Conclusiones: la guía de buenas prácticas en el manejo de la bioseguridad
hospitalaria aplicada resultó efectiva en el mejoramiento del nivel de
conocimientos de los profesionales de enfermería que trabajaban en las
unidades de mayor riesgo biológico.
Palabras clave: bioseguridad; precauciones universales; enfermería; riesgos
ambientales; guía de buenas prácticas.
ABSTRACT
Introduction: Biosecurity, vital system component quality assurance, is
aimed at achieving attitudes and behaviors that reduce the risk of getting
infections worker in the workplace.
Objective: To evaluate the effectiveness of a guide of good practices in the
management of hospital biosecurity.
Methods: An experimental intervention study was conducted before and
after in units of biological risk of Martyrs Hospital April 9, Sagua la Grande,
Villa Clara, in 2015. The universe was 56 nurses, who a survey was applied
and was made to a participant observation. the criterion of specialists
Nominal groups were also collected. The intervention consisted of the
implementation of a code of good practices in the management of biosafety.
Results: They considered to have insufficient knowledge about biosecurity,
57.14 % acquired knowledge by training courses, the 94.65 % reflected the
need for the guide. The aspects evaluated before applied the guide did not
reach more than 46.42 %, achieved after more than 80.35 %. The evaluation
guide of 94.65 % was found to be
Conclusions: good practice guide in the management of hospital biosecurity
applied was effective in improving the level of knowledge of nurses working
in units greater biological risk.
Keywords: Biosafety; universal precautions; nursing; environmental risks;
good practice guide.
INTRODUCCIÓN
La bioseguridad es el conjunto de normas y procedimientos que tienen por
objeto disminuir, minimizar o eliminar los factores de riesgo biológicos que
puedan llegar afectar la salud o la vida de las personas. Es importante que
los profesionales de la salud dentro de sus funciones apliquen las normas y
protocolos de bioseguridad para la protección de la salud y seguridad
personal frente a los diferentes riesgos.1
El personal de enfermería es el responsable de prevenir y proteger la salud
de los usuarios y de sí mismos, puesto que laboran de manera permanente
en los tres turnos, generando posibles riesgos de infecciones y accidentes
laborales, por consiguiente bajo su responsabilidad recaen las Medidas de
Bioseguridad. Por esta razón, el cumplimiento de esta actividad exige que el
personal aplique los conocimientos necesarios sobre barreras protectoras,
manejo de instrumentos cortopunzantes y de desechos comunes e
infecciosos, evitando así la transmisión de agentes patógenos entre los
pacientes, personal de salud y sus familiares.2
La bioseguridad comprende diferentes principios como la universalidad en
la cual el personal de enfermería debe seguir las precauciones estándares
rutinariamente para prevenir posibles riesgos en su salud; el uso de barreras
protectoras para evitar la exposición directa a sangre y otros fluidos
orgánicos potencialmente contaminantes; el lavado de manos es un
procedimiento importante para prevenir las enfermedades infecciosas y
nosocomiales, y los medios de eliminación del material contaminado en la
cual todo el material utilizado en los diferentes procedimientos es
depositado y eliminado sin causar riesgo en la salud del personal de
enfermería y del paciente quirúrgico.3
Las medidas de bioseguridad son medidas de precaución que deben de
aplicar el personal de salud al manipular elementos que tengan o hayan
tenido contacto con sangre, fluidos corporales, secreciones, excreciones o
tejidos del paciente; evitando accidentes por exposición a estos fluidos y
reduciendo el riesgo de transmisión de microorganismos causantes de
infecciones en las áreas de salud, por lo que es importante la aplicación del
uso de barreras protectoras, lavado de manos y el adecuado manejo de
desechos generados en el centro quirúrgico.4
El Ministerio de Salud Pública (MINSAP), en enero del 2001, confeccionó el
Programa Nacional de Seguridad Biológica para instituciones de salud
pública, para lograr que los profesionales de la salud trabajen de manera
confortable y segura, conduciendo así a mejorar la calidad de la atención.
