Unidad No.
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SEMIOLOGIA DEL SISTEMA NERVIOSO
NOCIONES ANATÓMICAS.
En el sistema nervioso humano se distinguen dos porciones íntimamente vinculadas:
el neuroeje o sistema nervioso central y el sistema nervioso periférico.
El sistema nervioso central está integrado por los órganos alojados en el cráneo y el
conducto raquídeo: cerebro, cerebelo, tronco del encéfalo (pedúnculos cerebrales,
protuberancia anular y bulbo raquídeo) y la médula espinal. Tres membranas envuelven
estos órganos, son las denominadas meninges, que de afuera adentro son: la duramadre, la
aracnoides que consta de dos hojas, una parietal y otra visceral, y la más interna que está
adosada a estos órganos nobles es la piamadre. Entre esta última y la hoja visceral de la
aracnoides queda un espacio denominado subaracnoideo, ocupado por el líquido
cefalorraquídeo, que también llena las cavidades ventriculares y el epéndimo.
A simple vista se diferencia en los órganos del neuroeje la sustancia gris y la sustancia
blanca: la primera contiene las células nerviosas y la segunda las prolongaciones de esas
células, o sea las fibras nerviosas. Ambas sustancias están distribuidas en forma distinta
según el órgano del neuroeje de que se trate; así, en el cerebro y en el cerebelo la sustancia
gris reviste por fuera a dichos órganos y aparece también en el interior de los mismos
formando núcleos que reciben diferente denominación; en cambio, en el tronco del encéfalo y
en la médula la sustancia gris ocupa sólo la parte interior, formando una vasta columna gris
de diversas configuraciones en las secciones transversales
El sistema nervioso periférico está constituido por los nervios encargados de
transportar al neuroeje las impresiones recogidas en la periferia o en el seno de las vísceras, o
conducir a éstas las incitaciones motoras o secretoras procedentes de los centros.
La mayoría de los nervios tienen fibras que desempeñan unas y otras funciones y
llevan anexos engrosamientos más o menos voluminosos, en puntos variables de su trayecto:
los ganglios periféricos, constituidos por cúmulos de células nerviosas y fibras. Estos nervios
comprenden dos grupos: los pares craneales (I a XII pares), que están en relación con la
inervación de los órganos de los sentidos y de la cabeza y los 31 pares raquídeos, que se
relacionan con el resto del cuerpo.
Gozando de cierta autonomía anatómica y funcional se halla el denominado sistema
nervioso de la vida vegetativa, que comprende el simpático y el parasimpático.
Estructuralmente, el sistema nervioso, tal como lo estableció Cajal, está integrado por
una serie de elementos nobles formados por la célula nerviosa denominada también como
neurona y, sus prolongaciones.
La neurona es el elemento unitario del sistema nervioso. Consta de un cuerpo celular
de forma y tamaño variables (piramidal, ovoide, etc.) y de dos órdenes de prolongaciones o
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fibras nerviosas: unas de trayecto corto y ramificadas, forman las dendritas; otra, larga y sin
ramificación, es la prolongación cilindroaxil, cilindroeje o axon.
Estas prolongaciones están envueltas por la vaina de Schawnn y la vaina de mielina,
esta últimas blanquecina, a la que justamente debe sus características la sustancia blanca del
neuroeje. Es una ley, también establecida por Cajal, que el impulso nervioso viaja siempre de
la prolongación dendrítica al cuerpo celular y de éste al cilindroeje y nunca en sentido
contrario. Las neuronas se vinculan entre sí por contacto entre sus prolongaciones,
denominándose sinapsis la zona de contacto. Recientes estudios, sin embargo, tienden a
establecer la posibilidad de una continuidad entre neurona y neurona y no de un simple
contacto, pero el hecho no está aun definitivamente esclarecido. El pasaje del impulso
nervioso de una neurona a otra es asunto todavía no bien conocido; se creyó que podía
hacerse al modo de la propagación de la corriente eléctrica y también se piensa en una
transmisión química por medio de sustancias del tipo de la acetilcolina o de la noradrenalina.
