Anorexia Nerviosa
Anorexia Nerviosa
TRASTORNOS DE LA CONDUCTA
ALIMENTARIA
FACULTAD DE FARMACIA
UNIVERSIDAD DE SEVILLA
1
TRABAJO FIN DE GRADO
GRADO EN FARMACIA
FACULTAD DE FARMACIA
UNIVERSIDAD DE SEVILLA
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RESUMEN
Los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) engloban a una serie de enfermedades mentales
graves que cada vez afectan a más personas. Dentro de este trastorno encontramos varias
enfermedades, pero, todas tienen en común que presentan una alteración en la conducta
alimentaria. Las más importantes son anorexia nerviosa, bulimia nerviosa y trastorno por
atracón.
Los TCA se consideran trastornos multifactoriales puesto que están implicados numerosos
factores en su aparición como factores socioculturales, biológicos, neuroendocrinológicos y
psicológicos. Además, aunque son trastornos que pueden aparecer en cualquier persona
independientemente de la edad o el sexo, es de destacar que son más frecuentes en mujeres
jóvenes. La anorexia se caracteriza por un terror al aumento del peso y una imagen distorsionada
de la figura corporal lo que lleva a que realicen dietas muy estrictas. Por su parte, la bulimia se
caracteriza por la presencia de atracones y, posteriormente, conductas compensatorias para
evitar el aumento del peso corporal. Por último, el trastorno por atracón es muy parecido a la
bulimia nerviosa, es decir, aparecen los atracones característicos con la diferencia de que aquí
no se realizan conductas compensatorias para evitar el aumento del peso corporal.
El objetivo del presente trabajo fue realizar una revisión bibliográfica sobre estas patologías y
sus consecuencias fisiológicas.
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ÍNDICE
1. INTRODUCCIÓN ............................................................................................. 6
1.1 ANOREXIA ........................................................................................................ 6
1.1.1 Trastornos mentales subyacentes de anorexia .................................. 8
a) Trastorno de la personalidad ....................................................... 8
• Trastorno obsesivo compulsivo ............................................. 8
1.2 BULIMIA ......................................................................................................... 10
1.2.1 Trastornos mentales subyacentes de bulimia .................................. 12
a) Trastorno de la personalidad ..................................................... 12
• Trastorno límite de la personalidad .................................... 12
b) Trastorno por déficit de atención e hiperactividad ................... 13
1.3 TRASTORNO POR ATRACÓN .......................................................................... 13
1.3.1 Trastornos mentales subyacentes de TA .......................................... 14
a) Trastorno por déficit de atención e hiperactividad ................... 14
1.4 TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA NO ESPECIFICADOS ............ 15
1.4.1 Pica.................................................................................................... 15
1.4.2 Trastorno por rumiación................................................................... 15
1.4.3 Trastorno por evitación/restricción.................................................. 15
2. OBJETIVOS DE LA REVISIÓN ......................................................................... 16
3. METODOLOGÍA............................................................................................ 16
4. RESULTADOS Y DISCUSIÓN........................................................................... 17
4.1 COMPLICACIONES DE LA ANOREXIA NERVIOSA ............................................ 17
4.1.1 Endocrino-metabólicas ..................................................................... 17
4.1.2 Cardiovasculares ............................................................................... 20
4.1.3 Gastrointestinales ............................................................................. 21
4.1.4 Óseas ................................................................................................ 22
4.1.5 Renales ............................................................................................. 24
4.1.6 Dermatológicas ................................................................................. 24
4.1.7 Hematológicas .................................................................................. 25
4.1.8 Neurológicas y cognitivas y del comportamiento ............................ 25
4.1.9 Pulmonares ...................................................................................... 25
4.2 COMPLICACIONES DE LA BULIMIA NERVIOSA ............................................... 26
4.2.1 Metabólico-endocrinas..................................................................... 26
4.2.2 Cardiovasculares ............................................................................... 27
4
4.2.3 Dermatológicas ................................................................................. 27
4.2.4 Pulmonares ....................................................................................... 28
4.2.5 Del tracto digestivo........................................................................... 28
a) Cavidad oral................................................................................ 28
b) Esófago ....................................................................................... 29
c) Estómago.................................................................................... 30
d) Intestino ..................................................................................... 30
4.3 COMPLICACIONES DEL TRASTORNO POR ATRACÓN ..................................... 31
5. CONCLUSIÓN ............................................................................................... 32
6. BIBLIOGRAFÍA.............................................................................................. 33
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1. INTRODUCCIÓN
Dichos trastornos constituyen un problema creciente de salud pública debido a que cada vez
más personas lo padecen y también por los gastos sanitarios tan elevados que conllevan.
