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Clamor y Revelación de los Hijos de Dios

El documento habla sobre Romanos 8:19 y cómo la creación espera ansiosamente la revelación de los hijos de Dios. Explica que el mundo no está esperando el amanecer evolucionista, sino que espera el día en que Dios revele a sus hijos. También incluye ejemplos bíblicos de personas que clamaron a Dios, como Moisés y los israelitas. Finalmente, anima a los lectores a orar y clamar a Dios en tiempos difíciles, confiando en que Él responderá aunque no de la manera esper

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Clamor y Revelación de los Hijos de Dios

El documento habla sobre Romanos 8:19 y cómo la creación espera ansiosamente la revelación de los hijos de Dios. Explica que el mundo no está esperando el amanecer evolucionista, sino que espera el día en que Dios revele a sus hijos. También incluye ejemplos bíblicos de personas que clamaron a Dios, como Moisés y los israelitas. Finalmente, anima a los lectores a orar y clamar a Dios en tiempos difíciles, confiando en que Él responderá aunque no de la manera esper

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ROMANOS 8:19

“Porque el anhelo profundo de la creación es el esperar la manifestación de los hijos de Dios. R.V.
 
Pues toda la creación espera con anhelo el día futuro en que Dios revelará quiénes son verdaderamente sus hijos.
NTV.
 
La creación aguarda con ansiedad la revelación de los hijos de Dios,NVI
 
El mundo entero espera impaciente que Dios muestre a todos que nosotros somos sus [Link]

El mundo no está esperando el amanecer pregonado por los evolucionistas, ese sueño nunca se convertirá en
realidad. La creación es hoy como una estatua cubierta por un velo. Y cuando a los hijos de Dios les sea removida
la cobertura física exterior, la creación también verá removido el velo que la cubre. Realmente, ése será un
hermoso día
Tema: CLAMAR A DIOS
Propósito: DIOS HAGA QUE SE LEVANTEN SUS HIJOS EN CLAMOR.

CLAMOR EN EL DICIONARIO: Pedir o requerir una cosa con vehemencia o desesperación, "clamar
justicia" a Dios o a alguien.

CLAMOR EN LA BIBLIA: Clama a mí. Nos está diciendo que debemos de dirigirnos a Él con un
sentimiento de ruego, de súplica de imploración.

USADO GENERALMENTE USADO PARA: Quejarse con gritos, pidiendo favor y ayuda.

A la mayoría de nosotros al contratar un taxi podemos estar en un tráfico pesado y muy atrasado ¡¡para
llegar a un compromiso muy importante hemos clamado ¡¡Dios mío Ayúdame¡¡ y al momento el
conductor de mal genio le dice «cuál Dios nos va a sacar de este trancón, no ve que esto no tiene solución
y usted hablándome de Dios”. Este hombre enfurecido desconoce el poder de Dios que Él Señor es
poderoso para hacer cualquier cosa.

Es importante para nosotros saber que, para activar ese poder hay que orar, clamar; disponerse a creer que
se cumplirá eso que necesitamos.

QUINES CLAMARON EN LA BIBLIA

Éxodo 14:10 Y al acercarse Faraón, los hijos de Israel alzaron los ojos, y he aquí los egipcios marchaban
tras ellos; entonces los hijos de Israel tuvieron mucho miedo y clamaron al SEÑOR.

Éxodo 17:4 Y clamó Moisés al SEÑOR, diciendo: ¿Qué haré con este pueblo? Un poco más y me
apedrearán.

Jueces 3:9 Cuando los hijos de Israel clamaron al SEÑOR, el SEÑOR levantó un libertador a los hijos
de Israel para que los librara, a Otoniel, hijo de Cenaz, hermano menor de Caleb.

Jueces 4:3 Y los hijos de Israel clamaron al SEÑOR, porque aquél tenía novecientos carros de hierro
y había oprimido duramente a los hijos de Israel por veinte años.

Jueces 6:7 Y cuando los hijos de Israel clamaron al SEÑOR a causa de Madián,
1 Samuel 7:9 Tomó Samuel un cordero de leche y lo ofreció como completo holocausto al SEÑOR; y
clamó Samuel al SEÑOR por Israel y el SEÑOR le respondió.

1 Reyes 17:20 Clamó al SEÑOR y dijo: Oh SEÑOR, Dios mío, ¿has traído también mal a la viuda con
quien estoy hospedado haciendo morir a su hijo?

1 Crónicas 5:20 Y Dios les ayudó contra ellos, y los agarenos y todos los que {estaban} con ellos
fueron entregados en sus manos; porque clamaron a Dios en la batalla, y El fue propicio a ellos porque
confiaron en El.

2 Crónicas 13:14 Cuando Judá se volvió, he aquí que eran atacados por delante y por detrás.
Clamaron, pues, al SEÑOR, y los sacerdotes tocaron las trompetas.

“En cuanto a mí, a Dios clamaré; y Jehová me salvará. Tarde y mañana y a mediodía oraré y clamaré, y
él oirá mi voz” (Salmo 55:16-17). La oración trae cambios benéficos y productivos en aquel que se
dispone a hacerlo.

