Salud y Riesgos Laborales
Salud y Riesgos Laborales
En el trabajo existen distintos peligros para la salud de los trabajadores, que es necesario
identificar y controlar adecuadamente. Para ello es necesario conocer la naturaleza del trabajo
y de todos los elementos que influyen en él.
La salud es un estado de equilibrio físico, mental y social que está en proceso de cambio casi
permanente. Mantener este estado de equilibrio en lo que al trabajo se refiere es el objeto de la
PRL.
Yasmine Rosu
No sólo el trabajo puede provocar que el trabajador pierda su salud, sino que la salud de
éste influye en el trabajo que realiza. Problemas de salud pueden provocar que el
trabajador cometa errores, realice tareas con menor calidad y rapidez.
Llamamos condición de trabajo a cualquier característica de este que pueda tener una influencia
significativaen la generación de riesgos para la seguridad y salud del trabajador. Ejemplos: centro
de trabajo; ambiente de trabajo: agentes físicos, químicos, biológicos, ...; procedimientos; o todas
las características del trabajo que influyan en la magnitud de los riesgos a los que esté expuesto
el trabajador.
La Ley de Prevención de Riesgos Laborales (Ley 31/1995 reformada por la Ley 54/2003) define
el riesgo laboral como “la posibilidad de que un trabajador sufra un determinado daño derivado
del trabajo”.
Se consideran daños las lesiones producidas por accidentes y las enfermedades profesionales.
Los riesgos laborales se clasifican tomando como referencia dos variables relacionadas: la
probabilidad deque se materialice el riesgo y la severidad del daño producido.
Se entiende por riesgo laboral grave e inminente, aquel que resulte probable que se materialice
en un futuroinminente y que pueda suponer un daño grave para la salud de los trabajadores.
El artículo 4.2. LPRL define el concepto de riesgo laboral como “posibilidad de que un
trabajador sufra undeterminado daño derivado del trabajo”
• Todas aquellas otras características de trabajo, que influyan en la magnitud de los riesgos
a que estéexpuesto el trabajador.
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A) Riesgos Mecánicos
Es habitual incluir en este apartado los riesgos derivados de los locales, instalaciones, equipos,
productos y útiles de trabajo.
Tienen especial incidencia los relacionados con los distintos elementos móviles, cortantes o
punzantes de las máquinas o herramientas. Asimismo, los atinentes a la manipulación y el
trasporte de cargas, en especial, detipo manual realizados por el trabajador sin ayuda de soportes
mecánicos.
Nos estaríamos situando, en el ámbito de las condiciones materiales que más inciden en la
accidentalidad: espacios, superficies de trabajo, escaleras, vehículos, máquinas, herramientas,
aparatos y equipos elevadores, aparatos a presión e instalaciones eléctricas, entre los más
frecuentes.
En todas las empresas, además, hay que considerar un posible riesgo de incendio.
Hay que señalar también los riesgos de caídas: caídas de objetos sobre el trabajador, golpes,
tractores o vehículos, atropellos, posturas inadecuadas o movimientos repetitivos, contacto
térmico o eléctrico…
Son todos aquellos que pueden dimanar del ambiente físico que nos circula.
Cabe destacar el riesgo derivado de la exposición al ruido, a ello cabe añadir las vibraciones.
También se incluyen en este grupo de riesgos otros factores como; la iluminación; la presión
atmosférica; latemperatura y la humedad.
También es muy nocivo para la salud del trabajador la exposición a las radiaciones, ya sean
ionizantes (derivadas de la utilización de rx) o no ionizantes (exposición a radiaciones de tipo
electromagnético).
Las radiaciones ionizantes, puede provocar quemaduras, determinados tipos de cáncer…Y las
radiaciones noionizantes pueden causar lesiones oculares (cataratas, problemas de inflamación
en la córnea…).
Los riesgos derivados de agentes químicos pueden provocar importantes daños en la salud. Entre
los agentes químicos más frecuentes situaremos los polvos, humos, aerosoles, nieblas, vapores y
gases. También pueden causar enfermedades de tipo cancerígeno o tener efectos mutagénicos,
originandomalformaciones en el feto o trastornos de tipo hereditario.
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D) Riesgos biológicos
Son aquellos que emanan del contacto con agentes vivos patógenos o con sus productos y
derivados. Entre ellos suele situarse los virus, bacterias, protozoos, parásitos o determinados tipos
de hongos.
Aunque durante mucho tiempo este tipo de riesgos estuvo relegado a un lugar más que
secundario, hoy nadie duda de la insuficiencia de considerar exclusivamente los factores de
naturaleza técnica o material física o química, que sin lugar a duda confluyen los lugares de
trabajo. Por tanto, resulta patente que han de ser objeto también del análisis evaluación y
habitación los factores de tipo social o psicológico que pueden afectar sea de forma orgánica o
psico social la salud de los trabajadores.
Algunos de esos factores de riesgo derivan de la organización del trabajo y de la forma especial
del desarrollo tecnológico. Las nuevas formas de trabajar la generalización de las tecnologías de
la información y la comunicación conllevan en ocasiones situaciones de automatismo, monotonía,
repetición, exceso de carga mental, y otras similares que provocan en el trabajador entre otros
efectos, problemas de insatisfacción, falta de adaptación, estrés, u otros análogos.
En este ámbito cobran especial incidencia todos los factores derivados de la organización del
trabajo sea en relación con las propias tareas que lo integran como la concreta asignación a los
trabajadores, su distribución temporal, los ritmos de trabajo, o las relaciones de mando existentes
en la organización empresarial.
4. TÉCNICAS DE PREVENCIÓN
• Seguridad en el Trabajo: Técnica preventiva que tiene por objeto evitar y en su caso, eliminar
o minimizar, riesgos que puedan producir accidentes con ocasión del trabajo.
• Higiene Industrial: Ciencia no médica que actúa sobre los agentes contaminantes (físicos,
químicos o biológicos) que se encuentran en el medio de trabajo y que pueden afectar a la
salud de los trabajadores. Su objeto consiste en identificar estos factores de riesgo, medirlos y
valorarlos para eliminarlos y valores, para eliminarlos o reducirlos.
• Psicosociología Aplicada: Estudia los daños de carácter psicológico que puede sufrir una
persona en el entorno de trabajo, así como los factores que producen insatisfacción laboral.
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TEMA 2:
EL MARCO JURÍDICO DE LA PREVENCIÓN DE RIESGOS LABORALES
Los convenios de la OIT fueron los impulsores de la toma de conciencia en muchos países de la
importancia de un adecuado tratamiento legislativo en esta materia, en la protección del
trabajador contra las enfermedades y contra los accidentes de trabajo, con el compromiso de
proteger adecuadamente la vida y la salud de los trabajadores en todas las ocupaciones.
Las normas de la Unión Europea y, en menor medida, de las de la OIT están presentes en nuestra
normativa. Ello se observa en nuestra constitución: “los tratados internacionales válidamente
celebrados, una vez publicados en España,formarán parte del ordenamiento interno” (art. 96.1
C.E)
Sin embargo, la Directiva comunitaria más destacada, en lo que respecta a la influencia para
nuestro ámbito preventivo, es la Directiva 89/391/CEE. Dicha directiva dio origen a nuestra Ley
de Prevención de Riesgos Laborales.
• Se crea un cuerpo básico de garantías que habrá que inspirar las acciones comunitarias
más específicas
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El ordenamiento jurídico español en materia de seguridad y salud está formado por diferentes
instrumentos normativos.
Art.15: “Todos tienen derecho a la vida y a la integridad física y moral, sin que, en ningún
caso, puedan ser sometidos a tortura ni a penas o tratos inhumanos o degradantes. Queda
abolida la pena de muerte, salvo lo que puedan disponer las leyes penales militares para
tiempos de guerra.”
Art.40.2: “Asimismo, los poderes públicos fomentarán una política que garantice la formación
y readaptación profesionales; velarán por la seguridad e higiene en el trabajo y garantizarán
el descanso necesario, mediante la limitación de la jornada laboral, las vacaciones periódicas
retribuidas y la promoción de centros adecuados.”
Ø Cuando la persona entra en contacto con una actividad productiva ajena para desarrollar
una prestación de servicios a mediado en este posible conflicto introduciendo un principio
entre los rectores de la política social y económica por el que se encomienda a los poderes
públicos el velar por la seguridad e higiene en el trabajo. Este artículo tiene un principio
rector de la política social y económica, es decir, no se puede exigir desarrollar la acción
preventiva mediante los poderes públicos.
El Estatuto de los trabajadores es la normativa básica que recoge los derechos y las
obligaciones de los trabajadores. En materia de riesgos, se sitúan en los artículos:
Ø Este artículo coloca el derecho a la integridad física y a una adecuada política de seguridad
e higiene, entre los derechos que tienen los trabajadores en la relación de trabajo esto es
derechos que derivan del contrato de trabajo.
Art.19: “1. El trabajador, en la prestación de sus servicios, tendrá derecho a una protección
eficaz enmateria de seguridad y salud en el trabajo.
2.El trabajador está obligado a observar en su trabajo las medidas legales y reglamentarias
de seguridad y salud en el trabajo.
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3.En la inspección y control de dichas medidas que sean de observancia obligada por el
empresario,el trabajador tiene derecho a participar por medio de sus representantes legales
en el centro de trabajo, si no se cuenta con órganos o centros especializados competentes en
la materia a tenor de lalegislación vigente.
4.El empresario está obligado a garantizar que cada trabajador reciba una formación teórica
y práctica, suficiente y adecuada, en materia preventiva tanto en el momento de su
contratación, cualquiera que sea la modalidad o duración de esta, como cuando se produzcan
cambios en las funciones que desempeñe o se introduzcan nuevas tecnologías o cambios en
los equipos de trabajo. El trabajador está obligado a seguir la formación y a realizar las
prácticas. Todo ello en los términos señalados en la Ley 31/1995, de 8 de noviembre, de
Prevención de Riesgos Laborales, y en sus normas de desarrollo, en cuanto les sean de
aplicación.
Ø Dicho artículo expone el derecho a la protección eficaz por parte del empresario, el
cual debe tener un resultado y ser responsable; el trabajador debe observar las
medidas y participar enellas (a través de sus representantes).
En cuanto a la Ley General de Seguridad Social, en ella se definen los conceptos de “accidente
de trabajo” y de “enfermedad profesional”. Se regula en cada caso las prestaciones económicas.