Aunque se puedan producir en cualquier persona, son mucho más frecuentes en el género
femenino y concretamente en las adolescentes (Instituto Nacional de salud mental, 2018).
Hoy en día no se sabe con exactitud por qué se genera esta enfermedad. Sin embargo, se piensa
que puede estar producido por la confluencia de varios factores, entre ellos encontramos
psicológicos, conductuales, biológicos y sociales (MedlinePlus NIH, 2021 a). Entre dichos factores
de riesgo podemos encontrar el trastorno obsesivo compulsivo, depresión o déficit de atención
(Flores et al., 2019).
Existen varios tipos de TCA de los cuales los tres más importantes son: anorexia, bulimia y
trastorno por atracón. También encontramos otro grupo que son los trastornos de la conducta
alimentaria no especificados que engloban aquellos trastornos que no se incluyen en ninguno
de los TCA mencionados anteriormente (Berny et al., 2020).
1.1 ANOREXIA
La anorexia nerviosa es una enfermedad psiquiátrica grave caracterizada por un intenso pánico
al aumento del peso corporal lo que genera pesos extremadamente bajos. Dentro de los
trastornos de la conducta alimentaria, este es el más estudiado. Predomina en las mujeres y en
torno al 1% de ellas la padecen, mientras que en los hombres se reduce hasta el 0,3% (Yao et
al., 2019).
El terror a aumentar de peso junto a una imagen distorsionada de la silueta corporal genera
conductas compensatorias para favorecer la pérdida de peso como ejercicio extremo, purgas o
restricción dietética produciendo una fuerte desnutrición (IMC < 18,5) (Arbués et al., 2019).
Como se ha comentado anteriormente son las adolescentes las que más sufren este trastorno.
Sin embargo, los cambios hormonales que se produce en las mujeres menopáusicas junto con
la ansiedad que poseen muchas de ellas frente al envejecimiento, las hacen susceptibles de
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desarrollar TCA o de que vuelva a aparecer un TCA de la adolescencia que se creía solucionado
(Behar, 2018).
Aunque las causas pueden ser muy variadas, existen una serie de factores que pueden favorecer
el desarrollo de la enfermedad, lo que lleva a que se considere un trastorno multifactorial
(Duarte & Zerón, 2019). Entre ellos encontramos factores biológicos (predisposición genética,
factores neuroendocrinos), psicológicos (alexitimia, traumas o depresión), conductuales y
sociales (excesiva preocupación por el peso) (Treasure et al., 2020) (Figura 1).
Figura 1: Modelo multifactorial de la etiología para la anorexia nerviosa (Duarte & Zerón, 2019).
• Tipo restrictiva: se produce una restricción total o parcial de la ingesta de alimentos que
puede ir acompañada o no de ejercicio físico excesivo y en los últimos tres meses no se
ha producido ningún episodio de purga.
• Tipo purgativa: se caracteriza por la utilización de métodos compensatorios
inadecuados para bajar de peso como la presencia de atracones o purgas en los últimos
tres meses (vómitos autoinducidos o uso incorrecto de medicamentos).
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1.1.1 Trastornos mentales subyacentes de anorexia
a) Trastornos de la personalidad
Se trata de trastornos mentales en los que se tiene un patrón tanto de pensamientos como de
comportamientos que son inflexibles, muy diferentes a lo que se esperaría según su cultura y
que ocasionan problemas a la hora de relacionarse con otras personas (MedlinePlus NIH, 2021
b).
Dentro de este trastorno encontramos que hay varios grupos: en el grupo A se incluirían aquellas
personas con comportamientos extraños o excéntricos, en el grupo B aquellas personas
inestables e impredecibles y en el grupo C aquellas con comportamientos de ansiedad y muy
temerosas (DSM-V, 2013).
Se caracteriza como su mismo nombre indica por obsesiones y compulsiones. Las obsesiones
son ideas persistentes, intrusivas y periódicas que ocasionan inquietud o preocupación a la
persona que las padece. Por su parte, las compulsiones son conductas repetitivas que sirven
para disminuir la ansiedad asociada a dicha obsesión (Sanz & Fernández-Cuevas, 2015).
Centrándonos en la anorexia, el TOC es el trastorno más importante que puede coexistir con
dicha enfermedad. En este caso, los comportamientos compulsivos se relacionan con la
obsesión por la alimentación, la insatisfacción corporal y purgas (Levinson et al., 2019). La
obsesión por la delgadez y el perfeccionismo lleva a estas personas a realizar conductas
repetitivas como restricción dietética y ejercicio excesivo hasta llegar a un estado de inanición
(Pamies & Quiles, 2014).
