolver mi
problema sin comer.
9. Mi cuerpo se relaja y mis emociones se aquietan cuando yo, respiro
profundamente y así lo quiero.
10. Con la ayuda de Dios, yo, puedo tratar con cualquier problema a
través de la respiración profunda y las plegarias.
EFECTOS DEL SÍNDROME DE
DESAPROBACIÓN PATERNA SOBRE LOS
PENSAMIENTOS ACERCA DE LA COMIDA

ES probable que uno de los primeros intentos por complacer a los padres
esté vinculado con el campo de batalla, es decir, la mesa de las comidas.
¿Recuerdas tus primeros y posiblemente infructuosos intentos por
alimentarte a ti mismo, por sentarte derecho en la mesa y, sobre todo, comer
todo lo que alguien había puesto en tu plato? También en las comidas se
confesaba todo lo que cada uno había hecho mal ese día. Así, la comida está
vinculada a la negatividad y la desaprobación. Cada vez que comes, una
cantidad de «circuitos» son «activados» en torno a la desaprobación.
También puedes mantener en marcha el síndrome de desaprobación paterna
(que es una costumbre) comiendo los alimentos a las horas que piensas que
no deberías y luego desaprobarte a ti mismo por hacerlo, como si fueses tu
propio padre enojado.

AFIRMACIONES SOBRE EL SÍNDROME DE DESAPROBACIÓN


PATERNA

1. Mis padres me quieren no importa lo que yo, coma.


2. Mis padres me quieren por lo que yo, como y por lo que no como.
3. Yo, me siento bien con respecto a lo que
como.
4. Yo, ya no temo la desaprobación por lo
que como.
5. Sentarse a la mesa para comer es una fuente de amor, camaradería y
armonía.
SANAR LA MUERTE Y PERDER PESO

CON el Renacimiento hemos aprendido que el exceso de peso no es más


que energía atascada por el temor. El temor proviene de una creencia de que
algo malo podría suceder, que hay algo externo a uno, más poderoso que
uno, de lo que es necesario cuidarse. Este temor surge de la falta de
comprensión de la verdad y de dudar de Dios. La síntesis de este temor es
que algo terrible podría suceder y uno podría morir. La muerte es la
fortaleza que guarda todos los temores.
Supongamos que alguien siguiese la pista de cada uno de tus temores
preguntándote, «¿y qué pasaría luego?», «¿y después de eso, qué pasaría?»
El último temor que surgiría es «que podría morirme». Esta es la conexión
entre el exceso de peso y la creencia en la muerte. Ahora puedes ver porqué
la única dieta que producirá resultados permanentes y te liberará de
preocuparte o vigilar lo que comes es la dieta que resuelve ese temor.
La conciencia de la inmortalidad física proporciona la certeza de estar
en control de tu propio cuerpo. El temor se disuelve gradualmente con el
aprendizaje de que, si eliges no morir, estás siempre a salvo en el universo.
Un curso en milagros afirma que «la muerte es el resultado del pensamiento
que denominamos el Ego; la muerte es el resultado de este pensamiento
predominante: que la muerte es inevitable». Los pensamientos producen
resultados y creer esto causa la muerte. Al aumentar cada vez más tu
certeza acerca de este hecho, puedes desprenderte de cualquier exceso de
peso que llevas contigo que, de todo modos, es una protección falsa. Ahora
puedes entender por qué la técnica que se describe a continuación es una
forma poderosa de perder peso sin restricciones alimenticias.
Siéntate frente a un amigo que entiende lo que son las afirmaciones o,
mejor aún, que entiende el Renacimiento. Alternativamente, elige a alguien
con quien te sientas seguro. Mira esa persona a los ojos, y di: «Estoy a salvo
y soy inmortal ahora mismo.» Luego observa los sentimientos y
sensaciones en tu cuerpo al repetir esta afirmación y respirar
profundamente. Con la práctica de este proceso he perdido varios kilos.
El paso siguiente para perder peso es amar totalmente tu cuerpo. Ama tu
cuerpo tanto como Dios ama el planeta, eternamente. Esto te puede resultar
difícil si sientes que tu cuerpo no es como debiera ser. Podrías protestar que
«¿cómo puedo amar mi cuerpo cuando no es como quiero que sea? ¿Cómo
puedo amar mi cuerpo cuando no hace lo que quiero que haga?» De hecho,
puede que estés sumamente enojado con tu cuerpo y contigo misma por tu
aspecto. Puede que pienses que es imposible amar tu cuerpo.
Sin embargo, hay un eslabón perdido en este razonamiento. Tu cuerpo
de hecho está haciendo lo que quieres. Es tal como quieres que sea. Tú
querías tener el tamaño y la forma que tienes ahora por alguna razón
profunda. Por tanto, ama tu cuerpo por servirte. Esta es una gran lección
que tu exceso de peso te puede enseñar.
En mi experiencia atravesé esta transición tomando conciencia de que,
durante mis períodos de exceso de peso, sentía más temor y mis kilos de
más me protegían y acolchaban, lo que me permitía sentirme a salvo. Me di
cuenta de que, mientras me desprendía de mis temores, era mucho mejor
que mi cuerpo representase esos temores acumulando unos kilos que
metiéndome en accidentes de tráfico, por ejemplo.
Un día estaba respirando en la bañera. Tomé la decisión de entregar mi
cuerpo a Dios y confiar en que el resultado sería la belleza. Nunca pude
entregar mi cuerpo a Dios antes, porque temía que sería arrebatado y
moriría. Creía que Dios era el causante de todas las muertes. Como dice
Leonard Orr, «el hombre siempre ha odiado a Dios por colocarle en un
universo cerrado en el. que no había salida de la muerte». En esa época
sabía que estaba a cargo de mi propia vida y muerte, y que, si confiaba en
mí misma, podía entregar mi cuerpo y mi ser a Dios. Este fue el punto
crucial en la maestría sobre mi cuerpo.
El último paso importante en amar tu cuerpo es darle placer. Dale más
placer del que podías imaginar anteriormente. Dale muchos masajes, sexo y
amorosos cuidados. Todo este placer podría hacer surgir mucho temor al
principio, porque, como resultado del trauma natal, mucha gente tiene la
creencia de que al placer le sigue el dolor. Cuando uno se permite mucho
placer, el temor de que algo terrible sucederá está presente en un nivel
profundo. Este temor impide la entrega. La manera de salir de este círculo
es exhalar el temor mientras se recibe placer. El pensamiento que se puede
manejar aquí es que el placer conduce a más placer y que el placer
aumenta mi seguridad y vitalidad.
El pensamiento final es: deja que tu exceso de peso te enseñe todo. Deja
que te enseñe cuáles son tus temores. Déjale que te enseñe la maestría sobre
tu cuerpo y la inmortalidad física. Déjale que te enseñe a ser un Maestro
Espiritual. Como dijo Jesús, lo eres. ¿No es ya hora de que seas plenamente
consciente de ello?

