Los libros de Alfio Bardolla
EL DINERO TE HACE FELIZ
Alfio Bardolla
EL DINERO DESGASTA A
QUIEN NO LO TIENE
Índice
Agradecimientos
Prólogo
Primera parte
El dinero y la riqueza
1. ¿Qué es el dinero?
2. ¿Qué es la riqueza?
3. Las características de los millonarios
4. Qué te dará llegar a ser rico
5. Elige tu definición de riqueza
6. Responsable al 100% de tu vida
7. Tu sistema operativo
8. Reprograma el termostato de tu riqueza
9. Los sueños
10. La ley de los ingresos
11. Los italianos y la riqueza
12. Las mujeres, los hijos y el bienestar económico
Segunda parte
El miedo
13. Cómo actúas cuando tienes miedo
14. Gestionar el miedo con la acción
15. Hablar con uno mismo cuando se tiene miedo
16. Asociación y disociación
17. Miedo al éxito
18. Miedo al cambio
19. Miedo a perder la autoestima
20. Estrategia para eliminar la ansiedad y el miedo
21. La bioquímica del miedo y de la codicia
Tercera parte
Las deudas
22. ¿Qué son las deudas?
23. Deudas buenas y deudas malas
24. Las causas del endeudamiento
25. La vergüenza, el miedo, ocultar el problema
26. Cierro la empresa
27. Libres de deudas
Cuarta parte
Ahorro e inversiones
28. Por qué ahorrar es un consejo obsoleto
29. Por qué los empresarios y los profesionales deben aprender a
invertir y por qué cada inversor debe crear una empresa
30. Flujo de caja frente a plusvalía
Conclusión. Conocimientos especializados y la fórmula del éxito
Bibliografía
El autor
Prosigue tu viaje
Agradecimientos
Cada libro constituye una magnífica oportunidad para darle las
gracias a las personas que han contribuido de manera significativa a
tu crecimiento.
El primer agradecimiento va, sin lugar a duda, a todas las personas
que, directa o indirectamente, han contribuido a la realización de este
libro, por los consejos, las sugerencias y las ideas que me han
querido regalar. Doy, por lo tanto, las gracias a todos los
colaboradores de Alfio Bardolla Training Group, empezando por los
chicos y las chicas del equipo de venta.
Gracias por poner cada día vuestra energía a disposición de las
personas que quieren cambiar su vida, ayudándolas así a conseguir
sus sueños.
Gracias también al equipo de marketing por el empeño que pone en
su trabajo y por la capacidad de explicar cada día cómo es posible
vivir una vida mejor. Finalmente, muchas gracias al departamento
financiero y de administración.
Muchas gracias a mi asistente por conseguir que dé lo mejor de mí
cada día y un agradecimiento de todo corazón, como no, a todos los
fantásticos coaches que desde el escenario y durante las sesiones
individuales acompañan a nuestros clientes en su recorrido hacia la
Libertad Financiera.
El último agradecimiento es para todas las personas que han creído
en mí y que han decidido emprender un camino conmigo, algunos
más breve y otros más largo: a mis socios, a mis colaboradores, a mis
amigos y a mi fantástica familia.
Si, después de haber leído este libro, te apeteciera compartir aquello
que ha cambiado en tu vida no dudes en comunicármelo. Será un
placer recibir tu mensaje.
Es lo que han hecho miles de personas en los últimos años: sus
mensajes, sus correos electrónicos y sus palabras me han ayudado a
centrarme una vez más en el motivo por el cual he decidido
dedicarme a este trabajo.
Alfio
EL DINERO DESGASTA A
QUIEN NO LO TIENE
Prólogo
Este libro pretende desafiar tus percepciones
sobre el dinero y la riqueza.
Todos, cuando hablamos de pobreza, afirmamos con seguridad que
los pobres son pobres por culpa de las circunstancias, porque han
nacido en países desfavorecidos o porque no han estudiado.
Si has comprado este libro significa que tienes la suerte de vivir en
aquella parte del mundo en la cual puedes acceder a la mejor
información, a la cultura y a todo aquello que te sirve para desarrollar
tu capacidad de producir riqueza.
Entonces, deja de mentirte.
El dinero no discrimina, no entiende de razas ni de religiones, no tiene
ningún interés por la familia de la que procedes ni ninguna curiosidad
específica por quién eres o a qué te dedicas en estos momentos.
Cada día se tiene que empezar como si fuera una nueva aventura,
haciendo tabla rasa. Así como en la antigua Roma se escribía sobre
tablillas recubiertas de cera, borrando todo lo que se había escrito
antes. Tú tienes que hacer lo mismo: borrar cada mañana la tablilla
de cera para escribir tu propia historia. No importa lo que hiciste ayer.
Todos tenemos las mismas oportunidades y el
mismo derecho de hacernos ricos, si lo
deseamos.
La única persona que te puede parar en eso eres tú mismo, si
decides jugar sin conocer las reglas del juego o si, a pesar de conocer
las, decides no respetarlas.
El dinero no tiene ojos ni oídos. Evidentemente, ¡no utiliza los
sentidos! No le interesa mínimamente saber quién eres o qué
pretendes hacer con él.
Lo único que importa son las reglas.
Durante mi búsqueda del secreto de la riqueza las he aprendido de
muchos hombres que han sabido construir su fortuna. Cada uno de
ellos tiene un estilo diferente, pero las reglas son las mismas para
todos.
Y en este libro intentaré explicártelas.
Antes de empezar a leer, haz este sencillo test que te será útil para
medir tu actual QIF™. Sus preguntas revelarán tu nivel de
preparación sobre los asuntos tratados en el libro. Ten en cuenta que
el objetivo es que aprendas a desarrollar tu QIF™, así como todas tus
habilidades en otros ámbitos de la vida.
Mide tu QIF™
(Coeficiente de inteligencia
financiera™)
1. ¿Ahora mismo de cuántos tipos diferentes de ingresos
dispones?
A. De mi trabajo y ya está.
B. De mi trabajo y las rentas de un piso alquilado.
C. Estoy en el paro y no tengo ingresos. Me mantienen mis padres
o soy un estudiante.
D. Tengo tres (o más) fuentes de ingresos que derivan de
actividades a las que dedico como mucho cinco horas al mes y
que superan los que actualmente son mis gastos mensuales.
2. ¿Qué indicador utilizas para medir tu bienestar financiero?
A. Miro lo que gano.
B. Miro el dinero que tengo en el banco.
C. Miro mi flujo de caja.
3. Tienes 100.000 euros y te proponen comprar un inmueble
rebajado a 70.000 euros. ¿Qué haces?
A. Pago todo al contado.
B. Pido una hipoteca por el 100%.
C. Pago el 50% al contado y pido una hipoteca por el otro 50%.
4. Eres rico si ...
A. Tienes un millón de euros.
B. Tienes un Ferrari, tres casas y ninguna deuda.
C. Los ingresos procedentes de otra fuente que no es tu trabajo
son mayores que tus gastos.
5. Tus ahorros te dan un rendimiento:
A. ¡Ya me gustaría tener ahorros!
B. Del 2-3% anual (en mi cuenta corriente bancaria).
C. Del 10 al 20% anual.
D. Del 20 al 50% anual.
E. Superior al 50% anual.
6. ¿Cómo gestionas tu dinero?
A. Gestiono personalmente mi dinero.
B. Me lo gestionan el banco y un asesor financiero.
C. ¿De qué dinero me hablas? No tengo ahorros.
7. ¿Quién te sugiere cómo invertir tu dinero?
A. El director del banco o mi asesor.
B. Intento hacerlo yo solo, aprendiendo de los que consiguen
buenos resultados.
C. No invierto, no tengo dinero o me da miedo perderlo.
8. ¿Cuál es tu profesión?
A. Administrativo o empleado.
B. Pequeño profesional, empresario con menos de 50 trabajadores
o titular de un pequeño comercio.
C. Empresario con más de 50 trabajadores.
D. Inversor.
E. Empresario e inversor.
9. En este momento tu patrimonio neto es:
A. ¿Qué es el patrimonio neto?
B. Negativo.
C. De 0 a 100.000 euros.
D. De 500.000 a 1 millón de euros.
E. De más de 1 millón de euros.
10. En este momento ahorras:
A. Más del 20% cada mes.
B. Del 10 al 20% cada mes.
C. Del 0 al 20%, de vez en cuando.
D. No consigo ahorrar nada. ¡No llego ni a fin de mes!
11. Cuando se trata de inversiones lo importante es:
A. El retorno de la inversión (ROI).
B. El retorno sobre el capital invertido.
C. No importa el rendimiento. Lo que cuenta es no perder dinero.
12. Tus amigos:
A. No tienen un duro, igual que yo.
B. Pertenecen a la clase media.
C. Tengo muchos amigos ricos de los que aprendo cómo se hace
para ganar dinero.
13. ¿Cuánto tiempo dedicas a tu formación financiera?
A. Más de 10 horas a la semana.
B. De 1 a 10 horas a la semana.
C. Menos de 1 hora.
14. ¿Qué porcentaje de tus ingresos mensuales sirve para pagar
deudas que no generan otras rentas?
A. Más del 30%.
B. Del 10 al 30%.
C. Del 1 al 10%.
D. No tengo deudas que no generen rentas.
15. ¿Si te doy 10.000 euros qué piensas poderme devolver al
cabo de un año?
A. A. Menos de 10.000 euros.
B. B. De 10.000 a 20.000 euros.
C. C. Más de 100.000 euros.
16. ¿Qué es preferible para ti?
A. No tener ninguna deuda.
B. Tener deudas que generen flujo de caja.
Ahora calcula los puntos que has sumado y ves a la página 10 para
descubrir cuál es tu perfil.
Puntos:
1. A=1; B=2; C=0; D=5
2. A=0; B=1; C=3
3. A=0; B=3; C=1
4. A=1; B=0; C=3
5. A=0; B=1; C=2; D=3; E=5
6. A=5; B=1; C=0
7. A=1; B=3; C=0
8. A=0; B=1; C=3; D=4; E=5
9. A=0; B=-1; C=1; D=3; E=5
10. A=5; B=3; C=1; D=0
11. A=1; B=3; C=0
12. A=0; B=1; C=3
13. A=3; B=1; C=0
14. A=-1; B=0; C=1; D=3
15. A=0; B=1; C=3
16. A= -1; B= 3
Mi historia
Fundé la Alfio Bardolla Training Company en el 2004 y en pocos años
se ha convertido en la empresa líder en Italia en el sector de la
formación financiera business to consumer o, como prefiero llamarle
yo, people to people. De hecho, esto es exactamente lo que
hacemos: somos personas que explican a otras su futuro financiero.
La que nació en un sótano como una pequeña empresa hoy tiene
más de 50 personas internas y externas, cuya vida gira alrededor de
la misma.
Casi cada fin de semana en varias ciudades italianas imparto uno de
mis cursos sobre el dinero. Somos líderes en los sectores
inmobiliario, del trading y de la psicología asociada al dinero. Sin
embargo, a pesar de los resultados conseguidos, todavía parece que
nos estemos dirigiendo a un pequeño nicho. Cada vez que veo a
alguien que invierte su tiempo y su dinero en participar en mis cursos
y escucharme siento que tengo una gran responsabilidad. Sé
perfectamente que las cosas que estas personas aprenden durante el
curso y la información que reciben cambiarán la vida de algunos de
ellos, tal y como cambiaron la mía cuando tan sólo era un chico lleno
de sueños nacido en un pueblo de montaña en la provincia de
Sondrio. Si se hubiera ceñido simplemente a lo aprendido en el
colegio y en su familia, aquel chico no habría conseguido nunca
convertirse en una persona de éxito y en un modelo para muchos.
Escuchando las preguntas que me plantean los participantes en mis
cursos me doy cuenta de que son las mismas que hacía yo mismo a
los gurús internacionales de las finanzas personales que había
elegido como profesores.
Pero si eres rico, ¿por qué lo enseñas a los demás? Si eres rico, ¿por
qué trabajas? La segunda pregunta tiene una respuesta sencilla:
todas las personas ricas, si les apetece y les gusta lo que hacen,
trabajan. Piensa, por ejemplo, en los grandes empresarios, en los
campeones del deporte, en las estrellas del rock o del cine. ¿Por qué
continúan con su profesión a pesar de haber ya acumulado una
fortuna que sería suficiente tanto para ellos como para sus hijos?
Porque una persona rica es una persona libre desde el punto de vista
financiero. Y es precisamente gracias a esta libertad que puede
escoger si desea trabajar y ejercer una profesión o no. Sólo las
personas que pueden permitirse el lujo de dejar de trabajar
manteniendo inalterado su estilo de vida son verdaderamente libres.
Ganar dinero es como cualquier otra habilidad: no
tienes que dejar de ser tú mismo para aprender,
simplemente tienes que abrir tu mente y pensar
de forma completamente distinta.
En estos años el crecimiento de mi riqueza ha sido directamente
proporcional a la aplicación de lo que aprendido. Cuando me propuse
como objetivo alcanzar un millón de euros me costaba mucho verme
rico. Aún más difícil me resultaba imaginar que esto pudiera pasar
rápida y fácilmente. Por lo tanto, no te estoy pidiendo que me emules
a mí mismo o a otras personas que se puedan considerar unos
modelos de referencia para alcanzar la riqueza, sino que te estoy
animando ¡para que te conviertas en la versión más rica y feliz de ti
mismo!
De esta manera, no sólo puedes hacerte rico, sino que mientras lo
consigues puedes también cambiar la calidad de tu vida. Ganar
dinero es simplemente una habilidad. Convertirse en una persona rica
es un arte. En este libro describo tanto las capacidades necesarias
para ganar dinero como el arte de hacerse rico. Si gracias a lo que
escribo o explico en mis cursos consigues ganar dinero aplicando un
método, realizarás sólo el 50% del trabajo. Para alcanzar el otro 50%
tendrás que ser más feliz, más fuerte, más agradecido, más
satisfecho: solo así podrás sentirte verdaderamente rico en tu vida. El
mundo no necesita a otros millonarios miserables, sino a personas
libres, a millonarios iluminados.
La riqueza se crea en la mente de las personas y
no es nada más que el producto de la habilidad
humana de pensar.
En estos años he tratado tanto con gente rica como con gente pobre y
he aprendido que la verdadera diferencia entre las dos categorías es
que los que pertenecen a la primera piensan como ricos y los que
pertenecen a la segunda piensan como pobres.
La gente que piensa como los ricos lo hace independientemente del
volumen de su cuenta corriente. Incluso si le faltara liquidez durante
cierto periodo de tiempo siempre encontraría una manera para hacer
lo que realmente desea en la vida. Los que, al revés, piensan como
pobres muy probablemente tienen la cabeza llena de miedos y
ansiedades, a pesar de vivir en una casa bonita y no tener problemas
económicos.
Resultados del test
De 0 A 26. Tu inteligencia financiera es gravemente insuficiente. Te
aconsejo que la desarrolles, leyendo con atención este libro y
realizando cualquier acción para mejorar tu situación en relación con
el dinero y la posibilidad de hacerte rico.
De 27 A 49. Tu inteligencia financiera está dentro de la media. Por lo
tanto, si sigues así podrás alcanzar resultados mediocres. Sin
embargo, si quieres hacerte rico tienes que desarrollar tu QIF™ y
comprometerte al máximo para alcanzar unos resultados excelentes.
De 50 A 60. ¡Felicidades! Tu QIF™ es el de una persona rica. ¿Estás
seguro de que no eres uno de mis coaches? Bromas aparte, continúa
así y no dejes nunca de formarte y aprender nuevos métodos y
estrategias para incrementar tu riqueza.
Primera parte
El dinero y la riqueza
1
¿Qué es el dinero?
El dinero es una forma de energía. No crea ni cambia a las personas,
sino que actúa como un amplificador: resalta sus principales atributos
y destaca los rasgos más marcados, como en una caricatura.
No existe una cantidad fija de dinero en el mundo; además, se
transmite constantemente de una persona a otra. Es una cantidad
que se expande o se contrae proporcionalmente a la capacidad de
crear, imaginar y soñar de los seres humanos.
Transforma tu relación con el
dinero
El dinero es uno de los temas de conversación que más emociones
suscita. Es habitual escuchar a la gente compartir sus experiencias
más íntimas, a veces incluso hablar de su vida sexual con los amigos,
pero son pocos los que dan explicaciones detalladas de su situación
financiera.
Esto dice mucho sobre el grado de emoción asociado al debate del
dinero cuando nos toca de cerca.
Pero si la finalidad del dinero es sólo facilitar y simplificar el
intercambio de bienes y servicios, ¿qué es lo que le da todo este
poder emocional? ¿Por qué está tan estrechamente relacionado con
nuestra esfera emocional?
Somos nosotros los que damos al dinero un significado metafórico y
lo convertimos en «libertad de elección», «energía» o «la raíz de
todos los males», según el caso. Durante siglos, el dinero se ha
asociado con el poder, el estado de bienestar, la posibilidad de
ofrecer mejores condiciones de vida a los seres queridos... Según la
metáfora que asocies al dinero, esta te acercará o te alejará de él.
Tratar de conseguir riqueza cuando todavía se tiene una mentalidad
de pobre es como tratar de conducir un coche pisando el freno y el
acelerador a la vez. ¡Inténtalo, si puedes!
¿Alguna vez te has preguntado qué significa para ti el dinero?
Completa estas frases y descubre cuál es tu programación
inconsciente, es decir, no lo que crees que piensas conscientemente,
sino lo que realmente hay en tu interior.
Haz una fotocopia de la página del test para poder utilizarla varias
veces. Tras responder a todas las preguntas, señala aquellas
creencias inconscientes que podrían impedirte ser rico.
1. Las personas que tienen dinero son:
2. El dinero hace a la gente:
3. Tendría más dinero si:
4. Mis padres siempre han pensado que el dinero:
5. El dinero causa:
6. Me da miedo tener más dinero y acabar haciendo/siendo:
7. El dinero es:
8. Para tener más dinero debería:
9. Creo que el dinero:
10. Si fuera rico haría/sería:
11. Mi mayor miedo en lo que respecta al dinero es:
Repite el ejercicio 3 o 4 veces como mínimo en días distintos y
comprueba si tus respuestas han cambiado. Hay programación
inconsciente que tarda algún tiempo en aflorar.
¿Has descubierto algo interesante? ¿Tienes creencias potenciadoras
sobre los ricos, el dinero y cómo crearlo, o bien has descubierto
creencias limitantes que no sabíais que tenías?
¿Quieres saber cómo empecé yo? Éstas eran mis creencias antes de
emprender el camino que me llevó a cambiar mi software mental con
respecto al dinero.
1. Las personas que tienen dinero son codiciosas y malas.
2. El dinero nos hace egoístas.
3. Tendría más dinero si robara o engañara.
4. Mis padres siempre han pensado que el dinero destruye la
armonía.
5. El dinero causa enfrentamientos.
6. Me da miedo tener más dinero y tratar mal a la gente y volverme
un arrogante.
7. El dinero es la raíz de todos los males.
8. Para tener más dinero debería trabajar más.
9. Creo que el dinero es una gaita.
10. Si fuera rico ayudaría a los más pobres, haría un montón de
regalos y crearía una gran empresa.
Mi mayor miedo en lo que respecta el dinero es que es necesario e
importante y no tenerlo o perderlo cuando lo tienes es aún más
doloroso que no haberlo tenido nunca, por lo que también es
importante aprender a protegerlo.
En este punto me encontraba cuando decidí que tenía que hacer algo
al respecto. Si no hubiera cambiado mi mentalidad y mis creencias,
nunca habría conseguido resultados satisfactorios: para lograr los
resultados que nunca había logrado, tenía que convertirme en la
persona que nunca había sido.
En los últimos años he ampliado mis conocimientos, pero mi riqueza
no ha aumentado proporcionalmente. Por ejemplo, supongamos que
el conocimiento que tengo hoy vale 100, y el que tenía cuando era
pobre valía 70. Como puedes ver, no hay mucha diferencia. Sin
embargo, hay millones de euros en medio porque ha cambiado mi
capacidad de aplicar todo lo que sé de manera directa y rentable. Se
puede decir, por lo tanto, que he desarrollado la capacidad de
transformar el conocimiento en acciones y, por consiguiente, en
dinero.
Lee el ejercicio que te propongo a continuación y observa cómo tu
cuerpo reacciona emocionalmente a estas frases.
Quiero dinero.
El dinero me llega fácilmente.
Hay dinero de sobra a mi alrededor y en el mundo.
Para mí está bien ser rico.
Si te sientes cómodo leyendo estas frases y sintiéndote rico, es
probable que ya estés viviendo una vida de rico o que vayas por el
buen camino para llegar a serlo.
Si, por el contrario, al leer las frases anteriores te sientes incómodo,
significa que tienes una o más programaciones inconscientes que no
te hacen sentir bien con respecto al hecho de atraer riqueza a tu vida.
La mente inconsciente no es lógica. No sabe si
una programación es buena o mala para nosotros.
La ejecuta sin más.
La programación principal proviene de nuestra familia de origen y del
sustrato cultural en el que nos hallamos inmersos.
Por lo tanto, lo primero que hay que hacer es ser consciente del
hecho de que puedes tener una programación inconsciente que te
impida hacerte rico y que, si no haces nada para cambiar esta
programación y reemplazarla con creencias potenciadoras,
difícilmente lograrás adquirir riqueza.
2
¿Qué es la riqueza?
Muchas personas se creen que riqueza = tener mucho dinero. Pero
para mí la equivalencia correcta es: riqueza = estar en el flujo.
Ser rico significa tener mucho dinero, amor, salud, felicidad y
diversión. Quiere decir pasar el tiempo haciendo lo que de verdad
tiene valor. Por ejemplo, cuando subo al escenario durante los fines
de semana para impartir los seminarios, si mis colaboradores no me
avisaran de que es hora de acabar yo seguiría hablando
ininterrumpidamente hasta la noche sin notar el hambre ni el
cansancio. En estos momentos estoy completamente en el flujo. Y
este sentimiento de profunda satisfacción me hace sentir rico. La
sensación de que estoy contribuyendo, aunque sea en una mínima
parte, a crear un mundo mejor, ayudando a muchas personas a
liberarse de creencias limitantes sobre el dinero y a vivir una vida más
libre, más consciente y mucho más feliz representa mi verdadera
riqueza.
¡Es increíble! Cada día tratamos con el dinero y la mayoría de las
personas no se dan cuenta de que no tienen ni los conocimientos
más básicos para gestionarlo y evitar que el dinero les gestione a
ellas.
Planifica tu futuro porque es allí
donde vivirás
¿Pero cómo podemos pensar construir el futuro en el que iremos a
vivir felices sin dedicarle ni siquiera cinco minutos al análisis de los
mecanismos que regulan nuestra relación con el dinero? ¿Cómo
podemos construir nuestro futuro si no somos capaces de gestionar el
dinero necesario para crearlo? Cuando queremos adquirir una nueva
habilidad (por ej., esquiar, tocar un instrumento, bailar o dibujar)
confiamos en un instructor experto. Si, por el contrario, somos
autodidactas lo hacemos todo solos: nos equivocamos, caemos,
avanzamos y nos volvemos a levantar. Luego seguimos cayendo
hasta que aprendemos y tiramos para adelante. De cualquier manera,
nos esforzamos. Cuando hablamos de dinero, al revés, empiezan los
problemas. Le pedimos consejo a cualquiera, ¡sobre todo a personas
que no son para nada ricas! ¿El director de tu banco es acaso rico?
¿Tu consultor financiero ha sido capaz de crear millones de euros
rápidamente gracias a los consejos que te da a ti? Si la respuesta a
estas preguntas es no, quiere decir que debes entender de una vez
por todas que estas personas no son tus modelos de referencia. No
tienes que pedirles consejos acerca de cómo se gana dinero.
¡Simplemente porque estas personas no lo saben! Y nunca lo han
intentado.
Existen varios tipos de riqueza
Podemos dividir la riqueza en 7 áreas principales.
Riqueza financiera
Patrimonio neto, ingresos automáticos, ingresos activos. Se trata de
la riqueza tangible, la del dinero, de tu cuenta corriente, de lo que
posees. Representa todo lo que uno puede poner en su balance
personal: inmuebles, dinero en el banco, empresas, royalties, deudas,
alquileres, intereses.
Riqueza emocional
Es la capacidad de entenderse, aceptarse y quererse. Es la habilidad
de crear relaciones satisfactorias con los demás. Ningún hombre es
una isla. Una vida plenamente satisfactoria depende de la calidad de
tus relaciones. La capacidad de relacionarte contigo mismo y de crear
unas relaciones con los demás condicionará la percepción de la
riqueza en tu vida.
Riqueza espiritual
Es aquella sensación de estar conectados con un ser superior, es
saber que se tiene un objetivo en la vida. Para algunos es la religión,
para otros es un sentimiento de pertenencia al universo. Alguien cree
que todo está ya escrito, mientras otros creen en el libre albedrío.
Para todos nosotros es importante estar en contacto con nuestra
parte espiritual.
