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La Anorexia Empezó en Mí A Los 12 Años

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DPCC- 4° Y 5 °sec Docente :Ester Isabel Castañeda Tejada

Anexos: Motivación

"La anorexia empezó en mí a los 12 años"


La anorexia empezó en mí desde muy chica, cuando tenía 12 años y pesaba 64 kilos. A esa edad, los amigos y amigas son muy crueles, y yo me sentía marginada.
Soy la mayor de tres hermanos, por lo que en mi familia yo debía ser la que diera el ejemplo en todo: como estudiante, ejemplo de excelencia. Como deportista, también la
mejor; y además tenía que ser ejemplo de liderazgo en todo cuanto emprendiera. Yo lo sentía así. Siempre fui muy autoexigente, quería ser perfecta. Tal vez por esa exigencia,
yo sentía culpa todo el tiempo. Sentía culpa de comer, de verme al espejo, de todo. Y empecé a obsesionarme, más que con mi peso, con la perfección que yo quería alcanzar.
De chica nunca tuve amigas, y yo quería ser perfecta creyendo que era la manera de que la gente me aceptara. Lo que recuerdo es que nunca nadie me invitaba a ningún lugar,
que yo era una niña solitaria. Hasta que de pronto eso cambió. Empecé a perder peso, y mi teléfono comenzó a sonar. Entonces me dije: "Era eso, che, no me querían con ellos
porque estaba gorda", y así comencé con las dietas. Asocié la delgadez con la personalidad, con el éxito social. Y eso mismo exactamente es lo que les pasa a muchas chicas,
creen que cuanto más flacas estén, mejores personas van a ser y más van a ser aceptadas por la sociedad y por sus amigos.
Pero hay algo más, algo que fue terrible y se convirtió en la causa verdadera de todo lo que vino después. Os tengo que contar que fui víctima de malos tratos. Tuve un desengaño
amoroso con un hombre 10 años mayor que yo. Se llamaba Alejo. Yo estaba enamorada, obsesionada con él, y él no quería estar conmigo. Él fue el detonante de la enfermedad.
Esto es un aviso para que los padres sepan que en Internet hay muchos perversos.
Yo chateaba con casi cincuenta personas. Una noche nos juntamos todos y conocí a Alejo personalmente. Poco después me fui a vivir sola a Buenos Aires. Se suponía en mi
familia que me fui allá para estudiar periodismo, pero en realidad yo sabía que era para estar más cerca de él, aunque él no quisiera estar cerca mío... Yo estaba muy enamorada
y él no parecía estarlo, no tanto. Y entonces fue cuando me puse a pensar que yo no era lo suficientemente linda para él, o lo suficientemente flaca. Sentía que, si adelgazaba,
Alejo me iba a querer más. Pero me engañaba, fue un error... y así comenzó el infierno.
Vomité por primera vez después de haber ido a cenar a un local de comida rápida. Después del vómito me sentí aliviada. Pero con el tiempo, en lugar de comer y vomitar, como
esa vez y luego muchas veces, dejé de comer. Porque vomitar me lastimaba la garganta; entonces, ¿para qué sentir ese dolor si podía directamente no comer nada? Lo máximo
que estuve sin comer fueron 11 días; los demás días, durante tres meses, sólo comía una manzana o tomaba mucha agua... En esos tres meses bajé 10 kilos.
Yo no lo sabía, pero realmente estaba ciega. Ana me manipulaba. Luego os cuento quién es Ana, aunque vosotras, las chicas, ya lo sabéis. Llega un momento en que la comida
te repugna. Cuando pasas el umbral del hambre, te llegas a olvidar de cómo se masticaba. A mí me costaba la maniobra de abrir la mandíbula. Llegué a pesar 47 kilos y me
tatué la muñeca con esa cifra, para tener un recordatorio permanente. Cada vez que iba a comer me decía a mí misma: "¿Vas a comer?".
Estuve casi muerta, tuve los primeros intentos de suicidio, vi el mundo distorsionado, sentía olores que nunca había conocido. Kate Moss era el referente obvio para mí. Y,
entre las argentinas, Celeste Cid. Me parecía súper armoniosa, flaquita, y a Alejo le encantaba. Después de un tiempo me invadió Ana (así es como las anoréxicas llaman a la
enfermedad), y quise investigar. Me metí en Internet, busqué información sobre la anorexia, y de repente me apareció Pro Ana. Visité el sitio y descubrí a chicas que defendían
la anorexia y la bulimia como un estilo de vida: Pro Ana y Pro Mía son los nombres que le dieron para hablar libremente, y así evitar que los sitios fueran cancelados. Había
miles de chicas a las que les pasaba lo mismo.
Por eso abrí una página Pro Ana, una página que llamé Me como a mí. Las creencias básicas de esa página que escribí son (porque siguen siendo, aunque ahora están en mi