Dinámicamente la neurona no puede funcionar sola, sino que debe hacerlo junto con
otras neuronas; la expresión más simple de este funcionamiento es el arco reflejo, que debe
considerarse la unidad fisiológica del sistema nervioso, pues en último análisis el
funcionamiento total del sistema nervioso es el de una inmensa y complicada cadena de arcos
reflejos.
En su forma más sencilla, el arco reflejo está constituido por tres neuronas: una
neurona aferente, que lleva el estímulo periférico al centro nervioso; una neurona intercalar,
situada en este centro, y una neurona eferente, que se dirige al órgano efector, portadora de la
respuesta motriz o secretoria. En los organismos superiores los arcos reflejos son siempre
más complicados por interponerse entre las neuronas eferentes y aferentes varias neuronas de
conexión.
El tejido de sostén del sistema nervioso es la neuroglia, que está integrada por células
situadas en los espacios interneuronales, y se distinguen en tres clases de células de la glia:
los oligodendrocitos, los astrocitos y las células de microglia.
NOCIONES FISIOLÓGICAS.
Desde el punto de vista fisiológico debe distinguirse el papel de la célula nerviosa
misma y el de las prolongaciones. La célula nerviosa constituye una unidad trófica, genética y
funcional. Como centro trófico asegura la nutrición de las fibras como centro genético da
origen a estas fibras y como centro funcional preside una serie de actividades que son puestas
en juego siempre que actúen estímulos adecuados. Estos estímulos pueden ser de orden
mecánico, eléctrico, químico, térmico, etc. Así, las variaciones del medio interno ponen en
juego la actividad nerviosa; por ej., modificaciones en el tenor del calcio o de oxígeno, de
glucosa, de sodio, de potasio, magnesio, vitaminas, hormonas, etc. A su vez, las células
nerviosas durante su actividad tienen un metabolismo energético, como se comprueba con el
consumo de oxígeno, de hidratos de carbono, proteínas y lípidos y con la liberación de
anhídrido carbónico, de ácido láctico, de amoníaco, etc.
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Si bien es cierto que la célula trabaja por acción de un estímulo, este debe reunir
ciertas condiciones para originar su actividad; ha de tener intensidad y duración suficientes,
obrar fuera de la fase refractaria que se presenta después de haber actuado sobre la célula
nerviosa.
Las fibras nerviosas tienen dos propiedades fundamentales: excitabilidad y
conductibilidad. La primera es su capacidad de responder a la acción de estímulos; la
segunda, la de transportar el impulso nervioso, generado por el estímulo, a todo lo largo del
nervio. Durante el pasaje del impulso nervioso se origina una corriente eléctrica registrable
con el galvanómetro, denominada "corriente de acción".
NOCIONES PATOLÓGICAS.
Brevemente pasaremos a revisar las afecciones que pueden comprometer el sistema
nervioso. El sistema nervioso puede afectarse a todo lo largo de su extensión Es así que
dentro de las patologías que frecuentemente afectan este sistema tenemos:
MENINGITIS Y ENCEFALITIS.
La meningitis se designa así, a los estados inflamatorios de las meninges; la encefalitis
es la inflamación aguda del cerebro. Pueden estar producidas por bacterias, virus u hongos.
Los signos y síntomas más frecuentes en la meningitis son: Fiebre, cefalea, crisis
convulsivas, vómitos, alteración de la conciencia y característicamente rigidez del cuello.
ENFERMEDAD CEREBRO VASCULAR.
Es la causa más común de incapacidad neurológica en los países occidentales.
Generalmente es secundaria a aterosclerosis, hipertensión arterial o en la generalidad de casos
de una combinación de ambas patologías.
Se estudian los siguientes cuadros clínicos:
1. Insuficiencia cerebral, debida a trastornos transitorios del flujo sanguíneo, están incluidos
los AIT (Accidentes isquémicos transitorios).
2. Infarto cerebral, debido a embolia o a trombosis de las arterias intra o extracraneales.
3. Hemorragia cerebral, que puede ser intraparenquimatosa o subaracnoidea por aneurisma
congénito.
TRAUMATISMOS ENCEFALOCRANEANOS.
Se reconocen desde la conmoción, contusión y el hundimiento de cráneo, secundarios
a cualquier tipo de agresión sobres estas estructuras, generalmente como consecuencia de
accidentes automovilísticos, riñas callejeras, y otras.