De igual modo, adquiere especial importancia el papel que desempeñan las directivas
comunitarias, que nacen de la necesidad de armonizar la política con el resto de los países de la
UE. Las directivas comunitarias son los instrumentos jurídicos mediante los que la UE establece
las reglas para todos los países miembros. De estas directivas la más significativa es la denominada
Marco, que fue incorporada al derecho español mediante la Ley de Prevención de Riesgos
Laborales (Ley 31/95 reformada por la Ley 54/03).
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En primer lugar, se puede constatar que la negociación colectiva no ha sido demasiado generosa
en su tratamiento de la seguridad y salud en el trabajo situación, que, aunque ha mejorado un
poco desde la publicación de LPRL, sigue reflejándose sobre todo en ante la atención qué se
dedica a la misma y en su contenido dado que en ocasiones se limita a reiterar aspectos ya tratados
en la propia legislación. No obstante, hay honrosas excepciones convenios que suelen ser
considerados modélicos.
En segundo lugar, hay que tener presente que mantiene el papel de la negociación colectiva en
un nivel bastante más clásico, pues nos encontramos ante una tendencia fuertemente
reglamentaria, con poco espacio para la negociación la LPRL.
Para finalizar el tema, es vital entender que la LPRL es la norma fundamental de la legislación
española en materia de Seguridad y Salud en el Trabajo.
Regula la actuación de las Administraciones Públicas, los empresarios, los trabajadores, los
servicios de prevención y los foros de participación de los trabajadores. La ley 31/1995 fue
reformadapor la Ley 54/03 con los objetivos de disminuir la siniestralidad laboral, fomentar la
cultura preventiva, reforzar la integración de la PRL en la gestión de la empresa, mejorar el
cumplimiento de la normativa de PRL (refuerza la vigilancia y el control, modifica las
sanciones).
Entre sus principios generales se encuentran: eliminación o disminución de los riesgos derivados
del trabajo, la información, la consulta, la participación equilibrada y la formación en materia
preventiva. Para su cumplimiento la ley regula las actuaciones a desarrollar por las
Administraciones Públicas, así como por los empresarios, los trabajadores y sus respectivas
organizaciones representativas.
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1.1. PRINCIPIOS
El ámbito de aplicación de la LPRL se regula en su artículo 3. Las personas que están afectadas
por dicho ámbito se clasifican en:
A) Sujetos plenamente incluidos en el ámbito de aplicación de la LPRL: pensada para
garantizar elderecho a la seguridad y salud de los trabajadores dependientes. Se aplica
plenamente en:
• Socios de trabajadores de cooperativas: aplicación en las que existan socios cuya actividad
consista en la prestación de su trabajo personal.
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o Exclusiones:
- Policía, seguridad y resguardo aduanero.
- Servicios operativos de protección civil y peritaje forense en los casos de grave riesgo,
catástrofe y calamidad pública.
- Fuerzas Armadas y actividades militares de la Guardia Civil
- No se aplicará a la relación laboral del servicio del hogar familiar.
1.3. CONTENIDO
En cuanto a su contenido, son cuatro los bloques temáticos fundamentales que se abordan:
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La obligación se formula de forma muy amplia, viene referida a todos los aspectos relacionados
con el trabajo. El fundamento de esta obligación para el empresario hay que extraerlo o estriba
en el hecho de ser el titular del poder de organización y dirección en el desarrollo de la actividad
productividad.
Junto a su carácter general ya señalado cabe añadir otros rasgos esenciales de la obligación de
seguridad:
El empresario desarrollará una acción permanente con el fin de perfeccionar los niveles
de protección existentes y dispondrá lo necesario para la adaptación de las medidas de
prevención señaladas en el párrafo anterior a las modificaciones que puedan
experimentar las circunstancias que inciden en la realización del trabajo.
Resulta evidente que el logro de una seguridad eficaz en la empresa no es posible a través
de actuaciones aisladas e instantáneas, sino que exige una acción permanente por parte
del empresario. La obligación viene así necesitada de constantes revisiones y de una
adecuación permanente. Por tanto, no es suficiente con cumplir una determinada
obligación y posteriormente desentenderse de su eficacia.
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• Es omnicomprensiva.
Los principios de acción preventiva que tiene el empresario se pueden clasificar en:
La efectividad que pretende darse a la protección del trabajador hasta exigir al empresario
la previsión de aquellos riesgos que puedan derivar de las imprudencias no temerarias o
distracciones del trabajador.
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El artículo 14.4 de la LPRL, señala que las obligaciones de los trabajadores previstas en
la ley o la atribución de funciones a los servicios de prevención complementarán acciones
del empresario, sin eximirlo del cumplimiento de su deber en esta materia y sin perjuicio
de las acciones que pueda ejercitar, en su caso, contra cualquier otra persona.
“El coste de las medidas relativas a la seguridad y la salud en el trabajo no deberá recaer
en modo alguno sobre los trabajadores.” (art.14.5 LPRL)
El artículo 14.5 de la LPRL, recoge una regla que incide, en el aspecto financiero, en el
carácter exclusivo y principal de la obligación empresarial. de este modo la LPRL,
trasladando a nuestro ordenamiento la correspondiente prescripción comunitaria, estima
que en ningún caso el coste de las medidas de seguridad puede recaer sobre el trabajador.
En cuanto a los principios de acción preventiva, son pautas de conducta que tratan de evitar o
minimizar los riesgos a fin de dar cumplimiento de la obligación de seguridad del empresario,
que realzan su carácter esencialmente preventivo.
Se pueden destacar:
• Si existen medidas preventivas individuales y colectivas sobre un mismo riesgo,
prevalecen las colectivas.
• Si un riesgo puede evitarse o reducirse, es evidente que hay que evitarlo, además hay
queir a su fuente para evitarlo en origen.
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A) Obligaciones materiales:
o De información y formación.
B) Obligaciones orgánicas:
3. LA ACCIÓN PREVENTIVA
Funciones:
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C) Colaboración y cooperación:
D) Otras funciones que sean necesarias para el cumplimiento de sus fines. Está dirigido por
una Dirección General con capacidad ejecutiva, y por un Consejo General, de carácter
tripartito, formado por 39 miembros: 13 representantes de los Sindicatos más
representativos, 13 representantes de las Asociaciones Empresariales más
representativas y 13 representantes de la Administración Pública.
Se creó “ex novo”, siendo un órgano colegiado asesor de las Administraciones Públicas en la
formulación de las políticas de prevención y órgano de participación institucional en materia
de seguridad y salud en el trabajo. Su composición es tripartita, con representantes tanto de la
Administración General del Estado como de las CCAA.
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b) Asesorar e informar a las empresas y a los trabajadores sobre la manera más efectiva de
cumplir lasdisposiciones cuya vigilancia tiene encomendada.
c) Elaborar los informes solicitados por los Juzgados de lo Social en las demandas deducidas
ante losmismos en los procedimientos de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales.
d) Informar a la autoridad laboral sobre los accidentes de trabajo mortales, muy graves o
graves, y sobre aquellos otros en que, por sus características o por los sujetos afectados, se
considere necesariodicho informe, así como sobre las enfermedades profesionales en las que
concurran dichas calificaciones y, en general, en los supuestos en que aquélla lo solicite respecto
del cumplimiento de la normativa legal en materia de prevención de riesgos laborales.
e) Comprobar y favorecer el cumplimiento de las obligaciones asumidas por los servicios de
prevenciónestablecidos en la presente Ley.
f) Ordenar la paralización inmediata de trabajos cuando, a juicio del inspector, se advierta la
existencia de riesgo grave e inminente para la seguridad o salud de los trabajadores.
4. Las actuaciones previstas en los dos apartados anteriores, estarán sujetas a los plazos
establecidos en el artículo 14, apartado 2, de la Ley 42/1997, de 14 de noviembre, Ordenadora
de la Inspección de Trabajo y Seguridad Social.”
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Es un instrumento por el cual se plasma los datos esenciales y los principios generales que van a
marcar la política general de prevención en la empresa, acorde con las líneas generales de
actuación de la misma.
La norma establece un contenido mínimo al plan, de forma que en el documento en el que éste
se plasme la dimensión y características de la empresa, y los siguientes elementos:
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• Política, objetivos y metas, que en materia preventiva pretende alcanzar la empresa, así
como los recursos humanos técnicos materiales y económicos que va disponer.
La evaluación de riesgos constituye uno de los instrumentos de ejecución del plan de prevención
y sigue siendo el auténtico núcleo del sistema preventivo. se configura como un instrumento de
gestión esencial para conocer la situación de riesgos en la empresa y a raíz de ahí poder tomar
decisiones sobre la necesidad de adoptar medidas preventivas.
Se puede definir como el proceso dirigido a estimar la magnitud de aquellos riesgos que no hayan
podido evitarse, obteniendo la información necesaria para que el empresario esté en condiciones
de tomar una decisión apropiada sobre la necesidad de adoptar medidas preventivas y, en tal caso,
sobre el tipo de medidas que deben adoptarse.
- La naturaleza de la actividad.
Existe una diferencia entre la revisión de la evaluación y la evaluación sucesiva. dicha diferencia
parece radicar en que la evaluación sucesiva es más individualizada, pues viene centrada, a la
vista de los supuestos legales, en el concreto o concretos puestos de trabajo afectados por una
alteración o cambio de cualquier tipo.
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Por el contrario, la revisión tiene un perfil más global, aun cuando seguramente se admiten
revisiones parciales. Pero lo que más destaca, es que entre sí laten la misma idea, la necesidad de
volver sobre la evaluación inicial sea en orden a su actualización, su ajuste a nuestras exigencias
preventivas o afines modificarla o complementarla.
• Cuando se hayan producido daños a la salud de los trabajadores o cuando los controles
periódicos determinen que las actividades preventivas pueden ser inadecuadas o
insuficientes.
Una de las características esenciales de la LPRL en radica en que la acción preventiva establece
una serie de pasos y de medidas que ha de adoptar el empresario a fin de que su actuación sea
global, completa, no improvisada y, sobre todo, eficaz.
Las actividades que el empresario haya de realizar a fin de eliminar o reducir y controlar los
riesgos existentes en la empresa, deben ser objeto de planificación, incluyendo para cada actividad
preventiva el plazo para llevarla a cabo, la designación de responsables y los recursos humanos y
materiales necesarios para su ejecución.