computadora y ya no en la Red): que cada uno puede hacer de su vida lo que desee, siempre y cuando no moleste a otros (y esa molestia sea justificada) y mientras no atente
contra su propia vida. Me como a mí fue la primera página Pro Ana en castellano. Fue un éxito. Me escribían cientos de chicas para agradecerme el haber creado Me como a
mí. Con mis lectoras hacíamos competencias todas las semanas para ver quién había adelgazado más. Me volví obsesiva, contaba las calorías y había días en los que sólo ingería
un sobrecito de sacarina. Una persona necesita cada día alrededor de 1.200 calorías para sobrevivir, y yo como máximo ingería 300. Era una locura, y hoy me doy cuenta de lo
que fui, de lo que hice, de lo que me hice. Cuando estás así te vuelves loca... No puedes estudiar, no puedes pensar. Mi analista no tuvo tiempo de nada porque ya estaba muy
mal y traté de suicidarme.
Quiero contaros cómo me recuperé. No voy a mentir…Mi psicólogo fue una pieza fundamental para que hoy me sienta como me siento. Hago psicoanálisis desde hace unos
cuatro años, pero empecé a darle bola hace dos... Lo aconsejo a todo el mundo. Después de mi intento de suicidio estuve internada durante tres meses, y mi psicoanalista estuvo
conmigo, siempre ayudándome, siempre escuchándome.
Abzurdah es un diario íntimo donde cuento lo que antes no podía expresar a nadie porque me sentía sola. Muy sola, aunque no lo estuviera. Me encerraba en mí misma y me
lastimaba. Lastimaba a mi papá, que sufrió mucho. Y ver a la familia sufriendo por mi culpa también me hizo abrir los ojos.
Por eso creo que salir de ahí ha de ser porque tú lo decides. Por mucho que te lo digan mil veces, oírlo no te hace nada, porque te pones una barrera y no te importa lo que te
digan. Salir de ahí tiene que ser una determinación tuya. Para terminar con esto, para ser libre, yo abro una página y en esa página digo: '¡Esto no lo soy más! Ahora soy otra
persona... esto no quiero ser".
Pero no todo termina ahí, es un proceso largo, difícil. Después de retomar el hábito de comer, empecé a autoflagelarme. Siempre estaba acompañada por alguien, mi hermana,
mi madre. Me tenían controlada, me obligaban a comer. Cada vez que me encontraba un minuto sola me cortaba los brazos. Me daba placer ver correr la sangre. Pensaba que
era una manera de dejar salir todo el dolor que me invadía. Alejo no estaba conmigo, y me habían obligado a dejar a Ana. Me cortaba con lo que encontraba. Pero eso duró sólo
un tiempo.
El psicoanálisis fue lo que realmente me ayudó a cambiar mi forma de pensar, a darme cuenta de que Ana no es un estilo de vida, sino una enfermedad que, una vez que la
padeces y aunque los médicos te digan que estás recuperada, siempre va a haber un momento en el que te va a querer atacar, y yo estoy preparada para enfrentarla y no voy a
permitir que vuelva a invadirme. Por eso siempre digo a las chicas que hablen, que pidan ayuda, que no se guarden lo que les pasa. Lo mejor para alejarse de Ana es la palabra,
el psicoanálisis. Hoy estoy muy agradecida a Néstor (mi psicoanalista), que siempre me acompañó. Aunque en algún momento fui muy rebelde y no quise hablarle, él siempre
fue muy paciente. Puedo decir que es un gran amigo al que quiero tener siempre ayudándome, porque me conoce, sabe cómo pienso y está atento a todo lo que hago.
Pero el relato gracioso y los detalles los reservo todavía. Me falta plantar un árbol, y va a tener que ser gracioso para poder compararse con la anécdota de cuando tuve un hijo
o escribí un libro. Ya sé que voy a destiempo con el mundo, y déjenme decirles que ir a destiempo con el mundo tiene su encanto. De verdad, nunca creí que fuera a escribir
esto, pero ahora lo escribo: ¡soy feliz! Me enamoré, sufrí, padecí enfermedades, viajé por el mundo, escribí un libro, me conecté gracias a él con miles de personas de muchos
países, me enamoré de nuevo, como nunca en mi vida, y después de vomitar todos los días durante toda una semana (¡esta vez no era a propósito!), mi amor me llevó al hospital
con una sonrisa esperanzada. Y ahora voy a ser mamá.
Lo oculté durante cinco meses porque me parece demasiado íntimo. Pero también creo que no puedo aparecer por sorpresa con un ser de 40 centímetros algún día en la
presentación de mi próximo libro. Porque ahora llevo tiempo en esta tarea, desde hace un año, y espero terminarla antes de ser madre. Ésta es mi mejor versión, la más feliz, la
más completa.