TUMORES.
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El cerebro puede ser asiento de lesiones expansivas que con su crecimiento progresivo
causan manifestaciones de orden mecánico, es decir, aumento de la presión endocraneana, y a
las que se suelen denominarse “lesiones ocupantes de espacio”.
AFECCIONES DE LA MÉDULA ESPINAL.
Pueden ser inflamatorias, mielitis; vasculares como las trombosis y embolias
medulares, las degenerativas como la siringomielia, la esclerosis lateral amiotrófica, la
esclerosis múltiple o esclerosis en placas y finalmente pueden producirse traumatismos de
médula.
AFECCIONES DEL SISTEMA NERVIOSO PERIFÉRICO.
Radiculitis, neuritis y polineuritis.
Finalmente diversas ENFERMEDADES DEGENERATIVAS afectan al sistema nervioso
como ser la enfermedad de Parkinson, la enfermedad de Alzheimer. Otras alteraciones
asientan en los músculos y que se incluyen habitualmente dentro de la patología nerviosa
como ser: la distrofia muscular progresiva, la amiotonía congénita, etc.
INTERROGATORIO.
Se debe preguntar a la madre (si vive), acerca de cómo cursó el embarazo, si hubo
hemorragias, tentativas de aborto, traumatismos, gestosis (toxemia producida por el
embarazo); si el parto tuvo lugar dentro del plazo fisiológico previsto o fue prematuro; si el
nacimiento del niño fue normal o tuvo que efectuarse anestesia para sección cesárea; si hubo
necesidad de utilizar fórceps, etc. Estos problemas surgidos durante el parto son con mucha
frecuencia causa de "asfixia" del recién nacido, y se registra en los antecedentes de muchos
epilépticos, retrasados mentales, etc.
Debe indagarse acerca de los problemas médicos sufridos en primeros años de vida,
como por ejemplo: meningitis o meningoencefalitis que pudieran dejar secuelas; igualmente
alguna "convulsión infantil febril" que la mayoría de las veces alarma a la familia, esta debe
ser considerada con mucho cuidado, porque pudiera tratarse de un primer episodio de
epilepsia.
Las enfermedades eruptivas en la infancia, deben ser investigadas, especialmente la
manera como evolucionaron, por ejemplo una meningoencefalitis secundaria a parotiditis
epidémica (paperas) deja como consecuencia sordera; el sarampión, coqueluche, encefalitis,
igualmente deben ser consideradas con mucho cuidado, pues estos cuadros pueden dejar
secuelas severas.
Es también importante preguntar por los antecedentes familiares pues se sabe que
intoxicaciones alcohólicas o de otra índole pueden traer aparejadas una serie de trastornos en
los hijos.
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PRINCIPALES SÍNTOMAS.
DOLOR.
En la mayoría de los casos, es el trastorno que impele al paciente a buscar ayuda a
pesar de que otros síntomas pueden ser mucho más importantes en opinión del médico. Nos
referiremos a los siguientes tipos de dolor de origen nervioso:
Dolor neurítico.
Es vivo, y persistente, con exacerbaciones despertadas por actos motores
intempestivos tracción o palpación del tronco nervioso responsable, etc. Particularmente
sensible es la presión en ciertos puntos en que el tronco es comprimido sobre un plano óseo
subyacente (Puntos de Valleix) o igualmente la elongación del nervio. En el primer caso se
habla de los llamados puntos de Valleix.
Dolor plexual. (plexalgias).
En este tipo de dolor el mismo se irradia y difunde a la totalidad del miembro. El
dolor se produce fácilmente por palpación local del plexo: región supra e infraclavicular para
el plexo braquial; región abdominal, tacto rectal y tacto vaginal para el plexo lumbosacro.
Dolor radicular.
Por compresión de las raíces medulares. Es violento, paroxístico y se irradia a lo largo
de las zonas cutáneas correspondientes. A menudo es bilateral. Acusa el aumento súbito de la
tensión del líquido cefalorraquídeo como al toser, realizar esfuerzos (signo de Dejerine), el
acto de defecar y el producir un estiramiento de la raíz correspondiente (maniobra de De Séze
y Goldlewski para las cervicobraquialgias y los de Lásegue y Gowers Bragard para la
neuralgia ciática).
