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El documento presenta el caso de un condominio que interpuso una tutela contra una magistrada por presunta vulneración de derechos fundamentales en un proceso ejecutivo. El condominio alega que se actuó con excesivo rigorismo al rechazar su demanda. La magistrada analiza el caso y concluye que la tutela no es el mecanismo adecuado para cuestionar decisiones judiciales, salvo en casos excepcionales de vía de hecho o vulneración manifiesta de derechos.

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El documento presenta el caso de un condominio que interpuso una tutela contra una magistrada por presunta vulneración de derechos fundamentales en un proceso ejecutivo. El condominio alega que se actuó con excesivo rigorismo al rechazar su demanda. La magistrada analiza el caso y concluye que la tutela no es el mecanismo adecuado para cuestionar decisiones judiciales, salvo en casos excepcionales de vía de hecho o vulneración manifiesta de derechos.

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MARGARITA CABELLO BLANCO

Magistrada ponente

STC1914-2017
Radicación n.° 11001-02-03-000-2017-00225-00
(Aprobado en sesión de quince de febrero de dos mil diecisiete)

Bogotá, D. C., (15) quince de febrero de dos mil diecisiete


(2017).

Decídese la tutela instaurada, mediante abogado, por


Condominio Central de Abastos de Cúcuta - Cenabastos
Propiedad Horizontal en frente de la Sala Civil-Familia del
Tribunal Superior del Distrito Judicial de Cúcuta,
concretamente contra la magistrada Constanza Forero de Raad,
vinculándose al Juzgado Sexto Civil del Circuito de esa urbe.

ANTECEDENTES

1.- El extremo promotor depreca la protección


constitucional de sus derechos fundamentales al debido
proceso, «sustancia[l]» y «acceso a la administración de justicia»,
presuntamente vulnerado por la autoridad encartada dentro del
juicio ejecutivo singular que le formuló a Jorge Alirio Jaimes
Flórez y a otros 60 sujetos más.
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2.- Arguyó, como sustento de su reclamo, en síntesis, lo


siguiente:

2.1.- Ante la célula judicial convocada, en aras de lograr el


recaudo de las «cuotas de administración» adeudadas por los
«condóminos morosos», instauró el libelo genitor que dio pie al
asunto sub judice, acaeciendo que tal devino «inadmitido» por
resolución de 9 de diciembre de 2015, señalándose en ella al
efecto que «[n]o aport[ó] prueba de la constitución legal de [la] propiedad
horizontal del demandante, ni la representación legal del representante legal»,

amén que en las «pretensiones» dejó de estipularse «la suma total de


los valores adeudados, ni los intereses, desde y hasta cuándo, ni el valor
individual que se cobra, ni haber aportado las actas de asamblea».

2.2.- Conforme a lo anterior, procedió a «subsanar la


demanda» y, asimismo, en «escrito separado», propuso «reposición»

frente a dicho proveído.

2.3.- A través de resolución de 15 de febrero de 2016, fue


acogido el medio impugnativo horizontal propuesto; a más, en
tal se «inadmite la demanda con base [en]: -No allegar representación de la
entidad demandante. -[I]ndebida acumulación de pretensiones del art. 75 del
C. P. C.». Por ello, en punto de la dicha determinación, propuso

los recursos de «reposición y subsidio apelación».

2.4.- En auto de 29 de febrero del año próximo pasado,


tras ser «rechazado de plano» aquel medio de rebate por cuanto no
hay reposición de reposición, la demanda devino «rechazada
conforme el artículo 85 C. P. C., […] con base [en] hechos nuevos y diferente[s]
al auto anterior».

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2.5.- Por tanto, formuló «recurso» vertical que el colegiado


acusado desató adversamente el 25 de octubre ulterior, habida
cuenta que confirmó el pronunciamiento fustigado.

2.6.- Ante la determinación de marras «[i]nterpus[o] el recurso


de súplica» que «fue declarado improcedente».

