¿Qué es un texto narrativo?
Un texto narrativo es un relato en el que se cuenta una historia real o ficticia que ocurre en un
lugar y tiempo concretos.
En la vida cotidiana, la narración forma parte esencial de nuestra forma de comunicarnos, dado
que se trata de una forma de contar una sucesión de hechos en la que un sujeto o grupo de
personajes realiza una serie de acciones que tienen un desenlace.
¿Cuáles son los tipos de texto narrativo?
Estos son algunos tipos de textos narrativos:
Cuento:narración breve, con pocos personajes y desenlace rápido.
Leyenda: narraciones que mezclan hechos reales y sobrenaturales.
Mito: historia de corte fantástico que explica el origen de un lugar o un suceso.
Novela:narración real o ficticia, mucho más extensa y compleja que un cuento.
Poesía épica:narración de hechos legendarios reales o ficticios.
Crónica: texto que sigue un orden temporal de los hechos para contar una historia.
Noticia: género periodístico que narra brevemente un suceso actual.
Reportaje:investigación periodística extensa sobre una persona o hecho.
Biografía: narración sobre la vida de una persona y sus momentos más relevantes.
El texto narrativo es también un recurso que utilizamos en nuestro día a día. Cuando enviamos un
mensaje de texto en el que contamos una situación o cuando escribimos un post en redes sociales
contando nuestras experiencias sobre una situación específica (un viaje, un encuentro, una salida,
etc.) estamos redactando un texto narrativo.
Ver también:
Cuento.
Novela
Noticia.
Crónica.
¿Cuáles son las características del texto narrativo?
Estas son las características y elementos más relevantes del texto narrativo:
Puede ser real o ficticio
En los textos narrativos, lo que se cuenta puede pertenecer al plano de la realidad, pero también
puede tratarse de una serie de eventos enmarcados en la fantasía o la ficción.
Un ejemplo de texto narrativo real es una noticia, mientras que lo narrado en una leyenda o un
mito es un evento ficticio.
Puede tener uno o más personajes
En el texto narrativo no existen límites en cuanto al número de personajes, puede tener uno solo o
varios personajes. Estos pueden ser protagonistas o tener una participación secundaria.
Ejemplos de textos narrativos con varios personajes son los cuentos. Sin embargo, cuando alguien
cuenta una historia personal, como una biografía, estamos ante una historia con un solo
protagonista.
La historia tiene un espacio y un tiempo
El texto narrativo se desarrolla en un tiempo y un espacio determinados.
Por ejemplo, los cuentos que comienzan con “Había una vez un castillo encantado en el medio del
bosque…”, presentan un tiempo y un espacio no definido donde se desarrolla la acción.
Si el texto es una noticia, nos informará sobre el lugar y el momento exactos donde tiene lugar el
suceso.
Narra una acción
Un texto narrativo describe las acciones que realizan los personajes que, a su vez, tienen un fin
dentro de la historia.
Por ejemplo, en el caso de los cuentos puede ser conquistar un territorio, rescatar a un personaje,
buscar un tesoro, etc. En el caso de la poesía épica, puede ser la lucha en el campo de batalla o las
aventuras de regreso a la patria.
El autor del texto puede ser el narrador de la historia
Quien escribe el texto narrativo puede ser, a su vez, quien narre los acontecimientos desde la
primera, segunda o tercera persona.
Cuando una persona envía un mensaje de texto contando algo que le pasó durante el día, se
convierte en autor y narrador al mismo tiempo.
Tiene un objetivo
Un texto narrativo puede tener un fin informativo (como las noticias periodísticas), de enseñanza
(las moralejas de los cuentos) o de entretenimiento (novelas, chistes, etc.).
Ver también:
Texto descriptivo.
Texto expositivo.
Texto informativo.
Texto argumentativo.
Texto literario.
¿Cuál es la estructura del texto narrativo?
Las partes de un texto narrativo se dividen en dos grandes categorías:
Estructura externa
Se refiere a la forma en cómo será presentado el texto: tomos, secciones, capítulos, partes, actos,
etc.
Estructura interna
Tiene que con la manera en la que se organiza la narración y las acciones ejecutadas por los
personajes. Tiene tres partes:
Introducción
Es la presentación del lugar, del tiempo y de los personajes de la narración.
Por ejemplo: “Una tarde de otoño en Buenos Aires, descubrí que había cambiado para siempre”.
Nudo o clímax
Es la parte donde se plantea el problema o los obstáculos a los que se deben enfrentar los
personajes.
