Las relaciones interpersonales
Las relaciones interpersonales abarcan toda aquella relación que pueda mantenerse entre
seres humanos, puede ser una relación de amistad, familiar entre padres e hijos, relación de
pareja o entre compañeros de trabajo, escuela y universidad. Estas forman parte importante
de nuestra vida, sin que las mismas impliquen un vínculo de confianza o intimidad.
Las relaciones como ves incluyen la interacción social con otras personas, ya sea en un
entorno familiar, laboral o en otros grupos sociales lejos del núcleo familiar, sin este tipo de
relaciones se dice que el ser humano no podría sobrevivir, pues nos encontramos en
constante evolución y además tenemos el instinto de aprender, conocer, experimentar y
lograr nuestro propio bienestar.
¿Cuál es la importancia de las relaciones?
Como te hemos mencionado, las relaciones motivan la interacción entre seres humanos,
esta interacción personal también puede ser llamada afiliación, y se refiere a que es una
necesidad del ser, fundamental para su existencia individual y colectiva.
Un ejemplo de esta afiliación ocurre con los bebés, por ejemplo, de estos no contar con
personas adultas que pudieran cuidarlos y alimentarlos, los bebés no lograrían una vida
muy larga y de calidad justa para que estos crezcan y continúen con la evolución.
Existen algunos beneficios de la afiliación como:
Comparación social
Reducción de ansiedad
Búsqueda informativa
1- Comparación social
Cuando una persona se encuentra frente o dentro de una situación en particular, sin
conocimiento acerca de cómo debe actuar, esta simplemente puede notar el
comportamiento y actitudes de personas a su alrededor para diagnosticar y adoptar cual
puede ser la reacción correcta ante tal situación.
2- Reducción de la ansiedad
En ejemplo de la definición anterior, frente a una situación particular en la que un individuo
se encuentre bajo un estado ansioso o nervioso, este preferirá encontrarse en la misma
situación pero con alguna compañía, pues la interacción con otros individuos puede implicar
distracción de tal situación, así mismo reducir el nivel de estrés que pueda tener esa
persona, al “olvidar” el por qué se encuentra en el lugar en primera instancia.
Por otro lado, el efecto de reducción de ansiedad no siempre es efectivo si la persona que
acompaña se encuentra bajo los mismos efectos, estos al contrario pueden provocar aún
más ansiedad, a esta señal la podemos vincular con la que hemos mencionado
anteriormente, la comparación social, si el ser humano nota que esta frente a un grupo con
actitudes ansiosas, el mismo intentara averiguar por qué se encuentran en ese estado y
quizás adoptar el mismo nerviosismo.
3- Búsqueda informativa
En otro escenario, esta vez frente a una situación grave o de peligro, los individuos pueden
buscar por compañía que les permita sacar información acerca de cómo se debe afrontar el
peligro.
A pesar de estos puntos, la afiliación no solo ocurre al momento de que personas se
encuentren en situaciones de peligro, estrés o incertidumbre, la necesidad de compañía y
relación con otros también puede ocurrir en diferentes situaciones de agrado para el ser
humano, pues esto aumenta el bienestar ligado al afecto así como los vínculos sociales que
permitan buenas experiencias, con ello un incremento del autoestima.
¿Cómo se vinculan las relaciones y el bienestar?
Las relaciones están vinculadas principalmente con el bienestar, aunque el mismo pueda
resultar en malestar y sufrimiento, de allí que hasta la fecha y desde toda la historia de la
humanidad, existan los aspectos negativos como la baja autoestima, la depresión y la falta
de habilidades sociales que al fin solo intensifican los demás aspectos negativos.
Inicio de las relaciones interpersonales
Todavía hoy día existen personas que en toda su vida apenas han conocido a un pequeño
grupo de personas, como ejemplo se puede mencionar algunas tribus que mantienen su
población únicamente para los suyos, fuera de límites territoriales estos no interactúan con
otros individuos ni tienen la necesidad de conocerlos.