AFIRMACIONES PARA SANAR LA MUERTE

1. Yo, estoy a salvo en el universo porque


estoy protegido por el amor ilimitado de Dios.
2. Yo, estoy a salvo en el universo porque
elijo no morir.
3. La muerte no puede conquistarme, porque yo, soy inmortal ahora
mismo si así lo elijo.
4. Yo, puedo perder mi exceso de peso si así lo elijo porque no necesito
que me proteja de la muerte.
5. Yo, amo y admiro mi cuerpo tal como
es.
6. Mi cuerpo merece todos los placeres que yo, puedo darle.
7. Mi cuerpo es placentero para mí y atractivo para los demás.
8. Yo, estoy a cargo de mi propia vida y muerte.
9. Yo, confío en Dios y en mí misma para
amar y cuidar mi cuerpo.
10. Yo, entrego mi cuerpo y todos mis problemas a Dios.
11. Yo, estoy a salvo y soy inmortal ahora
mismo.
12. Cuanto más seguro y vivo me siento, yo, tendré tanto menos peso
adicional.
TERCERA PARTE
ENFRENTARSE A LA VERDAD

¿ESTÁS verdaderamente dispuesto a renunciar a este problema? ¿Estás


dispuesto a abandonar este problema ahora mismo?

Si tu respuesta es NO, debes enfrentarte a la situación en la que estás.


Este libro no te servirá ahora mismo. Déjalo y vuelve a leerlo más adelante
cuando estés dispuesto. Si lo estás, debes enfrentarte a la verdad sobre ti
mismo. Y esto puede ser incómodo. Puede que llores o te enojes, puede que
no te guste oír la verdad. A poca gente le gusta. Lo entiendo porque a mí
también me costaba oírla.
Las páginas siguientes dan algunos ejemplos de lo que ha impedido a
algunas personas renunciar a sus problemas. Son causas típicas de lo que les
ha impedido perder peso. Lo que otras personas han aprendido acerca de sí
mismas te puede ayudar a aprender más sobre ti mismo. Si no quieres ver la
verdad sobre .ti mismo, no leas las páginas siguientes y regresa a tu
atascamiento.
Sugiero que leas estas páginas y te enfrentes una vez más con la verdad.
En ellas se indica un ejercicio denominado «Aclaraciones finales». Con la
práctica de este ejercicio tendrás una nueva oportunidad de contemplar las
razones de tus problemas, las compensaciones que te hacen aferrarte a ellos
y los temores más profundos que hay detrás.
ACLARACIONES FINALES

ESTA es una guía para un problema de exceso de peso o cualquier otro


problema. Es un ejercicio de tres partes. En cada parte se verá lo que las
demás personas han dicho sobre sus problemas, que también se puede
aplicar a ti. Luego te enfrentas a ti mismo y haces una lista de los motivos
de tu comportamiento.
Para empezar con la primera parte, lee más abajo las explicaciones que
dan las personas para aferrarse a su problema, cualquiera que sea. Al leer
cada una, pregúntate si se puede aplicar a ti.
Estas son mis razones para aferrarme a este problema:

EJEMPLOS:

1. Amo más a mis problemas que a Dios.


2. No creo que pueda cambiar mi peso sólo con mi mente.
3. Creo que es imposible perder peso sin hacer un régimen.
4. No quiero superar mi problema porque me encanta quejarme.
5. Con este problema obtengo mucha solidaridad y atención de los
demás.
6. Puedo utilizar este problema para seguir enojado conmigo mismo.
7. Para mí es un pecado amar mi cuerpo; por tanto, tengo que* odiarlo.
8. Sería demasiado bueno poder perder peso sólo por medio de los
pensamientos.
9. Esta dieta va en contra de todas mis creencias.
10. Si esta dieta funcionase, demostraría que mi madre estaba
equivocada y no puedo contradecirla.
11. ¿Quién soy yo para pensar que soy tan poderoso?
12. No sé cómo tratar con mi incapacidad. ,
13. Si fuese demasiado guapa, alguien podría querer relaciones sexuales
conmigo.
14. Si tuviese mi peso deseado, tendría todo y eso sería muy peligroso.
15. Si tuviese mi peso deseado, sería perfecto y eso no está bien.
16. Me aferró a este problema porque no quiero mejorar.
17. No quiero mejorar porque entonces sería perfecto y la gente tendría
celos.
18. No quiero tener mi peso deseado porque entonces tendría todo.
19. No quiero tenerlo todo porque no sabría qué hacer sin un problema.
20. No quiero ser perfecto porque de este modo puedo' odiar a Dios y
demostrar que la vida no funciona.

Ahora, enfréntate a tus propios motivos para seguir aferrado a tu


problema. Comienza tu propia lista. Puedes utilizar cualesquiera de las
razones de esta lista que sepas que son tuyas, pero agrega las razones que
sólo tú sabes que se aplican a ti.

Mis razones para aferrarme a este problema son:

1.
2.
3.
4.
5.
6.
7.
8.
9.
10.

Es posible que cualquier problema tenga sus compensaciones; en otras


palabras, lo que consigues por medio del mismo. Más abajo tienes una lista
de las compensaciones que algunas personas han reconocido que obtienen.
Al leerlas, reflexiona un poco después de cada una y pregúntate si te
identificas con ellas.
Estas son las compensaciones que obtengo de este problema.
EJEMPLOS.

1. Consigo quejarme.
2. Consigo tener problemas para trabajar.
3. Consigo pensar que no soy suficientemente bueno.
4. Consigo tener una excusa para fracasar.
5. Consigo mantener a los hombres o a las mujeres alejados de mí.
6. Consigo crear un conflicto para evitar la alegría.
7. Consigo tener la razón acerca de mis creencias.
8. Consigo demostrar que mi madre estaba equivocada porque decía que
hay que ser delgado.
9. Consigo evitar el sexo, porque nadie querría este cuerpo.
10. Consigo llenar mi tiempo con preocupaciones.
11. Consigo demostrar que no soy perfecto.
12. Logro que los demás se preocupen por mí.
13. Consigo dudar de todo.
14. Consigo demostrar que nadie me quiere.
15. Consigo tener un motivo para abandonarlo todo y morir.
16. Consigo tener una excusa para odiar a Dios.
17. Consigo mentirme a mí mismo.
18. Consigo evitar ser lo que podría ser.
19. Consigo recibir ayuda y atención de los demás.
20. Contigo seguir enojado conmigo mismo.

Mis temores acerca de renunciar a este problema son:

EJEMPLOS:

1. Temo que sin él no tendría nada de qué hablar.


2. Temo que sin- él sería guapísima y esto tiene que ser peligroso.
3. Temo el poder que tendría si renunciase a esto y adelgazase con mi
mente.
4. Temo renunciar a este problema porque entonces tendría todo.
5. Temo tener todo porque nadie me querría.
6. Temo renunciar a este problema porque tendría claridad sin él.
7. Temo tener claridad porque sería como Dios.
8. Temo ser como Dios porque sería castigado. Debo ser pecador y
distinto de Dios.
9. Temo renunciar a este problema porque sin él moriría.
10. Temo morirme si no tengo problemas.
11. Temo no tener este problema porque sería completo sin él y esto
equivale a la muerte.
12. Temo morir si como. También temo morir si no como.
13. Temo sentirme demasiado maravilloso si no tengo un problema.
14. Temo que la gente no se podría relacionar conmigo si me sintiese
maravilloso por no tener este problema. A la gente le encantan los
problemas y, por tanto, me dejarían solo
15. Temo renunciar a este problema porque me encanta el dolor que
trae.