Por ejemplo: “Ya en el aeropuerto, y con todo listo para comenzar una nueva vida, se dio cuenta
de que habían robado su identidad. Ahora su rostro le pertenecía a otra persona. Tenía que
recuperarlo sin ser detectada por los agentes”.
Desenlace
Nos presenta la resolución del conflicto y la conclusión de la historia. Por ejemplo: “Y entonces,
despertó. Todo había sido un extraño sueño”.
Ejemplos de textos narrativos
Crónica
«Hace dos horas, cuando todo comenzó, la gente no gritaba. Nadie levantaba los puños, ni cerraba
los ojos, ni miraba el escenario con arrobo. Hace dos horas todos hacían un ensayo general de
histeria de bajo voltaje allá en la calle, cuando ellos cinco —gafas oscuras, pantalones de cuero—
bajaban de la limusina alquilada, polarizada, vieja, entre el humo de los chorizos que se asaban en
los puestos callejeros. Hace dos horas, cuando todo comenzó, la gente aplaudía un poco, y nada
más. La gente gritaba un poco, y nada más. La gente bailaba un poco, y nada más».
El clon de Freddy Mercury, de Leila Guerriero.
Novela
3 DE NOVIEMBRE
«Hasta entonces yo había asistido cuatro veces al taller y nunca había ocurrido nada, lo cual es un
decir, porque bien mirado siempre ocurrían cosas: leíamos poemas y Álamo, según estuviera de
humor, los alababa o los pulverizaba; uno leía, Álamo criticaba, otro leía, Álamo criticaba, otro más
volvía a leer, Álamo criticaba.
A veces Álamo se aburría y nos pedía a nosotros (los que en ese momento no leíamos) que
criticáramos también, y entonces nosotros criticábamos y Álamo se ponía a leer el periódico».
Los detectives salvajes, de Roberto Bolaño.
Poesía épica
«Díjole Minerva, la diosa de los brillantes ojos: "Vengo del cielo para apaciguar tu cólera, si
obedecieres; y me envía Juno, la diosa de los níveos brazos, que os ama cordialmente a
entrambos, y por vosotros se preocupa. Ea, cesa de disputar, no desenvaines la espada e injúriale
de palabra como te parezca. Lo que voy a decir se cumplirá: Por este ultraje se te ofrecerán un día
triples y espléndidos presentes. Domínate y obedécenos".
Contestó Aquiles, el de los pies ligeros: "Preciso es, oh diosa, hacer lo que mandáis, aunque el
corazón esté muy irritado. Obrar así es lo mejor. Quien a los dioses obedece, es por ellos muy
atendido"».
El concepto desarrollo sustentable es el resultado de una acción concertada de las
naciones para impulsar un modelo de desarrollo económico mundial compatible con la
conservación del medio ambiente y con la equidad social.
Sus antecedentes se remontan a los años 50 del siglo XX, cuando germinan
preocupaciones en torno a los daños al medio ambiente causados por la segunda
guerra mundial. Sin embargo, es hasta 1987 cuando la Comisión Mundial del Medio
Ambiente y del Desarrollo (CMMAD) de las Naciones Unidas, presidida por la Dra.
Gro Harlem Brundtland, presenta el informe “Nuestro Futuro Común”, conocido
también como “Informe Brundtland”, en el que se difunde y acuña la definición más
conocida sobre el desarrollo sustentable:
“Desarrollo sustentable es el desarrollo que satisface las necesidades del presente sin
comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias
necesidades”. (CMMAD, 1987:24)
El desarrollo sustentable se ha constituido un “manifiesto político”, es decir, se ha
elevado como una poderosa proclama que se dirige a ciudadanos, organizaciones
civiles, empresas y gobiernos para impulsar acciones, principios éticos y nuevas
instituciones orientadas a un objetivo común: la sustentabilidad.
En concordancia con lo anterior, el desarrollo sustentable se afirma sobre tres ejes
analíticos:
1. Un desarrollo que tome en cuenta la satisfacción de las necesidades de las
generaciones presentes
Esta tesis intrageneracional se refiere a que se requiere de la participación política
para crear nuevas instituciones al compás de cambios culturales que permitan reducir
la exclusión social, esto es, que reorganicen la vida cotidiana y la reproducción social.