Analizamos sobre la forma de actuar del personaje, comentamos al respecto y respondemos a las siguientes preguntas:
• ¿Qué le pasó?
¿Cuáles fueron las causas que llevaron al personaje a la anorexia?
¿Qué emociones experimentaba el personaje ante la situación que vivía?
¿Qué harías tú en su lugar?
¿Por qué pensamos de manera distinta?
¿Crees que valoró o consideró el momento de tomar decisiones?
¿Tomó en cuenta las consecuencias que vendrían?
¿Cómo actuarías tú frente a un caso de anorexia?
¿Crees que el manejo de las emociones nos ayuda a mejorar autoestima?
¿Qué acciones hubieras propuesto parta que el personaje pudiera salir de la anorexia?

Lee los siguientes enunciados y relaciónalo con cada


situación de riesgo luego responde a las siguientes
preguntas:

¿Por qué a veces es más difícil rechazar circunstancias que nos ponen en riesgo?

¿Recuerdas alguna situación de tu vida cotidiana donde te sentiste en riesgo?

¿Qué sucedió? ¿Cómo actuaste frente a ese hecho?

¿Qué medidas adoptas habitualmente para protegerte de posibles riesgos?

¿Consideras que los peligros y riesgos solo se encuentran en las calles y


espacios públicos?
Trabajo grupal: Elaboren una lista de situaciones de riesgo que podrían enfrentar
y luego proponen acciones para evitarla y mejorar su estado emocional como su
autoestima.
Situación causas consecuencias Acciones para mejorar mis
de riesgo emociones y autoestima.
Abandono Separación Delincuencia, Pensar en mi futuro, dialogar
de los de los drogadicción etc. con mis padres y hacerles
estudios. padres. ver que es lo mejor para mí.

¿Escucharon el caso Guzmán Albarracín VS Ecuador ante la CIDH?


Paola Guzmán Albarracín fue una adolescente que desde los 14 años
soportó violencia sexual del vicerrector y del médico de su colegio en
Guayaquil.
Después del acoso reiterado, ella quedó embarazada a los 15 años
producto de una violación. El agresor, el vicerrector Bolívar Espín, le
obligó a interrumpir su embarazo con el médico del mismo colegio,
quién también la agredió sexualmente. Al final, ella cayó en depresión
y se suicidó ingiriendo fósforo blanco en 2002. Este caso llegó a la
CIDH 18 años después, y la Corte falló a favor de Paola el 14 de agosto
del 2020.
Este triunfo constituye la primera sentencia continental sobre violencia
sexual en instituciones educativas; además, por primera vez, se
estableció estándares para prevenir y proteger a los NNA por violencia
sexual en contextos educativos. El caso Guzmán Albarracín es un
precedente contra la violencia sexual en las aulas.

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