1
2.
3.
4.
5.
6.
7.
8.
9.
LOS AYUNOS

ES interesante experimentar periódicamente con los ayunos para lograr una


mayor maestría sobre el cuerpo y la mente. El cuerpo no necesita ser
alimentado a horario tres o cuatro veces por día a menos que creas que sí lo
es. Si el cuerpo utiliza el alimento para producir energía y placer, se le debe
permitir elegir cuando quiere alimento según sus necesidades. Piensa en la
cantidad de veces que has estado ocupado con alguna actividad placentera y
te has «olvidado» de comer: es que no necesitabas comer. La propia
sabiduría de tu cuerpo no permitió la interrupción de esa actividad por
algún acto rutinario como una comida. Presta atención a la sabiduría de tu
cuerpo.
En nuestra infancia elegíamos comer naturalmente cuando nuestros
cuerpos necesitaban comida. Pero los adultos nos han condicionado para
comer cuando era conveniente para ellos preparar y servir comida. Pero
ahora que somos adultos podemos elegir nuevamente cuando deseamos
comer o si no queremos comer. La última razón para comer debería ser
mirar el reloj y decir que es hora de comer. He conocido a personas, que se
nutren exclusivamente por medio de la respiración, que saben que la
necesidad de alimento es una creencia inventada y eligen pasar por alto esa
creencia y nutrirse de los elementos y la luz de Dios.
Ayunar te enseñará mucho sobre tus neurosis referidas a la nutrición.
Los hábitos inconscientes o los condicionamientos nos impulsan a comer
algunos alimentos con frecuencia y evitar otros. Si no modificamos estas
pautas, nuestros hábitos de nutrición pueden limitarse cada vez más. Pero el
hecho de abstenerse del alimento, tanto de los que te gustan como de los
que no te gustan, es como un borrón y cuenta nueva. Luego puedes empezar
a seleccionar alimentos libre de experiencias y condicionamientos del
pasado.
Ayunar te dará una nueva apreciación de la textura, el color, el aroma, el
sabor y el sonido de la comida. Para mucha gente el hecho de comer es algo
que se debe cumplir lo más rápidamente posible: llenar el plato, atiborrarse
y ya está. Mientras tanto, se habla o discute, se lee o se mira la tele. Todas
estas actividades predominan sobre la acción de comer. Pero abstenerse de
esta acción permite alimentarse de los recuerdos de la comida. ¿Cómo
describirías la esencia de una naranja a alguien que nunca ha probado una?
¿Cuál es su aspecto? ¿Qué se siente y huele cuando la pelas? ¿Cuál es su
sabor y su sonido cuando la comes? Estas sensaciones vuelven a ser nuevas
cuando las experimentas otra vez, como un niño, por primera vez.
Hay distintos métodos para ayunar. Algunos de ellos comienzan con la
abstención total de alimento y líquido, y otros con la exclusión gradual de
determinados alimentos cada día. Recomiendo los ayunos basados en los
zumos. Paavo Airola ha escrito varios buenos libros sobre este tema.
MAS NUTRICIÓN PARA EL PENSAMIENTO

EN vez de rezar por la solución de tu problema, reza por la liberación de tu


temor a dejarlo partir. Después de todo, te aferras a tu problema de exceso
de peso debido al temor de renunciar a él. Sin este temor ya lo hubieras
abandonado hace mucho tiempo. Por tanto, no consideres solamente tu
problema, viendo su solución como tu objetivo. Considera también el temor
que aferra el problema a tu ego y tu vida.
Cualquier cosa es sanada cuando se ve la verdad sobre ella. Si te
preocupas sobre algo y lo temes, esto te puede llenar de sentimientos
negativos que te impiden disfrutar la vida, incluso te impide actuar según
tus propios intereses. Por tanto, enfréntate a lo desconocido en ti, tus
temores y preocupaciones, y luego déjalos de lado al perdonarte a ti mismo
por el sufrimiento que te has causado.
Cuando ames a Dios más que a tus problemas, serás sanado. Tu
problema puede ser una excusa para concentrarte en ti mismo y conseguir
que los demás hagan lo mismo. Es un coro interminable de «yo, yo, yo». Si
piensas en tu problema y en ti mismo mucho tiempo, te queda poco tiempo
para meditar o pensar en Dios. Puede que no te des cuenta de ello, pero
estás utilizando tu problema para mantener alejado a Dios. Para ser sanado',
debes renunciar a tu odio por ti mismo, una especie de amor distorsionado,
y entregarte al amor de Dios. San Francisco de Asís dijo que «para
encontrarte a ti mismo, primero debes perderte».
Cada vez que te pones a pensar en la gordura o en tu problema, PARA.
En su lugar, piensa en Dios. Es decir, renuncia a tus pensamientos negativos
sobre ti mismo y tu problema. Acalla la voz del ego. Medita, utiliza
afirmaciones y orienta tus pensamientos a Dios, la fuente de toda ayuda y
sanación.
LOS ALIMENTOS Y LA ESPIRITUALIDAD

