EL MODELO LINEO-FUNCIONAL
Este modelo es de naturaleza mixta, ya que combina los principios básicos del diseño
vertical y horizontal, con el fin de aprovechar las ventajas de los dos primeros modelos:
lineal y funcional. De otra parte, también pretende evitar los inconvenientes de estas formas
organizativas.
La parte central de la estructura se apoya en el modelo jerárquico, basado en las relaciones
lineales que lo configuran. Siendo estas las que ejecutan, supervisan y controlan los flujos
de trabajo con que se lleva a cabo la actividad de la empresa.
Pero, con el fin de apoyar técnicamente a la línea, se diseña en torno a esta parte central una
estructura de «staffs directivos» y de «asesoramiento», con el fin de que se logre la
especialización y el apoyo logístico necesarios para mejorar la eficiencia de la empresa.
El mayor inconveniente de este modelo, característico en la gran empresa de las últimas
décadas, es su excesiva burocratización y su elevada jerarquización, lo que unido a la
multiplicidad de expertos funcionales y asesores lo convierte en un esquema lento de
respuesta y caro por los elevados costes de administración. En la figura 11, se recoge un
ejemplo de organigrama resumido.
Ventajas:
Mayor especialización.
Se obtiene la más alta eficiencia de la persona.
La división del trabajo es planeada y no incidental.
El trabajo manual se separa del trabajo intelectual.
Disminuye la presión sobre un sólo jefe por el número de especialistas con que
cuenta la organización.
Desventajas:
Dificultad de localizar y fijar la responsabilidad, lo que afecta seriamente la
disciplina y moral de los trabajadores por contradicción aparente o real de las
órdenes.
Se viola el principio de la unidad de mando, lo que origina confusión y conflictos.
La no clara definición de la autoridad da lugar a rozamientos entre jefes.