Cuentos Medievales en La Tradicion Oral de Asturias: Piegel Alemán (Siglo
Cuentos Medievales en La Tradicion Oral de Asturias: Piegel Alemán (Siglo
9 788496 906051
RED DE MUSEOS ETNOGRÁFICOS DE ASTURIAS
16 [Continúa en solapa posterior]
Cuentos medievales
en la
Con un prólogo de
María Jesús Lacarra
Cuentos medievales
en la
Con un prólogo de
maría Jesús lacarra
dentes de Grao, Cangas del Narcea y Salas (números 13.1, 13.2 y 13.3) y Boal,
Cangas del Narcea y Mieres (números 47.1, 47.2 y 47.3), respectivamente.
También es interesante comprobar cómo la tradición oral asturiana conserva
versiones íntegras de cuentos medievales que, hasta ahora, sólo se conocían
por alusiones o en versión fragmentaria, como muestra la comparación del
texto editado en el Libro de los evangelios del adviento (siglo xv) con las ocho ver-
siones asturianas que, bajo el título de «El engaño del ilusionista», publicamos
en este libro (números 55.1 a 55.8); o nos revela el carácter folclórico de epi- El cuento folclórico medieval, de ayer a hoy
sodios emblemáticos de la literatura española, como el «de lo que contesçió
a don Pitas Payas, pintor de Bretaña» en el Libro de buen amor (siglo xiv), cuya
E
tradicionalidad era objeto de discusión y ahora queda probada de facto gracias
l volumen que ahora se publica supone en cierto modo una continua-
a la versión tinetense de «Don Pitas Payas» (n.º 51). La serie de ejemplos en
ción de los preciosos Cuentos del Siglo de oro en la tradición oral de Asturias,
los que la tradición oral asturiana de los siglos xx y xxi arroja nueva luz sobre
que el mismo autor dio a conocer en 1998. Al igual que entonces los relatos
los textos literarios medievales podría ampliarse a todos los cuentos que se
van ordenados y clasificados según el clásico Catálogo de tipos folclóricos de Aarne-
incluyen en esta colección. Para facilitar esa tarea al lector no especializado,
Thompson (AT), actualizado en el año 2004 por Uther (ATU), pero el proce-
hemos creído conveniente editar el correspondiente texto medieval al frente
dimiento ahora utilizado es algo diferente y mucho más claro. El autor no se
de cada grupo de versiones de la tradición oral asturiana, con la seguridad de
limita a indicar en nota el paralelismo entre el cuento oral y el literario, sino que
que su cotejo resultará apasionante a cualquiera que se acerque a las páginas
transcribe íntegramente los textos medievales, —mayoritariamente castellanos,
de este libro, tanto si es un lector novel como si se trata del más avezado de
aunque también los hay en otras lenguas—, seguidos de la versión, o versio-
los medievalistas.
nes, recogidas de la tradición oral asturiana. De esa manera el lector encuentra
transcritos en páginas sucesivas unos relatos separados en el tiempo, por lo que
puede extraer sus propias conclusiones.
Jesús Suárez López ¿Estamos ante una prueba de la tradicionalidad de estos cuentos medieva-
Archivo de la Tradición Oral
les? Para el profesor Maxime Chevalier los cuentecillos del Siglo de Oro que to-
Museo del Pueblo de Asturias
davía contaban con una extensa difusión actual en el área de la lengua española
y portuguesa podrían ser folclóricos, criterio que en ciertas ocasiones sería vá-
lido también para la Edad Media. Los predicadores elaboraban sus sermones
adaptados al público oyente, lo que les llevaba a ilustrarlos con exempla, que en
muchos casos no eran más que cuentos tradicionales revestidos de un ropaje
moralizante. Sólo así se explica que el estudio del corpus ejemplar lleve a des-
cubrir numerosas versiones emparentadas con cuentos-tipo bien conocidos
todavía hoy por la tradición folclórica. Las historias protagonizadas por mu-
jeres testarudas que se empeñan en llamar piojoso al marido, pese a estar con
el agua al cuello, o que insisten en que el prado ha sido cortado y no segado,
8 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS
dentes de Grao, Cangas del Narcea y Salas (números 13.1, 13.2 y 13.3) y Boal,
Cangas del Narcea y Mieres (números 47.1, 47.2 y 47.3), respectivamente.
También es interesante comprobar cómo la tradición oral asturiana conserva
versiones íntegras de cuentos medievales que, hasta ahora, sólo se conocían
por alusiones o en versión fragmentaria, como muestra la comparación del
texto editado en el Libro de los evangelios del adviento (siglo xv) con las ocho ver-
siones asturianas que, bajo el título de «El engaño del ilusionista», publicamos
en este libro (números 55.1 a 55.8); o nos revela el carácter folclórico de epi- El cuento folclórico medieval, de ayer a hoy
sodios emblemáticos de la literatura española, como el «de lo que contesçió
a don Pitas Payas, pintor de Bretaña» en el Libro de buen amor (siglo xiv), cuya
E
tradicionalidad era objeto de discusión y ahora queda probada de facto gracias
l volumen que ahora se publica supone en cierto modo una continua-
a la versión tinetense de «Don Pitas Payas» (n.º 51). La serie de ejemplos en
ción de los preciosos Cuentos del Siglo de oro en la tradición oral de Asturias,
los que la tradición oral asturiana de los siglos xx y xxi arroja nueva luz sobre
que el mismo autor dio a conocer en 1998. Al igual que entonces los relatos
los textos literarios medievales podría ampliarse a todos los cuentos que se
van ordenados y clasificados según el clásico Catálogo de tipos folclóricos de Aarne-
incluyen en esta colección. Para facilitar esa tarea al lector no especializado,
Thompson (AT), actualizado en el año 2004 por Uther (ATU), pero el proce-
hemos creído conveniente editar el correspondiente texto medieval al frente
dimiento ahora utilizado es algo diferente y mucho más claro. El autor no se
de cada grupo de versiones de la tradición oral asturiana, con la seguridad de
limita a indicar en nota el paralelismo entre el cuento oral y el literario, sino que
que su cotejo resultará apasionante a cualquiera que se acerque a las páginas
transcribe íntegramente los textos medievales, —mayoritariamente castellanos,
de este libro, tanto si es un lector novel como si se trata del más avezado de
aunque también los hay en otras lenguas—, seguidos de la versión, o versio-
los medievalistas.
nes, recogidas de la tradición oral asturiana. De esa manera el lector encuentra
transcritos en páginas sucesivas unos relatos separados en el tiempo, por lo que
puede extraer sus propias conclusiones.
Jesús Suárez López ¿Estamos ante una prueba de la tradicionalidad de estos cuentos medieva-
Archivo de la Tradición Oral
les? Para el profesor Maxime Chevalier los cuentecillos del Siglo de Oro que to-
Museo del Pueblo de Asturias
davía contaban con una extensa difusión actual en el área de la lengua española
y portuguesa podrían ser folclóricos, criterio que en ciertas ocasiones sería vá-
lido también para la Edad Media. Los predicadores elaboraban sus sermones
adaptados al público oyente, lo que les llevaba a ilustrarlos con exempla, que en
muchos casos no eran más que cuentos tradicionales revestidos de un ropaje
moralizante. Sólo así se explica que el estudio del corpus ejemplar lleve a des-
cubrir numerosas versiones emparentadas con cuentos-tipo bien conocidos
todavía hoy por la tradición folclórica. Las historias protagonizadas por mu-
jeres testarudas que se empeñan en llamar piojoso al marido, pese a estar con
el agua al cuello, o que insisten en que el prado ha sido cortado y no segado,
10 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS El cuento folclórico medieval, de ayer a hoy 11
haciendo con las manos el gesto de las tijeras, figuraban en los sermonarios de etimología semítica alcaraván, con el que se designa en el Calila e Dimna al ave
de Jacques de Vitry o Étienne de Bourbon, las podemos leer en el Arcipreste zancuda que aconseja a la paloma cómo defenderse de los ataques de la raposa,
de Talavera o Corbacho y siguen vivas, ya como chistes, en la tradición española, aunque luego no sabe salvarse a sí misma. Este término ha quedado en España
americana y sefardí; las versiones de Jesús Suárez (n.º 31 y n.º 32) prueban su prácticamente reservado a la bibliografía técnica dedicada a temas de zoología
pervivencia en la tradición oral asturiana. o ecología, aunque se recoge hasta el siglo xvii y sobrevive en Hispanoamérica.3
En otros casos la coincidencia se explicaría por su procedencia litera- Su presencia hasta hoy en la tradición oral sólo puede explicarse por el arraigo
ria, favorecida por la difusión de algunas historias en pliegos de cordel hasta de este cuento y por su utilización en el final rimado, cuando el zorro exclama
época moderna, como ocurría con el cuento-tipo 706 (12: «La doncella de triunfal: —«¡Alcaraván comí!»—, y éste aprovecha que su agresor ha abierto la
las manos cortadas»), o por las lecturas escolares. El uso de fábulas para la boca, para gritar mientras huye: «¡A otro que no a mí!».
enseñanza del latín explica la proliferación de testimonios escritos medievales, El cuento medieval se sustentaba también sobre un refrán, pero de orien-
ya que Esopo pertenecía a la categoría de los «auctores minores» utilizados tación bien distinta. En el Calila e Dimna el alcaraván no podía librarse a tiem-
para los ejercicios retóricos y gramaticales, pero el uso escolar continuó siglos po de la raposa, por lo que se convertía en un buen ejemplo de quien da
después, aunque ya con finalidad edificante. No resulta extraño, pues, que consejos a otros pero no sabe aplicarlos a sí mismo. Ya desde finales del siglo
sigan viviendo en el folclore peninsular numerosas fábulas, como la número 3 xiii aparece documentado en forma de proverbio en los Castigos de Sancho IV
(«La raposa y la cigüeña se invitan»), n.º 4 («El único truco del gato»), n.º 5 (cap. xvii) «Por esso dize el proverbio en Castilla: Alcaraván fadiduro, que
(«El ratón de aldea y el de campo»), n.º 8 («El festín fracasado del lobo»), n.º 9 a todos da consejo e a sí non ninguno», y fue retomado por el Marqués de
(«¡Malos llobos vos coman!) o n.º 10 («La serpiente ingrata»). Santillana en sus Refranes (n.º 287)4. La asociación entre proverbio y cuento es
Más enigmática es la historia de «La raposa y el alcaraván» con la que se evidente en la colección de Hernán Núñez (c. 1549), donde el refrán «Alcara-
abre este libro, de origen desconocido y que se ha difundido con importantes ván çancudo, para otros consejo, para sí no ninguno» se explica a partir de la
cambios en el sentido último. La historia constituye el capítulo 18 del Calila e historia del Calila:
Dimna castellano, pero no se halla en el Panchatantra ni en el texto original de ibn Una paloma tenía su nido en un árbol, la vulpeja amenazola que la comería, si no
al-Muqaffa’, y más bien parece una adición tardía de algunos manuscritos árabes la dava parte de sus hijos. La paloma de miedo dávasela. El alcaraván compades-
y de sus traducciones hebreas.1 La difusión actual de esta fábula, muy popular en ciéndose de la paloma, diole consejo que no le diesse nada; porque el árbol era tan
el ámbito hispánico,2 permitiría aventurar que se trata de un cuento tradicional alto que no podría subir la vulpeja. Y assí no le dio dende en adelante nada y dixo el
porqué. Preguntó la vulpeja quién le avía dado aquel consejo. Respondió que el al-
en Al-Andalus, incorporado por algún copista al manuscrito árabe del que deri-
va la traducción alfonsí. En este caso, las versiones recogidas hoy serían un eco
del folclore hispano-árabe, como parece atestiguarlo la presencia del término 3
‘alcaraván’: «Ave caradriforme de cabeza redondeada, patas largas y amarillas, pico relati-
vamente corto y grandes ojos amarillos. De costumbres crepusculares o nocturnas, habita en
terrenos descubiertos, pedregosos o arenosos» (DRAE). En la base de datos CORDE (‹[Link]›) la
1
Véase el interesante trabajo de François de Blois, Burzoy’s Voyage to India and the Origin of voz no es demasiado frecuente: se documenta en el Calila e Dimna, La Celestina, los refranes de
the Book of Kalilah wa Dimnah, London, Royal Asiatic Society, 1990, esp. p. 12. Los dos capítulos Hernán Núñez (c. 1549), el Endecálogo contra «Antoniana Margarita» (1556) de Francisco de Sosa,
finales del Calila e Dimna son considerados espurios por los arabistas y se especula con su el Libro de cetrería de caza de azor (1565) de Fadrique de Zúñiga y Sotomayor y el Arte de Ballestería
incorporación en manuscritos de Al-Andalus. y Montería (1644) de Alonso Martínez de Espinar, junto a autores hispanomericanos contempo-
2
A las numerosas versiones orales recogidas, cabe añadir su aparición en la obra de Camilo ráneos, como Miguel Ángel Asturias, Rómulo Gallegos o Gabriel García Márquez.
José Cela, Judíos, moros y cristianos, Barcelona, Destino, 1981, pp. 40-41. 4
Véase Hugo O. Bizzarri, El refranero castellano en la Edad Media, Madrid, Júcar, 2004, p. 147.
10 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS El cuento folclórico medieval, de ayer a hoy 11
haciendo con las manos el gesto de las tijeras, figuraban en los sermonarios de etimología semítica alcaraván, con el que se designa en el Calila e Dimna al ave
de Jacques de Vitry o Étienne de Bourbon, las podemos leer en el Arcipreste zancuda que aconseja a la paloma cómo defenderse de los ataques de la raposa,
de Talavera o Corbacho y siguen vivas, ya como chistes, en la tradición española, aunque luego no sabe salvarse a sí misma. Este término ha quedado en España
americana y sefardí; las versiones de Jesús Suárez (n.º 31 y n.º 32) prueban su prácticamente reservado a la bibliografía técnica dedicada a temas de zoología
pervivencia en la tradición oral asturiana. o ecología, aunque se recoge hasta el siglo xvii y sobrevive en Hispanoamérica.3
En otros casos la coincidencia se explicaría por su procedencia litera- Su presencia hasta hoy en la tradición oral sólo puede explicarse por el arraigo
ria, favorecida por la difusión de algunas historias en pliegos de cordel hasta de este cuento y por su utilización en el final rimado, cuando el zorro exclama
época moderna, como ocurría con el cuento-tipo 706 (12: «La doncella de triunfal: —«¡Alcaraván comí!»—, y éste aprovecha que su agresor ha abierto la
las manos cortadas»), o por las lecturas escolares. El uso de fábulas para la boca, para gritar mientras huye: «¡A otro que no a mí!».
enseñanza del latín explica la proliferación de testimonios escritos medievales, El cuento medieval se sustentaba también sobre un refrán, pero de orien-
ya que Esopo pertenecía a la categoría de los «auctores minores» utilizados tación bien distinta. En el Calila e Dimna el alcaraván no podía librarse a tiem-
para los ejercicios retóricos y gramaticales, pero el uso escolar continuó siglos po de la raposa, por lo que se convertía en un buen ejemplo de quien da
después, aunque ya con finalidad edificante. No resulta extraño, pues, que consejos a otros pero no sabe aplicarlos a sí mismo. Ya desde finales del siglo
sigan viviendo en el folclore peninsular numerosas fábulas, como la número 3 xiii aparece documentado en forma de proverbio en los Castigos de Sancho IV
(«La raposa y la cigüeña se invitan»), n.º 4 («El único truco del gato»), n.º 5 (cap. xvii) «Por esso dize el proverbio en Castilla: Alcaraván fadiduro, que
(«El ratón de aldea y el de campo»), n.º 8 («El festín fracasado del lobo»), n.º 9 a todos da consejo e a sí non ninguno», y fue retomado por el Marqués de
(«¡Malos llobos vos coman!) o n.º 10 («La serpiente ingrata»). Santillana en sus Refranes (n.º 287)4. La asociación entre proverbio y cuento es
Más enigmática es la historia de «La raposa y el alcaraván» con la que se evidente en la colección de Hernán Núñez (c. 1549), donde el refrán «Alcara-
abre este libro, de origen desconocido y que se ha difundido con importantes ván çancudo, para otros consejo, para sí no ninguno» se explica a partir de la
cambios en el sentido último. La historia constituye el capítulo 18 del Calila e historia del Calila:
Dimna castellano, pero no se halla en el Panchatantra ni en el texto original de ibn Una paloma tenía su nido en un árbol, la vulpeja amenazola que la comería, si no
al-Muqaffa’, y más bien parece una adición tardía de algunos manuscritos árabes la dava parte de sus hijos. La paloma de miedo dávasela. El alcaraván compades-
y de sus traducciones hebreas.1 La difusión actual de esta fábula, muy popular en ciéndose de la paloma, diole consejo que no le diesse nada; porque el árbol era tan
el ámbito hispánico,2 permitiría aventurar que se trata de un cuento tradicional alto que no podría subir la vulpeja. Y assí no le dio dende en adelante nada y dixo el
porqué. Preguntó la vulpeja quién le avía dado aquel consejo. Respondió que el al-
en Al-Andalus, incorporado por algún copista al manuscrito árabe del que deri-
va la traducción alfonsí. En este caso, las versiones recogidas hoy serían un eco
del folclore hispano-árabe, como parece atestiguarlo la presencia del término 3
‘alcaraván’: «Ave caradriforme de cabeza redondeada, patas largas y amarillas, pico relati-
vamente corto y grandes ojos amarillos. De costumbres crepusculares o nocturnas, habita en
terrenos descubiertos, pedregosos o arenosos» (DRAE). En la base de datos CORDE (‹[Link]›) la
1
Véase el interesante trabajo de François de Blois, Burzoy’s Voyage to India and the Origin of voz no es demasiado frecuente: se documenta en el Calila e Dimna, La Celestina, los refranes de
the Book of Kalilah wa Dimnah, London, Royal Asiatic Society, 1990, esp. p. 12. Los dos capítulos Hernán Núñez (c. 1549), el Endecálogo contra «Antoniana Margarita» (1556) de Francisco de Sosa,
finales del Calila e Dimna son considerados espurios por los arabistas y se especula con su el Libro de cetrería de caza de azor (1565) de Fadrique de Zúñiga y Sotomayor y el Arte de Ballestería
incorporación en manuscritos de Al-Andalus. y Montería (1644) de Alonso Martínez de Espinar, junto a autores hispanomericanos contempo-
2
A las numerosas versiones orales recogidas, cabe añadir su aparición en la obra de Camilo ráneos, como Miguel Ángel Asturias, Rómulo Gallegos o Gabriel García Márquez.
José Cela, Judíos, moros y cristianos, Barcelona, Destino, 1981, pp. 40-41. 4
Véase Hugo O. Bizzarri, El refranero castellano en la Edad Media, Madrid, Júcar, 2004, p. 147.
12 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS El cuento folclórico medieval, de ayer a hoy 13
caraván. Después travando pláticas la vulpeja con el alcaraván, alabole de sabio en como quién se quedará con el queso encontrado; de ahí que Aarne-Thomp-
la governación de su vida y entre otras cosas preguntole qué hazía quando quería son-Uther lo cataloguen, bajo el item 120, entre los cuentos de animales. La
dormir. Respondió el alcaraván que metía la cabeça debaxo de las alas, y diziendo
versión antropomorfa recogida por Jesús Suárez, en la que un rey dará en ma-
y haziendo metiola. Entonces arremetió la vulpeja contra el alcaraván y comiósele.
Y assí hizo la vulpeja verdadera la sentencia de Eurípides, poeta griego. Reniego
trimonio a su hija al primero que vea salir el sol, se distancia así de la mayoría
del sabio, que para sí no es sabio.5 de las versiones peninsulares y se acerca a los textos medievales.6
Por el contrario en el folclore actual el cuento enlaza con el motivo del Del cuento tipo 838 Camarena y Chevalier sólo encontraron una versión
animal captor obligado a hablar (ATU 6), lo que implica el triunfo del conse- gallega, bastante alejada de los relatos antiguos.7 Por el contrario, la interesan-
jero sobre su agresor. En la versión recogida por Jesús Suárez la informante te narración recogida por Jesús Suárez (n.º 17) se cierra con otro cuentecillo
desconoce el sentido de la voz alcaraván y la sustituye por garabana, pero no que la informante inserta, a modo de caja china, recordando las palabras de
puede sustraerse al recuerdo del proverbio rimado con el que se cierra la su tía, que es un fiel reflejo de un texto medieval:
historia, por lo que la «raposina» cambia el «¡Garabán comí!» por el más tradi- Y siempre contaba de uno que se hiciera ladrón porque empezara por una ahuja, ya
cional «¡Aljarabán comí!». la madre que se lo admitía todo en casa, ya que allegara a ser un ladrón facineroso
Juntos a estos y otros cuentos bien conocidos por los amantes de la literatu- —siempre me contaba ese cuento— ya que allegaran a llevalo preso como ladrón,
ra oral (como «Los tres consejos», «Las respuestas desconcertantes» o «El repar- ya que cuando lo llevaban...—contábamelo ella—, que dijera.
to engañoso de la cosecha»), Jesús Suárez ha recogido auténticas sorpresas que —Quiero dar un abrazo a mi madre, que nunca más la veré.
el estudioso del cuento medieval deberá tener muy en cuenta a partir de ahora; Pero, ¿qué fuera el abrazo?, ¡que le arrancara una oreja con los dientes!, por-
en algunos casos por tratarse de versiones poco frecuentes o con motivos des- que le consintiera lo que robaba. Siempre le contaba ese cuento, que fuera la madre
concertantes por su coincidencia con los textos antiguos (como ocurre con los la que lo hiciera ladrón.
cuentos 7, 17, 18, 37, 40, 41, 46 ó 50), en otros por su condición de testimonios La historia del ladrón condenado que, al despedirse de uno de sus proge-
únicos, como la preciosa versión de don Pitas Payas (n.º 51). nitores, le arranca una oreja o le muerde los labios por no haberle aconsejado
Entre los primeros «La apuesta a ver el primer sol» (ATU 120) recrea un bien durante su infancia, tiene una larga andadura en la literatura didáctica
tema que ya aparecía en la obra de Justino, Epítome de las historias filípicas de medieval, desde el De disciplina scholarium del seudo Boecio al Speculum morale
Trogo Pompeyo, XVIII, 3, 6-19, insertado en una historia más extensa, de donde de Vicente de Beauvais o las colecciones esópicas medievales, pasando por
procede el ejemplo castellano medieval. A principios del xvi el franciscano Jo- numerosos ejemplarios o sermonarios como el de Jacques de Vitry. Como
hannes Pauli incluía otra versión en su célebre Schimpf und Ernst (1519), en la señala J. M. Cacho Blecua8, entre los textos existentes se pueden distinguir dos
que un juez aconseja a tres hermanos, aspirantes al trono del padre, que diri-
man la cuestión con esta apuesta. En la tradición oral, sin embargo, el motivo 6
J. Camarena Laucirica y M. Chevalier, Catálogo tipológico del cuento folklórico español. Cuentos de
aparece habitualmente protagonizado por animales, como la zorra y el sapo o animales, Madrid, Gredos, 1997, pp. 194-195.
el lobo y la zorra, quienes resuelven algún problema con este procedimiento, 7
J. Camarena Laucirica y M. Chevalier, Catálogo tipológico del cuento folklórico español. Cuentos
religiosos, Alcalá de Henares, Centro de Estudios Cervantinos,2003, pp. 324-325.
8
Juan Manuel Cacho Blecua, «La crueldad del castigo: el ajusticiamiento del traidor y la
5
Hernán Núñez de Toledo y Guzmán, Refranes o proverbios en romance: con sus glosas y numerados según ‘pértiga’ educadora en el Libro del caballero Zifar», en Aragón en la Edad Media. Sesiones de trabajo
el orden en que fueron escritos en la edición príncipe, con indicación del folio, edición crítica de Louis Combet, Julia («Violencia y conflictividad en la sociedad de la España bajomedieval»). IV Seminario de Historia Medieval,
Sevilla Muñoz, Germán Conde Tarrío y Josep Guia i Marín, Madrid, Guillermo Blázquez, 2001. Zaragoza, Universidad de Zaragoza - Departamento de Historia Medieval, 1995, pp. 59-89.
12 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS El cuento folclórico medieval, de ayer a hoy 13
caraván. Después travando pláticas la vulpeja con el alcaraván, alabole de sabio en como quién se quedará con el queso encontrado; de ahí que Aarne-Thomp-
la governación de su vida y entre otras cosas preguntole qué hazía quando quería son-Uther lo cataloguen, bajo el item 120, entre los cuentos de animales. La
dormir. Respondió el alcaraván que metía la cabeça debaxo de las alas, y diziendo
versión antropomorfa recogida por Jesús Suárez, en la que un rey dará en ma-
y haziendo metiola. Entonces arremetió la vulpeja contra el alcaraván y comiósele.
Y assí hizo la vulpeja verdadera la sentencia de Eurípides, poeta griego. Reniego
trimonio a su hija al primero que vea salir el sol, se distancia así de la mayoría
del sabio, que para sí no es sabio.5 de las versiones peninsulares y se acerca a los textos medievales.6
Por el contrario en el folclore actual el cuento enlaza con el motivo del Del cuento tipo 838 Camarena y Chevalier sólo encontraron una versión
animal captor obligado a hablar (ATU 6), lo que implica el triunfo del conse- gallega, bastante alejada de los relatos antiguos.7 Por el contrario, la interesan-
jero sobre su agresor. En la versión recogida por Jesús Suárez la informante te narración recogida por Jesús Suárez (n.º 17) se cierra con otro cuentecillo
desconoce el sentido de la voz alcaraván y la sustituye por garabana, pero no que la informante inserta, a modo de caja china, recordando las palabras de
puede sustraerse al recuerdo del proverbio rimado con el que se cierra la su tía, que es un fiel reflejo de un texto medieval:
historia, por lo que la «raposina» cambia el «¡Garabán comí!» por el más tradi- Y siempre contaba de uno que se hiciera ladrón porque empezara por una ahuja, ya
cional «¡Aljarabán comí!». la madre que se lo admitía todo en casa, ya que allegara a ser un ladrón facineroso
Juntos a estos y otros cuentos bien conocidos por los amantes de la literatu- —siempre me contaba ese cuento— ya que allegaran a llevalo preso como ladrón,
ra oral (como «Los tres consejos», «Las respuestas desconcertantes» o «El repar- ya que cuando lo llevaban...—contábamelo ella—, que dijera.
to engañoso de la cosecha»), Jesús Suárez ha recogido auténticas sorpresas que —Quiero dar un abrazo a mi madre, que nunca más la veré.
el estudioso del cuento medieval deberá tener muy en cuenta a partir de ahora; Pero, ¿qué fuera el abrazo?, ¡que le arrancara una oreja con los dientes!, por-
en algunos casos por tratarse de versiones poco frecuentes o con motivos des- que le consintiera lo que robaba. Siempre le contaba ese cuento, que fuera la madre
concertantes por su coincidencia con los textos antiguos (como ocurre con los la que lo hiciera ladrón.
cuentos 7, 17, 18, 37, 40, 41, 46 ó 50), en otros por su condición de testimonios La historia del ladrón condenado que, al despedirse de uno de sus proge-
únicos, como la preciosa versión de don Pitas Payas (n.º 51). nitores, le arranca una oreja o le muerde los labios por no haberle aconsejado
Entre los primeros «La apuesta a ver el primer sol» (ATU 120) recrea un bien durante su infancia, tiene una larga andadura en la literatura didáctica
tema que ya aparecía en la obra de Justino, Epítome de las historias filípicas de medieval, desde el De disciplina scholarium del seudo Boecio al Speculum morale
Trogo Pompeyo, XVIII, 3, 6-19, insertado en una historia más extensa, de donde de Vicente de Beauvais o las colecciones esópicas medievales, pasando por
procede el ejemplo castellano medieval. A principios del xvi el franciscano Jo- numerosos ejemplarios o sermonarios como el de Jacques de Vitry. Como
hannes Pauli incluía otra versión en su célebre Schimpf und Ernst (1519), en la señala J. M. Cacho Blecua8, entre los textos existentes se pueden distinguir dos
que un juez aconseja a tres hermanos, aspirantes al trono del padre, que diri-
man la cuestión con esta apuesta. En la tradición oral, sin embargo, el motivo 6
J. Camarena Laucirica y M. Chevalier, Catálogo tipológico del cuento folklórico español. Cuentos de
aparece habitualmente protagonizado por animales, como la zorra y el sapo o animales, Madrid, Gredos, 1997, pp. 194-195.
el lobo y la zorra, quienes resuelven algún problema con este procedimiento, 7
J. Camarena Laucirica y M. Chevalier, Catálogo tipológico del cuento folklórico español. Cuentos
religiosos, Alcalá de Henares, Centro de Estudios Cervantinos,2003, pp. 324-325.
8
Juan Manuel Cacho Blecua, «La crueldad del castigo: el ajusticiamiento del traidor y la
5
Hernán Núñez de Toledo y Guzmán, Refranes o proverbios en romance: con sus glosas y numerados según ‘pértiga’ educadora en el Libro del caballero Zifar», en Aragón en la Edad Media. Sesiones de trabajo
el orden en que fueron escritos en la edición príncipe, con indicación del folio, edición crítica de Louis Combet, Julia («Violencia y conflictividad en la sociedad de la España bajomedieval»). IV Seminario de Historia Medieval,
Sevilla Muñoz, Germán Conde Tarrío y Josep Guia i Marín, Madrid, Guillermo Blázquez, 2001. Zaragoza, Universidad de Zaragoza - Departamento de Historia Medieval, 1995, pp. 59-89.
14 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS El cuento folclórico medieval, de ayer a hoy 15
grandes bloques en función del familiar a quien se le atribuya la mala educa- Ninguna versión oral coincide exactamente con las desviaciones observadas
ción recibida. En la tradición esópica así como en el Libro del Caballero Zifar, en las recreaciones medievales, aunque las confluencias parciales en algunos
la culpabilidad recae sobre la madre viuda, mientras que en la gran mayoría de elementos merecen ser destacadas. Especialmente curioso es el papel que des-
los textos restantes, se inculpa al padre. La versión de Jesús Suárez, reducida a empeña en tres de ellas, la castellana, la asturiana y la guineana, la celebración de
sus trazos más elementales, está muy próxima al texto del Esopete en el que el una comida. Este banquete final, ajeno a la Disciplina clericalis, enlaza la versión
mozo, camino del patíbulo, pidió licencia para hablar en secreto con su madre: incluida en los Castigos de Sancho IV con el cuento del Caballero Zifar. Induda-
«e bolviendo para ella e llegando su boca a la oreja della como para le fablar blemente estamos ante un colofón lógico para aprovechar el animal sacrificado
en secreto, cortole la oreja con los dientes».9 o el pellejo de vino de la versión asturiana, sin que sea necesario establecer una
El «Cuento del medio amigo», de probable origen oriental, tuvo una tem- dependencia textual, pero es muy probable que los autores medievales elabora-
prana difusión en Occidente gracias a su inserción en la Disciplina clericalis de ran sus versiones combinando la tradición oriental y ejemplar con los recuerdos
Pedro Alfonso y a que enaltecía valores como la amistad y la prueba, tan impor- de cuentos folclóricos no muy diferentes a los que ahora se van rescatando.
tantes en la tradición didáctica. Un joven alardea ante su padre de sus muchos La historia del crimen revelado gracias al testimonio de animales, plantas
amigos, hasta que éste decide una prueba que sirva de escarmiento a su hijo. Le u objetos inanimados (ATU 960 A) se remonta al siglo i a. c. cuando se formó
aconseja que se acerque a sus casas con un saco sangrante en el que solo hay la leyenda de «Las grullas de Íbicus». Según recogen ya tardíamente diversos
el cadáver de un animal, pidiéndoles ayuda para enterrar a un hombre, a quien autores, Íbico, poeta griego del siglo vi a. c., antes de morir asesinado por
casualmente acaba de matar. Tras el fracaso del hijo, el padre le recomienda que unos ladrones puso a las grullas por testigo del crimen, y estas aves sirvieron
acuda a su medio amigo, quien socorre al apurado muchacho sin indagar las días después para descubrir a los culpables. La coincidencia entre el nom-
causas del suceso. Sólo en la tradición literaria hispánica contamos con doce bre del poeta, Íbicus, y de las aves, ibis, hace pensar que en su origen podía
versiones con interesantes variantes que no pueden deberse únicamente a la tratarse de un relato etiológico, pero en su amplísima difusión, a través de
diversa interpretación de sus autores, sino que hacen pensar que éstos pudieran la tradición literaria y del folclore, se ha ido perdiendo esta identificación.
conocer también la misma historia por cauces orales. Para poder mostrar esta Como señala José Manuel Pedrosa, la gran mayoría de las versiones de la
hipótesis contamos con pocos recursos, aunque la afirmación de Maxime Che- tradición oral están protagonizadas por otros animales, plantas y hasta obje-
valier —«a pesar de haberse recogido en el área catalana, el cuento no parece tos inanimados y «son muy escasas las versiones tradicionales modernas de
haber arraigado firmemente en la tradición española»10—, deba hoy matizarse. nuestra fábula que siguen estando protagonizadas por grullas».12 La versión
A las versiones catalanas, sefardíes e hispanoamericanas ya conocidas, se han asturiana, recogida por Jesús Suárez (n.º 25.1), se convierte así en un testimo-
sumado recientemente un interesante cuento guineano y un texto registrado nio excepcional por su proximidad al arquetipo.
por Julio Camarena, junto al que da ahora a conocer Jesús Suárez (n.º 18).11
cit., 2003, pp. 208-211. Estudié el tema en «‘El medio amigo’ (AT 893). La singularidad de las
9
Esopete ystoriado (Toulouse 1488), ed. Victoria A. Burrus y Harriet Goldberg, Madison, versiones hispánicas medievales a la luz de la tradición oral», en Juan Manuel Cacho Blecua y María
Hispanic Seminary of Medieval Studies, 1990, pp. 112-113. Jesús Lacarra (eds.), Tipología de las formas narrativas breves románicas medievales (III), Universidad de
10
Maxime Chevalier, «El Libro de los exemplos y la tradición oral», Dicenda, 6 (1987), pp. 83- Zaragoza; Universidad de Granada, 2004, pp. 267-292.
92 (p. 86). 12
J. M. Pedrosa, «Las grullas de Íbicus (AT 960A): de la tradición clásica a la literatura
11
José Elá, El joven que atrapó al puercoespín blanco y otros cuentos de los fang de Guinea ecuatorial, contemporánea», en Juan Manuel Cacho Blecua y María Jesús Lacarra (eds.), Tipología de las
ed. José Manuel Pedrosa y Antonio Ruiz, Vic, Ceiba, 2004, cuento 20; Camarena-Chevalier, ob. formas narrativas breves románicas medievales (III), ob. cit., pp. 351-392 (368).
14 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS El cuento folclórico medieval, de ayer a hoy 15
grandes bloques en función del familiar a quien se le atribuya la mala educa- Ninguna versión oral coincide exactamente con las desviaciones observadas
ción recibida. En la tradición esópica así como en el Libro del Caballero Zifar, en las recreaciones medievales, aunque las confluencias parciales en algunos
la culpabilidad recae sobre la madre viuda, mientras que en la gran mayoría de elementos merecen ser destacadas. Especialmente curioso es el papel que des-
los textos restantes, se inculpa al padre. La versión de Jesús Suárez, reducida a empeña en tres de ellas, la castellana, la asturiana y la guineana, la celebración de
sus trazos más elementales, está muy próxima al texto del Esopete en el que el una comida. Este banquete final, ajeno a la Disciplina clericalis, enlaza la versión
mozo, camino del patíbulo, pidió licencia para hablar en secreto con su madre: incluida en los Castigos de Sancho IV con el cuento del Caballero Zifar. Induda-
«e bolviendo para ella e llegando su boca a la oreja della como para le fablar blemente estamos ante un colofón lógico para aprovechar el animal sacrificado
en secreto, cortole la oreja con los dientes».9 o el pellejo de vino de la versión asturiana, sin que sea necesario establecer una
El «Cuento del medio amigo», de probable origen oriental, tuvo una tem- dependencia textual, pero es muy probable que los autores medievales elabora-
prana difusión en Occidente gracias a su inserción en la Disciplina clericalis de ran sus versiones combinando la tradición oriental y ejemplar con los recuerdos
Pedro Alfonso y a que enaltecía valores como la amistad y la prueba, tan impor- de cuentos folclóricos no muy diferentes a los que ahora se van rescatando.
tantes en la tradición didáctica. Un joven alardea ante su padre de sus muchos La historia del crimen revelado gracias al testimonio de animales, plantas
amigos, hasta que éste decide una prueba que sirva de escarmiento a su hijo. Le u objetos inanimados (ATU 960 A) se remonta al siglo i a. c. cuando se formó
aconseja que se acerque a sus casas con un saco sangrante en el que solo hay la leyenda de «Las grullas de Íbicus». Según recogen ya tardíamente diversos
el cadáver de un animal, pidiéndoles ayuda para enterrar a un hombre, a quien autores, Íbico, poeta griego del siglo vi a. c., antes de morir asesinado por
casualmente acaba de matar. Tras el fracaso del hijo, el padre le recomienda que unos ladrones puso a las grullas por testigo del crimen, y estas aves sirvieron
acuda a su medio amigo, quien socorre al apurado muchacho sin indagar las días después para descubrir a los culpables. La coincidencia entre el nom-
causas del suceso. Sólo en la tradición literaria hispánica contamos con doce bre del poeta, Íbicus, y de las aves, ibis, hace pensar que en su origen podía
versiones con interesantes variantes que no pueden deberse únicamente a la tratarse de un relato etiológico, pero en su amplísima difusión, a través de
diversa interpretación de sus autores, sino que hacen pensar que éstos pudieran la tradición literaria y del folclore, se ha ido perdiendo esta identificación.
conocer también la misma historia por cauces orales. Para poder mostrar esta Como señala José Manuel Pedrosa, la gran mayoría de las versiones de la
hipótesis contamos con pocos recursos, aunque la afirmación de Maxime Che- tradición oral están protagonizadas por otros animales, plantas y hasta obje-
valier —«a pesar de haberse recogido en el área catalana, el cuento no parece tos inanimados y «son muy escasas las versiones tradicionales modernas de
haber arraigado firmemente en la tradición española»10—, deba hoy matizarse. nuestra fábula que siguen estando protagonizadas por grullas».12 La versión
A las versiones catalanas, sefardíes e hispanoamericanas ya conocidas, se han asturiana, recogida por Jesús Suárez (n.º 25.1), se convierte así en un testimo-
sumado recientemente un interesante cuento guineano y un texto registrado nio excepcional por su proximidad al arquetipo.
por Julio Camarena, junto al que da ahora a conocer Jesús Suárez (n.º 18).11
cit., 2003, pp. 208-211. Estudié el tema en «‘El medio amigo’ (AT 893). La singularidad de las
9
Esopete ystoriado (Toulouse 1488), ed. Victoria A. Burrus y Harriet Goldberg, Madison, versiones hispánicas medievales a la luz de la tradición oral», en Juan Manuel Cacho Blecua y María
Hispanic Seminary of Medieval Studies, 1990, pp. 112-113. Jesús Lacarra (eds.), Tipología de las formas narrativas breves románicas medievales (III), Universidad de
10
Maxime Chevalier, «El Libro de los exemplos y la tradición oral», Dicenda, 6 (1987), pp. 83- Zaragoza; Universidad de Granada, 2004, pp. 267-292.
92 (p. 86). 12
J. M. Pedrosa, «Las grullas de Íbicus (AT 960A): de la tradición clásica a la literatura
11
José Elá, El joven que atrapó al puercoespín blanco y otros cuentos de los fang de Guinea ecuatorial, contemporánea», en Juan Manuel Cacho Blecua y María Jesús Lacarra (eds.), Tipología de las
ed. José Manuel Pedrosa y Antonio Ruiz, Vic, Ceiba, 2004, cuento 20; Camarena-Chevalier, ob. formas narrativas breves románicas medievales (III), ob. cit., pp. 351-392 (368).
16 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS El cuento folclórico medieval, de ayer a hoy 17
En el último apartado se incluyen cuentos no clasificados, que, pese a tener sustituyendo el cordero o el asno por un pato, que, tras el encuentro con el
un indudable tono folclórico, no están catalogados como tipos, lo que no su- amante, había cruzado a la otra orilla, aunque no proporciona el texto. Todo
pone que deban ser considerados nuevos, como lo prueba la correspondencia ello hace que podamos considerar la versión de Jesús Suárez única. El hallazgo
que se establece con textos medievales, sino que su difusión ha sido muy redu- de un solo testimonio parece un débil argumento para probar la tradicionali-
cida o nula. Este es el caso de la insólita versión del cuento de Don Pitas Payas, dad de esta historia en el pasado; sin embargo, su grado de folclorización hace
uno de los relatos más cómicos y mejor construidos del Libro de buen amor difícil considerarlo como una mera adaptación de un texto literario. En ella el
(estr. 474-484), del que no se conocía hasta ahora ningún paralelo folclórico ni marido no se sorprende al descubrir cómo el «petit corder» se ha convertido
tampoco ningún modelo literario. Los estudiosos se han sorprendido siempre en un «carner» con todo su apero sino al ver cómo al caballo le han surgido
por el hecho de que se conserven trece versiones escritas, tres de ellas del siglo unas espuelas que antes no estaban. El cambio de imagen recuerda a lo ocu-
xiv —el Libro de buen amor, un anónimo alemán y una novella de Sercambi—, rrido en las versiones francesas, entre otras la célebre de La Fontaine, en las
aparentemente independientes, ante lo que sólo cabía aventurar un texto ante- que el marido pinta un asno en el vientre de la esposa, al que el amante, que
rior perdido o una versión oral. Entre los partidarios de esta última hipótesis, no recuerda bien el modelo, añade una albarda. La interpretación resulta aún
destaca José Fradejas para quien «la enumeración de estas versiones es más que más evidente, ya que el asno, animal siempre en celo, se asocia a la libido y la
suficiente para determinar que el cuento originario era una narración folclórica adición de la albarda es una clara alusión a la cabalgada que el esposo colérico
conocida en España, Italia, Alemania y sin duda Francia»13. ¿Circularía oral- comprende de inmediato.
mente en la España del xiv, y a su vez por Francia, Italia o Alemania, un relato El repaso podría resultar inagotable, porque muchos de los etnotextos
similar al de don Pitas Payas? El enigma es de difícil solución. Ian Michael, en aquí presentados son versiones únicas o con variantes sumamente interesan-
su clásico estudio sobre el cuento popular en el Libro de buen amor, no dudó en tes que conceden a esta colección un incalculable valor, no solo para el inte-
catalogarlo como el tipo 1419 («The Returning Husband Hoodwinked»)14, pero la resado por los cuentos medievales, sino para cualquier amante de la tradición
descripción de este tipo y sus variantes permite ver que las coincidencias son oral. El que al principio del siglo xxi hayan podido ser recolectados nos indica
escasas, ya que siempre se trata del amante sorprendido por el regreso ines- que la literatura oral no está extinta del todo, pero también dice mucho de la
perado del marido. Según McGrady 15, Miletich lo habría escuchado en 1950, sabiduría y habilidad con la que Jesús Suárez ha logrado salvar estos tesoros
para disfrute de todos nosotros.
13
José Fradejas Lebrero, Novela corta del siglo XVI, Barcelona, Plaza Janés (Biblioteca crítica
de autores españoles, 33 y 34), 1985, p. 35. María Jesús Lacarra
14
Tanto Ian Michael, «The Function of the Popular Tale in the Libro de buen amor», en Libro Universidad de Zaragoza
de Buen Amor Studie’s, ed. de G. B. Gybbon-Monypenny, Londres, Tamesis Books, 1970, pp. 177-
218 (203-204) como Rafael Beltrán, «Cuentos populares del Libro de buen amor en la tradición
oral moderna, II: religiosos, novelescos, de matrimonios y de mentirosos», en Actes del X Congrés
Internacional de l’Associació Hispànica de Literatura Medieval, Alacant, IIFV: Symposia Philologica, I, pp.
385-401 (385-401), consideran que pertenece al grupo de cuentos de casados, que ocupan, dentro Estudios Hispánicos, 26 (1992),135-162(155), alude a una versión oral sin transmitirla, mientras
del Catálogo de Aarne- Thompson-Uther, los tipos 1350-1437, aunque también podría encuadrarse que Alan Deyermond, «A Hidden Tradition?: ‘The Greek and the Romans and Don Pitas Payas
entre las historias de matrimonios que abarcan los tipos 1350-1439, donde encontramos relatos in North America», The Libro de Buen Amor in England. A Tribute to Gerald Gybbon-Monypenny,
más próximos, como «El cuento del papagayo» (1352A) o «El niño de nieve» (1362). Manchester, University of Manchester (Department of Spanish and Portuguese Studies), 2004,
15
Donald McGrady, «The Story of the Painter and his little Lamb», Thesaurus, 33 (1978), pp. 41-45, recuerda unos chistes análogos a ambos cuentos recogidos a colegas en Nueva York
357-406 (359). Por su parte Louise Vasvari, «Pitas Pajas: Popular Phonosymbolism», Revista de y Toronto, que atribuye a lectura del Libro de Buen Amor.
16 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS El cuento folclórico medieval, de ayer a hoy 17
En el último apartado se incluyen cuentos no clasificados, que, pese a tener sustituyendo el cordero o el asno por un pato, que, tras el encuentro con el
un indudable tono folclórico, no están catalogados como tipos, lo que no su- amante, había cruzado a la otra orilla, aunque no proporciona el texto. Todo
pone que deban ser considerados nuevos, como lo prueba la correspondencia ello hace que podamos considerar la versión de Jesús Suárez única. El hallazgo
que se establece con textos medievales, sino que su difusión ha sido muy redu- de un solo testimonio parece un débil argumento para probar la tradicionali-
cida o nula. Este es el caso de la insólita versión del cuento de Don Pitas Payas, dad de esta historia en el pasado; sin embargo, su grado de folclorización hace
uno de los relatos más cómicos y mejor construidos del Libro de buen amor difícil considerarlo como una mera adaptación de un texto literario. En ella el
(estr. 474-484), del que no se conocía hasta ahora ningún paralelo folclórico ni marido no se sorprende al descubrir cómo el «petit corder» se ha convertido
tampoco ningún modelo literario. Los estudiosos se han sorprendido siempre en un «carner» con todo su apero sino al ver cómo al caballo le han surgido
por el hecho de que se conserven trece versiones escritas, tres de ellas del siglo unas espuelas que antes no estaban. El cambio de imagen recuerda a lo ocu-
xiv —el Libro de buen amor, un anónimo alemán y una novella de Sercambi—, rrido en las versiones francesas, entre otras la célebre de La Fontaine, en las
aparentemente independientes, ante lo que sólo cabía aventurar un texto ante- que el marido pinta un asno en el vientre de la esposa, al que el amante, que
rior perdido o una versión oral. Entre los partidarios de esta última hipótesis, no recuerda bien el modelo, añade una albarda. La interpretación resulta aún
destaca José Fradejas para quien «la enumeración de estas versiones es más que más evidente, ya que el asno, animal siempre en celo, se asocia a la libido y la
suficiente para determinar que el cuento originario era una narración folclórica adición de la albarda es una clara alusión a la cabalgada que el esposo colérico
conocida en España, Italia, Alemania y sin duda Francia»13. ¿Circularía oral- comprende de inmediato.
mente en la España del xiv, y a su vez por Francia, Italia o Alemania, un relato El repaso podría resultar inagotable, porque muchos de los etnotextos
similar al de don Pitas Payas? El enigma es de difícil solución. Ian Michael, en aquí presentados son versiones únicas o con variantes sumamente interesan-
su clásico estudio sobre el cuento popular en el Libro de buen amor, no dudó en tes que conceden a esta colección un incalculable valor, no solo para el inte-
catalogarlo como el tipo 1419 («The Returning Husband Hoodwinked»)14, pero la resado por los cuentos medievales, sino para cualquier amante de la tradición
descripción de este tipo y sus variantes permite ver que las coincidencias son oral. El que al principio del siglo xxi hayan podido ser recolectados nos indica
escasas, ya que siempre se trata del amante sorprendido por el regreso ines- que la literatura oral no está extinta del todo, pero también dice mucho de la
perado del marido. Según McGrady 15, Miletich lo habría escuchado en 1950, sabiduría y habilidad con la que Jesús Suárez ha logrado salvar estos tesoros
para disfrute de todos nosotros.
13
José Fradejas Lebrero, Novela corta del siglo XVI, Barcelona, Plaza Janés (Biblioteca crítica
de autores españoles, 33 y 34), 1985, p. 35. María Jesús Lacarra
14
Tanto Ian Michael, «The Function of the Popular Tale in the Libro de buen amor», en Libro Universidad de Zaragoza
de Buen Amor Studie’s, ed. de G. B. Gybbon-Monypenny, Londres, Tamesis Books, 1970, pp. 177-
218 (203-204) como Rafael Beltrán, «Cuentos populares del Libro de buen amor en la tradición
oral moderna, II: religiosos, novelescos, de matrimonios y de mentirosos», en Actes del X Congrés
Internacional de l’Associació Hispànica de Literatura Medieval, Alacant, IIFV: Symposia Philologica, I, pp.
385-401 (385-401), consideran que pertenece al grupo de cuentos de casados, que ocupan, dentro Estudios Hispánicos, 26 (1992),135-162(155), alude a una versión oral sin transmitirla, mientras
del Catálogo de Aarne- Thompson-Uther, los tipos 1350-1437, aunque también podría encuadrarse que Alan Deyermond, «A Hidden Tradition?: ‘The Greek and the Romans and Don Pitas Payas
entre las historias de matrimonios que abarcan los tipos 1350-1439, donde encontramos relatos in North America», The Libro de Buen Amor in England. A Tribute to Gerald Gybbon-Monypenny,
más próximos, como «El cuento del papagayo» (1352A) o «El niño de nieve» (1362). Manchester, University of Manchester (Department of Spanish and Portuguese Studies), 2004,
15
Donald McGrady, «The Story of the Painter and his little Lamb», Thesaurus, 33 (1978), pp. 41-45, recuerda unos chistes análogos a ambos cuentos recogidos a colegas en Nueva York
357-406 (359). Por su parte Louise Vasvari, «Pitas Pajas: Popular Phonosymbolism», Revista de y Toronto, que atribuye a lectura del Libro de Buen Amor.
CUENTOS
CUENTOS
CRITERIOS DE EDICIÓN
tales de la lengua asturiana, reseñamos a continuación aquellas peculiaridades non, «fueron», llevanon, «llevaron», pasanon, «pasaron», quisienon, «quisieron», ter-
lingüísticas que consideramos más relevantes: minanon, «terminaron» / cuntanun, «contaron»; cheganun, «llegaron»; mandanun,
—Presencia de «h» aspirada (grafiada ) en versiones procedentes de la «mandaron»; pasanun, «pasaron»; preparanun, «prepararon»; etc.
zona oriental de Asturias: [Link], «habas»; [Link], «hambre»; [Link]ña, «harina»; [Link], —En cuanto al referente pronominal de implemento (lo, los / la, las), se
«hijos»; [Link], «hojas»; etc.; frente a conservación de F- latina en el resto de la presenta generalmente en forma enclítica: matóulo, «lo mató»; matánonlo, «lo
región: facer, «hacer»; fame, «hambre»; farina, «harina»; farto, «harto»; ferraduras, mataron»; tiróulo, «lo tiró»; tiránonlo, «lo tiraron»; etc.
«herraduras»; fiyo, «hijo»; fío, «hijo»; etc. —Respecto del referente pronominal de complemento (le, les), derivado
—Presencia de «che» vaqueira (africada, apical, palatal, sorda) procedente de ILLI latino, se ofrecen resultados en – i / – is: escribiéron-ll..i, «le escribie-
de L– y –LL– latinas en versiones procedentes de la zona centro-occidental ron»; dixénun-ll..i, «le dijeron»; y en – e / – es: díxu-ll..e, «le dijo»; escribiú-ll..es, «les
de Asturias: aquell..a, gall..ina, ..ll abrar, ..ll ariega, ..ll obu, ..ll ombu, ..ll ugar, etc.; frente al em- escribió»; contóu-ll..elo, «se lo contó» en versiones de la zona zona occidental de
pleo de la «ll» común (líquida, lateral, palatal, sonora) en el resto de la región: Asturias donde se emplea la «che vaqueira»; frente a resultados en -lle / -lles:
aquella, gallina, llabrar, llariega, llobu, llombu, llugar, etc. díxo-lle, «le dijo»; mandóu- e, «le mandó». pagó- e, «le pagó»; saliéron- es, «les
—Resultado –ch– < PL–, KL–, FL– latinos en palabras como: chen, «lle- salieron»; robáron- es, «les robaron»; resultados en –y / –ys: conta-y, «contar-
no», chegar, «llegar»; chamar, «llamar»; chevar, «llevar»; en el área occidental le»; hace-y, «hacerle», hacé-ylos, «hacérselos»; dába-y, «le daba»; que-y dieran, «que le
de la región. dieran»; pegó-y, «le pegó»; contó-ylo, «se lo contó», llenábase-y, «se le llenaba»; mo-
viánse-y, «se le movían», tenía-yla, «se la tenía», hacía-ylos, «se los hacía» / dijéno-ys,
—Resultado –ch– < –LJ–, –K’L–, –G’L– latinos en palabras como: mu-
«les dijeron»; faltába-ys, «les faltaba»; o resultados en –y / -yos: faltába-yos, «les
cher, «mujer»; atachu, «atajo»; aparichar «aparejar»; viechu, «viejo»; en el area
faltaba»; sacában-yos, «les sacaban»; llamában-yos, «les llamaban», en el resto de la
occidental; frente a resultado –y– generalizado en el resto de la región: muyer,
zona occidental (salvo la zona de habla gallego-asturiana), centro y oriente.
atayu, apareyar, vieyu.
—Presencia de la palatal fricativa sorda (grafiada «x») en palabras como:
abaxu, «abajo»; baxar, «bajar»; coxu, «cojo»; dixu, «dijo»; feixo, «hizo»; fixiste,
«hiciste»; virxen, «virgen»; xente, «gente», etc.
—Presencia de metafonía (inflexión producida por la -u final sobre la
vocal tónica que le antecede en la misma palabra) en versiones procedentes
de la zona central de Asturias: aceleréu, «acelerado»; cincirru, «cencerro»; contintu,
«contento»; ucu, «loco»; pirru, «perro»; rapusu, «raposo»; rebu, «rabo»; queméu,
«quemado»; etc.
—Distinción gráfica de formas homófonas: «ya» para la conjunción co-
pulativa, «yá» para el adverbio de tiempo, y «ia» para la 3.ª persona singular
del presente indicativo del verbo «ser», en versiones procedentes de la zona
occidental de Asturias.
—Terminación de formas verbales de 3.ª persona del plural en –anon /
–anun: casanon, «casaron»; cenanon, «cenaron»; desayunanon, «desayunaron»; fue-
22 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS CRITERIOS DE EDICIÓN 23
tales de la lengua asturiana, reseñamos a continuación aquellas peculiaridades non, «fueron», llevanon, «llevaron», pasanon, «pasaron», quisienon, «quisieron», ter-
lingüísticas que consideramos más relevantes: minanon, «terminaron» / cuntanun, «contaron»; cheganun, «llegaron»; mandanun,
—Presencia de «h» aspirada (grafiada ) en versiones procedentes de la «mandaron»; pasanun, «pasaron»; preparanun, «prepararon»; etc.
zona oriental de Asturias: [Link], «habas»; [Link], «hambre»; [Link]ña, «harina»; [Link], —En cuanto al referente pronominal de implemento (lo, los / la, las), se
«hijos»; [Link], «hojas»; etc.; frente a conservación de F- latina en el resto de la presenta generalmente en forma enclítica: matóulo, «lo mató»; matánonlo, «lo
región: facer, «hacer»; fame, «hambre»; farina, «harina»; farto, «harto»; ferraduras, mataron»; tiróulo, «lo tiró»; tiránonlo, «lo tiraron»; etc.
«herraduras»; fiyo, «hijo»; fío, «hijo»; etc. —Respecto del referente pronominal de complemento (le, les), derivado
—Presencia de «che» vaqueira (africada, apical, palatal, sorda) procedente de ILLI latino, se ofrecen resultados en – i / – is: escribiéron-ll..i, «le escribie-
de L– y –LL– latinas en versiones procedentes de la zona centro-occidental ron»; dixénun-ll..i, «le dijeron»; y en – e / – es: díxu-ll..e, «le dijo»; escribiú-ll..es, «les
de Asturias: aquell..a, gall..ina, ..ll abrar, ..ll ariega, ..ll obu, ..ll ombu, ..ll ugar, etc.; frente al em- escribió»; contóu-ll..elo, «se lo contó» en versiones de la zona zona occidental de
pleo de la «ll» común (líquida, lateral, palatal, sonora) en el resto de la región: Asturias donde se emplea la «che vaqueira»; frente a resultados en -lle / -lles:
aquella, gallina, llabrar, llariega, llobu, llombu, llugar, etc. díxo-lle, «le dijo»; mandóu- e, «le mandó». pagó- e, «le pagó»; saliéron- es, «les
—Resultado –ch– < PL–, KL–, FL– latinos en palabras como: chen, «lle- salieron»; robáron- es, «les robaron»; resultados en –y / –ys: conta-y, «contar-
no», chegar, «llegar»; chamar, «llamar»; chevar, «llevar»; en el área occidental le»; hace-y, «hacerle», hacé-ylos, «hacérselos»; dába-y, «le daba»; que-y dieran, «que le
de la región. dieran»; pegó-y, «le pegó»; contó-ylo, «se lo contó», llenábase-y, «se le llenaba»; mo-
viánse-y, «se le movían», tenía-yla, «se la tenía», hacía-ylos, «se los hacía» / dijéno-ys,
—Resultado –ch– < –LJ–, –K’L–, –G’L– latinos en palabras como: mu-
«les dijeron»; faltába-ys, «les faltaba»; o resultados en –y / -yos: faltába-yos, «les
cher, «mujer»; atachu, «atajo»; aparichar «aparejar»; viechu, «viejo»; en el area
faltaba»; sacában-yos, «les sacaban»; llamában-yos, «les llamaban», en el resto de la
occidental; frente a resultado –y– generalizado en el resto de la región: muyer,
zona occidental (salvo la zona de habla gallego-asturiana), centro y oriente.
atayu, apareyar, vieyu.
—Presencia de la palatal fricativa sorda (grafiada «x») en palabras como:
abaxu, «abajo»; baxar, «bajar»; coxu, «cojo»; dixu, «dijo»; feixo, «hizo»; fixiste,
«hiciste»; virxen, «virgen»; xente, «gente», etc.
—Presencia de metafonía (inflexión producida por la -u final sobre la
vocal tónica que le antecede en la misma palabra) en versiones procedentes
de la zona central de Asturias: aceleréu, «acelerado»; cincirru, «cencerro»; contintu,
«contento»; ucu, «loco»; pirru, «perro»; rapusu, «raposo»; rebu, «rabo»; queméu,
«quemado»; etc.
—Distinción gráfica de formas homófonas: «ya» para la conjunción co-
pulativa, «yá» para el adverbio de tiempo, y «ia» para la 3.ª persona singular
del presente indicativo del verbo «ser», en versiones procedentes de la zona
occidental de Asturias.
—Terminación de formas verbales de 3.ª persona del plural en –anon /
–anun: casanon, «casaron»; cenanon, «cenaron»; desayunanon, «desayunaron»; fue-
CUENTOS DE ANIMALES
1
La raposa y el alcaraván
(ATU 56A)
Dizen que una paloma sacava palominos de un su nido que avía en una palma muy
alta. Et la paloma por mudar su nido allí avía grant trabajo, tanto era de alta. Et quando
ponía sus huevos, sacávalos; et desque los tenía sacados, veníase una gulpeja a ella que la
solía requerir a la sazón que salían et que andavan ya sus palominos. Parávase a la raíz
de la palma et dava bozes amenazándola que subiría a ella si le non echava los palominos.
Et ella echávagelos con grant miedo que avía por amor de bevir, ca le dezía que, si non
gelos echase, que sobiría et que comería a ellos et a ella. Et estando ella así un día et sus
palominos eguados, asomó un alcaraván, et posó en la palma et vido la paloma estar muy
triste et muy cuitada. Et díxole:
1
La raposa y el alcaraván
(ATU 56A)
Dizen que una paloma sacava palominos de un su nido que avía en una palma muy
alta. Et la paloma por mudar su nido allí avía grant trabajo, tanto era de alta. Et quando
ponía sus huevos, sacávalos; et desque los tenía sacados, veníase una gulpeja a ella que la
solía requerir a la sazón que salían et que andavan ya sus palominos. Parávase a la raíz
de la palma et dava bozes amenazándola que subiría a ella si le non echava los palominos.
Et ella echávagelos con grant miedo que avía por amor de bevir, ca le dezía que, si non
gelos echase, que sobiría et que comería a ellos et a ella. Et estando ella así un día et sus
palominos eguados, asomó un alcaraván, et posó en la palma et vido la paloma estar muy
triste et muy cuitada. Et díxole:
la gulpeja veno a la paloma commo solía fazer, et paróse a raíz de la palma, et dio bozes —Pues demuéstrame cómmo fazes, ca en verdat grant mejoría avedes las aves sobre
et gritos, et amenazava commo solía fazer. Et la paloma respondióle et díxole lo que el nós, ca sabedes en una ora lo que nós non sabemos en un año, et aun metedes vuestras ca-
alcaraván le enseñara. Et díxole la gulpeja: beças sobre vuestras alas por viento et por frío; pues muéstrame cómmo fazes.
—¿Quién fue el que te dixo esto? t metió el alcaraván su cabeça so su ala, et dio salto en él la gulpeja, et matólo. Et
E
Dixo la paloma: díxole:
—El alcaraván me lo dixo, que está a la ribera del río. —Enemigo de Dios, mostraste carrera cómmo te matasen, et diste consejo a la paloma
para que estorçiese de la cuita en que estava 1.
Et la raposa fue a buscarlo, et fallólo parado en pies et díxole:
—Dios te salve, amigo, ¿qué fazes aquí? ¿Sabes por qué te vine a buscar? Porque me
dixeron que sabes muchos bienes para se guardar omne de los açendentes de los aires del 1.1
çielo; et vine a ti por decoger algunt bien de ti. La raposa y el alcaraván
Et dixo el alcaraván: (ATU 56A+ 6)
Alço el un pie, et métolo así a carona de mi vientre; et quando aquel es caliente, alço
—
Lugar: Roayer, aller / ayer.
el otro et quito aquel, et súfrome desta guisa.
Informante: Vitoria Álvarez Bigotes, 76 años, campesina (2001).
Et díxole:
—Quando el viento te da del diestro, ¿qué fazes et dónde pones la cabeça?
Era una tordina* que tenía un nial* en una espinera, y llegaba la raposina:
Díxo el alcaraván:
—¡Tordina, si nu[n] me das un tordín córtote la espinera con el rebu*!
—Póngola al siniestro.
Volvía otru día:
—¿Et quando te da del siniestro?
—¡Tordina, si nu[n] me das un tordín córtote la espinera con el rebu!
Dixo:
laro, la tordina mui disgustá porque comía-y los... pasó por allí la prima
C
—Póngola al diestro. garabana...
Dixo la gulpeja: —¿Qué tienes, prima?, ¿por qué lloras?
—Quando te da el viento de todas partes, ¿dónde la pones? Porque vien la raposina y dizme que si nu[n]-y doi un tordín que me
—
Dixo el alcaraván: corta la espinera con el rebu.
—Póngola so mi ala. Y diz e a:
Dixo ella:
—¿Et cómmo la puedes poner so tu ala, ca non me paresçe que se podrá fazer? 1
Calila e Dimna, XVIII, ed. J. M. Cacho Blecua y María Jesús Lacarra (Madrid: Clásicos
Castalia, 1984), págs. 352-354.
Dixo él: *
Tordina: «hembra del tordo o mirlo».
—Por Dios, muy bien. *
Nial: «nido».
Dixo la gulpeja: *
Rebu: en asturiano central, con metafonía, «rabo».
26 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS CUENTOS DE ANIMALES 27
la gulpeja veno a la paloma commo solía fazer, et paróse a raíz de la palma, et dio bozes —Pues demuéstrame cómmo fazes, ca en verdat grant mejoría avedes las aves sobre
et gritos, et amenazava commo solía fazer. Et la paloma respondióle et díxole lo que el nós, ca sabedes en una ora lo que nós non sabemos en un año, et aun metedes vuestras ca-
alcaraván le enseñara. Et díxole la gulpeja: beças sobre vuestras alas por viento et por frío; pues muéstrame cómmo fazes.
—¿Quién fue el que te dixo esto? t metió el alcaraván su cabeça so su ala, et dio salto en él la gulpeja, et matólo. Et
E
Dixo la paloma: díxole:
—El alcaraván me lo dixo, que está a la ribera del río. —Enemigo de Dios, mostraste carrera cómmo te matasen, et diste consejo a la paloma
para que estorçiese de la cuita en que estava 1.
Et la raposa fue a buscarlo, et fallólo parado en pies et díxole:
—Dios te salve, amigo, ¿qué fazes aquí? ¿Sabes por qué te vine a buscar? Porque me
dixeron que sabes muchos bienes para se guardar omne de los açendentes de los aires del 1.1
çielo; et vine a ti por decoger algunt bien de ti. La raposa y el alcaraván
Et dixo el alcaraván: (ATU 56A+ 6)
Alço el un pie, et métolo así a carona de mi vientre; et quando aquel es caliente, alço
—
Lugar: Roayer, aller / ayer.
el otro et quito aquel, et súfrome desta guisa.
Informante: Vitoria Álvarez Bigotes, 76 años, campesina (2001).
Et díxole:
—Quando el viento te da del diestro, ¿qué fazes et dónde pones la cabeça?
Era una tordina* que tenía un nial* en una espinera, y llegaba la raposina:
Díxo el alcaraván:
—¡Tordina, si nu[n] me das un tordín córtote la espinera con el rebu*!
—Póngola al siniestro.
Volvía otru día:
—¿Et quando te da del siniestro?
—¡Tordina, si nu[n] me das un tordín córtote la espinera con el rebu!
Dixo:
laro, la tordina mui disgustá porque comía-y los... pasó por allí la prima
C
—Póngola al diestro. garabana...
Dixo la gulpeja: —¿Qué tienes, prima?, ¿por qué lloras?
—Quando te da el viento de todas partes, ¿dónde la pones? Porque vien la raposina y dizme que si nu[n]-y doi un tordín que me
—
Dixo el alcaraván: corta la espinera con el rebu.
—Póngola so mi ala. Y diz e a:
Dixo ella:
—¿Et cómmo la puedes poner so tu ala, ca non me paresçe que se podrá fazer? 1
Calila e Dimna, XVIII, ed. J. M. Cacho Blecua y María Jesús Lacarra (Madrid: Clásicos
Castalia, 1984), págs. 352-354.
Dixo él: *
Tordina: «hembra del tordo o mirlo».
—Por Dios, muy bien. *
Nial: «nido».
Dixo la gulpeja: *
Rebu: en asturiano central, con metafonía, «rabo».
28 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS CUENTOS DE ANIMALES 29
—¡Ah, tontona!, dile qu’azaos con aceros que cortan maderos, y no rabos raposo entendió que por ningún falago non le podía engañar, començol a menaçar diziéndol
lisonjeros. que, pues dél non fiava, que él guisaría cómmo se fallase ende mal. E el gallo, entendiendo
A otru día pasa la raposina: que estava en su salvo, non dava nada por sus amenazas nin por sus seguranças.
—¡Tordina, si nu[n] me das un tordín córtote la espinera con el rebu! E desque el raposo entendió que por todas estas maneras non le podía engañar, ende-
—¡Azaos con aceros cortan maderos, y no rabos lisonjeros! reçó al árbol e començó a roer en él con los dientes e dar en él muy grandes colpes con la cola.
E el cativo del gallo tomó miedo sin razón, non parando mientes cómmo aquel miedo que
—¿Enda, quién t’aprendió tanto, ho?
el raposo le ponía non le podía enpeçer, espantóse de valde e quiso foír a los otros árboles
—La mio prima garabana.
en que cuidava estar más seguro, que non pudo llegar al monte, mas llegó a otro árbol. E
Fue pa la orie a’l río, taba la garabana saltando de piedra en piedra, va la de que el raposo entendió que tomava miedo sin razón, fue en pos él; e assí lo levó de árbol
raposina y agárrala... fai la garabana: en árbor fasta que lo sacó del monte e lo tomó, e lo comió 3.
—Ná, tienes que decir «garabán comí», porque si no mios padres andan bus-
cándome tola nuechi y nu[n] m’encuentran y... así yá saben que me comiste...
2.1
Entós va la raposina y...
¡Corta, rabo, corta!
—¡Aljarabán comí!
(ATU 56A)
La garabana escapa y diz e a:
Lugar: Las Paniciegas, TINEO.
—¡A otra, que non a mi!2
Informante: José Álvarez Fernández, 84 años, campesino (1997).
2
ra una raposa que fue a un gallinero, ya salió con una pita, pero la pita es-
E
¡Corta, rabo, corta!
capó ya subióse a un carbayo, a la punta un carbayo. Ya la raposa detrás, dice:
(ATU 56A)
—¡No, pues tú tas ahí, pero yá te baxaré you!
De lo que contesçió a un raposo con un gallo (El conde Lucanor, siglo xiv). Ya quiso cortar el carbayo col rabo. Empezó a pegar col rabo contra el
carbayo. Ya decía la pita:
Un omne bueno avía una casa en la montaña, e entre las otras cosas que criava en
—¡Corta, rabo, corta, que el carbayo yá esta a!
su casa, criava siempre muchas gallinas e muchos gallos. E acaesçió que uno de aquellos
gallos andava un día allongado de la casa por un campo e andando él muy sin reçelo, violo Ya, claro, tuvo dando hasta que rompéu el rabo. Ya después foi el miou
el raposo e vino muy ascondidamente, cuidándolo tomar. E el gallo sintiólo e subió en un perro, ya llegóu ahí, ya salió la raposa disparada. Decía la raposa:
árbol que estava ya quanto alongado de los otros. Quando el raposo entendió que el gallo —¡Ay, patinas mías, dade las zancas, que en este mundo todo ia trampas!4
estava en salvo, pesol mucho porque nol pudiera tomar e pensó en quál manera podría guisar
quel tomasse. E entonçe endereçó al árbol, e començol a rogar e a falagar e assegurar que
descendiesse a andar por el campo commo solía, e el gallo non lo quiso fazer. E desque el 3
Don Juan Manuel, El Conde Lucanor, XII, ed. de Alfonso I. Sotelo (Madrid: Cátedra, 1989),
págs. 125-126.
Versión publicada en documento sonoro: Atlas Sonoru de la Llingua Asturiana, III (Gijón:
2 4
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo del
Red de Museos Etnográficos de Asturias, 2006), n.º 12. Pueblo de Asturias, 1997).
28 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS CUENTOS DE ANIMALES 29
—¡Ah, tontona!, dile qu’azaos con aceros que cortan maderos, y no rabos raposo entendió que por ningún falago non le podía engañar, començol a menaçar diziéndol
lisonjeros. que, pues dél non fiava, que él guisaría cómmo se fallase ende mal. E el gallo, entendiendo
A otru día pasa la raposina: que estava en su salvo, non dava nada por sus amenazas nin por sus seguranças.
—¡Tordina, si nu[n] me das un tordín córtote la espinera con el rebu! E desque el raposo entendió que por todas estas maneras non le podía engañar, ende-
—¡Azaos con aceros cortan maderos, y no rabos lisonjeros! reçó al árbol e començó a roer en él con los dientes e dar en él muy grandes colpes con la cola.
E el cativo del gallo tomó miedo sin razón, non parando mientes cómmo aquel miedo que
—¿Enda, quién t’aprendió tanto, ho?
el raposo le ponía non le podía enpeçer, espantóse de valde e quiso foír a los otros árboles
—La mio prima garabana.
en que cuidava estar más seguro, que non pudo llegar al monte, mas llegó a otro árbol. E
Fue pa la orie a’l río, taba la garabana saltando de piedra en piedra, va la de que el raposo entendió que tomava miedo sin razón, fue en pos él; e assí lo levó de árbol
raposina y agárrala... fai la garabana: en árbor fasta que lo sacó del monte e lo tomó, e lo comió 3.
—Ná, tienes que decir «garabán comí», porque si no mios padres andan bus-
cándome tola nuechi y nu[n] m’encuentran y... así yá saben que me comiste...
2.1
Entós va la raposina y...
¡Corta, rabo, corta!
—¡Aljarabán comí!
(ATU 56A)
La garabana escapa y diz e a:
Lugar: Las Paniciegas, TINEO.
—¡A otra, que non a mi!2
Informante: José Álvarez Fernández, 84 años, campesino (1997).
2
ra una raposa que fue a un gallinero, ya salió con una pita, pero la pita es-
E
¡Corta, rabo, corta!
capó ya subióse a un carbayo, a la punta un carbayo. Ya la raposa detrás, dice:
(ATU 56A)
—¡No, pues tú tas ahí, pero yá te baxaré you!
De lo que contesçió a un raposo con un gallo (El conde Lucanor, siglo xiv). Ya quiso cortar el carbayo col rabo. Empezó a pegar col rabo contra el
carbayo. Ya decía la pita:
Un omne bueno avía una casa en la montaña, e entre las otras cosas que criava en
—¡Corta, rabo, corta, que el carbayo yá esta a!
su casa, criava siempre muchas gallinas e muchos gallos. E acaesçió que uno de aquellos
gallos andava un día allongado de la casa por un campo e andando él muy sin reçelo, violo Ya, claro, tuvo dando hasta que rompéu el rabo. Ya después foi el miou
el raposo e vino muy ascondidamente, cuidándolo tomar. E el gallo sintiólo e subió en un perro, ya llegóu ahí, ya salió la raposa disparada. Decía la raposa:
árbol que estava ya quanto alongado de los otros. Quando el raposo entendió que el gallo —¡Ay, patinas mías, dade las zancas, que en este mundo todo ia trampas!4
estava en salvo, pesol mucho porque nol pudiera tomar e pensó en quál manera podría guisar
quel tomasse. E entonçe endereçó al árbol, e començol a rogar e a falagar e assegurar que
descendiesse a andar por el campo commo solía, e el gallo non lo quiso fazer. E desque el 3
Don Juan Manuel, El Conde Lucanor, XII, ed. de Alfonso I. Sotelo (Madrid: Cátedra, 1989),
págs. 125-126.
Versión publicada en documento sonoro: Atlas Sonoru de la Llingua Asturiana, III (Gijón:
2 4
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo del
Red de Museos Etnográficos de Asturias, 2006), n.º 12. Pueblo de Asturias, 1997).
30 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS CUENTOS DE ANIMALES 31
2.2 unum modicum et strictum foramen in superiori parte habente. Cumque ciconia rostro infixo
El cazador charlatán + ¡Corta, rabo, corta! cibum caperet vulpes intrinsecus ad cibum pertingere non potuit, et totum cyconia manduca-
(ATU 6 + 56A) vit 6.
3 3.2
La raposa y la cigüeña se invitan La raposa y la cigüeña se invitan
(ATU 60) (ATU 60)
2.2 unum modicum et strictum foramen in superiori parte habente. Cumque ciconia rostro infixo
El cazador charlatán + ¡Corta, rabo, corta! cibum caperet vulpes intrinsecus ad cibum pertingere non potuit, et totum cyconia manduca-
(ATU 6 + 56A) vit 6.
3 3.2
La raposa y la cigüeña se invitan La raposa y la cigüeña se invitan
(ATU 60) (ATU 60)
La rapiega invitó al cuervo a hacer las papas, lo invitaba a una comida. Y —Amigo, oyo los perros é he grand miedo que nos alcancen.
el cuervo a ella dába-y gallinas, pero la rapiega al cuervo dába-y rabón*, que Et dijo la gulpeja:
llamamos, hecho de harina de maíz. Y claro, como era delgáu [poco espeso] el
—Non quieras haber miedo, ca yo te amostraré muy bien cómmo puedas escapar de ellos.
cuervo nun podía comer, pasaba hambre con la invitación d’ella. Quería decir
que la rapiega sabía más que el cuervo8. E ellos fablando, íbanse acercando los canes é cazadores.
—Ciertamente, dijo el gato, non quiero ir más contigo, mas quiero usar de mi arte.
Estonce el gato saltó en un árbol, e los canes que vieron estar el gato en el árbol, de-
4
járonle e fueron en pos de la gulpeja, é siguiéronla tanto fasta que la alcanzaron, é el un
El único truco del gato perro por las piernas, é el otro por el espinazo, é el otro por la cabeza, comenzáronla de
(ATU 105) despedazar. Estonce comenzó dar voces el gato que estaba en el alto:
Enxemplo de la gulpeja con el gato (Libro de los gatos, siglo xiv). —¡Gulpeja, abre tu saco de todas tus maestrías, ca non te valdrán nada! 9
La rapiega invitó al cuervo a hacer las papas, lo invitaba a una comida. Y —Amigo, oyo los perros é he grand miedo que nos alcancen.
el cuervo a ella dába-y gallinas, pero la rapiega al cuervo dába-y rabón*, que Et dijo la gulpeja:
llamamos, hecho de harina de maíz. Y claro, como era delgáu [poco espeso] el
—Non quieras haber miedo, ca yo te amostraré muy bien cómmo puedas escapar de ellos.
cuervo nun podía comer, pasaba hambre con la invitación d’ella. Quería decir
que la rapiega sabía más que el cuervo8. E ellos fablando, íbanse acercando los canes é cazadores.
—Ciertamente, dijo el gato, non quiero ir más contigo, mas quiero usar de mi arte.
Estonce el gato saltó en un árbol, e los canes que vieron estar el gato en el árbol, de-
4
járonle e fueron en pos de la gulpeja, é siguiéronla tanto fasta que la alcanzaron, é el un
El único truco del gato perro por las piernas, é el otro por el espinazo, é el otro por la cabeza, comenzáronla de
(ATU 105) despedazar. Estonce comenzó dar voces el gato que estaba en el alto:
Enxemplo de la gulpeja con el gato (Libro de los gatos, siglo xiv). —¡Gulpeja, abre tu saco de todas tus maestrías, ca non te valdrán nada! 9
4.2 Resulta de que fue una raposa ya un sapo. Y estaban en un monte. Y en-
El único truco del gato tonces dijo la raposa que ella que sabía mil mañas. Dijo el sapo:
(ATU 105) —You nun sei más que una.
Lugar: El Picarín, LES REGUERES. Ya foron ya prendieron fuego al monte. Ya’l sapo metiuse debajo ‘i tierra,
Informante: Manuel Valdés Rodríguez, 87 años, campesino (1998). ya la raposa queimóu. Ya luego cuando salíu el sapo, diz él:
—¡Ah, Marica!, ¿tú ríes o regañas?
Era un gato, los gatos son bobos, son listos y son bobos ¿eh? Y encon- Claro, ella queimara12.
tróse en el monte con un raposo. Y entonces el raposo vio al gato, y dice el
raposo al gato: 5
—¿Cuántas mañas sabes? El ratón de aldea y el de campo
Diz él:
(ATU 112)
—Yo, una sola.
Diz él: Enxemplo de los mures (Libro de los gatos, siglo xiv).
—Pues yo sé más de veinte.
Y el gato pegó un salto y subióse a un árbol. Pero el gato es bobo, porque
*
Amoria: «se marea».
el raposo empieza andar alredor, alredor del árbol, y el gato empieza andar
11
Versión publicada en Cuentos del Siglo de Oro en la tradición oral de Asturias (Gijón: Museo del
Pueblo de Asturias, 1998), n.º 9.2.
Versión publicada en Cuentos del Siglo de Oro en la tradición oral de Asturias (Gijón: Museo del
10 12
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo del
Pueblo de Asturias, 1998), n.º 9.1. Pueblo de Asturias, 1998).
34 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS CUENTOS DE ANIMALES 35
4.2 Resulta de que fue una raposa ya un sapo. Y estaban en un monte. Y en-
El único truco del gato tonces dijo la raposa que ella que sabía mil mañas. Dijo el sapo:
(ATU 105) —You nun sei más que una.
Lugar: El Picarín, LES REGUERES. Ya foron ya prendieron fuego al monte. Ya’l sapo metiuse debajo ‘i tierra,
Informante: Manuel Valdés Rodríguez, 87 años, campesino (1998). ya la raposa queimóu. Ya luego cuando salíu el sapo, diz él:
—¡Ah, Marica!, ¿tú ríes o regañas?
Era un gato, los gatos son bobos, son listos y son bobos ¿eh? Y encon- Claro, ella queimara12.
tróse en el monte con un raposo. Y entonces el raposo vio al gato, y dice el
raposo al gato: 5
—¿Cuántas mañas sabes? El ratón de aldea y el de campo
Diz él:
(ATU 112)
—Yo, una sola.
Diz él: Enxemplo de los mures (Libro de los gatos, siglo xiv).
—Pues yo sé más de veinte.
Y el gato pegó un salto y subióse a un árbol. Pero el gato es bobo, porque
*
Amoria: «se marea».
el raposo empieza andar alredor, alredor del árbol, y el gato empieza andar
11
Versión publicada en Cuentos del Siglo de Oro en la tradición oral de Asturias (Gijón: Museo del
Pueblo de Asturias, 1998), n.º 9.2.
Versión publicada en Cuentos del Siglo de Oro en la tradición oral de Asturias (Gijón: Museo del
10 12
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo del
Pueblo de Asturias, 1998), n.º 9.1. Pueblo de Asturias, 1998).
36 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS CUENTOS DE ANIMALES 37
Un mur que vivía en una casa, preguntó a otro mur que vivía en los campos, que qué dijo el extraño:
E
era lo que comía. Él respondió: —Ciertamente non querría que todo el mundo fuese mío si siempre hobiese de vivir en
tal peligro; fíncate con tus bocados, ca más quiero vevir en paz con pan e agua que non haber
—Como duras fabas é secos granos de trigo é de ordio.
todas las riquezas del mundo con tal compañía como has13.
Et dijo el mur de casa:
—Amigo, muchas son tus viandas duras; maravilla es cómmo non eres muerto de
5.1
fambre.
El ratón de aldea y el de campo
E preguntó el de fuera al de casa:
(ATU 112)
—¿Pues tú, qué comes?
Respondió el de casa: Lugar: Vilavedeye, Castropol.
—Dígote que como buenas viandas, é buenos bocados, é bien gordos, é a vegadas pan Informante: Lola Vijande, 80 años, campesina (1996).
blanco; por ende ruégote que vengas a mi posada é comerás muy bien conmigo.
El mur de fuera plúgole mucho, é fuese con él para su casa, é fallaron que estaban los Eran dous ratos que se encontraron nel monte. Ún taba muy gordo y muy
hommes comiendo, e los que comían a la mesa echaban migas de pan e otros bocados fuera guapo, y el outro taba muy flaco porque pasaba muita fame. Díxo-lle el flaco:
de la mesa. El mur de casa dijo al extraño: —¿Cómo tas así gordo y así guapo este año que nun hay nada que comer
—Sal del forado, é verás cuántos bienes caen de aquellos homes de la mesa. nel monte, que nun houbo nada de cosecha? Eu tou chen de pasar fame y nun
sei cómo tú te podes encontrar así ben.
Estonce salió el mur extraño del forado, é tomó un bocado, é él tomando el bocado, fue
el gato en pos del mur, que mala vez pudo entrar el mur en el forado, é dijo el mur de la Díxo-lle el gordo:
posada: —Mira, tou n’un molín, alí hay meiz*, hay trigo, hay farina, como todo
—¿Viste, viste qué buenos bocados? Muchas vegadas los como tales, é ruégote que cuanto quero, nun paso falta de nada.
finques aquí conmigo algunos días. —¿Y nun hay gato?
Respondió el extraño: —Sí, home, sí, hay un gato que ta medio bobo, é muy viejo y ta sempre
—Buenos bocados son, mas dime si has cada día tal compaña. durmindo. Vente conmigo, nun señas bobo, xa verás que ben lo vas a pasar.
E dijo el mur de la posada: Conque el rato flaco veuse vindo tras del gordo, chegaron a porta del
molín y víu el gato, y díxo-lle:
—¿Cuál?
—Y bueno, ¿y tú pasas por xunta d’él y nun fai nada?
Dijo el extraño:
—No, home, non, xa lo verás.
—Un gato me corrió agora, onde tan grand fue el miedo que hube, que se me cayó el
bocado de la boca é hóbelo a dejar.
Estonce dijo el de la posada: 13
Libro de los gatos, XI, ed. Pascual de Gayangos (Madrid: Biblioteca de Autores Españoles,
—Aquel gato que tú ves, aquél mató a mi padre, é aun yo mesmo muchas veces he tomo LI, 1952), págs. 545-546.
estado a peligro de muerte, que mala vez soy escapado de sus uñas. *
Meiz: «maíz».
36 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS CUENTOS DE ANIMALES 37
Un mur que vivía en una casa, preguntó a otro mur que vivía en los campos, que qué dijo el extraño:
E
era lo que comía. Él respondió: —Ciertamente non querría que todo el mundo fuese mío si siempre hobiese de vivir en
tal peligro; fíncate con tus bocados, ca más quiero vevir en paz con pan e agua que non haber
—Como duras fabas é secos granos de trigo é de ordio.
todas las riquezas del mundo con tal compañía como has13.
Et dijo el mur de casa:
—Amigo, muchas son tus viandas duras; maravilla es cómmo non eres muerto de
5.1
fambre.
El ratón de aldea y el de campo
E preguntó el de fuera al de casa:
(ATU 112)
—¿Pues tú, qué comes?
Respondió el de casa: Lugar: Vilavedeye, Castropol.
—Dígote que como buenas viandas, é buenos bocados, é bien gordos, é a vegadas pan Informante: Lola Vijande, 80 años, campesina (1996).
blanco; por ende ruégote que vengas a mi posada é comerás muy bien conmigo.
El mur de fuera plúgole mucho, é fuese con él para su casa, é fallaron que estaban los Eran dous ratos que se encontraron nel monte. Ún taba muy gordo y muy
hommes comiendo, e los que comían a la mesa echaban migas de pan e otros bocados fuera guapo, y el outro taba muy flaco porque pasaba muita fame. Díxo-lle el flaco:
de la mesa. El mur de casa dijo al extraño: —¿Cómo tas así gordo y así guapo este año que nun hay nada que comer
—Sal del forado, é verás cuántos bienes caen de aquellos homes de la mesa. nel monte, que nun houbo nada de cosecha? Eu tou chen de pasar fame y nun
sei cómo tú te podes encontrar así ben.
Estonce salió el mur extraño del forado, é tomó un bocado, é él tomando el bocado, fue
el gato en pos del mur, que mala vez pudo entrar el mur en el forado, é dijo el mur de la Díxo-lle el gordo:
posada: —Mira, tou n’un molín, alí hay meiz*, hay trigo, hay farina, como todo
—¿Viste, viste qué buenos bocados? Muchas vegadas los como tales, é ruégote que cuanto quero, nun paso falta de nada.
finques aquí conmigo algunos días. —¿Y nun hay gato?
Respondió el extraño: —Sí, home, sí, hay un gato que ta medio bobo, é muy viejo y ta sempre
—Buenos bocados son, mas dime si has cada día tal compaña. durmindo. Vente conmigo, nun señas bobo, xa verás que ben lo vas a pasar.
E dijo el mur de la posada: Conque el rato flaco veuse vindo tras del gordo, chegaron a porta del
molín y víu el gato, y díxo-lle:
—¿Cuál?
—Y bueno, ¿y tú pasas por xunta d’él y nun fai nada?
Dijo el extraño:
—No, home, non, xa lo verás.
—Un gato me corrió agora, onde tan grand fue el miedo que hube, que se me cayó el
bocado de la boca é hóbelo a dejar.
Estonce dijo el de la posada: 13
Libro de los gatos, XI, ed. Pascual de Gayangos (Madrid: Biblioteca de Autores Españoles,
—Aquel gato que tú ves, aquél mató a mi padre, é aun yo mesmo muchas veces he tomo LI, 1952), págs. 545-546.
estado a peligro de muerte, que mala vez soy escapado de sus uñas. *
Meiz: «maíz».
38 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS CUENTOS DE ANIMALES 39
Pasóu pra un lado, pasóu pra l’outro, pero al volver pasar, vaise el gato, 6.1
abre os ollos y víulo, cóyelo coa pata y ¡al buche!, coméulo. La raposa y los testículos del toro
El outro, que taba observando na porta, dixo él: (ATU 115)
—Bueno, pos vólvome por unde vin, porque ¡vale más tar flaco nel souto
Lugar: Premoñu, LES REGUERES.
que gordo na barriga d’outro!14 Informante: Manuel Suárez Llana, 85 años, campesino (1998).
6 ra una raposa que diba detrás del toro, porque se movía la bolsa’l toro y
E
El chacal y los testículos del caballo iba a ver si caía. Diba la bolsa moviéndose y, claro, a ver si cai, pero nun caía16.
(ATU 115)
6.2
El cuento del caballo y el chacal (Los cuentos del papagayo, siglo xiv).
La raposa y los testículos del toro
Oh Zarir, tu historia es como la del caballo que se había hecho tan viejo que su
— (ATU 115)
dueño lo había soltado. Estaba sumamente flaco, y los órganos genitales le colgaban tanto,
que parecía que se iban a caer al suelo de un momento a otro. Lugar: Restiellu, GRAO.
Informante: Amador, 87 años, campesino (1997).
Había un chacal que estaba al acecho para atrapar un ratón. Cuando vio los testes
colgantes, dejó su persecución del ratón y se puso a seguir al caballo.
La raposa, que iba el buey corriendo, con las turmas* colgando, y que le
La hembra del chacal dijo: caían las turmas, y la rapiega detrás, y la rapiega detrás. Ya diz ella:
—Por el afán de obtener algo que es dudoso, no deberías dejar lo que tienes a mano. —¡Me cagüen mi alma, doy la vuelta, que nu-y ca’n!17
Uno no debe renunciar al dinero contante por obtener un crédito. Nunca probarás esa carne
y perderás lo que ahora tienes.
El chacal replicó: 6.3
—Contentarse con poco es la más vil de las aspiraciones, y seguir el camino más fácil La raposa y los testículos del toro
indica la falta de ambición. Cuando un león persigue a un conejo y ve a un ciervo, deja el (ATU 115)
conejo y corre tras el ciervo. Lugar: El Picarín, LES REGUERES.
El chacal persiguió al caballo durante varios días. Ni los testículos cayeron al suelo ni Informante: Manuel Valdés Rodríguez, 87 años, campesino (1998).
él consiguió nada de comida. Se vio obligado a volver avergonzado junto a su mujer15.
16
Versión publicada en Cuentos del Siglo de Oro en la tradición oral de Asturias (Gijón: Museo del
Versión publicada en Cuentos del Siglo de Oro en la tradición oral de Asturias (Gijón: Museo del
14 Pueblo de Asturias, 1998), n.º 11.1.
Pueblo de Asturias, 1998), n.º 10.1. *
Turmas: «testículos».
15
Ziya’u’d’-Din Nakhshabi, Los cuentos del papagayo (Tuti-Nama), ed. Muhammed A. Simsar 17
Versión publicada en Cuentos del Siglo de Oro en la tradición oral de Asturias (Gijón: Museo del
(Palma de Mallorca: José J. de Olañeta Editor, 1988), págs. 195-196. Pueblo de Asturias, 1998), n.º 11.2.
38 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS CUENTOS DE ANIMALES 39
Pasóu pra un lado, pasóu pra l’outro, pero al volver pasar, vaise el gato, 6.1
abre os ollos y víulo, cóyelo coa pata y ¡al buche!, coméulo. La raposa y los testículos del toro
El outro, que taba observando na porta, dixo él: (ATU 115)
—Bueno, pos vólvome por unde vin, porque ¡vale más tar flaco nel souto
Lugar: Premoñu, LES REGUERES.
que gordo na barriga d’outro!14 Informante: Manuel Suárez Llana, 85 años, campesino (1998).
6 ra una raposa que diba detrás del toro, porque se movía la bolsa’l toro y
E
El chacal y los testículos del caballo iba a ver si caía. Diba la bolsa moviéndose y, claro, a ver si cai, pero nun caía16.
(ATU 115)
6.2
El cuento del caballo y el chacal (Los cuentos del papagayo, siglo xiv).
La raposa y los testículos del toro
Oh Zarir, tu historia es como la del caballo que se había hecho tan viejo que su
— (ATU 115)
dueño lo había soltado. Estaba sumamente flaco, y los órganos genitales le colgaban tanto,
que parecía que se iban a caer al suelo de un momento a otro. Lugar: Restiellu, GRAO.
Informante: Amador, 87 años, campesino (1997).
Había un chacal que estaba al acecho para atrapar un ratón. Cuando vio los testes
colgantes, dejó su persecución del ratón y se puso a seguir al caballo.
La raposa, que iba el buey corriendo, con las turmas* colgando, y que le
La hembra del chacal dijo: caían las turmas, y la rapiega detrás, y la rapiega detrás. Ya diz ella:
—Por el afán de obtener algo que es dudoso, no deberías dejar lo que tienes a mano. —¡Me cagüen mi alma, doy la vuelta, que nu-y ca’n!17
Uno no debe renunciar al dinero contante por obtener un crédito. Nunca probarás esa carne
y perderás lo que ahora tienes.
El chacal replicó: 6.3
—Contentarse con poco es la más vil de las aspiraciones, y seguir el camino más fácil La raposa y los testículos del toro
indica la falta de ambición. Cuando un león persigue a un conejo y ve a un ciervo, deja el (ATU 115)
conejo y corre tras el ciervo. Lugar: El Picarín, LES REGUERES.
El chacal persiguió al caballo durante varios días. Ni los testículos cayeron al suelo ni Informante: Manuel Valdés Rodríguez, 87 años, campesino (1998).