Dolor psicógeno.
No corresponde anatómicamente a la distribución del sistema nervioso central o
periférico; en ocasiones es experimentado en un hemicuerpo cuyos troncos son sensibles a la
palpación. En general este tipo de dolor se presenta en personas con algunos problemas
psicológicos como ansiedad y depresión; en definitiva lo que hacen es confundir al médico o
al practicante.
DISESTESIAS Y PARESTESIAS.
Los trastornos sensitivos representan una causa frecuente de consulta médica. Por lo
general este problema está asociado con otros, como disminución de las fuerzas o
compromiso esfinteriano, pero a veces el motivo principal o único de la consulta es el
trastorno de la sensibilidad que puede expresarse como dolor, hormigueo o adormecimiento.
Se entiende por disestesia a la percepción espontánea, es decir, sin estímulo, de
sensaciones diversas tales como hormigueo, escozor, descarga eléctrica, etc. Estas
sensaciones anormales y espontáneas pueden localizarse en el tronco o las extremidades,
pueden ser localizadas o difusas. Sus causas son múltiples: irritación de los nervios
sensitivos, raíces o cordones posteriores de la médula.
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Las parestesias o perversiones de las sensaciones significan que un estímulo
determinado evoca una sensación distinta. Por ej. Una caricia despierta en el paciente una
sensación dolorosa que ocasiona incomodidad y molestia.
PARÁLISIS Y PARESIA.
Se denomina parálisis a la imposibilidad de realizar movimientos, ya sea de un
miembro o de una parte del mismo, o de una mitad del cuerpo. En cambio la paresia es una
disminución parcial de la motilidad activa voluntaria.
Cualquier alteración que se establezca en la vía motora voluntaria, desde su origen a
nivel de la corteza motora hasta su ejecución en el músculo estriado puede generar un cuadro
de paresia o parálisis.
De acuerdo con el sitio donde se localiza la lesión, los cuadros de compromiso del
área motora pueden clasificarse de la siguiente manera:
1. Lesión de la neurona motora superior
a. En los hemisferios cerebrales
b. En el tronco encefálico
c. En la médula espinal
2. Lesión de la neurona motora inferior
a. En el asta anterior
b. En las raíces motoras
3. Lesiones de la placa neuromuscular y del músculo estriado.
CONVULSIONES.
Las convulsiones (del latín convelere: sacudir) son contracciones musculares bruscas,
involuntarias, generalmente extendidas, mal coordinadas, que pueden abarcar todo el
cuerpo y son de duración breve. Otro autor indica que se denominan convulsiones a los
accesos de movimientos musculares involuntarios, más o menos violentos, generalizados, con
pérdida de la conciencia. Se las conoce como crisis generalizadas tonicoclónicas (o crisis de
gran mal). Las contracciones tónicas se caracterizan por ser contracciones musculares
sostenidas y sin desplazamiento, mientras que las clónicas son contracciones que se repiten y
suceden muy rápidamente y que dan lugar a desplazamiento de los distintos segmentos
corporales en que asientan. Las convulsiones pueden no ser generalizadas (crisis parciales
simples), con sintomatología motora que afecta cualquier zona corporal, con mayor
frecuencia los músculos faciales o la porción distal de las extremidades. En consecuencia las
convulsiones según su extensión, son parciales o generales; en el primer caso afectan a zonas
circunscritas, por ejemplo un miembro, mientras que en el segundo abarcan a todo el cuerpo.
Entre los síndromes convulsivos podemos describir:
A) LA EPILEPSIA MAYOR.