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Figura 2. Círculo vicioso del comportamiento compulsivo en anorexia nerviosa (Godier & Park, 2014).
• Otros trastornos
Aunque el TOC sea el trastorno que más pueda coexistir con la anorexia, también presenta
asociación con otros trastornos psiquiátricos. Entre dichos trastornos los más comunes son los
del estado del ánimo (depresión), ansiedad y el abuso de sustancias (Lewis-Smith et al., 2020).
La ansiedad se produce de manera natural ante una serie de estímulos que el organismo
considera amenazante. Sin embargo, cuando es demasiado exagerada se puede dar el trastorno
de ansiedad. Este trastorno puede coexistir con la anorexia y cuanto mayor es el nivel de
ansiedad, más grave es la enfermedad (Persano et al., 2019).
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en la que encontramos un déficit de interacción social y una serie de conductas repetitivas
(García-Marco, 2020).
Figura 3. Mecanismo específico para el autismo que subyace a las dificultades alimentarias. (Brede et al.,
2020).
1.2 BULIMIA
Tanto los atracones como las conductas para compensar dichos atracones se deben producir
durante un periodo de tres meses, y, como mínimo una vez a la semana. Dependiendo de
cuantas veces a la semana se realicen dichos actos podemos diferenciar entre leves (1-3
10
episodios), moderadas (4-7 episodios), graves (8-13 episodios) y extremas (14 o más episodios)
(Gómez-Candela et al., 2018 a).
Las personas bulímicas tienen una falta de control en la ingesta de los alimentos, sienten que no
pueden dejar de comer y debido a los métodos purgativos que llevan a cabo poseen un peso
normal o incluso sobrepeso (Duarte & Zerón, 2019).
Aunque en la anorexia y bulimia pueda haber conductas parecidas existen diferencias notorias.
Por un lado, en la anorexia encontramos pesos muy bajos, obsesión por el peso y distorsión de
la figura corporal. Sin embargo, en la bulimia el peso normalmente se mantiene sin ningún
cambio y aquí no encontramos distorsión de la silueta corporal. Además, mientras que en la
anorexia no son conscientes de sus obsesiones, en la bulimia reconocen la falta de control que
tienen con los atracones y se sienten muy avergonzadas (Hamdan et al., 2017).
Los factores de riesgo de padecer bulimia son muy parecidos a los de la anorexia, encontrando
factores psicológicos como el descontento con la figura corporal o la baja autoestima, factores
socioculturales como la presión social de tener un cuerpo perfecto y factores genéticos (Portela
et al., 2012).
Al igual que ocurría en la anorexia, en la bulimia podemos encontrar dos tipos (López & Treasure,
2011) (Tabla I):
Tabla I. Diferencias entre los distintos tipos de anorexia y bulimia (Elaboración propia, 2021).
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1.2.1 Trastornos mentales subyacentes de bulimia.
a) Trastorno de la personalidad
• Trastorno límite de la personalidad
En el caso de la bulimia, los trastornos de la personalidad que más predominan son los que
pertenecen al grupo B, concretamente al trastorno límite de personalidad (TLP) y al trastorno
antisocial. Además, se ha comprobado que las mujeres bulímicas que en el pasado fueron
víctimas de abuso sexual presentan una mayor comorbilidad entre trastorno límite y TCA.
(Echeburúa & Marañón, 2012).
Las personas con bulimia presentan más riesgo de comorbilidad con trastornos límite de la
personalidad que en la anorexia debido a que tienen una personalidad más impulsiva que éstas.
Sin embargo, el TLP puede ser considerado un factor de riesgo para la bulimia, una complicación
de la misma o incluso una influencia. La falta de estudios hace que no se sepa con exactitud si
una es causa de la otra o no (Castejón & Berengüí, 2020).
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b) Trastorno por déficit de atención e hiperactividad
Se trata de un trastorno del comportamiento que se puede dar en cualquier edad. Sin embargo,
aparece normalmente en la infancia y puede ser de tres tipos: falta de atención, hiperactivo-
impulsivo o combinado. Estas personas se caracterizan por tener problemas para concentrarse
en una cosa concreta, por actuar sin pensar las consecuencias de sus actos (impulsivos) y/o
hiperactivos. Les cuesta mucho comportarse correctamente y tienen dificultad a la hora de
prestar atención (Ravi & Khan, 2020).
