Sesión de Aprendizaje No 4
FUNDAMENTOS INTRODUCTORIOS A LA INVESTIGACIÓN
CÓMO HACER UN ENSAYO O TRABAJO ESCRITO ACADÉMICO
1. TRABAJO ESCRITO ACADÉMICO
DEFINICIÓN
Los trabajos escritos, como defiende Salas (2012), desarrollan en el estudiante su
capacidad de análisis, síntesis, crítica, redacción y expresión escrita, la creatividad y
originalidad, la curiosidad, planteamiento de preguntas e incluso la memorización y
asimilación. La realización de estos trabajos supone, según Tierno (2009), que los
estudiantes aprenden “a exigirse a sí mismo precisión, claridad y organización mental
sobre los contenidos de un tema determinado” (p.127). En este sentido, Blanquet (2012)
entiende que elaborar un trabajo implica “la capacidad de relacionar conceptos” (p. 132).
En palabras de este último autor, un trabajo no es la copia de ningún libro ni es la sucesión
de párrafos de procedencias diversas. Más bien es “el resultado de una investigación, del
análisis de lecturas, de la recogida de datos y de una reflexión personal sobre el tema
concreto” (p. 132). Castillo y Polanco (2004) entienden que “elaborar un trabajo le exige al
estudiante poner en juego los más altos procesos intelectuales que incluyen, además, un
elevado grado de creatividad y capacidad de iniciativa, para lograr organizar los datos y
las ideas de un modo personal” (p.297)
Los trabajos escritos académicos, con esa nomenclatura, cubren un amplio abanico de
tipologías, pues englobarían desde las tesis doctorales, los trabajos finales de máster, los
de fin de grado, las memorias, los informes, los trabajos temáticos de las asignaturas (que
ayudan a profundizar y completar los conceptos de estas) o los ensayos. Aportamos aquí
una clasificación de trabajos académicos propuesta por Pauk (2002) quien reduce a cuatro
los tipo de trabajos: a) temas: que recogen las conclusiones propias basadas en lo que se
ha leído; b) informes: contienen comentarios sobre los resultados de una investigación
hecha; c) críticas: expresan la opinión del estudiante sobre un libro o escrito; y d)
investigación: que “se basa en una investigación amplia realizada con material publicado
sobre un asunto en particular” (p. 178).
Independientemente del tipo de trabajo que sea, se respetarán las fases de elaboración.
Las diferencias vendrán por la extensión, la profundidad con la que se aborden los temas,
el grado de visibilidad del autor en el trabajo si es más impersonal o está presente, las
temáticas, las fuentes de recopilación de la información, las matizaciones en algunos
epígrafes o la finalidad del propio trabajo.
2. ESTRUCTURA DEL TRABAJO
Un trabajo escrito incluye una serie de partes que no conviene olvidar:
o La portada: que contendría datos referidos al título del trabajo y del estudiante en
la parte central del folio, nombre del profesor y de la asignatura en la parte superior
del folio y titulación y curso académico en la parte inferior del folio.
o Un índice: con el despliegue de epígrafes, que contemplaría los anexos y el listado
de tablas, figuras y gráficos. Hemos de saber que las páginas de la derecha son
las impares, donde se comenzaría el trabajo.
o La introducción: en la que se explicaría el conjunto del trabajo y los motivos de
elección e importancia del tema, así como su conexión con el resto de temas del
temario. Esta parte es más fácil escribirla al finalizar el trabajo, pues ya tenemos
toda la información.
o El desarrollo del trabajo: compuesto de epígrafes y apartados donde se
desmenuza el contenido del tema.
o Las conclusiones.
o Un apartado bibliográfico.
o Anexos.
o La contraportada.
3. FASES DE ELABORACIÓN
Los pasos a seguir, coincidiendo con los autores citados en el anterior epígrafe, son:
a) ELEGIR EL TEMA
Si lo podemos elegir, que sea concreto, que nos guste e interese.
b) RECOPILAR DATOS SOBRE EL TEMA
Sería conveniente pasar por la siguiente secuencia que mostramos a continuación:
1º Retomar las indicaciones dadas por el profesor.