Para ello se requiere abordar aspectos como:
a. El patrón demográfico. La reducción de la mortalidad y los grandes contingentes de
población que se están integrando a la sociedad de consumo, entre otros aspectos,
han ocasionado un crecimiento exponencial en la demanda de alimentos, que deriva
en una crisis alimentaria en algunas partes del mundo; es por esto que se requiere
actuar sobre el patrón demográfico, por ejemplo, introduciendo una regulación
voluntaria de los nacimientos que nos lleve a una gradual estabilización de la
población.
b. La equidad social. La solidaridad intrageneracional es otro aspecto elemental en el
desarrollo sustentable. Para esto se requiere redefinir políticas y metas para lograr
una mayor equidad en la distribución del ingreso y reducir así las brechas entre
países desarrollados y en desarrollo. Para alcanzar la equidad es necesario que haya
crecimiento económico pero que éste genere empleos; que sea más equitativo, es
decir, que los frutos del trabajo beneficien a todos y no sólo a unos cuantos; que
incluya las voces de las comunidades a través de la democratización; que sea un
crecimiento que afiance la identidad cultural; un crecimiento que cuide los recursos
naturales y el medio ambiente para avanzar hacia un futuro más certero.
c. Nuevas políticas para nuevas instituciones. La reforma política es una condición
necesaria para el desarrollo sustentable y a través de ella reducir la desigualdad
social y evitar la destrucción del medio ambiente, promoviendo decisiones políticas
integrales que cuando, por ejemplo, traten aspectos económicos no dejen de lado el
impacto social o ambiental que esa política tendría. Asimismo, la reforma institucional
requiere modificar los procesos de cooperación internacional y de la gobernabilidad
mundial.
d. Una nueva cultura civilizatoria. La evolución histórica se ha visto insostenible en lo
relativo a la situación ambiental, económica y social. Las transformaciones necesitan
llegar a lo más profundo del ser mediante un cambio civilizatorio, de valores, de
redefinición de prioridades, de opciones sustanciales que coloquen lo material en su
justa dimensión para que el ser humano se realice plenamente y en armonía con su
entorno natural y con la comunidad a la que pertenece.
2. Un desarrollo respetuoso del medio ambiente
La premisa central que sostiene esta tesis implica que el desarrollo no debe degradar
el medio ambiente biofísico ni agotar los recursos naturales. Esta premisa es la que le
ha dado sentido a toda la concertación internacional desde la Cumbre de Estocolmo
en 1972, que pasa por el informe “Nuestro Futuro Común” en 1987, pero sobre todo
con un sentido estratégico a partir de la Cumbre de Río en 1992, promoviendo la
reflexión sobre cómo compatibilizar las necesidades y aspiraciones de las sociedades
humanas, con el mantenimiento de la integridad de los sistemas naturales. Además,
se reconoce que el deterioro ambiental de las actividades humanas no es un
fenómeno homogéneo, sino que depende de los estilos de desarrollo, el modo de vida
y las condiciones del entorno.
3. Un desarrollo que no sacrifique los derechos de las generaciones futuras
Si bien es difícil definir cuáles podrían ser las necesidades básicas de las
generaciones no nacidas, qué deberán satisfacer y cómo lo harán, la justicia
intergeneracional es una condición ligada tanto a la equidad social como a la
conservación del medio ambiente en el momento actual. En otras palabras, la pobreza
no puede aumentar ahora ya que los pobres no pueden ser más pobres en el futuro y
los sectores y países ricos deben necesariamente reducir sus niveles de vida y de
consumo a fin de no hipotecar el presente y el futuro del planeta. Asimismo, mantener
a largo plazo la integridad del ecosistema planetario es también un requisito de la
sustentabilidad de las generaciones presentes.
De esta manera, la noción de desarrollo, centrada principalmente en el crecimiento
material progresivo, ha sido desafiada por una visión más amplia, compleja y holística
–donde lo cuantitativo está subsumido en lo cualitativo– que articula el cuidado del
medio ambiente, así como la integridad de los ecosistemas, las relaciones sociales
solidarias orientadas hacia la equidad y los entornos institucionales de la política para
el ejercicio de la gobernanza democrática, ejes constitutivos de la visión holística del
desarrollo sustentable.
En efecto, desde esta perspectiva, el concepto desarrollo sustentable emerge como
una propuesta conceptual holística que articula al menos cinco dimensiones: la
económica, la ambiental, la social, la política y la cultural. Dentro de estas
dimensiones se abarcan temas como la equidad, las oportunidades de empleo, el
acceso a bienes de producción, los impactos ambientales, el gasto social, la igualdad
de género, el buen gobierno, una sociedad civil activa en términos de participación
social, entre otros, considerándose tanto aspectos cuantitativos como cualitativos del
desarrollo.