La impulsividad presente en las personas con TDHA puede ser la causa de la comorbilidad entre
bulimia y TDHA debido a que es un síntoma que aparece en ambos trastornos. Además, en torno
a un 40% de las personas bulímicas presentan síntomas impulsivos en otros aspectos fuera de
la alimentación como puede ser el consumo de drogas o prácticas sexuales de riesgo (Tong et
al., 2017).
c) Otros trastornos
Al igual que ocurría en la anorexia, la bulimia puede estar influenciada por otros trastornos
mentales como estrés, ansiedad, depresión y trastorno bipolar. Además, también encontramos
que presentan muy baja autoestima lo que puede llevar incluso a intentos de suicidio o a
técnicas para autolesionarse (López & Treasure, 2011).
El trastorno por atracón es el desorden de la conducta alimentaria más común caracterizado por
episodios recurrentes de atracones, es decir, sobreingesta de alimentos por encima de lo que se
considera normal y posteriormente un gran sentimiento de pérdida de control y de culpa
(ANZAED, 2018). Este trastorno se diferencia de la bulimia en que después del atracón no se
realizan conductas compensatorias lo que ocasiona que normalmente sean personas con
sobrepeso (Instituto Nacional de salud mental, 2018).
Una característica del TA es que los atracones se producen como mínimo una vez a la semana
durante tres meses y se dan en periodos breves de tiempo. Además, aunque sigue siendo más
común en mujeres que en hombres al igual que anorexia y bulimia, no presenta esa diferencia
tan marcada de la prevalencia entre ambos sexos (Brownley et al., 2016).
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Las personas con este trastorno presentan una serie de conductas típicas entre las que se
destacan comer muy rápido y solos debido a la vergüenza que sienten, comer sin hambre y
seguir incluso cuando ya se encuentran muy llenos y por último el sentimiento de disgusto con
uno mismo después de darse el atracón (da Luz et al., 2018).
Aunque el TA aparezca comúnmente en personas que presenten un peso por encima del normal
hay que tener en cuenta que todas las personas obesas no realizan atracones y que personas
con un peso dentro de la normalidad pueden llegar a ejercer dichas conductas (Fernández et al.,
2015).
Existen varios factores de riesgo de padecer TA como puede ser tener obesidad o eventos
traumáticos en el pasado como acoso o abuso sexual (Lewer et al., 2017). También encontramos
que puede tener relación con varios trastornos incluidos depresión, ansiedad, trastorno límite
de la personalidad o el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) (Badrasawi &
Zidan, 2019).
El carácter impulsivo de estas personas puede generar que tengan conductas inadecuadas con
la alimentación pudiendo desembocar en TA u obesidad. Debido a esa impulsividad, a las
personas que presentan ambos trastornos (TA y TDAH) se les hace muy difícil controlar las ganas
de comer. Además, tienen más probabilidades de padecer un trastorno depresivo lo que puede
aumentar aún más el riesgo de desembocar en un trastorno alimentario (Ptacek et al., 2016).
Debido a la dificultad que tienen las personas con TDHA de controlar sus sentimientos negativos
intentan evitarlos buscando sensaciones positivas como puede ser comer, lo que se conoce
como alimentación emocional (Figura 5). Además, la impulsividad de estas personas unida a esa
falta de control de las emociones fomenta aún más la adicción a la comida (El Archi et al., 2020).
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Figura 5. Asociación entre los síntomas del TDAH y trastornos alimentarios en relación con los
sentimientos negativos y la dificultad de regulación de emociones (El Archi et al., 2020).
Como se había comentado anteriormente dentro de este grupo se incluyen aquellos trastornos
alimentarios que no cumplen con los requisitos para incluirlos en alguno de los trastornos
anteriores. Sin embargo, en estos trastornos pueden existir síntomas característicos de un TA
como puede ser obsesión por el peso, pero de manera más transitoria que ocurriría con la
anorexia (Berny et al., 2020). Estos trastornos son:
1.4.1 Pica
En este trastorno el individuo se caracteriza por tomar alimentos que no van a aportarle los
nutrientes necesarios para su desarrollo durante un mes como mínimo (Gómez-Candela et al.,
2018 a).
Como su nombre indica se caracteriza por un consumo inadecuado de nutrientes debido a una
falta de interés por la ingesta de alimentos. Esto supone que puede existir un rechazo a
determinados alimentos ya sea por su textura, olor o color (Behar, 2020).
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2. OBJETIVOS DE LA REVISIÓN
El objetivo global del presente estudio es realizar una revisión bibliográfica sobre las
complicaciones médicas relacionadas con los principales trastornos de la conducta alimentaria.
Para cumplir con ese objetivo, se realizaron objetivos específicos entre los que encontramos:
3. METODOLOGÍA
Para la realización de este trabajo bibliográfico se ha llevado a cabo una búsqueda exhaustiva
en diversas fuentes con el fin de proporcionar una respuesta a los objetivos propuestos. Para
ello, se ha tenido en cuenta las publicaciones científicas publicadas entre los años 2010 y 2021
incluidas en las diferentes bases de datos.