Frente a este concepto se pueden plantear algunas preguntas importantes, como ¿De qué
depende o por qué en necesario entablar amistad con otras personas?
Esta disyuntiva puede responderse con algunos puntos a continuación:
1- Importancia bajo el contexto social
El ser humano por instinto buscara la aprobación de su grupo social, por esto que según
diferentes culturas exista la necesidad de contraer matrimonio o iniciar una relación cuando
ocurre algún tipo de atracción entre los individuos.
Hay inclusive culturas que aceptan las relaciones afectivas solo si estas cuentan con la
particular emoción de atracción, definiendo esta como una parte importante e indispensable
para la durabilidad de las relaciones, hablando en este caso especial de las relaciones
amorosas.
2- Atracción y relaciones interpersonales
La atracción es un tipo de fenómeno que ocurre mayormente al momento en el que un
individuo siente el instinto de vincularse o entablar algún tipo de relación con otra persona,
esto puede ocurrir de manera voluntaria por un lado, pues si bien al comienzo puede existir
atracción, dependerá del individuo y de su capacidad y habilidad social iniciar una
interacción con la otra persona.
Una vez establecida la relación, si no se mantiene la atracción entre ambas partes, son
mayores las probabilidades de que estos permanezcan en contacto aun y cuando las
condiciones que motivaron a las dos personas a relacionarse desaparezcan, un ejemplo de
ello puede mencionarse en algún ámbito laboral, en el que se mantenga alguna relación
amistosa o amorosa luego de no encontrarse en el mismo espacio laboral.
3- Familiaridad
Es más frecuente que las personas con las que se mantiene mayor contacto sean con las
que se establezca una relación amistosa o amorosa, dado a que el tiempo en el que se
interactúa ayuda a que ambas partes se sientan más seguras entre sí, puede motivar la
confianza entre compañeros, por lo que la atracción puede surgir gracias a la sensación de
familiaridad que sucede entre los pares.
Esto se debe también a que de manera intuitiva, mientras más se conoce a otra persona, la
capacidad para predecir su conducta aumenta y así se investiga a la par si esa persona
comparte actitudes con uno mismo.
4- Semejanza
Esta puede ocurrir en diferentes aspectos como: la personalidad, en las actitudes o en el
“yo” ideal, en este punto se puede decir que la semejanza puede ser gran motivadora para
que nazca la atracción, pues mientras más se encuentren similitudes entre los pares, más
atraídos podríamos sentirnos hacia esa persona.
Características influyentes en la atracción:
Comprensión
Capacidad para captar sentimientos de los demás (empatía)
Lealtad
Alegría
Sinceridad
Por otro lado existen algunas características de la conducta humana que son menos
valoradas al momento de considerar alguna interacción social con personas que muestran:
Narcisismo
Violencia
Comportamientos caprichosos
Agresividad
Dominancia
Una nota adicional se puede incluir en este apartado, pues se dice según estudios que
personas que muestran grandes cualidades junto a algún defecto, son consideradas más
atractivas que aquellas que no demuestran características negativas en lo absoluto.
El amor como factor influyente de la atracción
El amor se define como un fenómeno que ha adoptado tantos conceptos a lo largo de la
historia, dependientes según el contexto y parámetro social bajo el que se le dé un
significado, que es complejo darle un concepto directo acerca de lo que se refiere el término
“amor” sin embargo, aquí te mencionamos un resumen de lo que se trata en general esta
palabra:
Usando como base el contexto más general y universalmente usado como “enamoramiento”
de este partes diferentes clases de amor, las cuales vinculan algunos factores como: la
intimidad, compromiso y pasión.
No todos entrelazan cada factor, pues cada uno menciona distintos casos en los que surge
un tipo de amor, estos pueden ser de amor romántico o enamoramiento, amor compañero,
fatuo y completo aunque existen derivados como el amor ludus, practico y maniático.
Amor romántico
Como ya te mencionamos este también es llamado enamoramiento y es el más extendido
en la sociedad aunque este puede no ser tomado como un motivo suficiente para garantizar
el bienestar y durabilidad de una relación, algunas culturas lo ven como un indispensable
para establecer un relación feliz, este como ingrediente para la felicidad y satisfacción
dentro del matrimonio.
