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Obra y Pensamiento de Santo Tomás de Aquino

Santo Tomás de Aquino fue un destacado teólogo y filósofo medieval que realizó importantes contribuciones a la filosofía y la teología cristiana. Representó el tomismo, una síntesis del aristotelismo y el cristianismo. Escribió extensamente sobre temas como la relación entre fe y razón, las vías para demostrar la existencia de Dios, la distinción entre esencia y existencia, y la naturaleza del hombre. Su obra tuvo una gran influencia y sigue siendo muy relevante hoy en día.
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Obra y Pensamiento de Santo Tomás de Aquino

Santo Tomás de Aquino fue un destacado teólogo y filósofo medieval que realizó importantes contribuciones a la filosofía y la teología cristiana. Representó el tomismo, una síntesis del aristotelismo y el cristianismo. Escribió extensamente sobre temas como la relación entre fe y razón, las vías para demostrar la existencia de Dios, la distinción entre esencia y existencia, y la naturaleza del hombre. Su obra tuvo una gran influencia y sigue siendo muy relevante hoy en día.
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SANTO TOMÁS DE AQUINO

(Llamado Doctor Angélico;


Roccaseca, actual Italia, 1224 -
Fossanuova, id., 1274) Teólogo y
filósofo italiano. Máximo
representante de la filosofía
escolástica medieval, abordó
brillantemente una profunda y
perdurable reformulación de la
teología cristiana, que apenas
había recibido aportaciones
relevantes desde los tiempos de
San Agustín de Hipona, es decir,
durante los ocho siglos anteriores.

Hijo de una de las familias


aristócratas más influyentes de la
Italia meridional, estudió en
Montecassino, en cuyo monasterio benedictino sus padres quisieron que siguiera la
carrera eclesiástica. Posteriormente se trasladó a Nápoles, donde cursó estudios de
artes y teología y entró en contacto con la Orden de los Hermanos Predicadores. En
1243 manifestó su deseo de ingresar en dicha Orden, pero su familia se opuso
firmemente, e incluso su madre consiguió el permiso de Federico II para que sus dos
hermanos, miembros del ejército imperial, detuvieran a Tomás. Ello ocurrió en
Acquapendente en mayo de 1244, y el santo permaneció retenido en el castillo de Santo
Giovanni durante un año. Tras una queja de Juan el Teutónico, general de los dominicos,
a Federico II, éste accedió a que Tomás fuera puesto en libertad. Luego se le permitió
trasladarse a París, donde permaneció desde 1245 hasta 1256, fecha en que obtuvo el
título de maestro en teología.

Obra y pensamiento de Santo Tomás de Aquino

Santo Tomás de Aquino fue uno de los autores más prolíficos de la Edad Media y, desde
luego, el autor del que más trabajos se conservan. Su ingente obra puede dividirse en
cinco clases de escritos: comentarios bíblicos, comentarios filosóficos o teológicos
(sobre Aristóteles, Boecio, etc.), cuestiones disputadas, opúsculos sobre temas diversos
y las dos sumas, Suma contra los gentiles y Suma teológica.

Su obra y su legado, que se ha denominado tomismo, es esencialmente aristotélico,


aunque aparecen también muchos elementos agustinianos y, por tanto, platónicos. En
ella están presentes casi todas las principales preocupaciones del pensamiento
filosófico y teológico medieval:
La relación entre razón y fe

La postura de Tomás de Aquino es un intento de encontrar una conciliación entre


ambas. En primer lugar, establece una clara distinción entre ellas: la razón solo puede
conocer de abajo arriba a partir de los datos de los sentidos; en cambio, la fe conoce de
arriba abajo, a partir de la revelación divina. A continuación, establece la idea de no
contradicción entre fe y razón: las verdades racionales y las verdades de fe no pueden
estar en contradicción pues la verdad es una sola. No obstante, distingue dos tipos de
verdades: las naturales o racionales, que son proporcionadas por la razón humana, y
las sobrenaturales, que son reveladas por la fe. Santo Tomas cree que hay ciertas
verdades que sobrepasan la capacidad de la razón humana y que solo se alcanzan
mediante la fe, como es, por ejemplo, que Dios es uno y trino. Pero hay otras que sí
pueden ser alcanzadas por la razón natural, como es la existencia de Dios. Dios ha
revelado algunas de esas verdades que la razón puede conocer por sí sola. Estas
verdades son llamadas preámbulos de la fe, que sólo pueden ser conocidas por unos
pocos hombres, y no sin errores y dudas, para distinguirlas de los artículos de la fe,
aquéllos que no son cognoscibles por la razón natural.

