Instituto Politécnico Nacional
Escuela Nacional de Medicina Y Homeopatía
ASIGNATURA. NEUMOLOGÍA
Dr. Garduño Salvador Enrique
Ensayo 12. Cáncer Broncogénico
ALUMNA. García González Angélica
GRUPO. 7HM2
Cáncer broncogénico
El cáncer de pulmón es la neoplasia que provoca en el mundo una gran mortalidad y es, además la
más mortal.
Más del 80% de los tumores pulmonares están directamente relacionados con el consumo de
tabaco, y la elevación de la incidencia del cáncer pulmonar está relacionada con el incremento en
el tabaquismo.
Existen otros factores ambientales y expocisionales, que pueden ser causa de cáncer pulmonar; sin
embargo, ninguno de ellos tiene la importancia clínica ni estadística que tiene el tabaquismo.
La relación del cáncer pulmonar entre hombres y mujeres es de 1.4 a 1 en la última década; por el
incremento del tabaquismo cabe esperar que dentro de poco tiempo seguramente, la relación sea
1 a 1.
El cáncer de pulmón se ha dividido en dos grandes grupos.
El cáncer pulmonar de células pequeñas, tumor de origen neuroendocrino que es sumamente
agresivo, metastatiza a ganglios y a distancia tempranamente; y el cáncer de células no pequeñas,
derivados de las células epiteliales de los bronquios, el cual se divide a su vez en tres grandes
estipes: el adenocarcinoma. El carcinoma epidermoide y el carcinoma de células grandes. Cada
uno de estos tumores tiene variedades con características propias.
DIAGNOSTICO
Se debe sospechar el diagnóstico de cáncer de pulmón en todos aquellos pacientes fumadores,
hombres y mujeres, mayores de 45 años de edad y/o cuando el paciente acude a la consulta con
síntomas de las vías respiratorias y su historia reporta tabaquismo intenso por muchos años.
Todos aquellos pacientes fumadores y mayores de 45 años de edad son susceptibles de presentar
otros problemas pulmonares o bronquiales como el enfisema pulmonar y la bronquitis crónica.
La búsqueda de un cáncer pulmonar se inicia frente a la sospecha; cuando nos encontramos con
un paciente con historia de tabaquismo intenso, tos con expectoración abundante, o cambios en
la intensidad y la forma de tos que el paciente normalmente atribuye al uso del cigarro o a una
infección agregada de las vías respiratorias y la cual ha sido persistente durante varias semanas.
Ante la sospecha, la búsqueda se inicia con una radiografia de toráx anteroposterior y lateral; la
citología en expectoración es un estudio simple, no invasivo y de bajo costo que puede dar el
diagnóstico en lesiones presentes en la luz de vías aéreas mayores.
CUADRO CLINICO
El cáncer de pulmón puede ser asintomático y presentarse como un nódulo solitario o como una
atelectasia segmentaria o subsegmentaria sin explicación aparente en una radiografia de tórax de
control. Un tumor pulmonar puede alcanzar más de 5 cm de diámetro sin dar síntomas, sobre
todo si no produce un cuadro obstructivo bronquial.
El paciente puede presentar síntomas intratorácicos, extratorácicos o inespecíficos.
Síntomas intratorácicos
Son más frecuentes y pueden ser broncopulmonares como resultado de irritación u obstrucción
bronquial, por lo cual el paciente presenta tos, expectoración que puede ser hialina, hemoptoica,
e incluso purulenta, secundaria a un cuadro infeccioso, secundario a su vez, a la obstrucción
bronquial.
Otros síntomas intratorácicos pueden ser extra pulmonares por infiltración a la pleura o a la pared
costal, lo cual produce dolor y derrame pleural. El dolor puede ser de tipo pleurítico que se
acentúa con los movimientos de inspiración y espiración, o secundario a la invasión de músculos,
costillas y nervios intercostales que se presenta como un dolor somático, intenso y que es muy
difícil de controlar.
El derrame pleural se presenta clínicamente con matidez a la percusión y disminución de los ruidos
respiratorios, y si afecta grandes porciones del hemitórax se puede presentar como disnea o
franca dificultad respiratoria.
El paciente puede presentar ronquera debido a la compresión o infiltración del tumor al nervio
recurrente; puede existir edema de la cara y del cuello debido a compresión y obstrucción de la
vena cava superior, parálisis diafragmática debido a infiltración al nervio frénico, o derrame
pericárdico debido a extensión tumoral al pericardio.