Sus objetivos generales son prevenir y disminuir la morbimortalidad por
enfermedades profesionales y accidentes del trabajo causados por agentes
biológicos y sus toxinas en los trabajadores del Sistema Nacional de Salud y
minimizar el riesgo a la salud y al ambiente por el manejo de los desechos
infecciosos.5
La aplicación de las medidas de bioseguridad es un compromiso, pues se
refiere al comportamiento preventivo del personal de salud frente a riesgos
generados en sus actividades diarias. La prevención es la mejor manera de
evitar los accidentes laborales de tipo biológico y las enfermedades
nosocomiales.6
Los beneficiarios inmediatos del cumplimiento de las medidas de
bioseguridad son el personal de salud, de manera específica el de
enfermería, porque es el personal que está expuesto la mayoría del tiempo
de manera directa con los pacientes, y requieren de una información
adecuada para evitar posibles riesgos en su salud.6
Un estudio publicado en una Revista Cubana de Higiene y Epidemiologia
(2011), define a la bioseguridad "doctrina de comportamiento encaminada a
lograr actitudes y conductas que disminuyan el riesgo del trabajador de la
salud de adquirir infecciones en el medio laboral".7
El elemento más importante de la bioseguridad es el estricto cumplimiento
de las prácticas y procedimientos apropiados y el uso eficiente de
materiales y equipos, los cuales constituyen la primera barrera a nivel de
contención para el personal y el medio. Garantizar la bioseguridad en una
institución no puede ser una labor individual, espontánea o anárquica; es
preciso que exista una organización de seguridad que evalúe los riesgos y,
junto con las recomendaciones del comité, controle y garantice el
cumplimiento de las medidas.8
Considerando que la bioseguridad es un campo de estudio muy importante
y que en estudios anteriores en la provincia de Villa Clara y en el hospital
"Mártires del 9 de Abril" demuestran la necesidad de reforzar las medidas
que garanticen el cumplimiento estricto de las normas establecidas para
evitar que los profesionales enfermen y los pacientes empeoren con
complicaciones relacionadas con la hospitalización se realizó esta
investigación con el objetivo de evaluar la efectividad de una guía de buenas
prácticas en el manejo de la bioseguridad hospitalaria.
MÉTODOS
Se realizó una investigación cuasiexperimental de intervención con antes y
después en el Hospital Universitario "Mártires del 9 de Abril" de Sagua la
Grande, Villa Clara, durante el año 2013.
Se trabajó con una población objeto constituida por 111 profesionales de
enfermería que trabajaban en las unidades de mayor riesgo biológico
(unidad quirúrgica, unidad de hemodiálisis, neonatología, terapia intensiva,
unidad de partos y cuidados especiales), de ellos se encontraban trabajando
al momento de la investigación y estuvieron dispuestos a participar 56 lo
que representa un 50,45 %.
La investigación se realizó en tres etapas: diagnóstica, de intervención y de
evaluación.
En la etapa diagnóstica se aplicó una encuesta, diseñada a tal efecto y
validada por el criterio de los especialistas, mediante la que se obtuvo
información de las variables: categoría ocupacional, percepción del nivel de
conocimiento que poseen sobre bioseguridad, vías de obtención de los
conocimientos, criterios sobre necesidad de una guía de buenas prácticas
de bioseguridad y nivel de conocimientos sobre bioseguridad.
Se consideró como especialistas a médicos y licenciados en enfermería con
más de 10 años de graduados y con gran experiencia en la bioseguridad
hospitalaria, con categoría docente, graduados de máster y que tenían,
además de competencia, creatividad, disposición a participar, capacidad de
análisis, de pensamiento y espíritu colectivista y autocrítico.
En la etapa de intervención, teniendo en cuenta las dificultades detectadas
en la encuesta y la observación y con el criterio de los especialistas, se
determinaron las acciones necesarias que debían regir el modo de
actuación profesional de los enfermeros en el manejo de bioseguridad
hospitalaria diseñando y aplicando la guía de buenas prácticas que fue
validada por el criterio de los especialistas.
Estructura de la Guía de buenas prácticas
Nombre de la guía: Guía de buenas prácticas para el manejo de la
bioseguridad hospitalaria.
Nivel de aplicación: Unidades hospitalarias de mayor riesgo Biológico.
Puesto en marcha por: Profesionales de enfermería de estos servicios,
vigilantes epidemiológicas, jefes inmediatos.
Objetivo general: diseñar acciones para garantizar la máxima atención
preventivo-asistencial a los trabajadores del Sistema Nacional de Salud en el
sentido de aunar criterios en el modo de actuación en el manejo de la
bioseguridad hospitalaria de estos profesionales.