él consiguió nada de comida. Se vio obligado a volver avergonzado junto a su mujer15.
16
Versión publicada en Cuentos del Siglo de Oro en la tradición oral de Asturias (Gijón: Museo del
Versión publicada en Cuentos del Siglo de Oro en la tradición oral de Asturias (Gijón: Museo del
14 Pueblo de Asturias, 1998), n.º 11.1.
Pueblo de Asturias, 1998), n.º 10.1. *
Turmas: «testículos».
15
Ziya’u’d’-Din Nakhshabi, Los cuentos del papagayo (Tuti-Nama), ed. Muhammed A. Simsar 17
Versión publicada en Cuentos del Siglo de Oro en la tradición oral de Asturias (Gijón: Museo del
(Palma de Mallorca: José J. de Olañeta Editor, 1988), págs. 195-196. Pueblo de Asturias, 1998), n.º 11.2.
40 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS CUENTOS DE ANIMALES 41
Es que taba paciendo el toro, y movíanse-y [los testículos] pa un lao y pa otro, Los siervos, aunque son oprimidos,
y claro, [la raposa] cansó de andar tras d’ellos a ver si caían. Y nun caían, y dice: no siempre son desagradecidos
—¡Bah, así tan peludos nu los quiero!18
Los enxemplos de los antiguos muestran cómmo debe ser penada la maldat de los
siervos. De la grand maldat e malicia de los siervos que mataron a sus sennores e tomaron
6.4 las casas e las mujeres, cuenta Trogo Pompeyo en el libro XIV, onde es scripto, que uno de
La raposa y los testículos del toro aquellos siervos hobo piedat de su sennor en non lo mató: e éstos siervos acordaron entre sí
(ATU 115) que feciesen rey al que en la mannana primero viese el sol; e aqueste siervo díjolo al su sennor
que había nombre Straton, e él le enformó que todos acatarían contra Oriente, e que él solo
Lugar: Antuñana, MIRANDA. que mirase contra Occidente, e cuando el sol saliese vería la claridat en lo más alto de la cib-
Informante: Angélica Cuervo González, unos 40 años, campesina (1997). dat, e fízolo así: e porque ellos entendieron que esta sotileza non era de siervo, demandáronle
onde lo sopiera, e él confesó cómmo lo sopiera del su sennor. Estonce entendieron cuánto era
Una vez era una raposa, ya taba a las cereizas n’una cereizal. Y resulta que mayor el seso del sennor que de los siervos, e perdonaron al viejo e a su fijo, e fecieron rey a
era una noche de muchos relámpagos, y cada vez que venía un relámpago Straton, e después hobieron el reino sus fijos e nietos20.
pues ella vía las cereizas. Ya decía ella:
—¡Fai, fai!, ¡fai, fai! 7.1
Fai, fai, que diera luz. Y, hala, cogía las cereizas y a comer. Entonces, lue- La apuesta a ver el primer sol
go, desde que se fartucó bien, pues bajó pal prao. Y cuando taba en prao, pues (ATU 120)
había vacas, pero entre las vacas había un buey. Y dijo ella:
Lugar: Naraval, TINEO.
—¡Uhh, qué gordas las tien aquella!
Informante: José Ramón García Alvarez, «José Simón», 75 años, campesino (1997).
Ya tiróse a él, ya pegó-y una patada. Diz ella:
—¡Ay, nun quiero más, que tán muy amargosinas!19 Decían que el rey que daba en matrimonio la hija al primero que viera salir
el sol pola mañana. Y todos se pusieron a mirar p’allí [dirección este], menos
7 un pastor, que se puso a mirar p’allí [dirección oeste]. Y claro, fue el primero
La apuesta a ver el primer sol que lo vio reflejase en la montaña de enfrente. [Y se casó con la hija del rey]21.
(ATU 120)
Servi non sempre sunt ingrati (Libro de los enxemplos, siglo xiv).
18
Versión publicada en Cuentos del Siglo de Oro en la tradición oral de Asturias (Gijón: Museo del 20
Sánchez de Vercial, El libro de los enxemplos, CCCXLVII, ed. Pascual de Gayangos (Madrid:
Pueblo de Asturias, 1998), n.º 11.4. Biblioteca de Autores Españoles, tomo LI, 1952), pág. 531.
19
Versión publicada en Cuentos del Siglo de Oro en la tradición oral de Asturias (Gijón: Museo del 21
Versión publicada en Cuentos del Siglo de Oro en la tradición oral de Asturias (Gijón: Museo del
Pueblo de Asturias, 1998), n.º 10.5. Pueblo de Asturias, 1998), n.º 95.
40 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS CUENTOS DE ANIMALES 41
Es que taba paciendo el toro, y movíanse-y [los testículos] pa un lao y pa otro, Los siervos, aunque son oprimidos,
y claro, [la raposa] cansó de andar tras d’ellos a ver si caían. Y nun caían, y dice: no siempre son desagradecidos
—¡Bah, así tan peludos nu los quiero!18
Los enxemplos de los antiguos muestran cómmo debe ser penada la maldat de los
siervos. De la grand maldat e malicia de los siervos que mataron a sus sennores e tomaron
6.4 las casas e las mujeres, cuenta Trogo Pompeyo en el libro XIV, onde es scripto, que uno de
La raposa y los testículos del toro aquellos siervos hobo piedat de su sennor en non lo mató: e éstos siervos acordaron entre sí
(ATU 115) que feciesen rey al que en la mannana primero viese el sol; e aqueste siervo díjolo al su sennor
que había nombre Straton, e él le enformó que todos acatarían contra Oriente, e que él solo
Lugar: Antuñana, MIRANDA. que mirase contra Occidente, e cuando el sol saliese vería la claridat en lo más alto de la cib-
Informante: Angélica Cuervo González, unos 40 años, campesina (1997). dat, e fízolo así: e porque ellos entendieron que esta sotileza non era de siervo, demandáronle
onde lo sopiera, e él confesó cómmo lo sopiera del su sennor. Estonce entendieron cuánto era
Una vez era una raposa, ya taba a las cereizas n’una cereizal. Y resulta que mayor el seso del sennor que de los siervos, e perdonaron al viejo e a su fijo, e fecieron rey a
era una noche de muchos relámpagos, y cada vez que venía un relámpago Straton, e después hobieron el reino sus fijos e nietos20.
pues ella vía las cereizas. Ya decía ella:
—¡Fai, fai!, ¡fai, fai! 7.1
Fai, fai, que diera luz. Y, hala, cogía las cereizas y a comer. Entonces, lue- La apuesta a ver el primer sol
go, desde que se fartucó bien, pues bajó pal prao. Y cuando taba en prao, pues (ATU 120)
había vacas, pero entre las vacas había un buey. Y dijo ella:
Lugar: Naraval, TINEO.
—¡Uhh, qué gordas las tien aquella!
Informante: José Ramón García Alvarez, «José Simón», 75 años, campesino (1997).
Ya tiróse a él, ya pegó-y una patada. Diz ella:
—¡Ay, nun quiero más, que tán muy amargosinas!19 Decían que el rey que daba en matrimonio la hija al primero que viera salir
el sol pola mañana. Y todos se pusieron a mirar p’allí [dirección este], menos
7 un pastor, que se puso a mirar p’allí [dirección oeste]. Y claro, fue el primero
La apuesta a ver el primer sol que lo vio reflejase en la montaña de enfrente. [Y se casó con la hija del rey]21.
(ATU 120)
Servi non sempre sunt ingrati (Libro de los enxemplos, siglo xiv).
18
Versión publicada en Cuentos del Siglo de Oro en la tradición oral de Asturias (Gijón: Museo del 20
Sánchez de Vercial, El libro de los enxemplos, CCCXLVII, ed. Pascual de Gayangos (Madrid:
Pueblo de Asturias, 1998), n.º 11.4. Biblioteca de Autores Españoles, tomo LI, 1952), pág. 531.
19
Versión publicada en Cuentos del Siglo de Oro en la tradición oral de Asturias (Gijón: Museo del 21
Versión publicada en Cuentos del Siglo de Oro en la tradición oral de Asturias (Gijón: Museo del
Pueblo de Asturias, 1998), n.º 10.5. Pueblo de Asturias, 1998), n.º 95.
42 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS CUENTOS DE ANIMALES 43
8 Responde el un carnero:
El festín fracasado del lobo —Fágase como te plazerá, mas rogamos que juzgues entre nós derechamente et da
(ATU 122A + 122J + 122K) una sentençia sobre este prado que fue de nuestros padres, sobre el qual, como non sabemos
ni avemos usado de pleitos et de juizios, reñimos et contendemos. Por ende faz entre nós
Del lobo que aventó torpemente (El Esopete, siglo xv). partiçión d’él et después manda a tu voluntad libre de nosotros.
l lobo, levantóse de mañana et extendiéndose, lançó un sonido detrás et dize:
E Responde el lobo:
—¡Esta buena señal es! Gracias fago a los dioses que oy este día seré farto et complido —Yo faré de buen grado eso, mas quería que me dixiesses en qué manera queréis que
de dignidades segund que me ha mostrado el rabo que me ha sonado. parta.
E así se partiendo por sus aventuras, falló en un camino una enxundia de puerco que Entonçes dixo el otro carnero:
cayó a unos mulateros, et como la olió, bolviólo de una parte a otra et dixo: Señor, pues demandas el modo a mí, paresçe que deves de partir d’esta manera: Tú
—
—Non comeré oy de ti porque me sueles mover todo el mi vientre et çierto que soy que deves estar en medio del prado, et nosotros iremos cada uno a su cabo del prado et correremos
oy he de ser farto de dignidades, segund que a la mañana me figuró mi trasero. ambos para donde tú estarás, et aquel que primero llegare a ti aya el prado, et al otro, que
E yendo más adelante, falló un toçino salado et seco, el qual bolviendo dixo: lo comas tú.
—Non comeré de ti, pues soy çierto que me denunció mi rabo. Dixo el lobo:
E descendiendo en un valle, falló ende una yegua con un fijo et dixo entre sí: —«¡Deo —Fágase assí, que es buen modo.
gracias! Ya sabía que oy avía de ser farto de dignidades». E assí se van los carneros cada uno a su cabo et corrieron con grand quexa et ímpetu
Et llegando a la yegua díxole: para donde estava el lobo en medio del prado. Et juntamente llegando ferieron al lobo. El
golpe doblado fue tan grande que el lobo cayó en el suelo quebrantadas las costillas et medio
—Hermana, yo yendo de camino et he fambre. Por ende, cumple que me des a tu fijo
muerto ensuziándose de su estiércol. Mas d’ende a poco retornándose en sí dixo: —«Ni aun
para que coma.
me curo por esta injuria, ca yo he de ser oy farto, segund esta mañana me figuró el rabo».
La yegua responde:
E partiéndose d’ende de él falló en una ribera una puerca con sus fijos pasciendo en
—Como te plazerá, assí se faga. Mas, mi señor, ayer caminando se me fincó una un prado et dixo: —«Gloria tibi domine! ¡Yo sabía que yo había de ser farto de buenas
espina en este pie. Ruégote que, pues eres médico et cirujano afamado, que me la saques et viandas delicadas!».
cures primero et después todos estamos a tu mandar et comerás este mi fijo.
E dixo a la puerca:
Creyendo esto, el lobo se llegó al pie de la yegua, queriéndole sacar la espina, et ella le
—Hermana, comeré de tus fijos.
da una grand coz en meitad de la fruente de manera que dio con él en el suelo. Et así fuyó
ligeramente con su fijo a las sierras et fue librada del peligro. Responde ella:
El lobo reasumiendo et tomando sus fuerças dixo entre sí: —«Non me curo d’esta Señor, como tú mandarás, mas non están aún lavados segund que manda nuestro
—
injuria, pues sé que oy seré farto». Et fuese por su camino adelante, donde falló dos carneros rito et secta. Por ende, te ruego que, pues la buenaventura te traxo aquí, que tú mesmo seas
que reñían en un prado et dize entre sí: —«Agora es cosa çierta que he de ser farto. ¡A sacerdote et los laves segund nuestra ley et despues escoge d’ellos los que más te agraden.
Dios graçias!». E llegando a los carneros, él los saluda et dize: El lobo dixo que le mostrasse la fuente et ella le mostró una canal del molino, diziendo:
—¡Hermanos, aparejadvos que el uno de vosotros me ha de convidar a comer! —He aquí la fuente santificada.
42 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS CUENTOS DE ANIMALES 43
8 Responde el un carnero:
El festín fracasado del lobo —Fágase como te plazerá, mas rogamos que juzgues entre nós derechamente et da
(ATU 122A + 122J + 122K) una sentençia sobre este prado que fue de nuestros padres, sobre el qual, como non sabemos
ni avemos usado de pleitos et de juizios, reñimos et contendemos. Por ende faz entre nós
Del lobo que aventó torpemente (El Esopete, siglo xv). partiçión d’él et después manda a tu voluntad libre de nosotros.
l lobo, levantóse de mañana et extendiéndose, lançó un sonido detrás et dize:
E Responde el lobo:
—¡Esta buena señal es! Gracias fago a los dioses que oy este día seré farto et complido —Yo faré de buen grado eso, mas quería que me dixiesses en qué manera queréis que
de dignidades segund que me ha mostrado el rabo que me ha sonado. parta.
E así se partiendo por sus aventuras, falló en un camino una enxundia de puerco que Entonçes dixo el otro carnero:
cayó a unos mulateros, et como la olió, bolviólo de una parte a otra et dixo: Señor, pues demandas el modo a mí, paresçe que deves de partir d’esta manera: Tú
—
—Non comeré oy de ti porque me sueles mover todo el mi vientre et çierto que soy que deves estar en medio del prado, et nosotros iremos cada uno a su cabo del prado et correremos
oy he de ser farto de dignidades, segund que a la mañana me figuró mi trasero. ambos para donde tú estarás, et aquel que primero llegare a ti aya el prado, et al otro, que
E yendo más adelante, falló un toçino salado et seco, el qual bolviendo dixo: lo comas tú.
—Non comeré de ti, pues soy çierto que me denunció mi rabo. Dixo el lobo:
E descendiendo en un valle, falló ende una yegua con un fijo et dixo entre sí: —«¡Deo —Fágase assí, que es buen modo.
gracias! Ya sabía que oy avía de ser farto de dignidades». E assí se van los carneros cada uno a su cabo et corrieron con grand quexa et ímpetu
Et llegando a la yegua díxole: para donde estava el lobo en medio del prado. Et juntamente llegando ferieron al lobo. El
golpe doblado fue tan grande que el lobo cayó en el suelo quebrantadas las costillas et medio
—Hermana, yo yendo de camino et he fambre. Por ende, cumple que me des a tu fijo
muerto ensuziándose de su estiércol. Mas d’ende a poco retornándose en sí dixo: —«Ni aun
para que coma.
me curo por esta injuria, ca yo he de ser oy farto, segund esta mañana me figuró el rabo».
La yegua responde:
E partiéndose d’ende de él falló en una ribera una puerca con sus fijos pasciendo en
—Como te plazerá, assí se faga. Mas, mi señor, ayer caminando se me fincó una un prado et dixo: —«Gloria tibi domine! ¡Yo sabía que yo había de ser farto de buenas
espina en este pie. Ruégote que, pues eres médico et cirujano afamado, que me la saques et viandas delicadas!».
cures primero et después todos estamos a tu mandar et comerás este mi fijo.
E dixo a la puerca:
Creyendo esto, el lobo se llegó al pie de la yegua, queriéndole sacar la espina, et ella le
—Hermana, comeré de tus fijos.
da una grand coz en meitad de la fruente de manera que dio con él en el suelo. Et así fuyó
ligeramente con su fijo a las sierras et fue librada del peligro. Responde ella:
El lobo reasumiendo et tomando sus fuerças dixo entre sí: —«Non me curo d’esta Señor, como tú mandarás, mas non están aún lavados segund que manda nuestro
—
injuria, pues sé que oy seré farto». Et fuese por su camino adelante, donde falló dos carneros rito et secta. Por ende, te ruego que, pues la buenaventura te traxo aquí, que tú mesmo seas
que reñían en un prado et dize entre sí: —«Agora es cosa çierta que he de ser farto. ¡A sacerdote et los laves segund nuestra ley et despues escoge d’ellos los que más te agraden.
Dios graçias!». E llegando a los carneros, él los saluda et dize: El lobo dixo que le mostrasse la fuente et ella le mostró una canal del molino, diziendo:
—¡Hermanos, aparejadvos que el uno de vosotros me ha de convidar a comer! —He aquí la fuente santificada.
44 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS CUENTOS DE ANIMALES 45
E estando en lo más alto de la canal, el lobo, presumiendo de sacerdote, tomó un lechón Dixu él:
de aquellos para meter en el agua et lavar segund aquella çirimonia. La puerca se llegó a —¿Qué?
él et diole un grand golpe con el oçico, gruñiendo con furia, et lançólo en la canal dentro.
Había un mulín…
Et la fuerça del agua que era corriente rebatando levó al lobo fasta que cayó en el rodezno
del molino, donde anduvo al derredor dançando un poco, en que padesçié asaz mal en su Ponte nos rodeznos* del mulín, asiéntate ahí nos rodeznos del mulín. Yá
—
cuerpo. E escapando de aquello con mucha cuita, esfuérçase deziendo que áun el dolor non t’echaréi you los gorinos pola bota abaxu.
era tan grande que podiesse a él de su buen propósito retraher et non era a él injuria nada Ya con eso foisi ya dixu el obu:
de ello, pues por engaño le era cometido, et que todavía entendía segund a la mañana le avía —¡Ay, ya tendrás razón!
solveado el trasero que avía de ser farto en aquel día de viandas delicadas 22.
Dixu e a:
—Así nun tienes que andar ¡pesca aiquí nin pesca a í!, nin ¡corre p’aiquí
8.1 nin corre p’a í! Así échotelos you pola bota p’abaxu, ya entoncias pues ahí
El lobo bautiza cerdos + La espina en el casco veis comiéndolos.
(ATU 122A + 122J) Ya con eso, hala, fuei el obu corre corre, ya fuei a í al mulín, y entoncias
Lugar: Trones, Cangas del Narcea. púxose nos rodeznos del mulín, ya dixu e a:
Informante: Obdulia Alvarez Rubio, 73 años, campesina (1992). —¿Tas bien agarrao al rodezno?
Dixu el obu:
[ Era] una gocha muy grande con doce gorinos, ya taba pol tiempo las
castañas, ya había un mulín en Xilón, ya con eso fueisi ya aque a gocha iba —Sí, sí, toi bien agarrao.
con los gorinos camín de Las Cuevas, ya camín de por ahí abaxu pa comer —¡Pues ahí te vei, ahí te van uno por uno, empieza a comer!
castañas con aquel rabaño gorinos, ya tando a í nas cuevas con los gorinos a con eso, lo que feixo la gocha fuei echa-y l’augua, echó-y l’augua pal
Y
vieron el obu, ya con eso dixu el obu: mulín, ya cuando él se abrazó así al mulín pues e a enverde echa-y los gorinos
—Oyes gocha, ¡vou comete los gorinos! echó-y l’augua, ya entós taba el obu alredor, alredor, ya decía él:
Dixu e a: —¡Para veilín, para veilón,
—¡Ay, entós cómo veis a comeme los gorinos! si d’esta me libro, outra nun vuelvo, non!
Dixu él: ¡Para veilín, para veilón,
—Sí, sí, vou comete los gorinos, porque, mira, tengo muita fame ya ¡mal si d’esta me libro, outra nun vuelvo, non!
rayu sin nun… eso! Ya tuvo, tuvo, tuvo, hasta que por fin caíu del rodezno, ya l’augua lo pu-
Diz e a: siera ciego, ya yá lo pusiera todo moyáu ya entós caíu pal suelo. Caíu pal suelo
—Pues mira, ¿sabes lo que veis a facer? ya taba él pensando… Dixu él:
—Agora…, agora e a bi óume l’augua, la gocha marchóu colos gorinos
El Esopete, «Del lobo que aventó torpemente», ed. Mª Jesús Lacarra, Cuento y novela corta
22
E estando en lo más alto de la canal, el lobo, presumiendo de sacerdote, tomó un lechón Dixu él:
de aquellos para meter en el agua et lavar segund aquella çirimonia. La puerca se llegó a —¿Qué?
él et diole un grand golpe con el oçico, gruñiendo con furia, et lançólo en la canal dentro.
Había un mulín…
Et la fuerça del agua que era corriente rebatando levó al lobo fasta que cayó en el rodezno
del molino, donde anduvo al derredor dançando un poco, en que padesçié asaz mal en su Ponte nos rodeznos* del mulín, asiéntate ahí nos rodeznos del mulín. Yá
—
cuerpo. E escapando de aquello con mucha cuita, esfuérçase deziendo que áun el dolor non t’echaréi you los gorinos pola bota abaxu.
era tan grande que podiesse a él de su buen propósito retraher et non era a él injuria nada Ya con eso foisi ya dixu el obu:
de ello, pues por engaño le era cometido, et que todavía entendía segund a la mañana le avía —¡Ay, ya tendrás razón!
solveado el trasero que avía de ser farto en aquel día de viandas delicadas 22.
Dixu e a:
—Así nun tienes que andar ¡pesca aiquí nin pesca a í!, nin ¡corre p’aiquí
8.1 nin corre p’a í! Así échotelos you pola bota p’abaxu, ya entoncias pues ahí
El lobo bautiza cerdos + La espina en el casco veis comiéndolos.
(ATU 122A + 122J) Ya con eso, hala, fuei el obu corre corre, ya fuei a í al mulín, y entoncias
Lugar: Trones, Cangas del Narcea. púxose nos rodeznos del mulín, ya dixu e a:
Informante: Obdulia Alvarez Rubio, 73 años, campesina (1992). —¿Tas bien agarrao al rodezno?
Dixu el obu:
[ Era] una gocha muy grande con doce gorinos, ya taba pol tiempo las
castañas, ya había un mulín en Xilón, ya con eso fueisi ya aque a gocha iba —Sí, sí, toi bien agarrao.
con los gorinos camín de Las Cuevas, ya camín de por ahí abaxu pa comer —¡Pues ahí te vei, ahí te van uno por uno, empieza a comer!
castañas con aquel rabaño gorinos, ya tando a í nas cuevas con los gorinos a con eso, lo que feixo la gocha fuei echa-y l’augua, echó-y l’augua pal
Y
vieron el obu, ya con eso dixu el obu: mulín, ya cuando él se abrazó así al mulín pues e a enverde echa-y los gorinos
—Oyes gocha, ¡vou comete los gorinos! echó-y l’augua, ya entós taba el obu alredor, alredor, ya decía él:
Dixu e a: —¡Para veilín, para veilón,
—¡Ay, entós cómo veis a comeme los gorinos! si d’esta me libro, outra nun vuelvo, non!
Dixu él: ¡Para veilín, para veilón,
—Sí, sí, vou comete los gorinos, porque, mira, tengo muita fame ya ¡mal si d’esta me libro, outra nun vuelvo, non!
rayu sin nun… eso! Ya tuvo, tuvo, tuvo, hasta que por fin caíu del rodezno, ya l’augua lo pu-
Diz e a: siera ciego, ya yá lo pusiera todo moyáu ya entós caíu pal suelo. Caíu pal suelo
—Pues mira, ¿sabes lo que veis a facer? ya taba él pensando… Dixu él:
—Agora…, agora e a bi óume l’augua, la gocha marchóu colos gorinos
El Esopete, «Del lobo que aventó torpemente», ed. Mª Jesús Lacarra, Cuento y novela corta
22
pa casa a toda priesa antes que-y los-comiera. ¿Y agora cómo faigo you si Ua vez yera a gocha, ya taba pa dar a luz, ya dixu e a:
agora marchóu colos gorinos? —Y agora, ¿cómo vamos a faer?, porque tengo que dar a luz y aquí nun
Fuei el obu, vía pouco porque taba ciego con el augua, ya subíu por ahí hay unde.
p’arriba a pouco a pouco, a pouco a pouco, a pouco a pouco, y había no Cas- Ya díxu- e el obu:
tro un burro que taba coxu, taba muy coxu, ya dixu el obu:
—Anda, vamos, que ahí hay un molín.
—¡Oi burro, vou comete!
Ya dixu e a:
Dixu él:
—Pues si hay un molín, yo écholos por cima ya tú tas debajo aparichán-
—¡Coño!, ¿por qué me veis a comer? ¿Nun veis que tou delgáu ya viejo?, ¿qué dolos, ya espués quedan bautizaos.
sacas?, ¡los güesos nu los royerás!, ya outramiente soy viejo, nun tengo carne…
Pola canalecha del molino echábalos pica abaxo. Ya, bueno, ponse ahí, ya
Dixu él: va la raposa, diz e a:
—Non, pues tengo que comete. —¡Anda, anda, que yá sei you, yá sei you! Anda, vamos a ver.
—Oi, pues mira ¿sabes lo que veis a facer? —dixu el burro al obu— Chegaron ai í y, claro, empezóu. Ya él, el obu, tenía muita fame, muita
—¿Qué vou facer? fame.
—Mira, sácame un pincho que tengo n’esta pata, que tengo aiquí un pincho —¡Ay, ay, que tengo fame!
que nu me deja andar y estoy muy malísimo, y antes tienes que sacame el pincho Diz e a:
pa espuéis poder comeme, si non con este pincho lo mismo te pincho.
—Pues espera, que te los vou a echar ahí por ahí pa baxo, ya espués van
Ya el obu fue agarra-y la pata, púso-y bien la pata así pa que-y viera el bautizaos ya, hala, agárraslos tú d’abajo del molino, na monxega*.
pincho, garra, alza, ya… ¡plas! Dio-y al obu nos morros ya, ¡hala!, tiróulo por
Ahí, onde vai a canalecha del molín, pos abaxu taba él, ya e a taba nu pico
a í pa baxu, ya decía él:
echándolos pica abaxo, que parira un montón de cochíos, parira muitos go-
—¡Para veilín, para veilón, chos, muitos, muitos marraníos. Ya, hala, vai ya echóulos a todos na monxega
si d’esta me libro, outra nun vuelvo, non!23 del molín, unde vai el augua, que taba molendo el molino, taba molendo. Ya
agarraba, iba, ya bueno, el obu, hala, agarrábalos debaxu, comíalos. Ya e a
8.2 echándolos arriba:
El lobo bautiza cerdos + La espina en el casco + El lobo juez —Neno, ¿pero termineste yá?
en la partición de tierras —¡Pues, claro, pues you nun vi ningún! ¿Por únde los echeste?
(ATU 122A + 122J + 122K*) —¡Ay, neno, you que los tiréi todos por ahí! Tenías que comerlos todos,
Lugar: Astierna, IBIAS.
tar bien farto.
Informante: Basilisa, 90 años, campesina (1991). Bueno, hala, dixu él:
Versión publicada en Cuentos del Siglo de Oro en la tradición oral de Asturias (Gijón: Museo del
23 *
Monxega: «tolva o depósito donde se echa el grano a moler y que, a través de un orificio
Pueblo de Asturias, 1998), n.º 13.1. en su parte inferior, permite una salida graduada del grano hacia las muelas».
46 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS CUENTOS DE ANIMALES 47
pa casa a toda priesa antes que-y los-comiera. ¿Y agora cómo faigo you si Ua vez yera a gocha, ya taba pa dar a luz, ya dixu e a:
agora marchóu colos gorinos? —Y agora, ¿cómo vamos a faer?, porque tengo que dar a luz y aquí nun
Fuei el obu, vía pouco porque taba ciego con el augua, ya subíu por ahí hay unde.
p’arriba a pouco a pouco, a pouco a pouco, a pouco a pouco, y había no Cas- Ya díxu- e el obu:
tro un burro que taba coxu, taba muy coxu, ya dixu el obu:
—Anda, vamos, que ahí hay un molín.
—¡Oi burro, vou comete!
Ya dixu e a:
Dixu él:
—Pues si hay un molín, yo écholos por cima ya tú tas debajo aparichán-
—¡Coño!, ¿por qué me veis a comer? ¿Nun veis que tou delgáu ya viejo?, ¿qué dolos, ya espués quedan bautizaos.
sacas?, ¡los güesos nu los royerás!, ya outramiente soy viejo, nun tengo carne…
Pola canalecha del molino echábalos pica abaxo. Ya, bueno, ponse ahí, ya
Dixu él: va la raposa, diz e a:
—Non, pues tengo que comete. —¡Anda, anda, que yá sei you, yá sei you! Anda, vamos a ver.
—Oi, pues mira ¿sabes lo que veis a facer? —dixu el burro al obu— Chegaron ai í y, claro, empezóu. Ya él, el obu, tenía muita fame, muita
—¿Qué vou facer? fame.
—Mira, sácame un pincho que tengo n’esta pata, que tengo aiquí un pincho —¡Ay, ay, que tengo fame!
que nu me deja andar y estoy muy malísimo, y antes tienes que sacame el pincho Diz e a:
pa espuéis poder comeme, si non con este pincho lo mismo te pincho.
—Pues espera, que te los vou a echar ahí por ahí pa baxo, ya espués van
Ya el obu fue agarra-y la pata, púso-y bien la pata así pa que-y viera el bautizaos ya, hala, agárraslos tú d’abajo del molino, na monxega*.
pincho, garra, alza, ya… ¡plas! Dio-y al obu nos morros ya, ¡hala!, tiróulo por
Ahí, onde vai a canalecha del molín, pos abaxu taba él, ya e a taba nu pico
a í pa baxu, ya decía él:
echándolos pica abaxo, que parira un montón de cochíos, parira muitos go-
—¡Para veilín, para veilón, chos, muitos, muitos marraníos. Ya, hala, vai ya echóulos a todos na monxega
si d’esta me libro, outra nun vuelvo, non!23 del molín, unde vai el augua, que taba molendo el molino, taba molendo. Ya
agarraba, iba, ya bueno, el obu, hala, agarrábalos debaxu, comíalos. Ya e a
8.2 echándolos arriba:
El lobo bautiza cerdos + La espina en el casco + El lobo juez —Neno, ¿pero termineste yá?
en la partición de tierras —¡Pues, claro, pues you nun vi ningún! ¿Por únde los echeste?
(ATU 122A + 122J + 122K*) —¡Ay, neno, you que los tiréi todos por ahí! Tenías que comerlos todos,
Lugar: Astierna, IBIAS.
tar bien farto.
Informante: Basilisa, 90 años, campesina (1991). Bueno, hala, dixu él:
Versión publicada en Cuentos del Siglo de Oro en la tradición oral de Asturias (Gijón: Museo del
23 *
Monxega: «tolva o depósito donde se echa el grano a moler y que, a través de un orificio
Pueblo de Asturias, 1998), n.º 13.1. en su parte inferior, permite una salida graduada del grano hacia las muelas».
48 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS CUENTOS DE ANIMALES 49
*
Turneirada: «golpe con la testuz». Pueblo de Asturias, 1998), n.º 13.2.
48 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS CUENTOS DE ANIMALES 49
*
Turneirada: «golpe con la testuz». Pueblo de Asturias, 1998), n.º 13.2.
50 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS CUENTOS DE ANIMALES 51
Y’antoncis Inaciu metéu una perra que tenía muy valiente, que perseguía ¡Ara, buey, ara!, ¡malos obus te coman!
—
mucho la rapiega. Ya ella andaba alredor de la goixa ya lus pitus piaban, pero Ya con eso, n’una d’estas fueise ya chegóuse a í el obu, ya dixu él:
decía ella:
—¡Ah Xuan!
—¡Paez que a perrizu me güel, a perrizu me güel!
Dixu Xuan:
Ya ellos venga piar.
—¿Qué?
—¡No, pitus son, pitus son! ¡A perrizu me güel, a perrizu me güel!
Dixu él:
Ella tenía miedu, pero:
—Yá sabes que me ofreciste los bueis, ¿eh?
—¡Pitus son, pitus son!
Dixu él:
Y’antonces levanta la goixa, ¡ya, hala, la perra tras d’ella que perdía el culo
—Entós, ¿cuándo te ofrecí los bueis?
corriendo!, ya foi derecha a Sillucantu, ya poníase la rapiega:
—¡Coño!, ¿nun tabas abrando ya diciendo: «¡Ara, buey, ara!, ¡malos obus
—¡Arriba mis zancas, te coman!»?, pues ahora yá sabes que me los ofreciste.
que n’esti mundo todo son trampas!
Ya con eso fueise ya dixu él:
a la perra tras d’ella, venga a correr, ya la rapiega que yá iba que nun
Y —Ia verdá, ia verdá. Bueno, pues tienes que esperar que abre la tierra.
podía respirar:
Ya con eso, cuando taba abrando, que taba acabando de abrar la tierra,
—¡Arriba mis zancas, vien la raposa por ahí p’arriba ¡tin, tin, tin, tin!
que n’esti mundo todo son trampas!26 —¡Ah, Xuan!
—¿Qué quieres, neña?, ¿qué quieres?
9.2 —Oye, ¿qué bulto tienes ahí nu pico la tierra?
¡Malos llobos vos coman! + La raposa alaba sus patas
Dixu el obu:
(ATU 154 + 77)
—Di que soy un madero.
Lugar: Trones, Cangas del Narcea. Dixu Xuan a la raposa:
Informante: Obdulia Alvarez Rubio, 73 años (1992). —¡Oye, ia un madero!
Dixu e a:
Era un labrador que taba arando con una pareja bueis, ya entoncias decía
aquel Xuan: —¡Ah, Xuan!
—¡Ara, buey, ara!, ¡malos obus te coman! Dixu Xuan:
Hala, volvía outra vuelta: —¿Quéi?
—¡Garra ya ponlo nu carro!
Versión publicada en Cuentos del Siglo de Oro en la tradición oral de Asturias (Gijón: Museo del
26 Fueise, ya dixu el obu:
Pueblo de Asturias, 1998), n.º 16.1. —¡Nu me manques!
52 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS CUENTOS DE ANIMALES 53
Y’antoncis Inaciu metéu una perra que tenía muy valiente, que perseguía ¡Ara, buey, ara!, ¡malos obus te coman!
—
mucho la rapiega. Ya ella andaba alredor de la goixa ya lus pitus piaban, pero Ya con eso, n’una d’estas fueise ya chegóuse a í el obu, ya dixu él:
decía ella:
—¡Ah Xuan!
—¡Paez que a perrizu me güel, a perrizu me güel!
Dixu Xuan:
Ya ellos venga piar.
—¿Qué?
—¡No, pitus son, pitus son! ¡A perrizu me güel, a perrizu me güel!
Dixu él:
Ella tenía miedu, pero:
—Yá sabes que me ofreciste los bueis, ¿eh?
—¡Pitus son, pitus son!
Dixu él:
Y’antonces levanta la goixa, ¡ya, hala, la perra tras d’ella que perdía el culo
—Entós, ¿cuándo te ofrecí los bueis?
corriendo!, ya foi derecha a Sillucantu, ya poníase la rapiega:
—¡Coño!, ¿nun tabas abrando ya diciendo: «¡Ara, buey, ara!, ¡malos obus
—¡Arriba mis zancas, te coman!»?, pues ahora yá sabes que me los ofreciste.
que n’esti mundo todo son trampas!
Ya con eso fueise ya dixu él:
a la perra tras d’ella, venga a correr, ya la rapiega que yá iba que nun
Y —Ia verdá, ia verdá. Bueno, pues tienes que esperar que abre la tierra.
podía respirar:
Ya con eso, cuando taba abrando, que taba acabando de abrar la tierra,
—¡Arriba mis zancas, vien la raposa por ahí p’arriba ¡tin, tin, tin, tin!
que n’esti mundo todo son trampas!26 —¡Ah, Xuan!
—¿Qué quieres, neña?, ¿qué quieres?
9.2 —Oye, ¿qué bulto tienes ahí nu pico la tierra?
¡Malos llobos vos coman! + La raposa alaba sus patas
Dixu el obu:
(ATU 154 + 77)
—Di que soy un madero.
Lugar: Trones, Cangas del Narcea. Dixu Xuan a la raposa:
Informante: Obdulia Alvarez Rubio, 73 años (1992). —¡Oye, ia un madero!
Dixu e a:
Era un labrador que taba arando con una pareja bueis, ya entoncias decía
aquel Xuan: —¡Ah, Xuan!
—¡Ara, buey, ara!, ¡malos obus te coman! Dixu Xuan:
Hala, volvía outra vuelta: —¿Quéi?
—¡Garra ya ponlo nu carro!
Versión publicada en Cuentos del Siglo de Oro en la tradición oral de Asturias (Gijón: Museo del
26 Fueise, ya dixu el obu:
Pueblo de Asturias, 1998), n.º 16.1. —¡Nu me manques!
54 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS CUENTOS DE ANIMALES 55
Garróu Xuan al obu ya púsolo nu carro, ya con eso fueisi ya dixu e a: pa mia casa, ya tú báxate aiquí porque si te ven pol ugar los perros… pues
—¡Xuan! embístente, entós espera aiquí que yá te subiréi you la gata con gatos ya la pita
con pitos.
—¿Quéi?
Ya con eso, hala, esperóu a í como una santa la raposa, a í quietina, a í
—¡Átalo con la ..ll uria*!, ¡átalo bien con la uria!
quietina ya, hala, esperóu a í. Ya vieno [Xuan] a casa:
Ya decía el obu:
—¡Ah, María!, ¡ah María!
—¡Nu me aprietes, eh!, ¡nu me aprietes!
Dixu María:
Ya con eso, cuando taba…eso, apretóulo bien, ya entós chamóulo e a:
—¡Ay, este demonio…!, pero ¿qué quieres Xuan?
—¡Ah, Xuan!
Diz él:
—¿Apretéstelo bien?
—¡Oi!, prepárame una gata con gatos ya una pita con pitos, que güei esto
Dixu él: mi pasóu: you taba: «¡Buey, buey, malos obos te coman!», vieno el obu ya si
—¡Sí! nun ia la raposa cómeme los bueis del todo, ya mandóume atalo ya ponelo nu
Dixu e a: carro ya tóu, ya ofrecí-y una pita con pitos ya una gata con gatos.
—¡Ahora da-y cola cueta la xada*!, ¡da-y bien cola cueta la xada! Diz e a:
Ya con eso fuei Xuan, garróu la xada, ya ¡pum, pum, pum, pum!, ya matóu —¡Mal rayo te joda! ¿Pa quéi, pa la raposa? ¡Anda, chéva-y la perra con
el obu. Ya entós vien la raposa a toda priesa delante Xuan: perros! Méte-y la perra ya chéva-yla.
—¡Ah, Xuan! Salvéite los bueis ¿eh?, ¡salvéite los bueis! Ya con eso, hala, foise María ya garróu la perra colos perrinos ya metió-
Dixu Xuan: yla nu saco, ya con eso, hala, fuei Xuan col sou saco al ombu ya chegóu a
casa Gregorio, ya taba e a a í sentadina…, ya suélta-y la perra… ¡la raposa a
—Sí, ia verdá.
correr, e a a correr…!, ¡la raposa a correr, e a a correr…!, ¡el perro a correr ya
—Entós, ¿qué me veis a dar? la raposa a correr…! Ya cuando chegóu arriba a la serra a una sanja* que había
Dixu e a: metióuse a í, diz e a:
—Una pita con pitos ya una gata con gatos. —¡Ay, mias patinas, cómo me salvasteis!
Ya con eso, dixu él: Ya dixu el rabo:
—Espera que acabe na tierra ya veis nu carro, ya vamos hasta casa. —¿Ya you?
Ya con eso, hala, venían to’la solana acó, por ahí acó, por ahí acó…, ya Diz e a:
cheganun a casa Gregorio, esa casa que hay no pico’l pueblo, díxu-y Xuan a la —¡Anda cabrón, tú tirabas p’atrás!27
raposa:
—Báxate aiquí, báxate aiquí, porque you tengo que ir to’l ugar abaxu
Sanja: «zanja».
*
*
Lluria:
.. «soga larga y fuerte». Versión publicada en Cuentos del Siglo de Oro en la tradición oral de Asturias (Gijón: Museo del
27
*
Xada: «azada». Pueblo de Asturias, 1998), n.º 16.2.
54 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS CUENTOS DE ANIMALES 55
Garróu Xuan al obu ya púsolo nu carro, ya con eso fueisi ya dixu e a: pa mia casa, ya tú báxate aiquí porque si te ven pol ugar los perros… pues
—¡Xuan! embístente, entós espera aiquí que yá te subiréi you la gata con gatos ya la pita
con pitos.
—¿Quéi?
Ya con eso, hala, esperóu a í como una santa la raposa, a í quietina, a í
—¡Átalo con la ..ll uria*!, ¡átalo bien con la uria!
quietina ya, hala, esperóu a í. Ya vieno [Xuan] a casa:
Ya decía el obu:
—¡Ah, María!, ¡ah María!
—¡Nu me aprietes, eh!, ¡nu me aprietes!
Dixu María:
Ya con eso, cuando taba…eso, apretóulo bien, ya entós chamóulo e a:
—¡Ay, este demonio…!, pero ¿qué quieres Xuan?
—¡Ah, Xuan!
Diz él:
—¿Apretéstelo bien?
—¡Oi!, prepárame una gata con gatos ya una pita con pitos, que güei esto
Dixu él: mi pasóu: you taba: «¡Buey, buey, malos obos te coman!», vieno el obu ya si
—¡Sí! nun ia la raposa cómeme los bueis del todo, ya mandóume atalo ya ponelo nu
Dixu e a: carro ya tóu, ya ofrecí-y una pita con pitos ya una gata con gatos.
—¡Ahora da-y cola cueta la xada*!, ¡da-y bien cola cueta la xada! Diz e a:
Ya con eso fuei Xuan, garróu la xada, ya ¡pum, pum, pum, pum!, ya matóu —¡Mal rayo te joda! ¿Pa quéi, pa la raposa? ¡Anda, chéva-y la perra con
el obu. Ya entós vien la raposa a toda priesa delante Xuan: perros! Méte-y la perra ya chéva-yla.
—¡Ah, Xuan! Salvéite los bueis ¿eh?, ¡salvéite los bueis! Ya con eso, hala, foise María ya garróu la perra colos perrinos ya metió-
Dixu Xuan: yla nu saco, ya con eso, hala, fuei Xuan col sou saco al ombu ya chegóu a
casa Gregorio, ya taba e a a í sentadina…, ya suélta-y la perra… ¡la raposa a
—Sí, ia verdá.
correr, e a a correr…!, ¡la raposa a correr, e a a correr…!, ¡el perro a correr ya
—Entós, ¿qué me veis a dar? la raposa a correr…! Ya cuando chegóu arriba a la serra a una sanja* que había
Dixu e a: metióuse a í, diz e a:
—Una pita con pitos ya una gata con gatos. —¡Ay, mias patinas, cómo me salvasteis!
Ya con eso, dixu él: Ya dixu el rabo:
—Espera que acabe na tierra ya veis nu carro, ya vamos hasta casa. —¿Ya you?
Ya con eso, hala, venían to’la solana acó, por ahí acó, por ahí acó…, ya Diz e a:
cheganun a casa Gregorio, esa casa que hay no pico’l pueblo, díxu-y Xuan a la —¡Anda cabrón, tú tirabas p’atrás!27
raposa:
—Báxate aiquí, báxate aiquí, porque you tengo que ir to’l ugar abaxu
Sanja: «zanja».
*
*
.. «soga larga y fuerte».
Lluria: Versión publicada en Cuentos del Siglo de Oro en la tradición oral de Asturias (Gijón: Museo del
27
*
Xada: «azada». Pueblo de Asturias, 1998), n.º 16.2.
56 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS CUENTOS DE ANIMALES 57
9.3 9.4
¡Malos llobos vos coman! ¡Malos llobos vos coman!
(ATU 154) (ATU 154)
Lugar: Colinas, TINEO. Lugar: Gradura, TEVERGA.
Informante: José Rodríguez Pérez, 84 años, campesino (2000). Informante: Feliciano Fernández Fernández, 75 años, campesino (2000).
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo del
28 —Buonu, pos mételu’n carru y amárralu bien.
Pueblo de Asturias, 2000). Dice [el obu]:
56 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS CUENTOS DE ANIMALES 57
9.3 9.4
¡Malos llobos vos coman! ¡Malos llobos vos coman!
(ATU 154) (ATU 154)
Lugar: Colinas, TINEO. Lugar: Gradura, TEVERGA.
Informante: José Rodríguez Pérez, 84 años, campesino (2000). Informante: Feliciano Fernández Fernández, 75 años, campesino (2000).
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo del
28 —Buonu, pos mételu’n carru y amárralu bien.
Pueblo de Asturias, 2000). Dice [el obu]:
58 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS CUENTOS DE ANIMALES 59
29
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo del *
Cipu queméu: en asturiano central, con metafonía, «cepo quemado».
Pueblo de Asturias, 2000). *
Forquéu: en asturiano central, con metafonía, «forcado, madero grande que se lleva a
*
Binar: «acción de labrar la tierra antes de proceder a la siembra». rastro y se emplea para transportar cargas pesadas».
58 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS CUENTOS DE ANIMALES 59
29
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo del *
Cipu queméu: en asturiano central, con metafonía, «cepo quemado».
Pueblo de Asturias, 2000). *
Forquéu: en asturiano central, con metafonía, «forcado, madero grande que se lleva a
*
Binar: «acción de labrar la tierra antes de proceder a la siembra». rastro y se emplea para transportar cargas pesadas».
60 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS CUENTOS DE ANIMALES 61
Bueno, tenemos en Vis el cuento de Xuncu. Esti cuentu pues… é referíu Diz:
a un paisano d’ellí pero… pusiéron-y el nombre de Xuncu pero bueno… ésti —¿Quéeeee?
yá debe venir de muy antiguo, porque una vez vino la hija de un primo de
—¿Qué ye eso que hay detrás d’esi sucu?
mi buelu de Cuba, en el cincuenta y tantos, cuando la revolución de Cuba, y
cuando llegó dice: Y diz Xuncu pa no meter así en mucho compromiso al llobu, dice:
—Díces-y al tíu Julio que ti cuente el cuento de Xuncu. —¡É un tronco de ñozal*!
Entonces, bueno, esti cuentu va de generación en generación, qué sé yo, Diz la raposina:
¿qué tendrá?, ¿igual setenta o ochenta años? Yá te digo, marchó el paisano pa —¡Da-y un golpe col azadón, a ver!
Cuba y estuvo allá después d’él y tuvo fíos, y la fía pues yá tien más años que Y diz el llobu:
yo; o sea, que calcula… Tien un montón de años… ¿Que estás, grabando? —Dami despaciu, ¡eh, Xuncu!
Bueno, mira, estaba Xuncu llabrando en la tierra de La [Link]. Entonces Dice:
un güe* no-y tiraba. Dice:
—Sí, sí, no te preocupes; pero vo arremangar, ¡eh!
—¡Tira, güe!
Y arremangó, dio y mató al llobu. Bueno, acaba Xuncu de llabrar la tierra
Y nada, el güe que nada. Y dice: y va pa casa y vien la raposina. Dice:
—¡Ah, malos mil llobos te coman, güe! —Xuncu, dami la gallina con los pitos.
Y bueno, aportó el llobu. Dice: Bueno, pero envede mete-y la gallina con los pitos, metió-y una perra que
—Xuncu, vengo a buscar el güe, ¿no dijiste que malos mil llobos te lu tenía paría con perrinos. Y agárrala tras del llombu y va pela sierra p’arriba
comieren? Pues vengo. per el Caminín Coloráu… —que bueno ahora está poco usáu, pero bueno de
—Hombre, llobu, espera a que acabe de arar la tierra, porque no tengo aquella, cuando yo era pequeña víase bien— y camina p’arriba y da-y la gana
otru güe domáu y… y bueno. a la raposa de comer un pitu. Y abre el sacu y dice:
Entonces echóse ellí el llobu. Y llega la raposina, que era muy astuta, y —¡Por San Juan y por San Pedru,
dice: esto parecen güeyos* de perru!
—Xuncu, si mi das una gallina con pitos, sálvote yo el güe.
Y dice:
Dice:
—¡Bah!
—¡No está mal la gallina con pitos que yo ti voy a dar! ¡Claru que sí, eso
Vuelve echar el sacu tras del llombu y tira arriba. Y diz ella:
está echu yá!
—Pues antes de llegar a la cueva, cómo-y un pitu.
Bueno, entonces vase pa un sitiu que se llama Cuadapipu, que de allí vese
la Olla San Vicente. Y entonces llama: Y abre el saco y dice:
—¡Xuncuuuuuu!
*
Ñozal: «nogal».
*
Güe: «buey». *
Güeyos: «ojos».
62 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS CUENTOS DE ANIMALES 63
Bueno, tenemos en Vis el cuento de Xuncu. Esti cuentu pues… é referíu Diz:
a un paisano d’ellí pero… pusiéron-y el nombre de Xuncu pero bueno… ésti —¿Quéeeee?
yá debe venir de muy antiguo, porque una vez vino la hija de un primo de
—¿Qué ye eso que hay detrás d’esi sucu?
mi buelu de Cuba, en el cincuenta y tantos, cuando la revolución de Cuba, y
cuando llegó dice: Y diz Xuncu pa no meter así en mucho compromiso al llobu, dice:
—Díces-y al tíu Julio que ti cuente el cuento de Xuncu. —¡É un tronco de ñozal*!
Entonces, bueno, esti cuentu va de generación en generación, qué sé yo, Diz la raposina:
¿qué tendrá?, ¿igual setenta o ochenta años? Yá te digo, marchó el paisano pa —¡Da-y un golpe col azadón, a ver!
Cuba y estuvo allá después d’él y tuvo fíos, y la fía pues yá tien más años que Y diz el llobu:
yo; o sea, que calcula… Tien un montón de años… ¿Que estás, grabando? —Dami despaciu, ¡eh, Xuncu!
Bueno, mira, estaba Xuncu llabrando en la tierra de La [Link]. Entonces Dice:
un güe* no-y tiraba. Dice:
—Sí, sí, no te preocupes; pero vo arremangar, ¡eh!
—¡Tira, güe!
Y arremangó, dio y mató al llobu. Bueno, acaba Xuncu de llabrar la tierra
Y nada, el güe que nada. Y dice: y va pa casa y vien la raposina. Dice:
—¡Ah, malos mil llobos te coman, güe! —Xuncu, dami la gallina con los pitos.
Y bueno, aportó el llobu. Dice: Bueno, pero envede mete-y la gallina con los pitos, metió-y una perra que
—Xuncu, vengo a buscar el güe, ¿no dijiste que malos mil llobos te lu tenía paría con perrinos. Y agárrala tras del llombu y va pela sierra p’arriba
comieren? Pues vengo. per el Caminín Coloráu… —que bueno ahora está poco usáu, pero bueno de
—Hombre, llobu, espera a que acabe de arar la tierra, porque no tengo aquella, cuando yo era pequeña víase bien— y camina p’arriba y da-y la gana
otru güe domáu y… y bueno. a la raposa de comer un pitu. Y abre el sacu y dice:
Entonces echóse ellí el llobu. Y llega la raposina, que era muy astuta, y —¡Por San Juan y por San Pedru,
dice: esto parecen güeyos* de perru!
—Xuncu, si mi das una gallina con pitos, sálvote yo el güe.
Y dice:
Dice:
—¡Bah!
—¡No está mal la gallina con pitos que yo ti voy a dar! ¡Claru que sí, eso
Vuelve echar el sacu tras del llombu y tira arriba. Y diz ella:
está echu yá!
—Pues antes de llegar a la cueva, cómo-y un pitu.
Bueno, entonces vase pa un sitiu que se llama Cuadapipu, que de allí vese
la Olla San Vicente. Y entonces llama: Y abre el saco y dice:
—¡Xuncuuuuuu!
*
Ñozal: «nogal».
*
Güe: «buey». *
Güeyos: «ojos».
64 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS CUENTOS DE ANIMALES 65
Era un matrimonio que vivían en un pueblo y no tenían ni vacas ni carro por onde él quería…, me cuidaba bien, me daba bien de comer y me mantenía
ni nada, y siempre tenían ellos que ir a la leña al monte, a buscar leña al mon- bien. Y cuando yá no pude con él me echó a palos fuera de casa, a morir tirao
te y llevarla al hombro pa casa. Y un día por la tarde salió el marido y iba al por un camino.
monte a la leña, y cuando llegó al monte se sentó encima de una peña a echar Y, claro, razón que convencía. Conque siguieron andando. Van más allá
un cigarro, a descansar un poco, y cuando se fue a levantar… no podía levan- y encuentran un perro. También muy flaco y arruinao. Y va él y le pregunta,
tarse. Y pegó dos o tres tirones, y que no se podía levantar, y yá tirando y… dice:
una serpiente que por una rendija lo agarrara y que no lo dejaba levantarse, y —Oyes, una obra buena ¿con qué se paga?
claro, él no sabía cómo hacer, tiraba y que no lo soltaba. Y dice:
—Con otra mala.
—¡Oye, suéltame, suéltame!
¡Coño!, l’hombre, muy aburrido porque yá eran contra él todos, dice:
—¡No, non te suelto si no que me saques de aquí!
—¿Y por qué, hombre, por qué?
Y yo, pa sacate de ahí ¿cómo voy a hacer? Porque yá sabes que no sales
—
—Porque mientras yo fui joven, yo iba de caza, era un perro cazón,
por esa rendija, y yo no tengo con qué poder deshacer la peña.
me llevaba mi amo con él de caza y yo le daba la caza y sacaba la caza que
—No, no hace falta. Haces una palanca y preparas bien, y con la palanca quería… Él, tiro que pegaba caza que caía, y entonces muy contento, pero
la metes por la rendija y apalancas la peña y se abre la peña pa yo poder salir. desque yá no podía cazar, andar con él, me echó a palos de casa, a la calle, a
Conque así lo hizo. El tonto desque lo soltó, como estaba libre, envede morir por los caminos.
marchar y dejar la serpiente allí, hizo lo que le mandó, hizo una palanca y la Conque bueno, yá no tenían qué hacer. Siguieron andando y encuentran
metió en la rendija de la peña, apalancó un poco y abrió la peña y sale la ser- la raposa. Entonces, como las raposas son tan listas, le dice él:
piente. Y desque fuera dijo que lo iba a comer.
—Oyes, raposa, una obra buena ¿con qué se paga?
—¡Pues ahora me sacaste de ahí y te voy a comer!
—Pues, hombre, según sea. Yo tengo que saber el porqué, si no yo no
¡Home, no, home, por Dios! ¿Cómo me vas a comer después de hacer-
— puedo fallar esto. No puedo decir nada.
te el favor que te hice sacándote de allí?
—Pues es que pasó esto. Yo iba a leña al monte y me senté encima de una
—Pues sí, tengo mucha hambre y te voy a comer. peña y estaba la serpiente que asomaba la cabeza por la rendija y me agarró y
—No, pues antes tenemos que ir a ver tres abogaos. A ver, lo que digan que no me soltaba, y me mandó sacarla de allí y luego que me quería comer, y
los abogaos. vamos a tres abogaos que digan cuál tien la razón.
Y se echan a andar los dos, él y la serpiente camino allá. Y encuentran un —Bueno, pues yo pa fallar esto tenemos que ir a donde estaba la serpiente
borrico tirao en el camino, muy flaco, allí tumbao. Y llega y le dice él: a saber en qué forma estaba.
—Oye, borrico, una obra buena ¿con qué se paga? Y, hala, dan pies atrás y vuelven allí, y yendo pol camino le diz la raposa:
—Con otra mala —díjo-ylo el borrico—, con otra mala. —Oyes, si me das la pita con los pitos, sálvote yo.
Ya era contra del paisano, claro. Y dice él: —Si, hombre, doite la pita con los pitos, ¡y bien contento!
—¿Y por qué? —Pues sálvote yo d’eso.
—Porque yo, mientras fui joven y zarandié bien a mi amo, paseaba bien Y llegan a la peña aquella y dice:
66 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS CUENTOS DE ANIMALES 67
Era un matrimonio que vivían en un pueblo y no tenían ni vacas ni carro por onde él quería…, me cuidaba bien, me daba bien de comer y me mantenía
ni nada, y siempre tenían ellos que ir a la leña al monte, a buscar leña al mon- bien. Y cuando yá no pude con él me echó a palos fuera de casa, a morir tirao
te y llevarla al hombro pa casa. Y un día por la tarde salió el marido y iba al por un camino.
monte a la leña, y cuando llegó al monte se sentó encima de una peña a echar Y, claro, razón que convencía. Conque siguieron andando. Van más allá
un cigarro, a descansar un poco, y cuando se fue a levantar… no podía levan- y encuentran un perro. También muy flaco y arruinao. Y va él y le pregunta,
tarse. Y pegó dos o tres tirones, y que no se podía levantar, y yá tirando y… dice:
una serpiente que por una rendija lo agarrara y que no lo dejaba levantarse, y —Oyes, una obra buena ¿con qué se paga?
claro, él no sabía cómo hacer, tiraba y que no lo soltaba. Y dice:
—Con otra mala.
—¡Oye, suéltame, suéltame!
¡Coño!, l’hombre, muy aburrido porque yá eran contra él todos, dice:
—¡No, non te suelto si no que me saques de aquí!
—¿Y por qué, hombre, por qué?
Y yo, pa sacate de ahí ¿cómo voy a hacer? Porque yá sabes que no sales
—
—Porque mientras yo fui joven, yo iba de caza, era un perro cazón,
por esa rendija, y yo no tengo con qué poder deshacer la peña.
me llevaba mi amo con él de caza y yo le daba la caza y sacaba la caza que
—No, no hace falta. Haces una palanca y preparas bien, y con la palanca quería… Él, tiro que pegaba caza que caía, y entonces muy contento, pero
la metes por la rendija y apalancas la peña y se abre la peña pa yo poder salir. desque yá no podía cazar, andar con él, me echó a palos de casa, a la calle, a
Conque así lo hizo. El tonto desque lo soltó, como estaba libre, envede morir por los caminos.
marchar y dejar la serpiente allí, hizo lo que le mandó, hizo una palanca y la Conque bueno, yá no tenían qué hacer. Siguieron andando y encuentran
metió en la rendija de la peña, apalancó un poco y abrió la peña y sale la ser- la raposa. Entonces, como las raposas son tan listas, le dice él:
piente. Y desque fuera dijo que lo iba a comer.
—Oyes, raposa, una obra buena ¿con qué se paga?
—¡Pues ahora me sacaste de ahí y te voy a comer!
—Pues, hombre, según sea. Yo tengo que saber el porqué, si no yo no
¡Home, no, home, por Dios! ¿Cómo me vas a comer después de hacer-
— puedo fallar esto. No puedo decir nada.
te el favor que te hice sacándote de allí?
—Pues es que pasó esto. Yo iba a leña al monte y me senté encima de una
—Pues sí, tengo mucha hambre y te voy a comer. peña y estaba la serpiente que asomaba la cabeza por la rendija y me agarró y
—No, pues antes tenemos que ir a ver tres abogaos. A ver, lo que digan que no me soltaba, y me mandó sacarla de allí y luego que me quería comer, y
los abogaos. vamos a tres abogaos que digan cuál tien la razón.
Y se echan a andar los dos, él y la serpiente camino allá. Y encuentran un —Bueno, pues yo pa fallar esto tenemos que ir a donde estaba la serpiente
borrico tirao en el camino, muy flaco, allí tumbao. Y llega y le dice él: a saber en qué forma estaba.
—Oye, borrico, una obra buena ¿con qué se paga? Y, hala, dan pies atrás y vuelven allí, y yendo pol camino le diz la raposa:
—Con otra mala —díjo-ylo el borrico—, con otra mala. —Oyes, si me das la pita con los pitos, sálvote yo.
Ya era contra del paisano, claro. Y dice él: —Si, hombre, doite la pita con los pitos, ¡y bien contento!
—¿Y por qué? —Pues sálvote yo d’eso.
—Porque yo, mientras fui joven y zarandié bien a mi amo, paseaba bien Y llegan a la peña aquella y dice:
68 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS CUENTOS DE ANIMALES 69
—Bueno, pues ahora tienes que volver a levantar la peña con la palanca 11
y tien que metese ahí la serpiente a ver en qué forma estaba la serpiente ahí El burro famélico y el cerdo lustroso
metida. Y va él y levanta la peña, se mete la serpiente y desque dentro dejan la (ATU [270D])
peña bajar y quedó allí. Y dice:
—Bueno, ¡pues tú yá estás salvao! Enxemplo del asno con el homme bueno (Libro de los gatos, siglo xiv).
Claro, la serpiente yá no salía. n homme bueno tenía un asno en su casa e fízolo ir a labrar, e aquel homme bueno
U
—Bueno, pues ahora tienes que ir a dame la pita con los pitos. tenía otrosí un puerco, e era cerca de San Martín, e porque venía acerca el tiempo para lo
matar, dábale bien a comer sopas e berzas e farina, e desque había comido íbase luego a
Van pa casa sin la leña y sin nada y llega con la raposa y la raposa quedóse
echar a dormir. El asno desque vio esto pensó luego entre sí:
en el corral, y él entró adentro, y empieza la mujer:
—Este puerco muy bien le va; él come bien e bebe bien e non trabaja commo yo, nin
—Oyes ¿a qué hora vienes?, ¡y vienes sin leña!
come mal commo yo; más yo bien sé qué faré; facerme-he doliente e quizá me farán tanto
—Calla, mujer, que yo hube a ser perdío, hubiste a quedar sola. ¡Vaya bien como al puerco.
miedo que yo pasé!, ¡y tovía empiezas tú comigo! Tengo que dar la pita con Et fízolo ansí; e tendióse en el establo, et entró su dueño allá, e desque lo falló, comen-
los pitos a la raposa, que está ahí fuera. zólo a amenazar que se levantase, mas él non se quiso levantar, antes comenzó a gemir. El
—¡La pita con los pitos después de venir pa casa a la hora que vienes! su señor pesóle mucho, e dijo a su mujer:
¡Dale la perra con los perros! —El nuestro asno está doliente.
—No, hombre, que nu lo merez, que merez bien la pita con los pitos. Et dijo la mujer:
—¡Da-y la perra con los perros! —Pues que ansí es, démosle a comer pan e farina e de buen agua.
Conque va y tuvo que meter la perra con unos perrinos que tenía en un Et ficiéronlo ansí, e el asno comió muy poco, e dende adelante íbase fartando en manera
saco y salir con la perra al corral pa darla a la raposa. Y sale él con el saco en que engrosó mucho.
la mano y dice: Estonce dijo el asno entre sí:
—Yá te traigo la pita con los pitos. —Agora he yo buen sino.
—¡A perrizo me huel! Et desí cuando el puerco fue bien grueso, vino el tiempo de se matar el puerco; et el
—¡No, hombre, no, que es que el saco taba en nido de los perros, pero yá asno desque vio que mataban el puerco, e quel’ daba el carnicero con el destral, fue mucho
la pita con los pitos! maravillado, e habiendo muy gran cuidado que farían eso mesmo a él que ficieran al puerco,
Pero va ya suelta el saco, sal la perra ¡buof!, desque vio la raposa aprieta pues estaba gordo, dijo entre sí mesmo:
detrás, ya la raposa a correr, la perra a correr, ya la raposa decía: —Ciertamente más quiero trabajar e facer tal vida commo primero, que non morir tal
muerte commo morió el puerco.
—¡Arriba patas y arriba zancas,
Estonce salió de la establia, e fuese saltando delante de su señor. Cuando el señor vio
que en este mundo todo son trampas!33
esto, tornólo a su primer oficio, e después murió el asno de buena muerte34.
Versión publicada en Cuentos del Siglo de Oro en la tradición oral de Asturias (Gijón: Museo del
33
Libro de los gatos, XXXV, ed. Pascual de Gayangos (Madrid: Biblioteca de Autores
34
Pueblo de Asturias, 1998), n.º 17. Españoles, tomo LI, 1952), pág. 554.
68 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS CUENTOS DE ANIMALES 69
—Bueno, pues ahora tienes que volver a levantar la peña con la palanca 11
y tien que metese ahí la serpiente a ver en qué forma estaba la serpiente ahí El burro famélico y el cerdo lustroso
metida. Y va él y levanta la peña, se mete la serpiente y desque dentro dejan la (ATU [270D])
peña bajar y quedó allí. Y dice:
—Bueno, ¡pues tú yá estás salvao! Enxemplo del asno con el homme bueno (Libro de los gatos, siglo xiv).
Claro, la serpiente yá no salía. n homme bueno tenía un asno en su casa e fízolo ir a labrar, e aquel homme bueno
U
—Bueno, pues ahora tienes que ir a dame la pita con los pitos. tenía otrosí un puerco, e era cerca de San Martín, e porque venía acerca el tiempo para lo
matar, dábale bien a comer sopas e berzas e farina, e desque había comido íbase luego a
Van pa casa sin la leña y sin nada y llega con la raposa y la raposa quedóse
echar a dormir. El asno desque vio esto pensó luego entre sí:
en el corral, y él entró adentro, y empieza la mujer:
—Este puerco muy bien le va; él come bien e bebe bien e non trabaja commo yo, nin
—Oyes ¿a qué hora vienes?, ¡y vienes sin leña!
come mal commo yo; más yo bien sé qué faré; facerme-he doliente e quizá me farán tanto
—Calla, mujer, que yo hube a ser perdío, hubiste a quedar sola. ¡Vaya bien como al puerco.
miedo que yo pasé!, ¡y tovía empiezas tú comigo! Tengo que dar la pita con Et fízolo ansí; e tendióse en el establo, et entró su dueño allá, e desque lo falló, comen-
los pitos a la raposa, que está ahí fuera. zólo a amenazar que se levantase, mas él non se quiso levantar, antes comenzó a gemir. El
—¡La pita con los pitos después de venir pa casa a la hora que vienes! su señor pesóle mucho, e dijo a su mujer:
¡Dale la perra con los perros! —El nuestro asno está doliente.
—No, hombre, que nu lo merez, que merez bien la pita con los pitos. Et dijo la mujer:
—¡Da-y la perra con los perros! —Pues que ansí es, démosle a comer pan e farina e de buen agua.
Conque va y tuvo que meter la perra con unos perrinos que tenía en un Et ficiéronlo ansí, e el asno comió muy poco, e dende adelante íbase fartando en manera
saco y salir con la perra al corral pa darla a la raposa. Y sale él con el saco en que engrosó mucho.
la mano y dice: Estonce dijo el asno entre sí:
—Yá te traigo la pita con los pitos. —Agora he yo buen sino.
—¡A perrizo me huel! Et desí cuando el puerco fue bien grueso, vino el tiempo de se matar el puerco; et el
—¡No, hombre, no, que es que el saco taba en nido de los perros, pero yá asno desque vio que mataban el puerco, e quel’ daba el carnicero con el destral, fue mucho
la pita con los pitos! maravillado, e habiendo muy gran cuidado que farían eso mesmo a él que ficieran al puerco,
Pero va ya suelta el saco, sal la perra ¡buof!, desque vio la raposa aprieta pues estaba gordo, dijo entre sí mesmo:
detrás, ya la raposa a correr, la perra a correr, ya la raposa decía: —Ciertamente más quiero trabajar e facer tal vida commo primero, que non morir tal
muerte commo morió el puerco.
—¡Arriba patas y arriba zancas,
Estonce salió de la establia, e fuese saltando delante de su señor. Cuando el señor vio
que en este mundo todo son trampas!33
esto, tornólo a su primer oficio, e después murió el asno de buena muerte34.
Versión publicada en Cuentos del Siglo de Oro en la tradición oral de Asturias (Gijón: Museo del
33
Libro de los gatos, XXXV, ed. Pascual de Gayangos (Madrid: Biblioteca de Autores
34
Pueblo de Asturias, 1998), n.º 17. Españoles, tomo LI, 1952), pág. 554.
70 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS
11.1
El burro famélico y el cerdo lustroso
(ATU [270D]).
Lugar: Río del Couto, CANGAS DEL NARCEA.
Informante: Domingo Fernández Fernández, 47 años (1997).
11.1
El burro famélico y el cerdo lustroso
(ATU [270D]).
Lugar: Río del Couto, CANGAS DEL NARCEA.
Informante: Domingo Fernández Fernández, 47 años (1997).
E tanta era ya la usanza que el duque avía con su fija, que se ovo a henamorar d’ella Otro día vino el duque a ver a su fija. E sentóse con ella en el estrado, e acatóla e viola
por otro amor: que la amava non como a fija. E un día díxole: muy demudada, qual nunca la viera. E fue por tomarle las manos, como solía. Ella sacó
—Fija, a mí traen algunos casamientos en grandes lugares, çerca de mi estado. Mas los brazos atados. E de que no le vio las manos, fue muy maravillado, e dixo:
yo non casaría sino con muger que paresçiese a vuestra madre. Ca si con otra casase que le —¿Qué es esto, fija?
non paresçiese en façiones, non lo podría sufrir mi corazón. E si vos queredes mi vida, sed Ella dixo:
vós la que yo he de aver por muger, e tenervos he yo en lugar de vuestra madre. Por ventura
Señor padre, no es razón que vós, que a mí engendrastes, besedes mis manos. Mas
—
casaríades con honbre que vos non amaría tanto, ni terníades tan grand estado.
las manos besadas del su padre, tal meresçen.
Dixo la donzella:
Entonçe el duque, muy irado contra su fija, mandó llamar a los de su consejo, e contóles
—Padre, non plega a Dios de tal cosa, ni que en mí sea començada ley tal qual nunca la razón. E cómo, pues su fija non oviera piedad de sí, que otre non la devía aver d’ella. E
en el mundo fue fecha. ¡Ante fuese yo por naçer! Padre, vós me engendrastes e de vós naçí. que quería que muriese, mas que le consejasen qué muerte devía aver. Dixiéronle:
E vós me desfazed, vós me matad, ante que tal sea. E la mi muerte yo vos la perdono: este
—Non es derecho que ansí muera. Mas el derecho manda que mujer de linaje real que
pecado nunca Dios vos lo demande.
herrare, que non la maten, mas que la metan en una nave, sola e sin ninguna compañía. E
E llorando muy fuertemente, porque ya esta razón otras vezes gela avía dicho. E dixo: si fijos mal fechos oviere, que los metan allí con ella. E le den todo su axuar, e todo lo suyo
—¡Ay, Madre de Dios, acorredme! metan allí con ella; e le pongan allí las cosas que menester oviere para su mantenimiento.
E dixo el duque: E aluenguen la nave tanto dentro, a lo largo del mar, fasta que non vean la tierra. E que
—Fija, forçado vos es que lo fagades esto que vos digo, que non puede ser otramente. alçen la vela, en que la dexen ansí sola en la mar.
E besóla, e después tomóle las manos e besógelas. E fuese el duque. Ella fincó llorando; E ansí fue luego fecho. Aparejaron una nao, e metiéronla dentro con todo lo suyo, e
e mirando las sus manos, dixo: el baçín con las manos e la sangre. E entraron en otros navíos onbres que llevaron la nao.
E quando ovieron perdida la vista de la tierra, dexáronla sola en la mar e tornáronse a
—Manos que besó mi padre, mal vos logredes. la tierra.
E rogando a Dios que la llevase d’este mundo, o que la librase, en esa noche la donze- odo aquel día e aquella noche non fazía sino llorar e llamar a Dios e a Santa
T
lla llamó a un su sirviente, de quien ella fiava, e contóle toda la razón, e cómo su padre le María, que la acorriesen e la hechasen a buen puerto, o le oviesen merçed al alma. Con la
besara las manos. E por desviar tan grand pecado, díxole:
grand flaqueza e la mengua de la sangre, adormeçióse çerca del día. E la nao, como non
—Quiero que me cortes estas manos, e me ates los brazos por que no muera. avía quien la governar, traíanla los vientos e las olas desvariada, a una parte e a otra, sin
El servidor defendióse que non faría tal cosa. E díxolle. fazer vía çierta.
—O tú me las cortarás, o yo me mataré con este cuchillo. Que aun sin manos, podría Ella ansí durmiendo, vino a ella en sueños la Virgen Santa María, e díxole:
bivir; otramente, nunca más me verás, tú nin otre. Fija, ¿que quieres? Cata que yo soy la Madre de Dios, que acorro a los tristes e a los
—
E la doncella tomó un baçín de plata, e un cuchillo que ella tenía ya presto, muy amo- desconsolados en el tiempo de la mayor priesa. Yo soy la que tú as llamado muy afincadamente.
lado, e puso las manos sobre el baçín, e dixo: E dixo la doncella:
—Taja sin miedo. —Señora, si tú heres la Madre de Dios, pídote yo que yo aya mis manos sanas como
En ansí ge las cortó. E las puso en el baçín, con el cuchillo e con la sangre; e atóle los solía, e me quites estos dolores, e me libres deste tan grand peligro en que ando e me lançes
braços. E cubrió el baçín con un paño, e púsolo en guarda, e fuese. a buen puerto.
72 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS CUENTOS DE MAGIA 73
E tanta era ya la usanza que el duque avía con su fija, que se ovo a henamorar d’ella Otro día vino el duque a ver a su fija. E sentóse con ella en el estrado, e acatóla e viola
por otro amor: que la amava non como a fija. E un día díxole: muy demudada, qual nunca la viera. E fue por tomarle las manos, como solía. Ella sacó
—Fija, a mí traen algunos casamientos en grandes lugares, çerca de mi estado. Mas los brazos atados. E de que no le vio las manos, fue muy maravillado, e dixo:
yo non casaría sino con muger que paresçiese a vuestra madre. Ca si con otra casase que le —¿Qué es esto, fija?
non paresçiese en façiones, non lo podría sufrir mi corazón. E si vos queredes mi vida, sed Ella dixo:
vós la que yo he de aver por muger, e tenervos he yo en lugar de vuestra madre. Por ventura
Señor padre, no es razón que vós, que a mí engendrastes, besedes mis manos. Mas
—
casaríades con honbre que vos non amaría tanto, ni terníades tan grand estado.
las manos besadas del su padre, tal meresçen.
Dixo la donzella:
Entonçe el duque, muy irado contra su fija, mandó llamar a los de su consejo, e contóles
—Padre, non plega a Dios de tal cosa, ni que en mí sea començada ley tal qual nunca la razón. E cómo, pues su fija non oviera piedad de sí, que otre non la devía aver d’ella. E
en el mundo fue fecha. ¡Ante fuese yo por naçer! Padre, vós me engendrastes e de vós naçí. que quería que muriese, mas que le consejasen qué muerte devía aver. Dixiéronle:
E vós me desfazed, vós me matad, ante que tal sea. E la mi muerte yo vos la perdono: este
—Non es derecho que ansí muera. Mas el derecho manda que mujer de linaje real que
pecado nunca Dios vos lo demande.
herrare, que non la maten, mas que la metan en una nave, sola e sin ninguna compañía. E
E llorando muy fuertemente, porque ya esta razón otras vezes gela avía dicho. E dixo: si fijos mal fechos oviere, que los metan allí con ella. E le den todo su axuar, e todo lo suyo
—¡Ay, Madre de Dios, acorredme! metan allí con ella; e le pongan allí las cosas que menester oviere para su mantenimiento.
E dixo el duque: E aluenguen la nave tanto dentro, a lo largo del mar, fasta que non vean la tierra. E que
—Fija, forçado vos es que lo fagades esto que vos digo, que non puede ser otramente. alçen la vela, en que la dexen ansí sola en la mar.
E besóla, e después tomóle las manos e besógelas. E fuese el duque. Ella fincó llorando; E ansí fue luego fecho. Aparejaron una nao, e metiéronla dentro con todo lo suyo, e
e mirando las sus manos, dixo: el baçín con las manos e la sangre. E entraron en otros navíos onbres que llevaron la nao.
E quando ovieron perdida la vista de la tierra, dexáronla sola en la mar e tornáronse a
—Manos que besó mi padre, mal vos logredes. la tierra.
E rogando a Dios que la llevase d’este mundo, o que la librase, en esa noche la donze- odo aquel día e aquella noche non fazía sino llorar e llamar a Dios e a Santa
T
lla llamó a un su sirviente, de quien ella fiava, e contóle toda la razón, e cómo su padre le María, que la acorriesen e la hechasen a buen puerto, o le oviesen merçed al alma. Con la
besara las manos. E por desviar tan grand pecado, díxole:
grand flaqueza e la mengua de la sangre, adormeçióse çerca del día. E la nao, como non
—Quiero que me cortes estas manos, e me ates los brazos por que no muera. avía quien la governar, traíanla los vientos e las olas desvariada, a una parte e a otra, sin
El servidor defendióse que non faría tal cosa. E díxolle. fazer vía çierta.
—O tú me las cortarás, o yo me mataré con este cuchillo. Que aun sin manos, podría Ella ansí durmiendo, vino a ella en sueños la Virgen Santa María, e díxole:
bivir; otramente, nunca más me verás, tú nin otre. Fija, ¿que quieres? Cata que yo soy la Madre de Dios, que acorro a los tristes e a los
—
E la doncella tomó un baçín de plata, e un cuchillo que ella tenía ya presto, muy amo- desconsolados en el tiempo de la mayor priesa. Yo soy la que tú as llamado muy afincadamente.
lado, e puso las manos sobre el baçín, e dixo: E dixo la doncella:
—Taja sin miedo. —Señora, si tú heres la Madre de Dios, pídote yo que yo aya mis manos sanas como
En ansí ge las cortó. E las puso en el baçín, con el cuchillo e con la sangre; e atóle los solía, e me quites estos dolores, e me libres deste tan grand peligro en que ando e me lançes
braços. E cubrió el baçín con un paño, e púsolo en guarda, e fuese. a buen puerto.
74 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS CUENTOS DE MAGIA 75
díxole:
E Lugar: Zarréu, DEGAÑA.
—Fija, desde el primero día que me tú llamaste, yo hera contigo, por que te librase Informante: Manuela, unos 80 años, campesina (1992)
del pecado. Mas porque Dios sabe los coraçones de cada uno, a las vezes dexa e consiente
padeçer a sus amigos, e caer en algunos travajos, porque la paçiençia e fortaleza sea provada Era un padre que tenía una hija, ya quedó viudo ya era riquísimo, ya decía
en ellos, por que la su gloria e premio sea mayor. E por que tú creas que yo soy la Virgen a la hija:
Santa María, cata aí tus manos: como antes las avías. E tú serás aína a buen puerto, e Mira, aunque venga algún pobre por ahí o cualquier cosa nunca les des
—
serás consolada e muy honrada. nada ¡eh!, porque si te pesco dándoles algo, te mato.
E con el grand gozo que ovo de sus manos, e que sintió quitado todo el dolor, despertó Ya decía ella:
muy alegre, e non vio cosa ninguna de la visión que viera. E fallóse sana, e dio muchas
—Bueno, bueno, bueno.
gracias a Dios.
Pero un día vino un pobre por allí ya pidióle una limosna, ya dijo ella:
Començó a ventar un viento muy suave de contra Françia. E la nao, otrosí, començó
a fazer vía tan derecha como si alguno la governara. A poca de ora paresçió Ingalaterra, ¡Dios!, yo que tengo tanto que dale, ya que nun pueda dar una limosna.
—
aunque ella no la conosçía. ¡Pues voy a dale!
Ansí singlando aquella vía, allá contra la víspera paresçió una frota de navíos. Hera Ya diole un cuartal de pan en grano, pa que lo moliera pa hacer pan.
un hermano del rey de Ingalaterra, que venía de Irlanda. E desque vieron la nao fueron Ya díjo-y:
allá ellos, muy maravillados de tal aventura. Supieron de la donzella quién hera, e contóles Mire, nun vaya por ese camino que va a venir mi padre de misa ya va a
—
toda su fazienda, el milagro que le avía conteçido, e ovieron todos su gran piedad d’ella. encontralo ya después réñeme.
E aquel señor tóvolo por buena ventura, e levóla en Ingalaterra muy honradamente, Ya el pobre si mejor se lo dijo, mejor lo hizo. Foi pol camino que venía el
e casó con ella. E después, a tiempo, finó el duque de Guiana sin aver otro heredero. E
padre, y preguntó-y:
este señor vino en Guiana, con su muger, demandando el ducado. E los franceses non gelo
quisieron dar, ante lo lançaron de la tierra de Guiana, ca siempre fueron sus henemigos. —¿De dónde vien, buen hombre?
El duque su padre, aunque supo el milagro, nunca bien la quiso, porque supo cómo Dijo él:
casara con su henemigo. E quando su muerte acaesció, mandó el ducado al rey de Françia. Vengo de ahí de una casa que había una chavala y pedíle limosna y
—
E este fue el comienço de la guerra que agora dura, aunque después naçen otras nuevas cau- diome este cuartal de pan. ¡Dios se lo presente en el cielo!
sas, por donde se olvidan las primeras. Esto conteçe en todas partes, durante la henemistad 36. Y dijo él [el padre]:
—Bueno, bueno, ta bien.
12.1 Conque vino a casa ya dijo:
La doncella de las manos cortadas Linda, tienes que te preparar que vamos a ir a una boda. Tuve una invi-
—
(ATU 706). tación y vamos a una boda.
—Yo nun voy a ninguna boda, ¡vete tú solo!
Gutierre Díaz de Games, El Victorial, «La doncella de las manos cortadas», ed. Mª Jesús
36 No, no, tienes que tú venir. Mientras yo preparo los caballos, prepárate
—
Lacarra, Cuento y novela corta en España, I, Edad Media (Barcelona: Crítica, 1999), págs. 335-340. y marchamos.
74 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS CUENTOS DE MAGIA 75
díxole:
E Lugar: Zarréu, DEGAÑA.
—Fija, desde el primero día que me tú llamaste, yo hera contigo, por que te librase Informante: Manuela, unos 80 años, campesina (1992)
del pecado. Mas porque Dios sabe los coraçones de cada uno, a las vezes dexa e consiente
padeçer a sus amigos, e caer en algunos travajos, porque la paçiençia e fortaleza sea provada Era un padre que tenía una hija, ya quedó viudo ya era riquísimo, ya decía
en ellos, por que la su gloria e premio sea mayor. E por que tú creas que yo soy la Virgen a la hija:
Santa María, cata aí tus manos: como antes las avías. E tú serás aína a buen puerto, e Mira, aunque venga algún pobre por ahí o cualquier cosa nunca les des
—
serás consolada e muy honrada. nada ¡eh!, porque si te pesco dándoles algo, te mato.
E con el grand gozo que ovo de sus manos, e que sintió quitado todo el dolor, despertó Ya decía ella:
muy alegre, e non vio cosa ninguna de la visión que viera. E fallóse sana, e dio muchas
—Bueno, bueno, bueno.
gracias a Dios.
Pero un día vino un pobre por allí ya pidióle una limosna, ya dijo ella:
Començó a ventar un viento muy suave de contra Françia. E la nao, otrosí, començó
a fazer vía tan derecha como si alguno la governara. A poca de ora paresçió Ingalaterra, ¡Dios!, yo que tengo tanto que dale, ya que nun pueda dar una limosna.
—
aunque ella no la conosçía. ¡Pues voy a dale!
Ansí singlando aquella vía, allá contra la víspera paresçió una frota de navíos. Hera Ya diole un cuartal de pan en grano, pa que lo moliera pa hacer pan.
un hermano del rey de Ingalaterra, que venía de Irlanda. E desque vieron la nao fueron Ya díjo-y:
allá ellos, muy maravillados de tal aventura. Supieron de la donzella quién hera, e contóles Mire, nun vaya por ese camino que va a venir mi padre de misa ya va a
—
toda su fazienda, el milagro que le avía conteçido, e ovieron todos su gran piedad d’ella. encontralo ya después réñeme.
E aquel señor tóvolo por buena ventura, e levóla en Ingalaterra muy honradamente, Ya el pobre si mejor se lo dijo, mejor lo hizo. Foi pol camino que venía el
e casó con ella. E después, a tiempo, finó el duque de Guiana sin aver otro heredero. E
padre, y preguntó-y:
este señor vino en Guiana, con su muger, demandando el ducado. E los franceses non gelo
quisieron dar, ante lo lançaron de la tierra de Guiana, ca siempre fueron sus henemigos. —¿De dónde vien, buen hombre?
El duque su padre, aunque supo el milagro, nunca bien la quiso, porque supo cómo Dijo él:
casara con su henemigo. E quando su muerte acaesció, mandó el ducado al rey de Françia. Vengo de ahí de una casa que había una chavala y pedíle limosna y
—
E este fue el comienço de la guerra que agora dura, aunque después naçen otras nuevas cau- diome este cuartal de pan. ¡Dios se lo presente en el cielo!
sas, por donde se olvidan las primeras. Esto conteçe en todas partes, durante la henemistad 36. Y dijo él [el padre]:
—Bueno, bueno, ta bien.
12.1 Conque vino a casa ya dijo:
La doncella de las manos cortadas Linda, tienes que te preparar que vamos a ir a una boda. Tuve una invi-
—
(ATU 706). tación y vamos a una boda.
—Yo nun voy a ninguna boda, ¡vete tú solo!
Gutierre Díaz de Games, El Victorial, «La doncella de las manos cortadas», ed. Mª Jesús
36 No, no, tienes que tú venir. Mientras yo preparo los caballos, prepárate
—
Lacarra, Cuento y novela corta en España, I, Edad Media (Barcelona: Crítica, 1999), págs. 335-340. y marchamos.
76 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS CUENTOS DE MAGIA 77
Bueno, yá la convenció, ya preparáronse ya marcharon, ya anduvieron, —¡Con la sede que tengo! Pero ahora nun puedo beber, porque cainme
anduvieron, anduvieron hasta que llegaron a un bosque. Ya dice ella: los nenos y dispués ¿quién me los vuelve colocar aiquí? ¡Nun puedo beber!
—¡Pero bien lejos ta esa boda!, yo si supiera que estaba tan lejos nun venía. Y bueno, yá víu venir una señora, ya llegóu allí aonde taba ella.
—Dijo él: Ya dijo ella:
—Ahora pronto, pronto. —Si hiciera el favor de bajame estas alforjas pa beber agua ya volver a
Llegaron a un monte donde e parecíu ya mandóu- e que se bajara del colocame los nenos otra vez…
caballo, atóula a un roble ya cortóule los brazos. Ya dispués él marchóu pa casa. —Sí, mujer, sí. ¿Qué te pasóu?
Ya’l padre tenía una cartería. Ya marchóu pa casa. Ya andaba un cazador cazan- Ya preguntába- e a ver qué le pasara ya cómo se encontraba así, ya e a
do ya oíula dar voces ya fuei p’allí ya… bueno, la desvestíu ya todo ya eso, ya él díjoselo.
cubríula con una capa que llevaba ya llevóula pa casa. Pero los padres decían: Ya díjole:
—¿Pa qué la trais p’aquí? Nun tien brazos nin tien nada, ¿pa qué la trais —Pues mira, ahora metes un codo d’estos na fuente.
p’aiquí?
Ya metíulo ya salíu- e un brazo. Ya e a daba unos gritos de alegría…
Dijo él:
—¡Ay Dios!, soy la más dichosa del mundo ahora con este brazo.
—Pues que tenga brazos que non, dejaila tar… You —tocába- e ir hacer
Ya metíu- e l’outro ya salíu- e el outro brazo.
el servicio— yo voy hacer el servicio pero vós cuidáimela hasta que venga,
dispués yá me encargaré you. —Y ahora sigues esta luz de esta fuente y hay ahí una casa preparada con todo
y yá te llevarán de comer, y vives allí con los niños hasta que los críes y yá verás, vas
Ya marchóu al servicio, pero [ella] quedóu n’estáu, ya paríu un neno ya a tar bien. Nun fai falta que tu marido venga nunca a verte ni nada de nada.
una nena. Ya los de casa, los padres, escribiéron- i a él al servicio que pariera
Ya bueno, foi p’allí. Ya los nenos yá eran algo granducos, ya e a teníalos
un neno ya una nena como el sol ya las estrellas, muy guapos. Ya’l padre pues,
muy desafiaos que aunque viniera alguién, que nun dijeran qui eran hijos d’ella.
como tenía cartería, decía él pa entre sí: «Nun sei si daquién dará con ella y
Ya bueno, vino él —que antes faían más tiempo el servicio que ahora, habíalos
algún día se va a descubrir esto». Amiraba las cartas ya una cosa y outra, ya
que taban tres ya cuatro años haciendo el servicio— y preguntóu [a los padres]
un día decía la carta: «Linda parió un neno ya una nena como el sol ya las
por e a. ¡Nun taba!
estrellas». Ya escribíula él diciendo: «Linda parió un perro ya una perra». Ya
el rapaz escribiú- es a los padres diciendo: «Que sea perro que perra, ustedes Dicen:
ténganme cuenta con ella hasta que yo vaya». Pero él [el padre desde la car- —¿Nun nos mandeste matala? Pues nós a matala nun fomos quién,
tería] escribiú- es a los padres diciendo: «Inmediatamente que reciban esta echémosla al mundo adelante.
carta, mátenla». Y dijeron los padres: Dijo él:
Pues matar nun te matamos, porque nun tenemos capacidá pa eso,
— —¡No! ¿Nu me escribieron ustedes que pariera un perro ya una perra?
pero vamos a echate al mundo adelante. Nun sé qué será de ti. You díjeles que fuera perro ou perra, que me tuvieran cuenta con ella hasta
Hicieron unas alforjas, metiéronselas pola cabeza, un neno pusiéronlo que viniera.
p’adelante, otro p’atrás, y hala, ¡carretera! Y anduvo, anduvo, anduvo hasta —¡Ay!, pues nós nun te dijimos eso. Nós dijímoste que pariera un neno
que llegó allí a una fuente, ya decía ella: ya una nena como el sol ya las estrellas. ¿Tú qué dices eso?
76 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS CUENTOS DE MAGIA 77
Bueno, yá la convenció, ya preparáronse ya marcharon, ya anduvieron, —¡Con la sede que tengo! Pero ahora nun puedo beber, porque cainme
anduvieron, anduvieron hasta que llegaron a un bosque. Ya dice ella: los nenos y dispués ¿quién me los vuelve colocar aiquí? ¡Nun puedo beber!
—¡Pero bien lejos ta esa boda!, yo si supiera que estaba tan lejos nun venía. Y bueno, yá víu venir una señora, ya llegóu allí aonde taba ella.
—Dijo él: Ya dijo ella:
—Ahora pronto, pronto. —Si hiciera el favor de bajame estas alforjas pa beber agua ya volver a
Llegaron a un monte donde e parecíu ya mandóu- e que se bajara del colocame los nenos otra vez…
caballo, atóula a un roble ya cortóule los brazos. Ya dispués él marchóu pa casa. —Sí, mujer, sí. ¿Qué te pasóu?
Ya’l padre tenía una cartería. Ya marchóu pa casa. Ya andaba un cazador cazan- Ya preguntába- e a ver qué le pasara ya cómo se encontraba así, ya e a
do ya oíula dar voces ya fuei p’allí ya… bueno, la desvestíu ya todo ya eso, ya él díjoselo.
cubríula con una capa que llevaba ya llevóula pa casa. Pero los padres decían: Ya díjole:
—¿Pa qué la trais p’aquí? Nun tien brazos nin tien nada, ¿pa qué la trais —Pues mira, ahora metes un codo d’estos na fuente.
p’aiquí?
Ya metíulo ya salíu- e un brazo. Ya e a daba unos gritos de alegría…
Dijo él:
—¡Ay Dios!, soy la más dichosa del mundo ahora con este brazo.
—Pues que tenga brazos que non, dejaila tar… You —tocába- e ir hacer
Ya metíu- e l’outro ya salíu- e el outro brazo.
el servicio— yo voy hacer el servicio pero vós cuidáimela hasta que venga,
dispués yá me encargaré you. —Y ahora sigues esta luz de esta fuente y hay ahí una casa preparada con todo
y yá te llevarán de comer, y vives allí con los niños hasta que los críes y yá verás, vas
Ya marchóu al servicio, pero [ella] quedóu n’estáu, ya paríu un neno ya a tar bien. Nun fai falta que tu marido venga nunca a verte ni nada de nada.
una nena. Ya los de casa, los padres, escribiéron- i a él al servicio que pariera
Ya bueno, foi p’allí. Ya los nenos yá eran algo granducos, ya e a teníalos
un neno ya una nena como el sol ya las estrellas, muy guapos. Ya’l padre pues,
muy desafiaos que aunque viniera alguién, que nun dijeran qui eran hijos d’ella.
como tenía cartería, decía él pa entre sí: «Nun sei si daquién dará con ella y
Ya bueno, vino él —que antes faían más tiempo el servicio que ahora, habíalos
algún día se va a descubrir esto». Amiraba las cartas ya una cosa y outra, ya
que taban tres ya cuatro años haciendo el servicio— y preguntóu [a los padres]
un día decía la carta: «Linda parió un neno ya una nena como el sol ya las
por e a. ¡Nun taba!
estrellas». Ya escribíula él diciendo: «Linda parió un perro ya una perra». Ya
el rapaz escribiú- es a los padres diciendo: «Que sea perro que perra, ustedes Dicen:
ténganme cuenta con ella hasta que yo vaya». Pero él [el padre desde la car- —¿Nun nos mandeste matala? Pues nós a matala nun fomos quién,
tería] escribiú- es a los padres diciendo: «Inmediatamente que reciban esta echémosla al mundo adelante.
carta, mátenla». Y dijeron los padres: Dijo él:
Pues matar nun te matamos, porque nun tenemos capacidá pa eso,
— —¡No! ¿Nu me escribieron ustedes que pariera un perro ya una perra?
pero vamos a echate al mundo adelante. Nun sé qué será de ti. You díjeles que fuera perro ou perra, que me tuvieran cuenta con ella hasta
Hicieron unas alforjas, metiéronselas pola cabeza, un neno pusiéronlo que viniera.
p’adelante, otro p’atrás, y hala, ¡carretera! Y anduvo, anduvo, anduvo hasta —¡Ay!, pues nós nun te dijimos eso. Nós dijímoste que pariera un neno
que llegó allí a una fuente, ya decía ella: ya una nena como el sol ya las estrellas. ¿Tú qué dices eso?