2.7.- Se duele de que toda esa actuación quebranta sus


prerrogativas ya que «los documentos que reposan en el expediente,
precisan los datos y valores, necesarios para emitir el auto que libra
mandamiento ejecutivo, conforme lo exigido en el auto de inadmisión, punto A.
La existencia y representación del administrador es emitida por la ALCALDÍA

MUNICIPAL y no por la CÁMARA DE COMERCIO […], y lo pedido en el acápite B. En el


que se exigen las actas de asamblea que imponen los montos de
administración y cuotas comunes, siendo estas innecesarias, ya que la ley
establece que será necesario solo la certificación emitida por la administración,
SIN ningún requisito extra», de donde emerge que «se tiene claridad, de los
hechos y pretensiones de la demanda, y en consecuencia» se obró «con un

exceso rigorismo sustancial y procesal no contemplado en la norma».

3.- Solicita, conforme a lo relatado, se resguarden sus


prerrogativas «sobre la base de que el auto emitido el 25 de octubre […]
carece de fundamentos jurídicos para emitirlo, con excesivo rigorismo procesal
en detrimento de la aplicación del derecho sustancia[l] de que da cuenta la
[L]ey 675 2001 art. 48, en razón a no admitir la certificación y su valor
determinado en el cuerpo de la misma como pretensión de que daba cuenta el
artículo 85 del C. P. C.».

LA RESPUESTA DE LOS ACCIONADOS Y VINCULADOS

Guardaron silencio.

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CONSIDERACIONES

1.- La reiterada jurisprudencia ha sostenido, en línea de principio,


que este amparo no es la senda idónea para censurar decisiones de
índole judicial; sólo, excepcionalmente, puede acudirse a esa herramienta,
en los casos en los que el funcionario adopte alguna determinación «con
ostensible desviación del sendero normado, sin ecuanimidad y apoyado en el capricho o en
la subjetividad, a tal punto que estructure ‘vía de hecho’», y bajo los supuestos de que

el afectado concurra dentro de un término razonable a formular la queja,


y de que «no disponga de medios ordinarios y efectivos para lograrlo» (ver entre otras,
CSJ STC, 3 de mar. 2011, rad. 00329-00).

El concepto de «vía de hecho» fue fruto de una evolución pretoriana


por parte de la Corte Constitucional, en vista de la necesidad de que todo
el ámbito jurídico debe respetar los derechos fundamentales como base
de la noción de «Estado Social de Derecho» y la ordenación contemplada en el
artículo 4 de la Carta Política. Así hoy, bajo la aceptación de la
probabilidad que providencias desconozcan prerrogativas esenciales, se
admite por salvedad la posibilidad de amparar esa afectación siempre y
cuando se cumplan los siguientes presupuestos: l. Generales: «a) Que la
cuestión que se discuta resulte de evidente relevancia constitucional; b) Que se hayan
agotado todos los medios ordinarios y extraordinarios de defensa judicial al alcance de la
persona afectada, salvo que se trate de evitar la consumación de un perjuicio
iusfundamental irremediable; c) Que se cumpla el requisito de la inmediatez; d) Cuando se
trate de una irregularidad procesal; e) Que la parte actora identifique de manera razonable
tanto los hechos que generaron la vulneración como los derechos vulnerados y que hubiere
alegado tal vulneración en el proceso judicial siempre que esto hubiere sido posible y f) Que
no se trate de sentencia de tutela» y, 2. Especiales: «a) Defecto orgánico; b) Defecto
procedimental absoluto; c) Defecto fáctico; d) Defecto material o sustantivo; e) Error inducido; f)
Decisión sin motivación; g) Desconocimiento del precedente y h) Violación directa de la
constitución» (C-590/2005, reiterada, entre otras, SU-913/2009 y T-

125/2012).

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2.- Observada la censura planteada resulta evidente que la


parte reclamante, al estimar que se actuó con desprecio de la
legalidad por supuestamente incurrirse en causal específica de
procedibilidad por defecto procedimental absoluto y sustancial,
enfila su inconformismo, en últimas, contra el tribunal
encartado por cuanto:

2.1.- Profirió el auto de 25 de octubre de 2016, ratificatorio


del de 29 de febrero del mismo año que rechazó la demanda.

2.2.- Dictó el proveído de 10 de noviembre posterior, con


que declaró improcedente el recurso de súplica propuesto contra
el primero de los enunciados ut supra.

3.- Obran como acreditaciones que atañen con el asunto que


ahora concita la atención de la Corte, las siguientes:

3.1.- Libelo demandatorio, junto con los anexos arrimados.