El desarrollo sustentable en México
Durante decenios, las políticas de desarrollo en México no dieron importancia a los
costos económicos y sociales del crecimiento demográfico. La desigual distribución
territorial de la población, el impacto de las actividades productivas y la urbanización
sobre la calidad del aire, el agua y los suelos, ignorando las implicaciones de la
degradación y destrucción de los recursos naturales, provocaron el surgimiento de
graves crisis ambientales, especialmente en las zonas metropolitanas, así como la
degradación de los suelos provocada por la deforestación en las zonas rurales.
Ante el creciente reclamo de la sociedad civil por la aparición de estas crisis, en la
década de los setenta se crearon las primeras instituciones para atender los
problemas derivados de la contaminación: en 1971 se promulgó la Ley Federal para
Prevenir y Controlar la Contaminación Ambiental; en 1972 se creó la Subsecretaría de
Mejoramiento del Ambiente, en el marco de la Secretaría de Salud y Asistencia
Pública, y en 1976 se estableció la Dirección General de Ecología Urbana dentro de la
Secretaría de Asentamientos Humanos y Obras Públicas.
Sin embargo, el concepto de desarrollo sustentable como tal comenzó a dársele
importancia en México hasta finales de los años ochenta, gracias al trabajo realizado
por grupos de investigación que lo impulsaron desde la academia y la postura oficial
de cumplir con acuerdos internacionales que proponían su implementación,
transitando de esta forma hacia una segunda etapa de creación de nuevas
dependencias y leyes para la realización de este proceso orientado a la
sustentabilidad a nivel nacional y local.
Aunque el primer antecedente en el país data de 1983, cuando se creó la
Subsecretaría de Ecología en el seno de la Secretaría de Desarrollo Urbano y
Ecología (SEDUE), con lo cual se asignaron nuevas responsabilidades y se
reagruparon funciones vinculadas con el medio ambiente que se encontraban
dispersas en distintas dependencias federales, fue en 1988 cuando el proceso
mundial agitado por el “Informe Brundtland” abre el tránsito hacia la sustentabilidad y
de manera particular hace eco en México con la promulgación de la Ley General del
Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente (LGEEPA).
En 1992, la SEDUE se transformó en la Secretaría de Desarrollo Social (SEDESOL)
para propiciar un marco institucional más articulado entre las políticas sociales y
ambientales. Poco tiempo después la Subsecretaría de Ecología separó sus funciones
de normatividad y las de inspección y verificación, dando origen al Instituto Nacional
de Ecología (INE) y a la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA).
En el mismo año también se creó la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso
de la Biodiversidad (CONABIO).
En 1994, México da un gran salto institucional con la creación de la Secretaría de
Medio Ambiente, Recursos Naturales y Pesca (SEMARNAP), lo que fortaleció la
gestión gubernamental considerando la conservación ecológica y el uso sustentable
de los recursos. En el 2000, la SEMARNAP pasó a ser la Secretaría de Medio
Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) y el ámbito de responsabilidad de la
pesca fue absorbido por el sector agropecuario. Y a partir de ese momento se han
producido diversos cambios en la ingeniería institucional del sector gubernamental
asociado a la gestión ambiental, los cuales buscan responder mejor a las complejas
tareas que supone esta actividad. Algunas leyes relevantes que se han promulgado
son:
La Ley General de Equilibrio Ecológico y la Protección del Medio Ambiente (1988,
reformas en 2015)
Ley General de Vida Silvestre (2000, reformas en 2018)
Ley de Aguas Nacionales (1992, reformas en 2016)
Ley General de Pesca y Acuacultura Sustentables (2007, reformas en 2018)
Ley General de Desarrollo Forestal Sustentable (2003, reformas en 2018)
Ley de Bioseguridad de Organismos Genéticamente Modificados (2005)
Ley General para la Prevención y Gestión Integral de los Residuos (2013, reformas en
2018)
Ley de Desarrollo Rural Sustentable (2001, reformas en 2018)
Además del fortalecimiento que se le ha dado al marco institucional con la creación de
la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP) en el año 2000 y la
Comisión Nacional Forestal en el 2001.
Sin embargo, para establecer la prioridad del desarrollo sustentable se requieren
cambios institucionales en diferentes planos que permitan operar y concretar con
eficiencia las decisiones de política integradas que vayan más allá de las
jurisdicciones secretariales, es decir, estos cambios deben implicar a todos los
sectores y a los tres órdenes de gobierno.