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Art.22 LPRL:
Art. 18 LPRL:
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a) Los riesgos para la seguridad y la salud de los trabajadores en el trabajo, tanto aquellos
que afecten a la empresa en su conjunto como a cada tipo de puesto de trabajo o función.
b) Las medidas y actividades de protección y prevención aplicables a los riesgos señalados
en el apartado anterior.
c) Las medidas adoptadas de conformidad con lo dispuesto en el artículo 20 de la presente
Ley.
En las empresas que cuenten con representantes de los trabajadores, la información a que
se refiere el presente apartado se facilitará por el empresario a los trabajadores a través
de dichos representantes; no obstante, deberá informarse directamente a cada
trabajador de los riesgos específicos que afecten a su puesto de trabajo o función y de las
medidas de protección y prevención aplicables a dichos riesgos.
2. El empresario deberá consultar a los trabajadores, y permitir su participación, en el
marco de todas las cuestiones que afecten a la seguridad y a la salud en el trabajo, de
conformidad con lo dispuesto en el capítulo V de la presente Ley.
Los trabajadores tendrán derecho a efectuar propuestas al empresario, así como a los
órganos de participación y representación previstos en el capítulo V de esta Ley, dirigidas
a la mejora de los niveles de protección de la seguridad y la salud en la empresa.”
Art. 19 LPRL:
“1. En cumplimiento del deber de protección, el empresario deberá garantizar que cada
trabajador reciba una formación teórica y práctica, suficiente y adecuada, en materia
preventiva, tanto en el momento de su contratación, cualquiera que sea la modalidad o
duración de ésta, como cuando se produzcan cambios en las funciones que desempeñe o
se introduzcan nuevas tecnologías o cambios en los equipos de trabajo.
2. La formación a que se refiere el apartado anterior deberá impartirse, siempre que sea
posible, dentro de la jornada de trabajo o, en su defecto, en otras horas pero con el
descuento en aquélla del tiempo invertido en la misma. La formación se podrá impartir
por la empresa mediante medios propios o concertándola con servicios ajenos, y su coste
no recaerá en ningún caso sobre los trabajadores.”
• Medidas de emergencia.
Art.20 LPRL:
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Siguiendo otra línea, el artículo 23 de la LPRL viene a concretar qué deberes empresariales deben
documentarse. ha de tenerse en cuenta que la documentación ha cobrado una importancia
desmedida en la práctica de nuestras empresas y ha degenerado en cumplimiento más formal que
real, y más burocrático que eficaz.
Art.23 LPRL:
El empresario debe documentar sus principales actuaciones preventivas. Entre sus deberes
documentales, encontramos los siguientes:
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Basta ahora a señalar que la parca regulación contenida en el precepto legal (Art. 18 LPRL)
contrasta fuertemente con la pretendida importancia que sea la información en el sistema legal,
heredero de la Directiva Marco. Si prestamos atención a su redacción se limita casi
exclusivamente a señalar los destinatarios de la información y su contenido mínimo. ello supone
que estamos ante un artículo con un contenido bastante limitado, Que deja sin regulación
cuestiones de detalle tales como el procedimiento de solicitud o aportación de la información, los
requisitos formales, su periodicidad, el control de veracidad o corrección técnica y otras similares
que, como ha puesto de manifiesto la doctrina, Abraham de quedar al desarrollo por parte de la
norma negociada.
La formación constituye uno de los pilares esenciales para consolidar una auténtica cultura de la
prevención. A pesar de que en ocasiones se confunden o solapan el derecho de la formación y el
relativo a la información, se ha señalado que la distinción entre ambos puede fijarse en que la
actividad formativa es más compleja, completa y onerosa. pretende más allá de la información, la
modificación de los comportamientos, a través de intervenciones globales, que tengan en cuenta
los diferentes aspectos de la situación específica, pluridisciplinarias, participativas y con finalidades
concretas.
Dicha formación ha de ser según el Art. 19 LPRL, Teórica y práctica, suficiente y adecuada, en
materia preventiva, centrada específicamente en el puesto de trabajo o función del trabajador y
adaptarse a la evolución de los riesgos.
La formación puede impartirse tanto con medios propios como a través del concierto con servicios
ajenos. En cuanto a cuál es el momento necesario para dar esta formación, se fija en momentos
temporales en los que parece existir una necesidad específica o un incremento de riesgo:
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El coste de la formación no puede recaer en ningún caso sobre el trabajador, y el tiempo invertido
en la misma debe darse lugar en la jornada laboral. Si la formación es impartida fuera de la
jornada laboral ha de compensarse con días u horas libres en función del tiempo empleado en la
misma.
5. VIGILANCIA DE LA SALUD
Según el Art.22 LPRL, el empresario debe garantizar la vigilancia periódica del Estado de salud
de los trabajadores en función de los riesgos inherentes al puesto de trabajo. Esta prescripción
viene a suponer un primer límite al contenido de los reconocimientos médicos. Resulta patente
que no se trata de reconocimientos genéricos y estandarizados, sino de controles específicos,
individualizados y que guarden la debida relación y proporcionalidad con la presencia efectiva de
determinados riesgos.
Sin embargo, existen algunas excepciones a dicha voluntariedad. Pues bien, a pesar de todo lo
señalado hasta el momento, el legislador ha optado por establecer determinados supuestos en que
los reconocimientos se presentan como obligatorios. Dichas excepciones son:
b) Para verificar si el estado de salud del trabajador puede constituir un peligro para él
mismo, los demás trabajadores o para otras personas relacionadas con la empresa.
c) Cuando esté establecido en una disposición legal en relación con la protección de riesgos
específicos o actividades de especial peligrosidad.
Con todo ello, si un trabajador se muestra con actitud negativa al reconocimiento médico, las
consecuencias solamente serán dependiendo del oficio. Los efectos de la negativa del trabajador
a someterse a un reconocimiento médico no son fáciles de precisar de forma genérica.
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TEMA 5: OBLIGACIONES ESPECÍFICAS EN MATERIA DE PREVENCIÓN (II)
OBLIGACIONES CON ORIGEN EN UNA SITUACIÓN DE INCREMENTO DE
RIESGO
La primera obligación que recae sobre el empresario consiste en analizar las posibles situaciones
de emergencia. Dicho análisis se ha de realizar teniendo en cuenta una serie de factores como el
tamaño y la actividad en la empresa, así como la posible presencia de personas ajenas a la misma.
Las medidas que debe adoptar el empresario en función de los resultados del análisis de las
situaciones de emergencia son las siguientes:
• Por último, se exige al empresario la organización de las relaciones que sean necesarias
con servicios ajenos a la empresa.
Art.21 LPRL:
“1. Cuando los trabajadores estén o puedan estar expuestos a un riesgo grave e inminente con
ocasión de su trabajo, el empresario estará obligado a:
a) Informar lo antes posible a todos los trabajadores afectados acerca de la existencia de dicho
riesgo y de las medidas adoptadas o que, en su caso, deban adoptarse en materia de protección.
b) Adoptar las medidas y dar las instrucciones necesarias para que, en caso de peligro grave,
inminente e inevitable, los trabajadores puedan interrumpir su actividad y, si fuera necesario,
abandonar de inmediato el lugar de trabajo. En este supuesto no podrá exigirse a los trabajadores
que reanuden su actividad mientras persista el peligro, salvo excepción debidamente justificada
por razones de seguridad y determinada reglamentariamente.
c) Disponer lo necesario para que el trabajador que no pudiera ponerse en contacto con su
superior jerárquico, ante una situación de peligro grave e inminente para su seguridad, la de otros
trabajadores o la de terceros a la empresa, esté en condiciones, habida cuenta de sus
conocimientos y de los medios técnicos puestos a su disposición, de adoptar las medidas
necesarias para evitar las consecuencias de dicho peligro.
2. De acuerdo con lo previsto en el apartado 1 del artículo 14 de la presente Ley, el trabajador
tendrá derecho a interrumpir su actividad y abandonar el lugar de trabajo, en caso necesario,
cuando considere que dicha actividad entraña un riesgo grave e inminente para su vida o su salud.
3. Cuando en el caso a que se refiere el apartado 1 de este artículo el empresario no adopte o no
permita la adopción de las medidas necesarias para garantizar la seguridad y la salud de los
trabajadores, los representantes legales de éstos podrán acordar, por mayoría de sus miembros,
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Yasmine Rosu
la paralización de la actividad de los trabajadores afectados por dicho riesgo. Tal acuerdo será
comunicado de inmediato a la empresa y a la autoridad laboral, la cual, en el plazo de veinticuatro
horas, anulará o ratificará la paralización acordada.
El acuerdo a que se refiere el párrafo anterior podrá ser adoptado por decisión mayoritaria de los
Delegados de Prevención cuando no resulte posible reunir con la urgencia requerida al órgano de
representación del personal.
4. Los trabajadores o sus representantes no podrán sufrir perjuicio alguno derivado de la adopción
de las medidas a que se refieren los apartados anteriores, a menos que hubieran obrado de mala
fe o cometido negligencia grave.”
En el Art.21 LPRL se regula una serie de obligaciones, derechos y facultades que tienen su origen
en la presencia de una situación de riesgo grave e inminente, son aquellos riesgos que se
materialice en un futuro inmediato y que pueda suponer un daño para la salud de los trabajadores.
Dicho supuesto se define por la concurrencia cumulativa de 2 factores:
• Su gravedad.
b) Debe el empresario adoptar las medidas y dar las instrucciones necesarias para que los
trabajadores puedan interrumpir su actividad y, si es necesario abandonar el lugar de
trabajo.
c) Debe adoptar Asimismo medidas para facilitar el contacto entre los trabajadores y sus
superiores jerárquicos en orden a garantizar su seguridad en caso de riesgo grave e
inminente y, si ello no fuera posible, acciones dirigidas a capacitar al trabajador y dotarle
de medios técnicos que hagan factible la adopción de las medidas necesarias para evitar
las consecuencias de dicho peligro.
