AGORA Y PRISIONERO 51
METAL Y LITERATURA
En 1984 Rockdrigo González escribió un artículo llamado Onirismos Rocanroleros, mismo
en el que habla sobre la posibilidad fáctica de crear un rock mexicano y no solamente en
español, habla sobre tres formas de hacer del rock más nuestro y no solamente una
traslación letrística del rock and roll gringo, semántica y sintácticamente. Pues el español
tiene la flexibilidad de adaptarse prácticamente a cualquier ritmo sin importar su
nacionalidad.
Teniendo esto presente quiero mostrarles a dos bandas de metal mexicano… ¡pero
no!, ¡no se vayan!, déjenme terminar, sí, ya sé que cuando se habla de metal o grounge o
rock o electrónica y le ponen lo “mexicano” en automático se piensa que está mal y por una
vez cállense, siéntense y lean, dejen explicar lo que quiero explicar y después pueden
olvidarse de esto o bien, irse a buscar a estas bandas (y otras) pues éstas son un mero
ejemplo de cosas bien hechas en el país en aquellos círculos que siguen siendo alternativos
musicalmente. ¿Ya están más tranquilos?, ¿Contaron hasta diez o cien?, ¿Ya me mentaron
la madre?, bien. Comencemos.
La primera vez que escuché a Prisionero 51 fue en un festival de metal aquí, en
Pachuca, ciudad en que regularmente no hay este tipo conciertos, de eso ya tiene algunos
años, en aquella ocasión tocaron distintas bandas buenas, con buena calidad y trabajo bien
hecho, pero me quedé impactado cuando escuché a Prisionero 51. No era solo la música,
pues era un goth metal de muy buena calidad, bien cuajado, rítmico y muy disfrutable, en
aquella ocasión tocaron distintas canciones y para este artículo seleccioné dos: Clarissa y
mi favorita por excelencia: El batallón de San Patricio.
Comencemos con Clarissa, la letra comienza así:
Tras los muros
del oscuro callejón
te miro en silencio
desnuda en la noche.
Desde aquí hay una ruptura muy intensa, primeramente te habla de una mujer
desnuda en la noche, en un callejón… entonces te pone en una cuestión extraña, ¿Qué hace
una mujer desnuda a plena noche? Bien, solo disfruta y déjate llevar en el viaje de la
canción, eso es arte: ruptura, placer, desenfreno, sensaciones (incluyendo las de extrañeza o
asco).
El estribillo dice así:
Y el dolor que habito en mi interior
se desvaneció con los rayos del sol.
Una voz arrullaba la flor
que se marchitó, por la luna es que soy
asesino, maldito.
¿Necesito explicar de qué va la trama? Por cierto, quiero rescatar “una voz
arrullaba la flor/ que se marchitó, por la luna es que soy/ asesino, maldito.” Se me hace
una imagen escabrosamente genial, la delicadeza del espíritu de Clarissa romperse, acabar
con ella porque la luna lo vuelve un monstruo ¿licantropo, Dr. Jekill que asolaba en la
oscuridad? O la sombra de que habla Jung… la sombra que todos ocultamos y nadie quiere
mostrar, pero que en algún momento tenemos que ver y, probablemente, nos somete.
Segunda canción de la banda, militaricemos la cuestión: El batallón de San
Patricio. Cabe mencionar que no sabía, pero el Batallón de San Patricio fue real: la historia
cuenta que en la intervención estadounidense en México hubo un batallón (el de San
Patricio) del cual terminaron desertando todos y uniéndose a las fuerzas mexicanas. Ahora
sí, al rock:
A cada paso el dolor aumenta,
la muerte es quién nos acecha.
En el ocaso se ven jinetes,
Acero y plomo combaten las huestes.
Como proscrito, me despreciaron,
en tierra ajena fui humillado.
Fue el dolor de aquella gente
el que me hizo un insurgente.
John Riley nos llamó
a formar el batallón;
En tierra azteca hoy daré
mi vida entera.
Vemos una primera parte llena de datos históricos que nos permite situar la
historia en un tiempo y lugar, pero bueno, aparte de ello estamos aquí para ver qué sucede
con la literatura dentro de la música de metal, y en específico, con el metal mexicano, así
que para ello bastará la siguiente estrofa:
El cadalso fue preparado,
mirar al Norte fue el mandato.