Objetivos específicos
Prevenir y disminuir la morbimortalidad por enfermedades profesionales
y accidentes de trabajo causadas por agentes biológicos y sus toxinas
en los trabajadores del Sistema Nacional de Salud.
Aunar criterios en el modo de actuación de los profesionales de
enfermería en el manejo de la bioseguridad hospitalaria de estos
profesionales.
La guía de buena práctica reflejará los diferentes temas relacionados con la
seguridad biológica.
Los principios básicos de la bioseguridad
Medidas de eliminación.
Uso de barreras.
Universalidad.
Las precauciones universales
Lavado de manos antes y después del contacto. Tipo de lavado de
manos.
Uso de protección de mucosas si se prevén salpicaduras.
Adoptar precauciones para evitar lesiones por corte, pinchadura o
salpicadura.
Uso de ropa impermeable que cubra el tercio inferior de las piernas,
torso y antebrazos.
Mantener un estricto control de vacunación y serología con indicación y
seguimiento médico. HEPATITIS B.
Uso de guantes en todo proceso relacionado con sangre o fluidos
corporales.
Vías de entrada de los agentes biológicos
Vía respiratoria.
Vía sanguínea, por piel o mucosas.
Vía digestiva (fecal - oral).
Clasificación de los riesgos
Físico.
Químicos.
Biológicos.
Eléctricos.
Flujograma de conducta a seguir ante un accidente. Notificación de eventos
Actuación ante salpicaduras o vertidos de sangre o fluidos sobre
superficies u objetos.
Salpicaduras de sangre o fluidos a mucosas.
Salpicaduras de sangre o fluidos a piel.
Actuación ante exposiciones accidentales a sangre.
Flujograma de desechos peligrosos
Tipos de desechos generados: A. Comunes, B. Biológico-infecciosos, C.
Patológicos, D: punzocortantes, E: especiales.
Consideraciones prácticas para el manejo de residuos por tipo de
residuos.
En la etapa de evaluación, después de transcurridos 6 meses de haber
implantado la guía, los investigadores aplicaron nuevamente la encuesta
inicial para evaluar el nivel de conocimientos que sobre bioseguridad tenían
los estudiados y establecer comparaciones con los resultados iníciales.
La base de datos y el procesamiento de los mismos se realizó utilizando el
paquete de programas estadísticos SPSS (Statistic Package for Social
Science, Chicago Illinois, Versión 15.0).
El análisis estadístico de los datos comprendió determinación de
frecuencias absolutas y porcentajes, los que se presentaron en tablas de
contingencia.
Se tuvieron en cuenta los aspectos éticos al obtener el consentimiento
informado de los enfermeros incluidos en el estudio, de los expertos
seleccionados y de la dirección de la institución.
RESULTADOS
La relación entre los conocimientos que consideran tener los profesionales
de enfermería estudiados sobre bioseguridad y su categoría ocupacional se
observa en la tabla 1, en la que se refleja que el 100,00 % de los técnicos
medios considera tener insuficientes conocimientos sobre el tema, mientras
que en los licenciados el 72,98 % respondió de manera similar.
La tabla 2 muestra la distribución del universo de profesionales según la vía
por la que adquirió los conocimientos que posee sobre bioseguridad.
Obsérvese que el 57,14 % ha obtenido los conocimientos a través de cursos
de capacitación, solo un 26,78 % refirió que fue a través de la
autopreparación y un bajo por ciento aún no los había obtenido por ninguna
vía.
Al explorar criterios sobre la necesidad de una guía de buenas prácticas
para el manejo de la bioseguridad hospitalaria en el centro, el 94,65 %
respondió a la necesidad de la misma (tabla 3).
En cuanto a las respuestas correctas sobre los temas de bioseguridad, se
observa en la tabla 4 que antes de aplicada la guía, excepto en la
manipulación de agujas y otros instrumentos punzocortantes, el resto de los
aspectos evaluados no alcanzó más del 46,42 %, después de puesta en
práctica la guía alcanzó más del 80,35 % en todos los aspectos evaluados.
En los resultados de la observación realizada a las diferentes técnicas que
realizaron los enfermeros estudiados antes de aplicada la guía, observamos
que el 66,07 % tuvo dificultades durante su realización, por lo que recibieron
evaluación de "incorrecto", perfeccionando estas técnicas en un 94,65 %
después de aplicada la misma.
La tabla 5 muestra que la evaluación de la Guía de Buenas prácticas en la
Bioseguridad Hospitalaria resultó ser positiva, debido a que un elevado
número de trabajadores incrementaron sus conocimientos sobre el tema.