La normativa establece un derecho esencial para los trabajadores, pues estos tienen el derecho a
interrumpir su actividad y si es necesario abandonar el lugar de trabajo cuando consideren que
su actividad entraña un riesgo grave e inminente para su vida y su salud. Esta decisión puede venir
motivada tanto por el incumplimiento empresarial de sus obligaciones como por cualquier
situación de riesgo grave e inminente originada incluso por circunstancias desconocidas por el
empresario. La decisión del trabajador no se encuentra sometida a ninguna suerte de preaviso o
comunicación al empresario ni a la autoridad laboral. No obstante, conforme al principio de
buena fe, será preciso en la medida que las circunstancias lo permitan informar al empresario de
tal circunstancia.
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La paralización de la actividad sea considerada como una facultad excepcional de origen legal,
expresión máxima de una actividad de control en la empresa y cercana a la Facultad de policía y
tutela general de la salud, que implica una sustitución parcial del empleador en un aspecto tan
fundamental para el funcionamiento de la organización como es si la propia actividad debe cesar
o no.
Es importante señalar que la facultad de paralizar la actividad productiva viene, según la norma,
también reconocida a los representantes legales de los trabajadores. El acuerdo de paralización
debe comunicarse a la empresa de inmediato, al igual que la autoridad laboral.
Por último, en lo que respecta a este caso la situación debe prolongarse exclusivamente por el
tiempo indispensable, de modo que, en el momento en el que cese el peligro, dicha paralización
ha de levantarse.
Art.24 LPRL:
“1. Cuando en un mismo centro de trabajo desarrollen actividades trabajadores de dos o más
empresas, éstas deberán cooperar en la aplicación de la normativa sobre prevención de riesgos
laborales. A tal fin, establecerán los medios de coordinación que sean necesarios en cuanto a la
protección y prevención de riesgos laborales y la información sobre los mismos a sus respectivos
trabajadores, en los términos previstos en el apartado 1 del artículo 18 de esta Ley.
2. El empresario titular del centro de trabajo adoptará las medidas necesarias para que aquellos
otros empresarios que desarrollen actividades en su centro de trabajo reciban la información y las
instrucciones adecuadas, en relación con los riesgos existentes en el centro de trabajo y con las
medidas de protección y prevención correspondientes, así como sobre las medidas de emergencia
a aplicar, para su traslado a sus respectivos trabajadores.
3. Las empresas que contraten o subcontraten con otras la realización de obras o servicios
correspondientes a la propia actividad de aquéllas y que se desarrollen en sus propios centros de
trabajo deberán vigilar el cumplimiento por dichos contratistas y subcontratistas de la normativa
de prevención de riesgos laborales.
4. Las obligaciones consignadas en el último párrafo del apartado 1 del artículo 41 de esta Ley
serán también de aplicación, respecto de las operaciones contratadas, en los supuestos en que los
trabajadores de la empresa contratista o subcontratista no presten servicios en los centros de
trabajo de la empresa principal, siempre que tales trabajadores deban operar con maquinaria,
equipos, productos, materias primas o útiles proporcionados por la empresa principal.
5. Los deberes de cooperación y de información e instrucción recogidos en los apartados 1 y 2
serán de aplicación respecto de los trabajadores autónomos que desarrollen actividades en dichos
centros de trabajo.
6. Las obligaciones previstas en este artículo serán desarrolladas reglamentariamente.”
Otra situación incremento de riesgo es contemplada por la LPRL en el Art.24, que regula la
coordinación de actividades en supuestos de presencia de trabajadores de 2 o más empresas en
un mismo centro de trabajo y de contratas o subcontratas de obras y servicios. Se establece una
tutela específica adicional, esto es, una serie de obligaciones empresariales que no sustituyen a las
que venimos comentando, sino que añaden circunstancias que sirven de base al precepto. Resulta
patente que el compartir un centro de trabajo supone crear una Comunidad de riesgos y ello
motiva la necesidad de intentar coordinar las medidas de seguridad adoptadas por cada
empresario.
27
Yasmine Rosu
Para que dichas empresas logren coordinarse, sea detener las siguientes actuaciones o medios que
lo permitan:
c) Las reuniones conjuntas de los comités de seguridad y salud de las empresas concurrentes o
de los empresarios que carezcan de dichos comités con delegados de prevención.
d) La impartición de instrucciones.
Para poder designar a esos encargados de coordinación, se ha de cumplir con las siguientes
condiciones:
o Cuando exista una especial dificultad para controlar las interacciones de las diferentes
actividades desarrolladas en el centro de trabajo que puedan generar riesgos
calificados como graves o muy graves.
o Cuando exista una especial dificultad para evitar que se desarrollen en el centro de
trabajo, sucesiva o simultáneamente, actividades incompatibles entre sí desde la
perspectiva de la seguridad y la salud de los trabajadores.
28
Yasmine Rosu
La LPRL dedica los Arts. 25 y siguientes a regular la protección de los trabajadores especialmente
sensibles que requieren un mayor grado de tutela. Además de establecer normas generales
referidas a los mismos, se centra en 3 grupos especiales de riesgo integrados por los menores, la
trabajadora debido a la maternidad y los trabajadores temporales o contratados con mediación
de una empresa de trabajo temporal (ETT).
El art. 25 LPRL no se dedica a un grupo concreto, sino que se centra su atención en la protección
específica de los trabajadores que, por sus propias características personales o estado biológico
conocido, incluidos aquellos que tengan reconocida la situación de discapacidad física, psíquica o
sensorial, sean especialmente sensibles a los riesgos derivados del trabajo.
Art. 25 LPRL:
“1. El empresario garantizará de manera específica la protección de los trabajadores que, por sus
propias características personales o estado biológico conocido, incluidos aquellos que tengan
reconocida la situación de discapacidad física, psíquica o sensorial, sean especialmente sensibles
a los riesgos derivados del trabajo. A tal fin, deberá tener en cuenta dichos aspectos en las
evaluaciones de los riesgos y, en función de éstas, adoptará las medidas preventivas y de
protección necesarias.
Los trabajadores no serán empleados en aquellos puestos de trabajo en los que, a causa de sus
características personales, estado biológico o por su discapacidad física, psíquica o sensorial
debidamente reconocida, puedan ellos, los demás trabajadores u otras personas relacionadas con
la empresa ponerse en situación de peligro o, en general, cuando se encuentren manifiestamente
en estados o situaciones transitorias que no respondan a las exigencias psicofísicas de los
respectivos puestos de trabajo.
2. Igualmente, el empresario deberá tener en cuenta en las evaluaciones los factores de riesgo
que puedan incidir en la función de procreación de los trabajadores y trabajadoras, en particular
por la exposición a agentes físicos, químicos y biológicos que puedan ejercer efectos mutagénicos
o de toxicidad para la procreación, tanto en los aspectos de la fertilidad, como del desarrollo de la
descendencia, con objeto de adoptar las medidas preventivas necesarias.”
Art. 26 LPRL:
“1. La evaluación de los riesgos a que se refiere el artículo 16 de la presente Ley deberá
comprender la determinación de la naturaleza, el grado y la duración de la exposición de las
trabajadoras en situación de embarazo o parto reciente a agentes, procedimientos o condiciones
de trabajo que puedan influir negativamente en la salud de las trabajadoras o del feto, en
cualquier actividad susceptible de presentar un riesgo específico. Si los resultados de la evaluación
revelasen un riesgo para la seguridad y la salud o una posible repercusión sobre el embarazo o la
lactancia de las citadas trabajadoras, el empresario adoptará las medidas necesarias para evitar
la exposición a dicho riesgo, a través de una adaptación de las condiciones o del tiempo de trabajo
de la trabajadora afectada. Dichas medidas incluirán, cuando resulte necesario, la no realización
de trabajo nocturno o de trabajo a turnos.
29
Yasmine Rosu
2. Cuando la adaptación de las condiciones o del tiempo de trabajo no resultase posible o, a pesar
de tal adaptación, las condiciones de un puesto de trabajo pudieran influir negativamente en la
salud de la trabajadora embarazada o del feto, y así lo certifiquen los Servicios Médicos del
Instituto Nacional de la Seguridad Social o de las Mutuas, en función de la Entidad con la que la
empresa tenga concertada la cobertura de los riesgos profesionales, con el informe del médico del
Servicio Nacional de Salud que asista facultativamente a la trabajadora, ésta deberá desempeñar
un puesto de trabajo o función diferente y compatible con su estado. El empresario deberá
determinar, previa consulta con los representantes de los trabajadores, la relación de los puestos
de trabajo exentos de riesgos a estos efectos.
El cambio de puesto o función se llevará a cabo de conformidad con las reglas y criterios que se
apliquen en los supuestos de movilidad funcional y tendrá efectos hasta el momento en que el
estado de salud de la trabajadora permita su reincorporación al anterior puesto.
En el supuesto de que, aun aplicando las reglas señaladas en el párrafo anterior, no existiese
puesto de trabajo o función compatible, la trabajadora podrá ser destinada a un puesto no
correspondiente a su grupo o categoría equivalente, si bien conservará el derecho al conjunto de
retribuciones de su puesto de origen.
3. Si dicho cambio de puesto no resultara técnica u objetivamente posible, o no pueda
razonablemente exigirse por motivos justificados, podrá declararse el paso de la trabajadora
afectada a la situación de suspensión del contrato por riesgo durante el embarazo, contemplada
en el artículo 45.1.d) del Estatuto de los Trabajadores, durante el período necesario para la
protección de su seguridad o de su salud y mientras persista la imposibilidad de reincorporarse a
su puesto anterior o a otro puesto compatible con su estado.
4. Lo dispuesto en los números 1 y 2 de este artículo será también de aplicación durante el período
de lactancia natural, si las condiciones de trabajo pudieran influir negativamente en la salud de la
mujer o del hijo y así lo certifiquen los Servicios Médicos del Instituto Nacional de la Seguridad
Social o de las Mutuas, en función de la Entidad con la que la empresa tenga concertada la
cobertura de los riesgos profesionales, con el informe del médico del Servicio Nacional de Salud
que asista facultativamente a la trabajadora o a su hijo. Podrá, asimismo, declararse el pase de la
trabajadora afectada a la situación de suspensión del contrato por riesgo durante la lactancia
natural de hijos menores de nueve meses contemplada en el artículo 45.1.d) del Estatuto de los
Trabajadores, si se dan las circunstancias previstas en el número 3 de este artículo.
5. Las trabajadoras embarazadas tendrán derecho a ausentarse del trabajo, con derecho a
remuneración, para la realización de exámenes prenatales y técnicas de preparación al parto,
previo aviso al empresario y justificación de la necesidad de su realización dentro de la jornada de
trabajo.”