Tendremos que tener claro qué ha solicitado, fecha de entrega, tipo de trabajo y
páginas que debe ocupar.
Si el profesor no facilita más que la temática, debemos ir pensando e ir concretando
el tema hasta hacerlo operativo y ajustado a los parámetros de espacio dados. Al no
tener especificaciones, supondrá hacer un visionado rápido por la literatura y lectura
de índices que nos dé ideas de los aspectos que sobre el tema hay escrito, para
posteriormente seleccionar las fuentes y leerlas en profundidad.
Si el profesor da informaciones precisas, nuestra búsqueda y lectura se centrará en
tales aspectos. Los primeros materiales supondrán, de la misma manera, un vistazo
a sus índices para ir excluyendo fuentes y dejando otras para leer en profundidad.
Se trata de recuperar de nuestra memoria conceptos, ideas, que pudieran estar
relacionadas con el tema, para pasar después a las lecturas específicas. Cuanto más
acotado esté el tema, más fácil será la búsqueda de materiales pues estará más
delimitado.
Con una lluvia de ideas estableceremos las partes sobre las que habría que dirigir la
lectura. Apuntaremos todas las ideas que se nos ocurran en un folio para después
valorar por dónde dirigirnos. Siguiendo a Boeglin (2007) también podemos usar el
asociograma que consiste en dibujar un círculo en el centro de un folio y apuntar el
tema en cuestión dentro, a partir de ahí se escriben todas las asociaciones que se nos
ocurra, cercándolas y uniéndolas a la palabra central.
Nos pueden ayudar los interrogantes que plantea Tierno (2009) sobre qué objetivo se
busca con el trabajo, si tiene que tener un tratamiento general o detallado, si
necesitaría revisar distintas fuentes, si exigiría datos experimentales y si implicaría
temas afines.
2º Leer sobre el tema en varias revistas, libros, periódicos, páginas web en
internet.
Visitar la biblioteca y mirar por materias, además de buscar los libros en los que se
tenga identificado el autor. Hemos de buscar en la hemeroteca las revistas e incluso
consultar buscadores a través del world wide web (www), anotando siempre la
dirección de donde hemos obtenido la información y la fecha de consulta.
3º Buscar información a través de observaciones, entrevistas, visionados de
vídeos o material gráfico.
4º Abrir un documento en un procesador de texto (open office, Word…) e ir
generando fichas para las lecturas que hacemos.
Pueden ocurrir tres situaciones: a) Iremos copiando párrafos textuales, anotaremos el
autor, el año y la página de donde se ha extraído la información, así como la referencia
del libro; b) Si se nos ocurre alguna idea al hilo de lo que leemos, también la anotamos,
aclarando que es una idea propia; c) Nos interesa la idea del autor pero no copiamos
nada textual, sino que hacemos un resumen e interpretación de la idea, entonces se
apuntaría el autor y el año pero no la página.
5º Abrir otro documento Word donde copiamos todas las referencias
bibliográficas de los materiales consultados siguiendo las normas de la
Asociación Americana de Psicología (APA).
Pero además podemos hacer una ficha de cada lectura donde se anoten autor, título,
editorial, ciudad, año, número de páginas, tema que trata el libro y valoración.
Organizaremos la bibliografía en referencias consultadas, citadas, referidas a la
legislación y webs visitadas.
c) ORGANIZAR LA INFORMACIÓN
Volveremos a retomar las indicaciones dadas por el profesor. Tendremos que tener claro
qué ha solicitado y las condiciones del trabajo (fecha de entrega, páginas que debe ocupar,
tipo de trabajo si es ensayo, investigación o temático). En estos dos últimos tipos habría
una introducción y a continuación los epígrafes en los que se desarrollaría el contenido. El
ensayo es una redacción continua sin establecer apartados, serán los párrafos los que
distribuyen la defensa de las ideas.