78 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS CUENTOS DE MAGIA 79
Bueno, garra un caballo y echóuse a buscala, e iba amirando polos ten- Era un hombre que quedó viudo, y tenía una hija y volvió a casase. Y la
dales que había roupa a ver si había ropa sin mangas. Ya, bueno, foi a dar a la madrasta no quería la hija que tenía. Tuviera otras dos hijas, pero la hijastra era
fuente, ya víu agua ya víu aquel reflejo, decía él: muy guapa, muy hermosa. Todos querían más la hijastra que a las hijas. Ella
—¿Pero qué será esto?, ¿pero qué será esto? nun sabía qué hacer. Preguntaba a una vecina:
Bajóuse ya siguíu el reflejo, ya siguíu el reflejo hasta la casa. Había unas puer- ¿Yo qué haré a esta chica… que no miren pa ella? Todos miran pa ella
—
tonas, dejó el caballo allí y abrió la puertona ya taban los nenos jugando. Tenían ya pa las mías nada.
pelotas pa jugar y taban así jugando. Ya, bueno, preguntóles a ver qué hacían allí, —Mira, dale con el rabo’l gato na cara.
ya de quién eran hijos ya eso. Ya el neno nu le decía nada, pero dijo él: Hacíala más guapa todavía.
—Si me lo decides, vos doy este anillo que tengo. —Bueno, ¡pues si ia más guapa todavía!
Ya la nena, escuanto le dijo que le daba el anillo yá se lo dijo. Dijo ella: —Pues dale a las tuyas.
—Pues somos de Linda, somos hijos de Linda. A las d’ella quedábales el rabo del gato marcáu na cara.
Dijo él: —Tírale una sartenada de aceite a la cara, que le quemes la cara.
—¿Dónde está tu madre?
Tirábale la sartenada de aceite, ¡todavía era más hermosa!
—Mi madre está arriba en la habitación.
—Pues hácelo a las tuyas.
Y entróu, ya e a cuando lo víu lo conoció enseguida, quedóu pasmada. Y
Quemábales la cara.
bueno, él díjole que a ver… Ya e a contóu- e lo que e pasara. Ya, hala, garróu
los nenos y a ella, púsolos nu caballo, cerróu aque a puerta ya… ¡pa casa! —Bueno, pues nun sei nada qué voy hacer.
Ya después [a ella] queríanla mucho porque es parecía que taba arrimada Dizle la vecina:
a buen palo. Porque, claro, esa mujer decían que era la Virgen la que los favo- —¡Córtale los brazos! Así naide la quier.
recíu, lo mismo a él, que lo trajo por allí, que a ella, que le hizo eso. ¿Quién se Hala. Marchóse, ya llegó a una casa y pidió posada ahí y, claro, tenían que
lo iba hacer? Ameter esto [el muñón] y sacar el brazo, ¿quién se lo iba hacer? darle de comer y todo. Lleváronla a la habitación, era… taba un hijo ya la ma-
¡El que tenía poder! Fora verdá o nun fora, pero la vida es así37. dre allí solos, vivían solos. Lleváronla a la habitación, fuei la madre con ella a
llevala a la habitación, y cuando él se fue a la cama vio en la habitación ¡unos
12.2 reflejos de…! Dice:
La doncella de las manos cortadas —Madre, mire lo que hay en esta habitación.
(ATU 706) Al día siguiente pola mañana levántase y… ella seguía siendo muy guapa.
Dice:
Lugar: Pigüeces, SOMIEDO.
—Yo me caso con ella, màma.
Informante: Celestina Colado Fernández, 76 años, campesina (1996).
—¡Ay, hijo, así sin brazos ni nada…!
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo del
37 —Es tan guapa que yo toi namorado perdido.
Pueblo de Asturias, 1992). Pola mañana asómase a un ahujero de la puerta, ¡taba la Virgen peinándola!
78 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS CUENTOS DE MAGIA 79
Bueno, garra un caballo y echóuse a buscala, e iba amirando polos ten- Era un hombre que quedó viudo, y tenía una hija y volvió a casase. Y la
dales que había roupa a ver si había ropa sin mangas. Ya, bueno, foi a dar a la madrasta no quería la hija que tenía. Tuviera otras dos hijas, pero la hijastra era
fuente, ya víu agua ya víu aquel reflejo, decía él: muy guapa, muy hermosa. Todos querían más la hijastra que a las hijas. Ella
—¿Pero qué será esto?, ¿pero qué será esto? nun sabía qué hacer. Preguntaba a una vecina:
Bajóuse ya siguíu el reflejo, ya siguíu el reflejo hasta la casa. Había unas puer- ¿Yo qué haré a esta chica… que no miren pa ella? Todos miran pa ella
—
tonas, dejó el caballo allí y abrió la puertona ya taban los nenos jugando. Tenían ya pa las mías nada.
pelotas pa jugar y taban así jugando. Ya, bueno, preguntóles a ver qué hacían allí, —Mira, dale con el rabo’l gato na cara.
ya de quién eran hijos ya eso. Ya el neno nu le decía nada, pero dijo él: Hacíala más guapa todavía.
—Si me lo decides, vos doy este anillo que tengo. —Bueno, ¡pues si ia más guapa todavía!
Ya la nena, escuanto le dijo que le daba el anillo yá se lo dijo. Dijo ella: —Pues dale a las tuyas.
—Pues somos de Linda, somos hijos de Linda. A las d’ella quedábales el rabo del gato marcáu na cara.
Dijo él: —Tírale una sartenada de aceite a la cara, que le quemes la cara.
—¿Dónde está tu madre?
Tirábale la sartenada de aceite, ¡todavía era más hermosa!
—Mi madre está arriba en la habitación.
—Pues hácelo a las tuyas.
Y entróu, ya e a cuando lo víu lo conoció enseguida, quedóu pasmada. Y
Quemábales la cara.
bueno, él díjole que a ver… Ya e a contóu- e lo que e pasara. Ya, hala, garróu
los nenos y a ella, púsolos nu caballo, cerróu aque a puerta ya… ¡pa casa! —Bueno, pues nun sei nada qué voy hacer.
Ya después [a ella] queríanla mucho porque es parecía que taba arrimada Dizle la vecina:
a buen palo. Porque, claro, esa mujer decían que era la Virgen la que los favo- —¡Córtale los brazos! Así naide la quier.
recíu, lo mismo a él, que lo trajo por allí, que a ella, que le hizo eso. ¿Quién se Hala. Marchóse, ya llegó a una casa y pidió posada ahí y, claro, tenían que
lo iba hacer? Ameter esto [el muñón] y sacar el brazo, ¿quién se lo iba hacer? darle de comer y todo. Lleváronla a la habitación, era… taba un hijo ya la ma-
¡El que tenía poder! Fora verdá o nun fora, pero la vida es así37. dre allí solos, vivían solos. Lleváronla a la habitación, fuei la madre con ella a
llevala a la habitación, y cuando él se fue a la cama vio en la habitación ¡unos
12.2 reflejos de…! Dice:
La doncella de las manos cortadas —Madre, mire lo que hay en esta habitación.
(ATU 706) Al día siguiente pola mañana levántase y… ella seguía siendo muy guapa.
Dice:
Lugar: Pigüeces, SOMIEDO.
—Yo me caso con ella, màma.
Informante: Celestina Colado Fernández, 76 años, campesina (1996).
—¡Ay, hijo, así sin brazos ni nada…!
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo del
37 —Es tan guapa que yo toi namorado perdido.
Pueblo de Asturias, 1992). Pola mañana asómase a un ahujero de la puerta, ¡taba la Virgen peinándola!
80 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS CUENTOS DE MAGIA 81
—Nada, ¡cásome con ella! Pues mira, ella marchó… toda… de miedo.
—
asóuse con ella. Conque, bueno, tuvieron una niña ya un niño. Eran muy
C Bueno, cogiú dos hombres pa ir con él en busca d’ella. Llegaron a aquel
bonitos, el sol en la cara ya la luna. Ella era guapa y los niños igual. Bueno, castillo y pidieron pa que les diera de comer y…, iban muy cansaos. Conque,
él fue pa Madrid. Escribíale cartas, escribíale cartas muy bonitas. Y taba la bueno, cuando entraron los niños tiráronse a él…
madrasta en correos, donde recibían las cartas y eso, ¿eh? Las rectificaba pa —Màma, ¡éste es papá!
mandárselas a ella, bueno, ¡unas cartas horribles! —¡Ay!, no haga caso d’estos niños, no hagan caso d’estos niños. Son co-
Eran gemelos los niños, que quedaba en estáu cuando él marchó. Tuviera sas de niños.
una niña ya un niño. ¡Ay, la madre taba que nun se aguantaba de contenta! Pero ellos nun se despegaban del padre. Decía él a los otros:
Escribía la madre diciendo: —Es igual que la mujer mía, sólo que tien brazos y la mía no los tien.
¡Ay, hijo mío, tienes unos niños…! Si ella es bonita los niños son igual,
— Y dijeron los otros:
¡son maravillosos!
—Coño, ¿ya los niños? ¿Cómo los niños dicen que eres papá? Es algo
Taba la madrasta, leía las cartas, y mandóule una carta que tenía un perri- chocante esto.
to ya una perrita. Bueno, venían las cartas d’él, poníaselas también l’outra…
Entós díjole él:
Entós díjole ella:
—Bueno, tú tienes brazos, eres igual que mi mujer. ¿Tú eres acaso mi
—¡Ay, yo tengo que marcharme! Éste vien desafiándome a matarme. mujer? ¿Pero cómo tienes brazos?
¡Oi, mujer!, ¿cómo te vas a ir con estos niños? Eso es imposible, mujer,
— Entós ella contóuselo:
nun pué ser, sin brazos, ni puedes darles de comer ni tú comer ni nada.
—Me encontré aquí con la Virgen, me mandó mojar los hombros en la
—¡Hágame unas alforjas! fuente y me salieron los brazos. Y ella me dijo que aquí me ibas a venir a bus-
únsolos n’unas alforjas y llevaba uno alante y otro atrás. Y llegó a una
P car. Sí, es verdá que soy tu mujer, ya los niños son tus hijos. Y ahora vas a ir
fuente ya encontróse con una señora. buscar a tu madre y la traes para aquí. Vivimos todos aquí juntos.
—¡Ay, señora!, ¿usté puede ayudarme a dar de comer a estos niños? Y allí vivieron todos juntos, felices comiendo perdices38.
—Sí, mira, moja un hombro en esta fuente.
Salióle un brazo.
—Ahora moja el otro.
Salióle el otro brazo. Ya hízole allí ¡un castillo…!
—Ahora vives aquí con tus hijos. Aquí vendrá tu marido a buscarte.
Conque vien aquel hombre a casa ya, ¡oi!, la madre casi se quería tirar a él:
—¡Ay Dios, hijo del alma! ¿Tú cómo mandabas esas cartas?
Enseñóule las cartas. Versión publicada en Cuentos del Siglo de Oro en la tradición oral de Asturias (Gijón: Museo del
38
—Yo esas nu las escribía, màma, no. ¡Eso es la madrasta! Pueblo de Asturias, 1998), n.º 34.
80 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS CUENTOS DE MAGIA 81
—Nada, ¡cásome con ella! Pues mira, ella marchó… toda… de miedo.
—
asóuse con ella. Conque, bueno, tuvieron una niña ya un niño. Eran muy
C Bueno, cogiú dos hombres pa ir con él en busca d’ella. Llegaron a aquel
bonitos, el sol en la cara ya la luna. Ella era guapa y los niños igual. Bueno, castillo y pidieron pa que les diera de comer y…, iban muy cansaos. Conque,
él fue pa Madrid. Escribíale cartas, escribíale cartas muy bonitas. Y taba la bueno, cuando entraron los niños tiráronse a él…
madrasta en correos, donde recibían las cartas y eso, ¿eh? Las rectificaba pa —Màma, ¡éste es papá!
mandárselas a ella, bueno, ¡unas cartas horribles! —¡Ay!, no haga caso d’estos niños, no hagan caso d’estos niños. Son co-
Eran gemelos los niños, que quedaba en estáu cuando él marchó. Tuviera sas de niños.
una niña ya un niño. ¡Ay, la madre taba que nun se aguantaba de contenta! Pero ellos nun se despegaban del padre. Decía él a los otros:
Escribía la madre diciendo: —Es igual que la mujer mía, sólo que tien brazos y la mía no los tien.
¡Ay, hijo mío, tienes unos niños…! Si ella es bonita los niños son igual,
— Y dijeron los otros:
¡son maravillosos!
—Coño, ¿ya los niños? ¿Cómo los niños dicen que eres papá? Es algo
Taba la madrasta, leía las cartas, y mandóule una carta que tenía un perri- chocante esto.
to ya una perrita. Bueno, venían las cartas d’él, poníaselas también l’outra…
Entós díjole él:
Entós díjole ella:
—Bueno, tú tienes brazos, eres igual que mi mujer. ¿Tú eres acaso mi
—¡Ay, yo tengo que marcharme! Éste vien desafiándome a matarme. mujer? ¿Pero cómo tienes brazos?
¡Oi, mujer!, ¿cómo te vas a ir con estos niños? Eso es imposible, mujer,
— Entós ella contóuselo:
nun pué ser, sin brazos, ni puedes darles de comer ni tú comer ni nada.
—Me encontré aquí con la Virgen, me mandó mojar los hombros en la
—¡Hágame unas alforjas! fuente y me salieron los brazos. Y ella me dijo que aquí me ibas a venir a bus-
únsolos n’unas alforjas y llevaba uno alante y otro atrás. Y llegó a una
P car. Sí, es verdá que soy tu mujer, ya los niños son tus hijos. Y ahora vas a ir
fuente ya encontróse con una señora. buscar a tu madre y la traes para aquí. Vivimos todos aquí juntos.
—¡Ay, señora!, ¿usté puede ayudarme a dar de comer a estos niños? Y allí vivieron todos juntos, felices comiendo perdices38.
—Sí, mira, moja un hombro en esta fuente.
Salióle un brazo.
—Ahora moja el otro.
Salióle el otro brazo. Ya hízole allí ¡un castillo…!
—Ahora vives aquí con tus hijos. Aquí vendrá tu marido a buscarte.
Conque vien aquel hombre a casa ya, ¡oi!, la madre casi se quería tirar a él:
—¡Ay Dios, hijo del alma! ¿Tú cómo mandabas esas cartas?
Enseñóule las cartas. Versión publicada en Cuentos del Siglo de Oro en la tradición oral de Asturias (Gijón: Museo del
38
—Yo esas nu las escribía, màma, no. ¡Eso es la madrasta! Pueblo de Asturias, 1998), n.º 34.
CUENTOS RELIGIOSOS
13
El viento olvidado
(ATU 752B)
Deus movit quae necessaria sunt nobis (Libro de los enxemplos, siglo xiv).
Dicen que un ermitaño sembró berzas é otras semientes en su vergel; e cuando vio que
era menester agua, pidióla a Dios, é diógela; e después pidió sereno, é eso mismo le dio; é
siempre le dio tiempo el cual él querie: empero de las semientes que habie sembrado non
nasció cosa alguna. E él pensando que acaso non le falescerían las berzas é las otras yerbas,
hobo paciencia. E yendo a casa de otro ermitaño falló muy fermosas berzas e yerbas en su
vergel, e mucho maravillado contólle lo que acaesciera. E díjole el ermitaño:
—Con razón te vino esto; que pensabas saber más que Dios, que le mostrabas qué
es lo que habie de facer, é debe ser por el contrario; ca el que conforma su voluntad con la
voluntad de Dios, ha paz e mucha abundancia 39.
39
Sánchez de Vercial, El libro de los enxemplos, XXXIII, ed. Pascual de Gayangos (Madrid:
Biblioteca de Autores Españoles, tomo LI, 1952), pág. 455.
CUENTOS RELIGIOSOS
13
El viento olvidado
(ATU 752B)
Deus movit quae necessaria sunt nobis (Libro de los enxemplos, siglo xiv).
Dicen que un ermitaño sembró berzas é otras semientes en su vergel; e cuando vio que
era menester agua, pidióla a Dios, é diógela; e después pidió sereno, é eso mismo le dio; é
siempre le dio tiempo el cual él querie: empero de las semientes que habie sembrado non
nasció cosa alguna. E él pensando que acaso non le falescerían las berzas é las otras yerbas,
hobo paciencia. E yendo a casa de otro ermitaño falló muy fermosas berzas e yerbas en su
vergel, e mucho maravillado contólle lo que acaesciera. E díjole el ermitaño:
—Con razón te vino esto; que pensabas saber más que Dios, que le mostrabas qué
es lo que habie de facer, é debe ser por el contrario; ca el que conforma su voluntad con la
voluntad de Dios, ha paz e mucha abundancia 39.
39
Sánchez de Vercial, El libro de los enxemplos, XXXIII, ed. Pascual de Gayangos (Madrid:
Biblioteca de Autores Españoles, tomo LI, 1952), pág. 455.
84 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS CUENTOS RELIGIOSOS 85
13.1 Iban Dios y San Pedro pol mundo, ya díjole San Pedro que nun goberna-
El viento olvidado ba bien por culpa del tiempo, porque la gente que pedía augua y que había que
dale augua, y pedía sol, y que había que dale sol. Ya foi, ya dijo él:
(ATU 752B)
—Bueno, pues vamos a hacerlo así a ver si gobierno bien.
Lugar: Sama, GRAO.
Informante: Manuel López Alvarez, «Sanchón», 80 años, campesino (1997).
Y hala, empezó, ya pidían sol, sol, pidían agua, agua. Ya vino el tiempo de
la recolección de la cosecha ya la cosecha nun valía. Ya enestonces dice:
—Pero bueno, ¿qué pasa aiquí si yo di de todo? Pedían sol y yo di sol, pe-
uando diba Jesucristo, y San Pedro con él, iban pol mundo. Y diz un día
C
dían augua y yo di augua. ¿Y cómo hay menos cosecha que los outros años?
San Pedro a Jesús:
Ya que dijera una señora vieja:
—Jesús.
—Pues mire, perdone que se lo diga, porque usted es el todopoderoso,
—¿Qué?
pero yo tengo sentido una cosa, que si no había aire no había vida ni cosecha.
—Usté nun gobierna bien. A usté le faltó dar aire, y usté aire no dio, y no hubo aire y por eso no hubo
—¿Cómo nun gobierno bien? cosecha41.
—No, pal tiempo sobre todo. Cuando piden agua, ¿por qué nu-ys da
agua? Cuando piden sol, ¿por qué nu-ys da sol? 13.3
Dice: El viento olvidado
—Bueno, ¿y tú quies que-ys dé el mando a ellos un año? (ATU 752B)
—Sí.
Lugar: Miera, SALAS.
Pedían agua, llovía. Pedían sol, venía. Y van coyer la cosecha y nun tenía Informante: Manolo la Cavén, unos 30 años, campesino (2000).
grano. ¿Por qué?
¡Porque faltó el aire!40 Ahora tamos en marzo, ¿nun ves que en marzo fai mucho aire? Y dicen
que el aire de marzo que ye bueno que lo faiga porque ye criador, que si no
13.2 non se da ningún fruto. Y que una vez había dos y que uno y-dixo al otro:
El viento olvidado —Nu me gusta este gobierno que hay porque… ¡to’l día aire, to’l día aire!,
nu me gusta esto.
(ATU 752B)
Ya dijo el otro:
Lugar: Tresmonte, CANGAS DEL NARCEA.
—Coño, si nun te gusta este airón que fai o eso, al año que vien gobiernas
Informante: José María Rodríguez González, 72 años, campesino (1998).
tú ya fais a tu manera.
Versión publicada en Cuentos del Siglo de Oro en la tradición oral de Asturias (Gijón: Museo del
40
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo del
41
13.1 Iban Dios y San Pedro pol mundo, ya díjole San Pedro que nun goberna-
El viento olvidado ba bien por culpa del tiempo, porque la gente que pedía augua y que había que
dale augua, y pedía sol, y que había que dale sol. Ya foi, ya dijo él:
(ATU 752B)
—Bueno, pues vamos a hacerlo así a ver si gobierno bien.
Lugar: Sama, GRAO.
Informante: Manuel López Alvarez, «Sanchón», 80 años, campesino (1997).
Y hala, empezó, ya pidían sol, sol, pidían agua, agua. Ya vino el tiempo de
la recolección de la cosecha ya la cosecha nun valía. Ya enestonces dice:
—Pero bueno, ¿qué pasa aiquí si yo di de todo? Pedían sol y yo di sol, pe-
uando diba Jesucristo, y San Pedro con él, iban pol mundo. Y diz un día
C
dían augua y yo di augua. ¿Y cómo hay menos cosecha que los outros años?
San Pedro a Jesús:
Ya que dijera una señora vieja:
—Jesús.
—Pues mire, perdone que se lo diga, porque usted es el todopoderoso,
—¿Qué?
pero yo tengo sentido una cosa, que si no había aire no había vida ni cosecha.
—Usté nun gobierna bien. A usté le faltó dar aire, y usté aire no dio, y no hubo aire y por eso no hubo
—¿Cómo nun gobierno bien? cosecha41.
—No, pal tiempo sobre todo. Cuando piden agua, ¿por qué nu-ys da
agua? Cuando piden sol, ¿por qué nu-ys da sol? 13.3
Dice: El viento olvidado
—Bueno, ¿y tú quies que-ys dé el mando a ellos un año? (ATU 752B)
—Sí.
Lugar: Miera, SALAS.
Pedían agua, llovía. Pedían sol, venía. Y van coyer la cosecha y nun tenía Informante: Manolo la Cavén, unos 30 años, campesino (2000).
grano. ¿Por qué?
¡Porque faltó el aire!40 Ahora tamos en marzo, ¿nun ves que en marzo fai mucho aire? Y dicen
que el aire de marzo que ye bueno que lo faiga porque ye criador, que si no
13.2 non se da ningún fruto. Y que una vez había dos y que uno y-dixo al otro:
El viento olvidado —Nu me gusta este gobierno que hay porque… ¡to’l día aire, to’l día aire!,
nu me gusta esto.
(ATU 752B)
Ya dijo el otro:
Lugar: Tresmonte, CANGAS DEL NARCEA.
—Coño, si nun te gusta este airón que fai o eso, al año que vien gobiernas
Informante: José María Rodríguez González, 72 años, campesino (1998).
tú ya fais a tu manera.
Versión publicada en Cuentos del Siglo de Oro en la tradición oral de Asturias (Gijón: Museo del
40
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo del
41
Y entós al año que vien, cuando gobernó el otro quitó to’l aire, ya nun se prius tota die manibus propriis laborando, fatigatus fuerim corpore; tolle pecuniam tuam
dio ningún fruto, nun fruteó nada la tierra, porque el aire de marzo ia criador42. ut letari et cantare valeam, sicut consuevi»43.
14 14.1
El dinero trae la tristeza al zapatero El dinero trae la tristeza al zapatero
(ATU 754) (ATU 754)
Y entós al año que vien, cuando gobernó el otro quitó to’l aire, ya nun se prius tota die manibus propriis laborando, fatigatus fuerim corpore; tolle pecuniam tuam
dio ningún fruto, nun fruteó nada la tierra, porque el aire de marzo ia criador42. ut letari et cantare valeam, sicut consuevi»43.
14 14.1
El dinero trae la tristeza al zapatero El dinero trae la tristeza al zapatero
(ATU 754) (ATU 754)
machacando las suelas y pasaban unos señores y sentíanlo, cantaba que daba 15
gracia. Díjole ella al marido: El tesoro fatal
—Oye, vamos a dale una propina buena a éste polo bien que canta. (ATU 763)
Y, coño, diéronle una buena propina. ¡Al carajo, paró de cantar! Pasaban
por allí más días y nada. Exemplo (Orto do esposo, siglos xiv-xv).
—¡Cuoño!, vamos a preguntale a ver qué fuei lo que le pasóu. ¡Pero, hom- Cuentan las historias antiguas que en Roma había cuatro ladrones. Y, andando una
bre!, usté desde que le dimos aquella propina que cantaba tan bien y taba tan noche a robar, sintieron a la justicia y huyeron, y se escondieron en una cueva, y cuando vino
contento… la luz, halláronse en una casa abovedada muy hermosa y hallaron en ella un monumento
Y diz él: de mármol muy hermoso. Y dijeron entre sí:
—Pues mire usté, desde que me dieron aquello toi intranquilo, que me los —Este monumento fue de algún hombre noble y rico. Abrámoslo y veamos si hallare-
van a robar y no volví a cantar. Así que, téngalos. ¡No los quiero pa nada! mos aquí algún bien, puesto que en otros tiempos se acostumbraba a enterrar a los grandes
Volvióule el dinero ya siguíu cantando45. hombres con dones y cosas de gran precio.
ntonces abrieron el monumento y hallaron el monumento lleno de oro y plata y de
E
14.3 piedras preciosas y de vasos y de copas de oro muy hermosas. Y entre ellas había una copa
muy hermosa y mayor que todas las demás. Cuando esto hallaron, dijeron entre sí:
El dinero trae la tristeza al zapatero
Ahora somos ricos y de buena ventura, y seremos ricos para siempre, nosotros y
—
(ATU 754)
nuestros hijos, pero sería bueno que alguno de nosotros fuese a la villa a por comida.
Lugar: Melendreros, BIMENES. Y cada uno se excusaba, diciendo que era conocido en la ciudad y que temía que allí le
Informante: Emilio García Carrio, 75 años (2000).
ahorcaran. Al final dijo uno de ellos:
ra un zapateru que vivía en un sótano, y enriba d’él vivía un ricu. Y el ricu
E —Si me diereis aquella copa mayor y mejor, yo iré a por los víveres.
nunca cantaba y el zapateru siempre taba cantando. Y decía-y el ricu a la muyer: Y los otros aceptaron. Y él fue a traer de comer. Y, yendo por el camino llevando la
—Oye, tu no te fijas que el zapatero tan probe como ye ta tol día cantan- comida, se ocupó de meter en ella veneno, de forma que, cuando la comieran sus compañeros,
do, y nosotros tantes perres como tenemos y nun mos sale cantar. murieran y se quedase él todo lo que hallaron en el monumento. Y los tres ladrones que se
Bueno, va el ricu y baja un día aonde ta el zapateru y dio-y un millón de quedaron, en cuanto él se fue, hablaron entre sí y dijeron:
pesetes. Y el zapatero de noche yá nun cantó, porque empezó a pensar: «Si me Aquél era nuestro compañero, y no quiso ir a por los víveres a menos que le diésemos
—
vendrán a robar, y después igual me maten». Y a esotro día fue y devolvió-y la copa mejor. Matémoslo y todos los bienes se quedarán para nosotros.
les perres al ricu46. Y dijo uno de ellos:
—¿Cómo le mataremos sin peligro, puesto que él es más esforzado que nosotros?
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo del
45
Respondió el otro y dijo:
Pueblo de Asturias, 1998).
46
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo del Cuando él venga, digámosle que entre dentro y que tome la copa, y, cuando se meta
—
Pueblo de Asturias, 2000). dentro, tiremos el madero que sostiene las piedras, y caerán las piedras sobre él y morirá.
88 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS CUENTOS RELIGIOSOS 89
machacando las suelas y pasaban unos señores y sentíanlo, cantaba que daba 15
gracia. Díjole ella al marido: El tesoro fatal
—Oye, vamos a dale una propina buena a éste polo bien que canta. (ATU 763)
Y, coño, diéronle una buena propina. ¡Al carajo, paró de cantar! Pasaban
por allí más días y nada. Exemplo (Orto do esposo, siglos xiv-xv).
—¡Cuoño!, vamos a preguntale a ver qué fuei lo que le pasóu. ¡Pero, hom- Cuentan las historias antiguas que en Roma había cuatro ladrones. Y, andando una
bre!, usté desde que le dimos aquella propina que cantaba tan bien y taba tan noche a robar, sintieron a la justicia y huyeron, y se escondieron en una cueva, y cuando vino
contento… la luz, halláronse en una casa abovedada muy hermosa y hallaron en ella un monumento
Y diz él: de mármol muy hermoso. Y dijeron entre sí:
—Pues mire usté, desde que me dieron aquello toi intranquilo, que me los —Este monumento fue de algún hombre noble y rico. Abrámoslo y veamos si hallare-
van a robar y no volví a cantar. Así que, téngalos. ¡No los quiero pa nada! mos aquí algún bien, puesto que en otros tiempos se acostumbraba a enterrar a los grandes
Volvióule el dinero ya siguíu cantando45. hombres con dones y cosas de gran precio.
ntonces abrieron el monumento y hallaron el monumento lleno de oro y plata y de
E
14.3 piedras preciosas y de vasos y de copas de oro muy hermosas. Y entre ellas había una copa
muy hermosa y mayor que todas las demás. Cuando esto hallaron, dijeron entre sí:
El dinero trae la tristeza al zapatero
Ahora somos ricos y de buena ventura, y seremos ricos para siempre, nosotros y
—
(ATU 754)
nuestros hijos, pero sería bueno que alguno de nosotros fuese a la villa a por comida.
Lugar: Melendreros, BIMENES. Y cada uno se excusaba, diciendo que era conocido en la ciudad y que temía que allí le
Informante: Emilio García Carrio, 75 años (2000).
ahorcaran. Al final dijo uno de ellos:
ra un zapateru que vivía en un sótano, y enriba d’él vivía un ricu. Y el ricu
E —Si me diereis aquella copa mayor y mejor, yo iré a por los víveres.
nunca cantaba y el zapateru siempre taba cantando. Y decía-y el ricu a la muyer: Y los otros aceptaron. Y él fue a traer de comer. Y, yendo por el camino llevando la
—Oye, tu no te fijas que el zapatero tan probe como ye ta tol día cantan- comida, se ocupó de meter en ella veneno, de forma que, cuando la comieran sus compañeros,
do, y nosotros tantes perres como tenemos y nun mos sale cantar. murieran y se quedase él todo lo que hallaron en el monumento. Y los tres ladrones que se
Bueno, va el ricu y baja un día aonde ta el zapateru y dio-y un millón de quedaron, en cuanto él se fue, hablaron entre sí y dijeron:
pesetes. Y el zapatero de noche yá nun cantó, porque empezó a pensar: «Si me Aquél era nuestro compañero, y no quiso ir a por los víveres a menos que le diésemos
—
vendrán a robar, y después igual me maten». Y a esotro día fue y devolvió-y la copa mejor. Matémoslo y todos los bienes se quedarán para nosotros.
les perres al ricu46. Y dijo uno de ellos:
—¿Cómo le mataremos sin peligro, puesto que él es más esforzado que nosotros?
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo del
45
Respondió el otro y dijo:
Pueblo de Asturias, 1998).
46
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo del Cuando él venga, digámosle que entre dentro y que tome la copa, y, cuando se meta
—
Pueblo de Asturias, 2000). dentro, tiremos el madero que sostiene las piedras, y caerán las piedras sobre él y morirá.
90 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS CUENTOS RELIGIOSOS 91
cuando vino el otro, hiciéronlo así, y se quedó entonces muerto. Y ellos dijeron:
Y Non ha home que pueda fablar
—Comamos y bebamos y después partiremos los bienes entre nosotros. Y comenzaron cuánta es la gloria celestial
a comer la carne que el otro trajo, y murieron con el veneno que en ella había.
Dicen que un monje, estando pensando cual serie el gozo en el cielo, e como podrie ser
Y esto aconteció en el tiempo del papa que tuvo el nombre de León 47. gozo sin enojo, fuele enviada una avecilla del paraíso que cantaba muy dulcemente, e fuese
en pos della fuera del abadía. E estando pensando en las cosas celestiales, e oyendo los cantos
15.1 de aquella avecilla, estudo en el monte por docientos años. E voló el avecilla, e fallóse fuera
El tesoro fatal del monesterio, e cuando tornó non lo querían rescebir, ca non lo cognoscían 49.
(ATU 763)
16.1
Lugar: Velascu, ILLAS.
Informante: José Manuel Rodríguez Carreño, 85 años, campesino (1998).
El durmiente inmortal
(ATU 766)
Eran tres que taban buscando un tesoro. Y encontraron el tesoro. Y uno Lugar: Viñái, BIMENES.
de ellos, más espabilao, dijo él: Informante: Luisa Viejo Rodríguez y Salud Iglesias Campal, 66 y 70 años, campesinas (2000).
—Bueno, vosotros quedar ahí, que voy a buscar que comer.
Y va el que fue a buscar de comer y trajo la comida. Pero uno de los que Decía la tía Adela, que ella yera de Santa Gadía, que decía un paisanín:
había allí mató al compañero. Y cuando vino el de la comida, mata al de la —Yo quisiera morirme a ver como ye el otro mundo.
comida. Y la comida que él traía taba envenenada, comió él de la comida y Y que se arrimó a un árbol, y que taba un pajarín cantando, y decía él:
murió él después.
—¡Ay qué bien canta!
Eso yá me lo tienen contao haz muchos años48.
Y después taba muerto y resucitó, y yá tenía paezme que... el cayáu que
traía taba furruñáu* y qué sé yo. Y decía él:
16 —¡Ay, pajarito, qué pronto te has ido!
El durmiente inmortal Y después, claro, cuando fue al pueblo nun conocía a ninguna gente, ni
(ATU 766) la gente que taba allí lo conocía a él. Eso contábalo la tía Adela, ¿cómo vas a
Gaudium caeleste ineffabile est habendum (Libro de los enxemplos, siglo xiv). creer esas cosas? Esas cosas son imposibles50.
Orto do esposo, «Os quatro ladrôes», en Teófilo Braga, Contos tradicionais do Povo Portugués
47
(Lisboa: Dom Quixote, reed. 1987) pág. 86, trad. de J. M. Pedrosa en «Más reescrituras del
49
Sánchez de Vercial, El libro de los enxemplos, CX, ed. Pascual de Gayangos (Madrid:
cuento de El tesoro fatal (ATU 763): del Orto do esposo, Vicente Ferrer y Hans Sachs a Eça de Biblioteca de Autores Españoles, tomo LI, 1952), pág. 473.
Queiroz, William Faulkner y Max Aub», Revista de Poética Medieval, 5 (2000), págs. 29-30. *
Furruñáu: «oxidado, herrumbroso».
48
Versión publicada en Tesoros, ayalgas y chalgueiros. La fiebre del oro en Asturias (Gijón: Museo 50
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo del
del Pueblo de Asturias, 2001), n.º 553. Pueblo de Asturias, 2000).
90 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS CUENTOS RELIGIOSOS 91
cuando vino el otro, hiciéronlo así, y se quedó entonces muerto. Y ellos dijeron:
Y Non ha home que pueda fablar
—Comamos y bebamos y después partiremos los bienes entre nosotros. Y comenzaron cuánta es la gloria celestial
a comer la carne que el otro trajo, y murieron con el veneno que en ella había.
Dicen que un monje, estando pensando cual serie el gozo en el cielo, e como podrie ser
Y esto aconteció en el tiempo del papa que tuvo el nombre de León 47. gozo sin enojo, fuele enviada una avecilla del paraíso que cantaba muy dulcemente, e fuese
en pos della fuera del abadía. E estando pensando en las cosas celestiales, e oyendo los cantos
15.1 de aquella avecilla, estudo en el monte por docientos años. E voló el avecilla, e fallóse fuera
El tesoro fatal del monesterio, e cuando tornó non lo querían rescebir, ca non lo cognoscían 49.
(ATU 763)
16.1
Lugar: Velascu, ILLAS.
Informante: José Manuel Rodríguez Carreño, 85 años, campesino (1998).
El durmiente inmortal
(ATU 766)
Eran tres que taban buscando un tesoro. Y encontraron el tesoro. Y uno Lugar: Viñái, BIMENES.
de ellos, más espabilao, dijo él: Informante: Luisa Viejo Rodríguez y Salud Iglesias Campal, 66 y 70 años, campesinas (2000).
—Bueno, vosotros quedar ahí, que voy a buscar que comer.
Y va el que fue a buscar de comer y trajo la comida. Pero uno de los que Decía la tía Adela, que ella yera de Santa Gadía, que decía un paisanín:
había allí mató al compañero. Y cuando vino el de la comida, mata al de la —Yo quisiera morirme a ver como ye el otro mundo.
comida. Y la comida que él traía taba envenenada, comió él de la comida y Y que se arrimó a un árbol, y que taba un pajarín cantando, y decía él:
murió él después.
—¡Ay qué bien canta!
Eso yá me lo tienen contao haz muchos años48.
Y después taba muerto y resucitó, y yá tenía paezme que... el cayáu que
traía taba furruñáu* y qué sé yo. Y decía él:
16 —¡Ay, pajarito, qué pronto te has ido!
El durmiente inmortal Y después, claro, cuando fue al pueblo nun conocía a ninguna gente, ni
(ATU 766) la gente que taba allí lo conocía a él. Eso contábalo la tía Adela, ¿cómo vas a
Gaudium caeleste ineffabile est habendum (Libro de los enxemplos, siglo xiv). creer esas cosas? Esas cosas son imposibles50.
Orto do esposo, «Os quatro ladrôes», en Teófilo Braga, Contos tradicionais do Povo Portugués
47
(Lisboa: Dom Quixote, reed. 1987) pág. 86, trad. de J. M. Pedrosa en «Más reescrituras del
49
Sánchez de Vercial, El libro de los enxemplos, CX, ed. Pascual de Gayangos (Madrid:
cuento de El tesoro fatal (ATU 763): del Orto do esposo, Vicente Ferrer y Hans Sachs a Eça de Biblioteca de Autores Españoles, tomo LI, 1952), pág. 473.
Queiroz, William Faulkner y Max Aub», Revista de Poética Medieval, 5 (2000), págs. 29-30. *
Furruñáu: «oxidado, herrumbroso».
48
Versión publicada en Tesoros, ayalgas y chalgueiros. La fiebre del oro en Asturias (Gijón: Museo 50
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo del
del Pueblo de Asturias, 2001), n.º 553. Pueblo de Asturias, 2000).
92 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS CUENTOS RELIGIOSOS 93
16.2 17.1
El durmiente inmortal La mala educación
(ATU 766) (ATU 838)
Lugar: Quintanal, MIRANDA. Lugar: Corés, SOMIEDO.
Informante: Francisco Menéndez Troteaga, 82 años, campesino (2000). Informante: Rosario López, 93 años, campesina (2001).
Era un fraile de un convento, que él salió por ahí ya tumbóuse en un Yo le voy a contar una cosa que pasóume a mí, porque mi madre murió
monte, en un pinare, ya recostóuse en el tuero de un pino, ya dioule el sueño, cuando yo era nena ya mi padre casóuse a los siete meses de quedar viudo. A
ya cuando despertóu pues volvió pal convento, ya nu convento yá naide lo mí criárame una tía en Pigüeña que era modista, y tenía muchos hilos de co-
conocía, yá no había ninguno de los que él dejara a í. Yá nu lo conocían a lores, y yo iba muito pa con ella y queríala mucho. Y acuérdome yo que tenía
él, ya todos eran nuevos. ¿Qué sé you el tiempo que pasóu n’aquel sueño? Ya un acerico colgáu de la paré y allí tenía muchas ahujas, porque bordaba con
entonces cuando contóu el caso quisienon faelo el superior, el mayordomo, ya filos de colores… Ya you polas ahujas… nu le robéi una, no, era por el hilo,
entonces dixo que no51. que ahujas teníalas mi madre allí en la cesta de la costura y cogíalas cuando
quería. Pero fui pa casa ya enseñéila a mi madre —you llamábale madre pero
17 era madrastra.
La mala educación —Mire, este hilo diómelo mi madrina.
(ATU 838) —¡Roubésteselo!
—Non, dióumelo.
Pater non corrigens filum ab co punitur (Libro de los enxemplos, siglo xiv).
Yo plantada que me lo diera, ¡sabía yá decir mentiras!, que se lo roubara
El que a so fijo non quiere castigar, nu lo decía, non. Ya coge una varina…
él mismo a su padre la pena ha de dar. —¡Non, roubésteselo!
Dicen que un buen hombre tenía un fijo, e cuando ninno, aunque furtaba e facía otros Ya taban las casas juntas, pero había que pasar una presa que cruzaba’l ca-
males, nunca lo quiso castigar; e de que fue en edad de homme, teniendo la mala costumbre, mino… —eso acuérdome que nunca se me olvidóu, y ¿qué tendría yo?, ¿dos
fue tomado en furto e preso. E queriéndolo enforcar, rogó a su padre que lo besase, e el padre años ou tres?— ella cogíame pol brazo, tirábame pal outro lau de la presa, you
llegándolo a besar, trabólo de las narices con los dientes e cortógelas. E demandaron por qué volvía a saltar… ¡con una vergüenza!, ya llegóu a la puerta…
cometiera cosa tan fea e tan mala, e respondió que razón hobiera de lo facer, porque su padre —¡María!
cuando mozo non lo castigó, e así le trayera a la forca 52.
Salíu mia madrina:
—¿Quéi?
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo del
51
—Toma esa ahuja con ese hilo que te cogiú la mia chiquilla.
Pueblo de Asturias, 2000).
52
Sánchez de Vercial, El libro de los enxemplos, CCLXXII, ed. Pascual de Gayangos (Madrid:
—¡Oi, non, díselo you!, María, ¡díselo you!
Biblioteca de Autores Españoles, tomo LI, 1952), pág. 513. ¡Queríame tanto la probe!
92 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS CUENTOS RELIGIOSOS 93
16.2 17.1
El durmiente inmortal La mala educación
(ATU 766) (ATU 838)
Lugar: Quintanal, MIRANDA. Lugar: Corés, SOMIEDO.
Informante: Francisco Menéndez Troteaga, 82 años, campesino (2000). Informante: Rosario López, 93 años, campesina (2001).
Era un fraile de un convento, que él salió por ahí ya tumbóuse en un Yo le voy a contar una cosa que pasóume a mí, porque mi madre murió
monte, en un pinare, ya recostóuse en el tuero de un pino, ya dioule el sueño, cuando yo era nena ya mi padre casóuse a los siete meses de quedar viudo. A
ya cuando despertóu pues volvió pal convento, ya nu convento yá naide lo mí criárame una tía en Pigüeña que era modista, y tenía muchos hilos de co-
conocía, yá no había ninguno de los que él dejara a í. Yá nu lo conocían a lores, y yo iba muito pa con ella y queríala mucho. Y acuérdome yo que tenía
él, ya todos eran nuevos. ¿Qué sé you el tiempo que pasóu n’aquel sueño? Ya un acerico colgáu de la paré y allí tenía muchas ahujas, porque bordaba con
entonces cuando contóu el caso quisienon faelo el superior, el mayordomo, ya filos de colores… Ya you polas ahujas… nu le robéi una, no, era por el hilo,
entonces dixo que no51. que ahujas teníalas mi madre allí en la cesta de la costura y cogíalas cuando
quería. Pero fui pa casa ya enseñéila a mi madre —you llamábale madre pero
17 era madrastra.
La mala educación —Mire, este hilo diómelo mi madrina.
(ATU 838) —¡Roubésteselo!
—Non, dióumelo.
Pater non corrigens filum ab co punitur (Libro de los enxemplos, siglo xiv).
Yo plantada que me lo diera, ¡sabía yá decir mentiras!, que se lo roubara
El que a so fijo non quiere castigar, nu lo decía, non. Ya coge una varina…
él mismo a su padre la pena ha de dar. —¡Non, roubésteselo!
Dicen que un buen hombre tenía un fijo, e cuando ninno, aunque furtaba e facía otros Ya taban las casas juntas, pero había que pasar una presa que cruzaba’l ca-
males, nunca lo quiso castigar; e de que fue en edad de homme, teniendo la mala costumbre, mino… —eso acuérdome que nunca se me olvidóu, y ¿qué tendría yo?, ¿dos
fue tomado en furto e preso. E queriéndolo enforcar, rogó a su padre que lo besase, e el padre años ou tres?— ella cogíame pol brazo, tirábame pal outro lau de la presa, you
llegándolo a besar, trabólo de las narices con los dientes e cortógelas. E demandaron por qué volvía a saltar… ¡con una vergüenza!, ya llegóu a la puerta…
cometiera cosa tan fea e tan mala, e respondió que razón hobiera de lo facer, porque su padre —¡María!
cuando mozo non lo castigó, e así le trayera a la forca 52.
Salíu mia madrina:
—¿Quéi?
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo del
51
—Toma esa ahuja con ese hilo que te cogiú la mia chiquilla.
Pueblo de Asturias, 2000).
52
Sánchez de Vercial, El libro de los enxemplos, CCLXXII, ed. Pascual de Gayangos (Madrid:
—¡Oi, non, díselo you!, María, ¡díselo you!
Biblioteca de Autores Españoles, tomo LI, 1952), pág. 513. ¡Queríame tanto la probe!
94 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS
—Llévate ese muerto a cuestas; puesto que hiciste un mal, sufre el castigo. No entrarás Una vez era un padre y un hijo. Y, claro, el hijo viniera de pol mundo
en mi casa. y traía cuartos. Y, claro, siempre hay disputas entre padres y hijos, a veces,
Habiendo hecho lo mismo con cada uno de sus amigos, obtuvo de todos la misma res- pues… eso. Y, claro, él, como traía dinero, convidaba a los vecinos, y esas
puesta. Volviendo junto a su padre, le contó cómo habían ido las cosas. El padre le dijo: cosas. Y, claro, queríanlo… ¡de lengua! Nu lo querían mucho, pero de lengua
—Te sucede lo mismo que dijo el filósofo: «Muchos son los amigos, mientras lo son de sí lo querían. Y, bueno, un buen día riñeron el padre y el fío. Y dijo el hijo
nombre, pero pocos lo son en la necesidad». Vete a casa de ese medio amigo que yo tengo y que él [el padre] que nun tenía amigo ningún, y que él que los tenía todos. Y
mira a ver qué te dice. hicieron una prueba el padre y el fiyo, a ver quién tenía amigos y quién non.
Y hiciéronse que mataran a un hombre en casa, que lo mataran, y había que
El hijo fue y díjole lo mismo que había dicho a otros. Y él contestó:
enterralo —que no era eso, era un pellejo de vino que tenían allí y una buena
—Entra en mi casa. No es éste un secreto que deba propagarse entre los vecinos. función pal que fose enterrar el cadáver aquel.
Y haciendo salir a su mujer con toda su familia, cavó una sepultura. Una vez que Conque bueno, con la misma, pues vei el fío a buscar a los amigos d’él, a
estuvo preparada, díjole aquel la verdad tal como era, y le dio las gracias. Luego refirió a su ver si venían a ayuda-y a enterrar al muerto. Claro, vei uno y díjo-y al fulano
padre lo ocurrido. Y el padre dijo: aquel que él que iba si fuera outra cousa, pero aquello que non. Claro, vei a
—A propósito de amigos como ese dice el filósofo: «El verdadero amigo es el que ayuda outro, lo mismo:
cuando el mundo te abandona». —¡Ay Dios, si fuera outra cousa…!, pero eso… ¡Ay Dios, qué va! ¡Non,
Dijo el hijo al padre: d’eso nada!
—¿Viste a un hombre que haya podido conseguir un amigo completo? Y así todos. Conque llegó pa casa y… claro, díxo-y al padre que no encon-
Entonces dijo el padre: trara ningún. Diz el padre:
—No lo vi, pero oí hablar de uno. —Vas de mi parte y llamas a Fulano, Citano y Mangano.
Y a su vez el hijo: Él tenía tres solos, tenía tres amigos solos. El otro teníalos todos pero
—Háblame de él, a ver si por casualidad logro para mí un amigo semejante. [...] él tenía namás que tres. ¡Ay Dios, aquellos que oyen aquello…! Llegan allí y,
[sigue el Ejemplo de un amigo íntegro] 54. hala, a ver ónde taba pa llevalo, pa enterralo. Y el amo, pues bastante… taba
de broma, decía él:
—No hay prisa. Las cosas bien hechas nun requieren prisa ninguna. Hay
18.1
que ir despacio sin prisa ninguna.
El medio amigo
Quedáronse outro poco quietos. De allí a un poquitín volvió otro de re-
(ATU 893) pente:
Lugar: Bustantigo, ALLANDE. —¡Venga, ho! ¡A ver si vamos o no!
Informante: Prudencio López, 75 años, campesino (1997). Bueno, el outro seguía con la misma cousa.
—Home, las cousas… tal. ¿Qué prisa hay? Yá iremos.
Pedro Alfonso, Disciplina clericalis, I, ed. María Jesús Lacarra (Zaragoza: Diputación de
54 Conque yá polo último, Fulano yá se mosqueóu y enseguida yá se toreóu:
Aragón, 1991), pág. 70. —¡Venga, y a ver si vamos o dejamos yá de una vez!
96 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS CUENTOS HUMANOS 97
—Llévate ese muerto a cuestas; puesto que hiciste un mal, sufre el castigo. No entrarás Una vez era un padre y un hijo. Y, claro, el hijo viniera de pol mundo
en mi casa. y traía cuartos. Y, claro, siempre hay disputas entre padres y hijos, a veces,
Habiendo hecho lo mismo con cada uno de sus amigos, obtuvo de todos la misma res- pues… eso. Y, claro, él, como traía dinero, convidaba a los vecinos, y esas
puesta. Volviendo junto a su padre, le contó cómo habían ido las cosas. El padre le dijo: cosas. Y, claro, queríanlo… ¡de lengua! Nu lo querían mucho, pero de lengua
—Te sucede lo mismo que dijo el filósofo: «Muchos son los amigos, mientras lo son de sí lo querían. Y, bueno, un buen día riñeron el padre y el fío. Y dijo el hijo
nombre, pero pocos lo son en la necesidad». Vete a casa de ese medio amigo que yo tengo y que él [el padre] que nun tenía amigo ningún, y que él que los tenía todos. Y
mira a ver qué te dice. hicieron una prueba el padre y el fiyo, a ver quién tenía amigos y quién non.
Y hiciéronse que mataran a un hombre en casa, que lo mataran, y había que
El hijo fue y díjole lo mismo que había dicho a otros. Y él contestó:
enterralo —que no era eso, era un pellejo de vino que tenían allí y una buena
—Entra en mi casa. No es éste un secreto que deba propagarse entre los vecinos. función pal que fose enterrar el cadáver aquel.
Y haciendo salir a su mujer con toda su familia, cavó una sepultura. Una vez que Conque bueno, con la misma, pues vei el fío a buscar a los amigos d’él, a
estuvo preparada, díjole aquel la verdad tal como era, y le dio las gracias. Luego refirió a su ver si venían a ayuda-y a enterrar al muerto. Claro, vei uno y díjo-y al fulano
padre lo ocurrido. Y el padre dijo: aquel que él que iba si fuera outra cousa, pero aquello que non. Claro, vei a
—A propósito de amigos como ese dice el filósofo: «El verdadero amigo es el que ayuda outro, lo mismo:
cuando el mundo te abandona». —¡Ay Dios, si fuera outra cousa…!, pero eso… ¡Ay Dios, qué va! ¡Non,
Dijo el hijo al padre: d’eso nada!
—¿Viste a un hombre que haya podido conseguir un amigo completo? Y así todos. Conque llegó pa casa y… claro, díxo-y al padre que no encon-
Entonces dijo el padre: trara ningún. Diz el padre:
—No lo vi, pero oí hablar de uno. —Vas de mi parte y llamas a Fulano, Citano y Mangano.
Y a su vez el hijo: Él tenía tres solos, tenía tres amigos solos. El otro teníalos todos pero
—Háblame de él, a ver si por casualidad logro para mí un amigo semejante. [...] él tenía namás que tres. ¡Ay Dios, aquellos que oyen aquello…! Llegan allí y,
[sigue el Ejemplo de un amigo íntegro] 54. hala, a ver ónde taba pa llevalo, pa enterralo. Y el amo, pues bastante… taba
de broma, decía él:
—No hay prisa. Las cosas bien hechas nun requieren prisa ninguna. Hay
18.1
que ir despacio sin prisa ninguna.
El medio amigo
Quedáronse outro poco quietos. De allí a un poquitín volvió otro de re-
(ATU 893) pente:
Lugar: Bustantigo, ALLANDE. —¡Venga, ho! ¡A ver si vamos o no!
Informante: Prudencio López, 75 años, campesino (1997). Bueno, el outro seguía con la misma cousa.
—Home, las cousas… tal. ¿Qué prisa hay? Yá iremos.
Pedro Alfonso, Disciplina clericalis, I, ed. María Jesús Lacarra (Zaragoza: Diputación de
54 Conque yá polo último, Fulano yá se mosqueóu y enseguida yá se toreóu:
Aragón, 1991), pág. 70. —¡Venga, y a ver si vamos o dejamos yá de una vez!
98 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS CUENTOS HUMANOS 99
E porque non lo fizo, levantóse e tomol por las piernas e dio con él a la pared e fizo dél más —Con esta saña que ove esta noche, non pude bien dormir. Catad que non me despier-
de cient pedaços, e mostrándol muy mayor saña que contra el perro. te cras ninguno, tenedme bien adobado de comer.
E assí, bravo e sañudo e faziendo muy malos contenentes, tornóse a la mesa e cató a todas Quando fue grand mañana, los padres e las madres e parientes llegaron a la puerta, e
partes. La muger, quel vio esto fazer, tovo que estava loco o fuera de seso, e non dizía nada. porque non fablava ninguno, cuidaron que el novio estava muerto o ferido. E desque vieron
E desque ovo catado a cada parte, e vio un cavallo que estava en casa, e él non avía por entre las puertas a la novia e non al novio, cuidáronlo más.
más de aquél, e díxol muy bravamente que les diesse agua a las manos; el cavallo non lo Quando ella los vio a la puerta, llegó muy passo e con grand miedo, e començóles a
fizo. Desque vio que lo non fizo, díxol: dezir:
—¡Cómmo, don cavallo!, ¿cuidades que porque non he otro cavallo, que por esso vos —¡Locos, traidores!, ¿qué fazedes? ¿Cómmo osades llegar a la puerta nin fablar?
dexaré si non fizierdes lo que yo vos mandare? Dessa vos guardat, que si, por vuestra mala ¡Callad, sinon todos, tan bien vos commo yo, somos muertos!
ventura, non fizierdes lo que yo vos mandare, juro a Dios que tan mala muerte vos dé com- Quando todos esto oyeron, fueron marabillados; e desque sopieron cómmo pasaron en
mo a los otros, e non ha cosa viva en el mundo que non faga lo que yo mandare, que esso uno, presçiaron mucho el mançebo porque assí sopiera fazer lo quel cumplía e castigar tan
mismo non le faga. bien su casa.
El cavallo estudo quedo. E desque vio que non fazía su mandado, fue a él e cortol la E daquel día adelante, fue aquella su muger muy bien mandada e ovieron muy buena
cabeça con la mayor saña que podía mostrar, e despedaçólo todo. bida.
Quando la muger vio que matava el cavallo non aviendo otro e que dizía que esto faría E dende a pocos días, su suegro quiso fazer assí commo fiziera su yerno, e por aquella
a quiquier que su mandado non cumpliesse, tovo que esto ya non se fazía por juego, e ovo manera mató un gallo, e díxole su muger:
tan grand miedo, que non sabía si era muerta o biva. —A la fe, don fulán, tarde vos acordastes, ca ya non vo valdrá nada si matássedes
E él assí, vravo e sañudo e ensangrentado, tornóse a la mesa, jurando que si mil cava- çient cavallos: que ante lo oviérades a començar, ca ya bien nos conosçemos 56.
llos e omnes e mugeres oviesse en casa quel saliessen de mandado, que todos serían muertos.
E assentósse e cató a cada parte, teniendo la espada sangrienta en el regaço; e desque cató
19.1
a una parte e a otra e non vio cosa biva, bolvió los ojos contra su muger muy bravamente e
díxol con grand saña, teniendo la espada en la mano: ¡Acuérdate del pellejo de la burra!
—Levantadvos e datme agua a las manos. (ATU 901)
La muger, que non esperava otra cosa sinon que la despedaçaría toda, levantóse muy Lugar: Defradas de las Montañas, CANGAS DEL NARCEA.
apriessa e diol agua a las manos. E díxole él: Informante: José Flórez Campo, 66 años, campesino (1998).
—¡A!, ¡cómmo gradesco a Dios porque fiziestes lo que vos mandé, ca de otra guisa,
por el pesar que estos locos me fizieron, esso oviera fecho a vos que a ellos! Un cuento que contaban de una muiraza* que tenía una posesión muy
Después mandol quel diesse de comer; e ella fízolo. grande, casi era todo d’ella. Y estoncis casóuse por dos veces, ya ella acababa
E cada quel dizía alguna cosa, tan bravamente gelo dizía e en tal son, que ella ya
cuidava que la cabeça era ida al polvo. 56
Don Juan Manuel, El Conde Lucanor, XXXV, ed. de Alfonso I. Sotelo (Madrid: Cátedra,
Assí pasó el fecho entrellos aquella noche, que nunca ella fabló, mas fazía lo quel 1989), págs. 224-230.
mandavan. Desque ovieron dormido una pieça, díxol él: *
Muiraza: «mayorazga».
100 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS CUENTOS HUMANOS 101
E porque non lo fizo, levantóse e tomol por las piernas e dio con él a la pared e fizo dél más —Con esta saña que ove esta noche, non pude bien dormir. Catad que non me despier-
de cient pedaços, e mostrándol muy mayor saña que contra el perro. te cras ninguno, tenedme bien adobado de comer.
E assí, bravo e sañudo e faziendo muy malos contenentes, tornóse a la mesa e cató a todas Quando fue grand mañana, los padres e las madres e parientes llegaron a la puerta, e
partes. La muger, quel vio esto fazer, tovo que estava loco o fuera de seso, e non dizía nada. porque non fablava ninguno, cuidaron que el novio estava muerto o ferido. E desque vieron
E desque ovo catado a cada parte, e vio un cavallo que estava en casa, e él non avía por entre las puertas a la novia e non al novio, cuidáronlo más.
más de aquél, e díxol muy bravamente que les diesse agua a las manos; el cavallo non lo Quando ella los vio a la puerta, llegó muy passo e con grand miedo, e començóles a
fizo. Desque vio que lo non fizo, díxol: dezir:
—¡Cómmo, don cavallo!, ¿cuidades que porque non he otro cavallo, que por esso vos —¡Locos, traidores!, ¿qué fazedes? ¿Cómmo osades llegar a la puerta nin fablar?
dexaré si non fizierdes lo que yo vos mandare? Dessa vos guardat, que si, por vuestra mala ¡Callad, sinon todos, tan bien vos commo yo, somos muertos!
ventura, non fizierdes lo que yo vos mandare, juro a Dios que tan mala muerte vos dé com- Quando todos esto oyeron, fueron marabillados; e desque sopieron cómmo pasaron en
mo a los otros, e non ha cosa viva en el mundo que non faga lo que yo mandare, que esso uno, presçiaron mucho el mançebo porque assí sopiera fazer lo quel cumplía e castigar tan
mismo non le faga. bien su casa.
El cavallo estudo quedo. E desque vio que non fazía su mandado, fue a él e cortol la E daquel día adelante, fue aquella su muger muy bien mandada e ovieron muy buena
cabeça con la mayor saña que podía mostrar, e despedaçólo todo. bida.
Quando la muger vio que matava el cavallo non aviendo otro e que dizía que esto faría E dende a pocos días, su suegro quiso fazer assí commo fiziera su yerno, e por aquella
a quiquier que su mandado non cumpliesse, tovo que esto ya non se fazía por juego, e ovo manera mató un gallo, e díxole su muger:
tan grand miedo, que non sabía si era muerta o biva. —A la fe, don fulán, tarde vos acordastes, ca ya non vo valdrá nada si matássedes
E él assí, vravo e sañudo e ensangrentado, tornóse a la mesa, jurando que si mil cava- çient cavallos: que ante lo oviérades a començar, ca ya bien nos conosçemos 56.
llos e omnes e mugeres oviesse en casa quel saliessen de mandado, que todos serían muertos.
E assentósse e cató a cada parte, teniendo la espada sangrienta en el regaço; e desque cató
19.1
a una parte e a otra e non vio cosa biva, bolvió los ojos contra su muger muy bravamente e
díxol con grand saña, teniendo la espada en la mano: ¡Acuérdate del pellejo de la burra!
—Levantadvos e datme agua a las manos. (ATU 901)
La muger, que non esperava otra cosa sinon que la despedaçaría toda, levantóse muy Lugar: Defradas de las Montañas, CANGAS DEL NARCEA.
apriessa e diol agua a las manos. E díxole él: Informante: José Flórez Campo, 66 años, campesino (1998).
—¡A!, ¡cómmo gradesco a Dios porque fiziestes lo que vos mandé, ca de otra guisa,
por el pesar que estos locos me fizieron, esso oviera fecho a vos que a ellos! Un cuento que contaban de una muiraza* que tenía una posesión muy
Después mandol quel diesse de comer; e ella fízolo. grande, casi era todo d’ella. Y estoncis casóuse por dos veces, ya ella acababa
E cada quel dizía alguna cosa, tan bravamente gelo dizía e en tal son, que ella ya
cuidava que la cabeça era ida al polvo. 56
Don Juan Manuel, El Conde Lucanor, XXXV, ed. de Alfonso I. Sotelo (Madrid: Cátedra,
Assí pasó el fecho entrellos aquella noche, que nunca ella fabló, mas fazía lo quel 1989), págs. 224-230.
mandavan. Desque ovieron dormido una pieça, díxol él: *
Muiraza: «mayorazga».
102 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS CUENTOS HUMANOS 103
col marido, enseguida moríase. Volvíu casase ya igual. Yá tenía los padres yá —¡De la feria vengo,
aburríos ya todo, era muy orgullosa, todo era d’ella. Pero casóuse por tercera compréi una bandurria,
vez y estoncis pues [el marido] mandóu-lle a la mujer que preparara la me- bien te puedes acordar
rienda, que iban de merienda a ver las fincas ya eso. Preparó-y la merienda, del pellejo de la burra!
pusieron la merienda en una burra ya fueron a ver las fincas. Ya según iban, Ya diz ella:
iba diciendo ella: —¡Espera, Antonio, espera, voy ayudate yo a mete’l ganáu. ¡Bajo yo a
—Mira, esta finca ia mía, esto ia mío, esto ia mío… ayudate!
Era todo d’ella, d’él nun era nada. Ya pusiéronse a comer, ya diz-y: Ya ayudó-y a meter los bueis, ya diz él:
—Esto ia mío. —¡No, tovía traigo otras cuatro parejas grandes! —las del otro vecín—
Va él, sacóu una pistola ya pegó-y un tiro a la burra, ya matóula. Dice: Dice:
—¡Tú sos mía, así que ia todo mío! —Mejor, mejor, así trabajamos colos grandes mientras los piqueños miedran.
Ya estoncis dio-y un cuchillo. Dice: Ya nu-y dijo nada y llevóu los bueis tous pa casa. Pero otro día pues
—Disuéllasla sin que haiga una mancha na roupa ¡eh!, si non veis por onde tamién venía de la feria así muy tarde, ya púsose a meter la mula de culo na
la burra. Llevas la piel ya clávasla nu desván abierta, ¡sin despertar un criau! cuadra, pa ver lo que-y decía la mujer.
—que tenían un rabaño de criaos—, si non veis por onde la burra. Y hasta tal —¡Atrás mula, te voy a matar!, ¡atrás mula!
hora nu me llames ¡eh!, que non sienta nada, que si non veis por onde la burra. Y la mula no entraba, claro, de culo… Dice [la mujer]:
Ya, hala, bajóu, clavóu la piel ya acostánonse. Ya estoncis salíu ella y a él —¿Qué te pasa, Antonio?
dejóulo na cama. Ya salieran los padres tamién, ya dice [ella]:
Dice:
—¡No hàgais bulla, que ta él durmiendo!, ¡no hàgais bulla!
—Quiero meter la mula de culo na cuadra.
Diz-y la madre:
Dice:
—¡Gracias a Dios que vino uno que te enseñóu!
—Pues espera, voy ayudate you, ¡que bastante tiempo entróu de cara!57.
Ya n’eso pues fueron a una feria ya, como sabían que ella que se apodera-
ba ‘i tous, que mataba a los maridos y la hostia, pues él compróu cuatro pare-
19.2
jas de bueis piqueños, muy piquiñinos. Ya outro vecín llevaba outras cuatro,
pero grandes. Ya estoncis pues, claro, diz-y el vecín que-y apostaba los bueis a ¡Acuérdate del pellejo de la burra!
que nu-y dejaba entrar en casa. Dice: (ATU 901)
—Apostamos los bueis, que nun te deja entrar en casa. Lugar: San Tisu, CANDAMO.
Dice: Informante: Teresa Rubio Alonso, 86 años, campesina, natural de Villabona, TINEO (1999).
—¡Pues tán apostaos! Si me dice algo, los mious bueis pa ti, ya si nun me
dice nada, los tous bueis pa mí. Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo del
57
col marido, enseguida moríase. Volvíu casase ya igual. Yá tenía los padres yá —¡De la feria vengo,
aburríos ya todo, era muy orgullosa, todo era d’ella. Pero casóuse por tercera compréi una bandurria,
vez y estoncis pues [el marido] mandóu-lle a la mujer que preparara la me- bien te puedes acordar
rienda, que iban de merienda a ver las fincas ya eso. Preparó-y la merienda, del pellejo de la burra!
pusieron la merienda en una burra ya fueron a ver las fincas. Ya según iban, Ya diz ella:
iba diciendo ella: —¡Espera, Antonio, espera, voy ayudate yo a mete’l ganáu. ¡Bajo yo a
—Mira, esta finca ia mía, esto ia mío, esto ia mío… ayudate!
Era todo d’ella, d’él nun era nada. Ya pusiéronse a comer, ya diz-y: Ya ayudó-y a meter los bueis, ya diz él:
—Esto ia mío. —¡No, tovía traigo otras cuatro parejas grandes! —las del otro vecín—
Va él, sacóu una pistola ya pegó-y un tiro a la burra, ya matóula. Dice: Dice:
—¡Tú sos mía, así que ia todo mío! —Mejor, mejor, así trabajamos colos grandes mientras los piqueños miedran.
Ya estoncis dio-y un cuchillo. Dice: Ya nu-y dijo nada y llevóu los bueis tous pa casa. Pero otro día pues
—Disuéllasla sin que haiga una mancha na roupa ¡eh!, si non veis por onde tamién venía de la feria así muy tarde, ya púsose a meter la mula de culo na
la burra. Llevas la piel ya clávasla nu desván abierta, ¡sin despertar un criau! cuadra, pa ver lo que-y decía la mujer.
—que tenían un rabaño de criaos—, si non veis por onde la burra. Y hasta tal —¡Atrás mula, te voy a matar!, ¡atrás mula!
hora nu me llames ¡eh!, que non sienta nada, que si non veis por onde la burra. Y la mula no entraba, claro, de culo… Dice [la mujer]:
Ya, hala, bajóu, clavóu la piel ya acostánonse. Ya estoncis salíu ella y a él —¿Qué te pasa, Antonio?
dejóulo na cama. Ya salieran los padres tamién, ya dice [ella]:
Dice:
—¡No hàgais bulla, que ta él durmiendo!, ¡no hàgais bulla!
—Quiero meter la mula de culo na cuadra.
Diz-y la madre:
Dice:
—¡Gracias a Dios que vino uno que te enseñóu!
—Pues espera, voy ayudate you, ¡que bastante tiempo entróu de cara!57.
Ya n’eso pues fueron a una feria ya, como sabían que ella que se apodera-
ba ‘i tous, que mataba a los maridos y la hostia, pues él compróu cuatro pare-
19.2
jas de bueis piqueños, muy piquiñinos. Ya outro vecín llevaba outras cuatro,
pero grandes. Ya estoncis pues, claro, diz-y el vecín que-y apostaba los bueis a ¡Acuérdate del pellejo de la burra!
que nu-y dejaba entrar en casa. Dice: (ATU 901)
—Apostamos los bueis, que nun te deja entrar en casa. Lugar: San Tisu, CANDAMO.
Dice: Informante: Teresa Rubio Alonso, 86 años, campesina, natural de Villabona, TINEO (1999).
—¡Pues tán apostaos! Si me dice algo, los mious bueis pa ti, ya si nun me
dice nada, los tous bueis pa mí. Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo del
57
Yo sabía uno de uno que casóuse con una muyer, que mandaba ella mu- Y fue p’allá y casóuse con ella. A la noche, cuando fuenon pa casa, man-
cho, que era muy mala pal home, y yá quedara viuda una vez. Ya casánonse, dóu al gato… nun sé qué le mandó al gato, no le hizo caso y cortóule la cabe-
ya ella tenía que ser lo que ella dixera. Ya casánonse, ya desque se casanon za. Manda al perro…
fuonun a correr la luna de miel con una burra por allí por un prau o pol monte —Venga, haz esto.
o nun sei donde. Y diz él: Cortóule la cabeza. Diz él:
—Bueno, pues ahora vou matar la burra. —Aquí, todo el que no me obedezca le corto la cabeza.
—¡Ay, nu mates la yegua…! —ya tal, ya qué sé you quei— ¡Nu mates la Coño, entonces, el paisano, el viejo [el suegro], al día siguiente quería
burra, por Dios ya pola Virgen, nu la mates!, ¿por qué la vas a matar? hacer igual que el otro. Y dijo la muyer:
Diz él: —¡Qué va, hombre, hay sesenta años que tenías que hacelo!59.
—Sí la mato, porque aquí es lo que digo yo, no es lo que dices tú.
Ya con eso resulta de que foi él ya matóu la burra ya esfollóula*. Ya diz él: 20
—Ya’l día que tú riñas comigo, ¡faigo como con la burra! Los tres consejos
Ya espués, cada vez que reñía con ella, ella quería ganar, y decía él: (ATU 910B)
—¡Oyes, ten cuidáu!, ¡acuérdate del pellejo de la burra, eh!
De lo que contesçió a un mercadero quando falló su muger e su fijo durmiendo en uno
Que como matara a la burra, que la mataba a ella tamién. ¡Mira tú si va a
(El conde Lucanor, siglo xiv).
ser eso verdá!58.
Señor conde —dixo Patronio—, en una villa moraba un grand maestro que non avía
19.3 otro offiçio nin otro mester sino vender sesos. E aquel mercadero de que ya vos fablé, por esto
que oyó un día, fue veer aquel maestro que vendía sesos e díxol quel vendiesse uno daquellos
¡Acuérdate del pellejo de la burra!
sesos. E el maestro díxol que de quál presçio lo quería, ca segund quisiesse el seso, que assí
(ATU 901) avía de dar el presçio por él. E díxole el mercadero que quería seso de un maravedí. E el
Lugar: Corés, SOMIEDO. maestro tomó el maravedí, e díxol:
Informante: Miguel López Alba, 57 años, campesino (1999). —Amigo, quando alguno vos convidare, si non sopiéredes los manjeres que oviéredes a
comer, fartadvos bien del primero que vos traxieren.
Eran una madre ya una fía, que ellas eran muy malas. Ya entonces la fía no El mercadero le dixo que non le avía dicho muy grand seso. E el maestro le dixo que
encontraba pa casase con ella. Claro, teníanle miedo, eran tan malas y tal… Ya él non le diera presçio que deviesse dar grand seso. El mercadero le dixo quel diesse seso que
dijo uno: valiesse una dobla, e diógela.
—No, no, yo adómola, yo esa cásome con ella. El maestro le dixo que, quando fuesse muy sañudo e quisiese fazer alguna cosa arre-
batadamente, que se non quexase nin se arrebatase fasta que sopiesse toda la verdat.
Esfollar: «desollar».
*
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo del
58
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo del
59
Yo sabía uno de uno que casóuse con una muyer, que mandaba ella mu- Y fue p’allá y casóuse con ella. A la noche, cuando fuenon pa casa, man-
cho, que era muy mala pal home, y yá quedara viuda una vez. Ya casánonse, dóu al gato… nun sé qué le mandó al gato, no le hizo caso y cortóule la cabe-
ya ella tenía que ser lo que ella dixera. Ya casánonse, ya desque se casanon za. Manda al perro…
fuonun a correr la luna de miel con una burra por allí por un prau o pol monte —Venga, haz esto.
o nun sei donde. Y diz él: Cortóule la cabeza. Diz él:
—Bueno, pues ahora vou matar la burra. —Aquí, todo el que no me obedezca le corto la cabeza.
—¡Ay, nu mates la yegua…! —ya tal, ya qué sé you quei— ¡Nu mates la Coño, entonces, el paisano, el viejo [el suegro], al día siguiente quería
burra, por Dios ya pola Virgen, nu la mates!, ¿por qué la vas a matar? hacer igual que el otro. Y dijo la muyer:
Diz él: —¡Qué va, hombre, hay sesenta años que tenías que hacelo!59.
—Sí la mato, porque aquí es lo que digo yo, no es lo que dices tú.
Ya con eso resulta de que foi él ya matóu la burra ya esfollóula*. Ya diz él: 20
—Ya’l día que tú riñas comigo, ¡faigo como con la burra! Los tres consejos
Ya espués, cada vez que reñía con ella, ella quería ganar, y decía él: (ATU 910B)
—¡Oyes, ten cuidáu!, ¡acuérdate del pellejo de la burra, eh!
De lo que contesçió a un mercadero quando falló su muger e su fijo durmiendo en uno
Que como matara a la burra, que la mataba a ella tamién. ¡Mira tú si va a
(El conde Lucanor, siglo xiv).
ser eso verdá!58.
Señor conde —dixo Patronio—, en una villa moraba un grand maestro que non avía
19.3 otro offiçio nin otro mester sino vender sesos. E aquel mercadero de que ya vos fablé, por esto
que oyó un día, fue veer aquel maestro que vendía sesos e díxol quel vendiesse uno daquellos
¡Acuérdate del pellejo de la burra!
sesos. E el maestro díxol que de quál presçio lo quería, ca segund quisiesse el seso, que assí
(ATU 901) avía de dar el presçio por él. E díxole el mercadero que quería seso de un maravedí. E el
Lugar: Corés, SOMIEDO. maestro tomó el maravedí, e díxol:
Informante: Miguel López Alba, 57 años, campesino (1999). —Amigo, quando alguno vos convidare, si non sopiéredes los manjeres que oviéredes a
comer, fartadvos bien del primero que vos traxieren.
Eran una madre ya una fía, que ellas eran muy malas. Ya entonces la fía no El mercadero le dixo que non le avía dicho muy grand seso. E el maestro le dixo que
encontraba pa casase con ella. Claro, teníanle miedo, eran tan malas y tal… Ya él non le diera presçio que deviesse dar grand seso. El mercadero le dixo quel diesse seso que
dijo uno: valiesse una dobla, e diógela.
—No, no, yo adómola, yo esa cásome con ella. El maestro le dixo que, quando fuesse muy sañudo e quisiese fazer alguna cosa arre-
batadamente, que se non quexase nin se arrebatase fasta que sopiesse toda la verdat.
Esfollar: «desollar».
*
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo del
58
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo del
59
El mercadero tovo que aprendiendo tales fabliellas podría perder quantas doblas traía, 20.1
e non quiso comprar más sesos, pero tovo este seso en el coraçón. Los tres consejos
E acaesçió que el mercadero fue sobre mar a una tierra muy lueñe e quando se fue, dexó (ATU 910B)
a su muger ençinta. El mercadero moró, andando en su mercaduría tanto tiempo, fasta que
el fijo, que nasçiera de que fincara su muger ençinta, avía más de veinte años. E la madre, Lugar: Castrillón, BOAL / BUAL.
Informante: Emilio López Méndez, 82 años, campesino (1996).
porque non avía fijo, e por el grand amor que avía a su padre, llamávalo marido. E comía
siempre con ella commo quando avía un año o dos, e assí passaba su vida commo muy buena
muger, e con muy grand cuita porque non sabía nuebas de su marido. Era un matrimonio que nun marchaban abundantes en el asunto econó-
mico y, por fin, un día el hombre decidió marcharse por el mundo pa ganar
E acaesçió que el mercadero libró toda su mercaduría e tornó muy bien andante. E el día
algún dinero. Y alló, caminando, encontró un señor que lle deu trabajo. Y
que llegó al puerto de aquella villa do moraba, non dixo nada a ninguno, fuesse desconoçida-
bien, siguiú muchísimo tiempo en aquella casa, ganando una onza al año. Y
mente para su casa e escondióse en un lugar encubierto por veer lo que se fazía en su casa.
pasaron muchos años, hasta que un día determinó de marcharse, volverse a
Quando fue contra la tarde llegó el fijo de la buena muger, e la madre preguntol: casa. Y claro, tenía devengado todo el tiempo que llevaba allí de trabajo sin
—Di, marido, ¿ónde vienes? cobrar, y pagó-lle el amo a razón de una onza por año. Conque, cuando trató
El mercadero que oyó a su muger llamar marido a aquel mançebo, pesol mucho, ca bien de marcharse, yá liquidado y todo el pago, dice [el amo]:
tenía que era omne con quien fazía mal, o a lo mejor que era casada con él; e tovo más: que —Bueno, si quieres te doy un consejo. Te cuesta una onza ¿eh?
fazía maldat que non que fuese casada, e porque el omne era tan moço. Quisiéralos matar Tuvo pensando, dice:
luego, pero acordándose del seso que costara una dobla, non se arrebató.
—Pues sí, deme un consejo.
Mas, quando vino la noche e los vio echar en la cama, fízosele muy grave de soffrir e
Dice:
endereçó a ellos por los matar. E yendo assí muy sañudo, acordándose del seso que compra-
ra, estido quedo. —Lo que no importa, lengua corta. Bueno, ¿qué?, ¿quieres otro?
E ante que matassen la candela, començó la madre a dezir al fijo, llorando muy fuerte: —Pues sí.
—¡Ay, marido e fijo! ¡Señor!, dixiéronme que agora llegara una nabe al puerto e di- —Siempre por camino. No hay atajo sin trabajo. Bueno, ¿qué?, ¿te doy otro?
zían que vinía daquella tierra do fue vuestro padre. Por amor de Dios, id allá cras de grand —Pues sí.
mañana, e por ventura querrá Dios que sabredes algunas buenas nuebas dél. —Antes de hacer una cosa, hay que mirarse tres veces.
Quando el mercadero aquello oyó, e se acordó cómmo dexara ençinta a su muger, en- Bueno, hala, marchóuse. Nel primer sitio parador que encontró, pidiú
tendió que aquél era su fijo. E si ovo grand plazer non vos marabilledes. E otrosí, gradesçió albergue, y se lo dieron, en fin. Pero colgado nel comedor y nel dormitorio
mucho a Dios porque quiso guardar que los non mató commo lo quisiera fazer, donde fin- todas eran calaveras, esqueletos de seres humanos. Y le llamaban mucho la
cara muy mal andante por tal ocasión, e tovo por bien empleada la dobla que dio por aquel atención, y quería preguntar a ver; pero acordóuse del consejo: «Lo que no
seso, de que se guardó e non se arrebató con saña 60. importa, lengua corta». Diz él:
—¡No, cá! No se puede preguntar.
Don Juan Manuel, El Conde Lucanor, XXXVI, ed. de Alfonso I. Sotelo (Madrid: Cátedra,
60 Por la mañana al despedirse dice el dueño:
1989), págs. 230-233. —Bueno, es usted el único que ha entrado aquí que no ha preguntado
106 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS CUENTOS HUMANOS 107
El mercadero tovo que aprendiendo tales fabliellas podría perder quantas doblas traía, 20.1
e non quiso comprar más sesos, pero tovo este seso en el coraçón. Los tres consejos
E acaesçió que el mercadero fue sobre mar a una tierra muy lueñe e quando se fue, dexó (ATU 910B)
a su muger ençinta. El mercadero moró, andando en su mercaduría tanto tiempo, fasta que
el fijo, que nasçiera de que fincara su muger ençinta, avía más de veinte años. E la madre, Lugar: Castrillón, BOAL / BUAL.
Informante: Emilio López Méndez, 82 años, campesino (1996).
porque non avía fijo, e por el grand amor que avía a su padre, llamávalo marido. E comía
siempre con ella commo quando avía un año o dos, e assí passaba su vida commo muy buena
muger, e con muy grand cuita porque non sabía nuebas de su marido. Era un matrimonio que nun marchaban abundantes en el asunto econó-
mico y, por fin, un día el hombre decidió marcharse por el mundo pa ganar
E acaesçió que el mercadero libró toda su mercaduría e tornó muy bien andante. E el día
algún dinero. Y alló, caminando, encontró un señor que lle deu trabajo. Y
que llegó al puerto de aquella villa do moraba, non dixo nada a ninguno, fuesse desconoçida-
bien, siguiú muchísimo tiempo en aquella casa, ganando una onza al año. Y
mente para su casa e escondióse en un lugar encubierto por veer lo que se fazía en su casa.
pasaron muchos años, hasta que un día determinó de marcharse, volverse a
Quando fue contra la tarde llegó el fijo de la buena muger, e la madre preguntol: casa. Y claro, tenía devengado todo el tiempo que llevaba allí de trabajo sin
—Di, marido, ¿ónde vienes? cobrar, y pagó-lle el amo a razón de una onza por año. Conque, cuando trató
El mercadero que oyó a su muger llamar marido a aquel mançebo, pesol mucho, ca bien de marcharse, yá liquidado y todo el pago, dice [el amo]:
tenía que era omne con quien fazía mal, o a lo mejor que era casada con él; e tovo más: que —Bueno, si quieres te doy un consejo. Te cuesta una onza ¿eh?
fazía maldat que non que fuese casada, e porque el omne era tan moço. Quisiéralos matar Tuvo pensando, dice:
luego, pero acordándose del seso que costara una dobla, non se arrebató.
—Pues sí, deme un consejo.
Mas, quando vino la noche e los vio echar en la cama, fízosele muy grave de soffrir e
Dice:
endereçó a ellos por los matar. E yendo assí muy sañudo, acordándose del seso que compra-
ra, estido quedo. —Lo que no importa, lengua corta. Bueno, ¿qué?, ¿quieres otro?
E ante que matassen la candela, començó la madre a dezir al fijo, llorando muy fuerte: —Pues sí.
—¡Ay, marido e fijo! ¡Señor!, dixiéronme que agora llegara una nabe al puerto e di- —Siempre por camino. No hay atajo sin trabajo. Bueno, ¿qué?, ¿te doy otro?
zían que vinía daquella tierra do fue vuestro padre. Por amor de Dios, id allá cras de grand —Pues sí.
mañana, e por ventura querrá Dios que sabredes algunas buenas nuebas dél. —Antes de hacer una cosa, hay que mirarse tres veces.
Quando el mercadero aquello oyó, e se acordó cómmo dexara ençinta a su muger, en- Bueno, hala, marchóuse. Nel primer sitio parador que encontró, pidiú
tendió que aquél era su fijo. E si ovo grand plazer non vos marabilledes. E otrosí, gradesçió albergue, y se lo dieron, en fin. Pero colgado nel comedor y nel dormitorio
mucho a Dios porque quiso guardar que los non mató commo lo quisiera fazer, donde fin- todas eran calaveras, esqueletos de seres humanos. Y le llamaban mucho la
cara muy mal andante por tal ocasión, e tovo por bien empleada la dobla que dio por aquel atención, y quería preguntar a ver; pero acordóuse del consejo: «Lo que no
seso, de que se guardó e non se arrebató con saña 60. importa, lengua corta». Diz él:
—¡No, cá! No se puede preguntar.
Don Juan Manuel, El Conde Lucanor, XXXVI, ed. de Alfonso I. Sotelo (Madrid: Cátedra,
60 Por la mañana al despedirse dice el dueño:
1989), págs. 230-233. —Bueno, es usted el único que ha entrado aquí que no ha preguntado
108 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS CUENTOS HUMANOS 109
por lo que ha visto. Esas calaveras son de personas, de todo aquél que se ha ¡A aquel hombre que puso una onza hay que invitarlo al banquete!
—
hospedado aquí y ha preguntado. Desque se terminó el banquete empezaron a comentar como siempre en
Bueno, marchó, y por el camino encuentra un transeunte como él, que los banquetes, a hablar de la vida. Y aquella señora, la madre del cura, empezó
seguía el mismo camino. Y siguieron juntos hasta que llegaron a un sitio, y a comentar que era casada y que su marido que se marchara por el mundo,
dice el compañero: quedando ella embarazada, y qué sé you cuanto, y había tantos años y qué sé
—Por aquí se ataja tanto y tanto —y qué sé yo qué. you cuanto. Y entós hablóu él:
Y acordóuse que había que seguir el camino, que nunca por atajos. No —Yo tengo andado mucho por el mundo. Ese hombre ¿por casualidad
tendría alguna señal pa poder conocerlo?
había atajo sin trabajo. Y diz él:
—Pues sí, tenía un lunar muy grande en el pecho.
—No, no, yo sigo el camino.
Entós foi él y descubríuse, descubríu el pecho, dice:
Y el compañero coyéu el atajo. Pero el terreno que cortaba… llegóu antes
él por el camino que el otro, porque el que se metéu por el atajo encontróu —¿Será éste?
os ladrones, roubáronlo, quedóu sin un céntimo y detuviéronlo qué sé you el Y era el marido y el padre del cura61.
tiempo. Chegóu antes el outro, y sin rouballo.
onque chegóu él solo después, y chegóuse a cerca de donde era, y con-
C 20.2
tando su vida [y preguntando por su mujer] dicen: Los tres consejos
—Pues sí, conocemos esa señora. Está viviendo con un cura. (ATU 910B)
Y chegóu de noche al pueblo, y veise por encima del tejado, y por a llu- Lugar: Taxa, TEVERGA.
meira —llumeira é un ahujero n’ua losa que cubre, pa que salga el humo, y da Informante: Restituto Álvarez González, 82 años, campesino (1999).
claridá a cocina, haila aquí—, mirando pa baxo. [Y vio al cura con su mujer] Y
bota a mau al revólver, que lo tía, ya iba pega-y un tiro al cura; pero acordóuse Una vez era un matrimonio, ya escompadrearon, y él marchóu, y dejó la
del consejo: «Antes de hacer una cosa hay que mirarse tres veces». señora con un crío. Y después de varios años diz él:
—¡Pues nun lle tiro! —¡Coño!, voy ir hasta’l pueblo, ahora naide me conoz yá ni nada, voy a
Nun lle tiróu. Al outro día amanecéu, y xa se divulgaba por el pueblo: ver qué existe allí.
Y él tuviera muchos años trabajando pa un patrón, y díjole el amo:
—¡Hoy hay misa, é a primeira misa!
—Oye, las cosas hay que pensarlas más de una vez y de dos, ¿eh?
[ Y él preguntó a un vecino por qué era ese día la primera misa. Y el vecino
contestó]: Y vino y fue a casa, y asomóuse por una ventana y taba el cura matando
los piojos a la muyer, na cabeza. Ya con eso el cura taba embrucáu* así, y ella en
Pues é ua señora de tal, que casóu embarazada y tuvo un hijo. Y como
—
regazo del cura.
pudo estudióu y hoy é a primeira misa.
Foise él y fuei a misa. Había un plato y todos daban una limosna. Y aga- 61
Versión publicada en Cuentos del Siglo de Oro en la tradición oral de Asturias (Gijón: Museo del
rróu él una onza y púsola en el plato. Y llamóu a atención a todos aquel gran- Pueblo de Asturias, 1998), n.º 41.
de, por qué él ponía tanto. Y acordaron: *
Embrucáu: «inclinado boca abajo»
108 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS CUENTOS HUMANOS 109
por lo que ha visto. Esas calaveras son de personas, de todo aquél que se ha ¡A aquel hombre que puso una onza hay que invitarlo al banquete!
—
hospedado aquí y ha preguntado. Desque se terminó el banquete empezaron a comentar como siempre en
Bueno, marchó, y por el camino encuentra un transeunte como él, que los banquetes, a hablar de la vida. Y aquella señora, la madre del cura, empezó
seguía el mismo camino. Y siguieron juntos hasta que llegaron a un sitio, y a comentar que era casada y que su marido que se marchara por el mundo,
dice el compañero: quedando ella embarazada, y qué sé you cuanto, y había tantos años y qué sé
—Por aquí se ataja tanto y tanto —y qué sé yo qué. you cuanto. Y entós hablóu él:
Y acordóuse que había que seguir el camino, que nunca por atajos. No —Yo tengo andado mucho por el mundo. Ese hombre ¿por casualidad
tendría alguna señal pa poder conocerlo?
había atajo sin trabajo. Y diz él:
—Pues sí, tenía un lunar muy grande en el pecho.
—No, no, yo sigo el camino.
Entós foi él y descubríuse, descubríu el pecho, dice:
Y el compañero coyéu el atajo. Pero el terreno que cortaba… llegóu antes
él por el camino que el otro, porque el que se metéu por el atajo encontróu —¿Será éste?
os ladrones, roubáronlo, quedóu sin un céntimo y detuviéronlo qué sé you el Y era el marido y el padre del cura61.
tiempo. Chegóu antes el outro, y sin rouballo.
onque chegóu él solo después, y chegóuse a cerca de donde era, y con-
C 20.2
tando su vida [y preguntando por su mujer] dicen: Los tres consejos
—Pues sí, conocemos esa señora. Está viviendo con un cura. (ATU 910B)
Y chegóu de noche al pueblo, y veise por encima del tejado, y por a llu- Lugar: Taxa, TEVERGA.
meira —llumeira é un ahujero n’ua losa que cubre, pa que salga el humo, y da Informante: Restituto Álvarez González, 82 años, campesino (1999).
claridá a cocina, haila aquí—, mirando pa baxo. [Y vio al cura con su mujer] Y
bota a mau al revólver, que lo tía, ya iba pega-y un tiro al cura; pero acordóuse Una vez era un matrimonio, ya escompadrearon, y él marchóu, y dejó la
del consejo: «Antes de hacer una cosa hay que mirarse tres veces». señora con un crío. Y después de varios años diz él:
—¡Pues nun lle tiro! —¡Coño!, voy ir hasta’l pueblo, ahora naide me conoz yá ni nada, voy a
Nun lle tiróu. Al outro día amanecéu, y xa se divulgaba por el pueblo: ver qué existe allí.
Y él tuviera muchos años trabajando pa un patrón, y díjole el amo:
—¡Hoy hay misa, é a primeira misa!
—Oye, las cosas hay que pensarlas más de una vez y de dos, ¿eh?
[ Y él preguntó a un vecino por qué era ese día la primera misa. Y el vecino
contestó]: Y vino y fue a casa, y asomóuse por una ventana y taba el cura matando
los piojos a la muyer, na cabeza. Ya con eso el cura taba embrucáu* así, y ella en
Pues é ua señora de tal, que casóu embarazada y tuvo un hijo. Y como
—
regazo del cura.
pudo estudióu y hoy é a primeira misa.
Foise él y fuei a misa. Había un plato y todos daban una limosna. Y aga- 61
Versión publicada en Cuentos del Siglo de Oro en la tradición oral de Asturias (Gijón: Museo del
rróu él una onza y púsola en el plato. Y llamóu a atención a todos aquel gran- Pueblo de Asturias, 1998), n.º 41.
de, por qué él ponía tanto. Y acordaron: *
Embrucáu: «inclinado boca abajo»
110 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS CUENTOS HUMANOS 111
Y él tuvo así con la pistola pa matar al cura, pero acordóuse de lo que al medio del atachu alcordóuse de lo que el hombre le hubiera dicho. Y en-
le hubiera dicho el amo: «Hay que pensar las cosas más de una vez antes de toncias que cogiú outra vuelta abajo, hala, a coger el camín real. Y yá se fue
hacelas», y cogió y fue pal chigre*… acercando adonde era el pueblo donde él dejara la mujer ya los hijos. Y antes
—¿Qué ia de fulano?, ¿conocíaslo? de llegar allí pues yá oscureciera y viu una luz muy lejos, y yá siguiú pol camín
a aquella luz. Y entós cuando llegó adonde la luz, había una casa. Ya claro,
—Coño, tengo oíu hablar d’él. Y la muyer d’él tuvo suerte después de
pidiú pousada, y yá e dieron pousada. Y había un matrimonio, una mujer ya’l
todo, que el marido marchóu, dejóula sola, y después el hijo echóulo pal semi-
marido. Ya entoncias pues ella púxose a hacer la cena pa cenar. Y él viu que
nario y salió cura, y ahora ia el cura que tenemos aquí en pueblo62.
ponía cuatro tazas pa las sopas, ya fixo cuatro tazadas: pal marido, pa ella, ya
pa’l señor que llegóu a pedir pousada, ya outra taza más. Ya entós él, claro, que
20.3 se alcordara de deci- e:
Los tres consejos —Bueno, si somos tres ¿por qué hace usté cuatro tazas de sopas?
(ATU 910B) Pero entós, tamién se alcordaba de que enque viera lo que viera nunca
Lugar: Vidal, CANGAS DEL NARCEA.
preguntara lo que era. Hala, conque cogiú ya va aquella mujer, púxole una taza
Informante: Benita Fernández Martín, 61 años, campesina (1998). de sopas a él, outra al marido, outra pa ella, y outra la puxo debajo l’escaño.
Y al ponela nel bajo del escaño vieno una fiera, entró una fiera —nun sei qué
Era un probi ya marchóu de casa a servir de criau por donde podía. Ya él clase de fiera era, era así como si fora una pantera o una cosa así— Y él comú
tenía los hijos ya la mujer, ya nun podía venir a casa. Ya pasaron muchísimos las sopas pero él yá taba que se cagaba de miedo. Y hala, va la paisana, llegó
años, ya con eso diz él: la hora de ir a acostase ya foi llevalo a una habitación. Y en aquella habitación
que se fue a echar él a dormir estaba llena de huesos. Era de los huesos de los
—Después de tantísimos años ¿you cómo faigo ahora pa ir a casa?
que mataba la fiera. A tantísimos como llegaban ahí, que los echaba a dor-
Ya entoncias pues el dueño que tenía díjole que si quería más dinero o mir…, porque ella admitía a todo el mundo pa poder desencantar a la fiera,
un buen consejo. Y entoncias pues él le dijo que prefería más que le diera un que era una hija que tenía encantada.
buen consejo que el dinero que le iba a dar.