Riqueza física
Vitalidad, energía, bienestar físico, sentimiento de paz interior y de
alegría. «Mens sana in corpore sano»: esta cita latina es hoy más
cierta que nunca. Actualmente, las expectativas de vida han crecido
muchísimo. Ya no se puede uno permitir no cuidar su cuerpo y su
bienestar psicofísico. Hay que dejar los malos hábitos, como por
ejemplo beber alcohol, fumar o comer compulsivamente, para adquirir
un estilo de vida que nos permita disfrutar de una excelente salud
durante el mayor tiempo posible.
Riqueza intelectual
Curiosidad, capacidad de aprendizaje y de crecimiento intelectual.
Albert Einstein dijo que nuestro crecimiento intelectual tendría que
empezar al nacer y terminar solo con nuestra muerte. Desde mi
infancia no he dejado nunca de estudiar, leer, informarme, ir a cursos
y utilizar cualquier herramienta a mi alcance capaz de darme una
ventaja y hacerme ampliar mis conocimientos. En la era de la
información el precio a pagar por la falta de información puede llegar
a ser realmente excesivo.
Riqueza de tiempo
Tener tiempo para uno mismo, para hacer un balance de lo vivido,
para ver crecer a nuestros hijos, para viajar, leer y estudiar. Hoy en
día el tiempo es el verdadero bien de lujo.
Cuando hayas alcanzado la verdadera independencia financiera te
darás cuenta de que la ventaja más grande será la de disponer, por
fin, de tiempo para dedicarlo a ti mismo y a los tuyos.
Riqueza de acciones
Es la capacidad de hacer y de transformar los conocimientos en
acciones. La capacidad de actuar es una de las características
principales de las personas de éxito. Las acciones importantes crean
riqueza. Todos tus conocimientos serán solo potenciales si no
consigues convertirlos en acciones.
Desgraciadamente, como norma general, los pobres se centran solo
en el dinero, porque tienen que satisfacer sus necesidades primarias:
comer, vestirse, tener un techo. Están tan ocupados que no pueden
focalizarse en el verdadero cambio de su situación financiera. Un
auténtico millonario es quien sabe serlo en todas las siete áreas que
acabo de describir.
Los tres niveles de la riqueza
He ayudado a miles de personas a coger el camino hacia la riqueza y
he visto que existen tres pasos fundamentales para todo el mundo.
Primer nivel
Es una elección consciente y despierta. Consiste en decidir que ha
llegado el momento de alcanzar la libertad financiera.
Es ahora cuando te das cuenta de que lo puedes hacer, también y
sobre todo en términos emocionales. A este nivel tomas conciencia
de la necesidad de actualizar tu sistema operativo.
Segundo nivel
Está asociado al proceso de adquisición de nuevas capacidades
necesarias para crear la riqueza de uno mismo. Se trata, por lo tanto,
de datos técnicos, experiencia directa, contacto con personas que ya
han tenido éxito en el sector en el cual se quiere destacar con
excelencia. Los que alcanzan este nivel están cada día generando
activamente su riqueza.
Tercer nivel
Es el nivel de las personas que siguen sus inversiones durante como
mucho 10/15 horas al mes para controlar que todo se mueva en la
dirección adecuada. Los que tienen una empresa, a este nivel, ya no
tienen que ir cada día a la oficina para que todo funcione. De hecho,
lo que han creado es capaz de crecer, desarrollarse y potenciarse,
incluso en su ausencia.
¿Cuánto rico eres?
En la casilla que aparece aquí abajo apunta un número del 1 al 10,
donde el 1 quiere decir «muy pobre» y el 10 «muy rico».
□
Antes de seguir, me gustaría preguntarte si en tu vida hay algo por lo
que te sientes verdaderamente agradecido. ¿Qué personas cuentan
de verdad para ti? ¿Qué experiencias te alegras mucho de haber
vivido?
A menudo, se dice que todo tiene un precio. Si así fuera, ¿cuánto
crees que podría valer tu capacidad de ver? ¿Cuánto valen tus ojos?
¿100.000.000 de euros serían suficientes para vender tu vista?
¿Y qué vale para ti la posibilidad de caminar? ¿Qué valor tienen un
brazo o una pierna? ¿Estarías dispuesto a perderlos a cambio de una
gran cantidad de dinero? ¿Y qué te parecería vender tu memoria, tu
pasado? ¿Venderías a las personas que quieres, a tu familia o a tus
amigos? Si la respuesta es sí, ¿a cambio de qué cantidad? Y si tienes
una pareja, ¿venderías vuestra relación? ¿A qué precio? Ahora
reflexiona un momento y piensa en las personas, las cosas, las
experiencias y las habilidades que posees y si te han ayudado a
crecer y a convertirte en la persona que eres.
Y ahora… ¿cuánto rico eres de verdad?
Párate un momento y piensa en toda tu vida. Luego, vuelve a apuntar,
siempre del 1 al 10, cuánto rico te sientes en este momento.
□
Estoy seguro de que ahora te sientes mucho más rico que antes. De
hecho, realizando el ejercicio que te he propuesto, la percepción de
nuestra riqueza aumenta del 25-30%. ¿Cómo puede ser que un
simple ejercicio nos haga sentir más ricos? Porque la riqueza es un
factor mental que se manifiesta en el mundo físico. Lo que digo a
veces altera y perturba a la gente. ¿Por qué? Es muy sencillo: porque
estamos acostumbrados a pensar que el dinero es algo que se
consigue trabajando. Pero no es del todo así. Tras haber visto a miles
de estudiantes y haber conocido sus historias, puedo decirte que el
dinero es atraído sobre todo por la persona que tú eres. Es decir, tu
riqueza crecerá de manera más que proporcional a medida que
aumentan tus capacidades de gestionar situaciones complicadas y de
salir de tu zona de confort.
3
Las características de los
millonarios
En mi carrera personal hacia la riqueza he querido conocer a muchos
millonarios, es decir a hombres y mujeres que han construido su
bienestar financiero, y he reconocido unas características que
comparten todos y que los convierten en personas de éxito,
independientemente del sector en el cual lo han alcanzado.
Una de las disciplinas que más me han ayudado a alcanzar mis
objetivos ha sido la programación neurolingüística, una herramienta
de extraordinaria eficacia a través de la cual es posible implementar
un principio llamado «modelado» («modelling»), según el cual, si se
observa con atención a una persona que logra alcanzar el éxito en
cualquier campo, emulando sus hábitos, sus comportamientos e
incluso sus pensamientos, se alcanzarán resultados parecidos.
Para conseguir los resultados que nunca has
alcanzado tienes que convertirte en la persona
que nunca has sido Así que, ¿cuáles son los
signos distintivos de los millonarios? Veámoslos
juntos.
Los ricos aceptan su plena y completa responsabilidad de cualquier
evento que ocurre en su vida, negándose a quejarse por
situaciones, cosas o personas.
Los ricos saben que la riqueza es un estado mental y experimentan
un sentimiento de abundancia y gratitud. Además, saben que una
riqueza financiera estable es el resultado de un proceso y de un
modelo siempre replicable, así como de sensaciones físicas que
nos permiten realizar unas acciones específicas e intensas.
Los ricos viven en un entorno estimulante y potenciador, junto con
el grupo de sus «iguales». No me cansaré nunca de repetirlo: es
importante que el entorno que os rodea os apoye y tenga creencias
potenciadoras.
Quien recorre el camino de crecimiento financiero con sus amigos o
con la pareja tiene una clara ventaja sobre el que camina solo. Así
que pide a las personas que te quieren que lean este libro u otros
sobre este tema e involúcralas en tus proyectos.
La mayoría de nosotros viene de la clase media o baja y eso nos
condiciona muchísimo.
¿Con esta programación podrías alcanzar la riqueza y la abundancia
financiera? Seguro que no. Pero te doy una buena noticia: la nueva
actualización se puede descargar en tu actual sistema operativo.
Acelera tú también este proceso, buscando a las personas que ya
tienen la nueva versión del sistema operativo y pasa tu tiempo con
ellas, modelándote y aprendiendo de ellas para lograr resultados de
éxito.
Cuando empecé a escribir este libro uno de mis objetivos era
adelgazar. Había alcanzado los 90 kilos, ya había llegado el momento
de volver a estar en forma. Así que me pregunté qué disciplina me
hubiera podido ayudar: yoga, pilates, correr, etc. Patrizia, la hermana
de Alessanda (coautora de este libro), que lleva desde los primeros
años ochenta practicando todas las disciplinas más eficaces para
mantenerse en forma, empezando por el aerobic, afirma que si
quieres saber cómo será tu cuerpo siguiendo cierto tipo de
entrenamiento ¡solo tienes que mirar cómo es el de tu instructor! Y
eso es exactamente lo que pasa con los expertos financieros. Si
sigues sus indicaciones ¡llegarás a ser como quien que te las ha
dado! ¿Te gustaría ser como la persona que te ha aconsejado?
4
Qué te dará llegar a ser rico
¿Te has preguntado alguna vez que pasaría si tomaras el camino
hacia la riqueza y llegaras hasta el final creando abundancia
financiera?
Para un momento, concéntrate e imagina ser rico de verdad: vivir la
vida conforme a tus deseos, no a tus límites.
Ahora bien, considera las siguientes áreas de tu vida y anota cómo
cambiarán cuando seas verdaderamente rico:
Relaciones personales/amistades
Carrera
Familia
Salud
Ocio
Espiritualidad
¿Todos los ámbitos de tu vida mejorarían si fueras rico? ¿Hay unos
miedos interiores que te impiden recorrer tu camino hacia la libertad
financiera? Por ejemplo, podrías tener miedo a que, una vez rico, tu
familia se aleje de ti porque dedicas demasiado tiempo al dinero o
que tus amigos te elijan sólo por lo que tienes y no por la persona que
eres.
Si tienes la sensación de que podría haber una diferencia positiva
siendo rico, anota las cuatro cosas más importantes que podrías
hacer, tener o ser:
Estos cuatro puntos representan los valores más importantes que
estás intentando cumplir en tu camino hacia la riqueza.
No te olvides sin embargo del refrán, según el cual si te quieres sentir
rico solo tienes que contar las cosas que ya tienes y que el dinero no
puede comprar.
Deja de decirte «No puedo», «No me sale», «No soy capaz». Nuestro
celebro está estructurado de tal manera que sabe solucionar
cualquier problema y conseguir cualquier objetivo a su alcance.
Tienes que ser consciente de que las palabras que pronuncias o
piensas y el lenguaje que empleas tienen unos efectos sobre tu
cuerpo y tu mente (véase Figura 4.1).
Fig. 4.1
Actuar para ganar
En el trabajo no te pagan por lo que eres sino por lo que haces. El
mundo reconoce y premia las acciones. Es increíble como las
personas se dedican día tras día a analizar, programar y organizarse,
mientras lo más sensato sería actuar. Tras varios años como coach
experto en finanzas y bolsa, os puedo decir qué es lo que marca la
diferencia entre ganadores y perdedores.
Los ganadores actúan, aunque lo que realizan no les salga perfecto a
la primera. Los ganadores aprenden de los errores, mueven a
personas y situaciones que, como pasa con las bolas de billar,
reaccionan en cadena, una vez golpeada la primera bola. Las
acciones crean luego el momentum hasta producir resultados.
¿Os habéis fijado alguna vez en que las últimas letras de la palabra
«satisfacción» corresponden a la palabra «ACCIÓN»? En latín la
palabra satis significa «suficiente». ¡Los romanos ya habían entendido
que un número «suficiente» de acciones genera satisfacción
(satisfactio)!
Puedes poseer todos los conocimientos de este mundo, encontrarte
en el sitio adecuado en el momento correcto, tener un estado
psicológico equilibrado, pero sí no actúas todo esto será inútil.
5
Elige tu definición de riqueza
¿Qué quiere decir ser rico para ti? Sin una definición de riqueza,
¿cómo sabes si la has alcanzado? ¿Y cómo puedes hacer un
seguimiento de tus éxitos?
Para el banco mundial una persona es rica cuando tiene un millón de
dólares en activos financieros, es decir cuando tiene títulos, dinero en
efectivo, acciones y cualquier cosa que se pueda convertir en dinero
en pocos días (por lo tanto, los inmuebles están excluidos).
Para otros es rico el que tiene 10 millones de euros que, a un interés
del 3% anual, le generan 360.000 euros que puede gastar como
quiere (¡1.000 € al día!).
Para otros significa tener unos ingresos automáticos (que no
dependen directamente del trabajo) superiores a las salidas
corrientes, tal y como explicaré más adelante. Eso quiere decir, por
ejemplo, tener un estilo de vida que cuesta 3.000 € al mes y unos
ingresos que requieren una dedicación inferior a 10 horas mensuales
(por ejemplo, ingresos de alquileres).
Fig. 5.1
También es posible tener dos objetivos diferentes: uno para el
patrimonio neto y uno para el flujo de caja (véase Figura 5.1). Pero
empecemos por el lenguaje: si quieres hacerte rico tienes que
aprender la terminología correcta. ¿Qué es el patrimonio neto? Es
todo lo que tienes: dinero, empresas, acciones, fondos e inmuebles,
menos todas tus deudas. Mi objetivo inicial era el de alcanzar un
patrimonio neto de un millón de euros. Gracias a mis conocimientos y
capacidades he dedicado mi tiempo a crear empresas y a comprar y
vender inmuebles, así como a invertir en bolsa, es decir a realizar
acciones que me permitieran alcanzarlo. Ahora, tras alcanzar mi
primer objetivo, mi definición de riqueza es otra. Actualmente para mí
significa tener más patrimonio y, además, un buen flujo de caja que
cada mes acabe en mis bolsillos o en los de mi empresa. Por flujo de
caja se entiende la diferencia entre lo que entra en tus bolsillos y lo
que sale de ellos cada mes. Tiene que ser positivo. Cuanto más
positivo sea más rico serás.
Ahora que conoces el objetivo tienes que decidir todos los demás
aspectos: cuándo empiezas, cuándo piensas llegar, qué camino
tomarás para llegar y qué harás a la llegada.
Mucha gente es demasiado perezosa para llegar a ser rica. Algunos
dicen que quieren serlo, pero luego como mucho compran un billete
de la lotería esperando que un día les toque.
Pero no están preparados para hacer sacrificios, para estudiar, para
aprender a focalizarse, para cambiar. A la mayor parte de las
personas les gustaría hacerse ricas sin esfuerzo, por casualidad o por
un golpe de suerte.
El dinero es como un deporte. Es necesario
conocer las reglas del juego, contar con los
entrenadores adecuados y dedicarle tiempo para
mejorar día tras día.
Recuerda que el dinero no es la solución. Si de casualidad estás
pensando: «Ojalá tuviera un montón de dinero, podría solucionar los
problemas de mi vida», estás completamente equivocado. El dinero
es como el aceite para el motor. Permite a los engranajes funcionar
con fluidez, pero no es el motor en sí. Por este motivo, no puede
sustituir las relaciones, la salud o la familia.
Todo el mundo tiene la posibilidad de llegar a ser millonario sin que le
toque la lotería.
Digamos que posees 20.000 €. Tienes dos posibilidades: invertirlos
en un proceso para crear riqueza o introducirlos en el ciclo de tu estilo
de vida (véase Figura 5.2).
Verás, en el segundo caso, nunca creerás riqueza ya que gastarás
todo tu dinero.
Fig. 5.2
20.000 euros introducidos en el círculo de la riqueza aumentan mi
patrimonio, generando nuevos ingresos y creando un círculo
virtuoso.
20.000 euros gastados sirven sólo para alimentar mi estilo de vida.
6
Responsable al 100% de tu vida
La vida es como una caja fuerte y tu trabajo es encontrar la
combinación correcta para poderla abrir y sacar todo lo que deseas.
Todos podemos vivir como reyes: este mensaje que nos llega
continuamente de nuestra cultura es extremadamente peligroso. En
pocas palabras, se nos hace creer que de alguna manera y en algún
sitio «alguien», sin más, tiene que asumir la responsabilidad de
ofrecernos una vida llena de felicidad, proponiéndonos muchas
opciones de trabajo y carrera, alimentando a nuestra familia y a
nuestras relaciones personales, simplemente porque existimos. Y
nosotros, mientras esperamos a este Don Alguien, ¿qué hacemos?
Nos quedamos simplemente a la espera, ya que el mensaje no va
seguramente con nosotros.
Cuidado, porque la realidad es otra: sólo hay una persona
responsable de la calidad de tu vida, y esta persona eres tú. Si
quieres tener éxito tienes que asumir el 100% de la responsabilidad
por lo que te pasa, incluidos los resultados que consigues y produces,
la calidad de tus relaciones interpersonales, tu salud física y mental,
tus ingresos económicos, tus deudas y tus emociones. En pocas
palabras: todo. No es sencillo: de hecho, muchos estamos
acostumbrados a echarle la culpa a algo o a alguien por todo lo que
no funciona en nuestra vida. Le echamos la culpa a nuestros padres,
a nuestros hijos, a nuestro jefe, a nuestros compañeros de trabajo, a
los medios de comunicación, a los políticos, a nuestros clientes, a
nuestra mujer, a nuestra novia, al tiempo, a la economía, a la
astrología, a la falta de dinero. Nos quejamos de todo y de todos y
nos negamos a atribuir la responsabilidad a quien de verdad le
corresponde, es decir a nosotros mismos.
Un hombre camina de noche cuando otro se le acerca. El primero se
arrodilla debajo de una farola. El segundo le pregunta qué hace
arrodillado y si necesita algo. «He perdido las llaves de casa» le
contesta el hombre debajo de la farola. Los dos se ponen a buscar las
llaves juntos; al cabo de un rato, el segundo hombre dice al que ha
perdido las llaves: «Hace ya un buen rato que las estamos buscando,
y no las encontramos. ¿Pero está Usted seguro que las ha perdido
justo aquí?». El otro contesta: «No, las he perdido delante de casa,
pero las estoy buscando aquí porque debajo de la farola hay más
luz».
¿Al escuchar esta historia a qué conclusión llegas? A lo mejor ha
llegado el momento de dejar de buscar en otra parte los motivos por
los cuales todavía no tienes la vida que deseas. Somos nosotros los
que tenemos el poder de crear nuestra vida y nuestro destino. Y tú
podrás conseguir resultados excepcionales sólo si decides asumir el
100% de la responsabilidad por tu vida.
Al final de mis cursos sobre las inversiones inmobiliarias muchas
personas vienen a darme las gracias y a decirme que han quedado
muy impresionadas por lo que han escuchado. A veces se trata de
seminarios técnicos, que también tienen un importante componente
emocional: las personas por fin entienden que tienen la posibilidad de
esculpir su futuro tal y como lo desean. Además, tienen un gran
impacto las historias de éxito contadas por los testimonios que se
alternan sobre el escenario, personas que de simples participantes
han pasado a ser ponentes.
Además de los asistentes más ilusionados, cada vez se me acercan 2
o 3 personas que quieren comunicarme varias razones por las cuales
están convencidas de que este sistema no funcionará con ellas. Así
que empiezan a explicarme varios motivos «razonables» por los
cuales será difícil poner en práctica mis sugerencias, así como las
técnicas y los métodos que enseño durante esos dos días (métodos
que, sin embargo, son válidos para el restante 97% de las personas
presentes en la sala).
Ahora bien, si de verdad quieres realizar tus deseos tienes que dejar
de hacerte la víctima y, sobre todo, dejar de dar energía a todas las
explicaciones lógicas y racionales que justifican el hecho de que
hasta ahora no has conseguido el éxito o no has alcanzado tus
objetivos, siempre y cuando tus objetivos hayan sido claros y
específicos. Lo cual me parece bastante dudoso: si así fuera, ya los
habrías alcanzado.
Por lo tanto, deja inmediatamente de quejarte y de echarle la culpa a
las circunstancias externas.
Tienes que ser consciente y estar convencido de
que siempre has tenido el poder de cambiar tu
vida y la de los demás y de que eres capaz de
conseguir los resultados que te has propuesto.
Si, por cualquier motivo (por ejemplo, por ignorancia, miedo,
necesidad de sentirte seguro u otro), has tomado la decisión de no
ejercer el poder de ser el creador de tu vida, ya ha llegado el
momento de parar y cambiar de rumbo. De ahora en adelante me
gustaría que te portaras como si fueras el responsable del 100% de lo
que te pasa. Si algo no está funcionando como lo habías programado
pregúntate:
¿Cómo lo he creado? ¿Cuáles son mis creencias al respecto? ¿Qué
pienso de esto? ¿Qué he dicho y qué he dejado de decir? ¿Cómo he
inducido a los demás a actuar o no de esta manera? ¿Cómo tengo
que actuar para conseguir el resultado que deseo?
Existe una fórmula muy sencilla que me ha ayudado a entender qué
significa asumir el 100% de la responsabilidad:
EVENTO + RESPUESTA = RESULTADOS
(E+R=RE)
La idea sobre la cual se basa el razonamiento es ésta: cualquier
experiencia que ya has vivido en el pasado (éxito, fracaso, pobreza,
riqueza, salud, enfermedad, alegría, frustración) es el resultado de la
manera en la que has respondido a un evento en tu vida.
Por lo tanto, si no te gusta el resultado que estás consiguiendo sólo
puedes hacer dos cosas.
Lo primero es quejarte sin asumir la responsabilidad por la falta
de resultados. Puedes echarle la culpa a la economía, al tiempo, a la
falta de dinero, de educación y de formación. Puedes quejarte de tu
sexo, del color de tu piel, de tu religión, de la política. Además,
puedes quejarte de tu mujer o de tu marido, de tu familia de origen, de
tu novia o novio. Puedes quejarte por la falta de apoyo por parte de tu
madre, de tu padre, de tu jefe, de tus amigos, de tus hermanos o
hermanas. Jugando al golf, por ejemplo, podrás quejarte del terreno o
del tiempo, mientras que jugando al fútbol podrás echarle la culpa a la
pelota, al árbitro y al otro equipo.
Está claro que los factores externos existen, pero si fueran tan
determinantes nadie podría tener éxito. Sin embargo, miles de
personas han sabido superar las circunstancias limitantes, asumiendo
la plena responsabilidad de sus resultados. Si de verdad los factores
fueran tan insuperables nadie hubiera logrado hacerse rico y alcanzar
sus sueños, independientemente del punto de partida. En realidad, no
son las circunstancias externas que te limitan. ¡Eres tú mismo quién lo
hace!
Deja de mentirte. Siempre intentamos defender nuestros hábitos
destructivos (beber, fumar, no ponerse al día, no leer, comer
demasiado, no hacer deporte, etc.) a través de una lógica
indefendible. Pasamos olímpicamente de los feedbacks que nos
llegan desde el exterior; no los utilizamos para educarnos y aprender
cosas nuevas, sino que perdemos el tiempo en cosas fútiles y poco
importantes.
Cuando señalas a alguien o algo con un dedo,
recuerda que como mínimo los otros tres te
señalan a ti.
Lo segundo que puedes hacer es cambiar la respuesta a los
eventos y empezar a conseguir de verdad lo que quieres. Puedes
cambiar tus pensamientos, tu manera de comunicar contigo mismo y
con los demás; las imágenes que creaste en tu cabeza sobre lo que
ha pasado o está a punto de pasar, tus comportamientos y todo lo
que haces. La única persona que controla todo esto eres tú.
Desgraciadamente, en la mayoría de los casos nos dejamos guiar por
nuestros hábitos hasta tal punto que no cambiamos nunca nuestros
comportamientos. Estamos tan vinculados a nuestras respuestas
condicionadas, a nuestro entorno, a todo el mundo que nos rodea que
no nos damos cuenta de nuestros reflejos condicionados, como los
perros de los experimentos de Pávlov que tras recibir un estímulo
exterior durante semanas respondían con una reacción automática.
En pocas palabras, tenemos que adquirir otra vez el control sobre
nuestros pensamientos, nuestra imaginación, nuestros sueños y
nuestros comportamientos. Todo lo que dices o haces tiene que estar
en línea con tus objetivos, propósitos e intenciones.
Todo lo que has experimentado en tu vida (tanto externamente, como
internamente) es el resultado de la manera en la cual has respondido
a un evento anterior.
Veamos algunos ejemplos.
EVENTO: has cobrado la paga doble y tienes 1.000 € más en el
bolsillo.
RESPUESTA 1: sales a comprar ropa de marca por el centro.
Resultado: te quedas sin un duro.
RESPUESTA 2: inviertes en letras del tesoro y bonos del estado.
Resultado: aumentas tu patrimonio.
RESPUESTA 3: asumes la responsabilidad de aprender a gestionar
tus ahorros.
Resultado: en cinco años multiplicas por diez tus ahorros,
aumentando tu patrimonio neto y tu flujo de caja.
Tenlo siempre presente: solo puedes tener el control sobre algunos
aspectos de tu vida tales como los pensamientos, el diálogo interior,
las imágenes que visualizas, las acciones que realizas. Si no te gusta
tu vida y no estás satisfecho con los resultados obtenidos, cambia las
respuestas, haz que tus pensamientos negativos se tornen positivos;
cambia los sueños, las costumbres; cambia lo que lees, los amigos
con los que sales; cambia sobre todo lo que dices y el modo en que lo
dices.