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Es una enfermedad caracterizada por la aparición, con intervalos variables de tiempo,
de accesos o ataques convulsivos, previo a los cuales el enfermo pueden tener un síntoma
premonitorio denominado aura, ésta puede ser psíquica (alteración del carácter); motora
(temblor de una de las extremidades), secretoria (sudoración), de la sensibilidad (dolor en el
epigastrio), etc. El enfermo presa del ataque cae al suelo sin conocimiento, pudiéndose a
veces causarse lesiones traumáticas; inmediatamente se inician las convulsiones, primero
tónicas y luego clónicas; el paciente elimina espuma por la boca, se muerde la lengua y suele
tener relajación esfinteriana. A veces, al iniciarse el acceso, emite un grito; durante el ataque
no hay reflejo fotomotor y hay signo de Babinski bilateral. El ataque no suele durar más de
10 min., pero el pasado el mismo el enfermo puede quedar en coma por varias horas;
posteriormente recupera el conocimiento, presentando amnesia. No se acuerda lo que
sucedido. Esta forma se denomina crisis de gran mal epiléptico.
B) LA EPILEPSIA MENOR.
Caracterizada no por accesos convulsivos, sino por otras manifestaciones nerviosas,
que reciben el nombre de EQUIVALENTES.
Los equivalentes pueden ser:
1.- Psíquicos, constituidos por la denominada ausencia, o sea una pérdida momentánea de la
conciencia; por ej. el enfermo se detiene en medio de una frase que había comenzado o deja
una tarea por algunos segundos y luego la reinicia como si nada hubiera pasado, o como la
fuga o automatismo ambulatorio en que el enfermo abandona su casa o emprende un viaje
hasta que al cabo de un tiempo vuelve en sí, no recordando lo que ha hecho y
sorprendiéndose del lugar en que se encuentra.
2.- Sensitivos.- Constituidos por jaquecas o neuralgias.
3.- Sensoriales.- Que consisten en alucinaciones visuales o auditivas, o perversiones del
gusto y del olfato.
4.- Motores.- En forma de bostezos, temblores, calambres, tartamudez.
5.- Viscerales.- Epigastralgias, angina de pecho, espasmo de glotis.
C) EPILEPSIA PARCIAL O JACKSONIANA.
Las convulsiones están en su comienzo limitadas a una parte del cuerpo,
propagándose luego a toda la mitad correspondiente o aun a todo el cuerpo o quedando
limitadas al lugar de origen. Se distinguen, según su asiento inicial, el tipo facial, braquial y
crural, o sea que las convulsiones comienzan por la cara o por las partes distales del miembro
superior o del miembro inferior, para propagarse en sentido ascendente hasta la raíz del
miembro, respectivamente. El conocimiento durante el acceso se conserva.
D) ECLAMPSIA.
Se puede presentar en mujeres embarazadas, y es una complicación del tercer
trimestre del embarazo, semejante a la epilepsia, salvo la falta de mordedura de la lengua y de
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grito inicial. En la eclampsia se reconocen: hipertensión arterial, albuminuria y convulsiones;
diferenciándose de la preeclampsia en la que no existen convulsiones.
E) TETANIA Y TÉTANOS.
Las convulsiones son exclusivamente tónicas y afectan la cara, las manos y los pies,
determinando actitudes características como la contracción de la mitad de la cara, mano de
partero o flexión plantar de los dedos del pie (signos de Chevostek y Trousseau). Se observan
en la hipocalcemia. En cambio en el tétanos, ésta es una enfermedad infectocontagiosa
producida por el Clostridium tétani.
TRASTORNOS DE LA CONCIENCIA.
En medicina se emplea como término opuesto al de inconsciencia o pérdida del
conocimiento. Se dice en forma abreviada que la conciencia "es la capacidad de darse
cuenta de uno mismo y de lo que a uno le rodea"
Este acápite abarca aquellos estados en los que el paciente sufre una falta de
percepción de sí mismo y del ambiente que lo rodea. Una persona consciente se halla
despierta, es capaz de pensar con claridad y de responder a estímulos externos o a
necesidades internas. Este estado normal puede fluctuar durante el transcurso del día desde
uno de alerta y concentración máxima, hasta otro de falta de atención general leve, en el cual
la persona aún mantiene la capacidad de pasar de inmediato a su concentración y alerta
habituales
Se acostumbra a clasificar en distintos grados las alteraciones de la claridad de
conciencia, entre el estado de vigilancia y el coma; toda clasificación es arbitraria, ya que
entre ambos estados hay un continuum de estados intermedios.
Desde un punto de vista práctico es posible distinguir tres grados cada vez mayores de
oscurecimiento de conciencia: la obnubilación , el estupor y el coma.(OEC).