Allí, en el acápite correspondiente a las «pretensiones», el extremo


tutelista deprecó «1- Librar mandamiento de pago en contra del demandado a
favor del apoderado de CENABASTOS DE CÚCUTA, PROPIEDAD HORIZONTAL, NIT.807.001.396-
3, entidad de derecho privado sin ánimo de lucro, sometida al régimen de propiedad
horizontal de que trata la [L]ey 675 del 3 de agosto de 2001, y a su reglamento, con
domicilio en la ciudad de Cúcuta, representada legalmente en este contrato por su
Administrador General ÉDISON SALINAS MOLINA, mayor de edad, domiciliado en esta
ciudad, identificado con cédula de ciudadanía Nº. 13.453.896 expedida en Cúcuta,
por las siguientes sumas [sic], m[á]s los intereses conforme lo dispuesto en la [L]ey 675
de 2001, desde que se hicieron exigibles hasta el pago total de la obligación, así: [sic] 2.
Ordenar el remate de los bienes que se llegaren a embargar en caso del no pago de
las sumas adeudadas. 3. Las costas del proceso».

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3.2.- Auto inadmisorio de 9 de diciembre de 2015, en el cual la


célula judicial citada puso de presente que «encontrándose frente al estudio
de la admisibilidad de la demanda, [se] advierte que la misma contiene la[s]
siguiente[s] falencia[s] que debe[n] ser subsanada[s] previamente a su admisión: a. […]
la parte demandante no aportó prueba de la constitución legal de la propiedad
horizontal del Condominio Cenabastos de Cúcuta - Propiedad Horizontal, y tampoco
se allega el instrumento donde se designe al Administrador del Condominio y/o ni el
certificado de existencia y representación legal expedido por la Cámara de Comercio
de la demandante, por lo cual no es posible reconocer la personería jurídica de la parte
accionante y de la persona quien ostenta la calidad de administrador que suscribe el
poder, por lo que se requiere al actor para que los allegue. b. Se observa que las
pretensiones no están clara ni precisamente determinadas, al no establecerse la suma
total de los valores adeudados y por los que se solicita librar mandamiento de pago,
como tampoco los intereses referidos, ni se determina la clase de interés y desde y
hasta cu[á]ndo se cobran, así como tampoco se establece el valor individual de cada
una de las sumas pretendidas de cada demandado, además de no haber aportado
las actas de asamblea donde se establecen los valores correspondientes a cuotas de
administración».

3.3.- Memorial subsanatorio, en que se plantearon las


siguientes pretensiones «1- Librar mandamiento de pago en contra de los
demandados a favor del poderdante, CENABASTOS - DE CÚCUTA, PROPIEDAD HORIZONTAL,
NIT.807.001.396-3, entidad de derecho privado sin ánimo de lucro, sometida al
régimen de propiedad horizontal de que trata la [L]ey 675 del 3 de agosto de 2001, y a
su reglamento, con domicilio en la ciudad de Cúcuta, representada legalmente en este
contrato por su Administrador General ÉDISON SALINAS MOLINA, mayor de edad,
domiciliado en esta ciudad, identificado con cédula de ciudadanía Nº. 13.453.896
expedida en Cúcuta, por las siguientes sumas [sic], m[á]s los intereses conforme lo
dispuesto en la [L]ey 675 de 2001, desde que se hicieron exigibles, siendo TODAS estas
exigibles el 31 DE AGOSTO DE 2015, computando aritméticamente desde el momento en
el que se certifica la deuda hasta que la demanda sea admitida como intereses
moratorios a la tasa máxima ordinaria certificada por la Súper Intendencia Bancaria.
hasta el pago total de la obligación, así: [de seguido allí obra una lista de cada uno de
los demandados, indicando el inmueble correspondiente y el valor consolidado de

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cada deuda a 31 de agosto de 2015]. 2. Ordenar el remate de los bienes que se


llegaren a embargar en caso del no pago de las sumas adeudadas. 3. Las costas del
proceso».

3.4.- A la par, interpuso «recurso de reposición y en subsidio de apelación


en contra del auto de fecha 9 de diciembre del 2015», esgrimiendo que el

artículo 48 de la Ley 675 de 2001 estipula que «el título ejecutivo contentivo
de la obligación […] será solamente el certificado expedido por el administrador sin
ningún requisito ni procedimiento adicional», por lo que «no es menester […] solicitar

las actas de asamblea donde se aprueba el canon de administración».

