1.
El lavado de pies en la Biblia para tener parte con Cristo
Jesucristo le dijo a Pedro "si no te lavare, no tendrás parte conmigo" (Juan 13:8).
Según el diccionario Vine, la palabra parte viene del griego mero (μέρος) que significa
una porción del todo. Pedro, al entender que era la forma de participar con Cristo, se
sometió inmediatamente a que Jesús le lavara los pies. Así que es la forma para tener
una porción o parte o comunión con el Señor Jesucristo.
2. El lavado de pies según la Biblia nos ayuda en nuestra
limpieza espiritual
La práctica del lavado de pies nos lleva a una actitud de arrepentimiento y
humildad limpiándonos de todo orgullo y de ciertas cosas que nos ensucian al
aferrarse a nosotros en nuestro caminar espiritual, ya que al igual que el polvo se
pegaba a los pies de los viajeros orientales, muchas cosas también se pueden adherir
a nuestras vidas.
Somos lavados cuando somos salvos al nacer del agua y del Espíritu, siendo de esta
forma limpiados; sin embargo, en nuestro caminar como cristianos debemos quitar
todo orgullo y seguir el ejemplo de humildad de Jesucristo.
3. El lavado de pies en la Biblia es un mandamiento del
Señor Jesucristo
Cuando Jesús dijo "vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros"
(Juan 13:14), está dándonos una ordenanza. Razón por la cual debemos observar el
lavado de pies como un mandamiento de parte de nuestro señor Jesucristo.
4. El lavado de pies en la Biblia es un ejemplo dado por
Jesús para seguirlo
Las palabras de Jesús fueron "...ejemplo os he dado, para que como yo os he
hecho, vosotros también hagáis" (Juan 13:15). La palabra ejemplo viene de la
palabra griega hupodeigma (ὑπόδειγμα) que significa aquello que es mostrado,
ya sea para imitación o advertencia. Los apóstoles cumplieron
el mandamiento siguiendo el ejemplo, y nosotros, para ser apostólicos ¿no
deberíamos hacer lo mismo?. En 1 Pedro 2: 21 se nos dice: "...dejándonos
ejemplo, para que sigáis sus pisadas"; por lo tanto, también nos dio ejemplo
en el lavado de pies.
5. El lavado de pies en la Biblia nos enseña que el que es
enviado no puede ser mayor que el que lo envió
Somos siervos de Jesús y por lo tanto, no somos mayores que él. "El siervo no es
mayor que su señor, ni el enviado es mayor que el que le envió" (Juan 13:16). El
servicio a nuestro Dios requiere sumisión de nuestra parte, lo contrario, es una
muestra de orgullo, superioridad y rebelión, lo cual se puede percibir en nuestro
rechazo a obedecer la ordenanza de Jesús.
Además de lo anterior, el orgullo es hecho a un lado al participar del lavamiento de
pies. Si nos negamos a lavarnos los pies unos a otros, estamos dando a entender
que nos consideramos superiores a Jesucristo y buscaremos argumentos para no
hacerlo. Hay que participar del lavado de pies.
6. El lavado de pies en la Biblia nos enseña que la
obediencia trae como consecuencia bendición de Dios
Jesucristo mismo lo expresó al decir "...bienaventurados seréis si las hiciereis" (Juan
13:17). Conocer lo que enseña la Biblia sobre el lavado de pies es una cosa
y obedecerlo es otra, pero esto último, sin duda alguna traerá bendición para
nuestras vidas.
7. Si practicamos el lavado de pies según la Biblia estamos
obedeciendo la palabra de Dios
Esta última razón viene a resumir los otros puntos en una sola cosa obediencia a
Dios y su palabra. Cuando nos lavamos los pies los unos a los otros, estamos
obedeciendo a lo que dice la Biblia sobre el lavado de pies. Recordemos que la
Biblia dice: "si me amáis, guardad mis mandamientos" (Juan 14:15) y
"Bienaventurados los que guardan sus mandamientos" (Apocalípsis 22:14).