EI día que empieces a cambiar las respuestas
será el día en que empieces a ser mejor.
Como os decía antes, al final de los cursos, los estudiantes vienen a
hablar conmigo y me preguntan qué pueden hacer para dejar un
trabajo que no les satisface y con el que ganan una miseria. La
respuesta que les doy es muy sencilla pero potente:
«Mientras vuelves a casa esta noche en tren, escribe la carta de
dimisión y empieza a perseguir tu sueño». ¿Pero por qué es tan difícil
hacerlo? Porque tenemos miedo. En primer lugar, tenemos miedo a
quedarnos sin trabajo, y después a que nos juzguen y se rían de
nosotros. Además, nos da miedo el fracaso, el hecho de tenernos que
enfrentar a nuestras capacidades, que nunca antes hemos puesto
realmente a prueba. Finalmente, le tenemos miedo a la
desaprobación de la familia, los amigos y los compañeros de trabajo.
Realizar un cambio significa hacer esfuerzos considerables, afrontar
con energía, ánimo y determinación los problemas de dinero, de
tiempo y nuestros miedos. Seguramente la mayoría de las personas
no está acostumbrada a ponerse tan en juego, por lo tanto, muchos
eligen no elegir: se quedan anclados a esa sensación de no sentirse
realmente realizados y de que quizás un día puedan hacer más, y
mientras tanto, de momento, no hacen más que quejarse.
Si quieres recorrer el camino que te lleva de donde estás ahora hasta
donde querrías estar, no te queda otra que aprender a gestionar tus
miedos. Por lo tanto:
Decide ahora dejar de quejarte.
Deja de pasar el tiempo con quien se queja y
empieza a crear la vida de tus sueños.
Empieza a crear tu mañana partiendo del futuro y
no del pasado.
Planea tu futuro porque es el lugar donde irás a
vivir.
7
Tu sistema operativo
Después de todos estos años de experiencia y de muchísimos
encuentros con personas de todas las clases sociales, estoy
convencido más que nunca de que, en el fondo, todos tenemos el
mismo potencial y las mismas habilidades. Pero, por alguna razón,
algunos las desarrollan y las ponen en práctica y otros no.
Utilizando una metáfora informática, somos como ordenadores. Es
cierto que no hay dos PCs iguales: está el que tiene más RAM y el
que tiene un disco duro más potente; el que tiene un procesador más
rápido y el que lo tiene más lento, pero al final lo que marca la
diferencia es el sistema operativo que se instala y el software.
Es cierto que, a medida que avanzamos, tenemos que mejorar
constantemente nuestras prestaciones y nuestras capacidades.
Nuestro ritmo de vida es cada vez más frenético y nos obliga a
procesar la información que recibimos cada vez con mayor rapidez y
precisión. Nuestra memoria, como la de un ordenador, tiene que
expandirse.
La calidad y los modelos de comunicación
evolucionan, y tenemos que hacerlo nosotros
también.
La necesidad de estar conectados a una red (network) de personas
se hace urgente, porque ya no podemos pensar que podemos
alcanzar nuestros objetivos solos.
Son imprescindibles tanto la calidad como la cantidad de nuestro
network de personas con conocimientos sólidos en sectores que
quizás desconozcamos.
Todo lo que deseamos lo podemos conseguir gracias a un buen
círculo de conocidos. Cada vez es más importante ser capaces de
analizar hechos y perspectivas, no solo desde nuestro punto de vista,
sino también desde el de los demás, porque solo así aumentaremos
nuestra habilidad para encontrar ideas y soluciones nuevas. Este
objetivo se concreta hablando con la gente, escuchándola. Y si
estamos en contacto con un número de personas cada vez mayor,
podemos conocer muchos puntos de vista.
Para pasar al siguiente nivel, a veces necesitaríamos una
actualización del hardware. Pero son nuestro sistema operativo y el
software los que nos hacen ricos o pobres, felices o infelices.
Necesitamos saber cuál es la versión del software que instalamos, y
si es suficiente para llevarnos a dónde queremos ir. En caso contrario,
deberíamos actualizar también el software.
Nuestro sistema operativo puede compararse con el subconsciente,
en cuya formación ha influido, en primer lugar, el entorno en el que
nacimos y la manera en que marcó nuestra vida. En este sentido, os
quiero hablar de un programa que me impactó mucho. En Discovery
Channel dieron un documental sobre un señor que había creado una
comunidad muy fuerte en algunas ciudades de los EE. UU.
Este señor estaba casado y tenía la friolera de... 80 esposas y varios
cientos de hijos y nietos. Sin embargo, lo que me impactó fue la
entrevista a las mujeres de la comunidad, en la cual se consideraba
normal que un hombre pudiera tener más esposas. ¡Cuando a
algunas de estas mujeres se les preguntó qué opinaban del hecho de
que un hombre pudiera tener 80 esposas, contestaron que
efectivamente eran demasiadas y que el número adecuado habría
sido entre 10 y 15!
¿Entendéis? Aquellas personas nacieron en un mundo donde eso era
normal; su sistema operativo contemplaba dicha estructura
sociofamiliar y, debido al entorno en el que crecieron, ¡para ellas
compartir el mismo marido entre 10 o 15 esposas era algo habitual!
De pequeños tenemos escaso control sobre la información que se
nos proporciona, pero de mayores nuestra capacidad de elegir y filtrar
se perfecciona. Decidir qué información buscar, elegir qué sistema
operativo adoptar, ponernos en condición de actualizarnos: son todas
opciones que con el tiempo aprendemos a aprovechar.
Tenemos que asumir el control de nuestro sistema operativo,
prestándole atención consciente, asumiendo la responsabilidad sin
volver a echarle las culpas a las causas externas o a influencias que
no podemos controlar.
Sobre todo en las economías occidentales, donde el acceso a la
información está al alcance de todos, hay una responsabilidad
bastante precisa en la elección de vivir como un pobre. Y es la de no
haber tomado el control de nuestro sistema operativo, de no saber
gestionar los miedos y de no ser conscientes del rumbo que ha
tomado nuestra vida.
Reflexiona sobre los mensajes que recibiste de tu familia y las
personas más importantes de tu vida. ¿Te acuerdas de lo que te
decían sobre el dinero, los ricos y la riqueza?
¿Qué frases, qué metáforas recuerdas haber oído de miembros de tu
familia u otras personas de referencia cuando hablaban de dinero,
ricos o riqueza?
El poder de los modelos
Llamadlo mapa, modelo o metáfora. Para descifrar el mundo, nuestro
cerebro necesita modelos. ¿Pero qué es un modelo? El modelo es un
sistema que nosotros damos por sentado, mediante el cual
descodificamos la existencia. Los modelos nos sirven para simplificar
nuestra vida. Son tan potentes porque, una vez aceptados, trabajan a
través del subconsciente y se dan por sentados, sin volverlos a poner
en entredicho. Desgraciadamente, los modelos existentes o que
existieron en el pasado no necesariamente tienen por qué ser
eficientes o útiles o sencillamente correctos.
Veamos algunos ejemplos.
VIEJO MODELO. Las enfermedades son causadas por un espíritu
malo o parásitos en la sangre.
Acción emprendida sobre la base del viejo modelo. Sangría, es
decir, desangramiento del paciente.
Resultado. El paciente muere por pérdida excesiva de sangre,
causada por médicos bien intencionados que siguen el modelo en
uso. Parece que George Washington, el primer presidente de los
EE. UU., murió precisamente así.
VIEJO MODELO. El mundo es plano.
Acción emprendida según el viejo modelo. Ninguna navegación va
más allá del estrecho de Gibraltar.
Resultado. Intercambios culturales, intelectuales y tecnológicos
limitados al Viejo Mundo.
VIEJO MODELO. La seguridad económica viene de un buen trabajo
fijo.
Acción emprendida sobre la base del viejo modelo. Tiempo gastado
en adquirir capacidades suficientes para realizar ese trabajo y
conseguir el puesto fijo.
Resultado. Riesgo de perder el trabajo, inseguridad derivada del
cierre de la sociedad, cambio del mercado, cambio tecnológico,
capacidades laborales anticuadas con respecto a las que pide el
mercado, etc.
VIEJO MODELO. Hay que trabajar duro y durante muchas horas al
día para ganar dinero.
Acción emprendida sobre la base del viejo modelo. Trabajar durante
muchas horas al día sin adquirir nuevas capacidades.
Resultado. No me hago rico, pierdo de vista otras cosas
importantes de la vida. Cambio del modo de trabajar en el mundo:
de duro, a través del esfuerzo y la fuerza física, a inteligente, a
través de la información.
VIEJO MODELO. Comprar la primera vivienda es la mejor inversión
para el futuro.
Acción emprendida sobre la base del viejo modelo. Me endeudo y
compro la vivienda para irme a vivir allí.
Resultado. Trabajo toda la vida para pagar las deudas y no utilizo
mi capacidad de endeudarme para invertir y hacerme rico.
Doy un verdadero salto cualitativo cuando, cambiando la
perspectiva, adquiero un nuevo modelo que me lleva hacia la
riqueza. Y, por ende, el recorrido mental cambiará y se convertirá
en:
NUEVO MODELO. Estudio la riqueza.
Acción emprendida sobre la base del nuevo modelo. Asisto a
cursos sobre inteligencia financiera, leo libros sobre dinero, leo
biografías de personas de éxito.
Resultado. Cambio de perspectiva con respecto al dinero y
adquiero la mentalidad del rico.
NUEVO MODELO. Me endeudo para obtener ingresos adicionales.
Acción emprendida sobre la base del nuevo modelo. Trato de
recaudar la mayor cantidad de dinero posible para invertirla.
Resultado. Acelero mi proceso hacia la riqueza.
8
Reprograma el termostato de tu
riqueza
Supongamos que te acabas de sentar en una entrevista de trabajo
para un puesto que te interesa muchísimo y al que se presentan solo
cinco candidatos. Antes de entrar en la habitación donde se realiza la
entrevista, te enteras de que el sueldo anual que creías que ascendía
a 50.000 euros, en realidad tiene un cero de más. Sí, has leído bien:
¡500.000 euros anuales! ¿Cómo de emocionado estarás al hablar con
el entrevistador? ¿Qué harás? Este experimento sobre la psicología
del dinero fue llevado a cabo por un tal Brandon Bays.
¡Adivinad lo que pasó! Para muchos candidatos la carga emocional
fue brutal; algunos de ellos ya ni siquiera tuvieron el valor de entrar y
hacer la entrevista. La cantidad de dinero en juego era tan elevada
que los hacía sentir fuera de su zona de confort.
El aspecto realmente interesante de este experimento, sobre el que te
invito a reflexionar, es descubrir que la gente se pone un límite con
respecto a la cantidad máxima que se siente capaz de ganar.
Curioso, ¿verdad?
Yo conozco esa tendencia a girar al «mínimo». La noto
frecuentemente también en los alumnos que asisten a mis sesiones
de coach: a menudo me preguntan si considero correcto añadir
20.000 euros al año a su salario actual. Al principio les decía que
tenían que sacar al menos un millón de euros anuales, pero luego me
daba cuenta de que mis palabras los angustiaban. No se sentían
cómodos con esa cantidad. Uno de ellos llegó incluso a decirme: «¡Ni
siquiera soy capaz de visualizar los ceros de un millón de euros!»
Las palabras de aquellas personas me hicieron reflexionar sobre las
ideas que son fruto de una programación inconsciente, y que
representan una especie de límite autoimpuesto. Es como tener el
termostato de la calefacción ajustado a 24 grados. Para que la
temperatura suba o baje, basta con abrir o cerrar las ventanas, pero si
el termostato está ajustado a 24 grados, tarde o temprano la
temperatura volverá a ese nivel.
Haga lo que haga, si no amplío mi zona de confort, no expandiré mi
capacidad de ganar (véase figura 8.1).
Solo existe una manera de cambiar la temperatura de la habitación:
reprogramar el termostato. Quizá pueda parecerte sencillo, y de
hecho lo es. Ahora piensa en ti mismo y en tu dinero y recuerda que:
Para hacerte rico tienes que reprogramar tu mente
inconsciente.
La mayoría de las personas vive con el piloto automático activado.
Piden siempre los mismos platos en el restaurante, salen con las
mismas personas, van a los mismos lugares, etc. Si realizas siempre
las mismas acciones, obtendrás los mismos resultados. Si vuestro
termómetro está programado con una temperatura baja, tenéis un
problema.
Si no reprogramas activamente tu mentalidad
acerca del dinero, tu pasado seguirá siendo el
único indicador para tu futuro.
Fig. 8.1
Desplaza el termostato
Piensa en cuánto dinero tienes y presta mucha atención a lo que
estás imaginando. ¿Qué ves? ¿Un montón de dinero? ¿Tu extracto
de la cuenta? ¿Qué más?
Ahora piensa en cuánto dinero entrará en tu cuenta a lo largo del
próximo año y céntrate en lo que te viene a la cabeza. ¿Ves unos
cheques o tu extracto de cuenta o los números de tu sistema de
banca electrónica?
Imagina que duplicas esa cantidad, o mejor aún que la triplicas o
cuadruplicas. Imagina que ves entrar cada vez más dinero. Observa
cómo tu extracto de cuenta crece y se hace cada vez más grande.
¡Diviértete visualizando cheques cuyo importe es cada vez más
elevado y los números de tu banca electrónica que son cada vez
mayores!
Ahora imagina que tu riqueza crezca año tras año, digamos durante
los próximos diez años. Cheque tras cheque, se añade dinero a tu
cuenta que sube cada vez más. E imagina las caras de las
personas que trabajan en tu banco y te tratan cada día con más
respeto. Deja correr la imaginación y diviértete.
Ahora intenta visualizar cómo se siente quien nada en la
abundancia financiera y pregúntate qué imagen de ti tienes en tu
cabeza. Asegúrate de que, cuando termines de visualizar tu nueva
imagen asociada a la riqueza, la sensación física de bienestar sea
más intensa que cuando empezaste.
Es importante que, mientras realizas el ejercicio, te diviertas y
experimentes una sensación física agradable. Al desplazar hacia
adelante el límite de cuánto dinero puedes ganar, inconscientemente
estás desplazando tu termostato de la riqueza.
¿Pero cómo nace un termostato de
la riqueza?
Técnicamente, a este proceso de condicionamiento se le denomina
imprinting, y se produce en la edad formativa y del desarrollo. Nunca
me cansaré de repetirlo porque es un concepto importante: si quieres
cambiar tu situación, nunca olvides que lo que te pasó de pequeño
influirá muchísimo en lo que te «pasará» de mayor. Tus convicciones
sobre el dinero nacen contigo, en el entorno donde naciste. Las
experiencias que tuviste de pequeño se han convertido en una
especie de videotraining para tu subconsciente.
Ahora, hagamos otro ejercicio muy potente para reprogramar tu
termostato financiero de manera muy sencilla. Contesta a las
siguientes preguntas:
¿Cuánto me queda actualmente de lo que gano?
¿Cuánto tengo en el banco?
¿A cuánto asciende mi patrimonio neto?
Y he aquí que, contestando a estas sencillas preguntas, tengo una
idea de mi termostato.
«Pongamos que yo era»
A veces, cuando las personas han tenido una infancia difícil, les
resulta molesto volver a pensar en ella.
En este ejercicio vamos a pensar en una infancia distinta a la que
quizás hayas tenido tú.
Si mientras lo haces no te sientes cómodo, sencillamente déjalo y
vuelve a intentarlo más tarde.
Antes de empezar, lee atentamente todo el ejercicio, así sabrás lo
que tienes que hacer. Cuando te sientas preparado, vuelve al punto n.
° 1 e imagina cómo fue con todo lujo de detalles. Nunca es tarde para
poder tener una infancia de rico.
¡Empecemos!
1. Imagina que naciste en una casa espectacular donde ya sabías
que serías un niño deseado, querido y cuidado y que tendrías una
vida llena de abundancia.
2. ¿Qué sensación te produce ser un niño que ya sabe que, haga lo
que haga, siempre será querido y mimado y tendrá una vida llena
de riqueza y abundancia? ¿Cómo es tu habitación? ¿Cuántos
juguetes tienes? ¿Qué llevas puesto? ¿Quiénes son tus
amiguitos? ¿Y sus mamás? ¿Y sus casas? ¿Cómo es vivir en un
entorno así, lleno de mensajes «potenciadores»? ¿Cómo es ir a un
colegio donde recibes muchos mensajes positivos sobre tus
capacidades de hacer, de poderte convertir en alguien y poder vivir
bien en todos los sentidos? ¿Qué convicciones has desarrollado
creciendo en ese mundo?
3. ¿Cómo te sientes durante la adolescencia, sabiendo que siempre
tendrás suficiente dinero para hacer lo que realmente quieres en la
vida? ¿Qué viajes quieres hacer? ¿Y con quién quieres irte de
viaje? ¿Qué sueñas para tu futuro? ¿Cómo de seguro estás de ti
mismo? ¿Cómo es asistir a las escuelas más prestigiosas, tener
acceso a la mejor formación, a los profesores mejor preparados en
cualquier disciplina, no solo escolar sino también deportiva o sobre
lo que quiera que sea que te interese?
4. ¿Y cómo es crecer y hacerte mayor con toda esa abundancia, al
máximo de tus posibilidades? ¿Dónde vives después de dejar la
casa de tus padres? ¿A qué te dedicas? ¿Cómo te sientes contigo
mismo? ¿Cómo te sientes sabiendo que, pase lo que pase,
siempre serás lo bastante rico?
5. ¿Qué harás con 20 años, habiendo crecido en una realidad tan
estimulante?
6. ¿Y a los 30, 40, 50, 60, 70 años...?
¿Qué efecto te produce vivir y tener siempre dinero suficiente para
comprar lo que quieres, sabiendo además que siempre serás
querido por las personas a las que quieres?
¿Qué has aprendido?
Ahora quisiera que cerraras los ojos y te concentraras en tus
emociones, que volvieras dentro de ti manteniendo estas sensaciones
de amor y abundancia.
9
Los sueños
Trabaja para convertirte en multimillonario; por
muy mal que te vaya, siempre serás millonario.
DONALD TRUMP
Si miro a mi alrededor, me doy cuenta de que todo empezó gracias a
un sueño: mi sueño de crear una gran organización con el objetivo de
ayudar a las personas a alcanzar la independencia financiera. La
creación de un mercado sobre finanzas personales con cursos
específicos. Hace tan solo unos años, todo esto estaba únicamente
en mi imaginación, en mis sueños... Durante años albergué el deseo
en mi interior. Durante años me imaginé dándole forma, hasta que
logré cumplirlo.
¿Y tú? ¿Qué sueño albergas? ¿Qué estás haciendo para cumplirlo?
Si no estás haciendo nada, significa que estás viviendo el de otro.
Piensa, por ejemplo, en la vida de una persona normal: se levanta por
la mañana, se viste, desayuna y sale corriendo de casa, se mete en el
tráfico, llega a la oficina y se queda allí trabajando todo el día. Por la
tarde, vuelve a casa, le hace poco caso a la familia porque está
cansado y se duerme esperando que el fin de semana llegue pronto.
¿Dónde han ido a parar los sueños de cuándo era pequeño?
Te lo repito: si estás trabajando para otro, es probable que estés
viviendo su sueño, no el tuyo.
Los sueños tienen distintas formas y dimensiones, y la riqueza hace
que sea más fácil cumplirlos.
Sueña a lo grande porque los sueños pequeños
no tienen poder.
Nuestros sueños se expresan en muchos ámbitos: en el financiero, si
están relacionados con la mejora de nuestras condiciones de vida; en
el sentimental, si atañen a las relaciones de pareja o de amistad; en el
de la salud, etc. Soñamos con vivir aventuras que nos lleven lejos de
la rutina cotidiana. Otros sueños están vinculados con la
espiritualidad, o bien imaginamos que otras personas nos ayudan. Al
principio, tu sueño es frágil. La posibilidad de alcanzarlo puede
parecerte lejana y el hecho de que todavía no hayas logrado cumplirlo
no te permite tener referencias sobre su viabilidad real.
En nuestra sociedad, la mayoría de las personas ha dejado de soñar
porque tiene miedo de no alcanzar sus sueños.
Si no sueño, no puedo fracasar. Si no fracaso, no puedo decepcionar
o ser decepcionado y, por lo tanto, finalmente no siento dolor. En
cambio, en mi opinión, el verdadero dolor, la verdadera espina
clavada es vivir una vida experimentando cada día ese mal sabor de
boca que te da el ser consciente de haber renunciado a intentar
cumplir tus sueños.
En Italia, desgraciadamente, somos escépticos con los que creen en
un sueño; consideramos a estas personas unos raritos, y de alguna
manera no los ayudamos, sino que casi los apartamos. Salvo que
luego, si logran tener éxito, digamos que han sido afortunados, que la
vida se lo ha dado todo, olvidándonos de que, para llegar donde han
llegado, se han dejado la piel durante años, mientras que nosotros
realizábamos actividades de escaso valor.
10
La ley de los ingresos
Se te paga de manera directamente proporcional a tu valor de
mercado.
El motivo por el que la mayoría de las personas no tiene dinero es
porque no da suficiente valor al mercado.
Mira, por ejemplo, a una maestra de educación primaria. Su trabajo
es importantísimo para el crecimiento y desarrollo de nuestros niños.
Pero a su trabajo el mercado le da un valor diferente e infinitamente
menor del que se le atribuye a un futbolista de primera división. ¿Por
qué? Un futbolista famoso tiene un impacto sobre al menos 50.000
personas que van a verlo jugar al estadio y sobre millones de
telespectadores que ven los programas deportivos.
Lamentablemente, el trabajo de nuestra maestra tiene que ver solo
con una veintena de niños. En cambio, al jugador se le paga
muchísimo porque las ganancias procedentes de los derechos
televisivos y las entradas pagadas por los aficionados para ir al
estadio son muy elevadas y, por ende, es justo que tenga una parte
del pastel que ha hecho ganar a los demás.
Posicionarse del lado de la riqueza
Imagina que tienes que hacer un viaje. Necesitas dos cosas: la
dirección correcta y el medio adecuado para llegar a tu destino.
Lo mismo sucede con la riqueza. Esto es, tienes que posicionarte. Lo
que quiero decir es que para hacerte rico debes convertirte en
empresario o en inversor. Luego tienes que tener los medios
adecuados. Desgraciadamente siempre nos han dicho: «Ve al cole,
saca buenas notas, gradúate, sácate la carrera y encuentra un buen
trabajo». No hace falta ser un lumbreras para entender que este
consejo era válido en los tiempos de la revolución industrial. El 97%
de la población no se hace rica y el 85% no llega a independizarse
económicamente. El término inglés job (trabajo) es el acrónimo de
Just Over Broke, cuyo significado vendría a ser «estar casi en
quiebra».
La clave es la palabra «posicionarse». Debéis posicionaros del lado
de la riqueza. Esperar hacerse ricos con un trabajo normal es como
esperar ver el mar desde un chalé en los Alpes. Si vuestra intención,
en todo caso, es trabajar duro, entonces es mejor que trabajéis para
haceros ricos. ¡Cuánto más rápido lo hagáis, mejor será para
vosotros!
Tu valor
¿Por lo tanto, qué es lo que determina tu valor para el mercado?
Cuatro elementos principales:
demanda + oferta + cantidad + calidad = valor de mercado
Demanda
¿Cuánta demanda hay para tu valor en el mercado?
Para crear rápidamente riqueza tienes que ofrecer un producto que
funcione ahora y del que haya una fuerte demanda.
Un día vinieron a verme un padre y un hijo empresarios que tenían
una empresa que desde hacía cien años fabricaba sombreros de
caballero tipo Borsalino, como los que llevaba mi abuelo y que
todavía se siguen viendo en las viejas películas de los años
cincuenta.
En tu opinión, ¿cuánta demanda hay hoy en día de este tipo de
sombrero? ¿Cuántas personas los llevan en la calle? ¡Casi nadie!
Creer que es posible llevar una empresa cuando ya no hay demanda
del bien que produce es absurdo. El mero hecho de que funcionó
durante cien años no significa que siga funcionando en la actualidad.
Oferta
¿Cuánto de tu valor está disponible en otros lugares?
¿Por qué un cardiocirujano gana en un día más dinero que un chico
que trabaja en una gasolinera en un año? Porque millones de
personas pueden ser capaces de llenar el depósito de un coche, pero
muy pocas serían capaces de realizar operaciones de corazón, por lo
tanto, su habilidad es difícil de reemplazar.
Cantidad
¿Cuánto «valor» de tu producto o servicio das al mercado?
Este es el factor que quizás impacte más que cualquier otro en la
riqueza. Muchas personas tienen productos o servicios excelentes
pero no pueden o no consiguen entregarlos en grandes cantidades al
mercado. Pensad en un dentista. A lo mejor tiene grandes
capacidades y es muy hábil, pero su producto no está pensado para
que se haga rico enseguida porque puede «entregarse» solo a una
persona a la vez.