3.5.- Resolución de 15 de febrero de 2016, mediante la cual


revocó la de marras con base en el argumento expuesto en el medio
impugnativo enfilado, e inadmitió «la demanda por i. No haberse acreditado la
existencia y representación de la entidad demandante, y ii. Por tratarse de
acumulación de pretensiones, no se expresaron con precisión y claridad, como lo exige
el artículo 75 del C. de P. C.». Tal fue notificada por estado de 16 de febrero

de ese año.

3.6.- Escrito contentivo del «recurso de reposición [y en] subsidio


apelación contra del auto [de] 15 de febrero de 2016», esgrimiendo que ya había

«alleg[ado] la demanda con los puntos subsanados y los 63 traslados, [advirtiendo


que] en dicha demanda se determinan todos los demandados y los valores a ejecutar
de cada uno de ellos, cumpliendo con lo determinado en los artículo[s] 75 y ss. del C. P.
C.».

3.7.- Pronunciamiento de 29 de febrero del año pasado en que


la célula judicial recriminada, tras aducir en los considerandos que
«rechaza de plano» el medio impugnativo referido en el numeral
inmediatamente anterior conforme al numeral 4º del precepto 318 del
Código General del Proceso puesto que «no se está decidiendo puntos
nuevos», resolvió «rechazar» la demanda por cuanto que «1. Si bien en las

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certificaciones expedidas por la administradora del [extremo promotor] se discrimina lo


adeudado por cada demandado por concepto de capital e intereses, en el acápite de
las pretensiones no se hace dicha precisión, pues se enuncia es el valor total de la
obligación; e igualmente se observa que no se hace claridad a los meses que
corresponden [a] las cuotas de administración que son objeto de cobro, o fecha que se
causaron. No ajustándose la demanda a lo ordenado en el numeral 5, del artículo 75
del C. de P. C. 2. Para subsanar la demanda se incluye el acápite de pretensiones,
observando que se solicita se libre mandamiento de pago en contra de la sociedad
JEICY FUIT S. A., y no se anex[ó] el certificado de la misma, como lo exige el numeral 4 del

artículo 77, ib[i]dem».

El mismo se notificó el día 1º de marzo del año anterior.

3.8.- Recurso de apelación contra la determinación anterior,


aduciéndose que fueron «omitido[s] cada uno de los anexos presentados […]
para la subsanación del auto de 9 de noviembre [sic] del 2015», por lo que ha de

dársele «preferencia a lo sustancial sobre lo formal viendo que aun que [sic] los
requisitos se encuentran satisfechos para que [se] admita la demanda», a ello no se

procedió «por no verificar[se] de adecuada forma los documentos reposantes [sic] en


el expediente y en donde se encuentran los datos necesarios para emitir el auto que
libra mandamiento ejecutivo».

3.9.- Proveído ratificatorio de 25 de octubre de 2016, emitido por


la sala cuestionada.

En él sostuvo, en suma, que «[e]n primer lugar debe manifestarse que la


providencia recurrida se derivó de una inadmisión, en auto de fecha 15 de febrero de
2016, donde se le indica al ejecutante dos aspectos a subsanar: El primero, respecto
de la acreditación de la existencia y representación legal de la parte demandante; y el
segundo, frente a la acumulación de las pretensiones por cuanto no se expresaron con
precisión y claridad».

Por ende, afirmó, «[e]l juez de conocimiento, conforme a las razones


condensadas en el pronunciamiento de fecha 26 de febrero de 2016, procedió

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rechazar la demanda objeto de estudio, por no haber sido subsanada en debida


forma», siendo que «[s]obre este punto, el recurrente estima que los títulos ejecutivos
aportados contienen los datos necesarios para emitir mandamiento de pago, tesis que
no tiene sustento legal, por cuanto la normativa procesal exige que las pretensiones
deben formularse adecuadamente y la demanda debe reunir todos los requisitos
formales para su admisión, por tanto, no era dable al a-quo obviar la falencia
advertida, siendo razonable la inadmisión a fin de otorgarle al ejecutante el termino
previsto en la Ley para efectuar los ajustes al libelo introductorio, quien pretermitió esa
oportunidad, y en consecuencia derivaba el rechazo de la misma».