Las bases de datos utilizadas para realizar la búsqueda fueron Pubmed, PsyArticle, MedlinePlus
y Google scholar.
Para realizar la búsqueda, se consultaron una serie de artículos acerca de los diferentes
trastornos de la conducta alimentaria, su relación con otros trastornos mentales y las
complicaciones médicas de los mismos. Para ello, se utilizaron una serie de palabras claves tales
como: eating disorders, anorexia and medical complications, anorexia and mental disease,
anorexia and obsessive compulsive disorder, bulimia and medical complications, bulimia and
borderline personality disorder, binge eating disorder and obesity, binge eating and ADHD (y sus
correspondientes en español).
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4. RESULTADOS Y DISCUSIÓN
Debido a los comportamientos característicos de los TCA surgen una serie de consecuencias
fisiológicas negativas para la persona que los padece. Estas complicaciones dependerán de la
duración del trastorno, las conductas restrictivas y/o purgativas, y la intensidad del trastorno
(Gómez-Candela et al., 2018 b).
Algunas de las complicaciones pueden remitir cuando se produce la recuperación o cesan las
conductas purgativas. Sin embargo, hay otras consecuencias que pueden llegar a ser
irreversibles y afectar a la calidad de vida (Treasure et al., 2020).
Los niveles plasmáticos del cortisol pueden verse aumentados en respuesta al estrés y a la
hipoglucemia que actúa como estímulo para liberar la hormona liberadora de corticotropina
(CRH) en el hipotálamo. Esta hormona a su vez estimula la secreción de la hormona liberadora
de adenocorticotropina (ACTH) en la hipófisis generando un aumento de la secreción de cortisol
en la corteza suprarrenal. Este aumento de cortisol en sangre se traduce en una alteración del
metabolismo de lípidos, proteínas e hidratos de carbono con el fin de aumentar el anabolismo
y favorecer el mantenimiento de la glucemia (Gabler et al., 2017).
Los pacientes con anorexia nerviosa presentan un marcado aumento en los niveles de hormona
del crecimiento, pero una disminución en los niveles del factor de crecimiento insulínico tipo 1
(IGF-1), ya que se genera una resistencia a la acción de la hormona del crecimiento del hígado.
Con el aumento de GH lo que se pretende es el mantenimiento de la euglucemia gracias a su
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papel gluconeogénico. Pero si bien hay niveles altos de GH, su efector periférico, la IGF-1, está
bajo lo que genera el escaso crecimiento en niños (Gabler et al., 2017).
Una característica importante de los pacientes con anorexia nerviosa es la existencia del
hipogonadismo hipogonadotropo de origen hipotalámico. Estas pacientes presentan
normalmente una secreción pulsátil de la hormona liberadora de gonadotropina (GNRH). Lo que
ocurre es que se alteran los niveles de las hormonas sexuales de tal manera que disminuye el
nivel de la hormona liberadora de gonadotropina (GnRH) presente en el hipotálamo, lo que se
traduce en una bajada de hormona luteinizante (LH), hormona estimulante del folículo (FSH) por
parte de la hipófisis, y por tanto de estrógenos y testosterona. Todo esto afecta a la fertilidad y
a la densidad mineral ósea (Duarte & Zerón, 2019).
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Figura 6. Alteraciones endocrino-metabólicas presentes en la anorexia nerviosa (Muñoz, 2019).
Al bajar el nivel de insulina y amilina lo que se pretende es mantener los niveles de glucosa en
sangre por lo que se ponen en marcha una serie de mecanismos reguladores como la
gluconeogénesis. Además, el péptido YY (PYY) es un péptido anorexígeno de tal forma que si se
produce un aumento de este podría favorecer la disminución de la ingesta alimentaria y
contribuir al descenso del desarrollo óseo (Misra & Klibanski, 2014).
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presencia de purgas (en el caso de la anorexia purgativa) y utilización de psicotropos se puede
generar una alteración en la secreción de la ADH generando hiponatremia (Peña, 2020).
Las consecuencias del síndrome de realimentación son varias encontrando retención de agua y
sodio, problemas cardíacos y del metabolismo de hidratos de carbono y lípidos,
hipomagnesemia, hipopotasemia e hipofosfatemia (Segreda & Segura, 2020).
La limitación a la hora de ingerir alimentos y el exceso de ejercicio favorece que se agoten las
reservas de glucógeno hepáticas con lo cual se altera el metabolismo de la glucosa y se producen
hipoglucemias. Cuando la anorexia es muy leve puede que no haya hipoglucemia. Sin embargo,
si son más graves puede llegar a producirse la muerte (Mehler & Brown, 2015).
