CULTURA MAYA
La cultura maya fue una civilización mesoamericana que se desarrolló
en Guatemala, Belice, México (en los estados de Yucatán, Campeche, Quintana
Roo, Chiapas y Tabasco) y la parte occidental de Honduras y El Salvador,
abarcando más de 300 000 km². Destacó a lo largo de más de dos milenios en
numerosos aspectos socioculturales como su escritura, su arte, la arquitectura, su
mitología y sus notables sistemas de numeración, así como en astronomía y
matemáticas. Entre otras cosas, se les atribuye la invención del cero.
HISTORIA
La historia de la cultura maya tiene una duración de casi 3500 años. Sus primeros
pueblos surgieron hace casi 4.000 años, y su desaparición como cultura
independiente ocurre por su encuentro con los conquistadores europeos. Todo ello
se suele organizar en tres grandes períodos, que son:
Período preclásico (2000 a.C. a 250 d. C.). Se dan los primeros vestigios del
pueblo maya y sus primeros asentamientos a lo largo de la franja del Pacífico y
luego del Atlántico. Lentamente éstos se convierten en las primeras
grandes ciudades de la región: Nakbé, Tikal, Dzibilchaltún, Xicalango, entre otras.
Este período se divide en tres subperíodos: Preclásico temprano (2.000-1.000 a.
C.), Preclásico medio (1.000-350 a. C.) y Preclásico tardío (350 a. C.-250 d. C.);
en este último se produjo el primer florecimiento cultural de los mayas, y hacia el
siglo I d. C., su primer colapso. Muchas de sus grandes ciudades fueron entonces
abandonadas, por motivos hasta hoy desconocidos.
Período Clásico (250-900 d.C.). En este período se produce un renacimiento de
la cultura maya, únicamente equiparable al que vivió Europa luego de la Edad
Media, o quizá al florecimiento de la Grecia de la Antigüedad. En ese sentido,
surgieron grandes centros ceremoniales como Chichen-Itzá y Uxmal. Es también
un período de grandes y sangrientas guerras, que permitieron el ascenso y la
caída de diversos sistemas monárquicos. Eventualmente, ello condujo a un nuevo
y gran colapso político, al abandono de las ciudades en favor de las regiones del
norte de México, y a un empobrecimiento que aún hoy resulta difícil de explicar.
Este período, a su vez, contiene tres subperíodos: Clásico temprano (250-550 d.
C.), Clásico tardío (550-830 d. C.) y Clásico terminal (830-950 d. C.).
Período Posclásico (950 a 1539 d. C.). Vestigios significativos de la
antiguamente vasta cultura maya perduraron luego de la caída en ciudades
ubicadas en territorios elevados, o cerca de fuentes de agua, con una
organización que reconocía distintos estados mayas regidos por un consejo de
reyes. Eso hasta la llegada de los invasores españoles, pues estando tan
debilitados por sus pugnas intestinas, los pueblos mayas no pudieron hacer frente
a la conquista y fueron colonizados por la cultura europea.
CARACTERÍSTICAS
Los mayas se caracterizan a partir del abandono del nomadismo y el desarrollo de
la agricultura, cuyos productos constituyeron durante siglos el fundamento de la
dieta maya: maíz, frijoles, calabaza y el chile.
Sus primeras ciudades surgieron alrededor del año 750 a. C., y hacia el 500 a. C.
ya habían alcanzado proporciones arquitectónicas monumentales, especialmente
en sus grandes templos y centros ceremoniales. Durante su florecimiento, sus
ciudades-Estado abarcaban enormes áreas de influencia y se conectaban entre sí
mediante complejas redes de comercio.
Sus formas artísticas fueron sofisticadas y dejaron rastros duraderos, en los que
se usaba abundantemente el jade, madera, obsidiana, cerámica y la piedra
tallada.
Los mayas hablaban un idioma diverso, derivado del protomaya ancestral en
un conjunto de lenguas mayas, cada una distinta dependiendo del reino en que se
hablaba. Así, había una lengua huastecana, quicheana, mameana, etc. La
mayoría de los textos mayas, no obstante, provenientes del periodo clásico,
estaban escritos en choltí clásico.
RELIGIÓN DE LOS MAYAS
La religión de los mayas compartió rasgos con mucho del resto de Mesoamérica.
Creían en un plano espiritual habitado por deidades poderosas. Sus dioses debían
ser aplacados mediante prácticas rituales, sacrificios humanos y ofrendas
ceremoniales.
Por lo demás, la religión estaba en manos de los sacerdotes, un grupo cerrado
cuyos miembros provenían de la élite de la sociedad. Durante el Período Clásico,
comenzó a surgir entre ellos el sumo sacerdote y conductor de la sociedad, que
hacía las veces también de gobernante.
ECONOMÍA MAYA
La base del sustento maya era agrícola, el comercio jugó un rol fundamental en su
civilización, y en su contacto con los demás pueblos alrededor. Las ciudades más
grandes e importantes controlaban el acceso a recursos clave, como las minas de
obsidiana, las fuentes de sal, e incluso el tráfico de esclavos en la región
mesoamericana.
ORGANIZACIÓN SOCIAL Y POLÍTICA DE LA CULTURA MAYA
La sociedad maya se dividía, en sus inicios, entre una élite dominante y una masa
de plebeyos. Este orden se sostenía mediante la fuerza militar y
la tradición religiosa. Pero el crecimiento sostenido de los estados mayas propició
la aparición de clases económicas y políticas más complejas.
Por eso, posteriormente se distinguió entre sacerdotes de bajo rango, soldados,
artesanos, funcionarios, campesinado y la servidumbre, o los esclavos capturados
de otras culturas vecinas.
VESTIMENTA MAYA
El vestuario maya era simple, con predominancia del algodón y de las telas largas,
como faldas, para las mujeres. Por su parte, los hombres llevaban una suerte de
calzón llamado “pati”, que dejaba el torso descubierto.
La nobleza adornaba sus atuendos con bordados de piedras y plumas vistosas.
Además, llevaban tocados, cinturones y otros aditamentos lujosos que servían
para diferenciarlos de las clases sociales inferiores.
ESCRITURA MAYA
La escritura maya fue un sistema completo de escritura jeroglífica, el único de toda
la América precolombina, cuyos primeros indicios se estiman entre los siglos I y II
d. C., en la región costara de la actual Guatemala.
Es muy semejante a la escritura ístmica mesoamericana (que consiste en
logogramas), por lo que es posible que surgieran en paralelo. Los mayas
empleaban esta grafía para rotular vasijas, murales y estelas, con fines tanto
prácticos, como rituales o religiosos.