DISTIMIA
La distimia se define según DSM-V (APA, 2013) por un patrón crónico de alteración del
comportamiento, caracterizado por un estado de ánimo depresivo persistente experimentado
de forma continua durante la mayoría de los días y durante la mayor parte de los mismos y con
una duración mínima de dos años, junto con otros posibles síntomas secundarios.
Se caracteriza por:
a) pérdida o aumento de apetito;
b) insomnio o hipersomnia;
c) falta de energía o fatiga;
d) baja autoestima;
e) pobre concentración;
f) dificultad para concentrarse o para tomar decisiones, y
g) sentimientos de desesperanza.
Respecto a la sintomatología que se presenta en dicho trastorno, dado que la distimia tiene
una condición crónica, puede afectar a diversas áreas en la vida de los pacientes y las personas
cercanas a ellos, además de relacionarse con problemas en la salud, relaciones sociales y
laborales
Respecto al tratamiento psicológico del mismo, el estudio de distintas modalidades de
intervención psicoterapeútica indica que ésta facilita la mejoría de síntomas como la
anhedonia, la incapacidad para experimentar o percibir eventos positivos y desesperanza,
entre otros, además de ayudar a aprender estrategias de afrontamiento adecuadas.
Hay que identificar:
- Factor precipitante
- Situaciones desencadenantes
- Procesamiento cognitivo – activaciones fisiológicas – Consecuencias – respuestas
emocionales.
Técnicas utilizadas:
- Psicoeducación y devolución de información. Se presenta a la paciente el modelo
explicativo del caso, para otorgarle información sobre el mantenimiento de las
conductas-problema.
- La Pregunta Milagro y las Escalas de avance se emplean con el objetivo de fomentar la
proyección al futuro facilitando el establecimiento de objetivos personales. En la
Pregunta Milagro se le expuso a la persona: “Imagina que esta noche mientras
duermes sucede una especie de milagro y al despertarte a la mañana siguiente sientes
que el problema que te ha traído hasta aquí desaparece por completo, de forma
milagrosa, de repente, ¿Qué cosas notaría diferentes esa mañana al despertarte?”.
- Elaborar listado de actividades agradables que le gustaría realizar al paciente
- Técnicas de reestructuración cognitiva: estas técnicas se emplearon principalmente
para que se detecten los fallos que puede tener el pensamiento, para que así se
modificasen los mismos y las emociones asociadas, y conseguir finalmente, el cambio
en la conducta de la paciente. Para ello, primeramente se le explicó a la paciente la
relación que hay entre los pensamientos emociones-conducta, y la importancia de la
modificación de pensamientos negativos, por otros más adaptativos con el fin de
conseguir el cambio conductual.
Es fundamental detectar aquellos pensamientos y creencias irracionales que afectaban
a la paciente de forma rumiativa y se procedió a la discusión de los mismos, haciendo
preguntas del tipo: ¿Crees que este pensamiento es cierto”, ¿Crees a ciencia cierta que
las consecuencias que piensas que pueda tener esto son las que van a suceder?, ¿Qué
otras cosas podrían pasar?, ¿hay ocasiones en las que no ha sucedido algo que no has
pensado con anterioridad?, ¿El hecho de tener estos pensamientos me ayuda a
solucionar el problema de forma favorable?...
Enseñar la relación entre pensamiento-emoción-conducta para que, a continuación, la
persona logre identificar los procesos cognitivos desajustados, sustituyéndolos por
pensamientos alternativos más adaptativos. En este caso en particular, las técnicas se
enfocan en reestructurar esencialmente las preocupaciones académicas, así como a
corregir creencias irracionales, sesgos cognitivos y el estilo atribucional, produciéndose
así cambios en las emociones y la conducta de la paciente. Tras enseñar a la paciente a
identificar los errores de pensamiento que cometía, se le entregaba a la paciente,
como tarea para casa, un autoregistro dónde debía anotar: situación, pensamiento,
error de pensamiento cometido, emoción y pensamiento alternativo a dicho error.