Miles de asistentes a mis seminarios me convierten en una empresa
que puede dar su valor y multiplicarlo, haciendo que esté disponible
para un número ilimitado de personas.
Esto hace que mi producto sea apto y esté «enfocado» para hacerme
rico.
Calidad
¿Tu producto/servicio es el mejor?
Si quieres que te paguen, tienes que dar valor a las personas; si
quieres hacerte rico, tienes que dar valor a MUCHAS personas.
Por calidad entiendo que mi producto o servicio es bueno y que yo
soy bueno. Cuanto más alta sea la calidad con relación al precio,
mayor será el valor. Si quieres que te paguen como el mejor,
entonces conviértete en el mejor. ¿Qué tienes que hacer
concretamente para convertirte en el mejor en tu negocio, en tu
servicio o en tu producto?
Uno de los principios fundamentales de la riqueza
es la capacidad de duplicación.
Mientras creas un sistema que produce dinero, tienes que pensar en
cómo duplicarlo y entregar grandes cantidades y, a ser posible, sin
que sea necesaria tu presencia.
La pregunta clave, por lo tanto, será: «¿Cómo puedo hacer que mi
producto/servicio llegue al mayor número de personas posible sin
estar yo presente»?
El señor Roy Kroc, conocido en todo el mundo como McDonald’s, en
los años cincuenta sistematizó el marketing, la producción y la
operatividad para que sus establecimientos pudieran duplicar
rápidamente y vender sus productos a millones de personas cada día.
¿Has oído hablar de Herbalife, Amway, Avon, Stanhome y muchas
otras empresas, todas ellas basadas en el concepto de duplicación?
En este caso, tú encuentras a una persona que encuentra a otra
persona, la cual, a su vez, encuentra a otra persona a quien venderle
algo y el proceso de duplicación es increíblemente rápido. Se llama
Network Marketing y los mejores network marketer que conozco
saben que es el proceso de duplicación lo que puede hacerles ganar
incluso más de 1 millón de euros el año.
11
Los italianos y la riqueza
En septiembre de 2007, interesado por saber si la opinión de los
italianos con respecto a la riqueza había cambiado en los últimos
cincuenta años, o bien había empeorado más si cabe, encargué a
uno de los principales expertos italianos en investigación de mercado,
el Dr. Enrico Finzi de Astra Ricerche, que llevara a cabo, en nombre
de mi empresa, un estudio titulado «Los italianos y la riqueza». Los
resultados fueron esclarecedores.
En una muestra representativa de personas entrevistadas dividida por
área geográfica, edad, sexo e ingresos, la opinión fue unánime: a los
italianos les gusta la riqueza; ¡lo que no les gusta son los ricos!
«Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un
rico entre en el reino de los cielos». Todos hemos oído esta frase
miles de veces. Para los italianos, los ricos son deshonestos,
ladrones, defraudadores fiscales, astutos, groseros, fanfarrones,
ignorantes e insensibles. La mayoría de gente piensa que los ricos
están rodeados de familiares y amigos que sólo quieren sacarles el
dinero, que son materialistas y que se creen dioses. En resumen,
seguramente les tienen algo de envidia, pero en el fondo, según se
desprende de la investigación, no los ven como modelos a seguir.
Es probable que los italianos que tienen en mente este modelo de
«rico» tan negativo se saboteen a sí mismos en el camino hacia la
riqueza. ¿Cómo podemos tratar de hacernos ricos si pensamos que,
si lo fuéramos, nuestros familiares se convertirían en sanguijuelas que
sólo querrían nuestro dinero o que no podríamos dormir tranquilos por
miedo a que nos robaran durante la noche? ¿O si pensamos que con
el dinero nos volveríamos codiciosos y egoístas, y sólo pensaríamos
en nosotros mismos, como parece que hacen todos los ricos cuando
leo la prensa rosa o las páginas poco constructivas de los periódicos
dedicadas a la política interna?
De hecho, una de las mujeres más ricas del mundo en el momento de
morir fue la Madre Teresa de Calcuta. Con sus bienes y su capacidad
para atraer dinero, logró ayudar a miles de pobres. La Madre Teresa
demostró a todo el mundo que el dinero es un medio y no un fin. A
través de este medio, cada uno de nosotros puede conseguir lo que
quiera. Que mi deseo sea tener coches de lujo, asegurar el bienestar
de mis seres queridos o construir una escuela en un país del Tercer
Mundo no es importante.
Lo que importa es que el dinero me permite ampliar mi radio de
acción y el radio de acción de mis sueños.
Las dos personas más ricas del mundo, Bill y Melinda Gates, son
también las que más dinero destinan a donaciones con fines
benéficos.
A menudo asisten a mis cursos personas que desean hacerse ricas
para ayudar a los más necesitados.
El dinero no cambia a las personas, simplemente
es un amplificador de lo que son.
Si eres buena persona, con mucho dinero se apreciará más porque
podrás ayudar a mucha gente. Si eres codicioso y egoísta, el dinero
también potenciará tus rasgos negativos.
Intenta hacer este ejercicio conmigo y descubrirás lo que realmente
piensas de los ricos y de la riqueza. Lee las frases que te propongo y
señala aquellas con las que te identificas.
Después escríbelas en una hoja. Representan tus creencias
inconscientes. Es probable que si aún no eres rico es por lo que crees
que serías si lo fueras. Si pienso que los ricos son deshonestos y
para mí el valor de la honestidad es muy importante, seguramente no
haré nada para hacerme rico porque iría en contra de mis valores. Del
mismo modo, si pienso que los ricos están solos y la soledad me da
miedo, haré todo lo posible para seguir siendo pobre, pero con
muchos amigos.
Es un mecanismo muy simple, pero peligroso.
Los ricos, para serlo, han tenido que ser deshonestos.
Los ricos han engañado o hecho sufrir a otras personas.
Los ricos no se han ocupado los aspectos espirituales de la vida.
Los ricos no han empezado desde cero.
Los ricos son infelices.
Los ricos han robado.
Los ricos viven con la preocupación de perderlo todo.
Los ricos se han hecho ricos a espaldas de otros.
Los ricos han heredado su fortuna.
Los ricos son egoístas y codiciosos.
Los ricos tienen poco tiempo para la familia.
Los ricos evaden impuestos.
Los ricos están solos.
Los ricos no tienen amigos de verdad.
Los ricos son arrogantes.
Los ricos, para serlo, han mentido.
Una vez que hayas encontrado tus frases limitantes, debes
desactivarlas buscando referencias (externas e internas a ti) que
puedan hacerte cambiar de idea.
Por ejemplo, como dijimos antes, la Madre Teresa de Calcuta
desactiva la objeción de que todos los ricos son codiciosos y
egoístas. Hazlo de inmediato, porque si sigues teniendo un
pensamiento negativo sobre el hecho de hacerse rico, será como
intentar acelerar con el freno de mano puesto.
A continuación, te muestro algunos de los gráficos más significativos
del estudio «Los Italianos y la riqueza», una investigación realizada
por Astra Ricerche en nombre de Alfio Bardolla Training Company.
Puedes descargar el estudio completo en www.artedellaricchezza.it.
Como podrás ver, hay 1,8 millones de italianos que se declaran muy
ricos, los que quisieran serlo son cuatro veces más, 7,1 millones, y los
que muestran un gran interés llegan a los 13,1 millones. Pero el país
sigue siendo en gran medida hostil a los altos ingresos y a los
grandes patrimonios: el 76 % los asocian (un poco o mucho) al
privilegio sin mérito, a la inmoralidad, a la evasión, a la criminalidad, a
la violencia; el 45% los identifican con la infelicidad (si bien nueve de
cada diez italianos sabrían muy bien cómo utilizar el privilegio
socioeconómico tanto para realizarse como -más aún- para hacer el
bien).
Lo que mantiene al país muy lejos de otros pueblos avanzados es la
imagen social de los muy ricos, a quienes a menudo se califica de
incompetentes, malvados, amorales o inmorales, ilegales y carentes
de valores y educación cívica. Con estas creencias, ¿crees que es
posible hacerse rico?
En cuanto al deseo de hacerse muy rico, el 54 % afirma no tenerlo
(especialmente a partir de los 45 años, en el noroeste, jubilados y
amas de casa, personas con estudios secundarios o sin ellos). El 29
% tiene poco deseo de hacerse rico y se contenta con algo de
bienestar (en particular, los que tienen menos de 45 años, los
habitantes de la región del Lacio y de las grandes ciudades, los que
tienen títulos universitarios, la clase media y alta, los internautas).
Por otro lado, la posibilidad de hacerse muy rico causa angustia a los
mayores de diecisiete años por miedo a ser robados o engañados (54
%), a atraer a personas interesadas sólo por el dinero (53 %), a la
ansiedad permanente en la que vivirían (35 %), a entrar en un mundo
peligroso perdiendo de vista lo que realmente cuenta en la vida (33
%) además de todo contacto con el mundo normal (30 %), al riesgo
de perderlo todo (29 %), a ser más infelices (24 %), a cambiar el
carácter a peor (23 %) y con ello perderse a sí mismos (22 %) y
volverse codiciosos y egoístas (19 %), así como traicionar sus propios
ideales (17 %) y comportarse mal (14 %), hasta a ser despreciados
por los seres queridos (14 %).
Por lo tanto, no es de extrañar que la práctica totalidad de los italianos
no sean ricos y que tengan que hacer bien las cuentas para llegar a
fin de mes, y que incluso cuando tienen un buen nivel de ingresos no
puedan permitirse renunciar a ellos y tengan que seguir trabajando,
como hámsteres atrapados en una rueda.
Desventajas asociadas al hecho de
ser muy rico
Ventajas asociadas al hecho de ser
muy rico
Imagen que se tiene de las
personas muy ricas
Intensidad del deseo personal de
ser muy rico
12
Las mujeres, los hijos y el
bienestar económico
Las estadísticas sobre las mujeres y el dinero son realmente
preocupantes. El 47 % de las mujeres estadounidenses de 50 años
están solteras. Esto significa que, además de llevar ellas solas sus
jornadas, también son responsables de sus finanzas.
Las pensiones de las mujeres son, en promedio, inferiores a las
pensiones de los hombres porque trabajan por término medio 14,7
años menos debido al matrimonio y a los hijos (fuente: Centro
Nacional de Investigaciones sobre la Mujer y la Jubilación, NCWRR).
El 50 % de los matrimonios terminan en divorcio. En la mayoría de los
casos, el cónyuge responsable de la custodia de los hijos es la
madre, que también se hace responsable de ellos.
La principal causa de las disputas familiares es el dinero. En el primer
año después del divorcio, el nivel de vida de la mujer se reduce en un
73 %.
Las mujeres tienen una esperanza de vida de entre 7 y 10 años
superior a la de los hombres. Es posible que las mujeres nacidas a
partir de 1964 tengan que trabajar hasta los 74 años por la
insuficiencia de recursos financieros y la cobertura de sus pensiones
(NCWRRRR).
Tres de cada cuatro pobres en el mundo son mujeres (Fuente:
Raising For Found Investor).
En algún momento de sus vidas, el 70 % de las mujeres vivirá en la
pobreza.
Estos datos estadísticos estadounidenses ya se están haciendo
realidad en Europa. ¿Pero qué nos dicen? Que, tras toda una vida
dedicada a cuidar de su familia, las mujeres no han desarrollado la
capacidad suficiente para cuidar de su bienestar económico. Siempre
tendrán que depender de un marido, de un compañero, de un jefe o,
si va bien, del Estado.
Cada vez es más importante que la mujer decida
hacer frente a esta situación y ocuparse de su
propio bienestar económico.
Las mujeres que asisten a mis cursos siguen siendo una minoría,
pero en mi equipo son claramente una mayoría. Trabajo todos los
días con un equipo de mujeres, de quienes aprecio sus
extraordinarias habilidades de trabajo y la incansable energía con la
que persiguen sus objetivos. En el sector inmobiliario, por lo tanto, las
mujeres están demostrando que realmente saben lo que hacen. A
través de algunos de los métodos que enseñamos para invertir en
inmuebles, logran excelentes resultados gracias a su sensibilidad y
capacidad para terminar lo que empiezan.
El trading es también una excelente herramienta de ingresos para
aquellas mujeres que han decidido tener hijos, pero que quieren
seguir ganando y obteniendo ingresos independientemente de su
salario. Les permite seguir sus inversiones sin moverse de casa, a
cualquier hora y destinando solo algunos minutos al día. Basta con
tener un PC, conexión a Internet y la información correcta.
Hoy la mujer ya no puede confiar en que un día llegue su príncipe
azul montado en un caballo blanco para resolver sus problemas y
llevársela a vivir a un castillo. Ahora tiene que abrir los ojos, empezar
a usar la cabeza y lograr su propia Libertad FinancieraTM para ser libre
y no tener problemas económicos. Y si luego llega el hombre de sus
sueños, mejor aún; entre tanto, mientras lo espera, puede consolarse
con una buena vida, llena de diversión y comodidad, quizás en
compañía de sus amigos.
Qué hay que enseñar a los hijos
con respecto al dinero
Monkey see, monkey do. Lo que el mono ve, el mono hace. Lo que
veo, lo aprendo. Nuestros hijos, nos guste o no, no son una
excepción. Nos miran, nos observan y aprenden a través del ejemplo
que les damos. No hay escapatoria. Si decimos una cosa, pero
después hacemos otra, ellos aprenderán de cómo nos comportemos
y no de lo que les digamos. Por este motivo, si tenemos la desgracia
de crecer en una familia ahogada por las deudas, tenemos un 80 %
de posibilidades de repetir ese modelo cuando nos toque a nosotros
gestionar nuestras finanzas. Así que, lo primero que puedes hacer por
tus hijos es ser un buen ejemplo para ellos; lo segundo es hacer todo
lo posible para que tengan una buena relación con el dinero.
Enséñales que es fácil y posible hacerse rico y que el aspecto
económico, al igual que cualquier otro aspecto de la vida, puede
mejorarse. Se puede estudiar y aprender a hacerse rico, tal como
estás haciendo tú al leer este libro. Enséñales el valor del ahorro, haz
que ahorren al menos el 10 % de su paga y que tengan la sensación
de que su pequeño colchón crece y se acumula. Además, dales
creencias potenciadoras sobre lo que pueden hacer en la vida. Los
resultados de tus hijos dependerán de lo que les vaya repitiendo o
enseñando durante su crecimiento. Frases como: «Eres tonto», «No
sabes hacer nada», «Mira qué bien lo hacen tus amigos. Tú, en
cambio...», «No harás nunca nada bueno en la vida», «Eres como tu
padre / como tu madre», que se dicen por costumbre o en momentos
de nerviosismo, se convierten en un lastre para tus hijos, les suponen
una carga y literalmente minan su autoestima, hasta el punto de echar
por tierra la idea de poder lograr resultados de éxito y la convicción de
tener las capacidades necesarias para alcanzar los sueños.
En el famoso libro El Profeta, de Gibran Kahlil Gibran, hay una frase
preciosa sobre el tema de los padres e hijos que dice: «Vosotros sois
el arco desde el que vuestros hijos, como flechas vivientes, son
impulsados hacia adelante».
Asegúrate de estirar el arco de la mejor manera
posible, dales a tus hijos una dirección, una
velocidad y un objetivo. Verás que no fallarán el
blanco.
Probablemente, la facilidad con la que me dedico a crear nuevas
empresas, nuevos negocios, nuevas situaciones, se la debo a lo que
me transmitieron mi madre y mi padre; gracias a ellos puedo lograr lo
que quiero y tengo plena capacidad para hacerlo. Las expectativas de
los padres sobre los hijos también son importantes. En una familia en
la que los padres tienen estudios universitarios, será obvio que los
hijos también estudien hasta llegar a la universidad. Así sucedió en mi
familia. Mi hermana y yo nos graduamos, con el título de mi padre
colgado en el salón. Por tanto, no sólo es importante lo que decimos,
sino también nuestro comportamiento. Si esperamos que nuestro hijo
se gradúe en medicina porque en nuestra familia los hombres lo han
hecho, crearemos una fuerte presión sobre él que, para no
defraudarnos, podría decidir tomar ese camino más para
complacernos a nosotros que a sí mismo. Lo mismo vale para el
«puesto fijo», el «buen partido», trabajar en la empresa familiar, etc.,
sin tener en cuenta las aspiraciones e inclinaciones reales de
nuestros hijos. Debemos dejar de proyectar nuestros deseos sobre
ellos y dejarles libres para que elijan cómo desean que sea su vida,
ayudándoles a entender cuáles son sus sueños. Lamentablemente,
las madres son a menudo muy aprensivas e intentan resolver todos
los problemas de los hijos. Dado que uno aprende también a través
de sus propios errores, esta actitud protectora no ayuda a los jóvenes
a desarrollar las habilidades necesarias para gestionar las dificultades
a las que necesariamente tendrán que enfrentarse a lo largo de sus
vidas. Pienso que un buen padre debe saber cómo dar a sus hijos un
pilar firme al que aferrarse, pero también permitirles moverse
libremente y cometer errores.
Todavía recuerdo cuando mi padre no me compró la moto que quería
porque era demasiado cara para las posibilidades de mi familia,
mientras que todos mis amigos, cuyos padres tenían trabajos
modestos, tenían la moto. Entonces le dije que quería dejar la escuela
y ponerme a trabajar. Me miró muy serio y me dijo: «¿Pero en qué
quieres trabajar con el título de secundaria?» Cuando le respondí que
no lo sabía, pero que algo encontraría, él me dijo: «No te preocupes,
lo encuentro yo». Llamó a un amigo suyo que tenía una fábrica de
tornillos y al día siguiente me llevó. Recuerdo haber visto a los
trabajadores, vestidos con un mono azul, que trabajaban al ritmo de la
prensa. Me puse en su lugar y me imaginé haciendo ese trabajo toda
la vida, y me sentí mal. Le pedí a mi padre que me llevara a casa y
durante el viaje de vuelta me prometí que haría todo lo posible para
no encontrarme nunca en esa situación. Al día siguiente fui a la
escuela y, desde entonces, nunca he dejado de aprender. Mi padre
ya no necesitaba decirme que estudiara. Había entendido el mensaje.
Si tus hijos no son demasiado pequeños, haz que te acompañen
cuando vayas a comprar inmuebles o hagas operaciones bursátiles, y
explícales lo que haces. Te darás cuenta de que tienen la capacidad
de aprender muy rápido, ya que aún no han desarrollado las
creencias limitantes de los adultos, y gracias a ti pueden crecer sin
adquirirlas.
Segunda parte
El miedo
13
Cómo actúas cuando tienes
miedo
¿Por qué motivo he decidido dedicar una parte del libro al miedo?
Porque he visto que bloquea a la gente en su camino hacia el éxito.
Tener las herramientas correctas y el conocimiento técnico adecuado
para luego ni tan siquiera intentarlo, o intentarlo con la convicción de
que nunca funcionará, solo sirve para alimentar los propios miedos y
darles aún más fuerza.
Mi objetivo es que te des cuenta de que el miedo tiene una estructura
y que, por lo tanto, puedes modificarlo, eliminarlo y usarlo para
alcanzar tus metas.
Tu riqueza crece proporcionalmente a tu nivel de comodidad al hacer
cosas que te asustan. Lo he experimentado personalmente en los
últimos años al invertir en inmuebles y en bolsa. Cuanto más crecía
mi capacidad, más se me proponía que aumentara el tamaño de mi
negocio. Pasé de comprar y vender un pequeño estudio a construir
decenas y decenas de pisos, lo que significa extender cheques y
formalizar contratos de millones de euros. El miedo a poner en riesgo
lo que había creado entrando en operaciones cada vez más
importantes era el límite más grande al tenía que enfrentarme cada
día. De hecho, a menudo el miedo a perder es más fuerte que el
deseo de ganar. En varias ocasiones me he tenido que esforzar a
hacer «esa» llamada telefónica importante para un gran negocio,
porque en cierto modo me saboteaba a mí mismo. Es increíble; todos
los parámetros con los que se evalúa un negocio óptimo cuadraban:
el apalancamiento era excelente, el ROI (retorno sobre la inversión) y
el ROE (rentabilidad financiera) respondían a las expectativas.
Entonces, ¿qué era lo que no funcionaba? ¿Qué me detenía? El
miedo.
¿Pero qué clase de miedo? Esto me hizo reflexionar. No era miedo a
perder dinero. No, en mi caso era miedo a perder el prestigio, el
respeto de mis socios, para quienes era una guía, la reputación
ganada tras muchos años de operaciones inmobiliarias siempre
rentables. En resumen, el miedo a perder aquello por lo que había
estado luchando: mi estatus.
El miedo es una de las principales emociones que impiden ser libres
desde el punto de vista económico. Hay dos tipos de miedos: los
derivados de un hecho externo y los creados por nuestra imaginación.
Estos dos miedos pueden combinarse de múltiples maneras, y todas
ellas pueden bloquearnos y crearnos muchos problemas.
Imagina por un momento que paseas por las calles de tu ciudad, tú
solo, sin pensar en nada en particular. De repente, el suelo por el que
andas se abre ante ti y das un salto hacia atrás justo a tiempo. Todo
sucede en una fracción de segundo; tu corazón late con fuerza al
darte cuenta del peligro que has evitado.
Un estímulo externo ha accionado inmediatamente tu «miedo» y te ha
protegido al instante de la posibilidad de hacerte daño. Tu cuerpo ha
decidido saltar hacia atrás incluso antes de que tú fueras consciente.
Imaginar lo que podría haber sucedido viene después de la reacción
del cuerpo. Primero tiene lugar el hecho espantoso y, después, al
racionalizar, te asustas.
Imagina ahora que has decidido sacarte el título de buceo. Estás de
vacaciones y todos sus amigos ya lo tienen desde el verano pasado;
sólo faltas tú.
Has decidido que mañana irás al centro de buceo, y esta noche no
duermes bien. Pensar en que tienes que sumergirte 18 metros para
obtener el título básico no te tranquiliza en absoluto.
Pero, a la mañana siguiente acudes al centro de buceo; conoces al
instructor, ves los videos, lees los libros. Está seguro de que el equipo
funcionará. Sabes que las posibilidades de que algo salga mal son
realmente insignificantes si sigues las normas del instructor; empiezas
a confiar en él.
Para ti aprender a nadar bajo el agua con botella es importante
porque te permite compartir la experiencia con los que amas; así
pues, respiras hondo, te colocas el regulador en la boca, deshinchas
el chaleco que te mantiene a flote y desciendes en medio de miles de
burbujas de aire. Media hora más tarde vuelves a tener los pies en
tierra firme; has olvidado todos los miedos.
En este ejemplo, el miedo precede a la inmersión, si bien también
puedes sentirlo durante, porque imaginas lo que podría pasar y no lo
que realmente está sucediendo en ese momento. El miedo nace
principalmente en la imaginación.
Sumergirte bajo el agua puede ser muy peligroso; bucear es un
deporte que ocasionalmente puede provocar lesiones o incluso la
muerte. Así que el miedo no está exento de razón, pero con el
entrenamiento adecuado se puede bucear con seguridad.
El miedo viene de imaginar el peor escenario
posible.
14
Gestionar el miedo con la
acción
Imagina un joven gerente cuya mujer le anuncia que está
embarazada. La familia crece y él piensa que necesita un aumento de
sueldo para cubrir los nuevos gastos que llegarán con el bebé. Por lo
tanto, decide hablar con su jefe, aunque es consciente de que no le
gustan este tipo de peticiones y podría montarle el número delante de
sus colegas. Nuestro joven gerente tiene miedo: miedo al rechazo,
miedo a que no le traten bien, miedo a no recibir el aumento. Ninguna
de estas circunstancias se ha dado aún, pero en su imaginación todo
es real.
Se trata de un ejemplo clásico de miedo irreal. Todos los miedos del
joven gerente están en su cabeza, como el miedo al buceo. La
diferencia radica en que, en este caso, no está en juego su integridad
física (¡su jefe no le pegará!), sino sus valores, su dignidad, su
autoestima.
En la famosa película En busca del arca perdida, hay una escena en
la que Indiana Jones (Harrison Ford) se ve rodeado de miles de
serpientes de todo tipo. La pantalla es invadida por la imagen de
estos réptiles que se arrastran unos encima de otros. Una persona
con fobia a las serpientes podría asustarse y abandonar el cine de
inmediato o apagar el televisor. Se trata de un caso de miedo no real.
Obviamente no hay ningún peligro, no hay serpientes alrededor, sólo
están en la película. Pero esas imágenes evocan una fobia real para
esa persona; son lo que se define como un detonante, un elemento
que enciende la mecha y desencadena un terror que muy
probablemente tiene su origen en la niñez.
Por lo tanto, podemos afirmar que a veces el miedo es totalmente
imaginario y está desvinculado de la realidad, y a veces hay un
estímulo ambiental que lo desencadena. Sin embargo, a menudo es
una combinación de ambas cosas.