HE visto a personas intentar de todo para perder peso. Las he visto probar
de todo excepto rezar. Por medio de las plegarias es posible lograr el peso
que está en perfecta armonía con lo que Dios quiere para tu cuerpo. Los
demás regímenes para adelgazar tienen un fallo. Son un remedio temporal y
siempre existe la terrible posibilidad de que el peso perdido regrese porque
la CAUSA no ha sido sanada.
Sugiero que empieces este régimen pidiendo la orientación divina. La
reverencia a Dios es nutrición espiritual. Cuando te nutres espiritualmente,
te sientes satisfecho todo el tiempo. Con toda naturalidad comes menos e
incluso puedes llegar al punto en que te alimentas como los maestros
espirituales. Ellos comen solamente por el placer de comer y cuando les
apetece.
Si amas y respetas espiritualmente a tu cuerpo, naturalmente comes y
bebes menos. Pero mientras logras la maestría total de tu cuerpo hasta el
punto en que puedes transmutar el alimento en luz, te aconsejo moderación.
Si eres realmente sabio, comerás sólo los alimentos y las bebidas que sabes
que son adecuadas para ti.
El deseo del cuerpo por la comida tiene sus raíces en la necesidad de
sustancia espiritual del alma. Afírmate que tu apetito y tu asimilación de
alimento están en orden divino. Quizá tu exceso de peso se debe a un
desequilibrio entre tu ingestión y salida de energía. En algún punto la
persona con exceso de peso bloquea el dar y recibir, de forma tal que estas
dos corrientes no están correctamente equilibradas.
Como tu cuerpo está inteligentemente equipado para elegir, digerir y
asimilar los alimentos correctos para su mantenimiento, es de ayuda pedir a
Dios que te inspire con respecto a esto. Ten la expectativa de recibir
orientación para que la forma perfecta de tu cuerpo llegue a su plena
expresión. Cada glándula, órgano y. célula responderá a los pensamientos
que están en armonía con la verdad. Dios te ayudará a seleccionar tu
comida y te conducirá a las personas adecuadas para ayudarte a liberar la
negatividad y ser sanado.
Tu cuerpo es nutrido por sustancias de pensamiento, así como por los
alimentos y la luz de Dios. Puesto que tus pensamientos determinan tus
deseos, tu apetito te conducirá hacia alimentos que se corresponden con tus
pensamientos. Sin embargo, si los alimentos son sinónimo de gordura para
ti, lo que comas se convertirá fundamentalmente en grasa. Las personas
delgadas tienen el pensamiento que «no importa cuánto coma, no puedo
subir de peso». Sus cuerpos siguen este pensamiento y permanecen
delgados.
Muchas personas con exceso de peso intentan controlar sus cuerpos por
medio de distintos regímenes y programas de ejercicio. Pero el control no
es la respuesta. Debes estar dispuesto a confiar en Dios lo suficiente para
entregar el control de tu cuerpo con la certeza de que hay un plan de
perfección para ti. Si quieres transformar tu cuerpo, debes obtener la
libertad de todos los pensamientos limitados del pasado. Todo lo que está
fuera de armonía en tu cuerpo es causado por algún pensamiento negativo y
falso que albergas.
Pide tu liberación de todos tus pensamientos negativos y hábitos
destructivos. Nunca te entretengas con las preocupaciones, el odio, el temor
o el dolor mientras comes. Cada vez que hice esto he engordado, no importa
la cantidad de calorías en la comida que ingería en ese momento. Todo
cambia si afirmas la presencia de Dios mientras comes y dedicas el
alimento al servicio de Dios. Bendice 'cada bocado y vivencia el alimento
mientras lo comes en vez de hablar, quejarte o preocuparte.
Rezar a la mesa siempre es una buena idea. El alimento espiritualmente
bendecido adopta la sustancia del Espíritu. Sencillamente puedes decir
«bendigo esta comida para la edificación de mi cuerpo y bendigo el placer
que recibo de él en el nombre de» (cualquier líder espiritual que quieras).
La mejor y más permanente dieta que conozco es la dieta espiritual. La
fe es la nutrición fundamental. En vez de contar calorías, lo que te mantiene
atascado en antiguos hábitos de pensamiento, dedica ese tiempo a estudiar
la verdad espiritual. Sugiero que prepares tu propia dieta espiritual de
plegarias diarias. Esto puede ser muy divertido y satisfactorio. Inscríbete a
la clínica reductora de Dios, que es más fácil y barata que las alternativas
comerciales.
A continuación encontrarás una dieta espiritual. Te recomiendo que la
pruebes una semana; alternativamente, puedes preparar tu propia dieta. Esta
dieta consiste en una afirmación y una plegaria de agradecimiento cada día.

La dieta espiritual

Yo, pido orientación espiritual para


dirigir mi forma de comer.
Doy gracias por la ayuda divina y la orientación espiritual que he
recibido.

Día 2:
Yo, entrego mi cuerpo a un poder más
elevado y pido una bendición divina para él.

Doy gracias por el cuidado y la protección espiritual que he sido dado.

Día 3:
Yo, ahora elijo solamente las comidas y los líquidos adecuados para mi
cuerpo.
Doy gracias por la dirección espiritual que he recibido para seleccionar
los alimentos correctos.

Día 4:
Yo, deseo la libertad de las preocupaciones, la tensión y el temor
mientras como.
Doy gracias por el placer y la relajación que disfruto en torno a los
alimentos y la comida.

Día 5:
Yo, sé que mi apetito y mi asimilación de alimentos están en armonía
con el orden divino.
Doy gracias por el equilibrio que ahora siento en mi incorporación y
utilización de energía.

Día 6:
Yo, ahora puedo comer menos porque estoy nutrido por la luz de Dios.
Doy gracias por la nutrición espiritual que ahora recibo y me mantiene.

Día 7:
Yo, ahora espero que el esquema perfecto para mi cuerpo llegue a su
plena expresión según el plan divino.
Doy gracias por la liberación de mis pensamientos negativos del pasado
y la transformación de mi cuerpo.
LA RECONCILIACIÓN

HAS debido tener coraje antes de comprar este libro. Si has leído hasta
aquí, es que tienes el coraje de BAJAR- TE del problema. Has tenido el
coraje de pensar en renunciar a tu problema con la comida. Congratúlate
por tu valentía. Deja de castigarte con tus neurosis alimentarias y felicítate
por decidirte a renunciar a ellas.
Quizá el exceso de peso no sea tu problema y hayas comprado este libro
por otras razones. Tal vez hayas sabido intuitivamente que el método de
este libro se aplica a otros problemas además de la alimentación. Quizá
sabías en algún nivel que la dieta del perdón estaba incluida en este libro y
que te serviría. Por tanto, te reconozco y felicito por el coraje que has tenido
al comprar este libro, enfrentarte a tu problema y tener la voluntad de hacer
algo para resolverlo.
Pero a ti, lector, te digo: leer este libro es una cosa y aplicarlo es otra.
Puedes leerlo y olvidarlo, o puedes leerlo y ponerlo realmente en práctica.
Solamente tú tomas la próxima decisión importante. ¿Harás la Dieta del
Perdón?
Puede que digas «no» y te marches. O puede que digas «sí, parece una
buena idea» y luego nunca la hagas. También puede que digas «parece una
idea tan buena que la pondré en práctica» e incluso así tampoco la hagas.
Finalmente, podrías decir «parece que dará resultados. La voy a hacer» y la
hagas realmente.
¿En qué categoría estás? Depende de lo mucho que desees sanarte. Si
realmente lo quieres, es probable que intentes todo lo que ha dado
resultados a los demás y finalmente encontrarás lo que sirve para ti. Cuando
estás por fin dispuesto a renunciar completamente a tu problema,
encontrarás lo que sirva para sanarte. Cuando estás completamente
preparado para la sanación, ocurrirá de una manera u otra.
Sin embargo, puede que tengas demasiado temor para permitir una
sanación completa o milagrosa. Puesto que piensas que tus mecanismos de
defensa te protegen, te aferras a ellos. Pero estos mecanismos, como el
exceso de peso o el tabaquismo, solamente producen más temor. El
resultado es que piensas que necesitas más defensas y te atascas aún más.
Lo único que me ha servido para salir de mi atascamiento y rigidez fue
Dios. Cuando finalmente fui sanada de mis problemas con la nutrición
después de probar muchos métodos, me di cuenta de que había rezado y
pensado mucho en Dios. Estaba dispuesta a hacer lo que fuere para sanarme
por completo, incluso «arriesgarme» a confiar totalmente en Dios. Puesto
que mi ego pensaba que esto era un riesgo, tardé más que lo necesario para
sanarme. Me dirigí nuevamente a Un curso en milagros y comenzó a
funcionar. Me había entregado lo más que podía en esa época. A finales de
1980 se me ocurrió esta afirmación, o mejor dicho, finalmente permití que
esta afirmación llegue a través de mí.