4.1.2 Cardiovasculares
Dentro de las consecuencias cardiovasculares, aunque algunas veces pueden ser asintomáticas,
son muy importantes porque son las más peligrosas y las que pueden ocasionar muerte súbita.
Dentro de estas complicaciones encontramos que el corazón no es capaz de satisfacer a las
demandas de energía que se encuentran aumentadas durante del ejercicio (Thomas et al.,
2017).
En relación con las alteraciones funcionales, se puede dar una insuficiencia cardíaca
caracterizada por trastornos del ritmo como arritmias, bradicardia, bajadas de tensión y
20
ortostatismo (Gómez-Candela, 2018 c). Otras alteraciones que podemos encontrar puede ser la
prolongación del segmento QT, prolapso de la válvula mitral y disfunción del miocardio (Gaete
2012).
4.1.3 Gastrointestinales
A nivel del esófago encontramos complicaciones como puede ser pirosis, trastornos de la
motilidad (acalasia), disfagia, regurgitación y mayor riesgo de cáncer y esófago de Barret.
Además, en la anorexia purgativa los vómitos pueden producir síntomas muy parecidos a la
enfermedad por reflujo gastroesofágico (Santonicola et al., 2019).
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A nivel del estómago también encontramos trastornos de la motilidad (gastroparesia), un
incremento de la plenitud posprandial, retraso en el vaciamiento gástrico y mayor sensación de
saciedad (Riedlinger et al., 2020).
A nivel del intestino encontramos como síntoma más destacable el estreñimiento debido a la
gran restricción dietética o al uso de medicamentos antidepresivos. Además, el ejercicio
excesivo y las conductas purgativas favorecen el incremento de presión intraabdominal que
puede alterar los músculos de la pelvis y producir rabdomiólisis debida a la inanición
(Santonicola et al., 2019).
Desde el punto de vista del páncreas, encontramos que en raras ocasiones se puede llegar a
producir una pancreatitis aguda cuando se está produciendo la rehabilitación nutricional. Esta
pancreatitis, si se produce, puede detectarse por un dolor epigástrico con náuseas y vómitos y
normalmente se debe al incremento de amilasas y lipasas pancreáticas (Mehler & Brown, 2015).
4.1.4 Óseas
Aunque las complicaciones cardíacas eran las más importantes desde el punto de vista de la
peligrosidad, las complicaciones óseas son las más frecuentes y constantes aumentando el
riesgo de fracturas por fragilidad (Nakamura et al., 2018).
El riesgo de fracturas en personas anoréxicas es siete veces superior a personas sanas debido a
la baja densidad mineral ósea (DMO). Las fracturas que se producen con más frecuencia se dan
en vértebras, radio y la parte superior del fémur (Legroux & Cortet, 2019).
También se encuentran riesgo de padecer fracturas costales debido a los múltiples esfuerzos
por inducir el vómito en el caso de la anorexia nerviosa purgativa. Además, a diferencia de otras
complicaciones descritas anteriormente, la rehabilitación nutricional puede que no sea
suficiente para recuperar la densidad mineral ósea (Nakamura et al., 2018).
Los pacientes se caracterizan por tener muy baja densidad mineral ósea que puede ser de dos
tipos: osteopenia u osteoporosis. La diferencia entre una y otra es que la osteopenia es más leve
y si no se trata correctamente puede evolucionar hasta convertirse en osteoporosis (Mehler,
2019).
Para explicar cómo se producen las alteraciones óseas tenemos que centrarnos en el grado de
inanición que tenga la paciente y las alteraciones metabólicas que presente (Robinson et al.,
2017 a).
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Como se comentó anteriormente, debido a la inanición se produce hipogonadismo
hipogonadotropo. Esta disminución de estrógenos y gonadotropinas favorece la baja densidad
mineral ósea debido a que los estrógenos tienen un efecto inhibidor de los osteoclastos que
favorecen la resorción del hueso y, al estar disminuidos los estrógenos, se destruye más rápido.
Además, si la anorexia se genera durante la adolescencia temprana, etapa en la que aún se están
desarrollando los huesos, se favorece aún más el efecto perjudicial en el desarrollo. Además,
aunque la paciente se recupere después de la amenorrea hipotalámica el efecto que deja a nivel
de los huesos puede quedarse a largo plazo (Steinman & Shibli-Rahhal, 2019).
Por último, niveles bajos de oxitocina, la cual es un anabólico óseo, y de amilina y niveles altos
de adiponectina influyen también en la DMO de forma negativa (Schorr & Miller, 2016) (Figura
8).