Detrás de cada miedo se esconde el temor a perder algo: la vida, la
salud, el afecto, los valores, el respeto de los demás.
Vinculada a la emoción del miedo siempre hay una reacción física; no
sólo sentimos miedo a nivel mental, sino que también nos relaciona
con nuestro cuerpo.
Existen dos tipos de miedos. Hay los miedos automáticos, generados
por una situación externa de peligro registrada por nuestro cerebro,
que son la respuesta natural a lo que llamamos «instinto de
conservación», y que son útiles, nos protegen y nos salvan la vida.
Luego hay los miedos irreales, que, como hemos dicho antes, nacen
de la imaginación, de lo que pensamos que podría suceder.
Nuestro cerebro no distingue entre los dos: para él ambos tipos de
miedo son reales, como cuando tenemos una pesadilla que parece
«real» justo cuando nos despertamos.
Por este motivo, los miedos irreales pueden convertirse en un
problema. Es fácil entender que, al ser nuestra imaginación ilimitada,
igual de ilimitada puede llegar a ser la sensación que podemos crear.
El miedo no real se aprende. Cuando nacemos no tenemos miedos,
sólo instintos. Si dejas a un recién nacido en el cambiador sin
vigilarlo, es fácil que se caiga porque no sabe lo que significa tener
miedo a caerse.
Hay cuatro canales a través de los cuales aprendemos todos los
miedos:
1. Ejemplo
En el seno de la familia es donde hemos aprendido a ser quienes
somos, para bien o para mal, y los miedos no son una excepción. Si a
nuestra madre le dan miedo las serpientes, por arte de magia, incluso
sin haberlas visto nunca, a nosotros también nos darán miedo. Así,
aprendemos a través del ejemplo.
2. Traumas
También puede pasar que nuestra familia tenga miedo a invertir su
dinero porque el abuelo, cuando era joven, lo perdió todo invirtiendo
donde no debía. Y yo sigo perdiendo mucho cuando invierto en bolsa
con el dinero de amigos y familiares. Y así es como, a través de un
hecho traumático, adquirimos nuevos miedos.
3. Comportamientos repetitivos
A veces creamos miedos a través de experiencias repetidas. Por
ejemplo, si he tenido problemas con un banco y luego con otro,
pensaré que todos los bancos dan problemas y tendré miedo a
endeudarme.
4. Información adquirida
Es increíble ver cómo en cada seminario, cuando tratamos el tema de
«invertir en inmuebles» y pregunto a los asistentes si creen que hay
mafia en las subastas judiciales, más del 90 % levanta la mano. Pero
lo que da que pensar es que la mayoría de ellos nunca han
participado en una subasta, y ni siquiera conocen a alguien que lo
haya hecho.
La buena noticia es que todos los miedos no «reales» los hemos
aprendido y, por lo tanto, podemos «desaprenderlos».
La verdadera libertad se adquiere a través de la eliminación de todos
los miedos no reales. Como hemos visto, los interiorizamos a través
de informaciones, repeticiones, traumas y ejemplos. Ninguno de
nosotros se olvida de tener miedo. Pero ¿cómo conseguimos recordar
la lección? ¿Cómo es posible que los traumas o las repeticiones de
comportamientos se alojen en nuestras mentes y tengan efecto
incluso decenas de años después?
Durante mi actividad como personal coach he conocido a personas
que, durante su infancia, vieron cómo sus padres se declaraban
insolventes, les embargaban la casa y lo perdían todo debido a las
deudas familiares. Vieron a sus padres sufrir y llorar, incluso pelearse
por problemas económicos.
Estas personas, que cuando sucedió todo solo eran niños, ahora son
adultos. Han pasado veinte, treinta años, y sin embargo el recuerdo
de ese dolor y del miedo que sintieron está más vivo que nunca.
¿Cómo es posible?
Los miedos, como todas las emociones, están «anclados» en
nosotros, y hay un detonante, algo que reactiva el sentimiento de una
emoción ligada a una experiencia del pasado. Un ancla es algo que
se puede ver, oír o escuchar, oler o tocar, que automáticamente inicia
un estado emocional, en este caso de miedo. Las anclas nos rodean
y nos llenan, aunque no nos demos cuenta.
Por ejemplo, las personas que en su niñez han sufrido los traumas de
los que hablábamos antes, al escuchar las palabras «subasta
judicial» volverán a experimentar el sentimiento de vergüenza y temor
que sintieron cuando las escucharon por primera vez muchos años
atrás.
Las anclas son las «madres» de los hábitos.
Creer que tenemos miedo a actuar en una dirección determinada es
un hábito, como cualquier otra acción que hacemos durante el día de
forma automática, sin pensar: levantarse de la cama, lavarse los
dientes con la mano derecha son ejemplos de hábitos automáticos. Al
principio somos nosotros los que moldeamos nuestros hábitos, pero
con el tiempo ellos nos moldean a nosotros.
Ser rico y gestionar el miedo al dinero es un hábito. También lo es ser
pobre.
En cierto modo, los miedos a invertir, perder dinero, ser pobre,
equivocarse, no poder mantener la familia y sentirse estúpido se
heredan, se aprenden. Actúan automáticamente en cuanto
permanecemos anclados a algo. La verdadera libertad proviene de la
capacidad de gestionar los propios estados de ánimo y ser
responsables de las anclas que tenemos y que, por lo tanto, hemos
decidido usar, y de las que, por el contrario, suponen un obstáculo y
hemos decidido «desaprender».
15
Hablar con uno mismo cuando
se tiene miedo
En mi primer libro hablaba del lenguaje y del diálogo interno. ¿Cómo
influyen en nuestros miedos? Cuando decimos que tenemos miedo y
que algo nos asusta estamos creando nuestro miedo.
Muchos estudios que han profundizado el tema del miedo han
concluido que, a menudo, este es irracional y no tiene nada que ver
con las estadísticas. Por ejemplo, tras el 11 de septiembre, millones
de estadounidenses han dejado de viajar en avión y, en la medida de
lo posible, lo han sustituido por el coche. Esto ha aumentado los
accidentes de tráfico, y el número de víctimas mortales es diez veces
superior al de los accidentes aéreos. Las estadísticas y los datos
demuestran que el avión es muchísimo más seguro que el coche,
pero los estadounidenses han activado su diálogo interno y están
convencidos de lo peligroso que es volar, y lo han hecho teniendo en
mente el ancla de los aviones estrellándose contra las torres gemelas.
Al decirse a sí mismos que viajar en avión es inseguro y aterrador,
han utilizado el diálogo interno para generar miedo.
Como ya he explicado, no sirve de nada recurrir a frases del tipo «no
tengo miedo», porque nuestro cerebro no reconoce frases negativas.
En cambio, es útil utilizar frases positivas con un tono de voz calmado
y tranquilizador. Sí, incluso el tono que usamos para hablar
interiormente con nosotros mismos cuenta. El miedo aumenta cuando
nuestro diálogo interno tiene un tono nervioso, y disminuye cuando
tiene un tono tranquilo y calmado.
Pero el diálogo interno no es la única forma de generar miedos
irreales. Expresar nuestros miedos en voz alta a los demás puede ser
perjudicial; de hecho, a menos que tengamos buenas razones para
hacerlo, las personas a quienes les contemos nuestros medios nos
tratarán en consecuencia y quizás fortalecerán inconscientemente
nuestros temores no «reales». Las palabras y el lenguaje definen
nuestra relación con el miedo. Decir «tengo miedo a…» no es lo
mismo que decir «estoy asustado».
«Tener miedo a…» es algo que se puede tomar o dejar, algo que no
siempre nos pertenece, sino sólo en un momento concreto o en una
situación determinada. En cambio, decir «estoy asustado» tiene que
ver directamente con la identidad, con quien creemos ser. Y todo lo
relacionado con la identidad es mucho más difícil de perder y
desaprender que un hábito que es ajeno a ella.
San Agustín decía que el presente tiene tres dimensiones: el presente
de las cosas pasadas, el presente de las cosas presentes y el
presente de las cosas futuras. El miedo también viene de tres
direcciones: del pasado, del presente y del futuro.
Los miedos no reales pueden venir del pasado. Por ejemplo, puedes
pensar en algo malo que te sucedió en el pasado y aún sentir miedo.
En casos extremos, hablamos de trastornos postraumáticos,
especialmente en personas que han sufrido graves traumas o abusos.
El miedo al pasado proviene de experiencias desagradables y de
sentir ansiedad debido a los malos recuerdos.
Todos sabemos que no podemos cambiar el
pasado; lo que a veces no tenemos en cuenta es
que podemos aprender de él.
Las siguientes historias ilustran los efectos del miedo y el coraje.
Las dos semillas
Había una vez dos semillas que un agricultor había plantado bajo
tierra. Con la llegada del otoño y a medida que pasaban los días,
empezó a hacer más y más frío, pero las semillas estaban calentitas
bajo tierra. Un día, una de las dos quiso explorar, ver lo que había
debajo de ella en la profundidad de la tierra y lo que había arriba,
hacia la luz. La otra tenía miedo y pensaba: «es mejor que me quede
aquí, afuera hace frío y quién sabe lo que encontraré.»
La primero empezó a echar raíces y a hundirse en la profundidad del
suelo; también trató de ir hacia arriba, pero no encontró nada, sólo
más tierra.
Pasaron los meses y la otra semilla seguía teniendo miedo;
permanecía en su sitio, al calorcito, bajo tierra, en su «zona de
confort». No quería correr riesgos.
Por el contrario, la otra semilla se expandió, desarrolló largas raíces
para alimentarse de nuevos elementos y empezó a desplegar sus
brotes. Pasaron los meses, llegó la primavera y nuestra semilla vio al
fin el sol, sintió el aire fresco y creció. La otra semilla, en cambio,
seguía asustada: «es mejor que me quede aquí abajo un poco más,
nunca se sabe.»
La primera semilla se convirtió en una planta y disfrutó de todo lo que
la tierra le ofrecía; creció, se desarrolló y se expandió. Llegó el verano
y un buen día una gallina que picoteaba por allí encontró la semilla
que permanecía bajo tierra y se la comió.
La moraleja de esta historia es que cuanto más alto sea el grado de
inseguridad que seas capaz de manejar más fácil será tener una vida
hermosa, y para lograrlo es necesario que salgas de la zona de
confort. Sólo allí, encontrarás el verdadero crecimiento y vivirás sin
miedos.
Los dos lobos
Un anciano indio Cherokee contaba historias a los niños de su
campamento, sentados alrededor del fuego.
«Dentro de mí se libra una dura batalla», les decía el anciano, «una
batalla terrible entre dos lobos. Uno de ellos representa el miedo, la
codicia, la ira, el sentido de inferioridad, la arrogancia y el egoísmo. El
otro representa la paz interior, la abundancia, el amor, la alegría, la
compasión, la riqueza, la humildad, el respeto, la generosidad, la fe,
la serenidad y la empatía. La misma batalla tiene lugar dentro de cada
uno de vosotros y de cuantos conocéis.»
Todos los niños se quedaron observando en silencio al anciano hasta
que una hermosa niña de pelo largo le dijo: «¿Cuál de los dos lobos
ganará?» Y el anciano indio respondió: «Aquél al que alimentes.»
Esta historia me hace pensar que el amor, la paz, el respeto, la
abundancia y la riqueza no son cualidades que se tienen sin más,
sino que son cualidades por las que podemos y debemos luchar cada
día. El lobo que ganará será el que esté mejor alimentado, el lobo al
que daremos más energía. Y el alimento está en nuestros
pensamientos, en la gente de la que nos rodeamos y en las cosas en
las que nos centramos. El miedo y la abundancia son valores
espirituales. Si queremos mejorar y cambiar algo en nosotros,
debemos cambiar desde las raíces. De lo contrario, será como querer
cambiar un manzano simplemente quitando todos los frutos del árbol:
por muchos que quitemos, siempre seguirá dando manzanas. Por lo
tanto, para cambiar, debemos modificar esa parte que está en nuestro
interior y que no es visible desde fuera.
Solo cambiando las raíces se cambian los frutos.
Lo invisible es una parte indispensable de la riqueza. La gente asiste
a mis cursos pensando que el truco consiste en conocer la técnica. Es
cierto, enseño técnicas para hacerse rico; las he transmitido a
muchos de mis alumnos y he pasado los últimos años desarrollando
metodologías y estrategias para ellos y para mí mismo, para ser libre
desde el punto de vista financiero. Y cientos de personas que han
logrado la libertad económica son la prueba de que la técnica
funciona. Pero no es eso lo que les ha hecho ricos; ha sido la
capacidad de cambiar su parte invisible.
Supón ahora que eres un gran arquero y compites para ganar un
simple diploma en papel. Estás tranquilo, relajado y concentrado,
apuntas y sin pensarlo demasiado, lanzas la flecha directamente
hacia el centro de la diana. Pero dar demasiada importancia a la parte
exterior desvía la atención de la parte interior. Imagina ahora que, en
lugar del diploma en papel, el premio fuera una bandeja de plata de
gran valor. Es posible que te sintieras un poco más tenso y dudaras al
tirar. Y si el premio se convirtiera en una maravillosa copa de oro muy
preciada, el peso del exterior se haría notar. En los tres casos el
arquero es el mismo. Pero en el segundo y tercer caso, la importancia
del premio material y su pérdida puede hacernos perder de vista la
parte más importante: nuestro mundo interior.
16
Asociación y disociación
La disociación es una de las armas más poderosas para combatir el
miedo.
Cuando estás disociado, estás fuera de la experiencia y te ves a ti
mismo haciendo algo. Cuando estás asociado, estás dentro, observas
la experiencia con tus propios ojos y sientes las emociones. Estar
asociado es como estar en el campo durante un partido de fútbol;
estar disociado es como ver el partido desde la tribuna. La asociación
es algo bueno cuando tus recuerdos y experiencias son positivos. La
disociación es útil para mantener alejadas las malas experiencias,
siempre y cuando seas capaz de aprender de ellas.
Una capacidad importante para combatir el miedo irreal es imaginar.
Puesto que el miedo proviene de la capacidad de imaginar cosas que
nos hacen sentir mal, sin recursos o asustados, cuando usas la
visualización puedes tomar el control de tu mente y decidir qué es lo
que quieres imaginar.
Te propongo un ejercicio.
Sé claro y específico con respecto a lo que quieres. Imagínatelo
todo con mucho detalle. Relájate.
Céntrate en el proceso que conduce al resultado. Concéntrate y
analiza mentalmente todos los detalles que pueden llevarte a
alcanzar tu objetivo.
¿Usas los cinco sentidos? ¿Qué es lo que ves? ¿Qué te dice?
¿Qué sensaciones físicas sientes? ¿Qué olores percibes? ¿Qué
sensaciones táctiles tienes?
La repetición es la madre de toda habilidad. Sigue repitiendo el
ejercicio hasta que hayas alcanzado la sensación física que deseas
experimentar al alcanzar tus metas.
Si en el proceso descubres que algo no funciona, es fácil:
¡cámbialo!
También existe el miedo a lo que pueda suceder en el futuro. Se trata
asimismo de un miedo irreal, y hay que cambiarlo porque es
completamente inútil. ¿Qué sentido tiene asustarse por algo que tal
vez no llegue a suceder? A veces el miedo al futuro adquiere el
nombre de preocupación; «preocupación» significa ocuparse ante
algo que todavía no existe.
La preocupación puede causarte problemas; es fuente de muchos
pensamientos y cero acción.
La preocupación no nos lleva a lograr un objetivo, sino a tratar de
evitar las situaciones equivocadas a toda costa. Pero de esta manera,
existe el riesgo de crearlas a fuerza de imaginarlas.
Las preocupaciones te alejan de la realidad que te rodea. Actuamos
movidos por nuestros miedos internos, por nuestro mapamundi
personal. En el momento en que dejamos de actuar desde el interior y
nos sintonizamos con el mundo real, dejamos de preocuparnos,
porque estamos actuando.
Por lo general, funciona de esta manera: «¿Qué pasará si sucede lo
que temo?» nos preguntamos. Esta frase suele partir de la creación
de una imagen brillante, llena de colores, que cuenta y dibuja toda la
historia. Te identificas con esta historia, entras en ella, empiezas a
preocuparte y, dentro de tu cabeza, lo que estás imaginando sucede
de verdad.
¿Cómo puedes liberarte de este esquema?
1. Cambia tu diálogo interno de «¿Qué pasará si sucede lo que
temo?» a «¿Qué haré si eso pasa?»
Este cambio de diálogo interno tiene tres efectos:
Sitúa el evento en el futuro.
Te disocia de él.
Cambia tu enfoque del hecho a las acciones que tienes que
emprender, a un plan para alcanzar la meta.
2. Disóciate de las imágenes que te preocupan e imagínate desde
fuera haciendo algo útil para resolver la situación. Elige la posibilidad
que te haga sentir bien.
3. Elabora un plan y haz el ejercicio de imaginarte a ti mismo
actuando para alcanzar tu meta.
Ahora deja de preocuparte y haz algo que te sirva de ayuda.
17
Miedo al éxito
En ocasiones, el éxito conlleva problemas inesperados; o si tenemos
una meta, descubrimos que cuanto más nos acercamos a ella, más
«problemática» se vuelve.
Supongamos que quieres hacerte millonario. Según tu modelo del
mundo, hacerse rico significa también trabajar de sol a sol, sin
rechistar. Poco a poco, al acercarte a tu objetivo, te das cuenta de
que algunas personas podrían estar más interesadas en tu dinero que
en ti. Empiezas a ver que te has alejado de tus hijos, de tu familia, y
que el dinero no te ha dado toda la felicidad que esperabas. ¿Qué ha
ocurrido durante el viaje hacia la riqueza? ¿Qué ha salido mal? Lo
que ha pasado es que al perseguir tu objetivo te has olvidado de
hacer un chequeo «ecológico», es decir, no has tenido en cuenta
cómo colocar tu «ambiente» dentro del objetivo y cómo este tenía que
reorganizarse mientras avanzabas en esa dirección.
Márcate un objetivo. ¿Qué quieres exactamente?
Imagina que alcanzas ese objetivo y que te encuentras dentro de
esa situación.
¿Dónde estás?
¿Con quién estás?
¿Qué está pasando?
¿Cuáles son tus sensaciones físicas?
Cuando sientas que puedes visualizarte a ti mismo alcanzando la
meta y viviendo esa situación, trata de contestar estas preguntas:
¿Cuáles son los problemas del viaje que te gustaría evitar?
Ahora piensa en algo que tienes que dejar de hacer o perder. Y
luego piensa en las cosas que, por el contrario, quieres conservar.
¿Estás preparado para ello? ¿Cuáles son las cosas importantes del
presente que quieres mantener?
¿Cuáles son las consecuencias para los que te rodean? Ponte en
su lugar y obsérvate desde sus ojos. ¿Qué piensan del objetivo que
has alcanzado? ¿Qué puedes hacer para asegurar que tu objetivo
no tenga consecuencias desagradables para ellos?
¿Qué más puede ocurrir después de alcanzar el objetivo?
¿Existen otros objetivos que tengo que dejar de perseguir o que
debo dejar de lado si lo logro? El dinero y el tiempo son recursos
limitados. Si utilizo los recursos para este objetivo, ¿me quedarán
otros para las metas que aún no he alcanzado?
Estas preguntas te ayudarán a concentrarte en tu meta para que el
éxito sea algo de lo que puedas estar orgulloso y no algo a lo que
debas tener miedo.
Lo opuesto del miedo al éxito es el miedo al fracaso. Si quieres tener
éxito, tienes que centrarte en tus metas, elaborar un plan de acción
muy detallado, hacer un seguimiento del progreso y, posiblemente,
ajustarlo.
El miedo al fracaso es lo opuesto a este proceso; te hace perder el
enfoque en la meta mientras estás ocupado tratando de no fracasar.
Pero la mente inconsciente no reconoce el «no». Si piensas en no
fracasar, sigues pensando en el fracaso. Es ahí donde estás
poniendo el foco y tu atención.
Mantén la atención constantemente en aquello
que quieres y no en lo que no quieres.
18
Miedo al cambio
Uno de los principales miedos es a cambiar. El cambio es automático:
lo queramos o no, cambiamos siempre. Por el contrario, le evolución
no lo es. Pero todo cambio trae consigo el miedo a perder una parte
de nosotros a la cual, para bien o para mal, estamos ligados. Los
hábitos, que hacen que nuestro mundo sea estable, están
fuertemente asociados a la sensación de pérdida. Nos hacen la vida
más fácil y son útiles hasta que queremos hacer un cambio.
Para cambiar es necesario tomar conciencia de nuestros hábitos para
eliminar los que nos dañan y evitan que mejoremos, y sustituirlos por
hábitos nuevos y potenciadores.
Ser rico es un hábito. No es una casualidad ni un golpe de suerte. Es
un modelo de pensamiento, un conjunto de acciones que, repetidas
una y otra vez, implican un cambio sustancial de vida. Y esto puede
causar miedo. Cuantos más recursos tengamos, más capaces
seremos de manejar la inseguridad relacionada con el futuro y
controlarlo, y más fácil será superar los miedos y cambiar nuestros
hábitos.
Fig. 18.1
El miedo tiene un ciclo de vida (véase la figura 18.1). Empieza con
una insatisfacción o un desafío. El miedo a perder algo importante te
paraliza y te hace quedarte quieto allí donde estás. Esta emoción se
transforma en un sentimiento de frustración que, si alcanza un nivel lo
suficientemente alto, conduce a la acción.
La acción te saca del círculo del miedo. Cuando mis estudiantes
actúan inmediatamente tras asistir a un curso, interrumpen el círculo
del miedo a través de la acción. Cuando tengo que hacer un cambio y
crear un nuevo hábito necesito un apoyo (véase la figura 18.2).
El cambio no suele producirse de manera instantánea. No se gana un
millón de euros de la noche a la mañana.
Fig. 18.2
Pero ahora puedo poner mi barco rumbo a ganar un millón de euros.
Y si eres capaz de aprovechar el viento adecuado y desarrollar tus
capacidades internas y externas, todo se vuelve fácil. Todo cambio
implica un período de transición. Debes estar listo para abordarlo.
No esperes que el cambio sea inmediato.
Piensa que es posible que no te sientas bien durante el proceso de
cambio.
Reúne los recursos que te pueden ser útiles durante el viaje: amigos,
compañeros de viaje, coach, libros, cursos y todo el material que
necesites.
Sigue actuando rumbo a tus objetivos.
Celebra todos los éxitos, por pequeños que sean.
19
Miedo a perder la autoestima
El miedo a perder la autoestima es una abstracción utilizada en
psicología. Todos pensamos que sabemos lo que es la autoestima.
No es algo material y tangible que poseamos o llevemos puesto, sino
algo que creamos gradualmente. Es la valoración que nosotros
mismos hacemos de nuestra imagen. Así que tenemos dos
conceptos: nuestra valoración y la imagen de nosotros mismos.
La imagen de nosotros mismos es lo que pensamos de nosotros
cuando juzgamos nuestras acciones, que a su vez influyen en la
imagen que tenemos de nosotros. Cuando actúas honestamente, te
ves a ti mismo como una persona honesta. Si la honestidad es uno de
tus valores, cada vez que actúas honestamente aumenta tu
autoestima; por el contrario, cuando actúas de manera deshonesta
pierdes un poco de autoestima, a menos que justifiques tu
comportamiento con un valor substituto igualmente importante en ese
momento. Tú eres el único juez de tu grado de honestidad o
deshonestidad, que depende de tu cultura, tu experiencia y tu pasado.
Lo que destruye la autoestima es la brecha entre lo que aspiramos a
ser y lo que hacemos en realidad. (ver Figura 19.1).
Fig. 19.1
La autoestima no depende de lo competente que seas, sino de ser
capaz de vivir sin traicionar tus valores, sean cuales sean.
Supongamos que estás convencido de poder negociar la compra de
un inmueble con un descuento del 30 %. Quieres el inmueble porque
será fácil de dividir y revender. Te gustaría hacer una oferta más baja
al propietario, pero te supone un problema. Tu autoestima podría
depender de tener el coraje de hacer una oferta tan baja, e incluso si
te atrevieras a hacerla, tendrías que superar el miedo a recibir una
negativa tanto del agente inmobiliario como de los actuales
propietarios. Pero ¿qué es lo que realmente pierdes al hacer una
oferta muy baja? Podrías perder un poco de autoestima.
Por el contrario, si aceptaran tu oferta, tu autoestima podría aumentar,
y mucho (en función del valor que demos a nuestra acción).
En cualquier caso, ganarías mucho más, ya sea dinero o entusiasmo,
de lo que perderías.
Pese a ello, y a pesar de toda la información técnica sobre cómo
redactar legalmente una oferta y cómo hacer una valoración correcta,
la gestión del propio estado de ánimo marca la diferencia entre una
persona de éxito que supera sus propios bloqueos y una persona
que, por el contrario, se echa atrás.