Franjas y estrellas el cielo rasgaron,
y a los patricios asesinaron.
Desde el principio: “El cadalso fue preparado”, una metáfora en relación a la
cercanía de su final. “mirar al norte fue el mandato.” Defendieron la ciudad de Monterrey,
sitio geográfico en México colocado justamente en el norte. Luego “franjas y estrellas el
cielo rasgaron” una clara alusión a los USA, sin dejar de tener presente el dolor de ver el
cielo rasgado, que es un cielo roto, herido, como la patria que fue vencida, o los patricios,
asesinados, defendiendo otra patria que sentían más suya que el mismo país que los
militarizó.
¿Vamos bien?, ¿vamos observando cómo la literatura se encuentra en la música y
en un género a veces tan desprestigiado y que a veces parece olvidado? Bien, aún nos
queda una banda y no por nada la dejé a último, estoy hablando de Agora, tal vez la banda
más importante de México en los últimos años, con ritmos rápidos, intensos y llenos de
fuerza, considerados como la mejor banda mexicana de progressive metal… y no por nada.
Para esta banda prefiero tomar la estructura de su último disco en conjunto, el disco se
llama “Regresa al vértigo”, es un disco que bien podría pasar por una ópera rock aunque
no necesariamente, de hecho, yo creía que lo era, pero nadie más lo ha considerado. Aun así
es una obra con tintes de ciberpunk en las letras, iremos directamente al segundo track, a la
primera, segunda y última estrofa que versan así:
1.-Soy restos de hombre
soy circuito y muerte
materia y mente
que podrá resucitar
2.- Comienza, transforma
mi forma queda atrás
la razón nunca volvió
y me acecha.
5.- Conectado a este monitor
el tiempo me engañó
y cobra con vida
me asfixia.
Si aquí encontramos una secuencia (obviamente ya que es un mismo track) con
una temática netamente ciberpunk, como dice el título, habla del “hombre máquina”, un
hombre que aún queda en espíritu… tal vez, y que ya tiene partes de “circuito y muerte”
una temática nada extraña para el mundo de la ciencia ficción que podemos encontrar
fácilmente adentrándonos un poco en este género literario.
Ese es solo un ejemplo, el disco completo, Regresa al Vértigo es un viaje
completo a través de una tierra postapocaliptica, destruida y con muy claras referencias al
campo de la ciencia ficción, no necesariamente a alguna obra, sino al movimiento en sí
mismo.
En resumen, es un agasajo escuchar un disco tan conexo y orgánico, sin añadirle
el hecho de que es metal.
Probablemente no logré mi objetivo en este primer artículo para la Revista El
Comité 1973, mi objetivo era proponer superar el complejo de considerar al metal como un
género caracterizado por ruido, drogas, perdición y sexo… algo así como el rock pero mil
veces más. La verdad: es un género musical y por ahí hay quien defiende que, después de la
música clásica, es el género más complejo de tocar por sus variaciones, exactitud y métrica
así como otros puntos que al no ser músico desconozco. Otro de mis objetivos era como el
de muchos más: invitarlos a consumir el producto nacional, música mexicana y que no por
eso se considere como “inferior” o “una copia de…” sino que tengan la apertura para
escucharlo y sí, ser críticos, pero siempre objetivos, con el fin de apoyar a la escena para
que mejore.
Por último esperaba a través de éste primer acercamiento mostrar porqué
considero que las letras de música son literatura… algunas buenas, algunas malas… y
ahora, más que nunca, se encuentran pegadas o haciendo el amor. Como ejemplo tenemos a
los beats que escribían basando su respiración en la improvisación surgida del Jazz, o a
Bolaño, que se dice que escribía mientras escuchaba metal. Así como ellos, mucha música
se alimenta de la literatura y muchas letras y discos deberían considerarse tal vez no como
joyas literarias, pero hay algunos con mucha más literatura que algunos libros que rolan por
ahí….
Por ahora es todo, me despido y si tenían ganas de saber quién les hizo perder el
tiempo… solo llámenme maik… y si repiten mi nombre tres veces apareceré.