Universidad Nacional Experimental
De los Llanos Occidentales “Ezequiel Zamora”
Unellez - Sosa
Prof. Bachiller
Yubisay Molina José Luis Vivas Cordero
C.I: 27.383.295
Cuidad de Nutrias, enero de 2023
Concepto de suelo
Se denomina suelo a la parte superficial de la corteza terrestre, biológicamente
activa, que proviene de la desintegración o alteración física o química de las rocas y de los
residuos de las actividades de seres vivos que se asientan sobre él. Son muchos los procesos
que pueden contribuir a crear un suelo particular, algunos de estos son: la deposición eólica,
sedimentación en cursos de agua, meteorización, y deposición de material orgánico.
Suelo agrícola
El concepto de suelo agrícola es aquel que se utiliza en el ámbito de la
productividad para hacer referencia a un determinado tipo de suelo que es apto para todo
tipo de cultivos y plantaciones, es decir, para la actividad agrícola o agricultura. El suelo
agrícola debe ser en primer lugar un suelo fértil que permita el crecimiento y desarrollo de
diferentes tipos de cultivo que sean luego cosechados y utilizados por el hombre, por lo
cual también debe ser apto por sus componentes para el ser humano.
Cuando hablamos de suelo agrícola estamos hablando de un tipo especial de suelo
que debe contar con ciertos elementos que lo conviertan en suelo apto para el crecimiento
de cultivos. Además de ser un suelo fértil, con una importante composición de humus (o la
sección orgánica del suelo), el suelo agrícola debe contar con nutrientes principales tales
como los nitratos, amonio, fósforo, potasio, sulfato, magnesio, calcio, sodio, cloruro y otros
como el hierro, el cobre, el manganeso aunque estos últimos en menor proporción. Todos
estos nutrientes pueden ser reforzados y agregados de manera artificial a través de
fertilizadores que se aplican en las zonas que más lo necesitan. Es importante que los
fertilizantes utilizados no sean perjudiciales ni tóxicos porque entonces luego esos tóxicos
irán a los alimentos cultivados.
Origen y formación de los suelos agrícolas.
Los suelos deben su origen o formación por la acción desintegradora que sufren los
macizos rocosos preexistentes o rocas madres, debido a factores medioambientales,
procesos de meteorización in situ (físicos, químicos y biológicos) y procesos de erosión
(transporte de suelos). Cuando una superficie de roca se expone a la atmósfera durante un
tiempo apreciable, se desintegra o se descompone en partículas pequeñas y así se forman
los suelos. Un suelo puede formarse in situ por la meteorización de los macizos rocosos. En
este caso las rocas madres se descomponen y alteran en el mismo lugar y no ocurre
transporte de materiales.
También puede ocurrir que las partículas que se generan por los procesos físicos, químicos
y biológicos, sufran transporte y se genere un suelo transportado, es decir que las partículas
se depositaron más abajo. Es necesario comprender como se forma el suelo, para entender
las propiedades ingenieriles (parámetros geotécnicos) de los materiales que conforman el
suelo y por tanto lograr que las obras de ingeniería civil sean seguras y rentables.
Suelos aluviales
Los suelos aluviales son suelos de origen fluvial, poco evolucionados aunque
profundos. Aparecen en las vegas de los principales ríos. Se incluyen dentro de los
fluvisoles calcáricos y eútricos, así como antosoles áricos y cumúlicos, si la superficie
presenta elevación por aporte antrópico, o bien si han sido sometidos a cultivo profundo.
Los suelos aluviales son suelos con perfil poco desarrollado formados de materiales
transportados por corrientes de agua. Sobre su superficie se ha acumulado algo de materia
orgánica. Son suelos que tienen mala filtración y oscuros.
Suelos coluviales.
Son acumulaciones constituidas por materiales de diverso tamaño pero de litología
homogénea, englobados en una matriz arenosa que se distribuye irregularmente en las
vertientes del territorio montañoso, habiéndose formado por alteración y desintegración in
situ de las rocas ubicadas en las laderas superiores adyacentes y la acción de la gravedad.
Se caracterizan por contener gravas angulosas a subangulosas distribuidas en forma caótica,
sin selección ni estratificación aparente, con regular a pobre consolidación; ocasionalmente
contienen algunos horizontes lenticulares limo arenoso.
Fases de formación del suelo
La formación del suelo se inicia cuando la roca es meteorizada por la acción de
agentes atmosféricos o biológicos, originando una capa de fragmentos rocosos de todo
tamaño y sales minerales. El proceso de formación puede durar miles de años.
Las etapas por las que pasa la formación de un suelo o edafogénesis, las podemos
resumir en cuatro.
Etapa inicial. Roca madre. Cuando una roca aflora a la superficie es meteorizada
por los agentes atmosféricos y, poco a poco, se va fragmentando.
Etapa 2. Suelo bruto. Continua la meteorización de la roca madre y se forma una
capa mineral denominada «manto de alteración» u horizonte C, sobre la que se
asientan seres vivos sencillos (musgos, líquenes, bacterias, protistas).
Etapa 3. Suelo joven. Se trata de una etapa de maduración en donde la actividad de
los seres vivos proporciona materia orgánica que se transforma, dando lugar al
humus que constituye el horizonte A. La evolución del suelo permite la instalación
de comunidades biológicas más complejas.
Etapa 4. Suelo maduro. Es la etapa climácica, en donde el suelo queda estructurado
definitivamente en niveles horizontales denominados horizontes. En esta se crea una
capa intermedia, el horizonte B, formada por la acumulación de sales minerales que
el agua de la lluvia arrastra desde el horizonte A. El suelo ya no evoluciona más
porque ha llegado al máximo que los factores ambientales permiten.
