El hombre de nieve
Cuentos clásicos
Autor:
Hans Christian Andersen
Edades:
A partir de 8 años
Valores:
admiración, inocencia, aceptación
-¡Cómo cruje dentro de mi cuerpo! ¡Hace un frío delicioso! -exclamó el
hombre de nieve-. ¡Es cierto que el viento cortante puede infundir vida
en uno! ¿Y dónde está aquel abrasador que mira con su ojo enorme?
Se refería al Sol, que en aquel momento se ponía.
-¡No me hará parpadear! Todavía aguanto mis terrones.
Le servían de ojos dos trozos de teja. La boca era un pedazo de un
rastrillo viejo; por eso tenía dientes.
Acabó de ocultarse el sol y salió la Luna; llena, redonda y grande, clara y
hermosa en el aire azul.
-Otra vez ahí, y ahora sale por el otro lado -dijo el hombre de nieve.
Creía que era el sol que volvía a aparecer-. Le hice perder las ganas de
mirarme con su ojo desencajado. Que cuelgue ahora allá arriba enviando
la luz suficiente para que yo pueda verme. Solo quisiera saber la forma
de moverme de mi sitio para un paseo, para patinar sobre el hielo, como
hacían los niños.
-¡Fuera, fuera! -ladró el viejo mastín-. ¡Ya te enseñará el sol a correr! El
año pasado vi cómo lo hacía con tu antecesor.