20
Estrategia para eliminar la
ansiedad y el miedo
En este capítulo hablaremos sobre cómo eliminar los miedos de tu
vida. Existen estrategias específicas y también bastante rápidas para
intervenir y «desarmar» cualquier miedo o bloqueo mental. Sigue las
instrucciones atentamente y verás cómo obtienes resultados
asombrosos.
Piensa, por ejemplo, en un miedo que afecte negativamente a tu vida,
a tu rendimiento laboral o a tus logros en cualquier ámbito: trabajo,
economía, relaciones. Para empezar a neutralizarlo primero debes
sentir curiosidad por este miedo. Trata de explorarlo.
Si quieres eliminar el miedo, tómate un tiempo y haz el siguiente
ejercicio.
Curiosidad. Siente curiosidad por el miedo. ¿Cómo nació?
¿Cómo se creó? ¿Es tuyo o lo has absorbido de alguien más?
Raciocinio. Pregúntate por qué el miedo no tiene sentido. Extrae
referencias lógicas y prácticas de lo que sientes. Tal vez empezaste
a tener miedo de pequeño, pero ahora eres adulto y algunos
miedos dejan de ser útiles para protegerte. ¿Tu miedo es
imaginario, es decir, se basa en proyecciones de algo que podría
suceder en el futuro?
Estrategia. ¿Cómo creas mentalmente el miedo? Por ejemplo,
cuando ibas al colegio y tenías miedo a que te preguntaran, era
porque te imaginabas cómo iría el examen, y es probable que si
sentías miedo las imágenes producidas por su mente no fueran
potenciadoras. Intenta volver a asociarte con las imágenes (es
decir, observa la escena con tus ojos, como si la estuvieras
viviendo) y evalúalas objetivamente.
Cambia el estado emocional. Cuando tienes miedo, adoptas cierta
postura y respiras de una manera determinada. En primer lugar,
trata de dirigir el pensamiento hacia cualquier otra cosa, algo que
no te cause ansiedad, e inmediatamente notarás que tu respiración
también cambia.
Crea contraejemplos. ¿Alguna vez has vivido situaciones similares
a las que ahora te asustan sin sentir miedo? ¿Conoces a alguien
que las haya vivido antes que tú? ¿Cuáles son las diferencias con
la situación actual?
Casi hemos terminado el ejercicio. Ahora tienes que enfrentarte a un
punto importante: tu identidad. Si sientes miedo en una o varias áreas
de tu vida, significa que hay una parte de tu identidad que pertenece a
una persona que tiene miedo. Para poder eliminarlo hay que empezar
a pensar como pensaría una persona que no siente miedo, a hablar
como hablaría una persona valiente, a actuar de la misma manera.
Tienes que cambiar de identidad. Sólo con el cambio de identidad se
produce el cambio real.
Céntrate en lo que quieres y en cómo obtenerlo. Si tienes miedo es
porque te estás centrando en el problema y no en la solución. A
medida que te centras en la solución, empiezas a ver las vías de
salida que no habías visto antes y a dar pasos en la dirección de lo
que deseas alcanzar.
La diferencia entre las personas que tienen éxito y las que no lo
tienen es la capacidad de adoptar un estado de ánimo que permita
obtener resultados.
El miedo como sistema de
propulsión
De vez en cuando me pregunto si decidí dedicar tanto tiempo a
ayudar a la gente a hacerse rica porque me hacía sentir bien y me
daba la impresión de contribuir a mejorar el mundo, o bien si fue el
miedo a ser pobre lo que me llevó a crear una empresa en la que,
para poder enseñar a los demás a hacerse ricos, primero tengo que
serlo yo y, por lo tanto, estoy obligado a buscar siempre nuevas
estrategias y metodologías para poder dar ejemplo. En mi interior, sé
la respuesta. Pero la pregunta es: ¿realmente quiero eliminar un
miedo que puede servir como fuerza propulsora que me dirija hacia
algo bueno?
Muchos artistas, pintores, escritores y escultores han creado obras
maestras inmortales a partir del sufrimiento y el miedo. Han
concebido grandes obras a partir de un estado de dolor y no de
placer. Sería curioso saber si es posible crear algo grande sin partir
del miedo o del dolor.
Lo que sé es que, de las historias de éxito de nuestros alumnos, las
más emocionantes y brillantes son las de personas que empezaron
realmente desde cero. Cero dinero, cero experiencia, cero referencias
bancarias. Estas personas no tenían miedo a perder nada, más que
un poco de tiempo. Habían tocado fondo, por lo que sólo podían
subir, y una vez que vieron que era posible hacerse ricos, lo
consiguieron mucho más rápido que los que partían de una situación
más acomodada. ¿Cómo es posible que una persona que ya tiene un
pequeño capital inicial se deje «ganar» por alguien que no tiene
nada? Una vez más, la causa reside en el miedo. La capacidad de
establecer objetivos y gestionar el miedo al perseguirlos marca la
diferencia entre una vida mediocre y una vida de abundancia
económica y espiritual.
21
La bioquímica del miedo y de la
codicia
¿Te has preguntado alguna vez por qué la gente que tiene mucho
dinero parece que cada vez quiera más? Voy a explicarte el porqué.
Cuando algo nos gusta y lo deseamos, nuestro cerebro libera
dopamina en el cuerpo. Esta sustancia nos hace «querer tener» todo
lo que deseamos. Cuando alcanzamos el objeto de nuestro deseo, el
cerebro nos recompensa liberando serotonina. Y así nos movemos
entre el deseo y el deseo de alcanzarlo. Todo el juego está regulado
por la bioquímica de nuestro cerebro. Por ejemplo, el deseo de
concluir un negocio inmobiliario hace que el cerebro libere sustancias
químicas. Cuando lo concluimos con éxito nos sentimos bien, y esta
sensación nos hace partir de cero porque estamos químicamente
«dopados» por la sensación de éxito.
Es muy importante que encuentres alegría y un valor superior en el
hacer dinero, de lo contrario solo conseguirás la satisfacción del
proceso bioquímico para el cual la obtención de dinero es únicamente
un beneficio secundario.
Por eso muchas personas que hacen lo que les gusta, sin prestar
demasiada atención al factor económico, obtienen muy buenos
resultados desde el punto de vista financiero.
Hay que tener cuidado con el riesgo de perseguir el dinero como
vehículo ganar seguridad en uno mismo. El peligro consiste en
necesitar «dosis» cada vez mayores para sentirse seguro. En este
caso, de hecho, la liberación de serotonina deriva del miedo a no
tener suficiente confianza en uno mismo por la escasa capacidad
económica alcanzada, ya sea porque uno no se siente
suficientemente amado o porque no tiene suficiente autoestima.
A menos que decidas tomar el control, la bioquímica de tu cerebro te
controlará a ti. La adrenalina producida por el miedo impulsa la
persecución del dinero, la serotonina del éxito calma
momentáneamente el miedo. Te sientes tan bien que necesitas
asustarte de nuevo, sentir miedo y tener que conseguir más dinero
para calmarlo de nuevo. Es un ciclo sin fin.
Tercera parte
Las deudas
22
¿Qué son las deudas?
No siempre es fácil tener bajo control las finanzas personales. Lee
esta historia; es la de doce millones de italianos.
Una persona tiene poco dinero, por lo que empieza a gastar menos.
Transcurridos unos meses, recupera el equilibrio y consigue tener
unos ahorros. Regresa a su viejo modelo de gastos y, en unos
meses, vuelve a tener muchas deudas y a estar sin blanca.
Para mucha gente, esta es la historia de su vida. La situación ha
empeorado con la llegada de las tarjetas de crédito de pago aplazado
(aquellas que permiten aplazar la deuda y pagar un tanto al mes,
como sucede en los Estados Unidos) y los préstamos personales.
Estas deudas agravan la situación, ya que facilitan el gasto, pero
aumentan los intereses a pagar. Si te preguntas por qué tus finanzas
no son estables a pesar de todos tus esfuerzos, tratemos de ver la
situación como un modelo o esquema. Tus gastos personales son un
loop (círculo), guiado entre el espacio de dos fuerzas. La primera de
estas fuerzas es tu deseo de tener un nivel de vida, de comodidad
que esperas y te gustaría mantener.
La segunda fuerza es tu estilo de vida actual.
Cuanto mayor es la diferencia entre ambas fuerzas, más grande será
la tentación de gastar para intentar colmarla.
El límite de este sistema viene dado por la cantidad de dinero
disponible, los ingresos y los ahorros, así como por tu capacidad de
endeudarte. Es sencillo: cuanto más gastamos, menos dinero
tenemos disponible.
Fig. 22.1
Existen dos círculos: el primero es el que hay entre el dinero
disponible y el dinero gastado. El segundo, entre lo que tenemos y lo
que deseamos. La presión está en el dinero disponible. Cuando
tenemos la cuenta en números rojos, dejamos de gastar. Y esto crea
el deseo de tener cada vez más dinero disponible (véase la figura
22.1).
Hay un período de tiempo, que llega hasta que sentimos una
contracción en nuestro estilo de vida respecto al dinero que tenemos
disponible para gastar, en el cual gastamos más de lo que nos
podemos permitir.
Fig. 22.2
El arte de gestionar adecuadamente nuestras finanzas personales
radica en la gestión de ambos círculos. A menudo nos olvidamos de
la existencia del segundo círculo, el guiado por la diferencia de dónde
estamos respecto a dónde quisiéramos estar, y tratamos de trabajar
sólo en el primero intentando ahorrar dinero. Hay dos puntos en los
que podemos cambiar radicalmente nuestro enfoque. El primero es
aumentar el dinero disponible, y la manera más fácil que conocemos
es a través de un segundo trabajo o recurriendo a la deuda. El
problema es que, como se puede ver en el gráfico, así no cambia
nada.
El segundo punto consiste en comprar a crédito con la fórmula
«compra hoy, paga en un año». Cuanto más dinero disponible, más
gastos. Cuantos más gastos, más dinero tienes que pedir prestado.
Cuanto más dinero pides prestado, más intereses y, por lo tanto,
menos dinero disponible.
No se puede asumir intereses adicionales sin desgastar los recursos
del sistema.
Lo que estás haciendo en esta situación es gastar tu dinero futuro
para obtener ventajas hoy. ¡Estás hipotecando tu futuro! Esto significa
que, si pagas los intereses de la deuda, tendrás menos dinero que
hoy (véase figura 22.2).
Saber equilibrar ambos círculos depende de la diferencia entre tus
deseos y tu nivel de vida actual. Es ahí donde sientes la presión
emocional más alta. No digo que no tengas que aumentar tu nivel de
vida, sino que para hacerlo primero tienes que pensar en cómo
aumentar tus ingresos y no dejarte guiar por el deseo de obtener
bienes y servicios que no puedes permitirte.
23
Deudas buenas y deudas malas
¿Cómo puedes huir de las deudas malas y crear deudas buenas? Las
deudas buenas son aquellas que generan más dinero. Me endeudo
para comprar una casa, la reformo, la revendo a un precio más alto
que el precio de compra, pago la deuda y me queda dinero.
Este es un clásico ejemplo de deuda buena utilizada para producir
riqueza.
La deuda buena es la manera más fácil de generar riqueza
rápidamente.
En la tabla 23.1 se muestra un ejemplo de 10.000 euros invertidos
con deuda buena o sin.
Fíjate que el crecimiento de 10.000 euros con deuda buena es
exponencial. Por ello nunca deberías utilizar tu propio dinero para
invertir, sino que deberías recurrir siempre a la deuda.
Observa ahora la trayectoria sin deuda o con deuda de un inversor
inmobiliario normal que ha asistido a nuestros cursos (véase tabla
23.2).
Tabla 23.1
Tabla 23.2 Como se puede ver, endeudarse aumenta la rentabilidad de la
operación. Con una deuda del 50 % se obtiene una rentabilidad sobre el capital
propio del 55 % (55.000 de beneficio sobre 100.000 invertidos) en lugar del 30 %.
La deuda, por lo tanto, sirve para acelerar el viaje hacia la riqueza.
¡Y solo es una deuda al 50 %!
En una operación inmobiliaria correcta, la deuda debería ser al menos
del 80 % del capital empleado (20 % invertido y 80 % prestado)
(véase tabla 23.3).
Por este motivo es necesario tener deudas buenas, porque aceleran
el proceso de crecimiento del dinero. Los empresarios inmobiliarios
que usan bien el apalancamiento controlan parte de los bancos
porque hacen dinero con los inmuebles a través del apalancamiento,
y reinvierten el dinero ganado, con lo que aumentan las deudas cada
vez más, y por lo tanto pueden aumentar sus inversiones (véase la
figura 23.1).
Tabla 23.3 Mira lo que le sucede a tu dinero si te endeudas al 80 %. Tu beneficio
asciende a 130.000 euros.
Las deudas malas
Fig. 23.1
Este es el clásico ejemplo de aquellos que, de un momento a otro, se
enfrentan a una fuerte situación deudora. La deuda conduce a
preocuparse en exceso por cómo afrontarla: no se descansa bien por
la noche, el cuerpo se debilita y todos estos síntomas de depresión,
de ansiedad y de miedo al rechazo se transforman en inmovilismo, en
tardes y noches delante del televisor sin ganas de hacer nada.
El estado de ánimo con el que afrontamos la deuda es muy
importante. La gente afronta las deudas tratando de saldarlas lo más
rápido posible, dedicando todos los recursos posibles a este objetivo,
porque -cuando se tienen deudas- nos sentimos psicológicamente
mal ante los acreedores. No he conocido nunca a nadie que supiera
el importe exacto de su deuda; toda la atención se centra
exclusivamente en la esperanza de poder cancelarla en pocos meses
y liberarse de la carga que supone.
Anota en un papel cuáles crees que son las peores consecuencias de
no poder pagar la deuda. Empieza a ver la diferencia de presión que
sientes al pensar que tienes 100.000 euros de deuda o que tienes
que ganar 1.000 euros al mes durante 100 meses.
¿Qué imágenes te vienen a la cabeza con respecto a la deuda?
¿Te ves a ti mismo con energía y fortaleza, capaz de lidiar con ello, o
ves la deuda mayor que tú?
No importa lo grande que sea la suma; lo importante es lo grande que
seas tú. Un día, ejerciendo de coach financiero, conocí a una persona
que tenía una deuda de 300.000 euros. Le pregunté con quién tenía
la deuda y cómo la pagaría y me dijo que la devolvería en un año.
«Fantástico», le contesté y le pregunté si alguna vez había ganado
300.000 euros en un año. Su respuesta fue «no».
Lo máximo que había conseguido ganar era 40.000 euros como
vendedor puerta a puerta. En su vida siempre había sido más
pequeño que su deuda. No es que la deuda fuera grande, sino que
tenía una visión distorsionada de su capacidad para afrontarla. Por un
lado, se veía incapaz de afrontar la deuda debido al «montón» de
dinero que tenía que devolver, y por otro lado no era capaz de hacer
un cálculo realista del importe.
Lo que es perjudicial de tener muchas deudas no es la deuda en sí
misma, sino que uno siente una especie de «parálisis de acción».
Todo lo que hacías antes ahora se vuelve más difícil y complejo, y
pierdes la capacidad de centrarte en nuevos objetivos. Te centras
solo en cómo saldar la deuda. Y este es otro error psicológico clásico:
la gente se centra en cómo pagar y no en cómo producir ingresos
adicionales para cancelar automáticamente la deuda.
Una cosa es centrarse en «cómo gano 300.000 euros» y otra en
«cómo pago 300.000 euros». Empieza a centrarte en cómo producir
ingresos en vez de en cómo pagar la deuda. A nivel emocional
tendrás una energía diferente. Recuerda que hacer dinero requiere
una habilidad psicológica, al igual que salir de las deudas malas.
En cambio, hacer deudas «buenas» te permite acelerar el proceso
hacia la riqueza.
Por deuda no quiero decir 2, 3, 5 veces el salario actual, sino 100,
1.000 veces lo que gano en un mes.
24
Las causas del endeudamiento
Las causas que llevan a tener un alto endeudamiento pueden ser
múltiples.
El cliente que de repente no paga
Una de las situaciones más frecuentes es la del pequeño empresario
al que, de manera repentina, un cliente importante deja de pagarle.
Es habitual en actividades en las que un único cliente representa más
del 30 % de la facturación, o en sectores con márgenes bajos. Si
estás en esta situación, tienes que saber que tu futuro depende del
futuro de otra persona sobre la que no tienes control. No tener control
sobre el propio futuro es una de las principales causas de pobreza.
Desgraciadamente, a mí me pasó lo siguiente: tenía una pequeña
empresa de software y un cliente de Milán me encargaba
ordenadores y programas que desarrollaba para él.
Para tratar de obtener algo de seguridad, le hice firmar un contrato
por el que me daba cada mes un dinero de entrada por el suministro
mensual de nuevos sistemas, además del mantenimiento de los
existentes.
Poco a poco, empezó a pagarme a 60 días, luego a 90 y después a
120. Pero no podía dejar de suministrarle, ya que de lo contrario él
dejaría de cobrar y, por lo tanto, de pagarme a mí, aunque fuera con
retraso. Finalmente, como era previsible, quebró y me dejó con un
agujero de más de cien millones de las antiguas liras. Esto sucedió a
principios de los noventa y para una pequeña empresa como la mía
fue una situación difícil de gestionar porque la mayoría de mis deudas
eran con bancos, garantizadas por los pagos del cliente principal a
través de recibos bancarios. Cuando el cliente comenzó a no
pagarme los recibos y a pedirme que los aplazara un mes, yo cogía
los recibos y los cambiaba de banco. Así una y otra vez.
Cada vez tenía más intereses a pagar y estaba tan preocupado por lo
que me estaba pasando que no podía pensar con claridad y buscar
nuevos negocios o clientes que pudieran compensar la pérdida de
cuanto tenía. La pequeña empresa que había creado para poder
pagarme la universidad se convirtió en una pesadilla.
Mi cliente quebró sin que yo recuperara ni una lira, incluso después
de muchos años. Además, estos días, justo mientras escribo el libro,
me ha llegado la cuenta de la inscripción de su sentencia de quiebra.
Como se suele decir: ¡cornudo y apaleado!
Tardé más de cinco años en recuperar la situación y pagar a todos los
bancos.
Si leyendo te has dado cuenta de que te encuentras en una situación
similar a la mía, haz todo lo posible para evitar exponerte más de lo
necesario para obtener garantías necesarias cuando aumenten las
deudas de tu cliente más importante, como garantías bancarias. No
debes correr el riesgo de financiar a tus clientes; tú no eres su banco.
Antiguas deudas infravaloradas
Si se deja crecer un pequeño capital a un tipo de interés pequeño
durante años, este capital se convierte en millones de euros, de la
misma manera que una pequeña deuda que se deja crecer también
se convierte en una deuda importante. Una deuda, por pequeña que
sea, crece exponencialmente si se ignora.
Podemos ver un ejemplo de ello cuando se compran inmuebles con
operaciones de saldo y liquidación de la deuda (es decir, comprar
algo destinado a una subasta judicial; se saldan las deudas, se
cancela el procedimiento y se adjudica el inmueble). Lo he hecho
durante muchos años, y no he conocido nunca a ningún deudor que
supiera la cantidad exacta de su deuda pendiente, incluido el capital,
los intereses y las costas judiciales. Esto se debe a que las personas
tienden a borrar de su vida y su memoria los hechos que les causan
dolor. A veces he conocido gente que ha descuidado un pequeño
préstamo durante 10 años.
Imagínate: 50.000 euros a 10 años al 15 % más costas judiciales,
costes del tribunal etc., ¿a cuánto asciende? (Más de 200.000 euros.)
Facilidad de acceso al crédito
Uno de los problemas de hoy en día es la facilidad con la que se
puede acceder al crédito. Si miras los anuncios de la televisión y de
los periódicos, te das cuenta de que todo el mundo te presta dinero
para comprar bienes y servicios. La falta de conocimientos financieros
y las deudas malas son una mezcla explosiva.
El único motivo aceptable para pedir dinero prestado es para las
deudas buenas, aquellas que de alguna manera generarán dinero en
el futuro. En lo que a mí respecta, he contraído deudas para mejorar
mi formación financiera, sabiendo que el dinero gastado para adquirir
esa valiosa información me volvería multiplicado por el hecho de
evitar errores y haber adquirido recursos que antes no tenía.
Hasta hace pocos años no era fácil conseguir grandes cantidades de
dinero prestado; ahora lo es mucho más. Basta con tener una buena
nómina y un «historial» de buen pagador para acelerar el proceso de
concesión de préstamos. Y cuanto más dinero has pedido prestado y
has devuelto correctamente, más fácil es endeudarse y empezar a
entrar en el círculo de la insatisfacción perenne con tu estilo de vida.
Te compras un coche y, en seguida, pasa de moda y lo vuelves a
cambiar, de manera que conviertes una deuda ocasional en una
salida perpetua.
Motivos de salud
Afortunadamente, la sanidad pública en Italia está en un nivel
excelente y es gratuita, a pesar de que los medios de comunicación
se empeñen en hablar siempre de lo que va mal. El documental de
Michael Moore, Sicko, me impresionó. En los EE. UU., si me corto
dos dedos y no tengo dinero para pagar la operación para
implantarlos de nuevo, tengo que elegir qué dedo prefiero volver a
implantarme, o mejor dicho a qué dedo creo que puedo renunciar.
Espantoso. Nuestro sistema de salud es considerado el tercero mejor
del mundo. Por suerte, en nuestro país es muy raro que alguien tenga
que vender todo lo que tiene para ayudar a un enfermo a curarse.
Sin embargo, he recibido peticiones de ayuda económica de
familiares de personas que padecen enfermedades que no han sido
estudiadas o tratadas en Italia y que tienen que irse al extranjero para
recibir el tratamiento necesario. Y la ASL no les reembolsa los gastos.
Otra situación es la de tener que renunciar al trabajo para cuidar a
una persona gravemente enferma, lo que puede llevar a una
acumulación de deudas y el empobrecimiento del patrimonio. En este
caso, la única fuente de ingresos podría ser el trading en línea, que
permite compensar los ingresos perdidos mediante inversiones en la
bolsa de valores y divisas, a través de un PC conectado a Internet,
desde cualquier lugar del mundo y a cualquier hora del día.
Quiebra empresarial
Ser empresario es un trabajo difícil. Hay que tener experiencia en
marketing operativo y estratégico, en ventas y en gestión de recursos
humanos y financieros.
En cualquier caso, sigue siendo la forma más rápida de hacerse rico.
La quiebra es una experiencia muy dolorosa para nosotros y nuestros
seres queridos. Muchas de las personas que han asistido a mis
cursos de coaching vieron cómo sus padres entraron en quiebra y
conocieron el dolor asociado con la pérdida, a veces repentina, de
disponibilidad económica.
A menudo los empresarios quiebran porque no se dan cuenta de que
tienen que cerrar, que su negocio es improductivo y pierde flujo de
caja en lugar de generarlo. Pero cuando se está dentro de una
situación a menudo no se puede salir de ella. He conocido a docenas
de empresarios cuyos balances mostraban claramente esta situación.
Tal vez algunos años antes su negocio era próspero, pero el mundo
cambia rápidamente, y sus productos o servicios dejan de ser
atractivos o competitivos frente a lo que ofrecen los nuevos países
productores que han entrado en el mercado recientemente, a costes
más bajos o con tecnologías superiores. Es difícil aceptar que lo que
se ha hecho bien durante tantos años ya no funciona.
Entonces el enfoque pasa de producir para vender y desarrollar la
empresa, a tratar de tapar agujeros y pagar deudas pidiendo
préstamos a los bancos.
La pregunta clave que hay que hacerse es la siguiente: ¿la empresa
genera flujo de caja positivo? Si la respuesta es afirmativa, hay que
preguntarse si es superior a la cantidad que se puede ganar haciendo
el mismo trabajo en otro lugar como trabajador por cuenta ajena o
bien sin asumir los riesgos que asume un empresario.
Si la respuesta a cualquiera de las dos preguntas es negativa, se
debe cerrar la empresa de inmediato.
Sé perfectamente que no es una decisión fácil, porque quien vive bajo
estrés durante años llega a creer que es incapaz vivir sin él (y si te
parece una tontería, recuerda los mecanismos de la dopamina y la
serotonina en nuestro cerebro de los que hemos hablado antes). De
hecho, esta se convirtió en mi identidad: la de un empresario hasta el
cuello de deudas que trabaja de la mañana a la noche. Otro problema
es si hay niños, ya que estos aprenden a través de lo que hacen sus
padres; si los ven moverse en un patrón como este, es muy probable
que también vivan de esta manera.
Avalar a terceros
Avalar a los hijos, especialmente si hay inmuebles y dinero en juego,
es el típico error que cometen los padres que no tienen cultura
financiera. Para ayudar a los hijos, a menudo ponen su firma como
aval de créditos financieros, que de este modo aumentan de volumen.
Si los hijos no son capaces de desarrollar una actividad que produzca
flujo de caja, los padres acaban teniendo grandes dificultades
económicas que incluso les llevan a perder sus hogares y, si son
ancianos o jubilados, es posible que ya no tengan tiempo ni energía
para recuperarse.