DISCUSIÓN
Las instituciones de salud constituyen ambientes de trabajo especiales, en
los que el trabajador se expone a varias enfermedades infecciosas, tanto en
la asistencia directa al paciente como en otras áreas, específicamente en
aquellas en que se manejan muestras, desechos y algunos fómites, pero no
solo este tipo de trabajador, sino otros que laboran en áreas administrativas
de estos centros y se exponen indirectamente, así como los visitantes, la
comunidad circundante y el medio ambiente. Para evitar o minimizar el
riesgo ocupacional, resulta importante que este personal adquiera una
adecuada percepción del riesgo, pues aunque la bioseguridad consta de
varios pilares, si se garantizaran todos los factores y el trabajador no toma
conciencia del riesgo y no observa las precauciones adecuadas, no se
protege, por lo que las buenas prácticas de trabajo, constituyen el elemento
más importante.9
En su estudio, Sánchez10 demuestra que el 66 % de la población tiene
conocimiento regular frente a las medidas de bioseguridad y un 70 % lo
aplica de manera deficiente, lo cual dificulta y afecta el control y la
disminución de peligros potenciales proporcionados por agentes
infecciosos o materiales que pueden contener tanto el paciente como el
entorno o el personal de salud, favoreciendo la transmisión o adquisición de
enfermedades infectocontagiosas o no en la población sujeto y pacientes
atendidos en la institución.
El estudio realizado en el área de Quirófano del Hospital Provincial General
Latacunga-Ambato dio como resultados que el 60 % del personal de
enfermería no conocía sobre lo que son las medidas de bioseguridad, el 40
% del personal de enfermería conoce sobre lo que son las técnicas de
bioseguridad.11 Estos resultados coinciden con los de Cordero,12 donde el
60 % demostró tener buen conocimiento sobre medidas de bioseguridad en
sala de operaciones, un 37,6 % con conocimiento regular y un 2,4 % con
conocimiento malo, lo que demuestra que el personal que labora en sala de
operaciones necesita una constante renovación de conocimientos para
disminuir la incidencia de accidentes laborales.
Trincado13 demostró en su estudio que el personal de enfermería tenía un
nivel suficiente de conocimientos sobre medidas de bioseguridad en el
servicio de hemodiálisis con el 86,7 %, lo que refleja una calificación mayor a
85 puntos en el cuestionario aplicado.
Neves Heliny y cols.14 plantean que las actividades de trabajo que no se
revelan interesantes o que sean factores de estrés y conflictivos generan
desmotivación y se presentan como factores determinantes para la no
adhesión a los equipamientos de protección, lo que expone aun más a los
profesionales a los riesgos ocupacionales y accidentes en el trabajo.
Las guías de buenas prácticas pudieran ser una vía efectiva para resolver
muchos de los problemas con el manejo de la bioseguridad hospitalaria que
existen en el hospital donde se realiza el estudio y en otros de la provincia y
el país.
Neves Heliny y cols.14 reportan que en su investigación los enfermeros
estudiados presentan alta percepción de la severidad al comprender que el
no uso de los equipamientos de protección individual representa una
posibilidad de adquirir una enfermedad ocupacional, pudiendo ocasionarles
graves consecuencias en los ámbitos sociales, familiares, psicológicos, de
relaciones y en el ambiente de trabajo. Significa hasta un riesgo de muerte e
invalidez.
Trincado Agudo13 reportó que en relación a los medios de protección, el 80
% del personal encuestado obtuvo la mayor calificación. Las respuestas
incorrectas se relacionaron con los incisos sobre el uso de medios de
protección con el paciente infectado por el VIH-sida (33,3 %), el cuidado
cuando se presentan lesiones en la piel (26,7 %) y las medidas para evitar la
exposición directa a la sangre (20 %). Del total del personal, el 26,7 %
desconocía las normas de manipulación de la ropa contaminada. Acerca del
material punzocortante, el 93,3 % obtuvo la máxima puntuación. Las
respuestas incorrectas se relacionaron con la manipulación de las agujas
una vez utilizadas (20 %); el 13,3 % se relacionó con otras respuestas
incorrectas. En cuanto al conocimiento acerca de las normas de
manipulación de la ropa contaminada, 26,7 % del personal mostró
desconocimiento, mientras en lo referente a las precauciones con las
muestras de sangre, se obtuvo el 60 % de las respuestas correctas. El 26,7 %
de respuestas incorrectas se relacionaron con el uso de guantes y el 6,7 %
con la aplicación de hipoclorito cuando se produce derramamiento de
sangre.