Permito que el Espíritu Santo deshaga todo mi pensamiento erróneo.

Esta es la Reconciliación, la corrección de tus pensamientos limitados y


miserables y la corrección del ego. Esta corrección es lo que debes desear.
Tu problema con la comida, o cualquier otro que tengas, es el resultado de
tus pensamientos miserables. Es el resultado del ego, que es como el
demonio. En un aspecto, cuando dices «no, no, no» a tus problemas, a tus
pensamientos negativos, a tus costumbres perniciosas, a tu atascamiento y
paralización, dices «no» a tu ego. Por tanto, dices «sí» a Dios. Dices que
«estoy dispuesto a ser colmado por Dios en lugar de esto». Entonces serás
sanado.
El ego no te dará las herramientas para sanarte porque eso acercaría su
extinción. El ego intentará levantar su feo rostro y decirte que debes volver
a las preocupaciones sobre la comida o el problema que te mantiene alejado
de la paz . Serás tentado muchas veces por el demonio, que es tu problema
o tu ego, para sumergirte en los pensamientos negativos y en la resignación.
¿Cómo es tu fe? ¿Puedes ir en busca de la paz? ¿Crees que puedes tener
paz de espíritu en relación a la comida o tu problema? Si respondes «no» a
esta pregunta, ¿cómo puedes sanarte? Debes empezar por la fe. -
El exceso o la falta de peso son como cualquier otra enfermedad. Debes
superar tu temor a estar libre de este problema antes de tener la expectativa
de un milagro o una sanación. El Espíritu no agregará energía a tu temor.
Por tanto, el Espíritu no puede sanarte mientras no liberes tu temor a la
sanación. Esto es importante y, si no lo entiendes, no te preocupes. Lo que
importa es que te perdones por crear este desorden y que superes tu temor a
estar libre de la condición que frena tu desarrollo.
Por tanto, te recomiendo que tengas confianza en Dios y ofrezcas tu
problema o enfermedad al Espíritu Santo y practiques las siguientes
afirmaciones:

Es completamente seguro para mí, deja partir este problema (exceso de


peso, dolor o cualquier sufrimiento). Es completamente seguro para mí
dejar entrar a Dios. Es seguro porque Dios es amor y vida.
Puesto que yo soy el pensador que pensó que Dios era algo temible y
que Dios causaba la muerte, yo, también soy el pensador que ahora
puede pensar que Dios es paz, amor y seguridad, y que Dios magnifica
la vida.
Puesto que yo, ya no temo a Dios y sé que Dios no mata a las personas,
es seguro para mí rezar a Dios sobre mi problema y esperar que El me
ayude.
Yo, permito al Espíritu Santo que deshaga todos mis pensamientos
erróneos.
AFIRMACIONES PARA EL PESO

ESTE libro ha destacado una y otra vez la importancia de cambiar tu


pensamiento antes de esperar un cambio en tu cuerpo. Tu peso no depende
de la cantidad de alimento que ingieres. Lo que comes no te hace daño; lo
que piensas sobre la comida, sí. La comida hace a tu cuerpo exactamente lo
que le ordenas que haga, seduciendo así a tu subconsciente. A continuación
incluyo algunas afirmaciones generales referidas al peso para ayudarte a
remodelar tus pensamientos y, por medio de ellos, a remodelar tu cuerpo.
1. Mi cuerpo asimila automáticamente cualquier alimento que yo,
ingiero para mantener mi peso y salud perfectos.
2. Mi cuerpo es perfecto cuando yo, peso kilos y llevo la talla

3. Mi peso deseado es de kilos, no importa qué o cuánto coma.


4. Yo, amo mi cuerpo y, cuanto más lo amo, más belleza incorpora.
5. Puesto que yo, amo mi cuerpo, colabora con mi mente para mantener
mi peso deseado.
6. Mi cuerpo tiene la capacidad de transmutar automáticamente la
comida en luz y amor.
7. Todo lo que yo, como se convierte en salud y belleza.
8. Todo lo que yo, como se convierte en un cuerpo saludable y bien
proporcionado con mi peso deseado.
9. Las calorías no me dominan. Yo, estoy a cargo de mi peso y mi
cuerpo.
10. Yo, tengo el derecho de perder peso, aunque esto no complazca a
mis padres.
11. Mientras yo, mantengo mi peso perfecto, estoy comiendo suficiente.
12. Yo, soy sano, no importa lo que coma y pese.
13. Todo lo que yo, como es bueno para mí; si no fuese así, no lo
comería.
14. Yo, tengo el derecho de disfrutar lo que como a la vista de todo el
mundo.
15. Ya no hay conexión alguna entre lo que yo, como y lo que peso.
16. Yo, ahora me siento bien conmigo mismo, coma o no coma.
17. Yo, ya no me preocupo de que aumentaré de peso.
18. Yo, ya no temo tener un exceso de peso.
19. Es seguro para mí, tener mi peso ideal.
20. Yo, merezco mi peso ideal ahora mismo.
AFIRMACIONES DE PERDÓN

SI estás atascado en el resentimiento, tu mente está trabada en antiguos


esquemas de odio y preocupación. Esta amargura retiene la carga del odio y
la ira en tu cuerpo. Debes liberar tu mente de este resentimiento para liberar
tu cuerpo de su exceso de peso. Solamente entonces puedes tener la
experiencia de la delgadez y la energía liberada que se origina en el amor
total. Estas afirmaciones te darán más ayuda para obtener la libertad de ser
delgado.

1. Yo, perdono completamente a mi madre por lo que me enseñó acerca


de la comida.
2. Yo, perdono a mis padres por la tensión que crearon en torno a la
comida.
3. Yo, perdono a todas las personas que me trataron desaprensivamente
con respecto a mi exceso de peso.
4. Yo, ya no albergo resentimientos contra . Le perdono_________
completamente.
5. Yo, renuncio a echar la culpa a los demás por mi problema.
6. Yo, ahora me perdono completamente.
7. Yo, me perdono por tardar tanto en dejar de odiarme.
8. Yo, continuaré perdonando a todos los días hasta lograr mi exacto
peso deseado.
9. Yo, ya no culpo a la comida por mi problema de peso. Asumo la
responsabilidad de perdonar.
10. Yo, doy gracias de que mis ilusiones sobre la comida y mi peso
están desapareciendo.
11. Es seguro para mí, dejar partir este síndrome de exceso de peso de
mi mente.
12. Yo, ya no necesito castigarme con este problema.
13. Yo, estoy ahora dispuesto a vivenciar la alegría de estar sin este
problema,
14. Yo, ahora estoy completamente en paz con respeto a este tema.
15. Ahora es seguro y placentero para mí, estar totalmente en mi cuerpo.
16. Yo, ya no utilizo la comida ni mi cuerpo para castigarme, porque
ahora utilizo la comida y mi cuerpo para darme placer.
17. Yo, estoy dispuesto a dejar partir completamente el resentimiento y
las preocupaciones.
18. Yo, puedo aceptar toda la energía liberada al dejar partir mis
problemas con la comida y el cuerpo.
19. Cada vez que yo, retrocedo y me pongo nervioso, me detengo y
pienso en Dios.
20. Yo, me nutro tanto con Dios que no pienso en comer.
NUTRIRSE DE AFIRMACIONES