Esto me sucedió cuando mi madre me avaló con su casa para que
me concedieran un crédito bancario. Era fácil: ella ponía su firma y
cada banco me daba 50, 100 millones de liras de entonces. Pero
tarde o temprano la vida pasa factura, y un banco le pidió a mi madre
la devolución del crédito concedido. Imagínate el impacto que este
hecho tuvo en una familia como la mía, en la que solo se vivía del
sueldo de funcionario público de mi padre. El miedo y la conmoción
asociados al riesgo de perder la casa han permanecido vivos durante
años, hasta que pude pagar todas las deudas. Esta experiencia ha
dejado una huella en mi familia, que aún perdura en la actualidad.
Si un amigo te pide que lo avales, analiza detenidamente su
capacidad de producir flujo de caja, su disposición a mantener la
palabra y su cultura financiera.
A veces saber decir que no hoy te salva de
encontrarte en una situación difícil mañana.
No olvides nunca que puedes tener que hacer frente a todas las
deudas de la persona a la que has avalado.
Deudas de familiares/amigos
Uno de mis socios me pidió liquidar su participación en mis
sociedades para ayudar a su hermano a tapar un enorme «agujero».
Desafortunadamente, esto sucede a menudo. El verdadero problema
radica en la incapacidad de gestionar la deuda junto con el estado de
ánimo y la presión que se crean en estas situaciones. Este desastre
repentino hace que las personas que nunca han tenido deudas tomen
decisiones realmente irracionales.
El primer deseo es cancelar todas las deudas inmediatamente, lo que
sería correcto si quedara suficiente dinero para generar flujo de caja
para saldarlas. En vez de eso, como sucede a menudo, si tengo una
deuda de 100 y un ahorro de 50 que utilizo para pagar la deuda, sigo
siendo deudor de los 50 restantes, y sobre todo me estoy jugando la
posibilidad de hacer algo para generar más ingresos rápidamente y
cancelar la deuda.
No pagues las deudas de amigos y parientes inmediatamente si con
ello comprometes tus finanzas, especialmente si las personas a las
que estás tratando de ayudar no son capaces de producir flujo de
caja.
Ayuda a quien se encuentre en dificultades a ver la situación desde
otro ángulo y a seguir los métodos correctos para resolver los
problemas financieros aumentando su propia cultura a través de la
ayuda de aquellos que pueden proporcionarles herramientas para
cancelar deudas, como un coach financiero.
Pérdida de demandas civiles o
penales
En Italia no ocurre tan a menudo como en los Estados Unidos, pero
pueden darse hechos totalmente ajenos a la propia voluntad, a raíz
de los cuales se puede dañar a personas o cosas y tener que
responder en primera persona por cifras realmente importantes. Por
ejemplo, estoy regando las flores y sin querer tiro una maceta del
balcón y le cae en la cabeza a un transeúnte que pasa por debajo.
Tienes que pensar que cuanto más rico menos cosas tienes que tener
a tu nombre para evitar que un hecho fortuito pueda arruinar tu
patrimonio.
Las separaciones y los divorcios también pueden ser muy costosos y
problemáticos, incluso hasta el punto de afectar a las empresas y los
activos personales. Por lo tanto, es esencial contratar a un buen
asesor o un abogado especializado en asset protection o protección
de activos.
25
La vergüenza, el miedo, ocultar
el problema
Una vez conocí a alguien cuyo inmueble iba a subastarse en pocos
días por una cifra muy baja, menos de 5.000 euros. Era un señor
solo, muy tímido, y no era fácil hacerle hablar de su deuda, que ya era
de dominio público.
Cuando le pregunté si tenía un familiar o alguien que pudiera ayudarle
a salvar la casa, me contestó que no se lo había dicho a su familia por
vergüenza. Su hermano le podría haber ayudado fácilmente, pero el
miedo y la vergüenza por la deuda le hicieron perder la casa, y ni
siquiera mi oferta de liquidar su deuda sirvió para hacerle cambiar de
opinión.
Temía que su familia lo juzgara. Al cabo de unos meses, esto le costó
tener que abandonar la propiedad sin obtener un duro. Es habitual
que las personas endeudadas hagan elecciones emocionales, poco
lúcidas y sin ningún sentido financiero. La emoción ofusca la razón.
La gente cree que retrasando los problemas o no enfrentándose a los
acreedores, las deudas desaparecerán: ojos que no ven, corazón que
no siente.
Sin embargo, no funciona así. Las deudas no desaparecen, sino que
permanecen junto con la sutil sensación de no estar bien.
Otra emoción debilitante con respecto a las deudas es el miedo.
Rechazar las cartas certificadas o los documentos judiciales
pensando que si no se firma su recibo no surtirán efecto (aunque
legalmente no es así), no responder al teléfono, evitar cruzarse con el
conserje, el portero o los vecinos, son comportamientos típicos de
quienes temen enfrentarse a una situación de endeudamiento. Pero,
en definitiva, no saber cómo están las cosas es mucho más
estresante que saber lo que está sucediendo con todo detalle. En
cierto sentido, saber nos da el control, que por el contrario no
tenemos si desconocemos la evolución de una situación.
Fig. 25.1
Otro hábito equivocado de aquellos que están endeudados es no
tener un plan. Tener un plan aumenta la sensación de control. No
tenerlo significa estar a merced de los acontecimientos y no poder
resolver los problemas (véase tabla 25.1)
Cuando se tiene un plan se puede decidir a quién pagar primero o si ir
pagando todas las deudas un poco cada vez. Quienes han tenido
varias deudas se han sentido perseguidos: han recibido llamadas
telefónicas, cartas y solicitudes de pago de sus acreedores. Cuanto
más insistente sea el acreedor y más se haga oír, más se tenderá a
pagarle primero. Pero desde el punto de vista financiero puede ser un
error. Primero hay que pagar a los que pueden generar flujos de caja,
no a los que más ruido hacen.
Otro error muy frecuente es añadir garantías a una deuda que no las
tiene. Cuando me encontré en dificultades, me llamó el banco para
pedirme que firmara pagarés hipotecarios sobre mi deuda
«quirografaria» (garantizada solo por una firma). El banco, muy
hábilmente, me dijo que me daba algo de tiempo para liquidar la
deuda, pero que para hacerlo tenía que darles garantías adicionales.
Fue un gran error concederlas. Nunca jamás debe aumentarse la
fuerza contractual del acreedor otorgando garantías tales como letras
de cambio, cheques en descubierto y títulos diversos.
Los acreedores quieren estas garantías porque, como los tribunales
son lentos y caros, les permiten solicitar rápidamente la ejecución
forzosa sin tener que pedir al tribunal que determine la existencia de
un crédito. De hecho, tras obtener estas letras de cambio avaladas
por una garantía, el banco, al ver que seguía en dificultades, se volvió
mucho más rígido y agresivo que cuando no tenía las garantías. Del
mismo modo, no hay que firmar nunca cheques en blanco como
garantía. He trabajado en un banco y sé muy bien que un cheque en
blanco significa la muerte financiera de una persona. El protesto es
una de las acciones más serias de nuestro sistema financiero. Si no
puedes hacer frente a un pago, no firmes bajo ninguna circunstancia
cheques en blanco como garantía, aunque estés seguro de que
tendrás el dinero en el futuro. Si ya lo has hecho, llama a quien tenga
físicamente los cheques para bloquearlos unos días antes de la fecha
de vencimiento si sabes que no tendrás fondos para cubrirlos, porque
el protesto bloquea la vida financiera de una persona y es una
tontería arruinar tu propio futuro.
Recuerda que es esencial que siempre cumplas los compromisos que
has contraído; tu reputación es lo más importante que tienes en el
ámbito financiero, por lo que debes preservarla, y si te encuentras en
dificultades por deudas tendrás que gestionarlas de manera
inteligente y superarlas.
Analicemos ahora en detalle los principales tipos de deuda.
Deudas con el Estado
Las deudas con el Estado son las más fáciles de aplazar si no se
poseen bienes inmuebles. De hecho, en Italia no se arresta a nadie
por deudas como en otros países; si no se pagan multas u otros
impuestos y no se es propietario de bienes inmuebles o bienes
muebles registrados (vehículos y motocicletas), el Tesoro Público
puede hacer poco para tratar de cobrarlos, salvo en el caso de los
funcionarios públicos, a quienes puede embargar una quinta parte del
sueldo. Pero el Estado es lento y hasta que exige el pago pueden
pasar años. Años en los que la deuda, como hemos dicho
anteriormente, no hará más que crecer si no se liquida.
Con el Estado no se puede negociar. Si sabes que tienes una deuda
con el Estado, ten controladas siempre las cifras y consulta en qué
situación está tu expediente en la administración tributaria. Si tienes
inmuebles y debes grandes sumas de dinero al Tesoro Público,
véndelos a un tercero inmediatamente y utiliza el dinero para generar
ingresos y pagar la deuda.
Deudas con proveedores
Si tienes una empresa, tus acreedores pueden ser de dos tipos:
acreedores activos, que te ayudan a generar flujo de caja, y
acreedores no activos. Lo sensato es, en la medida de lo posible,
liquidar a los acreedores activos y llegar a un acuerdo con los no
activos. Si tienes algo de disponibilidad económica, puedes ir a hablar
directamente con ellos, pedirles disculpas por la situación y
proponerles una operación de saldo y liquidación ofreciéndoles una
pequeña cantidad. Por ejemplo, a un proveedor de un activo
intangible como un espacio publicitario, le ofrecería pagar entre el 10
% y el 30 % del importe de las facturas, ya que se trata de un activo
intangible y no supone para él pérdidas reales. En cambio, si has
comprado a un proveedor bienes materiales que todavía tienes en el
almacén, ofrécele recuperarlos. En pocas palabras, sé honesto y
trasparente. En Italia, todos los empresarios saben que es mejor una
mala operación ahora que una victoria en los tribunales al cabo de
cinco años y sin un duro a cambio.
Ejemplo: deuda 30.000
Transacción efectivo: entre 3.000 y 9.000
Si tu acreedor se ve obligado a intentar recuperar el dinero que le
debes, siempre y cuando lo tengas, debe pensar que si actúa a través
de los canales legales debe gastarse al menos 6.000 euros en
concepto de abogados y derechos varios. 30.000 euros entre cinco
años pueden suponer unos 15.000 (10 % al año por 5 años haciendo
un cálculo simplificado sobre 30.000 euros o el valor actual de
30.000/1,1^5 para los que saben de matemáticas financieras), y si
eliminamos las costas legales podría alcanzar los 9.000.
Lo importante es hablar con tu interlocutor, sobre todo si tiene poder
de decisión. Te sorprenderá ver cuántas operaciones pueden
saldarse y liquidarse cuando vas a negociar en persona.
El discurso cambia si el acreedor permite generar flujo de caja. En
este caso, hay que intentar dividir la deuda en plazos y pagarla lo
antes posible, además de explicar al acreedor el momento de
dificultad que se está atravesando.
Ejemplo: 30.000 = 6 pagos de 5.000 euro
Deudas con amigos
Quien presta dinero a un amigo a menudo se encuentra con un
enemigo. De hecho, si has decidido prestar dinero a un amigo, tienes
que saber que te estás metiendo en una situación complicada. En la
mayoría de los casos, además de no volver a ver nunca más el
dinero, tal vez tampoco volverás a ver a tu amigo y, aunque fuera
capaz de devolverte el dinero, la sensación de inferioridad que
sentiste durante el período en que te lo debía arruinará vuestra
amistad.
Como he mencionado antes, lo mejor siempre es no avalar ni a
amigos ni a familiares en dificultades, pero si, como yo, eres una
persona generosa, te costará no ayudarlos. Se trata de una cuestión
delicada. En el pasado ayudé a amigos a obtener préstamos de mi
banco; de este modo, evité prestarles yo el dinero e implicarme
emocionalmente.
Hoy todos ellos siguen estando entre mis mejores amigos. En
realidad, para ellos era muy diferente, desde el punto de vista
psicológico, no verme a mí como su acreedor, sino al banco. Además,
si avalas por 100, cada vez que la persona a la que has avalado paga
una cuota tu riesgo se reduce. Esto te permite conservar tanto tu
capital líquido como el vínculo con tus amigos, tal como hemos visto.
Pide al director del banco que te mantenga informado del correcto
reembolso del préstamo; como garante, tienes el derecho a hacerlo.
Deudas con bancos
La deuda con los bancos es la más clásica. Si tu situación de deuda
se encuentra en una etapa avanzada, tu posición pasa al
departamento jurídico.
Todos los bancos cuentan con un departamento jurídico responsable
de negociar con los deudores para intentar que devuelvan el máximo
posible de la deuda pendiente, en relación con las garantías que tiene
la entidad de crédito. Dependiendo de la situación de tu deuda, te
encontrarás en una de las siguientes fases.
SITUACIÓN 1. Deuda de 100.000 euros de descubierto en la
cuenta corriente, sin posibilidad de saldarla a corto plazo con
cobros; la deuda aún está en la oficina. Solución. Conversión de la
deuda en un préstamo quirografario (garantizado por una sola
firma) a por lo menos 5 años, de modo que puedas pagar una
pequeña cuota mensual hasta la cancelación de la deuda. Si
posees un inmueble, no lo hipoteques bajo ningún concepto,
aunque el director del banco te lo proponga. Deja las mismas
garantías iniciales y no añadas más garantías. ¡Es fundamental!
SITUACIÓN 2. Deuda de 100.000 euros que ya ha pasado al
departamento jurídico del banco. Sin garantías; no posees
inmuebles. Solución. Pide al banco liquidar entre el 10 y el 30 %
como máximo de la cantidad adeudada. Si no has dado ninguna
garantía, es totalmente posible liquidar la deuda por una cifra muy
baja si no posees inmuebles. El banco no tiene muchas
alternativas. Si no negocia de inmediato, lo hará más adelante.
SITUACIÓN 3. Deuda de 100.000 euros que ya ha pasado al
departamento jurídico del banco, con hipoteca sobre un inmueble.
Solución. Pide liquidar el 70 % del capital sin intereses ni gastos. Si
no tienes disponibilidad inmediata, solicita que establezcan un plan
de devolución que sepas que puedes cumplir.
Los bancos son los sujetos que cierran posiciones más fácilmente,
porque su trabajo también consiste en recuperar lo máximo posible.
El director del banco es la persona a quien debes proponer un plan de
devolución a plazos antes de que tu expediente pase al departamento
jurídico. Una vez que el caso sale de su oficina, el director ya no tiene
poder de intervención.
Deudas con financieras y tarjetas
de crédito
Generalmente se recurre a compañías financieras para pedir
préstamos de pequeñas cantidades; cuando estas no pueden cobrar
la deuda, ceden el crédito a empresas especializadas en su
recuperación. No comprueban tu situación; por lo tanto, si tienes
deudas con una financiera, te sugiero que no pagues más del 10-30
%. Lo mismo se aplica a las tarjetas de crédito no emitidas por un
banco, sino por compañías financieras.
Negociar la deuda. ¿Es posible?
El único acreedor con el que no se puede llegar a un acuerdo para
negociar la deuda es el Estado, al que a lo sumo, y sólo en algunos
tipos de deuda, se le puede pedir el pago a plazos de las cantidades
adeudadas.
26
Cierro la empresa
Veamos la siguiente situación deudora:
Estado: 60.000 euros
Proveedor A (que todavía genera flujo de caja): 40.000 euros
Proveedor B (no fundamental porque no genera flujo de caja):
80.000 euros
Proveedor C (no fundamental porque no genera flujo de caja):
30.000 euros
Banco A (con hipoteca): 100.000 euros
Banco B (sin hipoteca): 40.000 euros
Financiera: 10.000 euros
Total: 360.000 euros
Plan de devolución: 100.000 euros de disponibilidad de efectivo
Disponibilidad mensual de 5.000 euros
Tabla 26.1 Negocio la deuda con los proveedores A y B y con la financiera.
Convierto la deuda con el banco A en un préstamo a 15 años; pago al banco B en
dos plazos.
De esta manera, puedo negociar las deudas principales y mantener
un flujo de caja positivo que, además de darme moral, me ayuda a
hacer frente a posibles emergencias.
El ejemplo de la tabla 26.1 es un caso real de un cliente al que se
ayudó a pagar sus deudas mediante su fraccionamiento y liquidación.
Sé que no es agradable no pagar, pero desgraciadamente, si se
encuentra en una mala situación, para un empresario es mejor tener
poco ahora que todo en cinco años.
Es importante saber que hay tres centros de recopilación de
información sobre pagadores, que se dividen de la siguiente manera:
los que pagan, los que no pagan y los que pagan de forma irregular.
De estos centros, el principal es el CR (acrónimo de Central de
Riesgos) del Banco de Italia, donde constan informes de préstamos a
partir de un determinado importe y todas las insolvencias. Constar en
el CR como insolvente significa ser señalado en todo el sistema
bancario, lo que impide obtener financiación a través de un banco.
Es la situación en la que se puede obtener la mejor negociación con
los bancos, teniendo en cuenta que el daño ya está hecho. Es muy
importante que no suframos y mantengamos limpio nuestro nombre
para que podamos tener acceso al crédito, que, como hemos visto, es
el acelerador para hacernos ricos. Si desgraciadamente te denuncian,
la posibilidad de liquidar tus deudas aumenta porque no tienes mucho
más que perder, ya que tu reputación en el sistema bancario está
arruinada.
También existe la CRIF (Central de Riesgos Financieros), una base
de datos privada en la que acaban millones de personas que solicitan
pequeños préstamos. Desde la CRIF se puede ver a cuánto asciende
la deuda contraída y la puntualidad de los pagos.
Es importante pagarlo todo y hacerlo puntalmente. Si no lo haces, ten
en cuenta que tu nombre constará en la base de datos de la CRIF y
que, durante algunos años, no tendrás acceso a pequeños
préstamos. Con las financieras es fácil negociar, ya que es poco
probable que te exijan el dinero por vía judicial debido al alto coste de
los procedimientos y a los importes poco elevados de los préstamos.
Recientemente se ha creado la central de alarma interbancaria para
quienes tienen problemas con la emisión de cheques sin fondos y con
las tarjetas de crédito. El abuso se denuncia inmediatamente a todos
los bancos que proceden a retirar cheques y tarjetas de crédito y
débito.
Si el importe de tu deuda es superior a lo que crees que puedes
pagar (por ejemplo, si tienes un sueldo de 2.000 euros al mes,
100.000 euros aparte y deudas por 1 millón de euros) mi consejo es
que no pagues la deuda momentáneamente y uses el dinero para
tratar de generar ingresos adicionales que puedan saldarla. Si en una
situación como esta dieras hasta 1.000 euros al mes, probablemente
acabarías pagando sólo intereses sin reducir capital. Así que no
caigas en la trampa de dar todo lo que tienes y luego pagar a plazos,
porque nunca saldrás del atolladero.
En una situación de insolvencia, lo primero que hay que hacer,
incluso antes de que surjan problemas, es liquidar todo el patrimonio
que pueda ser embargado, como inmuebles y terrenos, para disponer
de efectivo y poner en marcha una money machine que te permita
generar dinero para saldar las deudas.
Si no se actúa con rapidez, las propiedades serán embargadas y, por
lo tanto, será muy difícil venderlas a un precio justo.
Veamos el ejemplo de una familia que poseía una villa a las afueras
de Milán por valor de 1 millón de euros y deudas por 330.000 euros.
La propiedad había sido embargada y subastada por 400.000 euros;
una vez deducidas las costas judiciales, a la familia no le quedó
absolutamente nada.
Si se hubieran mudado a tiempo podrían haber vendido la propiedad
rápidamente por 900.000, utilizar el dinero en efectivo para pagar la
deuda por 200.000 y con los 700.000 restantes adquirir una nueva
vivienda, o mejor aún, como siempre sugiero, irse de alquiler y utilizar
los 700.000 para generar ingresos.
En vez de eso, metieron la cabeza bajo tierra como los avestruces. El
dolor de lidiar con el problema era tan grande que hicieron todo lo
posible para retrasarlo, hasta que fue demasiado tarde. Les
subastaron la casa.
27
Libres de deudas
No te endeudes más.
No utilices tarjetas de crédito a plazos. Paga todos tus gastos a final
de mes.
Liquida todos los saldos de las tarjetas de crédito a plazos y los
préstamos con el efectivo de que dispongas y con tus ahorros. Ahorra
al menos el 10 % de tus ingresos cada mes para volver a acumular
ahorro.
Si no tienes reservas de efectivo, paga primero las deudas con el tipo
de interés más alto.
Si no dispones de efectivo, también puedes refinanciar todas las
deudas que tengas en un único plazo a un tipo inferior al de las
tarjetas de crédito.
Paga puntualmente. Demorar los pagos supone comisiones
adicionales y más intereses.
Los intereses cuestan dinero. De entre los tipos de interés que te
ofrecen las distintas entidades de crédito y los bancos, busca los más
ventajosos.
Al final de este capítulo encontrarás ayuda práctica para crear tu plan
de eliminación de deudas (véase la tabla 27.1).
Instrucciones de uso. Verifica el tipo de interés al que estás pagando
la deuda o los intereses de tu tarjeta de crédito. Busca cuánto tienes
que pagar al mes en función del número de años en los que quieres
distribuir el pago (el valor se expresa en 1.000 euros). Multiplica el
pago mensual por el número de miles de euros de deudas que tengas
y obtendrás el total que tienes que pagar cada mes.
Ejemplo. Para localizar el dinero necesario para pagar una deuda de
5.000 euros en 2 años al 15 %:
Ve a la fila del 15 %.
Localizarás el pago mensual en la columna 2 años (48,49) por
1.000 euros.
Multiplica 48,49 por la deuda a pagar (5.000 euros) y divídelo por
1.000.
5.000: 1.000 = 242,45 euros = 48,48 x 5.000/1.000 = 242,45 euros
Cuarta parte
Ahorro e inversiones
28
Por qué ahorrar es un consejo
obsoleto
En 1971, el presidente de los Estados Unidos, Richard Nixon, cambió
las que hasta entonces habían sido las reglas del dinero. Desde 1971,
ahorrar se convirtió en una acción obsoleta y arriesgada. ¿Qué hizo
Nixon que fue tan importante en relación con el dinero y sus leyes?
En ese año el dólar estadounidense dejó de ser dinero y se convirtió
en un instrumento de deuda. Fue una de las revoluciones
fundamentales de la historia de la economía moderna. El problema es
que pocas personas comprenden lo que esto significa y la
repercusión que ha tenido en la vida de cada uno de nosotros. Hasta
1971 el dólar estadounidense era una moneda real porque por cada
dólar emitido había un dólar de oro o plata en las reservas
americanas. Significa básicamente que podía ir a Fort Knox y cambiar
mi moneda por su valor equivalente en oro. A partir de 1971, el dólar
se convierte en una deuda del Estado americano. El dicho «Dinero
ahorrado, dos veces ganado» deja de ser cierto.
Fig. 28.1
El dólar, al igual que todas las demás divisas, ha perdido valor más o
menos rápidamente. Desde 1971 se puede crear moneda desde cero
sin necesidad de que haya oro para garantizar su emisión. Todo
comenzó con el sistema Bretton Woods, creado para estabilizar el
valor del dinero en el mundo tras la Segunda Guerra Mundial en
sustitución del patrón oro. En lugar de utilizar el oro como moneda, el
sistema Bretton Woods fijó el precio del oro en 35 dólares por onza.
Por lo tanto, si los Estados Unidos tenían un millón de onzas de oro
en reserva podían imprimir 35 millones de dólares en papel. Si el
gobierno quería imprimir más dinero tenía que poseer más oro. Con el
dinero garantizado por el oro, el dinero ahorrado era realmente dinero
ganado. Pero tras la introducción del sistema Bretton Woods, en la
década de los sesenta empezaron las importaciones masivas de
Japón y Alemania. Cada familia americana que compraba una
televisión japonesa o un coche alemán, sin saberlo, mermaba las
reservas de oro de los EE. UU. porque los dólares usados para pagar
las mercancías se transformaban en oro y se enviaban al extranjero.
Cuantos más productos extranjeros compraban los estadounidenses,
más disminuían las reservas de oro. El dinero salía de los Estados
Unidos, que se comportaban como una persona que gasta más de lo
que tiene. Hoy en día, los Estados Unidos ya no corren este riesgo:
emiten sólo moneda. Y, como con todas las cosas que abundan, su
valor disminuye.
Así que, gracias al hecho de que los Estados Unidos importaron más
de lo que exportaron en 1971, Nixon rompió el acuerdo de no imprimir
moneda sin oro o plata como garantía. Gracias al enorme crecimiento
económico de los Estados Unidos, muchos países querían hacer
negocios con ellos y el petróleo debía pagarse en dólares. En 1971,
en lugar del oro, el dólar estadounidense se convierte en la moneda
de reserva de los bancos centrales.
En la década de los ochenta, los japoneses tenían muchos dólares.