Y entonces, claro, ahí tenían que ir todos, y anque vieran ya vieran lo que
Ya dijo él: ellos hacían nun podían preguntar aquello pa qué era ni por qué lo hacían,
—Pues mira, tú cuando vayas a tu casa nunca vayas polos atajos, ¿eh?. Tú nada. Y él a callar. Taba mirando cuando sentía la puerta a ver si entraba la
procura de ir polo que es el camín real. fiera pa matalo, ya nada. Conque en esto, al amanecer, yá tenía las cosas pre-
Y tamién le dijo que aunque viera lo que viera que nunca preguntara en paradas pa poder escapar, ya con eso, él al amanecer escapóu. Ya la mujer fue
la vida ¿aquello pa qué es?, ¿lo otro pa qué es?, ni nada. Y claro, el hombre yá a la habitación ya nu lo viu. Ya entonces yá lo viu que iba pol camín.
tiróu pa llegar a su casa, y una vez tiróuse por un atachu*, pero cuando llegóu —¡Oiga, por favor, vuelva, vuelva, por favor, vuelva!
Hala, volvú a poner…
Chigre: «taberna, bar».
*
—Tien que desayunar.
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo del
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Y él tuvo así con la pistola pa matar al cura, pero acordóuse de lo que al medio del atachu alcordóuse de lo que el hombre le hubiera dicho. Y en-
le hubiera dicho el amo: «Hay que pensar las cosas más de una vez antes de toncias que cogiú outra vuelta abajo, hala, a coger el camín real. Y yá se fue
hacelas», y cogió y fue pal chigre*… acercando adonde era el pueblo donde él dejara la mujer ya los hijos. Y antes
—¿Qué ia de fulano?, ¿conocíaslo? de llegar allí pues yá oscureciera y viu una luz muy lejos, y yá siguiú pol camín
a aquella luz. Y entós cuando llegó adonde la luz, había una casa. Ya claro,
—Coño, tengo oíu hablar d’él. Y la muyer d’él tuvo suerte después de
pidiú pousada, y yá e dieron pousada. Y había un matrimonio, una mujer ya’l
todo, que el marido marchóu, dejóula sola, y después el hijo echóulo pal semi-
marido. Ya entoncias pues ella púxose a hacer la cena pa cenar. Y él viu que
nario y salió cura, y ahora ia el cura que tenemos aquí en pueblo62.
ponía cuatro tazas pa las sopas, ya fixo cuatro tazadas: pal marido, pa ella, ya
pa’l señor que llegóu a pedir pousada, ya outra taza más. Ya entós él, claro, que
20.3 se alcordara de deci- e:
Los tres consejos —Bueno, si somos tres ¿por qué hace usté cuatro tazas de sopas?
(ATU 910B) Pero entós, tamién se alcordaba de que enque viera lo que viera nunca
Lugar: Vidal, CANGAS DEL NARCEA.
preguntara lo que era. Hala, conque cogiú ya va aquella mujer, púxole una taza
Informante: Benita Fernández Martín, 61 años, campesina (1998). de sopas a él, outra al marido, outra pa ella, y outra la puxo debajo l’escaño.
Y al ponela nel bajo del escaño vieno una fiera, entró una fiera —nun sei qué
Era un probi ya marchóu de casa a servir de criau por donde podía. Ya él clase de fiera era, era así como si fora una pantera o una cosa así— Y él comú
tenía los hijos ya la mujer, ya nun podía venir a casa. Ya pasaron muchísimos las sopas pero él yá taba que se cagaba de miedo. Y hala, va la paisana, llegó
años, ya con eso diz él: la hora de ir a acostase ya foi llevalo a una habitación. Y en aquella habitación
que se fue a echar él a dormir estaba llena de huesos. Era de los huesos de los
—Después de tantísimos años ¿you cómo faigo ahora pa ir a casa?
que mataba la fiera. A tantísimos como llegaban ahí, que los echaba a dor-
Ya entoncias pues el dueño que tenía díjole que si quería más dinero o mir…, porque ella admitía a todo el mundo pa poder desencantar a la fiera,
un buen consejo. Y entoncias pues él le dijo que prefería más que le diera un que era una hija que tenía encantada.
buen consejo que el dinero que le iba a dar.
Y entonces, claro, ahí tenían que ir todos, y anque vieran ya vieran lo que
Ya dijo él: ellos hacían nun podían preguntar aquello pa qué era ni por qué lo hacían,
—Pues mira, tú cuando vayas a tu casa nunca vayas polos atajos, ¿eh?. Tú nada. Y él a callar. Taba mirando cuando sentía la puerta a ver si entraba la
procura de ir polo que es el camín real. fiera pa matalo, ya nada. Conque en esto, al amanecer, yá tenía las cosas pre-
Y tamién le dijo que aunque viera lo que viera que nunca preguntara en paradas pa poder escapar, ya con eso, él al amanecer escapóu. Ya la mujer fue
la vida ¿aquello pa qué es?, ¿lo otro pa qué es?, ni nada. Y claro, el hombre yá a la habitación ya nu lo viu. Ya entonces yá lo viu que iba pol camín.
tiróu pa llegar a su casa, y una vez tiróuse por un atachu*, pero cuando llegóu —¡Oiga, por favor, vuelva, vuelva, por favor, vuelva!
Hala, volvú a poner…
Chigre: «taberna, bar».
*
—Tien que desayunar.
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo del
62
char, entonces abriuse la casa con unas luces, ya unas cosas ya una maravilla, 20.4
porque aquello era un paraíso. Y entós yá vino la hija desencantada. Y enton- Los tres consejos
cias la hija desencantábala cualquiera que llegara sin preguntar aquello pa lo
(ATU 910B)
que era ¿comprendísteme?
Y entonces, claro, diz e a: Lugar: Morzóu, CANGAS DEL NARCEA.
Informante: Alfredo Rodríguez Suárez, 73 años, campesino (1998).
—¡Ay, Dios, yá vino la riqueza!
Y aquella mujer lo puxo riquísimo a aquel hombre, y ella quedóu riquí-
Uno que fuera con unos amigos, salieran al extranjero a ganase la vida, y a la
sima porque tenía la hija encantada. Y claro, to’los que llegaban allí, como
vuelta de años pues acordaron en volver. Pero uno tuviera un amo que le dijera:
preguntaban pa que era aque u, la fiera matábalos ya comíalos.
Nunca preguntes lo que no te importe. Y nunca te metas por atajos,
—
Conque la mujer aquella yá lo cargóu de oro, conque garróu y hala, va pa
que nunca vas bien.
su casa. Y diz él:
Y pusiéra-y tamién una bolla. Dice:
—Y ahora ¿cómo me presento en mi casa si ni me va a conecer ni mis
hijos ni mi mujer ni nadie? —Ésta nu la empieces hasta que llegues a casa.
Conque agarróu ya pidiú a la patrona si le podían dar pousada pa dormir. ueno, hala, llegaron a un sitio y pararon pa comer. Y aquél que tuviera
B
el amo que le dijera que nunca preguntara lo que no le importara, pues le pu-
—¡Ay!, mire, you tengo muitos nenos, porque mi marido se marchóu…
sieron de comer pa dos. Traían todo para dos personas. Y él comió tranquilo,
Ya entós él descalzóuse, venía, claro, de ser un probe, ya púxose a calentar acordándose de lo que dijera el amo. Dice él:
los pías* en el fuego, porque entós no era cocina económica, eran cocinas de
leña, de ariega. Y él púxose a calentar, ya entoncis la mujer le dijo a los hijos: —Bueno, pues nada.
—¡Uy, mi madre, estos pías son tan parecíus a los di tu padre! ¡Estos pías Y cuando terminó de comer, que fue a pagar, díjo-y el dueño:
son igualito, igualito, que los que tenía tou padre! —Tuvo usté suerte, si usté pregunta para qué era ese cubierto, de ahí salía
Ya entós él vendría como quiera, claro, normal. Y dijo ella: un dragón y lo tragaba.
—Pues estos pías eran iguales que los de sou padre, ya los de mi marido. —O sea que el amo me guió bien.
Ya diz él: Y yá había muchos años que marchara [de su casa], y él cuando marchara
pues él taba casáu, y dejaba un hijo pequeñín. Y él saliú de la pensión aquella
—Pues es que lo soy, que nun ia igual. Soy el padre de tus hijos ya’l marido
y echó a caminar, y ajuntóuse con otros amigos:
tuyo.
¡Uf!, ¿qué pasóu?, pues n’aque a casa abriuse el mundo porque aquel —Pues vamos a tirar por aquí, porque se ataja mucho.
hombre venía rico, puso a los hijos ricos y a la muyer y a todo el mundo. Ya —Pues yo no voy por ahí, sigo pol camino recto, de todos.
you nun te puedo contar más nada que esto del caso ese63. —¡Si por aquí llegamos primero…!
Dice:
Pías: «pies».
*
63
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo del
—Nada, ye igual.
Pueblo de Asturias, 1998). Hala, él siguió pol camín, o la carretera general o lo que fuera, y los otros
112 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS CUENTOS HUMANOS 113
char, entonces abriuse la casa con unas luces, ya unas cosas ya una maravilla, 20.4
porque aquello era un paraíso. Y entós yá vino la hija desencantada. Y enton- Los tres consejos
cias la hija desencantábala cualquiera que llegara sin preguntar aquello pa lo
(ATU 910B)
que era ¿comprendísteme?
Y entonces, claro, diz e a: Lugar: Morzóu, CANGAS DEL NARCEA.
Informante: Alfredo Rodríguez Suárez, 73 años, campesino (1998).
—¡Ay, Dios, yá vino la riqueza!
Y aquella mujer lo puxo riquísimo a aquel hombre, y ella quedóu riquí-
Uno que fuera con unos amigos, salieran al extranjero a ganase la vida, y a la
sima porque tenía la hija encantada. Y claro, to’los que llegaban allí, como
vuelta de años pues acordaron en volver. Pero uno tuviera un amo que le dijera:
preguntaban pa que era aque u, la fiera matábalos ya comíalos.
Nunca preguntes lo que no te importe. Y nunca te metas por atajos,
—
Conque la mujer aquella yá lo cargóu de oro, conque garróu y hala, va pa
que nunca vas bien.
su casa. Y diz él:
Y pusiéra-y tamién una bolla. Dice:
—Y ahora ¿cómo me presento en mi casa si ni me va a conecer ni mis
hijos ni mi mujer ni nadie? —Ésta nu la empieces hasta que llegues a casa.
Conque agarróu ya pidiú a la patrona si le podían dar pousada pa dormir. ueno, hala, llegaron a un sitio y pararon pa comer. Y aquél que tuviera
B
el amo que le dijera que nunca preguntara lo que no le importara, pues le pu-
—¡Ay!, mire, you tengo muitos nenos, porque mi marido se marchóu…
sieron de comer pa dos. Traían todo para dos personas. Y él comió tranquilo,
Ya entós él descalzóuse, venía, claro, de ser un probe, ya púxose a calentar acordándose de lo que dijera el amo. Dice él:
los pías* en el fuego, porque entós no era cocina económica, eran cocinas de
leña, de ariega. Y él púxose a calentar, ya entoncis la mujer le dijo a los hijos: —Bueno, pues nada.
—¡Uy, mi madre, estos pías son tan parecíus a los di tu padre! ¡Estos pías Y cuando terminó de comer, que fue a pagar, díjo-y el dueño:
son igualito, igualito, que los que tenía tou padre! —Tuvo usté suerte, si usté pregunta para qué era ese cubierto, de ahí salía
Ya entós él vendría como quiera, claro, normal. Y dijo ella: un dragón y lo tragaba.
—Pues estos pías eran iguales que los de sou padre, ya los de mi marido. —O sea que el amo me guió bien.
Ya diz él: Y yá había muchos años que marchara [de su casa], y él cuando marchara
pues él taba casáu, y dejaba un hijo pequeñín. Y él saliú de la pensión aquella
—Pues es que lo soy, que nun ia igual. Soy el padre de tus hijos ya’l marido
y echó a caminar, y ajuntóuse con otros amigos:
tuyo.
¡Uf!, ¿qué pasóu?, pues n’aque a casa abriuse el mundo porque aquel —Pues vamos a tirar por aquí, porque se ataja mucho.
hombre venía rico, puso a los hijos ricos y a la muyer y a todo el mundo. Ya —Pues yo no voy por ahí, sigo pol camino recto, de todos.
you nun te puedo contar más nada que esto del caso ese63. —¡Si por aquí llegamos primero…!
Dice:
Pías: «pies».
*
63
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo del
—Nada, ye igual.
Pueblo de Asturias, 1998). Hala, él siguió pol camín, o la carretera general o lo que fuera, y los otros
114 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS CUENTOS HUMANOS 115
pol atajo. Saliéron-lles unos ladrones, robáron-lles todo lo que llevaban y los ¿Qui sunt ascendentes et descendentes?
—
dejaron sin nada. Y él tranquilamente pues… tardó algo más, pero fui yendo. Marcolfus:
Y yá llega a casa… ¡Boh!, había una función en casa… ¡bandera! Resultaba
—Fabe in olla bulientes.
que aquel hijo que tenía aquel día decía misa por primera vez, que era cura.
Conque yá alternaron ahí todos, y luego al final dice. Salomon:
—¡Huy!, me puso el jefe una bolla y me dijo que no la empezara hasta que —¿Vbi sunt tuus pater et tua mater, tuus frater et tua soror?
llegara a casa. ¡Vamos a empezala! Marcolfus:
Van a empezala, van a cortar y… ahí venía el cáliz, venía el [hi]sopo, y —Pater meus facit de vno dampno dua dampna. Mater vero mea facit sue vicine quod
venían nun sé cuántas cosas pal cura decir la misa. Y hala, ahí se quedaron64. ipsa ei amplius non faciet. Frater autem meus extra domum sedens quicquid invenit occidit.
Soror denique mea in cubiculo sedens plorat risum annotinum.
21 Salomon:
Las respuestas desconcertantes —¿Quid ista significant?
(ATU 921) Marcolfus:
—Pater meus in campo est suo et semitam transeuncium occupare cupiens spinas in se-
Salomon et Marcolfus (siglo xii) mitam ponit, hominesque venientes duas vias faciunt, et ita facit de vno dampno dua dampna.
Mater vero mea claudit oculos morienteis vicine sue, quod ipsa vicina ei amplius non faciet.
Igitur rex Salomon quadam die cum venatoribus suis et multis copulis canun de vena-
Frater autem meus extra domum sedens ad solem et pelliculas suas ante se tenens pediculos
cionis prosecucione rediens, forte transibat ante hospicium Marcolfi folli. Cui cum dictum
quos invenit omnes occidit. Soro denique ma preterito tempore quendam iuuenem adamauit,
fuisset a circunstantibus ibi esse hospicium Marcolfi folli, diuertit illuc eum equo suo et
et inter ludicra et molles tactus et basia viciata quod tune risit modo pregnans plorat 65.
inclinato capite sub limine hostij requisiuit quis intus esset. Marcolfus vero ad focum sedens
et ollam plenam fabis custodiens respondit regi:
—Hic intus esto homo et dimidius homo et caput equi; et quando plus ascendunt, 21.1
tanto plus descendunt. Las respuestas desconcertantes
Ad hec Salomon ait: (ATU 921)
—¿Quid hoc est quod dicis? Lugar: Tuña, TINEO.
Marcolfus respondit: Informante: María Angeles Rodríguez, 80 años, campesina (1997).
—Homo integer ego sum intus sedens; dimidius vero homo tu es super equum extra
sedens et intus proscipiens; caput equi caput est tui caballi super quem sedes. Yo sentí otro de un chiquillo ya los padres ya una hermana. Y aquella
casa teníanla arrendada. Unos señores arrendaran la casa a esa gente que les
Tunc Salomon dixit:
digo. Ya llega el señor, que iba de vez en cuando por aquellos sitios a ver lo
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo del
64
Salomon et Marcolfus, II, 1, págs. 22-24, reproduzco el texto editado por Aurelio Macedonio
65
Pueblo de Asturias, 1998). Espinosa, Cuentos populares españoles, II (Madrid: CSIC, 1947) pp 145-146.
114 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS CUENTOS HUMANOS 115
pol atajo. Saliéron-lles unos ladrones, robáron-lles todo lo que llevaban y los ¿Qui sunt ascendentes et descendentes?
—
dejaron sin nada. Y él tranquilamente pues… tardó algo más, pero fui yendo. Marcolfus:
Y yá llega a casa… ¡Boh!, había una función en casa… ¡bandera! Resultaba
—Fabe in olla bulientes.
que aquel hijo que tenía aquel día decía misa por primera vez, que era cura.
Conque yá alternaron ahí todos, y luego al final dice. Salomon:
—¡Huy!, me puso el jefe una bolla y me dijo que no la empezara hasta que —¿Vbi sunt tuus pater et tua mater, tuus frater et tua soror?
llegara a casa. ¡Vamos a empezala! Marcolfus:
Van a empezala, van a cortar y… ahí venía el cáliz, venía el [hi]sopo, y —Pater meus facit de vno dampno dua dampna. Mater vero mea facit sue vicine quod
venían nun sé cuántas cosas pal cura decir la misa. Y hala, ahí se quedaron64. ipsa ei amplius non faciet. Frater autem meus extra domum sedens quicquid invenit occidit.
Soror denique mea in cubiculo sedens plorat risum annotinum.
21 Salomon:
Las respuestas desconcertantes —¿Quid ista significant?
(ATU 921) Marcolfus:
—Pater meus in campo est suo et semitam transeuncium occupare cupiens spinas in se-
Salomon et Marcolfus (siglo xii) mitam ponit, hominesque venientes duas vias faciunt, et ita facit de vno dampno dua dampna.
Mater vero mea claudit oculos morienteis vicine sue, quod ipsa vicina ei amplius non faciet.
Igitur rex Salomon quadam die cum venatoribus suis et multis copulis canun de vena-
Frater autem meus extra domum sedens ad solem et pelliculas suas ante se tenens pediculos
cionis prosecucione rediens, forte transibat ante hospicium Marcolfi folli. Cui cum dictum
quos invenit omnes occidit. Soro denique ma preterito tempore quendam iuuenem adamauit,
fuisset a circunstantibus ibi esse hospicium Marcolfi folli, diuertit illuc eum equo suo et
et inter ludicra et molles tactus et basia viciata quod tune risit modo pregnans plorat 65.
inclinato capite sub limine hostij requisiuit quis intus esset. Marcolfus vero ad focum sedens
et ollam plenam fabis custodiens respondit regi:
—Hic intus esto homo et dimidius homo et caput equi; et quando plus ascendunt, 21.1
tanto plus descendunt. Las respuestas desconcertantes
Ad hec Salomon ait: (ATU 921)
—¿Quid hoc est quod dicis? Lugar: Tuña, TINEO.
Marcolfus respondit: Informante: María Angeles Rodríguez, 80 años, campesina (1997).
—Homo integer ego sum intus sedens; dimidius vero homo tu es super equum extra
sedens et intus proscipiens; caput equi caput est tui caballi super quem sedes. Yo sentí otro de un chiquillo ya los padres ya una hermana. Y aquella
casa teníanla arrendada. Unos señores arrendaran la casa a esa gente que les
Tunc Salomon dixit:
digo. Ya llega el señor, que iba de vez en cuando por aquellos sitios a ver lo
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo del
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Salomon et Marcolfus, II, 1, págs. 22-24, reproduzco el texto editado por Aurelio Macedonio
65
Pueblo de Asturias, 1998). Espinosa, Cuentos populares españoles, II (Madrid: CSIC, 1947) pp 145-146.
116 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS CUENTOS HUMANOS 117
que tenían allí en la casa, que era d’él, y a ver cómo marchaban. Ya dice [al 21.2
chiquillo]: Las respuestas desconcertantes
—Ois, ¿tas tú solo? (ATU 921)
Dice:
Lugar: Óbana, Piloña.
—Si señor, toi solo. Informante: Manuel, 85 años, campesino (1992).
Dice:
—Entós, ¿ónde fue tu madre, ho? Vendió una vez un asturiano unos bueis a un castellano, y no-y los pagó
—¿Ánde iba ir, ho? A moler lo que comimos la semana pasada. cuando-y los compró. Y d’allá a un año fue el asturiano a Castilla a ver si-y
Dice: pagaba los bueis, y no encontró l’amo en casa. Y encontró un rapaz, y pola
primera que preguntó fue pola madre:
—¿Cómo a moler lo que comisteis la semana pasada? ¿Quién entiende
eso? —¿Ónde está tu madre?
—¡Pues sí, ho! Sos un burro, sos bien burro, ho. ¿Sabes por qué te lo digo —Mi madre fue a moler la vianda que comiemos antes de ayer.
así? Fue verdá, fue a moler lo que comimos la semana pasada. Yá comiéramos —¿Y cómo fue a moler la vianda que comiesteis antes de ayer?
el pan y había que volver moler pa devolvelo. —Porque antes de ayer non teníamos harina y fue a pedilo, y hoy fue a
Ya entonces dice: molelo pa devolvelo.
—¿Y tu hermana donde fue? —¿Ónde está tu hermana?
—¿Adónde iba ir, hombre? Mi hermana, l’año pasáu: «¡Ji, ji, ja, ja, qué risa —Mi hermana está llorando las risas del año pasáu.
me da!». Ya entonces fuei a parir, fue a dar a luz. —¿Y por qué está llorando las risas del año pasáu?
Ya entonces dice: —Porque el año pasáu tenía un novio y reíase muncho con él. Ahora tuvo
—Bueno, hombre, ta bien. Y tu padre ¿adónde fue? un chiquillo y llora muncho con el chiquillo.
—Mi padre ¿adónde iba ir, ho? Al trabajo de los aborrecíos. —¿Ónde está tu padre?
Dice: —Mi padre fue a poner unas zarzas para que las merinas dejaran allí la lla-
—Hombre, entós ¿eso qué es? na para echar unas [……] para pagar unos bueyes a un asturiano que compró
Dice: el año pasáu.
—Sí, hombre, sí. Mira, fue a cavar borrones pa sembrar pan. Y si no nace —Yo que yá venía a cobralos y tovía fue a poner unas zarzas pa que las
ni nada, ¿qué más aborrecío puede ser? merinas dejaran allí la llana pa pagar… ¡entós tengo que volver ensin ello!67.
Así que era un neno que era listo al final, ¿eh? Decía sus cosas pero era
listo66.
Versión publicada en Cuentos del Siglo de Oro en la tradición oral de Asturias (Gijón: Museo del
66
Versión publicada en Cuentos del Siglo de Oro en la tradición oral de Asturias (Gijón: Museo del
67
Pueblo de Asturias, 1998), n.º 42.1. Pueblo de Asturias, 1998), n.º 42.2.
116 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS CUENTOS HUMANOS 117
que tenían allí en la casa, que era d’él, y a ver cómo marchaban. Ya dice [al 21.2
chiquillo]: Las respuestas desconcertantes
—Ois, ¿tas tú solo? (ATU 921)
Dice:
Lugar: Óbana, Piloña.
—Si señor, toi solo. Informante: Manuel, 85 años, campesino (1992).
Dice:
—Entós, ¿ónde fue tu madre, ho? Vendió una vez un asturiano unos bueis a un castellano, y no-y los pagó
—¿Ánde iba ir, ho? A moler lo que comimos la semana pasada. cuando-y los compró. Y d’allá a un año fue el asturiano a Castilla a ver si-y
Dice: pagaba los bueis, y no encontró l’amo en casa. Y encontró un rapaz, y pola
primera que preguntó fue pola madre:
—¿Cómo a moler lo que comisteis la semana pasada? ¿Quién entiende
eso? —¿Ónde está tu madre?
—¡Pues sí, ho! Sos un burro, sos bien burro, ho. ¿Sabes por qué te lo digo —Mi madre fue a moler la vianda que comiemos antes de ayer.
así? Fue verdá, fue a moler lo que comimos la semana pasada. Yá comiéramos —¿Y cómo fue a moler la vianda que comiesteis antes de ayer?
el pan y había que volver moler pa devolvelo. —Porque antes de ayer non teníamos harina y fue a pedilo, y hoy fue a
Ya entonces dice: molelo pa devolvelo.
—¿Y tu hermana donde fue? —¿Ónde está tu hermana?
—¿Adónde iba ir, hombre? Mi hermana, l’año pasáu: «¡Ji, ji, ja, ja, qué risa —Mi hermana está llorando las risas del año pasáu.
me da!». Ya entonces fuei a parir, fue a dar a luz. —¿Y por qué está llorando las risas del año pasáu?
Ya entonces dice: —Porque el año pasáu tenía un novio y reíase muncho con él. Ahora tuvo
—Bueno, hombre, ta bien. Y tu padre ¿adónde fue? un chiquillo y llora muncho con el chiquillo.
—Mi padre ¿adónde iba ir, ho? Al trabajo de los aborrecíos. —¿Ónde está tu padre?
Dice: —Mi padre fue a poner unas zarzas para que las merinas dejaran allí la lla-
—Hombre, entós ¿eso qué es? na para echar unas [……] para pagar unos bueyes a un asturiano que compró
Dice: el año pasáu.
—Sí, hombre, sí. Mira, fue a cavar borrones pa sembrar pan. Y si no nace —Yo que yá venía a cobralos y tovía fue a poner unas zarzas pa que las
ni nada, ¿qué más aborrecío puede ser? merinas dejaran allí la llana pa pagar… ¡entós tengo que volver ensin ello!67.
Así que era un neno que era listo al final, ¿eh? Decía sus cosas pero era
listo66.
Versión publicada en Cuentos del Siglo de Oro en la tradición oral de Asturias (Gijón: Museo del
66
Versión publicada en Cuentos del Siglo de Oro en la tradición oral de Asturias (Gijón: Museo del
67
Pueblo de Asturias, 1998), n.º 42.1. Pueblo de Asturias, 1998), n.º 42.2.
118 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS CUENTOS HUMANOS 119
21.3 Dice:
Las respuestas desconcertantes + El criado Verdadero y el toro Barroso —Ésa está llorando la risa del año pasáu.
(ATU 921 + 889) Dice:
Lugar: Sotu, LES REGUERES. Oye, mira, es que voy a tal sitio y ahí p’allá hay un cruce de caminos que
—
Informante: Ángel Flórez, unos 70 años (2000). nun sé cual coger...
Dice:
Era un señor que venía montáu sobre un gran caballo, y iban a un sitio,
Lo dos van al mismo sitio, señor, sólo que uno es el atajo y el otro es el
—
a un cierto lugar, pero en el camino que tenía que hacer, a una distancia, en
rodeo; pero no olvide que pol atajo se rodea y pol rodeo se ataja.
un sitio, el camín aquel partía en dos direcciones, ún que tiraba a la derecha
y otro a la izquierda, y él no sabía cuál de los dos caminos iba a coger, si el ¡Qué coses más rares decía aquel chiquillo, eh!
de la derecha si el de la izquierda. Pero allí cerca había una casa, y decidió ir Dice:
preguntar a la casa. N’esa casa había un neno de unos diez años. Diz él: —Bueno, el de la derecha es el atajo, el de la izquierda el rodeo.
—Buenos días, niño. Diz él:
—Hola, buenos días, señor. —Bien, hala, ta bien, ¡adiós!
Dice: —¡Adiós!
—¿Cómo te llamas? Y el señor marchó, y cogió el camín del atajo, un camín malo, retorcíu,
Diz él: malo, malísimo, pedregoso... total, que cayó el caballo y rompió una pata. Y
—Me llaman «Verdadero». echó pie a tierra y dio la vuelta otra vez adonde el chiquillo.
Diz él: Diz él:
—¿Qué haces? Vamos a ver, hombre, yo aquí me dejaste una incógnita antes que yo
—
—Toi cogiendo las que vienen y esperando las que van. no... ¿Por qué me dices tú que tas cogiendo las que vienen y esperando las que
—¿Vives solo? van?
Diz él: Dice:
—No, tengo padre y madre y una hermana. —Mire, es que mi madre me dejó aquí al tanto del fuego, cociendo esta
pota de alubias, y cuando una sube al hervir y la puedo coger y sacar, la saco,
—¿Dónde están?
y cuando se me va, espero que vuelva.
Dice:
—Yá —diz él— y tu madre que fue a moler lo que comisteis ayer, ¿eso
—Mi madre fue moler lo que comimos ayer. cómo es?
—¿Y tu padre? —Es que mi madre ayer no tenía qué nos dar de comer, y pidió harina
—Mi padre está esperando bendiciones o aguardando maldiciones. prestada ahí a una vecina pa echar una torta y comer, y hoy fue molela al molín
—¿Y tu hermana? pa devolvela otra vez.
118 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS CUENTOS HUMANOS 119
21.3 Dice:
Las respuestas desconcertantes + El criado Verdadero y el toro Barroso —Ésa está llorando la risa del año pasáu.
(ATU 921 + 889) Dice:
Lugar: Sotu, LES REGUERES. Oye, mira, es que voy a tal sitio y ahí p’allá hay un cruce de caminos que
—
Informante: Ángel Flórez, unos 70 años (2000). nun sé cual coger...
Dice:
Era un señor que venía montáu sobre un gran caballo, y iban a un sitio,
Lo dos van al mismo sitio, señor, sólo que uno es el atajo y el otro es el
—
a un cierto lugar, pero en el camino que tenía que hacer, a una distancia, en
rodeo; pero no olvide que pol atajo se rodea y pol rodeo se ataja.
un sitio, el camín aquel partía en dos direcciones, ún que tiraba a la derecha
y otro a la izquierda, y él no sabía cuál de los dos caminos iba a coger, si el ¡Qué coses más rares decía aquel chiquillo, eh!
de la derecha si el de la izquierda. Pero allí cerca había una casa, y decidió ir Dice:
preguntar a la casa. N’esa casa había un neno de unos diez años. Diz él: —Bueno, el de la derecha es el atajo, el de la izquierda el rodeo.
—Buenos días, niño. Diz él:
—Hola, buenos días, señor. —Bien, hala, ta bien, ¡adiós!
Dice: —¡Adiós!
—¿Cómo te llamas? Y el señor marchó, y cogió el camín del atajo, un camín malo, retorcíu,
Diz él: malo, malísimo, pedregoso... total, que cayó el caballo y rompió una pata. Y
—Me llaman «Verdadero». echó pie a tierra y dio la vuelta otra vez adonde el chiquillo.
Diz él: Diz él:
—¿Qué haces? Vamos a ver, hombre, yo aquí me dejaste una incógnita antes que yo
—
—Toi cogiendo las que vienen y esperando las que van. no... ¿Por qué me dices tú que tas cogiendo las que vienen y esperando las que
—¿Vives solo? van?
Diz él: Dice:
—No, tengo padre y madre y una hermana. —Mire, es que mi madre me dejó aquí al tanto del fuego, cociendo esta
pota de alubias, y cuando una sube al hervir y la puedo coger y sacar, la saco,
—¿Dónde están?
y cuando se me va, espero que vuelva.
Dice:
—Yá —diz él— y tu madre que fue a moler lo que comisteis ayer, ¿eso
—Mi madre fue moler lo que comimos ayer. cómo es?
—¿Y tu padre? —Es que mi madre ayer no tenía qué nos dar de comer, y pidió harina
—Mi padre está esperando bendiciones o aguardando maldiciones. prestada ahí a una vecina pa echar una torta y comer, y hoy fue molela al molín
—¿Y tu hermana? pa devolvela otra vez.
120 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS CUENTOS HUMANOS 121
—Muy bien. —Pues sí señor, yo he visto pasar por allí un cazador que no sé si era
Y hala, pasaba, y terminaba el fin de semana aquel, mandáben-y otra vez hombre o mujer, a hombros llevaba un arma que no sé si era escopeta o fusil,
el macuto lleno de comida pa la otra semana y tal... pero todos los días igual y también lo acompañaba un perro que no sé si era perro o perra.
pasaba. Y el señor ese se chuleaba ente los compañeros d’él, de la cla d’él, que Total, que perdieron la apuesta los otros. Pero no se quedaba ahí la cosa,
tenía el mejor criáu del mundo, que no decía una mentira. y dicen:
Dicen los otros: —No, esa apuesta hay que la multiplicar por cuarenta. ¡Más fuerte todavía!
—¡Bah, ése como todos! Y entós un día le mandan una mocina. El neno yá era mayorín yá, esa edá
—No, no, ése no dice una mentira. del pavo yá que ni ye pavo ni ye pollo, ¿entiéndesme? Y ella era una chavala
hermosa, hermosísima, guapa, elegante, joven... Tenía que ir allá y pedir el
—Una apuesta, y a que lo hacemos decir una mentira.
corazón del toro Barroso, había que matar el toro Barroso. Ye la apueste así,
Dice: esa apueste valía una fortuna.
—Lo que queráis. Y mandan la chavala p’allá, llegó a una hora apropiada yá de la tarde, que
icieron una apuesta grandísima, una fortuna de dinero. Entonces man-
H se hacía tarde yá, y llegó diciéndo-y:
dan a un cazador que era una mujer vestida de hombre con una perra y un —Oye, mira, yo si pudiera quedame aquí contigo a dormir aquí...
fusil. Y que se dejara ver pol chiquillo pero que no la pudiera distinguir si era
¡Él qué más quería!
hombre o mujer.
—Sí, mujer, ¿cómo nun vas poder dormir aquí?
Y llegó un día y taban los de la apuesta esperando allí, y venlo venir co-
rriendo a Verdadero, saltando, persiguiendo pájaros, aquí atrapaba una maripo- —Es que tengo miedo que me venga la noche encima y me vaya a salir
sa, allí tiraba la gorra al alto, arrollábase ente la yerba y, en fin, que llegaba… una fiera o cualquier cosa, y tal.
—Buenos días, mi amo. —Nada, tranquila, duermes aquí. Vamos a cenar.
Allí taban los otros de la apuesta. Y dice: Diz ella:
—Hola, Verdadero, ¿qué tal? —No, no, qué va, no, eso no.
Diz él: —Nada, mujer, yo en acabando la comida que tengo, bajo al pueblo y
subo más.
—Bien.
Total, que cenó. Y estas cosas.... empezaron a metese uno por otro, por-
—¿Y las vacas?
que ella iba así, y llegaron a la parte débil, al sexo, y dijo ella que no, que eso
—Por allí andan, unas gordas y otras flacas, comiendo hierbas buenas y que no, de ninguna manera, que pa llegar a ese extremo tenía que da-y el co-
hierbas malas, bebiendo aguas turbias y aguas claras. razón del toro Barroso.
—¿Y el toro Barroso? Y ponse él:
Dice: —¡No, no, eso qué va!, ¡no, no, qué va, eso no!
—Por allí está bizarrro y hermoso. Pero, ay amigo, diz el refrán que todo lo vence el amor y todo lo dilata el
—¿Oyes, no viste pasar a nadie por allí esta semana? tiempo...
122 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS CUENTOS HUMANOS 123
—Muy bien. —Pues sí señor, yo he visto pasar por allí un cazador que no sé si era
Y hala, pasaba, y terminaba el fin de semana aquel, mandáben-y otra vez hombre o mujer, a hombros llevaba un arma que no sé si era escopeta o fusil,
el macuto lleno de comida pa la otra semana y tal... pero todos los días igual y también lo acompañaba un perro que no sé si era perro o perra.
pasaba. Y el señor ese se chuleaba ente los compañeros d’él, de la cla d’él, que Total, que perdieron la apuesta los otros. Pero no se quedaba ahí la cosa,
tenía el mejor criáu del mundo, que no decía una mentira. y dicen:
Dicen los otros: —No, esa apuesta hay que la multiplicar por cuarenta. ¡Más fuerte todavía!
—¡Bah, ése como todos! Y entós un día le mandan una mocina. El neno yá era mayorín yá, esa edá
—No, no, ése no dice una mentira. del pavo yá que ni ye pavo ni ye pollo, ¿entiéndesme? Y ella era una chavala
hermosa, hermosísima, guapa, elegante, joven... Tenía que ir allá y pedir el
—Una apuesta, y a que lo hacemos decir una mentira.
corazón del toro Barroso, había que matar el toro Barroso. Ye la apueste así,
Dice: esa apueste valía una fortuna.
—Lo que queráis. Y mandan la chavala p’allá, llegó a una hora apropiada yá de la tarde, que
icieron una apuesta grandísima, una fortuna de dinero. Entonces man-
H se hacía tarde yá, y llegó diciéndo-y:
dan a un cazador que era una mujer vestida de hombre con una perra y un —Oye, mira, yo si pudiera quedame aquí contigo a dormir aquí...
fusil. Y que se dejara ver pol chiquillo pero que no la pudiera distinguir si era
¡Él qué más quería!
hombre o mujer.
—Sí, mujer, ¿cómo nun vas poder dormir aquí?
Y llegó un día y taban los de la apuesta esperando allí, y venlo venir co-
rriendo a Verdadero, saltando, persiguiendo pájaros, aquí atrapaba una maripo- —Es que tengo miedo que me venga la noche encima y me vaya a salir
sa, allí tiraba la gorra al alto, arrollábase ente la yerba y, en fin, que llegaba… una fiera o cualquier cosa, y tal.
—Buenos días, mi amo. —Nada, tranquila, duermes aquí. Vamos a cenar.
Allí taban los otros de la apuesta. Y dice: Diz ella:
—Hola, Verdadero, ¿qué tal? —No, no, qué va, no, eso no.
Diz él: —Nada, mujer, yo en acabando la comida que tengo, bajo al pueblo y
subo más.
—Bien.
Total, que cenó. Y estas cosas.... empezaron a metese uno por otro, por-
—¿Y las vacas?
que ella iba así, y llegaron a la parte débil, al sexo, y dijo ella que no, que eso
—Por allí andan, unas gordas y otras flacas, comiendo hierbas buenas y que no, de ninguna manera, que pa llegar a ese extremo tenía que da-y el co-
hierbas malas, bebiendo aguas turbias y aguas claras. razón del toro Barroso.
—¿Y el toro Barroso? Y ponse él:
Dice: —¡No, no, eso qué va!, ¡no, no, qué va, eso no!
—Por allí está bizarrro y hermoso. Pero, ay amigo, diz el refrán que todo lo vence el amor y todo lo dilata el
—¿Oyes, no viste pasar a nadie por allí esta semana? tiempo...
124 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS CUENTOS HUMANOS 125
—No siendo que me des el corazón del toro Barroso, no hay nada. —Buenos días, mi amo.
Y nada, a matar el toro Barroso. Y mató el toro Barroso. ¡Ay de Dios! A —Hola, Verdadero, ¿qué tal?
otro día pola mañana la mocina diz que se va. —Bien.
—¿Pero cómo te vas a ir? —¿Y las vacas?
—Sí, sí, yo tengo que marchar. —Por allí andan, unas gordas y otras flacas, comiendo hierbas buenas y
—No, mujer, ¿cómo te vas a marchar? hierbas malas, bebiendo aguas turbias y aguas claras.
—Sí, no, no, yo tengo que marchar. —¿Y el toro Barroso?
Y nada, que marchaba y que marchaba. Y él vela marchar... Miraba Dice:
p’alante, veíala marchar; miraba p’atrás y veía el toro muerto. Aquello era —¿Nun sabe usted, mi amo, que lo comió el raposo?
donde se juntaba el cielo cola tierra. ¿Qué decía él después al amo cuando-y
Diz él:
preguntara pol toro Barroso? ¿La verdá? No podía decir la verdá. ¿Mentira?
No sabía decir mentiras. Eso era el terror. —¡No, qué va!, este toro no lo come el raposo, ¡no, no, no!
Total, que la moza marchó, y llegó abajo ella y entregó el corazón del Pero, amigo, el hambre llamaba a la puerta yá y hubo que bajar. Y baja pa
toro Barroso. El chiquillo no sabía lo que hacer. Lo primero que hizo fue bajo. Los otros taban abajo esperando ver, y decíanle al amo:
restrinción de comida. No se podía bajar al pueblo. Aquella comida había que —¿Ves?, ése no baja. No alcontró la mentira pa decítela, y por eso no
alargala, comer menos y alargar que durara más tiempo. Pero la comida se baja.
acabó. El chiquillo clavaba el bastón en suelo y ponía-y la gorra, y él lo decía —No, él baja —decía el amo—, él viene.
todo, como que el bastón cola gorra encima era el amo, y él llegaba: Y todos esperando allí, claro, porque el apueste era una fortuna. Cuando
—Buenos días, mi amo. a la semana siguiente, el chiquillo yá no tuvo más remedio que bajar. Yá no
—Hola, Verdadero —contestaba él tamién— ¿qué tal? era el Verdadero que perseguía pájaros ni atrapaba mariposas, bajaba triste,
—Bien. cohibíu, con la cabeza gacha, lo vieron venir.
—¿Y las vacas? Dicen:
Por allí andan, unas gordas y otras flacas, comiendo hierbas buenas y
— —¡Ahí viene!
hierbas malas, bebiendo aguas turbias y aguas claras. Y iba llegando a cerca d’ellos, como pidiendo permiso una pierna pa echar
—¿Y el toro Barroso? la otra, queriendo tardar más en llegar, y diz él:
—¿Nun sabe usted, mi amo, que se arrolló? —Buenos días, mi amo.
Diz él: —Hola, Verdadero, ¿qué tal?
—¡No, qué va!, ese toro nun se arrolla, no, no, eso no val, ¡no, qué va, no! Dice:
Nada, volvía otra vez, dando vuelta a la cabeza, volvía a clavar el bastón, —Bien.
ponía la gorra: —¿Y las vacas?
124 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS CUENTOS HUMANOS 125
—No siendo que me des el corazón del toro Barroso, no hay nada. —Buenos días, mi amo.
Y nada, a matar el toro Barroso. Y mató el toro Barroso. ¡Ay de Dios! A —Hola, Verdadero, ¿qué tal?
otro día pola mañana la mocina diz que se va. —Bien.
—¿Pero cómo te vas a ir? —¿Y las vacas?
—Sí, sí, yo tengo que marchar. —Por allí andan, unas gordas y otras flacas, comiendo hierbas buenas y
—No, mujer, ¿cómo te vas a marchar? hierbas malas, bebiendo aguas turbias y aguas claras.
—Sí, no, no, yo tengo que marchar. —¿Y el toro Barroso?
Y nada, que marchaba y que marchaba. Y él vela marchar... Miraba Dice:
p’alante, veíala marchar; miraba p’atrás y veía el toro muerto. Aquello era —¿Nun sabe usted, mi amo, que lo comió el raposo?
donde se juntaba el cielo cola tierra. ¿Qué decía él después al amo cuando-y
Diz él:
preguntara pol toro Barroso? ¿La verdá? No podía decir la verdá. ¿Mentira?
No sabía decir mentiras. Eso era el terror. —¡No, qué va!, este toro no lo come el raposo, ¡no, no, no!
Total, que la moza marchó, y llegó abajo ella y entregó el corazón del Pero, amigo, el hambre llamaba a la puerta yá y hubo que bajar. Y baja pa
toro Barroso. El chiquillo no sabía lo que hacer. Lo primero que hizo fue bajo. Los otros taban abajo esperando ver, y decíanle al amo:
restrinción de comida. No se podía bajar al pueblo. Aquella comida había que —¿Ves?, ése no baja. No alcontró la mentira pa decítela, y por eso no
alargala, comer menos y alargar que durara más tiempo. Pero la comida se baja.
acabó. El chiquillo clavaba el bastón en suelo y ponía-y la gorra, y él lo decía —No, él baja —decía el amo—, él viene.
todo, como que el bastón cola gorra encima era el amo, y él llegaba: Y todos esperando allí, claro, porque el apueste era una fortuna. Cuando
—Buenos días, mi amo. a la semana siguiente, el chiquillo yá no tuvo más remedio que bajar. Yá no
—Hola, Verdadero —contestaba él tamién— ¿qué tal? era el Verdadero que perseguía pájaros ni atrapaba mariposas, bajaba triste,
—Bien. cohibíu, con la cabeza gacha, lo vieron venir.
—¿Y las vacas? Dicen:
Por allí andan, unas gordas y otras flacas, comiendo hierbas buenas y
— —¡Ahí viene!
hierbas malas, bebiendo aguas turbias y aguas claras. Y iba llegando a cerca d’ellos, como pidiendo permiso una pierna pa echar
—¿Y el toro Barroso? la otra, queriendo tardar más en llegar, y diz él:
—¿Nun sabe usted, mi amo, que se arrolló? —Buenos días, mi amo.
Diz él: —Hola, Verdadero, ¿qué tal?
—¡No, qué va!, ese toro nun se arrolla, no, no, eso no val, ¡no, qué va, no! Dice:
Nada, volvía otra vez, dando vuelta a la cabeza, volvía a clavar el bastón, —Bien.
ponía la gorra: —¿Y las vacas?
126 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS CUENTOS HUMANOS 127
—Por allí andan, unas gordas y otras flacas, comiendo hierbas buenas y subito factus sum quasi rex; ante pauper, modo quasi dives; ante in imo, modo in alto, ante
hierbas malas, bebiendo aguas turbias y aguas claras. in cathenis et carcere, modo quasi in libertate; etc».
—¡Deja, deja, deja! ¿Y el toro Barroso? Sic centrum misericordie Dei est ubique in presenti vita; misericordie ejus non est
Diz él: numerus; sublimitas et universitas ejus es quod de carcere et vinculis pecatorum, per peniten-
cian modicam, venit peccator ad regnum celorum 69.
—¿No sabe usted, mi amo, que por unas piernas guapas y un cuerpo her-
moso di el corazón del toro Barroso?
—¡Bien, hombre, bien! ¿Qué importaba el toro si la apuesta valía pa com- 22.1
prar cuarenta toros? Las tres preguntas
Y nu-y dijo mentira. Ése contábalo mi madre nos esfoyones68. (ATU 922)
Lugar: Premoñu, LES REGUERES.
22 Informante: Manuel Suárez Llana, 85 años, campesino (1998).
Las tres preguntas
(ATU 922) Ése fue Quevedo. Era un padre campuchín que estudiaba mucho, y en-
tonces el rey le tenía envidia. Y dice él:
Tractatus de diversis materiis praedicabilibus (siglo xiii) —Bueno, pa mañana me tienes que traer estudiao cuánto pesa la luna,
Legitur quod quidam rex, habens in terra sua quemdam divitem sapientem, non inve- cuánto hay de aquí al sol y en qué pienso yo. Y si no, te mato.
niniens occasionem quomodo ejus pecuniam extorqueret, quesivit ab eo tres questiones, quas Y entós él marchó pol mundo llorando, y encontró a Quevedo cazando.
nisi solveret, multam pecuniam ei daret; que videbantur insolubiles. Prima fuit ubi erat —¿Qué te pasa, padre campuchín?
medium terre, quasi centrum, alia, quot modii aque erant in mari; tercia, quan magna erat —Ná, ¿qué más da que te lo diga que non?
misericordia Dei. Cum autem, die assignata, coram regis curia a carcere duceretur, in quo
—Dímelo, hombre.
detinebatur ut se redimeret, nisi dictas questiones solveret, de consilio cujusdam philosophi
dicti Auxilium miserorum, assumpto baculo, in terra infixit, dicens: Diz él:
—Hic est centrum terre et medium; improba si potes. Si vis ut mensurem modios ma- —Esto, pásame esto.
ris, retine fluvia et aquas alias ne subintrent illud, quousque mensuraverim, et tibi dicam —Bueno, eso nada, hombre. Dame el tu hábito.
numerum modiorum. Terciam solvere potero, si tradideris mihi vestes tuas et solium ad hoc Y vase Quevedo p’allá, y pica:
judicium faciendum. —¿Quién?
Quo facto, cum esset in sublimi solio in apparatu regio, ait: —El padre campuchín.
—Audite et videte sublimitatem misericordie Dei, quia parum ante eram servus, modo —¿Trai estudiao eso?
69
Etienne de Bourbon, Tractatus de diversis materiis praedicabilibus, LXIX, ed. A. Lecoy de la
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo del
68
Marche, Anecdotes Historiques, Légendes et Apólogues tirés du recueil inédit d’Etienne de Bourbon, (París:
Pueblo de Asturias, 2000). Libraire de la Sóciéte de L’Histoire de France, 1877), págs.81-82.
126 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS CUENTOS HUMANOS 127
—Por allí andan, unas gordas y otras flacas, comiendo hierbas buenas y subito factus sum quasi rex; ante pauper, modo quasi dives; ante in imo, modo in alto, ante
hierbas malas, bebiendo aguas turbias y aguas claras. in cathenis et carcere, modo quasi in libertate; etc».
—¡Deja, deja, deja! ¿Y el toro Barroso? Sic centrum misericordie Dei est ubique in presenti vita; misericordie ejus non est
Diz él: numerus; sublimitas et universitas ejus es quod de carcere et vinculis pecatorum, per peniten-
cian modicam, venit peccator ad regnum celorum 69.
—¿No sabe usted, mi amo, que por unas piernas guapas y un cuerpo her-
moso di el corazón del toro Barroso?
—¡Bien, hombre, bien! ¿Qué importaba el toro si la apuesta valía pa com- 22.1
prar cuarenta toros? Las tres preguntas
Y nu-y dijo mentira. Ése contábalo mi madre nos esfoyones68. (ATU 922)
Lugar: Premoñu, LES REGUERES.
22 Informante: Manuel Suárez Llana, 85 años, campesino (1998).
Las tres preguntas
(ATU 922) Ése fue Quevedo. Era un padre campuchín que estudiaba mucho, y en-
tonces el rey le tenía envidia. Y dice él:
Tractatus de diversis materiis praedicabilibus (siglo xiii) —Bueno, pa mañana me tienes que traer estudiao cuánto pesa la luna,
Legitur quod quidam rex, habens in terra sua quemdam divitem sapientem, non inve- cuánto hay de aquí al sol y en qué pienso yo. Y si no, te mato.
niniens occasionem quomodo ejus pecuniam extorqueret, quesivit ab eo tres questiones, quas Y entós él marchó pol mundo llorando, y encontró a Quevedo cazando.
nisi solveret, multam pecuniam ei daret; que videbantur insolubiles. Prima fuit ubi erat —¿Qué te pasa, padre campuchín?
medium terre, quasi centrum, alia, quot modii aque erant in mari; tercia, quan magna erat —Ná, ¿qué más da que te lo diga que non?
misericordia Dei. Cum autem, die assignata, coram regis curia a carcere duceretur, in quo
—Dímelo, hombre.
detinebatur ut se redimeret, nisi dictas questiones solveret, de consilio cujusdam philosophi
dicti Auxilium miserorum, assumpto baculo, in terra infixit, dicens: Diz él:
—Hic est centrum terre et medium; improba si potes. Si vis ut mensurem modios ma- —Esto, pásame esto.
ris, retine fluvia et aquas alias ne subintrent illud, quousque mensuraverim, et tibi dicam —Bueno, eso nada, hombre. Dame el tu hábito.
numerum modiorum. Terciam solvere potero, si tradideris mihi vestes tuas et solium ad hoc Y vase Quevedo p’allá, y pica:
judicium faciendum. —¿Quién?
Quo facto, cum esset in sublimi solio in apparatu regio, ait: —El padre campuchín.
—Audite et videte sublimitatem misericordie Dei, quia parum ante eram servus, modo —¿Trai estudiao eso?
69
Etienne de Bourbon, Tractatus de diversis materiis praedicabilibus, LXIX, ed. A. Lecoy de la
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo del
68
Marche, Anecdotes Historiques, Légendes et Apólogues tirés du recueil inédit d’Etienne de Bourbon, (París:
Pueblo de Asturias, 2000). Libraire de la Sóciéte de L’Histoire de France, 1877), págs.81-82.
128 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS CUENTOS HUMANOS 129
Si señor.
— Y entonces fueron los consejeros del rey, —que antes llamaban conseje-
—¿Cuánto pesa la luna? ros o pajes o lo que sea, y después comisarios, y ahora pasaron a ministros,
—Diez mil toneladas. es verdá, porque son los mismos perros con distintos collares—, y entonces
—¿Nada más? fueron varios cazar, y después desque vinieron al palacio dicen:
—¡Si nun ta conforme, pésela! —Majestad, ¿usté sabe dónde está la casa tal, en tal sitio?
Claro, ¿qué iba a pesar? Tenía que conformase. —Sí, hombre, yá estuve yo allí cazando.
—¿Cuánto hay de aquí al sol? Y dicen:
—Trescientas sesenta y cinco leguas. —¿Usté vio el cartel que tiene en la puerta?
—¿Nada más? Dice:
—¡Si nun ta conforme, mídalas! —No, no, ése no lo vi.
—Bueno, ¿y qué pienso yo? Dicen:
—Eso es lo más fácil. Usté se cree que ta hablando col padre campuchín
Allí tiene un cartel a la puerta que dice que es el hombre más feliz del
—
y está hablando con Quevedo70.
mundo, y sin problemas.
Dice:
22.2
Bueno, la casa sé onde está, y el monte tamién. Pues entonces el día que
—
Las tres preguntas
vàyais cazar voy dir yo con vosotros. Y con tres preguntas que-y haga yo, va
(ATU 922) a dejar de ser feliz y va a tener problemas bastantes, que yo tamién los tengo.
Lugar: El Picarín, LES REGUERES. ¡Y soy rey!
Informante: Manuel Valdés Rodríguez, 87 años, campesino (1998).
Bueno, fueron y llamáronlo —pero él ¿qué conocía al rey?, como yo, yo
conózcolo de vista pola tele, pero nunca tuve con él, ¿comprendes? Y antes,
Había una casa en un monte lejos, bueno, lejos de la población, y diben
¿quién conocía al rey? No había teles, nun se vía al rey, nun siendo que fueres
cazar allí. Y entonces había un paisano allí viviendo solo, y albergaba mu-
chos pastores y muchos cazadores. A lo mejor cogíalos la noche pol monte y a Barcelona y el viajara a Barcelona y lo vieres, o a Madrí, nada— Y vien acá
quedaben allí, y el nun-yos cobraba nada pola comida ni nada. Yo nun sé a él y diz el rey:
quien y la daba, pero él nun-yos cobraba nada. Y pastores que venían tarde de —Buenos días.
la majada, a lo mejor que diben con las ovejas pa otro monte, pues llegaben —Buenos días.
tarde y claro, los animales de noche, no viendo, anden mal. Y entós albergába- Dice:
los allí tamién. Y entonces [un día] puso un cartel a la puerta diciendo: «Aquí
vive el hombre más feliz del mundo, y sin problemas». —¿Por qué usté puso ese cartel ahí a la puerta diciendo que es el hombre
más feliz del mundo, y sin problemas?
Versión publicada en Cuentos del Siglo de Oro en la tradición oral de Asturias (Gijón: Museo del
70 Dice:
Pueblo de Asturias, 1998), n.º 43.1. —Porque yo albergo mucha gente, cazadores, pastores…., y todos me
128 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS CUENTOS HUMANOS 129
Si señor.
— Y entonces fueron los consejeros del rey, —que antes llamaban conseje-
—¿Cuánto pesa la luna? ros o pajes o lo que sea, y después comisarios, y ahora pasaron a ministros,
—Diez mil toneladas. es verdá, porque son los mismos perros con distintos collares—, y entonces
—¿Nada más? fueron varios cazar, y después desque vinieron al palacio dicen:
—¡Si nun ta conforme, pésela! —Majestad, ¿usté sabe dónde está la casa tal, en tal sitio?
Claro, ¿qué iba a pesar? Tenía que conformase. —Sí, hombre, yá estuve yo allí cazando.
—¿Cuánto hay de aquí al sol? Y dicen:
—Trescientas sesenta y cinco leguas. —¿Usté vio el cartel que tiene en la puerta?
—¿Nada más? Dice:
—¡Si nun ta conforme, mídalas! —No, no, ése no lo vi.
—Bueno, ¿y qué pienso yo? Dicen:
—Eso es lo más fácil. Usté se cree que ta hablando col padre campuchín
Allí tiene un cartel a la puerta que dice que es el hombre más feliz del
—
y está hablando con Quevedo70.
mundo, y sin problemas.
Dice:
22.2
Bueno, la casa sé onde está, y el monte tamién. Pues entonces el día que
—
Las tres preguntas
vàyais cazar voy dir yo con vosotros. Y con tres preguntas que-y haga yo, va
(ATU 922) a dejar de ser feliz y va a tener problemas bastantes, que yo tamién los tengo.
Lugar: El Picarín, LES REGUERES. ¡Y soy rey!
Informante: Manuel Valdés Rodríguez, 87 años, campesino (1998).
Bueno, fueron y llamáronlo —pero él ¿qué conocía al rey?, como yo, yo
conózcolo de vista pola tele, pero nunca tuve con él, ¿comprendes? Y antes,
Había una casa en un monte lejos, bueno, lejos de la población, y diben
¿quién conocía al rey? No había teles, nun se vía al rey, nun siendo que fueres
cazar allí. Y entonces había un paisano allí viviendo solo, y albergaba mu-
chos pastores y muchos cazadores. A lo mejor cogíalos la noche pol monte y a Barcelona y el viajara a Barcelona y lo vieres, o a Madrí, nada— Y vien acá
quedaben allí, y el nun-yos cobraba nada pola comida ni nada. Yo nun sé a él y diz el rey:
quien y la daba, pero él nun-yos cobraba nada. Y pastores que venían tarde de —Buenos días.
la majada, a lo mejor que diben con las ovejas pa otro monte, pues llegaben —Buenos días.
tarde y claro, los animales de noche, no viendo, anden mal. Y entós albergába- Dice:
los allí tamién. Y entonces [un día] puso un cartel a la puerta diciendo: «Aquí
vive el hombre más feliz del mundo, y sin problemas». —¿Por qué usté puso ese cartel ahí a la puerta diciendo que es el hombre
más feliz del mundo, y sin problemas?
Versión publicada en Cuentos del Siglo de Oro en la tradición oral de Asturias (Gijón: Museo del
70 Dice:
Pueblo de Asturias, 1998), n.º 43.1. —Porque yo albergo mucha gente, cazadores, pastores…., y todos me
130 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS CUENTOS HUMANOS 131
quieren. Y yo no me meto con nadie y hago bien a todos, y todos me quieren. perie, en los montes, y tán observando los astros todos, y todo lo saben. Y
Y por eso no tengo problema ninguno y soy el hombre más feliz que hay. tenía un amigo pastor, muy amigo. Y dice:
Dice: —Amigo, esta noche no cené, y hoy tovía no comí. Estoy disgustáu del
—Hombre, pues ¿usté sabe con quien habla? todo y no sé, si sigo así, muero.
Diz él: Dice:
—Hombre, ¿y entós por qué?
—No señor, yo hablo con un hombre como yo.
Dice:
Dice:
—Porque tuvo el rey comigo y me hizo tres preguntas. Y en cuanto no las
—Yo soy rey, y mando en éstos.
acierte, ni soy feliz y tengo problemas bastantes.
Diz él:
Dice:
—Pues si manda en esos solos, entós poco manda.
—Bueno, eso ta bueno de resolver, eso nada. Tú vas a escribir al rey, non
Dice: importa que sepas el nombre ni que non lo sepas, namás que la carta que vaya
—¡Hombre, no! Mando en usté tamién, y mando en toda la nación. Y dirigida al rey.
vengo a cazar por aquí a ver por qué usté tiene eso puesto ahí. —Bueno.
Y va y dice: —Di tú que si se pon enriba del sol, que da la vuelta en veinticuatro horas.
—Bueno, por esto. Y lo que dice que fue, no vuelve a ser ni será más nunca, fue el ratón porque lo
Y dice: comió el gato, y ése nunca más vuelve a vivir, ¿comprendes? Y la luna, lo que
pesa la luna, pues pesa un kilo, porque tiene cuatro cuartos. Y yá está resuelto71.
Yo soy rey y tengo problemas bastantes y no soy feliz como usté. Bue-
—
no, voy hace-y tres preguntas. Si usté las adivina en esta semana, vuelve ser
feliz y no tien problemas ninguno, pero mientras tanto los tien. 22.3
—A ver. Las tres preguntas
—¿Cuántos días tardaría yo en dar la vuelta al mundo andando? (ATU 922)
—¡Qué sé yo! Lugar: Dosangu, QUIRÓS.
Informante: Eliseo García Martínez, 86 años, campesino (1999).
Dice:
—¿Y usté sabe quién lo fue, no lo es, ni nunca más lo volverá a ser?
Una vez pasó el rey, yera en Madrid, y vio un letrero que decía: «Aquí vive
—No señor el hombre sin cuidaos». Y, coño, diz el rey:
Dice:
—¿Y usté sabe cuántos kilos pesará la luna?
—Bueno, otra mayor… Versión publicada en Cuentos del Siglo de Oro en la tradición oral de Asturias (Gijón: Museo del
71
Pero los pastores son listos por la causa de que tán seis meses a la intem- Pueblo de Asturias, 1998), n.º 43.2.
130 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS CUENTOS HUMANOS 131
quieren. Y yo no me meto con nadie y hago bien a todos, y todos me quieren. perie, en los montes, y tán observando los astros todos, y todo lo saben. Y
Y por eso no tengo problema ninguno y soy el hombre más feliz que hay. tenía un amigo pastor, muy amigo. Y dice:
Dice: —Amigo, esta noche no cené, y hoy tovía no comí. Estoy disgustáu del
—Hombre, pues ¿usté sabe con quien habla? todo y no sé, si sigo así, muero.
Diz él: Dice:
—Hombre, ¿y entós por qué?
—No señor, yo hablo con un hombre como yo.
Dice:
Dice:
—Porque tuvo el rey comigo y me hizo tres preguntas. Y en cuanto no las
—Yo soy rey, y mando en éstos.
acierte, ni soy feliz y tengo problemas bastantes.
Diz él:
Dice:
—Pues si manda en esos solos, entós poco manda.
—Bueno, eso ta bueno de resolver, eso nada. Tú vas a escribir al rey, non
Dice: importa que sepas el nombre ni que non lo sepas, namás que la carta que vaya
—¡Hombre, no! Mando en usté tamién, y mando en toda la nación. Y dirigida al rey.
vengo a cazar por aquí a ver por qué usté tiene eso puesto ahí. —Bueno.
Y va y dice: —Di tú que si se pon enriba del sol, que da la vuelta en veinticuatro horas.
—Bueno, por esto. Y lo que dice que fue, no vuelve a ser ni será más nunca, fue el ratón porque lo
Y dice: comió el gato, y ése nunca más vuelve a vivir, ¿comprendes? Y la luna, lo que
pesa la luna, pues pesa un kilo, porque tiene cuatro cuartos. Y yá está resuelto71.
Yo soy rey y tengo problemas bastantes y no soy feliz como usté. Bue-
—
no, voy hace-y tres preguntas. Si usté las adivina en esta semana, vuelve ser
feliz y no tien problemas ninguno, pero mientras tanto los tien. 22.3
—A ver. Las tres preguntas
—¿Cuántos días tardaría yo en dar la vuelta al mundo andando? (ATU 922)
—¡Qué sé yo! Lugar: Dosangu, QUIRÓS.
Informante: Eliseo García Martínez, 86 años, campesino (1999).
Dice:
—¿Y usté sabe quién lo fue, no lo es, ni nunca más lo volverá a ser?
Una vez pasó el rey, yera en Madrid, y vio un letrero que decía: «Aquí vive
—No señor el hombre sin cuidaos». Y, coño, diz el rey:
Dice:
—¿Y usté sabe cuántos kilos pesará la luna?
—Bueno, otra mayor… Versión publicada en Cuentos del Siglo de Oro en la tradición oral de Asturias (Gijón: Museo del
71
Pero los pastores son listos por la causa de que tán seis meses a la intem- Pueblo de Asturias, 1998), n.º 43.2.
132 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS CUENTOS HUMANOS 133
53 Vistiéronle
muy ricos paños de grand valía, 60 « Yo
dixe que era todo a la su voluntad;
como si fuese doctor en la filosofía; respondió que en su poder tenié el mundo, e diz’ verdad.
subió en alta cáthreda, dixo con bavoquía: Desque vi que entendién e creyén la Trinidad,
«D’oy mais vengan los griegos con toda su porfía». entendí que meresçién de leyes çertenidad».
54 Vino aý un griego, doctor muy esmerado, 61 Preguntaron al vellaco quál fuera su antojo;
escogido de griegos, entre todos loado; diz: «Díxome que con su dedo que me quebrantaría el ojo;
sobió en otra cáthreda, todo el pueblo era juntado, d’esto ove grand pesar e tomé grand enojo,
en començó sus señas como era tractado. respondíle con saña, con ira e con cordojo
53 Vistiéronle
muy ricos paños de grand valía, 60 « Yo
dixe que era todo a la su voluntad;
como si fuese doctor en la filosofía; respondió que en su poder tenié el mundo, e diz’ verdad.
subió en alta cáthreda, dixo con bavoquía: Desque vi que entendién e creyén la Trinidad,
«D’oy mais vengan los griegos con toda su porfía». entendí que meresçién de leyes çertenidad».
54 Vino aý un griego, doctor muy esmerado, 61 Preguntaron al vellaco quál fuera su antojo;
escogido de griegos, entre todos loado; diz: «Díxome que con su dedo que me quebrantaría el ojo;
sobió en otra cáthreda, todo el pueblo era juntado, d’esto ove grand pesar e tomé grand enojo,
en començó sus señas como era tractado. respondíle con saña, con ira e con cordojo
—¡Voy yo por ti! Dame los hábitos y póngolos y voy yo por ti. Y díjome que me iba a meter un dido pol culo, yo le dije: «Y yo a usté dos»; y
ues hala, así lo hicieron, va el herrero p’allá vestíu de cura, con los hábi-
P me dijo que me iba a meter tres, y yo: «Y yo a usté el puño»; y luego me dijo
tos, y llega ahí, y dicen: que yo de las manzanas d’él que nun comía, y yo: «Y usté del miou pan tam-
pouco»74.
—Bueno, usté tiene aquí una denuncia puesta que usté no dice misa,
¿verdá?
Sí, sí, sí, sí, yo cumplo con mis obligaciones. Todo eso es que el pueblo
— 23.2
no se adapta a mí. No… eso, y… no eso. Disputa teológica
Bueno, vamos a ver. Súbase usted a ese púlpito y yo a ése. Usté tiene
— (ATU 924)
que contestarme doble a las preguntas que yo le diga. Lugar: Sotu, LES REGUERES.
—Vamos a ver. Informante: Ángel Flórez, unos 70 años (2000).
*
Sicasí: «de todas maneras, a pesar de todo». Pueblo de Asturias, 1998), n.º 44.
136 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS CUENTOS HUMANOS 137
—¡Voy yo por ti! Dame los hábitos y póngolos y voy yo por ti. Y díjome que me iba a meter un dido pol culo, yo le dije: «Y yo a usté dos»; y
ues hala, así lo hicieron, va el herrero p’allá vestíu de cura, con los hábi-
P me dijo que me iba a meter tres, y yo: «Y yo a usté el puño»; y luego me dijo
tos, y llega ahí, y dicen: que yo de las manzanas d’él que nun comía, y yo: «Y usté del miou pan tam-
pouco»74.
—Bueno, usté tiene aquí una denuncia puesta que usté no dice misa,
¿verdá?
Sí, sí, sí, sí, yo cumplo con mis obligaciones. Todo eso es que el pueblo
— 23.2
no se adapta a mí. No… eso, y… no eso. Disputa teológica
Bueno, vamos a ver. Súbase usted a ese púlpito y yo a ése. Usté tiene
— (ATU 924)
que contestarme doble a las preguntas que yo le diga. Lugar: Sotu, LES REGUERES.
—Vamos a ver. Informante: Ángel Flórez, unos 70 años (2000).
*
Sicasí: «de todas maneras, a pesar de todo». Pueblo de Asturias, 1998), n.º 44.
138 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS CUENTOS HUMANOS 139
Dijo San Juan a San Pedro y dijo San Pedro a San Juan...
— ero pola otra puerta salieron los de a pie, los del pueblo:
P
Pero el padre que taba detrás escuchando, diz él: —Oye, que no entendimos una palabra de nada.
—¿Qué dijo, borrico? —Dizme ese señor que me va a meter un dedo en culo, yo a él dos; él diz
Y diz él: que tres, yo a él el puño entero. Él dizme que come pan, yo como manzanes,
—Si mi padre se enfada, yo no predico. hombre, y me arreglo igual75.
Cogió y bajó del púlpito y tal. Coño, que si tuvo la culpa el padre porque el
chaval diba bien y fue el padre que metió la pata y lo avergonzó ahí, y que tal y 24
que cual. Pero esto nun paró ahí y llegó a oídos del obispo. Y el obispo diz él: El príncipe y la tormenta
—Yo voy a saber si ese rapaz es inteligente o no, tanto como dicen. (ATU 934)
Y lo citó un día en el pueblo aquel pa hacer un sermón mudo con el obis- El príncipe y la tormenta (Libro del caballero Zifar, siglo xiv).
po, un sermón mudo, sin palabras.
Diz él [el obispo]: Dize el cuento que vn enperador ouo en Roma, e auía muy grant miedo de los truenos
e de los relámpagos. E reçelándose del rayo del cielo que caya estonçe, e con miedo del rayo
—Si es tan inteligente, me tiene que comprender.
mandó fazer vna casa so tierra, labrada con muy grandes cantos e muchas bóbedas de yuso,
Bueno, aquello arrastró gente de to’los laos, de la parte del obispo cures y e mientra nublado fazía, nunca de ally salie. E vn dia venieron a el en la mañana pieça
tal, y de todo. Y va el obispo, a la hora de la plática, frente a frente uno a otro, de caualleros sus vasallos, e dixiéronle de commo fazia muy claro dia e muy fermoso, e que
y levanta un dedo. El chaval mirólo y levantó dos. El obispo levantó tres, y el fuesen fuera de la villa a caça a tomar plazer. E el enperador caualgó e fuese con los caua-
chaval levantó el puño. Y el obispo quedó... como si lo comprendiera todo. Va lleros fuera de la villa; e él seyendo fuera quanto vn miguero, vio una nuuezilla en el çielo,
el obispo, echó mano al bolso y sacó un pedazo de pan. Y el chaval llevaba en pequeña, e caualgó en vn cauallo muy corredor para se yr a aquella casa muy fuerte que
el bolso una manzana y se la enseñó. feziera so tierra; e ante que allá llegase, seyendo muy çerca della, óuose estendido la nuue por
Dieron por terminao el sermón sin palabras. Pero el obispo salió por el çielo, e fizo truenos e relámpagos, e cayó muerto en tierra. E está enterrado en vna torre
donde estaben los cures y tal, y empiezan a decir los cures: de la su casa fuerte, e non pudo fuyr del poder de Dios 76.
—¡Coño!, mire usté, que nun supimos nada, no entendimos ni una pala-
bra ni nada de nada, todo por señas namás, un dedo, dos...
Diz el obispo:
—Es listísimo, ese chaval va a ser un talento.
—Es que no entendimos nada.
Y dijo a los cures él:
—Miren, yo le dije que había un solo Dios y el me dijo que dos, padre y
hijo; yo le dije que tres, padre y hijo y espíritu santo, y él me dijo que los tres
se encerraban en uno. Ese rapaz va a ser un talento. Yo le enseñé un pedazo 75
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo del
de pan, que era el cuerpo de Cristo, y él me enseñó una manzana diciendo que Pueblo de Asturias, 2000).
era la sangre. Ese rapaz puede ser cualquier cosa. 76
Libro del caballero Zifar, ed. Cristina González (Madrid: Cátedra, 1983), pp. 137-138.
138 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS CUENTOS HUMANOS 139
Dijo San Juan a San Pedro y dijo San Pedro a San Juan...
— ero pola otra puerta salieron los de a pie, los del pueblo:
P
Pero el padre que taba detrás escuchando, diz él: —Oye, que no entendimos una palabra de nada.
—¿Qué dijo, borrico? —Dizme ese señor que me va a meter un dedo en culo, yo a él dos; él diz
Y diz él: que tres, yo a él el puño entero. Él dizme que come pan, yo como manzanes,
—Si mi padre se enfada, yo no predico. hombre, y me arreglo igual75.
Cogió y bajó del púlpito y tal. Coño, que si tuvo la culpa el padre porque el
chaval diba bien y fue el padre que metió la pata y lo avergonzó ahí, y que tal y 24
que cual. Pero esto nun paró ahí y llegó a oídos del obispo. Y el obispo diz él: El príncipe y la tormenta
—Yo voy a saber si ese rapaz es inteligente o no, tanto como dicen. (ATU 934)
Y lo citó un día en el pueblo aquel pa hacer un sermón mudo con el obis- El príncipe y la tormenta (Libro del caballero Zifar, siglo xiv).
po, un sermón mudo, sin palabras.
Diz él [el obispo]: Dize el cuento que vn enperador ouo en Roma, e auía muy grant miedo de los truenos
e de los relámpagos. E reçelándose del rayo del cielo que caya estonçe, e con miedo del rayo
—Si es tan inteligente, me tiene que comprender.
mandó fazer vna casa so tierra, labrada con muy grandes cantos e muchas bóbedas de yuso,
Bueno, aquello arrastró gente de to’los laos, de la parte del obispo cures y e mientra nublado fazía, nunca de ally salie. E vn dia venieron a el en la mañana pieça
tal, y de todo. Y va el obispo, a la hora de la plática, frente a frente uno a otro, de caualleros sus vasallos, e dixiéronle de commo fazia muy claro dia e muy fermoso, e que
y levanta un dedo. El chaval mirólo y levantó dos. El obispo levantó tres, y el fuesen fuera de la villa a caça a tomar plazer. E el enperador caualgó e fuese con los caua-
chaval levantó el puño. Y el obispo quedó... como si lo comprendiera todo. Va lleros fuera de la villa; e él seyendo fuera quanto vn miguero, vio una nuuezilla en el çielo,
el obispo, echó mano al bolso y sacó un pedazo de pan. Y el chaval llevaba en pequeña, e caualgó en vn cauallo muy corredor para se yr a aquella casa muy fuerte que
el bolso una manzana y se la enseñó. feziera so tierra; e ante que allá llegase, seyendo muy çerca della, óuose estendido la nuue por
Dieron por terminao el sermón sin palabras. Pero el obispo salió por el çielo, e fizo truenos e relámpagos, e cayó muerto en tierra. E está enterrado en vna torre
donde estaben los cures y tal, y empiezan a decir los cures: de la su casa fuerte, e non pudo fuyr del poder de Dios 76.
—¡Coño!, mire usté, que nun supimos nada, no entendimos ni una pala-
bra ni nada de nada, todo por señas namás, un dedo, dos...
Diz el obispo:
—Es listísimo, ese chaval va a ser un talento.
—Es que no entendimos nada.
Y dijo a los cures él:
—Miren, yo le dije que había un solo Dios y el me dijo que dos, padre y
hijo; yo le dije que tres, padre y hijo y espíritu santo, y él me dijo que los tres
se encerraban en uno. Ese rapaz va a ser un talento. Yo le enseñé un pedazo 75
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo del
de pan, que era el cuerpo de Cristo, y él me enseñó una manzana diciendo que Pueblo de Asturias, 2000).
era la sangre. Ese rapaz puede ser cualquier cosa. 76
Libro del caballero Zifar, ed. Cristina González (Madrid: Cátedra, 1983), pp. 137-138.
140 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS CUENTOS HUMANOS 141
24.1 Y que hubiera salío al campo entre rayos, y que vien un rayo y derrumba
El príncipe y la tormenta el castillo y a él no le pasó ná. ¡Había salíu… y que se libró!78
(ATU 934)
Lugar: Covalles, CASU. 24.3
Informante: Jeromo Calvo Martínez, 78 años, campesino, natural de Buspriz, CASU, (2000). El príncipe y la tormenta
(ATU 934)
Era un príncipe que leyeren el signo y dába-y el signo de ser matáu a tal
Lugar: Llandequintá, VILLAYÓN.
día y a tal hora per un rayo. Y fezo el padre un castillu pa que no lo pudiera Informante: Jesusa Pérez Villabrille, unos 70 años, campesina, natural de La Paradiella,
destruir ningún rayu ni ninguna cosa, muy fuerte. Y, coño, el día que tenía que TINEO (2000).
metese allá da en amagar de tormenta y qué sé yo qué y pal castillo aquel… Y
elli non quixo, que si la debía que la pagaba onde quiera, que elli que encerráu
Yo tengo sentío uno que decía el sino que tenía un hijo y que iba a mo-
que non quería morrer. Y bueno, vien la tormenta y qué sé yo qué y vien un
rir… tal día que iba a tronar y que lo mataba un rayo. Y el padre por defender-
rayu y desfezo el castillo aquel y quedó el mozu sanu y salvu. Sí, nun quixo
lo pues hízo-y un horno de zinc, pa metelo allí aquel día. Y el hijo pues nun
metese allá y nu-y fezo nada el rayu77.
quiso metese en el horno…
—¡A lo que Dios quiera!, ¡yo a campo libre!
24.2
Y baxó el rayo pol horno… y el hijo tuvo a campo libre y nu-y pasó
El príncipe y la tormenta nada… y si ta en el horno pues matábalo el rayo79.
(ATU 934)
Lugar: Llanuces,
.. QUIRÓS. 25
Informante: Venerando Álvarez Menéndez, 83 años, campesino (1999). Las grullas de Íbico
(ATU 960A)
Y otra vez otru que hubiese nacío con el signo de que lu iba a matar un
rayo. Y decía día y hora. Y dicen los padres, que eran ricos: Las grullas de Íbico (Libro de los buenos proverbios, siglo xiii).
—Pues vamos a construir un castillo. Y el día que venga la tormenta, te allé escripto en unos libros de los griegos que un rey fue en Grecia que avié por nombre
F
metes en castillo y… ¡se va a joder el rayo! Comedes, e enbió sus cartas a Anchos, el versificador, que se viniese pora él con sus libros de
Conque, bueno, vien el día d’eso, empieza a tronar, y rayos y tal. Y enton- sapiencia e de sus enxiemplos buenos. Pues Anchos tomó su aver todo e sus libros, e ívase
ces va él y sal del castillo, y diz a los padres: pora él. Y él yendo por la carrera, dieron ladrones salto a él, e con cobdicia de tomarle lo
—No quiero castillo, salgo al campo a morir aonde Dios me la destinó. que tenié quisiéronle matar. E rogólos e conjurólos que, por amor de Dios, quel’ tomasen
lo que tenié e que nol’ matassen. Y non lo quisieron fazer, sino que porfiaron por matarle
Versión publicada en Jesús Suárez López, «La muerte predestinada (AT-934), variantes
77
24.1 Y que hubiera salío al campo entre rayos, y que vien un rayo y derrumba
El príncipe y la tormenta el castillo y a él no le pasó ná. ¡Había salíu… y que se libró!78
(ATU 934)
Lugar: Covalles, CASU. 24.3
Informante: Jeromo Calvo Martínez, 78 años, campesino, natural de Buspriz, CASU, (2000). El príncipe y la tormenta
(ATU 934)
Era un príncipe que leyeren el signo y dába-y el signo de ser matáu a tal
Lugar: Llandequintá, VILLAYÓN.
día y a tal hora per un rayo. Y fezo el padre un castillu pa que no lo pudiera Informante: Jesusa Pérez Villabrille, unos 70 años, campesina, natural de La Paradiella,
destruir ningún rayu ni ninguna cosa, muy fuerte. Y, coño, el día que tenía que TINEO (2000).
metese allá da en amagar de tormenta y qué sé yo qué y pal castillo aquel… Y
elli non quixo, que si la debía que la pagaba onde quiera, que elli que encerráu
Yo tengo sentío uno que decía el sino que tenía un hijo y que iba a mo-
que non quería morrer. Y bueno, vien la tormenta y qué sé yo qué y vien un
rir… tal día que iba a tronar y que lo mataba un rayo. Y el padre por defender-
rayu y desfezo el castillo aquel y quedó el mozu sanu y salvu. Sí, nun quixo
lo pues hízo-y un horno de zinc, pa metelo allí aquel día. Y el hijo pues nun
metese allá y nu-y fezo nada el rayu77.
quiso metese en el horno…
—¡A lo que Dios quiera!, ¡yo a campo libre!
24.2
Y baxó el rayo pol horno… y el hijo tuvo a campo libre y nu-y pasó
El príncipe y la tormenta nada… y si ta en el horno pues matábalo el rayo79.
(ATU 934)
Lugar: Llanuces,
.. QUIRÓS. 25
Informante: Venerando Álvarez Menéndez, 83 años, campesino (1999). Las grullas de Íbico
(ATU 960A)
Y otra vez otru que hubiese nacío con el signo de que lu iba a matar un
rayo. Y decía día y hora. Y dicen los padres, que eran ricos: Las grullas de Íbico (Libro de los buenos proverbios, siglo xiii).
—Pues vamos a construir un castillo. Y el día que venga la tormenta, te allé escripto en unos libros de los griegos que un rey fue en Grecia que avié por nombre
F
metes en castillo y… ¡se va a joder el rayo! Comedes, e enbió sus cartas a Anchos, el versificador, que se viniese pora él con sus libros de
Conque, bueno, vien el día d’eso, empieza a tronar, y rayos y tal. Y enton- sapiencia e de sus enxiemplos buenos. Pues Anchos tomó su aver todo e sus libros, e ívase
ces va él y sal del castillo, y diz a los padres: pora él. Y él yendo por la carrera, dieron ladrones salto a él, e con cobdicia de tomarle lo
—No quiero castillo, salgo al campo a morir aonde Dios me la destinó. que tenié quisiéronle matar. E rogólos e conjurólos que, por amor de Dios, quel’ tomasen
lo que tenié e que nol’ matassen. Y non lo quisieron fazer, sino que porfiaron por matarle
Versión publicada en Jesús Suárez López, «La muerte predestinada (AT-934), variantes
77
de tod’ en todo. Y él todavía teniendo ojo a diestro e a siniestro por veer si vernié alguno Esto fue en Castilla, viene uno a asaltar a un hombre pa robarlo y lo mató. Y
quel’ acorriesse, e non vido ninguno venir, e tovo ojo contra el cielo, e vio grúas que volavan, cuando lo mató pasaba una banda de grullas, y fue lo último que habló, dice:
e metióles vozes e dixo: —Esas grullas que van por ahí serán los testigos que declaren que me
—¡O grúas que volades, ya non e ayuda nin acorro de ninguna parte, e vos quiero que mataste.
seades testimonios e demandadores de la mi sangre! Y diz el otro:
Los ladrones que’l oyeron dezir estas palabras risiéronse d’él, e dixieron: —¡Cuando las grullas declaren ha de ser bueno!
—Omne de tan mal seso no á pecado ninguno del’ matar. Y hale, murió. Conque pasaron muchos años, y un día taban él y otros, y
E matáronle, e partieron su aver e sus paños, e después tornáronse a su celada, a aque- bebieron algo y taban borrachos, y pasó una banda de grullas, y salta él:
lla do antes estavan. E después que llegó el mandado a su villa cúmmol’ avían muerto, e non —Mira, ésos son los testigos de la muerte de fulano.
sopieron quíl’ mató, e ovieron grant pesar por él, e buscaron quíl’ matara e non pudieron
Garráronlo y, amigo, entós apareció81.
saber quíl’ mató.
E quando fue una gran fiesta que avién los griegos, ayuntóse todo el pueblo de aquella
25.2
cibdat dont era Anchos en la su iglesia por oír predicación e buenos enxiemplos. E vinieron
ý grandes gentes de cada parte. Y en aquel día era su costumbre de leer sus libros de philo- El cardo testigo
sophía e de las buenas sapiencias. E en aquel día fueron ý aquellos ladrones que mataran (ATU 960A)
a Anchos en vuelta con aquellos pueblos, e vieron grúas que volavan en el aire, e pararon Lugar: Castañera, MIRANDA.
mientes aquellos ladrones, e risiéronse, e dixieron unos a otros: Informante: Isabel Fernández Álvarez, 64 años, campesina (1998).
—Estos son los testimonios e los demandadores de la sangre de Anchos, el torpe.
E los que ý estavan acerca de ellos oyéronlo, e prisiéronlos, e dixieron al rey esto que Decían que taban dos hombres en un sitio, y que taban discutiendo, y que
les oyeron dezir. E apremiáronlos que dixiessen las verdat, e oviéronlo de manifestar cómo matara un hombre a otro del pueblo, y cuando cayó pal suelo, cayó d’arriba de
l’avién muerto. E tomáronles todo quanto que avién por el so aver que les tomaran. Y desta un cardo. Ya el que murió, antes de morir, diz él:
manera fueron las grúas demandadores de la sangre de Anchos. Y si ellos bien lo entendie- —¡El cardo será testigo si me matas!
ssen, el demandador mayor a ojo lo avié quando ellos fazién la nemiga 80.
Ya matólo. Ya después de un tiempo, de unos años, taba afeitándose, ya
según se taba afeitando había una ventana donde taba, ya vieno un cardo ya
25.1 plantóusele así na cara —porque son todo de espinos— Y al clavásele aquello,
Las grullas testigos empezó a dar voces, y entonces va la mujer allá y diz ella:
(ATU 960A) —Pero ¿qué te pasa?
Lugar: Velascu, ILLAS. Diz él:
Informante: José Manuel Rodríguez Carreño, 87 años, campesino (2000). —No, no me pasa nada, pásame que vino este cardo y… pasóme esto
Libro de los buenos proverbios, ed. Mª Jesús Lacarra, Cuento y novela corta en España, I, Edad
80
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo del
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de tod’ en todo. Y él todavía teniendo ojo a diestro e a siniestro por veer si vernié alguno Esto fue en Castilla, viene uno a asaltar a un hombre pa robarlo y lo mató. Y
quel’ acorriesse, e non vido ninguno venir, e tovo ojo contra el cielo, e vio grúas que volavan, cuando lo mató pasaba una banda de grullas, y fue lo último que habló, dice:
e metióles vozes e dixo: —Esas grullas que van por ahí serán los testigos que declaren que me
—¡O grúas que volades, ya non e ayuda nin acorro de ninguna parte, e vos quiero que mataste.
seades testimonios e demandadores de la mi sangre! Y diz el otro:
Los ladrones que’l oyeron dezir estas palabras risiéronse d’él, e dixieron: —¡Cuando las grullas declaren ha de ser bueno!
—Omne de tan mal seso no á pecado ninguno del’ matar. Y hale, murió. Conque pasaron muchos años, y un día taban él y otros, y
E matáronle, e partieron su aver e sus paños, e después tornáronse a su celada, a aque- bebieron algo y taban borrachos, y pasó una banda de grullas, y salta él:
lla do antes estavan. E después que llegó el mandado a su villa cúmmol’ avían muerto, e non —Mira, ésos son los testigos de la muerte de fulano.
sopieron quíl’ mató, e ovieron grant pesar por él, e buscaron quíl’ matara e non pudieron
Garráronlo y, amigo, entós apareció81.
saber quíl’ mató.
E quando fue una gran fiesta que avién los griegos, ayuntóse todo el pueblo de aquella
25.2
cibdat dont era Anchos en la su iglesia por oír predicación e buenos enxiemplos. E vinieron
ý grandes gentes de cada parte. Y en aquel día era su costumbre de leer sus libros de philo- El cardo testigo
sophía e de las buenas sapiencias. E en aquel día fueron ý aquellos ladrones que mataran (ATU 960A)
a Anchos en vuelta con aquellos pueblos, e vieron grúas que volavan en el aire, e pararon Lugar: Castañera, MIRANDA.
mientes aquellos ladrones, e risiéronse, e dixieron unos a otros: Informante: Isabel Fernández Álvarez, 64 años, campesina (1998).
—Estos son los testimonios e los demandadores de la sangre de Anchos, el torpe.
E los que ý estavan acerca de ellos oyéronlo, e prisiéronlos, e dixieron al rey esto que Decían que taban dos hombres en un sitio, y que taban discutiendo, y que
les oyeron dezir. E apremiáronlos que dixiessen las verdat, e oviéronlo de manifestar cómo matara un hombre a otro del pueblo, y cuando cayó pal suelo, cayó d’arriba de
l’avién muerto. E tomáronles todo quanto que avién por el so aver que les tomaran. Y desta un cardo. Ya el que murió, antes de morir, diz él:
manera fueron las grúas demandadores de la sangre de Anchos. Y si ellos bien lo entendie- —¡El cardo será testigo si me matas!
ssen, el demandador mayor a ojo lo avié quando ellos fazién la nemiga 80.
Ya matólo. Ya después de un tiempo, de unos años, taba afeitándose, ya
según se taba afeitando había una ventana donde taba, ya vieno un cardo ya
25.1 plantóusele así na cara —porque son todo de espinos— Y al clavásele aquello,
Las grullas testigos empezó a dar voces, y entonces va la mujer allá y diz ella:
(ATU 960A) —Pero ¿qué te pasa?
Lugar: Velascu, ILLAS. Diz él:
Informante: José Manuel Rodríguez Carreño, 87 años, campesino (2000). —No, no me pasa nada, pásame que vino este cardo y… pasóme esto
Libro de los buenos proverbios, ed. Mª Jesús Lacarra, Cuento y novela corta en España, I, Edad
80
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo del
81
—ella nun sabía que lo hubiera matáu— Murió fulano, que matélo yo, ya mira, Ya entós echáronle el guante. Ya qué sé you los años que pasaran, muchí-
dijo cuando eso que el cardo sería testigo, ya vínome el cardo ahora. simos años83.
Y la mujer que fuera pol pueblo ya que lo dijera, ya que se descubriera.
Pero eso decían que fuera verdá, ¡eh! A mí contómelo Pilar la de «la Greña», 25.4
una mujer que yá murió82.
La luna testigo
(ATU 960A)
25.3
Lugar: Santiago L’Ermu, SOMIEDO.
El cardo testigo Informante: Manuel Calzón, 70 años, campesino (1999).
(ATU 960A)
Lugar: Quintanal, MIRANDA. Yo oí [de] uno que tamién mató a otro y lo enterró. Y era de noche cuan-
Informante: Francisco Menéndez Troteaga, 82 años, campesino (2000). do lo enterró, y miró pa la luna y dijo él:
—La luna será el testigo.
Era uno que mató a otro. Ya entonces justamente había un cardo donde
Y enterrólo y, claro, la conciencia no le dejaba descansar. Y un día entró
lo matara. Ya l’otro las últimas palabras que dijo:
la luna así por el balcón, y diz él a la mujer:
—Este cardo va a ser testigo de la muerte mía.
—La luna será el testigo.
Ya entonces, bueno, pasóu mucho tiempo. Ya entonces un día pues taba
Y diz-y la muyer:
afeitándose ya vieno una espina de un cardo ya clavóusele nu queixal * , ya em-
picipió a reíse, a reíse, ya con eso vieno la muyer ya dice: —¡Huy!, ¿por qué?, ¿por qué dices que la luna será el testigo?
—¡Coño!, ¿qué tienes? Y diz él:
—¡Coño!, mira que inda hay tiempo... mira los años que hay que matéi —Voy a contate lo que me pasó en tal tiempo. Maté a fulano y lo enterré
uno ya había un cardo a la vera ya dijo que el cardo iba a ser testigo, ya clavóu- en tal sitio, y dije que la luna sería el testigo. Pero nun digas nada a nadie, ¡eh!
seme ahora aquí una espina. —¡Oi, non!, ¡tate tranquilo!
—¡Huy!, pues eso nun se puede decir. Al día siguiente fue pa la fuente ya contóulo a la vecina, ya la vecina cuén-
Ya entonces, claro, ella pues... díjoselo a una vecina. Ya entonces la vecina talo a otra y descubrióse-y. Y la luna fue el testigo de habelo matáu84.
y ella, vivían cerca unos de otros, ya los nenos pues... que se amarraban. Ya
uno... «que la culpa la tien el tuyo», ya otro... «que la culpa la tien el tuyo»... ya
con eso levantóuseles la polvoreda ya dice:
—¡Calla, que matasteis a fulano!
83
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo del
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo del
82
Pueblo de Asturias, 2000).
Pueblo de Asturias, 1998). 84
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo del
*
Queixal: «quijada». Pueblo de Asturias, 1999).
144 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS CUENTOS HUMANOS 145
—ella nun sabía que lo hubiera matáu— Murió fulano, que matélo yo, ya mira, Ya entós echáronle el guante. Ya qué sé you los años que pasaran, muchí-
dijo cuando eso que el cardo sería testigo, ya vínome el cardo ahora. simos años83.
Y la mujer que fuera pol pueblo ya que lo dijera, ya que se descubriera.
Pero eso decían que fuera verdá, ¡eh! A mí contómelo Pilar la de «la Greña», 25.4
una mujer que yá murió82.
La luna testigo
(ATU 960A)
25.3
Lugar: Santiago L’Ermu, SOMIEDO.
El cardo testigo Informante: Manuel Calzón, 70 años, campesino (1999).
(ATU 960A)
Lugar: Quintanal, MIRANDA. Yo oí [de] uno que tamién mató a otro y lo enterró. Y era de noche cuan-
Informante: Francisco Menéndez Troteaga, 82 años, campesino (2000). do lo enterró, y miró pa la luna y dijo él:
—La luna será el testigo.
Era uno que mató a otro. Ya entonces justamente había un cardo donde
Y enterrólo y, claro, la conciencia no le dejaba descansar. Y un día entró
lo matara. Ya l’otro las últimas palabras que dijo:
la luna así por el balcón, y diz él a la mujer:
—Este cardo va a ser testigo de la muerte mía.
—La luna será el testigo.
Ya entonces, bueno, pasóu mucho tiempo. Ya entonces un día pues taba
Y diz-y la muyer:
afeitándose ya vieno una espina de un cardo ya clavóusele nu queixal * , ya em-
picipió a reíse, a reíse, ya con eso vieno la muyer ya dice: —¡Huy!, ¿por qué?, ¿por qué dices que la luna será el testigo?
—¡Coño!, ¿qué tienes? Y diz él:
—¡Coño!, mira que inda hay tiempo... mira los años que hay que matéi —Voy a contate lo que me pasó en tal tiempo. Maté a fulano y lo enterré
uno ya había un cardo a la vera ya dijo que el cardo iba a ser testigo, ya clavóu- en tal sitio, y dije que la luna sería el testigo. Pero nun digas nada a nadie, ¡eh!
seme ahora aquí una espina. —¡Oi, non!, ¡tate tranquilo!