EL hecho de comer puede y debe ser visto como una más de la enorme
variedad de experiencia sensuales y placenteras disponibles. Se puede
disfrutar la comida a solas o en compañía, en privado o en público, y
prácticamente en cualquier momento. Espero que ya hayas dejado de lado
Cualquier tensión o resentimiento relativo a la comida que puedas haber
mantenido desde tu infancia. Al comer a solas, habrás aprendido a disfrutar
totalmente de la comida, sus texturas, colores, sonidos, aromas y
especialmente sus sabores. Sabes que la comida está allí para tu nutrición y
placer. La comida no engorda si le das a tu cuerpo las instrucciones
adecuadas.
Para ayudarte a disfrutar de la comida, te recomiendo las siguientes
afirmaciones. Ahora, disfruta de tu libertad para comer y disfrutar de la
comida.

1. Yo, puedo comer y ser feliz sin preocupación alguna.


2. Yo, puedo comer o no comer, según lo
elija.
3. Yo, como pequeñas cantidades de comida que son sumamente
placenteras para mí.
4. Yo, como sólo por celebración, ceremonia y placer.
5. Mi comida contribuye a mi vitalidad, alegría y salud.
6. Yo, me amo a mí mismo en presencia de la comida.
7. Yo, puedo comer cualquier cantidad que desee sin resultados
indeseables.
8. Yo, soy sumamente agradable para mis abuelos y padres, coma lo que
coma.
9. La comida no me hace daño a menos que yo, piense que sí lo hace.
10. Los alimentos son para el placer de comer y yo, merezco
disfrutarlos.
11. Yo, no tengo que comer sólo porque los demás comen.
12. Yo, como solamente cuando estoy relajado.
13. Me gusta comer sentado y sin ser distraído por otras personas u
actividades.
14. Yo, presto atención a lo que experimento cuando como.
15. Yo, como solamente cuando deseo comer.
16. Yo, no juzgo si debo comer por horarios o hábitos; como solamente
por placer.
17. Yo, elijo conscientemente qué comer y cuando comerlo.
18. Yo, puedo comer lo que quiera cuando lo quiera.
19. Después de comer, yo, estoy feliz, relajado y liberado en mi energía.
20. Todo lo que yo, como nutre mi cuerpo y alma y nunca me daña.
AFIRMACIONES FINALES

LAS afirmaciones enumeradas más abajo abarcan todos los aspectos y los
problemas que hemos considerado en este libro: el peso, los alimentos, la
comida, el ayuno, el amor, el sexo,. el nacimiento, la muerte, el perdón y la
espiritualidad. Es posible que en algún momento te sientas descorazonado
con respecto a tu peso u otro problema, o tu falta de avance hacia el
objetivo que has elegido. Puede que te sientas tentado a atiborrarte de
alimentos, a preocuparte o deprimirte. En vez de adoptar cualquiera de estas
cargas, utiliza alguna de estas afirmaciones. Son las últimas que te puedo
ofrecer.

1. Yo, tengo el poder para lograr el peso que deseo.


2. Yo, tengo el derecho de sentirme bien sobre mí mismo, no importa mi
aspecto ni mi peso.
3. Siento mi abdomen relajado, en calma y delgado en todo momento.
4. Yo, me siento muy bien en mi cuerpo, especialmente en su parte
media.
5. Mi cuerpo está ahora libre de cualquier tensión y yo, me siento bien
en todas partes de él.
6. Mi cuerpo ya no me causa ninguna preocupación.
7. Yo, peso kilos, no importa lo que coma.
8. Mi metabolismo responde a las nuevas instrucciones que yo, le doy.
9. Yo, estoy ahora relajado y feliz con
respecto a la comida.
10. Yo, amo la comida y sé que no puede dañarme.
11. La alimentación ya no es una molestia para mí.
12. Mis pensamientos sobre la comida, si los tengo, se refieren a su
bondad.
13. Todo lo que yo, : como nutre mi cuerpo y alma, y nunca me hace
daño.
14. Comer me hace sentir seguro. Yo, también me siento seguro si no
como.
15. Los alimentos que yo, como son muy placenteros para mí y disfruto
de ellos.
16. Lo que me resulta placentero ya no tiene consecuencias indeseables.
17. Cuanto más placer experimento comiendo, más atractivo me hago.
18. Yo, apruebo de mí mismo por comer.
19. Yo, soy una mujer/un hombre delgada /o que puede sentarse, comer
lentamente y parar antes de estar llena/o.
20. Yo, me siento bien, coma o no coma.
21. A los demás no les importa si yo, como o no como.
22. Yo, renuncio gradual y espontáneamente a la comida sin
preocupación o esfuerzo alguno.
23. Yo, estoy plenamente consciente de lo que como y cuando como, de
modo que ya no como por costumbre o para suprimir mis sentimientos.
24. Yo, ___ puedo ayunar todo el tiempo que
quiera sin resultados indeseables.
25. Yo, he abandonado el deseo de comer.
26. Yo, merezco toda k atención y amor que deseo sin tener que hacer
nada por ello.
27. Yo, disfruto el hecho de ser atractivo.
28. Yo, soy un hombre masculino y atractivo.
Yo,______ soy una mujer femenina y atractiva.
29. Dios creó mi cuerpo para que yo, lo utilice para atraer una pareja
gentil y amorosa.
30. Yo, tengo el derecho de utilizar mi cuerpo para atraer la pareja que
quiero.
31. Yo, he abandonado todo resentimiento y temor vinculado con las
experiencias de mi nacimiento.
32. Yo, ya no culpo a mi madre o al personal médico por el trauma
de_______ mi nacimiento.
33. Yo, estoy dispuesto a asumir responsabilidad por crear el nacimiento
que tuve.
34. Yo, estoy dispuesta a aceptar las alegrías del amor sin tener miedo al
dolor o a la muerte.
35. Yo, ya no necesito protegerme de la muerte con un exceso de peso.
36. Yo, sigo joven y me hago más atractivo con más maravillosa
energía.
37. Yo, estoy dispuesto a dejar de culpar me a mí misma y los demás
por mis problemas.
38. Yo, merezco estar a salvo y ser feliz, libre de preocupaciones por mi
peso.
39. Es seguro para mí renunciar al odio y al temor y aceptar sentirme
bien.
40. Ahora que pienso en Dios, yo ya no pienso en la comida ni en mis
problemas.
41. No hay ningún problema que yo, no pueda resolver respirando y
rezando, con la ayuda de Dios.
CUARTA PARTE
¿QUÉ ES COMER?