¿Y qué hicieron? Se fueron a comprar activos a los Estados Unidos
porque necesitan gastar los dólares. Los activos, como los inmuebles,
aumentan de valor. Y esto crea inflación, de manera que el dinero
ahorrado pierde valor mientras que las propiedades, los bienes y los
activos lo adquieren.
Lo malo es que, si escuchas las noticias de la televisión, parece que
la inflación sea baja porque el cálculo se hace sobre los bienes de
consumo y no sobre los activos. Para comprar una casa de 100
metros cuadrados en una zona más o menos céntrica de una
pequeña ciudad en 2003, se necesitaban 8,4 años de sueldo de un
trabajador medio. En 2008, se necesitan 10,8 por la pérdida de poder
adquisitivo de la divisa. ¡Y luego dicen que no hay inflación! Por este
motivo es un error ahorrar dinero. Hay que comprar activos y no
depositar dinero en el banco.
El que ahorra es un perdedor
Tienes 10.000 euros ahorrados. Tus 10.000 son una deuda para el
banco. Como por arte de magia se convirtieren en 200.000 euros, que
el banco puede prestar porque por ley sólo debe tener una pequeña
reserva (en este caso, del 5 %). El banco paga al ahorrador el 1 % de
intereses y cobra el 10 % a los pobres cristianos que van a pedir un
crédito, especialmente a los consumidores.
Así es como el banco «imprime» dinero usando como reserva sólo
una pequeña cantidad respecto al dinero depositado (véase la figura
28.2).
Fig. 28.2
Invertir no es arriesgado.
Diversificar es un error
La gente piensa que invertir es arriesgado; les da miedo hacerlo. En
realidad, invertir es arriesgado sólo si no se tiene el control.
+ RIESGO = CONTROL
La capacidad de controlar una inversión depende de la cultura
financiera de la persona. Por ejemplo, si le dices al director de tu
banco que quieres invertir en opciones, te dirá que es demasiado
arriesgado, porque al no tener la educación financiera adecuada es
incapaz de controlar la inversión. La mayoría de la gente tiene un bajo
nivel de educación financiera, por lo que en tiempos de crisis del
mercado pierden cantidades significativas con sus inversiones. Un
ejemplo de ello fue el año 2000, que marcó el fin de la Nueva
Economía. Si nos hubiéramos tomado la molestia de desarrollar el
conocimiento financiero, todo esto no habría sucedido.
¿Qué características debe tener un buen conductor? ¿Qué necesita
para conducir un coche? Conducir sin controlar totalmente el vehículo
puede ser extremadamente peligroso.
Fig. 28.3
Usamos el coche como metáfora: en primer lugar, para controlar la
dirección de mis inversiones necesitaré el volante para decidir qué
dirección tomar.
A continuación, necesitaré controlar la velocidad de mi inversión con
el pedal del acelerador. Después, usaré el cambio para decidir las
revoluciones del motor y el freno para reducir la velocidad en caso
necesario. Asimismo, deberé haber estudiado el código de circulación
y haber aprendido que si me salto un semáforo en rojo puedo tener
un accidente (véase la figura 28.3).
Por último, pero no menos importante, tengo que tener un seguro.
Si no lo controlo todo al mismo tiempo, conducir se convierte en una
actividad muy arriesgada. Lo mismo sucede con las inversiones. Las
personas invierten de manera arriesgada porque lo hacen sin
controlar las cuatro áreas de inversión. El famoso gráfico del balance.
Lo mismo se aplica a las empresas (véase la figura 28.4)
¿Conducirías un coche sin volante o sin frenos?
Fig.28.4
¿Viajarías sin seguro? Muchas personas invierten en renta variable,
pero la mayoría no saben cómo controlar la inversión y, sobre todo,
no saben cómo asegurarla (bastaría con comprar PUT, opciones que
garantizan asegurar una cartera de renta variable contra el riesgo de
pérdida, por ejemplo). La gente invierte sin control, comprando fondos
comunes y cediendo el control de la inversión a terceros. Esto es muy
arriesgado.
El trabajo por cuenta ajena también es arriesgado en cierto modo. Los
que tienen un trabajo asalariado tienen la ilusión de la seguridad, pero
en realidad no tienen su propio trabajo ni control sobre sus ingresos.
No tienen el control de lo que ganan, ni de los horarios, y si no se
presentan al trabajo los pueden despedir. Esto es lo que mueve a la
mayoría de los trabajadores por cuenta ajena: el miedo a ser
despedidos, a perder sus empleos sin tener otras fuentes de ingresos.
Si pierden el trabajo, de hecho, dejan de percibir ingresos de golpe.
Por eso, la seguridad es un factor importante para muchas personas.
Porque no tienen el control. Yo, por ejemplo, tengo control sobre mis
ingresos porque, como empresario e inversor, provienen
principalmente de mi columna de activos (véase la figura 28.5).
Si observamos los dos gráficos, nos damos cuenta de que cuando
compro un activo en realidad estoy comprando otro balance. ¿Qué
sucede cuando compro una casa? La controlo. Cuando el inversor
medio compra un fondo, no lo controla. Es como comprar un coche
sin volante. Por este motivo, me dedico a crear empresas: porque
quiero tener el control. Una de las razones por las que los ricos lo son
cada vez más, es porque tienen el control sobre sus finanzas. Si no
controlas tus finanzas personales, no puedes decir que controlas tu
vida. De hecho, la mayoría de las personas se ven ahogadas por las
deudas o se encuentran en dificultades financieras a pesar de tener
títulos universitarios (véase la figura 28.6).
Fig. 28.5
Fig. 28.6
Creo que la clave es desarrollar tu Coeficiente de Inteligencia
Financiera™. Si hablas con alguien sobre inversiones, lo primero que
te dirás es que diversifiques. No hay nada peor. La diversificación es
el coste de la ignorancia. Warren Buffet, uno de los mayores
inversores de todos los tiempos, solía decir: «La diversificación solo
es necesaria cuando el inversor no entiende lo que está haciendo».
En otras palabras, cuando no comprende o no controla la inversión.
Todos los grandes inversores tienen pocos proyectos ante sus ojos,
pero bien controlados. Donald Trump invierte en inmuebles, Peter
Lynch crea fondos de inversión. Si sabes lo que estás haciendo no
necesitas diversificar.
CIFTM bajo = riesgo alto, costes altos, bajo rendimiento
El que ahorra pierde dinero; el que ahorra tiene un Coeficiente de
Inteligencia FinancieraTM bajo. Productos como los fondos de
inversión no son adecuados para generar rendimiento y son buenos
para quienes carecen de educación financiera. Yo me he hecho rico
resolviendo problemas. Si quieres serlo, también debes tomar el
control de tus activos y empezar a resolver los problemas de tus
propiedades. Uno de los objetivos que quería alcanzar mientras
creaba mi juego de mesa era desarrollar el CIFTM de los jugadores.
Cuanto más avanzas en el juego, mayores dificultades debes afrontar
y resolver para continuar. Cuantos más problemas resuelves más
desarrollas tu ingenio financiero. Cada acción que se realiza en el
juego vale más que mil palabras.
El desarrollo de tu CIFTM pasa por tu habilidad para resolver
problemas financieros: cuanto mayor son tus retos financieros, mayor
es tu habilidad para enfrentarte a ellos y resolverlos. Sólo
enfrentándome a los problemas y resolviéndolos me vuelvo más
inteligente financieramente. Por el contrario, los que compran fondos
de inversión no se vuelven más inteligentes financieramente. El juego
de «hacerse rico» no consiste en cuánto dinero gano, sino en lo
inteligente que soy desde el punto de vista financiero. Los problemas
de dinero, si se abordan adecuadamente, te hacen más inteligente.
En cambio, si no te enfrentas a ellos, no los resuelves, tu inteligencia
financiera no aumenta y sigues siendo pobre.
Por lo tanto, la pobreza es causada por problemas financieros no
resueltos.
El problema de confiar tu dinero a los llamados «expertos financieros»
es que, además de no tener el control, no aprendes y no creces.
Muchas personas no desarrollan CIFTM porque quieren dinero, pero
no quieren participar en el desarrollo del proceso.
Es el proceso, o sistema, lo que nos hace ricos, no el producto o
servicio. De lo contrario, McDonald’s ya habría fracasado, ya que
todos sabemos hacer mejores hamburguesas.
29
Por qué los empresarios y los
profesionales deben aprender a
invertir y por qué cada inversor
debe crear una empresa
Crear una empresa es la forma más fácil y rápida de crear flujo de
caja y valor, pero también es cierto que es muy difícil mantener un
negocio saludable a lo largo de los años.
Por otra parte, las inversiones ofrecen flujo de caja, pero a menudo se
necesitan cifras importantes para poder permitirse el lujo de vivir de
renta.
Como empresario o profesional, puede ser fácil tener ingresos
significativos y credibilidad bancaria. Se necesitarían enormes sumas
de dinero invertidas en bonos del Estado para alcanzar la misma cifra.
Por ello, ambas actividades deben llevarse a cabo conjuntamente. Es
necesario que el empresario y el profesional dediquen parte de su
tiempo a aprender la mejor manera de invertir su flujo de caja en un
residual business, como las inversiones inmobiliarias, donde en poco
tiempo se puede generar más flujo de caja. Para un empresario, una
de las maneras más fáciles de salir de su negocio es venderlo por
una cantidad al contado.
Si no se ha dedicado tiempo a crear ingresos automáticos por otros
medios, será necesario invertir la cantidad obtenida de la venta de la
actividad empresarial en bonos del Estado.
Cuando estudiaba economía creía que el mercado era perfecto, es
decir, que los empresarios e inversores sabían lo que querían, que
todos tenían la misma información y que eran capaces de entender y
gestionar el gráfico riesgo/rendimiento y que su tendencia era lineal,
es decir, + riesgo = + rendimiento. Siempre me han dicho que, en este
mercado perfecto, la información se utiliza de manera lógica y para
obtener el máximo beneficio. En la práctica, sin embargo, toda esta
información es incorrecta.
La teoría
Tienes objetivos financieros claros.
Calculas bien los índices de éxito y fracaso.
Procesas eficazmente toda la información del mercado para tomar
las decisiones correctas.
Cuanto más inteligente eres, más dinero ganas.
Cuánto más tiempo dedicas a tus inversiones, más dinero generan.
Todo el mundo sabe que los gurús de Wall Street que salen en la
televisión son incapaces de predecir nada.
La práctica
Nunca sabes cuáles son tus objetivos. La última vez que dijiste
«¡son estos!» después los cambiaste.
Pides al director de tu banco que te aconseje y no sales de las
operaciones hasta que no llegan a cero.
Tienes títulos de Parmalat y bonos argentinos sin ni siquiera saber
qué es un balance o una calificación.
Isaac Newton perdió una fortuna en la crisis de 1720. Los que le
han seguido no han sido mucho mejores. Dos premios Nobel de
Economía fueron responsables en 1998 del crac financiero
provocado por el Long-Term Capital Management (LTCM era un
fondo de cobertura).
Los inversores «profesionales» ganan de promedio menos dinero
que los llamados «aficionados».
Compras los títulos recomendados por los gurús de la televisión y
pierdes dinero porque las noticias ya son viejas.
A pesar de lo que piensas o crees saber sobre la inversión, siempre
hay una parte que mueve la frontera del conocimiento. Tú mismo. Me
gustaría que reflexionaras sobre las diferencias de pensamiento entre
una persona rica y una pobre, sobre la diferencia entre intuición
emocional y pensamiento analítico.
Supongamos que un café y una chocolatina juntos cuestan 1,10
euros. El café cuesta 1 euro más que la chocolatina. Rápidamente,
¿cuánto cuesta la chocolatina? Casi todo el mundo responde que la
chocolatina cuesta 10 céntimos.
Muchos no se dan cuenta de que se han equivocado hasta que lo
analizan por segunda vez. Si la chocolatina cuesta 10 céntimos y el
café cuesta 1 euro más que la chocolatina, el café debería costar 1,10
euros y, por lo tanto, el café + la chocolatina costarían 1,20 euros. La
respuesta correcta es que la chocolatina cuesta 5 céntimos y el café
1,05 euros, que suman exactamente 1,10 euros.
Si has acertado la respuesta a la primera, significa que tienes una
mente analítica y debes ser consciente de que tu intuición puede
cometer errores. La mayoría de las decisiones surgen en un ambiente
de conflicto entre la mente analítica y la intuición. Lo mismo puede
decirse sobre la compra de la primera casa. Intuitivamente parece
inteligente comprarla y pagar la hipoteca. Pero si lo calculas
analíticamente te das cuenta de que no es así.
30
Flujo de caja frente a plusvalía
Cuando tienes que programar detalladamente un objetivo financiero
tienes que hacer lo que se llama setting, es decir, primero tienes que
entender qué tipo de inversión pretendes hacer. ¿Quieres aumentar
tu patrimonio neto o el flujo de caja?
Se trata de dos opciones que implican caminos radicalmente
diferentes, aunque no incompatibles entre sí, y que a menudo se
eligen en función de los antecedentes culturales o de la inclinación
económica del país en el que se vive.
Por ejemplo, en los Estados Unidos se centra la atención en el flujo
de caja, que se define como la diferencia entre los ingresos y los
gastos. Aumentar el flujo de caja significa tener más ingresos cada
mes (véase la tabla 30.1).
Pero veamos por qué el flujo de caja es tan importante no sólo para
los particulares sino también para las empresas. Es sencillo: si tienes
unos gastos de 300 euros y unos ingresos de 1.000 euros, pero los
gastos tienes que pagarlos hoy y los ingresos te llegan dentro de un
año, entras en quiebra.
Tabla 30.1
Por eso es esencial calcularlo y controlar los flujos financieros
semana a semana y mes a mes. El rey del flujo de caja es el
arrendamiento: comprar un inmueble y alquilarlo. La renta aumentará
tu flujo de caja. Si contratas una hipoteca sobre la propiedad igual a
tus ingresos, tendrás un tercero que pagará tu bien. Ten cuidado
porque el flujo de caja siempre debe ser positivo (véase la figura
30.1).
Sin embargo, ¿por qué en Italia este modelo no permite hacerse rico
tan fácilmente como sucede en los Estados Unidos?
Fig. 30.1 Compro un inmueble para lo que firmo una hipoteca de 60.000 euros. Lo
reformo y lo tasan por un valor de mercado de 100.000 euros. Pongo este valor en
el activo. Alquilo el inmueble por 600 euros, de los que utilizo 500 para pagar la
hipoteca. Así que tengo un pequeño flujo de caja positivo de 100 euros.
Los motivos son bastantes sencillos: en los Estados Unidos es
posible obtener liquidez de las entidades de crédito con la única
garantía del inmueble, lo que tiene ventajas y desventajas. La
economía crece rápidamente cuando es fácil obtener hipotecas, por lo
que la expansión de los EE. UU. de los últimos años también se ha
producido gracias a su capacidad para encontrar soluciones
alternativas como las hipotecas subprime. Todo el mundo compra
casas y todo el mundo financia a los que compran, tanto que los
precios suben y sus garantías inmobiliarias son buenas. Pero cuando
el valor de los inmuebles se detiene, los estadounidenses ya no
pueden pagar y venden rápidamente, aunque pierdan para no entrar
en las listas de morosos. Esto genera una cascada de ventas
repetidas que hace bajar los precios y destruye las garantías
inmobiliarias.
En cambio, en Europa solo se conceden hipotecas a aquellos que
pueden garantizar que podrán pagar las cuotas, mejor si tienen un
salario fijo como asalariados. Esto ralentiza la economía, pero
lógicamente la hace más estable.
Si viviera en los Estados Unidos y tuviera una propiedad inmobiliaria
que pudiera comprar por un millón de dólares contra un valor de
mercado de 2 millones de dólares, podría fácilmente encontrar un
banco que financiara la operación, aunque yo no tuviera el dinero.
Esto en Italia no sería posible. En el pasado, yo mismo he dicho que
no, incluso a operaciones muy buenas, sólo porque no tenía garantías
o suficiente reputación bancaria (véase la tabla 30.2).
¿Qué sucede cuando compro un inmueble, lo reformo y lo revendo?
Sucede que mi caja aumenta.
Tabla 30.2. Los juguetes son aquellos bienes que en teoría no nos podemos
permitir pero que, como niños, compramos. Son bienes y deudas que no producen
ingresos, sino que los consumen.
Cuando disponga de suficiente caja, el banco me dará suficiente
crédito para comprar inmuebles y alquilarlos. Hacerlo primero si no se
tienen referencias bancarias puede no ser fácil.
En Italia es más fácil hacer lo que los americanos llaman buy and flip,
es decir, comprar y revender. Esto se debe a que nuestro mercado
inmobiliario es menos líquido y eficiente que el estadounidense y
mucho más burocrático. En los Estados Unidos todo el mundo es
inversor inmobiliario: desde un recepcionista hasta una mujer de la
limpieza. Cuando hablas con ellos ves que están acostumbrados a
especular con inmuebles o en bolsa.
En Italia es diferente: el mercado de la especulación está reservado a
los operadores, que son un grupo reducido, y esto no ayuda a la
elasticidad de los tiempos ni al valor de los precios.
En los EE. UU. he conocido a personas que tienen hasta 200 o 300
inmuebles arrendados, lo que nunca he visto en Italia, excepto en
grandes empresas. Sin embargo, con la información correcta y el
conocimiento técnico, en Italia es posible hacer crecer el patrimonio
neto con bastante rapidez.
Por lo tanto, mi consejo como coach financiero es primero aumentar
el patrimonio neto y luego, el flujo de caja.
También se pueden crear ingresos automáticos con derechos de
autor (cánones que se pagan a un autor para explotar una obra
protegida por derechos). Este libro es un ejemplo de ingreso
automático. Se puede tener inversiones en sociedades que crean
ingresos o intereses derivados de otro tipo de inversiones.
En resumen: objetivo número 1, generar patrimonio neto, objetivo
número 2, generar flujo de caja para poder dejar de trabajar y no
alterar tu estilo de vida (véase la figura 30.2).
Figura 30.2 Mi objetivo es tener unos ingresos automáticos cada mes de 10.000
euros. ¿Cuánto patrimonio tengo que tener para invertir al 6 % anual y obtener
esta cifra? La respuesta es 2 millones de euros: el 6 % de 2.000.000 es 120.000;
120.000/12 = 10.000.
Conclusión
Conocimientos especializados y
la fórmula del éxito
Hay una fórmula sencilla que puede conducirte al éxito en cada
ámbito de tu vida:
psicología + conocimientos + habilidades + hábitos = éxito
Si intentas evaluarte según esta fórmula y aún no eres rico, hazte las
siguientes preguntas.
¿Cómo puedo potenciar mi parte psicológica?
¿Qué conocimientos adicionales necesito para tener éxito?
¿Qué otras habilidades debo desarrollar para tener éxito?
¿Qué hábitos debo tener?
El conocimiento es esencial en todos los ámbitos de tu vida en los
que quieras tener éxito. Existen dos tipos de conocimientos:
generales y especializados. Los conocimientos generales no son muy
útiles para acumular dinero. Los profesores universitarios no suelen
tener mucho dinero; son buenos transmitiendo conocimientos, pero
no están especializados en su organización y uso. El conocimiento en
sí mismo no atrae dinero, de lo contrario todos mis estudiantes serían
muy ricos. El conocimiento sólo atrae dinero si está organizado,
dirigido y puesto en un plan de acción destinado a acumular dinero. El
conocimiento no sirve sin la acción. Durante milenios se ha pensado
que el conocimiento era poder. En realidad, solo es poder potencial.
Solamente se convierte en poder efectivo si se organiza en un plan de
acciones que deben ejecutarse con constancia y llevarse a término. Si
quieres ganar dinero en la bolsa, deberás tener un conocimiento
general de la situación y uno especializado. No sirve de nada conocer
únicamente la parte técnica. Debes adquirir un bagaje de información
extremadamente específico sobre el dinero y la riqueza, y luego
decidir en qué campo te sientes más cómodo aplicándolo. Una vez
que hayas elegido el sector, aprende todo lo que necesitas saber. Si
quieres hacerte rico con inversiones inmobiliarias, tendrás que
aprender cómo se tasa un inmueble, cómo se elige, si te permite
aumentar tu ganancia, por ejemplo, dividiéndolo si es muy grande,
cuáles son los impuestos a pagar, dónde y cómo se pueden encontrar
inmuebles con descuento y así sucesivamente.
Si realmente quieres hacerte rico, empieza a adquirir los hábitos del
éxito: el 90 % de tu vida está compuesta de hábitos. Esto significa
que, si hacemos algo durante un tiempo, se convierte en parte de
nosotros.
El éxito tiene un valor diferente para cada uno. Ahora que hemos
llegado al final del libro, me gustaría que te plantearas algunas
preguntas:
¿Por qué debería hacerme rico?
¿Por qué debería aprender a desarrollar habilidades o hábitos de
éxito?
Mi respuesta es: ¿y por qué no?
¿Por qué no tratar de descubrir hasta dónde puedes mejorar,
evolucionar y qué puedes llegar a ser?
¿Por qué no intentarlo?
¿Por qué no tú?
Mucha gente ha creado su fortuna de la nada. Hay personas que
tienen una vida feliz y plena de satisfacciones en todos sus aspectos.
¿Quién te impide conseguirlo o, incluso, superarlo? ¿Por qué no darte
el lujo de ver el sol de medianoche en el Cabo Norte? ¿O desayunar
delante del mar en Keys Island o conducir una moto de agua en el
Caribe o dar la vuelta al mundo en tu velero?
¿Por qué no disfrutar del atardecer desde la piscina de tu propia villa
en la isla de Naladhu, en las Maldivas?
¿Qué es lo que te impide disfrutar de cuanto te ofrece la vida
sabiendo que esta es la recompensa a tu esfuerzo, tu constancia y tu
disciplina?
¿Por qué no ahora? ¿Por qué posponer la felicidad a un momento
futuro cuando tienes la oportunidad de alcanzarla hoy?
No importa de dónde vengas; lo que importa es a
dónde quieres ir y en quién quieres convertirte.
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El autor
Alfio Bardolla nació en 1972 en Chiavenna (Lombardía, Italia).
Jugador de hockey sobre hielo, fundó su primera empresa a los 19
años y se licenció en Ciencias Bancarias, Financieras y de los
Seguros en la Universidad Católica de Milán. Especialista en
programación neurolingüística y coach personal y financiero, es uno
de los principales expertos en el campo del desarrollo personal en
Italia. Su primer libro, El dinero te hace feliz, que se ha convertido en
un superventas, ha dado paso en nuestro país a las publicaciones
sobre finanzas personales y la psicología del dinero.
Integró sus propios conocimientos estudiando con los formadores y
gurús más importantes del mundo en el ámbito de la formación
financiera, de la motivación y el desarrollo personal: Robert Kiyosaki,
Brian Tracy, Robert Allen, George Fontanills, Donald Trump, Harv
Eker, Jack Canfield, Jay Abraham y Bob Circosta. Se especializó en
Programación Neurolingüística con los mayores expertos en esta
disciplina, entre ellos Richard Bandler, John Grinder, Anthony
Robbins, Robert Dilts, John La Valle y David Gordon.
Miles de personas ya han asistido a sus cursos de crecimiento
personal, comunicación, inversiones financieras e inmobiliarias. En
Italia, es el único coach financiero que guía a sus clientes en la
planificación y la consecución de sus objetivos económicos, para
ayudarles a conseguir independencia y libertad financiera en el
tiempo: este es el concepto de Libertad Financiera™, que propone
por primera vez en el mercado italiano.
Aplicó personalmente los conceptos de gestión del dinero y se
convirtió en inversor del sector inmobiliario y el comercio de opciones,
lo que le permitió alcanzar la independencia económica a una edad
muy temprana.
Prosigue tu viaje
Ahora que con este segundo libro has profundizado en los
mecanismos que nos vinculan a la gestión del dinero y a la
mentalidad correcta que se necesita para que trabaje por ti... ¿cómo
debes continuar tu viaje hacia la independencia económica? ¿Cuándo
es el mejor momento para actuar?
La respuesta es sencilla: el mejor momento para actuar es siempre
ahora.
Puedes hacerlo tú mismo, siguiendo lo que te he explicado en el libro:
gestionando los estados de ánimo relacionados con el dinero,
ayudando a los miembros de tu familia a hacer lo mismo, liberándote
de las deudas malas si las tienes o aprendiendo a usar las buenas
para hacerte rico, crear ingresos automáticos y dejar de depender de
tu salario.
O bien puedes acelerar tu aprendizaje inscribiéndote en los
seminarios o con los cursos audiovisuales dedicados a la Libertad
Financiera™.
EL DINERO DESGASTA A QUIEN NO LO TIENE
1ra edición en papel: Octubre de 2018
1ra edición digital: Diciembre de 2019
ISBN papel: 2636985471276
ISBN digital: 978-88-617483-8-5
© Del texto: Alfio Bardolla
Cualquier forma de reproducción, distribución, comunicación pública o
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