EL FANTASMA DE HARRIET
Irlanda era un país interesante y original, lleno de paisajes boscosos, mitos, leyendas, cultura, con
una población muy característica por su humor y su manera de mirar lo serio como una broma y
una broma como algo serio. Tenía ya una semana de haber llegado y me estaba costando
acostumbrarme a este horario, dormía de día y deambulaba de noche, parecía vampiro y eso no
estaba ayudándome en nada.
Observé el reloj enorme que estaba sobre la puerta de la cocina del pequeño departamento,
marcaban las siete y cuarto de la noche, tomé un fuerte respiro, ya no volvería a dormir si no hasta
ya bien entrada la madrugada, que divertido –nótese que esto ultimo fue sarcasmo- inspeccioné
mi mochila antes de salir para cerciorarme que llevara todo lo necesario; una linterna, baterías de
repuesto para la linterna, una libreta, una grabadora, un abrigo de repuesto, chocolate caliente, –
por que este frío te congelaba hasta los huesos –dinero,gas pimienta y la pistola de bengala que mí
padre me había regalado para casos de emergencia.
Tomé mi abrigo y salí para comenzar una pequeña expedición, ya estaba cansada de estar
encerrada; si no disfrutaba de la cuidad de día, pues la disfrutaría de noche, llamé un taxi para que
me llevara a mí destino, cuya tarifa me costó uno de mis riñones, una de las cosas que más me
gustaban pero que a la vez odiaba de este país era su clima frío, también que sus lugares históricos
y hermosos quedaban tan alejados de la civilización como para poder llegar andando. El castillo
Blarney, era uno de mis castillos preferidos del siglo XIII, por no decir que el favorito. Este castillo
se encontraba situado en la colina más alta, en la campiña del condado de Cork, rodeado de un
bosque que parecía encantado.
Según la historia que se esconde detrás de los muros de piedra, nos cuenta que la familia real que
lo habitaba –el rey Desmod y su esposa Charlotte –tuvieron una pequeña y preciosa hija, a quien le
dieron por nombre Harriet, la cual creció cautiva dentro del castillo luego de que su madre
muriera a causa de la peste bubónica, Su padre miraba al mundo de manera oscuro, egoísta y
cruel, el cuál a la atisba menor de un rayo de luz, lo destruía. Y el no quería que nada malo le
pasase a su hija. A medida que los años pasaban Harriet se iba convirtiendo en una señorita
hermosa y llena de curiosidad por el mundo y la aventura.
Un día llegó McQuillan, un rey de un reino un poco lejano, quien quería unir fuerzas y lazos, con el
reino de Desmod, y qué mejor forma de unir fuerzas y lazos que un matrimonio, una boda. El rey
McQuillan tenía un joven hijo, su primogénito, Jared, quien era unos cuantos años mayor que
Harriet y quien al conocerla, al igual que muchos quedó cautivado por su hermosura, esplendor y
delicadeza. Ambos reinos concretaron una boda entre sus primogénitos como forma de unión
entre ambos.
Pero lo que ninguno de ellos sabía era que Harriet por las noches se escabullía de su habitación y
deambulaba por el bosque en búsqueda de aventuras, en una de sus expediciones había conocido
a un jóven muchacho que causó en ella, lo que ella causaba en otros, el jóven muchacho había
cautivado su vida y su corazón, pero su padre nunca permitiría su unión con Marcus, un jóven que
no pertenecía a la alta aristocracia, ya que sólo era un simple herrero.
Harriet al enterarse del trato que su padre había hecho con el rey McQuillan, le propuso a Marcus
irse y una noche intentaron huir de la isla pero su bote se hundió y ambos murieron ahogados, sus
cuerpos nunca fueron encontrados. Muchos de los visitantes dicen que pueden escuchar los gritos
de ayuda de los pobres jóvenes, otros afirman ver a Harriet pasearse por los pasillos del castillo.
Ya había llegado hasta la cima de una de las torres del castillo. Y desde aquí podía observar por
completo el bosque. Se veía total y completamente maravilloso, la brisa fresca sacudía las hojas de
los arboles de un lado a otro haciendo ver como que si éstos estuviesen danzando, el silencio era
tan sepulcral y pacífico a la vez, lo único que podías oír era el sonido de las hojas en su danza, el
cantar de algunas aves. Estas pequeñas y para muchos insignificantes características del bosque,
era lo que me cautivaban de él, era lo que le daba ese aspecto de bosque encantado, ya lo había
mencionado antes, ese lugar era total y completamente mágico.
-Que trágica ha sido tu manera de irte de este mundo, Harriet, ni Romeo y Julieta tuvieron un
amor tan trágico como el de ustedes. –Pensé en voz alta.
-No, en realidad la historia de Romeo y Julieta es una historia de dos niños de catorce años que
estaban cegados por el deseo y el sexo. Te apuesto a que Romeo no sabía ni el segundo nombre
de Julieta. Ambos se suicidan al final por ser estúpidos, niños tontos. Demasiado exagerado a mí
parecer.
En ese instante pude sentir como mi pulso se aceleraba de una manera desorbitante, como poco
a poco el calor que habitaba mi pequeño cuerpo lo iba abandonando, mí mirada bajó al reloj de
muñeca, y este marcaba las tres de la mañana, la hora de los muertos, poco a poco fuí dándome
vuelta hasta encontrarme frente a frente de quién me había hablado.
Era una jóven muchacha, lleva un vestido de un amarillo pálido con pequeños detalles de flores
bordadas por toda su falda, una cinta que rodeaba su diminuta cintura, guantes blancos que
cubrían por completo su piel blanca inmaculada junto a unas mangas abombadas, era una
vestimenta que no era para nada ostentosa pero tampoco sencilla, tenía los ojos de un gris
profundo, el cabello oscuro y lleno de rizos sujetos en lo alto de la cabeza, aunque la mayoría
intentaban escapar con bastante éxito. Era Harriet.
No pensaba huír, ni gritar, y tampoco tenía pensado en desmayarme, Harriet era un fantasma
acostumbrado eso, a que las personas huyeran de ella, y yo no lo iba hacer. - La historia no es así.
– Replique con mis cejas fruncidas. Su mirada se fijo en mi rostro, y poco a poco el suyo formo una
sonrisa. -¿Quieres que te la cuente?
-¿Quieres tú que te cuente la mía? Pero la verdadera, no esa donde dicen que morimos por
accidente; si no que la de dos jóvenes adultos que fueron asesinados
Nota: Podemos apreciar en este cuento que no todo es lo que parece,
aveces hablamos y decimos cosas sin saber con certeza que tan ciertas
son o no, y repetimos tanto esa mentira que llegamos a hacer creer que
es la verdad, cómo en el ejemplo de Harriet todos decían que ella y
Marcus habían muerto ahogados, por el mismo desespero de querer
huírdel reino, y cómo ellos no estaban para desmentir eso, pues así se
quedó, y todos lo que decían y repetían era eso, que así había sido el
suceso, otra cosa que nos da a entender este cuento es la libertad de
expresión, de decisión propia, Harriet era una jóven que vivía cautiva ya
que su padre por temor al mundo y a lo desconocido no la dejaba salir,
no permitía que conociese las cosas por sí misma, tanto así que
pretendía desposarla involuntariamente con el príncipe Jared, sin tomar
en cuenta los sentimientos y la decisión que había tomado Harriet. En
conclusión debemos dejar de creer cada cosa que nos dicen y regar
dicha información, al igual que debemos dejar que cada quién tome
decisiones de su vida, ya que todos tenemos derecho al libre albredío.
Michelle Vargas 2trimestre "B"
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