Con una lluvia de ideas establecemos los epígrafes que tendría el trabajo a modo de
esquema, sin olvidar el título del tema que es el que nos guiará. Teniendo la información
revisada en nuestra cabeza, nos permitirá una visión de conjunto, de modo que será fácil
diseñar una estructura del tema que sea lógico y tenga sentido. Se pueden buscar nexos
causales, de semejanza, de oposición, orden cronológico, de ideas más sencillas a más
complejas, poniendo distintos apartados (Castillo y Polanco, 2004) o una estructura
siguiendo criterios de evolución, históricos, epistemológicos o de desarrollo conceptual.
Procuraremos acomodar la información recopilada a los epígrafes que definitivamente
hemos propuesto.
d) REDACTAR
Se debe utilizar la terminología propia del campo, redactando de forma clara y precisa,
intentando usar sinónimos para evitar repeticiones y atendiendo a las normas ortográficas
y de puntuación. Generalmente se redacta en primera persona del plural y en menor
medida en tercera persona del singular.
González, Núñez, González−Pineda y González (2004) dicen que:
“Lo que hace la mente cuando se escribe consiste en: a) interpretar informaciones diversas
para hacernos una idea propia sobre la que escribir, b) traducir esas ideas que queremos
escribir en palabras y párrafos, y c) reflexionar para resolver los problemas o las
dificultades que van siguiendo a cada paso” (p. 129)
Estos autores consideran que para escribir se necesita interpretar la información que se
ha adquirido con las distintas lecturas; en segundo lugar, construir el texto, es decir, todo
lo que hemos pensado fruto de las lecturas y de los ajustes hechos al título del tema y a
las exigencias del profesor, todo lo tenemos que pasar a párrafos y en cada uno de ellos
una idea, siguiendo la secuencia lógica de: qué poner, qué poner primero y qué después;
en tercer lugar, reflexionar pues implica descartar lo que no es necesario y considerar la
información que queda.
Si cuando hemos ido recopilando los datos u organizando la información, también hemos
ido, como aconseja Kahn (2012), anotando preguntas, interrogantes, ideas y analogías
que hayan ido surgiendo, la fase de redacción será menos gravosa y más satisfactoria.
En resumen, pensamos que el texto debería escribirse con un hilo conductor, de forma
que se hilvanen las ideas propias y la información leída. A pesar de que se parafrasee o
se pongan citas, se ha de redactar la información siguiendo una línea argumental fruto del
análisis, síntesis y reflexión de todo el conjunto de la información leída, que como dice
Salas (2012), contribuya a avalar la propia postura o contrastarla con ella. Se trata de que
según nuestro estilo y con nuestras propias palabras, sinteticemos las ideas de los textos
que hemos leído sin ocultar la autoría de las ideas.
Para citar cuando estamos redactando hemos de tener en cuenta que: 1) para las citas
textuales se deben entrecomillar y poner en cursiva y después de las comillas, poner el
número de página de la fuente donde la hemos obtenido. Si la cita supera las 3 líneas se
pondrá en un párrafo aparte y con sangrado de texto a ambos lados; 2) para citas donde
parafraseamos ideas de autores pero no de forma textual, se indica el apellido, el año y no
es preciso la página. Si citamos publicaciones distintas del mismo autor en el mismo año,
lo distinguimos poniendo letras del abecedario en minúscula, por ejemplo: (Pérez, 2012a).
Para concluir este apartado de redacción, insistimos en que cada párrafo debe desarrollar
una idea. La primera frase del párrafo enunciaría la idea, las siguientes la desarrollarían y
las últimas frases concluirían el desarrollo y la transición al siguiente párrafo (Boeglin,
2007). Este mismo autor establece siete fases por las que hemos de pasar para la
redacción, que son: la recopilación de ideas, su selección, la ordenación en un plan,
escribir el primer borrador, reescribir el borrador, corregir el estilo y corregir la gramática y
ortografía.
