TUMORES ABDOMINALES GIGANTES: UN RETO
DIAGNÓSTICO PARA EL RADIÓLOGO.
Tipo: Presentación Electrónica Educativa
M. E. Hernández García, B. Díaz Barroso, C. R. Cárcamo Flores, A. Mejias Espada,
Autores:
C. Sainz Azara, M. A. Cruz Diaz
Objetivos Docentes
Describir e ilustrar los hallazgos de imagen asociados a los tumores gigantes abdominales.
Revisión del tema
A pesar del importante aumento de exploraciones radiológicas que se realizan, no es infrecuente el hallazgo de tumores
abdominales gigantes.
Aunque el diagnóstico diferencial de los tumores gigantes es amplio, éste debe estar basado en una cuidadosa historia
clínica, factores demográficos y los hallazgos de las diferentes técnicas de imagen.
La TAC permite por su capacidad multiplanar abarcar grandes volúmenes de estudio con una mejor resolución espacial
que la RM , permite la adquisición en las distintas fases de distribución de contraste y puede determinar el origen de la
lesión. La RM permite por su resolución tisular caracterizar adecuadamente el tumor y precisar su origen.
Hemos revisado de forma retrospectiva pacientes con tumores abdominales gigantes a los que se les ha realizado
diferentes técnicas de imagen en los últimos 5 años en nuestro hospital. Mostraremos los hallazgos radiológicos en
nuestra serie de pacientes que incluyen: lesiones abdominales intra y extraperitoneales (los más frecuentes son los
tumores retroperitoneales) y lesiones pélvicas (los más frecuentes son los tumores de origen ovárico).
Cuando nos encontramos ante una tumoración gigante abdominal o pélvica lo primero que debemos hacer es determinar
el espacio anatómico en el que se localiza la masa y si ésta depende o no de un órgano, lo cual no siempre es fácil.
Por ello es importante una correlación de los hallazgos radiológicos (desplazamiento de estructuras anatómicas y signos
de dependencia de un órgano) junto con los antecedentes del paciente, así como datos clínicos y analíticos que nos
ayuden a orientar el diagnóstico.
En los casos que hemos revisado, las lesiones que con mayor frecuencia se presentan como tumoraciones de gran
tamaño son las de origen retroperitoneal primario, los tumores de origen ginecológico y los tumores del estroma
gastrointestinal. Otros casos mucho menos frecuentes son los linfomas y los tumores de origen pancreático, hepático o
renal.
1. PATOLOGIA GINECOLÓGICA
TUMORES OVÁRICOS
De los órganos intraperitoneales, los tumores de origen ovárico son los que con mayor frecuencia se presentan como
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masas de gran tamaño.
Los tumores ováricos benignos son más frecuentes que los malignos, siendo el teratoma la neoplasia ovárica más
frecuente.
TERATOMAS
Existen 3 tipos:
• Teratoma quístico maduro
• Teratoma inmaduro
• monodermal (estruma ovarico, tumor carcinoide y tumor neural)
TERATOMA MADURO
También llamados quistes dermoides. Suponen más del 95% de los teratomas.
Compuesto por tejidos bien diferenciados derivados de las tres líneas germinales, por lo que puede contener huesos,
dientes, pelos, cartílago, piel, músculo y grasa entre otros componentes.
El aspecto en las diferentes técnicas de imagen es muy variado en función de los elementos que lo constituyan.
En ecografía pueden presentar tres patrones:
- Lesión quística con un nódulo mural densamente ecogénico (nódulo de Rokitansky)
- Masa parcial o difusamente ecogénica
- Bandas ecogénicas finas y múltiples, niveles líquido-líquido e imágenes ecogénicas con sombra posterior por
calcificaciones.
La clave diagnóstica será detectar por TC o RM la presencia grasa en el interior de la lesión. (Fig. 1 Fig. 2)
TERATOMA INMADURO
Compuesto por tejidos inmaduros derivados de las tres capas germinales.
Se comportan como lesiones malignas.
Pueden ser bilaterales y coexistir con un teratoma quístico maduro en el mismo ovario Se suelen presentar como
lesiones grandes, complejas, con un componente sólido irregular con pequeños focos de tejido adiposo. Puede tener
focos de necrosis, hemorragia y calcificaciones amorfas dispersas.
CISTOADENOMAS
El cistoadenoma representa el 40% de los tumores benignos del ovario. Se distinguen dos tipos: cistoadenoma
seroso y cistoadenoma mucinoso.
