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Absceso periapical (afecta hueso maxilar o mandibular)Alison
2.1. Definición de Absceso periapical
Un absceso dental es una acumulación de pus causada por una infección bacteriana.
El absceso puede producirse en diferentes zonas cerca del diente por distintos
motivos. Un absceso periapical se produce en la punta de la raíz, mientras que un
absceso periodontal se produce en las encías, al lado de la raíz del diente. La
información que se incluye aquí es sobre los abscesos periapicales.
En general, un absceso periapical en el diente se produce como consecuencia de
caries dentales no tratadas, una lesión o un arreglo dental anterior. La infección
resultante con irritación e hinchazón (inflamación) puede provocar un absceso en la
punta de la raíz.
CAUSA:
Un absceso dental periapical se produce cuando las bacterias invaden la pulpa dental.
La pulpa dental es la parte más profunda del diente que contiene vasos sanguíneos,
nervios y tejido conectivo.
Las bacterias ingresan a través de una caries o por una grieta o rajadura en el diente
y se extienden hasta llegar a la raíz. La infección bacteriana puede provocar
hinchazón e inflamación en la punta de la raíz.
2.2. Características clínicas
1. El síntoma más frecuente es el dolor, siendo de tipo latente.
2. Se observa con frecuencia tumefacción gingival o mucosa, o ambas, en el área del
dolor. La tumefacción puede variar desde un pequeño agrandamiento de la encía
hasta una inflamación difusa que involucra encía, mucosa alveolar y bucal y puede
extenderse hacia la cara y cuello.
3. Los tejidos afectados estarán rojos a rojo azulados.
4. Presencia de cálculo dental en la superficie radicular.
5. El diente o los dientes están extremadamente sensibles a la masticación y a la
percusión.
6. Pueden ser lesiones agudas o crónicas.
7. Inflamación y sensibilidad en los ganglios linfáticos debajo de la mandíbula o en el
cuello
2.3. Patogenia e histopatología
La velocidad de destrucción tisular dentro de la lesión dependerá del crecimiento
bacteriano dentro de los focos, la virulencia de los gérmenes y el pH local. Un
ambiente ácido favorece la actividad de las enzimas lisosómicas y promueve la
destrucción tisular. (12,27)
Chiapasco (28) y Raspall (29) después de varios estudios describen el siguiente proceso:
● Absceso periapical (estadio I) Durante esta fase, el paciente refiere dolor intenso y
bien localizado en el diente implicado, tanto a la percusión como durante la
masticación. El diente no responde a las pruebas de vitalidad dentinopulpar. El
examen objetivo intrabucal indica a menudo un aumento de la movilidad del diente
implicado. En las fases iniciales, el cuadro radiológico puede ser totalmente negativo;
posteriormente se evidencia un ensanchamiento del espacio periodontal, ocasional
asociado a una radiotransparencia apical.
2.4. Diagnóstico diferencial (como se ve radiográficamente)
2 Absceso periapical. Este es el más confuso, ya que comparte la mayoría o todos los
síntomas de un absceso periodontal agudo. Radiográficamente, aparece como una zona
radiolúcida en el ápice del diente afectado. Sin embargo, en un absceso periapical recién
formado podrán no existir cambios radiográficos evidentes. La falta de vitalidad pulpar y la
presencia de lesiones cariosas profundas, obturaciones profundas y coronas son útiles
cuando se sospecha de un absceso periapical, pero no son específicas para este
trastorno. El dolor a la palpación del tejido blando en el ápice del diente puede ser una
evidencia de infección periapical. El absceso periodontal casi siempre se presenta en un
saco preexistente. El sondeo identificará una comunicación entre el margen gingival y el
área del absceso. El dolor en sí, podrá ser el síntoma más útil para diferenciar entre un
absceso periapical y un periodontal. En un absceso periapical el dolor es agudo,
intermitente, grave y difuso. El paciente será incapaz de localizar el diente afectado. Por
otra parte, en un absceso periodontal el dolor es sordo, constante y menos grave pero
localizado.
El paciente puede identificar con facilidad el diente afectado. El dolor a la percusión es
muy fuerte en el absceso periapical; mientras que en el absceso periodontal el dolor a la
percusión es menos enérgica. Esta reacción grave a la percusión se considera por
muchos clínicos expertos como patognomónico, de infección pulpar.
CASO CLÍNICO
PRESENTACIÓN DEL CASO
Paciente femenina de 63 años, de origen mestiza, procedente de la costa de Perú, que fue
remitida al servicio de estomatología del Hospital María Auxiliadora, Lima, Perú; con un historial
de tres meses de hinchazón creciente a nivel del borde inferior izquierdo de la mandíbula (Fig.
1A). Refirió que le extrajeron un fragmento radicular y que luego de la terapia antibiótica empezó
la hinchazón. Fue reevaluada y le realizaron un drenaje y limpieza; sin embargo, la hinchazón no
disminuyó pese a estar ingiriendo el antibiótico por siete días.
Su historial médico fue esencialmente no contributivo, refirió ser alérgica a las penicilinas y negó
ser consumidora de tabaco y/o alcohol. La evaluación extraoral evidenció que la paciente se
encontraba afebril, con pulso y presión arterial normales, dolor a la palpación en la zona
mandibular con linfadenopatía regional, limitación de la abertura bucal, y en pruebas específicas
no hubo parestesia del labio inferior derecho y el área mandibular.
Al examen intraoral se observó la ausencia de piezas molares en el sector posteroinferior
izquierdo, aumento de volumen del fondo de surco vestibular en la misma región. Esta área
estaba sensible a la palpación con manifestación de dolor moderado con irradiación localizada.
El diagnóstico presuntivo fue de osteomielitis mandibular.
Se realizó una radiografía panorámica donde se visualizó una imagen radiolúcida con pérdida de
la estructura ósea correspondiente a la zona de la pieza dentaria 3.6 con alteración del patrón
trabecular periférico a nivel de la zona del canal mandibular izquierdo (Fig. 1B).
La tomografía computariza Cone Beam evidenció aumento del volumen de la médula ósea y
reabsorción de la cortical mandibular (Fig. 1C).
Se indicó una gammagrafía ósea de tres fases:
la fase vascular evidenció intenso aumento de captación en la mandíbula izquierda;
la segunda fase mostró la persistencia de captación en las zonas blandas de la misma
localización;
la tercera fase (fase tardía y ósea) se apreció captación intensa en toda la extensión de la
hemimandíbula izquierda (Fig. 1D).