Síntomas extratorácicos
Se pueden deber a lesiones metastasicas, a síndromes paraneoplásicos o a la progresión de la
enfermedad con la presenta de síntomas inespecíficos como pérdida de peso, astenia, adinamia y
malestar general.
Los sitios más frecuentes de metástasis del cáncer pulmonar en orden decreciente son hígado,
suprarrenales, cerebro, hueso y riñón. Y los síntomas que se presentan son específicos para cada
uno de ellos.
Los síndromes paraneoplásicos son causados por la secreción de sustancias endocrinas,
generalmente péptidos análogos a hormonas normalmente producidas en el organismo por parte
de las células tumorales, y también hay síndromes paraneoplásicos metabólicos, neuromusculares,
esqueléticos, dermatológicos, vasculares y hematológicos.
El examen físico de un paciente con cáncer pulmonar puede ser normal. Sin embargo, se pueden
encontrar en la auscultación sibilancias o estertores limitados al área de sospecha del tumor, a la
percusión, alguna zona de matidez, disminución de las vibraciones vocales, adenopatía
supraclavicular, entre otras manifestaciones.
DIAGNOSTICO
La radiografia posteroinferior y lateral es el estudio diagnóstico inicial en la evolución de un
paciente en el que se sospecha cáncer de pulmón. El tamaño mínimo de la masa debe ser de 7 mm
para que pueda ser detectada en una radiografía de tórax. Es frecuente hacer el diagnóstico en
una radiografía de tórax en un paciente asintomático. El lugar donde el tumor este localizado en la
radiografia puede variar y ser periférico en el parénquima pulmonar, central y cercano al hilio
pulmonar o intrabronquial.
Los hallazgos radiológicos pueden orientar hacia la variedad del carcinoma. Dos tercios de los
carcinomas epidermoides son centrales y mayores de 4 cm, la cavitación o una neumonitis
obstructuva son más comunes en este tipo de tumores. Los adenocarcinomas se presentan más a
menudo en la periferia y tienen una menor incidencia de lesiones en el hilio comparados con los
epidermoides. Los tumores de células pequeñas aparecen primariamente como una lesión en el
hilio.
La tomografía computarizada de toráx puede dar muchos daros que permiten al médico
determinar la posibilidad de que una lesión pulmonar sea cáncer: el tamaño, los bordes, cuando
éstos son irregulares, espiculados y retraen la pleura o tejido intersticial existe una alta
probabilidad de malignidad; su densidad y la presencia de calcificaciones también pueden orientar
al diagnóstico. Aunado al estudio de las características del tumor, la tomografía puede aportar
datos para la etapificacion al ver otras lesiones en los pulmones, la extensión del tumor fuera del
pulmón, los ganglios mediastinales, las características del hígado y de las glándulas suprarrenales.
Cuando un paciente de alto riesgo presenta una lesión sospechosa en una radiografia de toráx, el
objetico es establecer el diagnostico citológico o histológico de cáncer pulmonar. El primer paso
cuando el paciente presenta tos con expectoración es la citología en esputo. Cuando el tumor es
central, la broncoscopia flexible es muy útil y con ésta se puede tomar biopsias con pinza o con
aguja fina y realizar cepillado y lavado bronquial. Cuando el tumor es periférico y se encuentra
cercano a la pared del tórax se puede realizar biopsias con aguja fina o tru-cut guiadas por
tomografía computarizada y en ciertos casos éstas pueden demostrar el diagnóstico con una alta
sensibilidad y especificidad.
ETAPIFICACION
Una vez que el diagnóstico de cáncer ha sido establecido, el objetivo primario antes del
tratamiento debe ser etatificar para determinar la extensión del tumor y poder llevar a cabo la
planeación del tratamiento y saber el pronóstico.
En los pacientes con cáncer de células pequeñas, casi todos se presentan con enfermedad
avanzada ya sea con metástasis a distancia o extensión locorregional.
Para etapificar un tumor de células pequeñas se requiere de rastreo óseo, biopsia de medula ósea,
tomografía computarizada de tórax, abdomen y cráneo.
La etapificacion de tumores requiere de una historia clínica completa y de un examen físico
detallado en las dos variedades de tumor, en el de células no pequeñas, la tele de tórax y
abdomen superior son suficientes. Solamente que el paciente tenga síntomas que sugieran
metástasis se indica un rastreo óseo o resonancia magnética del cerebro. En los tumores de
células no pequeñas el estudio de los ganglios mediastinales es fundamental para una correcta
etapificacion.