De lo cual deducimos que sería conveniente dejar pasar unos días, para hacer una
segunda lectura al borrador de nuestro trabajo y volver sobre nuestros primeros pasos, las
notas, la organización, las preguntas… pues con toda seguridad se modificará y mejorará
algún apartado del trabajo. Después, se procedería a la redacción final de este.
e) PRESENTAR
Una vez finalizado el trabajo, prestaremos atención a la edición de este. Tendremos en
cuenta que hemos incluido todas las partes de un trabajo, que hemos respetado los
márgenes, que hemos cuidado la ortografía y la sintaxis. Además daremos vistosidad a
los epígrafes de nuestro trabajo haciendo uso de una tipografía variada con distintos tipos
y tamaños de letra para que el texto no sea plano e incluiremos gráficos, figuras, tablas
que den movilidad y dinamismo al texto. Respetaremos la extensión y la fecha de entrega
y acomodaremos la bibliografía según las normas de la APA aplicando el orden alfabético
y cronológico dentro del mismo autor. Si utilizamos siglas, la primera vez que se usan se
han de poner en mayúscula entre paréntesis y después de escribir el enunciado completo.
Después ya no se explicarían más.
Las normas de citación variarán en función del documento que se consulte. Así las
mayúsculas, las cursivas, los puntos o los dos puntos tendrían un tratamiento distinto
según se hable de libros, artículos, capítulos…
Para un libro vemos el ejemplo:
Rubio, M.P. (2004). El prácticum y su desarrollo (4ª ed.). Madrid: Narcea Rubio, M.P. y
Pérez, M. (2004). El prácticum y su desarrollo. Madrid: Narcea
Rubio, M.P., López, M. y Pérez, M. (2004). El prácticum y su desarrollo. Madrid: Narcea
Para capítulo de libro:
Fernández, M.P. (2004). Los seminarios de prácticum. En M.P. Rubio (Coord). El
prácticum y su desarrollo (pp. 15−30). Madrid: Narcea
Para un artículo:
Rubio, M.P. (2000). La investigación educativa. Revista de Investigación Educativa, 2 (3),
23−43.
Para una dirección web: se cita igual pero poniendo la dirección web y la fecha de
consulta:
Rubio, M.P. (2000). Investigación en el aula. URL:
http:ƒƒ[Link][30ƒ06ƒ2000]
EL ENSAYO
1. DEFINICIÓN
Un ensayo es un escrito en el que nos decantamos, argumentamos y concluimos, en base
a nuestras experiencias, conocimientos y lecturas que corroboran o refutan nuestro
planteamiento y que implica todo un esfuerzo cognitivo de análisis, síntesis, contraste y
comparación. Un ensayo establece una premisa, de modo que se recurre a la información
para defender dicha premisa.
La extensión adecuada para estudiantes universitarios, dada la complejidad
argumentativa, alcanzaría las tres o cuatro páginas.
Al igual que cualquier trabajo académico hemos de revisar y tener presente la petición del
profesor para tener muy claro cuál es el tema objeto de reflexión. Procederemos abriendo
un documento en un procesador de textos, escribiendo lo que sabemos sobre el tema y
posicionándonos respecto de ese tema que se aborda. Tras este primer paso,
completamos la secuencia buscando información sobre el tema, la cual utilizaremos para
reforzar y corroborar la posición que defendemos, pues como podemos imaginar, para
poder argumentar sobre un tema, hemos de saber sobre él.
2. ESTRUCTURA DEL ENSAYO
Las partes de una argumentación (Rodríguez, González−Pineda, González y Álvarez,
2004) se concretan en: 1º) Una primera parte donde el autor defiende una opinión: ¿qué
idea se defiende?; 2º) Una segunda en la que se recopilan argumentos e ideas que apoyan
la defensa del punto de vista del autor: ¿qué argumentos apoyan esa idea u opinión; 3º)
Una tercera donde se concluye con las ventajas del planteamiento que se defiende: ¿qué
conclusiones pueden extraerse?.