Lo anterior debido a que el modus operandi de las estructuras estatales tradicionales
para la formulación de políticas públicas sigue predominando y resulta inadecuado
para inducir el tránsito al desarrollo sustentable, ya que reproduce una dinámica
institucional que no favorece la información al público, la transparencia de la gestión y
la rendición de cuentas, así como la participación efectiva de los agentes interesados
y la definición de metas viables calendarizadas sujetas a escrutinio y el cumplimiento
de la normativa y de las políticas.
En México, la degradación ambiental y del agotamiento de los recursos naturales ha
sido creciente. El Instituto de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) ha estimado
a través del Sistema de Cuentas Económicas y Ecológicas de México (SCEEM) que
los impactos negativos mediante la determinación de los costos totales por
agotamiento y degradación ambiental, en 2016 fue equivalente a 4.6% del Producto
Interno Bruto (PIB). Esta medición se expresa mediante el Producto Interno Bruto
Ecológico (PIBE), un indicador que permite identificar el impacto que tiene en la
economía el uso y deterioro de los recursos naturales a causa de las actividades
económicas de producción, distribución y consumo.
Aunado a ello y de manera sincrónica, los aspectos sociales se han deteriorado
notablemente desde la implementación del modelo económico de apertura
internacional y la emergencia de la política neoliberal a partir de 1982. Este deterioro
se ha manifestado principalmente en el debilitamiento del empleo formal y del poder
adquisitivo de los salarios, en la pérdida de calidad de los servicios de atención a la
salud y la educación, así como en el aumento en el costo de la vivienda.
Para valorar esta problemática, el Consejo Nacional de Población (CONAPO) creó el
índice de marginación que da cuenta del estado que guardan las condiciones sociales
estatales y municipales. En el año 2005 el porcentaje de población urbana con índice
de marginación muy alto fue de 5.1% y con índice de marginación alto de 15.8%,
mientras que para el año 2010, el porcentaje pasó a 4.6% en el nivel de marginación
muy alto y a 20.1% en el nivel alto; dando esto muestra de lo señalado anteriormente
sobre el cada vez mayor deterioro de las condiciones económicas y sociales de la
población. Continuando con lo anterior, en el 2005 la proporción de población urbana
con marginación de nivel medio fue de 24.8%, de nivel bajo fue de 33.5% y de nivel
muy bajo de 20.9%; mientras que en el 2010 los porcentajes fueron de 35.6%, 20.4%
y 19.3%, respectivamente.
Asimismo, dentro de los desafíos para transitar a la sustentabilidad, es importante
destacar el complicado proceso de transición a la democracia, que tiene un momento
de inflexión en el movimiento estudiantil de 1968, del cual se deriva un proceso social
que busca establecer un sistema electoral representativo de las diferentes fuerzas
políticas del país. La creación de la Comisión Nacional de Derechos Humanos
(CNDH) en 1990, el establecimiento del Instituto Federal de Acceso a la Información
en el 2003; la reforma constitucional en materia política-electoral, publicada el 10 de
febrero de 2014 rediseñó el régimen electoral mexicano y transformó el Instituto
Federal Electoral (IFE) en una autoridad de carácter nacional: el Instituto Nacional
Electoral (INE), a fin de homologar los estándares con los que se organizan los
procesos electorales federales y locales para garantizar altos niveles de calidad en
nuestra democracia electoral. Y la Procuraduría General de la República (PGR), en
aras de reafirmar en los ámbitos nacional e internacional, la convicción del gobierno
de la República para combatir la corrupción abatiendo toda práctica de impunidad, el
12 de marzo de 2014 publicó en el Diario Oficial de la Federación el Acuerdo A/011/14
por el que se crea la Fiscalía Especializada en materia de Delitos relacionados con
Hechos de Corrupción, que tiene por objeto la investigación y persecución de los
delitos relacionados con hechos de corrupción, con excepción de los cometidos por
servidores públicos de la PGR. Los cuales forman parte de los cambios necesarios
para la vida democrática.
El Desarrollo Sustentable y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)
En la conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Humano que tuvo lugar en
Estocolmo Suecia en 1972 fue la primera vez que participaron representantes de
diversos países de todo mundo para analizar y discutir la problemática ambiental a
nivel global, dando como resultado entre otros, la creación de la Comisión Mundial
sobre Medio Ambiente y Desarrollo que fue la encargada de redactar, en la década de
los años ochenta del siglo pasado, el famoso “Informe Brundtland” de 1987, que dio
origen al concepto de desarrollo sustentable:
“El desarrollo sustentable es el desarrollo que satisface las necesidades del presente
sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias
necesidades”. (CMMAD, 1987:24).