Pregonó, a esas cotas, que «revisadas las documentales aportadas como


base del recaudo, frente a las pretensiones de la demanda y el escrito de
subsanación, se advierte que no hay congruencia en los valores relacionados como
exigibles, frente al capital e intereses moratorios contenidos en los títulos ejecutivos»,

por lo que «deviene concluir, como bien lo hizo el juez de instancia, la demanda
ejecutiva no reúne los requisitos exigidos por la ley para su admisión».

3.10.- «Recurso de súplica» enfilado contra la decisión ut supra.

3.11.- Determinación de 10 de noviembre del año próximo


pasado, a través de la que el colegiado censurado tuvo por «improcedente
el recurso de súplica» planteado, al precisar que conforme al artículo 331

del Código General del Proceso no es susceptible de «súplica» el


pronunciamiento que desata un «recurso de apelación».

4.- Auscultadas transversalmente las actuaciones


desplegadas en el sub lite, ha de señalarse que se otorgará el
amparo instado comoquiera que el tribunal acusado incurrió en
anomalía al proferir el auto de 25 de octubre de 2016, mismo que
ratificó el de primer grado que «rechazó la demanda» por falta
de subsanación de los ítems inadmisorios, habida cuenta
que incurrió en desatención del artículo 118 del Código

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General del Proceso, según pasa a verse.

4.1.- El precepto de marras, que trata acerca del


«cómputo de términos», en su 4º inciso estipula que «[c]uando se
interpongan recursos contra la providencia que concede el término, o
del auto a partir de cuya notificación debe correr un término por
ministerio de la ley, este se interrumpirá y comenzará a correr a partir
del día siguiente al de la notificación del auto que resuelva el recurso».

Es decir, que una vez se promueve un «recurso» contra


una decisión que había concedido un término ora
demarcaba el inició del cómputo de uno tal que discurre por
ley, este «vuelve a correr» en tanto que por virtud de aquel
quedó «interrumpido», lapso que principia de nuevo desde el
día ulterior al de la notificación del proveído que desata el
apuntado medio impugnativo.

4.2.- Para el caso que ocupa la atención de la Corte,


comoquiera que la resolución inadmisoria de 15 de febrero del
año próximo pasado (mediante la cual el despacho entutelado, entre
otras cosas, volvió a «inadmitir la demanda por i. No haberse acreditado la
existencia y representación de la entidad demandante, y ii. Por tratarse de
acumulación de pretensiones, no se expresaron con precisión y claridad, como lo exige
el artículo 75 del C. de P. C.») fue objeto de «reposición y apelación subsidiaria» que

promovió la entidad allí ejecutante, ese hecho generó que el período de


cinco (5) días a que se contrae el canon 90 ejusdem, que iniciaba a
discurrir con la notificación de aquella a fin de que se produjese la
contingente subsanación, se vio interrumpido y por ende debía volver
a contarse «a partir del día siguiente al de la notificación del auto que
resuelva el recurso».

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Dicho de otro modo, al margen de que el medio


impugnativo intentado contra la providencia inadmisoria
adiada 15 de febrero de 2016 tuviera cauce o no de cara a
la regla 318 ibidem, lo cierto es que en vista de que contra
ella el extremo censor opugnó tempestivamente, el
interregno que en principio corría desde el 16 de febrero de
2016, data en que la citada resolución se notificó, se vio por
dicho conducto «interrumpido» a la luz del canon 118 ibid y,
entonces, de nuevo tornó a discurrir pero ahora a partir del
día siguiente de la notificación del proveído de 29 de febrero
de 2016, en el que se tomó postura acerca del mentado
medio impugnativo horizontal, intimación acaecida el 1º de
marzo siguiente.

Empero, sin que se permitiera a la parte tutelista la


oportunidad de contar con el novel «término» que tenía para
poder «subsanar» la demanda, pasándose por alto ello, en esa
misma determinación de 29 de febrero de 2016, se produjo,
súbitamente, el «rechazo de la demanda», pronunciamiento este
que la colegiatura enjuiciada ratificó el 25 de octubre
posterior, proceder que como ut supra se dijo quebrantó las
prerrogativas de Cenabastos Propiedad Horizontal, por cuanto
de ese modo se le cercenó a esta la oportunidad de «subsanar la
demanda» dentro del período que a su favor otra vez iniciaba a

correr por espacio de cinco (5) días hábiles a partir del 1º de


marzo de la pasada anualidad que, itérase, fue la fecha en que
se «notificó» aquella providencia, mismos que terminaban sólo
hasta el 7 de ese mes y año.