—¡Huy!, pues eso nun se puede decir. Al día siguiente fue pa la fuente ya contóulo a la vecina, ya la vecina cuén-
Ya entonces, claro, ella pues... díjoselo a una vecina. Ya entonces la vecina talo a otra y descubrióse-y. Y la luna fue el testigo de habelo matáu84.
y ella, vivían cerca unos de otros, ya los nenos pues... que se amarraban. Ya
uno... «que la culpa la tien el tuyo», ya otro... «que la culpa la tien el tuyo»... ya
con eso levantóuseles la polvoreda ya dice:
—¡Calla, que matasteis a fulano!
83
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo del
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo del
82
Pueblo de Asturias, 2000).
Pueblo de Asturias, 1998). 84
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo del
*
Queixal: «quijada». Pueblo de Asturias, 1999).
146 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS CUENTOS HUMANOS 147
25.5 25.6
Las flores de la cerezal testigos El cardo testigo
(ATU 960A) (ATU 960A)
Lugar: Valcárcel, SOMIEDO. Lugar: Valcárcel, SOMIEDO.
Informante: Covadonga García Fernández, 71 años, y Oliva, campesinas (1999). Informante: Francisco Calzón Alvarez, 90 años, campesino (1999).
[ Covadonga]: Tamién una vez contaran —eso sabráslo tú mejor que you, Eran dos vecinos que se llevaban mal, ya un día amarránonse en el monte,
porque you d’esto de cuentos nada [se dirige a Oliva]— que un señor que de- ya claro, uno podía más que el outro. Ya’l outro desque se vio caído…
cía contra la mujer… de que venía… como cuando las cerezales tán floridas y —¡Nu me mates, que tengo nenos!
hacía mucho aire ya llevaba las flores, ya que diz él: —¡Ah, qué nenos ni qué cojones!
—¡Ay Dios, así pasaba cuando yo maté a fulano! —Bueno, pues si me matas, este cardo va a ser testigo.
Ya, claro, él eso teníalo en secreto. Y entonces la mujer que decía: —¡Sí, ho, va a hablar este cardo…!
—Pero, ¿qué me dices, ho?, ¿qué me dices? Y entós acabóu de matalo. Y pasó tiempo y nun supieron quién fora. Ya
Y entonces él yá no lo foi pa reservar más, y diz él: desque pasóu tiempo ajuntáronse las dos mujeres, la del que muriera ya la del
—Sí, cuando faltóu fulano pues iban las flores como van ahora. que lo matara. Ya la muyer del que lo matóu taba allí mirando pa la fonte, ya
Y entonces descubrióse-y a aquél que matara. nun quitaba la vista de aquel cardo. Ya la outra llamóla y dice:
[Oliva]: Ellos llevábanse mal, era otra vida, tenían muy poco entendimien- —Pero bueno, ¿qué tien ese cardo que tanto te chama l’atención?
to. Y entonces por menos de nada, por un cachín de tierra o por una presa de Y se conoz que la del que lo matóu oiríalo al marido… «Maté a fulano
agua matábanse igual uno a otro. Y cuando el otro lo taba matando, que tovía ya dijo que aquel cardo que iba a ser testigo». Ya claro, ella al velo llamóule
taba vivo el que murió, pasaban unas flores [de la cerezal] así [por el aire], y l’atención ya l’outra fijóse ya preguntóle qué tenía aquel cardo pa llamar tanto
entonces el que murió decíale: l’atención. Y dijo:
—Estas flores van a ser testigo de mi muerte. —Pues cuando mataron a fulano, dijo que el cardo iba a ser testigo.
Porque, claro, taban en un sitio donde naide los vía. Y desque pasaran mu- Y ahí se descubriú, eso fue cierto, porque téngolo oíu you a mi madre y a
chos años yá, un día que hacía mucho aire ya llevaba muchas flores, y él contóu- viejos. Eso fue cierto, el cardo foi el testigo, el cardo lo descubriú86.
lo a la mujer. Y él pensóu que yá pasaran tantos años ya tal, y contóuselo a la
mujer, y la mujer disgustóuse mucho, mucho, ella púsose enferma, porque sabía 25.7
que aquel hombre tenía familia, y matóulo donde nadie se enteróu de nada. El gorbizu testigo
[Covadonga]: Y la mujer contóulo a una amiga, mira por dónde, secreto (ATU 960A)
más de dos, cuando es de tres, secreto yá no es. Y entonces se descubrió. Si yo Lugar: Clavichas, SOMIEDO.
ese cuento parecía que me impresionaba un pouco cuando lo auía85. Informante: Benjamín González, 71 años, campesino (1999).
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo del
85
Versión publicada en Folklore de Somiedo. Leyendas, cuentos, tradiciones (Gijón: Red de Museos
86
25.5 25.6
Las flores de la cerezal testigos El cardo testigo
(ATU 960A) (ATU 960A)
Lugar: Valcárcel, SOMIEDO. Lugar: Valcárcel, SOMIEDO.
Informante: Covadonga García Fernández, 71 años, y Oliva, campesinas (1999). Informante: Francisco Calzón Alvarez, 90 años, campesino (1999).
[ Covadonga]: Tamién una vez contaran —eso sabráslo tú mejor que you, Eran dos vecinos que se llevaban mal, ya un día amarránonse en el monte,
porque you d’esto de cuentos nada [se dirige a Oliva]— que un señor que de- ya claro, uno podía más que el outro. Ya’l outro desque se vio caído…
cía contra la mujer… de que venía… como cuando las cerezales tán floridas y —¡Nu me mates, que tengo nenos!
hacía mucho aire ya llevaba las flores, ya que diz él: —¡Ah, qué nenos ni qué cojones!
—¡Ay Dios, así pasaba cuando yo maté a fulano! —Bueno, pues si me matas, este cardo va a ser testigo.
Ya, claro, él eso teníalo en secreto. Y entonces la mujer que decía: —¡Sí, ho, va a hablar este cardo…!
—Pero, ¿qué me dices, ho?, ¿qué me dices? Y entós acabóu de matalo. Y pasó tiempo y nun supieron quién fora. Ya
Y entonces él yá no lo foi pa reservar más, y diz él: desque pasóu tiempo ajuntáronse las dos mujeres, la del que muriera ya la del
—Sí, cuando faltóu fulano pues iban las flores como van ahora. que lo matara. Ya la muyer del que lo matóu taba allí mirando pa la fonte, ya
Y entonces descubrióse-y a aquél que matara. nun quitaba la vista de aquel cardo. Ya la outra llamóla y dice:
[Oliva]: Ellos llevábanse mal, era otra vida, tenían muy poco entendimien- —Pero bueno, ¿qué tien ese cardo que tanto te chama l’atención?
to. Y entonces por menos de nada, por un cachín de tierra o por una presa de Y se conoz que la del que lo matóu oiríalo al marido… «Maté a fulano
agua matábanse igual uno a otro. Y cuando el otro lo taba matando, que tovía ya dijo que aquel cardo que iba a ser testigo». Ya claro, ella al velo llamóule
taba vivo el que murió, pasaban unas flores [de la cerezal] así [por el aire], y l’atención ya l’outra fijóse ya preguntóle qué tenía aquel cardo pa llamar tanto
entonces el que murió decíale: l’atención. Y dijo:
—Estas flores van a ser testigo de mi muerte. —Pues cuando mataron a fulano, dijo que el cardo iba a ser testigo.
Porque, claro, taban en un sitio donde naide los vía. Y desque pasaran mu- Y ahí se descubriú, eso fue cierto, porque téngolo oíu you a mi madre y a
chos años yá, un día que hacía mucho aire ya llevaba muchas flores, y él contóu- viejos. Eso fue cierto, el cardo foi el testigo, el cardo lo descubriú86.
lo a la mujer. Y él pensóu que yá pasaran tantos años ya tal, y contóuselo a la
mujer, y la mujer disgustóuse mucho, mucho, ella púsose enferma, porque sabía 25.7
que aquel hombre tenía familia, y matóulo donde nadie se enteróu de nada. El gorbizu testigo
[Covadonga]: Y la mujer contóulo a una amiga, mira por dónde, secreto (ATU 960A)
más de dos, cuando es de tres, secreto yá no es. Y entonces se descubrió. Si yo Lugar: Clavichas, SOMIEDO.
ese cuento parecía que me impresionaba un pouco cuando lo auía85. Informante: Benjamín González, 71 años, campesino (1999).
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo del
85
Versión publicada en Folklore de Somiedo. Leyendas, cuentos, tradiciones (Gijón: Red de Museos
86
Eran dos que se tenían idea uno al outro, era en un monte, ya uno fue ya Ya entonces que decía:
diou- e [un golpe] al outro, ya’l que tovía taba vivo… andaba el aire, ya pasó —¡Este espino será testigo de mi muerte!
un gorbizu* por ahí, ya díjole él: Ya entonces el outro paisano que taba afeitándose un día ya que entrara
—¡Bueno, has a ser testigo, gorbizu! una hoja de espino ya que le diera. Ya que le diera mucho la risa. Ya como uno
Ya l’outro matóulo y hala. Ya después de cierto tiempo fue él ya la muyer ia un secreto, pero entre dos dicen que no es, que le dijera [la mujer]:
por ahí, ya tando ahí juntos pasó un gorbizu por ahí tamién, que andaba el —Coño, ¿por qué te ríes? —y tal.
aire. Ya dijo él a la muyer: Dice:
—Bueno, si callas la boca cuéntote una cousa —él nu lo contara a naide. —Coño, porque yo fui el que matéi a fulano, y dijo él que un espín que
Ya díjo- e la muyer: sería el testigo de su muerte.
—Sí, sí, callo. Y que la mujer hizo correr la voz y que lo detuvieron pola hoja l’espín88.
—Bueno, pues ¿viste aquel gorbizu?, ¿acuérdaste de aquél que muriera
aquí estoutro año? Matáralo yo, ya tando asina pasó un gorbizu ya díjole él al 25.9
gorbizu que iba a ser testigo. Los helechos testigos
Ya entonces contóuselo. Ya ella, sí, sí, calló la boca. Van pa casa, la muyer (ATU 960A)
foi pa la fonte, ya tenía una amiga a í na fonte, ya contóu- elo a la amiga. Ya Lugar: Torce, Teverga.
deseguida la amiga vieno p’acá ya contóulo, ya deseguida yá vinieron los guar- Informante: Celestino Miranda, 77 años, campesino (1999).
dias a por él87.
Yo sintiera hablar de uno que mataran, y ponse él:
—Bueno, cuando haiga mucho viento los felechos te van a descubrir.
25.8
Eso sentí contar a mi madre, que mi madre murió de noventa y pico de
El espino testigo años, y mi madre sabía d’esto de antes mucho. Y ese caso sentílo contar, que si
(ATU 960A) en una reyerta uno matara a otro. Y él escapó pa que no se supiera, se marchó.
Lugar: Santiago L’Ermu, SOMIEDO. Y antes de morise, el otro le dijo:
Informante: Alsira, unos 60 años, campesina, natural de Almurfe, MIRANDA (1999). —Bueno, tú cuando haga mucho viento los helechos te van a descubrir.
Y, claro, un día hubo viento y los helechos meteríanse pa la casa y eso, y
Yo ese cuento oílo, pero nun fuera por aquí, por Almurfe decían que era de él púsose nervioso y pensó que era [el espíritu de] ése, que venía a buscalo, y
pa Sierra [Cangas del Narcea]. Eran dos paisanos, y uno mató a otro. Ya dice: descubrió que lo matara él, descubrióse él solo. Mi ma contaba mucho, pero
—¡Ahora muéreste y no hay más testigos! yo yá no me acuerdo ni de la mitá de lo que contaba ella, la mujer89.
88
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo del
Gorbizu: «planta silvestre del género Erica».
*
Pueblo de Asturias, 1999).
87
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo del 89
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo del
Pueblo de Asturias, 1999). Pueblo de Asturias, 1999).
148 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS CUENTOS HUMANOS 149
Eran dos que se tenían idea uno al outro, era en un monte, ya uno fue ya Ya entonces que decía:
diou- e [un golpe] al outro, ya’l que tovía taba vivo… andaba el aire, ya pasó —¡Este espino será testigo de mi muerte!
un gorbizu* por ahí, ya díjole él: Ya entonces el outro paisano que taba afeitándose un día ya que entrara
—¡Bueno, has a ser testigo, gorbizu! una hoja de espino ya que le diera. Ya que le diera mucho la risa. Ya como uno
Ya l’outro matóulo y hala. Ya después de cierto tiempo fue él ya la muyer ia un secreto, pero entre dos dicen que no es, que le dijera [la mujer]:
por ahí, ya tando ahí juntos pasó un gorbizu por ahí tamién, que andaba el —Coño, ¿por qué te ríes? —y tal.
aire. Ya dijo él a la muyer: Dice:
—Bueno, si callas la boca cuéntote una cousa —él nu lo contara a naide. —Coño, porque yo fui el que matéi a fulano, y dijo él que un espín que
Ya díjo- e la muyer: sería el testigo de su muerte.
—Sí, sí, callo. Y que la mujer hizo correr la voz y que lo detuvieron pola hoja l’espín88.
—Bueno, pues ¿viste aquel gorbizu?, ¿acuérdaste de aquél que muriera
aquí estoutro año? Matáralo yo, ya tando asina pasó un gorbizu ya díjole él al 25.9
gorbizu que iba a ser testigo. Los helechos testigos
Ya entonces contóuselo. Ya ella, sí, sí, calló la boca. Van pa casa, la muyer (ATU 960A)
foi pa la fonte, ya tenía una amiga a í na fonte, ya contóu- elo a la amiga. Ya Lugar: Torce, Teverga.
deseguida la amiga vieno p’acá ya contóulo, ya deseguida yá vinieron los guar- Informante: Celestino Miranda, 77 años, campesino (1999).
dias a por él87.
Yo sintiera hablar de uno que mataran, y ponse él:
—Bueno, cuando haiga mucho viento los felechos te van a descubrir.
25.8
Eso sentí contar a mi madre, que mi madre murió de noventa y pico de
El espino testigo años, y mi madre sabía d’esto de antes mucho. Y ese caso sentílo contar, que si
(ATU 960A) en una reyerta uno matara a otro. Y él escapó pa que no se supiera, se marchó.
Lugar: Santiago L’Ermu, SOMIEDO. Y antes de morise, el otro le dijo:
Informante: Alsira, unos 60 años, campesina, natural de Almurfe, MIRANDA (1999). —Bueno, tú cuando haga mucho viento los helechos te van a descubrir.
Y, claro, un día hubo viento y los helechos meteríanse pa la casa y eso, y
Yo ese cuento oílo, pero nun fuera por aquí, por Almurfe decían que era de él púsose nervioso y pensó que era [el espíritu de] ése, que venía a buscalo, y
pa Sierra [Cangas del Narcea]. Eran dos paisanos, y uno mató a otro. Ya dice: descubrió que lo matara él, descubrióse él solo. Mi ma contaba mucho, pero
—¡Ahora muéreste y no hay más testigos! yo yá no me acuerdo ni de la mitá de lo que contaba ella, la mujer89.
88
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo del
Gorbizu: «planta silvestre del género Erica».
*
Pueblo de Asturias, 1999).
87
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo del 89
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo del
Pueblo de Asturias, 1999). Pueblo de Asturias, 1999).
150 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS CUENTOS HUMANOS 151
25.10 Y después de una temporada grande taba afeitándose y que vio la flor de
El árbol testigo los cardos y escapó-y la risa. Y diz la muyer:
(ATU 960A) —¿De qué te ríes?
Lugar: Santa Gadía, BIMENES. Diz él:
Informante: Luis Díaz Iglesias, 68 años, campesino (2000). —Pasóme, díjome fulano esto y…
Y la muyer enseguida lo chivó91.
Decían que fue aquí enriba de Pedréu. Y ella taba casá y tenía un querido.
Y planenanon mata’l hombre. Y había un árbol en medio’l prau y matáronlo 25.12
allí. Y él… [dijo]: Los cardos testigos
—¡Que el árbol sea testigo de lo que tais faciendo! (ATU 960A)
Y después que pasaron unos cuantos años, taban un día debaxu l’arbol,
Lugar: L’Agüeria, MIERES.
que’l prau yera dellos, y sentáronse a conversacionar… recordando lo pasáu,
Informante: Tomás Zapico, 77 años, natural de Dochal, MIERES (2000).
lo que habíen fecho:
—¡Yá sería un poco tonto, decir que el árbol fuera testigo! ¿A qué fin va a
Yo oí que lo diba anterrar na llamarga* o no sé qué, y que dijo él:
ser testigo el árbol? ¿Cómo va a ser un árbol testigo de lo que fixemos? ¡Como
—Mátame si quies aquello, pero esos cardos serán testigo.
si los árboles hablaran!
Y matólu y enterrólu allí. Y después un día pasó la muyer y él por allí y
Pero había uno al par de la sebe* y oyólos. Y descubrióse por eso. Pero
escapó-y la risa, y dijo la muyer:
habían pasáu unos cuantos años yá. Eso decían que yeran aquí del Pedréu los
que lo fixeron. En un prau que ta allí enriba, donde ta aquella cabaña [seña- —¿De qué te ríes?
lando el lugar]90. —¡Bah!, ná, tonta, ¿de qué va ser?
—¿Cómo que ye?
25.11 Dice:
Los cardos testigos —¿Acuérdeste de fulanu?
(ATU 960A) —Sí.
Lugar: Urbiés, MIERES. —Ye que matélu yo y ta ahí enterráu, y díjome que los cardos yeren testigos.
Informante: Aquilino Lebrato González, unos 70 años (2000).
Y la muyer pues empezó a ponese mala y mala y mala, y nu-y pasaba y
cantó. Y los cardos fueron los testigos92.
Eso oílo yo tamién, sí, que lu mató onde había unos cardos, y diz él:
—Estos van ser testigos de…
91
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo del
Pueblo de Asturias, 2000).
Sebe: «cierre de finca hecho con arbolado y matorral».
* *
Llamarga: «lugar pantanoso».
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo del
90 92
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo del
Pueblo de Asturias, 2000). Pueblo de Asturias, 2000).
150 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS CUENTOS HUMANOS 151
25.10 Y después de una temporada grande taba afeitándose y que vio la flor de
El árbol testigo los cardos y escapó-y la risa. Y diz la muyer:
(ATU 960A) —¿De qué te ríes?
Lugar: Santa Gadía, BIMENES. Diz él:
Informante: Luis Díaz Iglesias, 68 años, campesino (2000). —Pasóme, díjome fulano esto y…
Y la muyer enseguida lo chivó91.
Decían que fue aquí enriba de Pedréu. Y ella taba casá y tenía un querido.
Y planenanon mata’l hombre. Y había un árbol en medio’l prau y matáronlo 25.12
allí. Y él… [dijo]: Los cardos testigos
—¡Que el árbol sea testigo de lo que tais faciendo! (ATU 960A)
Y después que pasaron unos cuantos años, taban un día debaxu l’arbol,
Lugar: L’Agüeria, MIERES.
que’l prau yera dellos, y sentáronse a conversacionar… recordando lo pasáu,
Informante: Tomás Zapico, 77 años, natural de Dochal, MIERES (2000).
lo que habíen fecho:
—¡Yá sería un poco tonto, decir que el árbol fuera testigo! ¿A qué fin va a
Yo oí que lo diba anterrar na llamarga* o no sé qué, y que dijo él:
ser testigo el árbol? ¿Cómo va a ser un árbol testigo de lo que fixemos? ¡Como
—Mátame si quies aquello, pero esos cardos serán testigo.
si los árboles hablaran!
Y matólu y enterrólu allí. Y después un día pasó la muyer y él por allí y
Pero había uno al par de la sebe* y oyólos. Y descubrióse por eso. Pero
escapó-y la risa, y dijo la muyer:
habían pasáu unos cuantos años yá. Eso decían que yeran aquí del Pedréu los
que lo fixeron. En un prau que ta allí enriba, donde ta aquella cabaña [seña- —¿De qué te ríes?
lando el lugar]90. —¡Bah!, ná, tonta, ¿de qué va ser?
—¿Cómo que ye?
25.11 Dice:
Los cardos testigos —¿Acuérdeste de fulanu?
(ATU 960A) —Sí.
Lugar: Urbiés, MIERES. —Ye que matélu yo y ta ahí enterráu, y díjome que los cardos yeren testigos.
Informante: Aquilino Lebrato González, unos 70 años (2000).
Y la muyer pues empezó a ponese mala y mala y mala, y nu-y pasaba y
cantó. Y los cardos fueron los testigos92.
Eso oílo yo tamién, sí, que lu mató onde había unos cardos, y diz él:
—Estos van ser testigos de…
91
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo del
Pueblo de Asturias, 2000).
Sebe: «cierre de finca hecho con arbolado y matorral».
* *
Llamarga: «lugar pantanoso».
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo del
90 92
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo del
Pueblo de Asturias, 2000). Pueblo de Asturias, 2000).
152 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS CUENTOS HUMANOS 153
25.13 Lo que yo oyera era uno… que eso fue realidá. Resulta ser de que ése
El aire testigo matara un vecín. Y decía el vecín:
(ATU 960A) —No me mates, que los cuervos van ser testigos de la muerte mía.
Ya él no hizo caso y matólo. Ya un día taba trabajando n’una finca con’a
Lugar: Vis, AMIEVA.
Informante: Matilde García Cubiella, 42 años (2001).
mujer, ya taban los cuervos por encima d’él glayando* ya él ríase. Ya diz-y la
mujer:
Resulta que una vez entre la muyer y el querido mataron al hombre. En- —¿De qué te ríes?
tonces cuando lu estaben matando dice: —No, no, de nada.
—¡El aire!, ¡el aire vos descubrirá y vos delatará! —No, tú d’algo te ríes, ¿por qué nu me lo dices?
Y bueno, el paisano enterráronlu y pasó tiempo y, bueno, al final no se Diz él:
supo. —Si nu lo dices a nadie, cuéntotelo.
Entonces [un día] ellos metiéronse en una corte porque llovía y acía aire. —¡Coño!, entós si nun tienes confianza con’a muyer, ¿con quién vas tenela?
Y resulta que un probe envede estar ena corte estaba en payar, pero ellos no Y bueno, pues díjoselo:
sabíen que estaba el probe en el payar. Y cuando vieron el airón, y el aire trexo
—A fulano matéilo yo.
así como [Link]*, y empezaron a hablar. Dice:
Y ella calló, pero pasó unos días y nun sé que-y pasó con’a mujer, ya taba
—¡Que inorante era fulano, decir qu’el aire mos diba descubrir!
muy furioso y quería pega-y.
Y estaba el probe oyéndolo desde’l payar. Y entonces el probe pues de-
—¡Ah, disgraciáu!, ¿quies matame como mateiste a fulano?
nunciólos. Y el aire los descubrió, porque si no hubiera sisto aire pues ten-
dríen otru medio de conversación, no del aire. Y entonces el probe oyólo y Ya los cuervos fueron testigos, pero eso fue una realidá. Mi madre nom-
ui el que los denunció. Eso sí, de oílo a mio madre tamién93. braba quienes fueran ya todo94.
26
25.14
La manta partida
Los cuervos testigos
(ATU 980A)
(ATU 960A)
Lugar: Berzana, TINEO. Patri qualis fueris, tibi filius talis erit (Libro de los enxemplos, siglo xiv).
Informante: Luis Cornás, 71 años, campesino (2001).
Cual fueres a tu padre que trabajó por ti,
el fijo que engendrares tal será a ti.
H. ueyes: «hojas».
*
Glayando: «gritando».
*
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo del
93
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo del
94
25.13 Lo que yo oyera era uno… que eso fue realidá. Resulta ser de que ése
El aire testigo matara un vecín. Y decía el vecín:
(ATU 960A) —No me mates, que los cuervos van ser testigos de la muerte mía.
Ya él no hizo caso y matólo. Ya un día taba trabajando n’una finca con’a
Lugar: Vis, AMIEVA.
Informante: Matilde García Cubiella, 42 años (2001).
mujer, ya taban los cuervos por encima d’él glayando* ya él ríase. Ya diz-y la
mujer:
Resulta que una vez entre la muyer y el querido mataron al hombre. En- —¿De qué te ríes?
tonces cuando lu estaben matando dice: —No, no, de nada.
—¡El aire!, ¡el aire vos descubrirá y vos delatará! —No, tú d’algo te ríes, ¿por qué nu me lo dices?
Y bueno, el paisano enterráronlu y pasó tiempo y, bueno, al final no se Diz él:
supo. —Si nu lo dices a nadie, cuéntotelo.
Entonces [un día] ellos metiéronse en una corte porque llovía y acía aire. —¡Coño!, entós si nun tienes confianza con’a muyer, ¿con quién vas tenela?
Y resulta que un probe envede estar ena corte estaba en payar, pero ellos no Y bueno, pues díjoselo:
sabíen que estaba el probe en el payar. Y cuando vieron el airón, y el aire trexo
—A fulano matéilo yo.
así como [Link]*, y empezaron a hablar. Dice:
Y ella calló, pero pasó unos días y nun sé que-y pasó con’a mujer, ya taba
—¡Que inorante era fulano, decir qu’el aire mos diba descubrir!
muy furioso y quería pega-y.
Y estaba el probe oyéndolo desde’l payar. Y entonces el probe pues de-
—¡Ah, disgraciáu!, ¿quies matame como mateiste a fulano?
nunciólos. Y el aire los descubrió, porque si no hubiera sisto aire pues ten-
dríen otru medio de conversación, no del aire. Y entonces el probe oyólo y Ya los cuervos fueron testigos, pero eso fue una realidá. Mi madre nom-
ui el que los denunció. Eso sí, de oílo a mio madre tamién93. braba quienes fueran ya todo94.
26
25.14
La manta partida
Los cuervos testigos
(ATU 980A)
(ATU 960A)
Lugar: Berzana, TINEO. Patri qualis fueris, tibi filius talis erit (Libro de los enxemplos, siglo xiv).
Informante: Luis Cornás, 71 años, campesino (2001).
Cual fueres a tu padre que trabajó por ti,
el fijo que engendrares tal será a ti.
H. ueyes: «hojas».
*
Glayando: «gritando».
*
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo del
93
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo del
94
Cuentan que un viejo dio a un fijo que lo sirvió mucho bien todos sus bienes; mas des- 26.2
pués que gelos hobo dado, echólo de la cama donde dormía e tomóla para él e para su mujer, La manta partida
e fizo facer a su padre el lecho tras la puerta. E de que vino el invierno el viejo había frío,
(ATU 980A)
ca el fijo le había tomado la buena ropa con que se cobría, e rogó a un su nieto, fijo de su
fijo, que rogase a su padre que le diese alguna ropa para se cobrir; e el mozo apenas pudo Lugar: Premoñu, LES REGUERES.
alcanzar de su padre dos varas de sayal para su abuelo, e quedábanle al fijo otras dos. E el Informante: Manuel Suárez Llana, 85 años, campesino (1998).
mozo llorando rogó al padre que le diese las otras dos, e tanto lloró, que gelas hobo de dar,
e demandóle que para qué las quería, e respondióle: Era un paisano viejo, y resulta que querían echalo de casa. Y entonces
—Quiérolas guardar fasta que tú seas tal commo es agora tu padre, e estonce non te diz el padre al nieto:
daré más, así commo tú non quieres dar a tu padre 95. —Vete arriba y dale una manta a tu buelo pa que se marche pol mundo.
Y bajó-y una buena. Diz él [el padre]:
26.1 —No, había allí una más ruina.
La manta partida Diz él:
(ATU 980A) —No, ésa la dejo pa usté, pa cuando sea como él.
Lugar: Vill Y entonces diz el padre:
..apró, TINEO.
Informante: Carolina Alvarez, 65 años, ama de casa (1997). —¡No, no, lleva las dos p’arriba!97.
Era un padre y un hijo, y el hijo echó de casa a su padre, que era viejo. Y 26.3
entonces va el hijo y dice:
La manta partida
—Toma una manta y vete por el mundo, que no te queremos en casa.
(ATU 980A)
Y sal el nieto corriendo:
Lugar: Urbiés, MIERES.
—¡Padre, padre!, toi pensando que mejor le partes la manta al medio, Informante: un hombre de 61 años (2000).
porque así guardas la otra mitá pa cuando seas tú viejo96.
Yo sentí a mi güelu contar de que antes cogíen los padres y que los lleva-
ben pal monte pa que los comieren les fieres, y que un fiyu llevaba al padre
pa dejalu en monte, y cuando se puso a dejalu en monte pues él dejába-y una
manta pa que se tapare, y que-y había dicho el nietu:
—¡Ah, pá, corta la manta al medio!
95
Sánchez de Vercial, El libro de los enxemplos, CCLXXII, ed. Pascual de Gayangos (Madrid:
Biblioteca de Autores Españoles, tomo LI, 1952), pág. 513.
96
Versión publicada en Cuentos del Siglo de Oro en la tradición oral de Asturias (Gijón: Museo del Versión publicada en Cuentos del Siglo de Oro en la tradición oral de Asturias (Gijón: Museo del
97
Pueblo de Asturias, 1998), n.º 45.1. Pueblo de Asturias, 1998), n.º 45.2.
154 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS CUENTOS HUMANOS 155
Cuentan que un viejo dio a un fijo que lo sirvió mucho bien todos sus bienes; mas des- 26.2
pués que gelos hobo dado, echólo de la cama donde dormía e tomóla para él e para su mujer, La manta partida
e fizo facer a su padre el lecho tras la puerta. E de que vino el invierno el viejo había frío,
(ATU 980A)
ca el fijo le había tomado la buena ropa con que se cobría, e rogó a un su nieto, fijo de su
fijo, que rogase a su padre que le diese alguna ropa para se cobrir; e el mozo apenas pudo Lugar: Premoñu, LES REGUERES.
alcanzar de su padre dos varas de sayal para su abuelo, e quedábanle al fijo otras dos. E el Informante: Manuel Suárez Llana, 85 años, campesino (1998).
mozo llorando rogó al padre que le diese las otras dos, e tanto lloró, que gelas hobo de dar,
e demandóle que para qué las quería, e respondióle: Era un paisano viejo, y resulta que querían echalo de casa. Y entonces
—Quiérolas guardar fasta que tú seas tal commo es agora tu padre, e estonce non te diz el padre al nieto:
daré más, así commo tú non quieres dar a tu padre 95. —Vete arriba y dale una manta a tu buelo pa que se marche pol mundo.
Y bajó-y una buena. Diz él [el padre]:
26.1 —No, había allí una más ruina.
La manta partida Diz él:
(ATU 980A) —No, ésa la dejo pa usté, pa cuando sea como él.
Lugar: Vill Y entonces diz el padre:
..apró, TINEO.
Informante: Carolina Alvarez, 65 años, ama de casa (1997). —¡No, no, lleva las dos p’arriba!97.
Era un padre y un hijo, y el hijo echó de casa a su padre, que era viejo. Y 26.3
entonces va el hijo y dice:
La manta partida
—Toma una manta y vete por el mundo, que no te queremos en casa.
(ATU 980A)
Y sal el nieto corriendo:
Lugar: Urbiés, MIERES.
—¡Padre, padre!, toi pensando que mejor le partes la manta al medio, Informante: un hombre de 61 años (2000).
porque así guardas la otra mitá pa cuando seas tú viejo96.
Yo sentí a mi güelu contar de que antes cogíen los padres y que los lleva-
ben pal monte pa que los comieren les fieres, y que un fiyu llevaba al padre
pa dejalu en monte, y cuando se puso a dejalu en monte pues él dejába-y una
manta pa que se tapare, y que-y había dicho el nietu:
—¡Ah, pá, corta la manta al medio!
95
Sánchez de Vercial, El libro de los enxemplos, CCLXXII, ed. Pascual de Gayangos (Madrid:
Biblioteca de Autores Españoles, tomo LI, 1952), pág. 513.
96
Versión publicada en Cuentos del Siglo de Oro en la tradición oral de Asturias (Gijón: Museo del Versión publicada en Cuentos del Siglo de Oro en la tradición oral de Asturias (Gijón: Museo del
97
Pueblo de Asturias, 1998), n.º 45.1. Pueblo de Asturias, 1998), n.º 45.2.
156 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS
Y diz él:
—¡Hombre!, ¿pa qué quieres que corte la manta al medio?
Diz él:
—Porque así cuando seas tú vieyu, con la otra mitá que dejes de tapar a tu
pàpa, tápote yo a ti pa que te coman les fieres.
Y el pá cogiólu y pa casa98.
CUENTOS DEL OGRO ESTÚPIDO
27
El reparto engañoso de la cosecha
(ATU 1030)
De lo que contesçió al Bien e al Mal, e al cuerdo con el loco (El conde Lucanor, siglo xiv)
Señor conde, el Bien e el Mal acordaron de fazer su compañía en uno. E el mal, que
es más acuçioso, e siempre anda con rebuelta e non puede folgar, sinon revolver algún engaño
e algún mal, dixo al Bien que sería buen recabdo que oviessen algund ganado con que se
pudiessen mantener. Al Bien plogo desto. E acordaron de aver ovejas.
E luego de que las ovejas fueron paridas, dixo el Mal al Bien que escogiese en el esqui-
mo de aquellas ovejas.
l Bien, commo es bueno e mesurado, non quiso escoger, e el Bien dixo al Mal que
E
escogiese él. E el mal, porque es malo e derranchado, plógol ende, e dixo que tomasse el Bien
los corderuelos assí como nasçían, e él, que tomaría la leche e la lana de las ovejas. E el Bien
dio a entender que se pagava desta partición.
E el Mal dixo que era bien que oviessen puercos; e al Bien plogo desto. E desque
parieron, dixo el Mal que pues el Bien tomara los fijos de las ovejas e él la leche e la lana,
que tomasse agora la leche e la lana de las puercas, e que tomaría él los fijos. E el Bien
tomó aquella parte.
espués dixo el Mal que pussiessen alguna ortaliza; e pusieron nabos. E desque
D
nasçieron, dixo el Mal al Bien que non sabía qué cosa era lo que non veía, mas, porque el
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo del
98 Bien viesse lo que tomava, que tomasse las fojas de los nabos que parescían e estavan sobre
Pueblo de Asturias, 1998). tierra, e que tomaría él lo que estava so tierra; e el Bien tomó aquella parte.
156 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS
Y diz él:
—¡Hombre!, ¿pa qué quieres que corte la manta al medio?
Diz él:
—Porque así cuando seas tú vieyu, con la otra mitá que dejes de tapar a tu
pàpa, tápote yo a ti pa que te coman les fieres.
Y el pá cogiólu y pa casa98.
CUENTOS DEL OGRO ESTÚPIDO
27
El reparto engañoso de la cosecha
(ATU 1030)
De lo que contesçió al Bien e al Mal, e al cuerdo con el loco (El conde Lucanor, siglo xiv)
Señor conde, el Bien e el Mal acordaron de fazer su compañía en uno. E el mal, que
es más acuçioso, e siempre anda con rebuelta e non puede folgar, sinon revolver algún engaño
e algún mal, dixo al Bien que sería buen recabdo que oviessen algund ganado con que se
pudiessen mantener. Al Bien plogo desto. E acordaron de aver ovejas.
E luego de que las ovejas fueron paridas, dixo el Mal al Bien que escogiese en el esqui-
mo de aquellas ovejas.
l Bien, commo es bueno e mesurado, non quiso escoger, e el Bien dixo al Mal que
E
escogiese él. E el mal, porque es malo e derranchado, plógol ende, e dixo que tomasse el Bien
los corderuelos assí como nasçían, e él, que tomaría la leche e la lana de las ovejas. E el Bien
dio a entender que se pagava desta partición.
E el Mal dixo que era bien que oviessen puercos; e al Bien plogo desto. E desque
parieron, dixo el Mal que pues el Bien tomara los fijos de las ovejas e él la leche e la lana,
que tomasse agora la leche e la lana de las puercas, e que tomaría él los fijos. E el Bien
tomó aquella parte.
espués dixo el Mal que pussiessen alguna ortaliza; e pusieron nabos. E desque
D
nasçieron, dixo el Mal al Bien que non sabía qué cosa era lo que non veía, mas, porque el
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo del
98 Bien viesse lo que tomava, que tomasse las fojas de los nabos que parescían e estavan sobre
Pueblo de Asturias, 1998). tierra, e que tomaría él lo que estava so tierra; e el Bien tomó aquella parte.
158 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS CUENTOS DEL OGRO ESTÚPIDO 159
Después pusieron colles; e desque nasçieron, dixo el Mal que, pues el Bien tomara la Y el paisano diz él:
otra vez de los nabos lo que estava sobre tierra, que tomase agora de las colles lo que estava —¡Me cago en Dios que me parió! —claro, tenía las uñas cortadinas, muy
so tierra, e el Bien tomó aquella parte 99. peladinas, y diz él:— Yo d’esta vez nun voy a sacar nada, porque el diablo tien
unas uñas largas de la hostia, y saca cada poda ahí de la virgen, ¿entiendes?
27.1 Va pa casa todo disgustáu, y diz la paisana:
El reparto engañoso de la cosecha + El concurso de rasguñarse uno al otro —¿Qué te pasa?
(ATU 1030 + 1095) —Coño, díjome el diablo esto.
Lugar: Courias, CANGAS DEL NARCEA. Diz ella:
Informante: José García Menéndez, 67 años, campesino (1998). —Nun te preocupes, d’este apuro sácote yo. D’este apuro sácote yo por-
que…, porque sí.
El diablo hizo una vez un apueste con un señor, que cavaron un trozo Y entonces resulta que va p’allá el diablo un día pola mañana pa repartir
de terreno en la sierra pa semalo a trigo, y entonces resulta que el día de la las patatas cola uña. Y taba la paisana así esparrada soplando el fuego con
repartición… el diablo era muy listo, claro, y diz él: una cañavera de aquellas que había antes, ¡pppffffff!, ¡pppffffff!, soplando las
—Oye, ¿cómo hacemos esto? Cogeremos uno p’abajo y otro p’arriba. brasas del fuego, y la paisana taba con el chisme… [al aire]. Y diz el diablo:
¿Ónde quiés coger? —Oye, ¿qué ia eso que tienes ahí?
Dijo el paisano: Diz ella:
—Bueno, pues mira, cogeré p’arriba. —Esto fue el mi home la otra noche, de una uñada que me pegó.
Y claro, cogió p’arriba y cogió la espiga y cogió la grana toda, y al otro [al Y diz el diablo:
diablo] tocó-y la paja, ¿entiendes? —¡Oi!, que se quede con las patatas y que se quede con todo. Si con una
Al año siguiente sembráranlo a patatas. Y resulta que sémbranlo a patatas, uñada, según las tien él cortas, te hizo eso, déjame sin patatas, déjame sin nada.
y taban muy buenas las patatas, y resulta que va y dice: ¡Así que quédate con todo!100.
—Bueno, ¿cómo hacemos este año? Hay que repartilas también, ¿pa qué
vamos a andar…?, ¿pa dónde coges, p’arriba o p’abajo?
Y diz el paisano:
—Bueno, la otra vez cogí p’arriba, pues esta vez cogeréi p’abajo.
Y claro, las patatas taban debajo tierra, nun taban en la rama. Y dijo el diablo:
—No, no, esto nun puéi ser. Vamos a repartilas cola uña, el que más parta
más tien.
Don Juan Manuel, El Conde Lucanor, XLIII, ed. de Alfonso I. Sotelo (Madrid: Cátedra,
99 100
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo
1989), págs. 255-256. del Pueblo de Asturias, 1998).
158 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS CUENTOS DEL OGRO ESTÚPIDO 159
Después pusieron colles; e desque nasçieron, dixo el Mal que, pues el Bien tomara la Y el paisano diz él:
otra vez de los nabos lo que estava sobre tierra, que tomase agora de las colles lo que estava —¡Me cago en Dios que me parió! —claro, tenía las uñas cortadinas, muy
so tierra, e el Bien tomó aquella parte 99. peladinas, y diz él:— Yo d’esta vez nun voy a sacar nada, porque el diablo tien
unas uñas largas de la hostia, y saca cada poda ahí de la virgen, ¿entiendes?
27.1 Va pa casa todo disgustáu, y diz la paisana:
El reparto engañoso de la cosecha + El concurso de rasguñarse uno al otro —¿Qué te pasa?
(ATU 1030 + 1095) —Coño, díjome el diablo esto.
Lugar: Courias, CANGAS DEL NARCEA. Diz ella:
Informante: José García Menéndez, 67 años, campesino (1998). —Nun te preocupes, d’este apuro sácote yo. D’este apuro sácote yo por-
que…, porque sí.
El diablo hizo una vez un apueste con un señor, que cavaron un trozo Y entonces resulta que va p’allá el diablo un día pola mañana pa repartir
de terreno en la sierra pa semalo a trigo, y entonces resulta que el día de la las patatas cola uña. Y taba la paisana así esparrada soplando el fuego con
repartición… el diablo era muy listo, claro, y diz él: una cañavera de aquellas que había antes, ¡pppffffff!, ¡pppffffff!, soplando las
—Oye, ¿cómo hacemos esto? Cogeremos uno p’abajo y otro p’arriba. brasas del fuego, y la paisana taba con el chisme… [al aire]. Y diz el diablo:
¿Ónde quiés coger? —Oye, ¿qué ia eso que tienes ahí?
Dijo el paisano: Diz ella:
—Bueno, pues mira, cogeré p’arriba. —Esto fue el mi home la otra noche, de una uñada que me pegó.
Y claro, cogió p’arriba y cogió la espiga y cogió la grana toda, y al otro [al Y diz el diablo:
diablo] tocó-y la paja, ¿entiendes? —¡Oi!, que se quede con las patatas y que se quede con todo. Si con una
Al año siguiente sembráranlo a patatas. Y resulta que sémbranlo a patatas, uñada, según las tien él cortas, te hizo eso, déjame sin patatas, déjame sin nada.
y taban muy buenas las patatas, y resulta que va y dice: ¡Así que quédate con todo!100.
—Bueno, ¿cómo hacemos este año? Hay que repartilas también, ¿pa qué
vamos a andar…?, ¿pa dónde coges, p’arriba o p’abajo?
Y diz el paisano:
—Bueno, la otra vez cogí p’arriba, pues esta vez cogeréi p’abajo.
Y claro, las patatas taban debajo tierra, nun taban en la rama. Y dijo el diablo:
—No, no, esto nun puéi ser. Vamos a repartilas cola uña, el que más parta
más tien.
Don Juan Manuel, El Conde Lucanor, XLIII, ed. de Alfonso I. Sotelo (Madrid: Cátedra,
99 100
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo
1989), págs. 255-256. del Pueblo de Asturias, 1998).
ANÉCDOTAS Y CHASCARRILLOS
28
Por el decir de la gente
(ATU 1215)
De lo que contesçió a un omne bueno con su fijo (El conde Lucanor, siglo xiv).
l omne bueno e su fijo eran labradores e moravan çerca de una villa. E un día que
E
fazían y mercado, dixo a su fijo que fuesen amos allá para comprar algunas cosas que
avían mester, e acordaron de levar una vestia en que lo traxiesen. E yendo amos a merca-
do, levavan la vestia sin ninguna carga e ivan amos de pie e encontraron unos omnes que
vinían daquella villa do ellos ivan. E de que fablaron en uno e se partieron los unos de los
otros, aquellos omnes que encontraron conmençaron a departir ellos entre sí e dizían que
non les paresçían de buen recabdo aquel omne e su fijo, pues levavan la vestia descargada
e iban entre amos de pie. El omne bueno, después que aquello oyó, preguntó a su fijo que
quel paresçía daquello que dizían. E el fijo dixo que dizían verdat, que pues la vestia iba
descargada, que non era buen seso ir entre amos de pie. E entonçe mandó el omne bueno a
su fijo que subiese en la vestia.
yendo así por el camino, fallaron otros omnes, e de que se partieron dellos, conmença-
E
ron a dezir que lo errara mucho aquel omne bueno, porque iva él de su pie, que era viejo e
cansado, e el moço, que podría sofrir lazeria iba en la vestia. Preguntó entonçe el omne bueno
a su fijo que quel paresçía de lo que aquellos dizían; e él dixol quel paresçía que dizían
razón. Estonce mandó a su fijo que descendiese de la vestia e subió él en ella.
a poca pieça toparon con otros e dixieron que fazía muy desaguisado dexar el moço,
E
que era tierno e non podría sofrir lazeria, ir de pie, e ir el omne bueno, que era usado de
ANÉCDOTAS Y CHASCARRILLOS
28
Por el decir de la gente
(ATU 1215)
De lo que contesçió a un omne bueno con su fijo (El conde Lucanor, siglo xiv).
l omne bueno e su fijo eran labradores e moravan çerca de una villa. E un día que
E
fazían y mercado, dixo a su fijo que fuesen amos allá para comprar algunas cosas que
avían mester, e acordaron de levar una vestia en que lo traxiesen. E yendo amos a merca-
do, levavan la vestia sin ninguna carga e ivan amos de pie e encontraron unos omnes que
vinían daquella villa do ellos ivan. E de que fablaron en uno e se partieron los unos de los
otros, aquellos omnes que encontraron conmençaron a departir ellos entre sí e dizían que
non les paresçían de buen recabdo aquel omne e su fijo, pues levavan la vestia descargada
e iban entre amos de pie. El omne bueno, después que aquello oyó, preguntó a su fijo que
quel paresçía daquello que dizían. E el fijo dixo que dizían verdat, que pues la vestia iba
descargada, que non era buen seso ir entre amos de pie. E entonçe mandó el omne bueno a
su fijo que subiese en la vestia.
yendo así por el camino, fallaron otros omnes, e de que se partieron dellos, conmença-
E
ron a dezir que lo errara mucho aquel omne bueno, porque iva él de su pie, que era viejo e
cansado, e el moço, que podría sofrir lazeria iba en la vestia. Preguntó entonçe el omne bueno
a su fijo que quel paresçía de lo que aquellos dizían; e él dixol quel paresçía que dizían
razón. Estonce mandó a su fijo que descendiese de la vestia e subió él en ella.
a poca pieça toparon con otros e dixieron que fazía muy desaguisado dexar el moço,
E
que era tierno e non podría sofrir lazeria, ir de pie, e ir el omne bueno, que era usado de
162 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS ANÉCDOTAS Y CHASCARRILLOS 163
pararse a las lazerias, en la vestia. Estonçe preguntó el omne bueno a su fijo que quél 28.1
paresçíe destos que esto dizían. E el moço dixol que, segund él cuidava, quel dizían verdat. Por el decir de la gente
Estonçe mandó el omne bueno a su fijo que subiese en la vestia porque non fuese ninguno
(ATU 1215)
dellos de pie.
Lugar: Vill..apedre, Navia.
E yendo así, encontraron otros omnes que començaron a dezir que aquella vestia en que
Informante: Manolo Pérez González, 57 años (1997).
ivan era tan flaca que abés podría andar bien por el camino, e pues así era, que fazían muy
grant yerro ir entramos en la vestia. E el omne bueno preguntó al su fijo que quél semejava
daquello que aquellos omnes buenos dizían: e el moço dixo a su padre quel semejava verdat n una ocasión, en un pueblo, un paisano fue pa la feria, y llevaba el nieto
E
aquello. Estonçe el padre respondió a su fijo en esta manera: con él, y entonces llevaban el caballo, y el neno dice:
—Fijo, bien sabes que quando saliemos de nuestra casa, que amos veníamos de pie e —Voy yo un pedacín andando, bolito.
traíamos la vestia sin carga ninguna, e tú dizías que te semejaba que era bien. E después, Y entonces el paisano iba montao nel caballo, y cuando pasaron por junta
fallamos omnes en el camino que nos dixieron que non era bien, e mandéte yo sobir en la una casa pues había una paisana en la ventana, y diz ella:
vestia en finqué de pie; e tú dixiste que era bien. E después fallamos otros omnes que dixie- —¡Asi ya todo, vaya por Dios!, lleva el neno andando y él vei esparrao nel
ron que aquello non era bien, e por ende desçendiste tú e sobí yo en la vestia, e tú dixiste que caballo podendo andar él.
aquello era lo mejor. E porque los otros que fallamos dixieron que non era bien, mandéte
El caso ia que el paisano, pasaron de allí y diz él:
subir en la vestia comigo; e tú dixiste que era mejor que non fincar tú de pie e ir yo en la
vestia. E agora éstos que fallamos dizen que fazemos yerro en ir entre amos en la vestia; e —¡Aquí hay que tomar medidas!
tú tienes que dicen verdat. E pues que assí es, ruégote que me digas qué es lo que podemos Y entonces vei él, bájase del caballo y pon el neno, y pasan por junta otra
fazer en que las gentes non puedan travar; ca ya fuemos entre amos de pie, e dixieron que casa y entonces sal otra paisana por allí mirando y dice:
non fazíamos bien; e fu yo de pie e tú en la vestia, e dixieron que errávamos; e fu yo en —¡Vaya por Dios, así ya todo!, el pobre viejo andando y el neno de a caballo.
la vestia e tú de pie, e dixieron que era yerro, e agora imos amos en la vestia, e dizen que
Y pasan de allí y dice el buelo:
fazemos mal. Pues en ninguna guisa non puede ser que alguna destas cosas non fagamos, e
ya todas las fiziemos, e todos dizen que son yerro, e esto fiz yo porque tomasses exiemplo de —Bueno, pues, nenín, vamos a tener que amañalo de otra manera.
las cosas que te acaesçiesen en tu fazienda; ca çierto sey que nunca farás cosa de que todos Y móntalo nel caballo y van los dos montaos, y pasan por junta outra casa
digan bien; ca si fuere buena la cosa, los malos e aquellos que se les non sigue pro de aquella y outra señora tamén taba mirando y dice:
cosa, dirán mal della; e si fuere la cosa mala, los buenos que se pagan del bien non podrían Así ya todo, el pobre animal, ¡mira cómo lo llevan!, ¡arreventao!, ¡y ellos
—
dezir que es bien el mal que tú feziste. E por ende, si tú quieres fazer lo mejor e más a tu dos ben esporronaos nel caballo!
pro, cata que fagas lo mejor e lo que entendieres que te cumple más, e sol que non sea mal,
Y entonces dice el buelo:
non dejes de lo fazer por reçelo de dicho de las gentes: ca çierto es que las gentes a lo demás
siempre fablan en las cosas a su voluntad, e non catan lo que es más a su pro 101. —Hay que mirar, nenín, porque esto nun sei cómo vei a ser.
El caso ia que bájanse los dos, van andando y pasan por outra casa y dice
la paisana, outra que había por allí mirando:
Don Juan Manuel, El Conde Lucanor, II, ed. de Alfonso I. Sotelo (Madrid: Cátedra, 1989),
101 ¡Así ya todo, mira estos dos infelices!, llevan el caballo andando ya ellos
—
págs. 85-87. dos andando, sin carga ninguna el caballo.
162 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS ANÉCDOTAS Y CHASCARRILLOS 163
pararse a las lazerias, en la vestia. Estonçe preguntó el omne bueno a su fijo que quél 28.1
paresçíe destos que esto dizían. E el moço dixol que, segund él cuidava, quel dizían verdat. Por el decir de la gente
Estonçe mandó el omne bueno a su fijo que subiese en la vestia porque non fuese ninguno
(ATU 1215)
dellos de pie.
Lugar: Vill..apedre, Navia.
E yendo así, encontraron otros omnes que començaron a dezir que aquella vestia en que
Informante: Manolo Pérez González, 57 años (1997).
ivan era tan flaca que abés podría andar bien por el camino, e pues así era, que fazían muy
grant yerro ir entramos en la vestia. E el omne bueno preguntó al su fijo que quél semejava
daquello que aquellos omnes buenos dizían: e el moço dixo a su padre quel semejava verdat n una ocasión, en un pueblo, un paisano fue pa la feria, y llevaba el nieto
E
aquello. Estonçe el padre respondió a su fijo en esta manera: con él, y entonces llevaban el caballo, y el neno dice:
—Fijo, bien sabes que quando saliemos de nuestra casa, que amos veníamos de pie e —Voy yo un pedacín andando, bolito.
traíamos la vestia sin carga ninguna, e tú dizías que te semejaba que era bien. E después, Y entonces el paisano iba montao nel caballo, y cuando pasaron por junta
fallamos omnes en el camino que nos dixieron que non era bien, e mandéte yo sobir en la una casa pues había una paisana en la ventana, y diz ella:
vestia en finqué de pie; e tú dixiste que era bien. E después fallamos otros omnes que dixie- —¡Asi ya todo, vaya por Dios!, lleva el neno andando y él vei esparrao nel
ron que aquello non era bien, e por ende desçendiste tú e sobí yo en la vestia, e tú dixiste que caballo podendo andar él.
aquello era lo mejor. E porque los otros que fallamos dixieron que non era bien, mandéte
El caso ia que el paisano, pasaron de allí y diz él:
subir en la vestia comigo; e tú dixiste que era mejor que non fincar tú de pie e ir yo en la
vestia. E agora éstos que fallamos dizen que fazemos yerro en ir entre amos en la vestia; e —¡Aquí hay que tomar medidas!
tú tienes que dicen verdat. E pues que assí es, ruégote que me digas qué es lo que podemos Y entonces vei él, bájase del caballo y pon el neno, y pasan por junta otra
fazer en que las gentes non puedan travar; ca ya fuemos entre amos de pie, e dixieron que casa y entonces sal otra paisana por allí mirando y dice:
non fazíamos bien; e fu yo de pie e tú en la vestia, e dixieron que errávamos; e fu yo en —¡Vaya por Dios, así ya todo!, el pobre viejo andando y el neno de a caballo.
la vestia e tú de pie, e dixieron que era yerro, e agora imos amos en la vestia, e dizen que
Y pasan de allí y dice el buelo:
fazemos mal. Pues en ninguna guisa non puede ser que alguna destas cosas non fagamos, e
ya todas las fiziemos, e todos dizen que son yerro, e esto fiz yo porque tomasses exiemplo de —Bueno, pues, nenín, vamos a tener que amañalo de otra manera.
las cosas que te acaesçiesen en tu fazienda; ca çierto sey que nunca farás cosa de que todos Y móntalo nel caballo y van los dos montaos, y pasan por junta outra casa
digan bien; ca si fuere buena la cosa, los malos e aquellos que se les non sigue pro de aquella y outra señora tamén taba mirando y dice:
cosa, dirán mal della; e si fuere la cosa mala, los buenos que se pagan del bien non podrían Así ya todo, el pobre animal, ¡mira cómo lo llevan!, ¡arreventao!, ¡y ellos
—
dezir que es bien el mal que tú feziste. E por ende, si tú quieres fazer lo mejor e más a tu dos ben esporronaos nel caballo!
pro, cata que fagas lo mejor e lo que entendieres que te cumple más, e sol que non sea mal,
Y entonces dice el buelo:
non dejes de lo fazer por reçelo de dicho de las gentes: ca çierto es que las gentes a lo demás
siempre fablan en las cosas a su voluntad, e non catan lo que es más a su pro 101. —Hay que mirar, nenín, porque esto nun sei cómo vei a ser.
El caso ia que bájanse los dos, van andando y pasan por outra casa y dice
la paisana, outra que había por allí mirando:
Don Juan Manuel, El Conde Lucanor, II, ed. de Alfonso I. Sotelo (Madrid: Cátedra, 1989),
101 ¡Así ya todo, mira estos dos infelices!, llevan el caballo andando ya ellos
—
págs. 85-87. dos andando, sin carga ninguna el caballo.
164 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS ANÉCDOTAS Y CHASCARRILLOS 165
me crea, la burra andando sola ya e us lus dos a patita. ¿Vienen así desde 29.1
muitu tiempu, ho? El diablo protege la castidad de la esposa
—No, home, no, baxámunus desde Castru. (ATU 1352)
—Pues pueden afurrala, ho, que lus burrus ia’l estudio qu’echan, ia la carrera Lugar: Morzóu, CANGAS DEL NARCEA.
que tienen, ya ¡decir a Dios que la deixan…! ¡Nun tengan duelo de la pullina! Informante: Alfredo Rodríguez Suárez, 73 años, campesino (1998).
Diz él:
—Nun faigo caso de naide más. Ya chegu a Aguasmestas cumu a mí me dé na vez fuera el diablo a una casa a que-y dieran de comer. Ya dijo el
U
la gana, que you nun voy a tapar inguas, que la xente ia’l diablu. Saliénunnus dueño:
en Gua, pasóunus esto na Pola, pasóunos en Castro, ahora pásame na Riera. —Sí, te doy de comer, pero tienes que hacer una cosa.
¡Ahora póngome a caballo cumu me dé la gana, ya baxu cuando quiera!103. —¿Qué cosa es?
—Pues tengo que ir de viaje y tienes que guardame la mujer tres días.
29
—Bueno, pues hala, tres días.
El diablo protege la castidad de la esposa
Conque, hala, yá marchó el paisano. Y el primer día, apenas amanecíu,
(ATU 1352) levántase la paisana y fue a casa’l cura. Diz-y:
Crónica del monasterio Hirsaugiense (siglo xvi). —Fulano marchó de viaje, hasta tal día no viene.
Y bueno, yá vien el cura pa con la paisana y ¡cago en diez!, enseguida tocan
l chiste más gracioso que Tritemio refiere de este Duende es, que un Caballero, cuya
E
las campanas a fuéu. Acudieron los vecinos y yá el cura tuvo que marchar.
consorte era sobradamente libre, estando para hacer una ausencia algo larga de su casa, le
dijo a Hudequin chanceando, que le guardase a su mujer entretanto que volvía. No lo tomó Al segundo día pues vienen los vecinos que se había entornáu un carro
de chanza Hudequin, antes seriamente respondió que sería fiel custodia suya; y así que y que taba el paisano debajo, que había que acudir todos ahí a sacalo. Bueno,
fuese sin miedo de padecer, por la fragilidad de su mujer, la menor ofensa. Como lo ofreció quedába-y un día, y dice:
lo ejecutó. Acudían algunos mozos libres a la casa de la señora; pero Hudequin, atravesado —You toi perdío con esta gente.
en la escalera, o en la puerta, a golpes los hacía retirar a todos; de modo que ninguno logró Y claro, al tercer día dice:
la entrada. Vuelto el Caballero de su viaje, y encontrando a Hudequin, le aseguró éste de
—Y ahora ¿qué me amañarán?
la puntualidad conque le había servido; pero quejándose del mucho trabajo que le había
costado le añadió, que otra vez que emprehendiese algún viaje, no tenía que hacerle aquel Y cuando yá taban na cama, que se funde el piso. ¡Me cago en diez! Bue-
encargo: porque (decía) antes guardaré cuantos puercos hay en Sajonia, que cargarme de no, ya pasaron los tres días y llega el paisano. Dice:
guardar otra vez a tu mujer 104. —¿Qué tal te fue?
103
Versión publicada en Cuentos del Siglo de Oro en la tradición oral de Asturias (Gijón: Museo
del Pueblo de Asturias, 1998), n.º 52.2. Hudequin de Sajonia y recogido en el Teatro Crítico Universal de Feijóo, ed. Clásicos Castellanos,
104
Cfr. el relato de Juan Tritemio en la Crónica del monasterio Hirsaugiense, referido al duende tomo II, págs. 18-19.
166 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS ANÉCDOTAS Y CHASCARRILLOS 167
me crea, la burra andando sola ya e us lus dos a patita. ¿Vienen así desde 29.1
muitu tiempu, ho? El diablo protege la castidad de la esposa
—No, home, no, baxámunus desde Castru. (ATU 1352)
—Pues pueden afurrala, ho, que lus burrus ia’l estudio qu’echan, ia la carrera Lugar: Morzóu, CANGAS DEL NARCEA.
que tienen, ya ¡decir a Dios que la deixan…! ¡Nun tengan duelo de la pullina! Informante: Alfredo Rodríguez Suárez, 73 años, campesino (1998).
Diz él:
—Nun faigo caso de naide más. Ya chegu a Aguasmestas cumu a mí me dé na vez fuera el diablo a una casa a que-y dieran de comer. Ya dijo el
U
la gana, que you nun voy a tapar inguas, que la xente ia’l diablu. Saliénunnus dueño:
en Gua, pasóunus esto na Pola, pasóunos en Castro, ahora pásame na Riera. —Sí, te doy de comer, pero tienes que hacer una cosa.
¡Ahora póngome a caballo cumu me dé la gana, ya baxu cuando quiera!103. —¿Qué cosa es?
—Pues tengo que ir de viaje y tienes que guardame la mujer tres días.
29
—Bueno, pues hala, tres días.
El diablo protege la castidad de la esposa
Conque, hala, yá marchó el paisano. Y el primer día, apenas amanecíu,
(ATU 1352) levántase la paisana y fue a casa’l cura. Diz-y:
Crónica del monasterio Hirsaugiense (siglo xvi). —Fulano marchó de viaje, hasta tal día no viene.
Y bueno, yá vien el cura pa con la paisana y ¡cago en diez!, enseguida tocan
l chiste más gracioso que Tritemio refiere de este Duende es, que un Caballero, cuya
E
las campanas a fuéu. Acudieron los vecinos y yá el cura tuvo que marchar.
consorte era sobradamente libre, estando para hacer una ausencia algo larga de su casa, le
dijo a Hudequin chanceando, que le guardase a su mujer entretanto que volvía. No lo tomó Al segundo día pues vienen los vecinos que se había entornáu un carro
de chanza Hudequin, antes seriamente respondió que sería fiel custodia suya; y así que y que taba el paisano debajo, que había que acudir todos ahí a sacalo. Bueno,
fuese sin miedo de padecer, por la fragilidad de su mujer, la menor ofensa. Como lo ofreció quedába-y un día, y dice:
lo ejecutó. Acudían algunos mozos libres a la casa de la señora; pero Hudequin, atravesado —You toi perdío con esta gente.
en la escalera, o en la puerta, a golpes los hacía retirar a todos; de modo que ninguno logró Y claro, al tercer día dice:
la entrada. Vuelto el Caballero de su viaje, y encontrando a Hudequin, le aseguró éste de
—Y ahora ¿qué me amañarán?
la puntualidad conque le había servido; pero quejándose del mucho trabajo que le había
costado le añadió, que otra vez que emprehendiese algún viaje, no tenía que hacerle aquel Y cuando yá taban na cama, que se funde el piso. ¡Me cago en diez! Bue-
encargo: porque (decía) antes guardaré cuantos puercos hay en Sajonia, que cargarme de no, ya pasaron los tres días y llega el paisano. Dice:
guardar otra vez a tu mujer 104. —¿Qué tal te fue?
103
Versión publicada en Cuentos del Siglo de Oro en la tradición oral de Asturias (Gijón: Museo
del Pueblo de Asturias, 1998), n.º 52.2. Hudequin de Sajonia y recogido en el Teatro Crítico Universal de Feijóo, ed. Clásicos Castellanos,
104
Cfr. el relato de Juan Tritemio en la Crónica del monasterio Hirsaugiense, referido al duende tomo II, págs. 18-19.
168 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS ANÉCDOTAS Y CHASCARRILLOS 169
Dice: 30
—Bien, pero tú mándame lo que quieras menos guardate la muyer105. ¿Visteis por allá mi jaca?
(ATU 1355B)
29.2
Un prete inganno’ un laico che voleva sorprenderlo (Liber facetiarum, siglo xv).
El diablo protege la castidad de la esposa
(ATU 1352) Un prete era di gran giorno in letto con la moglie di un villano, e questo era nascosto
sotto per sorprenderlo. Forse pel troppo lavoro, come caduto in delirio, e non sapendo del
Lugar: Gúa, SOMIEDO.
villano che era nascosto sotto il letto, saltò su il prete a dire: «Oh! si dispiega sotto i miei
Informante: Aníbal Suárez Riesco, 75 años, campesino (1999).
occhi tutto quanto il mondo». E il villano che il dì prima aveva perduto l’asino: «Ehi, vi
prego», disse, «guardate se in qualche parte non vedeste l’asino mio»107.
Era un zapateiro que encargara la muyer al diablo pa que se la cuidara, que
él tenía que ir de viaje, ya desconfiaba del cura. Y dixo que si e la cuidaba que
e había hacer unos zapatos, que le había hacer unos zapatos si le curiaba la 30.1
mucher. Y el otro [el diablo] namás que marchóu [el zapatero] ya ve el cura ir ¿Visteis por allá mi jaca?
pa casa de la muyer. Ya entós el diablo fue ya picóu na puerta. Y entós el cura (ATU 1355B)
salióu pola otra puerta ya marchóu. Y el cura fuei pa la iglesia, pero, coño, va
Lugar: Las Tabiernas, TINEO.
la muyer detrás. Y van pa la sacristía. ¡Ay, la hostia! Va el diablo y empieza a Informante: Marido de Aurora Gayo, unos 75 años, campesino (1996).
tocar la campana a vuelo, y vien la gente corriendo…
—¿Qué pasa aquí? na vez a unos que les faltara una yegua, y mandaron a un neno pequeño
U
—¡Ide todos pa la sacristía!, ¡ide todos pa la sacristía! buscar la yegua, y nu la encontró. Y tenía miedo y se metió debajo la cama. A
Y entós pillan al cura con la muyer del outro na sacristía. Y cuando vino alta noche pues fueron los padres pa la cama, y sonaba la madre:
el zapateiro, sei que le dijo [el diablo]: —¡Ay Dios, veo el cielo, veo las estrellas!
—No, no, cúriasla tú, que yo por un par de zapatos nun te la curio más. Y dice el neno desde debajo la cama:
No, ¡encargos d’estos nu me los faigas! —¡Ah, mamá, mira a ver si ves la burra!108.
Y decían los otros:
—No, pues cuando el diablo nun la ia pa curiar*, ¡cualquiera curia a las 30.2
mucheres!106. ¿Visteis por allá mi jaca?
(ATU 1355B)
105
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo
del Pueblo de Asturias, 1998). 107
Poggio Bracciolini, Le facezie, CCXXXVI, ed. digital Mori’s Humor Page: Umorismo, facezie,
*
Curiar: «vigilar, guardar», aplicado normalmente al ganado.. testi letterari curiosi.
106
Versión publicada en Folklore de Somiedo. Leyendas, cuentos, tradiciones (Gijón: Red de Museos 108
Versión publicada en Cuentos del Siglo de Oro en la tradición oral de Asturias (Gijón: Museo
Etnográficos de Asturias, 2003), n.º 107. del Pueblo de Asturias, 1998), n.º 62.1.
168 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS ANÉCDOTAS Y CHASCARRILLOS 169
Dice: 30
—Bien, pero tú mándame lo que quieras menos guardate la muyer105. ¿Visteis por allá mi jaca?
(ATU 1355B)
29.2
Un prete inganno’ un laico che voleva sorprenderlo (Liber facetiarum, siglo xv).
El diablo protege la castidad de la esposa
(ATU 1352) Un prete era di gran giorno in letto con la moglie di un villano, e questo era nascosto
sotto per sorprenderlo. Forse pel troppo lavoro, come caduto in delirio, e non sapendo del
Lugar: Gúa, SOMIEDO.
villano che era nascosto sotto il letto, saltò su il prete a dire: «Oh! si dispiega sotto i miei
Informante: Aníbal Suárez Riesco, 75 años, campesino (1999).
occhi tutto quanto il mondo». E il villano che il dì prima aveva perduto l’asino: «Ehi, vi
prego», disse, «guardate se in qualche parte non vedeste l’asino mio»107.
Era un zapateiro que encargara la muyer al diablo pa que se la cuidara, que
él tenía que ir de viaje, ya desconfiaba del cura. Y dixo que si e la cuidaba que
e había hacer unos zapatos, que le había hacer unos zapatos si le curiaba la 30.1
mucher. Y el otro [el diablo] namás que marchóu [el zapatero] ya ve el cura ir ¿Visteis por allá mi jaca?
pa casa de la muyer. Ya entós el diablo fue ya picóu na puerta. Y entós el cura (ATU 1355B)
salióu pola otra puerta ya marchóu. Y el cura fuei pa la iglesia, pero, coño, va
Lugar: Las Tabiernas, TINEO.
la muyer detrás. Y van pa la sacristía. ¡Ay, la hostia! Va el diablo y empieza a Informante: Marido de Aurora Gayo, unos 75 años, campesino (1996).
tocar la campana a vuelo, y vien la gente corriendo…
—¿Qué pasa aquí? na vez a unos que les faltara una yegua, y mandaron a un neno pequeño
U
—¡Ide todos pa la sacristía!, ¡ide todos pa la sacristía! buscar la yegua, y nu la encontró. Y tenía miedo y se metió debajo la cama. A
Y entós pillan al cura con la muyer del outro na sacristía. Y cuando vino alta noche pues fueron los padres pa la cama, y sonaba la madre:
el zapateiro, sei que le dijo [el diablo]: —¡Ay Dios, veo el cielo, veo las estrellas!
—No, no, cúriasla tú, que yo por un par de zapatos nun te la curio más. Y dice el neno desde debajo la cama:
No, ¡encargos d’estos nu me los faigas! —¡Ah, mamá, mira a ver si ves la burra!108.
Y decían los otros:
—No, pues cuando el diablo nun la ia pa curiar*, ¡cualquiera curia a las 30.2
mucheres!106. ¿Visteis por allá mi jaca?
(ATU 1355B)
105
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo
del Pueblo de Asturias, 1998). 107
Poggio Bracciolini, Le facezie, CCXXXVI, ed. digital Mori’s Humor Page: Umorismo, facezie,
*
Curiar: «vigilar, guardar», aplicado normalmente al ganado.. testi letterari curiosi.
106
Versión publicada en Folklore de Somiedo. Leyendas, cuentos, tradiciones (Gijón: Red de Museos 108
Versión publicada en Cuentos del Siglo de Oro en la tradición oral de Asturias (Gijón: Museo
Etnográficos de Asturias, 2003), n.º 107. del Pueblo de Asturias, 1998), n.º 62.1.
170 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS ANÉCDOTAS Y CHASCARRILLOS 171
del Pueblo de Asturias, 1998), n.º 62.3. del Pueblo de Asturias, 1998), n.º 62.4.
170 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS ANÉCDOTAS Y CHASCARRILLOS 171
del Pueblo de Asturias, 1998), n.º 62.3. del Pueblo de Asturias, 1998), n.º 62.4.
172 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS ANÉCDOTAS Y CHASCARRILLOS 173
—¡Güei!, el chaval mucho tarda en venir, tará por ahí con los guajes o no 30.7
encontraría la burra. ¿Visteis por allá mi jaca?
Bueno, el caso ia que ellos cenanon ya fueron a la cama. Y, coño, resulta (ATU 1355B)
que pusiéronse al asunto, a hace’l amor, y… Lugar: Felguera RIOSA.
—¡Ay, qué delicia! Informante: Mino, 73 años, natural de La Cuba, RIOSA (2000).
—¡Ay, que veo el cielo!
—¡Ay, que veo las estrellas! Sabía yo de un cura que tenía un criéu*, y tenía un burro. Y un día faltába-
yos el pullo, el pullín, y diban a catalu y nun paecía había una partida de dies
Y entonces diz el chaval:
ni ná. Y un día, mandó-y dir, y el criéu yá cansara y metióse debaxu la cama la
—¡A ver si ve la burra en monte, ho!112. criá. Y depués vieno el cura y echóse con la criá na cama. Y depués que decía
no sé qué, que si vía…
30.6 —¡Ay, de aquí veo tol mundo!
¿Visteis por allá mi jaca? Y entonces diz el criéu debaxu la cama:
(ATU 1355B) —¡Entós mira a ver si ves el burro!114
Lugar: Banduxu, PROAZA.
Informante: José María Tuñón, 65 años (1999).
30.8
¿Visteis por allá mi jaca?
ues una vez era una paisana que tenía un fío algo tonto, pero yá era
P
grande yá, un chavalote. Y ella andaba co’l cura, ya un día fue el cura pa con (ATU 1355B)
ella pa casa, ya taban al asunto. Y a él mandárale ir busca’l burro, llamábase el Lugar: Martul, VILANOVA D’OZCOS.
«Mohino». Ya él, envede ir busca’l burro metióse debajo la cama. Eso fue ahí Informante: Manuel Prieto, unos 70 años, campesino (2001).
en Bermiego. Ya decía ella:
—¡Ay Dios, que veo to’l mundo! Una vez había un cura que tenía una criada muy guapa, y un chiquillo pe-
queño también. Y el chiquillo tenía que guardar una pollina que tenían, pero
Salta el chaval:
entretenióse con los otros y cuando se acordó era de noche y marchóse pa la
—¡Madre, si ve to’l mundo mire a ver si ve el «Mohino»!113. casa y díjole a la criada:
—Nun […] la pollina porque tuven ahí con los chiquillos y ahora tengo
miedo por ir buscarla.
112
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo
del Pueblo de Asturias, 1998). *
Criéu: en asturiano central, con metafonía, «criado».
113
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo 114
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo
del Pueblo de Asturias, 1999). del Pueblo de Asturias, 2003).
172 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS ANÉCDOTAS Y CHASCARRILLOS 173
—¡Güei!, el chaval mucho tarda en venir, tará por ahí con los guajes o no 30.7
encontraría la burra. ¿Visteis por allá mi jaca?
Bueno, el caso ia que ellos cenanon ya fueron a la cama. Y, coño, resulta (ATU 1355B)
que pusiéronse al asunto, a hace’l amor, y… Lugar: Felguera RIOSA.
—¡Ay, qué delicia! Informante: Mino, 73 años, natural de La Cuba, RIOSA (2000).
—¡Ay, que veo el cielo!
—¡Ay, que veo las estrellas! Sabía yo de un cura que tenía un criéu*, y tenía un burro. Y un día faltába-
yos el pullo, el pullín, y diban a catalu y nun paecía había una partida de dies
Y entonces diz el chaval:
ni ná. Y un día, mandó-y dir, y el criéu yá cansara y metióse debaxu la cama la
—¡A ver si ve la burra en monte, ho!112. criá. Y depués vieno el cura y echóse con la criá na cama. Y depués que decía
no sé qué, que si vía…
30.6 —¡Ay, de aquí veo tol mundo!
¿Visteis por allá mi jaca? Y entonces diz el criéu debaxu la cama:
(ATU 1355B) —¡Entós mira a ver si ves el burro!114
Lugar: Banduxu, PROAZA.
Informante: José María Tuñón, 65 años (1999).
30.8
¿Visteis por allá mi jaca?
ues una vez era una paisana que tenía un fío algo tonto, pero yá era
P
grande yá, un chavalote. Y ella andaba co’l cura, ya un día fue el cura pa con (ATU 1355B)
ella pa casa, ya taban al asunto. Y a él mandárale ir busca’l burro, llamábase el Lugar: Martul, VILANOVA D’OZCOS.
«Mohino». Ya él, envede ir busca’l burro metióse debajo la cama. Eso fue ahí Informante: Manuel Prieto, unos 70 años, campesino (2001).
en Bermiego. Ya decía ella:
—¡Ay Dios, que veo to’l mundo! Una vez había un cura que tenía una criada muy guapa, y un chiquillo pe-
queño también. Y el chiquillo tenía que guardar una pollina que tenían, pero
Salta el chaval:
entretenióse con los otros y cuando se acordó era de noche y marchóse pa la
—¡Madre, si ve to’l mundo mire a ver si ve el «Mohino»!113. casa y díjole a la criada:
—Nun […] la pollina porque tuven ahí con los chiquillos y ahora tengo
miedo por ir buscarla.
112
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo
del Pueblo de Asturias, 1998). *
Criéu: en asturiano central, con metafonía, «criado».
113
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo 114
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo
del Pueblo de Asturias, 1999). del Pueblo de Asturias, 2003).
174 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS ANÉCDOTAS Y CHASCARRILLOS 175
—Deja la pollina que yá tará pola mañana a la puerta. Vaite deitar, que el Decía él:
cura yo nada le voy decir ni nada le voy preguntar. —¡Calla, hija, calla!
Pero el neno tanto miedo tía que fue y metióse debajo de la cama de la —¡Ay, señor cura, que veo la luna! ¡Ay, señor cura, que todo lo veo!
criada.
Diz el otro debajo la cama:
Y allá de noche llegó el cura pa con ella, y empezóu a hacerle telergas* y
—¿Ves la vaca, hermana?, ¿ves la vaca?116.
cosas, y díjole ella:
—¡Ay, señor cura, estese quieto que parece que veo el mundo entero!
31
Ya saliú el pequeño debaxo da cama y dícele:
La mujer ahogada
—¡Pregúnte-y a ver si ve la burra que inda nu la encontréi!115.
(ATU 1365A)
30.9 Di un uomo che cercava sua moglie annegata nel fiume (Liber facetiarum, siglo xv).
¿Visteis por allá mi jaca? Un altr’uomo, cui era morta la moglie nel fiume, andava contr’acqua a ricercarne il
(ATU 1355B) cadavere. Uno che lo vide rimase di ciò meravigliato e lo consigliò di andar secondo la co-
Lugar: Villagimada / Briximada, CANGAS DEL NARCEA. rrente:
Informante: Florencio Peláez Martínez, 93 años, campesino (2003).
—In questo modo —rispose l’uomo—, non potrebbe trovarsi; perché quando visse fu
tanto contraddicente, e difficile, e contraria alle abitudini degli altri, che anche dopo morte
Era también un cura que tenía una vaca, ya tenía una criada ya un criáu, essa andrà contro la corrente del fiume117.
ya eran hermanos, ya el criáu era más pequeño. Ya resulta que la vaca echá-
banla pal monte, el cura praos nun tenía y echábanla pal monte. Ya taba’l
nublo*, ya con eso a la tarde mandaron al criáu dir a buscar la vaca. Ya anduvo 31.1
ya anduvo, ya la vaca nu la encontróu. Conque vieno pa casa, que la vaca nun La mujer ahogada
parecía. Dicen: (ATU 1365A)
—Tienes que volver buscala. Lugar: Trabazo, Tineo.
Informante: José García Menéndez, 67 años, campesino (1997).
Volvió a buscala, sí, pero metióse debajo la cama de la criada. Ya resulta
que pola noche pues el cura pasóu facer fiestas a la hermana. Ya con eso facía Una vez había un matrimonio, ya llevábanse muy mal. Él siempre taba a
la hermana: decir una cosa y e a siempre llevándo-y la contraria, y venga a lleva-y la con-
—¡Ay, señor cura que veo el sol! traria. Conque un día cansóuse yá de aguantala y garróla —había una riada
—Deja la pollina que yá tará pola mañana a la puerta. Vaite deitar, que el Decía él:
cura yo nada le voy decir ni nada le voy preguntar. —¡Calla, hija, calla!
Pero el neno tanto miedo tía que fue y metióse debajo de la cama de la —¡Ay, señor cura, que veo la luna! ¡Ay, señor cura, que todo lo veo!
criada.
Diz el otro debajo la cama:
Y allá de noche llegó el cura pa con ella, y empezóu a hacerle telergas* y
—¿Ves la vaca, hermana?, ¿ves la vaca?116.
cosas, y díjole ella:
—¡Ay, señor cura, estese quieto que parece que veo el mundo entero!
31
Ya saliú el pequeño debaxo da cama y dícele:
La mujer ahogada
—¡Pregúnte-y a ver si ve la burra que inda nu la encontréi!115.
(ATU 1365A)
30.9 Di un uomo che cercava sua moglie annegata nel fiume (Liber facetiarum, siglo xv).
¿Visteis por allá mi jaca? Un altr’uomo, cui era morta la moglie nel fiume, andava contr’acqua a ricercarne il
(ATU 1355B) cadavere. Uno che lo vide rimase di ciò meravigliato e lo consigliò di andar secondo la co-
Lugar: Villagimada / Briximada, CANGAS DEL NARCEA. rrente:
Informante: Florencio Peláez Martínez, 93 años, campesino (2003).
—In questo modo —rispose l’uomo—, non potrebbe trovarsi; perché quando visse fu
tanto contraddicente, e difficile, e contraria alle abitudini degli altri, che anche dopo morte
Era también un cura que tenía una vaca, ya tenía una criada ya un criáu, essa andrà contro la corrente del fiume117.
ya eran hermanos, ya el criáu era más pequeño. Ya resulta que la vaca echá-
banla pal monte, el cura praos nun tenía y echábanla pal monte. Ya taba’l
nublo*, ya con eso a la tarde mandaron al criáu dir a buscar la vaca. Ya anduvo 31.1
ya anduvo, ya la vaca nu la encontróu. Conque vieno pa casa, que la vaca nun La mujer ahogada
parecía. Dicen: (ATU 1365A)
—Tienes que volver buscala. Lugar: Trabazo, Tineo.
Informante: José García Menéndez, 67 años, campesino (1997).
Volvió a buscala, sí, pero metióse debajo la cama de la criada. Ya resulta
que pola noche pues el cura pasóu facer fiestas a la hermana. Ya con eso facía Una vez había un matrimonio, ya llevábanse muy mal. Él siempre taba a
la hermana: decir una cosa y e a siempre llevándo-y la contraria, y venga a lleva-y la con-
—¡Ay, señor cura que veo el sol! traria. Conque un día cansóuse yá de aguantala y garróla —había una riada
de los demonios nu río— ya vei al río ya zámpala al río, ¡hala, río abaxu! Ya Coño, entós búsquela p’abajo.
—
después vei pal pueblo ya diz a los vecinos que echóu la muyer al río, ya van en Ya diz él:
busca d’e a, en busca d’e a, ya claro, el río camina pa bajo, natural. Diz él:
—¡No, no, tien que ser p’arriba que la mi muyer siempre va al contrario!119.
—¡Sois bien tontos buscar p’ahí! Hay que buscar p’arriba porque e a
siempre me llevóu la contraria, ¡e a foi p’arriba!118.
32
¡Piojoso!
31.2
(ATU 1365C)
La mujer ahogada
(ATU 1365A) Di una donna ostinata a chiamar pidocchioso il marito (Liber facetiarum, siglo xv).
Lugar: Pousada, TINEO.
Informante: José Sierra, 68 años, campesino (1998).
Si parlava un giorno della ostinazione delle donne, che è grande da far loro preferire la
morte piuttosto che cedere:
Era un matrimonio que andaba polos pueblos tocando, ella tocaba el —Una donna dei nostri luoghi —disse uno—, che era sempre contro al marito, e
bombo ya él un clarinete, ya iba uno en cada mula polos pueblos tocando, respingeva rimproverandolo ogni sua parola, ostinandosi in ciò che aveva preso a dire, per
tocaban un pedazo en cada casa a ver si les daban algo y tal. Y todo lo que essergli sempre al di sopra, ebbe un giorno con lui un grave alterco e lo chiamò pidocchioso:
decía el marido, ella era todo lo contrario. Y un día iban a un pueblo y tenían ed egli, perché ritrattasse la parola, la prese a legnate, a calci ed a pugni. E più glie ne dava,
que pasar un puente, y bajaba una gran riada en el río. più essa chiamavalo pidocchioso. Stancatosi finalmente l’uomo di bastonarla, per vincerne
l’ostinazione la calò per una fune nel pozzo, minacciandola d’annegarla se non avesse
Ya díjo-y él: cessato di dire quelle parole; la femmina continuava, e anche coll’acqua alla gola, quella
—Nun toques el bombo, nun vaya espantase la mula y te tire al agua. parola ripeteva. E l’uomo allora, perché ella non parlasse più, la lasciò andar giù nel pozzo,
Ya diz ella: tentando se il pericolo della morte l’avesse guarita dall’ostinazione. Ma essa che non potea
—¡Pues ahora toco! più parlare, anche quando stava per soffocare, non potendo più con la voce si esprimeva con
le dita; e alzate le mani al di sopra del capo, e congiungendo le unghie dei pollici, finché poté,
Y tocó, y espantóse la mula y cayó al río. Y entonces el paisano bajóse de
col gesto schiacciò i pidocchi all’uomo; perché le donne sogliono con le unghie di quelle dita
la mula, amarróla y subió río arriba, y encontróse con un pescador. Ya diz él:
schiacciare quegli animali 120.
—Oiga una cosa, ¿nun vería pasar una señora p’arriba, ho?
—¿Cómo p’arriba?
32.1
—Sí, es que pasó esto, tocó el bombo y espantóse la mula y cayó al río.
¡Piojoso!
(ATU 1365C)
118
Versión publicada en Cuentos del Siglo de Oro en la tradición oral de Asturias (Gijón: Museo
del Pueblo de Asturias, 1998), n.º 66.1.
119
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo 120
Poggio Bracciolini, Le facezie, LVIII, ed. digital Mori’s Humor Page: Umorismo, facezie, testi
del Pueblo de Asturias, 1998). letterari curiosi.
176 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS ANÉCDOTAS Y CHASCARRILLOS 177
de los demonios nu río— ya vei al río ya zámpala al río, ¡hala, río abaxu! Ya Coño, entós búsquela p’abajo.
—
después vei pal pueblo ya diz a los vecinos que echóu la muyer al río, ya van en Ya diz él:
busca d’e a, en busca d’e a, ya claro, el río camina pa bajo, natural. Diz él:
—¡No, no, tien que ser p’arriba que la mi muyer siempre va al contrario!119.
—¡Sois bien tontos buscar p’ahí! Hay que buscar p’arriba porque e a
siempre me llevóu la contraria, ¡e a foi p’arriba!118.
32
¡Piojoso!
31.2
(ATU 1365C)
La mujer ahogada
(ATU 1365A) Di una donna ostinata a chiamar pidocchioso il marito (Liber facetiarum, siglo xv).
Lugar: Pousada, TINEO.
Informante: José Sierra, 68 años, campesino (1998).
Si parlava un giorno della ostinazione delle donne, che è grande da far loro preferire la
morte piuttosto che cedere:
Era un matrimonio que andaba polos pueblos tocando, ella tocaba el —Una donna dei nostri luoghi —disse uno—, che era sempre contro al marito, e
bombo ya él un clarinete, ya iba uno en cada mula polos pueblos tocando, respingeva rimproverandolo ogni sua parola, ostinandosi in ciò che aveva preso a dire, per
tocaban un pedazo en cada casa a ver si les daban algo y tal. Y todo lo que essergli sempre al di sopra, ebbe un giorno con lui un grave alterco e lo chiamò pidocchioso:
decía el marido, ella era todo lo contrario. Y un día iban a un pueblo y tenían ed egli, perché ritrattasse la parola, la prese a legnate, a calci ed a pugni. E più glie ne dava,
que pasar un puente, y bajaba una gran riada en el río. più essa chiamavalo pidocchioso. Stancatosi finalmente l’uomo di bastonarla, per vincerne
l’ostinazione la calò per una fune nel pozzo, minacciandola d’annegarla se non avesse
Ya díjo-y él: cessato di dire quelle parole; la femmina continuava, e anche coll’acqua alla gola, quella
—Nun toques el bombo, nun vaya espantase la mula y te tire al agua. parola ripeteva. E l’uomo allora, perché ella non parlasse più, la lasciò andar giù nel pozzo,
Ya diz ella: tentando se il pericolo della morte l’avesse guarita dall’ostinazione. Ma essa che non potea
—¡Pues ahora toco! più parlare, anche quando stava per soffocare, non potendo più con la voce si esprimeva con
le dita; e alzate le mani al di sopra del capo, e congiungendo le unghie dei pollici, finché poté,
Y tocó, y espantóse la mula y cayó al río. Y entonces el paisano bajóse de
col gesto schiacciò i pidocchi all’uomo; perché le donne sogliono con le unghie di quelle dita
la mula, amarróla y subió río arriba, y encontróse con un pescador. Ya diz él:
schiacciare quegli animali 120.
—Oiga una cosa, ¿nun vería pasar una señora p’arriba, ho?
—¿Cómo p’arriba?
32.1
—Sí, es que pasó esto, tocó el bombo y espantóse la mula y cayó al río.
¡Piojoso!
(ATU 1365C)
118
Versión publicada en Cuentos del Siglo de Oro en la tradición oral de Asturias (Gijón: Museo
del Pueblo de Asturias, 1998), n.º 66.1.
119
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo 120
Poggio Bracciolini, Le facezie, LVIII, ed. digital Mori’s Humor Page: Umorismo, facezie, testi
del Pueblo de Asturias, 1998). letterari curiosi.
178 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS ANÉCDOTAS Y CHASCARRILLOS 179
121
Versión publicada en Cuentos del Siglo de Oro en la tradición oral de Asturias (Gijón: Museo 123
Versión publicada en Cuentos del Siglo de Oro en la tradición oral de Asturias (Gijón: Museo
del Pueblo de Asturias, 1998), n.º 67.1. del Pueblo de Asturias, 1998), n.º 67.3.
122
Versión publicada en Cuentos del Siglo de Oro en la tradición oral de Asturias (Gijón: Museo 124
Versión publicada en Cuentos del Siglo de Oro en la tradición oral de Asturias (Gijón: Museo
del Pueblo de Asturias, 1998), n.º 67.2. del Pueblo de Asturias, 1998), n.º 67.4.
178 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS ANÉCDOTAS Y CHASCARRILLOS 179
121
Versión publicada en Cuentos del Siglo de Oro en la tradición oral de Asturias (Gijón: Museo 123
Versión publicada en Cuentos del Siglo de Oro en la tradición oral de Asturias (Gijón: Museo
del Pueblo de Asturias, 1998), n.º 67.1. del Pueblo de Asturias, 1998), n.º 67.3.
122
Versión publicada en Cuentos del Siglo de Oro en la tradición oral de Asturias (Gijón: Museo 124
Versión publicada en Cuentos del Siglo de Oro en la tradición oral de Asturias (Gijón: Museo
del Pueblo de Asturias, 1998), n.º 67.2. del Pueblo de Asturias, 1998), n.º 67.4.
180 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS ANÉCDOTAS Y CHASCARRILLOS 181
Yera una muyer, un matrimonio… y yera mui mala, no la facía callar ni su ¡Vete para el diablo, porfiada, que non es sino tordo!
—
madre. Y al home llamáben-y «los Pioyeros». Y él asentába-y mal y empezaron —¡Pues en Dios e mi ánima, marido, non es sinón tordilla!
a discutir...
Dixo el marido:
—¡Calla la boca, piuyusu*! ¡Piuyusu!
—¡Quiçá el diablo traxo aquí este tordo!
Y dio-y palos y dio-y palos y nun yera pa con ella, y nada, igual yera da-
Respondió la muger:
y palos que nu[n]-y dar palos. Otro día entamaba jaleo, y otra vez, y lláma-y
«piuyusu», y diz él: —¡Para la Virgen Santa non es sinón tordilla!
—¡Me cago en to ma! Entonçe el marido, movido de malenconía, tomó un garrote del asno e quebrantóle el
braço. E donde ivan a romería a velar a Santa María por un fijo que prometieran, bolvie-
Garróla y llevóla y había una riá y arrastróla en río y tiróla en río, y como
ron a ir a Sant Antón a rogar a una otra hermita que Dios diese salud a la bestia quel
nun podía hablar, diba casi afogá, diba así enriba del… del agua faciéndo-y así
braço porfiando tenía quebrado126.
[con las manos] como matando pioyos, de mala que yera125.
33.1
33
¿Tordo o tordiella?
¿Tordo o tordiella?
(ATU 1365H)
(ATU 1365H)
Lugar: El Piñéu, SALAS.
Como la muger es desobediente (Corbacho, siglo xv). Informante: Celia López Rodríguez, 73 años, ama de casa (1998).
Otra muger iba con su marido camino a romería a una fiesta. Pusiéronse a una sombra Era un matrimonio que discutían muchas veces, eran muy apostones. Y el
de un álamo, e estando ellos folgando vino un tordo e començó a chirrear. E el marido dixo: marido fue de caza y disparó-y a un tordo, pero escapóse-y. Y dijo la mujer:
—¡Bendito sea quien te crió! ¿Verás, muger, cómo chirrea aquel tordo? —Non, sería tordiella.
Ella luego respondió: —¡Non, era tordo!
—¿E non vedes en las plumas e en la cabeça chica que non es tordo, sinon tordilla? —¡Non, era tordiella! ¡Era tordiella, era tordiella!
Respondió el marido: Y armaron una gran discusión y el marido dio-y una buena zurra, pero
—¡O loca! ¿E non vees en el cuello pintado e en la luenga cola que non es sinón tordo? nun pasó la cosa de ahí. Y después de mucho tiempo sacaron a relucir otra vez
el asunto:
La muger replicó:
—¿Acuérdaste aquella vez que discutimos, ya nos peleamos, porque tú
—¿E non vedes en el chirrear e en el menear de la cabeça que non es sinón tordilla?
decías que era tordo ya you decía que era tordiella?
—Dixo el marido:
Diz él:
Versión publicada en documento sonoro: Atlas Sonoru de la Llingua Asturiana, III (Gijón:
125
Alfonso Martínez de Toledo, Arcipreste de Talavera o Corbacho, ed. Michael Gerli (Madrid:
126
Red de Museos Etnográficos de Asturias, 2006), n.º 9. Cátedra, 1987), pág. 179.
180 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS ANÉCDOTAS Y CHASCARRILLOS 181
Yera una muyer, un matrimonio… y yera mui mala, no la facía callar ni su ¡Vete para el diablo, porfiada, que non es sino tordo!
—
madre. Y al home llamáben-y «los Pioyeros». Y él asentába-y mal y empezaron —¡Pues en Dios e mi ánima, marido, non es sinón tordilla!
a discutir...
Dixo el marido:
—¡Calla la boca, piuyusu*! ¡Piuyusu!
—¡Quiçá el diablo traxo aquí este tordo!
Y dio-y palos y dio-y palos y nun yera pa con ella, y nada, igual yera da-
Respondió la muger:
y palos que nu[n]-y dar palos. Otro día entamaba jaleo, y otra vez, y lláma-y
«piuyusu», y diz él: —¡Para la Virgen Santa non es sinón tordilla!
—¡Me cago en to ma! Entonçe el marido, movido de malenconía, tomó un garrote del asno e quebrantóle el
braço. E donde ivan a romería a velar a Santa María por un fijo que prometieran, bolvie-
Garróla y llevóla y había una riá y arrastróla en río y tiróla en río, y como
ron a ir a Sant Antón a rogar a una otra hermita que Dios diese salud a la bestia quel
nun podía hablar, diba casi afogá, diba así enriba del… del agua faciéndo-y así
braço porfiando tenía quebrado126.
