Aproximación a la Semana Santa de Córdoba.
SEMANA SANTA (Pasión y muerte de Jesús)
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Las procesiones van a ser el espectáculo popular de estos días.
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VAN A LANELR EL AMEBNTIE DE NAEUSRTS CELLAS DUATNRE ESTA SAEMNA.
Cada uno vive la
Semana Santa a su manera:
hay quien la aprovecha para
disfrutar de unas
minivacaciones de primavera en
la playa o en la montaña, hay
quien se incorpora al bullicio de
la festividad en la calle, hay
quien se retira al silencio de un
retiro_espiritual, hay quien
prefiere la solemne liturgia de
los oficios. Si alguna semana del
año es vivida desde puntos de
vista diferentes es precisamente
la Semana_Santa.
Pero el hecho que es
motivo de todas estas
actitudes individuales es el
mismo: el recuerdo de la
muerte de Jesús de Nazaret.
La muerte de Jesús, no cabe
duda, tiene para cada uno, una
lectura diferente. Releyendo los
textos que nos cuentan los
sucesos que ocurrieron
entonces, hagamos un intento
de vivirlos desde el punto de
vista del propio protagonista
principal: el propio Jesús.
No era un asceta, ni un
masoquista. Jesús nunca
consideró el sufrimiento y el
dolor como un valor.(...) Si
algo sobresale en la
personalidad de Jesús, fue
precisamente que jamás le dio importancia a las formas, a las apariencias, a lo que la gente
pudiera decir o pensar de él. Él respetaba el sábado, y todos los preceptos de la Ley; pero nunca
se preocupó de que los demás dijeran que no los respetaba. Creía en la castidad, y la vivió hasta
el final de su vida; pero nunca le preocupó lo que pudieran decir de él por aceptar un trato
amistoso con las mujeres. Iba al Templo, como cualquier judío religioso; pero no pudo soportar que
los sacerdotes utilizasen el Templo como instrumento de poder y enriquecimiento personal.(...)
Aproximación a la Semana Santa de Córdoba.
Cuando fue consciente de que había llegado su fin, su reacción no fue la del héroe que
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desprecia la muerte; fue la del hombre que ama la vida, que quiere seguir viviendo. Sintió en el
fondo de su alma la soledad absoluta. Ante el hecho de una muerte anunciada, ni los amigos ni la
familia podían aportarle una compensación. Él sólo tenía que enfrentarse a la tortura primero, a la
muerte después.
Fue entonces cuando tuvo que llenarse de coraje, persuadirse que cada hombre tiene que
ser fiel a su destino, y que el suyo había llegado a su punto culminante. Aquella voz de su
conciencia que la había llevado a enfrentarse a un poder religioso vacío de convicciones, se impuso
sobre el pavor somático que atenazaba sus brazos y sus piernas. Se puso en pie, y se entregó sin
perder la dignidad. Caifás, Pilato, Herodes, los soldados romanos, los criados del pontífice, pudieron
pegarle y pudieron insultarle. Nunca pudieron torcer su espíritu. Había nacido para cumplir una
misión, y la cumpliría hasta el final. Solitario, pero convencido. Así murió Jesús.
Cuando veamos estos días los Cristos paseando por las calles, hagamos un intento por
penetrar en la aventura humana de ese hombre, cuyo cadáver ha sido elevado a la categoría de
arte. Las procesiones tienen un efecto estético indiscutible: la noche, las velas, el balancearse de la
cruz, las filas de nazarenos silenciosos y penitentes, la música y las saetas. Es un conjunto de
efectos plásticos con valor estético en sí mismo. Hemos elevado a la categoría de arte la tragedia
humana de Jesús. Porque finalmente es la tragedia de todos. De todos los que sufren la
enfermedad, el paro, la injusticia, la marginación. De alguna manera en…
(Pista: El Cristo crucificado- Lo que paseamos por la calle- es el destino trágico de la humanidad)
(J. LORING, Pasión y muerte de Jesús , Diario Córdoba, 28 de marzo de 1.999)
Aproximación a la Semana Santa de Córdoba.
LA SEMANA SANTA DE CÓRDOBA (Algo más que folclore)
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Cabe preguntarse ¿qué es la Semana Santa?
Ante de hablar de la Semana Santa convendría decir algunas cosas sobre las procesiones.
Son tan viejas como la misma civilización. Y no son patrimonio exclusivo de la Iglesia. La misma
Biblia nos ha dejado testimonios de estas expresiones de fe donde siempre el pueblo fue el gran
protagonista. (...)
Pero, ¿cuándo comienzan las procesiones de Semana Santa? Y sobre todo, ¿Cuándo
comienzan en Córdoba? El arranque cordobés del movimiento cofradiero tiene su raíz en el siglo
XV. Aunque sería el siglo XVI quien daría un impulso imparable a estas manifestaciones de fe
cristiana. El auge cofradiero se extiende como un reguero de pólvora en las cuatro primeras
décadas del siglo XVI: Sevilla, Granada, Murcia, Córdoba se convertirían en esas décadas en los
grandes talleres de la imaginería semanasantera.
Aquellos artistas eran ante todo, y sobre todo, creyentes de una profunda y sencilla fe.
Las cofradías nacieron como asociaciones de seglares, bajo la dirección y tutela de los pastores. A
los primitivos cofrades se les exigía una vida cristiana intachable, la práctica de las virtudes
cristianas y, sobre todo, de la solidaridad con los pobres. Y nacieron sin discriminación alguna
porque cabían hombres y mujeres, pobres y ricos con tal de guardar una vida ejemplar. Las
primitivas hermandades eran tremendamente exigentes para con los cofrades. Y todo cuanto
supusiera folclore estaba muy lejos de ellas. Nacieron como hermandades de penitencia, herederas
de los antiguos disciplinantes, surgidos en Italia en el siglo XII.
Esas fueron sus raíces. Y ese era su espíritu primitivo. Que más tarde, con el paso de los
siglos, se convirtieran en un espectáculo para los ojos, en una estupenda atracción turística o en
un fenómeno cultural-religioso complejo, no fue culpa suya. Al principio los desfiles procesionales
eran muy simples y pobres. Un crucificado, una imagen de nuestra Señora, un puñado de
nazarenos - que alcanzaba en el siglo XVI a cientos y hasta miles-, una procesión con hermanos
encapuchados, dándose golpes con látigos en las espaldas.
El auge de las hermandades es una realidad palpable en toda Andalucía. Lo que ya no es
tan palpable es ese esfuerzo por volver al espíritu con que nacieron... Las procesiones ni son ni
deben ser jamás espectáculo. Son expresiones de fe, signos válidos de la devoción colectiva a la
Pasión de Jesucristo. Que tengan facetas artísticas o culturales es inevitable. Los artistas se
esforzaron en dejarnos ese legado admirable que es envidia de cuantos nos visitan. La Semana
Santa entraña valores muy diversos en cuanto signo de la fe de un pueblo, de su capacidad
creativa, de su ingenio. Pero reducida a un puro folclore o a un estéril sentimentalismo es de una
feroz miopía. Es desconocer su historia antigua y moderna. Los crucificados transparentes son
reflejo de arte. Sí. Pero sobre todo manifiestan un profundo latido de fe. La fe de un pueblo,
sobrecogido por el martirio del Hijo de Dios...
(P. MOYANO, Algo más que folclore , Diario Córdoba, 12 de abril de 1992)