EN LA OBNUBILACIÓN MENTAL, el individuo está despierto, pero todas las actividades
psíquicas son lentas; su estado de alerta está reducido y tiene tendencia a dormirse; su
capacidad de lenguaje está limitada a algunas palabras o frases simples; puede cumplir
órdenes simples (saque la lengua o levante el brazo) pero no las más complejas (cierre los
ojos y levante al mismo tiempo la mano derecha) y por otro lado reacciona a estímulos
dolorosos; los reflejos están presentes.
EN EL ESTUPOR, la actividad física y mental está reducida a un mínimum. El enfermo
aparece dormido, pero se le puede despertar brevemente con estímulos intensos y repetidos;
su reacción durará poco más que la aplicación del estímulo; cuando despierta mira al
observador con perplejidad y no obedece órdenes; en general los reflejos no están alterados.
EN EL COMA, el paciente está completamente inconsciente y no responde a los
estímulos; la motilidad voluntaria, así como la sensibilidad están ausentes. Vale decir que en
el coma están abolidos: la conciencia, la motilidad voluntaria y la sensibilidad.
Conservándose únicamente la esfera neurovegetativa.
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Se distinguen según su profundidad un coma superficial y un coma profundo. En el
primero el enfermo reacciona con agitación o quejidos y aceleración de la frecuencia
respiratoria a estímulos dolorosos; los reflejos pupilares y del tronco cerebral están
conservados y puede o no haber signo de Babinski. En el coma profundo o carus hay
relajación muscular completa y el enfermo no reacciona ante ningún estímulo por intenso que
sea; los reflejos pupilar, corneal, faríngeo, tendinosos y plantar están ausentes.
CAUSAS DE COMA
1. Neurológicas.
TEC (Traumatismo encefalocraneano)
Hematoma subdural
Enfermedad cerebro vascular
Epilepsia
Meningitis cerebroespinal
Tumor cerebral
2. No neurológicas
Intoxicaciones exógenas
Coma alcohólico
Coma barbitúrico
Coma por monóxido de carbono
Metabólicas
Coma diabético
Coma hipoglicémico
Coma urémico
Coma hepático
TRASTORNOS DE LA VISIÓN.
Se entiende como trastorno visual una pérdida de la visión o ceguera, una alteración
en la agudeza (visión borrosa o poco nítida), en la discriminación de los colores o en la
percepción de movimientos y formas (visión doble o diplopía).
La visión normal de un individuo puede resultar afectada por múltiples causas.
Algunas son propias de la anatomía del globo ocular y de sus elementos, otras están
relacionadas con alteraciones en distintos niveles de la vía ocular, y en un último grupo se
encuentran los defectos de la motilidad ocular, tanto intrínseca como extrínseca.
Para lograr que la imagen visual percibida sea nítida, es necesario que todos los
elementos que atraviesa el haz de luz sean completamente transparentes. Las alteraciones de
estos elementos generan pérdida de la agudeza visual que se conocen con diversos nombres,
así tenemos: miopía, hipermetropía, astigmatismo (alteración de la curvatura de la córnea),
glaucoma (aumento de la presión intraocular), catarata (opacificación del cristalino),
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alteraciones de la retina (embolia de la arteria central de la retina, degeneración macular),
edema de papila.
AMAUROSIS.- Es la abolición de la vista, mientras que se denomina AMBLIOPÍA la disminución
de la misma; a consecuencia principalmente de atrofias ópticas primarias o secundarias a
edema de papila.
CEFALEA.
El térmico cefalea debiera incluir todo dolor que afecte la cabeza; pero gente tan
competente como los miembros del Comité para clasificar las cefaleas del National Institute
of Neurological Diseases and Blindness, Bethesda, Md, propusieron incluir bajo la
denominación de cefalea no sólo a los dolores sino a todo malestar-doloroso o no-, que
afecte a cualquier parte de la cabeza, incluyendo la cara y la parte superior de la nuca. Sin
embargo, en la práctica se sigue entendiendo por cefalea al dolor que afecta la cabeza,
excluyendo desde las cejas hacia abajo. En todo caso la cefalea constituye el dolor más
frecuente que afecta al ser humano y muy en especial al sexo femenino.