El art.26 LPRL se dedica a la protección de la trabajadora embarazada, que haya dado a luz o
en período de lactancia.
La tutela debe desplegarse a instancias del propio empresario desde el mismo momento en que
tenga conocimiento, por cualquier medio, del estado de la trabajadora. el incumplimiento
conllevará la pertinente sanción disciplinaria.
30
Yasmine Rosu
a) Evaluación de riesgos
Se busca que todos los puestos gocen de un análisis de los riesgos concretos que se activan o
incrementan en tales situaciones, evitando que dicha tarea deba realizarse cuando la trabajadora
comunica el embarazo o el empresario conoce su estado por cualquier otra vía.
El empresario adoptará las medidas necesarias para evitar la exposición a dicho riesgo, a través
de una adaptación de las condiciones o el tiempo de trabajo de la trabajadora, incluyendo, cuando
sea necesario, la no realización de trabajo nocturno o a turnos. La no realización de trabajo
nocturno puede conllevar un cambio a un puesto de diurno que exista en la empresa y que sea
compatible con su estado.
Puede considerarse que existen dos formas de acceso a la movilidad funcional por motivos de
protección de la trabajadora embarazada o el feto:
La regulación legal considera que el cambio de puesto de trabajo ha de venir precedido del
cumplimiento de un trámite formal: un certificado médico sobre la existencia del riesgo durante
el embarazo, que acredite que las condiciones de trabajo pueden repercutir negativamente sobre
la trabajadora o el feto.
31
Yasmine Rosu
Según el ET, en su art.45.1, apartado e), el riesgo durante el embarazo o lactancia natural, es un
motivo para suspender el contrato: “1. El contrato de trabajo podrá suspenderse por las siguientes
causas: e) Riesgo durante el embarazo y riesgo durante la lactancia natural de un menor de nueve
meses.”
La suspensión del contrato viene configurada como una medida de aplicación subsidiaria que
aparece condicionada, además de a la existencia de riesgos para la trabajadora, el feto o el lactante
derivados de su actividad, a la concurrencia de una de las dos condiciones siguientes:
Art. 27 LPRL:
32
Yasmine Rosu
La protección del menor que ahora nos ocupa se dirige a los trabajadores comprendidos entre los
16 años y los 18. Para estos trabajadores también el propio Estatuto de trabajadores recoge
normas protectoras en relación con la jornada de trabajo, prohibiciones.
Ha de informarse directamente al trabajador afectado, así como a sus padres o tutores que deben
prestar su consentimiento para que el menor contrate la prestación. El momento en que haya de
darse tal información no queda excesivamente claro, puesto que, aunque el artículo no parece
exigir que sea antes de la incorporación al referirse a que hayan intervenido en la contratación,
realmente a posteriori carecía de sentido. por tanto, seguramente ese mismo momento de
suscripción del contrato o el previo a la prestación de servicios sería el idóneo para para dar
cumplimiento a la obligación.
La norma prohibe la realización de actividades con riesgos específicos, sin embargo, dado que el
desarrollo reglamentario aún no se ha producido, se limita la prestación de servicios de los jóvenes
en numerosas actividades, y que en muchos aspectos es notablemente obsoleto.
Art. 28 LPRL:
“1. Los trabajadores con relaciones de trabajo temporales o de duración determinada, así
como los contratados por empresas de trabajo temporal, deberán disfrutar del mismo nivel de
protección en materia de seguridad y salud que los restantes trabajadores de la empresa en la
que prestan sus servicios.
2. El empresario adoptará las medidas necesarias para garantizar que, con carácter previo al
inicio de su actividad, los trabajadores a que se refiere el apartado anterior reciban información
acerca de los riesgos a los que vayan a estar expuestos, en particular en lo relativo a la necesidad
de cualificaciones o aptitudes profesionales determinadas, la exigencia de controles médicos
especiales o la existencia de riesgos específicos del puesto de trabajo a cubrir, así como sobre las
medidas de protección y prevención frente a los mismos.
Dichos trabajadores recibirán, en todo caso, una formación suficiente y adecuada a las
características del puesto de trabajo a cubrir, teniendo en cuenta su cualificación y experiencia
profesional y los riesgos a los que vayan a estar expuestos.
3. Los trabajadores a que se refiere el presente artículo tendrán derecho a una vigilancia
periódica de su estado de salud, en los términos establecidos en el artículo 22 de esta Ley y en sus
normas de desarrollo.
33
Yasmine Rosu
Suele recalcarse que existe una estrecha relación entre precariedad en el empleo y siniestralidad
laboral, es decir, que los trabajadores temporales están sometidos, por distintos motivos, a mayores
riesgos de accidente de trabajo. Por ello, la LPRL, en su art.28, establece el principio de igualdad
en la protección de los trabajadores temporales y el resto de los trabajadores fijos de plantilla.
Principio que supone que tienen los mismos derechos reconocidos por las normas preventivas a
los demás trabajadores, que les serán plenamente de aplicación, sin perjuicio de que se prevean
reglas específicas a fin de lograr su eficaz protección. Básicamente los deberes empresariales en
este supuesto se centran en especificar o hacer un mayor hincapié en las obligaciones informativas
y formativas, reconocidas con carácter general:
• Vigilancia de la salud. Al igual que el resto de los trabajadores la norma establece que
éstos también tienen derecho a que se les garantice la vigilancia periódica de su estado de
salud en los términos previstos.
34
Yasmine Rosu
El trabajador cedido presta servicios en el ámbito organizativo de una empresa distinta, sometido
a las condiciones de trabajo y, por tanto, de riesgo de que no es su contraparte en el contrato de
trabajo. Esta peculiar relación y este traslado de los poderes directivos de un empresario a otro,
motiva que hayan de tratarse de modo especial las cuestiones preventivas en este supuesto.
Según el art. 8 b) del LETT, no se pueden celebrar contratos de puesta a disposición para realizar
trabajos u ocupaciones especialmente peligrosos para la seguridad y salud en el trabajo en los
términos previstos en la ley, y los convenios colectivos. Por tanto, será un renovado protagonismo
en la negociación en este ámbito y se aprecia una clara tendencia a disminución de la tutela del
trabajador cedido en relación de las actividades peligrosas.
Junto a esta primera restricción, la LPRL en orden a garantizar la seguridad y salud de los
trabajadores cedidos, viene a realizar un reparto de obligaciones entre la empresa usuaria y la
empresa de trabajo temporal. De modo que ambas empresas tienen cierta participación, aunque
mucho más la incisiva empresa usuaria, en tutela de la seguridad y la salud.
La empresa usuaria tiene como principales deberes en materia la prestación de servicios y ostenta
los poderes de organización y control de estos. Además, tiene otras obligaciones de información:
35
TEMA 7: LOS EQUIPOS DE TRABJO Y LOS EQUIPOS DE
PROTECCIÓN INDIVIDUAL (EPIs)
Son equipos de trabajo aquellos destinados a proteger al trabajador de los riesgos que puedan
amenazar su salud y su seguridad.
Se trata de dos tipos de sujetos que, aunque no son aplicables de la LPRL, se les impone unas
obligaciones concretas y específicas:
- Trabajadores autónomos.
Es preciso repasar que el trabajador tiene con respecto a la PRL tanto derechos como
obligaciones:
2
DERECHO DE LA SEGURIDAD Y SALUD LABORAL
Sabido esto, las consecuencias para el trabajador del incumplimiento de la normativa en materia
de PRL se matizan sobre todo jurisprudencialmente, como es el caso de la sentencia del Tribunal
Superior de Justicia de Cataluña de 27 de mayo de 2004. Con arreglo a ésta, al amparo de los
artículos 4.2 y 19.1 del Estatuto de los Trabajadores y del artículo 14.1 de la Ley de Prevención
de Riesgos Laborales, la diligencia exigible a un prudente empleador para prevenir e impedir que
se produzca una situación de peligro o de riesgo para la integridad física de sus empleados, no
queda agotada por haber proporcionado al trabajador los medios de protección necesarios, sino
que es preciso que, además, exista un control o vigilancia suficiente que permita garantizar la
utilización, por parte del trabajador, de aquellos medios protectores facilitados por el empresario.
Por otro lado, no cabe exigir al empresario que se convierta en una sombra del trabajador, ni que
deba fiscalizar constantemente, minuto a minuto, todas las operaciones ejecuta- das por aquél en
el seno de su ciclo productivo, ya que dicho control, cuasi policial, permanente y exhaustivo, iría
contra la propia dignidad y profesionalidad de los mismos trabajadores, porque supondría tanto
como presumir en ellos una falta de sentido común. Ahora bien, no cabe confundir, la no
exigencia de este deber constante de control del empresario con una conducta permisiva o pasiva
ante incumplimientos sistemáticos o frecuentes de las obligaciones a cargo de los trabajadores. En
estos últimos casos, el empresario sí que incurrirá en responsabilidad.
Por tanto, no basta con que el empresario ponga a disposición de los trabajadores los distintos
medios o instrumentos que puedan prevenir o evitar el riesgo, dejando al arbitrio de aquéllos la
utilización de estos, sino que la deuda de seguridad que incumbe al empresario implica asimismo
que se den las órdenes e instrucciones concretas para su utilización, vigilando y controlando que
los operarios hacen uso de los medios de protección puestos a su alcance.
Y aún más; el deber de control del empresario sobre el cumplimiento de las obligaciones en
materia de prevención de riesgos laborales por parte de los trabajadores exige y se extiende, como
medida eficaz de aseguramiento de su cumplimiento, a que la misma sancione disciplinariamente
a los trabajadores rebeldes o incumplidores.
3
TEMA 8:
LA ORGANIZACIÓN DE LA ACTIVIDAD PREVENTIVA EN LA
EMPRESA
Debe comenzarse refiriendo que la LPRL impone al empresario la necesidad de acudir a los
servicios de prevención, pero le ofrece distintas posibilidades a la hora de organizarlos. Así,
el empresario cuenta con hasta cuatro modalidades distintas para realizar la organización de la
prevención en la empresa, cuales son:
Es decir, va a ser el empresario quien directamente lleve a cabo las actuaciones en materia de
seguridad y salud en el trabajo. La finalidad de la norma, dando la posibilidad de cogerse a
esta modalidad de organizar la prevención en la empresa, ha sido seguramente la de aligerar
algunas cargas al empresario en relación al temario de la empresa.