La clasificación TNM del cáncer de pulmón es la siguiente
TRATAMIENTO DEL CANCER DE PULMON
El tratamiento del cáncer de pulmón siempre deberá ser multidisciplinario, coordinando diversas
áreas médicas y paramédicas para poder ofrecer el mejor tratamiento posible al paciente.
Una vez completada la etapificacion clínica del paciente, en donde se determinó con la mayor
precisión posible las condiciones y características del tumor primario, el posible involucro de los
ganglios mediastinales y la presencia o ausencia de metástasis a distancia, se podrá ubicar al
paciente en uno de los siguientes tres grupos: etapas tempranas, etapas localmente avanzadas y
etapas tardías, lo que permite delinear un plan terapéutico preciso y eficiente para cada paciente.
ETAPA TEMPRANA
Se encuentran los pacientes en etapa I y II de la clasificación TNM para cáncer pulmonar, es decir,
son pacientes con tumores bien localizados, reseñables y cuyo involucro ganglionar no va más allá
de los ganglios hilares ipsilaterales. Estos pacientes son los que inicialmente requerirán de cirugía
resectiva como piedra angular de su tratamiento.
ETAPA IA
Cuando el paciente se encuentra clínicamente en una etapa IA el tratamiento de inicio deberá
consistir en la resección del tumor. Se debe tomar en cuenta que la resección oncológica mínima
siempre deberá ser la lobectomía, seguida de una disección ganglionar mediastinal completa.
Cuando en tomografía de alta resolución los ganglios mediastinales no son significativos, esto es
menores de 1 cm en su eje mayor, la posibilidad de tener metástasis ganglionar asociados a un T1
es menor al 15%, por lo que la realización de una mediastinoscopía como medio de estadificación
ganglionar mediastinal no siempre es necesaria y se deberá valorar paciente por paciente.
Si el resultado de patología posterior a la cirugía corrobora la etapa IA el paciente podrá
mantenerse sin tratamiento adyuvante y únicamente continuar en vigilancia. En caso de que se
encuentre metástasis ganglionares a mediastino en la pieza quirúrgica, el paciente deberá ser
referido al oncólogo con la finalidad de recibir terapia coadyuvante.
Cuando el paciente cumple dos de las siguientes tres características se deberá considerar el uso de
quimioterapia adyuvante:
a) Estirpe histológica adenocarcinoma
b) Paciente joven (menor de 40 años)
c) Presencia de invasión vascular o linfática dentro del tumor
ETAPA IB
La diferencia con la etapa IA, ES UNICAMENTE EL TAMAÑO O LA localización del tumor, la
conducta será muy similar a la etapa anterior. Sin embargo, la posibilidad de requerir
quimioterapia adyuvante aumenta considerablemente ya que la presencia de un tumor de mayor
tamaño e asocia a un aumento considerable de la muerte de los pacientes por enfermedad
diseminada temprana.
ETAOA II
Cuando el paciente se encuentre en una etapa II, por la presencia de ganglios hilares mayor de 1
cm en tomografía de alta resolución, la conducta deberá ser inicialmente la etapificacion
patológica del mediastino mediante la mediastinoscopía, si resulta con ganglios mediastinales
mediastinales negativos se deberá realizar la cirugía con lobectomía, o neunectomía si el paciente
lo requiere, seguido de la disección ganglionar mediastinal, seguido de quimioterapia adyuvante.
ETAPAS LOCALMENTE AVANZADAS
Se considera una etapa localmente avanzada en aquellos pacientes que presentan ya una
enfermedad ganglionar ipsilateral presente, etapa IIIA. En estos pacientes la recomendación
siempre será corroborar histológicamente la presencia de ganglios N2 positivos mediante una
mediastinoscopía, y posteriormente se inicia la quimioterapia con o son radioterapia local al
mediastino. En general se administran 4 a 6 ciclos de quimioterapia y posteriores a ellos se deberá
determinar la respuesta del paciente al tratamiento. Para ello, se recomienda repetir los estudios
diagnósticos, clínicos, como la tomografía computada y determinar las condiciones de los ganglios
mediastinales.
ETAPAS AVANZADAS
Se considera una etapa avanzada cuando existe metástasis a ganglios no regionales como en la
etapa IIIb. O metástasis a distancia, etapa IV. En este caso el pronóstico es muy malo y el
tratamiento exclusivamente podrá ser mediante la quimioterapia, posteriormente a la primera o
segunda línea en la que existe progresion de la enfermedad se podrá recurrir a las terapias a
moléculas blanco.