EN la lectura de este libro has conocido a algunas de las personas que me


han ayudado a dilucidar mi propia sanación y mi plan para este libro. Han
compartido sus conceptos e ideas conmigo y me han apoyado e inspirado. A
veces, lo que estos maestros no han dicho me ha afectado tanto como lo que
sí han dicho. Ahora quiero compartir contigo algunas de mis experiencias
de aprendizaje con ellos.
Uno de mis maestros ha sido Robert Rosellini, un chef de primera
categoría. Gracias a él y a su profundo conocimiento de este tema pude
concluir este libro, que ha estado bloqueado un año. Una charla «Zen» que
tuve con él una noche a las tres de la madrugada liberó por fin mi mente.
Como puedes entender, Robert es una persona especial y significativa en mi
vida.
Ahora, permítete trascender por completo el pasado y prepárate para
una transformación de tu experiencia de la comida y el cuerpo. Permíteme
llevarte al espacio de Robert, que estoy segura encontrarás más que
refrescante. Como mi buen amigo Fred Lehrman ha sido el que me presentó
a Robert, le he pedido que te lo presente a ti.
MÁS ALLÁ DE LA NUTRICIÓN:
EL ALIMENTO COMO MEDITACIÓN

POR FRED Lehrman

En 1973 el Gran Maestro Cheng Man-Ch’ing, venerable maestro chino


de las Cinco Excelencias de la Pintura, la Caligrafía, la Medicina, los
Textos Clásicos y las Artes Marciales, me habló de un maestro taoísta con
el cual había estudiado en su juventud. Este monje había desarrollado
algunos poderes extraordinarios. Se vestía con la misma toga delgada de
algodón en todas las épocas del año, con su cuerpo abrigado en invierno y
fresco en verano. Nunca se bañaba, pero su piel y pelo siempre estaban
relucientes y limpios y olían agradablemente. Bebía solamente agua, no
comía nada, y nunca se lo vio dormir. Aquellos que llegaron a conocerle le
consideraban un Inmortal.
Una vez al año, en una fiesta especial, este monje se reunía con un
grupo de maestros para una celebración. Desde el alba hasta el anochecer
estos hombres se quedaban sentados comiendo sin cesar todo tipo de ricos
alimentos acompañados con abundante vino. Sus apetitos y capacidad de
comer parecían no tener límite. El joven Cheng Man-Ch’ing observaba esto
con perplejidad.
El día siguiente se acercó a su maestro con una pregunta: «Maestro», le
dijo, «¿cómo es posible que consumas tanta comida después de ayunar
tanto tiempo?» El monje respondió: «No como esa comida. Si la comiese,
moriría.»
Este relato es una forma de presentaros a mi amigo Robert Rosellini.
Robert es maestro en el arte de crear transformación por medio de la
experiencia de comer. Ha estudiado los mejores restaurantes de Europa y ha
sintetizado el sutil equilibrio de sincronización, actitud, tonalidad y
decoración para exaltar a la perfección el potencial visual y culinario de una
cena. En su restaurante, «Rosellini’s Other Place» de Seattle, Washington,
su personal prepara cenas en una danza relajada y perfectamente coordinada
de atención tranquila incluso a los detalles más minuciosos. Su cocina,
original y asombrosa, es la expresión de una filosofía basada en los cultivos
naturales y el uso de ingredientes regionales y de estación. En sus platos
hay una transparencia de sabores que da la sensación de que el proceso de
cocción continúa en los elementos de la comida a su paso por el paladar.
En la mesa Robert Rosellini es un samurai. Los años de atención
enfocada en los elementos de una cena han dejado un gran refinamiento en
cada uno de sus gestos y movimientos. Como su frecuente comensal, me he
sentido extrañamente torpe e incierto mientras observaba la perfección con
que el champaña y los entremeses se terminaban exactamente al mismo
tiempo que el primer plato estaba listo para servir. Había sucumbido a la
intoxicación del sabor y destruido mi plato y vaciado mi copa con
demasiada velocidad. En la presencia de un maestro uno se hace consciente
de sus costumbres.
No quiero dar la impresión de que cenar con Robert es un examen. Todo
lo contrario. Es estimulante porque hay tanto que aprender. Nunca exige
nada de sus comensales y la profundidad de su propia práctica es invisible
si no la buscas. El poder más elevado nunca necesita ser demostrado.
En su presencia, a veces he podido tomar prestada esa conciencia que
permitía al maestro chino «no comer» su comida. Una determinada claridad
y vigor llenan la mente y un plato tras otro de pescado, aves, cordero,
ternera, jabalí, puntualizados por sorbetes, ensaladas de hierbas y flores
silvestres, y una secuencia hipnotizante de vinos buenos, mejores,
grandiosos, seguido por oporto, brandy y finos cigarros son
desmaterializados sin el anticipado impacto sobre el cuerpo. Es misterioso e
inexplicable. Solamente sé que está relacionado con un estado de la mente y
no con la digestión.
Esta presentación comunica solamente la punta de un iceberg. Os invito
a introduciros en el mundo de Robert a través de su contribución a este
libro, y que el sabor de vuestras vidas sea expandido eternamente.
LA ÚLTIMA PALABRA CON RESPECTO A
LOS ALIMENTOS Y EL COMER

POR ROBERT Rosellini

Como paso preliminar para una claridad sobre la dieta en su relación a


los alimentos, es necesario ser amo del cuerpo. Sin embargo, no tengo
interés alguno en ganar o perder peso ni perder tiempo en preocuparme por
nada de esto. Por tanto, dejo la solución sobre la realización de la maestría
del cuerpo a cada uno de vosotros. El hecho de comer me resulta demasiado
disfrutable para embarcarme en una actividad tan improductiva.
La única dieta es poner atención. Y esto no cuesta nada más que
observar la comida que se halla ante ti y disfrutarla. La dificultad que tiene
la mayoría de los comensales es que no ponen atención. Sus pensamientos e
ideas sobre la comida han llenado ya el espacio en que ocurre la actividad,
y, como resultado, no tienen la oportunidad de estar allí. Solamente sus
ideas están allí.
Debido a que intentar descubrir y resolver la fuente de todas estas ideas
sobre la comida demoraría una vida, verás que el método más rápido es
sencillamente enfocar tu atención en lo que está físicamente en el plato.
Descubrirás que no hay nada que temer en la comida y que el autor de tu
cuerpo eres tú y no lo que ingieres. Sin embargo, descubrirás algo que
inicialmente te presentará un problema: el sabor. El problema con el sabor
es que hay muy poco en lo que comes. El sabor expresado a través de la
comida se puede producir solamente por medio del amor. El sabor no se
puede producir intentando hacerlo o a través de cualquier dieta específica.
El mejor método de asegurar el sabor es amar al chef o a quien sea que está
preparando tu comida.
Una vez que llegas al nivel de poner atención y en consecuencia de
notar el sabor, también descubrirás que la nutrición que recibes tiene muy
poco que ver con lo que comes. La nutrición está más relacionada con tu
amor o el chef y tu capacidad de crear un contexto en el que puedes recibir
ese amor.
Quizá lo que expreso te resulte confuso. Si es así, el pensamiento
siguiente no lo aclarará, pero te dará una interesante oportunidad de hacerlo.
Si pones demasiada atención en lo que comes, notarás que no es necesario
comer mucho. Entonces, ¿por qué molestarse en comer? Obviamente
porque, de por sí, comer es muy divertido. La única dieta que existe es el
amor.
PENSAMIENTOS FINALES

LO que he aprendido después de muchos años de investigar conmigo


misma es que cuando no me gusta una parte de mi cuerpo y ésta no es como
quiero que sea, es que allí no he permitido la entrada de Dios. Allí es donde
resisto a Dios. Allí es donde estoy atascada en mi ego.
¡Piénsalo!