Así decimos que para que el empresario pueda llevar a cabo esta modalidad de organizar la
prevención en la empresa, además de tener que tratarse de una empresa pequeña (-6
trabajadores), deberá confirmar que no se dedica a una actividad especialmente peligrosa.
Por último, hay que decir que se trata de una opción voluntaria para el empresario, ya que
podrá ser el mismo quien podar optar por desempeñar la actividad preventiva en la empresa.
Se trata de que en las empresas de seis o más trabajadores y en las que el empresario no
asume personalmente las actividades de prevención, este podrá designar a uno o varios
trabajadores para que se encargue de dicha actividad. El empresario va a ser el encargado de
la designación de los trabajadores, para que realicen las actividades de prevención. Pero hay
que señalar, que deberán tratarse de trabajadores capacitados, que deberán tener la capacidad
correspondiente a las actividades que van a desarrollar.
Así, podrán tratarse de trabajadores contratados solo para realizar las actividades de
prevención o que compatibilicen su actividad laboral con el desempeño de las actividades
preventivas, ya que no se exige en este caso la dedicación exclusiva a las tareas preventivas.
1
Será a partir de la negociación colectiva, donde se concreta el número de trabajadores
designados por el empresario, para llevar a cabo las actividades de prevención, así como el
tiempo y los medios que disponen para el desempeño de su actividad. Por ello, los
trabajadores designados deberán tener la capacidad necesaria, disponer del tiempo y de los
medios precisos, y ser suficientes en número, para poder desarrollar la actividad preventiva.
Además, el empresario debe facilitar a los trabajadores designados, para que puedan
desempeñar sus funciones, la in- formación de los riesgos derivados de la empresa y de los
puestos de trabajo, de las medidas preventivas y de emergencia, así como poner a disposición
la documentación necesaria.
Los servicios de prevención pueden ser propios o ajenos, es decir, creados como una
verdadera organización preventiva dentro de la empresa o a cargo de una entidad
especializada en prevención de riesgos laborales.
• La evaluación de los factores de riesgo que pueda afectar a la seguridad y salud de los
trabajadores.
• La vigilancia de la salud de los trabajadores en relación con los riesgos derivados del
trabajo.
2
➢ Teniendo en cuenta el tamaño de la empresa, estarán obligados aquellas empresas que
cuentes con más de 500 trabajadores.
El servicio de prevención propio se diferencia del ajeno, en que, en el propio los medios
pertenecen a la empresa, mientras que en el servicio de prevención ajeno los medios
pertenecen a la entidad especializada que actúa como servicio de prevención externo a través
del concierto de la actividad preventiva con la empresa.
Según la LPRL, las empresas pueden concretar el servicio de prevención con una entidad
especializada ajea a la empresa. Los servicios de prevención ajenos son los prestados con una
entidad especializada que acuerda con la empresa la realización de actividades de prevención,
el asesoramiento y apoyo que necesite.
Hay que decir, que el empresario deberá recurrir al concierto con un servicio de prevención
ajeno, en los siguientes supuestos.
- Cuando la designación de uno o varios trabajadores sea insuficiente para
realizar la actividad de prevención, y no concurran las circunstancias que obligan
a constituir un servicio de prevención propio.
Para poder actuar como servicios de prevención externos, las entidades especializadas
deberán cumplir una serie de requisitos;
3
- Disponer de la organización, instalaciones, personal y equipos necesarios para el
desempeño de su actividad preventiva
Por último, hay que decir que el empresario debe concertar por escrito las prestaciones. El
acuerdo entre la empresa y la entidad especializada queda plasmado en un documento que se
denomina, concierto de la actividad preventiva. Este documento está compuesto por:
4
- Actuación exclusiva en el ámbito de las empresas asociadas: Se trata de las
peculiaridades de la actuación de las Mutuas respecto a que solo podrán realizar
estas actividades preventivas para sus empresas asociadas, es decir, en el ámbito
de las empresas previamente incorporadas a la Mutua.
3. La auditoría de seguridad
En cuanto a sus objetivos, las auditorias de prevención de riesgos laborales tienen como
finalidad detectar incumplimientos de la normativa vigente y actuar en base a las deficiencias
detectadas. Según el RD 39/1997 las auditorías han de desarrollarse mediante un análisis
sistemático, documentado y objetivo; y siempre llevado a cabo por personal ajeno a la empresa
auditada y que reúna todas las competencias técnicas necesarias, así como la autoridad jurídica
exigida según el alcance de la auditoria.
5
Asimismo, las empresas podrán someter con carácter voluntario su sistema de prevención al
control de una auditoría o evaluación externa para permitir la adopción de decisiones
dirigidas a su perfeccionamiento y mejora. Las auditorías voluntarias podrán realizarse en
aquellos casos en que la auditoría externa no sea legalmente exigible o, cuando siéndolo, se
realicen con una mayor frecuencia o con un alcance más amplio a los establecidos.
Del mismo modo, tales personas no podrán realizar para la misma o distinta empresa
actividades de coordinación de actividades preventivas, ni actividades en calidad de entidad
especializada para actuar como servicio de prevención, ni mantener con estas últimas
vinculaciones comerciales, financieras o de cualquier otro tipo, con excepción de las
siguientes:
Por lo que atañe a la periodicidad de estas auditorías, según la última modificación del RD
39/1997 introducida por el RD 337/2010
• La auditoría deberá ser repetida cada cuatro años, excepto cuando se realicen
actividades incluidas en el anexo I.
• En todo caso, deberá repetirse cuando así lo requiera la autoridad laboral, previo
informe de la Inspección de Trabajo y Seguridad Social y, en su caso, de los
órganos técnicos en materia preventiva de las comunidades autónomas, a la vista
de los datos de siniestralidad o de otras circunstancias que pongan de manifiesto
la necesidad de revisar los resultados de la última auditoría.
En esta clase de auditorías han de seguirse los siguientes pasos, para lo cual, en la auditoría
llevará a cabo un análisis sistemático, documentado y objetivo del sistema de prevención, que
incluirá los siguientes elementos:
6
1. Comprobar cómo se ha realizado la evaluación inicial y periódica de los riesgos,
analizar sus resultados yverificarlos en caso de duda.
Acerca de la forma que debe revestir el informe de auditoría, los resultados de la auditoría
deberán quedar reflejados en un informe que la empresa auditada deberá mantener a
disposición de la autoridad laboral competente y de los representantes de los trabajadores. El
informe de auditoría según indica el RD 39/1997 modificado por el RD 604/2006 deberá
reflejar los siguientes aspectos:
7
TEMA 9:
PARTICIPACIÓN Y REPRESENTACIÓN DE LOS TRABAJADORES EN MATERIA
DE PREVENCIÓN DE RIESGOS
Son varias las funciones diseñadas en la LPRL con la finalidad de participar y representar a los
trabajadores en el seno de la empresa, entre los cuales existen dos: los Delegados de Prevención
y el Comité de Seguridad y Salud.
➢ Constitución
Los delegados de prevención son los representantes de los trabajadores con funciones
específicas en materia de prevención de riesgos laborales. Serán designados por y entre los
representantes del personal, conforme a una escala que hace aumentar el número de
delegados en función del crecimiento de la plantilla.
Hay que decir que, al margen de los delegados de prevención designados por y entre los
representantes del personal, en los convenios colectivos se podrán estableces otros sistemas
de designación de los delegados de prevención, siempre que se garantice que la faculta de
designación corresponde a los representantes de los trabajadores o a los propios trabajadores.
3. deben ser consultados por el empresario con carácter previo a su ejecución acerca
de las diferentes decisiones relativas a medidas que puedan afectar sobre la seguridad
y la salud de los trabajadores.
8
1. acompañar a los técnicos y a los inspectores de trabajo.
3. tienen derecho a ser informados por el empresario sobre los daños producidos en la
salud de los trabajadores.
5. realizar visitas a los lugares de trabajo para vigilar y controlar el estado de las
condiciones de trabajo.
- Garantías especificas:
Se trata de que los delegados de prevención deberán observar el deber de sigilo con respecto
a aquella información que les haya sido comunicada con carácter reservado.
Además, no podrán utilizar los documentos fuera del ámbito de la empresa, ni para fines
distintos de los que se les entregaron. El deber de sigilo se prolonga en el tiempo aun después
de extinguirse el mandato como delegado de prevención.
9
b)- COMITÉ DE SEGURIDAD Y SALUD
➢ Constitución
El comité estará formado, por una parte, por los delegados de prevención y por la otra, por el
empresario y/o sus representantes en igual número.
Axial, las empresas que cuenten con varios centros de trabajo dotados de comité de
seguridad y salud podrán acordar con sus trabajadores, la creación de un comité de
intercambios, que tendrán las funciones que el acuerdo le atribuya.
➢ Competencias
➢ Facultades
El comité de seguridad y salud estará facultado para el ejercicio de sus competencias, de las
siguientes facultades:
10
TEMAS 10 Y 11:
LAS RESPONSABILIDADES POR EL INCUMPLIMIENTO DE LA
NORMATIVA PREVENTIVA
1. INTRODUCCIÓN
El incumplimiento de tales obligaciones origina una serie de responsabilidades administrativas,
penales, civiles y de seguridad social y, para los trabajadores, en su caso, disciplinarias.
Estas responsabilidades son muchas veces compatibles entre sí. Así, en el artículo 42.1 LPRL
se dice que “el incumplimiento por los empresarios de sus obligaciones en materia de
prevención de riesgos laborales originará responsabilidades de orden penal, civil,
administrativas y de seguridad social”.
Todas las responsabilidades tienen como fin reprobar la conducta de quienes incumplen sus
obligaciones en esta materia de riesgos laborales; además, también tienen un efecto disuasorio
para otros sujetos.
Tipos de responsabilidades:
• Responsabilidad penal: Se rige por el código penal y lo que hace es proteger la vida
humana, pudiendo en estos casos ser considerada la actuación empresarial como delito.
El artículo 42.2 LPRL, indica que la empresa principal responderá con la contratista y
subcontratista en relación con los trabajadores ocupados en los centros de trabajo de la
principal. Los incumplimientos de las contratas, que realicen actividades de la principal
generarán también responsabilidad sobre la principal (art.24.3 LPRL).