De las 24 profesionales y auxiliares de enfermería estudiadas por Enríquez
Chapa,15 con respecto a la eliminación del material corto punzante en
recipientes especiales, 79,2 % lo realiza siempre, mientras el 20,8 % lo realiza
a veces. En cuanto a la colocación en recipientes especiales sin reinsertar
las agujas hipodérmicas utilizadas, el 75 % lo realizaba siempre, el 16,7 % a
veces y el 8,2 % nuca. En relación al desecho de guantes luego de la
utilización con pacientes, el 91,7 % lo realizaba siempre y el 8,3 % a veces.
Correspondientemente, a descartar el material según el tipo de
contaminación, el 41,7 % lo realizaba siempre, mientras que el 58,3 % a
veces.
Se considera que la administración del servicio tiene gran responsabilidad
en mantener un ambiente laboral que contribuya para elevar la percepción
individual y colectiva de los riesgos. También debe imprimir una dinámica de
trabajo respetuoso y ético que resulte en la disminución de las barreras
encontradas en la práctica para la adopción de medidas protectoras. Ese
apoyo administrativo además de dar respaldo moral y legal, incentivará al
profesional en dirección a una toma de decisiones para la protección.14
En la valoración realizada del conocimiento sobre bioseguridad en dos
policlínicos del municipio de Camagüey, Abreu Guirado16 expresa un nivel
malo en los trabajadores en ambas instituciones. En estas entidades existió
un predominio del personal expuesto a riesgo biológico que no se
encontraba capacitado con el 97,2 % en el Hospital Provincial MAD y un 92,5
% en el hospital Pediátrico Provincial.
Rodríguez Heredia17 demostró el conocimiento que poseen los trabajadores
de la salud sobre las precauciones universales antes y después de la
intervención educativa. Se observó que el 56,2 % conocía acerca de las
mismas antes de recibir las actividades educativas, después de recibir las
actividades se constató que el 100 % poseía todo el conocimiento. Estas
medidas deben ser una práctica rutinaria en las unidades médicas y ser
cumplidas por todo el personal que labora en estos centros,
independientemente del grado de riesgo según su actividad y de las
diferentes áreas que componen el hospital.17 Con respecto al conocimiento
que poseían los trabajadores sobre enfermedades que se pueden contraer si
no cumple con las medidas de bioseguridad, el 80,4 % conocía acerca del
tema antes de recibir las actividades educativas para una evaluación según
el instrumento de calificación de bien y después de la estrategia se logró el
100 % de conocimiento.17
Carabajo Bermeo18 concluye en su investigación que existe un conocimiento
de bioseguridad, pero no se aplica de manera permanente y correcta,
reflejado en el numero alto de colonias encontradas en las manos, ambiente
y materiales de atención del paciente, debido a múltiples factores
condicionales como la falta de tiempo por la demanda de pacientes, la
forma mecánica que se lleva en el trabajo y la falta de concientización a
pesar de saber los riesgos que esto conlleva.
Acerca de la necesidad de capacitación, en su estudio, Ramírez-León19
consideró que sí necesitaban capacitación, estando el mayor por ciento en
los técnicos (61,3 %) seguidos por los profesionales (32,2 %). La
capacitación es una vía importante a través de la cual se desarrollan
acciones que permitirían implementar el Programa de Bioseguridad en el
policlínico, una vez que las actividades de capacitación tienen como objetivo
elevar los conocimientos del personal en temas de seguridad ocupacional y
ejecutar acciones como parte del proceso capacitador.
Un buen nivel de conocimiento en el tema de bioseguridad hará que los
trabajadores de la salud brinden servicios de manera cómoda, en las
condiciones de trabajo adecuadas y con los elementos de seguridad
esenciales para brindar una atención médica oportuna y de la mejor calidad.
En conclusión, la guía de buenas prácticas en el manejo de la bioseguridad
hospitalaria aplicada resultó efectiva en el mejoramiento del nivel de
conocimientos de los profesionales de enfermería que trabajaban en las
unidades de mayor riesgo biológico del Hospital Universitario "Mártires del 9
de Abril" de Sagua la Grande.
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