Entre nacer y caminar
Desplazarse por el Espacio
1. Los niños y las niñas construyen su identidad en relación con los
otros; se sienten queridos y valoran positivamente pertenecer a una
familia, cultura y mundo.
En los primeros meses de vida los bebés se han apropiado de las costumbres,
rutinas y rituales familiares, sintiéndose más cómodos y seguros con la compañía
de las personas conocidas, saben en dónde encontrar lo que buscan, en qué
lugares descansar o en cuáles comer.
Es muy importante decirles por su nombre, esto reafirma su identidad y refuerza
su confianza en su cuidador, que así les demuestra que les conoce y que hacen
parte de un grupo o una familia, desde su individualidad.
EVITAR APODOS ya que estos pueden ser generalizadores y además tener
juicios de valor; por ejemplo, decirle “gordita” a una niña, así sea con cariño, carga
de significado su imagen corporal y su ser, mientras que decirle Paola, es decirle
“eres tú, como quiera que seas”.
Los niños y las niñas conocen su cuerpo, experimentan movimientos y se
desplazan por el espacio.
Los niños y las niñas desarrollan destreza y seguridad en el manejo de su cuerpo,
se animan a tomar objetos por iniciativa propia y a moverse por el espacio de
manera independiente
se sientan
se arrastran
giran sobre su cuerpo
gatean
se ponen de pie y dan los primeros pasos
Al caminar se dan cuenta de que pueden recorrer la casa y otros lugares por su
cuenta, por ello la indagación del medio se hace más activa e independiente.
De allí que la maestra diseña rutinas y ambientes para seguir potenciando esa
autonomía, les permite entonces elegir con qué y qué pintar, les invita a vestirse y
desvestirse solos
Los niños y las niñas usan diversos medios para regular sus acciones.
El movimiento independiente les permite a los niños y las niñas realizar acciones y
actividades que les permiten explorar más el medio que los rodea, generando que
pueden intentar hacer “maniobras peligrosas” como abrazar tan fuerte a la
mascota de la familia que pueden llegar a ser rasguñados, o meter los dedos en
una toma corriente llevados por la curiosidad, entre otros.
En este momento es cuando el adulto entra en un acompañamiento corporal y/o
verbal, esto les ayuda a aprender qué pueden hacer y que no, es decir verifican
por experiencia propia cuáles acciones provocan sonrisas o halagos y cuáles lo
contrario.
2. Los niños y las niñas son comunicadores activos de sus ideas,
sentimientos y emociones; expresan, imaginan y representan su
realidad.
Los niños y las niñas nombran el mundo e inventan otros nuevos a partir de
las palabras y la literatura
Entre el primer y segundo año los bebés pasan paulatinamente del balbuceo a la
producción de sonidos cada vez más similares a los de su lengua materna
Ahora las niñas y niños juegan a “dar voz” a los objetos mientras los mueven:
Usan tonalidades distintas de acuerdo con lo que quieren conseguir
guau, “dirán” al perro con el que juegan y ese mismo sonido será su
nombre o harán un gesto con la mano que signifique a ese animal.
“mamá fue”.
“¡Upa!”, dirán algunos que quieren ser alzados por sus madres o
“¡Papaaaaaaaaaá!” para llamar a las personas ausentes gritarán
Es importante que los adultos les lean, ya que mientras pasan las páginas y van
narrando lo que allí aparece, los niños y las niñas aprenden que las imágenes van
contando una historia
Los niños y las niñas exploran diversos lenguajes expresivos.
Las exploraciones gráficas, plásticas o sonoras de los niños y las niñas pueden
ser potenciadas en entornos en los que de manera intencionada se diseñen
ambientes y situaciones para vivir experiencias de creación.
Por ejemplo, en lo relacionado con la expresión gráfica, el niño o la niña que ha
jugado, sentido y reconocido los materiales con los que explora libremente, se
interesa por las huellas y los gestos gráficos que quedan estampados en las hojas
o en cualquier superficie.
Con ello se afirma que no son solo movimientos placenteros, se trata de la
capacidad de modificar las superficies y de la certeza de transformar el entorno.
3. Los niños y las niñas disfrutan aprender; exploran y se relacionan con
el mundo para comprenderlo y construirlo.
Los niños y las niñas empiezan a comprender las intenciones de los demás.
Los niños y las niñas empiezan a percibir a las otras personas con quienes
pueden interactuar para dirigir su atención hacia elementos del mundo exterior que
son de su interés.
Pueden interactuar de manera activa usando:
El lenguaje: Intención comunicativa clara que posibilita pasar de estar
concentrados en sus propias sensaciones, necesidades e intereses, a
comprender que los demás tienen ideas o intenciones que son diferentes a
las suyas.
También logran ir centrando su atención, de manera independiente, en
objetos o situaciones particulares y concentrarse en alguna acción
específica y cambiar a otra por voluntad propia.
La lectura individual, en la que comparten la experiencia el niño o niña y el
adulto que lee, además de estrechar lazos afectivos se convierte en una
oportunidad para potenciar la atención conjunta.
Los niños y las niñas descubren las características de los objetos y les dan
diversos usos.
Los niños y las niñas cuando adquieren seguridad para caminar por el
espacio experimentan nuevos movimientos sin la ayuda del adulto:
Las formas de exploración y juego cambian, porque pueden llevar objetos de un
sitio a otro, arrastrarlos, sacarlos de su lugar y volverlos a guardar.
Se interesan por saber qué les ocurre a los objetos a partir de su acción.
por ejemplo: al halar juguetes mientras caminan observan cómo se mueven y se
fijan en lo que ocurre si caminan rápido, si lo hacen lento, si hacen movimientos
suaves o fuertes.
Poco a poco se empiezan a interesar por el mundo social, y por ello
aparecen los primeros juegos simbólicos.
Por ejemplo: toman un trozo de madera, lo convierten en un teléfono e imaginan
estar hablando con su mamá, sin interesarse, por ahora, en compartir este juego
con sus pares.
También aprenden que los objetos se pueden relacionar entre sí y por ello
disfrutan abriendo puertas y sacando o cosas de un cajón o una alacena,
porque así descubren que: unas cosas pueden contener a otras, que unas
pueden sostener a otras
Los niños y las niñas exploran el espacio
Con la marcha aprenden diferentes maneras de desplazarse y explorar el espacio,
se agachan para pasar bajo una mesa, intentan empinarse para agarrar algo que
está sobre su cabeza, se arrastran si hay un túnel, entre otros movimientos, lo que
les permite experimentar el espacio de manera independiente.
Mientras lo recorren van descubriendo sus características y aprenden cómo
moverse en él.
Por ejemplo: para ir al patio de juegos hay que bajar un pequeño escalón; al pasar
varias veces por allí, el niño o la niña descubre la forma de bajarlo de manera
segura y por sí solo.
A partir de la acción la niña o el niño va construyendo los conceptos relativos al
espacio:
Posición
Distancia
Dirección
Velocidades
También puede ser potenciado a partir de dispositivos sensoriales para que las
niñas y niños con baja visión puedan moverse de manera autónoma por el
espacio, como:
usar círculos en relieve sobre el piso para indicar los caminos
líneas continuas para señalar los escalones o bordes
material corrugado para la entrada de algún salón o cuarto
plantas aromáticas para identificar la entrada al patio de juegos.