Factores que afectan la formación del suelo.
Clima
Es el factor más influyente, la temperatura y las precipitaciones (lluvias) generan la
meteorización, por un lado mecánica por los cambios de temperatura bruscos (por ejemplo
de calor extremo en el día a frio profundo en la noche) provocan agrietamientos en las rocas
que se rompen, el viento (fuerza eólica) los transporta más fácilmente cuanto más pequeños
sean los trozos de piedra resultante, además el viento también erosiona las rocas generando
más sedimentos de regolito.
Materia orgánica
Las plantas y animales desempeñan un papel vital, porque tienen una fuerte
influencia sobre las propiedades físicas y químicas del suelo, éstos proporcionan la materia
orgánica que posibilita al suelo ser fértil y estar bien nutrido para desempeñarse mejor
como sustento de los seres vivos. Los vegetales aportan la mayoría de la materia orgánica,
pero también contribuyen animales y microorganismos la descomposición de vegetales
muertos y animales en el suelo genera la deposición del humus que es la materia orgánica
propiamente dicha, ciertos microorganismos ayudan al suelo a absorber los nutrientes de la
materia orgánica y por eso se denominan descomponedores. A su vez está materia obtenida
de vegetales muertos y animales contribuye a la supervivencia de las plantas, las ayuda a
crecer, y también les sirve a los animales.
Relieve
Se refiere a la posición del terreno, si es una montaña con gran pendiente los agentes
de erosión (que veremos en la página siguiente), como el viento, el agua, el hielo producen
un desprendimiento del suelo, no se puede depositar en la pendiente ni formar suelo, este se
transporta a zonas de estepas (zonas planas) donde se asienta y forma el suelo. En cambio
en zonas de bajos los suelos son gruesos y oscuros, poseen mucha materia orgánica, pero su
debilidad es la acumulación excesiva de agua, son suelo húmedo y mal drenado.
Disgregación y alteración de la roca madre.
Meteorización física
La meteorización física produce sólo la desintegración física de la roca madre,
pasando de un estado coherente a un estado suelto o fragmentario. Esta ruptura de la masa
rocosa en fragmentos (o clastos) menores, tiene como consecuencia aumentar su superficie
específica, mejorando las condiciones para la acción de los procesos químicos y
bioquímicos de la alteración.
Meteorización química
La meteorización química conduce a cambios en la composición química y
mineralógica de las rocas bajo la influencia de los agentes atmosféricos e hidrosféricos. La
alteración de los minerales primitivos o primarios, en general complejos, da nacimiento, ya
sea vía transformación o vía síntesis, a minerales más simples, secundarios, más o menos
solubles (carbonatos alcalinos y alcalinos térreos), o coloidales (arcillas, óxidos de Fe y de
Al). El conjunto constituye el complejo de alteración.
El complejo de alteración, junto a los minerales residuales, es decir aquellos que no
fueron alcanzados por el proceso de alteración, constituyen la fracción mineral de la fase
sólida del suelo. La descomposición resulta de la acción separada o simultánea de los
siguientes procesos químicos: solución, hidrólisis, oxidación, reducción, óxido reducción,
hidratación y carbonatación. El agente meteorizante más importante es el agua. Su efecto es
más intenso al aumentar su contenido en ácidos o en bases y es influenciado por las
condiciones existentes.
Horizonación
Al actuar la edafización de un modo netamente direccional, (desde la superficie
hacia el interior) se pasa de un material homogeneo (como es una roca) a un material
heterogeneo, estratificado en capas, el suelo. A estas capas se les denomina horizontes y su
superposición constituye el perfil del suelo. Los horizontes constituyen las unidades para el
estudio y clasificación de los suelos. Los horizontes edáficos son capas aproximadamente
paralelas a la superficie, definidas en función de cambios de sus propiedades y
constituyentes (que son el resultado de la actuación de los procesos de formación del suelo)
con respecto a las capas inmediatas.
Generalmente bastan sólo tres propiedades para establecer la horizonación de un
suelo: color, textura y estructura, aunque otras propiedades, como la consistencia o la
presencia de cútanes, son a veces de gran ayuda.
Estructura
La estructura del suelo se define por la forma en que se agrupan las partículas
individuales de arena, limo y arcilla. Cuando las partículas individuales se agrupan, toman
el aspecto de partículas mayores y se denominan agregados. La agregación del suelo puede
asumir diferentes modalidades, lo que da por resultado distintas estructuras de suelo. La
circulación del agua en el suelo varía notablemente de acuerdo con la estructura; por
consiguiente, es importante que conozca la estructura del suelo donde se propone construir
una granja piscícola. Aunque quizás no pueda recopilar toda está información por cuenta
propia, los técnicos especializados del laboratorio de análisis de suelos podrán
suministrársela después de examinar las muestras de suelo no alteradas que tome. Le
podrán decir si la estructura del suelo es mala o buena (poros/canales capilares, red, etc.).
También podrán ofrecerle información sobre el grado de circulación del agua o la
permeabilidad.
Textura
La textura indica el contenido relativo de partículas de diferente tamaño, como la
arena, el limo y la arcilla, en el suelo. La textura tiene que ver con la facilidad con que se
puede trabajar el suelo, la cantidad de agua y aire que retiene y la velocidad con que el agua
penetra en el suelo y lo atraviesa. Para conocer la textura de una muestra de suelo, separe
primero la tierra fina*, todas las partículas de menos de 2 mm, de las partículas mayores
como la grava y las piedras. La tierra fina es una mezcla de arena, limo y arcilla. Para
realizar los ensayos de campo siguientes asegúrese de utilizar sólo tierra fina.