Dentro de este tipo de amor existen algunas características que se dice, cada individuo
debe sentir para considerarlo como el tipo de atracción causada por el enamoramiento, de
estas características las más relevantes son: deseo sexual, celos, preocupación por el
bienestar de la otra persona, pensamientos de incertidumbre cuando el compañero no está
cerca y excitación en general.
Relaciones familiares
Padres - hijos
En la antigüedad, las relaciones padre - hijo solían estar marcadas por el miedo, ya fuera a
la rebelión o al abandono, lo que dio lugar a los estrictos roles filiales en, por ejemplo, la
antigua Roma y China. Freud concibió el Complejo edípico, la supuesta obsesión que los
jóvenes varones tienen hacia sus madres y el temor y rivalidad con sus padres que la
acompañan, y el complejo de Electra, en el que la joven siente que su madre la ha castrado
y por ello se obsesiona con su padre. Las ideas de Freud influyeron durante décadas en el
pensamiento sobre las relaciones entre padres e hijos.
Otra concepción temprana de las relaciones entre padres e hijos era que el amor sólo
existía como un impulso biológico de supervivencia y consuelo por parte del niño.En 1958,
sin embargo, el estudio de Harry Harlow " The Hot Wire Mother" que comparaba las
reacciones de los rhesus ante las "madres" sustitutas de alambre y las "madres" de tela
demostró que el afecto era deseado por cualquier cuidador y no solo por las madres
sustitutas.
El estudio sentó las bases de la teoría del apego de Mary Ainsworth, mostrando cómo los
bebés utilizaban a sus "madres" de tela como base segura desde la que explorar. En una
serie de estudios en los que se utilizó la situación extraña, un escenario en el que un bebé
es separado y luego reunido con sus padres, Ainsworth definió tres estilos de relación
padre-hijo.
Los bebés apegados con seguridad echan de menos a sus padres, los saludan
alegremente a su regreso y muestran una exploración normal y falta de miedo cuando sus
padres están presentes.
Los bebés "inseguros evasivos" muestran poca angustia ante la separación e ignoran al
cuidador cuando vuelven. Exploran poco cuando el progenitor está presente. Los bebés
también tienden a no estar disponibles emocionalmente.
Los bebés Inseguros ambivalentes están muy angustiados por la separación, pero siguen
angustiados al regreso de los padres; estos bebés también exploran poco y muestran miedo
incluso cuando los padres están presentes.
Algunos psicólogos han sugerido un cuarto estilo de apego, desorganizado, llamado así
porque el comportamiento de los bebés parecía desorganizado o desorientado.
Las relaciones de apego seguro están vinculadas a mejores resultados sociales y
académicos y a una mayor interiorización de la moral, ya que la investigación propone la
idea de que las relaciones entre padres e hijos desempeñan un papel clave en el desarrollo
de la moralidad de los niños pequeños. Las relaciones de apego seguro también están
relacionadas con una menor delincuencia infantil, y se ha descubierto que predicen el éxito
posterior de las relaciones.
Durante la mayor parte de finales del siglo XIX hasta el siglo XX, la percepción de las
relaciones entre adolescentes y padres era la de una época de agitación. [G. Stanley Hall]]
popularizó el modelo "Sturm und drang", o tormenta y estrés, de la adolescencia.La
investigación psicológica ha pintado un panorama mucho más tranquilo. Aunque los
adolescentes buscan más el riesgo y los adultos emergentes tienen tasas de suicidio más
altas, son en gran medida menos volátiles y tienen relaciones mucho mejores con sus
padres de lo que sugiere el modelo de tormenta y estrés. La adolescencia temprana suele
marcar un declive en la calidad de la relación padres-hijos, que luego se reestabiliza a lo
largo de la adolescencia, y las relaciones a veces son mejores al final de la adolescencia
que antes de su inicio. Con el aumento de la edad media al matrimonio y más jóvenes que
asisten a la universidad y viven con sus padres después de la adolescencia, el concepto de
un nuevo período llamado adultez emergente ganó popularidad. Se considera un periodo de
incertidumbre y experimentación entre la adolescencia y la edad adulta. Durante esta etapa,
las relaciones interpersonales se consideran más centradas en uno mismo, y las relaciones
con los padres pueden seguir siendo influyentes.