Y si el exceso de peso tanto como la falta de peso tuviesen la misma causa,


que es nutrir la muerte más que la vida?

¡Nutre tu impulso de vida!


EL NÉCTAR DEFINITIVO

LA semana antes de terminar este libro estaba sentada en la cocina de Jody


en Seattlé, describiendo a Robert el sabor más divino del mundo. Los había
probado una vez en París y me hubiera gustado que él lo probara también.
En ese preciso instante mi buena amiga Michele se acercó para escuchar la
conversación. Dijo que tenía un poco y se ofreció para ir a buscarlo. Yo no
lo podía creer. ¡Era un milagro!
Allí estaba nuevamente. Saibaba. El Elixir de la Inmortalidad se
materializó por medio de su cuerpo. Nunca en mi vida había probado algo
más dulce. La Esencia de lo Divino, y ¿podía tener más? Pensé que la
experiencia en París era única en la vida. Pero ¿quién era yo para colocar un
pensamiento tan limitado en torno a lo Divino? Aquí me llegaba
nuevamente y con sólo pedirlo. Fue una lección de humildad para mí. Pero
¿sería realmente lo mismo?
Decidí que correspondía una ceremonia. Desperté a todos en la casa.
Jack se encargaría de cantar y hacer música. Saqué a Jódy de la cama.
Cuando regresó Michele, comenzó a cantar a Saibaba. Esperamos el
momento adecuado. Era sagrado, realmente muy sagrado. Vertió una gota
en mi mano. Dije que esperaba que hubiese suficiente para todos. ¡Qué
gracioso, ahora que lo pienso, decir eso sobre lo Divino! La gota en mi
mano comenzó a crecer. Parecía tener vida. Este Elixir de la Inmortalidad,
dijo Michele, lo había obtenido en un templo de la India en que
periódicamente surgía de una imagen. Si bien nunca había oído del templo,
sabía que lo que decía era verdad.
Bebí el Elixir ¡de mi mano. Sin dudas, era lo mismo. Era imposible
olvidar ese sabor, ese momento. Bebí de nuevo. El elixir creció hasta que
me resultó difícil entender lo que estaba sucediendo. Estábamos todos
atónitos. Me pareció que los demás entraron en un profundo estupor.
Michele, que es mi fisioterapeuta, comenzó a masajearme. No podía sentir
nada. Sabía que el DNA de mis moléculas se estaba reorganizando. Sabía
que mi .cuerpo estaba atravesando, un cambio muy grande. Sabía que había
estado en comunión total y que era bendecida para siempre.

Oh, Saibaba,
Comí todo
pero aún tenía hambre de Dios.
Bebí todo
pero aún tenía sed de Dios.
Toqué todo
pero aún quería sentir a Dios.
Escuché todo
Pero aún quería escuchar a Dios.
Y entonces...
Llegaste a mí en París hace ya tres años.
Llegaste a mí otra vez en el volcán.
Llegaste a mí más recientemente en la cocina y en muchas otras
ocasiones que no conocí.

Degusté tu ceniza,
Bebí de tu néctar,
Y finalmente fui nutrida y finalmente fui satisfecha.
HASTA PRONTO

SI estás realmente decidido a resolver tu problema, sé que estás dispuesto a


hacer lo necesario para lograrlo. Debes tener la decisión de ver la verdad
sobre el problema. Cualquier cosa es sanada cuando ves la verdad sobre
ella. Debes estar dispuesto a ver la causa de tu desarreglo y los
pensamientos negativos en torno a éste. Debes estar dispuesto a renunciar a
ellos. Es como decir, «¡Ponte detrás de mí, Satán!» Así fue como Jesús
tomó las riendas. Tú también debes tomar las riendas de tu mente.
La plegaria es la forma más poderosa que conozco para hacer esto.
Renuncié al control y permití a Dios tomar el control de mi mente. He visto
que el pequeño ritual indicado más adelante sirve para todo. Si quieres que
las cosas funcionen para ti, te sugiero que lo pruebes. Nunca he conocido
nada tan poderoso para producir cambios permanentes en una sanación.

1. Cambia todos tus pensamientos al pensamiento espiritual más


elevado.
2. Practica Renacimiento para dejar atrás el trauma natal y otras masas
mentales negativas a través de la respiración.
3. Abandona el impulso de muerte.
4. Reza y acepta la reconciliación.
5. Amate a ti mismo.
6. Utiliza la afirmación de reconciliación definitiva. Permito al Espíritu
Santo que deshaga todo el pensamiento erróneo que causó mi problema y
que me mantiene atascado en mi problema.

Entrego al Espíritu Santo cualquier problema que pueda tener con


respecto a mi cuerpo.
Entrego al Espíritu Santo la dolorosa «compensación» que recibo de mi
problema.
Entrego al Espíritu Santo el apego que tengo a mi problema.
Entrego al Espíritu Santo la separación que me trae mi problema.
Entrego al Espíritu Santo la venganza que pienso que necesito y que me
proporciona mi problema.
Entrego al Espíritu Santo mi adicción a este problema.
Entrego al Espíritu Santo la forma en que utilizo este problema.
Entrego al Espíritu Santo mi necesidad de utilizar este problema como
un arma.
Entrego al Espíritu Santo todo lo que me impide dejarlo partir por
completo.
Entrego mi necesidad de pensar y demostrar que Dios es un enemigo.
Entrego al Espíritu Santo mi temor a la sanación.
OM NAMAHA SHIVAYA

(SEÑOR SHIVA, me inclino ante ti en reverencia. Te ruego que destruyas


mi ignorancia.)
No puedo imaginar una circunstancia que no pueda ser sanada con esta
acción. Por favor, creed que os amo y rezo por vuestra completa sanación.
En el nombre de Jesús, Babaji, Saibaba, Muktanana y todos los Avatares y
Maestros y mis amigos que ya han logrado la maestría sobre sus vidas. Pido
que Dios nos libere a todos del temor y del ego.

Con amor,
Sondra Ray

notes
Notas a pie de página
1 Rebirtking in the New Age (Renacimiento en la nueva era) por
Leonard Orr y Sondra Ray. Publicado por esta editorial.

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