- Entrenamiento en solución de problemas: .Explicación de la importancia que tienen las
emociones en la solución de problemas y de la relación existente entre la tristeza, la
ansiedad y un estilo de afrontamiento desasaptativo, basado en la rumiación y en la
preocupación y no en la toma de decisiones o solución de problemas. De este modo,
se pretende explicar a la paciente las cinco fases de la técnica: orientación hacia el
problema, definición del problema, generación de soluciones alternativas, toma de
decisión, ejecución y verificación.
- Técnicas de reducción del estrés. Persigue enseñar a la paciente aquellas variables
sobre las que las personas podemos incidir como son mantener una dieta equilibrada,
descansar lo suficiente, realizar ejercicio físico moderado, planificar y organizar el
tiempo, entre otras, para conseguir prevenir o reducir la ansiedad y el estrés.
- Técnicas de Autoestima. Enseñar qué es la autoestima y la importancia de la
autovaloración así como que la paciente entienda que la baja autoestima está
relacionada, en gran medida, con una distorsión del pensamiento. Se trabajó en los
siguientes aspectos:
Convertir lo negativo en adaptativo: pensando en términos realistas, invertir
los pensamientos negativos por otros más adaptativos, [Link].,: tengo éxito
cuando me lo propongo en lugar de no valgo para nada.
No generalizar: no generalizar a raíz de aquellas experiencias negativas en
ciertos ámbitos de la vida y aceptando el haber cometido errores en ciertos
aspectos. Centrarnos en lo positivo: observación de los aspectos buenos y de
los que puede sentirse orgullosa. Destacando que uno no puede sentirse
orgulloso de lo que no hace.
ACTIVACIÓN CONDUCTUAL:
La AC no consiste simplemente en aumentar las actividades agradables. No se trata pues de
hacer por hacer (en plan hipomaníaco) ni de rellenar el tiempo por estar ocupado, sino de
hacer algo funcional, con sentido práctico para la persona. La idea es que el consultante
termine siendo un experto en observar las relaciones entre las acciones y las consecuencias en
la vida diaria, en particular las consecuencias que tienen que ver con su estado de ánimo.
Los clientes deberían reparar en la situación en la que están y en las consecuencias de las
conductas sobre su estado de ánimo. La AC enseña a sus clientes a observar lo que hacen o
dejan de hacer en orden a saber por qué se sienten como se sienten. Es primordial para la AC
relacionar lo que a uno le pasa con las circunstancias de su vida.
Fundamentos sobre los que se asiente la aplicación terapéutica
a) La terapia tiene como foco central las conductas del cliente y el contexto en el que éstas
ocurren. La cuestión primordial para el terapeuta es ‘qué circunstancias están implicadas en
cómo el cliente se siente y responde a ellas de manera que mantienen tal sentimiento’, de
tristeza, desánimo o lo que sea que experimente.
b) La terapia trata de enseñar al cliente a ser activo, a pesar de sus estados emocionales. La
cuestión es que el cliente actúe de acuerdo a objetivos de su interés en vez de acuerdo a cómo
se siente.
c) La terapia necesita identificar los patrones de respuesta que puedan estar manteniendo la
depresión. Esto supone analizar sobre registros diarios u otros datos las pautas características
del cliente en la vida cotidiana.
d) La terapia enseña al cliente a hacer análisis funcionales de sus propias conductas,
identificando sus antecedentes y consecuentes. Supone por lo general una nueva perspectiva
acerca de sí mismo, consistente en entender el propio comportamiento en relación con el
contexto, en vez de conformarse con explicaciones internas que apelan a sentimientos o
pensamientos.
Así, respecto de la señalada ‘baja autoestima’, el terapeuta no discutiría este concepto sino
que diría algo como, ‘Bien, la gente entiende diferentes cosas por este término, me gustaría
saber qué significa para ti. ¿Podrías decirme qué cosas están ocurriendo cuando te sientes con
baja autoestima? ¿Hay veces en las que tu autoestima es alta?’ Una vez que las explicaciones
internas, que parecían autosuficientes, se relacionan con las condiciones de las que en realidad
dependen, es posible ‘activar’ a la persona de una manera en la que puede ahora crear,
cambiar y mejorar su situación, incluyendo la ‘autoestima’.