[con las manos] como matando pioyos, de mala que yera125.
33.1
33
¿Tordo o tordiella?
¿Tordo o tordiella?
(ATU 1365H)
(ATU 1365H)
Lugar: El Piñéu, SALAS.
Como la muger es desobediente (Corbacho, siglo xv). Informante: Celia López Rodríguez, 73 años, ama de casa (1998).
Otra muger iba con su marido camino a romería a una fiesta. Pusiéronse a una sombra Era un matrimonio que discutían muchas veces, eran muy apostones. Y el
de un álamo, e estando ellos folgando vino un tordo e començó a chirrear. E el marido dixo: marido fue de caza y disparó-y a un tordo, pero escapóse-y. Y dijo la mujer:
—¡Bendito sea quien te crió! ¿Verás, muger, cómo chirrea aquel tordo? —Non, sería tordiella.
Ella luego respondió: —¡Non, era tordo!
—¿E non vedes en las plumas e en la cabeça chica que non es tordo, sinon tordilla? —¡Non, era tordiella! ¡Era tordiella, era tordiella!
Respondió el marido: Y armaron una gran discusión y el marido dio-y una buena zurra, pero
—¡O loca! ¿E non vees en el cuello pintado e en la luenga cola que non es sinón tordo? nun pasó la cosa de ahí. Y después de mucho tiempo sacaron a relucir otra vez
el asunto:
La muger replicó:
—¿Acuérdaste aquella vez que discutimos, ya nos peleamos, porque tú
—¿E non vedes en el chirrear e en el menear de la cabeça que non es sinón tordilla?
decías que era tordo ya you decía que era tordiella?
—Dixo el marido:
Diz él:
Versión publicada en documento sonoro: Atlas Sonoru de la Llingua Asturiana, III (Gijón:
125
Alfonso Martínez de Toledo, Arcipreste de Talavera o Corbacho, ed. Michael Gerli (Madrid:
126
Red de Museos Etnográficos de Asturias, 2006), n.º 9. Cátedra, 1987), pág. 179.
182 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS ANÉCDOTAS Y CHASCARRILLOS 183
Ya era tordo.
— Ya partiúle el outro brazo, ya hala, bueno, pues entonces, hala, volvió pa
—¡Non, era tordiella! la residencia, ya cuando volvió a hacer dos años volvía. Diz él:
—¡Que non, que era tordo! —Pues hoy nun te puedo partir l’outro brazo porque nu lo tienes, ¡si non
partíate l’outro brazo!128.
—¡Que non, que era tordiella!
Ya volvieron a enzarzase ya volvió da-y otra zurra127.
33.3
¿Tordo o tordiella?
33.2
(ATU 1365H)
¿Tordo o tordiella?
Lugar: Caliao, CASU.
(ATU 1365H) Informante: Arcadio Calvo, unos 70 años, campesino (2000).
Lugar: Auguasmestas, SOMIEDO.
Informante: Josefa López Martín, 81 años, campesina, natural de Pigüeces, SOMIEDO (1996). Había unos que casárense y fueron correr la luna de miel, y cuando diben
ahí por bajo del pueblu, cantaba un mirlo, un tordu, y diz el paisano:
tra vez era un matrimonio también, y el marido fue de caza y trajo un
O —Mira qué bien canta esi tordu.
pájaro muy guapo, y díjole él: Diz ella:
—Mira, hoy traigo un tordo. Mira lo que cacé, un tordo. —O torda.
—No, nun ia un tordo, ia un lorito. ¿Tú cómo dices que ia un tordo si ia Y él que non, que tordu, y ella, que torda. Y emporfiaren un ratu, tordo y
un lorito? torda, hasta que-y dio una zarabanda.
—Que no, mujer, que ia un tordo. ¿Nu los conoceré yo bien? ¡Ia un tordo! Al año siguiente ocúrrese-ys volver de viaje y vuelven pasar pel mismo sitiu:
—¡Que te digo yo que es un lorito! —¿Nun te acuerdes cuando pasábamos per equí, que cantaba aquel tordu?
Fue ya zurróula bien, partiúle un brazo, tuvo que ir pa la residencia. —¡O torda!
—Tas bien ahí, ¡por necia! Y tordo y torda, hasta que se ocasionó otra zarabanda.
Bueno, hala, fue pa la residencia. Cuando hacía el año, cuando ella volvió Y después vuelven a otru añu. Diz:
pa casa y eso, hacía el año, volvió, decía ella:
—¿Nun te acuerdas cuando pasamos per equí aquella vez que cantaba el
—Mira, Juan, hoy hace el año que me rompiste el brazo por aquel pájaro tordu?
que cogiste. Ya era un loro, ya tu decías que era un tordo. Ya era un loro, era
Diz ella:
un lorito.
—¡Ye verdá, un tordu!129.
—¿Vuelves allá? ¡Voy partite el otro brazo!
128
Versión publicada en Cuentos del Siglo de Oro en la tradición oral de Asturias (Gijón: Museo
del Pueblo de Asturias, 1998), n.º 69.2.
Versión publicada en Cuentos del Siglo de Oro en la tradición oral de Asturias (Gijón: Museo
127 129
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo
del Pueblo de Asturias, 1998), n.º 69.1. del Pueblo de Asturias, 2000).
182 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS ANÉCDOTAS Y CHASCARRILLOS 183
Ya era tordo.
— Ya partiúle el outro brazo, ya hala, bueno, pues entonces, hala, volvió pa
—¡Non, era tordiella! la residencia, ya cuando volvió a hacer dos años volvía. Diz él:
—¡Que non, que era tordo! —Pues hoy nun te puedo partir l’outro brazo porque nu lo tienes, ¡si non
partíate l’outro brazo!128.
—¡Que non, que era tordiella!
Ya volvieron a enzarzase ya volvió da-y otra zurra127.
33.3
¿Tordo o tordiella?
33.2
(ATU 1365H)
¿Tordo o tordiella?
Lugar: Caliao, CASU.
(ATU 1365H) Informante: Arcadio Calvo, unos 70 años, campesino (2000).
Lugar: Auguasmestas, SOMIEDO.
Informante: Josefa López Martín, 81 años, campesina, natural de Pigüeces, SOMIEDO (1996). Había unos que casárense y fueron correr la luna de miel, y cuando diben
ahí por bajo del pueblu, cantaba un mirlo, un tordu, y diz el paisano:
tra vez era un matrimonio también, y el marido fue de caza y trajo un
O —Mira qué bien canta esi tordu.
pájaro muy guapo, y díjole él: Diz ella:
—Mira, hoy traigo un tordo. Mira lo que cacé, un tordo. —O torda.
—No, nun ia un tordo, ia un lorito. ¿Tú cómo dices que ia un tordo si ia Y él que non, que tordu, y ella, que torda. Y emporfiaren un ratu, tordo y
un lorito? torda, hasta que-y dio una zarabanda.
—Que no, mujer, que ia un tordo. ¿Nu los conoceré yo bien? ¡Ia un tordo! Al año siguiente ocúrrese-ys volver de viaje y vuelven pasar pel mismo sitiu:
—¡Que te digo yo que es un lorito! —¿Nun te acuerdes cuando pasábamos per equí, que cantaba aquel tordu?
Fue ya zurróula bien, partiúle un brazo, tuvo que ir pa la residencia. —¡O torda!
—Tas bien ahí, ¡por necia! Y tordo y torda, hasta que se ocasionó otra zarabanda.
Bueno, hala, fue pa la residencia. Cuando hacía el año, cuando ella volvió Y después vuelven a otru añu. Diz:
pa casa y eso, hacía el año, volvió, decía ella:
—¿Nun te acuerdas cuando pasamos per equí aquella vez que cantaba el
—Mira, Juan, hoy hace el año que me rompiste el brazo por aquel pájaro tordu?
que cogiste. Ya era un loro, ya tu decías que era un tordo. Ya era un loro, era
Diz ella:
un lorito.
—¡Ye verdá, un tordu!129.
—¿Vuelves allá? ¡Voy partite el otro brazo!
128
Versión publicada en Cuentos del Siglo de Oro en la tradición oral de Asturias (Gijón: Museo
del Pueblo de Asturias, 1998), n.º 69.2.
Versión publicada en Cuentos del Siglo de Oro en la tradición oral de Asturias (Gijón: Museo
127 129
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo
del Pueblo de Asturias, 1998), n.º 69.1. del Pueblo de Asturias, 2000).
184 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS ANÉCDOTAS Y CHASCARRILLOS 185
huyó ladrado y herido; después lo llamó de nuevo y, al acercarse a él el perro, dijo: Ediciones Akal, 2004), págs. 252-253.
184 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS ANÉCDOTAS Y CHASCARRILLOS 185
huyó ladrado y herido; después lo llamó de nuevo y, al acercarse a él el perro, dijo: Ediciones Akal, 2004), págs. 252-253.
186 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS ANÉCDOTAS Y CHASCARRILLOS 187
Versión publicada en Folklore de Somiedo. Leyendas, cuentos, tradiciones (Gijón: Red de Museos
131 132
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo
Etnográficos de Asturias, 2003), n.º 124. del Pueblo de Asturias, 1999).
186 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS ANÉCDOTAS Y CHASCARRILLOS 187
Versión publicada en Folklore de Somiedo. Leyendas, cuentos, tradiciones (Gijón: Red de Museos
131 132
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo
Etnográficos de Asturias, 2003), n.º 124. del Pueblo de Asturias, 1999).
188 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS ANÉCDOTAS Y CHASCARRILLOS 189
Pa saber cómo yera la muyer, y enseguida lo chivó. Y fueron a ver a quién mente, hasta que quedó difamado porque setenta cuervos habían salido volando de su parte
tenía enterráu allí y yera’l perro133. posterior. Él, turbado por el chismorreo, convocó al pueblo y le contó lo sucedido, como había
querido probar a su mujer para ver si era capaz de guardar un secreto. Después de esto,
muere su esposa y él entró en un convento donde aprendió tres letras, la primera de las cuales
35
era negra, la segunda roja y la tercera blanca134.
La esposa multiplica el secreto
(ATU 1381D)
35.1
Sobre cómo las mujeres no sólo descubren los secretos, sino que además mienten mucho La esposa multiplica el secreto
(Gesta romanorum, siglo xiv). (ATU 1381D)
abía dos hermanos, uno de los cuales era laico y el otro clérigo. El laico había oído
H Lugar: Gúa, SOMIEDO.
Informante: Aníbal Suárez Riesco, 75 años,campesino (1999).
a menudo a su hermano que las mujeres no podían guardar un secreto de nadie. Pensando
comprobarlo con su amada esposa, le dijo una noche:
—Queridísima, tengo un secreto; te lo contaría, si estuviese seguro de que no lo ibas Era un paisano que andaba mal de la barriga, y decíanle que algo tenía,
a contar a nadie porque si hicieras lo contrario, me causarías una situación embarazosa que algo tenía na barriga. Y una vez que fue a hacer del cuerpo pues púsose,
intolerable. ya tando allí pues salió un cuervo de por allí de alredor del mato. Ya viulo
volar y dice:
—Señor —contestó ella— no temas, somos un mismo cuerpo, lo bueno tuyo es mío y
al revés, también con lo malo ocurre igual. —¡Coño, mira! Pues ahora pasóume la barriga, tenían razón.
—Al acercarme al excusado para hacer las necesidades de la naturaleza —prosiguió Y va pa casa y cuéntalo a la muyer, y diz él:
él— un cuervo negrísimo salió de la parte posterior, por lo que me encuentro triste. —Tú no lo digas a nadie ¡eh!
—Debes estar contento —respondió ella— por haberte liberado de tanto sufrimiento. —Ay, non, non, non.
A la mañana siguiente, sin embargo, la mujer se levantó y acudió a la casa de su vecino Bah, la muyere namás salir va en casa la vecina:
y dijo a la señora: —¡Ay Dios!, mira, voy contate una cousa ¡eh!, pero nu lo cuentes a naide
—¡Oh señora queridísima!, ¿podría contarte un secreto? ¡eh!
—Con toda confianza, como a tu alma —repuso ella. —No, mujer, no, qué va, basta que tú me lo digas.
—Ha sucedido algo admirable a mi marido —continuó la esposa—. La noche pasa- —Mira lo que e pasóu al mio home, ne, ¿y nun tenía un cuervo metíu na
da acudió al reservado para hacer las necesidades de la naturaleza y he aquí que dos cuervos barriga, ne? Decir a Dios que fuei p’allá y echóulo, y ahora pasóu- e la barriga.
negrísimos salieron volando de su parte posterior, motivo por el cual siente un gran dolor. Pero tú nu lo digas a naide, ¡eh!
Y aquella vecina contó a otra que tres cuervos, y la tercera que cuatro y así sucesiva- —No, no, no.
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo
133
Gesta romanorum, CXXV, ed. Ventura de la Torre y Jacinto Lorenzo Escribano (Madrid:
134
Pa saber cómo yera la muyer, y enseguida lo chivó. Y fueron a ver a quién mente, hasta que quedó difamado porque setenta cuervos habían salido volando de su parte
tenía enterráu allí y yera’l perro133. posterior. Él, turbado por el chismorreo, convocó al pueblo y le contó lo sucedido, como había
querido probar a su mujer para ver si era capaz de guardar un secreto. Después de esto,
muere su esposa y él entró en un convento donde aprendió tres letras, la primera de las cuales
35
era negra, la segunda roja y la tercera blanca134.
La esposa multiplica el secreto
(ATU 1381D)
35.1
Sobre cómo las mujeres no sólo descubren los secretos, sino que además mienten mucho La esposa multiplica el secreto
(Gesta romanorum, siglo xiv). (ATU 1381D)
abía dos hermanos, uno de los cuales era laico y el otro clérigo. El laico había oído
H Lugar: Gúa, SOMIEDO.
Informante: Aníbal Suárez Riesco, 75 años,campesino (1999).
a menudo a su hermano que las mujeres no podían guardar un secreto de nadie. Pensando
comprobarlo con su amada esposa, le dijo una noche:
—Queridísima, tengo un secreto; te lo contaría, si estuviese seguro de que no lo ibas Era un paisano que andaba mal de la barriga, y decíanle que algo tenía,
a contar a nadie porque si hicieras lo contrario, me causarías una situación embarazosa que algo tenía na barriga. Y una vez que fue a hacer del cuerpo pues púsose,
intolerable. ya tando allí pues salió un cuervo de por allí de alredor del mato. Ya viulo
volar y dice:
—Señor —contestó ella— no temas, somos un mismo cuerpo, lo bueno tuyo es mío y
al revés, también con lo malo ocurre igual. —¡Coño, mira! Pues ahora pasóume la barriga, tenían razón.
—Al acercarme al excusado para hacer las necesidades de la naturaleza —prosiguió Y va pa casa y cuéntalo a la muyer, y diz él:
él— un cuervo negrísimo salió de la parte posterior, por lo que me encuentro triste. —Tú no lo digas a nadie ¡eh!
—Debes estar contento —respondió ella— por haberte liberado de tanto sufrimiento. —Ay, non, non, non.
A la mañana siguiente, sin embargo, la mujer se levantó y acudió a la casa de su vecino Bah, la muyere namás salir va en casa la vecina:
y dijo a la señora: —¡Ay Dios!, mira, voy contate una cousa ¡eh!, pero nu lo cuentes a naide
—¡Oh señora queridísima!, ¿podría contarte un secreto? ¡eh!
—Con toda confianza, como a tu alma —repuso ella. —No, mujer, no, qué va, basta que tú me lo digas.
—Ha sucedido algo admirable a mi marido —continuó la esposa—. La noche pasa- —Mira lo que e pasóu al mio home, ne, ¿y nun tenía un cuervo metíu na
da acudió al reservado para hacer las necesidades de la naturaleza y he aquí que dos cuervos barriga, ne? Decir a Dios que fuei p’allá y echóulo, y ahora pasóu- e la barriga.
negrísimos salieron volando de su parte posterior, motivo por el cual siente un gran dolor. Pero tú nu lo digas a naide, ¡eh!
Y aquella vecina contó a otra que tres cuervos, y la tercera que cuatro y así sucesiva- —No, no, no.
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo
133
Gesta romanorum, CXXV, ed. Ventura de la Torre y Jacinto Lorenzo Escribano (Madrid:
134
Sal aque a muyer, tropieza a la vecina… —Señor, non te marabilles d’esto, ca la graçia de Dios me ha ayudado, como faze a
—¡Ay, nena!, ¿tú nun sabes lo que pasóu a fulano? muchos grandes merçedes.
—¿Qué pasóu? Dize el marido:
—Pasóu esto. —¡Bendito sea Dios que assí nos ha ayudado!
—¡Ay la virgen, outro tal nunca se vio! Entós ¿cómo…? Viendo assí mesmo la cámara et el lecho más ornado et todo el arreo de casa bien
limpio et adereçado, preguntaba a la muger dónde tanto bien avía adquirido et alcançado.
—Sí, sí, taba muy malo, fue al médico y díjo-y que algo tenía, que debiera
Ella responde que la gracia et la misericordia de Dios gelo avía dado. E assí de cabo el
comer algo y que alguna cousa tal. A lo mejor comió un huevo ya medróu na
marido faze grandes lloores a Dios porque tan liberal ha seído con ellos et non menos por
barriga, ya… bueno, pasóu- e esto. Pero tú non cuentes nada, ¡eh!, que encar-
todas las otras mejorías que fallava en casa alavava la magnifiçençia de Dios. Finalmente
gómelo muito fulana que nun dijera nada.
paresçía en casa un bonico niño graçioso que passava de tres años, el qual segund que es
—¡Home!, ¿yo que vou a decir? Basta que tú me lo encargues. costumbre de niños falagava a la madre. Visto el niño, preguntó el marido qué niño era
Según sal de allí, yá iba to’l pueblo alante diciendo: aquel. La muger dize:
—¡Echóu dos!, ¡dos! —Mío es.
Ya más alante, la outra, que iba de un au pa outro, ya decía «tres». Y así —¿E dónde vino este niño, yo seyendo absente?
cuando acababa el cuento decían una docena135. Afirma la muger muy osadamente que la mesma graçia et misericordia de Dios gelo
avía dado. Entonçes dixo el maestro de nave con grand daña:
36 —¿Cómo? ¿La gracia de Dios entiende en procrear et fazer en mi muger fijos? Por
El hijo de la gracia de Dios esta graçia muy poco le agradesco porque me paresçe que demaesiadamente se entremetía en
(ATU 1419 var.) mis fechos. Ca bastava que me ayudasse en otras cosas, mas en fazer fijo en mi muger en mi
absençia non es cosa de le agradesçer 136.
De la muger que parió un niño por la gracia de Dios, seyendo el marido absente (El Eso-
pete, siglo xv).
36.1
omo los que moran en la çibdad de Gayeta buscan la vida navegando por los mares,
C El hijo del marido ausente
un maestro de nave que era vezino de aquella çibdad, como fuesse pobre, partió d’ende, (ATU 1419 var.)
dexada la muger moça en casa, a otras partidas a buscar su vida, donde tardó por muchos Lugar: Banduxu, PROAZA.
días. E passado el quinto año. él volvió para su casa a visitar a su muger, la qual, como Informante: José María Tuñón, 65 años, campesino (1999).
él uviese tardado tanto tiempo, con desesperanza de su tornada costumbrava con otro. El
marido, entrando en casa, fallóla reparada et mejor arreada que él la dexó en su partida et Tamién se casaron dos, y cago en diez, querían ajuntar pa cuatro vaquinas
marabillávase, porque él uviera dexado a su muger poco axuar, cómo aquella su casilla mal
reparada avía ella assí adereçado et adornado. Respóndele la muger:
136
El Esopete, «De la muger que parió un niño por la gracia de Dios, seyendo el marido
Versión publicada en Folklore de Somiedo. Leyendas, cuentos, tradiciones (Gijón: Red de Museos
135
absente» ed. M.ª Jesús Lacarra, Cuento y novela corta en España, I, Edad Media (Barcelona: Crítica,
Etnográficos de Asturias, 2003), n.º 123. 1999), págs. 372-373.
190 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS ANÉCDOTAS Y CHASCARRILLOS 191
Sal aque a muyer, tropieza a la vecina… —Señor, non te marabilles d’esto, ca la graçia de Dios me ha ayudado, como faze a
—¡Ay, nena!, ¿tú nun sabes lo que pasóu a fulano? muchos grandes merçedes.
—¿Qué pasóu? Dize el marido:
—Pasóu esto. —¡Bendito sea Dios que assí nos ha ayudado!
—¡Ay la virgen, outro tal nunca se vio! Entós ¿cómo…? Viendo assí mesmo la cámara et el lecho más ornado et todo el arreo de casa bien
limpio et adereçado, preguntaba a la muger dónde tanto bien avía adquirido et alcançado.
—Sí, sí, taba muy malo, fue al médico y díjo-y que algo tenía, que debiera
Ella responde que la gracia et la misericordia de Dios gelo avía dado. E assí de cabo el
comer algo y que alguna cousa tal. A lo mejor comió un huevo ya medróu na
marido faze grandes lloores a Dios porque tan liberal ha seído con ellos et non menos por
barriga, ya… bueno, pasóu- e esto. Pero tú non cuentes nada, ¡eh!, que encar-
todas las otras mejorías que fallava en casa alavava la magnifiçençia de Dios. Finalmente
gómelo muito fulana que nun dijera nada.
paresçía en casa un bonico niño graçioso que passava de tres años, el qual segund que es
—¡Home!, ¿yo que vou a decir? Basta que tú me lo encargues. costumbre de niños falagava a la madre. Visto el niño, preguntó el marido qué niño era
Según sal de allí, yá iba to’l pueblo alante diciendo: aquel. La muger dize:
—¡Echóu dos!, ¡dos! —Mío es.
Ya más alante, la outra, que iba de un au pa outro, ya decía «tres». Y así —¿E dónde vino este niño, yo seyendo absente?
cuando acababa el cuento decían una docena135. Afirma la muger muy osadamente que la mesma graçia et misericordia de Dios gelo
avía dado. Entonçes dixo el maestro de nave con grand daña:
36 —¿Cómo? ¿La gracia de Dios entiende en procrear et fazer en mi muger fijos? Por
El hijo de la gracia de Dios esta graçia muy poco le agradesco porque me paresçe que demaesiadamente se entremetía en
(ATU 1419 var.) mis fechos. Ca bastava que me ayudasse en otras cosas, mas en fazer fijo en mi muger en mi
absençia non es cosa de le agradesçer 136.
De la muger que parió un niño por la gracia de Dios, seyendo el marido absente (El Eso-
pete, siglo xv).
36.1
omo los que moran en la çibdad de Gayeta buscan la vida navegando por los mares,
C El hijo del marido ausente
un maestro de nave que era vezino de aquella çibdad, como fuesse pobre, partió d’ende, (ATU 1419 var.)
dexada la muger moça en casa, a otras partidas a buscar su vida, donde tardó por muchos Lugar: Banduxu, PROAZA.
días. E passado el quinto año. él volvió para su casa a visitar a su muger, la qual, como Informante: José María Tuñón, 65 años, campesino (1999).
él uviese tardado tanto tiempo, con desesperanza de su tornada costumbrava con otro. El
marido, entrando en casa, fallóla reparada et mejor arreada que él la dexó en su partida et Tamién se casaron dos, y cago en diez, querían ajuntar pa cuatro vaquinas
marabillávase, porque él uviera dexado a su muger poco axuar, cómo aquella su casilla mal
reparada avía ella assí adereçado et adornado. Respóndele la muger:
136
El Esopete, «De la muger que parió un niño por la gracia de Dios, seyendo el marido
Versión publicada en Folklore de Somiedo. Leyendas, cuentos, tradiciones (Gijón: Red de Museos
135
absente» ed. M.ª Jesús Lacarra, Cuento y novela corta en España, I, Edad Media (Barcelona: Crítica,
Etnográficos de Asturias, 2003), n.º 123. 1999), págs. 372-373.
192 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS ANÉCDOTAS Y CHASCARRILLOS 193
y nun tenían una peseta. Conque, cago’n diez, marcha él pal extranjero. Mar- —Bueno, parezme muy bien todo esto que trais, pero el mulatín nu me
cha pal extranjero y vien sin una peseta. ¡Cago en diez!, pues diz ella: gusta nada.
—Ahora marcho yo. Y diz ella:
Marchó ella y vino con perras pa comprar las vaquinas, pero vino preña- —¡Coño!, ¿querías tener vacas sin cuernos?138
da, vino pa parir. Y diz:
—Aquí tán las perras. 37
Conque diz él, apúnta-y pa la barriga… El truco de la sábana
—¿Y eso? (ATU 1419)
Y diz ella:
Ejemplo de la sábana (Disciplina clericalis, siglo xii).
—Tú ¿qué querías?, ¿tener vacas ya nun tener cuernos?137.
Se cuenta de uno que, saliendo de viaje, confió su mujer a su suegra. Pero la mujer tenía
36.2 un amante y se lo dijo a su madre, que, movida por su hija, favoreció ese amor, y, llamando
El hijo del marido ausente al amigo, se puso a comer con él y con la hija. Mientras comían, llegó el marido y llamó a
(ATU 1419 var.) la puerta. Levantándose la mujer, escondió al amante antes de abrir a su marido, el cual,
Lugar: Miera, SALAS. después de entrar, mandó que le prepararan el lecho, pues quería reposar porque estaba
Informante: Manolo la Cavén, unos 30 años, campesino (2000). cansado. La mujer, muy turbada, no sabía qué hacer. Pero la madre, al verlo:
—¡No corras —dijo— hija mía para preparar la cama; antes enseñaremos a tu
Era un matrimonio joven y tenían, por lo visto, la casa empeñada. Enton- marido la sábana que hicimos!
ces pónense de acuerdo y diz ella que va a ir pa La Habana a ganar dinero pa Y sacando la vieja una sábana la sostuvo por una punta y, dándole la otra a la hija
desempeñar la casería. Y entonces ella mandába-y cuartos y mandába-y una para que a su vez la sostuviera, la estiraba todo lo posible hasta que, burlado así el marido,
carta, y decía-y: escapó el amigo que estaba escondido. Entonces dijo la vieja a su hija:
—El dinero que te mando empléalo todo en vacas. —Extiende sobre la cama de tu marido esa sábana ya que está hecha y tejida por tus
Y él venga a comprar vacas cada vez que-y mandaba dinero, hasta que manos y las mías.
llegó el día que ella escribió-y: —Pero tú, señora —dijo el marido—, ¿sabes hacer una sábana así?
—Bueno, tal día vengo col barco, vei col carro ya vei a esperame, que A lo que ella:
llevo muchos tarecos*, pa que los llevemos pa casa.
—Ay, hijo mío —contestó—, aparejé muchas de esta clase 139.
Y foi p’allá y carga el carro hasta que tenía una pila hasta arriba. Y cuando
al final van y dan-y un mulatín, un niñín, y pónenlo en pico del carro. Ya diz él:
138
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo
137
del Pueblo de Asturias, 2000).
del Pueblo de Asturias, 1999). 139
Pedro Alfonso, Disciplina clericalis, X, ed. María Jesús Lacarra (Zaragoza: Diputación de
*
Tarecos: «enseres». Aragón, 1991), pág. 80.
192 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS ANÉCDOTAS Y CHASCARRILLOS 193
y nun tenían una peseta. Conque, cago’n diez, marcha él pal extranjero. Mar- —Bueno, parezme muy bien todo esto que trais, pero el mulatín nu me
cha pal extranjero y vien sin una peseta. ¡Cago en diez!, pues diz ella: gusta nada.
—Ahora marcho yo. Y diz ella:
Marchó ella y vino con perras pa comprar las vaquinas, pero vino preña- —¡Coño!, ¿querías tener vacas sin cuernos?138
da, vino pa parir. Y diz:
—Aquí tán las perras. 37
Conque diz él, apúnta-y pa la barriga… El truco de la sábana
—¿Y eso? (ATU 1419)
Y diz ella:
Ejemplo de la sábana (Disciplina clericalis, siglo xii).
—Tú ¿qué querías?, ¿tener vacas ya nun tener cuernos?137.
Se cuenta de uno que, saliendo de viaje, confió su mujer a su suegra. Pero la mujer tenía
36.2 un amante y se lo dijo a su madre, que, movida por su hija, favoreció ese amor, y, llamando
El hijo del marido ausente al amigo, se puso a comer con él y con la hija. Mientras comían, llegó el marido y llamó a
(ATU 1419 var.) la puerta. Levantándose la mujer, escondió al amante antes de abrir a su marido, el cual,
Lugar: Miera, SALAS. después de entrar, mandó que le prepararan el lecho, pues quería reposar porque estaba
Informante: Manolo la Cavén, unos 30 años, campesino (2000). cansado. La mujer, muy turbada, no sabía qué hacer. Pero la madre, al verlo:
—¡No corras —dijo— hija mía para preparar la cama; antes enseñaremos a tu
Era un matrimonio joven y tenían, por lo visto, la casa empeñada. Enton- marido la sábana que hicimos!
ces pónense de acuerdo y diz ella que va a ir pa La Habana a ganar dinero pa Y sacando la vieja una sábana la sostuvo por una punta y, dándole la otra a la hija
desempeñar la casería. Y entonces ella mandába-y cuartos y mandába-y una para que a su vez la sostuviera, la estiraba todo lo posible hasta que, burlado así el marido,
carta, y decía-y: escapó el amigo que estaba escondido. Entonces dijo la vieja a su hija:
—El dinero que te mando empléalo todo en vacas. —Extiende sobre la cama de tu marido esa sábana ya que está hecha y tejida por tus
Y él venga a comprar vacas cada vez que-y mandaba dinero, hasta que manos y las mías.
llegó el día que ella escribió-y: —Pero tú, señora —dijo el marido—, ¿sabes hacer una sábana así?
—Bueno, tal día vengo col barco, vei col carro ya vei a esperame, que A lo que ella:
llevo muchos tarecos*, pa que los llevemos pa casa.
—Ay, hijo mío —contestó—, aparejé muchas de esta clase 139.
Y foi p’allá y carga el carro hasta que tenía una pila hasta arriba. Y cuando
al final van y dan-y un mulatín, un niñín, y pónenlo en pico del carro. Ya diz él:
138
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo
137
del Pueblo de Asturias, 2000).
del Pueblo de Asturias, 1999). 139
Pedro Alfonso, Disciplina clericalis, X, ed. María Jesús Lacarra (Zaragoza: Diputación de
*
Tarecos: «enseres». Aragón, 1991), pág. 80.
194 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS ANÉCDOTAS Y CHASCARRILLOS 195
38
37.2
El truco de la cazuela
El truco de la sábana
(ATU 1419)
(ATU 1419)
Lugar: Vis, AMIEVA. De cómo la muger miente jurando e perjurando (Corbacho, siglo xiv).
Informante: Matilde García Cubiella, 42 años (2001).
Otra muger tenía otro escondido tras la cortina —e non sabía cómo lo sacar en el
mundo, e el marido non salía de la cámara— presumió un arte tal: fuese para la cozina e
Esto era una muyer que… bueno, entendíase con el cura. Y uise el hom- tomó una caldera nueva que ese día avía comprado, e llevóla al marido e dixo:
bre y vieno el cura y echóse con ella en la cama. Pero bueno, el paisano allóse
—¡O cuitada, cómo fui oy engañada! Compré esta caldera por sana e está foradada.
mal, como con gripe, y vieno y directamente pa la cama. Y [al cura] no-y dio
Verás, marido.
tiempo a escondese namás que debaxu de la cama. Y claro, no era pa estar una
noche, era pa estar unos díes, con la gripe y tal… Y dice: E púsogela delante la cara e fizo del ojo al otro que saliese. E mientra que mirava si
era o non era foradada, salió el otro de la cámara. E dixo el marido:
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo
140 141
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo
del Pueblo de Asturias, 1999). del Pueblo de Asturias, 2001).
194 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS ANÉCDOTAS Y CHASCARRILLOS 195
38
37.2
El truco de la cazuela
El truco de la sábana
(ATU 1419)
(ATU 1419)
Lugar: Vis, AMIEVA. De cómo la muger miente jurando e perjurando (Corbacho, siglo xiv).
Informante: Matilde García Cubiella, 42 años (2001).
Otra muger tenía otro escondido tras la cortina —e non sabía cómo lo sacar en el
mundo, e el marido non salía de la cámara— presumió un arte tal: fuese para la cozina e
Esto era una muyer que… bueno, entendíase con el cura. Y uise el hom- tomó una caldera nueva que ese día avía comprado, e llevóla al marido e dixo:
bre y vieno el cura y echóse con ella en la cama. Pero bueno, el paisano allóse
—¡O cuitada, cómo fui oy engañada! Compré esta caldera por sana e está foradada.
mal, como con gripe, y vieno y directamente pa la cama. Y [al cura] no-y dio
Verás, marido.
tiempo a escondese namás que debaxu de la cama. Y claro, no era pa estar una
noche, era pa estar unos díes, con la gripe y tal… Y dice: E púsogela delante la cara e fizo del ojo al otro que saliese. E mientra que mirava si
era o non era foradada, salió el otro de la cámara. E dixo el marido:
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo
140 141
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo
del Pueblo de Asturias, 1999). del Pueblo de Asturias, 2001).
196 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS ANÉCDOTAS Y CHASCARRILLOS 197
tarde, por lo que la señora se contrarió mucho, y él y ella cenaron un poco de carne salada verme tan asustada me enseñó una santa y buena oración y dijo que la había probado varias
que había hecho hervir aparte. Y a la criada le hizo llevar en un paño blanco los dos capones veces antes de ser ermitaña, y que siempre le había servido. Pero Dios sabe que yo nunca había
hervidos y muchos huevos frescos y una frasca de buen vino a un huerto que tenía, al que tenido el valor de ir sola a probarla; pero ahora que estás tú, quiero que vayamos a conjurarle.
se llegaba sin pasar por la casa y donde ella solía cenar a veces con Federigo, y le dijo que Gianni dijo que le parecía muy bien; y levantándose se fueron ambos silenciosamente a
pusiese aquellas cosas al pie de un melocotonero que estaba junto a un pradecillo. Y tanto se la puerta donde, aún por fuera y ya sospechando, esperaba Federigo; y al llegar allí la señora
contrarió ella que no se acordó de decirle a la criada que esperase hasta que llegase Federigo y le dijo a Gianni:
le dijese que Gianni estaba allí y que cogiese aquellas cosas del huerto. Por lo que, yéndose ella
—Ahora, cuando yo te diga, escupes.
y Gianni a la cama, y también la criada, no tardó mucho en llegar Federigo, y llamó despacio
una vez a la puerta, que estaba tan cerca de su alcoba que Gianni lo oyó de inmediato, y lo Dijo Gianni:
mismo la señora; pero, para que Gianni no pudiese sospechar nada de ella, fingió dormir. —Bien.
Y al cabo de un rato, llamó Federigo por segunda vez; por lo que Gianni, asombrán- Y la señora comenzó la oración y dijo:
dose, meneó un poco a la señora y dijo: —Fantasma, fantasma, que por la noche vas por ahí, con la cola tiesa viniste, con la cola
—Tessa, ¿oyes lo mismo que yo? Parece que llaman a nuestra puerta. tiesa te irás; ve al huerto, al pie del melocotonero hallarás unte y mejunje, y cien cagarrutas de
La señora dijo: la gallina mía; toma del frasco y vete por ahí, y no nos dañes ni a mi Gianni ni a mí.
—¿Qué llaman? ¡Ay de mí, Gianni mío! ¿No sabes lo que es? Es el fantasma, del Y dicho así, le dijo al marido:
que estas noches he tenido más miedo que en mi vida, tanto que, cuando le oía, escondía la —¡Escupe, Gianni!
cabeza y no me atrevía a sacarla hasta que llegaba el día. Y Gianni escupió:
Dijo entonces Gianni: Federigo, que estaba fuera y lo oía, como ya se le había disipado toda la sospecha, con
Y
—Vamos, señora, no tengas miedo si es eso, porque antes he dicho el Te lucis y la el mal humor y todo tenía tantas ganas de reír que reventaba, y en voz baja, cuando Gianni
Intemerata y otras muchas buenas oraciones, cuando nos fuimos a la cama, y también per- escupía, decía:
signé el lecho de esquina a esquina, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo,
—¡Los dientes!
por lo que no hay que temer; porque, por mucho poder que tenga, no puede hacernos daño.
La señora, después de que de esta guisa hubo conjurado tres veces al fantasma, se volvió
La señora, para que Federigo no fuese a sospechar otra cosa y se enfadase con ella,
a la cama con su marido.
decidió con firmeza que debía levantarse y hacer que oyera que Gianni estaba allí; y le dijo
al marido: ederigo, que esperaba cenar con ella, como no había cenado y había entendido perfec-
F
tamente las palabras de la oración, se fue al huerto, y encontrando los dos capones, el vino
—Está bien, tú puedes decir lo que quieras; pero yo por mi parte no me veré a salvo
y los huevos al pie del gran melocotonero, se los llevó a su casa y cenó muy a gusto; y luego,
ni segura si no le conjuramos, ya que tú estás aquí.
como se volvó a encontrar otras veces con la señora, se rió mucho con ella de aquel conjuro.
Dijo Gianni:
La verdad es que dicen algunos que la señora había vuelto bien la calavera del burro
—¿Y cómo se le conjura? hacia Fiésole, pero que un campesino al pasar por la parra le había dado por dentro con un
Dijo la señora: palo y la había hecho dar vueltas y se había quedado mirando hacia Florencia, y por ello
—Yo sé conjurarle muy bien, porque el otro día, cuando fui a Fiésole por las indulgencias, Federigo, creyendo que le llamaban, había ido; y que la señora había dicho la oración de esta
una de esas ermitañas que es la cosa más santa, Gianni mío, que Dios te lo diga por mí, al manera: «Fantasma, fantasma, vete con Dios, que la cabeza del burro no la volví yo, sino
198 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS ANÉCDOTAS Y CHASCARRILLOS 199
tarde, por lo que la señora se contrarió mucho, y él y ella cenaron un poco de carne salada verme tan asustada me enseñó una santa y buena oración y dijo que la había probado varias
que había hecho hervir aparte. Y a la criada le hizo llevar en un paño blanco los dos capones veces antes de ser ermitaña, y que siempre le había servido. Pero Dios sabe que yo nunca había
hervidos y muchos huevos frescos y una frasca de buen vino a un huerto que tenía, al que tenido el valor de ir sola a probarla; pero ahora que estás tú, quiero que vayamos a conjurarle.
se llegaba sin pasar por la casa y donde ella solía cenar a veces con Federigo, y le dijo que Gianni dijo que le parecía muy bien; y levantándose se fueron ambos silenciosamente a
pusiese aquellas cosas al pie de un melocotonero que estaba junto a un pradecillo. Y tanto se la puerta donde, aún por fuera y ya sospechando, esperaba Federigo; y al llegar allí la señora
contrarió ella que no se acordó de decirle a la criada que esperase hasta que llegase Federigo y le dijo a Gianni:
le dijese que Gianni estaba allí y que cogiese aquellas cosas del huerto. Por lo que, yéndose ella
—Ahora, cuando yo te diga, escupes.
y Gianni a la cama, y también la criada, no tardó mucho en llegar Federigo, y llamó despacio
una vez a la puerta, que estaba tan cerca de su alcoba que Gianni lo oyó de inmediato, y lo Dijo Gianni:
mismo la señora; pero, para que Gianni no pudiese sospechar nada de ella, fingió dormir. —Bien.
Y al cabo de un rato, llamó Federigo por segunda vez; por lo que Gianni, asombrán- Y la señora comenzó la oración y dijo:
dose, meneó un poco a la señora y dijo: —Fantasma, fantasma, que por la noche vas por ahí, con la cola tiesa viniste, con la cola
—Tessa, ¿oyes lo mismo que yo? Parece que llaman a nuestra puerta. tiesa te irás; ve al huerto, al pie del melocotonero hallarás unte y mejunje, y cien cagarrutas de
La señora dijo: la gallina mía; toma del frasco y vete por ahí, y no nos dañes ni a mi Gianni ni a mí.
—¿Qué llaman? ¡Ay de mí, Gianni mío! ¿No sabes lo que es? Es el fantasma, del Y dicho así, le dijo al marido:
que estas noches he tenido más miedo que en mi vida, tanto que, cuando le oía, escondía la —¡Escupe, Gianni!
cabeza y no me atrevía a sacarla hasta que llegaba el día. Y Gianni escupió:
Dijo entonces Gianni: Federigo, que estaba fuera y lo oía, como ya se le había disipado toda la sospecha, con
Y
—Vamos, señora, no tengas miedo si es eso, porque antes he dicho el Te lucis y la el mal humor y todo tenía tantas ganas de reír que reventaba, y en voz baja, cuando Gianni
Intemerata y otras muchas buenas oraciones, cuando nos fuimos a la cama, y también per- escupía, decía:
signé el lecho de esquina a esquina, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo,
—¡Los dientes!
por lo que no hay que temer; porque, por mucho poder que tenga, no puede hacernos daño.
La señora, después de que de esta guisa hubo conjurado tres veces al fantasma, se volvió
La señora, para que Federigo no fuese a sospechar otra cosa y se enfadase con ella,
a la cama con su marido.
decidió con firmeza que debía levantarse y hacer que oyera que Gianni estaba allí; y le dijo
al marido: ederigo, que esperaba cenar con ella, como no había cenado y había entendido perfec-
F
tamente las palabras de la oración, se fue al huerto, y encontrando los dos capones, el vino
—Está bien, tú puedes decir lo que quieras; pero yo por mi parte no me veré a salvo
y los huevos al pie del gran melocotonero, se los llevó a su casa y cenó muy a gusto; y luego,
ni segura si no le conjuramos, ya que tú estás aquí.
como se volvó a encontrar otras veces con la señora, se rió mucho con ella de aquel conjuro.
Dijo Gianni:
La verdad es que dicen algunos que la señora había vuelto bien la calavera del burro
—¿Y cómo se le conjura? hacia Fiésole, pero que un campesino al pasar por la parra le había dado por dentro con un
Dijo la señora: palo y la había hecho dar vueltas y se había quedado mirando hacia Florencia, y por ello
—Yo sé conjurarle muy bien, porque el otro día, cuando fui a Fiésole por las indulgencias, Federigo, creyendo que le llamaban, había ido; y que la señora había dicho la oración de esta
una de esas ermitañas que es la cosa más santa, Gianni mío, que Dios te lo diga por mí, al manera: «Fantasma, fantasma, vete con Dios, que la cabeza del burro no la volví yo, sino
200 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS ANÉCDOTAS Y CHASCARRILLOS 201
que fue otro al que Dios confunda, y yo con mi Gianni aquí me estoy». Por lo que, mar- 40
chándose, se había quedado sin cama y sin cena. Pero una vecina mía, que es muy vieja, me El papagayo acusador
dijo que tanto una como otra fueron ciertas, por lo que ella, de niña, había podido oír; pero
(ATU 1422)
que lo último no le había sucedido a Gianni Lotteringhi, sino a uno que se llamó Gianni
de Nello, que estaba en Porta de San Pietro, no menos perfecto papanatas que Gianni Enxenplo del omne e de la muger e del papagayo e de su moça (Sendebar o Libro de los
Lotteringhi. Y por ello, queridas señoras mías, queda a vuestra elección coger la que más Engaños, siglo xiii).
de las dos os guste, o ambas si queréis; tienen un poder muy grande para cosas semejantes,
como por experiencia habéis oído: Aprendedlas y tal vez os servirán 144. Señor, oí dezir que un omne que era çeloso de su muger, e conpró un papagayo e
—
metiólo en una jabla e púsolo en su casa, e mandóle que le dixiese todo quanto viese fazer a
su muger e que non le encubriese ende nada, e después fue su vía a recabdar su mandado, e
39.1
entró su amigo d’ella en su casa do estava, e el papagayo vio quanto ellos fizieron. E quando
La oración de la adúltera
el omne bueno vino de su mandado, asentóse en su casa en guisa que non lo viese la muger.
(ATU 1419H) E mandó traer el papagayo e preguntóle todo lo que viera, e el papagayo contógelo todo lo
Lugar: Colubréu, SALAS. que viera fazer a la muger con su amigo. E el omne bueno fue muy sañudo contra su muger
Informante: Josefa García Bardo, 81 años, campesina, natural de Borducéu, SALAS (1999).
e non entró más do ella estava. E la muger cuidó verdaderamente que la moça la descubriera
e llamóla estonçes e dixo:
Era un matrimonio, ya ella tenía otro, ya cuando nun taba el marido venía
—¿Tú dexiste a mi marido todo quanto yo fize?
l’amigo a dormir con ella. Conque él picaba na puerta, ya un día lligóu ya la
puerta taba cerrada. Ya él picóu, ya ella tenía el marido en casa. E la moça juró que non lo dixiera:
Ya ella nu le abría la puerta, claro, ya decía ella: —Mas sabed que lo dixo el papagayo.
—¿Quién anda ahí?, Jesús mío, ¿eres algún agüero que andas por el mun- quando vino la noche, fue la muger al papagayo e desçendiólo a tierra e començóle a
E
do? ¡Ahora mismo te voy rezar ya encender una vela! echar agua de suso como que era luvia e tomó un espejo en la mano e parógelo sobre la jabla,
Ya ella no abría, pa decirle que taba el marido pues no abría, ya saliú de la e en la otra mano una candela, e parávagela de suso, e cuidó el papagayo que era relánpago;
cama ya púsose a rezar y a prender una vela. Ya con eso, el agüero marchóu, e la muger començó a mover una muela, e el papagayo cuidó que eran truenos; e ella estuvo
ya decía ella: así toda la noche, faziendo así fasta que amanesçió. E después que fue la mañana, vino el
marido e preguntó al papagayo:
—¡Vete con Dios!, ¡vete con Dios!, ¡que te voy char unas oraciones!
Y hala, el hombre marchóu ya’l marido quedóu muy contento145. —¿Viste esta noche alguna cosa?
E el papagayo dixo:
—Non pud’ ver ninguna cosa con la gran luvia e truenos e relánpagos que esta noche
fizo.
Giovanni Bocaccio, Decamerón, VII, 1, ed. María Hernández Esteban (Madrid: Cátedra,
144
E el omne dixo:
1994), págs. 757-763.
145
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo En quanto me as dicho es verdat de mi muger así commo esto. Non á cosa más
—
del Pueblo de Asturias, 1999). mintrosa que tú, e mandarte é matar.
200 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS ANÉCDOTAS Y CHASCARRILLOS 201
que fue otro al que Dios confunda, y yo con mi Gianni aquí me estoy». Por lo que, mar- 40
chándose, se había quedado sin cama y sin cena. Pero una vecina mía, que es muy vieja, me El papagayo acusador
dijo que tanto una como otra fueron ciertas, por lo que ella, de niña, había podido oír; pero
(ATU 1422)
que lo último no le había sucedido a Gianni Lotteringhi, sino a uno que se llamó Gianni
de Nello, que estaba en Porta de San Pietro, no menos perfecto papanatas que Gianni Enxenplo del omne e de la muger e del papagayo e de su moça (Sendebar o Libro de los
Lotteringhi. Y por ello, queridas señoras mías, queda a vuestra elección coger la que más Engaños, siglo xiii).
de las dos os guste, o ambas si queréis; tienen un poder muy grande para cosas semejantes,
como por experiencia habéis oído: Aprendedlas y tal vez os servirán 144. Señor, oí dezir que un omne que era çeloso de su muger, e conpró un papagayo e
—
metiólo en una jabla e púsolo en su casa, e mandóle que le dixiese todo quanto viese fazer a
su muger e que non le encubriese ende nada, e después fue su vía a recabdar su mandado, e
39.1
entró su amigo d’ella en su casa do estava, e el papagayo vio quanto ellos fizieron. E quando
La oración de la adúltera
el omne bueno vino de su mandado, asentóse en su casa en guisa que non lo viese la muger.
(ATU 1419H) E mandó traer el papagayo e preguntóle todo lo que viera, e el papagayo contógelo todo lo
Lugar: Colubréu, SALAS. que viera fazer a la muger con su amigo. E el omne bueno fue muy sañudo contra su muger
Informante: Josefa García Bardo, 81 años, campesina, natural de Borducéu, SALAS (1999).
e non entró más do ella estava. E la muger cuidó verdaderamente que la moça la descubriera
e llamóla estonçes e dixo:
Era un matrimonio, ya ella tenía otro, ya cuando nun taba el marido venía
—¿Tú dexiste a mi marido todo quanto yo fize?
l’amigo a dormir con ella. Conque él picaba na puerta, ya un día lligóu ya la
puerta taba cerrada. Ya él picóu, ya ella tenía el marido en casa. E la moça juró que non lo dixiera:
Ya ella nu le abría la puerta, claro, ya decía ella: —Mas sabed que lo dixo el papagayo.
—¿Quién anda ahí?, Jesús mío, ¿eres algún agüero que andas por el mun- quando vino la noche, fue la muger al papagayo e desçendiólo a tierra e començóle a
E
do? ¡Ahora mismo te voy rezar ya encender una vela! echar agua de suso como que era luvia e tomó un espejo en la mano e parógelo sobre la jabla,
Ya ella no abría, pa decirle que taba el marido pues no abría, ya saliú de la e en la otra mano una candela, e parávagela de suso, e cuidó el papagayo que era relánpago;
cama ya púsose a rezar y a prender una vela. Ya con eso, el agüero marchóu, e la muger començó a mover una muela, e el papagayo cuidó que eran truenos; e ella estuvo
ya decía ella: así toda la noche, faziendo así fasta que amanesçió. E después que fue la mañana, vino el
marido e preguntó al papagayo:
—¡Vete con Dios!, ¡vete con Dios!, ¡que te voy char unas oraciones!
Y hala, el hombre marchóu ya’l marido quedóu muy contento145. —¿Viste esta noche alguna cosa?
E el papagayo dixo:
—Non pud’ ver ninguna cosa con la gran luvia e truenos e relánpagos que esta noche
fizo.
Giovanni Bocaccio, Decamerón, VII, 1, ed. María Hernández Esteban (Madrid: Cátedra,
144
E el omne dixo:
1994), págs. 757-763.
145
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo En quanto me as dicho es verdat de mi muger así commo esto. Non á cosa más
—
del Pueblo de Asturias, 1999). mintrosa que tú, e mandarte é matar.
202 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS ANÉCDOTAS Y CHASCARRILLOS 203
40.1 Era una criada que taba en casa de unos señores, y la criada que-y cosiera
El papagayo acusador el culo al loro, ya decía el loro:
(ATU 1422) —¡Mariquita culo cosió,
Lugar: San Tisu, CANDAMO. sopas con vino no me las dio!
Informante: Teresa Rubio Alonso, 86 años, campesina y sirvienta, natural de Villabona,
Porque mandában-y los señores que-y dieran sopas con vino al loro, que
concejo de TINEO (1999).
ellos iban de viaje. Y la criada tenía un novio, ya el novio venía pa con ella y
envede dar las sopas al loro, dábalas seique* al novio, y decía él cuando vinieron
Lo que oí contar foi de una criada que descubría-y el loro todas las cosas los señores:
que facía, todo lo que facía por casa decíalo al ama. Ya diz ella [al loro]:
—¡Mariquita culo cosió,
—¡Si nun callas, voy cosete el culo! sopas con vino no me las dio!
Ya póusose a piñeirar fariña encima de la mesa. Y decía la señora:
—¡Mira cómo nieva!, ¡mira cómo nieva! —¿Cuándo, lorito, cuándo?
Ya foi ella, ya garróulo ya cosió-y el culo. Ya cuando vino el ama, claro, el Dice:
loro taría molesto, o querería hacer sus cosas, y ponse él:
—¡Cuando nevaba, cuando nevaba!
—¡Culo coser!, ¡culo coser!, ¡culo coser!
Porque la criada taba peneirando la harina por encima d’él. Bueno, no lo
Diz ella: recuerdo muy bien, claro, pero algo así era, parecido, vamos; pero tiénenmelo
—¿Cuándo, lorito, cuándo? contáu varias veces148.
Y diz él:
—¡Cuando nevaba!, ¡cuando nevaba!, ¡cuando nevaba! 40.3
Ya como el ama nun sabía que nevara ninguna vez, el loro quedóu cosío147. El papagayo acusador
(ATU 1422)
Lugar: Bermiego, QUIRÓS.
40.2
Informante: Celestino Martínez Fernández, 67 años, natural de Pedroveya, QUIRÓS (1999).
El papagayo acusador
(ATU 1422) Era una casa que tenían un loro, y el ama salió a comprar o ande fuera. Y
el loro quedó en la jaula, y quedaron en casa los criaos o las criadas o los que
146
Libro de los Engaños, ed. Ángel González Palencia, Versiones castellanas del Sendebar (Madrid:
CSIC, 1946): ed. digital Biblioteca virtual Miguel de Cervantes. *
Seique: expresión de duda, «creo que».
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo
147 148
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo
del Pueblo de Asturias, 1999). del Pueblo de Asturias, 2000).
202 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS ANÉCDOTAS Y CHASCARRILLOS 203
40.1 Era una criada que taba en casa de unos señores, y la criada que-y cosiera
El papagayo acusador el culo al loro, ya decía el loro:
(ATU 1422) —¡Mariquita culo cosió,
Lugar: San Tisu, CANDAMO. sopas con vino no me las dio!
Informante: Teresa Rubio Alonso, 86 años, campesina y sirvienta, natural de Villabona,
Porque mandában-y los señores que-y dieran sopas con vino al loro, que
concejo de TINEO (1999).
ellos iban de viaje. Y la criada tenía un novio, ya el novio venía pa con ella y
envede dar las sopas al loro, dábalas seique* al novio, y decía él cuando vinieron
Lo que oí contar foi de una criada que descubría-y el loro todas las cosas los señores:
que facía, todo lo que facía por casa decíalo al ama. Ya diz ella [al loro]:
—¡Mariquita culo cosió,
—¡Si nun callas, voy cosete el culo! sopas con vino no me las dio!
Ya póusose a piñeirar fariña encima de la mesa. Y decía la señora:
—¡Mira cómo nieva!, ¡mira cómo nieva! —¿Cuándo, lorito, cuándo?
Ya foi ella, ya garróulo ya cosió-y el culo. Ya cuando vino el ama, claro, el Dice:
loro taría molesto, o querería hacer sus cosas, y ponse él:
—¡Cuando nevaba, cuando nevaba!
—¡Culo coser!, ¡culo coser!, ¡culo coser!
Porque la criada taba peneirando la harina por encima d’él. Bueno, no lo
Diz ella: recuerdo muy bien, claro, pero algo así era, parecido, vamos; pero tiénenmelo
—¿Cuándo, lorito, cuándo? contáu varias veces148.
Y diz él:
—¡Cuando nevaba!, ¡cuando nevaba!, ¡cuando nevaba! 40.3
Ya como el ama nun sabía que nevara ninguna vez, el loro quedóu cosío147. El papagayo acusador
(ATU 1422)
Lugar: Bermiego, QUIRÓS.
40.2
Informante: Celestino Martínez Fernández, 67 años, natural de Pedroveya, QUIRÓS (1999).
El papagayo acusador
(ATU 1422) Era una casa que tenían un loro, y el ama salió a comprar o ande fuera. Y
el loro quedó en la jaula, y quedaron en casa los criaos o las criadas o los que
146
Libro de los Engaños, ed. Ángel González Palencia, Versiones castellanas del Sendebar (Madrid:
CSIC, 1946): ed. digital Biblioteca virtual Miguel de Cervantes. *
Seique: expresión de duda, «creo que».
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo
147 148
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo
del Pueblo de Asturias, 1999). del Pueblo de Asturias, 2000).
204 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS ANÉCDOTAS Y CHASCARRILLOS 205
fueran, gente en casa que no eran dueño. Y por lo visto no andarían muy bien Lidia, mujer de Nicóstrato, ama a Pirro; y éste, para poder creerlo, le pide tres cosas, y ella
de comer, y van y dicen: las hace todas; y además de esto, en presencia de Nicóstrato, se solaza con él y le hace creer
—Coño, güe.i que nun ta la ama vamos a tostar patatas y huevos, y comer. a Nicóstrato que no es verdad lo que ha visto (Decamerón, siglo xiv).
Y eran dos o tres, una criada y los criaos o algo así. Y van y comen, y Ella, deseosa de asegurarle más, ya que le parecía hasta mil cada hora para estar con
después de haber comío dicen:
él, como quería mantenerle lo que le había prometido, fingiendo estar enferma, cuando fue
—Coño, ¿y ahora el loro? a visitarla Nicóstrato un día después de comer, al no ver con él a nadie más que a Pirro,
Y dijo uno d’ellos: le rogó que quisiesen ayudarla a ir hasta el jardin para aliviar sus molestias. Por lo que
—Nada, eso lo arreglo yo. cogiéndola Nicóstrato de un lado y Pirro del otro, la llevaron al jardín y en un pradecillo al
Y va y cortó muchos papeles con tijeras, muchos, muchos, como un ces- pie de un hermoso peral la dejaron; y después de estar un rato allí, la señora, que ya había
táu de papel de periódico cortáu menudo, menudo. Y va él y súbese a otra hecho informar a Pirro de lo que debía hacer, dijo:
ventana más arriba de donde taba el loro. Y dice: Pirro, tengo muchas ganas de tener una de estas peras, y por eso súbete arriba y tira
—
—¡Bueno, yá comimos, yá comimos! unas cuantas.
Y después va él y tira los papeles, y decían los que taban debajo: Pirro, subiendo rápidamente, comenzó a echar abajo peras; y mientras las echaba
—¡Huy, cómo nieva, cómo nieva! comenzó a decir:
Y claro, el loro vio que nevaba, y vien la ama y diz él: —Eh, mi señor, ¿qué es lo que hacéis? Y vos, mi señora, ¿cómo no os avergonzáis de
—¡Mi ama, mi ama, los criados tostaron! soportarlo en mi presencia? ¿Creéis que soy ciego? Hace nada estabais enferma; ¿cómo os
habéis curado tan pronto, que hacéis tales cosas? Porque si queréis hacerlas, tenéis tantas
Y diz ella:
bonitas alcobas, ¿por qué no vais a hacer esas cosas a alguna de ellas? ¡Pues será más ho-
—¿Cuándo, lorito? nesto que hacerlo en mi presencia!
Diz él:
La señora, volviéndose al marido, dijo:
—¡Cuando nevaba!
—¿Qué dice Pirro, delira?
Y era pel verano, y diz ella:
Dijo entonces Pirro:
—¡Home, quita, anda!, ¡qué cuentas tonterías!149.
—No deliro, no, mi señora; ¿os creeis que no os veo?
Nicóstrato se asombró mucho, y dijo:
41
—Pirro, verdaderamente creo que tú estás soñando.
El peral encantado
Y Pirro le respondió:
(ATU 1423)
—Mi señor, no sueño en absoluto, y tampoco vos soñáis, sino que os meneáis tan bien
que, si así se menease este peral, no le quedaría ninguna encima.
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo
149 Dijo entonces la señora:
del Pueblo de Asturias, 1999). —¿Pero qué es esto? ¿Es posible que le parezca verdad lo que dice? Que Dios me
204 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS ANÉCDOTAS Y CHASCARRILLOS 205
fueran, gente en casa que no eran dueño. Y por lo visto no andarían muy bien Lidia, mujer de Nicóstrato, ama a Pirro; y éste, para poder creerlo, le pide tres cosas, y ella
de comer, y van y dicen: las hace todas; y además de esto, en presencia de Nicóstrato, se solaza con él y le hace creer
—Coño, güe.i que nun ta la ama vamos a tostar patatas y huevos, y comer. a Nicóstrato que no es verdad lo que ha visto (Decamerón, siglo xiv).
Y eran dos o tres, una criada y los criaos o algo así. Y van y comen, y Ella, deseosa de asegurarle más, ya que le parecía hasta mil cada hora para estar con
después de haber comío dicen:
él, como quería mantenerle lo que le había prometido, fingiendo estar enferma, cuando fue
—Coño, ¿y ahora el loro? a visitarla Nicóstrato un día después de comer, al no ver con él a nadie más que a Pirro,
Y dijo uno d’ellos: le rogó que quisiesen ayudarla a ir hasta el jardin para aliviar sus molestias. Por lo que
—Nada, eso lo arreglo yo. cogiéndola Nicóstrato de un lado y Pirro del otro, la llevaron al jardín y en un pradecillo al
Y va y cortó muchos papeles con tijeras, muchos, muchos, como un ces- pie de un hermoso peral la dejaron; y después de estar un rato allí, la señora, que ya había
táu de papel de periódico cortáu menudo, menudo. Y va él y súbese a otra hecho informar a Pirro de lo que debía hacer, dijo:
ventana más arriba de donde taba el loro. Y dice: Pirro, tengo muchas ganas de tener una de estas peras, y por eso súbete arriba y tira
—
—¡Bueno, yá comimos, yá comimos! unas cuantas.
Y después va él y tira los papeles, y decían los que taban debajo: Pirro, subiendo rápidamente, comenzó a echar abajo peras; y mientras las echaba
—¡Huy, cómo nieva, cómo nieva! comenzó a decir:
Y claro, el loro vio que nevaba, y vien la ama y diz él: —Eh, mi señor, ¿qué es lo que hacéis? Y vos, mi señora, ¿cómo no os avergonzáis de
—¡Mi ama, mi ama, los criados tostaron! soportarlo en mi presencia? ¿Creéis que soy ciego? Hace nada estabais enferma; ¿cómo os
habéis curado tan pronto, que hacéis tales cosas? Porque si queréis hacerlas, tenéis tantas
Y diz ella:
bonitas alcobas, ¿por qué no vais a hacer esas cosas a alguna de ellas? ¡Pues será más ho-
—¿Cuándo, lorito? nesto que hacerlo en mi presencia!
Diz él:
La señora, volviéndose al marido, dijo:
—¡Cuando nevaba!
—¿Qué dice Pirro, delira?
Y era pel verano, y diz ella:
Dijo entonces Pirro:
—¡Home, quita, anda!, ¡qué cuentas tonterías!149.
—No deliro, no, mi señora; ¿os creeis que no os veo?
Nicóstrato se asombró mucho, y dijo:
41
—Pirro, verdaderamente creo que tú estás soñando.
El peral encantado
Y Pirro le respondió:
(ATU 1423)
—Mi señor, no sueño en absoluto, y tampoco vos soñáis, sino que os meneáis tan bien
que, si así se menease este peral, no le quedaría ninguna encima.
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo
149 Dijo entonces la señora:
del Pueblo de Asturias, 1999). —¿Pero qué es esto? ¿Es posible que le parezca verdad lo que dice? Que Dios me
206 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS ANÉCDOTAS Y CHASCARRILLOS 207
valga, porque si yo estuviese sana como lo estuve antes, me subiría allá arriba para ver qué qué vuestra esposa, que es muy honesta y más discreta que ninguna, si quisiese ultrajaros
maravillas son esas que él dice que ve. se pondría a hacerlo ante vuestros ojos; de mí no digamos, que me dejaría descuartizar
Pirro desde lo alto del peral seguía hablando y continuaba con esa historia. Y Nicós- antes de pensarlo, y menos aún que yo viniese a hacerlo en vuestra presencia. Por lo que,
trato le dijo: desde luego, la culpa de este ver más allá debe venir del peral, porque nadie en el mundo
me habría disuadido de que habíais yacido carnalmente con vuestra señora si no os hubiese
—Baja aquí.
oído decir que os había parecido que yo hacía lo que sé muy certeramente que no sólo no lo
Y el bajó y le dijo: hice nunca, sino que ni lo pensé.
—¿Qué dices que ves? Después la señora, que casi toda contrariada se había puesto en pie, comenzó a decir:
Dijo Pirro: —Sea con mala ventura, si me tienes por tan poco juiciosa, que si quisiese ocuparme de
—Creo que pensáis que estoy ensoñando o alelado; pero ya que debo decirlo, os veía esas maldades que dices que veías, fuese a hacerlas ante tus ojos. Ten por cierto que si alguna
a vos encima de vuestra esposa; y luego al bajar, os ví levantaros y poneros así donde estáis vez me viniese en gana, no vendría aquí sino que me creería capaz de estar en una de nuestras
sentado. alcobas, de forma y manera que me parecería difícil que tú llegases a saberlo alguna vez.
Con toda seguridad —dijo Nicóstrato— estabas ensoñando, porque nosotros, desde
— Nicóstrato, a quien le parecía verdad lo que decían el uno y el otro, que ellos no se
que te subiste al peral, no nos hemos movido nada de como nos ves. habían dejado llevar allí delante de él a tal acción, dejando por lo tanto las palabras y las
reprimendas pasó a comentar la extrañeza del hecho y del milagro de la vista que se le
Y Pirro le dijo:
cambiaba así a quien se subía al peral 150.
—¿Por qué discutimos nosotros? Yo desde luego os he visto; y si yo os he visto, os vi en
lo vuestro.
41.1
Nicóstrato se asombraba cada vez más, hasta que dijo:
El peral encantado
—Bien, quiero ver si este peral está encantado y si quien está arriba ve maravillas.
(ATU 1423)
se subió. Y cuando estuvo arriba, la señora y Pirro comenzaron a solazarse; y Ni-
Y
Lugar: Villamar, SALAS.
cóstrato, al verlo, comenzó a gritar: Informante: José Manuel, 80 años, campesino (1998).
—¡Ay, mala mujer! ¿Qué es lo que haces? ¿Y tú, Pirro, de quien yo más me fiaba?
Y diciendo esto, comenzó a descender del peral. Taban Xuan ya María ya’l cura, taban los tres. Ya María nun quería que Xuan
La señora y Pirro decían: se enterara de la vida que tenía, ya subióse a un árbol p’arriba, ya decía ella:
—Estamos aquí sentados: —¡Xuan, talmente, talmente parez que ta el cura encima ti!
al verle descender, volvieron a sentarse de la misma manera en que les había dejado.
Y Y diz él:
Cuando Nicóstrato estuvo abajo y los vio donde les había dejado, comenzó a insultarles de —¿Tas loca?
inmediato. Y Pirro le dijo: —Ven p’acá, verás.
—Nicóstrato, ahora confieso que, verdaderamente como vos decíais antes, lo que yo
veía mientras estuve en el peral era falso; y no entiendo otra cosa más que veo y sé que ha- 150
Giovanni Bocaccio, Decamerón, VII, 9, ed. María Hernández Esteban (Madrid: Cátedra,
béis visto mal. Y lo único que os demuestra que digo la verdad es considerar y pensar para 1994), págs. 829-832.
206 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS ANÉCDOTAS Y CHASCARRILLOS 207
valga, porque si yo estuviese sana como lo estuve antes, me subiría allá arriba para ver qué qué vuestra esposa, que es muy honesta y más discreta que ninguna, si quisiese ultrajaros
maravillas son esas que él dice que ve. se pondría a hacerlo ante vuestros ojos; de mí no digamos, que me dejaría descuartizar
Pirro desde lo alto del peral seguía hablando y continuaba con esa historia. Y Nicós- antes de pensarlo, y menos aún que yo viniese a hacerlo en vuestra presencia. Por lo que,
trato le dijo: desde luego, la culpa de este ver más allá debe venir del peral, porque nadie en el mundo
me habría disuadido de que habíais yacido carnalmente con vuestra señora si no os hubiese
—Baja aquí.
oído decir que os había parecido que yo hacía lo que sé muy certeramente que no sólo no lo
Y el bajó y le dijo: hice nunca, sino que ni lo pensé.
—¿Qué dices que ves? Después la señora, que casi toda contrariada se había puesto en pie, comenzó a decir:
Dijo Pirro: —Sea con mala ventura, si me tienes por tan poco juiciosa, que si quisiese ocuparme de
—Creo que pensáis que estoy ensoñando o alelado; pero ya que debo decirlo, os veía esas maldades que dices que veías, fuese a hacerlas ante tus ojos. Ten por cierto que si alguna
a vos encima de vuestra esposa; y luego al bajar, os ví levantaros y poneros así donde estáis vez me viniese en gana, no vendría aquí sino que me creería capaz de estar en una de nuestras
sentado. alcobas, de forma y manera que me parecería difícil que tú llegases a saberlo alguna vez.
Con toda seguridad —dijo Nicóstrato— estabas ensoñando, porque nosotros, desde
— Nicóstrato, a quien le parecía verdad lo que decían el uno y el otro, que ellos no se
que te subiste al peral, no nos hemos movido nada de como nos ves. habían dejado llevar allí delante de él a tal acción, dejando por lo tanto las palabras y las
reprimendas pasó a comentar la extrañeza del hecho y del milagro de la vista que se le
Y Pirro le dijo:
cambiaba así a quien se subía al peral 150.
—¿Por qué discutimos nosotros? Yo desde luego os he visto; y si yo os he visto, os vi en
lo vuestro.
41.1
Nicóstrato se asombraba cada vez más, hasta que dijo:
El peral encantado
—Bien, quiero ver si este peral está encantado y si quien está arriba ve maravillas.
(ATU 1423)
se subió. Y cuando estuvo arriba, la señora y Pirro comenzaron a solazarse; y Ni-
Y
Lugar: Villamar, SALAS.
cóstrato, al verlo, comenzó a gritar: Informante: José Manuel, 80 años, campesino (1998).
—¡Ay, mala mujer! ¿Qué es lo que haces? ¿Y tú, Pirro, de quien yo más me fiaba?
Y diciendo esto, comenzó a descender del peral. Taban Xuan ya María ya’l cura, taban los tres. Ya María nun quería que Xuan
La señora y Pirro decían: se enterara de la vida que tenía, ya subióse a un árbol p’arriba, ya decía ella:
—Estamos aquí sentados: —¡Xuan, talmente, talmente parez que ta el cura encima ti!
al verle descender, volvieron a sentarse de la misma manera en que les había dejado.
Y Y diz él:
Cuando Nicóstrato estuvo abajo y los vio donde les había dejado, comenzó a insultarles de —¿Tas loca?
inmediato. Y Pirro le dijo: —Ven p’acá, verás.
—Nicóstrato, ahora confieso que, verdaderamente como vos decíais antes, lo que yo
veía mientras estuve en el peral era falso; y no entiendo otra cosa más que veo y sé que ha- 150
Giovanni Bocaccio, Decamerón, VII, 9, ed. María Hernández Esteban (Madrid: Cátedra,
béis visto mal. Y lo único que os demuestra que digo la verdad es considerar y pensar para 1994), págs. 829-832.
208 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS ANÉCDOTAS Y CHASCARRILLOS 209
subió Xuan p’arriba, y después taba el cura encima d’ella ya ponse él:
Y Lugar: Francos, TINEO.
Informante: Emilio Gayo Gancedo, 66 años, campesino, natural de Va ina Ferrera, TINEO
—¡Ia verdá, ia verdá, talmente parez que ta el cura encima ti!151.
(1998).
41.2 Una vez era un cura que era querindango con la muyer de un paisano. Y
El peral encantado diz ella un día al marido:
(ATU 1423) —Oyes, neno, ¿nun sabes una cousa?, taba bien ir tal día de merienda a
Lugar: Trescastru, CANGAS DEL NARCEA. tal sitio. El domingo vamos preparar algo de merienda y vamos hasta allá. Y
Informante: Manuel Rodríguez, unos 60 años, campesino, natural de Cibea, CANGAS taba bien invitar al cura.
DEL NARCEA (1998).
A un campo que había, nun sé cómo-y chamaban al campo, pero e a lo
que quería era que fora el cura. Y a él [el marido] lo mismo y-daba, diz él:
El cura apostaba a que hacía l’amor a la muyer delante del marido, ya que
el marido que nun se enteraba. Y subiéronse a las cereizas a una cereizal, ya —Bueno, allá tú.
taba arriba el cura. Y díjole el cura al marido: ueno, pues sentáronse a la vera de un árbol grande que había muy alto
B
—¡Enteramente parece que tas tú encima de la muyer, que tas a caballo de —yá lo fairían adrede— Y coño, desde que comieran bien, y él [el cura] pasa-
la paisana! ría bonas ganas de echa-y un polvo a la paisana, pues diz él:
—¡Tú tas tonto! —díjoselo él al cura. ¡Cago’n diosla!, ¿cómo me arreglo you pa quitar a este cabrón d’eiquí a
—
ver si podemos echar un polvo?
Díjole el cura:
Bueno, pues fora, ya desde que taba bien farto diz él:
—Sube tú aquí pal pico, yá verás.
—Voy subir a este árbol, hasta cerca’l pico.
Y claro subiúse el marido pal pico, ya baja el cura y ponse a hacer l’amor
a la mujer. Y diz el marido: Ya, coño, que subiera arriba al pico’l árbol, y diz él:
—Oye, pues tenías razón, ¡enteramente parez que tas a caballo d’ella! —¡Oye!, ¿qué facéis, ho?
Ya taba, claro152. —¡Coño, nada! —decía el paisano.
—Home, cago en dios, ¿nun vos da vergüeza, ho?, ¿pero qué tais faciendo?
41.3 —¡Cago en diosla, que nada, hombre!
El peral encantado Diz él:
(ATU 1423) —Oye, desde aquí arriba enteramente parez que tais uno encima l’outro.
—¡Home, tú tas loco, me cago en la leche! ¡Eso ia mentira!
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo
151 Home sí, ho, cago en diosla, yá lo verás. Vou a baxar you ya subes tú
—
del Pueblo de Asturias, 1998). aquí, yá verás cómo ahí you vou a sentame onde tas tú, ya e a onde ta. Ya
152
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo tú hasta subir aquí nun mires p’abaxu, ¡eh! Tú subes aquí, ya cuando mires
del Pueblo de Asturias, 1998). d’eiquí yá verás como parez que enteramente tamos uno encima l’outro.
208 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS ANÉCDOTAS Y CHASCARRILLOS 209
subió Xuan p’arriba, y después taba el cura encima d’ella ya ponse él:
Y Lugar: Francos, TINEO.
Informante: Emilio Gayo Gancedo, 66 años, campesino, natural de Va ina Ferrera, TINEO
—¡Ia verdá, ia verdá, talmente parez que ta el cura encima ti!151.
(1998).
41.2 Una vez era un cura que era querindango con la muyer de un paisano. Y
El peral encantado diz ella un día al marido:
(ATU 1423) —Oyes, neno, ¿nun sabes una cousa?, taba bien ir tal día de merienda a
Lugar: Trescastru, CANGAS DEL NARCEA. tal sitio. El domingo vamos preparar algo de merienda y vamos hasta allá. Y
Informante: Manuel Rodríguez, unos 60 años, campesino, natural de Cibea, CANGAS taba bien invitar al cura.
DEL NARCEA (1998).
A un campo que había, nun sé cómo-y chamaban al campo, pero e a lo
que quería era que fora el cura. Y a él [el marido] lo mismo y-daba, diz él:
El cura apostaba a que hacía l’amor a la muyer delante del marido, ya que
el marido que nun se enteraba. Y subiéronse a las cereizas a una cereizal, ya —Bueno, allá tú.
taba arriba el cura. Y díjole el cura al marido: ueno, pues sentáronse a la vera de un árbol grande que había muy alto
B
—¡Enteramente parece que tas tú encima de la muyer, que tas a caballo de —yá lo fairían adrede— Y coño, desde que comieran bien, y él [el cura] pasa-
la paisana! ría bonas ganas de echa-y un polvo a la paisana, pues diz él:
—¡Tú tas tonto! —díjoselo él al cura. ¡Cago’n diosla!, ¿cómo me arreglo you pa quitar a este cabrón d’eiquí a
—
ver si podemos echar un polvo?
Díjole el cura:
Bueno, pues fora, ya desde que taba bien farto diz él:
—Sube tú aquí pal pico, yá verás.
—Voy subir a este árbol, hasta cerca’l pico.
Y claro subiúse el marido pal pico, ya baja el cura y ponse a hacer l’amor
a la mujer. Y diz el marido: Ya, coño, que subiera arriba al pico’l árbol, y diz él:
—Oye, pues tenías razón, ¡enteramente parez que tas a caballo d’ella! —¡Oye!, ¿qué facéis, ho?
Ya taba, claro152. —¡Coño, nada! —decía el paisano.
—Home, cago en dios, ¿nun vos da vergüeza, ho?, ¿pero qué tais faciendo?
41.3 —¡Cago en diosla, que nada, hombre!
El peral encantado Diz él:
(ATU 1423) —Oye, desde aquí arriba enteramente parez que tais uno encima l’outro.
—¡Home, tú tas loco, me cago en la leche! ¡Eso ia mentira!
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo
151 Home sí, ho, cago en diosla, yá lo verás. Vou a baxar you ya subes tú
—
del Pueblo de Asturias, 1998). aquí, yá verás cómo ahí you vou a sentame onde tas tú, ya e a onde ta. Ya
152
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo tú hasta subir aquí nun mires p’abaxu, ¡eh! Tú subes aquí, ya cuando mires
del Pueblo de Asturias, 1998). d’eiquí yá verás como parez que enteramente tamos uno encima l’outro.
210 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS ANÉCDOTAS Y CHASCARRILLOS 211
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo
153 154
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo
del Pueblo de Asturias, 1998). del Pueblo de Asturias, 2000).
210 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS ANÉCDOTAS Y CHASCARRILLOS 211
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo
153 154
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo
del Pueblo de Asturias, 1998). del Pueblo de Asturias, 2000).
212 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS ANÉCDOTAS Y CHASCARRILLOS 213
Un Romano, che era uomo molto arguto, mi raccontò una storia molto amena, che 42.1
era avvenuta ad una sua vicina: «Un frate», disse, «dell’ordine dei Minori, che aveva El niño imperfecto
nome Lorenzo, aveva posti gli occhi su di una bella giovine che era moglie di un vicino
(ATU 1424)
mio (e ne fece il nome). E volendo andar più oltre, chiese al marito di essere padrino del
Lugar: La Corniell..a, SALAS.
primo figlio che gli sarebbe nato; e il frate, che osservava di continuo la giovine, s’accorse Informante: Piedad Riesgo, 77 años, campesina (1997).
ch’ella era gravida, e alla presenza del marito, come se fosse un indovino, disse e che essa
era gravida e che partorendo avrebbe avuto grande mestizia. E la donna, credendo che Una vez uno marchara pal extranjero, y la mujer quedaba pa dar a luz. Y
egli parlasse di una femmina che doveva nascere: «Anche se fosse una femmina», disse, «io el cura díjo-y:
l’avrei graditissima». Ma il frate disse che era cosa più grave, tutto afflitto nel viso, e fece —¿Y cómo su marido se marchó dejándola de esa manera? Si dejó-y a la
nascere nella donna il desiderio di sapere che cosa fosse; ma quanta maggiore insistenza criatura que va a venir los ojos sin hacer.
poneva ella a chiedergli ciò che sarebbe avvenuto, altrettanta ostinazione egli metteva a —¡Ay, Dios mío! Pues yo nun sabía nada d’eso.
non dirlo. Finalmente, desiderosa di sapere qual male le sovrastasse, la donna, di nascosto
—Pues sí, sí.
del marito, chiamò il frate e con molte preghiere lo scongiurò a dirle che mostro avrebbe
ella dato alla luce; ed egli, sempre dicendo che su questo conveniva mantener il silenzio, Si quería hacía-ylos él. Y hízo-y los ojos. Y cuando vino el padre, cuando
finalmente le confessò che avrebbe partorito un maschio, ma senza naso, cosa che è la più regresó a casa, nun lo conocía, y cuando lo vio quedó admiráu de lo guapo
deforme nella faccia di un uomo. Spaventata la giovine e richiestolo di un rimedio, annuì il que era, y qué ojos más guapos tenía.
frate, ma le disse era d’uopo stabilire un giorno nel quale egli, per supplire alla mancanza Dice [la mujer]:
del marito, avrebbe aggiunto il naso al bambino. E per quanto questa paresse dura cosa —¡Sí, pero eso fue gracias al cura!
alla moglie’ tuttavia, perché il figlio non nascesse imperfetto, si dié al frate; ed egli, dicendo —¿Cómo que al cura?
che il naso non era ancora ben formato, fu spesso con la donna, e le ingiungeva di muoversi —Sí, que me dijo que tú marcharas y quedaba la criatura sin hace-y los
perché coll’attrito meglio si attaccasse. Finalmente nacque un maschio e per caso aveva ojos. Y ofrecióse él pa hacé-ylos.
un naso voluminoso; e alla donna, che se ne meravigliava, il frate disse che per far quel —Bueno, vale.
membro aveva lavorato troppo; e questo narrò al marito, dicendogli che aveva stimata Él hízose que lo creyera. Y pasó una temporadina, y el cura de aquella tenía
oscena cosa se il fanciullo fosse nato senza naso e il marito la lodò e non disprezzò l’opera ovejas. Y una noche fue a la cuadra y sacó-ys los ojos a los carneros. Sacó los
del compare»155. ojos a todos los carneros. Y el cura horrorizáu. Y bueno, predicólo en el altar:
—¿Quién sería el bárbaro que hiciera ese disparate de ir sacar los ojos a
los carneros?
Y él taba oyendo la misa, y diz él:
—¡El que sabe hacer los ojos a los niños, tamién los puede saber hacer a
los corderos!
Y el cura calló. No-y quedó nada que decir156.
155
Poggio Bracciolini, Le facezie, CCXXII, ed. digital Mori’s Humor Page: Umorismo, facezie, Versión publicada en Cuentos del Siglo de Oro en la tradición oral de Asturias (Gijón: Museo
156
Un Romano, che era uomo molto arguto, mi raccontò una storia molto amena, che 42.1
era avvenuta ad una sua vicina: «Un frate», disse, «dell’ordine dei Minori, che aveva El niño imperfecto
nome Lorenzo, aveva posti gli occhi su di una bella giovine che era moglie di un vicino
(ATU 1424)
mio (e ne fece il nome). E volendo andar più oltre, chiese al marito di essere padrino del
Lugar: La Corniell..a, SALAS.
primo figlio che gli sarebbe nato; e il frate, che osservava di continuo la giovine, s’accorse Informante: Piedad Riesgo, 77 años, campesina (1997).
ch’ella era gravida, e alla presenza del marito, come se fosse un indovino, disse e che essa
era gravida e che partorendo avrebbe avuto grande mestizia. E la donna, credendo che Una vez uno marchara pal extranjero, y la mujer quedaba pa dar a luz. Y
egli parlasse di una femmina che doveva nascere: «Anche se fosse una femmina», disse, «io el cura díjo-y:
l’avrei graditissima». Ma il frate disse che era cosa più grave, tutto afflitto nel viso, e fece —¿Y cómo su marido se marchó dejándola de esa manera? Si dejó-y a la
nascere nella donna il desiderio di sapere che cosa fosse; ma quanta maggiore insistenza criatura que va a venir los ojos sin hacer.
poneva ella a chiedergli ciò che sarebbe avvenuto, altrettanta ostinazione egli metteva a —¡Ay, Dios mío! Pues yo nun sabía nada d’eso.
non dirlo. Finalmente, desiderosa di sapere qual male le sovrastasse, la donna, di nascosto
—Pues sí, sí.
del marito, chiamò il frate e con molte preghiere lo scongiurò a dirle che mostro avrebbe
ella dato alla luce; ed egli, sempre dicendo che su questo conveniva mantener il silenzio, Si quería hacía-ylos él. Y hízo-y los ojos. Y cuando vino el padre, cuando
finalmente le confessò che avrebbe partorito un maschio, ma senza naso, cosa che è la più regresó a casa, nun lo conocía, y cuando lo vio quedó admiráu de lo guapo
deforme nella faccia di un uomo. Spaventata la giovine e richiestolo di un rimedio, annuì il que era, y qué ojos más guapos tenía.
frate, ma le disse era d’uopo stabilire un giorno nel quale egli, per supplire alla mancanza Dice [la mujer]:
del marito, avrebbe aggiunto il naso al bambino. E per quanto questa paresse dura cosa —¡Sí, pero eso fue gracias al cura!
alla moglie’ tuttavia, perché il figlio non nascesse imperfetto, si dié al frate; ed egli, dicendo —¿Cómo que al cura?
che il naso non era ancora ben formato, fu spesso con la donna, e le ingiungeva di muoversi —Sí, que me dijo que tú marcharas y quedaba la criatura sin hace-y los
perché coll’attrito meglio si attaccasse. Finalmente nacque un maschio e per caso aveva ojos. Y ofrecióse él pa hacé-ylos.
un naso voluminoso; e alla donna, che se ne meravigliava, il frate disse che per far quel —Bueno, vale.
membro aveva lavorato troppo; e questo narrò al marito, dicendogli che aveva stimata Él hízose que lo creyera. Y pasó una temporadina, y el cura de aquella tenía
oscena cosa se il fanciullo fosse nato senza naso e il marito la lodò e non disprezzò l’opera ovejas. Y una noche fue a la cuadra y sacó-ys los ojos a los carneros. Sacó los
del compare»155. ojos a todos los carneros. Y el cura horrorizáu. Y bueno, predicólo en el altar:
—¿Quién sería el bárbaro que hiciera ese disparate de ir sacar los ojos a
los carneros?
Y él taba oyendo la misa, y diz él:
—¡El que sabe hacer los ojos a los niños, tamién los puede saber hacer a
los corderos!
Y el cura calló. No-y quedó nada que decir156.
155
Poggio Bracciolini, Le facezie, CCXXII, ed. digital Mori’s Humor Page: Umorismo, facezie, Versión publicada en Cuentos del Siglo de Oro en la tradición oral de Asturias (Gijón: Museo
156
42.2 tamién a misa él y… claro, como fuera el criáu a da-y el aviso al cura de los
El niño imperfecto carneiros que taban sin los ojos, pues empezó el cura a decir que estaba la
gente condenada a los infiernos, que-ys sacaran los ojos a los carneiros. Bue-
(ATU 1424)
no, ¡aquello taba que se derretía solo de la leche que tenía! Conque tuvo así un
Lugar: Bustantigo, ALLANDE.
Informante: Prudencio López, 75 años, campesino (1997).
cacho falando algo muy bien, a capricho, hasta que vei aquel fulano y diz él:
—¡El que pone los ojos a los chicos que se los ponga tamién a los car-
Una vez era una mujer que quedó embarazada, y el marido marchó pa neros!157.
Madrid. Y el cura pues díjo-y que taba en estáu, que tenía un niño, y que taba
todo perfecto, perfecto, menos que-y faltaban los ojos. Si quería que-y los po- 42.3
nía él mismo. Total, ¿qué podía ser que nun fose? Y, bueno, ¡ay Dios!, ella que El niño imperfecto
oyó aquello, ¡encantada de la vida!, que nun fose el hijo a nacer sin los ojos.
(ATU 1424)
Conque bueno, con la misma, pues poxo los ojos y… nun sei si los poxo Lugar: Morzóu, CANGAS DEL NARCEA.
si no, ¡él feixo las veces! Si los poxo o no, nun se sabe. Conque bueno, con la Informante: José Fernández Cortina, 78 años, campesino (1998).
misma pues dio a luz y, ¡coño!, dio un neno con los ollos bien grandes. Coño,
ella, taba la mujer encantada. ¡Ay Dios, el cura parecía-y que era un santo!
Había un matrimonio joven, ya presentóuse una guerra ya llamaron al
Claro, sacárala del apuro. Conque bueno, a veces salían de paseo, y estropezá-
marido pa la mili. ¡Hala venga! Y había un cura nu pueblo, y a los pocos días
banse y decía el cura:
diz el cura [a la mujer]:
—¡Mira qué regañáu está! ¡Gracias a mí, si no fuera yo…!
—¿Qué?, ¿qué tal marchas, Carmina?
Conque bueno, pasó así una temporaduca y, en esto, vino el marido de
Diz ella:
Madrid, ¡coño! Púxolo terrible, púxolo verde, díxo-y que cómo los demonios
marchara y la deixara en estáu y el niño sin pone-y los ojos. Y gracias al cura, —Toi fastidiada, mire, llámanme el marido pa la guerra ya you que toi
si non fora el cura que nacía sin ellos. Non, póxolo terrible, ¡Dios nos libre! n’estáu… ¡Ay, la Virgen, ahora…!
Conque él callóu. Nun dixo nada. A ella nu-y dio culpa ninguna. Namás que Diz el cura:
dixu él: —No, eso no es lo peor.
—¡Mecagüen la puta que lo parió! Diz ella:
Conque bueno, un buen día pues, de noche, tenía el cura un rabaño de —Entós, ¿qué es lo peor?
carneiros n’una cuadra. Y bueno, tenía un criáu pa guardalos. Conque bueno, Diz el cura:
foi el criáu sacalos y, claro, nun veían, sacára-ys los ojos el fulano aquel, ¡con
—Lo peor es que le quedan los ojos sin hacer al niño.
razón! Conque bueno, con la misma, pues, visto que nun salían, miró pa ún,
faltában-y los ojos, mira pa l’outro, faltában-y los ojos, faltába-ys a todos. —¡Ay, la Virgen!, entós ahora ¿vei a salime ciego?
Conque, ¡hala, coño!, vien el criáu y díxu-y al cura lo que pasaba, que-ys saca-
ran los ojos a los carneiros. Conque bueno, plantóse el cura a decir misa y foi Versión publicada en Cuentos del Siglo de Oro en la tradición oral de Asturias (Gijón: Museo
157
tamién el fulano aquel a misa —el marido de aquella mujer inocente— Foi del Pueblo de Asturias, 1998), n.º 73.2.
214 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS ANÉCDOTAS Y CHASCARRILLOS 215
42.2 tamién a misa él y… claro, como fuera el criáu a da-y el aviso al cura de los
El niño imperfecto carneiros que taban sin los ojos, pues empezó el cura a decir que estaba la
gente condenada a los infiernos, que-ys sacaran los ojos a los carneiros. Bue-
(ATU 1424)
no, ¡aquello taba que se derretía solo de la leche que tenía! Conque tuvo así un
Lugar: Bustantigo, ALLANDE.
Informante: Prudencio López, 75 años, campesino (1997).
cacho falando algo muy bien, a capricho, hasta que vei aquel fulano y diz él:
—¡El que pone los ojos a los chicos que se los ponga tamién a los car-
Una vez era una mujer que quedó embarazada, y el marido marchó pa neros!157.
Madrid. Y el cura pues díjo-y que taba en estáu, que tenía un niño, y que taba
todo perfecto, perfecto, menos que-y faltaban los ojos. Si quería que-y los po- 42.3
nía él mismo. Total, ¿qué podía ser que nun fose? Y, bueno, ¡ay Dios!, ella que El niño imperfecto
oyó aquello, ¡encantada de la vida!, que nun fose el hijo a nacer sin los ojos.
(ATU 1424)
Conque bueno, con la misma, pues poxo los ojos y… nun sei si los poxo Lugar: Morzóu, CANGAS DEL NARCEA.
si no, ¡él feixo las veces! Si los poxo o no, nun se sabe. Conque bueno, con la Informante: José Fernández Cortina, 78 años, campesino (1998).
misma pues dio a luz y, ¡coño!, dio un neno con los ollos bien grandes. Coño,
ella, taba la mujer encantada. ¡Ay Dios, el cura parecía-y que era un santo!
Había un matrimonio joven, ya presentóuse una guerra ya llamaron al
Claro, sacárala del apuro. Conque bueno, a veces salían de paseo, y estropezá-
marido pa la mili. ¡Hala venga! Y había un cura nu pueblo, y a los pocos días
banse y decía el cura:
diz el cura [a la mujer]:
—¡Mira qué regañáu está! ¡Gracias a mí, si no fuera yo…!
—¿Qué?, ¿qué tal marchas, Carmina?
Conque bueno, pasó así una temporaduca y, en esto, vino el marido de
Diz ella:
Madrid, ¡coño! Púxolo terrible, púxolo verde, díxo-y que cómo los demonios
marchara y la deixara en estáu y el niño sin pone-y los ojos. Y gracias al cura, —Toi fastidiada, mire, llámanme el marido pa la guerra ya you que toi
si non fora el cura que nacía sin ellos. Non, póxolo terrible, ¡Dios nos libre! n’estáu… ¡Ay, la Virgen, ahora…!
Conque él callóu. Nun dixo nada. A ella nu-y dio culpa ninguna. Namás que Diz el cura:
dixu él: —No, eso no es lo peor.
—¡Mecagüen la puta que lo parió! Diz ella:
Conque bueno, un buen día pues, de noche, tenía el cura un rabaño de —Entós, ¿qué es lo peor?
carneiros n’una cuadra. Y bueno, tenía un criáu pa guardalos. Conque bueno, Diz el cura:
foi el criáu sacalos y, claro, nun veían, sacára-ys los ojos el fulano aquel, ¡con
—Lo peor es que le quedan los ojos sin hacer al niño.
razón! Conque bueno, con la misma, pues, visto que nun salían, miró pa ún,
faltában-y los ojos, mira pa l’outro, faltában-y los ojos, faltába-ys a todos. —¡Ay, la Virgen!, entós ahora ¿vei a salime ciego?
Conque, ¡hala, coño!, vien el criáu y díxu-y al cura lo que pasaba, que-ys saca-
ran los ojos a los carneiros. Conque bueno, plantóse el cura a decir misa y foi Versión publicada en Cuentos del Siglo de Oro en la tradición oral de Asturias (Gijón: Museo
157
tamién el fulano aquel a misa —el marido de aquella mujer inocente— Foi del Pueblo de Asturias, 1998), n.º 73.2.
216 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS ANÉCDOTAS Y CHASCARRILLOS 217
Uveas: «ovejas».
*
158
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo 159
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo
del Pueblo de Asturias, 1998). del Pueblo de Asturias, 1998).
216 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS ANÉCDOTAS Y CHASCARRILLOS 217
Uveas: «ovejas».
*
158
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo 159
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo
del Pueblo de Asturias, 1998). del Pueblo de Asturias, 1998).
218 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS ANÉCDOTAS Y CHASCARRILLOS 219
42.5 43
El niño imperfecto Los ladrones de miel
(ATU 1424) (ATU 1525H)
Lugar: San Pelayu, PRAVIA.