CISTOADENOMA SEROSO
Se presenta como lesiones quísticas de tamaño variable, generalmente uniloculares aunque puede tener septos finos en
su interior adquiriendo un aspecto multilocular. (Fig. 3)
La presencia de papilas es muy infrecuente y debe hacer sospechar un que se trata de un tumor borderline.
CISTOADENOMA MUCOSO
Suele ser de mayor tamaño y más frecuentemente multiloculados, aunque de paredes fina. Pueden presentar un
contenido más heterogéneo con presencia de ecos en su interior por fenómenos hemorrágicos.
Cuando presentan crecimientos papilares hay que sospechar malignidad. (Fig. 4)
CISTOADENOCARCINOMAS
El cáncer de ovario es la quinta neoplasia maligna más frecuente en mujeres, y la 2ª de origen ginecologico. Los
tumores epiteliales de ovario constituyen el 85 % de las neoplasias malignas de ovario, siendo el cistoadenocarcinoma
el tipo histológico más frecuente.
Los subtipos histológicos más frecuentes son el seroso y el mucinoso. Por imagen no pueden diferenciarse de forma
fiable, aunque los tumores serosos tienden a ser más homogéneos y los mucinosos más heterogéneos por la presencia de
material mucoide, detritus o hemorragia.
Los criterios que en las pruebas de imagen orientan a malignidad son:
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• Proyecciones papilares sólidas abundantes.
• Septos gruesos
• Paredes engrosadas y nodulares.
Los tumores de tipo mucinoso pueden romperse y producir una complicación secundaria conocida como
pseudomixoma peritoneal, que consiste en la acumulación de ascitis mucinosa que presenta valores de atenuación
mayor que el líquido, con tabiques/detitus en ecografía. Típicamente produce impronta sobre el hígado y el bazo, sin
infiltrarlos, adquiriendo sus bordes un aspecto ondulado.
MIOMAS UTERINOS
El mioma o leiomioma es el tumor ginecológico más frecuente. Son tumores uterinos benignos compuestos
fundamentalmente por células musculares lisas separadas por cantidades variables de tejido conectivo fibroso.
Según su localización distinguimos miomas subserosos, intramurales y submucosos.
Se suelen presentar como lesiones múltiples.
En ecografía los miomas se presentan como masas hipoecogénicas sólidas (Fig. 5) y en RM se presentan típicamente
como masas de bordes bien definidos, hipointensos respecto al miometrio en las secuencias T2 y con intensa captación
de contraste.
No obstante, la imagen de los miomas es muy variable en función de los cambios histopatológicos que pueden
presentar: degeneración (hialina, quística, mixoide y roja), hemorragia, necrosis o calcificación.(Fig. 6 Fig. 7 Fig. 8)
[Link] RETROPERITONEALES PRIMARIAS
Los tumores retroperitoneales primarios comprenden un grupo heterogéneo y poco frecuente de neoplasias que se
originan en el retroperitoneo, fuera de los órganos alojados en este compartimento. Generalmente derivan de células
mesenquimatosas, neurógenas o de restos embionarios. Suelen detectarse cuando han alcanzado gran tamaño, ya que
presentan un crecimiento indolente.
La mayor parte de las masas retroperitoneales son de naturaleza maligna.
Los más frecuentes son los sarcomas y dentro de ellos el histiocitoma fibroso maligno, el liposarcoma y el
leiomiosarcoma.
LIPOSARCOMA
Es el sarcoma retroperitoneal más frecuente. Predomina en mujeres de 50 a 70 años de edad. La RM es la técnica de
elección para el diagnóstico.
Se suele presentar como masas grandes (>20 cm).
Histológicamente se diferencian 5 subtipos:
• Bien diferenciado: Masas de densidad grasa que pueden presentar septos gruesos, irregulares y nodulares que
realzan tras la administración de contraste, lo que ayuda a diferenciarlos de los lipomas. (Fig. 9)
• Mixoides: se dan en pacientes más jóvenes. Se presentan como masas hipodensas heterogénea, con tabiques
gruesos que captan contraste.
• Pleomórficos, de células redondas e indiferenciados: No tienen un comportamiento característico por lo que es
difícil diferenciarlos de otros tumores sólidos. Se presentan con aspecto de masa heterogénea de densidad partes
blandas, no siendo siempre posible demostrar la presencia de grasa mediante RM. (Fig. 10)
LEIOMIOSARCOMA
Es el segundo tumor maligno más frecuente. Predomina en mujeres de edad media.
