LOS PELIGROS DE LA JUVENTUD
Introducción:
Como jóvenes vivimos en una sociedad corrompida. Esto se debe a los peligros que asechan a
miles de Jóvenes.
La juventud debe comprender qué los placeres de este mundo, son momentáneos pero sus
consecuencias pueden durar toda una vida. Una mala decisión influenciada por las amistades
incorrectas, una vida esclavizada por las adiciones a las drogas y alcohol, tiempo perdido en las
redes sociales, que nos llevan a perder el sentido a la vida real. Tantos peligros que parecen
inofensivos pero que dañan nuestra relación con Dios. ¿Abra algún socorro para aquellos jóvenes
que se han dejado llevar por los peligros que nos presenta la vida?
Cuando nos damos cuenta que estamos en vueltos en un peligro, ¿abra manera de ser auxiliados y
liberados de las garras del enemigo? Analicemos este salmo y encontremos a nuestro ayudado
divino.
Texto para estudio: Salmos 70: 1, 2.
I. CONOCIENDO EL TEXTO
Salmos 70 es una repetición del salmo 40, especialmente de los versículos 13- 17.
En ambos salmos, David pide a Dios que lo “socorra de quienes amenazan su vida.” (1,2)
Encontramos que David está muy preocupado y angustiado a tal grado que le pide a Dios que no
demore en asistirlo (5) “apresúrate a mi oh, Dios” Su aflicción es causada por aquellos que le
desean el mal. Esta no es una oración común, es una oración que demanda un accionar urgente.
II. COMPRENDIENDO EL TEXTO: En medio de la aflicción, no hay clamor que no se escuchado. La
sierva del Señor nos recuerda:
“No se exhala un suspiro, no se siente un dolor, ni ningún agravio atormenta el espíritu, sin que
haga también palpitar el corazón del Padre. Dios se inclina desde su trono para oír el clamor de los
oprimidos. A toda oración sincera, él contesta: “Aquí estoy”. Levanta al angustiado y pisoteado. En
todas nuestras aflicciones, él es afligido. En cada tentación y prueba, el Ángel de su presencia está
cerca de nosotros para librarnos. El Deseado de Todas las Gentes, 323
David tiene bien claro a quién pedir socorro. Sabe que su auxilio es nuestro Dios. Jeremías 33:3
“Clama a mí y te responderé, y te daré a conocer cosas grandes y ocultas que tú no sabes”. “Pedid,
pues; pedid y recibiréis. Pedid humildad, sabiduría, valor, aumento de fe. Cada oración sincera
recibirá una contestación. Tal vez no llegue esta exactamente como deseáis, o cuando la esperéis;
pero llegará de la manera y en la ocasión que mejor cuadren a vuestra necesidad. Las oraciones
que elevéis en la soledad, en el cansancio, en la prueba, Dios las contestará, no siempre según lo
esperabais, pero siempre para vuestro bien. “Obreros Evangélicos, 271, 272.
Los que esperan la ayuda de Dios honran su nombre: Cuando se confía que Dios intervendrá en
nuestra vida ejercemos fe, esa fe nos da confianza y seguridad en Dios. “Pero que todos los que te
buscan se alegren en ti y se regocijen; que los que aman tu salvación digan siempre: ¡Sea Dios
exaltado! (Salmos 70: 5)
III. APLICANDO EL TEXTO: No cabe duda que más de uno hemos caído en los peligros de este
mundo.
Somos presa fácil para el enemigo cuando bajamos la guardia de la oración, el estudio de la biblia
cuando preferimos quedarnos en casa en lugar de congregarnos.
Si en este día te encuentras en peligro; quiero invitarte a recordad que no hay clamor que No sea
escuchado por Dios.
Si has tocado fondo comprende que en Dios siempre encontraras ayuda.
Para reflexionar
Un amoroso padre lleva a su hijito a dar un paseo por el bosque. Cómo era pequeño lo llevo gran
parte de recorrido en sus hombros. Luego, después de un rato lo puso sobre el camino y le dijo
que caminara hasta la casa. El pequeño se quejaba por qué decía que estaba un poco cansado.
Pero el dedicado padre sabía que era importante que su hijo aprendiera a dar pasos cada vez más
firmes. A sí que el padre corto un palito yse lo limpio muy bien de todas las astillas, mientras que
el niño lo observaba intrigado. Al terminar, el padre animándolo le dijo: “Mira, te presento a tu
nuevo caballito hijo mío, así llegaras muy pronto a casa.” Encantado, el niño monto su caballito y
llego feliz a su hogar. Ya en casa, dio vueltas por todo el jardín hasta que tuvo que ir a dormir, ya
muy rendido. El padre se sentía contento y orgulloso al ver que su hijo no solo llego a la casa, si no
dé a verlo visto disfrutar el camino.”
Estimados Jóvenes, a veces nuestro padre nos lleva en brazos y a veces nos anima a caminar para
fortalecer nuestros músculos de la fe, a un que sintamos que ya no podemos más. Pero tengamos
plena fe y confianza en su amor. Cuando pasemos por algunas pruebas, el Señor nunca nos
desamparara y siempre contaremos con suayuda oportuna para que podamos soportar.”
¿Estás dispuesto en confiar totalmente en Dios?