Informante: Emilio Iglesias García, 72 años, campesino, natural de La Bordinga, CUIDEIRU La novena historia cuenta cómo Eulenspiegel se metió en una colmena, y cómo por la noche
(2000). llegaron dos que querían robar la colmena, y cómo hizo para que los dos se largaran de allí
corriendo y dejaran caer la colmena (Till Eulenspiegel, siglo xvi).
Era un matrimonio, ya empezaban la vida, ya él marchó a trabajar, nun sé n día acaeció que Eulenspiegel fue con su madre a la feria de un pueblo. Y Eulenspie-
U
si pa Madrid o pal extranjero, y entonces va el cura ya… ella quedaba emba- gel bebió tanto que se emborrachó, así que se alejó un poco buscando dónde pudiera dormir
razada, ya dizle que…
tranquilamente, sin que nadie le hiciera nada. Encontró en el patio trasero un montón de
—Fulano dejóte los ojos del neno sin fer. panales junto a los que había muchas colmenas que estaban vacías. Así pues, se metió en
Ya diz ella: una de ellas, que estaba muy cerca del panal, simplemente para dormir un poco, pero dur-
—¡Ay Dios, y ahora va a salir ciego el miou neno! mió desde el mediodía hasta que fue casi de noche, de modo que su madre pensó que había
Ya qué sé you, ya así ya andando, ya…bueno, diz él: regresado a casa, pues no podía verlo por ninguna parte.
—Tate tranquila, que fáigoselos you. Esa misma noche llegaron dos ladrones que querían robar una colmena y convinieron
entre ellos:
Conque bueno, llegó la hora de dar a luz, ya salió el nenín… salíu con los
sos ojinos, ya llegó la hora del marido venir pa casa ya dizle ella: —He oído en muchos sitios que la colmena que más pesa es siempre la mejor.
—¡Ay Dios, si nun fuera el señor cura el nueso nenín salía sin ojos! Así que comenzaron a levantar los panales y las colmenas, uno tras otro, hasta que llega-
ron a aquella en la que estaba Eulenspiegel, y que era la que más pesaba. Entonces dijeron:
Conque bueno, antes los curas n’aquellos tiempos tenían hacienda, ya
tenía un rabaño de ovejas ya carneiros, ya entós el marido va pa la cuadra de —Ésta es la mejor colmena.
las ovejas del cura ya sacóles los ojos a los carneiros. Y se la cargaron al cuello y se la llevaron de allí. Entretanto se despertó Eulenspiegel
Y entonces el cura publicóulo en la misa. Diz él: y escuchó sus planes; pero estaba tan oscuro que no podía ver ni al uno ni al otro. Así que
Eulenspiegel se levantó de la colmena y agarró del pelo al que iba delante, dándole un buen
—¿Cuál sería el pícaro ingrato que los ojos a mis carneros sacó?
tirón. Éste se enfadó con el de detrás, insultándole porque le había tirado del pelo. El de
Ya entós contestóule el marido: atrás dijo:
—¡El que hace ojos a niños también los puede hacer a carneros! —¿Acaso sueñas o es que estás dormido? ¡Cómo voy a haberte tirado del pelo, si
Y entós el cura diz: apenas puedo sostener la colmena con las manos!
—¡Orates frates, Dios nos libre d’estos disparates!160. Eulenspiegel se rió y pensó: «El juego se va a igualar», pero esperó hasta que atravesa-
ron unos campos. Entonces le pegó también tal tirón de pelos al de atrás que las cejas se le
enarcaron. Éste se enfadó aún mucho más y dijo:
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo
160 —He venido andando y cargando hasta rompérseme el cuello, y tú dices que yo te tiro
del Pueblo de Asturias, 1998). del pelo! ¡Y ahora eres tú quien me tira del pelo hasta arrugarme el pellejo!
218 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS ANÉCDOTAS Y CHASCARRILLOS 219
42.5 43
El niño imperfecto Los ladrones de miel
(ATU 1424) (ATU 1525H)
Lugar: San Pelayu, PRAVIA.
Informante: Emilio Iglesias García, 72 años, campesino, natural de La Bordinga, CUIDEIRU La novena historia cuenta cómo Eulenspiegel se metió en una colmena, y cómo por la noche
(2000). llegaron dos que querían robar la colmena, y cómo hizo para que los dos se largaran de allí
corriendo y dejaran caer la colmena (Till Eulenspiegel, siglo xvi).
Era un matrimonio, ya empezaban la vida, ya él marchó a trabajar, nun sé n día acaeció que Eulenspiegel fue con su madre a la feria de un pueblo. Y Eulenspie-
U
si pa Madrid o pal extranjero, y entonces va el cura ya… ella quedaba emba- gel bebió tanto que se emborrachó, así que se alejó un poco buscando dónde pudiera dormir
razada, ya dizle que…
tranquilamente, sin que nadie le hiciera nada. Encontró en el patio trasero un montón de
—Fulano dejóte los ojos del neno sin fer. panales junto a los que había muchas colmenas que estaban vacías. Así pues, se metió en
Ya diz ella: una de ellas, que estaba muy cerca del panal, simplemente para dormir un poco, pero dur-
—¡Ay Dios, y ahora va a salir ciego el miou neno! mió desde el mediodía hasta que fue casi de noche, de modo que su madre pensó que había
Ya qué sé you, ya así ya andando, ya…bueno, diz él: regresado a casa, pues no podía verlo por ninguna parte.
—Tate tranquila, que fáigoselos you. Esa misma noche llegaron dos ladrones que querían robar una colmena y convinieron
entre ellos:
Conque bueno, llegó la hora de dar a luz, ya salió el nenín… salíu con los
sos ojinos, ya llegó la hora del marido venir pa casa ya dizle ella: —He oído en muchos sitios que la colmena que más pesa es siempre la mejor.
—¡Ay Dios, si nun fuera el señor cura el nueso nenín salía sin ojos! Así que comenzaron a levantar los panales y las colmenas, uno tras otro, hasta que llega-
ron a aquella en la que estaba Eulenspiegel, y que era la que más pesaba. Entonces dijeron:
Conque bueno, antes los curas n’aquellos tiempos tenían hacienda, ya
tenía un rabaño de ovejas ya carneiros, ya entós el marido va pa la cuadra de —Ésta es la mejor colmena.
las ovejas del cura ya sacóles los ojos a los carneiros. Y se la cargaron al cuello y se la llevaron de allí. Entretanto se despertó Eulenspiegel
Y entonces el cura publicóulo en la misa. Diz él: y escuchó sus planes; pero estaba tan oscuro que no podía ver ni al uno ni al otro. Así que
Eulenspiegel se levantó de la colmena y agarró del pelo al que iba delante, dándole un buen
—¿Cuál sería el pícaro ingrato que los ojos a mis carneros sacó?
tirón. Éste se enfadó con el de detrás, insultándole porque le había tirado del pelo. El de
Ya entós contestóule el marido: atrás dijo:
—¡El que hace ojos a niños también los puede hacer a carneros! —¿Acaso sueñas o es que estás dormido? ¡Cómo voy a haberte tirado del pelo, si
Y entós el cura diz: apenas puedo sostener la colmena con las manos!
—¡Orates frates, Dios nos libre d’estos disparates!160. Eulenspiegel se rió y pensó: «El juego se va a igualar», pero esperó hasta que atravesa-
ron unos campos. Entonces le pegó también tal tirón de pelos al de atrás que las cejas se le
enarcaron. Éste se enfadó aún mucho más y dijo:
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo
160 —He venido andando y cargando hasta rompérseme el cuello, y tú dices que yo te tiro
del Pueblo de Asturias, 1998). del pelo! ¡Y ahora eres tú quien me tira del pelo hasta arrugarme el pellejo!
220 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS ANÉCDOTAS Y CHASCARRILLOS 221
—Aquí estamos muy bien. ¡Vaya noche que vamos a pasar hoy! ¡Hoy pa- ¡Coño, vamos roba-y las berzas al cura! ¡Venga, vamos robá-ylas!
—
samos la noche como los indios! Nun mos ve nadie… Saltaron pal güerto’l cura, ya va uno garra un puñáu de berzas ya diz:
Y decía el otru que taba arriba: —¡Me cago en diez, tán llenas de tierra!, vamos sutripalas n’aquella peña
—¡Véovos yo, pero yo callo! blanca.
Y el cura, que oye una voz de arriba, pensó que era Dios. Él era cura, y la Empezano a da-y con las berzas al cura, y bueno desque garran las berzas
voz venía de arriba a aquellas horas de la noche… allí no había nadie… Diz él: el cura pudo salir como pudo d’ellí y metiose en un tonel, que tenía una barri-
—¡Oi, Virgen santísima! Escuchómos Dios y contestómos. ¡Deja eso! ca, pa escondese.
La otra déjalo a í todo y arrancan uno tras d’otru escapaos. ¡Qué sé yo pa Ya dicen:
onde tomarían! El otru taba muertu fame, bajóse, recogiólu tou, metiólu na —¡Me cago en diez!, ahora tenemos las berzas pero tan bona miel que
cesta y escapó pa casa locu contentu162. tien el cura… ¿cómo nu-y llevamos una barrica d’esa miel?
Dijo uno:
43.2 —Sí, vamos lleva-y una, pero garrái la que más pese.
Los ladrones de miel Fuonun tentando ya garranon la que taba el cura dientro. Llevánonla ca-
(ATU 1525H) mín del pueblo dellos… era una cuesta p’arriba, ya allí como pesaba tanto,
Lugar: Miera, SALAS. dicen:
Informante: Manolo la Cavén, unos 30 años, campesino (2000). —¡Me cago en diez!, ¿nun femos mejor comer la miel que non llevala
p’arriba?, porque pesa mucho.
Era un cura que prestara dinero a un paisano del pueblo, y al paisano nun Y entós el cura al sentir esto entró-y la cagalera y escagaleiróuse todo.
se-y arreglaba volvé-ylo, y entonces dijo el cura: Mete uno un dido ya prueba [la miel] y…
—Bueno, anda, podemos fer una cosa, déjasme dormir una noche con —¡Me cago en diez!, esta miel ta muy rancia. ¡Yo nu la llevo!
Juana. Ya tiránonlo pr’ehí a ruedos el pipote aquel col cura dientro163.
Ya él tenía una burra que-y llamaba Juana, ya la muyer llamábase Juana, ya
entonces fue pola noche y los criados emburriando polas escaleras metiénu-y
44
la burra allí en cuarto. Y empezó a amansala así cola mano y dijo:
El tocino de las almorranas
—¡Coño, Juana, vaya pelo más torpe que tienes!
(ATU 1578A*)
Y entós la pollina alzóse, metió-y una patada ya tirólo pola ventana ya
cayó pal güerto de cabeza, espetóu la cabeza en güerto ya quedóu col culo al De cómmo vino el segundo privado ante el Rey por escusar al Infante de muerte (Libro de
aire. Y como era pola noche venían unos mozos de romería y dijeron: los engaños o Sendebar, siglo xiii).
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo
162 163
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo
del Pueblo de Asturias, 1997). del Pueblo de Asturias, 2000).
222 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS ANÉCDOTAS Y CHASCARRILLOS 223
—Aquí estamos muy bien. ¡Vaya noche que vamos a pasar hoy! ¡Hoy pa- ¡Coño, vamos roba-y las berzas al cura! ¡Venga, vamos robá-ylas!
—
samos la noche como los indios! Nun mos ve nadie… Saltaron pal güerto’l cura, ya va uno garra un puñáu de berzas ya diz:
Y decía el otru que taba arriba: —¡Me cago en diez, tán llenas de tierra!, vamos sutripalas n’aquella peña
—¡Véovos yo, pero yo callo! blanca.
Y el cura, que oye una voz de arriba, pensó que era Dios. Él era cura, y la Empezano a da-y con las berzas al cura, y bueno desque garran las berzas
voz venía de arriba a aquellas horas de la noche… allí no había nadie… Diz él: el cura pudo salir como pudo d’ellí y metiose en un tonel, que tenía una barri-
—¡Oi, Virgen santísima! Escuchómos Dios y contestómos. ¡Deja eso! ca, pa escondese.
La otra déjalo a í todo y arrancan uno tras d’otru escapaos. ¡Qué sé yo pa Ya dicen:
onde tomarían! El otru taba muertu fame, bajóse, recogiólu tou, metiólu na —¡Me cago en diez!, ahora tenemos las berzas pero tan bona miel que
cesta y escapó pa casa locu contentu162. tien el cura… ¿cómo nu-y llevamos una barrica d’esa miel?
Dijo uno:
43.2 —Sí, vamos lleva-y una, pero garrái la que más pese.
Los ladrones de miel Fuonun tentando ya garranon la que taba el cura dientro. Llevánonla ca-
(ATU 1525H) mín del pueblo dellos… era una cuesta p’arriba, ya allí como pesaba tanto,
Lugar: Miera, SALAS. dicen:
Informante: Manolo la Cavén, unos 30 años, campesino (2000). —¡Me cago en diez!, ¿nun femos mejor comer la miel que non llevala
p’arriba?, porque pesa mucho.
Era un cura que prestara dinero a un paisano del pueblo, y al paisano nun Y entós el cura al sentir esto entró-y la cagalera y escagaleiróuse todo.
se-y arreglaba volvé-ylo, y entonces dijo el cura: Mete uno un dido ya prueba [la miel] y…
—Bueno, anda, podemos fer una cosa, déjasme dormir una noche con —¡Me cago en diez!, esta miel ta muy rancia. ¡Yo nu la llevo!
Juana. Ya tiránonlo pr’ehí a ruedos el pipote aquel col cura dientro163.
Ya él tenía una burra que-y llamaba Juana, ya la muyer llamábase Juana, ya
entonces fue pola noche y los criados emburriando polas escaleras metiénu-y
44
la burra allí en cuarto. Y empezó a amansala así cola mano y dijo:
El tocino de las almorranas
—¡Coño, Juana, vaya pelo más torpe que tienes!
(ATU 1578A*)
Y entós la pollina alzóse, metió-y una patada ya tirólo pola ventana ya
cayó pal güerto de cabeza, espetóu la cabeza en güerto ya quedóu col culo al De cómmo vino el segundo privado ante el Rey por escusar al Infante de muerte (Libro de
aire. Y como era pola noche venían unos mozos de romería y dijeron: los engaños o Sendebar, siglo xiii).
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo
162 163
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo
del Pueblo de Asturias, 1997). del Pueblo de Asturias, 2000).
224 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS ANÉCDOTAS Y CHASCARRILLOS 225
—Dígote, señor, que era un mercador muy rico e era señerigo e apartado en su comer Eran dos soldaos, y venían pa casa y, claro, hasta que nun llegaran nun po-
e en su bever, e fue en su mercaduría, e levó un moço con él, e posaron en una çibdat muy dían comer. Y aquella viejina pues dioles algo, pero díjoles que iba a buscar al
buena e el mercador enbió su moço a mercar de comer e falló una moça en el mercado que hórreo un poco tocino, y ellos miraron por allí a ver si vían algo antes pa poder
tenié dos panes de adárgama, e pagóse del pan, e conprólo para su señor. E levólo e pagóse comelo, y vieron allí un cacho tocino, o de lo blanco del jamón o lo que fuera,
su señor de aquel pan. E dixo el mercador a su moço: y partiéronlo y comiéronlo, encantaos. Vino la mujer, va al armario y diz ella:
—Sí te vala Dios, que me conpres de aquel pan cada día si lo fallares. —¡Huy!, ¿un pouquinín de toucín que tenía yo aquí?
E el moço iva cada día a la moça, e conprávale aquel pan e levávalo a su señor. E un —Bueno, comímoselo.
día falló la moça que non tenía pan, e tornóse a su señor e dixo que non fallava de aquel —¡Ay de mí probe, era el que tenía yo pa untar las almorranas!165.
pan. E dixo el mercador que demandase a la moça cómmo lo fazía aquel pan. E el moço
fue a buscar a la moça e fallóla, e dixo:
44.2
—Amiga, mi señor te quiere alguna cosa que quiere fazer.
El tocino de las almorranas
E ella fue e dixo:
(ATU 1578A*)
—¿Qué vos plaze?
Lugar: Llinares, SALAS.
E el mercador le preguntó: Informante: Nélida Menéndez Rodríguez, 80 años, campesina (1998).
—Señora, ¿cómmo fazedes aquel pan?, e yo faré fazer otro tal.
E ella dixo: Había un cura en Linares que tenía un ama, y eran muy galleguinos los
—Amigo, señor, salieron unas anpollas a mi padre en las espaldas e el fésigo nos dixo dos, muy gallegos. Ya acordanon de llamar a uno de allí que llamaban Cándido
que tomásemos farina de adárgama e que la amasásemos con manteca e con miel e que gela «la Cuesta» pa cava-ys el huerto. Ya fue p’allá. Y cuando llega la hora de comer
pusiésemos en aquellas anpollas, e quando uviésemos lavado e enxugado toda la podre, que diz ella:
gela tirásemos. E yo tomava aquella masa en escuso e fazíala pan, e levávalo aquel mercado —Ah, señor Cándido, le voy a dar unas sopas que inda le han de gustar.
a vender e vendíalo. E, loado Nuestro Señor, es ya sano e dexámoslo de fazer 164. ¿Usté las quiere al retorzón o al mordiscón?
Diz él:
44.1 —Bueno, al retorzón.
El tocino de las almorranas Ya empezó a retorcer así, y a tirar en cazo, y a retorcer así y a tirar en cazo
(ATU 1578A*) [arrancando trozos a un pan con movimiento de torsión].
Y diz él:
Lugar: La Pola, SOMIEDO.
Informante: Teresa Marrón, 75 años, campesina (1996). —¡Coño, no! Démelas al mordiscón.
Entós mordía el pan ya tiraba el mordisco en cazo, ya mordía ya tiraba el
Libro de los Engaños, ed. Ángel González Palencia, Versiones castellanas del Sendebar (Madrid:
164
Versión publicada en Cuentos del Siglo de Oro en la tradición oral de Asturias (Gijón: Museo
180
CSIC, 1946): ed. digital Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. del Pueblo de Asturias, 1998), n.º 96.1.
224 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS ANÉCDOTAS Y CHASCARRILLOS 225
—Dígote, señor, que era un mercador muy rico e era señerigo e apartado en su comer Eran dos soldaos, y venían pa casa y, claro, hasta que nun llegaran nun po-
e en su bever, e fue en su mercaduría, e levó un moço con él, e posaron en una çibdat muy dían comer. Y aquella viejina pues dioles algo, pero díjoles que iba a buscar al
buena e el mercador enbió su moço a mercar de comer e falló una moça en el mercado que hórreo un poco tocino, y ellos miraron por allí a ver si vían algo antes pa poder
tenié dos panes de adárgama, e pagóse del pan, e conprólo para su señor. E levólo e pagóse comelo, y vieron allí un cacho tocino, o de lo blanco del jamón o lo que fuera,
su señor de aquel pan. E dixo el mercador a su moço: y partiéronlo y comiéronlo, encantaos. Vino la mujer, va al armario y diz ella:
—Sí te vala Dios, que me conpres de aquel pan cada día si lo fallares. —¡Huy!, ¿un pouquinín de toucín que tenía yo aquí?
E el moço iva cada día a la moça, e conprávale aquel pan e levávalo a su señor. E un —Bueno, comímoselo.
día falló la moça que non tenía pan, e tornóse a su señor e dixo que non fallava de aquel —¡Ay de mí probe, era el que tenía yo pa untar las almorranas!165.
pan. E dixo el mercador que demandase a la moça cómmo lo fazía aquel pan. E el moço
fue a buscar a la moça e fallóla, e dixo:
44.2
—Amiga, mi señor te quiere alguna cosa que quiere fazer.
El tocino de las almorranas
E ella fue e dixo:
(ATU 1578A*)
—¿Qué vos plaze?
Lugar: Llinares, SALAS.
E el mercador le preguntó: Informante: Nélida Menéndez Rodríguez, 80 años, campesina (1998).
—Señora, ¿cómmo fazedes aquel pan?, e yo faré fazer otro tal.
E ella dixo: Había un cura en Linares que tenía un ama, y eran muy galleguinos los
—Amigo, señor, salieron unas anpollas a mi padre en las espaldas e el fésigo nos dixo dos, muy gallegos. Ya acordanon de llamar a uno de allí que llamaban Cándido
que tomásemos farina de adárgama e que la amasásemos con manteca e con miel e que gela «la Cuesta» pa cava-ys el huerto. Ya fue p’allá. Y cuando llega la hora de comer
pusiésemos en aquellas anpollas, e quando uviésemos lavado e enxugado toda la podre, que diz ella:
gela tirásemos. E yo tomava aquella masa en escuso e fazíala pan, e levávalo aquel mercado —Ah, señor Cándido, le voy a dar unas sopas que inda le han de gustar.
a vender e vendíalo. E, loado Nuestro Señor, es ya sano e dexámoslo de fazer 164. ¿Usté las quiere al retorzón o al mordiscón?
Diz él:
44.1 —Bueno, al retorzón.
El tocino de las almorranas Ya empezó a retorcer así, y a tirar en cazo, y a retorcer así y a tirar en cazo
(ATU 1578A*) [arrancando trozos a un pan con movimiento de torsión].
Y diz él:
Lugar: La Pola, SOMIEDO.
Informante: Teresa Marrón, 75 años, campesina (1996). —¡Coño, no! Démelas al mordiscón.
Entós mordía el pan ya tiraba el mordisco en cazo, ya mordía ya tiraba el
Libro de los Engaños, ed. Ángel González Palencia, Versiones castellanas del Sendebar (Madrid:
164
Versión publicada en Cuentos del Siglo de Oro en la tradición oral de Asturias (Gijón: Museo
180
CSIC, 1946): ed. digital Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. del Pueblo de Asturias, 1998), n.º 96.1.
226 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS ANÉCDOTAS Y CHASCARRILLOS 227
mordisco en cazo. Y él quedóse así… Y bueno, ella dio-y las sopas, púso-y el pa colocar coses. Y entonces había un cachu de pelleya de tocín, y va el mio
plato na mesa, ya ella mientras tanto garró el cubo ya marchó a la fuente. Y güelu y tenía ame, y va y arrañó* bien la pelleya de tocín, que aparte de pelleya
él entonces garró el plato y tiró las sopas pola ventana. Aquellas sopas ¿quién tovía tenía un cachu de tocín curiosín. Arrañó bien, y llega la paisana y empe-
las comía? Tirólas pola ventana. Y mientras tanto anduvo buscando por allí zó a reburdiar*:
a ver si encontraba algo que comer, porque quedara sin comer. Y entonces —¡Malditos gatos!, ¡malditos gatos!
encontró un cacho de tocino allí en el armario, en un plato, ya comiólo.
—¿Qué-y pasa, muyer?, ¿qué-y pasa?
Y en esto llega ella de la fuente, posa el cubo y empieza a buscar por allí,
—¡Malditos gatos!, que me han comido la pelleja que yo tenía pa untar las
a buscar, ya buscaba el tocín que comiera él. Ya diz ella:
almorranas167.
—Ah señor Cándido, ¿usté nu me vería por aquí un cacho tocín que tenía
en un plato?
45
Ya él, claro, diose cuenta que fuera el que él comiera, pero como lo garrara
sin pedilo ni dá-ylo pues dijo que no, que no lo viera. Y diz ella: La tierra que piso es mía
—¡Ay de mí probitina probe si nu lo encuentro! ¡Era el del señor cura (ATU 1590)
untar las almorranas!166 La 26.ª historia cuenta cómo Eulenspiegel en Lüneburg compró a un campesino una parte
de su tierra, y cómo se sentó en ella dentro de una carreta (Till Eulenspiegel, siglo xvi).
44.3
Poco tiempo después, Eulenspiegel regresó y en un pueblo cercano a Celle esperó hasta
El tocino de las almorranas
que el duque pasara por allí en dirección a Celle. En ese momento, un campesino se dirigía
(ATU 1578A*) hacia sus tierras. Eulenspiegel había conseguido otro caballo, junto con una carreta, así que
Lugar: Vis, AMIEVA. se fue hacia el campesino y le preguntó de quién era el campo que labraba. El campesino
Informante: Matilde García Cubiella, 42 años (2001).
respondió:
Resulta que mio madre cuéntalo que si ui el güelu d’ella. Entonces los de —Es mío, yo lo he heredado.
Vis, los dos güelos míos, igual por parte materna que por parte paterna, pues Entonces Eulenspiegel le dio un chelín en peniques, llenó la carreta de tierra del campo,
diben desde Vis con cereces y castañes y frutes d’ellí de Vis a Castilla. En- se metió dentro y se dirigió rumbo al castillo de Celle, situado junto al río Aller. Cuando el
tonces de allá traíen la ariña y traíen abes y garbanzos; cambiaben, porque duque regresaba en su caballo, vio a Eulenspiegel que estaba sentado en la carreta, metido
como perres no había pues cambiaben. Entonces siempre teníen una posada, en la tierra que le llegaba hasta los hombros. Entonces le dijo el duque:
y p’allá de la ermita del Pontón hay una casa que se llama La Casilla, que ellí —Eulenspiegel te he prohibido mis tierras, y te he dicho que si te encontraba en ellas,
tovía hasta haz pocu se gastaba relación, y en Sotu de Sa ambre tamién se te haría colgar.
gasta relación. Entonces paraben en la posada, y como cama no había, dur-
míen en el escañu. Entonces, claro, teníen ame, y teníen así como un púlpitu *
Arrañar: «raspar y aprovechar hasta el final».
*
Reburdiar: «protestar, reñir».
Versión publicada en Cuentos del Siglo de Oro en la tradición oral de Asturias (Gijón: Museo
166 167
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo
del Pueblo de Asturias, 1998), n.º 96.2. del Pueblo de Asturias, 2001).
226 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS ANÉCDOTAS Y CHASCARRILLOS 227
mordisco en cazo. Y él quedóse así… Y bueno, ella dio-y las sopas, púso-y el pa colocar coses. Y entonces había un cachu de pelleya de tocín, y va el mio
plato na mesa, ya ella mientras tanto garró el cubo ya marchó a la fuente. Y güelu y tenía ame, y va y arrañó* bien la pelleya de tocín, que aparte de pelleya
él entonces garró el plato y tiró las sopas pola ventana. Aquellas sopas ¿quién tovía tenía un cachu de tocín curiosín. Arrañó bien, y llega la paisana y empe-
las comía? Tirólas pola ventana. Y mientras tanto anduvo buscando por allí zó a reburdiar*:
a ver si encontraba algo que comer, porque quedara sin comer. Y entonces —¡Malditos gatos!, ¡malditos gatos!
encontró un cacho de tocino allí en el armario, en un plato, ya comiólo.
—¿Qué-y pasa, muyer?, ¿qué-y pasa?
Y en esto llega ella de la fuente, posa el cubo y empieza a buscar por allí,
—¡Malditos gatos!, que me han comido la pelleja que yo tenía pa untar las
a buscar, ya buscaba el tocín que comiera él. Ya diz ella:
almorranas167.
—Ah señor Cándido, ¿usté nu me vería por aquí un cacho tocín que tenía
en un plato?
45
Ya él, claro, diose cuenta que fuera el que él comiera, pero como lo garrara
sin pedilo ni dá-ylo pues dijo que no, que no lo viera. Y diz ella: La tierra que piso es mía
—¡Ay de mí probitina probe si nu lo encuentro! ¡Era el del señor cura (ATU 1590)
untar las almorranas!166 La 26.ª historia cuenta cómo Eulenspiegel en Lüneburg compró a un campesino una parte
de su tierra, y cómo se sentó en ella dentro de una carreta (Till Eulenspiegel, siglo xvi).
44.3
Poco tiempo después, Eulenspiegel regresó y en un pueblo cercano a Celle esperó hasta
El tocino de las almorranas
que el duque pasara por allí en dirección a Celle. En ese momento, un campesino se dirigía
(ATU 1578A*) hacia sus tierras. Eulenspiegel había conseguido otro caballo, junto con una carreta, así que
Lugar: Vis, AMIEVA. se fue hacia el campesino y le preguntó de quién era el campo que labraba. El campesino
Informante: Matilde García Cubiella, 42 años (2001).
respondió:
Resulta que mio madre cuéntalo que si ui el güelu d’ella. Entonces los de —Es mío, yo lo he heredado.
Vis, los dos güelos míos, igual por parte materna que por parte paterna, pues Entonces Eulenspiegel le dio un chelín en peniques, llenó la carreta de tierra del campo,
diben desde Vis con cereces y castañes y frutes d’ellí de Vis a Castilla. En- se metió dentro y se dirigió rumbo al castillo de Celle, situado junto al río Aller. Cuando el
tonces de allá traíen la ariña y traíen abes y garbanzos; cambiaben, porque duque regresaba en su caballo, vio a Eulenspiegel que estaba sentado en la carreta, metido
como perres no había pues cambiaben. Entonces siempre teníen una posada, en la tierra que le llegaba hasta los hombros. Entonces le dijo el duque:
y p’allá de la ermita del Pontón hay una casa que se llama La Casilla, que ellí —Eulenspiegel te he prohibido mis tierras, y te he dicho que si te encontraba en ellas,
tovía hasta haz pocu se gastaba relación, y en Sotu de Sa ambre tamién se te haría colgar.
gasta relación. Entonces paraben en la posada, y como cama no había, dur-
míen en el escañu. Entonces, claro, teníen ame, y teníen así como un púlpitu *
Arrañar: «raspar y aprovechar hasta el final».
*
Reburdiar: «protestar, reñir».
Versión publicada en Cuentos del Siglo de Oro en la tradición oral de Asturias (Gijón: Museo
166 167
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo
del Pueblo de Asturias, 1998), n.º 96.2. del Pueblo de Asturias, 2001).
228 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS ANÉCDOTAS Y CHASCARRILLOS 229
ulenspiegel dijo:
E 45.2
—Mi buen señor, no estoy en vuestras tierras, estoy en mi tierra, que yo mismo he La tierra que piso es mía
comprado por un chelín en peniques. Y se la he comprado a un campesino que me ha dicho (ATU 1590)
que era su herencia. Lugar: La Riela Courias, CANGAS DEL NARCEA.
El duque dijo: Informante: Faustino Fuertes González, 69 años, campesino y minero, natural de Santa
Eulalia, CANGAS DEL NARCEA (1998).
—¡Lárgate con tu tierra de mis tierras y no vuelvas más, porque entonces te haré colgar
con caballo y con carreta!
os frailes llevaban los zapatos cargaos de tierra y sacos de tierra, y sentá-
L
Entonces, Eulenspiegel salió por fin del carro, saltó al caballo y se alejó de las tierras banse encima y engañaban a los paisanos.
rápidamente, dejando la carreta ante el castillo. Y aún hoy sigue allí delante del puente el
—¿Es cierto que la tierra esta que estamos pisando es nuestra?
montón de tierra de Eulenspiegel 168.
Decían los paisanos:
—Sí.
45.1
Y luego los frailes pañában-lles la tierra toda a ellos. Ahí en Moncóu
La tierra que piso es mía
fueron los curas con meriendas y botas de vino, cargaos en caballerías, y iban
(ATU 1590) cargaos los pies de tierra y todo.
Lugar: Cuaya, GRAO.
Informante: un hombre joven, nieto de Leonor Carbajosa (1997).
—¿Es cierto que la tierra ésta que tamos pisando es nuestra?
Y claro, vían los zapatos llenos de tierra, y decían:
so fue el conde de Cuaya, que llevaba un carro de tierra y lo tiraba allí en
E —Sí.
medio la veiga y se ponía arriba y decía: Y hala, escribían y, hala, firmaban ahí y a tomar pol saco; pero uno plan-
—¿Esta tierra de quién es? tóse y dijo que la tierra que era d’él. Y fue el único del pueblo que quedó la
Y decían: casa propia d’él, de seis o siete vecinos que eran. Los otros tuvieron que tar
nun sé cuántos años pagando los foros. Eso téngolo yo sentío a compañeros
—Del conde de Cuaya.
en la mina, que eran del pueblo de Moncóu170.
Y entonces el terreno era d’él, porque aquella tierra que pusieron allí era
del conde de Cuaya. Aquí en Castañéu de Grao llevaron nueve carros. Llevó
46
nueve carros de tierra de Cuaya pa tomar posesión de ahí. Ye la veiga Casta-
ñéu. Y por eso se hizo dueño184. El muchacho que nunca había visto una mujer
(ATU 1678)
El muchacho que nunca había visto una mujer (Barlaam e Josafat, siglo xv).
168
Till Eulenspiegel, ed. Luis A. Acosta e Isabel Hernández (Madrid: Gredos, 2001), págs.
97-98.
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López y José Manuel Pedrosa (Archivo de la
169 170
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo
Tradición Oral-Museo del Pueblo de Asturias, 1997). del Pueblo de Asturias, 1998).
228 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS ANÉCDOTAS Y CHASCARRILLOS 229
ulenspiegel dijo:
E 45.2
—Mi buen señor, no estoy en vuestras tierras, estoy en mi tierra, que yo mismo he La tierra que piso es mía
comprado por un chelín en peniques. Y se la he comprado a un campesino que me ha dicho (ATU 1590)
que era su herencia. Lugar: La Riela Courias, CANGAS DEL NARCEA.
El duque dijo: Informante: Faustino Fuertes González, 69 años, campesino y minero, natural de Santa
Eulalia, CANGAS DEL NARCEA (1998).
—¡Lárgate con tu tierra de mis tierras y no vuelvas más, porque entonces te haré colgar
con caballo y con carreta!
os frailes llevaban los zapatos cargaos de tierra y sacos de tierra, y sentá-
L
Entonces, Eulenspiegel salió por fin del carro, saltó al caballo y se alejó de las tierras banse encima y engañaban a los paisanos.
rápidamente, dejando la carreta ante el castillo. Y aún hoy sigue allí delante del puente el
—¿Es cierto que la tierra esta que estamos pisando es nuestra?
montón de tierra de Eulenspiegel 168.
Decían los paisanos:
—Sí.
45.1
Y luego los frailes pañában-lles la tierra toda a ellos. Ahí en Moncóu
La tierra que piso es mía
fueron los curas con meriendas y botas de vino, cargaos en caballerías, y iban
(ATU 1590) cargaos los pies de tierra y todo.
Lugar: Cuaya, GRAO.
Informante: un hombre joven, nieto de Leonor Carbajosa (1997).
—¿Es cierto que la tierra ésta que tamos pisando es nuestra?
Y claro, vían los zapatos llenos de tierra, y decían:
so fue el conde de Cuaya, que llevaba un carro de tierra y lo tiraba allí en
E —Sí.
medio la veiga y se ponía arriba y decía: Y hala, escribían y, hala, firmaban ahí y a tomar pol saco; pero uno plan-
—¿Esta tierra de quién es? tóse y dijo que la tierra que era d’él. Y fue el único del pueblo que quedó la
Y decían: casa propia d’él, de seis o siete vecinos que eran. Los otros tuvieron que tar
nun sé cuántos años pagando los foros. Eso téngolo yo sentío a compañeros
—Del conde de Cuaya.
en la mina, que eran del pueblo de Moncóu170.
Y entonces el terreno era d’él, porque aquella tierra que pusieron allí era
del conde de Cuaya. Aquí en Castañéu de Grao llevaron nueve carros. Llevó
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nueve carros de tierra de Cuaya pa tomar posesión de ahí. Ye la veiga Casta-
ñéu. Y por eso se hizo dueño184. El muchacho que nunca había visto una mujer
(ATU 1678)
El muchacho que nunca había visto una mujer (Barlaam e Josafat, siglo xv).
168
Till Eulenspiegel, ed. Luis A. Acosta e Isabel Hernández (Madrid: Gredos, 2001), págs.
97-98.
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López y José Manuel Pedrosa (Archivo de la
169 170
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo
Tradición Oral-Museo del Pueblo de Asturias, 1997). del Pueblo de Asturias, 1998).
230 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS ANÉCDOTAS Y CHASCARRILLOS 231
—Avía un rey —dixo Theodas— que non podía aver fijo varón; e era por ende muy 46.1
triste, e teníase por mal andante por ello e avía muy grand tristeza. E avínole así que le El muchacho que nunca había visto una mujer
nasció un fijo, e fue por ende muy alegre. Mas dixiéronle los astrólogos e los philósophos si
(ATU 1678)
aquel niño viese sol o fuego ante de diez años, que perdería la vista de los ojos e çegaría, ca en
Lugar: El Piñéu, SALAS.
la su nasçençia lo veíen. Quando el rey oyó esto, mando fazer una grand cueva en una peña Informante: Celia López Rodríguez, 80 años (2005).
e fizo allí meter a su fijo con sus amas por tal que non podiese ver la claridat del sol fasta
que fuesen conplidos los diez años. E desque fueron conplidos los diez años, sacaron el moço
Eran unos padres que querían que el hijo fuera cura a toda costa, a toda
de la cueva e non conosçía ninguna cosa de las deste mundo. E mandó el rey que le pasasen
costa, a todas costa, y mandáronlo a un sitio donde nun había ninguna mujer.
por delante todas las cosas que podiesen aver en el su reino, e que ge las mostrasen cada día
Bueno, estudió, estudió, estudió y terminó la carrera. Y cuando terminó la
por sí e le diesen los nonbres que avíen, e feziéronlo así.
carrera dicen:
E el infante estava en una altura non mucho grande, e podía muy bien mirar toda
—Bueno, pues ahora pa enfrentase con el mundo hay que llevalo a un
cosa que pasase, e estavan omnes con él para responder e dar respuesta a toda cosa que él
sitio donde haya todas las diversiones posibles. Y lleváronlo a una gran fiesta
preguntase. E commo pasavan las cosas así ordenadamientre, luego el infante dezía qué cosa
donde había de todo. Y desde que vino pa casa, dicen:
era aquella.
—Bueno, y de todo lo que viste, ¿qué fue lo que más te gustó?
Dezían:
—¡Una cosa que llaman mujer!172.
—Tal cosa: omnes, o mugieres, o cavallos o vacas, e así de todas las otras cosas.
E pasando las mugieres e las moças muy conpuestas en dança, el infante demandó muy
afincadamientre qué cosa eran o cómo avían nonbre. 47
E uno de los que estavan con él dixo así riéndose, commo por burla: Dios da ciento por una
—Señor, an nonbre diablos que engañan a los omnes. (ATU 1735)
E non se le olvidó al niño aquel nonbre, que allí puso más el coraçón, que las cobdiciava Elemosynam faciens centuplum accipiet et etiam in hoc mundo (Libro de los enxemplos,
más que todas las otras cosas. E después que todas las cosas fueron pasadas, leváronlo al rey siglo xiv).
su padre, e el rey demandol’ que de todas aquellas cosas quál le parescía mejor.
Respondió el infante: La limosna da gran crescentamiento,
que por una cosa trae ciento.
—Non fue cosa que tan bien me paresçiese, nin que tanto codiciase para mí, como los
diablos que engañan los omnes, ca non fue en todo cosa tan apuesta. Una mujer fue en Inglaterra muy pobre, que cosa deste mundo non habie salvo una
E el rey fue mucho maravillado, ca non sabía aún por qué cosa lo dezía. vaca; e estando en una predicación, oyó al predicador que Dios prometiera al que le diese
—E señor, ya tú bien sabes cómmo trastorna al omne el amor de la mugier, e non una cosa en limosna, que le darie en este mundo ciento por ella. Ella vendió su vaca e dio
pienso que en otra manera puedas vencer tu fijo 171. todo el prescio a los pobres, cobdiciando haber por ella otras ciento. Un día estando a la
puerta del obispo a pedir limosna, é con otros pobres esperándola, paróse el obispo a su si-
Barlaam e Josafat, «El muchacho que nunca había visto una mujer», ed. M.ª Jesús Lacarra,
171 172
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo
Cuento y novela corta en España, I, Edad Media (Barcelona: Crítica, 1999), págs. 119-120. del Pueblo de Asturias, 2005).
230 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS ANÉCDOTAS Y CHASCARRILLOS 231
—Avía un rey —dixo Theodas— que non podía aver fijo varón; e era por ende muy 46.1
triste, e teníase por mal andante por ello e avía muy grand tristeza. E avínole así que le El muchacho que nunca había visto una mujer
nasció un fijo, e fue por ende muy alegre. Mas dixiéronle los astrólogos e los philósophos si
(ATU 1678)
aquel niño viese sol o fuego ante de diez años, que perdería la vista de los ojos e çegaría, ca en
Lugar: El Piñéu, SALAS.
la su nasçençia lo veíen. Quando el rey oyó esto, mando fazer una grand cueva en una peña Informante: Celia López Rodríguez, 80 años (2005).
e fizo allí meter a su fijo con sus amas por tal que non podiese ver la claridat del sol fasta
que fuesen conplidos los diez años. E desque fueron conplidos los diez años, sacaron el moço
Eran unos padres que querían que el hijo fuera cura a toda costa, a toda
de la cueva e non conosçía ninguna cosa de las deste mundo. E mandó el rey que le pasasen
costa, a todas costa, y mandáronlo a un sitio donde nun había ninguna mujer.
por delante todas las cosas que podiesen aver en el su reino, e que ge las mostrasen cada día
Bueno, estudió, estudió, estudió y terminó la carrera. Y cuando terminó la
por sí e le diesen los nonbres que avíen, e feziéronlo así.
carrera dicen:
E el infante estava en una altura non mucho grande, e podía muy bien mirar toda
—Bueno, pues ahora pa enfrentase con el mundo hay que llevalo a un
cosa que pasase, e estavan omnes con él para responder e dar respuesta a toda cosa que él
sitio donde haya todas las diversiones posibles. Y lleváronlo a una gran fiesta
preguntase. E commo pasavan las cosas así ordenadamientre, luego el infante dezía qué cosa
donde había de todo. Y desde que vino pa casa, dicen:
era aquella.
—Bueno, y de todo lo que viste, ¿qué fue lo que más te gustó?
Dezían:
—¡Una cosa que llaman mujer!172.
—Tal cosa: omnes, o mugieres, o cavallos o vacas, e así de todas las otras cosas.
E pasando las mugieres e las moças muy conpuestas en dança, el infante demandó muy
afincadamientre qué cosa eran o cómo avían nonbre. 47
E uno de los que estavan con él dixo así riéndose, commo por burla: Dios da ciento por una
—Señor, an nonbre diablos que engañan a los omnes. (ATU 1735)
E non se le olvidó al niño aquel nonbre, que allí puso más el coraçón, que las cobdiciava Elemosynam faciens centuplum accipiet et etiam in hoc mundo (Libro de los enxemplos,
más que todas las otras cosas. E después que todas las cosas fueron pasadas, leváronlo al rey siglo xiv).
su padre, e el rey demandol’ que de todas aquellas cosas quál le parescía mejor.
Respondió el infante: La limosna da gran crescentamiento,
que por una cosa trae ciento.
—Non fue cosa que tan bien me paresçiese, nin que tanto codiciase para mí, como los
diablos que engañan los omnes, ca non fue en todo cosa tan apuesta. Una mujer fue en Inglaterra muy pobre, que cosa deste mundo non habie salvo una
E el rey fue mucho maravillado, ca non sabía aún por qué cosa lo dezía. vaca; e estando en una predicación, oyó al predicador que Dios prometiera al que le diese
—E señor, ya tú bien sabes cómmo trastorna al omne el amor de la mugier, e non una cosa en limosna, que le darie en este mundo ciento por ella. Ella vendió su vaca e dio
pienso que en otra manera puedas vencer tu fijo 171. todo el prescio a los pobres, cobdiciando haber por ella otras ciento. Un día estando a la
puerta del obispo a pedir limosna, é con otros pobres esperándola, paróse el obispo a su si-
Barlaam e Josafat, «El muchacho que nunca había visto una mujer», ed. M.ª Jesús Lacarra,
171 172
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo
Cuento y novela corta en España, I, Edad Media (Barcelona: Crítica, 1999), págs. 119-120. del Pueblo de Asturias, 2005).
232 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS ANÉCDOTAS Y CHASCARRILLOS 233
niestra a los mirar, é vio delante de aquella mujer arder una candela, de lo cual se maravilló sol como mal tempo. Aquellas nun moscaban* ni nada. Y fuei a vaca del probe
mucho, , é creyendo que esto era por alguna santidad que habie en ella, fízola llamar é venir p’allí, pero veu al mediodía el sol y as moscas, ¡Dios, a vaca del probe moscóu!
a él, é comenzóle a preguntar para saber quién era ella. E díjole: —Una mujer pecadora As outras todas detrás, as del cura —al moscar aquella…, contágianse as va-
soy, que non sé bienes ningunos en mí, salvo que una vegada, oyendo predicar que a todos cas, basta qu’ua mosque pa que o faigan as outras— Y claro, naturalmente, a
los que daban limosna por Dios él les daba por una cosa ciento, aun en este mundo, vendí vaca del probe foi pa sua casa y as outras todas detrás. Decía a muller:
una vaca sola que tenía, é dila a los pobres, esperando ciertamente que se cumplirie en mí —¡Ves!, ¿nun che dixen eu que Dios daba ciento por una?
esta palabra de Dios, é que por aquella vaca me daría ciento.
Pero, ¡ay amigo!, enseguida ven el cura a buscar as vacas, ¡home, natural!
El obispo, maravillándose mucho de la su simpleza é gran fe, é cómo la bondad de Dios Dice [el cura]:
le ficiera cognoscer esta mujer por tan gran miraglo, por esto que era voluntad de Dios que
—Bueno, pues vamos a una cosa: el primero que dé los buenos días ma-
se cumpliese en ella el dicho del Evangelio, llamó a su despensero e mandóle que le diese cien
ñana uno al otro, son d’él las vacas.
vacas, e ella recibiólas é fuese muy alegre 173.
Dice el probe:
—¡Yá está!
47.1
El probe, claro, más esclavo que el cura, nun esperóu a polla mañá nin ná,
Dios da ciento por una
en cuanto oscurecéu de allá a un pouco, emporondóuse* y púxose na ventá* del
(ATU 1735) cura, y pasó allí to’la noite, claro. A medianoite oyóu berrar al cura:
Lugar: Castrillón, BOAL / BUAL.
—¡Carola, es tiempo que entre Carlos en Barcelona!
Informante: Emilio López Méndez, 82 años, campesino (1996).
El outro en silencio escuitando. Y ven polla mañá*, taba esperando que el
cura se esperezase o algo así, y en cuanto el cura se esperezó:
Era un señor cura que predicaba que Dios daba ciento por una. Y un
hombre y a muller eran pobres, nun tían más que una vaca. Y díce-lle él: —¡Buenos días, señor cura!
—¿Sabes que dixo el cura que Dios daba ciento por una? Vamos da-lle a —¡Huy, hombre, cómo madrugas!
nosa vaca al cura, a ver si Dios nos da cien vacas por una. —¡Xa taba aquí cuando entróu Carlos en Barcelona!174.
Bueno, pues hala, foise, ya chigóu a donde el señor cura.
—Mire, señor cura, tráigo-lle a vaca. Como dixo usté el otro día…
—Bueno, hombre, bueno, bien, bien.
Hala, recolléu a vaca del probe. Pero, claro, a vaca del probe nun taba de
salir, taba avezada* a tar na corte, mantíalla como podía, siempre de cuadra. Y
las vacas del cura taban n’un pasto fuera casi siempre, tanto daba que viniese
*
Moscar: «acción de espantarse las vacas por efecto de moscas y tabanos».
*
Emporondar: «subir a un sitio alto y difícil».
*
Ventá: en gallego-asturiano, «ventana».
173
Sánchez de Vercial, El libro de los enxemplos, LXVIII, ed. Pascual de Gayangos (Madrid: *
Mañá: en gallego-asturiano, «mañana».
Biblioteca de Autores Españoles, tomo LI, 1952), pág. 464. 174
Versión publicada en Cuentos del Siglo de Oro en la tradición oral de Asturias (Gijón: Museo
*
Avezada, «acostumbrada». del Pueblo de Asturias, 1998), n.º 90.
232 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS ANÉCDOTAS Y CHASCARRILLOS 233
niestra a los mirar, é vio delante de aquella mujer arder una candela, de lo cual se maravilló sol como mal tempo. Aquellas nun moscaban* ni nada. Y fuei a vaca del probe
mucho, , é creyendo que esto era por alguna santidad que habie en ella, fízola llamar é venir p’allí, pero veu al mediodía el sol y as moscas, ¡Dios, a vaca del probe moscóu!
a él, é comenzóle a preguntar para saber quién era ella. E díjole: —Una mujer pecadora As outras todas detrás, as del cura —al moscar aquella…, contágianse as va-
soy, que non sé bienes ningunos en mí, salvo que una vegada, oyendo predicar que a todos cas, basta qu’ua mosque pa que o faigan as outras— Y claro, naturalmente, a
los que daban limosna por Dios él les daba por una cosa ciento, aun en este mundo, vendí vaca del probe foi pa sua casa y as outras todas detrás. Decía a muller:
una vaca sola que tenía, é dila a los pobres, esperando ciertamente que se cumplirie en mí —¡Ves!, ¿nun che dixen eu que Dios daba ciento por una?
esta palabra de Dios, é que por aquella vaca me daría ciento.
Pero, ¡ay amigo!, enseguida ven el cura a buscar as vacas, ¡home, natural!
El obispo, maravillándose mucho de la su simpleza é gran fe, é cómo la bondad de Dios Dice [el cura]:
le ficiera cognoscer esta mujer por tan gran miraglo, por esto que era voluntad de Dios que
—Bueno, pues vamos a una cosa: el primero que dé los buenos días ma-
se cumpliese en ella el dicho del Evangelio, llamó a su despensero e mandóle que le diese cien
ñana uno al otro, son d’él las vacas.
vacas, e ella recibiólas é fuese muy alegre 173.
Dice el probe:
—¡Yá está!
47.1
El probe, claro, más esclavo que el cura, nun esperóu a polla mañá nin ná,
Dios da ciento por una
en cuanto oscurecéu de allá a un pouco, emporondóuse* y púxose na ventá* del
(ATU 1735) cura, y pasó allí to’la noite, claro. A medianoite oyóu berrar al cura:
Lugar: Castrillón, BOAL / BUAL.
—¡Carola, es tiempo que entre Carlos en Barcelona!
Informante: Emilio López Méndez, 82 años, campesino (1996).
El outro en silencio escuitando. Y ven polla mañá*, taba esperando que el
cura se esperezase o algo así, y en cuanto el cura se esperezó:
Era un señor cura que predicaba que Dios daba ciento por una. Y un
hombre y a muller eran pobres, nun tían más que una vaca. Y díce-lle él: —¡Buenos días, señor cura!
—¿Sabes que dixo el cura que Dios daba ciento por una? Vamos da-lle a —¡Huy, hombre, cómo madrugas!
nosa vaca al cura, a ver si Dios nos da cien vacas por una. —¡Xa taba aquí cuando entróu Carlos en Barcelona!174.
Bueno, pues hala, foise, ya chigóu a donde el señor cura.
—Mire, señor cura, tráigo-lle a vaca. Como dixo usté el otro día…
—Bueno, hombre, bueno, bien, bien.
Hala, recolléu a vaca del probe. Pero, claro, a vaca del probe nun taba de
salir, taba avezada* a tar na corte, mantíalla como podía, siempre de cuadra. Y
las vacas del cura taban n’un pasto fuera casi siempre, tanto daba que viniese
*
Moscar: «acción de espantarse las vacas por efecto de moscas y tabanos».
*
Emporondar: «subir a un sitio alto y difícil».
*
Ventá: en gallego-asturiano, «ventana».
173
Sánchez de Vercial, El libro de los enxemplos, LXVIII, ed. Pascual de Gayangos (Madrid: *
Mañá: en gallego-asturiano, «mañana».
Biblioteca de Autores Españoles, tomo LI, 1952), pág. 464. 174
Versión publicada en Cuentos del Siglo de Oro en la tradición oral de Asturias (Gijón: Museo
*
Avezada, «acostumbrada». del Pueblo de Asturias, 1998), n.º 90.
234 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS ANÉCDOTAS Y CHASCARRILLOS 235
Diz él: —Bueno, aquí sois toos muy ricos, daime una vaca ca ún y esto ye como
—Pues venga, acuéstate, que vamos a meter el diablo dentro. les panoyes, dan ciento por uno.
Y hala, acostánonse los dos ahí y hala. Ya Xuan mirando. Ya luego pola Y vieno ella y díxo-ylo al hombre:
mañana, cuando yá taba casi clariando el día, evántase el cura ya diz él: —¡Coño, hay que da-y una vaca al cura!
—¡Venga, me cago en tal!, que va a amanecer ya tengo que ir a da-y los —¡Coño!, ¡cómo-y la vamos a dar si tenemos una sola!
buenos días a Xuan, si no pierdo el toro. Diz ella:
Ya con eso fui y asomóuse a la ventana, y diz-y Xuan: —Bueno, pues hay que da-yla.
—¡Buenos días, señor cura! Y nun calló hasta que…
Diz él: —¡Coño, nun calles, lléva-yla!
—¡Caramba, caramba!, ¿qué haces ahí?, ¿desde cuándo tas aiquí? Y llevó-yla, y [el cura] echó-y el cincirru* a aquella vaca y echóles pal monte.
Diz él: A la noche baxaron todes pa onde taba la cuadra d’ella. Ella conocía la cua-
—Pues hay muy bien tiempo, desde que usté metió el diablo dentro’l in- dra… y un rebeñu vacas detrás de la virgen. Y llegó él [el marido] y sintió:
fierno. —¡Coño, ta ahí la vaca col cincirru!
Diz el cura: Levantóuse y atóu vaques to’la noche, ¡buf!, vaques allí una camada. A
—¡Venga, márchate pa casa y quédate con el toro! Y nun digas nada a otro día vien el cura poles vaques.
nadie, ¡eh!175. —¡Vengo a poles vaques!
Diz él:
47.3 —¡Quítese de delante!, ¿nun diz usté que da un ciento por uno? ¡Venga!
Y después tomó-y mieu y marchó. Bueno… tenía un guajín. Y va el cura
Dios da ciento por una + La vaca del cura chiquito
y llamó al guajín y dio-y un duru.
(ATU 1735 + 1735A) —Y dices tú mañana, cuando tea yo en altar diciendo la misa, dices tú:
Lugar: L’Agüeria, MIERES.
Informante: Tomás Zapico, 77 años, natural de Dochal, MIERES (2000). La vaca Marela
del cura chiquito
abía un cura que fue pa una parroquia, y aquella parroquia yeren muy
H la tiene mi padre
ricos toos, teníen munches vaques, porque antes los ricos yera en tener vaques en el cuarto bajito.
y eso. Y había un matrimonio… que paezme que [el cura] se entendía con una Y va el guajín y díjolo a so padre.
que tenía un guajín y tenía una vaca sola. Y él [el cura] pedricó: —Mandóme el cura decir esto, pá.
Y dice [el padre]:
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo
175
Diz él: —Bueno, aquí sois toos muy ricos, daime una vaca ca ún y esto ye como
—Pues venga, acuéstate, que vamos a meter el diablo dentro. les panoyes, dan ciento por uno.
Y hala, acostánonse los dos ahí y hala. Ya Xuan mirando. Ya luego pola Y vieno ella y díxo-ylo al hombre:
mañana, cuando yá taba casi clariando el día, evántase el cura ya diz él: —¡Coño, hay que da-y una vaca al cura!
—¡Venga, me cago en tal!, que va a amanecer ya tengo que ir a da-y los —¡Coño!, ¡cómo-y la vamos a dar si tenemos una sola!
buenos días a Xuan, si no pierdo el toro. Diz ella:
Ya con eso fui y asomóuse a la ventana, y diz-y Xuan: —Bueno, pues hay que da-yla.
—¡Buenos días, señor cura! Y nun calló hasta que…
Diz él: —¡Coño, nun calles, lléva-yla!
—¡Caramba, caramba!, ¿qué haces ahí?, ¿desde cuándo tas aiquí? Y llevó-yla, y [el cura] echó-y el cincirru* a aquella vaca y echóles pal monte.
Diz él: A la noche baxaron todes pa onde taba la cuadra d’ella. Ella conocía la cua-
—Pues hay muy bien tiempo, desde que usté metió el diablo dentro’l in- dra… y un rebeñu vacas detrás de la virgen. Y llegó él [el marido] y sintió:
fierno. —¡Coño, ta ahí la vaca col cincirru!
Diz el cura: Levantóuse y atóu vaques to’la noche, ¡buf!, vaques allí una camada. A
—¡Venga, márchate pa casa y quédate con el toro! Y nun digas nada a otro día vien el cura poles vaques.
nadie, ¡eh!175. —¡Vengo a poles vaques!
Diz él:
47.3 —¡Quítese de delante!, ¿nun diz usté que da un ciento por uno? ¡Venga!
Y después tomó-y mieu y marchó. Bueno… tenía un guajín. Y va el cura
Dios da ciento por una + La vaca del cura chiquito
y llamó al guajín y dio-y un duru.
(ATU 1735 + 1735A) —Y dices tú mañana, cuando tea yo en altar diciendo la misa, dices tú:
Lugar: L’Agüeria, MIERES.
Informante: Tomás Zapico, 77 años, natural de Dochal, MIERES (2000). La vaca Marela
del cura chiquito
abía un cura que fue pa una parroquia, y aquella parroquia yeren muy
H la tiene mi padre
ricos toos, teníen munches vaques, porque antes los ricos yera en tener vaques en el cuarto bajito.
y eso. Y había un matrimonio… que paezme que [el cura] se entendía con una Y va el guajín y díjolo a so padre.
que tenía un guajín y tenía una vaca sola. Y él [el cura] pedricó: —Mandóme el cura decir esto, pá.
Y dice [el padre]:
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo
175
Fabliaux. Cuentos medievales franceses, ed. bilingüe de Felicia de Casas (Madrid: Cátedra,
177
Versión publicada en Cuentos del Siglo de Oro en la tradición oral de Asturias (Gijón: Museo
178
Fabliaux. Cuentos medievales franceses, ed. bilingüe de Felicia de Casas (Madrid: Cátedra,
177
Versión publicada en Cuentos del Siglo de Oro en la tradición oral de Asturias (Gijón: Museo
178
48.2 Nota: al final la informante comenta «No eran las orejas, era otra cosa, pero
¡Señor cura, siquiera uno! bueno».
(ATU 1741)
Lugar: Beyo, MIRANDA. 48.3
Informante: Virginia García González, 80 años, y su hija Sagrario, campesinas (1997). ¡Señor cura, siquiera uno!
(ATU 1741)
Era un cura tamién, que era novio de una mujer. Y tenía el marido que era Lugar: El Plantao, ALLANDE.
pescador, pero nunca pescaba nada. Y un día fue a pescar y pescó seis truchas. Informante: Anita, 66 años, campesina, natural de Ponticiella, VILLAYÓN (1998).
Y diz ella:
—Vamos a invitar al cura pa cenar con nosotros. Era ua muller que tamén era novia del cura, y el marido era un ferreiro.
Y diz él: Y un día foi de caza y matóu dos perdices. Y bueno, mandó-lle al ama que las
preparase, que iban a invitar al cura pa comellas —porque él nun sabía nada
—Bueno, anda, invítalo.
que era novia del cura ella— Pero taba ella preparando as perdices y chegóu a
Conque va la mujer y ponse a freir las truchas, y comió una, y comió dos, y
comadre a buscar a peneira prestada. Y dice ella:
comió tres, ya comió las truchas todas, gustáron-y. Y el marido saliera por allí,
—Mira, el miou home foi de caza as perdices, y mira hay aquí tres perdi-
decía que fuera a afilar los cuchillos. Y bueno, llegó la hora de cenar ya vien el
ces, mira qué preparadas tán, qué bien saben.
cura a cenar.
Y un pedacín cada ua, un pedacín cada ua, hasta que las acabaron de co-
Ya dice [ella]:
mer. Pero en esto chegóu el cura, y preguntóu por el home d’ella.
—Señor cura, ¿usté vio a mi marido por ahí?
Dice [ella]:
—No.
—Vei na fragua, ta preparando un cuchillo, que quier corta-lle as oreyas
Diz:
a usté.
—Ta afilando unos cuchillos, que quier corta-y a usté las orejas.
¡Mi madre!, entós el cura escapóu correndo. Y cuando chegóu el marido
Y el cura, ¡patas que te quiero!, marcha. diz él:
Y diz [el marido]: —¿Ónde vei el cura, que lo vi pasar p’aquí?
—¡Huy!, ¿óu ta el cura? Y dice:
—¡Huy!, el cura marchóu colas truchas todas. —Pues coyóu as dos perdices y marchóu con ellas.
Y diz él: Y entós sal él detrás del cura y dice:
—¡Señor cura, siquiera una o dos! —¡Ah, señor cura, de las dos una!
Diz el cura: Y díxo-lle el cura:
—¡No, ni una ni dos, que las mis orejas no son para vos!179. —¡Ni una ni dos, que mis orejitas no son para vos!180.
Versión publicada en Cuentos del Siglo de Oro en la tradición oral de Asturias (Gijón: Museo
179 180
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo
del Pueblo de Asturias, 1998), n.º 92.2. del Pueblo de Asturias, 1998).
242 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS ANÉCDOTAS Y CHASCARRILLOS 243
48.2 Nota: al final la informante comenta «No eran las orejas, era otra cosa, pero
¡Señor cura, siquiera uno! bueno».
(ATU 1741)
Lugar: Beyo, MIRANDA. 48.3
Informante: Virginia García González, 80 años, y su hija Sagrario, campesinas (1997). ¡Señor cura, siquiera uno!
(ATU 1741)
Era un cura tamién, que era novio de una mujer. Y tenía el marido que era Lugar: El Plantao, ALLANDE.
pescador, pero nunca pescaba nada. Y un día fue a pescar y pescó seis truchas. Informante: Anita, 66 años, campesina, natural de Ponticiella, VILLAYÓN (1998).
Y diz ella:
—Vamos a invitar al cura pa cenar con nosotros. Era ua muller que tamén era novia del cura, y el marido era un ferreiro.
Y diz él: Y un día foi de caza y matóu dos perdices. Y bueno, mandó-lle al ama que las
preparase, que iban a invitar al cura pa comellas —porque él nun sabía nada
—Bueno, anda, invítalo.
que era novia del cura ella— Pero taba ella preparando as perdices y chegóu a
Conque va la mujer y ponse a freir las truchas, y comió una, y comió dos, y
comadre a buscar a peneira prestada. Y dice ella:
comió tres, ya comió las truchas todas, gustáron-y. Y el marido saliera por allí,
—Mira, el miou home foi de caza as perdices, y mira hay aquí tres perdi-
decía que fuera a afilar los cuchillos. Y bueno, llegó la hora de cenar ya vien el
ces, mira qué preparadas tán, qué bien saben.
cura a cenar.
Y un pedacín cada ua, un pedacín cada ua, hasta que las acabaron de co-
Ya dice [ella]:
mer. Pero en esto chegóu el cura, y preguntóu por el home d’ella.
—Señor cura, ¿usté vio a mi marido por ahí?
Dice [ella]:
—No.
—Vei na fragua, ta preparando un cuchillo, que quier corta-lle as oreyas
Diz:
a usté.
—Ta afilando unos cuchillos, que quier corta-y a usté las orejas.
¡Mi madre!, entós el cura escapóu correndo. Y cuando chegóu el marido
Y el cura, ¡patas que te quiero!, marcha. diz él:
Y diz [el marido]: —¿Ónde vei el cura, que lo vi pasar p’aquí?
—¡Huy!, ¿óu ta el cura? Y dice:
—¡Huy!, el cura marchóu colas truchas todas. —Pues coyóu as dos perdices y marchóu con ellas.
Y diz él: Y entós sal él detrás del cura y dice:
—¡Señor cura, siquiera una o dos! —¡Ah, señor cura, de las dos una!
Diz el cura: Y díxo-lle el cura:
—¡No, ni una ni dos, que las mis orejas no son para vos!179. —¡Ni una ni dos, que mis orejitas no son para vos!180.
Versión publicada en Cuentos del Siglo de Oro en la tradición oral de Asturias (Gijón: Museo
179 180
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo
del Pueblo de Asturias, 1998), n.º 92.2. del Pueblo de Asturias, 1998).
244 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS ANÉCDOTAS Y CHASCARRILLOS 245
48.4 cada poco iba agachándose a pañar las avellanas ya las nueces.¡Me cago en
¡Señor cura, siquiera uno! diosle!, el cura cuando viu que iba cerca, ya vía la faena que iba fiendo ya lo
que-y dijera el criáu, dice:
(ATU 1741)
Lugar: Morzóu, CANGAS DEL NARCEA.
—¡Éste vien cargáu de piedras!
Informante: Alfredo Rodríguez Suárez, 73 años, campesino (1998). Y arrancó como un tiro.
—¡Señor cura, espere!
Otra vez tamién era un cura que tenía una posesión buena, y tenían los ¡Me cago en diez!, nun paraba ni a la de tres181.
vecinos tamién, y iban p’allí a trabajar, y tenían una pareja de bueis cada uno.
Los bueis del cura eran una pareja de bueis blancos. Ya’l ama de un paisanín
de aquellos pues andaba col cura. Ya díjo-y el día antes [al marido]:
—Mira, mañana van todos pa tal sitio, ya vei el cura tamién. Taba bien
manda-y que fora a comer con nós.
—Bueno, pues allá tú, fai lo que quieras.
—Vamos a preparar algo, ya cuando vaya con la comida you pues mandá-
mos-lle que venga a comer con nós.
—Bueno, pues hala.
Y yá llegó la hora de comer y el paisanín aquel tenía un criáu, y el criáu
sabía que el cura andaba con l’ama. Y el paisano aquel diz-y al criáu:
—Vete decir al señor cura que venga aquí a comer con nosotros.
Y bueno, va el criáu ya metió unos puñaos de avellanas en bolso, ya nel
outro bolso, nueces. Y hala, cada poco una avellana o dos ya dalguna nuez iba
tirándolas pol camín, según iba. Ya llegó a donde el cura y diz-y:
—Señor cura, dijo mi amo que si venía aquí que lo mataba.
Bueno, el criáu volviú y…
Dice [el amo]:
—¿Qué te dijo?
—Que si nun iba usté a manda-y venir, que nun venía.
Y dijo la muyer:
—¡Anda, neno, pues veite! Vei tú y mánda-y que venga. 181
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo
Y el paisano fue a cuadrar pol mismo sitio que fuera el criáu, ya con eso del Pueblo de Asturias, 1998).
244 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS ANÉCDOTAS Y CHASCARRILLOS 245
48.4 cada poco iba agachándose a pañar las avellanas ya las nueces.¡Me cago en
¡Señor cura, siquiera uno! diosle!, el cura cuando viu que iba cerca, ya vía la faena que iba fiendo ya lo
que-y dijera el criáu, dice:
(ATU 1741)
Lugar: Morzóu, CANGAS DEL NARCEA.
—¡Éste vien cargáu de piedras!
Informante: Alfredo Rodríguez Suárez, 73 años, campesino (1998). Y arrancó como un tiro.
—¡Señor cura, espere!
Otra vez tamién era un cura que tenía una posesión buena, y tenían los ¡Me cago en diez!, nun paraba ni a la de tres181.
vecinos tamién, y iban p’allí a trabajar, y tenían una pareja de bueis cada uno.
Los bueis del cura eran una pareja de bueis blancos. Ya’l ama de un paisanín
de aquellos pues andaba col cura. Ya díjo-y el día antes [al marido]:
—Mira, mañana van todos pa tal sitio, ya vei el cura tamién. Taba bien
manda-y que fora a comer con nós.
—Bueno, pues allá tú, fai lo que quieras.
—Vamos a preparar algo, ya cuando vaya con la comida you pues mandá-
mos-lle que venga a comer con nós.
—Bueno, pues hala.
Y yá llegó la hora de comer y el paisanín aquel tenía un criáu, y el criáu
sabía que el cura andaba con l’ama. Y el paisano aquel diz-y al criáu:
—Vete decir al señor cura que venga aquí a comer con nosotros.
Y bueno, va el criáu ya metió unos puñaos de avellanas en bolso, ya nel
outro bolso, nueces. Y hala, cada poco una avellana o dos ya dalguna nuez iba
tirándolas pol camín, según iba. Ya llegó a donde el cura y diz-y:
—Señor cura, dijo mi amo que si venía aquí que lo mataba.
Bueno, el criáu volviú y…
Dice [el amo]:
—¿Qué te dijo?
—Que si nun iba usté a manda-y venir, que nun venía.
Y dijo la muyer:
—¡Anda, neno, pues veite! Vei tú y mánda-y que venga. 181
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo
Y el paisano fue a cuadrar pol mismo sitio que fuera el criáu, ya con eso del Pueblo de Asturias, 1998).
CUENTOS DE FÓRMULA
49
Las doce palabras retorneadas
(ATU 2010)
49
Las doce palabras retorneadas
(ATU 2010)
sex sunt hydriae, Era una que taba sirviendo, y la probe…, nun ye como ahora que ta el
quinque libri Moisis, agua en casa, tenía el agua muy lejos y, claro, echaba mucho tiempo en ir por
quattuor evangelistae, el agua, y ofreció el alma al demonio pa que-y trajera el agua a la puerta casa,
tres sunt patriarchae, y trajiéron-y el agua a la puerta casa, pero, claro, querían llevala a ella, y ella,
duo sunt testamenta, claro, nun quería ir con el diablo. Y entonces dijo él:
unus est Deus —Bueno, pues si no quieres que te lleve dícesme las doce palabras de San
qui regnat in coelis. Juan.
12 Dic mihi: quid sunt duodecim? Y dijo ella:
Duodecim apostoli, —¿Pero cómo las voy a decir si no las sé?
undecim stellae Y entonces que se presentara una señora, que sería la Virgen, que le dijo:
a Josepho visae,
—Tu dices lo que se te venga a la boca todo.
decem mandata dei,
novem angellum chori, Y entonces decía el diablo:
octo beatitudines, —Amiga mía, dime la una.
septem sacramenta, —Amiga de Dios sí, pero de ti no:
sex sunt hydriae, El buen Jesús de Nazareno. Dios que crió el mundo, crió la gloria para
quinque libri Moisis, siempre jamás, amén.
quattuor evangelistae,
—Amiga mía, dime las dos.
tres sunt patriarchae,
duo sunt testamenta, —Amiga de Dios sí, pero de ti no:
unus est Deus Las dos tablas de Moisés. El buen Jesús de Nazareno. Dios que crió el
qui regnat in coelis 182. mundo, crió la gloria para siempre jamás, amén.
—Amiga mía, dime las tres.
—Amiga de Dios sí, pero de ti no:
49.1
Los tres reyes magos. Las dos tablas de Moisés. El buen Jesús de Nazare-
Las doce palabras de San Juan
no. Dios que crió el mundo, crió la gloria para siempre jamás, amén.
(ATU 2010)
—Amiga mía, dime las cuatro.
Lugar: Casomera, ALLER / AYER.
Informante: Jacinta, unos 75 años, campesina (1990). —Amiga de Dios sí, pero de ti no:
Las cuatro candelas. Los tres reyes magos. Las dos tablas de Moisés. El
buen Jesús de Nazareno. Dios que crió el mundo, crió la gloria para siempre
Versión de Coussemaker (siglo xvi), ed. Erk-Böhme, Deustche Liederhort, III, 830 (Leizpig:
182
1893-1894), apud A. Macedonio Espinosa, Cuentos populares españoles, II (Madrid: CSIC, 1947),
jamás, amén.
págs. 126-128. —Amiga mía, dime las cinco.
250 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS CUENTOS DE FÓRMULA 251
sex sunt hydriae, Era una que taba sirviendo, y la probe…, nun ye como ahora que ta el
quinque libri Moisis, agua en casa, tenía el agua muy lejos y, claro, echaba mucho tiempo en ir por
quattuor evangelistae, el agua, y ofreció el alma al demonio pa que-y trajera el agua a la puerta casa,
tres sunt patriarchae, y trajiéron-y el agua a la puerta casa, pero, claro, querían llevala a ella, y ella,
duo sunt testamenta, claro, nun quería ir con el diablo. Y entonces dijo él:
unus est Deus —Bueno, pues si no quieres que te lleve dícesme las doce palabras de San
qui regnat in coelis. Juan.
12 Dic mihi: quid sunt duodecim? Y dijo ella:
Duodecim apostoli, —¿Pero cómo las voy a decir si no las sé?
undecim stellae Y entonces que se presentara una señora, que sería la Virgen, que le dijo:
a Josepho visae,
—Tu dices lo que se te venga a la boca todo.
decem mandata dei,
novem angellum chori, Y entonces decía el diablo:
octo beatitudines, —Amiga mía, dime la una.
septem sacramenta, —Amiga de Dios sí, pero de ti no:
sex sunt hydriae, El buen Jesús de Nazareno. Dios que crió el mundo, crió la gloria para
quinque libri Moisis, siempre jamás, amén.
quattuor evangelistae,
—Amiga mía, dime las dos.
tres sunt patriarchae,
duo sunt testamenta, —Amiga de Dios sí, pero de ti no:
unus est Deus Las dos tablas de Moisés. El buen Jesús de Nazareno. Dios que crió el
qui regnat in coelis 182. mundo, crió la gloria para siempre jamás, amén.
—Amiga mía, dime las tres.
—Amiga de Dios sí, pero de ti no:
49.1
Los tres reyes magos. Las dos tablas de Moisés. El buen Jesús de Nazare-
Las doce palabras de San Juan
no. Dios que crió el mundo, crió la gloria para siempre jamás, amén.
(ATU 2010)
—Amiga mía, dime las cuatro.
Lugar: Casomera, ALLER / AYER.
Informante: Jacinta, unos 75 años, campesina (1990). —Amiga de Dios sí, pero de ti no:
Las cuatro candelas. Los tres reyes magos. Las dos tablas de Moisés. El
buen Jesús de Nazareno. Dios que crió el mundo, crió la gloria para siempre
Versión de Coussemaker (siglo xvi), ed. Erk-Böhme, Deustche Liederhort, III, 830 (Leizpig:
182
1893-1894), apud A. Macedonio Espinosa, Cuentos populares españoles, II (Madrid: CSIC, 1947),
jamás, amén.
págs. 126-128. —Amiga mía, dime las cinco.
252 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS CUENTOS DE FÓRMULA 253
Las dos tablas de Moisés, donde Jesucristo puso los pies para subir a la Jerusalén; la una la Virgen pura, más esclara el sol que la luna, la luna más que
casa santa de Jerusalén; la una la Virgen pura, más esclara el sol que la luna, la tú, más puede Dios que tú.
luna más que tú, más puede Dios que tú. Las once mil vírgenes, los diez mandamientos, los nueve corros, los ocho
Las tres Marías, las dos tablas de Moisés, donde Jesucristo puso los pies gozos, los siete cielos, las seis candelas, las cinco llagas, las cuatro témporas,
para subir a la casa santa de Jerusalén; la una la Virgen pura, más esclara el sol las tres Marías, las dos tablas de Moisés, donde Jesucristo puso los pies para
que la luna, la luna más que tú, más puede Dios que tú. subir a la casa santa de Jerusalén; la una la Virgen pura, mas esclara el sol que
Las cuatro témporas, las tres Marías, las dos tablas de Moisés, donde Jesu- la luna, la luna más que tú, más puede Dios que tú.
cristo puso los pies para subir a la casa santa de Jerusalén; la una la Virgen pura, Los doce apóstoles, las once mil vírgenes, los diez mandamientos, los
más esclara el sol que la luna, la luna más que tú, más puede Dios que tú. nueve corros, los ocho gozos, los siete cielos, las seis candelas, las cinco llagas,
Las cinco llagas, las cuatro témporas, las tres Marías, las dos tablas de las cuatro témporas, las tres Marías, las dos tablas de Moisés, donde Jesucristo
Moisés, donde Jesucristo puso los pies para subir a la casa santa de Jerusalén; puso los pies para subir a la casa santa de Jerusalén; la una la Virgen pura, más
la una la Virgen pura, más esclara el sol que la luna, la luna más que tú, más esclara el sol que la luna, la luna más que tú, más puede Dios que tú.
puede Dios que tú.
Las seis candelas, las cinco llagas, las cuatro témporas, las tres Marías, las Pero tenías que primero decilas p’arriba por orden, y después pa bajo lo
dos tablas de Moisés, donde Jesucristo puso los pies para subir a la casa santa mismo. Y después díjo-ylas todas y salvóse184.
de Jerusalén; la una la Virgen pura, más esclara el sol que la luna, la luna más
que tú, más puede Dios que tú. 49.3
Los siete cielos, las seis candelas, las cinco llagas, las cuatro témporas, las Las doce palabras retorneadas
tres Marías, las dos tablas de Moisés, donde Jesucristo puso los pies para subir (ATU 2010)
a la casa santa de Jerusalén; la una la Virgen pura, más esclara el sol que la Lugar: Caliao, CASU.
luna, la luna más que tú, más puede Dios que tú. Informante: Lelia Aladro Aladro, 70 años, campesina (2000).
Los ocho gozos, los siete cielos, las seis candelas, las cinco llagas, las cua-
tro témporas, las tres Marías, las dos tablas de Moisés, donde Jesucristo puso El diablo nun sé que-y quería facer a un paisano, y díjo-y que si-y decía
los pies para subir a la casa santa de Jerusalén; la una la Virgen pura, más les doce palabres retorniaes que depués que lu dejaba, que nu lu llevaba. Y el
esclara el sol que la luna, la luna más que tú, más puede Dios que tú. paisano contó-yles, contó-y les palabres retorniaes y depués marchó tirando
Los nueve corros, los ocho gozos, los siete cielos, las seis candelas, las blincos y nun lu llevó. Y les doce palabres retorniaes son:
cinco llagas, las cuatro témporas, las tres Marías, las dos tablas de Moisés, —Amigo mío, dime la una.
donde Jesucristo puso los pies para subir a la casa santa de Jerusalén; la una —La una, la Virgen pura, más clara el sol que la luna y la luna más que tú.
la Virgen pura, más esclara el sol que la luna, la luna más que tú, más puede —Amigo mío, dime las dos.
Dios que tú.
Los diez mandamientos, los nueve corros, los ocho gozos, los siete cielos,
las seis candelas, las cinco llagas, las cuatro témporas, las tres Marías, las dos 184
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo
tablas de Moisés, donde Jesucristo puso los pies para subir a la casa santa de del Pueblo de Asturias, 1997).
254 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS CUENTOS DE FÓRMULA 255
Las dos tablas de Moisés, donde Jesucristo puso los pies para subir a la Jerusalén; la una la Virgen pura, más esclara el sol que la luna, la luna más que
casa santa de Jerusalén; la una la Virgen pura, más esclara el sol que la luna, la tú, más puede Dios que tú.
luna más que tú, más puede Dios que tú. Las once mil vírgenes, los diez mandamientos, los nueve corros, los ocho
Las tres Marías, las dos tablas de Moisés, donde Jesucristo puso los pies gozos, los siete cielos, las seis candelas, las cinco llagas, las cuatro témporas,
para subir a la casa santa de Jerusalén; la una la Virgen pura, más esclara el sol las tres Marías, las dos tablas de Moisés, donde Jesucristo puso los pies para
que la luna, la luna más que tú, más puede Dios que tú. subir a la casa santa de Jerusalén; la una la Virgen pura, mas esclara el sol que
Las cuatro témporas, las tres Marías, las dos tablas de Moisés, donde Jesu- la luna, la luna más que tú, más puede Dios que tú.
cristo puso los pies para subir a la casa santa de Jerusalén; la una la Virgen pura, Los doce apóstoles, las once mil vírgenes, los diez mandamientos, los
más esclara el sol que la luna, la luna más que tú, más puede Dios que tú. nueve corros, los ocho gozos, los siete cielos, las seis candelas, las cinco llagas,
Las cinco llagas, las cuatro témporas, las tres Marías, las dos tablas de las cuatro témporas, las tres Marías, las dos tablas de Moisés, donde Jesucristo
Moisés, donde Jesucristo puso los pies para subir a la casa santa de Jerusalén; puso los pies para subir a la casa santa de Jerusalén; la una la Virgen pura, más
la una la Virgen pura, más esclara el sol que la luna, la luna más que tú, más esclara el sol que la luna, la luna más que tú, más puede Dios que tú.
puede Dios que tú.
Las seis candelas, las cinco llagas, las cuatro témporas, las tres Marías, las Pero tenías que primero decilas p’arriba por orden, y después pa bajo lo
dos tablas de Moisés, donde Jesucristo puso los pies para subir a la casa santa mismo. Y después díjo-ylas todas y salvóse184.
de Jerusalén; la una la Virgen pura, más esclara el sol que la luna, la luna más
que tú, más puede Dios que tú. 49.3
Los siete cielos, las seis candelas, las cinco llagas, las cuatro témporas, las Las doce palabras retorneadas
tres Marías, las dos tablas de Moisés, donde Jesucristo puso los pies para subir (ATU 2010)
a la casa santa de Jerusalén; la una la Virgen pura, más esclara el sol que la Lugar: Caliao, CASU.
luna, la luna más que tú, más puede Dios que tú. Informante: Lelia Aladro Aladro, 70 años, campesina (2000).
Los ocho gozos, los siete cielos, las seis candelas, las cinco llagas, las cua-
tro témporas, las tres Marías, las dos tablas de Moisés, donde Jesucristo puso El diablo nun sé que-y quería facer a un paisano, y díjo-y que si-y decía
los pies para subir a la casa santa de Jerusalén; la una la Virgen pura, más les doce palabres retorniaes que depués que lu dejaba, que nu lu llevaba. Y el
esclara el sol que la luna, la luna más que tú, más puede Dios que tú. paisano contó-yles, contó-y les palabres retorniaes y depués marchó tirando
Los nueve corros, los ocho gozos, los siete cielos, las seis candelas, las blincos y nun lu llevó. Y les doce palabres retorniaes son:
cinco llagas, las cuatro témporas, las tres Marías, las dos tablas de Moisés, —Amigo mío, dime la una.
donde Jesucristo puso los pies para subir a la casa santa de Jerusalén; la una —La una, la Virgen pura, más clara el sol que la luna y la luna más que tú.
la Virgen pura, más esclara el sol que la luna, la luna más que tú, más puede —Amigo mío, dime las dos.
Dios que tú.
Los diez mandamientos, los nueve corros, los ocho gozos, los siete cielos,
las seis candelas, las cinco llagas, las cuatro témporas, las tres Marías, las dos 184
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo
tablas de Moisés, donde Jesucristo puso los pies para subir a la casa santa de del Pueblo de Asturias, 1997).
256 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS CUENTOS DE FÓRMULA 257
—Dos tablitas de Moisés donde Cristo posó los pies para subir a la gloria; Amigo mío, dime las diez.
—
la una, la Virgen pura, más clara el sol que la luna y la luna más que tú. —Diez mandamientos, nueve coros, ocho gozos, siete cielos, seis cande-
—Amigo mío, dime las tres. las, cinco llagas, cuatro evangelistas, tres Marías, dos tablitas de Moisés donde
—Tres Marías, dos tablitas de Moisés donde Cristo posó los pies para Cristo posó los pies para subir a la gloria; la una, la Virgen pura, más clara el
subir a la gloria; la una, la Virgen pura, más clara el sol que la luna y la luna sol que la luna y la luna más que tú.
más que tú. —Amigo mío, dime las once.
—Amigo mío, dime las cuatro. —Once mil vírgenes, diez mandamientos, nueve coros, ocho gozos, siete
—Cuatro evangelistas, tres Marías, dos tablitas de Moisés donde Cristo cielos, seis candelas, cinco llagas, cuatro evangelistas, tres Marías, dos tablitas
de Moisés donde Cristo posó los pies para subir a la gloria; la una, la Virgen
posó los pies para subir a la gloria; la una, la Virgen pura, más clara el sol que
pura, más clara el sol que la luna y la luna más que tú.
la luna y la luna más que tú.
—Amigo mío, dime las doce.
—Amigo mío, dime las cinco.
—Doce apóstoles, once mil vírgenes, diez mandamientos, nueve coros,
Cinco llagas, cuatro evangelistas, tres Marías, dos tablitas de Moisés
—
ocho gozos, siete cielos, seis candelas, cinco llagas, cuatro evangelistas, tres
donde Cristo posó los pies para subir a la gloria; la una, la Virgen pura, más
Marías, dos tablitas de Moisés donde Cristo posó los pies para subir a la gloria;
clara el sol que la luna y la luna más que tú.
la una, la Virgen pura, más clara el sol que la luna y la luna más que tú.
—Amigo mío, dime las seis.
Y depués cuando terminó de decir eso, el diablo escapó, tiró un salto y
Seis candelas, cinco llagas, cuatro evangelistas, tres Marías, dos tablitas
— dixu: «Aquí nun tengo ná que facer»185.
de Moisés donde Cristo posó los pies para subir a la gloria; la una, la Virgen
pura, más clara el sol que la luna y la luna más que tú.
—Amigo mío, dime las siete.
—Siete cielos, seis candelas, cinco llagas, cuatro evangelistas, tres Marías,
dos tablitas de Moisés donde Cristo posó los pies para subir a la gloria; la una,
la Virgen pura, más clara el sol que la luna y la luna más que tú.
—Amigo mío, dime las ocho.
—Ocho gozos, siete cielos, seis candelas, cinco llagas, cuatro evangelistas,
tres Marías, dos tablitas de Moisés donde Cristo posó los pies para subir a la
gloria; la una, la Virgen pura, más clara el sol que la luna y la luna más que tú.
—Amigo mío, dime las nueve.
Nueve coros, ocho gozos, siete cielos, seis candelas, cinco llagas, cuatro
—
evangelistas, tres Marías, dos tablitas de Moisés donde Cristo posó los pies
para subir a la gloria; la una, la Virgen pura, más clara el sol que la luna y la 185
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo
luna más que tú. del Pueblo de Asturias, 2000).
256 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS CUENTOS DE FÓRMULA 257
—Dos tablitas de Moisés donde Cristo posó los pies para subir a la gloria; Amigo mío, dime las diez.
—
la una, la Virgen pura, más clara el sol que la luna y la luna más que tú. —Diez mandamientos, nueve coros, ocho gozos, siete cielos, seis cande-
—Amigo mío, dime las tres. las, cinco llagas, cuatro evangelistas, tres Marías, dos tablitas de Moisés donde
—Tres Marías, dos tablitas de Moisés donde Cristo posó los pies para Cristo posó los pies para subir a la gloria; la una, la Virgen pura, más clara el
subir a la gloria; la una, la Virgen pura, más clara el sol que la luna y la luna sol que la luna y la luna más que tú.
más que tú. —Amigo mío, dime las once.
—Amigo mío, dime las cuatro. —Once mil vírgenes, diez mandamientos, nueve coros, ocho gozos, siete
—Cuatro evangelistas, tres Marías, dos tablitas de Moisés donde Cristo cielos, seis candelas, cinco llagas, cuatro evangelistas, tres Marías, dos tablitas
de Moisés donde Cristo posó los pies para subir a la gloria; la una, la Virgen
posó los pies para subir a la gloria; la una, la Virgen pura, más clara el sol que
pura, más clara el sol que la luna y la luna más que tú.
la luna y la luna más que tú.
—Amigo mío, dime las doce.
—Amigo mío, dime las cinco.
—Doce apóstoles, once mil vírgenes, diez mandamientos, nueve coros,
Cinco llagas, cuatro evangelistas, tres Marías, dos tablitas de Moisés
—
ocho gozos, siete cielos, seis candelas, cinco llagas, cuatro evangelistas, tres
donde Cristo posó los pies para subir a la gloria; la una, la Virgen pura, más
Marías, dos tablitas de Moisés donde Cristo posó los pies para subir a la gloria;
clara el sol que la luna y la luna más que tú.
la una, la Virgen pura, más clara el sol que la luna y la luna más que tú.
—Amigo mío, dime las seis.
Y depués cuando terminó de decir eso, el diablo escapó, tiró un salto y
Seis candelas, cinco llagas, cuatro evangelistas, tres Marías, dos tablitas
— dixu: «Aquí nun tengo ná que facer»185.
de Moisés donde Cristo posó los pies para subir a la gloria; la una, la Virgen
pura, más clara el sol que la luna y la luna más que tú.
—Amigo mío, dime las siete.
—Siete cielos, seis candelas, cinco llagas, cuatro evangelistas, tres Marías,
dos tablitas de Moisés donde Cristo posó los pies para subir a la gloria; la una,
la Virgen pura, más clara el sol que la luna y la luna más que tú.
—Amigo mío, dime las ocho.
—Ocho gozos, siete cielos, seis candelas, cinco llagas, cuatro evangelistas,
tres Marías, dos tablitas de Moisés donde Cristo posó los pies para subir a la
gloria; la una, la Virgen pura, más clara el sol que la luna y la luna más que tú.
—Amigo mío, dime las nueve.
Nueve coros, ocho gozos, siete cielos, seis candelas, cinco llagas, cuatro
—
evangelistas, tres Marías, dos tablitas de Moisés donde Cristo posó los pies
para subir a la gloria; la una, la Virgen pura, más clara el sol que la luna y la 185
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo
luna más que tú. del Pueblo de Asturias, 2000).
CUENTOS DE NUNCA ACABAR
50
El rebaño de ovejas cruza el puente
(ATU 2300)
Ejemplo del rey y su fabulista (Disciplina clericalis, siglo xii).
n rey tenía un fabulista que solía contarle cada noche cinco fábulas. Pero ocurrió una
U
vez que el rey, por ciertos cuidados, no podía dormir, y así le pidió que contara más fábulas
de las acostumbradas. El fabulista contó otras tres, pero cortas. Y el rey pidió más; él no
accedió, pues, según su parecer, ya había contado muchas. A esto, el rey:
—Muchas contaste, pero eran muy breves. Querría que me contases algo que sea largo,
y así te dejaré ir a dormir.
Cedió el fabulista y comenzó:
—Había un aldeano que tenía mil sueldos, y saliendo de viaje compró dos mil ovejas por
seis dineros cada una. Sucedió que, cuando regresaba, hubo una gran crecida en el río y él,
no pudiendo atravesarlo ni por vado ni por puente, fue muy preocupado a buscar medio con el
que poder pasar sus ovejas. Encontró, por fin, una barquilla que no era capaz de llevar cada
vez más que al aldeano con dos de sus ovejas. Y obligado por la necesidad pasó el río así.
Dicho esto el fabulista se durmió. Despertólo, empero, el rey para que terminara la
fabula que había empezado. A lo cual, él:
—El río es caudaloso, la barca pequeña y el rebaño de ovejas muy grande, asi que deja
que el aldeano de que te hablé pase sus ovejas y después te contaré el final de la fábula que
empecé.
Así calmó el fabulista al rey que quería oír fábulas largas 186.
Pedro Alfonso, Disciplina clericalis, XII, ed. María Jesús Lacarra (Zaragoza: Diputación de
186
50
El rebaño de ovejas cruza el puente
(ATU 2300)
Ejemplo del rey y su fabulista (Disciplina clericalis, siglo xii).
n rey tenía un fabulista que solía contarle cada noche cinco fábulas. Pero ocurrió una
U
vez que el rey, por ciertos cuidados, no podía dormir, y así le pidió que contara más fábulas
de las acostumbradas. El fabulista contó otras tres, pero cortas. Y el rey pidió más; él no
accedió, pues, según su parecer, ya había contado muchas. A esto, el rey:
—Muchas contaste, pero eran muy breves. Querría que me contases algo que sea largo,
y así te dejaré ir a dormir.
Cedió el fabulista y comenzó:
—Había un aldeano que tenía mil sueldos, y saliendo de viaje compró dos mil ovejas por
seis dineros cada una. Sucedió que, cuando regresaba, hubo una gran crecida en el río y él,
no pudiendo atravesarlo ni por vado ni por puente, fue muy preocupado a buscar medio con el
que poder pasar sus ovejas. Encontró, por fin, una barquilla que no era capaz de llevar cada
vez más que al aldeano con dos de sus ovejas. Y obligado por la necesidad pasó el río así.
Dicho esto el fabulista se durmió. Despertólo, empero, el rey para que terminara la
fabula que había empezado. A lo cual, él:
—El río es caudaloso, la barca pequeña y el rebaño de ovejas muy grande, asi que deja
que el aldeano de que te hablé pase sus ovejas y después te contaré el final de la fábula que
empecé.
Así calmó el fabulista al rey que quería oír fábulas largas 186.
Pedro Alfonso, Disciplina clericalis, XII, ed. María Jesús Lacarra (Zaragoza: Diputación de
186
50.1
El rebaño de ovejas cruza el puente
(ATU 2300)
Lugar: Pigüeces, SOMIEDO.
Informante: Celestina Colado Fernández, 76 años (1996).
I ba el buelo d’eiquí, de este Manolín, pa la nuestra casa, de fila, y era muy CUENTOS NO CLASIFICADOS
célebre ¿eh?, llámabase Gaspar —Ande, Gaspar, cuéntenos cuentos—, discu-
rríalos él, y una vez diz él: 51
—Había uno que tenía un rebaño de ovejas, muy grande, muy grande, Don Pitas Payas
—tenía él el bastón,—, mirái este bastón, tenían que pasar un puente tan
estrecho como este bastón. Enxienplo de lo que contesçió a don Pitas Payas, pintor de Bretaña (Libro de Buen Amor,
Bueno, ya… callaba. siglo xiv).
—¡Oi, siga, ho, siga, siga contándonos el cuento!
—Tienen que pasar todas. Nun puedo seguir contándolo porque nun pa- 474 Del que olvidó la muger te diré la fazaña:
saron nin de tres partes una. si vieres que es burla, dime otra maña.
Bueno, espera, espera, espera, ya dice. Era don Pitas Pajas un pintor de Bretaña;
—¡Home, ahora yá pasaron! casóse con muger moça, pagávase de conpaña.
Dice:
—Pero tengo que volver a empezar a contalo. ¡Ahora yá hay mucho tiem- 475 Ante del mes conplido, dixo él: «Nuestra dona,
po yá!187. yo volo ir a Frandes; portaré muita dona».