Las estructuras del cráneo sensibles al dolor son las siguientes: piel y tejido celular
subcutáneo; músculos, periostio craneal; duramadre y vasos sanguíneos; vasos
(extracraneales o intracraneales) arteriales y venosos; pares craneales II, III, IV, V, VI, IX, X;
y los tres primeros cervicales; ojos, oídos, senos paranasales y cavidad nasal.
Por lo tanto, aquellos procesos que afecten (mediante lesiones mecánicas, físicas o
químicas) esos elementos, serán responsables del dolor cefálico.
Entre las cefaleas, las migrañas clásicas conllevan un mecanismo fisiopatológico más
complejo. Se ha estudiado la intervención de tres factores causales interrelacionados: déficit
neuronal, fenómenos vasculares y mediadores químicos. Según lo postulado, a partir de una
onda de excitación se genera un agotamiento neuronal debido al vaciado de
neurotransmisores, acompañada por liberación de serotonina desde las células endoteliales.
La disminución del metabolismo neuronal (autorregulador del flujo cortical) sumada a la
acción de la serotonina, produce la vasoconstricción responsable de una onda de oligohemia
que se desplaza a través de la corteza (hacia adelante), sin seguir un trayecto vascular. La
isquemia resultante explica los déficit neuronales (protagonistas de la fase prodrómica de
algunas migrañas) y actúa como estímulo en las terminaciones nerviosas libres.
La cefalea es ocasionada por tracción, desplazamiento, inflamación contracción
muscular de estructuras sensibles de la cabeza, sean éstas extra o intracraneana.
CLASIFICACION CLINICA DE LAS CEFALEAS
Cefalea psicógenas o tensionales
Cefaleas de origen intraencefálico
Vasculares
Migraña clásica o con aura
Migraña común o sin aura
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Migraña hemipléjica
Migraña atípica
No vasculares
Meningitis y encefalitis
Tumores primarios o metastásicos
Abscesos primarios
Hemorragias o trombosis
Pospunción lumbar
Seudotumor cerebral
Postraumática
Cefaleas de origen craneal extraencefálico
Afecciones oculares (iritis, glaucoma, astigmatismo, etc)
Afecciones otorrinolaringólicas (otitis, sinusitis, mastoiditis, etc).
Cefaleas de origen óseo craneocervical (cervicoartrosis)
Neuralgias
Arteritis
Cefaleas asociadas con otras situaciones
Procesos infecciosos
Hipertensión arterial
Insuficiencia respiratoria crónica
Tratamiento con vasodilatadores
Intoxicaciones con monóxido de carbono
TRASTORNOS DEL SUEÑO.
El sueño y la vigilia constituyen un fenómeno biológico cíclico que como otros
fenómenos vitales (temperatura, presión, pulso, secreciones hormonales, etc.) siguen un
determinado ritmo (ritmo circadiano).
Según su profundidad, durante el sueño se distinguen 4 etapas, desde el sueño ligero
al sueño profundo (etapa I y IV), asociadas a cambios electroencefalográficos.
El sueño se puede alterar en tres sentidos: disminución (insomnio), aumento
(hipersomnia) y asociación a otros fenómenos oníricos (conductas nocturnas anormales) o
parasomnias, que comprenden las pesadillas, terrores nocturnos, etc.
Sucre, 29 de agosto de 2011
Dr. José Walter Arancibia Chávez Docente de Semiología
Bibliografía.-
Dr. José Walter Arancibia Chávez Docente de Semiología Año 2011 Página 11
MEDICINA-Semiología, Clínica, Tratamiento de Cossio-Berconsky-Fongi-Martinez-
Miatello-Rospide.
Goic G. Alejandro - Chamorro Z. Gastón, SEMIOLOGIA MÉDICA. Publicaciones Técnicas
MEDITERRÁNEO. Santiago CHILE
Argente-Alvarez. Semiología Médica. EDITORIAL MÉDICA Panamericana. Buenos Aires-
ARGENTINA.
Dr. José Walter Arancibia Chávez Docente de Semiología Año 2011 Página 12
Dr. José Walter Arancibia Chávez Docente de Semiología Año 2011 Página 13
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