1
Para el caso de trabajadores cedidos por ETTs, la responsabilidad de la protección de la
seguridad y salud de los trabajadores durante el tiempo que estén cedidos es siempre de la
empresa usuaria, salvo que se trate de incumplimientos de obligaciones específicas de la ETT
(art. 42.2 LPRL).
2. LA RESPONSABILIDAD ADMINISTRATIVA
Son bienes jurídicos que afectan a la sociedad en general, como el derecho a la vida y a la
integridad física. Esta responsabilidad se pone en marcha por la acción de la inspección de
trabajo y se requiere que haya un levantamiento de acta de infracción. La naturaleza pública
hay que distinguirla de la naturaleza privada en la cual se desenvuelve la responsabilidad civil.
La responsabilidad administrativa se manifiesta a través de una multa, mientras que la
responsabilidad civil se concreta en el pago de indemnizaciones al sujeto dañado. La
responsabilidad administrativa tiene un fin coercitivo y sancionador, y también para disuadir o
actuar de forma ejemplar para evitar que se incurra en el incumplimiento de una norma.
2
Según el art.45.1 LPRL “ Son infracciones laborales en materia de prevención de riesgos
laborales las acciones u omisiones de los empresarios las de las entidades que actúen como
servicios de prevención, las auditorias y formativas en dicha materia y ajenas a las
empresas, así como las de los promotores y propietarios de obra y los trabajadores por
cuenta propia que incumplan las normas legales, reglamentarias, y clausulas normativas de
los convenios colectivos en materia de seguridad y salud laboral sujetas a responsabilidad
según la presente ley”.
La conducta reprobable puede ser tanto por acción como por omisión. Generalmente la
conducta reprobable es de tipo omisivo. Son por acción cuando se realiza una acción
preventiva inadecuada.
En derecho administrativo nadie puede ser sancionado si no lo es de acuerdo con los principios
de legalidad y tipicidad.
Principio de legalidad: Las sanciones e infracciones que figuran en disposiciones con rango de
ley formal. Así ocurre en los arts.45, 46, 47,48 LPRL para las infracciones y en los arts. 49 y
50 para las sanciones.
Principio de tipicidad: La conducta reprobable debe encontrase descrita en uno de los tipos de
sanciones relaciona- dos en una disposición con rango de ley formal o poder subsumirse en
uno de ellos.
El tipo de norma incumplida puede ser norma legal, reglamentaria o disposición normativa de
un convenio colectivo. Así el articulo 46.16 LPRL define un tipo de infracción grave por
utilizar un sistema de muestreo no recogido en determinado reglamento. Esto quiere decir que
por reglamento estarán establecidos los sistemas válidos de muestreo.
3
Hay responsabilidades objetivas cuando se produce una violación de la norma, sin tener en
cuenta la diligencia del infractor. Para que haya subjetiva, el sujeto debe haber actuado con
algún grado de negligencia, falta de diligencia o dolo. Tanto la doctrina como la jurisprudencia
han sido dispares a la hora de evaluar si hay responsabilidad objetiva o subjetiva. Así ha
habido sentencias del TS que requerían la existencia de una negligencia para dictar
responsabilidad administrativa y otras que no la requerían. Las infracciones se califican en los
artículos 46,47 y 48 LPRL. Esta calificación responde al principio de proporcionalidad. La
graduación se hace también en base a la naturaleza de los daños y a la importancia del deber
incumplido. La calificación es la siguiente:
También son graves algunos incumplimientos documentales y formales como no dar cuenta en
tiempo y forma de los accidentes y enfermedades profesionales ocurridas que den lugar a
lesiones graves o a la muerte. En el nº16 de este artículo se indica de forma general que será
infracción grave cualquier incumplimiento de obligación legal, re- glamentaria o colectiva de
la que derive un riesgo grave para la integridad física o la salud de los trabajadores afec- tados,
haciendo especial hincapié en algunas materias en varios subapartados.
4
o Como criterio agravante la peligrosidad de las actividades desarrolladas en la empresa o
centro de trabajo.
o La gravedad de los daños producidos o que hubieran podido producirse por la ausencia o
deficiencia de las medidas preventivas necesarias.
a) Suspensión o cierre del centro de trabajo: Según el art 53 LPRL, “el gobierno
o, en su caso, los órganos de gobierno de las CC.AA con competencias en la
materia, cuando concurran circunstancias de excepcional gravedad en las
infracciones en materia de seguridad y salud en el trabajo podrán acordar la
suspensión de las actividades laborales por un tiempo determinado , en caso
extremo, el cierre del centro de trabajo correspondiente sin perjuicio, en todo
caso, del pago del salario o de las indemnizaciones que procedan y de las
medidas que puedan arbitrarse par u garantía”.
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2.2. El procedimiento administrativo sancionador
La Ley de Enjuiciamiento Civil regula, junto a los medios de prueba, las presunciones
legales, en el que se dispone que tales presunciones “dispensan de la prueba del hecho
presunto a la parte a la que este hecho favorezca”, si bien sólo serán admisibles cuando “la
certeza del hecho indicio del que parte la presunción haya quedado establecida mediante
admisión o prueba”; aceptándose la prueba en contrario que podrá dirigirse “tanto a probar la
inexistencia del hecho presunto” cuanto a demostrar que “no existe, en el caso de que se trate,
el enlace que ha de haber entre el hecho que se presume y el hecho probado o admitido que
fundamenta la presunción”.
a) Iniciación
El acta de infracción es, por tanto, el documento que inicia el procedimiento de oficio
debiendo consignarse en la misma los datos de identificación de la empresa, hechos
comprobados y medios utilizados para esa comprobación, infracción cometida, trabajadores
afectados y propuesta de sanción con los criterios para la graduación de la misma, así como
medidas provisionales o cautelares que se deban adoptar para garantizar la eficacia de la
resolución. Las infracciones de la misma naturaleza deberán acumularse en una sola acta.
Las actas de infracción graves que conlleven actas de liquidación o propuestas de liquidación
por los mismos hechos se formalizarán simultáneamente con las liquidaciones. El acta de
infracción podrá remitirse en cuanto a relato de hechos y demás circunstancias fácticas al
contenido del acta de liquidación y sus anexos. Las actas de liquidación deberán con- signar
además los datos que hayan servido de base para la determinación del débito, y se notificarán
preceptivamente al empresario, a los trabajadores afectados y a los deudores solidarios y
subsidiarios.
b) Tramitación
Las actas de infracción se notificarán dentro de los diez días hábiles siguientes a su fecha y
contra las mismas se podrá formular alegaciones en el plazo de quince días hábiles. Si se trata
de actas de infracción y liquidación por unos mismos hechos se deberán notificar
simultáneamente. Si no se formulan alegaciones se continuará el procedimiento hasta su
resolución previa audiencia del presunto responsable.
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Si se formulan alegaciones el órgano que debe resolver podrá recabar informe ampliatorio
del Inspector actuante que asumirá las funciones de instructor del expediente. El informe
citado será preceptivo si en las alegaciones se invocan hechos o circunstancias distintos,
insuficiencia del relato fáctico o indefensión. Terminada la instrucción y antes de la
resolución se dará audiencia al presunto responsable siempre que de las diligencias
practicadas se deduzca la existencia de hechos nuevos a los consignados en el acta.
c) Resolución
d) Recursos
Las resoluciones dictadas por los Directores Generales competentes por razón de la cuantía
que no pongan fin a la vía administrativa y las dictadas por el Secretario de Estado de la
Seguridad Social podrán ser objeto de recurso de alzada ante el ministro de Trabajo y
Asuntos Sociales. Las resoluciones de este y del Consejo de Ministros agotan la vía
administrativa.
Las resoluciones sobre actas de liquidación, y de infracción y liquidación unificadas, una vez
que haya transcurrido el plazo de alegaciones sin que se hayan formulado las mismas, se
pueden recurrir en alzada ante el Director Territorial de la Inspección de Trabajo y Seguridad
Social en el plazo de un mes.
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El importe del débito a la Seguridad Social, se formule o no recurso de alzada, deberá hacerse
efectivo en la Tesorería de la Seguridad Social hasta el último día del mes siguiente a la
notificación de la resolución, iniciándose después la vía de apremio.
En caso de recurso, se deberá garantizar con aval bancario suficiente o se deberá consignar el
importe de la liquidación, no admitiéndose a trámite los recursos en que no concurran tales
requisitos, quedando en suspenso el procedimiento recaudatorio hasta los quince días
siguientes a aquel en que se notifique la resolución recaída sobre el recurso de alzada.
Las resoluciones del Director Territorial de la Inspección de Trabajo y Seguridad Social sobre
actas de liquidación, y de infracción y liquidación unificadas, agotan la vía administrativa y
son susceptibles de recurso ante la Jurisdicción Contencioso-Administrativa. El recurso de
alzada que no fuera resuelto y notificado en el plazo de tres meses deberá entenderse
desestimado quedando expedita la vía contencioso-administrativa.
El requerimiento formulado por el inspector de trabajo se hará saber por escrito al empresario
(como puede ser a través, de una diligencia en el libro sesionando las deficiencias apreciadas,
e indicando el plazo para subsanarlas.
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3. LA RESPONSABILIDAD DE ORDEN PENAL
Las responsabilidades en el ámbito penal persiguen la represión de una conducta que pone en
riesgo la seguridad pública y, de ello, puede derivarse una condena o sanción económica. Lo
más habitual es la pena de privatización de libertad y el resarcimiento de los daños por esa
conducta delictiva. Además, la responsabilidad administrativa es exigible a personas jurídicas
y físicas, mientras que la penal es exigible solo a personas físicas. La responsabilidad penal
pide ser instada de oficio por el Ministerio Fiscal pero también a instancia de parte si lo
reclama el ciudadano.
Según el art. 316 del CP “Los que con infracción de las normas de prevención de riesgos
laborales y estando legalmente obligados, no faciliten los medios necesarios para que los
trabajadores desempeñen su actividad con las medidas de seguridad e higiene adecuadas, de
forma que pongan así en peligro grave su vida, salud o integridad física, serán castigados
con las penas de prisión de seis meses a tres años y multa de seis a doce meses”.
Según el art. 317 CP “Cuando el delito a que se refiere el artículo anterior se cometa por
imprudencia grave, será castigado con la pena inferior en grado”.