«Respóndeme pronto, oh Jehová, porque desmaya mi espíritu; no escondas de mí tu rostro, no venga yo a


ser semejante a los que descienden a la sepultura. Hazme oír por la mañana tu misericordia, porque en ti
he confiado; hazme saber el camino por donde ande, porque a ti he elevado mi alma». Salmos 143:7-8

La costumbre de David
El rey David sabía que, través de la oración siempre encontraba todo lo que podía necesitar.
De allí que expresaba palabras tan contundentes y hermosas como:
“¿A quién tengo yo en los cielos sino a ti? Y fuera de ti nada deseo en la tierra. Mi carne y mi corazón desfallecen; más la roca
de mi corazón y mi porción es Dios para siempre. Porque he aquí, los que se alejan de ti perecerán; tú destruirás a todo aquel
que de ti se aparta. Pero en cuanto a mí, el acercarme a Dios es el bien; he puesto en Jehová el Señor mi esperanza, para contar
todas tus obras”. (Salmo 73:25-28)
Es fácil comprender entonces, por qué el rey David había adquirido el hábito de orar y clamar tres veces al día.
Sus grandes necesidades, los innumerables peligros que tenía que enfrentar, las decisiones sabias que tenían que tomar y que
afectarían a toda una nación, así lo requería.
El espíritu que Dios ha puesto en nosotros, al igual que cuerpo, necesita alimento. Ese combustible es la oración.
«Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por ti, oh Dios, el alma mía. Mi alma tiene sed de Dios, del
Dios vivo; ¿Cuándo vendré, y me presentaré delante de Dios?». Salmos 42:1-2.
En los círculos cristianos solemos tener un lenguaje propio que usamos ante las circunstancias que se nos presentan. Hacemos
uso de frases o versículos dependiendo de la ocasión, ya sea para nosotros mismos o para otras personas.  
Cuando un creyente enfrenta una dificultad, una prueba o cualquier situación que le produce temor, sufrimiento o
desesperación recurrimos a:
«El Señor es mi pastor, nada me falta» (Sal 23:1 NVI), «Todo lo puedo en Cristo que me fortalece» (Fil 4:13 NVI),
«Dios está en control de todo» o «Dios no te dará algo que no puedas soportar».   
El problema muchas veces es que usamos estas frases o versículos en piloto automático, sin pararnos a pensar en el significado
tan profundo que tienen, y en el peso tan importante para nuestra vida espiritual.  
Son palabras que entendemos e interiorizamos. Las repetimos en los momentos necesarios. Sin embargo, hasta que no hacen
clic con esa parte de nosotras que las hace reales, que nos permite entenderlas en su totalidad, no tienen sentido para nuestra
vida realmente. No cobran un valor verdadero hasta que conectamos con esas palabras, y las hacemos nuestras cuando las
necesitamos. Es entonces cuando forman parte de nosotros.  

Orar y clamar a Dios


En nuestra vida enfrentamos dificultades y sufrimientos con más frecuencia de la que nos gustaría. Puede
que no tengas suficiente para alimentar a tu familia, o que tus hijos se alejen de ti, por mucho que intentes
evitarlo. Tal vez tu matrimonio no enfrenta un buen momento, o la enfermedad ha llegado a tu vida o a la
de alguien a quien amas. Quizá la soledad te embarga y no has encontrado una comunidad de apoyo. 
Sea lo que sea que estemos enfrentando, animémonos en clamar a Dios y esperes su respuesta. Clama,
depende y espera en Dios. Ora y clama para que las maravillas de su Palabra sean manifestadas y veas
cosas grandes y ocultas que solo Él conoce. 

En tiempos difíciles confía en Dios y clama a Él de todo corazón y te responderá. Puede que no lo haga
de la manera que esperas, pero Dios siempre responde, porque lo ha prometido y, Él siempre cumple sus
promesas. Te animo a que confíes en su amor y misericordia, porque su amor nos sostiene.  

Finalizamos:

Romanos 8:28 (opcional) podemos ver que DIOS hace en (todas la cosas) para nuestro bien es no quiere decir
que todo lo que nos pasa es bueno aunque en este mundo está por todos lados Dios puede hacer que cualquier
situación termine siendo para nuestro bien, tenga en cuenta que la meta de Dios no es hacerlos felices sino
cumplir sus propósitos.

Romanos 8:29 NTV: Pues Dios conoció a los suyos de antemano y los eligió para que llegaran a ser como su Hijo, a
fin de que su Hijo fuera el hijo mayor entre muchos hermanos.

La meta de Dios para los creyentes es hacerlos semejantes a Cristo (1Juan 3:2) a medida que llegamos a ser como
El descubrimos nuestra verdadera identidad, el propósito para el q fuimos creados !Como podemos llegar a ser
como Cristo! Leyendo y estudiando la palabra de Dios, poniendo en práctica sus enseñanzas, teniendo comunión
con Dios por medio de la oración estando llenos de su Espíritu y llevando a cabo su obra en el mundo

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