Hermanos
Las relaciones entre hermanos tienen un profundo efecto en los resultados sociales,
psicológicos, emocionales y académicos. Aunque la proximidad y el contacto suelen
disminuir con el tiempo, los vínculos entre hermanos siguen teniendo efecto a lo largo de
toda la vida. Los vínculos entre hermanos son una de las pocas relaciones duraderas que
pueden experimentar los seres humanos. Las relaciones entre hermanos se ven afectadas
por las relaciones entre padres e hijos, de modo que las relaciones entre hermanos en la
infancia a menudo reflejan los aspectos positivos o negativos de las relaciones de los niños
con sus padres.
Etapas
Las relaciones interpersonales son sistemas dinámicos que cambian continuamente durante
su existencia. Como los organismos vivos, las relaciones tienen un principio, una duración y
un final. Tienden a crecer y mejorar gradualmente, a medida que las personas se conocen y
se acercan emocionalmente, o se deterioran gradualmente a medida que las personas se
distancian, siguen adelante con sus vidas y forman nuevas relaciones con otras personas.
Uno de los modelos más influyentes del desarrollo de las relaciones fue propuesto por el
psicólogo George Levinger.Este modelo se formuló para describir las relaciones románticas
heterosexuales entre adultos, pero también se ha aplicado a otros tipos de relaciones
interpersonales. Según el modelo, el desarrollo natural de una relación sigue cinco etapas:
Conocimiento y amistad - El conocimiento depende de las relaciones previas,
la proximidad física, las primeras impresiones y otros factores. Si dos personas empiezan a
gustarse, las interacciones continuadas pueden llevar a la siguiente etapa, pero el
conocimiento puede continuar indefinidamente. Otro ejemplo es la asociación
Acumulación - Durante esta etapa, las personas empiezan a confiar y a preocuparse el
uno por el otro. La necesidad de intimidad, la compatibilidad y agentes filtradores como los
antecedentes y objetivos comunes influirán en si la interacción continúa o no.
Continuación - Esta etapa sigue a un compromiso personal mutuo bastante fuerte y
cercano de amistad a largo plazo, relación romántica o incluso matrimonio. Suele ser un
periodo largo y relativamente estable. No obstante, durante este tiempo se producirá un
crecimiento y desarrollo continuos. La confianza mutua es importante para mantener la
relación.
Deterioro - No todas las relaciones se deterioran, pero las que lo hacen tienden a mostrar
signos de problemas. Puede haber aburrimiento, resentimiento e insatisfacción, y las
personas pueden comunicarse menos y evitar revelarse. La pérdida de confianza y las
traiciones pueden tener lugar a medida que continúa la espiral descendente, lo que
finalmente acaba con la relación. (Alternativamente, los participantes pueden encontrar
alguna forma de resolver los problemas y restablecer la confianza y la fe en los demás).
Fin - La etapa final marca el fin de la relación, ya sea por ruptura, muerte o por separación
espacial durante bastante tiempo y rompiendo todos los lazos existentes ya sea de amistad
o amor romántico.
Terminación de una relación
Según la última Revisión sistemática de la literatura económica sobre los factores asociados
a la satisfacción vital (de 2007), las relaciones estables y seguras son beneficiosas y, en
consecuencia, la disolución de la relación es perjudicial.
La American Psychological Association ha resumido la evidencia sobre rupturas. En
realidad, la ruptura puede ser una experiencia positiva cuando la relación no amplió el yo y
cuando la ruptura conduce al crecimiento personal. También recomiendan algunas formas
de afrontar la experiencia:
Centrarse intencionadamente en los aspectos positivos de la ruptura ("factores que
conducen a la ruptura, la ruptura en sí, y el tiempo justo después de la ruptura").