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Figura 8. Efecto de las alteraciones endocrinas sobre la formación ósea (Schorr & Miller, 2016).
4.1.5 Renales
4.1.6 Dermatológicas
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temperatura, pudiendo encontrar entre ellos el mayor crecimiento de vello en ambos lados de
la cara y espalda (lanugo), incremento del acné, piel muy seca que puede agrietarse,
decoloración azul de la piel (acrocianosis) y perniosis (Westmoreland et al., 2016).
4.1.7 Hematológicas
A nivel hematológico encontramos que se afectan tanto los eritrocitos, los glóbulos blancos
como las plaquetas. De esta manera, se puede apreciar anemia, leucopenia, neutropenia,
linfopenia y, cuando la enfermedad va empeorando se agravan aún más estos problemas.
También se pueden producir alteraciones en las inmunoglobulinas G y A. Sin embargo, no se ha
observado que presenten mayor riesgo de padecer infecciones (Muñoz, 2019).
Debido al grado de desnutrición de estas pacientes se puede observar signos de atrofia cerebral
encontrando un aumento del líquido cefalorraquídeo y una disminución de la sustancia gris,
aunque no se sabe bien por qué puede producirse (Gómez-Candela et al., 2018 c).
Otra característica es que pueden llegar a sufrir cefaleas y convulsiones debido a las alteraciones
electrolíticas. Por último, la falta de ingesta de vitaminas B pueden favorecer el desarrollo de
neuropatías. Sin embargo, una vez que se recupera el peso normal se revierten estos problemas
(Gómez-Candela et al., 2018 c).
4.1.9 Pulmonares
Las alteraciones pulmonares son raras. Sin embargo, la inanición puede afectar al diafragma
generando una alteración en su función y una disminución de los músculos respiratorios. En
casos más graves puede aparecer neumotórax y presencia de aire en el mediastino que se
conoce como neumomediastino (Westmoreland et al., 2016).
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4.2 COMPLICACIONES DE LA BULIMIA NERVIOSA
4.2.1 Metabólico-endocrinas
Las conductas purgativas pueden favorecer que se produzca un desequilibrio electrolítico que al
final favorezca el desarrollo de eventos cardiovasculares negativos como arritmias ventriculares,
insuficiencia cardíaca congestiva o muerte cardíaca súbita (Tith et al., 2019).
Tabla II. Alteración electrolítica en bulimia nerviosa según la conducta purgativa (Gabler et al., 2017).
Se puede llegar a producir hipercolesterolemia debido a que durante los atracones realizan un
consumo muy excesivo de carbohidratos y grasas que acaban alterando el perfil lipídico y tener
efectos aterogénicos negativos (Tith et al., 2019).
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4.2.2 Cardiovasculares
Los riesgos cardiovasculares que se pueden desencadenar en personas con bulimia nerviosa
incluyen diferentes cardiopatías isquémicas, trastornos de la conducción, aterosclerosis e
infarto de miocardio. Las conductas purgativas recurrentes pueden favorecer la hipotensión y
una bajada de la frecuencia del pulso (Tith et al., 2019).
4.2.3 Dermatológicas
Una de las conductas purgativas que se da con más frecuencia en las pacientes bulímicas es el
vómito autoinducido mediante la introducción de los dedos en la boca para provocarlo. Cuando
esta conducta se lleva a cabo de forma repetida se producen abrasiones en la piel de la mano
debido a la acidez del contenido estomacal, dando como resultado callosidades principalmente
en los nudillos, conocido como signo de Russell (Mehler & Rylander, 2015) (Figura 9).
Figura 9. Callosidades presentes en las manos de una persona bulímica (signo de Russell) (Gómez-
Candela et al., 2018 b).
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4.2.4 Pulmonares
Es importante resaltar que los vómitos repetidos pueden llegar a ser un problema grave a nivel
pulmonar puesto que puede producirse una broncoaspiración con neumonía. Además, el
esfuerzo tan grande que llevan a cabo para favorecer el vómito puede generar un incremento
de la presión en el interior de los alvéolos y neumomediastino (Mehler & Rylander, 2015).
Debido a las conductas purgativas autoinducidas se produce una erosión de las piezas dentales
superiores (Figura 10). Esto se debe a que durante el vómito la lengua empuja hacia delante el
contenido del estómago y con esto protege a las piezas dentales inferiores. Entonces, por un
lado, encontramos que el vómito favorece la erosión química del esmalte debido al pH ácido y,
por otro lado, el cepillado abusivo después de realizarlo favorece la erosión mecánica de los
mismos (Forney et al., 2016).
Figura 10. Erosión dental en paciente con bulimia nerviosa (Gómez-Candela., et al 2018 b).