Se presentan como grandes masas de partes blandas, característicamente con extensas áreas de necrosis y degeneración
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quística. ( Fig. 11, Fig. 12, Fig. 13, Fig. 14).
Pueden afectar por contigüidad a los vasos u originarse de estos (típicamente a partir de la vena cava inferior).
HISTIOCITOMA FIBROSO MALIGNO
Es el tercer sarcoma retroperitoneal más frecuente y es el sarcoma de partes blandas más frecuente del organismo. Se da
con mayor frecuencia en varones en la 6ª-7ª década de la vida.
Se suelen presentar como masa sólida de gran tamaño, infiltrante, con realce heterogéneo y áreas de necrosis y
hemorragia (Fig. 15). Es frecuente la presencia de calcificaciones distróficas.
3. GIST
Los tumores del estroma gastrointestinal (GIST) son los tumores mesenquimales más frecuentes del tracto
gastrointestinal. Generalmente afectan a individuos mayores de 50 años.
La localización más frecuente es el estómago, seguido del yeyuno e íleon.
Se suelen presentar como masas exofíticas hipervasculares de márgenes bien definidos, con un tamaño muy variable (
desde milimétricos hasta 30 cm).
Los de mayor tamaño pueden presentan un aspecto heterogéneo debido a la presencia de hemorragia, degeneración
quística o necrosis (Fig. 16, Fig. 17, Fig. 18). Pueden presentar calcificaciones.
Generalmente desplazan órganos y vasos adyacentes, pero la invasión directa de las estructuras adyacentes es muy rara.
La obstrucción intestinal es infrecuente.
Aproximadamente el 50% de los pacientes con GIST presentan enfermedad diseminada al diagnóstico (lo más frecuente
es la diseminación hepática y al peritoneo). (Fig. 19)
Otro hallazgo característico de este tipo de tumores es que la afectación de los ganglios linfáticos es extremadamente
rara.
El comportamiento en el estudio de RM dependerá del componente de hemorragia y necrosis
4. LINFOMA
Son tumores sólidos del tejido linfoide. Distinguimos dos grupos: la Enfermedad de Hodgkin y los linfomas no
Hodgkin, siendo este último la enfermedad hematológica más frecuente
La forma de presentación es diversa e inespecífica, por lo que prácticamente siempre entrará en el diagnóstico
diferencial.
Como rasgos generales deberemos pensar en un linfoma ante la presencia de:
-Adenopatías: en múltiples localizaciones, que pueden confluir formando conglomerados.
-Masas de densidad partes blandas de aspecto expansivo, poco infiltrativas, con realce homogéneo tras la
administración de contraste, que envuelve estructuras vasculares sin disminuir su calibre. (Fig. 20, Fig. 21, Fig.
22, Fig. 23).
5. LESIONES DE OTRAS LOCALIZACIONES
Existen tumores dependientes de otros órganos abdominales que con mucha menor frecuencia se pueden presentar
como lesiones de gran tamaño, como pueden ser los de origen pancreático (Fig. 24), hepático (Fig. 25), o renal (Fig.
21,Fig. 22).
Imágenes en esta sección:
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Fig. 1: Figura 1.
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Fig. 2: Figura 2.
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Fig. 3: Figura 3.
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Fig. 4: Figura 4.
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Fig. 5: Figura 5.
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Fig. 6: Figura 6.
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Fig. 7: Figura 7.
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Fig. 8: Figura 8.
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Fig. 9: Figura 9.
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Fig. 10: Figura 10.
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Fig. 11: Figura 11.
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Fig. 12: Figura 12.
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Fig. 13: Figura 13.
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Fig. 14: Figura 14.
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Fig. 15: Figura 15.
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Fig. 16: Figura 16.
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Fig. 17: Figura 17.
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Fig. 18: Figura 18.
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Fig. 19: Figura 19.
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Fig. 20: Figura 20.
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Fig. 21: Figura 21.
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Fig. 22: Figura 22.
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Fig. 23: Figura 23.
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Fig. 24: Figura 24.
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Fig. 25: Figura 25.
Conclusiones
Los estudios de imagen juegan un papel fundamental en la caracterización, extensión de la enfermedad y
afectación de órganos adyacentes y a distancia . Aunque en muchas ocasiones el diagnóstico definitivo
es el anatomopatológico, el estar familiarizado con los hallazgos de las técnicas de imagen ayudan a
estrechar el diagnóstico diferencial.
Bibliografía / Referencias
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