Minimizar las emociones negativas
Escribir en un diario los aspectos positivos de la ruptura (por ejemplo, "comodidad,
confianza, empoderamiento, energía, felicidad, optimismo, alivio, satisfacción,
agradecimiento y sabiduría"). Este ejercicio funciona mejor, aunque no exclusivamente,
cuando la ruptura es mutua.
Menos tiempo entre una ruptura y una relación posterior predice una mayor autoestima,
seguridad en el apego, estabilidad emocional, respeto por la nueva pareja y mayor
bienestar. Además, las relaciones de rebote no duran menos que las relaciones normales.
El 60% de las personas son amigas de uno o más ex. El 60% de las personas ha tenido una
relación intermitente. El 37% de las parejas que cohabitan, y el 23% de los casados, han
roto y vuelto con su pareja actual.
Poner fin a una relación conyugal implica el divorcio o la anulación. Una de las razones
citadas para el divorcio es la infidelidad. Los factores determinantes de la infidelidad son
objeto de debate entre proveedores de servicios de citas, feministas, académicos y
divulgadores científicos. Según Psychology Today, el nivel de compromiso de las mujeres,
más que el de los hombres, determina en mayor medida si una relación continuará.
Problemas en la adolescencia
Problemas de rendimiento en el estudio.- En muchas ocasiones los adolescentes
presentan dificultades importantes en su rendimiento académico que puede ser debido a un
aprendizaje inadecuado de la metodología de estudio o a problemas psicológicos
subyacentes de índole depresivo o ansioso. En cualquiera de los casos se ve afectada la
autoestima y será determinante en la evolución sana de la misma.
Problemas tras la separación de los padres.- En la actualidad cada vez son más
frecuentes las separaciones de parejas con hijos. Cuando éstos son adolescentes el
proceso es complejo para ellos, no sólo por lo que significa afrontar las consecuencias
psicológicas de la propia separación, sino porque además atraviesan una etapa de su vida
donde están gestando su personalidad y presentan muchas inseguridades. En estas
situaciones estas problemáticas se verían más afectadas y pueden condicionar el futuro
desarrollo psicológico del adolescente.
Abuso escolar.- Sufrir abuso consiste en ser objeto de provocaciones continuas y de forma
deliberada de humillaciones (de forma verbal o agresiva). Estas humillaciones son
conductas de sometimiento, intimidatorias o incluso amenazantes que vulneran la dignidad
y los derechos de quien los padece, afectando considerablemente sus relaciones
interpersonales y su desarrollo psicológico.
Problemas somáticos.- Los adolescentes pueden sufrir de forma habitual problemas de
carácter somático como dolores de cabeza, de estómago, dermatitis, asma etc. que en
muchos casos no remiten con un tratamiento, siendo psicológico su origen, ya que bajo
esas alteraciones hay importantes dificultades para manejar emociones que no pueden
controlarse y se manifiestan en forma de somatización (en el cuerpo se traslada un
problema psicológico).
Duelos y separaciones
cuando perdemos a alguien significativo en nuestra vida (un fallecimiento o una ruptura
sentimental) o algo que consideramos tremendamente valioso para nosotros (un trabajo,
una casa, un rol) se inicia un proceso psicológico denominado duelo, cuyo objetivo
es proceder a la recuperación de la herida psicológica que produce esa pérdida. En él
caminaremos por diferentes etapas que van desde la negación, la confusión, la culpa, el
enfado, la tristeza o la angustia …hasta que vamos retomando el control de nuestra vida y
esta herida comienza a cicatrizar.
Este proceso es lo que se considera duelo “normal” y prevenir que se convierta en
patológico es objetivo de terapia en los inicios de la experiencia de la pérdida (fallecimiento
o ruptura sentimental, fundamentalmente). En cambio, el duelo patológico aparece cuando
después de un año de la pérdida emocional persiste un estado de ánimo depresivo y de
estrés significativo, afectando en otras áreas de la vida de la persona que lo padece.