• Caries dental
En los pacientes con bulimia nerviosa debido a los vómitos recurrentes y a una deshidratación
de la boca por una bajada en el flujo salival, se favorece la aparición de caries dental (Romero et
al., 2015).
28
• Xerostomía
• Sialoadenitis
La sialoadenitis hace referencia a una hipertrofia de las glándulas salivares parótidas y es una
consecuencia bastante común en los pacientes con bulimia nerviosa. Este agrandamiento se
produce en ambos lados de la cara y puede ser un problema de imagen añadido para estas
pacientes que ya de por si tienen un enfoque de su imagen muy exagerado (Forney et al., 2016).
Las lesiones en la cavidad bucal pueden deberse a que para inducir el vómito algunas personas
se introducen ciertos objetos que no son los dedos y al hacerlo se hacen daño. Si embargo, estas
lesiones se producen principalmente debido a la mala nutrición que acaba desembocando en
queilosis, apareciendo así pequeñas heridas en los labios o comisuras de la boca (Guerrero-
Castellón et al., 2019).
• Alteraciones periodontales
b) Esófago
A nivel del esófago podemos encontrar que se puede producir acalasia esofágica debido a los
episodios recurrentes de vómitos autoinducidos. La acalasia se caracteriza por presentar una
falta de peristaltismo a nivel del esófago en respuesta a la deglución. Debido a esto pueden
aparecer problemas a la hora de tragar, acidez de estómago o pérdida de peso (Kutuk et al.,
2017).
También puede aparecer sangrado por roturas en el esófago debido a las conductas purgativas
repetidas (Kutuk et al., 2017).
29
c) Estómago
Con respecto al estómago puede aparecer presión epigástrica y plenitud posprandial debido a
las grandes cantidades de alimento que consumen durante los atracones (Santonicola et al.,
2019).
También encontramos que las pacientes con bulimia presentan una sensación retardada de
saciedad. Estas pacientes presentan mayor capacidad gástrica, debido a los atracones
repetitivos, un retraso en el vaciamiento gástrico y una bajada de la colecistoquinina posprandial
que afecta a la sensación de saciedad. Por otra parte, encontramos que una posible alteración
del nervio vago aferente que envía señales desde el intestino al cerebro podría influir en la
sensación de no estar saciado (Achamrah et al., 2020) (Figura 11).
d) Intestino
A nivel del intestino la complicación más común que suele aparecer es el estreñimiento.
También encontramos que el consumo abusivo de medicamentos laxantes puede favorecer una
peristalsis anormal del mismo. Por último, encontramos que se puede generar colon catártico
(debido al abuso de laxantes) y prolapso rectal debido a que el esfuerzo que hacen para provocar
30
el vómito genera un aumento de la presión intraabdominal que puede desembocar en el
prolapso (Forney et al., 2016).
Aunque el trastorno por atracón sea el más común dentro de los trastornos de la conducta
alimentaria, es el menos peligroso. Sin embargo, esto no quita que puedan aparecer
complicaciones (Berny et al., 2020).
Entre las complicaciones encontramos que la más importante es la obesidad puesto que aquí no
se realizan conductas compensatorias después de realizar el atracón. Sin embargo, también
pueden aparecer otras complicaciones como diabetes tipo 2, síndrome metabólico e
hipertensión. También podemos encontrar asma, alteraciones del sueño, síntomas
gastrointestinales y complicaciones durante el embarazo (Gabler et al., 2017).
31
5. CONCLUSIÓN
Los TCA presentan una serie de complicaciones médicas asociadas que dependerán de los
comportamientos propios de cada enfermedad. La mayoría de las consecuencias asociadas a los
diferentes tipos de TCA remiten cuando cesa la enfermedad. Sin embargo, hay otras que pueden
ser muy peligrosas e irreversibles como las complicaciones cardiovasculares y óseas.
Con respecto a la anorexia nerviosa, es el TCA que más síntomas y complicaciones presenta.
Debido a las fuertes dietas restrictivas y a las conductas para evitar el aumento del peso como
ejercicio excesivo, actos purgativos o el abuso de medicamentos diuréticos o laxantes, se
desarrollan problemas a nivel metabólico, cardiovascular, óseos, renales, dermatológicos,
hematológicos, neurológicos y pulmonares.
Por último, encontramos que en el trastorno por atracón la complicación más importante es la
obesidad debido a que después de realizar los atracones no llevan a cabo conductas
compensatorias para evitar el aumento del peso corporal.
32
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NOTA: la cita (Elaboración propia, 2021) en la tabla 1 indica fuente de elaboración por la autora
de este trabajo.
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