Por supuesto, en cambió de confirmar la

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determinación sujeta al recurso vertical que anómalamente


desató, lo que debió hacer la sala acusada fue, tras verificar
que por parte de la célula judicial querellada se había omitido
dejar transcurrir el término de ley que corría a favor de la
propiedad horizontal quejosa para subsanar la demanda,
revocar el auto que rechazó el libelo genitor y ordenar que
retornase el expediente al despacho acusado para que,
quedando el expediente en la secretaría de este, se hiciera el
conteo del término estipulado en el artículo 90 del Código
General del Proceso a fin de que se pueda dar la contingente
subsanación del mentado escrito introductorio, para que una
vez fenecido tal el juzgado encartado entre a adoptar, ahí sí, la
decisión que en Derecho corresponda de cara al decurso
procedimental que se presente en el sub examine.

Recuérdese que los juzgadores tienen la obligación de


estudiar, a la hora de resolver un medio impugnativo, antes
que el fondo sustancial del asunto, la circunstancia de que
el debido proceso se hubiere honrado cabalmente en la
actuación de que en cada caso se trate, ya que ello es
garantía que la decisión de fondo estará ajena de toda
incorrección procedimental que, en veces, llega hasta el
punto de anegar toda la actuación en invalidez que mediada
la debida diligencia que concierne con el deber de dirección
del litigio (artículo 42, numerales 1º y 5º del Código General
del Proceso) bien se pudo, ab intio, conjurar.

4.3.- Así las cosas, surge que el tribunal cuestionado


vulneró a la parte peticionaria el derecho fundamental al debido
proceso al dictar la resolución de 25 de octubre de 2016, por lo

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que, entonces, emerge próspera la reclamación extraordinaria,


como efectivamente se dispondrá, y en consecuencia, se restará
valor y efecto el aludido proveído, así como todas las actuaciones
que del mismo se desprendan, ordenando a la colegiatura
accionada, que en el término de diez (10) días, contados a partir
del momento en que tenga conocimiento de este
pronunciamiento, vuelva a manifestarse acerca del mentado
recurso de apelación que el ente tutelista enfiló contra el auto de
29 de febrero de esa anualidad y, por ende, tome la decisión que
corresponde, consultando las disposiciones legales que
gobiernan la materia, de conformidad con lo plasmado en la
parte motiva de este fallo.

DECISIÓN

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia, en


Sala de Casación Civil, administrando justicia en nombre de la
República y por autoridad de la ley,

RESUELVE:

PRIMERO: AMPARAR el derecho fundamental al debido


proceso de Condominio Central de Abastos de Cúcuta -
Cenabastos Propiedad Horizontal, conforme a las
consideraciones expresadas, por lo que se deja sin valor ni efecto
el proveído de 25 de octubre de 2016, dictado dentro del juicio
referido en los antecedentes, así como todas las actuaciones que
del mismo se desprendan.

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SEGUNDO: ORDENAR al Tribunal Superior del Distrito


Judicial de Cúcuta, Sala Civil-Familia, que, dentro del lapso de
diez (10) días contados a partir de la fecha en que reciba
notificación de la presente resolución, se pronuncie nuevamente
acerca del recurso de apelación interpuesto contra el proveído de
29 de febrero de ese año, consultando las disposiciones legales
que gobiernan la materia, de conformidad con lo plasmado en
este pronunciamiento. Por Secretaría, envíesele copia de la
presente decisión.

TERCERO: Comuníquese telegráficamente lo aquí resuelto


a los interesados y, de no ser impugnada, oportunamente
envíese el expediente a la Corte Constitucional para su eventual
revisión.

Notifíquese

LUIS ALONSO RICO PUERTA


(Presidente de Sala)

MARGARITA CABELLO BLANCO

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ÁLVARO FERNANDO GARCÍA RESTREPO

AROLDO WILSON QUIROZ MONSALVO

ARIEL SALAZAR RAMÍREZ

LUIS ARMANDO TOLOSA VILLABONA

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