Y, por último, el art 318 CP dice que “Cuando los hechos previstos en los artículos de este
título se atribuyeran a personas jurídicas, se impondrá la pena señalada a los administradores
o encargados del servicio que hayan sido responsables de los mismos y a quienes,
conociéndolos y pudiendo remediarlo, no hubieran adoptado medidas para ello”.
• Conducta dolorosa: cuando quien la busca y hace un fin que es el de hacer daño. La
pena de prisión de 6 mesesa 3 años y multa de 6 a 12 meses.
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En definitiva, en el delito contra la seguridad y la salud en el trabajo no es necesario que se
produzca el daño y el delito específico, esto es, singular de la seguridad en el trabajo.
3.2. Tipo objetivo: bien jurídico protegido, sujetos activo y pasivo y conducta punible
Sujetos activos: Los que cumplen sus obligaciones de facilitar medios para que los
trabajadores realicen sus tareas con seguridad:
• No facilitar los medios necesarios (art.316 CP). Son los medios que evitan
situaciones de peligro (máquinas,materiales, instrumentos, locales, etc.)
Poner en peligro grave la vida, salud e integridad de los trabajadores. No se requiere que haya
un accidente, sólo que haya una puesta en peligro que pudiera causar enfermedad o accidente.
Debe tener una naturaleza grave. Los especialistas que hacen la evaluación de riesgos son los
que pueden calificar de grave la puesta en peligro. Se hace referencia en los arts. 47 y 48 de la
LPRL a la puesta en peligro grave o muy grave. Aun no llegando a actualizarse la situación de
peligro (produciéndose accidente o enfermedad) podría cometerse este delito.
Se trata de delitos genéricos. No tiene por qué existir una relación contractual y pueden
imputarse en cualquier relación. Se ha de producir un daño en la integridad física o la salud del
trabajador. Se recoge en los artículos 147, 149 y 150 del Código Penal.
El art. 147.1 CP dice: “El que, por cualquier medio o procedimiento, causare a otro una lesión
que menoscabe su integridad corporal o su salud física o mental, siempre que la lesión precise
para su sanidad, además de una primera asistencia facultativa, tratamiento médico o
quirúrgico será castigado con la pena de prisión de seis meses a tres años si la conducta es
dolorosa y arresto de 7 semanas a 24 semanas si es culposa”.
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El art. 149 CP dice que: “El que causara a otro, por cualquier medio o procedimiento, la
pérdida o la inutilidad de un órgano o miembro principal, o de un sentido, la impotencia, la
esterilidad, una grave deformidad, o una grave enfermedad somática o psíquica, será
castigado con la pena de prisión de seis a 12 años si es dolorosa y si es culposa de 1 a 3
años”.
Y el art. 150 CP dice: “El que causare a otro la pérdida o la inutilidad de un órgano o
miembro no principal, o la deformidad, será castigado con la pena de prisión de tres a seis
años si la conducta es dolorosa y prisión de 6 meses a 12 años si es culposa”.
El problema concursal más importante se puede plantear con los delitos que concurren
cuando se haya realizado el riesgo laboral que pretenden evitar las normas de seguridad y
salud incumplidas por la comisión de la conducta típica del art. 316 CP: delito de homicidio
(art. 138 y ss. CP) o delito de lesiones (art. 147 y ss. CP). Existen posturas doctrina- les
diferentes al respecto. El sector doctrinal mayoritario mantiene que, al tratarse en estos delitos
de bienes jurídicos diferentes, es posible el concurso ideal de delitos. Otro sector mantiene
que, con independencia de esta coincidencia de bienes jurídicos, el delito de lesiones o de
homicidio, como delito de resultado, absorbe el delito de peligro contra la seguridad y salud
en el trabajo. En nuestra opinión, la diversidad de bienes jurídicos que protegen estos
diferentes deli- tos, así como la inferioridad de la pena correspondiente al delito de lesiones
respecto de la prevista en el art. 316 CP, son argumentos que aconsejan la adopción de la
primera interpretación. No obstante, la jurisprudencia tiende a inclinar- se por la segunda,
apreciando únicamente un delito de lesiones u homicidio cuando se puede deducir de los
hechos que existió un peligro grave concreto para la seguridad y salud de los trabajadores
fruto de un incumplimiento de la normativa de prevención de riesgos. En todo caso, a la hora
de estimar la comisión por imprudencia del delito de homicidio o lesiones, habrá de
considerarse que existe imprudencia profesional (arts. 142.3 y 152. 2 CP), lo que conlleva la
pena adicional de inhabilitación especial para el ejercicio de la profesión, oficio o cargo.
El Código Penal recoge una serie de delitos de riesgo de la seguridad de las personas en
general, sin ir referidos especialmente a los trabajadores, aunque en el contexto de las
relaciones productivas laborales sea especialmente posible su realización: delitos relativos a
la energía nuclear y a las radiaciones ionizantes (arts. 341 a 345 CP), delitos de estragos (arts.
346 y 347 CP), delitos de riesgo provocados por otros agentes (arts. 348 a 350 CP) y delito de
incendio (art. 351 CP). Se produce en estos casos un concurso de normas que ha de resolverse
a favor de la aplicación prioritaria del art. 316 cuando los sujetos pasivos sean trabajadores en
virtud del principio de especialidad. En los casos en que se hubiesen visto afectados tanto
trabajadores como personas que no ostentan tal condición se daría un concurso ideal de
delitos entre el art. 316 CP y el resto de los delitos no específicos antes citados.
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En la medida en que el bien jurídico protegido por el art. 316 CP –la seguridad y salud en el
trabajo- y el bien protegido por el art. 311 CP –los derechos mínimos e irrenunciables de los
trabajadores- coinciden en una relación de especie a género respectivamente, se produce un
concurso de normas a resolver en virtud del principio de especialidad. Este principio primará
la aplicación del art. 316 CP, con la agravante del art. 22.2 CP en su caso.
El Código Civil contempla de forma general, en su art. 1101 las indemnizaciones que se
deben pagar por los daños sufridos por el incumplimiento de obligaciones. En el caso de
obligaciones derivadas del contrato de trabajo, la jurisprudencia, a pesar de tratarse del uso
contenido en el CC, envía la resolución de estos casos a la jurisdicción social.
• También será responsable el empresario por los actos realizados por sus dependientes
en el ejercicio de sus funciones ordinarias. La culpa o negligencia de otro, en
particular el propio dañado, tendrá importancia a la hora de resolver el pleito.
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La indemnización se repartirá entre todos los culpable o negligentes (por ejemplo, si
el dañado ha actuado negligentemente, la indemnización será menor e incluso puede
llegar a no recibir ninguna indemnización).
• La responsabilidad subsidiaria del empresario por las condiciones en vía penal de sus
empleados. Si existe una pena de un empresario y este es insolvente, el empresario
será responsable y pagará subsidiariamente.
Según el art. 123 de la LGSS, “todas las prestaciones económicas que tengan su causa en
accidente de trabajo o enfermedad profesional se aumentaran, según la gravedad de la falta,
de un 30% a un 50% cuando la lesión se produzca por máquinas, artefactos o en
instalaciones, centros o lugares de trabajo que carezcan de los dispositivos de precaución
reglamentarios, los tengan inutilizados o en malas condiciones, o cuando no se hayan
observado las medidas generales de seguridad e higiene en el trabajo, o elementales de
salubridad o las de adecuación a cada trabajo, habida cuenta de sus características y de la
edad, sexo y demás condiciones del trabajador”.
Debe advertirse que se pueden imponer primas adicionales por contingencias de trabajo
por accidente de trabajo y enfermedad profesional: El art. 108.2 LGSS indica “se podrán
establecer, para las empresas que ofrezcan riesgos de enfermedades profesionales, primas
adicionales a la cotización de accidentes de trabajo, en relación a la peligrosidad de la
industria o clase de trabajo y a la eficacia de los medios de prevención empleados”.
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4.1. Concepto, requisitos, cuantía y sujeto responsable
En todos estos supuestos, el sujeto responsable, con carácter general, es el empresario. Para los
trabajadores cedidos por una ETT el ET indica que el recargo de prestaciones económicas por
accidente de trabajo o enfermedad profesional es responsabilidad de la empresa usuaria y no de
la ETT (el RD 216/99 de 5 de febrero recoge disposiciones mínimas sobre seguridad y salud en
el trabajo en las ETT).
Para que se produzca este recargo ha de haber un nexo entre la acción infractora del
empresario y el daño del trabajador. Además, según el art. 42.5 LPRL “la declaración de
hechos probados que contenga una sentencia firme del orden jurisdiccional contencioso-
administrativo, relativa a la existencia de infracción a la normativa de prevención de riesgos
laborales, vinculara el orden social de la jurisdicción, en lo que se refiere al recargo, de la
prestación económica del sistema de la Seguridad Social”.
El art. 108.3 LGSS dice que “La cuantía de las primas a que se refieren los números
anteriores podrá reducirse en el supuesto de empresas que se distingan por el empleo de
medios eficaces de prevención; asimismo, dicha cuantía podrá aumentarse en el caso de
empresas que incumplan sus obligaciones en materia de higiene y seguridad en el trabajo. La
reducción y el aumento previstos en este número no podrán exceder del 10 por 100 de la
cuantía de las primas, si bien el aumento podrá llegar hasta un 20 por 100 en caso de
reiterado incumplimiento de las aludidas obligaciones”.
El mismo es un procedimiento sancionador con sus fases antes vistas, en donde destacan las
siguientes peculiaridades:
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El art. 197 LGSS se refiere a las responsabilidades por falta de reconocimientos médicos de la
siguiente forma: “Las Entidades gestoras y las Mutuas de Accidentes de Trabajo y
Enfermedades Profesionales de la Seguridad Social están obligadas, antes de tomar a su
cargo la protección por accidente de trabajo y enfermedad profesional del personal empleado
en industrias con riesgo específico de esta última contingencia, a conocer el certificado del
reconocimiento médico previo a que se refiere el artículo anterior, haciendo constar en la
documentación correspondiente que tal obligación ha sido cumplida. De igual forma deberán
conocer las entidades mencionadas los resultados de los re- conocimientos médicos
periódicos”. Si no se han realizado y se produce un daño a la salud, esto se asimila a no
haberse realizado la cobertura de riesgo y los costes los pagara el mismo empresario.
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