Ella diz: «Mon señer, andat en ora bona.
Non olvidedes vostra casa, nin la mi persona».
50.1
El rebaño de ovejas cruza el puente
(ATU 2300)
Lugar: Pigüeces, SOMIEDO.
Informante: Celestina Colado Fernández, 76 años (1996).
I ba el buelo d’eiquí, de este Manolín, pa la nuestra casa, de fila, y era muy CUENTOS NO CLASIFICADOS
célebre ¿eh?, llámabase Gaspar —Ande, Gaspar, cuéntenos cuentos—, discu-
rríalos él, y una vez diz él: 51
—Había uno que tenía un rebaño de ovejas, muy grande, muy grande, Don Pitas Payas
—tenía él el bastón,—, mirái este bastón, tenían que pasar un puente tan
estrecho como este bastón. Enxienplo de lo que contesçió a don Pitas Payas, pintor de Bretaña (Libro de Buen Amor,
Bueno, ya… callaba. siglo xiv).
—¡Oi, siga, ho, siga, siga contándonos el cuento!
—Tienen que pasar todas. Nun puedo seguir contándolo porque nun pa- 474 Del que olvidó la muger te diré la fazaña:
saron nin de tres partes una. si vieres que es burla, dime otra maña.
Bueno, espera, espera, espera, ya dice. Era don Pitas Pajas un pintor de Bretaña;
—¡Home, ahora yá pasaron! casóse con muger moça, pagávase de conpaña.
Dice:
—Pero tengo que volver a empezar a contalo. ¡Ahora yá hay mucho tiem- 475 Ante del mes conplido, dixo él: «Nuestra dona,
po yá!187. yo volo ir a Frandes; portaré muita dona».
Ella diz: «Mon señer, andat en ora bona.
Non olvidedes vostra casa, nin la mi persona».
478 Commo era la moça nuevamente casada, 485 Por ende te castiga, non dexes lo que pides;
avié con su marido fecha poca morada; non seas Pitas Pajas, para otro non errides;
tomó un entendedor e pobló la posada; con dezires fermosos a la muger conbides;
desfízose el cordero que dél non fincó nada. desque te lo prometa, guarda non lo olvides 188.
480 Pintóle con la grand priessa un eguado carnero, Eran dos albañiles ya pintores —porque antes el albañil tenía que hacer
conplido de cabeça con todo su apero. de todo—, ya uno tenía una gran moza, ya’l outro taba loco por cortejá-yla,
Luego en ese día vino el mensajero, ya tanto la porfióu ya la porfióu ya qué se you quéi, ya díjo-y ella:
que ya don Pitas Pajas désta venía çertero. —Nun puede ser, querido, porque [mi marido] píntame un caballo y un
jinete a caballo nel rato.
481 Quando fue el pintor de Frandes venido, Ya diz él:
fue de la su muger con desdén rresçebido.
—No, home, no, si sé you pintar, soy you mejor pintor qu’él. Desde que
Desque en el palaçio con ella estudo acabemos píntotelo outra vez.
la señal quel feziera non la echó en olvido.
Ya bueno, por fin fixénonlo ya fuei y pintó-y el caballo. Ya luego decía-y él:
482 Dixo don Pitas Pajas: «Madona, si vos plaz, —Bueno, you nun sei… ¿tenía espuelas o nun tenía espuelas?
mostratme la figura e ajam buen solaz». Ya diz ella:
Diz la muger: «Monseñer, vos mesmo la catat; —You tampouco lo sei.
fey ý ardidamente todo lo que vollaz». Y él, por si acaso, pintó-y el jinete con las espuelas, ya cuando vieno el
home pues cuando fue a mirar soupo que-y anduvieran n’él, que nun tenía
483 Cató don Pitas Pajas el sobredicho lugar, espuelas189.
e vido un grand carnero con armas de prestar.
«¿Cómo es esto, madona? O, ¿cómo pode estar?,
que yo pinté corder, e trobo este manjar».
478 Commo era la moça nuevamente casada, 485 Por ende te castiga, non dexes lo que pides;
avié con su marido fecha poca morada; non seas Pitas Pajas, para otro non errides;
tomó un entendedor e pobló la posada; con dezires fermosos a la muger conbides;
desfízose el cordero que dél non fincó nada. desque te lo prometa, guarda non lo olvides 188.
480 Pintóle con la grand priessa un eguado carnero, Eran dos albañiles ya pintores —porque antes el albañil tenía que hacer
conplido de cabeça con todo su apero. de todo—, ya uno tenía una gran moza, ya’l outro taba loco por cortejá-yla,
Luego en ese día vino el mensajero, ya tanto la porfióu ya la porfióu ya qué se you quéi, ya díjo-y ella:
que ya don Pitas Pajas désta venía çertero. —Nun puede ser, querido, porque [mi marido] píntame un caballo y un
jinete a caballo nel rato.
481 Quando fue el pintor de Frandes venido, Ya diz él:
fue de la su muger con desdén rresçebido.
—No, home, no, si sé you pintar, soy you mejor pintor qu’él. Desde que
Desque en el palaçio con ella estudo acabemos píntotelo outra vez.
la señal quel feziera non la echó en olvido.
Ya bueno, por fin fixénonlo ya fuei y pintó-y el caballo. Ya luego decía-y él:
482 Dixo don Pitas Pajas: «Madona, si vos plaz, —Bueno, you nun sei… ¿tenía espuelas o nun tenía espuelas?
mostratme la figura e ajam buen solaz». Ya diz ella:
Diz la muger: «Monseñer, vos mesmo la catat; —You tampouco lo sei.
fey ý ardidamente todo lo que vollaz». Y él, por si acaso, pintó-y el jinete con las espuelas, ya cuando vieno el
home pues cuando fue a mirar soupo que-y anduvieran n’él, que nun tenía
483 Cató don Pitas Pajas el sobredicho lugar, espuelas189.
e vido un grand carnero con armas de prestar.
«¿Cómo es esto, madona? O, ¿cómo pode estar?,
que yo pinté corder, e trobo este manjar».
52 52.2
La oración de la vieja por el tirano ¡Viva el rey!
Rex vel dominus in futurum timedus est deterior (Libro de los enxemplos, siglo xiv). Lugar: Dosangu, QUIRÓS.
Informante: Eliseo García Martínez, 86 años, campesino (1999).
De temer es cuando malo es un señor,
que después dél verná aun otro peor. Tamién contaba [mi padre] que había un señor que estaba de paje del rey.
uenta Valerio Máximo que todas las gentes codiciaban la muerte de Dionisio, tirano
C Y entonces díjo-y un día al rey:
de Sicilia. Una sola mujer muy vieja cada día en la mannana rogaba a Dios por él que —¡Ojalá que nun conozca más majestades que a usté!
Dios le guardase e veviese. Oyéndolo Dionisio maravillóse e preguntóle por qué rogaba por Y volvió otro día y volvió a decí-ylo. Y díjo-y el rey:
él. Ella dijo:
—Hombre, ¿usté por qué me diz eso?
—Yo seyendo moza, aquí era un sennor malo, e cobdiciaba que moriese, e después vino
—Mire, conocí a su güelu, era un buen hombre; conocí a su padre, ya era un
otro peor que él e cobdiciaba que moriese, e después veniste tú peor que los otros, e agora temo
poco peor; conózcolu a su majestá, y ye peor. ¡Y el que venga va a ser peor!192.
que después de ti verná otro peor; e por esto ruego a Dios por tu salud 190.
53
52.1
Virgilio suspendido en un cesto
¡Viva el rey!
Cómo los letrados pierden el saber por amar (Corbacho, siglo xiv).
Lugar: Bisuyu, Cangas del Narcea.
Informante: Bartuelo, unos 80 años, campesino (1991). ¿ Quién vido Vergilio, un hombre de tanta acucia e çiençia, qual nunca de mágica arte
nin çiençia otro qualquier o tal se sopo, nin se vido nin falló, segúnd por sus fechos podrás
Otra vez que iba también el rey con toda la jarca de caza, ya pasanon tam- leer, oír e veer, que estuvo en Roma colgado de una torre a una ventana, a vista de todo el
bién, y outro campesino: pueblo romano, sólo por dezir e porfiar que su saber era tan grande que muger en el mundo
—¡Viva el reeeey!, !viva el reeeey!, !viva el reeeey! non le podria engañar? 193.
Ya iban los outros yá a larga distancia yá, y entovía sonaba aquel hombre
53.1
decir ¡viva el rey! ¡Coño!, al decir tanto ¡viva el rey!, volviénonse atrás a preguntar
Quevedo suspendido en un cesto
por qué se interesaba que el rey viviera tanto. Y dijo él:
Lugar: Cortines, LLANES.
—Es que conocí a su abuelo, era muy malo, su padre era peor, y ahora que
Informante: Antonín García Amieva, 76 años, campesino (1997).
viva éste muchos años pa que no venga otro peor191.
190
Sánchez de Vercial, El libro de los enxemplos, CCCXXIV, ed. Pascual de Gayangos (Madrid: 192
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo
Biblioteca de Autores Españoles, tomo LI, 1952), pág. 524. del Pueblo de Asturias, 1999).
191
Versión publicada en Cuentos del Siglo de Oro en la tradición oral de Asturias (Gijón: Museo 193
Alfonso Martínez de Toledo, Arcipreste de Talavera o Corbacho, ed. Michael Gerli (Madrid:
del Pueblo de Asturias, 1998), n.º 99. Cátedra, 1987), pág. 100.
264 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS CUENTOS NO CLASIFICADOS 265
52 52.2
La oración de la vieja por el tirano ¡Viva el rey!
Rex vel dominus in futurum timedus est deterior (Libro de los enxemplos, siglo xiv). Lugar: Dosangu, QUIRÓS.
Informante: Eliseo García Martínez, 86 años, campesino (1999).
De temer es cuando malo es un señor,
que después dél verná aun otro peor. Tamién contaba [mi padre] que había un señor que estaba de paje del rey.
uenta Valerio Máximo que todas las gentes codiciaban la muerte de Dionisio, tirano
C Y entonces díjo-y un día al rey:
de Sicilia. Una sola mujer muy vieja cada día en la mannana rogaba a Dios por él que —¡Ojalá que nun conozca más majestades que a usté!
Dios le guardase e veviese. Oyéndolo Dionisio maravillóse e preguntóle por qué rogaba por Y volvió otro día y volvió a decí-ylo. Y díjo-y el rey:
él. Ella dijo:
—Hombre, ¿usté por qué me diz eso?
—Yo seyendo moza, aquí era un sennor malo, e cobdiciaba que moriese, e después vino
—Mire, conocí a su güelu, era un buen hombre; conocí a su padre, ya era un
otro peor que él e cobdiciaba que moriese, e después veniste tú peor que los otros, e agora temo
poco peor; conózcolu a su majestá, y ye peor. ¡Y el que venga va a ser peor!192.
que después de ti verná otro peor; e por esto ruego a Dios por tu salud 190.
53
52.1
Virgilio suspendido en un cesto
¡Viva el rey!
Cómo los letrados pierden el saber por amar (Corbacho, siglo xiv).
Lugar: Bisuyu, Cangas del Narcea.
Informante: Bartuelo, unos 80 años, campesino (1991). ¿ Quién vido Vergilio, un hombre de tanta acucia e çiençia, qual nunca de mágica arte
nin çiençia otro qualquier o tal se sopo, nin se vido nin falló, segúnd por sus fechos podrás
Otra vez que iba también el rey con toda la jarca de caza, ya pasanon tam- leer, oír e veer, que estuvo en Roma colgado de una torre a una ventana, a vista de todo el
bién, y outro campesino: pueblo romano, sólo por dezir e porfiar que su saber era tan grande que muger en el mundo
—¡Viva el reeeey!, !viva el reeeey!, !viva el reeeey! non le podria engañar? 193.
Ya iban los outros yá a larga distancia yá, y entovía sonaba aquel hombre
53.1
decir ¡viva el rey! ¡Coño!, al decir tanto ¡viva el rey!, volviénonse atrás a preguntar
Quevedo suspendido en un cesto
por qué se interesaba que el rey viviera tanto. Y dijo él:
Lugar: Cortines, LLANES.
—Es que conocí a su abuelo, era muy malo, su padre era peor, y ahora que
Informante: Antonín García Amieva, 76 años, campesino (1997).
viva éste muchos años pa que no venga otro peor191.
190
Sánchez de Vercial, El libro de los enxemplos, CCCXXIV, ed. Pascual de Gayangos (Madrid: 192
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo
Biblioteca de Autores Españoles, tomo LI, 1952), pág. 524. del Pueblo de Asturias, 1999).
191
Versión publicada en Cuentos del Siglo de Oro en la tradición oral de Asturias (Gijón: Museo 193
Alfonso Martínez de Toledo, Arcipreste de Talavera o Corbacho, ed. Michael Gerli (Madrid:
del Pueblo de Asturias, 1998), n.º 99. Cátedra, 1987), pág. 100.
266 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS CUENTOS NO CLASIFICADOS 267
Otra vez tamién, echó una querida. Y subíalo en un cesto, amarráu con una Yera en aquella época de Quevedo, y díjo-y una moza:
cuerda. Y cuando llegó arriba dejólu allí colgáu. Y el cesto empezó a dar vueltas, —Mira, yo te echo la cuerda y tú te atas, y te subes pol balcón y pasas la
y Quevedo vuelta p’aquí, y vuelta p’allí, y vuelta p’allí… Y pasó uno y diz: noche comigo.
—¿Pero qué haces, Quevedo? Y cuando a media altura, ella hizo un nudo adentro y se acostó tranquila-
—Pues ni subo ni bajo ni estoy quedo194. mente allí. Y pasaba la gente y, claro, él balanceábase así.
—¿Qué haces, Quevedo?
53.2 —Ni subo, ni bajo, ni me estoy quedo196.
Quevedo suspendido en un cesto
Lugar: Premoñu, LES REGUERES. 54
Informante: Manuel Suárez Llana, 85 años (1998).
¡Qué puta se pierde por falta de dinero!
Otra vez había una moza en un balcón, y Quevedo quería subir. Y decía De los viçios e tachas e malas condiçiones de las perversas mugeres, e primero digo de las
ella: avariçiosas (Corbacho, siglo xiv).
No puedes subir porque no tengo llave.
—
Contarte he un enxiemplo que contesçió en Barcelona: una reina era muy honesta con
Y decía él:
infingimiento de vanagloria, que pensava aver más firmeza que otra, diziendo que quál
—Es igual, mira, a la puerta hay un cesto. Me meto dentro y tú tiras. era la vil muger que a ombre su cuerpo librara por todo el aver que fuese al mundo. Tanto
Tiró-y la cuerda arriba y él metióse en el cesto aquel, y ella empezó a subir, lo dixo públicamente de cada día, que un cavallero votó al vero palo si sopiese morir en la
a subir, y cuando le pareció que yá estaba a una altura bastante buena, amarró demanda de la provar por vía de requesta o demanda si por dones libraría su cuerpo. E un
la cuerda al balcón y quedó Quevedo allí columpiándose. Y entonces pasaban día el caballero dixo:
los amigos, y dicen:
—¿Qué haces ahí, Quevedo? —Señora, ¡oh qué fermosa sortija tiene vuestra merced con tan fermoso diamante!
Pero, señora, ¿quien uno vos presentase que valiese más que diez, vuestra merced podría
—¡Ni subo, ni bajo, ni estoy quedo!195.
amar a tal hombre?
53.3 La reina respondió:
Quevedo suspendido en un cesto —Non le amaría aunque me diese uno que valiese más que çiento.
Replicó el cavallero e dixo:
Lugar: Armá, LENA / LL
. . ENA.
Informante: Manuel Suárez García, 80 años, campesino y minero (1999). —Señora, si vos diese un rubí un gentil hombre que fiziese luz como una antorcha,
¿amarlo íades, señora?
Respondió:
194
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo
del Pueblo de Asturias, 1997).
195
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo 196
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo
del Pueblo de Asturias, 1998). del Pueblo de Asturias, 1999).
266 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS CUENTOS NO CLASIFICADOS 267
Otra vez tamién, echó una querida. Y subíalo en un cesto, amarráu con una Yera en aquella época de Quevedo, y díjo-y una moza:
cuerda. Y cuando llegó arriba dejólu allí colgáu. Y el cesto empezó a dar vueltas, —Mira, yo te echo la cuerda y tú te atas, y te subes pol balcón y pasas la
y Quevedo vuelta p’aquí, y vuelta p’allí, y vuelta p’allí… Y pasó uno y diz: noche comigo.
—¿Pero qué haces, Quevedo? Y cuando a media altura, ella hizo un nudo adentro y se acostó tranquila-
—Pues ni subo ni bajo ni estoy quedo194. mente allí. Y pasaba la gente y, claro, él balanceábase así.
—¿Qué haces, Quevedo?
53.2 —Ni subo, ni bajo, ni me estoy quedo196.
Quevedo suspendido en un cesto
Lugar: Premoñu, LES REGUERES. 54
Informante: Manuel Suárez Llana, 85 años (1998).
¡Qué puta se pierde por falta de dinero!
Otra vez había una moza en un balcón, y Quevedo quería subir. Y decía De los viçios e tachas e malas condiçiones de las perversas mugeres, e primero digo de las
ella: avariçiosas (Corbacho, siglo xiv).
No puedes subir porque no tengo llave.
—
Contarte he un enxiemplo que contesçió en Barcelona: una reina era muy honesta con
Y decía él:
infingimiento de vanagloria, que pensava aver más firmeza que otra, diziendo que quál
—Es igual, mira, a la puerta hay un cesto. Me meto dentro y tú tiras. era la vil muger que a ombre su cuerpo librara por todo el aver que fuese al mundo. Tanto
Tiró-y la cuerda arriba y él metióse en el cesto aquel, y ella empezó a subir, lo dixo públicamente de cada día, que un cavallero votó al vero palo si sopiese morir en la
a subir, y cuando le pareció que yá estaba a una altura bastante buena, amarró demanda de la provar por vía de requesta o demanda si por dones libraría su cuerpo. E un
la cuerda al balcón y quedó Quevedo allí columpiándose. Y entonces pasaban día el caballero dixo:
los amigos, y dicen:
—¿Qué haces ahí, Quevedo? —Señora, ¡oh qué fermosa sortija tiene vuestra merced con tan fermoso diamante!
Pero, señora, ¿quien uno vos presentase que valiese más que diez, vuestra merced podría
—¡Ni subo, ni bajo, ni estoy quedo!195.
amar a tal hombre?
53.3 La reina respondió:
Quevedo suspendido en un cesto —Non le amaría aunque me diese uno que valiese más que çiento.
Replicó el cavallero e dixo:
Lugar: Armá, LENA / LL
. . ENA.
Informante: Manuel Suárez García, 80 años, campesino y minero (1999). —Señora, si vos diese un rubí un gentil hombre que fiziese luz como una antorcha,
¿amarlo íades, señora?
Respondió:
194
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo
del Pueblo de Asturias, 1997).
195
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo 196
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo
del Pueblo de Asturias, 1998). del Pueblo de Asturias, 1999).
268 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS CUENTOS NO CLASIFICADOS 269
—Nin aunque reluziese como quatro antorchas. Bueno, ante tanto ¿quién se resiste?
—
Tornó el cavallero e dixo: Y diz él:
—Señora, quien vos diese una çibdad tamaña como Roma cuando estaba en su éser, —¡Qué de putas se pierden por falta dinero!
prinçipado e señorío de todo el mundo, ¿amarle íades, señora? Eso contábalo él muchas veces198.
Respondió:
—Nin aunque me diese un reino de Castilla. 54.2
Desque vido el cavallero que non podía entrar por dádivas, tentóla de señorío e dixo: ¡Qué puta se pierde por falta de dinero!
—Señora, quien vos fiziese del mundo emperadora e que todos los hombres e mugeres
Lugar: Porciles, SALAS.
vos besasen las manos por señora, señora ¿amarle íades? Informante: María Pichu, 77 años, campesina (1997).
Entonçe la reina sospiró muy fuertemente e dixo:
—¡Ay, amigo! tanto podría el ombre dar que... Era un asunto de un soldáu, que iba pola calle y encontró una señora y le
E non dixo más. Entonçe el cavallero començóse de sonreír, e dixo entre sí: —Si yo dijo:
toviese agora qué dar, la mala muger en las manos la tenía. —¡Cinco duros!
E la reina pensó en sí, e vido que avía mal dicho, e conosçió entonçe que a dádivas non Y diz ella:
ay azero que resista, quanto más persona que es de carne e naturalmente trahe consigo la —¡Sinvergüenza, canalla!, ¡usté es un canalla!
desordenada cobdiçia 197.
Y siguióla, y tira un poco más p’allá y diz él:
—¡Diez duros!
54.1
Ya dice:
¡Qué puta se pierde por falta de dinero!
—¡Canalla, que llamo a los guardias!, ¡que usté es un sinvergüenza, es un
Lugar: Dosangu, QUIRÓS. canalla! —y tal.
Informante: Eliseo García Martínez, 86 años, campesino (1999).
Y diz él:
ontaba [mi padre] que una vez que yera un paje, y que llevaba mucha
C —¡Veinte duros!
amistá en casa’l rey. Y tiró el picáu a la muyer, a la reina, y nada; pero ofreció-y Ya diz-y ella:
dinero. —Entós muy secretamente, que no se entere mi marido199.
—¡Ca, no, no, no!
Ofreció-y, ofreció-y, y fue ofreciéndo-y, una burrada.
Y diz ella: 198
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo
del Pueblo de Asturias, 1999).
Alfonso Martínez de Toledo, Arcipreste de Talavera o Corbacho, ed. Michael Gerli (Madrid:
197 199
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo
Cátedra, 1987), págs. 146-147. del Pueblo de Asturias, 1997).
268 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS CUENTOS NO CLASIFICADOS 269
—Nin aunque reluziese como quatro antorchas. Bueno, ante tanto ¿quién se resiste?
—
Tornó el cavallero e dixo: Y diz él:
—Señora, quien vos diese una çibdad tamaña como Roma cuando estaba en su éser, —¡Qué de putas se pierden por falta dinero!
prinçipado e señorío de todo el mundo, ¿amarle íades, señora? Eso contábalo él muchas veces198.
Respondió:
—Nin aunque me diese un reino de Castilla. 54.2
Desque vido el cavallero que non podía entrar por dádivas, tentóla de señorío e dixo: ¡Qué puta se pierde por falta de dinero!
—Señora, quien vos fiziese del mundo emperadora e que todos los hombres e mugeres
Lugar: Porciles, SALAS.
vos besasen las manos por señora, señora ¿amarle íades? Informante: María Pichu, 77 años, campesina (1997).
Entonçe la reina sospiró muy fuertemente e dixo:
—¡Ay, amigo! tanto podría el ombre dar que... Era un asunto de un soldáu, que iba pola calle y encontró una señora y le
E non dixo más. Entonçe el cavallero començóse de sonreír, e dixo entre sí: —Si yo dijo:
toviese agora qué dar, la mala muger en las manos la tenía. —¡Cinco duros!
E la reina pensó en sí, e vido que avía mal dicho, e conosçió entonçe que a dádivas non Y diz ella:
ay azero que resista, quanto más persona que es de carne e naturalmente trahe consigo la —¡Sinvergüenza, canalla!, ¡usté es un canalla!
desordenada cobdiçia 197.
Y siguióla, y tira un poco más p’allá y diz él:
—¡Diez duros!
54.1
Ya dice:
¡Qué puta se pierde por falta de dinero!
—¡Canalla, que llamo a los guardias!, ¡que usté es un sinvergüenza, es un
Lugar: Dosangu, QUIRÓS. canalla! —y tal.
Informante: Eliseo García Martínez, 86 años, campesino (1999).
Y diz él:
ontaba [mi padre] que una vez que yera un paje, y que llevaba mucha
C —¡Veinte duros!
amistá en casa’l rey. Y tiró el picáu a la muyer, a la reina, y nada; pero ofreció-y Ya diz-y ella:
dinero. —Entós muy secretamente, que no se entere mi marido199.
—¡Ca, no, no, no!
Ofreció-y, ofreció-y, y fue ofreciéndo-y, una burrada.
Y diz ella: 198
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo
del Pueblo de Asturias, 1999).
Alfonso Martínez de Toledo, Arcipreste de Talavera o Corbacho, ed. Michael Gerli (Madrid:
197 199
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo
Cátedra, 1987), págs. 146-147. del Pueblo de Asturias, 1997).
270 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS CUENTOS NO CLASIFICADOS 271
54.3 Eso no era un cuento, eso pasó, eso fue aquí en Cangas del Narcea. Había
¡Qué puta se pierde por falta de dinero! un paisano que hacía algo de circo, llevaba un gallo pola calle con una paya nel
pico y figuraba una viga. Y venía una paisana con un cesto de ceba*, y dice:
Lugar: El Faéu, MIRANDA.
Informante: Secundino González Suárez, 75 años, campesino (1997).
—¡Anda!, ¿tanto cuento pa un gallo con una paya nel pico?
Ya’l paisano que taba haciendo el circo ese dice:
Outra vez, Quevedo solicitóu la reina, y empezóu a ofrece-y por cinco —¡Esa señora lleva veneno!
pesetas. Diz ella: Posa el cesto de la ceba, y deshácenla ahí y, efectivamente, llevaba una
—¡Ay si su majestá lo sabe! —y tal, y qué sé yo y qué sé you cuántas. culebra. Eso fue aquí en Cangas, no hace muchos años; pero vamos, eso fue
Y foi subiendo, subiendo, hasta veinticinco. Y dice [la reina]: cierto, esto no es una cosa de…202.
—¡Hombre, si tanto tanto fuera!
Dice [Quevedo]: 55.2
—¡Qué puta se pierde por falta de dinero!200. El engaño del ilusionista
Lugar: Trescastru, CANGAS DEL NARCEA.
55 Informante: Manuel Rodríguez, 65 años, campesino, natural de Cibea, CANGAS DEL
NARCEA (1998).
El engaño del ilusionista
El engaño del ilusionista (Libro de los evangelios del adviento, siglo xv). hí había un médico en Cibea que tenía magia d’esa, en casa de La Torre.
A
y un día taban na puerta la iglesia, que iban a misa, y púsole una paja a un
Una vez un envaidor enbayó a mucha gente en un mercado; e ató un gallo con un filo gallo encima, y soltó el gallo pola plaza de junta la iglesia p’arriba. Y empeza-
de lana al pie e echólo por el mercado. E toda la gente envaída dizía que el gallo llevava ron todos…, que el gallo parecía enteramente que llevaba una viga, un poste,
una viga de lagar arrastrando con el pie; e aquello no era sino fantasía de viga. E todos se ¿comprendes?, un poste de la luz. Y todos:
maravillavan e espantavan de aquella no maravilla 201.
—¡Oi, mirái aquel gallo con aquella viga!, ¡mirái aquel gallo con aquella
viga!
55.1
El engaño del ilusionista Y llevaba una paja. Y todos se rían y decían que llevaba una viga, pero
pasaba una mujer allí con una carga de verde*. Y dijo ella:
Lugar: Morzóu, CANGAS DEL NARCEA.
Informante: Alfredo Rodríguez Suárez, 73 años, campesino (1998). —Bueno, bueno, ¿de qué vos reís, tontos?, ¿porque el gallo vaya con una
paja encima?
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo
200 *
Ceba: «hierba recién segada».
del Pueblo de Asturias, 1997). 202
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo
201
Juan López de Salamanca, Libro de los evangelios del adviento, ed. M.ª Jesús Lacarra, Cuento y del Pueblo de Asturias, 1998).
novela corta en España, I, Edad Media (Barcelona: Crítica, 1999), pág. 251. *
Verde: «hierba recién segada».
270 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS CUENTOS NO CLASIFICADOS 271
54.3 Eso no era un cuento, eso pasó, eso fue aquí en Cangas del Narcea. Había
¡Qué puta se pierde por falta de dinero! un paisano que hacía algo de circo, llevaba un gallo pola calle con una paya nel
pico y figuraba una viga. Y venía una paisana con un cesto de ceba*, y dice:
Lugar: El Faéu, MIRANDA.
Informante: Secundino González Suárez, 75 años, campesino (1997).
—¡Anda!, ¿tanto cuento pa un gallo con una paya nel pico?
Ya’l paisano que taba haciendo el circo ese dice:
Outra vez, Quevedo solicitóu la reina, y empezóu a ofrece-y por cinco —¡Esa señora lleva veneno!
pesetas. Diz ella: Posa el cesto de la ceba, y deshácenla ahí y, efectivamente, llevaba una
—¡Ay si su majestá lo sabe! —y tal, y qué sé yo y qué sé you cuántas. culebra. Eso fue aquí en Cangas, no hace muchos años; pero vamos, eso fue
Y foi subiendo, subiendo, hasta veinticinco. Y dice [la reina]: cierto, esto no es una cosa de…202.
—¡Hombre, si tanto tanto fuera!
Dice [Quevedo]: 55.2
—¡Qué puta se pierde por falta de dinero!200. El engaño del ilusionista
Lugar: Trescastru, CANGAS DEL NARCEA.
55 Informante: Manuel Rodríguez, 65 años, campesino, natural de Cibea, CANGAS DEL
NARCEA (1998).
El engaño del ilusionista
El engaño del ilusionista (Libro de los evangelios del adviento, siglo xv). hí había un médico en Cibea que tenía magia d’esa, en casa de La Torre.
A
y un día taban na puerta la iglesia, que iban a misa, y púsole una paja a un
Una vez un envaidor enbayó a mucha gente en un mercado; e ató un gallo con un filo gallo encima, y soltó el gallo pola plaza de junta la iglesia p’arriba. Y empeza-
de lana al pie e echólo por el mercado. E toda la gente envaída dizía que el gallo llevava ron todos…, que el gallo parecía enteramente que llevaba una viga, un poste,
una viga de lagar arrastrando con el pie; e aquello no era sino fantasía de viga. E todos se ¿comprendes?, un poste de la luz. Y todos:
maravillavan e espantavan de aquella no maravilla 201.
—¡Oi, mirái aquel gallo con aquella viga!, ¡mirái aquel gallo con aquella
viga!
55.1
El engaño del ilusionista Y llevaba una paja. Y todos se rían y decían que llevaba una viga, pero
pasaba una mujer allí con una carga de verde*. Y dijo ella:
Lugar: Morzóu, CANGAS DEL NARCEA.
Informante: Alfredo Rodríguez Suárez, 73 años, campesino (1998). —Bueno, bueno, ¿de qué vos reís, tontos?, ¿porque el gallo vaya con una
paja encima?
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo
200 *
Ceba: «hierba recién segada».
del Pueblo de Asturias, 1997). 202
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo
201
Juan López de Salamanca, Libro de los evangelios del adviento, ed. M.ª Jesús Lacarra, Cuento y del Pueblo de Asturias, 1998).
novela corta en España, I, Edad Media (Barcelona: Crítica, 1999), pág. 251. *
Verde: «hierba recién segada».
272 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS CUENTOS NO CLASIFICADOS 273
Que estaben en una plaza anunciando que un gallo llevaba una viga, de-
55.7 cíen, que llevaba una viga nel pico, y en esto que vieno un señor con un cesto
El engaño del ilusionista con segao, y que dice:
Lugar: Santa Gadía, BIMENES. —¿Qué miráis?
Informante: Luis Díaz Iglesias, 68 años, campesino (2000). Dicen:
—Que este gallo lleva una viga nel pico.
ra un circo que había, taben faciendo un circo por ahí como facíen an-
E
Diz él:
tes, y iba un gallo con una viga atravesá, y todos mirando.
—¡Oh!, lo que lleva es una yerba.
—¡Mirar, mirar, un gallo con una viga! ¡Lleva una viga atravesá en picu!
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo
206 *
Gavia: «medida de cantidad».
del Pueblo de Asturias, 1999). *
Pación: «hierba recién segada».
207
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo 208
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo
del Pueblo de Asturias, 1999). del Pueblo de Asturias, 2000).
274 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS CUENTOS NO CLASIFICADOS 275
Que estaben en una plaza anunciando que un gallo llevaba una viga, de-
55.7 cíen, que llevaba una viga nel pico, y en esto que vieno un señor con un cesto
El engaño del ilusionista con segao, y que dice:
Lugar: Santa Gadía, BIMENES. —¿Qué miráis?
Informante: Luis Díaz Iglesias, 68 años, campesino (2000). Dicen:
—Que este gallo lleva una viga nel pico.
ra un circo que había, taben faciendo un circo por ahí como facíen an-
E
Diz él:
tes, y iba un gallo con una viga atravesá, y todos mirando.
—¡Oh!, lo que lleva es una yerba.
—¡Mirar, mirar, un gallo con una viga! ¡Lleva una viga atravesá en picu!
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo
206 *
Gavia: «medida de cantidad».
del Pueblo de Asturias, 1999). *
Pación: «hierba recién segada».
207
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo 208
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo
del Pueblo de Asturias, 1999). del Pueblo de Asturias, 2000).
276 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS CUENTOS NO CLASIFICADOS 277
Y que dijo el que taba con el gallo: Tú si compras una vaca ya trai un xato*, ¿el xato nun ye de la vaca?,
—
—Oye, ese señor lleva una serpiente en el cesto. ¿nun compras la vaca col xato? Pues la mujer mía es mía, y el neño es mío
tamién211.
Y que lo tiraron allí y que yera verdá, que llevaba una sacavera ente’l se-
gao209.
56.2
56 Los hijos como los xatos
Los hijos como los xatos Lugar: El Picarín, LES REGUERES.
Informante: Manuel Valdés Rodríguez, 90 años, campesino (2000).
Della moglie di un pastore che ebbe un figlio da un prete (Liber facetiarum, siglo xv).
n pastore di Rivo, borgo nevoso di montagna, aveva la moglie che giaceva spesso col
U Había un andaluz que había siete años que fuera pa La Habana, y enton-
prete e concepì da questo un fanciullo, che nacque e crebbe in casa del pastore. Quando ques- ces tuvo la mujer un hijo, y llegó el cartero y metió-y la carta por debajo la
to ebbe sette anni, il prete con molta dolcezza disse al pastore che il fanciullo era suo, e che puerta del almacén, porque sabía el cartero que él era el primero que abría el
volevalo, giunto com’era a sett’anni, condurre in casa sua: «Questo non potrà mai essere», almacén antes que el amo. Y bueno, encontró la carta y taba leyéndola cuando
disse il pastore, «il fanciullo è mio perché è nato in casa; perché, soggiunse poi, «sarebbe llegó el amo, y diz el amo:
un brutto affare per me per il mio padrone se tutti gli agnelli che nascono dalle mie pecore —¿Qué?, ¿hay noticias?
coperte dai maschi degli altri dovessero essere del padrone dei maschi»210. Dice:
—Sí señor, y buenas. Voy da-y la carta pa que la lea usté.
56.1 Dice:
Los hijos como los xatos —No, no, yo no me importa entre familia que traiga uno ni traiga otro
Lugar: Maeza, SALAS. porque son cosas de usté.
Informante: Armando López Villar, 81 años, campesino (1998). Dice:
—No señor, usté tiene que dejame dinero...
Era uno que marchara pa L’América y la mujer tuvo un hijo mientras que
él tuvo p’allá. Y dijiéron-ylo a él allá, que él taba en Cuba. Y diz él: Diz él:
—No, no, es mío, siendo la mujer mía es mío. —Sí, hombre, sí, lo que quieras... Y entonces, ¿qué pasó, hombre?
—Pero ¿cómo va a ser tuyo si tú llevas aquí yá tanto tiempo? —Que mi mujer tuvo un hijo.
Y diz él: Y ella escribió-y diciendo: «Amigo José, sabrás que tanto me emocioné
pensando en ti, José, y tanto volví los ojos en blanco que puse los pantalones
209
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo
del Pueblo de Asturias, 2000). *
Xato: «jato, ternero».
210
Poggio Bracciolini, Le facezie, CL, ed. digital Mori’s Humor Page: Umorismo, facezie, testi 211
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo
letterari curiosi. del Pueblo de Asturias, 1998).
276 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS CUENTOS NO CLASIFICADOS 277
Y que dijo el que taba con el gallo: Tú si compras una vaca ya trai un xato*, ¿el xato nun ye de la vaca?,
—
—Oye, ese señor lleva una serpiente en el cesto. ¿nun compras la vaca col xato? Pues la mujer mía es mía, y el neño es mío
tamién211.
Y que lo tiraron allí y que yera verdá, que llevaba una sacavera ente’l se-
gao209.
56.2
56 Los hijos como los xatos
Los hijos como los xatos Lugar: El Picarín, LES REGUERES.
Informante: Manuel Valdés Rodríguez, 90 años, campesino (2000).
Della moglie di un pastore che ebbe un figlio da un prete (Liber facetiarum, siglo xv).
n pastore di Rivo, borgo nevoso di montagna, aveva la moglie che giaceva spesso col
U Había un andaluz que había siete años que fuera pa La Habana, y enton-
prete e concepì da questo un fanciullo, che nacque e crebbe in casa del pastore. Quando ques- ces tuvo la mujer un hijo, y llegó el cartero y metió-y la carta por debajo la
to ebbe sette anni, il prete con molta dolcezza disse al pastore che il fanciullo era suo, e che puerta del almacén, porque sabía el cartero que él era el primero que abría el
volevalo, giunto com’era a sett’anni, condurre in casa sua: «Questo non potrà mai essere», almacén antes que el amo. Y bueno, encontró la carta y taba leyéndola cuando
disse il pastore, «il fanciullo è mio perché è nato in casa; perché, soggiunse poi, «sarebbe llegó el amo, y diz el amo:
un brutto affare per me per il mio padrone se tutti gli agnelli che nascono dalle mie pecore —¿Qué?, ¿hay noticias?
coperte dai maschi degli altri dovessero essere del padrone dei maschi»210. Dice:
—Sí señor, y buenas. Voy da-y la carta pa que la lea usté.
56.1 Dice:
Los hijos como los xatos —No, no, yo no me importa entre familia que traiga uno ni traiga otro
Lugar: Maeza, SALAS. porque son cosas de usté.
Informante: Armando López Villar, 81 años, campesino (1998). Dice:
—No señor, usté tiene que dejame dinero...
Era uno que marchara pa L’América y la mujer tuvo un hijo mientras que
él tuvo p’allá. Y dijiéron-ylo a él allá, que él taba en Cuba. Y diz él: Diz él:
—No, no, es mío, siendo la mujer mía es mío. —Sí, hombre, sí, lo que quieras... Y entonces, ¿qué pasó, hombre?
—Pero ¿cómo va a ser tuyo si tú llevas aquí yá tanto tiempo? —Que mi mujer tuvo un hijo.
Y diz él: Y ella escribió-y diciendo: «Amigo José, sabrás que tanto me emocioné
pensando en ti, José, y tanto volví los ojos en blanco que puse los pantalones
209
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo
del Pueblo de Asturias, 2000). *
Xato: «jato, ternero».
210
Poggio Bracciolini, Le facezie, CL, ed. digital Mori’s Humor Page: Umorismo, facezie, testi 211
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo
letterari curiosi. del Pueblo de Asturias, 1998).
278 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS CUENTOS NO CLASIFICADOS 279
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo
212 213
Poggio Bracciolini, Le facezie, CXLIX, ed. digital Mori’s Humor Page: Umorismo, facezie, testi
del Pueblo de Asturias, 2000). letterari curiosi.
278 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS CUENTOS NO CLASIFICADOS 279
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo
212 213
Poggio Bracciolini, Le facezie, CXLIX, ed. digital Mori’s Humor Page: Umorismo, facezie, testi
del Pueblo de Asturias, 2000). letterari curiosi.
280 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS CUENTOS NO CLASIFICADOS 281
Un joven que tenía un sorprendente parecido con el emperador Augusto vino a Roma; 59.2
cuando lo llevaron a presencia del emperador, éste le preguntó: El soldado que se parecía al hijo del rey
—Dime, joven, ¿estuvo alguna vez tu madre en Roma?
Lugar: Velascu, ILLAS.
Él le contestó que nunca había estado; pero añadió: Informante: José Manuel Rodríguez Carreño, 87 años, campesino (2000).
—Mi padre estuvo a menudo.
Así ganó el reconocimiento general y la intimidad del emperador por la agudeza y la Este fue uno que fue al servicio militar y había un hijo del rey muy pareci-
fineza de su ingenio 217. do a él, era casi la misma figura de él. Y entonces, claro, llegaron a juntalos y,
efectivamente, eran igual, igual, ¡idénticos! Y entonces el hijo del rey preguntó
59.1 al soldáu de donde era y todo, y dice:
El soldado que se parecía al hijo del rey —¿No recordará tu madre si mi padre iría por allí de caza?
Lugar: San Tisu, CANDAMO. Y el chaval dijo que no sabía. Dice:
Informante: Teresa Rubio Alonso, 86 años, campesina y sirvienta, natural de Villabona, —No lo sé. Lo que sí estoy cierto es que mi padre tuvo de ayudante de
TINEO (1999).
cámara del rey. Eso sí lo sé219.
Oí uno una vez, que había un soldáu muy parecido a un hijo del rey, ya
dicen las hermanas [hijas del rey]: 60
—¡Ay, màma!, hay un mozo ahí, un militar, que es muy parecío al nuestro La burra del sardinero
hermano. ¡Ia lo mismo que el nuestro hermano!
Don Gianni, a instancias del compadre Pietro, hace un encantamiento para convertir
—Vamos a hacer una comida ya vamos a invitalo a comer. a su esposa en una yegua; y cuando va a pegarle la cola, el compadre Pietro, diciendo que no
Bueno, envitánonlo a comer, ya pusieron una gran comida y todas esas quería cola, estropea todo el encantamiento (Decamerón, siglo xiv).
cosas. Y cuando taban comiendo, díjo-y la reina:
El año pasado hubo en Barletta un cura llamado don Gianni de Barolo, el cual, como
—Oiga, ¿su madre venía con mucha frecuencia aquí a Madrí?
tenía una iglesia pobre, para ganarse la vida se puso a transportar mercancía con una yegua
Diz él: de acá para allá por las ferias de Apulia y a comprar y a vender. Y yendo así se hizo íntimo
—No señora, mi madre nunca salió de Asturias. El que venía con mucha amigo de uno que se llamaba Pietro de Tresanti, que hacía ese mismo oficio con un burro
frecuencia a Madrí era mi padre. suyo; y en señal de afecto y amistad, a la manera de Apulia, le llamaba siempre compradre
¡Cógela, que va pol aire! Eso son chistes, contéilo yo una vez aquí n’un Pietro; y todas las veces que llegaba a Barletta, le llevaba siempre a su iglesia y le tenía allí
esfoyón* ya riénonse de mí ya llamánonme tonta218. consigo de huésped y le honraba como podía.
El compadre Pietro, por otro lado, como era muy pobre y tenía una humilde casita en
217
John de Salisbury, Policraticus, III, 14, ed. Joseph B. Pike (Nueva York: Octagon Books, Tresanti apenas suficiente para él y su joven y hermosa esposa y para su burro, todas las veces
1972).
*
Esfoyón: «reunión vecinal para el deshojado del maíz».
218
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo 219
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo
del Pueblo de Asturias, 1999). del Pueblo de Asturias, 2000).
282 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS CUENTOS NO CLASIFICADOS 283
Un joven que tenía un sorprendente parecido con el emperador Augusto vino a Roma; 59.2
cuando lo llevaron a presencia del emperador, éste le preguntó: El soldado que se parecía al hijo del rey
—Dime, joven, ¿estuvo alguna vez tu madre en Roma?
Lugar: Velascu, ILLAS.
Él le contestó que nunca había estado; pero añadió: Informante: José Manuel Rodríguez Carreño, 87 años, campesino (2000).
—Mi padre estuvo a menudo.
Así ganó el reconocimiento general y la intimidad del emperador por la agudeza y la Este fue uno que fue al servicio militar y había un hijo del rey muy pareci-
fineza de su ingenio 217. do a él, era casi la misma figura de él. Y entonces, claro, llegaron a juntalos y,
efectivamente, eran igual, igual, ¡idénticos! Y entonces el hijo del rey preguntó
59.1 al soldáu de donde era y todo, y dice:
El soldado que se parecía al hijo del rey —¿No recordará tu madre si mi padre iría por allí de caza?
Lugar: San Tisu, CANDAMO. Y el chaval dijo que no sabía. Dice:
Informante: Teresa Rubio Alonso, 86 años, campesina y sirvienta, natural de Villabona, —No lo sé. Lo que sí estoy cierto es que mi padre tuvo de ayudante de
TINEO (1999).
cámara del rey. Eso sí lo sé219.
Oí uno una vez, que había un soldáu muy parecido a un hijo del rey, ya
dicen las hermanas [hijas del rey]: 60
—¡Ay, màma!, hay un mozo ahí, un militar, que es muy parecío al nuestro La burra del sardinero
hermano. ¡Ia lo mismo que el nuestro hermano!
Don Gianni, a instancias del compadre Pietro, hace un encantamiento para convertir
—Vamos a hacer una comida ya vamos a invitalo a comer. a su esposa en una yegua; y cuando va a pegarle la cola, el compadre Pietro, diciendo que no
Bueno, envitánonlo a comer, ya pusieron una gran comida y todas esas quería cola, estropea todo el encantamiento (Decamerón, siglo xiv).
cosas. Y cuando taban comiendo, díjo-y la reina:
El año pasado hubo en Barletta un cura llamado don Gianni de Barolo, el cual, como
—Oiga, ¿su madre venía con mucha frecuencia aquí a Madrí?
tenía una iglesia pobre, para ganarse la vida se puso a transportar mercancía con una yegua
Diz él: de acá para allá por las ferias de Apulia y a comprar y a vender. Y yendo así se hizo íntimo
—No señora, mi madre nunca salió de Asturias. El que venía con mucha amigo de uno que se llamaba Pietro de Tresanti, que hacía ese mismo oficio con un burro
frecuencia a Madrí era mi padre. suyo; y en señal de afecto y amistad, a la manera de Apulia, le llamaba siempre compradre
¡Cógela, que va pol aire! Eso son chistes, contéilo yo una vez aquí n’un Pietro; y todas las veces que llegaba a Barletta, le llevaba siempre a su iglesia y le tenía allí
esfoyón* ya riénonse de mí ya llamánonme tonta218. consigo de huésped y le honraba como podía.
El compadre Pietro, por otro lado, como era muy pobre y tenía una humilde casita en
217
John de Salisbury, Policraticus, III, 14, ed. Joseph B. Pike (Nueva York: Octagon Books, Tresanti apenas suficiente para él y su joven y hermosa esposa y para su burro, todas las veces
1972).
*
Esfoyón: «reunión vecinal para el deshojado del maíz».
218
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo 219
Versión inédita grabada por Jesús Suárez López (Archivo de la Tradición Oral-Museo
del Pueblo de Asturias, 1999). del Pueblo de Asturias, 2000).
284 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS CUENTOS NO CLASIFICADOS 285
que don Gianni llegaba a Tresanti, las mismas se le llevaba a casa y le honraba como podía; lo que más quieras, de no estropearlo todo, porque por nada que oigas o veas, no digas una
en reconocimiento de lo que recibía de él en Barletta. Pero no obstante en cuanto al alojamien- sola palabra; y ruega a Dios que la cola se pegue bien.
to, como el compadre Pietro no tenía más que una pequeña camita en donde dormía con su El compadre Pietro, cogiendo la luz, dijo que así lo haría.
bella esposa, no le podía honrar como quería, sino que, como la yegua de don Gianni estaba A continuación don Gianni hizo desnudarse a la comadre Gemmata como vino al
colocada en una pequeña cuadra junto a su burro, tenía que acostarse al lado de esta sobre mundo y la hizo ponerse con las manos y con los pies en el suelo como están las yeguas, ad-
un poco de paja. La señora, sabiendo los honores que el cura le hacía al marido en Barletta, virtiéndole igualmente que de nada que sucediese dijese una palabra; y comenzando a tocarle
varias veces, cuando el cura iba allí, se había querido ir a dormir con una vecina suya, que se con las manos el rostro y la cabeza comenzó a decir:
llamaba Zita Carapresa de Juez Leo, para que el cura durmiese con su marido en la cama,
—Que ésta sea buena cabeza de yegua.
y se lo había dicho muchas veces al cura, pero él no había querido nunca.
Y tocándole el pelo dijo:
Y entre otras veces, una le dijo:
—Que éstas sean buenas crines de yegua.
—Comadre Gemmata, no te apures por mí, pues yo estoy bien, porque cuando me
place hago que esta yegua se convierta en una guapa moza y me estoy con ella, y luego, cuando Y luego tocándole los brazos dijo:
quiero, la hago convertirse en yegua; y por esto no me separaría de ella. —Y éstas sean buenas patas y buenas pezuñas de yegua.
La joven se asombró y se lo creyó y se lo dijo al marido, añadiendo: Luego, tocándole el pecho y encontrándolo firme y redondo, despertándose quien no
—Si es tan amigo tuyo como dices, ¿por qué no haces que te enseñe ese encantamiento había sido llamado y levantándose para arriba, dijo:
para que pueda convertirme en yegua y hacer tus asuntos con el burro y con la yegua, y gana- —Y éste sea buen pecho de yegua.
remos el doble? Y cuando regresemos a casa podrías volver a convertirme en mujer como soy. Y así le hizo a la espalda, y al vientre, y a las grupas y a los muslos y a las piernas; y
El compadre Pietro, que era hombre más bien simplón, se creyó esto y estuvo de acuerdo al final, como no le quedaba por hacer más que la cola, levantándose la camisa y cogiendo la
con el consejo, y lo mejor que supo, comenzó a solicitarle a don Gianni que tenía que enseñarle estaca con la que plantaba a los hombres y metiéndola rápidamente en el surco hecho para
eso; don Giannni trató de disuadirle de esa necedad pero, no obstante, al no poder, dijo: eso, dijo:
—Pues ya que lo queréis, mañana por la mañana nos levantaremos, como solemos, —Y ésta sea buena cola de yegua.
antes de que amanezca y os mostraré cómo se hace. Porque la verdad es que lo que es más El compadre Pietro, que lo había mirado todo hasta entonces atentamente, al ver esto
difícil en esto es pegar la cola, como verás. último y no parecerle bien, dijo:
El compadre Pietro y la comadre Gemmata, que apenas habían dormido por la noche, —¡Oh, don Gianni, yo no quiero cola, yo no quiero cola!
esperaban esto con tanto deseo que cuando estuvo cerca el día se levantaron y llamaron a don Ya le había llegado el húmedo radical con el que todas las plantas agarran, cuando don
Gianni, el cual, levantándose en camisa, fue a la alcobita del compadre Pietro y le dijo: Gianni, retirándolo para atrás, dijo:
—No conozco a nadie en el mundo a quien yo le hiciese esto salvo a vosotros, y por ello, —Ay de mí, compadre Pietro, ¿qué has hecho? ¿No te dije que no dijeses ni palabra
ya que no obstante os place, lo haré; pero es verdad que tenéis que hacer lo que os diga, si de nada de lo que vieses? La yegua estaba para hacerse, pero tú al hablar lo has estropeado
queréis que se haga. todo, y ya no hay forma de poder volver a rehacerla.
Ellos dijeron que harían lo que él dijese; por lo que don Gianni, cogiendo una luz, se El compadre Pietro dijo:
la puso en la mano al compadre Pietro y le dijo: —Pues bueno, yo no quería esa cola, ¿por qué no me habéis dicho a mí «Hazla tú»?
—Mira bien lo que hago, y retén bien en la mente lo que yo diga; y guárdate, por todo Y además la pegabais demasiado baja.
284 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS CUENTOS NO CLASIFICADOS 285
que don Gianni llegaba a Tresanti, las mismas se le llevaba a casa y le honraba como podía; lo que más quieras, de no estropearlo todo, porque por nada que oigas o veas, no digas una
en reconocimiento de lo que recibía de él en Barletta. Pero no obstante en cuanto al alojamien- sola palabra; y ruega a Dios que la cola se pegue bien.
to, como el compadre Pietro no tenía más que una pequeña camita en donde dormía con su El compadre Pietro, cogiendo la luz, dijo que así lo haría.
bella esposa, no le podía honrar como quería, sino que, como la yegua de don Gianni estaba A continuación don Gianni hizo desnudarse a la comadre Gemmata como vino al
colocada en una pequeña cuadra junto a su burro, tenía que acostarse al lado de esta sobre mundo y la hizo ponerse con las manos y con los pies en el suelo como están las yeguas, ad-
un poco de paja. La señora, sabiendo los honores que el cura le hacía al marido en Barletta, virtiéndole igualmente que de nada que sucediese dijese una palabra; y comenzando a tocarle
varias veces, cuando el cura iba allí, se había querido ir a dormir con una vecina suya, que se con las manos el rostro y la cabeza comenzó a decir:
llamaba Zita Carapresa de Juez Leo, para que el cura durmiese con su marido en la cama,
—Que ésta sea buena cabeza de yegua.
y se lo había dicho muchas veces al cura, pero él no había querido nunca.
Y tocándole el pelo dijo:
Y entre otras veces, una le dijo:
—Que éstas sean buenas crines de yegua.
—Comadre Gemmata, no te apures por mí, pues yo estoy bien, porque cuando me
place hago que esta yegua se convierta en una guapa moza y me estoy con ella, y luego, cuando Y luego tocándole los brazos dijo:
quiero, la hago convertirse en yegua; y por esto no me separaría de ella. —Y éstas sean buenas patas y buenas pezuñas de yegua.
La joven se asombró y se lo creyó y se lo dijo al marido, añadiendo: Luego, tocándole el pecho y encontrándolo firme y redondo, despertándose quien no
—Si es tan amigo tuyo como dices, ¿por qué no haces que te enseñe ese encantamiento había sido llamado y levantándose para arriba, dijo:
para que pueda convertirme en yegua y hacer tus asuntos con el burro y con la yegua, y gana- —Y éste sea buen pecho de yegua.
remos el doble? Y cuando regresemos a casa podrías volver a convertirme en mujer como soy. Y así le hizo a la espalda, y al vientre, y a las grupas y a los muslos y a las piernas; y
El compadre Pietro, que era hombre más bien simplón, se creyó esto y estuvo de acuerdo al final, como no le quedaba por hacer más que la cola, levantándose la camisa y cogiendo la
con el consejo, y lo mejor que supo, comenzó a solicitarle a don Gianni que tenía que enseñarle estaca con la que plantaba a los hombres y metiéndola rápidamente en el surco hecho para
eso; don Giannni trató de disuadirle de esa necedad pero, no obstante, al no poder, dijo: eso, dijo:
—Pues ya que lo queréis, mañana por la mañana nos levantaremos, como solemos, —Y ésta sea buena cola de yegua.
antes de que amanezca y os mostraré cómo se hace. Porque la verdad es que lo que es más El compadre Pietro, que lo había mirado todo hasta entonces atentamente, al ver esto
difícil en esto es pegar la cola, como verás. último y no parecerle bien, dijo:
El compadre Pietro y la comadre Gemmata, que apenas habían dormido por la noche, —¡Oh, don Gianni, yo no quiero cola, yo no quiero cola!
esperaban esto con tanto deseo que cuando estuvo cerca el día se levantaron y llamaron a don Ya le había llegado el húmedo radical con el que todas las plantas agarran, cuando don
Gianni, el cual, levantándose en camisa, fue a la alcobita del compadre Pietro y le dijo: Gianni, retirándolo para atrás, dijo:
—No conozco a nadie en el mundo a quien yo le hiciese esto salvo a vosotros, y por ello, —Ay de mí, compadre Pietro, ¿qué has hecho? ¿No te dije que no dijeses ni palabra
ya que no obstante os place, lo haré; pero es verdad que tenéis que hacer lo que os diga, si de nada de lo que vieses? La yegua estaba para hacerse, pero tú al hablar lo has estropeado
queréis que se haga. todo, y ya no hay forma de poder volver a rehacerla.
Ellos dijeron que harían lo que él dijese; por lo que don Gianni, cogiendo una luz, se El compadre Pietro dijo:
la puso en la mano al compadre Pietro y le dijo: —Pues bueno, yo no quería esa cola, ¿por qué no me habéis dicho a mí «Hazla tú»?
—Mira bien lo que hago, y retén bien en la mente lo que yo diga; y guárdate, por todo Y además la pegabais demasiado baja.
286 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS CUENTOS NO CLASIFICADOS 287
Giovanni Bocaccio, Decamerón, IX, 10, ed. María Hernández Esteban (Madrid: Cátedra,
220
Versión publicada en Folklore de Somiedo. Leyendas, cuentos, tradiciones (Gijón: Red de Museos
221
Giovanni Bocaccio, Decamerón, IX, 10, ed. María Hernández Esteban (Madrid: Cátedra,
220
Versión publicada en Folklore de Somiedo. Leyendas, cuentos, tradiciones (Gijón: Red de Museos
221
CUENTOS DE ANIMALES
1. De la gulpexa et de la paloma et del alcaraván (Calila e Dimna, siglo xiii).
2. De lo que contesçió a un raposo con un gallo (El conde Lucanor, siglo xiv).
3. Sermones vulgares (siglo xii).
4. Enxemplo de la gulpeja con el gato (Libro de los gatos, siglo xiv).
5. Enxemplo de los mures (Libro de los gatos, siglo xiv).
6. El cuento del caballo y el chacal (Los cuentos del papagayo, siglo xiv).
7. Servi non sempre sunt ingrati (Libro de los enxemplos, siglo xiv).
8. Del lobo que aventó torpemente (El Esopete, siglo xv).
9. Ejemplo del labrador y del lobo y del juicio de la zorra (Disciplina clericalis, siglo xii).
10. Ejemplo del hombre y la serpiente (Disciplina clericalis, siglo xii).
11. Enxemplo del asno con el homme bueno (Libro de los gatos, siglo xiv).
CUENTOS DE MAGIA
12. Cómo se comenzó la guerra antiguamente entre Françia e Ingalaterra, sobre el ducado de
Guiana (El Victorial, siglo xv).
CUENTOS RELIGIOSOS
13. Deus movit quae necessaria sunt nobis (Libro de los enxemplos, siglo xiv).
14. Sermones vulgares (siglo xii).
15. Exemplo (Orto do esposo, siglos xiv-xv).
16. Gaudium caeleste ineffabile est habendum (Libro de los enxemplos, siglo xiv).
17. Pater non corrigens filum ab co punitur (Libro de los enxemplos, siglo xiv).
ÍNDICES
CUENTOS DE ANIMALES
1. De la gulpexa et de la paloma et del alcaraván (Calila e Dimna, siglo xiii).
2. De lo que contesçió a un raposo con un gallo (El conde Lucanor, siglo xiv).
3. Sermones vulgares (siglo xii).
4. Enxemplo de la gulpeja con el gato (Libro de los gatos, siglo xiv).
5. Enxemplo de los mures (Libro de los gatos, siglo xiv).
6. El cuento del caballo y el chacal (Los cuentos del papagayo, siglo xiv).
7. Servi non sempre sunt ingrati (Libro de los enxemplos, siglo xiv).
8. Del lobo que aventó torpemente (El Esopete, siglo xv).
9. Ejemplo del labrador y del lobo y del juicio de la zorra (Disciplina clericalis, siglo xii).
10. Ejemplo del hombre y la serpiente (Disciplina clericalis, siglo xii).
11. Enxemplo del asno con el homme bueno (Libro de los gatos, siglo xiv).
CUENTOS DE MAGIA
12. Cómo se comenzó la guerra antiguamente entre Françia e Ingalaterra, sobre el ducado de
Guiana (El Victorial, siglo xv).
CUENTOS RELIGIOSOS
13. Deus movit quae necessaria sunt nobis (Libro de los enxemplos, siglo xiv).
14. Sermones vulgares (siglo xii).
15. Exemplo (Orto do esposo, siglos xiv-xv).
16. Gaudium caeleste ineffabile est habendum (Libro de los enxemplos, siglo xiv).
17. Pater non corrigens filum ab co punitur (Libro de los enxemplos, siglo xiv).
290 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS ÍNDICES 291
CUENTOS HUMANOS creer que es el fantasma; van a conjurarle con una oración, y cesan los golpes (Decamerón,
18. Ejemplo del medio amigo (Disciplina clericalis, siglo xii). siglo xiv).
19. De lo que contesçió a un mancebo que casó con una muger muy fuerte e muy brava (El conde 40. Enxenplo del omne e de la muger e del papagayo e de su moça (Sendebar o Libro de los
Lucanor, siglo xiv). Engaños, siglo xiii).
20. De lo que contesçió a un mercadero quando falló su muger e su fijo durmiendo en uno (El 41. Lidia, mujer de Nicóstrato, ama a Pirro; y éste, para poder creerlo, le pide tres cosas, y ella
conde Lucanor, siglo xiv). las hace todas; y además de esto, en presencia de Nicóstrato, se solaza con él y le hace creer a
21. Salomon et Marcolfus (siglo xii). Nicóstrato que no es verdad lo que ha visto (Decamerón, siglo xiv).
22. Tractatus de diversis materiis praedicabilibus (siglo xiii). 42. Di un frate dell’ordine de’minori che fece il naso ad un fanciullo (Liber facetiarum, siglo
23. De la disputación que los griegos e los rromanos en uno ovieron (Libro de Buen Amor, siglo xv).
xiv). 43. Cómo Eulenspiegel se metió en una colmena, y cómo por la noche llegaron dos que querían
24. El príncipe y la tormenta (Libro del caballero Zifar, siglo xiv). robar la colmena, y cómo hizo para que los dos se largaran de allí corriendo y dejaran caer la
25. Las grullas de Íbico (Libro de los buenos proverbios, siglo xiii). colmena (Till Eulenspiegel, siglo xvi).
26. Patri qualis fueris, tibi filius talis erit (Libro de los enxemplos, siglo xiv). 44. De cómmo vino el segundo privado ante el Rey por escusar al Infante de muerte (Libro de los
engaños o Sendebar, siglo xiii).
CUENTOS DEL OGRO ESTÚPIDO
45. Cómo Eulenspiegel en Lüneburg compró a un campesino una parte de su tierra, y cómo se
27. De lo que contesçió al Bien e al Mal, e al cuerdo con el loco (El conde Lucanor, siglo xiv). sentó en ella dentro de una carreta (Till Eulenspiegel, siglo xvi).
46. El muchacho que nunca había visto una mujer (Barlaam e Josafat, siglo xv).
ANÉCDOTAS Y CHASCARRILLOS
47. Elemosynam faciens centuplum accipiet et etiam in hoc mundo (Libro de los enxemplos,
28. De lo que contesçió a un omne bueno con su fijo (El conde Lucanor, siglo xiv). siglo xiv).
29. Crónica del monasterio Hirsaugiense (siglo xvi). 48. Las perdices (Fabliau, siglo xiii).
30. Un prete inganno’ un laico che voleva sorprenderlo (Liber facetiarum, siglo xv).
31. Di un uomo che cercava sua moglie annegata nel fiume (Liber facetiarum, siglo xv). CUENTOS DE FÓRMULA
32. Di una donna ostinata a chiamar pidocchioso il marito (Liber facetiarum, siglo xv).
49. Versión latina de Coussemaker (siglo xvi).
33. Como la muger es desobediente (Corbacho, siglo xv).
34. Sobre cómo no hay que creer a las mujeres ni confiarles secretos, porque no pueden guardarlos
CUENTOS DE NUNCA ACABAR
en momentos de ira (Gesta romanorum, siglo xiv).
35. Sobre cómo las mujeres no sólo descubren los secretos, sino que además mienten mucho (Gesta 50. Ejemplo del rey y su fabulista (Disciplina clericalis, siglo xii).
romanorum, siglo xiv).
CUENTOS NO CLASIFICADOS
36. De la muger que parió un niño por la gracia de Dios, seyendo el marido absente (El Esopete,
siglo xv). 51. Enxienplo de lo que contesçió a don Pitas Payas, pintor de Bretaña (Libro de Buen Amor,
37. Ejemplo de la sábana (Disciplina clericalis, siglo xii). siglo xiv).
38. De cómo la muger miente jurando e perjurando (Corbacho, siglo xiv). 52. Rex vel dominus in futurum timedus est deterior (Libro de los enxemplos, siglo xiv).
39. Gianni Lotteringhi oye llamar de noche a su puerta; despierta a su esposa, y ella le hace 53. Cómo los letrados pierden el saber por amar (Corbacho, siglo xiv).
290 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS ÍNDICES 291
CUENTOS HUMANOS creer que es el fantasma; van a conjurarle con una oración, y cesan los golpes (Decamerón,
18. Ejemplo del medio amigo (Disciplina clericalis, siglo xii). siglo xiv).
19. De lo que contesçió a un mancebo que casó con una muger muy fuerte e muy brava (El conde 40. Enxenplo del omne e de la muger e del papagayo e de su moça (Sendebar o Libro de los
Lucanor, siglo xiv). Engaños, siglo xiii).
20. De lo que contesçió a un mercadero quando falló su muger e su fijo durmiendo en uno (El 41. Lidia, mujer de Nicóstrato, ama a Pirro; y éste, para poder creerlo, le pide tres cosas, y ella
conde Lucanor, siglo xiv). las hace todas; y además de esto, en presencia de Nicóstrato, se solaza con él y le hace creer a
21. Salomon et Marcolfus (siglo xii). Nicóstrato que no es verdad lo que ha visto (Decamerón, siglo xiv).
22. Tractatus de diversis materiis praedicabilibus (siglo xiii). 42. Di un frate dell’ordine de’minori che fece il naso ad un fanciullo (Liber facetiarum, siglo
23. De la disputación que los griegos e los rromanos en uno ovieron (Libro de Buen Amor, siglo xv).
xiv). 43. Cómo Eulenspiegel se metió en una colmena, y cómo por la noche llegaron dos que querían
24. El príncipe y la tormenta (Libro del caballero Zifar, siglo xiv). robar la colmena, y cómo hizo para que los dos se largaran de allí corriendo y dejaran caer la
25. Las grullas de Íbico (Libro de los buenos proverbios, siglo xiii). colmena (Till Eulenspiegel, siglo xvi).
26. Patri qualis fueris, tibi filius talis erit (Libro de los enxemplos, siglo xiv). 44. De cómmo vino el segundo privado ante el Rey por escusar al Infante de muerte (Libro de los
engaños o Sendebar, siglo xiii).
CUENTOS DEL OGRO ESTÚPIDO
45. Cómo Eulenspiegel en Lüneburg compró a un campesino una parte de su tierra, y cómo se
27. De lo que contesçió al Bien e al Mal, e al cuerdo con el loco (El conde Lucanor, siglo xiv). sentó en ella dentro de una carreta (Till Eulenspiegel, siglo xvi).
46. El muchacho que nunca había visto una mujer (Barlaam e Josafat, siglo xv).
ANÉCDOTAS Y CHASCARRILLOS
47. Elemosynam faciens centuplum accipiet et etiam in hoc mundo (Libro de los enxemplos,
28. De lo que contesçió a un omne bueno con su fijo (El conde Lucanor, siglo xiv). siglo xiv).
29. Crónica del monasterio Hirsaugiense (siglo xvi). 48. Las perdices (Fabliau, siglo xiii).
30. Un prete inganno’ un laico che voleva sorprenderlo (Liber facetiarum, siglo xv).
31. Di un uomo che cercava sua moglie annegata nel fiume (Liber facetiarum, siglo xv). CUENTOS DE FÓRMULA
32. Di una donna ostinata a chiamar pidocchioso il marito (Liber facetiarum, siglo xv).
49. Versión latina de Coussemaker (siglo xvi).
33. Como la muger es desobediente (Corbacho, siglo xv).
34. Sobre cómo no hay que creer a las mujeres ni confiarles secretos, porque no pueden guardarlos
CUENTOS DE NUNCA ACABAR
en momentos de ira (Gesta romanorum, siglo xiv).
35. Sobre cómo las mujeres no sólo descubren los secretos, sino que además mienten mucho (Gesta 50. Ejemplo del rey y su fabulista (Disciplina clericalis, siglo xii).
romanorum, siglo xiv).
CUENTOS NO CLASIFICADOS
36. De la muger que parió un niño por la gracia de Dios, seyendo el marido absente (El Esopete,
siglo xv). 51. Enxienplo de lo que contesçió a don Pitas Payas, pintor de Bretaña (Libro de Buen Amor,
37. Ejemplo de la sábana (Disciplina clericalis, siglo xii). siglo xiv).
38. De cómo la muger miente jurando e perjurando (Corbacho, siglo xiv). 52. Rex vel dominus in futurum timedus est deterior (Libro de los enxemplos, siglo xiv).
39. Gianni Lotteringhi oye llamar de noche a su puerta; despierta a su esposa, y ella le hace 53. Cómo los letrados pierden el saber por amar (Corbacho, siglo xiv).
ÍNDICES 293
54. De los viçios e tachas e malas condiçiones de las perversas mugeres, e primero digo de las ava-
riçiosas (Corbacho, siglo xiv).
55. El engaño del ilusionista (Libro de los evangelios del adviento, siglo xv).
56. Della moglie di un pastore che ebbe un figlio da un prete (Liber facetiarum, siglo xv).
57. Di un giovene inesperto che non si servi’ della moglie la prima notte (Liber facetiarum, ÍNDICE De OBRAS CITADAS
siglo xv).
58. Cómo Eulenspiegel fue invitado por una mujer a la que le colgaba el moco de la nariz (Till Bocaccio, Giovanni: Decamerón, ed. María Hernández Esteban (Madrid: Cátedra,
Eulenspiegel, siglo xvi). 1994).
59. El muchacho que se parecía al emperador Augusto (Policraticus, siglo xii). Bourbon, Etienne de: Tractatus de diversis materiis praedicabilibus, LXIX, ed. A. Lecoy de
60. Don Gianni, a instancias del compadre Pietro, hace un encantamiento para convertir a la Marche, Anecdotes Historiques, Légendes et Apólogues tirés du recueil inédit d’Etienne de
su esposa en una yegua; y cuando va a pegarle la cola, el compadre Pietro, diciendo que no Bourbon, (París: Libraire de la Sóciéte de L’Histoire de France, 1877).
quería cola, estropea todo el encantamiento (Decamerón, siglo xiv). Bracciolini, Poggio: Le facezie, ed. digital Mori’s Humor Page: Umorismo, facezie, testi
letterari curiosi.
Braga, Teófilo: Contos tradicionais do Povo Portugués (Lisboa: Dom Quixote, reed.
1987).
Calila e Dimna, ed. J. M. Cacho Blecua y María Jesús Lacarra (Madrid: Clásicos Cas-
talia, 1984).
Camarena Laucirica, Julio y Maxime Chevalier: Catálogo tipológico del cuento folklórico
español: Cuentos maravillosos (Madrid: Gredos, 1995), Cuentos de animales (Madrid:
Gredos, 1997), Cuentos religiosos (Madrid: Centro de Estudios Cervantinos, 2003) y
Cuentos novela (Madrid: Centro de Estudios Cervantinos, 2003).
Don Juan Manuel: El Conde Lucanor, ed. de Alfonso I. Sotelo (Madrid: Cátedra,
1989).
Fabliaux. Cuentos medievales franceses, ed. bilingüe de Felicia de Casas (Madrid: Cátedra,
1994).
Gesta romanorum, ed. Ventura de la Torre y Jacinto Lorenzo Escribano (Madrid: Edi-
ciones Akal, 2004).
Lacarra, M.ª Jesús: Cuento y novela corta en España, I, Edad Media (Barcelona: Crítica,
1999).
Libro del caballero Zifar, ed. Cristina González (Madrid: Cátedra, 1983).
Libro de los Engaños, versiones castellanas del Sendebar, ed. Ángel González Palencia (Ma-
drid: CSIC, 1946).
Libro de los gatos, ed. Pascual de Gayangos (Madrid: Biblioteca de Autores Españoles,
tomo LI, 1952).
ÍNDICES 293
54. De los viçios e tachas e malas condiçiones de las perversas mugeres, e primero digo de las ava-
riçiosas (Corbacho, siglo xiv).
55. El engaño del ilusionista (Libro de los evangelios del adviento, siglo xv).
56. Della moglie di un pastore che ebbe un figlio da un prete (Liber facetiarum, siglo xv).
57. Di un giovene inesperto che non si servi’ della moglie la prima notte (Liber facetiarum, ÍNDICE De OBRAS CITADAS
siglo xv).
58. Cómo Eulenspiegel fue invitado por una mujer a la que le colgaba el moco de la nariz (Till Bocaccio, Giovanni: Decamerón, ed. María Hernández Esteban (Madrid: Cátedra,
Eulenspiegel, siglo xvi). 1994).
59. El muchacho que se parecía al emperador Augusto (Policraticus, siglo xii). Bourbon, Etienne de: Tractatus de diversis materiis praedicabilibus, LXIX, ed. A. Lecoy de
60. Don Gianni, a instancias del compadre Pietro, hace un encantamiento para convertir a la Marche, Anecdotes Historiques, Légendes et Apólogues tirés du recueil inédit d’Etienne de
su esposa en una yegua; y cuando va a pegarle la cola, el compadre Pietro, diciendo que no Bourbon, (París: Libraire de la Sóciéte de L’Histoire de France, 1877).
quería cola, estropea todo el encantamiento (Decamerón, siglo xiv). Bracciolini, Poggio: Le facezie, ed. digital Mori’s Humor Page: Umorismo, facezie, testi
letterari curiosi.
Braga, Teófilo: Contos tradicionais do Povo Portugués (Lisboa: Dom Quixote, reed.
1987).
Calila e Dimna, ed. J. M. Cacho Blecua y María Jesús Lacarra (Madrid: Clásicos Cas-
talia, 1984).
Camarena Laucirica, Julio y Maxime Chevalier: Catálogo tipológico del cuento folklórico
español: Cuentos maravillosos (Madrid: Gredos, 1995), Cuentos de animales (Madrid:
Gredos, 1997), Cuentos religiosos (Madrid: Centro de Estudios Cervantinos, 2003) y
Cuentos novela (Madrid: Centro de Estudios Cervantinos, 2003).
Don Juan Manuel: El Conde Lucanor, ed. de Alfonso I. Sotelo (Madrid: Cátedra,
1989).
Fabliaux. Cuentos medievales franceses, ed. bilingüe de Felicia de Casas (Madrid: Cátedra,
1994).
Gesta romanorum, ed. Ventura de la Torre y Jacinto Lorenzo Escribano (Madrid: Edi-
ciones Akal, 2004).
Lacarra, M.ª Jesús: Cuento y novela corta en España, I, Edad Media (Barcelona: Crítica,
1999).
Libro del caballero Zifar, ed. Cristina González (Madrid: Cátedra, 1983).
Libro de los Engaños, versiones castellanas del Sendebar, ed. Ángel González Palencia (Ma-
drid: CSIC, 1946).
Libro de los gatos, ed. Pascual de Gayangos (Madrid: Biblioteca de Autores Españoles,
tomo LI, 1952).
ÍNDICES 295
Tresmonte (Cangas del Narcea): 13.2 Óbana (Piloña): 21.2. Vi..llapró (Tineo): 26.1. Auguasmestas (Somiedo): 32.1.
Miera (Salas): 13.3. Sotu (Les Regueres): 21.3. Premoñu (Les Regueres): 26.2. Pigüeces (Somiedo): 32.2.
Urbiés (Mieres): 26.3. Cortines (Llanes): 32.3.
14. El dinero trae la tristeza al zapatero 22. Las tres preguntas (ATU 922)
El Faéu (Miranda): 32.4.
(ATU 754) Premoñu (Les Regueres): 22.1.
CUENTOS DEL OGRO ESTÚPIDO La Xamonda (Mieres): 32.5.
Santibanes de Murias (Aller): 14.1. El Picarín (Les Regueres): 22.2.
Trescastru (Cangas del Narcea): 14.2. Dosangu (Quirós): 22.3. 27. El reparto engañoso de la cosecha 33. ¿Tordo o tordiella? (ATU 1365H)
Melendreros (Bimenes): 14.3. (ATU 1030) El Piñéu (Salas): 33.1.
23. La disputa entre griegos y romanos (ATU Courias (Cangas del Narcea): 27.1. Auguasmestas (Somiedo): 33.2.
15. El tesoro fatal (ATU 763) 924) Caliao (Casu): 33.3.
Velascu (Illas): 15.1. Murias de Puntarás (Cangas del Nar- ANÉCDOTAS Y CHASCARRILLOS
cea): 23.1. 34. La mujer incapaz de guardar un secreto
16. El durmiente inmortal (ATU 766)
28. Por el decir de la gente (ATU 1215) (ATU 1381C)
Viñái (Bimenes): 16.1. Sotu (Les Regueres): 23.2.
Vi..llapedre (Navia): 28.1. Las Morteras (Somiedo): 34.1.
Quintanal (Miranda): 16.2.
24. El príncipe y la tormenta (ATU 934) La Pola (Somiedo): 28.2. Armá (Lena): 34.2.
17. La mala educación (ATU 838) Covalles (Casu): 24.1. Urbiés (Mieres): 34.3.
29. El diablo proteje la castidad de la esposa
Corés (Somiedo): 17.1. Llanuces
.. (Quirós): 24.2. (ATU 1352) 35. La esposa multiplica el secreto (ATU
Llandequintá (Villayón): 24.3. Morzóu(Cangas del Narcea): 29.1. 1381D)
CUENTOS HUMANOS
Gúa (Somiedo): 29.2. Gúa (Somiedo): 35.1.
25. Las grullas de Íbico (ATU 960A)
18. El medio amigo (ATU 893)
Velascu (Illas): 25.1. 30. ¿Visteis por allá mi jaca? (ATU 1355B) 36. El hijo del marido ausente (ATU 1419 var.)
Bustantigo (Allande): 18.1.
Castañera (Miranda): 25.2. Las Tabiernas (Tineo): 30.1. Banduxu (Proaza): 36.1.
19. ¡Acuérdate del pellejo de la burra! (ATU Quintanal (Miranda): 25.3. San Pedro (Tineo): 30.2. Miera (Salas): 36.2.
901) Santiago L’Ermu (Somiedo): 25.4. Vigaña (Miranda): 30.3.
37. El truco de la sábana (ATU 1419)
Defradas de las Montañas(Cangas del Valcárcel (Somiedo): 25.5. Restiellu (Grao): 30.4.
Villuarriz (Yernes y Tameza): 37.1.
Narcea): 19.1. Valcárcel (Somiedo): 25.6. Alava (Salas): 30.5.
Vis (Amieva): 37.2.
San Tisu (Candamo): 19.2. Clavichas (Somiedo): 25.7. Banduxu (Proaza): 30.6.
Corés (Somiedo): 19.3. Santiago L’Ermu (Somiedo): 25.8. Felguera (Riosa): 30. 7. 38. El truco de la cazuela (ATU 1419)
Torce (Teverga): 25.9. Martul (Vilanova d’Ozcos): 30.8. Villuarriz (Yernes y Tameza): 38.1.
20. Los tres consejos (ATU 910B)
Santa Gadía (Bimenes): 25.10. Villagimada / Briximada (Cangas del
Castrillón (Boal): 20.1. 39. La oración de la adúltera (ATU 1419H)
Urbiés (Mieres): 25.11. Narcea): 30.9.
Taxa (Teverga): 20.2. Colubréu (Salas): 39.1.
Vidal (Cangas del Narcea): 20.3. L’Agüeria (Mieres): 25.12. 31. La mujer ahogada (ATU 1365A)
Vis (Amieva): 25.13. 40. El papagayo acusador (ATU 1422)
Morzóu (Cangas del Narcea): 20.4. Trabazo (Tineo): 31.1.
San Tisu (Candamo): 40.1.
Berzana, (Tineo): 25.14. Pousada (Tineo): 31.2.
21. Las respuestas desconcertantes (ATU 921) Colinas (Tineo): 40.2.
Tuña (Tineo): 21.1. 26. La manta partida (ATU 980A) 32. ¡Piojoso! (ATU 1365C) Bermiego (Quirós): 40.3.
296 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS ÍNDICES 297
Tresmonte (Cangas del Narcea): 13.2 Óbana (Piloña): 21.2. Vi..llapró (Tineo): 26.1. Auguasmestas (Somiedo): 32.1.
Miera (Salas): 13.3. Sotu (Les Regueres): 21.3. Premoñu (Les Regueres): 26.2. Pigüeces (Somiedo): 32.2.
Urbiés (Mieres): 26.3. Cortines (Llanes): 32.3.
14. El dinero trae la tristeza al zapatero 22. Las tres preguntas (ATU 922)
El Faéu (Miranda): 32.4.
(ATU 754) Premoñu (Les Regueres): 22.1.
CUENTOS DEL OGRO ESTÚPIDO La Xamonda (Mieres): 32.5.
Santibanes de Murias (Aller): 14.1. El Picarín (Les Regueres): 22.2.
Trescastru (Cangas del Narcea): 14.2. Dosangu (Quirós): 22.3. 27. El reparto engañoso de la cosecha 33. ¿Tordo o tordiella? (ATU 1365H)
Melendreros (Bimenes): 14.3. (ATU 1030) El Piñéu (Salas): 33.1.
23. La disputa entre griegos y romanos (ATU Courias (Cangas del Narcea): 27.1. Auguasmestas (Somiedo): 33.2.
15. El tesoro fatal (ATU 763) 924) Caliao (Casu): 33.3.
Velascu (Illas): 15.1. Murias de Puntarás (Cangas del Nar- ANÉCDOTAS Y CHASCARRILLOS
cea): 23.1. 34. La mujer incapaz de guardar un secreto
16. El durmiente inmortal (ATU 766)
28. Por el decir de la gente (ATU 1215) (ATU 1381C)
Viñái (Bimenes): 16.1. Sotu (Les Regueres): 23.2.
Vi..llapedre (Navia): 28.1. Las Morteras (Somiedo): 34.1.
Quintanal (Miranda): 16.2.
24. El príncipe y la tormenta (ATU 934) La Pola (Somiedo): 28.2. Armá (Lena): 34.2.
17. La mala educación (ATU 838) Covalles (Casu): 24.1. Urbiés (Mieres): 34.3.
29. El diablo proteje la castidad de la esposa
Corés (Somiedo): 17.1. Llanuces
.. (Quirós): 24.2. (ATU 1352) 35. La esposa multiplica el secreto (ATU
Llandequintá (Villayón): 24.3. Morzóu(Cangas del Narcea): 29.1. 1381D)
CUENTOS HUMANOS
Gúa (Somiedo): 29.2. Gúa (Somiedo): 35.1.
25. Las grullas de Íbico (ATU 960A)
18. El medio amigo (ATU 893)
Velascu (Illas): 25.1. 30. ¿Visteis por allá mi jaca? (ATU 1355B) 36. El hijo del marido ausente (ATU 1419 var.)
Bustantigo (Allande): 18.1.
Castañera (Miranda): 25.2. Las Tabiernas (Tineo): 30.1. Banduxu (Proaza): 36.1.
19. ¡Acuérdate del pellejo de la burra! (ATU Quintanal (Miranda): 25.3. San Pedro (Tineo): 30.2. Miera (Salas): 36.2.
901) Santiago L’Ermu (Somiedo): 25.4. Vigaña (Miranda): 30.3.
37. El truco de la sábana (ATU 1419)
Defradas de las Montañas(Cangas del Valcárcel (Somiedo): 25.5. Restiellu (Grao): 30.4.
Villuarriz (Yernes y Tameza): 37.1.
Narcea): 19.1. Valcárcel (Somiedo): 25.6. Alava (Salas): 30.5.
Vis (Amieva): 37.2.
San Tisu (Candamo): 19.2. Clavichas (Somiedo): 25.7. Banduxu (Proaza): 30.6.
Corés (Somiedo): 19.3. Santiago L’Ermu (Somiedo): 25.8. Felguera (Riosa): 30. 7. 38. El truco de la cazuela (ATU 1419)
Torce (Teverga): 25.9. Martul (Vilanova d’Ozcos): 30.8. Villuarriz (Yernes y Tameza): 38.1.
20. Los tres consejos (ATU 910B)
Santa Gadía (Bimenes): 25.10. Villagimada / Briximada (Cangas del
Castrillón (Boal): 20.1. 39. La oración de la adúltera (ATU 1419H)
Urbiés (Mieres): 25.11. Narcea): 30.9.
Taxa (Teverga): 20.2. Colubréu (Salas): 39.1.
Vidal (Cangas del Narcea): 20.3. L’Agüeria (Mieres): 25.12. 31. La mujer ahogada (ATU 1365A)
Vis (Amieva): 25.13. 40. El papagayo acusador (ATU 1422)
Morzóu (Cangas del Narcea): 20.4. Trabazo (Tineo): 31.1.
San Tisu (Candamo): 40.1.
Berzana, (Tineo): 25.14. Pousada (Tineo): 31.2.
21. Las respuestas desconcertantes (ATU 921) Colinas (Tineo): 40.2.
Tuña (Tineo): 21.1. 26. La manta partida (ATU 980A) 32. ¡Piojoso! (ATU 1365C) Bermiego (Quirós): 40.3.
298 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS ÍNDICES 299
índiCE general
Presentación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 7
[ Jesús Suárez López ]
CUENTOS
Criterios de edición . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 21
Cuentos de animales
1. La raposa y el alcaraván (ATU 56A + 6) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 25
2. ¡Corta, rabo, corta! (ATU 6 + 56A) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 28
3. La raposa y la cigüeña se invitan (ATU 60) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 31
4. El único truco del gato (ATU 105) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 31
5. El ratón de aldea y el de campo (ATU 112) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 35
6. La raposa y los testículos del toro (ATU 115) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 38
7. La apuesta a ver el primer sol (ATU 120) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 40
8. El festín fracasado del lobo (ATU 122A + 122J + 122K) . . . . . . . . . . . . . . . . 42
9. ¡Malos llobos vos coman! (ATU 154) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 49
10. La serpiente ingrata (ATU 155) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 65
11. El burro famélico y el cerdo lustroso (ATU [270D]) . . . . . . . . . . . . . . . . . . 69
Cuentos de magia
12. La doncella de las manos cortadas (ATU 706) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 71
Cuentos religiosos
13. El viento olvidado (ATU 752B) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 83
14. El dinero trae la tristeza al zapatero (ATU 754) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 86
306 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS ÍNDICES 307
índiCE general
Presentación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 7
[ Jesús Suárez López ]
CUENTOS
Criterios de edición . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 21
Cuentos de animales
1. La raposa y el alcaraván (ATU 56A + 6) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 25
2. ¡Corta, rabo, corta! (ATU 6 + 56A) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 28
3. La raposa y la cigüeña se invitan (ATU 60) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 31
4. El único truco del gato (ATU 105) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 31
5. El ratón de aldea y el de campo (ATU 112) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 35
6. La raposa y los testículos del toro (ATU 115) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 38
7. La apuesta a ver el primer sol (ATU 120) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 40
8. El festín fracasado del lobo (ATU 122A + 122J + 122K) . . . . . . . . . . . . . . . . 42
9. ¡Malos llobos vos coman! (ATU 154) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 49
10. La serpiente ingrata (ATU 155) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 65
11. El burro famélico y el cerdo lustroso (ATU [270D]) . . . . . . . . . . . . . . . . . . 69
Cuentos de magia
12. La doncella de las manos cortadas (ATU 706) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 71
Cuentos religiosos
13. El viento olvidado (ATU 752B) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 83
14. El dinero trae la tristeza al zapatero (ATU 754) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 86
308 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS Índice general 309
15. El tesoro fatal (ATU 763) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 89 43. Los ladrones de miel (ATU 1525H) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 219
16. El durmiente inmortal (ATU 766) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 91 44. El tocino de las almorranas (ATU 1578A*) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 223
17. La mala educación (ATU 838) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 92 45. La tierra que piso es mía (ATU 1590) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 227
46. El muchacho que nunca había visto una mujer (ATU 1678) . . . . . . . . . . . 229
Cuentos humanos 47. Dios da ciento por una (ATU 1735) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 231
18. El medio amigo (ATU 893) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 95 48. ¡Señor cura, siquiera uno! (ATU 1741) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 238
19. ¡Acuérdate del pellejo de la burra! (ATU 901) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 98
20. Los tres consejos (ATU 910B) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 105 Cuentos de fórmula
21. Las respuestas desconcertantes (ATU 921) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 114 49. Las doce palabras retorneadas (ATU 2010) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 247
22. Las tres preguntas (ATU 922) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 126
23. La disputa entre griegos y romanos (ATU 924) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 132 Cuentos de nunca acabar
24. El príncipe y la tormenta (ATU 934) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 139 50. El rebaño de ovejas cruza el puente (ATU 2300) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 259
25. Las grullas de Íbico (ATU 960A) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 141
26. La manta partida (ATU 980A) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 153 Cuentos no clasificados
51. Don Pitas Payas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 261
Cuentos del ogro estúpido 52. La oración de la vieja por el tirano . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 264
27. El reparto engañoso de la cosecha (ATU 1030) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 157 53. Virgilio suspendido en un cesto . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 265
54. ¡Qué puta se pierde por falta de dinero! . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 267
Anécdotas y chascarrillos 55. El engaño del ilusionista . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 270
28. Por el decir de la gente (ATU 1215) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 161 56. Los hijos como los xatos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 276
29. El diablo protege la castidad de la esposa (ATU 1352) . . . . . . . . . . . . . . . 166 57. El joven ingenuo encarga un «ceisnadiello» para su novia . . . . . . . . . . 279
30 ¿Visteis por allá mi jaca? (ATU 1355B) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 169 58. El moco colgante . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 280
31. La mujer ahogada (ATU 1365A) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 175 59. El muchacho que se parecía al emperador . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 281
32. ¡Piojoso! (ATU 1365C) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 177 60. La burra del sardinero . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 283
33. ¿Tordo o tordiella? (ATU 1365H) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 180
34. La mujer incapaz de guardar un secreto (ATU 1381C) . . . . . . . . . . . . . . . . 184
35. La esposa multiplica el secreto (ATU 1381D) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 188 ÍNDICES
36. El hijo de la gracia de Dios (ATU 1419 var.) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 190 Índice de textos medievales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 289
37. El truco de la sábana (ATU 1419) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 193 Índice de obras citadas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 292
38. El truco de la cazuela (ATU 1419) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 195 Índice de temas y versiones . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 294
39. La oración de la adúltera (ATU 1419H) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 197 Índice de lugares e informantes . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 299
40. El papagayo acusador (ATU 1422) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 201 Índice general . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 307
41. El peral encantado (ATU 1423) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 204
42. El niño imperfecto (ATU 1424) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 211
308 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS Índice general 309
15. El tesoro fatal (ATU 763) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 89 43. Los ladrones de miel (ATU 1525H) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 219
16. El durmiente inmortal (ATU 766) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 91 44. El tocino de las almorranas (ATU 1578A*) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 223
17. La mala educación (ATU 838) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 92 45. La tierra que piso es mía (ATU 1590) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 227
46. El muchacho que nunca había visto una mujer (ATU 1678) . . . . . . . . . . . 229
Cuentos humanos 47. Dios da ciento por una (ATU 1735) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 231
18. El medio amigo (ATU 893) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 95 48. ¡Señor cura, siquiera uno! (ATU 1741) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 238
19. ¡Acuérdate del pellejo de la burra! (ATU 901) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 98
20. Los tres consejos (ATU 910B) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 105 Cuentos de fórmula
21. Las respuestas desconcertantes (ATU 921) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 114 49. Las doce palabras retorneadas (ATU 2010) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 247
22. Las tres preguntas (ATU 922) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 126
23. La disputa entre griegos y romanos (ATU 924) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 132 Cuentos de nunca acabar
24. El príncipe y la tormenta (ATU 934) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 139 50. El rebaño de ovejas cruza el puente (ATU 2300) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 259
25. Las grullas de Íbico (ATU 960A) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 141
26. La manta partida (ATU 980A) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 153 Cuentos no clasificados
51. Don Pitas Payas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 261
Cuentos del ogro estúpido 52. La oración de la vieja por el tirano . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 264
27. El reparto engañoso de la cosecha (ATU 1030) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 157 53. Virgilio suspendido en un cesto . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 265
54. ¡Qué puta se pierde por falta de dinero! . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 267
Anécdotas y chascarrillos 55. El engaño del ilusionista . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 270
28. Por el decir de la gente (ATU 1215) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 161 56. Los hijos como los xatos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 276
29. El diablo protege la castidad de la esposa (ATU 1352) . . . . . . . . . . . . . . . 166 57. El joven ingenuo encarga un «ceisnadiello» para su novia . . . . . . . . . . 279
30 ¿Visteis por allá mi jaca? (ATU 1355B) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 169 58. El moco colgante . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 280
31. La mujer ahogada (ATU 1365A) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 175 59. El muchacho que se parecía al emperador . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 281
32. ¡Piojoso! (ATU 1365C) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 177 60. La burra del sardinero . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 283
33. ¿Tordo o tordiella? (ATU 1365H) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 180
34. La mujer incapaz de guardar un secreto (ATU 1381C) . . . . . . . . . . . . . . . . 184
35. La esposa multiplica el secreto (ATU 1381D) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 188 ÍNDICES
36. El hijo de la gracia de Dios (ATU 1419 var.) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 190 Índice de textos medievales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 289
37. El truco de la sábana (ATU 1419) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 193 Índice de obras citadas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 292
38. El truco de la cazuela (ATU 1419) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 195 Índice de temas y versiones . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 294
39. La oración de la adúltera (ATU 1419H) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 197 Índice de lugares e informantes . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 299
40. El papagayo acusador (ATU 1422) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 201 Índice general . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 307
41. El peral encantado (ATU 1423) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 204
42. El niño imperfecto (ATU 1424) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 211
310 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS JESÚS SUÁREZ LÓPEZ 311
310 CUENTOS MEDIEVALES EN LA TRADICIÓN ORAL DE ASTURIAS JESÚS SUÁREZ LÓPEZ 311
13. Matilde Córdoba azCárate, Cristián Fernando
rozas Vidal, Consuelo Hernández Valenzue-
Esta colección de Cuentos medievales en la tradición oral de Asturias recoge
un total de 60 cuentos populares de la tradición oral asturiana que tienen
Cuentos medievales Fuentes para el estudio
de la antropología asturiana