3. FASES DE ELABORACIÓN
Describimos el tema, nos posicionamos, lo documentamos y después corroboramos con
bibliografía tales argumentos.
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Los pasos que se han de seguir para el desarrollo de cada una de las partes
anteriormente mencionadas siguen una secuencia:
a) Para la primera parte, decantarse por un punto de vista, recopilar datos,
hechos, experiencias que apoyen la tesis que se defiende. Concretamente,
siguiendo con los anteriores autores, conviene hacerse preguntas tales como:
“cuál es el tema sobre el que se trabajará, por qué es importante, cuál es la
opinión” (p. 171). A la hora de escribir, se redactaría en primera persona
“considero que…”, “en mi opinión…”.
b) Para la segunda parte, la argumentación supone defender ideas apoyadas en
otros autores o en otros estudios, y en donde también podemos ayudarnos
preguntando “¿cuáles son los datos o las comprobaciones científicas en las que
se apoya la tesis?¿Cómo pueden organizarse estos argumentos?¿?Es posible
aclarar alguna idea añadiendo ejemplos, analogías, gráficos…” (p. 172).
c) Para la tercera parte, la conclusión, se utilizan expresiones como “en
conclusión”, “en consecuencia”, “así pues”, …, donde se insiste de nuevo en la
importancia del tema así como de la opinión que se ha venido defendiendo.
4. DE EJECUCIÓN DEL ENSAYO
Cuando hemos dado por finalizado nuestro ensayo, es preciso que nos contestemos
una seria de preguntas, que a modo de medidas de autocontrol, contribuirán a valorar
la calidad del ensayo que hemos escrito. Nos apoyaremos en las preguntas de
Rodríguez, González−Pineda, González y Álvarez (2004, p. 173):
“¿He expuesto con claridad cuál es la idea fundamental que se defiende en el
texto?¿Cuáles son los argumentos que utilizo para refutarla o confirmarla?¿He expuesto
con claridad cuál es la explicación, la valoración, la solución o la conclusión a la que se
llega?¿He aportado ejemplos clarificadores?¿Está quedando en el orden adecuado?” .
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BIBLIOGRAFÍA
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS CITADAS
Blanquet, J. (2012). Técnicas de estudio. Recursos básicos para estudiar. Barcelona:
Ediciones del Serbal.
Boeglin, M. (2007). Leer y redactar en la Universidad. Sevilla: Eduforma.
Castillo, S. y Polanco, L. (2004). Enseña a estudiar…aprende a aprender. Madrid:
Pearson Education.
González, R., Núñez, J.C., González−Pineda, J.A. y González, R.M. (2004). La
composición escrita. En R. González, J.A. González−Pineda, S. Rodríguez, J.C. Núñez
y A. Valle (coords). Estrategias y técnicas de estudio (pp. 127−148). Madrid: Prentice
Hall.
Kahn, N.B. (2012). Cómo aprender más en menos tiempo. Barcelona: Amat editorial.
Pauk, W. (2002). Estrategias de estudio. Madrid: Prentice Hall
Rodríguez, S., González−Pineda, J.A., González, R. y Álvarez, L. (2004). El escritor
estratégico. En R. González, J.A. González−Pineda, S. Rodríguez, J.C. Núñez y A. Valle
(coords). Estrategias y técnicas de estudio (pp. 149−179). Madrid: Prentice Hall.
Salas, M. (2012). Técnica de estudio para Secundaria y Universidad. Madrid: Alianza
Editorial.
Tierno, B. (2009). Las mejores técnicas de estudio. Madrid: Temas de Hoy.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS CONSULTADAS
Trigo, V. (2002). Escribir y presentar trabajos en clase. Madrid: Prentice Hall.
González, R., González−Pineda, J.A., Rodríguez, S., Núñez, J.C. y Valle, A.
(2004)(coords).
Estrategias y técnicas de estudio. Madrid: Prentice Hall.
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