Este concepto tuvo diversos antecedentes como la amenaza de la destrucción
ecológica, la extinción de especies, el aumento de la contaminación, el cambio
climático y los daños a la capa de ozono, claras evidencias que mostraban que el
modelo de desarrollo distaba de ser el adecuado, por lo que el concepto de desarrollo
sustentable, surgió como una alternativa para mejorar el sentido equitativo y justo del
desarrollo, sin provocar el deterioro del medio ambiente.
De tal forma que el desarrollo sustentable plantea la satisfacción continua de las
necesidades presentes y futuras, alcanzar un equilibrio e interacción entre los
aspectos, social, económico y ambiental que permita una distribución igualitaria de
recursos y el acceso de oportunidades para las comunidades más vulnerables.
Este equilibrio conlleva a un crecimiento económico con estrategias productivas que
apoyen el progreso social y respeten el medio ambiente, lo cual exige la adopción de
políticas locales y globales orientadas hacia la sustentabilidad, así como la
participación activa de la comunidad, organizaciones sociales, instituciones
educativas, económicas y políticas en los procesos de diálogo y toma de decisiones
respecto al presente y futuro de las comunidades locales, regionales y nacionales.
Además implica un cambio en la educación, nuevas formas de pensar y actuar y la
aplicación de nuevos modelos con una visión holística, que promuevan el cuidado del
medio ambiente, el bienestar social y una mejor calidad de vida de las personas.
A partir del surgimiento del concepto del desarrollo sustentable, se han puesto en
marcha distintas iniciativas que permitan lograr el objetivo de reorientar el actual
modelo de desarrollo dentro de las cuales destacan por su importancia:
Los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) de las Naciones Unidas, que surgieron
como resultado de la Cumbre del Milenio de las Naciones Unidas celebrada en
septiembre del año 2000 en Nueva York.
Un total de ocho objetivos de desarrollo internacional que 192 miembros de las
Naciones Unidas y una serie de organizaciones internacionales acordaron alcanzar
para el año 2015 con el fin de reducir la pobreza extrema, reducir las tasas de
mortalidad infantil, luchar contra epidemias de enfermedades, como el VIH/SIDA, y
fomentar una alianza mundial para el desarrollo.
Al concluir el período de vigencia de los ODM, en septiembre de 2015 la Asamblea
General de las Naciones Unidas aprobó la Agenda 2030 para el Desarrollo
Sustentable, después de un amplio proceso participativo, en el que formaron parte
representantes de estado miembros de las Naciones Unidas, sociedad civil, sector
privado y la academia.
La Agenda 2030 comprende 17 Objetivos del Desarrollo Sustentable (ODS)
estructurados en 169 metas, la descripción de los ODS tiene como eje central a las
personas, el planeta, la prosperidad, la participación colectiva y la paz con el propósito
de poner fin a la pobreza, luchar contra la desigualdad, la injusticia, y garantizar la
protección del medio ambiente y sus recursos naturales.
La Agenda 2030 es universal y transformadora un plan de acción ambicioso para
redirigir al mundo hacía un futuro sostenible, retoma los Objetivos del Desarrollo del
Milenio (ODM) y es una oportunidad para desarrollar nuevos procedimientos e
intensificar esfuerzos que logren incidir en el cumplimiento de las metas y
aspiraciones planteadas por la comunidad internacional.
El cumplimiento de los ODS requiere el fortalecimiento de vínculos y el
involucramiento de los diversos actores: sociedad civil, gobiernos, sector privado, y
sector educativo para generar y la formular políticas públicas, y estrategias que
permitan actuar con urgencia en la implementación de la Agenda 2030 y el logro de
los ODS.
En lo que respecta a la educación superior, las instituciones académicas tienen un
papel fundamental como promotoras del desarrollo sustentable, ya que son
responsables de implementar y desarrollar procesos para enfrentar los desafíos
actuales que aquejan a la sociedad.
De tal forma que funciones como la docencia, y la investigación son punto clave para
lograr una transición hacia un futuro más sustentable, así como la incorporación de
estrategias y programas educativos para el desarrollo de competencias y saberes que
permitan la formación de profesionales agentes de cambio, generaciones más
conscientes ante la problemática ambiental que sean capaces de abordar aspectos
relacionados el cumplimiento de los ODS.