También distingue un doble orden de conocimiento, el filosófico y el teológico que


difieren por sus objetos: lo alcanzable por la razón natural y los misterios escondidos
de Dios, respectivamente. La coincidencia entre la fe y la ciencia, la teología y la filosofía,
está en la certeza. La distinción y la primacía de la fe sobre la razón no implica un
conflicto entre ambas, porque hay una única verdad. La fe está por encima de la razón
y, sin embargo, no es posible una verdadera disensión entre ellas. Admitirla supondría
atentar contra la unidad de la verdad. Por tanto, santo Tomás, a diferencia del
averroísmo, establecía una relación armónica entre razón y fe, adaptando así el
aristotelismo al pensamiento cristiano. La filosofía y la teología deben colaborar en su
común búsqueda de la verdad, aunque por caminos distintos. Por tanto, para él, no era
posible la absoluta independencia de la teología y la filosofía que se postulaba en el
averroísmo.

La existencia de Dios.

Para santo Tomás, por tanto, la existencia de Dios no es un artículo de fe sino un


preámbulo de la fe que se puede demostrar mediante el empleo de la razón. Así,
demuestra la existencia de Dios a partir de la existencia real de cosas cuya propia
existencia solo se explica como efecto de una única causa. Se trata de una demostración
a posteriori, es decir, lo anterior se explica por lo posterior, la causa se explica por sus
efectos. Formuló, de este modo, cinco vías para demostrar la existencia de Dios a partir
del principio de que todo lo que sucede tiene una causa. Se trata del principio
aristotélico de causalidad: todo lo que se mueve es movido por otro pero tiene que
haber una primera causa que no es causada: Dios. Las cinco vías que utilizó santo Tomás
para explicar la existencia de Dios son las siguientes:
 Desde el movimiento del mundo, hasta el motor inmóvil, es decir, el movimiento
del mundo exige un primer motor.
 Desde las causas subordinadas a su vez causadas, hasta la causa primera
incausada, es decir, la causalidad en el mundo exige una causa primera.
 Desde la contingencia del mundo hasta el ser necesario, es decir, la contingencia
de los seres exige un ser necesario.
 Desde los grados de perfección de las criaturas, hasta el ser infinitamente
perfecto. Toma ahora elementos platónicos y neoplatónicos como los principios
de los grados del ser y la perfección. Según éste último, Dios es el modelo
supremo al que imitan imperfectamente las criaturas. Así, si Dios es la perfección
misma, las criaturas participan e imitan esa perfección.
 Desde el orden del mundo en el que todas las criaturas actúan por un fin, hasta
la inteligencia suprema ordenadora.

Esencia y existencia.

Sin embargo, Tomás de Aquino no acepta el aristotelismo en su integridad. Así, maneja


también conceptos ajenos a él como es la distinción esencia-existencia. Según santo
Tomás la esencia sería aquello por lo que algo es lo que es, independientemente del
hecho de que exista o no. La esencia puede existir o no existir, es mera posibilidad de
existencia. Por tanto, las esencias son contingentes, por lo tanto, pueden o no suceder,
no son necesarias. Si las esencias no coinciden con su existencia, no existen
necesariamente: han debido recibir la existencia de Dios, el cual es libre para crear o no
crear.

Concepción del hombre.

Santo Tomás adopta la concepción aristotélica del hombre, pero introduce importantes
modificaciones para adaptarla al cristianismo. Frente al dualismo platónico, en que se
inspira la corriente agustiniana, afirma que el hombre es una sola substancia compuesta
de cuerpo y alma.

El conocimiento.

La doctrina tomista del conocimiento parte también del modelo aristotélico: cree que
hay un entendimiento agente, encargado de elaborar conceptos universales o ideas a
partir de la imagen que proporcionan los sentidos, y un entendimiento paciente
encargado de retener los conceptos que le proporciona el agente. Pero, a diferencia de
los que pensaban Siger de Brabante y otros averroístas, Tomás de Aquino no considera
que estos entendimientos sean eternos, únicos y comunes a todos los hombres y que,
por tanto, existan separados del individuo. Para santo Tomás el hombre individual es
quien realiza la actividad abstractiva y quien conoce porque, de otra manera, la
individualidad del hombre quedaría reducida puramente a lo corpóreo, negándose así,
la inmortalidad personal de su alma.

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